Está en la página 1de 124
} presente Jean Paul Sartre: LUMUMBA Y EL NEOCOLONIA- LISMO; Arthur Giannotti: MARXISMO, TECNICA Y ALIENACION; Enrique L. Revol: FAUSTO Y HAMLET, PROTOTIPOS DE LA CONCIENCIA MO- DERNA; José M. Aricé: PROBLEMAS DE LA PLA- NIFICACION ECONOMICA EN CUBA; Charles Bet- telheim - Ernesto Guevara: POLEMICA SOBRE LA ECONOMIA CUBANA; F. Delich: “GOLISMO” FRANCES Y ARGENTINO; Héctor Schmucler: HACIA UNA NUEVA ESTETICA; J. C. Portantiero: UN ANALISIS “MARXIST A” DE LA ARGENTINA; Emilio de Ipola: ADAM SCHAFF; Emilio Terzaga: “VALORACION DE LA FENOMENOLOGIA DEL ESPIRITU ; Néstor Braunstein: LA REFLEXOLOGIA VUELVE A PAVLOV; F. Jorge: LA PRIMERA IN- TERNACIONAL EN LA ARGENTINA; P. Togliatti: TESTAMENTO. (Sumario completo al dorso) pasado y 2-6 cérdoba - aio 2 abril - setiem. 1964 PASADO Y PRESENTE REVISTA TRIMESTRAL DE IDEOLOGIA Y CULTURA Afo 2— NP 5-6 Abril -Setiembre de 1964 SUMARIO Jean Paul Sartre: LUMUMBA Y EL NEOCOLONIALISMO 1 Arthur Giannotti:. MARXISMO, TECNICA Y ALIENACION 7 Enrique L. Revol: FAUSTO Y' HAMLET, PROTOTIPOS DE LA CONGIENGIA MODERNA 35, MUNDO CONTEMPORANEO. José M. Aricé: PROBLEMAS DE LA PLANIFICACION ECONOMICA EN CUBA 49 Charles Bettelheim: FORMAS Y METODOS DE LA PLANIFICACION SOCIALIS- TA Y NIVEL DE DESARROLLO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS .. ot Ernesto Guevara: LA PLANIFICACION SOCIALISTA. SU SIGNIFICADO 70 NOTAS F. Delich: “GAULLISME FRANGAIS” Y “GOLISMO” ARGENTINO. 7 CRITICA, J. G. Portanticro: UN ANALISIS “MARXISTA” DE LA ARGENTINA : Emilio Terzaga: VALORACION DE LA FENOMENOLOGIA DEL ESPIRITU "| 87 Héctor N. Schmucler: HACIA UNA NUEVA ESTETICA ...... 89 tmilio de Ipola: ADAM SCHAFF Y LA FILOSOFIA DEL HOMBRE, DESPUES cn csi sind snd ctascncos aviree 95 Néstor Braunstein: LA REFLEXOLOGIA VUELVE A PAVLOV 100 DOCUMENTOS Jorge: LA ASOSIAGION INTERNACIONAL DE TRABAJADORES EN LA ARGENTINA 108 P. Togliatti: MEMORANDUM SOBRE EL MOVIMIENTO OBRERO INTERNA: CIONAL Y SU UNIDAD 2 PASADO Y PRESENTE - Revista trimestral CONSEJO DE REDACCION: Oscar del Barco, José M. Aricé, Samuel Kieczkovsky, Juan Carlos Torre, Héctor N. Schmucler, Anibal Arcondo, César U. Guifiazi, Carlos Assadourian, Francisco Delich SECRETARIO DE REDACCION: Héctor N. Schmucler ADMINISTRADOR: Oswaldo Tamain Direcci6n Postal: Casilla de Correo 80 - Cérdoba - Repiblica Argentina Registro de la Propiedad Intelectual N* 806.926 Precio por ejemplar: $ 120.— moneda nacional. En el exterior: 1 délar TARIFA DE SUSCRIPCION: Un aiio (cuatro nimeros) $ 400.— ‘Suscripcién Solidaria » 1.000— En el extranjero ... 4 délares PASADO Y PRESENTE Aso II - CORDOBA ABRIL-SETIEMBRE DE 1964 LUMUMBA y el neocolonialismo La empresa Lumumba, Fanon: dos grandes muertos que representan el Africa. No sélo sus res- pectivas naciones: todo el continente. Al leer sus escritos, al descifrar sus vidas, se los po- dela tomar por dos rivales encamizados. Fa- non, martiniqués, biznieto de esclavos, aban- dona un pals que en esa época ain no ha tomado coneiencia de la personalidad antillesa ¥ Sus exigencias. Adhiere a la rebelién arge- lina_y combate, negro, entre musulmanes Dlancos: arrastrado junto a ellos a una guerra atroz y necesaria, adopta el radicalismo de sus Hermanos, deviene el tedrico de la vio- Iencia