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Siglo XX

Del destape a la movida:

la cultura de la transición

RAFAEL NÚÑEZ FLORENCIO

la cultura de la transición R AFAEL N ÚÑEZ F LORENCIO R esulta incuestionable a estas

R esulta incuestionable a estas al- turas —y ya prácticamente asu-

mido con todas sus consecuencias— que el breve intervalo cronológico eti- quetado como «la transición» (en el contexto hispano huelgan más especi- ficaciones) se ha erigido en uno de esos períodos privilegiados que atraen de modo inagotable la atención —ca-

si al nivel de la guerra civil, y al paso

que vamos, con visos de superarla— de los más diversos cultivadores de las ciencias sociales, y aun también, por desgracia, de los simples aficio- nados. Prácticamente no hay faceta de este proceso —el entramado institu-

cional, la cuestión militar, el terroris- —

mo, la prensa

con una densa nómina de aportacio- nes, muy desiguales en verdad, pero por ello mismo más necesitadas del escrutinio serio y desapasionado. Al- go —esto último— que sin duda irá facilitando el paso del tiempo. Mien- tras tanto, ha llegado el momento de empezar por lo menos a poner cierto

que no cuente ya

orden —una mínima limpieza higié- nica, como se postula en el volumen que comentamos— en esa mescolan-

za de datos (a veces sesgados), me- morias y revelaciones (a menudo se- lectivas o interesadas) y supuestos providencialismos. Tal es en el fondo

la causa motriz de este volumen por lo

que toca al torbellino cultural de aque- llos inquietos y contradictorios años,

en los que (por un cúmulo de circuns- tancias, pero en particular la libertad recobrada) los cánones tradicionales

aparecían tan alborotados como el pe- lo a los ritmos ye-yé. El objetivo pri- mario, por tanto, es trazar una síntesis clara y coherente, destilar lo esencial

y significativo, resaltar unos hilos con- ductores entre tanta maraña interpre- tativa y documental generada por los acontecimientos y protagonistas de un tiempo (quizás en exceso) feraz.

28 Septiembre, 2001. Nº 57. REVISTA DE libros

2 8 Septiembre , 2001. Nº 57. REVISTA DE libros Peter Witte. Para ello, el análisis

Peter Witte.

Para ello, el análisis se dispone y des- pliega en dos secciones muy desiguales, claramente diferenciadas, que respon- den por un lado a la división conven- cional entre el nivel socio-político y la vida cultural propiamente dicha, pero que resulta por otra parte sumamente funcional para delimitar los respectivos campos de especialización de los auto- res: así, Santos Juliá se encarga del apre- tado resumen inicial sobre «Cambio so- cial y cultura política», y José Carlos Mainer trata en las páginas siguientes (que constituyen en extensión el grue- so del libro, sus tres cuartas partes) de lo que tradicionalmente se entiende co- mo «cultura popular» y de la cultura en su sentido más estricto (o sea, la vida li- teraria, artística y universitaria). Pese a esta partición tan nítida, el libro presenta

una homogeneidad más acusada de lo que en principio sería previsible y, des- de luego, bastante superior a otras obras recientes de similares características. No estamos, por decirlo claramente, an- te una mera yuxtaposición. En buena medida, la razón de ello puede desprenderse del propio encabe- zamiento —El aprendizaje de la liber- tad—, que es en realidad más que un tí-

tulo: un tono, una óptica, un sentido, una interpretación que permea todas sus páginas, y que posibilita de un mo- do falsamente natural (es decir, resul- tado de una profunda reflexión previa)

