Está en la página 1de 8
Número 96 Miércoles, 2 de mayo de 2012 El perseguidor 4 LITERATURA Los retratos inéditos

Número 96

Miércoles, 2

de mayo

de 2012

El perseguidor

4

LITERATURA Los retratos inéditos del poeta Leocadio Ortega

Los retratos inéditos del poeta Leocadio Ortega 2 y 3 J RAMALLO “Escribir me ayuda a

2 y 3

J RAMALLO “Escribir me ayuda a comprender y convivir con los fantasmas que me visitan cada día” por

EDUARDO GARCÍA ROJAS

por

NICOLÁS MELINI

ANTONI TÀPIES, EN LA LAGUNA

ROJAS por NICOLÁS MELINI ANTONI TÀPIES , EN LA LAGUNA © FREDERIC CAMALLONGA EL ESCRITOR EUGEN

© FREDERIC CAMALLONGA

EL ESCRITOR EUGEN DORCESCU REFLEXIONA EN TORNO A LA OBRA PICTÓRICA DE LA EXPOSICIÓN QUE DEDICA LA FUNDACIÓN CRISTINO DE VERAAL ARTISTA CATALÁN

7

2 El perseguidor

Miércoles, 2 de mayo de 2012

2 El perseguidor Miércoles, 2 de mayo de 2012 J RAMALLO / ESCRITOR Extraño caso el

J RAMALLO /ESCRITOR

Extraño caso el de J Ramallo. Extraño porque el autor se mezcla en sus ficciones. En su primer libro, Ensalada de canónigos, firma como J Ramallo. En su segundo trabajo, Cucarachas con Chanel, se nos descubre como Dr. R (JRamallo), creador y fundador del Realismo.0, un nuevo ismo que no pretende ser otra cosa --explica-- que la unión “entre el sudor del suelo y el perfume de las nubes.” Su Cucarachas con Chanel, escrita en Realismo.0 ha supuesto así una razonable corriente de aire fresco en el panorama literario no solo circunscrito a las islas sino fuera de su territorio. Es literatura feroz y en ocasiones descarnada. Un título inclasificable y necesario que se presenta este sábado, 5 de mayo, en el Ateneo Miraflores (calle de Miraflores Nº3 Santa Cruz de Tenerife) a las 20 horas en un acto en el que intervendrá además de su autor, el editor de la colección G21: Nuevos narradores canarios, Ánghel Morales, y el escritor Jesús R. Castellano, entre otros.

“ESCRIBIR ME AYUDA A COMPRENDER LOS FANTASMAS QUE ME VISITAN CADA DÍA”

EDUARDO GARCÍA ROJAS

- ¿Cucarachas con Chanel?

¿Qué son estas Cucarachas con Chanel?

- Es ficción versus acción. Catá- logo de fauna urbana, Rap sin rima. Soy yo mirándote, espejo

de doble cara. Es la vida ahora y un libro siempre. Son animales jugando a dejar de serlo. Es Rea-

lismo.0.

- ¿ Realismo.0?

- Es la unión entre los mundos

que percibo. Entre el sudor del suelo y el perfume de las nubes.

Entre las teclas del ordenador y las tetas de la ordenadora. Es un combate a muerte sin campana que mande a parar. Es mostrar, no explicar. Es vivir, no escribir. Macondo se prendió fuego. Cam- bia de compañía, contrata:

100Mb de soledad.

- La ciudad donde se localiza la

historia es Santa Pus… Acláreme una cosa: ¿Santa Pus o Santa

Cruz?

- Santa Pus. Aunque podría

haber sido Santa Cruz, es lo de menos. Cada cucaracha puede elegir el nombre que más le guste, con el que se sienta más identificada. En mis paseos noc- turnos siempre encuentro algo nuevo, porque así lo quiero y así lo necesito. Esta Cruz ya no es Santa; violada por turnos ahora es despreciada. Mujer bella con

los pies sucios. Pero a mí no me

importa lavar esos pies, besarlos y reinventarlos.

- Cucarachas con Chanel… ¿novela?, ¿relatos?

- Lo que cada lector decida.

Aquí el tamaño no importa. Tam- poco la definición. Me gusta la mezcla. Me gusta creer que puedo escribir lo que quiera cuando quiera. Sin límites. Unos

días sale mejor que otros. Creo que estas Cucarachas quedaron bastante bien.

- Su anterior libro, Ensalada de canónigos, es un texto intimista

que ahora,con sus Cucarachas con Chanel, rompe radicalmente. Esta ¿novela? es descarnada y en ella

subyace no sé si un rencor de clase pero sí una visión tremendamente crítica a la sociedad tinerfeña… ¿hasta qué punto Santa Pus/Santa Cruz condiciona a su autor y en consecuencia a sus cria- turas literarias?

- ¿Hay escritores capaces de

escribir algo que no sea íntimo? Yo no. De hecho creo que Ensa- lada de canónigos es menos inti- mista que estas Cucarachas con Chanel, ya que allí no hay un per- sonaje principal tan claro, lo que intenté fue ocupar todos los narradores posibles, diferentes, buscando la voz que ha llegado después, la de Gabriel, protago- nista en este libro. La ruptura se

produce más en el aspecto téc- nico, en la forma, sobre todo por- que utilizo muchos elementos. Pero también en el fondo, por-

que Gabriel no tiene tiempo que perder, se le acaba, él se siente mayor desde niño, desde que se le murió la ficción y se quedó a solas con la realidad. Por eso habla así. Por eso no da explica- ciones. Quiere ganar pero no sabe cómo. Quiere cambiar y no encuentra un disfraz a su medida. Gabriel es de familia… iba a decir humilde, pero no me gusta el término usado de esta manera, porque se relaciona la humildad con la falta de dinero,

pero Gabriel no es humilde de pensamiento, es orgulloso, ambi-

cioso. Sí, Gabriel siente rabia y rencor, no cree en la justicia ni en juez alguno. No cree en la suerte de los que ganan porque nunca la conoció. Mi intención no ha sido la de criticar, sólo he que- rido fotografiar. Y ese álbum puede ser de cualquier lugar. La sociedad tinerfeña es tan atrac-

tiva y asquerosa como cual-

quiera. Vivo en ella, es normal que me condicione.

- ¿Quién es Dr (J Ramallo)?

- No lo sé, pero hago lo posible por averiguarlo.

- Cucarachas con Chanel ha sido editado en la colección G21: Nue- vos narradores canarios. ¿Se siente cómodo J Ramallo en este movimiento?

