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Laia Fàbregas (ver su página) escribió Landen, una novela que os aconsejo encarecidamente por su original narrativa, su historia y sus frescas reflexiones. Esta novela fue a parar a la biblioteca del Civivox de Pamplona. Yo tenía ganas de leer algo nuevo y, al azar, me fijé en su título, su contraportada y en el nombre de una escritora catalana. Empecé a leerlo y me enganché enseguida. Quise contactar con Laia para este blog. Estuve la semana de Pascua en Barcelona, y se lo comenté. Ella tenía una reunión al día siguiente en Barcelona y podíamos vernos después para una entrevista. ¿Casualidad? Laia vive entre España y Holanda y escribió, antes de éste, La niña de los nueve dedos. Susentir acerca de la literatura, el oficio de los escritores, el arte y la actitud a tener ante la vida y el incierto futuro me pareció muy interesante e inspirador. ¡Espero que os merezca la misma opinión!

e inspirador. ¡Espero que os merezca la misma opinión! Al margen de todo lo que pueda

Al margen de todo lo que pueda leer sobre ti, quería preguntarte personalmente cómo comenzaste. Estudié Bellas Artes, y en el último curso hice un erasmus en Holanda. Pero al terminar los 6 meses, como me había gustado mucho el país, decidí intentar otra cosa ahí. Me metí en Arquitectura, tipo interiorismo, pero lo dejé al primer año, porque no era lo mío. Empecé a trabajar de secretaria para ganarme la vida, para seguir ahí, en Holanda.

¿Y ya te quedaste? Volví aquí para acabar el curso y la carrera y en julio me fui otra vez para Holanda. Yo por entonces no sabía que escribiría ningún libro. Fui haciendo cosas de arte, y al cabo de un tiempo salió una nueva especialización en la Escuela de Arte de Ámsterdam que hacía texto-arte. Fui porque pensé que me enseñaría por qué hay artistas que trabajan el texto,

como Sophie Calle, pero en el primer curso hicimos pintura, escultura y relatos y

; había escrito bastante de pequeña, incluso gané

poesía.

los Jocs Florals en el colegio.

Con los relatos me fui animando

¿El holandés es fácil de aprender? Es difícil, en verdad. Llevo en total dieciséis años conviviendo con el holandés, y aún no sé escribir una carta y estar convencida de que no hay ninguna falta de ortografía. Esto en inglés no me pasa, porque si no sé una palabra pongo una más sencilla; el holandés es más complejo.

¿Qué tal con el arte? Yo nunca me veía siendo artista, aquello de ir a una galería y tener las cosas colgadas

esta escuela de Ámsterdam aprendí que la pintura y la escultura sí que me gustan para

mirarlas en un museo, pero no es lo mío hacerlo.

En

Lo descartaste. Lo fui descartando, sí. Tenía ideas, porque yo

. Y

a raíz de estas ideas acabé metiéndome en los libros, porque lo que me gustaba era crear una historia. De esto me di cuenta en esta escuela de arte. Luego, un agente literario leyó las veinte páginas que había escrito de un relato. Me dijo que estaba muy bien y me pidió más cosas. ¡Pero yo no tenía más cosas en holandés! Entonces me dijo que él ahí veía una novela, y que tenía que seguirlo trabajando. De ahí salió La niña de los nueve dedos. Pasaron cinco años hasta que se publicó, porque yo trabajaba.

en el arte siempre he sido más conceptual

A partir de este momento, ¿la segunda novela cómo salió?

Yo siempre digo que

las novelas me salen a partir de una frase

.

¿Una frase? Sí. La primera fue “Me llamo Laura y tengo nueve dedos” y ésta, Landen, es “Murió durante el aterrizaje”. Hasta ahora ha sido así.

¿Esto podría ser una seña de identidad tuya? ¡De momento lo es! Por eso, cuando publiqué La niña de los nueve dedos, ya tenía pensada la frase del siguiente libro; aunque muchos digan “después del primer éxito ya no sabes cómo continuar”, a mí no me pasó, porque ya tenía la frase. ¡Aunque no sabía dónde me

llevaría! Pero ya tenía la chispita para empezar.