lo que en el fondo son las dos mayores virtudes de la obra. En primer lugar, co- mo antes se sugirió, el criterio de que es la recuperación de la libertad el factor determinante de los comportamientos individuales y colectivos de la época, fuera cual fuese su ámbito y manifesta- ción. No en vano Juliá titula su capítu- lo central «Aprendiendo el lenguaje de la democracia», y Mainer pondera «la mutación sin precedentes de la moral española, que hoy debe ser una de las más comprensivas de Europa». En segundo término, y concatenado con lo anterior, destaca una gran flexi- bilidad metodológica en el tratamiento de los temas, que desemboca en una es- pecie de mirada transversal y omni- comprensiva, a tono con la antes aludi- da dinamización que entraña el fin de la dictadura. Flexibilidad, dicho sea de paso, que se hace extensiva a la deli- mitación cronológica, teóricamente los tres lustros escasos que median entre el asesinato de Carrero y la integración política en Europa, pero que en la prác- tica se toman como enmarques de un cuadro complejo que cabalmente nece- sita para ser entendido de múltiples in- cursiones en el pasado, incluso en los decenios en que el franquismo distaba mucho de ser la «estaca podrida» que cantaba Lluís Llach. El objeto de estudio y el observador, la realidad y la perspectiva, se armoni-

zan así con absoluta fluidez, se funden en un fresco pleno de sentido. Incluso los más refractarios a cierto confusio- nismo cultural habrán de reconocer que en dicha época, más que nunca, mu- chos fenómenos de la vida española se presentan como un totum revolutum de ingredientes más bien heterogéneos:

una actitud ambivalente hacia el pasa- do (memoria y olvido, ajuste de cuen-

tas y recuperación), que se proyecta ha- cia un futuro incierto (miedo, esperan- za), mientras se vive de modo frenéti- co el presente: destape, transgresión, compromiso, movilización, movida,

desencanto

comprender y aceptar que en el análi- sis de Mainer (inevitablemente más es- pecífico y polémico que el de Juliá) aparezcan Valdano y Adolfo Domín- guez, Nadiuska y Ramoncín, junto al movimiento contra Lemóniz y los pre- mios Planeta. Una «pintoresca promis- cuidad», como aquí mismo se recono- ce, que en cualquier caso, nos guste o no, se constituye en escaparate o refle- jo exacto de lo que fue aquella época:

Por todo ello podemos

estimulante pero también hortera, go- zosa y desmedida, cheli y canalla. Conviene, en cualquier caso, subra- yar que no deben buscarse aquí grandes novedades. La finalidad era, según se apuntó antes, trazar un ajustado resu-

men de la efervescencia cultural de la transición. Si, pese a los aparentes des- madres (el «libertinaje» contra el que advertían los nostálgicos recalcitrantes),

la

moderación fue, según Juliá, el signo

o

la clave que marcó decisivamente el

comportamiento político de los espa- ñoles durante esos años, bien pudiera hacerse extensible tal virtud a los pro- pios autores, que en el análisis de ese re- vuelto panorama saben mantener un excelente criterio de distanciamiento y hasta de pretendida frialdad. No es me- nos cierto que ello tiene su envés en al- gunas páginas de Mainer, densamente cargadas de autores y títulos en forma de retahílas academicistas, y en algunas apreciaciones quizás en exceso com- placientes (como cuando se trata del ni- vel de la ciencia española). Pero en con- junto el balance es más que positivo: el lector encontrará en estas páginas una de las síntesis más completas de lo que supuso culturalmente para los españo- les el reencuentro con la libertad.

Rafael Núñez Florencio es doctor en Histo- ria y profesor de Filosofía. Autor del libro Tal como éramos. España hace un siglo.

Del nacionalismo liberal español

A estas alturas, si se me per- mite la alusión desenga- ñada al presente, casi ha- bría que empezar dicien-