- El pie izquierdo por delante

del derecho, hombro en línea, guardia natural. Pasos laterales y

Cada cucaracha puede elegir el nombre que más le guste, con el que se sienta más identificada. En mis paseos nocturnos siempre encuentro algo nuevo, porque así lo quiero y así lo necesito. Esta Cruz ya no es Santa; violada por turnos ahora es despreciada. Mujer bella con los pies sucios. Pero a mí no me importa lavar esos pies

combinación de tres a cinco gol- pes. Directo, esquiva, croché y hook al hígado. Vuela como una

mariposa, pica como una abeja.

¡Pelea muchacho, pelea! Sí. Me siento cómodo.

- ¿Qué piensa de G21 y de los

escritores que la forman?

- Intento no hablar en plural ni

utilizar terceras personas. Es casi una norma. Lo importante para

mí es hacer. En ese sentido G21

funciona. Ánghel Morales no deja de producir, su hiperactivi- dad es necesaria, vital hoy en día. Le estoy agradecido a él por sacar el libro y muy feliz con el trabajo de su equipo. Tanto Rosa Cigala en el diseño, como Marcelo López en la maquetación, que desde el principio captó la idea y realizó una magnífica labor. En cuanto a los escritores, tengo contacto con algunos y con otros no. En Canarias, en Tenerife, se edita igual de bien y de mal que en el resto de España. El pro- blema viene con la distribución, con la exposición de la obra fuera de estas 7 paredes. Y aquí tengo una duda. ¿Es sólo cuestión de dinero o de complejo de inferio- ridad? Para que los peces se man- tengan en forma, activos en la pecera, se necesita un tiburón. Esta colección G21 cumple ahora ese papel, y mis Cucarachas tie- nen los dientes largos. El que quiera tomárselo en serio que se ponga a trabajar.

- ¿Qué le animó a debutar en

esta colección con Cucarachas con

Chanel?

- Fuera en la editorial que

fuera, el libro era éste. No podía dejarlo más tiempo dentro de mí, porque me ardía, me rompía el estómago un día tras otro. Las Cucarachas necesitaban calle. Y yo dejarlas correr.

- Algunos califican esta obra

como impúdica y experimental, ya

que mezcla en el relato redes

sociales y anuncios publicitarios. ¿Considera su libro como experi- mental?

- No. Leo mi libro con normali-

dad, y no me planteé si era expe-

rimental o no mientras lo escri-

bía. Sólo pensaba en lo que debía colocar en él, y cómo hacerlo

para que fuese lo que yo quería, lo que en mi cabeza estaba claro, ni más ni menos: Realismo.0. Este nombre es lo único nove- doso que me atribuyo. El resto era saber encajar las piezas.

- ¿Y hasta qué punto ha condi-

cionado su escritura las nuevas tecnologías?

- Las nuevas tecnologías condi-

cionan la vida en todos los senti- dos. La escritura no debe que- darse fuera. ¿Si se pueden com- prar y vender libros por internet, porque no vender internet den- tro de los libros?

- ¿Cómo construye un relato, un

libro? Parte de una idea preconce-

bida o lo escribe en directo ante la llamada de esa señora que se llama inspiración…

- Inspiración es la niña guapa

que no sabe dar dos pasos sin su amigo feo: el trabajo. Inspiración es libertad, todo vale. Trabajo es censura y dolor. Amor y odio. Para Ensalada de canónigos usé más al feo, con horario y té incluido. Con las Cucarachas ha sido diferente. Desee con más fuerza a la guapa y dejé que sus encantos y paranoias me guia-

ran. Después llamaba al otro

para que limpiara los restos de la orgía que no me servían.

Conozco a los dos, pero soy más obrero que poeta.

- ¿Qué parte le resultó más difí-

cil de escribir en Cucarachas con

Chanel?, ¿por qué?

- Lo difícil fue quitarme del

medio. Dejar que hablen las

Cucarachas y no yo, a pesar de ser el rey cucaracho. Mi filtro ha de ser mínimo. Yo no importo. Lo

Miércoles, 2 de mayo de 2012 El perseguidor 3 CUCARACHAS CON CHANEL De hecho creo

Miércoles, 2 de mayo de 2012

Miércoles, 2 de mayo de 2012 El perseguidor 3 CUCARACHAS CON CHANEL De hecho creo que

El perseguidor

3

CUCARACHAS CON CHANEL De hecho creo que Ensalada de canónigos es menos inti- mista que estas Cucarachas con Chanel, ya que allí no hay un personaje principal tan claro, lo que intenté fue ocupar todos los narradores posibles, diferentes, buscando la voz que ha llegado después, la de Gabriel, protagonista en este libro. La ruptura se produce más en el aspecto técnico, en la forma, sobre todo porque utilizo muchos elementos. Pero también en el fondo, porque Gabriel no tiene tiempo que perder, se le acaba, él se siente mayor desde niño, desde que

se le murió la ficción y se quedó a solas con la realidad. Por eso habla así. Por eso no da explicaciones. Quiere ganar pero no sabe cómo. Quiere cambiar y no encuentra un dis- fraz a su medida. Gabriel es de familia… iba a decir humilde, pero no me gusta el término usado de esta manera, porque se relaciona la humildad con la falta de dinero, pero Gabriel no es humilde de pensamiento, es orgulloso, ambicioso. Sí, Gabriel siente rabia y rencor, no cree en la justicia ni en juez alguno. No cree en la suerte de los que ganan porque nunca la conoció. Mi intención no ha sido la de criticar, sólo he querido fotografiar. Y ese álbum puede ser de cualquier lugar. La sociedad tinerfeña es tan atractiva y asquerosa como cualquiera. Vivo en ella, es nor-

mal que me condicione. (

que no sabe dar dos pasos sin su amigo feo: el trabajo. Ins- piración es libertad, todo vale. Trabajo es censura y dolor.

Amor y odio FOTO: JESSI CASANOVA

)

Inspiración es la niña guapa

que pasa a mi alrededor sí. Para que este libro pueda leerse con sencillez, es necesario un trabajo de engranaje meticuloso y

exhaustivo que, por supuesto, no voy a explicar. Los cortes relacio- nados con la familia fueron los más complicados. Siempre lo son para mí. Veo a la familia como el mayor foco de infecciones y chantajes que existe. Por supuesto no pretendo encontrar medicina, pero sí ejercer de Dr R,

el monstruoso Hyde. Pasearlo

me viene bien para la salud.

