ALBERTO MOLINA, TOMARES, SEVILLA

TEMA 12. LOS ESPACIOS INDUSTRIALES EN ESPAÑA

ESQUEMA: 12.1. EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN EN ESPAÑA 12.2. CARACTERÍSTICAS GENERALES Y DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA. 12.3. FACTORES DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL ESPAÑOLA. 12. 4. PRINCIPALES SECTORES INDUSTRIALES Y SU IMPLICACIÓN AMBIENTAL.

12.1. EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN EN ESPAÑA Desde sus inicios, la industria española ha pasado por distintas etapas, cada una de ellas marcada por una estructura y unas pautas de localización. 1. EL INICIO DE LA INDUSTRIALIZACIÓN. España se incorporó a la primera revolución industrial con retraso respecto a otros países de Europa occidental. Las causas fueron las difíciles condiciones para el despegue industrial: mala dotación en algunas materias primas y productos energéticos básicos (algodón y carbón); escaso espíritu de empresa; falta de capital; atraso tecnológico que obligaba a importar la maquinaria; demanda limitada por el bajo crecimiento demográfico y la pobreza de las rentas campesinas; situación exterior desfavorable (Guerra de la Independencia, desastre colonial); y política industrial inadecuada (libe exportación de minerales y proteccionismo). A pesar de ello, durante la segunda mitad del siglo XIX se crearon algunas industrias (siderometalurgia y textil), con tecnología atrasada y dependiente del exterior, subordinación del capital extranjero y minifundismo empresarial. Estas industrias se localizaron en Andalucía, aprovechando los minerales de la zona (aunque decayó pronto por la competencia de emplazamientos más desfavorables); en algunos puntos costeros cercanos a materias primas y fuentes de energía o con puertos que facilitan el acceso a ellas (Asturias y el País Vasco se especializaron en la siderurgia, y Cataluña, en la industria textil algodonera), y en Madrid, por su papel como centro financiero y administrativo, que atrajo a una población creciente que estimuló la industria. 2. EL CRECIMIENTO INDUSTRIAL DEL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX (1900-1936) Durante el primer tercio del siglo XX se produjo un crecimiento industrial cuyas causas fueron la decadencia de las exportaciones de minerales, que favoreció su utilización por la industria nacional procedente de la repatriación de capitales desde las colonias que se perdieron en 1898 y de los beneficios obtenidos de las exportaciones a Europa durante la Primera Guerra Mundial; el impulso de las obras públicas durante la dictadura de Primo de Rivera, que favoreció el desarrollo de numerosos sectores industriales (cemento, hierro); el proteccionismo industrial, que eliminaba la competencia exterior; y la incorporación de los avances de la segunda revolución industrial. Así, se afianzó la industria básica y se diversificó la producción con nuevos sectores (material eléctrico, químico, transformación mecánica, cemento) y con el crecimiento de las industrias de consumo y bienes de

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equipo. La localización industrial consolidó la hegemonía de los focos anteriores, salvo el andaluz, que agudizó su decadencia. LA REGRESIÓN DURANTE LA GUERRA CIVIL Y LA POSGUERRA (1936-1959) Las causas de la regresión industrial entre 1936 y 1959 fueron las destrucciones de la guerra y la política autárquica de la posguerra, que pretendía la autosuficiencia. Este objetivo trató de alcanzarse con una fuerte intervención del Estado, que cristalizó en la creación del INI (Instituto Nacional de Industria, en 1941), que actuaba como sustituto de la empresa privada en actividades poco rentables o que requerían grandes inversiones. También se fomentó la explotación de los recursos propios, aunque no fuesen rentables y se impusieron restricciones a la inversión extranjera y a las importaciones. Con ello se fomentó la industria por falta de competencia, pero también se frenó su expansión por la escasez de capitales, materias primas, fuentes de energía y maquinaria. Así se consolidó una estructura industrial caracterizada por la existencia de grandes empresas controladas por el Estado (INI), concentradas en las costas cantábrica y mediterránea, y por pequeñas fábricas dispersas y no rentables. A todas estas industrias, la autarquía las colocó a una situación tan difícil que se hizo necesario el abandono de esta política en 1959. 4. EL DESARROLLO INDUSTRIAL (1960-1975) Desde 1960 a 1975 se produjo un enorme desarrollo de la industria. Sus causas fueron la expansión de la economía capitalista mundial, que llevó a las empresas multinacionales a invertir en nuevos espacios como España; la llegada de capital (turismo, remesas de emigrantes y capital extranjero, gracias a la liberalización de su entrada en España); el bajo coste de la energía; la liberalización de las importaciones; y el interés del Estado que fomentó la industria a través de los planes de desarrollo. Así, la estructura industrial mejoró, aunque con importantes limitaciones: se diversificó la producción, pero siguieron dominando los sectores maduros, de tecnología simple y consumidores de gran cantidad de trabajo y/o energía; mejoraron la tecnología y la modernización, aunque existía una excesiva dependencia tecnológica, financiera y energética; aumentó el tamaño de las empresas, pero persistieron muchas industrias pequeñas y anticuadas; y creció la exportación de manufacturas, aunque existía una gran dependencia comercial por la necesidad de importar bienes de equipo y tecnología. La localización de la industria se concentraba en las grandes ciudades y en sus áreas metropolitanas y, a escala regional, en los espacios anteriores, aunque se crearon otros nuevos por la difusión industrial hacia áreas próximas a los grandes centros congestionados y por la política de polos de desarrollo que favoreció la instalación de industrias en algunas ciudades que fueron declarados polos de promoción o de desarrollo (Valladolid, Zaragoza) 3.