do «Érase una vez» o «Hubo tiempo atrás» –no tanto, por otro lado– un proyecto político que concitó los es- fuerzos de los mejores y que aunaba ci- mentación nacional (sin complejos), inspiración liberal (sin melindres) y una resuelta apuesta de renovación cultural. Bien es verdad, para no enga- ñarnos, que buena parte del atractivo de ese proyecto, como explícitamente plantea Mainer, podría derivarse para- dójicamente de haber tenido la suerte de no haber logrado imponerse del todo. Sería, por tanto, esa quimera a la que crípticamente alude el título, esa entelequia, aspiración o fábula que re- sultó ser, por la fuerza de las circuns- tancias, el sentimiento nacionalista es- pañol de estirpe «liberal y progresista». De eso trata básicamente este libro, «de la doma y montura de esa Qui- mera que es el contenido del naciona- lismo español» (p. 17). Si digo con cautela básicamente es porque, como nos tiene acostumbra- dos Mainer en casi todas sus obras, esa línea medular, aunque se mantiene a lo largo de estas densas páginas, se ra- mifica en múltiples y variadas incur- siones indagatorias que la desbordan, desde la formación de una cultura proletaria –explícita alternativa al «li- beralismo burgués» («Notas sobre lite- ratura obrera en España»)– a la nega- ción tajante de esa cosmovisión liberal que supone la ideología fascista («Con- versiones: algunas imágenes del fascis- mo»). De hecho, el propio autor ter- mina por reconocer en una coda final que el «nexo de unidad» de los diver- sos estudios que componen esta obra es mucho más desvaído, una «refle- xión sobre la cuestión intelectual en España». No se entiendan estas puntillosas alusiones como demérito, sino más bien todo lo contrario, pues aquí po- drá hallar –más el especialista que el

aficionado, como luego argumentaré– un conjunto de calas, a cual más inte- resante, en el complejo panorama es- pañol del primer tercio del siglo XX, desde el impacto del 98 en la literatu-

ra hasta los principales ismos de la épo-

ca (pero en especial el regeneracionis- mo y el modernismo), pasando por el período formativo o de primeras ar- mas de los que son indudablemente los dos grandes faros del momento:

Ortega y Azaña. La doma de la quimera apareció ori- ginalmente en 1987, con el mismo sentido y casi el mismo formato en que hoy vuelve a presentarse: se trata- ba, y se trata ahora, de una recopila- ción de ensayos diversos, escritos la mayoría con ocasión de sucesivos en- cuentros o congresos. La diferencia de esta edición, además de algunas am- pliaciones puntuales, estriba en la adi- ción de dos nuevos estudios: uno so-

bre las huellas del desastre en los escri- tores españoles, jóvenes y consagrados,

y

el otro sobre algunas expresiones de

la

literatura fascista, que se prolonga en

consideraciones sobre la estética de ese

movimiento. En contra de lo que sue-

le ser usual en un volumen de esas ca-

racterísticas, aquí esa aparente hetero- geneidad halla una aceptable resolu- ción como obra coherente gracias al enfoque y tratamiento con que el au- tor aborda los diversos temas. Esque- matizando, me atrevería a sintetizar en tres los principales rasgos que confie- ren esa unidad al conjunto. El primero y más patente, el ca- rácter decididamente empírico del acercamiento de Mainer: no estamos ante el típico ensayo de índole global que adelanta hipótesis brillantes sin gran fundamento o simplemente con- templa generalizaciones más o menos aceptables, sino ante el examen crítico

y minucioso de uno de los mejores es-

pecialistas en la materia, que hace des- cansar permanentemente sus argu- mentaciones en una catarata de datos; este rasgo, como es obvio, dota a la obra de un carácter impagable para el estudioso del período a la par que probable e inevitablemente ahuyente a quien busque tan solo una panorámica de conjunto. En segundo lugar, la deliberación conceptual. Sea cual sea el asunto que se trate –movimiento literario, plan- teamiento estético, presupuestos polí- ticos, influencias intelectuales, sustrato filosófico, etc.–, Mainer dedica siste-

máticamente un amplio espacio a la reflexión sobre los fundamentos, sen- tido y límites de la propuesta en liti- gio, llámese ésta simbolismo, vanguar- dismo, regeneración nacional, «nueva sensibilidad» o «educación proletaria». Por último, el tercer elemento que aglutina el conjunto es la considera- ción misma de cultura, no como un entramado meramente ideológico o autosuficiente sino, muy al contrario, como expresión social en su más pro- fundo sentido, es decir, como resulta- do de las necesidades, aspiraciones y expectativas de unos estratos sociales