- No sé si estará de acuerdo, pero

Cucarachas con Chanel me supo a un acto de exorcismo. A una nece- cidad, por parte de su autor, de liberar sus demonios interiores, esos que parecen que nunca te dejan suelto.

- Escribir me ayuda a compren-

der y convivir con los fantasmas que me visitan cada día. Esos

demonios llevan unos cuantos años conmigo, mucho antes de las Cucarachas, y en cada cosa

que escriba saldrán para volver luego al lugar de origen. Yo. Escribo para expulsar la mierda que tengo dentro. Luego vuelvo

a llenar el espacio con más

mierda y sigo. La belleza está en

la basura, en los restos de tantas

vidas que parecen ser, que inten- tan ser perfectas. A falta de dinero o armas tengo la escri- tura. A falta de valentía, esta cobardía.

- ¿Qué escritores canarios han

dejado huella en J Ramallo?

- Aprendí a escribir antes que a

leer. Las cosas que he vivido me han dejado huella, no los escrito- res, ni autóctonos ni foráneos. Por supuesto hay libros que recuerdo y recordaré, de eso se trata, ¿no? Un libro se escribe con ese fin, perdurar, supongo… pero no soy fiel ni creo en maes-

tros que no se puedan destruir y olvidar. En este momento

recuerdo a Torquemada en la hoguera y a Doña Perfecta, de Galdós. El Don De Vorace, de Casanova; La huida --relatos--,

de Antonio Bermejo; Crimen, de Agustín Espinosa; Cuatro relatos, de Isaac de Vega; Marlou Diesel, de Marcelino Marichal; El Negro, de Jesús Castellano… - Y españoles, escritores extran- jeros. ¿Se atreve a recomendar alguno? Me consta su afición por G. K. Chesterton.

- No me atrevo. Y además no

creo que vaya a ser más original

que nadie, ni a nombrar a los que siempre nombran todos en este tipo de preguntas.

- Tras Cucarachas con Chanel

¿Qué nos deparará ahora J Rama- llo/DR (JRamallo) literariamente hablando?

- Aún no lo tengo decidido,

pero creo que habrá un libro más con marca registrada Rea- lismo.0. Intentaré que sea dife- rente a los anteriores, esa es la premisa, no repetir, que no me aburra de él antes de acabarlo, pero no lo tengo claro. Hoy pienso esto y mañana lo otro. Prefiero dejar que los días

impongan la tarea. Creo que a estas Cucarachas con Chanel les

queda recorrido, lugares y gen- tes que conocer. El plan con ellas es largo. También está la posibili- dad de no publicar nada más, ¿por qué no dejarlo así? Escribir mucho sólo te asegura un buen

riego sanguíneo en las manos y un currículo gordo. Hay otras

cosas que me gustan y me ayu- dan a vivir, no sólo la escritura. Lo que sí espero hacer, con la ayuda de los animales del Zoo punto cero, y los socios del Club de los negocios raros, es tunear clásicos. Empezaremos por Madame Bovary y El Principito. Quién sabe hasta dónde llegare- mos…

raros, es tunear clásicos. Empezaremos por Madame Bovary y El Principito . Quién sabe hasta dónde

4 El perseguidor

Miércoles, 2 de mayo de 2012

4 El perseguidor Miércoles, 2 de mayo de 2012 LOS RETRATOS INÉDITOS DEL POETA LEOCADIO ORTEGA

LOS RETRATOS INÉDITOS DEL POETA LEOCADIO ORTEGA

NICOLÁS MELINI

C uando me dispuse a organizar una exposición sobre los poe- tas contemporáneos de la isla de La Palma –entre los varios propósitos, homenajear al pri-

mero de esos poetas que ha desaparecido, Leocadio Ortega—, sabía que apenas encontraría imágenes publicables de éste. Solo una fotografía realizada por Miguel Calero durante la presentación de su único libro, “Prehistórica y otras banderas”, en la Casa de Cultura de Barlovento, y publicada ya en el número 1 de Azul, cuadernos litera- rios, en 1991 (amén de la que aparece en la solapa de ese libro de Ediciones La Palma, publicado en 1990). Aquella única presen- tación de su único libro se caracterizó, como conté en otro artículo a raíz de la des- aparición de Leocadio (“Leocadio Ortega:

Elementos de un naufragio”), por la pre- sencia masiva e incondicional de las gentes de su pueblo, y porque Leocadio, tras la intervención de los presentadores, fue incapaz de pronunciar una sola palabra. Se quedó mudo, incapaz. La histórica instan- tánea de Miguel Calero recoge el instante en que la editora del libro, Elsa López, o bien lo introduce al principio, o bien retoma la palabra tras el frustrante silencio del poeta, arrancando una sonora ovación de ánimo por parte del público, “¡No te pre- ocupes, Leo!”, “¡Bravo, Leo!” En ocasiones, cuando ha sido necesario publicar una imagen de Leocadio Ortega, se ha recurrido a esa instantánea, debiendo suprimir a Elsa López. Y es de este modo que la hemos utilizado en la exposición, unas veces con Elsa, otras sin Elsa. Pero poco después de realizar la muestra en la Casa de Salazar de Santa Cruz de La Palma, hace ahora un año (en abril de 2011), me contactó un amigo, el fotógrafo Pablo Espantaleón. Como saben, Leocadio Ortega falleció por accidente, al caerse al

saben, Leocadio Ortega falleció por accidente, al caerse al El poeta Leocadio Ortega. /PABLO ESPANTALEÓN. como

El poeta Leocadio Ortega./PABLO ESPANTALEÓN.

como aspas a la redonda o sandías

alimenticias

tarareando las rebosadas ansias de un júbilo no desierto

entreverado en las arenas de una playa de nunca y siempre que nos devuelve a nuestra propia

condición

de seres simultáneos continuos y

enmadejados

1 de los retratos que le realizara Pablo Espantaleón.

INTERIORES

Por ella la noche avanza

con su propina de muslos blancos

inconmensurables así lo dictan los crepúsculos de la aurora los mismos que nos han visto nacer y desnacer por experiencia

le

palpa la falsa alarma

previo lavado común en los unánimes

el

arco la flecha y el durazno

hospitales de amanecida

 

donde seguro que dios no llega ni por

le

averigua los olores

asomo

satinados de excelencias -ni mu de vestigios lelos- bella dama que desata su magnífica envoltura piel carmín bien dispuesta en atributos

el nene y la nena se aprovechan

adivinan su llaga de ternura

y le orinan en la nuca

un cuco de palomas golfas.

