Programa y resúmenes Jueves 17 de mayo

Departamento de Filosofía Universidad de Santiago de Chile

Estudiantes de Filosofía Universidad de Santiago de Chile

Programa
9:30 - 10:00 10:00 - 10:30

Palabras de inicio Pablo Contreras (U. DE CHILE)
“La explicación directa de la percepción”

10:30 - 11:15

Francisco Pereira (U. ALBERTO HURTADO)
"Atención, Neo-Fregeanismo Conceptual y Conciencia Fenoménica"

11:15 - 11:45

CAFÉ José M. Araya (CEAR UDP)
“La réplica del robot corporeizado al experimento mental de la pieza china”

11:45 - 12:15

12:15 - 12:45

Eduardo Fuentes Caro (U. DE LOS ANDES / IAP-PUC)
“El universalismo mereológico (casi) implica el hilemorfismo”

12:45 - 13:30

José Tomás Alvarado (PUC)
"La explicación reductiva de los estados de cosas y el regreso de Bradley"

13:30 - 15:00 15:00 - 15:30

RECESO DE ALMUERZO Fernando Arancibia (PUCV)
“Metafísica de la modalidad en el Derecho”

15:30 - 16:00

Daniela Chaucón (USACH)
“La Metáfora”

16:00 - 16:30

Nicolás Sánchez (U. NACIONAL DE CÓRDOBA)
“La distinción personal-subpersonal en criaturas no humanas: recuperando la importancia del contenido”

16:30 - 17:00 17:00 -17:30

CAFÉ Aníbal Osorno (U. DE CHILE)
“Antirepresentacionalismo en ciencia cognitiva: sistemas dinámicos y explicación”

17:30 -18:15

Alex Ibarra (IDEA-USACH)
“La tradición analítica en el periodo de institucionalización de la filosofía en Chile: negación de la tesis del retraso.”

“La explicación directa de la percepción”
Pablo Andrés Contreras Kallens Universidad de Chile Los organismos, en su conducta, demuestran tener algún tipo de acceso a los rasgos del ambiente. La locomoción y la manipulación de objetos, por ejemplo, no serían posibles si quien las realiza ignora las características de su entorno. Las teorías de la percepción en psicología, y particularmente en ciencia cognitiva, pretenden dar cuenta de la manera en la que los organismos obtienen información acerca del ambiente. La manera clásica en la que la psicología ha intentado explicar el fenómeno de la percepción es afirmando que la percepción está mediada, ya sea por inferencias, conocimiento o mecanismos de procesamiento de información. La mediación es necesaria dada la subdeterminación del output observado con respecto al input de la percepción. Esta explicación es llamada indirecta, y se fundamenta sobre un argumento de la pobreza del estímulo. En la exposición, pretendo defender la viabilidad de la explicación alternativa que ofrece la teoría de la percepción directa desarrollada por el psicólogo James J. Gibson. Según ésta, la percepción puede explicarse sin necesidad de apelar a procesos intermedios al adoptar principios metodológicos radicalmente distintos a los que fundamentan los argumentos de las teorías de la percepción indirecta. En particular, si se considera a la percepción como un fenómeno en un sistema organismo-ambiente, el estímulo para la percepción deja de estar necesariamente empobrecido, y la percepción puede ser descrita como la detección de información ambiental. La metodología que seguiré para dar cuenta de la viabilidad de la explicación directa de la percepción es, en primer lugar, realizar un contraste de ésta con los presupuestos y argumentos de las teorías indirectas. Acto seguido, articularé los principios metodológicos y argumentos que sostienen a la teoría de la percepción directa. Luego, expondré la explicación de la percepción que se construye sobre esta base, para concluir que ambas teorías, directa e indirecta, tienen su valor de verdad condicionado por los resultados de la investigación empírica y que, por ende, ninguna de las dos tiene una ventaja a priori por sobre la otra.

"Atención, Neo-Fregeanismo Conceptual y Conciencia Fenoménica"
Francisco Pereira Universidad Alberto Hurtado. Algunos defensores del conceptualismo perceptual intentan bloquear el argumento noconceptualista de la riqueza de contenido afirmando que no hay percepción consciente sin atención. Para justificar esta afirmación los conceptualistas normalmente apelan a experimentos psicológicos, tales como la ceguera al cambio y la ceguera inatencional. En este artículo argumentaré que esta estrategia es insuficiente. Además sostendré, en base a recientes consideraciones teóricas y empíricas, que hay buenas razones para pensar que probablemente hay una forma de conciencia fenoménica visual más allá de los límites de la atención que no es accesible cognitivamente y menos aún estructurada conceptualmente.

