Número 96 Miércoles, 2 de mayo de 2012

El perseguidor
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LITERATURA Los retratos inéditos del poeta Leocadio Ortega por
NICOLÁS MELINI

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J RAMALLO “Escribir me ayuda a comprender y convivir con los fantasmas que me visitan cada día” por
EDUARDO GARCÍA ROJAS

ANTONI TÀPIES,EN LALAGUNA

© FREDERIC CAMALLONGA

EL ESCRITOR EUGEN DORCESCU REFLEXIONA EN TORNO A LA OBRA PICTÓRICA DE LA EXPOSICIÓN QUE DEDICA LA FUNDACIÓN CRISTINO DE VERAALARTISTA CATALÁN
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2 El perseguidor

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J RAMALLO /ESCRITOR
Extraño caso el de J Ramallo. Extraño porque el autor se mezcla en sus ficciones. En su primer libro, Ensalada de canónigos, firma como J Ramallo. En su segundo trabajo, Cucarachas con Chanel, se nos descubre como Dr. R (JRamallo), creador y fundador del Realismo.0, un nuevo ismo que no pretende ser otra cosa --explica-- que la unión “entre el sudor del suelo y el perfume de las nubes.” Su Cucarachas con Chanel, escrita en Realismo.0 ha supuesto así una razonable corriente de aire fresco en el panorama literario no solo circunscrito a las islas sino fuera de su territorio. Es literatura feroz y en ocasiones descarnada. Un título inclasificable y necesario que se presenta este sábado, 5 de mayo, en el Ateneo Miraflores (calle de Miraflores Nº3 Santa Cruz de Tenerife) a las 20 horas en un acto en el que intervendrá además de su autor, el editor de la colección G21: Nuevos narradores canarios, Ánghel Morales, y el escritor Jesús R. Castellano, entre otros.

“ESCRIBIR ME AYUDA A COMPRENDER LOS FANTASMAS QUE ME VISITAN CADA DÍA”
EDUARDO GARCÍA ROJAS - ¿Cucarachas con Chanel? ¿Qué son estas Cucarachas con Chanel? - Es ficción versus acción. Catálogo de fauna urbana, Rap sin rima. Soy yo mirándote, espejo de doble cara. Es la vida ahora y un libro siempre. Son animales jugando a dejar de serlo. Es Realismo.0. - ¿ Realismo.0? - Es la unión entre los mundos que percibo. Entre el sudor del suelo y el perfume de las nubes. Entre las teclas del ordenador y las tetas de la ordenadora. Es un combate a muerte sin campana que mande a parar. Es mostrar, no explicar. Es vivir, no escribir. Macondo se prendió fuego. Cambia de compañía, contrata: 100Mb de soledad. - La ciudad donde se localiza la historia es Santa Pus… Acláreme una cosa: ¿Santa Pus o Santa Cruz? - Santa Pus. Aunque podría haber sido Santa Cruz, es lo de menos. Cada cucaracha puede elegir el nombre que más le guste, con el que se sienta más identificada. En mis paseos nocturnos siempre encuentro algo nuevo, porque así lo quiero y así lo necesito. Esta Cruz ya no es Santa; violada por turnos ahora es despreciada. Mujer bella con los pies sucios. Pero a mí no me importa lavar esos pies, besarlos y reinventarlos. - Cucarachas con Chanel… ¿novela?, ¿relatos? - Lo que cada lector decida. Aquí el tamaño no importa. Tampoco la definición. Me gusta la mezcla. Me gusta creer que puedo escribir lo que quiera cuando quiera. Sin límites. Unos días sale mejor que otros. Creo que estas Cucarachas quedaron bastante bien. - Su anterior libro, Ensalada de canónigos, es un texto intimista que ahora, con sus Cucarachas con Chanel, rompe radicalmente. Esta ¿novela? es descarnada y en ella subyace no sé si un rencor de clase pero sí una visión tremendamente crítica a la sociedad tinerfeña… ¿hasta qué punto Santa Pus/Santa Cruz condiciona a su autor y en consecuencia a sus criaturas literarias? - ¿Hay escritores capaces de escribir algo que no sea íntimo? Yo no. De hecho creo que Ensalada de canónigos es menos intimista que estas Cucarachas con Chanel, ya que allí no hay un personaje principal tan claro, lo que intenté fue ocupar todos los narradores posibles, diferentes, buscando la voz que ha llegado después, la de Gabriel, protagonista en este libro. La ruptura se produce más en el aspecto técnico, en la forma, sobre todo porque utilizo muchos elementos. Pero también en el fondo, porque Gabriel no tiene tiempo que perder, se le acaba, él se siente mayor desde niño, desde que se le murió la ficción y se quedó a solas con la realidad. Por eso habla así. Por eso no da explicaciones. Quiere ganar pero no sabe cómo. Quiere cambiar y no encuentra un disfraz a su medida. Gabriel es de familia… iba a decir humilde, pero no me gusta el término usado de esta manera, porque se relaciona la humildad con la falta de dinero, pero Gabriel no es humilde de pensamiento, es orgulloso, ambicioso. Sí, Gabriel siente rabia y rencor, no cree en la justicia ni en juez alguno. No cree en la suerte de los que ganan porque nunca la conoció. Mi intención no ha sido la de criticar, sólo he querido fotografiar. Y ese álbum puede ser de cualquier lugar. La sociedad tinerfeña es tan atractiva y asquerosa como cualquiera. Vivo en ella, es normal que me condicione. - ¿Quién es Dr (J Ramallo)? - No lo sé, pero hago lo posible por averiguarlo. - Cucarachas con Chanel ha sido editado en la colección G21: Nuevos narradores canarios. ¿Se siente cómodo J Ramallo en este movimiento? - El pie izquierdo por delante del derecho, hombro en línea, guardia natural. Pasos laterales y combinación de tres a cinco golpes. Directo, esquiva, croché y hook al hígado. Vuela como una mariposa, pica como una abeja. ¡Pelea muchacho, pelea! Sí. Me siento cómodo. - ¿Qué piensa de G21 y de los escritores que la forman? - Intento no hablar en plural ni utilizar terceras personas. Es casi una norma. Lo importante para mí es hacer. En ese sentido G21 funciona. Ánghel Morales no deja de producir, su hiperactividad es necesaria, vital hoy en día. Le estoy agradecido a él por sacar el libro y muy feliz con el trabajo de su equipo. Tanto Rosa Cigala en el diseño, como Marcelo López en la maquetación, que desde el principio captó la idea y realizó una magnífica labor. En cuanto a los escritores, tengo contacto con algunos y con otros no. En Canarias, en Tenerife, se edita igual de bien y de mal que en el resto de España. El problema viene con la distribución, con la exposición de la obra fuera de estas 7 paredes. Y aquí tengo una duda. ¿Es sólo cuestión de dinero o de complejo de inferioridad? Para que los peces se mantengan en forma, activos en la pecera, se necesita un tiburón. Esta colección G21 cumple ahora ese papel, y mis Cucarachas tienen los dientes largos. El que quiera tomárselo en serio que se ponga a trabajar. - ¿Qué le animó a debutar en esta colección con Cucarachas con Chanel? - Fuera en la editorial que fuera, el libro era éste. No podía dejarlo más tiempo dentro de mí, porque me ardía, me rompía el estómago un día tras otro. Las Cucarachas necesitaban calle. Y yo dejarlas correr. - Algunos califican esta obra como impúdica y experimental, ya que mezcla en el relato redes sociales y anuncios publicitarios. ¿Considera su libro como experimental? - No. Leo mi libro con normalidad, y no me planteé si era experimental o no mientras lo escribía. Sólo pensaba en lo que debía colocar en él, y cómo hacerlo para que fuese lo que yo quería, lo que en mi cabeza estaba claro, ni más ni menos: Realismo.0. Este nombre es lo único novedoso que me atribuyo. El resto era saber encajar las piezas. - ¿Y hasta qué punto ha condicionado su escritura las nuevas tecnologías? - Las nuevas tecnologías condicionan la vida en todos los sentidos. La escritura no debe quedarse fuera. ¿Si se pueden comprar y vender libros por internet, porque no vender internet dentro de los libros? - ¿Cómo construye un relato, un libro? Parte de una idea preconcebida o lo escribe en directo ante la llamada de esa señora que se llama inspiración… - Inspiración es la niña guapa que no sabe dar dos pasos sin su amigo feo: el trabajo. Inspiración es libertad, todo vale. Trabajo es censura y dolor. Amor y odio. Para Ensalada de canónigos usé más al feo, con horario y té incluido. Con las Cucarachas ha sido diferente. Desee con más fuerza a la guapa y dejé que sus encantos y paranoias me guiaran. Después llamaba al otro para que limpiara los restos de la orgía que no me servían. Conozco a los dos, pero soy más obrero que poeta. - ¿Qué parte le resultó más difícil de escribir en Cucarachas con Chanel?, ¿por qué? - Lo difícil fue quitarme del medio. Dejar que hablen las Cucarachas y no yo, a pesar de ser el rey cucaracho. Mi filtro ha de ser mínimo. Yo no importo. Lo