***

y surge la gran cuestión desgarradora y simple al mismo tiempo:

¿le faltan ganas algas dalias y agallas a

dios?

¿se ha puesto enfermo despistado viejo ciego y olvidadizo dios? ¿o será carencia de fósforo calcio vitaminas

nata lo que le sucede a dios? ¿necesitará oídos barbas pelos uñas u

dientes postizos dios? ¿le vendría bien un buen trago de aguardiente de la tierra a dios?

mar desde el muelle del puerto de Santa

de todos modos y consumado esta especie de ceremonial en babia

Cruz de La Palma. Pablo me comentaba

OTRAS BANDERAS

y

según las lunas prados y las yerbas

que, casualmente, se había encontrado a Leocadio en una tasca del norte de la isla,

Ya no basta un pequeño esfuerzo para

desencajados solos y sin dios ni cielo aire agua vick vaporup ni nada

justo unas semanas antes del trágico

respirar

para seguir bamboleando el azogue de la

suceso, y le había hecho unos retratos en

hemos dejado atrás el viejo resplandor

sombra

blanco y negro. Me impresionó la oportu-

veleta

en varengaje o maniobra de pájaro abierto

nidad del fotógrafo, su agilidad al decidir, tan pertinentemente, realizarle unos retra-

de las viejas naves que se suceden con sus correspondientes redes

aquí seguimos como acantilado en pie o sed de manantial

tos que tanta falta hacían y me impresionó

anemómetros jarcias arpones buriles

mientras en los dulces pechos de la prima-

la fatal coincidencia con su muerte. Luego,

y

es duro empujar el aire

vera crecen y vuelan mujeres

contemplando los retratos que me enviaba, sentí que ellos me permitían, de algún modo, despedirme de Leo. De pronto, el poeta al que había conocido regresaba para un último adiós.

hacia adentro con solemne puntualidad varias veces por nostalgia hacia adentro hasta la bajada del reno y del mamut

como ramitas estremecidas por los nidos de gorriones que apuntan innumerables el granero de los bosques calcomanías completas donde surgen

Ahora, cuando nos encontramos a punto de conmemorar los cinco años de su falle-

como en sus mejores tiempos cuaternarios para que nadie nos rompa la libertad de

compañeros como astros que duermen subidamente en su puñado

cimiento –la exposición en la que le hemos

beso

de historia

incluido en el Espacio Canarias de

y

nuestras elocuentes banderas salgan a

tren de océano río de dragos

Madrid—, traemos aquí 2 de sus poemas y

relucir

según venga la vida y alicientes necesarios.

MUJERES CON GAFAS DE LUNA

(…), la palabra espejo donde los de avari- cia insaciable se miren y se reconozcan. Quiero dejarla escrita como una sentencia de muerte para su mundo, y su modo de avasa- llar al prójimo, quiero que sientan ver- güenza, que tarde o temprano mi sentencia se cumplirá si no sobre ellos, sobre sus hijos o sus nietos, (…). (Mujeres con gafas de luna, Juana Santana)

REGINA ZERENÉ

M ucho la esperé hasta que por fin llegó hasta mis manos Mujeres con gafas de luna. Bajo los efectos de su hipnosis, fui capaz de via-

jar a través del tiempo y del espacio sin salir de mi alcoba. Pude ver pasar ante mí a cada uno de los personajes, y por momentos, si

me concentraba y cerraba los ojos, incluso

podía olerlos. Estos personajes, se me anto- jaron no tan diferentes de ti o de mi, no tan distantes de aquel que veo desde mi ven- tana cruzar la calle. No tan lejana es la rea- lidad que describe de la nuestra, porque de hecho me atrevería a decir que todos tene- mos un poco de ellos, o ellos un poco de todos nosotros, por aquello de que realidad sólo hay una, aunque a la verdad le divierta cambiar de disfraz. Muy cerca del existencialismo de Sartre, la autora, penetra en el abismo del ser humano, con una sensibilidad y elocuencia admirables que se van transformando, poco a poco en transparencia y lucidez mostrando su habilidad para escudriñar los tentáculos que nos abarcan y relacionan, ponerlos en juego y dejar que hablen por sí solos. Los personajes evidencian ellos mismos las circunstancias que viven, y cuando éstas salen a flote, me sorprendo al descubrir su

y cuando éstas salen a flote, me sorprendo al descubrir su Portada del libro Mujeres con

Portada del libro Mujeres con gafas de luna.

contendido más profundo que impacta sobre mi conciencia y se convierte en el ver- dadero protagonista de la historia. Juana es magistralmente capaz de des- glosar el aire con meticuloso detalle y arti- cula con habilidad individuo y colectivo, existencia y política, puesto que, de tan inmensas que son las dos, no podríamos saber a ciencia cierta cual de ellas fue pri- mero. Recomiendo encarecidamente la lectura de esta obra, animo al lector a adentrarse en las múltiples dimensiones de Mujeres con gafas de luna y volar. En ésta, su tercera novela publicada, es donde encontramos a una escritora madura, serena y arriesgada, su palabra es fluida y contundente, su estilo, excitante. Mujeres con gafas de Luna podría ser un himno, quizá podría ser un constructo filo- sófico o una manera de respirar, podría ser incluso un parto o la luz después del túnel, o todas estas cosas a la vez. La materia se desdobla ante mis ojos y Mujeres con gafas de luna se convierte inevitablemente en una certidumbre a la que asirme.

Miércoles, 2 de mayo de 2012 El perseguidor 5

Miércoles, 2 de mayo de 2012

El perseguidor

5

6 El perseguidor

Miércoles, 2 de mayo de 2012

6 El perseguidor Miércoles, 2 de mayo de 2012 EL VUELO DE ÍCARO / Número: CLXXX

EL VUELO DE ÍCARO /

Número: CLXXX

Coordinación: Coriolano González Montañez

NIKOS KAZANTZAKIS: DOS

FRAGMENTOS DE LA ÚLTIMA TENTACIÓN

TRADUCCIÓN:

MARIO DOMÍNGUEZ PARRA

— Me quemó el corazón… me quemó

el corazón… gimió de nuevo, y dos lágri-

mas se le saltaron y quedaron suspendidas

— ¡El barro! ¡La vergüenza, la sucie- dad, este catre, este mi cuerpo, mordido,

deshonrado por toda la saliva y los sudores

minará El que reinará en Israel, cuya raíz se agarra a la eternidad”. En Belén, por tanto, nació Jesús, y en un establo; ¿Qué dice el infalible salmo?: “Lo sacó del esta- blo, donde se amamantaba a los corderos, para hacerlo pastor en los prados de Jacob”. ¿Por qué te detienes? ¡Liberé tu mano, escribe!». Pero Mateo se enfadó; se volvió hacia el ala invisible a su derecha,