“La réplica del robot corporeizado al experimento mental de la pieza china”
José Manuel Araya García CEAR- Universidad Diego Portales Uno de los problemas manifiestos del proyecto de la inteligencia artificial (IA) fuerte es la dificultad intuitivamente insalvable de idear un diseño de IA, que resulte capaz de exhibir comprensión genuina. John Searle (1980) es famoso por llamar la atención sobre este punto. Searle, mediante su conocido experimento mental de la pieza china, mostró que un sistema que manipula símbolos conforme a reglas que son sensibles sólo a la forma o sintaxis de los símbolos no tiene cómo acceder a la semántica de éstos, que es lo que en definitiva importa para la comprensión. Ante la posición de Searle han surgido numerosas réplicas. Me interesa la réplica del robot. En ésta se sostiene que, dado que los conceptos adquieren su contenido mediante relaciones apropiadas de covariación causal entre representandum y concepto, anexar al computador dispositivos sensoriales (e.g. una cámara), que permitieran a los estados sintácticos internos del computador co-variar con propiedades y relaciones del mundo, le daría a los símbolos su semántica intrínseca. Frente a esta réplica Searle (1980) contraargumentó que nada cambia con respecto al experimento original. Las propiedades del mundo detectadas por la cámara se traducirían en más inputs puramente sintácticos para ser manipulados por él mismo dentro de la pieza china. Searle, dentro de la pieza, no tiene cómo saber que las nuevas pilas de papel con inscripciones de símbolos arbitrarios recibidas son outputs de sistemas perceptuales conectados causalmente al mundo. La intuición es que Searle, dentro de la pieza-robot, sigue sin entender nada. Me interesa advertir que Searle tiene razón en lo que respecta a la réplica del robot. Sin embargo, Searle tiene razón sólo en la medida en que la réplica del robot supone una “arquitectura sándwich”. En ésta los sistemas periféricos perceptuales y motores se encuentran estrictamente segregados del sistema de procesamiento central, responsable del pensamiento y la comprensión. En el sistema de procesamiento central, que trabaja sobre principios diferentes a los principios de los sistemas periféricos, la información es transducida a un formato representacional inherentemente amodal y arbitrario. De aquí, que la réplica del robot-sándwich no funcione. Que la información de los estados perceptuales sea transducida garantiza que Searle reciba inputs puramente sintácticos desde la cámara. Por mucho que los estados de la cámara covarien causalmente con estados del mundo, la transducción resulta en la arbitrariedad de los símbolos. De aquí, que tengamos la fuerte intuición que Searle, dentro de la pieza, siga sin comprender. Argumentaré que la hipótesis del sistema de símbolos perceptuales (HSSP) de Barsalou (1999) da las bases teóricas para el diseño de un robot capaz de comprensión genuina: el robot corporeizado. HSSP es una aproximación a la cognición corporeizada, en donde, a diferencia del caso del robot sándwich, sistemas perceptuales, pensamiento, y sistemas motores se co-constituyen. De este modo, en HSSP no hay transducción, lo que da lugar a que el pensamiento tenga lugar mediante la manipulación de símbolos modales y no- arbitrarios. Propondré una variación a la réplica del robot en la cual Searle, dentro del robot corporeizado, sigue reglas (no explícitas) propias de HSSP para la formación y manipulación de símbolos perceptuales. Éstos no están relacionados arbitrariamente con sus contenidos. Aquí, los símbolos se asemejan al representandum. El experimento mental del

robot corporeizado da lugar a la fuerte intuición que, al manipular símbolos no-arbitrarios, Searle, dentro de la “pieza-corporeizada”, comprende lo que ocurre en su entorno. En el supuesto que la intuición que John dentro de la pieza comprende cuenta como evidencia para la presencia de semántica intrínseca en los símbolos manipulados, la variación propuesta sugiere que un robot corporeizado puede acceder a la semántica de los símbolos, requisito para la comprensión. El robot corporeizado comprende genuinamente.

