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El primer hombre peruano hace su aparición (según las evidencias antropológicas) aproximadamente hace 15 mil años

E l primer hombre peruano hace su aparición (según las evidencias antropológicas) aproximadamente hace 15 mil
E l primer hombre peruano hace su aparición (según las evidencias antropológicas) aproximadamente hace 15 mil

Teoría Autoctonista.

Cuando se estudia el poblamiento nacional o regional, necesariamente hay que referirse al poblamiento del continente americano y en forma especial al de América del Sur.

Dos son las teorías que tratan de explicar la presencia del hombre en América: la autoctonista y la inmigracionista.

La teoría autoctonista, afirma que el hombre americano, se originó en el propio continente. Este planteamiento fue hecho por el argentino Florentino Ameghino en el siglo pasado y se vio favorecido por los estudios de Darwin sobre el origen del hombre. Es decir que América fue uno de los focos donde en forma más intensa se desarrolló el proceso de la evolución de las especies.

El erudito argentino Antonio León Pinelo, escribió una obra que tituló “El paraíso en el nuevo

mundo” donde relata que el paraíso terrenal estuvo en el Perú y Noé construyó el arca en un

lugar ubicado entre Lima y Nazca, cuando se produjo el diluvio, la nave bíblica arrastrada por corrientes y por fuertes vientos, navegó durante 150 días yendo a posarse en el monte Ararat en el Asia Menor. Posteriormente y tras la dispersión de los descendientes de Noé por el problema de la torre de Babel, el continente americano volvió a repoblarse.

León Pinelo que fue amigo de Calancha, del Padre Cabello de Balboa y de Montesino, plantea pues una teoría autoctonista anterior a Ameghino, pero sobre bases bíblicas y no por evolución de las especies.

El cronista Gómara, supone que la antigua Atlántida tan mencionada por los filósofos griegos no fue otra cosa que el continente americano y no cree en el hundimiento de ese continente relatado por el gran filósofo Platón. Sin embargo, para muchos la Atlántida era parte del continente americano y ocupaba el lugar de la Antillas, por eso al hundirse solo quedaron como islas las partes mas elevadas.

Ameghino con su obra “Antigüedad del hombre en el plata” lanzó en 1870 la teoría, de que los

restos óseos que había encontrado en Argentina pertenecían a una especie de mono antecesor del hombre, y que vivió nada menos que de la era terciaria. En 1884, elaboró un cuadro filogénico de la humanidad, en el cual comienza con una especie que era más mono que hombre y que llamó Prosimia Primitiva. A éste suceden varios eslabones hasta llegar a una especie antecesora,

inmediata al hombre a la que llamó proto-homo.

Muchos científicos apoyaron la teoría de Ameghino, el que se sintió alentado para hacer un llamado a los estudiosos del mundo entero, a fin de que confirmaran o refutaran sus teorías. Uno de los que mostró gran disconformidad fue el científico Alex Hrdlicka, que demostró que los restos fósiles sobre los que Ameghino había levantado su teoría correspondían a tiempos relativamente modernos.

Sin embargo, aún no se ha dicho la última palabra sobre el autoctonismo del hombre americano, por que en la planicie del Collao, del lado boliviano se han encontrado restos fósiles de hombres muy primitivos junto a restos de animales de especies desaparecidas. Eso llevó al antropólogo

polaco Arturo Posnansky a tratar de revivir la teoría autoctonista con su obra ¿Es o no oriundo el hombre americano de América?

Teoría Inmigracionista.

Aún en el caso de haber existido en América un hombre autóctono del continente eso no descarta que también hayan llegado gentes de afuera en tiempos muy lejanos que todavía no ha sido posible precisar.

Entre los inmigracionistas también hay criterios diferentes, no solo en cuanto a las fechas del poblamiento, sino al origen de las corrientes migratorias.