revolucionaria y subraya en sus libros la vocacién socialista del Africa: agraria y sin nacionalizacién de empresas co- Joniales, la independencia es una palabra Lumumba, vietima del _paternalismo belga —ninguna élite, ningyin fastidio-, no pose, a pesar de su vasta inteligencia, la cultura de Fanon; mas parece, en cambio, te- ner sobre éste In ventaja de tral su. propio suelo en Ia emancipacién de sus hermanos de color y de su pais natal. Mil ve- ces ha dicho que el movimiento por él orga nizado, y cuyo jefe incontestado Megard a ser, tendria el cardcter de no violento y, despecho de las provecaciones 0 de algunas iniciativas locales que siempre desaprobé, fue por la no violencia que el M. N. C. se sobre impuso. En cuanto a los problemas de estruc- tura, Lumumba definié claramente su posi- cién en ocasién de sus conferencias para Presencia Africana: “Nosotros no tenemos op- cién econémica”. Queria significar que las politicas —independientes, centralismo— tenfan la prioridad, que era necesario lograr Ia descolonizacién politica para crear los ins- trumentos de Ia descolonizacién econémica y social. Ahora bien, estos dos hombres, lejos de combatirse, se conocia y se amaban, Fanon me ha hablado a menudo de Lumumba y, tan prontamente en guardia cuando un par- tido africano se _mostraba vago 0 reticente sobre los cambios de estructura, jamais repro- ché a su amigo congolés trocarse, incluso in- voluntariamente, en el hombre de paja del Neo-colonialismo. Por el contrario, veia en Lumumba el adversario intransigente de todas las restauraciones de un imperialismo embo- Sélo le reprochaba -y se adivina con cuinta ternura— esa inalterable confianza en cl hombre que fue su pérdida y su grandeza. "Se le daban, me ha dicho Fanon, pruebas de que uno de sus ministros lo traicionaba. Tha a buscarlo, le mostraba los documentos, los informes y le preguntaba: “gBres un trai dor? Mirame en los ojos y responde”. Si el otro negaba sin bajar la vista, Lumumba con- cli: Pero esta inmensa bondad que los europeos lamaban ingenui- dad, Fanon Ia consideraba nofasta en Ia oca- 4 bien, te creo”, sién: considerdndola en si misma, Fanon esta- ba orgulloso de ella, veia alli un xasgo funda- mental del hombre africano, Muchas veces me ha dicho este tedrico de la violencia: “Los negros somos bondadosos; tenemos horror a Ja crueldad. Mucho tiempo he creido que los africanos no combatirian entre si. jY bien!, Ta sangre negra corre, los negros Ia hacen correr, manard atin mucho tiempo: los blan- cos se van pero sus cémplices, armados por ellos, estén entre nosotros; Ia sltima batalla de los colonizados contra el colono sera a menudo la batalla de los colonizados entre SI". Lo sé: el doctrinario veia en la vio- Tencia cl destino incluctable de un mundo que se libera; pero el hombre, en profun- didad, la odiaba. Las divergencias y la amis- tad indican, a un tiempo, las contradi que asuelan el Africa y la necesidad comin de superarlas en la unidad panafricana. Y cada uno de ellos reencuentra en si mismo estos problemas desgarrantes y la voluntad de resolverlos. Sobre Fanon, todo esti por decirse. Lu- mumba, més conocido, guarda, a pesar de todo, diversos secretos. Nadie ha intentado de verdad descubrir las causas de su