Cada cucaracha puede elegir el nombre que más le guste, con el que se sienta más identificada. En mis paseos nocturnos siempre encuentro algo nuevo, porque así lo quiero y así lo necesito. Esta Cruz ya no es Santa; violada por turnos ahora es despreciada. Mujer bella con los pies sucios. Pero a mí no me importa lavar esos pies

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CUCARACHAS CON CHANEL De hecho creo que Ensalada de canónigos es menos intimista que estas Cucarachas con Chanel, ya que allí no hay un personaje principal tan claro, lo que intenté fue ocupar todos los narradores posibles, diferentes, buscando la voz que ha llegado después, la de Gabriel, protagonista en este libro. La ruptura se produce más en el aspecto técnico, en la forma, sobre todo porque utilizo muchos elementos. Pero también en el fondo, porque Gabriel no tiene tiempo que perder, se le acaba, él se siente mayor desde niño, desde que se le murió la ficción y se quedó a solas con la realidad. Por eso habla así. Por eso no da explicaciones. Quiere ganar pero no sabe cómo. Quiere cambiar y no encuentra un disfraz a su medida. Gabriel es de familia… iba a decir humilde, pero no me gusta el término usado de esta manera, porque se relaciona la humildad con la falta de dinero, pero Gabriel no es humilde de pensamiento, es orgulloso, ambicioso. Sí, Gabriel siente rabia y rencor, no cree en la justicia ni en juez alguno. No cree en la suerte de los que ganan porque nunca la conoció. Mi intención no ha sido la de criticar, sólo he querido fotografiar. Y ese álbum puede ser de cualquier lugar. La sociedad tinerfeña es tan atractiva y asquerosa como cualquiera. Vivo en ella, es normal que me condicione. (...) Inspiración es la niña guapa que no sabe dar dos pasos sin su amigo feo: el trabajo. Inspiración es libertad, todo vale. Trabajo es censura y dolor. Amor y odio FOTO: JESSI CASANOVA