polaco Arturo Posnansky a tratar de revivir la teoría autoctonista con su obra ¿Es o noARRIBA Aún en el caso de haber existido en América un hombre autóctono del continente eso no descarta que también hayan llegado gentes de afuera en tiempos muy lejanos que todavía no ha sido posible precisar. Entre los inmigracionistas también hay criterios diferentes, no solo en cuanto a las fechas del poblamiento, sino al origen de las corrientes migratorias. Hay inmigracionistas que aseguran la existencia de un solo punto de partida de las oleadas de gentes. Otros plantean el origen múltiple. Para una mejor comprensión del tema, debemos echar una ojeada al mapa de Alaska en América del Norte y allí podremos apreciar que un cortísimo pasaje de mar separaba Alaska de Siberia, o lo que es lo mismo América de Asia. Pues bien. Durante la cuarta y última glaciación, los hielos del polo Norte avanzaron y cubrieron todo el Canadá formando una gran masa de hielo hasta Groenlandia, pero el fenómeno respetó la mayor parte de Alaska. Eso ocurrió entre los años 100.000 a 12.000 antes de la era cristiana. La glaciación motivó en Alaska que el nivel de las aguas bajara y con eso desapareció prácticamente el estrecho de Bering, que más bien se convirtió en un istmo o especie de puente entre Asia y América. Muchos animales como el mamuth, el bisonte y los renos pasaron el puente huyendo de los grandes fríos y bajaron a las zonas templadas de los Estados Unidos. Los primitivos mongoles que eran pueblos cazadores, siguieron tras de su presa y pasaron a pie firme por el “puente” de B ering y más tarde fueron oleadas de hombres, que incluso salvaron por otros lugares las distancias que separaba embarcaciones. a los dos continentes utilizando pequeñas " id="pdf-obj-7-12" src="pdf-obj-7-12.jpg">

Hay inmigracionistas que aseguran la existencia de un solo punto de partida de las oleadas de gentes.

Otros plantean el origen múltiple.

Para una mejor comprensión del tema, debemos echar una ojeada al mapa de Alaska en América del Norte y allí podremos apreciar que un cortísimo pasaje de mar separaba Alaska de Siberia, o lo que es lo mismo América de Asia.

Pues bien. Durante la cuarta y última glaciación, los hielos del polo Norte avanzaron y cubrieron todo el Canadá formando una gran masa de hielo hasta Groenlandia, pero el fenómeno respetó la mayor parte de Alaska. Eso ocurrió

entre

los

años

100.000 a 12.000

antes de la era cristiana. La glaciación motivó en Alaska que el nivel de las aguas bajara y con eso desapareció prácticamente el estrecho de Bering, que más bien se convirtió en un istmo o especie de puente entre Asia y América. Muchos animales como el mamuth, el bisonte y los renos pasaron el puente huyendo de los grandes fríos y bajaron a las zonas templadas de los Estados Unidos.

Los primitivos mongoles que eran pueblos cazadores, siguieron tras de su presa y pasaron a pie firme por el “puente” de Bering y más tarde fueron oleadas de hombres, que incluso salvaron por

otros lugares las distancias que separaba embarcaciones.

a los dos continentes utilizando pequeñas

Los hombres que llegaron a Alaska y luego a Estado Unidos y más tarde a México eran muy primitivos. Desconocían el uso de la rueda y del hierro, pero si utilizaban el fuego y como armas defensivas y ofensivas la piedra y el hueso. Se alimentaban de la caza y por eso eran nómades y también recolectores de frutos vegetales.

Alex Hrdlicka es el principal sostenedor de la teoría inmigracionista, considerando un solo grupo racial: el mongol como integrante de las corrientes migratorias y suponía al hombre americano no más de 30.000 años.

Oswaldo Menghin en su obra “Origen y desarrollo racial de la especie humana” es partidario del

origen múltiple y supone que el poblamiento de América se realizó en tres oleadas migratorias de diversa procedencia.

La primera oleada correspondió a un tipo racial no mongólico, con ciertas semejanzas con el hombre europeo, que llegó hace unos 70.000 años por Bering cuando por efectos de la glaciación, había dejado de ser estrecho y se había convertido en un istmo. Por consiguiente el

aso, fue a pie firme. Eran los európidos y fueron los primeros pobladores de América del Norte.

La segunda corriente fue la de los melanésidos, procedente del Archipiélago de la Melanesia, que favorecidos con las corrientes ecuatoriales del océano Pacífico, cubrieron una apreciable distancia para poblar la costa oeste de México y América Central.

La tercera corriente fue la mongólica, que pasó el mar de Bering en pequeñas embarcaciones, y como lo hicieron en gran número, impusieron por mezcla a los que encontraron, sus rasgos de tipo mongol. Estos grupos humanos avanzaron de México a la América Central llegando al istmo de Panamá y también a las islas de las Antillas.

Desde Panamá y de las Antillas pasaron a la América del Sur.

Paul Rivet, antropólogo francés contemporáneo, vivió algún tiempo en el Ecuador y Colombia y se dedicó al estudio del hombre americano hasta el día de su fallecimiento en Paris en 1958.

Paul Rivet, antropólogo francés contemporáneo, vivió algún tiempo en el Ecuador y Colombia y se dedicó al estudio del hombre americano hasta el día de su fallecimiento en Paris en 1958.