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5. CRISIS Y REESTRUCTURACIÓN INDUSTRIAL EN ESPAÑA LA CRISIS INDUSTRIAL afectó a todos los países industrializados a partir de 1975 e incidió duramente sobre la estructura industrial española. Sus causas fueron externas e internas:  Las causas externas están relacionadas con los cambios que se produjeron en estas fechas en la economía mundial: El encarecimiento de la energía. La gran subida de los precios del petróleo en 1973 incrementó los  costes de producción. El agotamiento del ciclo tecnológico anterior y el inicio de otro nuevo –la “tercera revolución  industrial”–. Este se asienta sobre nuevas tecnologías, que eran anticuadas a las anteriores (microelectrónica, informática, telecomunicaciones, robótica y biotecnología); nuevos sectores industriales derivados de ellas (aeronáutica, nuevos materiales); y nuevas exigencias de la demanda (calidad y diseño), que requieren una innovación permanente y una diversificación de los productos que no todas las empresas pueden abordar. Estos cambios provocaron el declive de los sistemas de producción basados en grandes fábricas integradas verticalmente, que elaboraban en serie grandes cantidades de productos homogéneos y baratos.  La mundialización de la economía. La globalización fomenta una división internacional del trabajo en la que cada territorio se especializa en los sectores industriales para los que cuenta con mayores ventajas. En relación con ello han surgido los NPI (Nuevos Países Industrializados), casi todos asiáticos, que se han especializado en industrias tradicionales (siderurgia, construcción naval, textil, confección, calzado) y sectores de montaje, en los que son muy competitivos por el bajo coste de su mano de obra, de modo que los países industrializados no pueden competir con ellos. Entre las causas internas que ahondaron la crisis destacan: Las deficiencias estructurales de la industria española; una desfavorable especialización en sectores maduros, muy consumidores de energía y trabajo; la insuficiente modernización tecnológica; la elevada dependencia exterior (energética, tecnológica, financiera y comercial); y un alto endeudamiento por la baja autofinanciación. La coyuntura histórica (muerte de Franco, transición) generó incertidumbre y retrasó las políticas  para hacer frente a la crisis. Como consecuencia de la crisis cerraron muchas empresas, la producción descendió, cayeron los beneficios y aumentaron el endeudamiento y el paro, descendió la aportación industrial al PIB, y se consolidó la posición periférica española a escala mundial.

1.

 

1.

LA REESTRUCTURACIÓN INDUSTRIAL. Para atajar la crisis industrial, los países de la OCDE adoptaron desde 1975 políticas de reestructuración, que en España se retrasaron hasta la siguiente década por las circunstancias políticas. La reestructuración industrial tiene dos vertientes complementarias: la reconversión industrial y la reindustrialización, que se abordaron con ayudas estatales: financieras (subvenciones y créditos), fiscales (deducciones y bonificaciones) y laborales (facilidades para la regulación de empleo y jubilaciones anticipadas). La reconversión industrial pretendía ser un tratamiento de choque, que actuase de forma intensiva a. en un corto período de tiempo, para asegurar la viabilidad a medio plazo de las industrias en crisis, mediante