*

en sus largas pestañas.

y

la roña del mundo! ¡No me mires así, con

gruñó en voz baja, para que los Discípulos

La Magdalena, echada boca arriba sobre

los brazos doblados tras la cabeza, había

No blasfemes, María; yo tengo la

tus ojos de muerto de hambre, de oveja, no

que dormían no lo oyeran: «¡No es verdad,

el catre, totalmente desnuda, cubierta de

culpa, no Dios; por eso vine, a pedirte per-

te

acerques, cobarde! ¡No te quiero, me das

no quiero, no escribiré!». Una risa soca-

«¿Qué entiendes tú, barro, por verdad?

sudor, con su pelo negro como ala de cuervo derramado sobre la almohada, con

dón. Pero la Magdalena estalló:

Como tu jeta es tu Dios también, los

asco, no me toques! ¡Para olvidar a un hombre, para purificarme, me entregué a

todos los hombres!

rrona se escuchó en el aire y una voz:

Siete andamios tiene la verdad, en el piso

vuelto el rostro hacia la pared y bostezaba. Estaba agotada por luchar contra los hom-

dos sois uno, no os distingo. Cuando alguna noche resulte que piense en él,

 

Nikos Kazantzakis, O telefteos pirasmós,

más alto la verdad de Dios se sienta en el trono, y ésta no se parece a la verdad del

bres desde el amanecer, su cuerpo olía a

¡maldita sea la hora! Mira, así, con tu ros-

Atenas, Ekdosis Kazantzakis, 1997, pp. 92-

hombre; esta verdad, Mateo Evangelista,

andamios y más andamios, su pelo y sus

tro, avanza sobre mí en la oscuridad; y

94.

te la dictaré al oído; escribe: “y llegaron

uñas desprendían los olores de todos los pueblos; y sus brazos, cuello y pechos esta- ban llenos de mordeduras.

cuando resulte que (¡maldita la hora!) me tope contigo en mi camino, me parece que de nuevo veré a Dios precipitarse sobre mí.

© Kazantzakis Publications

tres Reyes Magos, siguiendo una gran estrella, para postrarse ante el recién nacido…”».

El hijo de María bajó la mirada; perma-

Al aire elevó un puño:

*

El sudor caía como chuzos por la frente

tras la pluma corría furiosa sobre el papiro,

necía en el medio de la habitación y no podía avanzar. La Magdalena, con el rostro contra la pared, inmóvil, esperaba, pero no

de sí, ni un hombre desnudarse, ni una res-

a reír la Magdalena:

— Deja a Dios, gritó, vete, que no quiero verte; una sola salida y consuelo para mí: ¡el barro! Sólo hay una sinagoga

huésped, como si quisiera rasgarle las meji-

Hoy Mateo, por vez primera, dio clara- mente con el lugar donde tiene que comen- zar y la manera en que tiene que acome-

de Mateo. «¡No escribiré! ¡No escribiré!», gritó, y su mano temblaba y escribía. Jesús escuchó, mientras dormía, la

escuchaba ni un bramido masculino tras

piración jadeante. Tuvo miedo; volvió de repente el rostro para ver — y sin más soltó

para mí en la que entrar, rezar y purifi- carme: ¡el barro! María, escúchame, déjame hablar; no te hagas daño a ti misma, por eso vine, her-

terse la vida y milagros de Jesús: antes que nada, dónde nació, quiénes eran sus padres y sus abuelos, catorce generacio- nes; nació en Nazaret de padres pobres,

lucha de Mateo; abrió los ojos; bajo el can- dil lo vio bajar la cabeza, resollando mien-

que crujía como si se fuera a romper.

un grito, agarró la sábana y se enroscó.

mana, para sacarte del barro. Muchas son

José el carpintero y María, hija de Joaquín

— Mateo, hermano, le habló en voz

¡Tú! ¡Tú!, gritó y se tapó los labios y los

mis penas, voy al desierto a purgarlas;

y Ana. Cogió entonces la pluma, Dios cras-

baja, ¿por qué gruñes? ¿Quién está sobre

— Rabí, respondió mientras corría su

ojos con las palmas de sus manos. María, dijo él, ¡perdóname!

muchas son mis penas, pero la más pesada tu desdicha, María.

citó en él para iluminar su mente y para darle fuerza; pero, mientras comenzaba a

ti?

Ronca, abrumadora, como si hiciese pedazos todas las cuerdas vocales, rompió

La Magdalena extendió furiosa sus puntiagudas uñas hacia el inesperado

trazar bellamente las primeras palabras sobre el papiro, su mano se puso rígida; el ángel se la había apartado y escuchó un

pluma, no me preguntes, tengo prisa; duerme. «Estará Dios sobre él», se olió Jesús, y

María, volvió a decir, ¡perdóname!

llas.

enojado batir de alas en el aire; y escuchó

cerró los ojos, para no perturbar la sagrada

Y entonces ella dio un brinco, se puso

— ¿Qué desdicha? contestó altanera;

dentro de su oído una voz de trompeta:

posesión.

de rodillas, atrancada con fuerza en la sábana, y levantó el puño:

¡me lo paso bien, muy bien, no tengo nece- sidad de que su santidad me compadezca!

«¡Hijo de José no! ¿Qué dice el profeta Isa- ías?: “Contemplad, la virgen custodiará y

Nikos Kazantzakis, O telefteos pirasmós,

¿Y por esto me visitaste, muchacho?

Yo lucho sola, totalmente sola, no pido

dará a luz a un niño”. Escribe: María era

Atenas, Ekdosis Kazantzakis, 1997, pp. 354-

¿Por esto te mezclaste con los proxenetas, para burlarte de mí y destruir mi casa?

ayuda ni a personas, ni a demonios, ni a dioses; ¡lucho por salvarme y me salvaré!

virgen, el arcángel Gabriel descendió a su casa, antes de que un varón la tocara, y le

356.

¿Para hacer que descienda aquí, a mi

— ¿Salvarte de qué? ¿De quién?

dijo: “¡María, llena eres de gracia, el Señor

© Kazantzakis Publications

cálido catre, tu papaíto: Dios? Tardaste, mucho tardaste, muchacho, y a tu Dios no lo quiero; ¡me quemó el corazón! Hablaba, gemía y bajo la sábana su pecho furioso subía y bajaba.

