Principios de sabiduría indígena -IV Parte Final

LA CRUZ DE TIWANAKU Y “EL HOMBRE DE VITRUBIO”

Por: Javier Lajo
La sabiduría occidental como la riqueza principal de sus pueblos y culturas, ha sido como toda riqueza, ‘patrimonializada’ por sociedades secretas, para administrarla insanamente como arma de dominación y depredación de ciertos humanos sobre la humanidad, su filosofía, que es su forma vulgarizada de ‘hacer y enseñar’ sabiduría es “comida para cerdos” en comparación con lo que guardan ciertas sectas perversas, que no imparten ciertos conocimiento o falsa “sabiduría”, mas por una incapacidad ‘didáctica’, que por mezquindad humana, pues toda sabiduría auténtica tiene siempre una pedagogía ad-hoc, sino como podría llamarse sabiduría a tal cosa, las sabiduría que no tiene una didáctica, pedagogía o forma singular de ser enseñada, no son sabidurías, sino carroña para la dominación de ignorantes o débiles, aquí no vale eso de “no deis de comer tus perlas a los cerdos…”, pues si no sabes distinguir tus perlas, menos sabrás distinguir a los cerdos. Daremos a manera de epílogo de nuestra serie de artículos sobre los principios de sabiduría indígena, un ejemplo de cómo “se vincula” nuestra sabiduría ancestral de los andes, con algunos de los símbolos que en Occidente distinguen este manejo ‘esotérico’ de la sabiduría ancestral de la humanidad. Para comenzar, vamos a usar palabras y contenidos del idioma puquina, por ser mas especializado, su nombre verdadero es Qhapaq Simi o ‘idioma de los Justos’. Como vimos en anterior artículo, en quechua las tres esferas que representan a los “Pachas” se denominan, de adentro hacia fuera: Uku Pacha, Kay Pacha y Hanan Pacha (los hemos simplificado en círculos concéntricos, pero en una imagen mas cerca de lo real se trata de tres esferas

concéntricas). En puquina se dice: Qhato Pacha, Qa Pacha y Hanigo Pacha. Pero “Pacha” en puquina (y aquí está lo importante) solo hace mención a lo temporal, pues según Aguiló 1 “Nótese que en el puquina el concepto de ‘pacha’ es solamente temporal, sin referencia directa a la ‘tierra’ como divinidad agrícola ni como coordenada espacial, que ya tiene su propio vocablo”; cual es el vocablo: PAQAS 2, por eso, en el dibujo siguiente, “Pacha” está representado por círculos, y “Paqas” está representado por cuadrados. Pero vamos a la pregunta primordial de nuestra cultura andina: ¿cómo encontrar la proporcionalidad entre el cuadrado y el círculo? (ver artículos anteriores). La solución y respuesta está en la obtención de la cruz cuadrada o cruz del Tiwanacu, cuya operación puramente geométrica es muy fácil y que ya la describimos anteriormente3; pero que por fines prácticos y más filosóficos que geométricos, en este primer dibujo damos una solución geométrica, aun más fácil, todo en Puquina. Observemos que el Hanigo Paqas (cuadrado exterior) no circunscribe al Hanigo Pacha (círculo exterior), sino más bien ambos se “cruzan” en ocho puntos, porque tienen un mismo perímetro, no así las figuras o “paridades interiores”, que son más bien tangentes. Esta vez, en el dibujo hemos descuidado voluntariamente las formas (proporciones y medidas exactas) para privilegiar los contenidos filosóficos, porque la escuela Occidental nos enseña a privilegiar precisamente la lectura y la lógica de los contenidos y descuida enseñarnos la lógica y lectura de las formas, o privilegia la cantidad en detrimento de la cualidad, o la razón en detrimento de la pasión, como lo hace también Occidente en el plano de la religión con el “Dios Padre” desapareciendo u ocultando a la “Madre Divina”. Y aquí es donde hemos insertado una copia del dibujo de Leonardo da Vinci: El Hombre de Vitrubio o “Cánon de las proporciones”, para comenzar a develar algunos puntos que pueden ser producto de lo común en el desarrollo de la sabiduría en todas las latitudes, y puede también significar una prueba del conocimiento mutuo y antiquísimo entre los pueblos de todos los continentes 4; o de la “vincularidad” entre toda sabiduría humana (aunque hay algunos esotéricos que dicen que todo este “saber” sería “no-humano”). Indagando sobre los símbolos paradigmáticos de nuestra cultura andina hemos venido encontrando algunas similitudes o coincidencias entre algunos símbolos que delatan los vínculos de “nuestra manera de pensar” andina y “nuestra manera” de desarrollar el conocimiento, con algunos personajes relevantes o “genios” de la cultura occidental. En este dibujo, Leonardo da Vinci traza coincidentemente un cuadrado y un círculo, al parecer proporcionales en su perímetro, secantes en ocho puntos; es decir idénticos a nuestros “Hanigo Pacha y Hanigo Paqas” del dibujo de arriba, aunque da Vinci ha desplazado el círculo hacia arriba (o el cuadrado hacia abajo), cosa que parece indicar con la figura del “hombre inscrito que bate brazos y piernas” como indicando la acción descrita, pero si simulamos, con la ayuda de la computadora, la acción contraria, vamos a ver algo sorprendente en nuestro segundo dibujo:
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Aguiló, Federico . “El idioma del Pueblos Puqina”. Edit. Colección Amauta Runacunapac, Quito, 2000: 99 Aguiló, 2000: pág. 101: PAQAS, vocablo puquina (de donde nacen palabras como: PAQARINA, PAQARIN, PAQAJES, etc). 3 Ver una explicación más detallada del proceso de obtención de la CRUZ CUADRADA en en el punto 59 del libro “Qhapap Kuna...más allá de la civilización”, de Javier Lajo Ediciones Grano de Arena; Qosqo 2002. 4 Ver: “Deeper Roots” de Abdullah Hakim Quick. Londres, Ta-Ha Publishers Ldta, 1966.
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Los pies ‘marcan’ curiosamente los puntos de salida de las diagonales mas verticales, y las manos ‘alzadas’ parecen marcar también los puntos de salida de las otras dos diagonales o “Ch’ekkalluwas”. Según la literatura convencional, Leonardo da Vinci con este diseño trata de señalar los vínculos de la arquitectura y el cuerpo humano, un aspecto de su interpretación de la naturaleza y del lugar de la humanidad en el “plan global de las cosas”. Pero además, aunque es algo que no hemos investigado aun a fondo, por la gran cantidad de “literatura chatarra” o “cortinas de humo” que rodean el tema y que dicho de paso están muy de moda; a da Vinci, se le ha conocido como “maestro” de sectas occidentales iniciáticas, la Orden del Temple, cuyo símbolo “sagrado” es una “cruz” que se obtiene también de la Cruz del Tiwanacu, como se puede observar en el siguiente dibujo comparativo:

Nuestras cuatro “Ch’ekkalluwas” o “líneas de la verdad”, dibujan pues, la “cruz de los Templarios del Agartha”: Míticos e históricos guardianes del “centro del mundo” (lugar también denominado “Tierra Santa”, “morada de los Santos”, etc.) logia o fraternidad que guardaría “esotéricos misterios” como el del trillado “Santo Grial” y a la vez se le vincula también con cultos clandestinos en Occidente a la Mujer Divina o “Madre Celestial”, o hacia “algo parecido”. Para ampliar lo sorprendente, es que esta es la misma membresía, el mismo oficio u ocupación de Dante Alighieri, (y de otros muchos genios occidentales), además de ser este el emblema que trajo Colón en las velas de sus carabelas cuando su desembarco en nuestro continente. En cuanto al autor de la Divina Comedia era “Kadosh” o “Maestre” de “Los Fieles del Amor” 5, que al parecer es la misma logia “del Temple” pero con un seudónimo. Los datos de Dante en su magistral obra nos están sirviendo para profundizar estas “coincidencias culturales”, para perseguir estas y algunas otras pistas que descifran los “laberintos” de la filosofía y religión occidental. Igualmente, esta información nos puede servir también para percatarnos que la religión, filosofía, ciencias y conocimiento en general que se enseña en forma abierta en Occidente, en las escuelas y universidades, solo son formulismos y “chatarra” para alejar a las masas de la sabiduría y mantenerlos como simple “fuerza de trabajo” o insumos humanos, oprimidos y explotados. En el primer dibujo, he privilegiado el contenido “preciso”o Íllay6, fulgurante de nuestros “yachaq” o amautas andinos y he descuidado a propósito las formas “exactas” de la relación proporcional y complementaria del círculo y el cuadrado, para permitir al buen lector y mejor
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Guenón, René; «La Aventura Interior», Edit. Obelisco, BBAA,1993. Aguiló, 2000: 69 : Illay: Iluminación de la mente.