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las reformas necesarias para adaptarlas al nuevo ciclo tecnológico y al mercado en condiciones de competitividad. Las actuaciones consistieron en ajustar la oferta a la demanda eliminando el exceso de capacidad; en acometer regulaciones de plantilla; en el saneamiento financiero; en la especialización en productos con mayor demanda; y en la aplicación de los nuevos sistemas de organización y gestión. La reconversión afectó a los sectores maduros (ramas metalmecánicas, construcción naval, línea blanca de electrodomésticos, equipo eléctrico y electrónico, textil y calzado, y cinco empresas multinacionales aisladas). En cuanto a sus resultados, puede afirmarse que la reducción de empleo superó las previsiones y afectó principalmente a las ramas metalmecánicas y a las grandes empresas, mientras que muchas pyme afectadas por agudas crisis quedaron excluidas. La reindustrialización o recomposición de tejido industrial de las zonas afectadas por la reconversión supuso la modernización tecnológica de los sectores que, sometidos a reconversión, presentasen una clara viabilidad y la creación de nuevas actividades que diversificasen la industria de zonas hasta entonces muy especializadas y generasen empleo. Para ello se crearon las ZUR y las ZID. i. Las ZUR (Zonas de Urgente Reindustrialización), nacidas en 1983, tenían un período de vigencia de 18 meses, prorrogables otros 18. Se delimitaron seis (Galicia, Asturias, la zona del Nervión, Barcelona, Madrid y Cádiz). Pretendían solicitar su inclusión en una ZUR las empresas que realizasen la instalación, ampliación o traslado de fábricas a estas áreas, siempre que generasen nuevos puestos de trabajo y fuesen viables. A cambio recibirían incentivos fiscales y financieros, así como subvenciones por incorporar trabajadores de los fondos de promoción de empleo. ii. Las ZID (Zonas Industrializadas en Declive) sustituyeron a las ZUR al aprobarse la nueva ley de incentivos regionales en 1985. Comprenden todas las áreas especialmente afectadas por la crisis y el ajuste industrial La promoción se base en subvenciones a la inversión, que incluyen también ahora empresas en servicios. En cuanto a resultados, la reindustrialización ha estimulado la inversión y la diversificación industrial de zonas antes muy especializadas, pero también ha mostrado insuficiencias; generó menos empleo del previsto; las ayudas beneficiaron principalmente a las grandes empresas, las únicas que podían satisfacer las duras exigencias planteadas para acceder a ellas, y se acentuaron los desequilibrios regionales; Madrid y Barcelona se llevaron la mayoría de los proyectos, ante el escaso atractivo de las restantes zonas, en particular, Asturias y Galicia.

b.

6. LOS CAMBIOS ACTUALES EN LA INDUSTRIA. ¿TERCERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL? Aunque la reestructuración industrial no ha terminado y la crisis sigue afectando a muchos sectores maduros, puede decirse que, tras ella, se abre una nueva fase marcada por los cambios que ha supuesto la tercera revolución industrial. Esta se basa en la innovación (aplicación de los nuevos conocimientos proporcionados por la investigación a la mejora de los procesos productivos, a la obtención de nuevos productos o a la mejora de la gestión) y en las tecnologías de la información (informática y telecomunicaciones),.cuya materia prima inagotable es la microelectrónica. Estas nuevas tecnologías y sus aplicaciones en el campo de la industria, han dado lugar a cambios en la estructura y en la localización industrial.

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a)

Cambios en la estructura industrial.