Rivet plantea la ruta Oceánica de acuerdo a la cual, en oleadas sucesivas partieron de diversos puntos de la Oceanía, grupos navegantes y llegaron a las costas de América Central y del Sur. Pero concretiza que no se trataron de polinesios sino de melanesios. Esta teoría supone que los principales lugares de arribo estuvieron en las costas de Colombia y Ecuador, pero no se descarta que también llegaron directamente a las costas piuranas.

Otros científicos afirman, que desde la Polinesia llegaron también por mar grupos humanos a las costas de Chile, en la misma forma que lo hicieron a la isla de Pascua que está en medio de la ruta de Oceanía a Chile. La presencia de los indios Fueguinos y Patagones, apoyaría esa tesis, lo mismo que la existencia de muchos términos comunes en los lenguajes nativos, alimentos y rasgos raciales.

Cuando por las corrientes migratorias, Panamá y las Antillas quedaron congestionadas con una gran cantidad de tribus nómades que se movían en todas direcciones, se produjo entonces el salto a la América del Sur.

Las masas humanas que arribaron a América del Sur; se dirigieron hacia el sur. Las provenientes de las Antillas, se abrieron en dos corrientes formadas primero por los botocudos que desembarcaron en Venezuela, y avanzaron por el sur de las Guayanas hacia el noreste del Brasil tras de sortear al caudaloso Amazonas. Otro grupo se internó por la selva amazónica y penetró profundamente hasta el Paraguay, y fueron los Tupi-guaranís.

Los otros grupos humanos que llegaron a Panamá, se abrieron en una especie de abanico y el más importante siguió el curso del río Magdalena y luego continuaron por los valles inter- andinos, siguiendo hasta el Ecuador, Perú y Bolivia. Fueron los Andinos.

Un segundo grupo avanzó por el litoral, haciéndolo unas veces por mar en trechos cortos, en balsas, estableciéndose los grupos errantes en las proximidades de la desembocadura de los ríos y de las quebradas.

Por último, hubo un tercer grupo que fueron los Arawacs, que penetraron por la selva colombiana y peruana, posiblemente en tiempos en que la selva ofrecía otras características, que la hacían mas propicia para la vida.

Poblamiento del Litoral Peruano.

Con relación a la presencia de los primeros hombres en el litoral del Perú, hay dos teorías: una que asegura llegaron de la sierra y la otra que plantea que llegaron los primeros pobladores costeños, por mar.

El arqueólogo peruano don Julio C.

Tello afirmaba que los grupos migratorios llegaron al Perú por la

selva,

y que luego

de este

lugar se

produjeron desplazamientos

a

la

costa a través

de

los

Andes. Dice

Tello que el hombre que bajó a la

costa pudo sobrevivir frente al mar,

por

que

no

solo

era cazador sino

también pescador, ya que en la selva se alimentaba de los peces de los ríos y lagos de la selva.

Por los años de 1905 el arqueólogo alemán Max Uhle había sentado la teoría de que en los albores de la Era Cristiana, es decir hacia unos dos mil años, habían llegado procedentes de América Central inmigrantes

creando las llamadas culturas proto-Nazca y Proto-Chimú.

En 1919, Tello descubrió la Cultura Chavín a la que suponía 3.000 años de antigüedad, es decir que para aquel entonces era la cultura más antigua conocida por cuyo motivo Tello la calificó como la cultura matriz del Perú.

Pero en 1962, Edward Lanning, siguiendo los datos proporcionados por Thomas Patterson, que había explorado las desembocaduras del río Chillón, descubrió en los sitios llamados

“Cucaracha” y “Chivateros” una gran cantidad de instrumentos de piedra, a los que se dio una

antigüedad de 14.400 años. El historiador y arqueólogo peruano Luis Lumbreras supone que la zona hoy desértica de Ancón fue antes un bosque y que el hombre de Chivateros tendría unos

8.000 años de antigüedad. También se estima que Chivateros no fue un hábitat permanente, sino un centro de trabajo, de gentes trashumantes como las del grupo Lauricocha, que llegaba por temporadas a la costa.

Por su parte Federico Engel, en 1963 encontró en Chilca restos humanos de unos 6.000 años de antigüedad, y en Pucusana otros con antigüedad de 7.000 años. Entre esos restos figura una momia envuelta en fibras vegetales, hallada en Paracas a los que supone 9.000 años de antigüedad.

La arqueóloga cataquense Josefina Ramos de Cox, descubrió en 1969 en la Tablada de Lurín, cerca de Lima, restos de hombres que vivieron hace 9.150 años, donde construían pequeñas viviendas, que más que todo eran refugios de piedra, y fueron grandes recolectores de mariscos y agricultores incipientes, pero ya con principios de organización.