fracaso! ni por qué el gran capital y la banca se han encamizado contra un gobierno que nunca dejé de repetir que no tocarfa los capitales invertidos, que nunca dej6 de solicitar nuevas inversiones. Para eso servirin los discursos permitirin comprender por qué, a pesar de la moderacién de su programa cco- némico, el Iider del M.N.C. era considerado ‘un compaiicro de armas por el revolucionario Fanon y un enemigo mortal por la Société Générale. Se le ha reprochado hacer doble, triple juego. golés, se desencadenaba; sabia calmarse si descubria blancos en el auditorio, hibilmente altermaba el calor y el frio; en Bruselas, ante auditorios belgas, se tornaba prudente, en- Ante un piblico exclusivamente con 1 Sefialo sin embario la muy notable obra de Mic hel Merlicr, Le Congo, editadn por Maspero. 2 Exte trabajo fue publieado por primes 1 titulo Je néo-colonialisme”, co- mo pret s de Lumumba, od. ‘Pré ‘tence Afrieaine: ha sido recogido por au autor en V con el titulo de “La pensée politique de Patrice Lumumba", (Note del T.) PASADO Y PRESENTE cantador, y su primer cuidado era asegurar, tranquilizar. Nada de esto es falso, pero puede decirse otro tanto de todos los grandes oradores: juzgan répidamente a su piblico y saben hasta dénde pueden Hegar. El lector, por otra parte, veré que si de un discurso a otro la forma cambia, el fondo no. Sin duda, Lumumba evolueioné: el pensamiento pol co del joven autor de Le Congo, terre d'ave- nir, est-il menacé? —escrito en 1956-, no es el del hombre joven y maduro que funda el M.N.C. Pudo sofiar un momento —ya dire- mos por qué~ con una comunidad belgo-con- golesa; a partir del 10 de octubre de 1958, su opinién est formada y declarada, y ya no cambiara; la independencia se convierte en su tinico objetivo. Lo que més varia —en funcién del pibli- isn de la colonizacién bel- ga. ste en sus aspectos posi- tivos —con tanta complacencia, a veces, que se crcerfa escuchar a un colono~ cién del suelo y del subsuelo, obra educa- cional de las misiones, asistencia médica, hi- giene, ete. gNo llega incluso, una vez, a agra- decer a los soldados de Leopoldo II haber valoriza- Hbrado al Congo de los “salvajes frabes” que practicaban la trata de negros? En esos casos se desliza por encima de In sobreexplotacién, el trabajo forzado, las expropiaciones de la propiedad de la tierra, los cultivos obligato- rios, el analfabetismo de iberadamente mante- nido, las represiones. sangrientas, el facismo de los colonos: se contenta con: deplorar los abusos de ciertos administradores. Otras ve- ces el tono cambia, como en el discurso gra- ado el 28 de octubre de 1959 y, sobre todo, el 30 de junio de 1960, la famosa respuesta al Rey Baudoin: “Nuestras heridas son dema- siado freseas y demasiado dolorosas ain para que podamos expulsar de nuestra memoria lo que fue nuestra suerte durante ochenta afios de régimen colonialista’, etc. gHabla el mis- mo hombre? Por cierto. ¢Miente? Segura- mente no. Pero de esas dos concepciones opuestas de la obra “civilizadora” de Bélgica, hay que decir que si nos descubre ora una, ora la otra, es porque ambas coexisten en él y traducen la contradiceién profunda de lo que es necesario denominar: su clase, La explotacién colonial, a pesar suyo, ha dotado