La innovación crea una nueva jerarquía de los sectores industriales, permite la descentralización y la flexibilización productiva, origina transformaciones en el empleo industrial y favorece la terciarización de la industria.  La revolución tecnológica provoca el crecimiento de los sectores intensivos en el uso del recurso estratégico, la microelectrónica. Estos sectores, que se identifican con la alta tecnología, son la informática, las telecomunicaciones, la automatización, los instrumentos de precisión y la biotecnología. Pero, además, los avances de estas actividades afectan también a industrias tradicionales que los incorporan a su proceso productivo y “rejuvenecen”.  Las nuevas tecnologías favorecen la descentralización productiva o división del proceso de producción en fases realizadas en establecimientos separados, que se localizan en el emplazamiento más favorable, lo que supone la desintegración de la gran fábrica. Esto es posible gracias a que las redes telemáticas permiten una transmisión instantánea de las decisiones y la coordinación entre establecimientos separados; y gracias a que las nuevas tecnologías posibilitan la automatización y separación de tareas antes integradas. La consecuencia de este proceso es la proliferación de pyme y la reducción del tamaño medio de las industrias.  Las nuevas tecnologías también favorecen la flexibilización productiva o fabricación de pequeñas series diversas a precios rentables, gracias al uso de la maquinaria automatizada y fácilmente reprogramable. Ello permite dar una respuesta rápida a las exigencias de una demanda diversificada y cambiante.  La innovación produce también transformaciones en el empleo industrial. Por una parte, aumenta la producción de profesionales y técnicos cualificados, y reduce la de los trabajadores manuales que realizan tareas simples y repetitivas, sustituidos por la progresiva automatización de las fábricas. Por otra, favorece un creciente trasvase del empleo industrial desde el mercado primario (regulado mediante la negociación colectiva y caracterizado por cierta estabilidad, al mercado secundario, sin regulación y con una creciente precariedad propiciada por la exigencia de flexibilidad (contratación temporal, autoempleo, trabajo a domicilio, a destajo, etc.)  La informatización y la automatización reducen las tareas productivas, al sustituir parte de la mano de obra por ordenadores y robots. En cambio, alargan los procesos de producción, pues tan importante como fabricar y vender un producto son toda una serie de actividades anteriores (I+D, diseño, gestión) y posteriores (Márketing, control de calidad, servicio posventa) que permiten incrementar su valor y captar clientes. Ello favorece la creciente demanda de profesionales de “cuello blanco”, dedicados a los servicios a la producción, que se acentúa en las industrias más innovadoras. El resultado es una progresiva terciarización de la industria. En España, en 1990, el empleo indirecto en la industria representaba ya el 49%. b) Cambios en la localización industrial. Las nuevas tecnologías producen cambios en la localización industrial.  Por una parte, permiten a las empresas, que buscan reducir sus costes, desplazar producciones específicas a los lugares más ventajosos. Este proceso tiene lugar a escala mundial (hacia los países subdesarrollados), a escala regional (hacia regiones poco industrializadas y a escala local (hacia las coronas y el área periurbana de las grandes metrópolis, e incluso hacia áreas rurales cercanas).  Por otra parte, estimula la localización de las industrias de alta tecnología, las oficinas y los servicios más cualificados a la producción cerca de los centros de innovación o áreas centrales, que cuentan con las mejores dotaciones. Este proceso se da también a nivel mundial (en los llamados países de la tríada: Estados Unidos, Japón y Europa), a nivel regional (en las regiones más dinámicas) y a nivel intrarregional (en los núcleos centrales de las grandes áreas metropolitanas.

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c)

Repercusión de los cambios de la tercera revolución industrial en la industria española. Los avances de la tercera revolución industrial están permitiendo la recuperación de la industria en los países desarrollados. Esta, que se manifiesta en un aumento de establecimientos y empleos industriales, revaloriza el papel de la industria en el crecimiento económico y urbano. En España, aunque se mantiene la crisis de muchos sectores maduros, desde 1997 puede hablarse de recuperación. Sus manifestaciones son el incremento de la demanda y la disminución de los stocks; el aumento de la producción, especialmente de bienes de equipo y de la capacidad productiva; el crecimiento del empleo industrial; y la aceleración de las importaciones y de las exportaciones, aunque la balanza industrial continúa siendo deficitaria.

12.2. CARACTERÍSTICAS GENERALES Y DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA.

La localización industrial en España presenta grandes desequilibrios territoriales. Existen claros contrastes entre áreas industrializadas con distintas tendencias (desarrolladas, en expansión y en declive) y áreas de industrialización escasa. Los desequilibrios se ven agravados por la tendencia de los sectores dinámicos a localizarse en las regiones más avanzadas. Las desigualdades en el reparto espacial de la industria son a su vez fuente de otros desequilibrios territoriales en el reparto de la población, en la riqueza, en la dotación de infraestructuras, equipamientos y servicios sociales; y en el peso político, que han afectado negativamente a las regiones españolas menos industrializadas. Por eso, el fomento de la industria ha sido uno de los temas básicos en las políticas para el desarrollo regional.

La localización industrial permite diferenciar las siguientes áreas: a) Áreas industriales desarrolladas Son los espacios centrales de las áreas metropolitanas, sobre todo de las de Madrid y Barcelona, que se han consolidado como los centros principales de la industria española. Su evolución reciente está marcada por tendencias contradictorias. Por una parte, asistimos al hundimiento o reconversión de importantes sectores maduros. Por otra parte, se da una revitalización industrial. Las ventajas de su centralidad atraen hacia Madrid y Barcelona a las empresas más innovadoras y las sedes sociales de las mayores empresas nacionales y de las filiales de las multinacionales. Por tanto, se trata de aquellas actividades que generan mayor valor añadido, tienen mercados en expansión y empleos más cualificados y mejor remunerados. Ello favorece una creciente terciarización de su industria, cuyo reflejo externo es la aparición de parques industriales o empresariales con edificios en los que las funciones de “oficina” superan en importancia a las propiamente fabriles. b) Áreas y ejes industriales en expansión. Son el resultado de las tendencias difusoras de la industria o del desarrollo de la industrialización endógena. Pueden distinguirse los siguientes tipos;:

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Las coronas metropolitanas cuentan con áreas industriales en declive y en proceso de reconversión (Bajo Llobregat, orilla izquierda de la ría del Nervión en Bilbao, sur madrileño). Pero también son receptoras de industrias. En unos casos se trata de al difusión o relocalización de industrias tradicionales procedentes del área central, estimulada por la revalorización del suelo que ocupan para otros usos y porque para las empresas es una forma de reducir costes (sanear su economía y su plantilla, modernizarse y redimensionar sus instalaciones). Estas industrias se localizan en polígonos industriales a lo largo de las principales vías de comunicación. En otros casos, las coronas atraen a empresas innovadoras, que se instalan en parques tecnológicos. Las franjas periurbanas, en la zona de transición entre la ciudad y el municipio rural circundante, han adquirido gran atractivo para relocalizar industrias de las ciudades próximas. También localizan pequeñas empresas, de capitalización escasa, dedicadas a producciones intensivas en trabajo poco cualificado (madera, mueble, metalurgia de transformación, confección); a la subcontratación de tareas; o al aprovechamiento de los recursos circundantes. En el plano laboral cuentan con un mercado más flexible, con diversas formas de contratación precaria y menor presencia sindical. La tipología más característica para su asentamiento son los polígonos de naves adosadas, de reducida dimensión, a veces con graves deficiencias en infraestructuras y equipamientos.

Los ejes de desarrollo industrial se localizan a lo largo de las principales vías de comunicación. Los ejes nacionales principales son los del valle del Ebro y del Mediterráneo (Girona-Cartagena). Cuentan con una red de autopistas que los conecta con los principales centros nacionales y del sur de Europa, por lo que han atraído a industrias nacionales y multinacionales. Además, se relacionan con ciudades de antigua tradición fabril o artesanal y con una industria rural dispersa transformadora de los productos del entorno. En el ámbito regional y comarcal se han desarrollado algunos ejes, como la red en torno a Madrid, que se extiende hacia las provincias limítrofes de Castilla-La Mancha; y los ejes secundarios de las regiones del interior, que siguen algunas de las principales carreteras (autovía Tordesillas-Valladolid-Palencia). En algunas áreas rurales también han crecido las implantaciones industriales. En su mayor parte se trata de pequeñas empresas que requieren escasa inversión, tecnología simple y baja cualificación profesional. Los casos más frecuentes son pequeños talleres de producciones tradicionales (dulces, prendas de vestir, muebles); empresas urbanas relocalizadas; o empresas promovidas por empresarios autóctonos que aprovechan el potencial endógeno en cuanto a recursos (productos agrícolas, ganaderos, forestales y del subsuelo) y mano de obra (experiencia técnica heredada del pasado artesanal, bajos salarios y formas de contratación flexible). No obstante, a veces surgen también empresas innovadoras, gracias a la cooperación empresarial y al apoyo de la administración local. Áreas y ejes industriales en declive

a)

Son Asturias, Cantabria y algunos núcleos aislados (Ferrol, bahía de Cádiz, Puertollano y Ponferrada). El País Vasco, hasta hace poco incluido en esta zona, comienza a constituirse como una excepción por su reciente resurgir industrial. Las áreas industriales en declive se caracterizan por los siguientes rasgos:

Son zonas especializadas en sectores industriales maduros en crisis, sin diversificación industrial que permita generar empleos alternativos. Predomina la gran empresa y la gran fábrica, y escasean las pyme, que son muy dependientes de las grandes empresas, de modo que se ven arrastradas por su crisis. El mercado laboral es de cualificación media o baja, con importante implantación sindical y

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conflictividad.

El medio ambiente posee un deterioro antiguo por la frecuencia de industrias básicas muy contaminantes y un crecimiento urbano desorganizado con alta densidad y baja calidad de la vivienda. Este deterioro se acentúa ahora con solares y naves abandonadas. Todo ello constituyen externalidades negativas que dificultan la instalación industrial. La incorporación a la UE ha agravado la situación con nuevas restricciones a la producción y el

empleo. Las consecuencias de la desindustrialización de estas zonas son el declive demográfico por emigración y una creciente posición periférica respecto a los centros decisorios y a las nuevas áreas industriales, a lo que colabora su deficiente accesibilidad respecto al resto de España y la Unión Europea. A pesar de estos problemas, existen algunos ejemplos de revitalización, como el caso vasco, que ponen en evidencia las diferencias entre regiones a la hora de afrontar los problemas. a)

Áreas de industrialización inducida y escasa.