que pasa a mi alrededor sí. Para que este libro pueda leerse con sencillez, es necesario un trabajo de engranaje meticuloso y exhaustivo que, por supuesto, no voy a explicar. Los cortes relacionados con la familia fueron los más complicados. Siempre lo son para mí. Veo a la familia como el mayor foco de infecciones y chantajes que existe. Por supuesto no pretendo encontrar medicina, pero sí ejercer de Dr R, el monstruoso Hyde. Pasearlo me viene bien para la salud. - No sé si estará de acuerdo, pero Cucarachas con Chanel me supo a un acto de exorcismo. A una nececidad, por parte de su autor, de liberar sus demonios interiores, esos que parecen que nunca te dejan suelto. - Escribir me ayuda a comprender y convivir con los fantasmas que me visitan cada día. Esos demonios llevan unos cuantos años conmigo, mucho antes de las Cucarachas, y en cada cosa que escriba saldrán para volver luego al lugar de origen. Yo. Escribo para expulsar la mierda que tengo dentro. Luego vuelvo a llenar el espacio con más mierda y sigo. La belleza está en la basura, en los restos de tantas vidas que parecen ser, que intentan ser perfectas. A falta de dinero o armas tengo la escritura. A falta de valentía, esta cobardía. - ¿Qué escritores canarios han dejado huella en J Ramallo? - Aprendí a escribir antes que a leer. Las cosas que he vivido me han dejado huella, no los escritores, ni autóctonos ni foráneos. Por supuesto hay libros que recuerdo y recordaré, de eso se trata, ¿no? Un libro se escribe con ese fin, perdurar, supongo… pero no soy fiel ni creo en maestros que no se puedan destruir y olvidar. En este momento

recuerdo a Torquemada en la hoguera y a Doña Perfecta, de Galdós. El Don De Vorace, de Casanova; La huida --relatos--, de Antonio Bermejo; Crimen, de Agustín Espinosa; Cuatro relatos, de Isaac de Vega; Marlou Diesel, de Marcelino Marichal; El Negro, de Jesús Castellano… - Y españoles, escritores extranjeros. ¿Se atreve a recomendar alguno? Me consta su afición por G. K. Chesterton. - No me atrevo. Y además no creo que vaya a ser más original que nadie, ni a nombrar a los que siempre nombran todos en este tipo de preguntas. - Tras Cucarachas con Chanel ¿Qué nos deparará ahora J Ramallo/DR (JRamallo) literariamente hablando? - Aún no lo tengo decidido, pero creo que habrá un libro más con marca registrada Realismo.0. Intentaré que sea diferente a los anteriores, esa es la premisa, no repetir, que no me aburra de él antes de acabarlo, pero no lo tengo claro. Hoy pienso esto y mañana lo otro. Prefiero dejar que los días impongan la tarea. Creo que a estas Cucarachas con Chanel les queda recorrido, lugares y gentes que conocer. El plan con ellas es largo. También está la posibilidad de no publicar nada más, ¿por qué no dejarlo así? Escribir mucho sólo te asegura un buen riego sanguíneo en las manos y un currículo gordo. Hay otras cosas que me gustan y me ayudan a vivir, no sólo la escritura. Lo que sí espero hacer, con la ayuda de los animales del Zoo punto cero, y los socios del Club de los negocios raros, es tunear clásicos. Empezaremos por Madame Bovary y El Principito. Quién sabe hasta dónde llegaremos…

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Miércoles, 2 de mayo de 2012

LOS RETRATOS INÉDITOS DEL POETA LEOCADIO ORTEGA
NICOLÁS MELINI

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1 de los retratos que le realizara Pablo Espantaleón.

como aspas a la redonda o sandías alimenticias tarareando las rebosadas ansias de un júbilo no desierto entreverado en las arenas de una playa de nunca y siempre que nos devuelve a nuestra propia condición de seres simultáneos continuos y enmadejados inconmensurables así lo dictan los crepúsculos de la aurora los mismos que nos han visto nacer y desnacer por experiencia previo lavado común en los unánimes hospitales de amanecida donde seguro que dios no llega ni por asomo y surge la gran cuestión desgarradora y simple al mismo tiempo: ¿le faltan ganas algas dalias y agallas a dios? ¿se ha puesto enfermo despistado viejo ciego y olvidadizo dios? ¿o será carencia de fósforo calcio vitaminas nata lo que le sucede a dios? ¿necesitará oídos barbas pelos uñas u dientes postizos dios? ¿le vendría bien un buen trago de aguardiente de la tierra a dios? de todos modos y consumado esta especie de ceremonial en babia y según las lunas prados y las yerbas desencajados solos y sin dios ni cielo aire agua vick vaporup ni nada para seguir bamboleando el azogue de la sombra en varengaje o maniobra de pájaro abierto aquí seguimos como acantilado en pie o sed de manantial mientras en los dulces pechos de la primavera crecen y vuelan mujeres como ramitas estremecidas por los nidos de gorriones que apuntan innumerables el granero de los bosques calcomanías completas donde surgen compañeros como astros que duermen subidamente en su puñado de historia tren de océano río de dragos según venga la vida y alicientes necesarios.

uando me dispuse a organizar una exposición sobre los poetas contemporáneos de la isla de La Palma –entre los varios propósitos, homenajear al primero de esos poetas que ha desaparecido, Leocadio Ortega—, sabía que apenas encontraría imágenes publicables de éste. Solo una fotografía realizada por Miguel Calero durante la presentación de su único libro, “Prehistórica y otras banderas”, en la Casa de Cultura de Barlovento, y publicada ya en el número 1 de Azul, cuadernos literarios, en 1991 (amén de la que aparece en la solapa de ese libro de Ediciones La Palma, publicado en 1990). Aquella única presentación de su único libro se caracterizó, como conté en otro artículo a raíz de la desaparición de Leocadio (“Leocadio Ortega: Elementos de un naufragio”), por la presencia masiva e incondicional de las gentes de su pueblo, y porque Leocadio, tras la intervención de los presentadores, fue incapaz de pronunciar una sola palabra. Se quedó mudo, incapaz. La histórica instantánea de Miguel Calero recoge el instante en que la editora del libro, Elsa López, o bien lo introduce al principio, o bien retoma la palabra tras el frustrante silencio del poeta, arrancando una sonora ovación de ánimo por parte del público, “¡No te preocupes, Leo!”, “¡Bravo, Leo!” En ocasiones, cuando ha sido necesario publicar una imagen de Leocadio Ortega, se ha recurrido a esa instantánea, debiendo suprimir a Elsa López. Y es de este modo que la hemos utilizado en la exposición, unas veces con Elsa, otras sin Elsa. Pero poco después de realizar la muestra en la Casa de Salazar de Santa Cruz de La Palma, hace ahora un año (en abril de 2011), me contactó un amigo, el fotógrafo Pablo Espantaleón. Como saben, Leocadio Ortega falleció por accidente, al caerse al

INTERIORES
Por ella la noche avanza con su propina de muslos blancos le palpa la falsa alarma el arco la flecha y el durazno le averigua los olores satinados de excelencias -ni mu de vestigios lelosbella dama que desata su magnífica envoltura piel carmín bien dispuesta en atributos el nene y la nena se aprovechan adivinan su llaga de ternura y le orinan en la nuca un cuco de palomas golfas.
El poeta Leocadio Ortega./PABLO ESPANTALEÓN.