Todo lo anteriormente expuesto vendría afianzar la teoría de Tello que el hombre de la costa provenía de la sierra y a su vez, la gente serrana venía de la selva. Por otra parte, el cronista Cabello de Balboa asegura que los tallanes reconocían su origen serrano.

Pero frente a esto, los pueblos de la costa en los tiempos de la Conquista, relataron a los cronistas españoles, una serie de mitos y leyendas de acuerdo a las cuales su origen se debía a personajes legendarios y casi divinos, que llegaron del mar, fundando pueblos. Entre esas leyendas destaca la de Naymlap, llegado a las costas de Lambayeque para fundar el pueblo mochica, leyenda que es narrada por el cronista Padre Miguel Cabello de Balboa. Casi confundiéndose con la leyenda de Naymlap existe en Lambayeque la de Ñanla, que llegó a la región cuando estaba muy poco poblada por gente llegada de la sierra que sufrían los males de una mortal enfermedad que supone haya sido el paludismo.

Para explicar la creación del reino Chimú, existe la leyenda de Tucaynamo o Chimor Capac, que llegó a las costas del departamento de la Libertad en una gran balsa de palos, con numeroso séquito. Para el narrador de la leyenda; el obispo trujillano Carlos Marcelo Corni, podía preceder Tacaynamo del Ecuador, o de Tumbes.

La fundación de Tumbes se explica con una hermosa leyenda donde los personajes principales

son Tumbe y Quitumbé. El narrador fue el cronista jesuita padre Giovanni Anello Oliva, que

dice que después del diluvio

...

“quizá vinieron por mar, por las tempestades desatadas, los

primeros pobladores al Perú entrando primero por Caráquez (en la costa de Ecuador)en donde poblaron e hicieron alto, y de donde después, tiempo adelante, se fueron extendiendo en las

demás tierras y provincias del Perú”. De Caráquez un grupo numeroso pasó a Sumpa en Santa

Elena, donde el cacique Tumbé o Tumba, logró gran prosperidad. Tenía Tumbe dos hijos, siendo el mayor Quitumbe que era valeroso y sereno y el otro que era Otoya muy ambicioso. Al morir

Tumbe, resolvió Quitumbe conquistar nuevas tierras y con su familia, servidores y guerreros armó una flota y se dirigió al sur, donde fundó un pueblo al que llamó Tumbes es memoria de su padre. Estando en Tumbes, supo Quitumbe que habían llegado a Santa Elena por mar en grandes juncos, hombres de gran estatura que estaban cometiendo abusos, por lo cual regresó y los derrotó.

El arqueólogo suizo Tschudi, narra la leyenda del dios Con, que llegó por el mar a la costa norte, creó el mundo y lo pobló de hombres, animales y plantas, pero como los hombres se portaron mal, los castigó convirtiendo a la costa en una región árida. Compadecido, creó entonces los ríos para que los hombres se mantuvieran con su trabajo. El dios Con tenía forma humana pero no estaba materializado. Esta versión es coincidente con la del cronista López de Gómara, el que puede haberse sentido influenciado por lo que dice el Génesis sobre la Creación, pues se observa una gran similitud.

Luego aparece Pachacamac que destierra a Con, el cual recorre la costa norte y al llegar al Ecuador en la zona de Mantas, extiende una gran manta sobre el mar y subiéndose a ella con su séquito, desaparece en el horizonte. Mientras tanto Pachacamac convierte a los hombres en animales y hace caer sobre la costa un gran diluvio, tras de lo cual crea nuevos hombres.

Viracocha, es otro dios importante en el imperio incaico. Alguno consideran que se trata de dos

personajes. Unos dicen que significa "espuma del mar” y otros que equivale a “hacedor”. Unas

leyendas lo dan como salido del Cuzco, en donde salva al imperio de la rebelión de los Chancas y después viaja al norte y en Portoviejo (Ecuador), y caminando sobre las olas con su séquito se perdió en el horizonte. Otra leyenda dice en cambio que Wiracocha salió del mar y que por eso

se le llamó “espuma del mar” y también por igual razón se dio a los españoles el nombre de

wiracochas.

Tunupa es otro personaje mítico. A la inversa de Wiracocha, aparece del mar caminando sobre la superficie marina en Portoviejo, luego viaja al sur pasando por Tumbes y Piura, para internarse en Parinacochas, pasando después a Arequipa y de allí a Pachacamac donde no fue bien recibido. Por cuyo motivo, se volvió a internar en el mar.

Todos estos mitos servirán para reforzar la teoría de que los primitivos habitantes de Talara llegarán por el mar.

Tumbe, resolvió Quitumbe conquistar nuevas tierras y con su familia, servidores y guerreros armó una flota