“El universalismo mereológico (casi) implica el hilemorfismo”
Eduardo Fuentes Caro Universidad de los Andes / IAP-PUC El universalismo mereológico (UM) es la tesis de que la composición es irrestricta. A saber, que para todo x y para todo y, hay una suma mereológica de ambos. En otras palabras, hay algo que ellos componen. Así, hay algo que componen mi nariz, la torre Entel, mi copia de Material Beings. Esta posición choca con el sentido común (y científico, agregaría yo), porque admite objetos muy extraños, sin ninguna aparente conexión. Sin embargo, creo que es correcto decir que es la posición predominante en la metafísica de la composición material, al menos de los filósofos que consideran el tema. Las razones son variadas, incluyendo sus virtudes teóricas. Es simple, y da una respuesta elegante a la pregunta acerca de cuándo hay composición: siempre. Por otro lado, hay algunos argumentos que intentan mostrar que de rechazar UM nos veríamos comprometidos a posiciones inaceptables. Probablemente el más famoso sea el argumento de la vaguedad, defendido por Lewis y refinado por Sider. Ellos nos dicen que es o UM o vaguedad óntica. Como la vaguedad óntica es inaceptable, ha de ser el UM. Además del UM, hay otras dos posiciones que se pueden tomar con respecto a este problema. Por una parte, se puede restringir la composición. Esto es decir que ocurre a veces, bajo ciertas circunstancias. Hay muchas variaciones que esta postura puede tomar. Algunos dicen que hay composición cuando hay un ser vivo, otros que cuando hay una persona, etc. La tercera alternativa es decir que la composición nunca ocurre. Ésta se conoce como nihilismo mereológico (NM). Para todo x y para todo y, x e y nunca componen nada. No hay sillas, ni gatos, ni árboles, ni moléculas. Sólo hay átomos mereológicos. Actualmente no hay muchos defensores de esta posición, pero ha contado con importantes defensas. Hasta ahora todo bien, pero hay un pequeño problema. Varios filósofos y filósofas han pensado que el debate sobre composición material no es un debate profundo. A fin de cuentas, estaríamos discutiendo sobre palabras, tomando un debate verbal como si fuese sobre el mundo. Hay algo sospechoso, nos dicen, y es difícil saber si hay realmente un desacuerdo. En la disciplina conocida como metametafísica, que tiene como objeto a la metafísica misma, la composición material es muchas veces considerado como el caso paradigmático de discusiones que no nos dicen nada sobre el mundo. Yo he llegado a creer que el debate sí es sobre el mundo, pero que los críticos tienen un punto importante. No se ha logrado determinar efectivamente qué nos dice UM, por ejemplo, sobre el

mundo. Ha habido distintas maneras de plantear el problema, pero es mi impresión que han tendido a caer en consideraciones semánticas. Falta explicar de mejor forma cómo cambia el mundo dada la verdad o falsedad de las diferentes alternativas. Allí es donde se inserta la presente ponencia. Argumentaré que la única forma de hacer plausible el carácter metafísico del debate tiene entre sus consecuencias la implicación del hilemorfismo por parte del UM. Esto en sí mismo no es una crítica al UM, aunque considero que es posible mostrar su falsedad partiendo desde allí. No porque el hilemorfismo sea falso, lo cual no creo, sino porque el UM no calza bien con él. Sin embargo, estas consideraciones será sólo brevemente mencionadas. Me enfocaré en mostrar la implicación. Llegó a esta conclusión de la siguiente manera. Primero, argumento que debemos tratar de ver cómo el mundo cambiaría dada la verdad de alguna teoría metafísica antes de examinar cómo describiríamos el mundo. Hay que ser más metafísico al hacer metafísica. Mostraré cómo el debate sobre la composición material ha pecado de semanticismo. Segundo, argumentaré que el NM y el UM nos presentan un mundo intringantemente similar. Pareciera ser que no hay real diferencia sobre lo que "vemos" cuando pensamos en un mundo-U y un mundo-NM. Argumentaré que sólo hay dos formas de diferenciar ambas teorías. Uno, podemos apelar a un hecho bruto. Dos, podemos decir que hay algo que unifica los átomos mereológicos. La primera opción es deficiente, puesto que parece puramente ad-hoc. La segunda debe ser preferida. Tercero, argumentaré que el "unificador" ha de ser inmaterial. Una "parte formal". Mejor dicho, es un principio de unidad inteligible sobre las partes materiales. Esta es la posición, básicamente, hilemorfista. Finalmente, indicaré cómo esta conclusión es negativa para el UE. Tomaré como ejemplo a Michael Rea, quien defiende una versión hilemórfica, o semejante, del UE.