Las áreas de industrialización inducida son Aragón, Castilla y León y Andalucía, que desde la década de 1960 han sido objeto de iniciativas para la promoción industrial. Poseen algunos enclaves industriales más desarrollados (por las ventajas de su situación en la costa o en el sistema nacional de comunicaciones), que concentran las inversiones, la producción y el empleo, pero son incapaces de relacionarse con otros enclaves o de difundir la industria hacia áreas próximas, por lo que generan claros desequilibrios territoriales. Es el caso de Zaragoza en Aragón, de Valladolid y Burgos en Castilla y León, y del triángulo Sevilla-Cádiz-Huelva en Andalucía. Estas áreas cuentan también con algunas industrias en las capitales provinciales o con industrias tradicionales dispersas y pequeñas (textil, vitivinícola, conservera, del mueble)

Las áreas de industrialización escasa son Castilla La Mancha, Extremadura, Baleares y Canarias, debido a su localización poco competitiva. En ellas las grandes industrias son puntuales y predominan los sectores tradicionales de escaso valor añadido, en empresas medianas y pequeñas, de baja competitividad. Castilla-La Mancha comienza a constituirse como una excepción en este grupo por la difusión de la industria madrileña hacia las provincias mejor conectadas con la capital.

12.3.

LOS FACTORES Y TENDENCIAS DE LA LOCALIZACIÓN INDUSTRIAL ACTUAL

Desde la década de 1980 se observan cambios en los factores y en las tendencias de la localización industrial, aunque se mantienen las grandes concentraciones industriales heredadas. LOS FACTORES DE LOCALIZACIÓN clásicos han perdido importancia a raíz de la crisis industrial y de los cambios producidos por la tercera revolución industrial que han dado relevancia a nuevos factores.

a)

Disminuye la importancia de la proximidad a los recursos naturales. En el caso de las materias

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primas , el abaratamiento del transporte por mar reduce el coste de su transporte y favorece la creación de industrias pesadas en los puertos. Además, las nuevas tecnologías han desarrollado sustitutos sintéticos para algunas. En el caso de los recursos energéticos, en la actualidad la energía se transporta fácilmente en forma de electricidad y las nuevas tecnologías permiten reducir considerablemente su consumo. La mejora de los transportes y comunicaciones resta importancia a la distancia y revaloriza la accesibilidad.

b)

c) d)

La ampliación de las áreas de venta aminora la dependencia de los mercados locales.

La mano de obra sigue siendo un factor importante, tanto para las industrias que la requieren en abundancia, como para las que necesitan profesionales cualificados.

e)

Actualmente, el factor principal es el acceso a la innovación y a la información y, por tanto, la proximidad a los factores relacionados con él, tanto materiales (centros de investigación, infraestructuras de comunicaciones y telecomunicaciones, servicios empresariales, mano de obra y medio ambiente de calidad), como inmateriales (entorno empresarial avanzado tecnológicamente, receptividad a los cambios, creatividad); o bien la conexión a las redes que permiten obtener estos factores, mediante nuevas tecnologías.

Los cambios señalados han modificado LAS TENDENCIAS DE LOCALIZACIÓN industrial: se acentúa la difusión de parte de la industria hacia espacios periféricos a la vez que se mantiene el gran atractivo de las áreas urbano-industriales desarrolladas.

a)

La difusión de la industria hacia los espacios periféricos hasta ahora poco atractivo se debe a los siguientes factores.

Los problemas que presentan las grandes concentraciones industriales (deseconomías de aglomeración); la saturación y el consiguiente encarecimiento del suelo, de los equipamientos y de las infraestructuras; el aumento de la conflictividad laboral, y el deterioro del medio ambiente, juegan a favor de localizaciones menos problemáticas.  Las mejoras tecnológicas permiten separar las funciones de dirección y gestión (localizadas en las grandes ciudades), y la producción que se reparte entre diversos establecimientos que buscan el emplazamiento más interesante en cada caso.  Las nuevas estrategias del capitalismo para aumentar el beneficio: en las zonas periféricas es más fácil reducir los costes salariales, fiscales, de suelo y la conflictividad laboral.  El desarrollo de la industrialización endógena basada en los recursos de cada zona. La desconcentración de la industria afecta sobre todo a los sectores maduros en crisis, que deben competir en costes bajos, lo que favorece el traslado a localizaciones periféricas de las actividades estandarizadas más intensivas en trabajo y energía y poco exigentes en innovación. Este proceso se ha realizado a escala mundial (las multinacionales trasvasan a algunos países subdesarrollados la producción de artículos acabados o de piezas y componentes); a escala nacional (la decadencia de las viejas regiones industrializadas provoca la difusión de la industria hacia otras regiones que inician o aceleran procesos de industrialización), y a escala intrarregional (algunas actividades tradicionales se desplazan desde el centro de las grandes aglomeraciones urbanas a su periferia, a ciudades medias e incluso a ámbitos rurales).

