SALMERÓN ALONSO, FRANCISCO

Francisco Salmerón Alonso (Torrejón de Ardoz 28 de mayo de 1822 – Madrid 21 de noviembre de 1878) fue un abogado y destacado político español del siglo XIX con un protagonismo primordial en acontecimientos como el Bienio Progresista y la I República. Amigo de Baldomero Espartero, estuvo

adscrito al Partido Progresista siendo diputado a Cortes durante el Bienio Progresista y posteriormente Ministro de Ultramar y

Presidente del Congreso durante la I República. Era hermano de Nicolás Salmerón, tercer presidente de la I República Española. Infancia y educación. Francisco María Salmerón Alonso era hijo de Francisco Salmerón López y de Rosalía Alonso García, ambos naturales de Alhama la Seca (Almería). Su padre era médico y de pensamiento liberal, debido a las vicisitudes políticas tuvo que desplazarse junto con su mujer a Torrejón de Ardoz, aunque volvieron posteriormente a Almería. Francisco durante su infancia estudió con su padre, luego marcharía a estudiar filosofía al Seminario de Almería y más tarde derecho en el Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago de Granada. En 1842 pasaría a estudiar su último año de carrera en Madrid, acabando completamente sus estudios como abogado en 1846. Primeros años en Madrid y participación en los intentos revolucionarios de 1848. En los años que pasó en Madrid para finalizar sus estudios y ya en 1847 cuando entra a formar parte del Colegio de abogados comenzando a trabajar como tal, inicia su vida política y se va posicionando en defensa de los principios democráticos desde la prensa y las tribunas. Paralelamente a su labor como abogado interviene en tertulias y debates políticos y publica artículos en periódicos y revistas exponiendo sus ideas acerca del sufragio universal, enseñanza obligatoria o en contra de la pena de muerte. Publicó artículos en periódicos como La Restauración destacando su artículo Comparación histórica de los sistemas filosóficos, en la Revista científica y literaria con

Justicia, utilidad y ley y en otras como La Reforma, Revista jurídica o El Mensajero de los Tribunales. A raíz de ello va adquiriendo cada vez mayor consideración en el panorama político de su época. En 1848 intervino en los sucesos de mayo y desde entonces estaría perseguido y señalado por sus ideas y su participación en los intentos revolucionarios, para evitar represalias se escondió durante unos días en un sótano. En aquel entonces se dio a conocer como un demócrata monárquico y enemigo de la pena de muerte. La supuesta Revolución de 1848 no fue más un intento de sublevación contra el gobierno moderado de Narváez por parte de los progresistas en los meses de marzo y mayo de ese año de 1848, Benito Pérez Galdós lo recoge en sus Episodios Nacionales como Las tormentas del 48. Narváez tuvo que afrontar por aquel entonces una profunda crisis económica y social-revolucionaria de la que salió reforzado incluso a nivel europeo. Los progresistas se dividieron y en el caso de Francisco Salmerón tuvo que vivir en una tensión continua puesto que ya estaba marcado por su participación en estos sucesos y sus ideas políticas, de hecho fue encarcelado el 5 de febrero de 1854 en la cárcel del Saladero durante 46 días y 10 incomunicado llegando incluso a correr peligro por su vida. Francisco Salmerón, diputado durante el Bienio Progresista. Pese a haber salido recientemente de la cárcel y estar vigilado se reunió con sus amigos en el Suizo, agrupando a un grupo considerable de personas y poniéndose al frente. Se constituyó en ese mismo año de 1854 en Madrid una Junta Revolucionaria en la que participó. El pueblo lo tenía en alta estima, tanto que participó en la comisión que aconsejó a la reina Isabel II que nombrase un gobierno liberal. Estos acontecimientos dieron lugar al llamado Bienio Progresista en el que el Partido Progresista estuvo en el gobierno. Francisco Salmerón participó en las consiguientes Cortes Constituyentes de 1854, fue elegido diputado por Almería y destacó como orador y defendiendo la libertad de culto y de prensa. Padeció el golpe que puso fin al Bienio Progresista en 1856 y se dedicó a la abogacía mientras tanto. Tras esos acontecimientos y el hecho de que el Partido Progresista se radicalizara y diversificara en su seno, necesitaba reforzarse y aunar esfuerzos a su causa. Francisco Salmerón tuvo un gran protagonismo reconciliando a Espartero con Olózaga, quien tras el Bienio Progresista logró que los progresistas se retiraran de las consultas electorales con la política del “retraimiento” desde 1863. Ello llevó a que este partido tendiera hacia la tesis de la acción revolucionaria.

La Gloriosa y la I República española. En un contexto en el que la situación política y económica se hacía casi insostenible, en septiembre de 1868 se produjo un levantamiento revolucionario que acabaría derrocando a Isabel II, conocido como la Gloriosa o Septembrina. Francisco Salmerón también participó en tales actos, fue elegido en 1868 secretario de la Junta Revolucionaria de Madrid. Sería cuando presentó e hizo aprobar una Declaración de Derechos que recogía sus ideas progresistas como el sufragio universal, libertad de cultos, libertad de enseñanza, reunión y asociación, descentralización administrativa, abolición de la pena de muerte y otras más. De nuevo en 1869 se presenta como diputado por Almería formando parte de los progresistas. Se declaró monárquico y defendió que los senadores fuesen elegidos del mismo modo que los diputados. Apoyó a su amigo Espartero a ser Jefe de Estado, pero finalmente reconoció a Amadeo de Saboya cumpliendo con su promesa de acatar la voluntad de la soberanía nacional. Al igual que su hermano, dudaba de si el republicanismo era lo suficientemente maduro para afrontar estar al frente del poder. No obstante se proclamó republicano y participó en el primer gobierno de la República bajo la presidencia de Estanislao Figueras y Moragas, siendo Ministro de Ultramar desde febrero de 1873. Cuando su hermano es Presidente de la República él es elegido como Presidente del Congreso de los Diputados y ocupa el cargo de julio a septiembre de 1873. Posteriormente, tras el fin de la I República y los acontecimientos sucesivos se retira de la política activa.

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