"La explicación reductiva de los estados de cosas y el regreso de Bradley"
José Tomás Alvarado Pontificia Universidad Católica de Chile Este trabajo presenta una –posible– solución para el llamado „regreso de Bradley‟. Se sostiene, en primer lugar, que el regreso podría ser visto como un problema que aparece cuando se trata de explicar reductivamente los estados de cosas, esto es, cuando se trata de reducir los estados de cosas a sus componentes. Luego, se discute la reciente propuesta de Gaskin (2008). Gaskin alega que el hecho de que el regreso es infinito podría hacerlo una explicación reductiva apropiada de los estados de cosas. Se argumenta, sin embargo, que las infinitas relaciones de instanciación postuladas por Gaskin no son aptas para entregar la explicación reductiva buscada. Finalmente, se sostiene que los tropos, en varias de las formas en que han sido propuestos pueden entregar la explicación reductiva buscada de los estados de cosas. Los tropos, además, tienen una importante ventaja sistemática sobre las estrategias usuales utilizadas para desactivar el regreso, pues los tropos no aparecen como una „excepción‟ o como misteriosos „primitivos‟ en el panorama ontológico general.

“Metafísica de la modalidad en el Derecho”
Fernando Andrés Arancibia Collao Pontificia Universidad Católica de Valparaíso El presente trabajo quiere investigar los presupuestos modales o de mundos posibles bajo los cuales opera el derecho. Es una situación común el preguntarse acerca de si ciertos hechos o situaciones pudieron haber tenido un devenir distinto al que de hecho tuvieron. O también es común preguntarse acerca de cómo tendría que ser en los hechos el curso que deba seguir un determinado hecho o situación. También, con cierta frecuencia, se hace alusión a cierto curso de eventos hipotéticos cuando se establece que cierta conducta debe realizarse o no. En todos estos casos – aunque con ciertas diferencias específicas que no vamos a profundizar- se alude a un curso de eventos posibles, susceptibles de acaecer o haber acaecido, aunque en los hechos no haya sido así o no se sepa si va a ser así o no (ya que ambas alternativas son posibles). Estas formas alternativas en que podrían ser las cosas, las llamaremos “mundos posibles”. Con lo dicho anteriormente podemos establecer con mayor precisión si acaso hay lugar para mundos posibles en el derecho. La opinión más tradicional sostiene que la ciencia jurídica tiene como elemento distinto el carácter prescriptivo de sus normas, a diferencia de las leyes de la naturaleza, las cuales tendrían un carácter descriptivo. El carácter prescriptivo del derecho quiere significar que las normas jurídicas regulan conductas que no son, pero que deben ser. La pregunta fundamental que debe hacerse a partir de lo dicho es la siguiente: ¿Presuponen acaso estas proposiciones de carácter contrafáctico alguna estructuración de la realidad específica? ¿Qué forma específica de estructuración de la realidad presupondrían? El derecho penal constituye el mejor ejemplo de apelación a situaciones contrafácticas. Haremos un análisis formal de los tipos penales para ilustrar esta referencia a nociones contrafácticas. Luego, caracterizaremos los diversos modos en los cuales los mundos posibles pueden ser entendidos (conceptuales, ontológicos o semánticos) desde la clasificación que realiza Divers en su obra Possible Worlds, para luego discutir cuál sería la naturaleza de los mundos posibles que operan en el derecho y en particular, en el derecho penal. Finalmente, concluiremos que la modalidad a la que hace referencia el derecho es de carácter ontológica, y daremos alternativas bajo las cuales esta modalidad puede ser entendida y haremos finalmente, referencia a la noción de truthmaker para la dilucidación de la cuestión.