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mar desde el muelle del puerto de Santa Cruz de La Palma. Pablo me comentaba que, casualmente, se había encontrado a Leocadio en una tasca del norte de la isla, justo unas semanas antes del trágico suceso, y le había hecho unos retratos en blanco y negro. Me impresionó la oportunidad del fotógrafo, su agilidad al decidir, tan pertinentemente, realizarle unos retratos que tanta falta hacían y me impresionó la fatal coincidencia con su muerte. Luego, contemplando los retratos que me enviaba, sentí que ellos me permitían, de algún modo, despedirme de Leo. De pronto, el poeta al que había conocido regresaba para un último adiós. Ahora, cuando nos encontramos a punto de conmemorar los cinco años de su fallecimiento –la exposición en la que le hemos incluido en el Espacio Canarias de Madrid—, traemos aquí 2 de sus poemas y

OTRAS BANDERAS
Ya no basta un pequeño esfuerzo para respirar hemos dejado atrás el viejo resplandor veleta de las viejas naves que se suceden con sus correspondientes redes anemómetros jarcias arpones buriles y es duro empujar el aire hacia adentro con solemne puntualidad varias veces por nostalgia hacia adentro hasta la bajada del reno y del mamut como en sus mejores tiempos cuaternarios para que nadie nos rompa la libertad de beso y nuestras elocuentes banderas salgan a relucir

MUJERES CON GAFAS DE LUNA
(…), la palabra espejo donde los de avaricia insaciable se miren y se reconozcan. Quiero dejarla escrita como una sentencia de muerte para su mundo, y su modo de avasallar al prójimo, quiero que sientan vergüenza, que tarde o temprano mi sentencia se cumplirá si no sobre ellos, sobre sus hijos o sus nietos, (…). (Mujeres con gafas de luna, Juana Santana) REGINA ZERENÉ podía olerlos. Estos personajes, se me antojaron no tan diferentes de ti o de mi, no tan distantes de aquel que veo desde mi ventana cruzar la calle. No tan lejana es la realidad que describe de la nuestra, porque de hecho me atrevería a decir que todos tenemos un poco de ellos, o ellos un poco de todos nosotros, por aquello de que realidad sólo hay una, aunque a la verdad le divierta cambiar de disfraz. Muy cerca del existencialismo de Sartre, la autora, penetra en el abismo del ser humano, con una sensibilidad y elocuencia admirables que se van transformando, poco a poco en transparencia y lucidez mostrando su habilidad para escudriñar los tentáculos que nos abarcan y relacionan, ponerlos en juego y dejar que hablen por sí solos. Los personajes evidencian ellos mismos las circunstancias que viven, y cuando éstas salen a flote, me sorprendo al descubrir su

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ucho la esperé hasta que por fin llegó hasta mis manos Mujeres con gafas de luna. Bajo los efectos de su hipnosis, fui capaz de viajar a través del tiempo y del espacio sin salir de mi alcoba. Pude ver pasar ante mí a cada uno de los personajes, y por momentos, si me concentraba y cerraba los ojos, incluso

Portada del libro Mujeres con gafas de luna.

contendido más profundo que impacta sobre mi conciencia y se convierte en el verdadero protagonista de la historia. Juana es magistralmente capaz de desglosar el aire con meticuloso detalle y articula con habilidad individuo y colectivo, existencia y política, puesto que, de tan inmensas que son las dos, no podríamos saber a ciencia cierta cual de ellas fue primero. Recomiendo encarecidamente la lectura de esta obra, animo al lector a adentrarse en las múltiples dimensiones de Mujeres con gafas de luna y volar. En ésta, su tercera novela publicada, es donde encontramos a una escritora madura, serena y arriesgada, su palabra es fluida y contundente, su estilo, excitante. Mujeres con gafas de Luna podría ser un himno, quizá podría ser un constructo filosófico o una manera de respirar, podría ser incluso un parto o la luz después del túnel, o todas estas cosas a la vez. La materia se desdobla ante mis ojos y Mujeres con gafas de luna se convierte inevitablemente en una certidumbre a la que asirme.

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EL VUELO DE ÍCARO /
Número: CLXXX