Mucha

gente empieza haciendo un esquema de toda la novela, pero

yo no

. Nunca sé dónde voy.

¿La frase se te ocurrió por algo? Pues no, no sé de dónde me vino.

¿Cómo fue la experiencia de publicar un primer libro?

El agente me consiguió un contrato con una editorial, así que pensé que debería escribir un libro. No lo había hecho nunca, pero ahora, con el contrato, tenía que hacerlo. Cuando lo terminé, pensé en traducirlo al catalán para que lo leyeran mis padres y ya está. Pero

luego

octubre de 2007 mi editorial la llevó a

y le habló a todo el mundo de

Mira, La niña de los nueve dedos salió en Holanda en enero de 2008. Pues en

la Fira de Frankfurt

que era fantástico, aunque aún no se había publicado en Holanda. Y compraron el libro los noruegos, los daneses, los franceses, los italianos y los españoles (la catalana vino más

tarde). Así que

antes de que el libro saliera en Holanda, ¡ya estaba vendido en varios

países!
países!

O sea, se fiaron de que sería bueno. Bueno, a ver, algunos lo leyeron, pero nadie sabía cómo reaccionaría el público. Entonces salió en Holanda y al público le gustó, y en Catalunya igual. Y como ya tenía la frase, dije “pues ahora escribiré un segundo libro”. Entonces es cuando dejé el trabajo de consultoría que tenía en Holanda.

¿Porque te quitaba mucho tiempo? Cuando escribí La niña de los nueve dedos trabajaba cinco días a la semana, así que el libro lo escribía los fines de semana o durante las vacaciones. Por eso tardé cinco años, mientras que el segundo fue un año y medio.

Claro. Así que dejé el trabajo para concentrarme en Landen. Además empecé a pasar más tiempo aquí, en España, y no allí.

¿En Figueres? No, ¡en Barcelona! Siempre he sido de Barcelona.

Vaya, ¡primer desengaño! (Se ríe) Figueres es sólo en el libro.

¿Al principio en qué idioma lo hiciste? Pues tenía la idea de que quería escribir un libro en dos lenguas, porque con el primer libro la gente decía “claro, esta chica lo ha escrito en holandés y puede que su estilo esté

Y pensé que sólo había una

forma de probarlo:

cada una, y así veríamos qué tal. Así que empecé con la idea de “Murió durante el aterrizaje”, y pensé “¿y quién es éste que muere durante el aterrizaje?”. En holandés, como en inglés, la frase sería “he died”, y así ya sabes que es un “él”.

. Y luego ya lo traduciría entero a

condicionado por no dominar el idioma a la perfección

”.

escribiendo en catalán y en holandés

Claro. Se me ocurrió que una chica holandesa le robaría la caja. Entonces no sé cómo pasó, pero conocí a un señor extremeño que conocía a gente de su pueblo que, de jóvenes, fueron a vivir a Holanda. Pensé “¡ya está, mi protagonista es un emigrante de los ’60!”. Yo le quería

hacer hablar en catalán, pero busqué y no había catalanes que se hubieran ido a Holanda,

porque aquí tenían trabajo. Entonces pensé en hacerlo hablar en castellano, así que

el
el

libro, al final, fue en holandés-castellano

.

¿Mitad y mitad? Todos los capítulos de “Él” eran, originalmente, en castellano, y los de “Ella” en holandés. Así que la versión original de este libro, en dos lenguas, no la ha leído nadie.

¿Lo que te contó el extremeño de Holanda se reflejó después en el libro? Me contó algunas anécdotas, sí. También busqué información por internet de emigrantes que contaban su experiencia. De ahí fui cogiendo cosillas para este personaje. Lo de los barracones, lo de trabajar en la Philips, etc. todo esto es verdad. Lo leí en el libro de una antropóloga holandesa, que escribió sobre testimonios reales de los españoles que emigraron al sur de Holanda. Allí leí anécdotas como lo de llegar el primer día a la fábrica y que te digan “¡coge una escoba y a barrer!”.