concretos.A partir de estas premisas, como corolario inevitable, el análisis se extiende hacia el trasfondo y anhelos políticos de aquellos sectores en cues- tión, y de ahí se pasa de modo natural

a considerar la lucha política propia-

mente dicha hasta llegar, por último, como adivinará el lector avisado, a las coordenadas económicas que consti- tuyen su determinación en última ins- tancia: de este modo, por decirlo de manera inmediata y simplificada, lejos de ser inocentes, los distintos supues- tos culturales esconden o, en su caso, manifiestan abiertamente unos deter- minados «intereses de clase». Debe aprovecharse la ocasión de que aparezcan tales acuñaciones para efectuar una somera reflexión sobre cómo ha afectado a estas páginas el paso del tiempo. No pretendo decir que lo que dio en llamarse «historia social de la literatura» haya perdido su crédito, entre otras cosas porque más bien es lo contrario: se ha asentado y consolidado hasta un punto que hoy nos parece normal, de pura asimila- ción, lo que hasta hace bien poco era una perspectiva rupturista e innovado- ra. De hecho, una pequeña parte de las páginas de este libro –así, determina- das precisiones en torno al 98– pare- cen detenerse excesivamente en com- batir lo que ya son fantasmas del pasa- do. Pero es que algunos de los ensayos que componen este libro datan de los años setenta, y eso inevitablemente se nota. No es tan solo una cuestión de incorporar bibliografía reciente sino de que –por poner un ejemplo– se ha

escrito tanto en los últimos años sobre

la crisis de fin de siglo, que ponderar la

SIGLO XX

RAFAEL NÚÑEZ FLORENCIO

José-Carlos Mainer

LA DOMA DE LA QUIMERA. ENSAYOS SOBRE NACIONALISMO Y CULTURA EN ESPAÑA

Iberoamericana/Vervuert, Barcelona 360 pp. 25

necesidad de una contextualización en este sentido parece insistir en algo ya plenamente aceptado y establecido. No lo digo, obviamente, en de- trimento del autor, sino como consta- tación y, en todo caso, como recono- cimiento, porque él fue pionero y exponente privilegiado de esos estu- dios renovadores. En otros casos, se trata más de un problema de forma

En otros casos, se trata más de un problema de forma Portada de la revista satírica

Portada de la revista satírica Gedeón. Madrid, 9 de junio de 1898

que de fondo o, si se prefiere, de mati- ces en el acercamiento a una realidad que hoy convenimos en que se resiste a dejarse anclar con esquematizaciones tan diáfanas y categorías tan rotundas como «pequeña burguesía radical»,«pe- queño-burgueses profesionales», etc. (véanse en especial pp. 27-29). No de- jan de ser en todo caso reparos o, aun ni eso, observaciones puntuales, que apenas afectan al conjunto: la porme- norizada investigación de Mainer so- bre la efervescencia cultural de aquellos años puede leerse con el mismo prove- cho que hace más de dos décadas. Lo cual, para los tiempos que corren, ya dice mucho, del libro, y del autor.

revista de libros

número 102

junio 05

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Para entender mejor nuestra literatura última

E l catedrático zaragozano José-Carlos Mainer es uno de los más fecun- dos maestros con que

cuenta la universidad española en nuestros días. Sus estudios abarcan los siglos XIX y XX, con preferencia por este último y con atención frecuente

a la literatura de hoy. No en vano

Mainer fue uno de los primeros pro- fesores universitarios con verdadera solvencia que se adelantaron a dar entrada en los estudios del mayor

rango académico a temas, libros y au- tores actuales, teniendo en cuenta siempre la importancia de los mismos