“La Metáfora”
Daniela Chaucón Portillo Universidad de Santiago de Chile La metáfora ha despertado gran interés desde el inicio de la historia del pensamiento. Vemos que el propio Aristóteles da un sugerente tratamiento a la metáfora distinto y complementario en dos libros diferentes, Poética y Retórica, respectivamente. El uso de la lengua se encuentra dentro de una realidad social que exige el entendimiento del intercambio comunicativo. Dicho intercambio implica un desarrollo de estructuras, en cuanto a ordenación y significado, en los planos de la sintaxis y de la semántica. Es fácil encontrar, por ejemplo, en el estudio de la metáfora la dicotomía “literario-no literario”, que resulta insatisfactoria, precisamente porque se pretende entender un proceso metafórico determinado como una creación innovadora separada de los mecanismos lingüísticos-cognitivos en general y ajena al lenguaje como sistema de sistemas y como realidad social. Por su lado, la filosofía nunca estará ajena a este debate, y además de tener variados exponentes y visiones, se encuentra lejos de ponerle fin a la discusión. En esta ponencia expondré las teorías acerca de la metáfora de tres filósofos, comenzando con la teoría de interacción semántica y su autor Max Black. La tesis defendida por Black, nos habla de que en la metáfora siempre hay un “marco” (componente literal) y un “foco” (componente metafórico): llamar a una emisión metafórica equivale a afirmar que contiene al menos un elemento que hace de foco siendo el resto el marco. Además expondré las principales críticas que hace J. Searle a las teorías del símil o la comparación y a la interaccionista. Y por último, la tesis de D. Davidson que alude a que la metáfora no añade nada ni explota recurso semántico alguno del que no hagan uso los intercambios lingüísticos rutinarios. Luego del análisis de estos diferentes autores y otros estudios, resulta muy difícil responder a preguntas como: ¿Qué es una metáfora? , ¿Qué hay en una metáfora?, ¿Cómo se produce una metáfora?, y ¿Por qué seguir estudiando la metáfora?, que quizás a primera vista resultan preguntas muy concretas y claras. Una respuesta prudente que intentaremos ofrecer aquí es sostener que la continuidad de los estudios de la metáfora es la continuidad en el intento de entender en parte como funciona el pensamiento, el proceso comunicativo, el entendimiento verbal oral y escrito. Ya que, la metáfora está omnipresente en nuestro pensar, en nuestro lenguaje y en consecuencia en la verbalización de nuestro vivir.

“La distinción personal-subpersonal en criaturas no humanas: recuperando la importancia del contenido”
Nicolás Sánchez Universidad Nacional de Córdoba En las explicaciones del comportamiento puede distinguirse entre las que se centran en las acciones de los agentes y sus razones, y las que apelan al funcionamiento de las partes de un organismo –por Ej. su cerebro-, sus propiedades funcionales y disposicionales, etc. Esta distinción entre niveles de explicación se conoce, desde Dennett (1969), como la distinción entre explicaciones de nivel personal y las de nivel subpersonal. En este trabajo analizo la distinción mencionada, extendiéndola a criaturas no humanas. Siguiendo a McDowell (1994) y a Hornsby (2000) sostendré una diferenciación fuerte entre los dos niveles, donde el contenido mental sólo es atribuible al agente de modo genuino en el nivel personal. De todos modos, considero que si esta distinción “fuerte” se aplica al caso de las criaturas no humanas, también lo harán las propuestas que trazan una distinción débil. Dado que el genuino nivel explicativo del nivel personal se da por (a) la explicación de la acción de un agente y (b) el contenido normativo de esta explicación, defenderé que puede aplicarse a criaturas no humanas sin ninguna modificación sustancial. Además, propongo un criterio que cumple con los lineamientos mencionados, a saber: una criatura requiere de una explicación de nivel personal si su comportamiento debe ser explicado en virtud de su contenido. A partir de esto, discutiré dos propuestas que han analizado la distinción incluyendo de un modo u otro a las criaturas no humanas. En primer lugar, Pinedo-García & Noble (2008) consideran que una criatura requiere de una explicación en el nivel personal si puede adaptarse competentemente a su ambiente. Sin embargo, al hablar del nivel personal, los autores sólo hacen énfasis en que el comportamiento de un organismo debe explicarse aludiendo a esa criatura –es decir, al nivel del agente- y no sólo a sus partes, sin mencionar que ese comportamiento deba ser explicado en virtud de su contenido. Este “olvido del contenido”, como se verá, ignora un aspecto esencial de la distinción, y por ello debemos rechazarlo. Elton (2000), por otra parte, propone explicaciones en el nivel personal sólo si el agente posee una conciencia narrativa -que funcionaría como indicador de un conjunto de capacidades cognitivas-, y todo lo demás podría ser explicable en términos de nivel subpersonal. Argumentaré que un nivel subpersonal que incluye todo lo que el autor requiere, parece explicar de manera similar fenómenos que parecen ser bien diferentes. Pero fundamentalmente me interesa mostrar que: (a) su aproximación, que acopla todas las capacidades cognitivas a la conciencia narrativa como si se presentaran “en bloque”, va en contra de muchos de los abordajes tanto filosóficos como psicológicos de la cognición animal y (b) el criterio que ofrezco sería compatible con múltiples teorías acerca del comportamiento animal y sus capacidades cognitivas. Teniendo en cuenta (a) y (b), sostengo que mi criterio debe prevalecer.