Me sorprendió que los nombres de “Él” y “Ella” no los revelas. Bueno, al final dices que Él se apellida Salgado. Sí, pero los nombres de pila no los quise poner.

A veces me pasaba que no sabía si es que me olvidaba o si realmente llevaba media novela sin saber cómo se llaman los protagonistas. Esto le pasó a mi madre, que le preguntó a una amiga que se lo había leído: “¿ah sí? ¿Cómo se llama Él?”, y la otra: “¡ostras, pues no me acuerdo!”.

(Me río) Pues no, no está escrito. También fue un poco como un contrapunto, porque Ella siempre habla de todos los que se encuentra con nombres y apellidos. Son como gente distante.

Antes de hablar más del libro, quisiera hablar sobre ti como escritora. Ser escritor hoy

en día

Pues está difícil. Vivir sólo de escribir, con libros de este tipo, es difícil. Cuando haces bestsellers no, claro. Pero se van combinando cosas que ayudan a mantener un poco la situación económica; el tercer libro en el que estoy ahora, una traducción, escribir una

obra de teatro

¿Cómo está la cosa?

Pero es muy difícil, sí.

Yo tengo la suerte de haberme abierto tres

mercados a la vez

, el catalán, el castellano y el holandés, así que tengo más posibilidades.

¿Al mismo tiempo vas haciendo presentaciones de libros? Sí, pero mucho más en Holanda que aquí. Allí te invitan a muchos círculos de lectura, y te pagan por ir. No es mucho dinero, pero bueno. Yo siempre digo que ahí tengo un “club de fans” -¡que no es verdad!- porque hay un club de lectura de mujeres mayores, jubiladas, al

que yo

ya he ido cinco veces a charlar a salas con 120 mujeres que se habían leído mi

libro
libro

y que tenían un montón de preguntas.

¡Caray! Esto tiene que ser una sensación muy bonita. Sí, sí, es muy bonita. Sin embargo, aquí es más difícil.

Parece que cada vez se lee menos, ¿no? Pues sí, desde luego. Pero también es verdad que si yo empezara a escribir hoy quizás no necesitaría una editorial, sino que me manejaría por internet, con Facebook y Twitter.

Porque sí,

las cosas están cambiando y no sé a dónde irán

.

¿Habría que volver a fomentar la lectura, los círculos de lectores ? Si la gente quiere leer en e-book o en papel, eso que cada uno elija. Yo sé que el e-book puede ser muy útil por cuestión de espacio. Pero lo que más me preocupa no es cambiar los

hábitos de e-book o libro, sino el

, bajable por internet, y que la cultura está ahí por arte de magia. Cuando yo

explico que de cada libro, que cuesta patidifusa. “¿Cómo puede ser?”. Pues sí, impuestos, autónomos, etc.

aún has de pagar

convencimiento generalizado que hay de que todo debe

18 euros, me quedo 1.8, la gente se queda

sólo

te quedas el 10%

,

y

ser gratis

¿Y cómo es posible esto? Pues por enmedio está todo el trabajo de la editorial, el IVA, etc. Por eso en el e-book la editorial no tiene tanto trabajo, pero su problema es que el IVA es del 18%, mientras que los libros en papel lo tienen del 4%. Pero la gran preocupación es que en el día de mañana todo el mundo crea que puede leer sin pagar nada.

Lo que pasa también con el cine. Sí. Muchos jóvenes dicen que te tienes que adaptar, que

y el “premio”, digamos, lo reciben después. Pero es que ellos tienen

los conciertos. Claro, si a mí me dicen “dame el libro gratis, pero luego pagaré 3 € por venirte a ver”, pues bueno, igual sí que serviría. ¡Pero tendrían que venir a verme todos! Y eso es difícil.

hay grupos de música que lo suben

todo gratis a internet

Yo como usuario entiendo que no queramos pagar nada, pero es verdad que si algún día estoy en el lado de los “creadores”, es una putada. Sí, y mucha gente echa la culpa a las distribuidoras, que se lo llevan todo, etc. Que puede ser, sí, pero es un sistema que ha sido así durante mucho tiempo, y por eso las editoriales

Ha de

se pueden arriesgar con libros que luego no les den tanto beneficio. Pero en fin cambiar el sistema, aunque no sé cómo.

