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EL ULTIMO MODELO COCHE-BOMBA La veraniega majiana del 14 de julio de 1986, laciudad de Madrid fue conmocionada por una poderosa e inesperada carga explosiva que provocé la masacre de once guardias, heridas de consideraci6n a 37 de ellos y a 29 civiles, ademas de dafios de consideracién en un entorno de varios centenares de metros. El hecho ocurrié en la Plaza de Reptiblica Dominicana, durante los breves instantes en que un autobuis que transpor- taba decenas de guardias civiles, marcaba la obligatoria parada frente a un seméforo. La primera sensacién que tuvieron los ocupantes de aquel fatfdico autobts, segtin el posterior relato de varios sobrevivientes, fue la del estadillo de un neumético del autobiis en que se transportaban, pues lo primero que sintie- ron fue un golpe seco, para luego, casi simultaneamente, ser impactados por un ruido sordo, acompafiado del impacto de millones de particulas desprendidas de los triturados cristales del autobtis. Luego, se percatarfan que éste se encontraba destrozado en su parte trasera, como una fruta que, abierta violentamente, deja al descubierto sus carnes sangrantes. 11 El panorama en los contornos no era menos aterrador: decenas de coches destrozados, al igual que escaparates de las tiendas y almacenes, ventanas de los edificios a varios centenares de metros. Pero lo mas dramitico, era el panico y la sensacién de impotencia que hab{fa provocado en la pobla- cién civil, asi como el desconcierto entre las fuerzas de seguridad del Estado. Y no era para menos. Se trataba del mayor y mas mortffero atentado terrorista conocido en la capital espaifiola. Y el hecho seria atin mas impactante, por lo inesperado. {Quién? ,Cémo? {Para qué? Eran los interrogantes que todos se planteaban inmediatamente. El quién, pronto se conoceria. Se trataba de una acci6n del llamado Comando Madrid, adscrito a la organizacién nacionalista y terrorista vasca ETA, que habia hecho su aparicion 13 afios atrds, también en Madrid, con el asesinato del Almirante Luis Carrero Blanco, Presidente del Gobierno espafiol, bajo el General Franco. Al igual que ahora, se trataba de una carga explosiva que en aquella ocasidn hizo volar por los aires el coche de aquel desgraciado militar. Sin embargo, las técnicas utilizadas serian bien dife- rentes. En el caso del Almirante Carrero Blanco se trataba de una voluminosa carga de dinamita que requeria tiempo para ser accionada, sin movilidad, estatica y que exigia ser mani- pulada manualmente. Ahora, seria algo completamente diferente y novedo- so, se trataba de una mortal y peligrosisima carga explosiva que habia sido discretamente colocada en el interior de un 12 coche aparcado frente al semdforo, ala esperade que asu lado circulara el vehiculo hacia el cual se dirigia. Y lo mds audaz y dificil para detectar, pero de gran comodidad y seguridad para el terrorista, es que el explosivo seria detonado desde otra furgoneta, aparcada discretamente a cien metros de distancia, con clara visibilidad del objetivo, cuando éste se hiciera presente, lo que facilitaria el control y accionamiento del mando detonador en el momento requerido, lo que garantizaba un margen minimo de error. El sistema utilizado era sencillo. En el interior de la pequefia furgoneta, camuflados por paquetes que contenian ala vista, rollos de papel higiénico, se colocaron varias ollas de cocina, en cuyo interior se deposité cuidadosamente, la metralla, prensada con dinamita, y la llamada goma dos, un explosivo con apariencia de harina, muy.moldeable y com- puesto por nitroglicerina, nitrato amoniaco, nitrocelulosa y trinitrotolueno. La mortal metralla estaba conformada por varios kilogramos de tornillos, tuercas y pedazos de hierro, en proporcién directa a la carga de dinamita y goma. Para activar la goma se utilizaron detonadores piezoe- léctricos, introducidos en la parte inferior de las ollas, previa- mente perforadas. Los detonadores de los diferentes reci- pientes fueron unidos mediante un cordén detonante de accién rapida. Y para hacer estallar el explosivo se empleé un simple receptor de frecuencia modulada, alimentado por pilas alca- linas, que recibié la correspondiente y prevista sefial en el momento en que fue accionado, cuando el autobtis con los guardias civiles pasaba justo al lado de la pequejia furgoneta. La carga de dinamita se calcul entre los 10 y los 15 kilogra- 13