Coordinación: Coriolano González Montañez

NIKOS KAZANTZAKIS: DOS FRAGMENTOS DE LA ÚLTIMA TENTACIÓN
TRADUCCIÓN: MARIO DOMÍNGUEZ PARRA * La Magdalena, echada boca arriba sobre el catre, totalmente desnuda, cubierta de sudor, con su pelo negro como ala de cuervo derramado sobre la almohada, con los brazos doblados tras la cabeza, había vuelto el rostro hacia la pared y bostezaba. Estaba agotada por luchar contra los hombres desde el amanecer, su cuerpo olía a andamios y más andamios, su pelo y sus uñas desprendían los olores de todos los pueblos; y sus brazos, cuello y pechos estaban llenos de mordeduras. El hijo de María bajó la mirada; permanecía en el medio de la habitación y no podía avanzar. La Magdalena, con el rostro contra la pared, inmóvil, esperaba, pero no escuchaba ni un bramido masculino tras de sí, ni un hombre desnudarse, ni una respiración jadeante. Tuvo miedo; volvió de repente el rostro para ver — y sin más soltó un grito, agarró la sábana y se enroscó. ¡Tú! ¡Tú!, gritó y se tapó los labios y los ojos con las palmas de sus manos. María, dijo él, ¡perdóname! Ronca, abrumadora, como si hiciese pedazos todas las cuerdas vocales, rompió a reír la Magdalena: María, volvió a decir, ¡perdóname! Y entonces ella dio un brinco, se puso de rodillas, atrancada con fuerza en la sábana, y levantó el puño: — ¿Y por esto me visitaste, muchacho? ¿Por esto te mezclaste con los proxenetas, para burlarte de mí y destruir mi casa? ¿Para hacer que descienda aquí, a mi cálido catre, tu papaíto: Dios? Tardaste, mucho tardaste, muchacho, y a tu Dios no lo quiero; ¡me quemó el corazón! Hablaba, gemía y bajo la sábana su pecho furioso subía y bajaba. — Me quemó el corazón… me quemó el corazón… gimió de nuevo, y dos lágrimas se le saltaron y quedaron suspendidas en sus largas pestañas. — No blasfemes, María; yo tengo la culpa, no Dios; por eso vine, a pedirte perdón. Pero la Magdalena estalló: — Como tu jeta es tu Dios también, los dos sois uno, no os distingo. Cuando alguna noche resulte que piense en él, ¡maldita sea la hora! Mira, así, con tu rostro, avanza sobre mí en la oscuridad; y cuando resulte que (¡maldita la hora!) me tope contigo en mi camino, me parece que de nuevo veré a Dios precipitarse sobre mí. Al aire elevó un puño: — Deja a Dios, gritó, vete, que no quiero verte; una sola salida y consuelo para mí: ¡el barro! Sólo hay una sinagoga para mí en la que entrar, rezar y purificarme: ¡el barro! María, escúchame, déjame hablar; no te hagas daño a ti misma, por eso vine, hermana, para sacarte del barro. Muchas son mis penas, voy al desierto a purgarlas; muchas son mis penas, pero la más pesada tu desdicha, María. La Magdalena extendió furiosa sus puntiagudas uñas hacia el inesperado huésped, como si quisiera rasgarle las mejillas. — ¿Qué desdicha? contestó altanera; ¡me lo paso bien, muy bien, no tengo necesidad de que su santidad me compadezca! Yo lucho sola, totalmente sola, no pido ayuda ni a personas, ni a demonios, ni a dioses; ¡lucho por salvarme y me salvaré! — ¿Salvarte de qué? ¿De quién? — No del barro, cómo te atreves; ¡bendito sea!; en él tengo puestas todas mis esperanzas; es para mí el camino hacia la purificación. — ¿El barro? — ¡El barro! ¡La vergüenza, la suciedad, este catre, este mi cuerpo, mordido, deshonrado por toda la saliva y los sudores y la roña del mundo! ¡No me mires así, con tus ojos de muerto de hambre, de oveja, no te acerques, cobarde! ¡No te quiero, me das asco, no me toques! ¡Para olvidar a un hombre, para purificarme, me entregué a todos los hombres!
Nikos Kazantzakis, O telefteos pirasmós, Atenas, Ekdosis Kazantzakis, 1997, pp. 9294. © Kazantzakis Publications

* Hoy Mateo, por vez primera, dio claramente con el lugar donde tiene que comenzar y la manera en que tiene que acometerse la vida y milagros de Jesús: antes que nada, dónde nació, quiénes eran sus padres y sus abuelos, catorce generaciones; nació en Nazaret de padres pobres, José el carpintero y María, hija de Joaquín y Ana. Cogió entonces la pluma, Dios crascitó en él para iluminar su mente y para darle fuerza; pero, mientras comenzaba a trazar bellamente las primeras palabras sobre el papiro, su mano se puso rígida; el ángel se la había apartado y escuchó un enojado batir de alas en el aire; y escuchó dentro de su oído una voz de trompeta: «¡Hijo de José no! ¿Qué dice el profeta Isaías?: “Contemplad, la virgen custodiará y dará a luz a un niño”. Escribe: María era virgen, el arcángel Gabriel descendió a su casa, antes de que un varón la tocara, y le dijo: “¡María, llena eres de gracia, el Señor es contigo!” y su seno recogió el fruto inmediatamente. ¿Oíste? ¡Escribe eso! Y no en Nazaret, no nació en Nazaret; recuerda al profeta Miqueas: “Y a partir de ti, Belén, diminuta entre las miríadas de Judea, germejor llamarlos originales ya que ninguno de ellos se ajusta a lo que consideramos normalidad social. Son personajes distintos, únicos, diferentes a los que el autor trata con ternura siempre. Porque lo que realmente encontramos en la obra de este autor es una penetrante mirada sobre la vida humana en todas sus facetas. La escritura de Tugues es una escritura cercana, casi simple surcada por fogonazos de extraordinaria belleza que llevan los textos a dimensiones insospechadas. En el Cancionero de prisión leemos en el “Canto de la nada amorosa” lo siguiente “Ahora le daba por decir a sus amigos que quería ser una nada amorosa” ¿Cómo interpretar que alguien quiera ser una nada amorosa? En el Cancionero de prisión Alberto Tugues utiliza el recurso del manuscrito encontrado para dar una cierta verosimilitud a lo que escribe pero al mismo tiempo dinamita esa verosimilitud a través del humor lo que produce un distanciamiento ya que el manuscrito contiene “Letras de

