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Membrillos (Diario Clarín) Massimo Toscano <massimo.toscano@gmail.

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A pesar de la fama de la manzana, se dice que fue un membrillo el bocado que Eva le ofreció
a Adán. La polémica pudo haberse generado porque ese fruto nació en Persia o porque
pertenece a una familia de bellas: las rosáceas. Su cultivo e remonta a 4000 años a.C. Luego
pasó a Europa, donde se lo apreció por su perfume, para realizar confituras y mermeladas. En
Grecia lo adoptaron, consagrándolo a Afrodita, la dios del amor, convirtiéndolo en símbolo de
felicidad y fecundidad, los recién casados debían comer un membrillo antes de entrar a la
habitación nupcial.

Esta fruta debe madurar en el árbol para lograr el máximo sabor. Hacia América llegó de la
mano de los españoles y se adapto muy bien. Es sinónimo de la llegada de los primeros fríos,
ya que solo se consigue en otoño y en la primera parte del invierno.

Adela Baioni explica que hay que elegirlos del tipo amarillo o amarillo verdoso, firmes,
duros, con una ligera vellosidad y un perfume suave, si no están del todo maduros, se puede
esperar ese punto fuera de la heladera. Es importante saber que esta fruta no se come cruda
porque es muy astringente y ácida. Contiene taninos, por lo que en boca se siente astringente
(como sí raspara el paladar). Si se va a utilizar con piel, hay que pasarle un papel o un cepillo
para eliminar la pelusa. La piel y las semillas pueden usarse en la cocción o guardarse para
hacer jaleas y mermeladas, porque son muy ricas en pectina y propectina, sustancias
gelatinizantes, por eso unas cuantas semillas envueltas en gasa aportan textura genial. Como
dato, hace años con esas semillas sé hacia la brillantina. Y aquí van las recetas de Adela.

Membrillos al vino
− Cortar 2 membrillos al medio, pelarlos y descartar el centro.
− Ubicarlos en una fuente para horno.
− Rellenar el centro con 1 cucharadita de azúcar rubia y 1 trocito de manteca.
− Rociar con 2 tazas de vino tinto.
− Agregar a la fuente piel de 1 naranja, 1 ramita de canela y 1 clavo de olor.
− Cocinar en le horno 25 a 30 minutos, hasta que estén tiernos.
− Servir con carnes o como postre, con crema batida.

Dulce de membrillo
− Cocinar en agua hirviendo los membrillos (sin pelar), 10 o 15 minutos.
− Escurrirlos y sumergirlos en agua fría.
− Pelarlos y retirar semillas, piel y corazón (reservar).
− Rallar la pulpa o procesarla, pesarla y agregar por cada kilo de fruta 800 gramos de
azúcar.
− Mezclar y cocinar en una cacerola gruesa, revolviendo con cuchara de madera, 30 a 45
minutos, hasta que se despegue del fondo.
− Retirar del fuego, verter en un molde de budín húmedo y dejar enfriar.
− Desmoldar y envolver en papel manteca.

Jalea
− Cubrir las pieles y las pepitas reservadas del dulce anterior con 1 litro de agua y cocinar 1
hora.
− Colar el líquido (con un lienzo) y medirlo. Por cada litro de jugo, agregar 250 gramos de
azúcar.
− Cocinar en mínimo, 1 hora, hasta obtener una jalea espesa.
− Poner una cucharadita en un plato y trazar un surco: si no vuelve a cerrarse ¡Listo!.
− Envasar caliente.
− Se conserva 3 meses.