¿Crees que basta con que una historia sea buena para que salga adelante? Sí, a ver, hay muchos ejemplos de gente que ha hecho algo interesante desde la nada y ha funcionado. Esto no se puede negar: si haces bien el trabajo puedes llegar a muchos sitios. Pero hay un error de lógica: ¡alguien tiene que crear la cultura! En Holanda, hasta hace

unos meses,

. Entonces, tenían

que dar, mensualmente, obra al ayuntamiento. Así se creaba la cultura. Pero, ¿quién decía si era buena o mala cultura? Ahora esto ya no existe, y tampoco era lo mejor. El que ha de

los artistas se daban de alta y recibían un sueldo del Estado

pagar es el consumidor que quiere leer, oír o ver una cosa determinada. Si se sigue pensando que los autores no son lo suficientemente importantes, éstos acabarán desapareciendo.

Hoy se ve mal cualquier propuesta de empezar a cobrar por cosas de estas. Sí, son acusaciones cruzadas: los consumidores se meten con las distribuidoras o con los

que cobran. Pero, ¡hola, los autores estamos ahí atrás!

A mí me gustaría verme cara a cara

con los consumidores y que me digan: “No, no, es que a ti no te quiero pagar nada

, porque

esto que haces no vale nada”. Bueno, pues si no vale nada no te lo leas, pero quien se lo quiera leer, ¡que me explique por qué yo no he de cobrar nada por lo que hago!

Vi en tu página esa idea de que la gente te enviara cartas que no se iban a abrir nunca. ¿Cómo ha ido la cosa? Pues tengo unas 150 ahora, me parece.

No las has abierto, ¿no? ¿Podemos saber un poco de qué va la idea? Pues la idea era: Willemien está enferma en Figueres, se siente sola y una de sus obras de arte será pedir a la gente que le mande cartas que ella no abrirá nunca. Para mí la idea era

traspasar la pregunta al lector:

¿tú qué escribirías en una carta

que no

va

a

leer

nadie?
nadie?

¿Pondrías algo?

Me parece muy curiosa esta premisa. ¿Pondrías un papel en blanco para hacerme el favor y ya está? ¿O te preguntarás si alguien lo abrirá algún día? Era la idea de trasladar esta pregunta. Y claro, que al menos 150 personas la hayan escrito quiere decir que algunos de ellos se habrán hecho esta pregunta. Y con esto ya me siento satisfecha.

Han formado parte de una performance, ¿no? Sí, las presenté en tres sitios distintos. La primera, en Holanda, las colgué de hilos para que se pudieran tocar pero se viera que están cerradas. Luego, aquí, en el Arts Santa Mónica, cuando hice la presentación, también las presenté (entonces había más) en aquella escalera, y a parte dejé una mesa con sobres y papeles, y mucha gente la escribió

. Puedes ver de

entonces. Y en Figueres igual. Y claro,

dónde han venido, algunos tienen remitente, o no

cuantas más hay más impresión hace

Ahá. De hecho se me ocurrió un posible spin-off de la obra, en el que la gente me mandaría sus secretos por escrito para que yo los custodie. Pero no, no lo hice.

Supongo que tendrás curiosidad por saber qué han escrito, pero no puedes abrirlas. No, pero además las cartas van dirigidas a Willemien, no a mí. Por eso no hay tanta curiosidad.

(Me río). Exacto. Pero se me ocurre que podrías coger dos al azar y en el próximo libro meterlo de alguna forma, o algo así. Pero no, yo no puedo abrirlas.