minará El que reinará en Israel, cuya raíz se agarra a la eternidad”. En Belén, por tanto, nació Jesús, y en un establo; ¿Qué dice el infalible salmo?: “Lo sacó del establo, donde se amamantaba a los corderos, para hacerlo pastor en los prados de Jacob”. ¿Por qué te detienes? ¡Liberé tu mano, escribe!». Pero Mateo se enfadó; se volvió hacia el ala invisible a su derecha, gruñó en voz baja, para que los Discípulos que dormían no lo oyeran: «¡No es verdad, no quiero, no escribiré!». Una risa socarrona se escuchó en el aire y una voz: «¿Qué entiendes tú, barro, por verdad? Siete andamios tiene la verdad, en el piso más alto la verdad de Dios se sienta en el trono, y ésta no se parece a la verdad del hombre; esta verdad, Mateo Evangelista, te la dictaré al oído; escribe: “y llegaron tres Reyes Magos, siguiendo una gran estrella, para postrarse ante el recién nacido…”». El sudor caía como chuzos por la frente de Mateo. «¡No escribiré! ¡No escribiré!», gritó, y su mano temblaba y escribía. Jesús escuchó, mientras dormía, la lucha de Mateo; abrió los ojos; bajo el candil lo vio bajar la cabeza, resollando mientras la pluma corría furiosa sobre el papiro, que crujía como si se fuera a romper. — Mateo, hermano, le habló en voz baja, ¿por qué gruñes? ¿Quién está sobre ti? — Rabí, respondió mientras corría su pluma, no me preguntes, tengo prisa; duerme. «Estará Dios sobre él», se olió Jesús, y cerró los ojos, para no perturbar la sagrada posesión.
Nikos Kazantzakis, O telefteos pirasmós, Atenas, Ekdosis Kazantzakis, 1997, pp. 354356. © Kazantzakis Publications Nota del traductor: Agradezco a la señora Niki P. Stavru (Foreign Rights and PR Director Kazantzakis Publications Ltd) que me haya permitido publicar aquí estos fragmentos.

UN CANTO A LA LIBERTAD
M CINTA MONTAGUT Alberto Tugues Cancionero de prisión. Dibujos Laura Pérez Vernetti, Epílogo Jorge de los Santos. March Editor Barcelona 2011. lberto Tugues es un poeta distinto que ha apostado desde siempre por el poema en prosa, por esa escritura de difícil o imposible clasificación que está siempre en el límite, que puede bascular en un momento hacia el cuento o la narración breve, lo que llamamos microrrelatos, o hacia la lírica. Desde Baudelaire con sus Pequeños poemas en prosa mucho se viene discutiendo sobre qué es realmente un poema en prosa, si realmente se puede hablar de poema cuando no hay una distribución versal del material lingüístico. El poema en prosa es, de hecho, una construcción léxica que se sostiene por ella misma y que es autosuficiente y autónoma. La crítica literaria considera como propias de este tipo de poemas las siguientes características: brevedad, concentración temática, ruptura de la lógica propia de la narración, ritmo interior, voluntad estilística. Todas estas características las encontramos en la obra de Alberto Tugues que es, sin duda, una obra singular en la que se mezcla de forma inteligente el humor, la sorpresa, la crítica y una mirada nueva sobre el mundo, las cosas y las personas. En sus obras anteriores como, El espía del ramo marchito, Lugar de perdición o El caso de la sangre derramada, Tugues nos muestra una galería de personajes marginales, aunque no en el sentido que solemos dar a esa palabra, aunque tal vez sería

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canciones escritas por el llamado Novio de los urinarios declarado culpable del asesinato de dos amantes en los lavabos públicos del Mercado de la Boquería”. Obsérvese cómo el nombre del protagonista escapa a cualquier consideración de verosimilitud. Encontramos en este libro amantes cuyo amor es imposible. El amor y el desamor, el asesinato, la soledad, el desengaño, la vida de la calle, el barrio, la solidaridad entre vecinos van apareciendo de un modo natural creando así un mundo complejo que es una suerte de negativo de nuestro mundo. Un mundo paralelo al mundo real, un mundo que subyace en toda realidad. Hay que acercarse a la obra de este escritor con la mirada limpia, sin prejuicios, sin ideas previas y hay que sumergirse en cada una de las canciones que forman el libro y dejarse llevar por la corriente. Obra original que escapa a cualquier moda y a cualquier intento de clasificación pero que es no sólo refrescante sino también inteligente y audaz.

Miércoles, 2 de mayo de 2012

El perseguidor 7

TÀPIES: PRESENCIA, AUSENCIAYVACUIDAD
EUGEN DORCESCU mi entender, el arte de Antoni Tàpies (ciñéndonos a las obras que actualmente se exponen en la Fundación Canaria Cristino de Vera, en Tenerife) puede ser interpretado, por lo menos, a tres niveles, estrechamente ligados entre sí, conforme a una semiótica particular. Primeramente, el nivel plástico: líneas, formas geométricas, colores, esparcidos en un territorio vacío (vacío sobre todo en el caso de los dibujos, donde domina la luz), que construyen estructuras volátiles, dinámicas, capaces de engendrar, para el ojo que contempla, curiosidad, placer, interés, en piezas como Menor, mayor, Escrituras rojas, Cintas negras, etc. Pero estos signos plásticos, lingüísticos (a través de los títulos) e indiciales (los ángulos agudos y las flechas, por ejemplo; las señas icónicas faltan, excepto, parcialmente, en el fantástico y muy significativo Hesychasta), no son suficientes en sí mismos: son —como dice Andrés Sánchez Robayna en su denso prefacio «El silencio estático»— «huellas», alusiones, «señales» que dirigen el pensamiento mas allá de lo visible, hacia lo inteligible: así en Impresión de dedos sobre papel de periódico, Materia y gris sobre marrón, los dibujos para el volumen de poesía de Sánchez Robayna Sobre una confidencia del mar griego, etc. Además de esto, encontramos —datos