— No del barro, cómo te atreves; ¡ben-

dito sea!; en él tengo puestas todas mis esperanzas; es para mí el camino hacia la purificación.

— ¿El barro?

es contigo!” y su seno recogió el fruto inme- diatamente. ¿Oíste? ¡Escribe eso! Y no en Nazaret, no nació en Nazaret; recuerda al profeta Miqueas: “Y a partir de ti, Belén,

diminuta entre las miríadas de Judea, ger-

Nota del traductor: Agradezco a la señora Niki P. Stavru (Foreign Rights and PR Director Kazantzakis Publications Ltd) que me haya permitido publicar aquí estos fragmentos.

UN CANTO A LA LIBERTAD

M CINTA MONTAGUT

Alberto Tugues Cancionero de prisión. Dibujos Laura Pérez Vernetti, Epílogo Jorge de los Santos. March Editor Barce- lona 2011.

A lberto Tugues es un poeta dis-

tinto que ha apostado desde

siempre por el poema en

prosa, por esa escritura de difí-

cil o imposible clasificación

que está siempre en el límite, que puede bascular en un momento hacia el cuento o

la narración breve, lo que llamamos micro-

rrelatos, o hacia la lírica. Desde Baudelaire con sus Pequeños poe- mas en prosa mucho se viene discutiendo

sobre qué es realmente un poema en prosa,

si realmente se puede hablar de poema

cuando no hay una distribución versal del

material lingüístico. El poema en prosa es, de hecho, una construcción léxica que se sostiene por ella misma y que es autosufi- ciente y autónoma. La crítica literaria con- sidera como propias de este tipo de poe- mas las siguientes características: breve- dad, concentración temática, ruptura de la lógica propia de la narración, ritmo inte- rior, voluntad estilística. Todas estas características las encontra- mos en la obra de Alberto Tugues que es, sin duda, una obra singular en la que se mezcla de forma inteligente el humor, la sorpresa, la crítica y una mirada nueva

sobre el mundo, las cosas y las personas. En sus obras anteriores como, El espía del ramo marchito, Lugar de perdición o El caso de la sangre derramada, Tugues nos muestra una galería de personajes margi-

nales, aunque no en el sentido que sole- mos dar a esa palabra, aunque tal vez sería

mejor llamarlos originales ya que ninguno de ellos se ajusta a lo que consideramos normalidad social. Son personajes distin- tos, únicos, diferentes a los que el autor trata con ternura siempre. Porque lo que realmente encontramos en la obra de este autor es una penetrante mirada sobre la vida humana en todas sus facetas. La escritura de Tugues es una escritura cercana, casi simple surcada por fogona- zos de extraordinaria belleza que llevan los textos a dimensiones insospechadas. En el Cancionero de prisión leemos en el “Canto de la nada amorosa” lo siguiente “Ahora le daba por decir a sus amigos que quería ser una nada amorosa” ¿Cómo interpretar que alguien quiera ser una nada amorosa? En el Cancionero de prisión Alberto Tugues utiliza el recurso del manuscrito encontrado para dar una cierta verosimili- tud a lo que escribe pero al mismo tiempo dinamita esa verosimilitud a través del humor lo que produce un distanciamiento ya que el manuscrito contiene “Letras de

canciones escritas por el llamado Novio de los urinarios declarado culpable del asesi- nato de dos amantes en los lavabos públi- cos del Mercado de la Boquería”. Obsér- vese cómo el nombre del protagonista escapa a cualquier consideración de vero- similitud. Encontramos en este libro amantes cuyo amor es imposible. El amor y el desamor, el asesinato, la soledad, el desengaño, la vida de la calle, el barrio, la solidaridad entre vecinos van apareciendo de un modo natural creando así un mundo complejo que es una suerte de negativo de nuestro mundo. Un mundo paralelo al mundo real, un mundo que subyace en toda realidad. Hay que acercarse a la obra de este escri- tor con la mirada limpia, sin prejuicios, sin ideas previas y hay que sumergirse en cada una de las canciones que forman el libro y dejarse llevar por la corriente. Obra original que escapa a cualquier moda y a cualquier intento de clasificación pero que es no sólo refrescante sino tam- bién inteligente y audaz.

Miércoles, 2 de mayo de 2012 El perseguidor 7 TÀPIES: PRESENCIA, AUSENCIAYVACUIDAD EUGEN DORCESCU A

Miércoles, 2 de mayo de 2012

El perseguidor

7

Miércoles, 2 de mayo de 2012 El perseguidor 7 TÀPIES: PRESENCIA, AUSENCIAYVACUIDAD EUGEN DORCESCU A mi

TÀPIES: PRESENCIA, AUSENCIAYVACUIDAD

EUGEN DORCESCU

A mi entender, el arte de Antoni

Tàpies (ciñéndonos a las obras

que actualmente se exponen

en la Fundación Canaria Cris-

tino de Vera, en Tenerife)

puede ser interpretado, por lo menos, a tres niveles, estrechamente ligados entre sí, conforme a una semiótica particular. Primeramente, el nivel plástico: líneas, formas geométricas, colores, esparcidos en un territorio vacío (vacío sobre todo en el caso de los dibujos, donde domina la luz), que construyen estructuras volátiles, dinámicas, capaces de engendrar, para el ojo que contempla, curiosidad, placer, interés, en piezas como Menor, mayor, Escrituras rojas, Cintas negras, etc. Pero estos signos plásticos, lingüísticos (a través de los títulos) e indiciales (los ángulos agudos y las flechas, por ejemplo; las señas icónicas faltan, excepto, parcial- mente, en el fantástico y muy significativo Hesychasta), no son suficientes en sí mis- mos: son —como dice Andrés Sánchez Robayna en su denso prefacio «El silencio estático»— «huellas», alusiones, «señales» que dirigen el pensamiento mas allá de lo visible, hacia lo inteligible: así en Impre- sión de dedos sobre papel de periódico, Materia y gris sobre marrón, los dibujos para el volumen de poesía de Sánchez Robayna Sobre una confidencia del mar griego, etc. Además de esto, encontramos —datos

de

la mayor importancia— los tres símbo-

revelación) el arquitema: el ser, es decir —

los

del equilibrio cósmico: el clásico cír-

tal vez bajo la influencia de la sabiduría

culo (la esfera), el cuadrado (moderno, pero asimismo antiguo: la Jerusalén celes- tial es un cubo, Apocalipsis 21:16) y la

oriental— la vacuidad, un concepto que

eterna cruz (síntesis de la verticalidad y

de la horizontalidad): Cordel, Marrón con

cuatro ángulos blancos, Círculo, cruz y collage, el espléndido Párpado, el dibujo

VII de Sobre una confidencia…, etc.