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Sin embargo, hay que tener en cuenta que la influencia de las nuevas tecnologías en la localización de la industria es cambiante. Así, la automatización de las tareas reduce progresivamente la importancia del trabajo poco cualificado, lo que proporciona nuevas ventajas a los emplazamientos centrales y está provocando procesos de reintegración espacial de algunas industrias hacia ellos. Además, la posibilidad de modernizar sectores tradicionales in situ, por la incorporación de innovaciones, frena el traslado de algunas actividades.

a)

Por otra parte, se mantiene el gran atractivo de los espacios centrales. Los sectores de nuevas tecnologías prefieren emplazamientos centrales, dado que son muy exigentes y selectivos en servicios e infraestructuras avanzados, y requieren un mercado de mayor nivel, con compradores para bienes de alto contenido tecnológico. También buscan emplazamientos centrales las sedes sociales y de gestión de las empresas y los servicios a la producción. Así, en 1991, el 87% de las sedes de las 500 principales empresas españolas se concentraban en el centro de las siete mayores áreas metropolitanas. Esta concentración en las áreas centrales se observa también a escala mundial (en Estados Unidos, Japón y Europa); a escala nacional (en las regiones más dinámicas) y a escala intrarregional (en los núcleos centrales de las áreas metropolitanas y en algunos sectores más valorados de sus coronas). Así, la situación actual es de complejidad, pues se da a la vez el fortalecimiento de la capacidad de atracción de los centros industriales y el aumento de las fuerzas difusoras desde estos hacia sus periferias.

12.4. PRINCIPALES SECTORES INDUSTRIALES Y PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES En España, tras la fase más dura del ajuste industrial (1977-1984), desde 1985 se inició una recuperación, solo interrumpida por la coyuntura internacional recesiva de principios de los años noventa (1990-1994). Desde entonces ha proseguido el dinamismo industrial. No obstante, esta recuperación no puede ocultar un balance final relativamente desfavorable, debido a los problemas productivos, estructurales, territoriales y medioambientales que aún presenta la industria española.

1.

LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL: UNA ESTRUCTURA SECTORIAL DESFA-VORABLE.

En España siguen teniendo un peso destacado los sectores industriales maduros en proceso de reconversión, los sectores más dinámicos cuentan con una importante presencia de capital extranjero y los sectores relacionados con la alta tecnología se han implantado con retraso y en algunos casos están aún en un estado incipiente.

a)

Los sectores industriales maduros en proceso de reconversión son aquellos que se ven afectados por la reducción de la demanda (a causa de la aparición de nuevos materiales o productos); por el descenso de la competitividad (debido al atraso de su tecnología o al menor coste de la mano de obra de toros países); y por las exigencias de la política comunitaria de reducir la producción y de suprimir las subvenciones, salvo que sean para mejoras estructurales. Estos sectores son los siguientes: la metalurgia básica y de transformación; la fabricación de electrodomésticos de línea blanca; la construcción naval, y la industria