A

de la mayor importancia— los tres símbolos del equilibrio cósmico: el clásico círculo (la esfera), el cuadrado (moderno, pero asimismo antiguo: la Jerusalén celestial es un cubo, Apocalipsis 21:16) y la eterna cruz (síntesis de la verticalidad y de la horizontalidad): Cordel, Marrón con cuatro ángulos blancos, Círculo, cruz y collage, el espléndido Párpado, el dibujo VII de Sobre una confidencia…, etc. Estas guías nos encaminan al secundo nivel de lectura —el nivel temático—, al que se accede no por la contemplación, sino por la meditación. El tema de esta obra es, a mi juicio, la ausencia. Las huellas (sinécdoques, según el mismo Sánchez Robayna) son las únicas marcas visibles, son como advertencias que hablan de la naturaleza ilusoria del objeto (de todo objeto) y del sujeto (de todo sujeto). La ausencia es, pues, la más convincente presencia. Así se observa en algunos de los dibujos (II, IV, VI) del citado Sobre una confidencia del mar griego. Sin embargo, esta ausencia del mundo material (dado que es semejante a un sueño, a un espejismo), se vuelve, a su vez, un signo, una señal, remitiéndonos a la verdadera realidad, la del ser, en el sentido ontológico y metafísico, como en los signos marginales del dibujo número V de Sobre una confidencia... Llegamos ahora al tercer nivel de lectura, el nivel ontológico-existencial, donde se revela (aquí actúan, como medios de conocimiento, la intuición y la

revelación) el arquitema: el ser, es decir — tal vez bajo la influencia de la sabiduría oriental— la vacuidad, un concepto que

Esta ausencia del mundo material (dado que es semejante a un sueño, a un espejismo), se vuelve, a su vez, un signo, remitiéndonos a la verdadera realidad, la del ser, en el sentido ontológico y metafísico, como en los signos marginales del dibujo número V de Sobre una confidencia...

no es igual a la nada, que no es igual a una aniquilación total de lo existente, sino que, al contrario, expresa la más duradera existencia, la clara luz, la consciencia universal —raíz de todas las cosas del mundo. Los elementos, los objetos y los fenómenos no son sino la consciencia hecha visible y tangible. Por consiguiente, a mi juicio, la obra de Antoni Tàpies se sitúa, en cuanto a su fondo abismal, más allá de la apariencia, y más acá de la esencia, no sólo en lo que concierne al dominio de la semiosis, sino también en la visión de una génesis específica, donde el signo, la huella, por una parte incorporan la consciencia, dándole forma, y, por otra, muestran el carácter efímero de esta forma corporal (como en Amorfo y línea diagonal), muestran su índole transitoria, su impermanencia, para subrayar, en cambio, inagotablemente, la eternidad de lo intangible, del Espíritu, del misterio. De ahí esta declaración del artista, citada en el prefacio: «Siempre siento la necesidad de seguir hacia delante. Al menos, hasta lo que yo llamo la puerta del misterio. No digo que sea yo quien deba traspasarla. Pero sí me siento impulsado a llegar hasta el mismo umbral de esta puerta del misterio. Casi diría que ya estoy allí».
Exposición Antoni Tàpies. Fundación Canaria Cristino de Vera, Espacio Cultural CajaCanarias, La Laguna, Tenerife, hasta el 7 de julio de 2012.

8 El perseguidor

Miércoles, 2 de mayo de 2012
portátil y una pantalla gigante sobre sus cabezas en la que se proyectará la historia que están escribiendo. El ganador podrá conservar su máscara y pasar a la siguiente fase de la competición. El perdedor, por el contrario, tendrá que desenmascararse. Los organizadores de este original iniciativa destacan que el Campeonato de Improvisación Literaria Lucha Libro quiere dar cabida a los emergentes escritores y escritoras canarias dotándole de un certamen que además de dinamizar la literatura, hará que ésta conecte con sus lectores potenciales. “Queremos cubrir un hueco en la agenda de ocio de la ciudad y ofrecer una alternares al público y la participación de los espectadores en la creación literaria”, aseguran. Para formar parte del concurso se debe de enviar antes del 31 de mayo dos cuentos o relatos con una extensión máxima de dos páginas a la dirección: luchalibrotenerife@hotmail.es. Un jurado decidirá los dieciséis escritores que participarán en las luchas de improvisación literaria que tendrá lugar el viernes 15 de junio (1ª eliminatoria) y el sábado 16 de junio (2ª eliminatoria) en el Café Atlántico, en Santa Cruz de Tenerife. Los octavos de final y la semifinal y final se desarrollarán en el Atlántico el viernes 22 y el sábado 23 del mismo mes. Solo por resultar seleccionado, el escritor recibirá un libro gratis cortesía de la librería El Paso, mientras que el ganador obtendrá un cheque regalo por valor de 50 euros para canjear en libros en La Isla. Los trabajos finalistas serán publicados en volumen especial, Lucha Libro, que será editado por Baile del Sol. Lucha Libro cuenta con el patrocinio de Munchitos y Editorial Baile del Sol, así como con la colaboración del suplemento cultural del Diario de Avisos EL PERSEGUIDOR, la Asociación Canaria de Escritores y las librerías El Paso y La Isla.

Primer campeonato de improvisación literaria Lucha Libro
RAFA CEDRÉS El primer campeonato de improvisación literaria Lucha Libro propone un enfrentamiento en vivo y riguroso directo entre dos escritores que improvisan historias en un espacio público. Los escritores, en una suerte de performers, actuarán enmascarados como luchadores y participarán en el encuentro únicamente con un