“Antirepresentacionalismo en ciencia cognitiva: sistemas dinámicos y explicación”
Aníbal Osorno Iribarren. Universidad de Chile

Las representaciones generalmente se han usado en ciencia cognitiva clásica para explicar la conducta cognitiva. Sin embargo, este supuesto ha sido cuestionado desde un enfoque denominado „ciencia cognitiva corporalizada radical‟, principalmente defendido por Anthony Chemero (2009). La ciencia cognitiva corporalizada radical presenta la afirmación de que las representaciones no son necesarias para explicar la cognición y basa este supuesto en las investigaciones llevadas a cabo por la teoría de sistemas dinámicos. Respecto a las divergencias entre el enfoque clásico y el enfoque dinamicista en ciencia cognitivo, considero que cada uno basa su comprensión de qué sea cognición en supuestos ontológicos totalmente diferentes. La ciencia cognitiva clásica considera la cognición como una propiedad que exhiben los sistemas u organismos que tiene las características que presentan los sistemas de manipulación simbólica, como los computadores digitales. Mientras que el dinamicismo considera que la cognición presenta las características que generalmente exhiben los sistemas dinámicos, como por ejemplo, la capacidad de los mismos de evolucionar en el tiempo. Sin embargo, el enfoque dinamicista no está exento de críticas. El enfoque dinamicista da cuenta de las conductas en general apelando a otras conductas que comparten rasgos cualitativos entre ellos y no determina las „causas‟ subyacentes que explican por qué tal o cual conducta es llevada a cabo. Esta crítica al enfoque dinamicista es elaborada por Bechtel (2009), en la que argumenta que sólo las explicaciones mecanicistas son las que dan cuenta de las causas de las conductas cognitivas, y explicita que las herramientas teóricas proporcionadas por los sistemas dinámicos sólo podrían ser útiles describir y no explicar las conductas. Para sustentar su argumento, el autor se basa en una investigación de Kelso y sus colegas (Jantzen et al., 2009 y Jirsa et al., 1998) en la que se describe cómo el funcionamiento „dinámico‟ de las neuronas en el cerebro humano es la causa de las conductas coordinadas. Contrario a la posición de Bechtel, considero que las investigaciones llevadas a cabo por Kelso y sus colegas no se presentan como un argumento a favor del mecanicismo explicativo, sino pueden dar una base causal a las explicaciones dentro del marco de investigación de la ciencia cognitiva corporalizada radical en un nivel de descripción diferente que la explicación dinamicista. Por ello, finalmente, propongo que es preciso entender la ciencia cognitiva corporalizada radical un nivel de descripción „dinámico‟ y otro „mecanicista‟ que ayude a descifrar las causas de las conductas.

“La tradición analítica en el periodo de institucionalización de la filosofía en Chile:

negación de la tesis del retraso.”
Alex Ibarra Peña. IDEA-USACH En esta presentación intentaré establecer algunas bases metodológicas para una investigación de la institucionalización de un sector del quehacer filosófico en Chile: la filosofía analítica. En primer lugar revisaremos algunos estudios acerca de la institucionalización de la filosofía en Chile. Esta revisión pondrá de manifiesto que los estudios significativos sobre el tema evalúan la institucionalización de modo negativo debido a que establecen una relación de dependencia de la práctica filosófica con los intereses de la academia. Lo extraño es que en estos estudios no se ha advertido la presencia de la filosofía analítica. La filosofía analítica en Chile ha estado siempre circunscrita a la academia. En segundo lugar, se revisarán críticamente algunas aproximaciones históricas al desarrollo de la filosofía analítica en Chile en relación a los desarrollos en otros países de Latinoamérica. Es posible constatar que en dichas aproximaciones hay una valoración comparativa no del todo positiva para la práctica de la filosofía analítica en nuestro país, esto es lo que denominamos como la tesis del retraso de la institucionalización de la filosofía en Chile. Considerando algunos criterios básicos nos parece que es injusto no visualizar la presencia de la filosofía analítica en el periodo de institucionalización de la filosofía en Chile que comienza en la década de los años 50 y que se da con mayor claridad en la década que le sigue. De paso también colocaremos en cuestión la tesis del retraso.

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