y operando en el análisis de sus obras

con el rigor exigible en los estudios de literatura clásica. No como otros, que, por desgracia, abundan en la universidad española y, sobre todo, en la estadounidense, que han hecho desperdiciar energías y dinero en el estudio y la publicación de miles de páginas sobre autores vivos con muy escasa relevancia. En el caso de Mai- ner nunca ha sido así. De él puede decirse lo que sólo a muy pocos con- viene con entera propiedad: nunca ha publicado una página insulsa. Sus es-

tudios incluyen todos los géneros lite- rarios, con preferencia por la novela,

la poesía y el ensayo. Su enfoque mul-

tiabarcador se beneficia de la tarea polifacética del profesor, historiador, crítico y ensayista de arraigada curio- sidad y saberes múltiples, que le per- miten abordar los estudios literarios y culturales con los conocimientos ne- cesarios de historia, teoría y crítica li- terarias, literatura comparada y aque- lla «deseable capacidad de tener razón» que Robert Musil reclamaba para ta- les estudios. Algunas obras de Mainer son re- copilaciones de trabajos publicados en revistas, libros colectivos o actas de congresos de hispanistas celebrados en universidades españolas y extranjeras. Es el caso del presente, compuesto por una docena de ensayos escritos en los diez últimos años, publicados casi to- dos o a punto de publicarse, e inéditos hasta ahora el segundo y el último.To- dos coinciden en la confluencia de lo académico y la actualidad literaria,

pues incluso en los dedicados a la pos- guerra se proyecta el diálogo intertex- tual con referencias y alusiones al pre- sente. El marco temporal acotado que- da explícito en el subtítulo: Para enten-

der la literatura española, 1944-2000, de donde he tomado el epígrafe que en- cabeza este comentario.Y los doce tra- bajos se agrupan en tres partes bien diferenciadas y justificadas en el breve prólogo: «Tramas», por las que se rela- cionan temas y motivos que expresan una época; «Libros», que ponen de re- lieve el significado de algunas obras en diálogo con otras del mismo período;

y «Nombres», donde se pasa del análi-

sis de un texto a la trayectoria perso- nal de algunos autores. Dos de los cuatro ensayos de «Tra- mas» acometen el asedio crítico a sen- dos años literarios de la posguerra:

«Por ejemplo, 1944. Un año cualquie- ra» indaga en las coincidencias y dife- rencias emanadas de dos obras emble- máticas como Hijos de la ira y Sombra del paraíso, de Dámaso Alonso yVicen- te Aleixandre, respectivamente, con oportunas consideraciones sobre otros aspectos, como la irrupción de Cela como estrella fulgurante en el fran- quismo. «1952: en el cincuentenario de una quinta» parte del poemario de

José Hierro Quinta del 42 y lo relacio- na con otros libros cómplices con el fin de explicar la lucha por la dignifi- cación literaria en tiempos de miseria bajo la dictadura. Los otros dos ensa- yos de esta primera parte ofrecen sen-

das exposiciones acerca de la interio- rización del mal en obras gestadas en aquellos tiempos de dolor e impoten- cia: «El otoño del miedo» es un lúcido repaso por las sucesivas versiones de la imagen del dictador y su réplica en la literatura (Juan Goytisolo,Valente, etc.)

y el cine (de Saura a Gutiérrez Ara-

gón) nacidas de la herida espiritual en años de archiprovinciana grisalla.Y «El peso de la memoria o la imposibilidad del heroísmo en el fin de siglo» se centra en el pensamiento español de los años noventa, en diálogo con el pasado, con la transición y sus desen- cantos, con atención al rescoldo de la guerra en la memoria colectiva y su mitificación en novelas de Cela, Mu-