tiva lúdica que promueva el descubrimiento de nuestros creado-

PULP FICTION

LA NOVELA QUE PUDO SER
EDUARDO GARCÍA ROJAS “- A mí, Sanjurjo no me inspira confianza. -afirmó Franco-- Culpa suya fue, y no de otro, que el Rey abandonase el país. Le cabe la responsabilidad de haber dejado el Gobierno en manos de los republicanos. Nunca hay que huir sin lucha, nunca abandonar. El poder hay que conservarlo hasta la muerte.” (El fulgor del barranco, Juan Ignacio Royo Iranzo) ace un tiempo dedicamos un artículo a las novelas sobre la Guerra Civil española cuya acción se desarrollaba en Canarias. Asunto que tras su publicación generó un atractivo goteo informativo de lectores y amigos en el que me daban aviso de títulos que por desconocimiento se me olvidaron reseñar en el mismo. Entre otros se encontraba El fulgor del barranco (Editorial Benchomo, 2008), de Juan Ignacio Royo Iranzo, una novela que no llega a las 150 páginas y que tras su lectura, a la que he llegado gracias a la generosidad de ese inquieto Puck de las letras canarias que es el editor y también escritor Ánghel Morales, ha suscitado un conjunto de ideas revueltas en mi ya de por sí desordenada cabeza. El fulgor del barranco comienza a finales de los años veinte del siglo pasado en Mogador, Marruecos, localidad en la que nace su protagonista, un personaje que por azares del destino termina en la capital tinerfeña sirviendo a las órdenes de una de las familias más ricas del archipiélago: los Camacho. La acción brinca a 1931, 1933, 1935 y 1936, años trascendentales para la historia de este país, y finaliza el 17 y el 18 de julio con el pronunciamiento militar que dio al traste con el sueño para unos, pesadilla para otros que significó la II República española. Tarea pues muy ambiciosa la que emprendió Royo Iranzo con El fulgor del barranco, al intentar retratar una serie de momentos cuyo peso histórico resultó tan importante para la España peninsular y sus islas. Y ello partiendo de un relato con suficientes atractivos si su autor se hubiera preocupado en darle más consistencia, desarrollo, preocupación por retratar un periodo de nuestra historia cuyas heridas continúan abiertas porque, pienso, aún no ha habido un cirujano capaz de cerrarlas para que las generaciones posteriores podamos de una vez dormir en paz y, ya liberados, enfrentarnos de pie y con la cabeza despejada a los conflictos de nuestro tiempo. Noto, pese a todo, que hay un notable escritor detrás de El fulgor del barranco. La novela contiene momentos muy bien descritos, en los que se aprecia la capacidad de su autor para crear atmósferas y dejar en la memoria del lector cierta sensación inevitable que transmite, y muy bien, desasosiego. Reflexiono, mientras escribo, en el diálogo que mantiene el protagonista con el alcalde de la ciudad, estando los dos presos antes de que los falangistas los ejecuten. “- Ya debían de haberme soltado. Es como si nadie pensase. No he cometido ningún delito. He sido alcalde durante dos meses y en todo momento intenté hacer respetar las leyes y velar por el orden. El moro escuchó pasos que se acercaban por cubierta. La cerradura del candado giró. - Por fin nos dejarán libres. - Sidi, esto no me gusta.” Pero El fulgor del barranco sabe esbozo, a borrador de la novela que pudo ser pero no fue. Una novela que, entre sus muchas historias, como la de ese protagonista sin pasado ni futuro que solo puede vivir un presente al que el curso de los acontecimientos ha colocado en el lugar menos oportuno, pedía más desarrollo, más carne, más sustancia para conmover a un lector que, como quien les escribe, es lo primero que le pide a una novela. Y que, a mi juicio, Juan Ignacio Royo Iranzo, no arma con su El fulgor del barranco. Título que, reitero, sabe a esqueleto de lo que pudo haber sido y no fue.

H

Es probable, de todas formas, que su autor renunciase a escribir la novela que imaginaba ante el peso del marco histórico en el que se desarrolla, así como a su loable empeño en no caer en fallidos maniqueísmos. En este sentido, en su relato no hay buenos ni malos sino personajes a los que arrolla --con independencia de cual sea su bando-- el peso, precisamente, de la Historia. Me quedo así con El fulgor del barranco con su espíritu pulp, de relato con nervio pero que pudo haber sido mucho más. Pese a todo, me acomodo a su escritura, Está escrita con una distancia gélida que apenas reblandece la ironía gruesa que imprime en algunas de sus páginas aunque quizá sea su estilo uno de sus mayores atractivos de una novela que pudo ser y no fue. El fulgor del barranco narra y fabula entre otras cosas, en la intentona de atentado que un grupo de anarquistas de salón perpetró contra quien luego dirigiría los destinos de España, Francisco Franco.

“- Quiero que le cuentes lo que me has dicho sobre el general Franco. Dile que lo acompañas al campo de golf en coche. Solo será un momento. - ¿Para qué? ¿Por qué se interesa tu hermano? Me obligan a cargar con la bolsa de los palos. Y a mirar donde caen las bolas. No me gusta contarlo. Luego tengo que esperarles mientras ellos comen y yo paso hambre. ¿Qué le importa eso a nadie? Además, yo no deseo conocerle. ¿Dónde está? Solo me interesa pasear contigo, nada más. Candita le soltó la mano para llevarse un dedo a los labios pidiéndole silencio. Señaló un biombo de cartón junto a la ventana. Preguntó con voz solícita: - ¿Estás ocupado, Vicente? Oyeron un bufido como respuesta. Tras el biombo se escondía alguien. La muchacha lo retiró para descubrir a un hombre sentado que leía un periódico tras una pequeña mesa picada por la carcoma. - ¿Qué quieres?– masculló.” También, y quizá aquí radica lo mejor de esta novela, la visión que registra un testigo inocente y sin compromisos ideológicos al que manipulan unos y otros en unos momentos de la Historia de España que hoy, los hijos de aquellos unos y otros están empeñados en que permanezca viva pese a su hedor a cementerio. Leo así El fulgor del barranco con cierto agrado frustrado, preguntándome las razones que llevaron a Juan Ignacio Royo Iranzo a no firmar la novela que pudo haber sido y no fue. No le falta perspectiva y distancia, también un agradecido ánimo por desacralizar a quien más tarde fuera el caudillo de aquella España una, grande y libre, así como de los extremistas de izquierdas, más preocupados en emborracharse para darse ánimos y más que tirar una bomba, arrojarle un petardo cuyo eco ha terminado por mitificarse con el paso del tiempo. El fulgor del barranco pudo haber sido pero no fue la novela de la Guerra Civil española de un territorio chiquito y tan ombliguista como es el que habito. No obstante, en mi imaginario casi araña esa posibilidad.

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