¡A mí me daría rabia! Una vez, en la presentación en Holanda, una me preguntó: “y cuando te mueras, ¿qué harás?”. Pues los dejaré en herencia y que los herederos hagan lo que quieran.

En el libro, Roberto explica que sus raíces son “el intervalo” entre todos los sitios a los que viaja. Por curiosidad, ¿esto te ha pasado a ti? Es cierto que al vivir en dos sitios con dos culturas tan distintas, pues cuando estoy aquí me siento de aquí y después de tantos años allá, también me siento de allá, sobre todo porque he aprendido la lengua. Y yo vivo también de la lengua holandesa.

Y la pregunta de en qué sitio te quedarías supongo que no la puedes responder. No, imposible. Para mí es imposible. Cuando estoy ahí, a veces pienso que no sé porqué he vuelto a Catalunya, pero también me pregunto qué hago tan lejos. ¡A veces entre los turistas oigo hablar holandés y me giro a ver si es alguien conocido!

hablar holandés y me giro a ver si es alguien conocido! Sobre el final del libro,

Sobre el final del libro, debo decir que me sorprendió. ¿Qué pasa con esa palabra? (Se ríe). Es una palabra que no existe, me la inventé. De hecho, en el libro la leen tres veces, y las tres de una forma diferente, y ninguna significa nada. Me hace gracia que algunas críticas digan “dentro de la caja hay una palabra escrita en un papelito”. ¡No! Yo no he dicho que esté en un papel, ni siquera que esté escrita en la caja: hay una palabra,

no tiene más.

Cada uno se lo imagina

.

Ahá. Lo que hay detrás de esta idea es que

. Cuando escribes un libro:

“¿qué quieres decir con esto?”, o “¿cuál era tu intención detrás de esta historia?”. O la gente que dice que no le gusta una obra de arte porque no la entiende. Pues la idea es esa:

la gente siempre quiere

saber el significado de las cosas

hay cosas que no hace falta entender. La miras, la lees

La sientes. O la sientes, sí. Miras un cuadro. ¿Te gusta o no? Sí. ¿Qué significa? ¡Quizás nada!

. Sirve para la felicidad, o para una

experiencia estética, pero no “sirve” para nada, por eso no tiene por qué significar nada. Por eso, cuando me preguntan qué quería decir con este libro, pues ¡yo que sé! Si cuando empiezo todavía no sé de qué va.

Todo el
Todo el

mundo dice que el arte no sirve para nada, y es verdad

(Me río). A mí me pareció que lo de la caja era para reforzar esa idea de las casualidades, de que todo ocurre por algo. En la historia esto pasa muchas veces.

Sí, y puede parecer muy construido, pero

. De repente, ellos dos se encuentran. Y el diálogo pues va saliendo, y de repente

ella ha de entrar en el coche, por fuerza. ¡Pues ya está, era eso lo que buscaba!

cuando yo empiezo a escribir en verdad no sé qué

pasará
pasará

¿Pero lo tenías en mente? No, me sale mientras lo escribo. No sé explicarlo. Sale de una tirada y dices “¡tenía que ser

esto!”.

Yo no soy de los que empiezan una historia por

el final y luego piensa cómo

explicarla, sino todo lo contrario

. En este caso, lo de que ella tuviera que entrar en un

coche me parecía interesante. Y ella se queda tranquila, y él también. ¡Pero los lectores no se quedan tranquilos!

¿Te ha pasado muchas veces esto de que, con el tiempo, comprendes que algunas cosas te han ocurrido por algo?