Estas guías nos encaminan al secundo nivel de lectura —el nivel temático—, al

que se accede no por la contemplación,

sino por la meditación. El tema de esta obra es, a mi juicio, la ausencia. Las hue- llas (sinécdoques, según el mismo Sán- chez Robayna) son las únicas marcas visi- bles, son como advertencias que hablan

de la naturaleza ilusoria del objeto (de

todo objeto) y del sujeto (de todo sujeto).

La ausencia es, pues, la más convincente

presencia. Así se observa en algunos de

los dibujos (II, IV, VI) del citado Sobre una

confidencia del mar griego. Sin embargo, esta ausencia del mundo material (dado que es semejante a un

sueño, a un espejismo), se vuelve, a su vez,

un signo, una señal, remitiéndonos a la

verdadera realidad, la del ser, en el sen- tido ontológico y metafísico, como en los signos marginales del dibujo número V de Sobre una confidencia Llegamos ahora al tercer nivel de lec- tura, el nivel ontológico-existencial, donde se revela (aquí actúan, como medios de conocimiento, la intuición y la

Esta ausencia del mundo material (dado que es semejante a un sueño, a un espejismo), se vuelve,

a su vez, un signo,

remitiéndonos a la

verdadera realidad, la del ser, en el sentido ontológico y

metafísico, como en los signos marginales del dibujo número V de Sobre una confidencia

no es igual a la nada, que no es igual a una aniquilación total de lo existente, sino que, al contrario, expresa la más duradera exis- tencia, la clara luz, la consciencia univer- sal —raíz de todas las cosas del mundo. Los elementos, los objetos y los fenóme- nos no son sino la consciencia hecha visi- ble y tangible. Por consiguiente, a mi juicio, la obra de Antoni Tàpies se sitúa, en cuanto a su fondo abismal, más allá de la apariencia, y más acá de la esencia, no sólo en lo que concierne al dominio de la semiosis, sino también en la visión de una génesis espe- cífica, donde el signo, la huella, por una parte incorporan la consciencia, dándole forma, y, por otra, muestran el carácter efímero de esta forma corporal (como en Amorfo y línea diagonal), muestran su índole transitoria, su impermanencia, para subrayar, en cambio, inagotable- mente, la eternidad de lo intangible, del Espíritu, del misterio. De ahí esta declara- ción del artista, citada en el prefacio:

«Siempre siento la necesidad de seguir hacia delante. Al menos, hasta lo que yo llamo la puerta del misterio. No digo que sea yo quien deba traspasarla. Pero sí me siento impulsado a llegar hasta el mismo umbral de esta puerta del misterio. Casi diría que ya estoy allí».

Exposición Antoni Tàpies. Fundación Cana- ria Cristino de Vera, Espacio Cultural CajaCa- narias, La Laguna, Tenerife, hasta el 7 de julio de 2012.

8 El perseguidor

Primer campeonato de improvisación literaria Lucha Libro

RAFA CEDRÉS

El primer campeonato de impro- visación literaria Lucha Libro pro- pone un enfrentamiento en vivo y riguroso directo entre dos escri- tores que improvisan historias en un espacio público. Los escrito- res, en una suerte de performers, actuarán enmascarados como luchadores y participarán en el encuentro únicamente con un

portátil y una pantalla gigante sobre sus cabezas en la que se proyectará la historia que están escribiendo. El ganador podrá conservar su máscara y pasar a la siguiente fase de la competición. El perdedor, por el contrario, ten- drá que desenmascararse. Los organizadores de este ori- ginal iniciativa destacan que el Campeonato de Improvisación Literaria Lucha Libro quiere dar cabida a los emergentes escrito- res y escritoras canarias dotán- dole de un certamen que además de dinamizar la literatura, hará que ésta conecte con sus lectores potenciales. “Queremos cubrir un hueco en la agenda de ocio de la ciudad y ofrecer una alterna-

en la agenda de ocio de la ciudad y ofrecer una alterna- tiva lúdica que promueva

tiva lúdica que promueva el des- cubrimiento de nuestros creado-

res al público y la participación de los espectadores en la crea- ción literaria”, aseguran. Para formar parte del concurso se debe de enviar antes del 31 de mayo dos cuentos o relatos con una extensión máxima de dos páginas a la dirección: luchali- brotenerife@hotmail.es. Un jurado decidirá los dieciséis escritores que participarán en las luchas de improvisación literaria que tendrá lugar el viernes 15 de junio (1ª eliminatoria) y el sábado 16 de junio (2ª eliminato- ria) en el Café Atlántico, en Santa Cruz de Tenerife. Los octavos de final y la semifi- nal y final se desarrollarán en el Atlántico el viernes 22 y el

Miércoles, 2 de mayo de 2012

Atlántico el viernes 22 y el Miércoles, 2 de mayo de 2012 sábado 23 del mismo

sábado 23 del mismo mes. Solo por resultar seleccionado, el escritor recibirá un libro gratis cortesía de la librería El Paso, mientras que el ganador obten- drá un cheque regalo por valor de 50 euros para canjear en libros en La Isla. Los trabajos finalistas serán publicados en volumen especial, Lucha Libro, que será editado por Baile del Sol. Lucha Libro cuenta con el patrocinio de Munchitos y Edito- rial Baile del Sol, así como con la colaboración del suplemento cul- tural del Diario de Avisos EL PER- SEGUIDOR, la Asociación Cana- ria de Escritores y las librerías El Paso y La Isla.

PULP FICTION

LA NOVELA QUE PUDO SER

EDUARDO GARCÍA ROJAS

“- A mí, Sanjurjo no me inspira confianza. -- afirmó Franco-- Culpa suya fue, y no de otro, que el Rey abandonase el país. Le cabe la responsabilidad de haber dejado el Gobierno en manos de los republicanos. Nunca hay que huir sin lucha, nunca aban- donar. El poder hay que conservarlo hasta la muerte.”