observador, “ajustar las proporciones”7, a esa “otra forma”, para muchos, más bella y más exacta de “ver” nuestro dibujo en referencia, que es precisamente la Cruz del Tiwanacu, pero ambas figuras en términos conceptuales, son lo mismo. Finalmente, explicaremos el significado singular de “Ch’ekkalluwa”: Si trazamos en nuestro primer dibujo, una línea desde un punto cualquiera de los ocho en donde se cruzan el Hanigo Paqas con el Hanigo Pacha, y lo unimos con su opuesto, obtenemos la Ch’ekkalluwa o Diagonal Mayor8, que es una línea oblicua que está a 20° 43’ de la vertical; obtendremos esta recta que en Runa Simi significa: ‘Diagonal’ o ‘La Línea de la Verdad’ y que según nuestros argumentos sobre su representación y coincidencia conceptual con el ángulo de giro del eje de la Tierra, es ’La Ruta de la Vida’, es el puntal, soporte o viga maestra de la existencia, es El Pachatússan. Algunos autores han querido ver en esta línea algo semejante a los conceptos occidentales, vulgarizándola y hasta identificándola con el “PI” griego, pero nuestro paradigma es “ontológicamente” diferente. Esta representación de “vincularidad” y herramienta teórica es una medida de proporción variable que tiene su origen en la ‘proporcionalidad entre el círculo y el cuadrado’9; similares ‘instrumentos’ son por ejemplo el Tupu o la Papacancha (Earls, 1984 10) para el caso de las ‘medidas de proporcionalidad’ agrícola. Esta línea diagonal o Ch’ekkalluwa, que tiene un ángulo de 20° 43’ con relación a la línea de la vertical, o del eje norte-sur sobre el globo terrestre, por la fuerza propia de esta línea de reflexión, sería el ángulo óptimo del eje de rotación de la tierra, esta inclinación de equilibrio o Yanan-Tinkuy, hace que la Tierra ‘rote’ en torno al sol en la forma más inteligente para que se ‘complementen y proporcionen’ todos los climas de los hemisferios, estableciendo “turnos” en cada una de las latitudes para los ciclos estacionales. Es decir, el eje de rotación inclinado es el responsable de la vida y la biodiversidad, el que mantiene las estaciones y climas “normales” en todas las latitudes; porque ese ángulo en la relación del cuadrado y el círculo, es la zona de intersección y contacto de equilibrio o YANANTINKUY entre el Hanigo Paqas y el Hanigo Pacha: Flujo, proceso y equilibrio de las dos esencias que nos hacen existir, que son en su mecánica funcional un “flujo conciente”, el abc del pensamiento “paritario” de los Inkas, o “pensamiento Qhapaq”, guía y timón del mundo andino.

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“Proporcionalizar”, o ajustar las proporciones, es otra forma de inteligencia o “Illay”, “iluminación de la mente”, o “Mente de la Pacha”, “Conciencia de las cosas”, o “Sistemas Inteligentes”, ordenados en “pares”; es nuestra forma “andina” de pensar, que no es lo mismo que el “razonar” occidental, puesto que como ya dijimos en otra parte: “razonar” es imponer una medida o “ratio” sobre “lo mensurable”, es imponer una “medida”, sobre “objetos” que “ requieren ser medidos”; así, el occidental no “piensa con las cosas”, las mide y solo así “las piensa”. 8 Ch’ékka en quechua y en aymara, significa VERDAD y Ch’ekkalúwa en quechua es DIAGONAL (Lira, 1982: 63). “Cheqa” también en puquina significa VERDADERO y NUEVE , a la vez (o Checa-Cheqa, Aguiló, 2000:49). Aquí es necesario recordar también que ISQON, en Runa Simi es NUEVE 9 Aclaro que doy el calificativo de “Diagonal Mayor”, para diferenciarla de la “diagonal menor” o “simple” a secas que sería la de ángulo de 45°. Igualmente, aclaro que este concepto, contenido en esta “línea” o diagonal “Ch’ekkalluwa”, no puede ser comparable al PI de occidente, pues no es idéntico o similar conceptual ni geométricamente hablando, porque a nuestro “instrumento” no se le puede medir desde “una unidad” o desde “la unidad”, es en si misma una MEDIDA DE PROPORCIÓN VARIABLE. Como Viga Maestra, “soporte” o puntal que sostiene la existencia, la hemos llamado con justa razón EL PACHATÚSSAN. 10 Earls, Jhon; «Planificación Agrícola Andina; Bases para un manejo cibernético de sistemas de andenes». U. Del Pacífico. Lima, 1984.

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