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textil, del cuero y del calzado. b) Los sectores industriales dinámicos son aquellas ramas industriales que presentan mayores expectativas de futuro, por su alta productividad y especialización; por poseer estructuras empresariales flexibles y saneadas, y por tener una demanda asegurada (alto mercado interior y gran potencialidad exportadora). En estos sectores es muy importante la presencia de capital extranjero. Los más destacados son el del automóvil, el químico y el agroalimentario. c) Los sectores industriales punta (microelectrónica, telemática, automatización, instrumentos de precisión, biotecnología, etc.) se han implantado con retraso y, en algunos casos, se encuentran en estado incipiente debido a una serie de dificultades:  Dependencia del exterior en investigación y tecnología. El retraso español en estos terrenos se debe a la baja inversión y a la insuficiente integración entre la universidad y las empresas (la universidad se ocupa más de la investigación básica que de su aplicación práctica para las empresas). Como consecuencia, hay que recurrir a la compra de patentes que suponen elevados costes, o a la atracción de multinacionales muy avanzadas en alta tecnología.  Predominan las empresas medianas o pequeñas, por lo que la competitividad es escasa y el mercado de las empresas nacionales es casi exclusivamente interior.  Falta adaptación de la mano de obra y del sistema educativo a las demandas empresariales. La localización de los sectores de la alta tecnología tiende a concentrarse en determinados espacios, conocidos como medios innovadores. Entre ellos sobresalen los parques tecnológicos o científicos. Sobre sus resultados cabe señalar que su capacidad para atraer empresas ha sido indudable en los parques que contaban con un entorno favorable (Madrid y Barcelona) y mucho más baja en aquellos con peores condiciones de localización. Además, su éxito depende casi siempre de su capacidad de atraer multinacionales por su destacada posición en tecnología. No obstante, su capacidad para difundir innovaciones en el entorno es discutible (las multinacionales suelen realizar sus investigaciones en el país de origen y mantienen escasa relación con el entorno empresarial). Por otra parte, han reforzado los desequilibrios espaciales existentes: las nuevas tecnologías son muy selectivas en su localización, porque dependen de servicios especializados, y se concentran en el entorno de las grandes ciudades y en los ejes industriales más dinámicos (Madrid, Cataluña, País Vasco, Valencia y Andalucía).

1.

ESTRUCTURA Y PROBLEMAS ESTRUCTURALES DE LA INDUSTRIA ESPA-ÑOLA ACTUAL La industria española padece algunos problemas estructurales que dificultan su adaptación al nuevo ciclo tecnológico:

a)

La dimensión de las empresas es inadecuada. La mayoría (92,9%) son pequeñas (menos de 50 trabajadores) o medianas (de 51 a 100), pero generan casi un tercio del empleo (30%). Tienen todas las ventajas de reaccionar con mayor agilidad y flexibilidad ante los cambios que caracterizan a la industria actual y de presentar menor conflictividad laboral. En cambio, sus productos son más caros y menos competitivos, porque su pequeño tamaño no permite economías de escala, ni grandes inversiones en investigación y modernización. Además, hasta hace poco han sido olvidadas por la política industrial, que se polarizaba en las grandes empresas. Estas últimas (más de 500 trabajadores) son pocas y están a mucha distancia de las grandes de la Unión Europea.

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La investigación es escasa. La inversión en I+D (Investigación y Desarrollo) es muy reducida. El esfuerzo público creciente se interrumpió en 1992 y desde entonces se mantiene o tiende a la baja por la restricción de los aportes públicos (los criterios de convergencia de Maastricht obligan a reducir el déficit público y a mantenerlo bajo). Actualmente, la inversión es menor del 1% del PIB, muy por debajo de la de otros países comunitarios. Por su parte, las empresas privadas no gastan lo suficiente en I+D porque los beneficios resultantes de la inversión son en parte sociales y no repercuten totalmente en la empresa que realiza el gasto. Además, estas inversiones aparecen muy concentradas desde el punto de vista sectorial (en las ramas más dinámicas: electrónica, informática, farmacia, química); empresarial (en las grandes empresas), y territorial (Madrid y Cataluña reúnen más del 50% de la inversión). No obstante, en los últimos años, la exigencia de calidad y la creación de parques tecnológicos ha favorecido una cierta difusión hacia las pequeñas empresas, especialmente en las áreas donde se han creado redes de cooperación empresarial.

b)

c)

La tecnología es atrasada o dependiente. España crea poca tecnología, importa mucha y apenas exporta, pues en muchos casos las patentes extranjeras se ceden solo para el mercado español. El origen del déficit tecnológico reside en los reducidos gastos en I+D.

2.

PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES. La industria ocasiona problemas al medio ambiente en diversos aspectos.

a)

El uso abusivo de los recursos naturales que consume (materias primas y fuentes de energía) conduce a la sobreexplotación y a su agotamiento, dado que su capacidad de regeneración es limitada. Algunas industrias contaminan el medio debido a las emisiones de bases de los residuos y ruidos que generan. Sus principales efectos son la contaminación atmosférica (lluvia ácida, disminución de la capa de ozono, efecto invernadero, contaminación acústica) y la contaminación de las aguas y del suelo por vertidos sin depurar.

b)

c)

Las industrias también degradan el valor estético del paisaje durante la construcción de las instalaciones, por la falta de atención prestada a su aspecto externo y por los efectos inducidos que generan (transportes, actividades de servicios, etc.). El proceso de vaciado industrial cuando se cierran o trasladan las factorías deja un entorno degradado y, en ocasiones, contaminado, que lo inutiliza para otros usos.

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