No, pero

grupo de teatro holandés me pidió que les escribiera una obra. Ellos estaban empezando, y leyeron un artículo en el que yo hablaba de Paul Auster, y ellos en ese momento también estaban bastante con Paul Auster. Me llamaron. A mí me interesaba probar cosas nuevas, y escribí la obra de teatro. ¡Nunca lo hubiera dicho, pero lo hice! Casualidad, no sé

. Por ejemplo, un

hay cosas que tú no eliges pero se te presentan y las agarras

También dices en ese diálogo que se pueden hacer dos cosas: andar buscando o decir “hoy no sé qué me va a ocurrir, pero lo voy a coger”. Pero, ¿y si no pasa nada? ¡Claro, hay muchos días en los que no pasa nada! A mí, en los primeros años, no me pasaba nada. Pero mira, de golpe y porrazo tuve contacto con una editora, y al final saqué el segundo libro con ellos. Claro, esto fue cuando llevaba 3 años en Barcelona sin que pasara

nada, ¡hay que esperar a que vengan las cosas! Aunque

, los que dicen que si quieres que te pase algo lo que has de hacer es

pensar en ello y, de alguna forma, lo atraerás.

no quiero parecer aquello de “la

ley de la atracción”

Un poco supersticioso. Bueno, sí. Pero luego también te pasan cosas malas, y entonces la cosa es saber cómo encajarlo. En mi generación crecimos pensando: iré al cole, luego a la uni, luego me casaré, tendré trabajo, hijos, etc, esto es lo que tengo que hacer, y lo he de ir

buscando.

Entonces, este desengaño del buscar, buscar, buscar, pues Y si llegas a los treinta sin tener hijos, ¿qué pasa? Pues

Pero la vida no es así

. Quizás la pareja no te llega cuando querrías, o el trabajo.

¡Mira antes qué es lo que hay!

la reflexión es un poco esto:

tranquilo, ¡y mira a ver qué pasa!

Tranquilo pero despierto, ¿no? Sí, exacto.

¿Alguna anécdota concreta del libro que te haya pasado a ti?

Sí, eso siempre me lo preguntan. Una de las más divertidas de explicar es

. A mí me pasó un día que iba por Barcelona y se

me acercó un extranjero y me dijo esto. Yo estaba esperando el autobús, y era un día de esos de mala leche.

lo del ciclista

que le dice a la chica “you are very nice”

(Me río) Pero después piensas “¡he dejado pasar una oportunidad!”. Estaba de mal humor y lo dejé pasar. Quizás mejor así, ¿eh? Pero, ¡quién sabe qué hubiera pasado!

Esto del ciclista, en el libro, es más como un guiño, ¿no? Porque luego no sale más.

Pero también va con la idea de lo que me pasó entonces. Es que

una tontería, pero iba yo con mi cabeza llena de preocupaciones ya no las recuerdo-, de mala leche, y que me pasara esto es como decir: “ey, que tú estás aquí, te he visto”.

Parece

¡La gente te ve!

Incluso a la persona más tímida y perezosa del mundo, ¡hay alguien que la ha visto! Y luego lo típico, que me dijeron “¡ve mañana al mismo sitio, que seguro que vuelve a estar!”. Y yo

pues

Pues no.

(Me río) No sé, fue una situación casual que pensé que le vendría bien a este personaje.

Hablas del arte y también hablas del periodismo, cuando la Pérez-Holst hace el artículo en el que Ella no se reconoce. ¿Hay aquí una crítica al periodismo? En el fondo ella dice que no se reconoce porque no se reconoce en ninguna parte. O sea,

ella no se sabe ver desde fuera; se relaciona poco con la gente, y

le cuesta ponerse en otro

punto de vista

. Y por otra parte sí, a veces en una entrevista en la que he hablado mucho,

pues resulta que el título es una mini-frase que no tiene nada que ver, que te lo han metido a cucharadas.

¡Espero hacerlo yo bien! Una gran diferencia es que

en Holanda todo el mundo te envía la entrevista para que la

corrijas antes de publicarla

, y aquí esto no lo hace nadie.

Ya para terminar, por curiosidad, ¿has pensado en adaptarlo al cine? Pues mira, por casualidad hay una chica holandesa que hace películas y me contactó hace poco para hablar de una posible colaboración. Aunque quizás no será la misma historia, sino una parecida sobre la emigración. Es de esas cosas que pasan y que tienes que esperar.

Pues muchas gracias por este rato, la verdad es que he disfrutado mucho. ¡Me alegro!