ñoz Molina, Marsé y Cercas, sin des- cuidar la atención crítica a la candidez de ciertos exorcismos de intelectuales acomodaticios y su evolución desde aquellos grupos de «abajofirmantes» a estas covachuelas del poder. La segunda parte, «Libros», con- tiene otros cuatro ensayos cuyo inte- rés se centra en obras concretas, abor- dadas en su relación con otras muy cercanas en el contexto histórico- cultural o en la actitud de sus autores, como se manifiesta en la impronta machadiana de Sánchez Ferlosio al hablar de su libro Vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Los traba- jos de más enjundia están dedicados a textos que marcan la literatura de su tiempo, desde los años cincuenta has- ta el presente. En «Síntomas de so- lidaridad: una lectura de Los bravos y El Jarama» se abordan las similitudes ambientales y formales de dos nove- las que anticiparon la nueva mirada crítica de los jóvenes de la Genera- ción del Medio Siglo en los años cin- cuenta. La literatura de los setenta y ochenta resulta iluminada en «Identi- dad y desencanto en tres novelas de la transición», con el análisis comparati- vo de tres novelas del conocimiento debidas a Millás (Visión del ahogado), Guelbenzu (El río de la luna) y Pom- bo (El héroe de las mansardas de Man- sard), partiendo de su consideración como novelas generacionales de la nueva promoción del 68 que acome- te su exploración del pasado a través del exorcismo y la memoria.Ya entre los siglos XX y XXI encuentra el estu- dioso las obras consideradas en «En- sayos, dietarios, relatos en el telar: la “novela a noticia”» como representa- tivas del mestizaje o hibridismo ge- nérico en que se mueve la corriente más vanguardista de la narrativa ac- tual, en lo que Claudio Guillén, el mayor de nuestros comparatistas, ha llamado «la querencia multigenérica», aquí ejemplificada con textos auto- biográficos, de autoficción, relatos rea- les a caballo entre la prosa de ficción y el reportaje periodístico, debidos a Vila-Matas, Cercas y Javier Marías, entre otros cultivadores de diversas modalidades de la literatura del yo.

ESTUDIOS CULTURALES

ÁNGEL BASANTA

PROFESOR DE LITERATURA Y CRÍTICO LITERARIO

José-Carlos Mainer

TRAMAS, LIBROS, NOMBRES

Anagrama, Barcelona 360 pp. 19,50

Finalmente, la tercera parte, «Nombres», añade otros cuatro traba- jos dedicados al estudio de autores con notoria relevancia en las últimas décadas. En «Algunos poetas en el campus» se revisan libros de Antonio Martínez Sarrión, Guillermo Carne- ro y Luis García Montero, con aten- ción, aquí algo forzada, a los diarios de Trapiello. Los tres últimos estudios completan este amplio recorrido des- de lo más panorámico a lo más per- sonal del autor en su obra, con sendas exploraciones críticas en la trayecto- ria narrativa de Pombo, Millás y Mar- tínez de Pisón: la reflexión de alcan- ce moral y filosófico en «Introduc- ción al realismo de Álvaro Pombo», los exorcismos familiares y la fabula- ción de la extrañeza en «El orden pa- triarcal, el orden del mundo: motivos en la obra de Juan José Millás», y las narraciones del aprendizaje, entre el cuento y la novela, en «Ignacio Mar- tínez de Pisón: contando el fin de los buenos tiempos». En suma, he aquí una oportuna recopilación de ensayos críticos sobre diferentes épocas, obras y autores, to- dos importantes desde la inmediata posguerra hasta hoy. La perspicacia hermenéutica de Mainer se acompaña de guiños cómplices al lector, como, por ejemplo, rematar el capítulo dedi- cado a Millás con una locución recu-

rrente en los textos de este autor («En

y resulta enriquecida por una

prosa muy rica y sugerente. Lo cual se aprecia en idéntico grado en la última aportación del estudioso: Moradores de Sansueña (Lecturas cervantinas de los exi- liados republicanos de 1939), que acaba de publicar la Cátedra Miguel Delibes (Universidad de Valladolid, 2006) y que contiene las explicaciones del profesor Mainer en un curso imparti- do en el Graduate Center de la Uni- versidad de Nueva York al final del cuarto centenario cervantino conme-

fin

»)

morado en 2005.

revista de libros

número 115-116

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