(El fulgor del barranco, Juan Ignacio Royo Iranzo)

H ace un tiempo dedicamos un

artículo a las novelas sobre la

Guerra Civil española cuya

acción se desarrollaba en

Canarias. Asunto que tras su

publicación generó un atractivo goteo informativo de lectores y amigos en el que me daban aviso de títulos que por descono- cimiento se me olvidaron reseñar en el mismo. Entre otros se encontraba El fulgor del barranco (Editorial Benchomo, 2008), de Juan Ignacio Royo Iranzo, una novela que no llega a las 150 páginas y que tras su lec- tura, a la que he llegado gracias a la gene- rosidad de ese inquieto Puck de las letras canarias que es el editor y también escritor Ánghel Morales, ha suscitado un conjunto de ideas revueltas en mi ya de por sí desor- denada cabeza. El fulgor del barranco comienza a finales de los años veinte del siglo pasado en Mogador, Marruecos, localidad en la que nace su protagonista, un personaje que por azares del destino termina en la capital tinerfeña sirviendo a las órdenes de una de las familias más ricas del archipiélago: los Camacho. La acción brinca a 1931, 1933, 1935 y 1936, años trascendentales para la historia de este país, y finaliza el 17 y el 18 de julio con el pronunciamiento militar que dio al traste con el sueño para unos, pesadilla para otros que significó la II República española. Tarea pues muy ambiciosa la que emprendió Royo Iranzo con El fulgor del barranco, al intentar retratar una serie de

momentos cuyo peso histórico resultó tan importante para la España peninsular y sus islas.

Y ello partiendo de un relato con sufi-

cientes atractivos si su autor se hubiera pre- ocupado en darle más consistencia, des-

arrollo, preocupación por retratar un

periodo de nuestra historia cuyas heridas continúan abiertas porque, pienso, aún no

ha habido un cirujano capaz de cerrarlas

para que las generaciones posteriores podamos de una vez dormir en paz y, ya liberados, enfrentarnos de pie y con la

cabeza despejada a los conflictos de nues-

tro tiempo.

Noto, pese a todo, que hay un notable escritor detrás de El fulgor del barranco.

La novela contiene momentos muy bien descritos, en los que se aprecia la capaci- dad de su autor para crear atmósferas y dejar en la memoria del lector cierta sensa- ción inevitable que transmite, y muy bien, desasosiego. Reflexiono, mientras escribo, en el diá- logo que mantiene el protagonista con el alcalde de la ciudad, estando los dos pre-

sos

antes de que los falangistas los ejecu-

ten.

-

Ya debían de haberme soltado. Es como

si nadie pensase. No he cometido ningún delito. He sido alcalde durante dos meses y en todo momento intenté hacer respetar las leyes y velar por el orden.

El moro escuchó pasos que se acercaban por cubierta. La cerradura del candado giró.

- Por fin nos dejarán libres.

- Sidi, esto no me gusta.”

Pero El fulgor del barranco sabe esbozo, a borrador de la novela que pudo ser pero no fue. Una novela que, entre sus muchas his- torias, como la de ese protagonista sin pasado ni futuro que solo puede vivir un presente al que el curso de los aconteci- mientos ha colocado en el lugar menos oportuno, pedía más desarrollo, más carne, más sustancia para conmover a un lector que, como quien les escribe, es lo primero que le pide a una novela. Y que, a

mi juicio, Juan Ignacio Royo Iranzo, no

arma con su El fulgor del barranco. Título que, reitero, sabe a esqueleto de lo que pudo haber sido y no fue.

- Quiero que le cuentes lo que me has dicho sobre el general Franco. Dile que lo acompañas al campo de golf en coche. Solo será un momento. - ¿Para qué? ¿Por qué se interesa tu her- mano? Me obligan a cargar con

la bolsa de los palos. Y a mirar

donde caen las bolas. No me gusta contarlo. Luego tengo que esperarles mientras ellos comen

y yo paso hambre. ¿Qué le

importa eso a nadie? Además, yo no deseo conocerle. ¿Dónde está? Solo me interesa pasear contigo, nada más. Candita le soltó la mano para llevarse un dedo a los labios pidiéndole silencio. Señaló un biombo de cartón junto a la ven- tana. Preguntó con voz solícita:

- ¿Estás ocupado, Vicente? Oyeron un bufido como res- puesta. Tras el biombo se escon- día alguien. La muchacha lo retiró para descubrir a un hom- bre sentado que leía un perió- dico tras una pequeña mesa picada por la carcoma. - ¿Qué quieres?– masculló.” También, y quizá aquí radica lo mejor de esta novela, la visión que registra un testigo inocente y sin compromisos ideológicos al que manipulan unos y otros en unos momentos de la Historia de

España que hoy, los hijos de aquellos unos

y otros están empeñados en que perma-

nezca viva pese a su hedor a cementerio. Leo así El fulgor del barranco con cierto agrado frustrado, preguntándome las razones que llevaron a Juan Ignacio Royo Iranzo a no firmar la novela que pudo haber sido y no fue. No le falta perspectiva y distancia, tam- bién un agradecido ánimo por desacralizar

a quien más tarde fuera el caudillo de aque-

lla España una, grande y libre, así como de los extremistas de izquierdas, más preocu- pados en emborracharse para darse áni- mos y más que tirar una bomba, arrojarle un petardo cuyo eco ha terminado por mitificarse con el paso del tiempo. El fulgor del barranco pudo haber sido pero no fue la novela de la Guerra Civil española de un territorio chiquito y tan ombliguista como es el que habito. No obs- tante, en mi imaginario casi araña esa posi-

bilidad.

obs- tante, en mi imaginario casi araña esa posi- bilidad. Es probable, de todas formas, que

Es probable, de todas formas, que su

autor renunciase a escribir la novela que imaginaba ante el peso del marco histórico en el que se desarrolla, así como a su loable empeño en no caer en fallidos maniqueís- mos. En este sentido, en su relato no hay buenos ni malos sino personajes a los que arrolla --con independencia de cual sea su

bando-- el peso, precisamente, de la Histo-

ria. Me quedo así con El fulgor del barranco con su espíritu pulp, de relato con nervio pero que pudo haber sido mucho más. Pese a todo, me acomodo a su escritura, Está escrita con una distancia gélida que apenas reblandece la ironía gruesa que imprime en algunas de sus páginas aunque quizá sea su estilo uno de sus mayores atractivos de una novela que pudo ser y no fue. El fulgor del barranco narra y fabula entre

otras cosas, en la intentona de atentado que un grupo de anarquistas de salón per- petró contra quien luego dirigiría los desti- nos de España, Francisco Franco.