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La fotopoesía como nueva forma de expresión

en las bitácoras electrónicas


El desarrollo de la llamada web 2.0, con espacios electrónicos dinámicos y fácilmente
actualizables; el auge de las cámaras digitales y de los teléfonos celulares que permiten
captar imágenes de aceptable calidad, y las enormes posibilidades que ofrecen los
editores de fotografía, han originado un fenómeno masivo de comunicación visual. Hoy
en día, como nunca antes en la historia de la humanidad, millones de personas en todo
el mundo comparten imágenes, intercambian comentarios, datos, tutoriales o
simplemente comparten una misma afición: la fotografía, el poder seductor de la
imagen.

Entre los espacios electrónicos de más auge entre los amantes de la imagen fotográfica
se encuentran Blogger, Flirck, My Space y Photo Bucket. Gracias a ellos, se están
gestando comunidades virtuales de fotógrafos. Este fenómeno mediático, que muchas
personas utilizan como un pasatiempo banal, es aprovechado por profesionales de la
imagen que utilizan las bitácoras electrónicas para exponer su trabajo de carácter
artístico o documental.

Diez años después de su creación, las bitácoras electrónicas se han convertido en el


espacio favorito de los cibernautas. En un reporte sobre el estado actual de la
blogósfera, David Sifry, creador de la empresa Technorati, afirma que hoy en día
tenemos más de 50 millones de blogs en el ciberespacio.

El carácter gratuito de éstas, la facilidad para publicar y compartir información,


opiniones, música e imágenes ha convertido a los diarios electrónicos en los espacios de
mayor crecimiento en Internet. Sin embargo, estimo que la característica más atractiva e
interesante de una bitácora electrónica es el hecho de crear y fomentar una comunidad
virtual en torno a ella.

Cuando nos animamos a crear uno de estos sitios lo hacemos muchas veces con el fin de
compartir información, reflexiones e imágenes con algunas personas que previamente
conocemos en la polis física, personas con las que tratamos cotidianamente o con las
que compartimos intereses en común; sin embargo, las bitácoras electrónicas son
herramientas tan poderosas que nos permiten adquirir nuevos conocimientos,
incrementar nuestros contactos y formar parte de comunidades virtuales que se forman
con personas de distintas partes del orbe.

En una entrevista que llevamos a cabo con el doctor Octavio Islas –que puede
consultarse en la bitácora electrónica del seminario de titulación para alumnos de
comunicación de la universidad Justo Sierra, el maestro del ITESM nos comentó que las
comunidades virtuales son asociaciones simbólicas que admiten vida propia en el
ciberespacio, donde se reúnen en torno a intereses comunes, ya sean de sentido lúdico,
intercambio de información, etcétera. Son prolongaciones sociales que han hecho del
ciberespacio un punto de encuentro independiente de los rasgos físicos o las
credenciales clasificadoras.

“Se reúnen más allá de toda condicionante con el fin de reforzar ciertos vínculos. Y no
se limitan al Internet, sino que también desarrollan actividades en el espacio físico, en el
espacio real. La vida pública ya no se agotará en la polis física sino que exige ya un
espacio simbólico de interacción muchísimo más complejo.

”Para que las comunidades virtuales lleguen a extenderse y conformarse como las
comunidades físicas, Islas advierte que deberán hacer un uso inteligente de la Internet,
pues así podrán reforzar sus vínculos, y harán de la Red un mejor espacio de
sociabilidad”. (1)

Una de esas nuevas comunidades virtuales sobre la cual deseo escribir en esta ponencia
es la de los llamados fotopoetas, artistas que vinculan la escritura y la fotografía para
exponer y compartir sus obras con los cibernautas.

Como fotógrafo adicto a las nuevas tecnologías y a las enormes posibilidades de


creación que ofrecen los programas de edición de Adobe o Corel Draw, me he
interesado mucho en el tema de esta nueva comunidad virtual que tiene adeptos en
distintos países. Los fotopoetas, como gustan llamarse, tienen en las bitácoras
electrónicas su galería, su foro, su espacio de expresión. Los fotopoetas son artistas que
aprovechan a cabalidad los recursos tecnológicos.

Debemos reconocer que si en un inicio las páginas electrónicas de los profesionales de


la lente, de las galerías, museos y otras instituciones dedicadas a la difusión y al estudio
de la imagen captaron la atención de los cibernautas, ahora son las llamadas bitácoras
electrónicas las que acaparan a los visitantes de la red de redes. Ello se debe a varias
características que hacen tan atractivos a estos espacios:

1) El carácter gratuito y la facilidad para publicar imágenes, que también pueden estar
acompañadas de texto y/o música
2) La posibilidad de editar la plantilla –mediante el uso del código HTML- para hacer
modificaciones a nuestro gusto. De tal manera podemos cambiar los colores de la
página, incluir un cabezal, agregar enlaces a sitios de interés, etcétera.
3) El interés por crear una comunidad virtual con personas que conocemos en el mundo
físico, o iniciar una con personas que llegamos a conocer en el ciberespacio, gracias a la
constante retroalimentación, al generoso intercambio de datos, tutoriales,
recomendaciones, etcétera, y además a la permanente actualización que hacemos de
nuestro sitio.

Además de permitirnos administrar y publicar imágenes, algunos de estos espacios


electrónicos nos ofrecen la posibilidad de crear álbumes, tarjetas o utilizar software para
hacer diapositivas animadas de nuestras fotografías. Todas estas herramientas digitales
han venido a revolucionar la relación que teníamos con la imagen fija, estamos
hablando de una omnipresencia de la fotografía en sus diferentes géneros. El Homo
Videns de Giovanni Sartori es una realidad con la cual debemos lidiar.

Indudablemente, en la red hay una sobreoferta de imágenes, podemos visitar miles de


páginas y pocas de ellas captarán nuestra atención por la calidad y la originalidad de la
propuesta visual.

Podemos navegar por las páginas de los consagrados, de los grandes maestros, pero
estimo que lo más importante es hallar conceptos novedosos, y eso sólo se puede hacer
al navegar en las bitácoras electrónicas de gente talentosa, de gente que ha decidido
compartir sus experiencias, inquietudes y sueños con desconocidos. Eso es algo valioso.

Y si bien resulta valioso encontrar personajes anónimos cuyo talento es desbordante,


considero que lo más valioso es compartir esos hallazgos con amigos o conocidos; así
me pasó con la obra de los fotopoetas; como amante de la fotografía y de las nuevas
tecnologías, como bloggerista, quiero compartirles estas propuestas. Pero antes quiero
invitarlos a reflexionar sobre algunas cuestiones que atañen a la fotografía, al arte y a la
poesía.

La fotografía y sus cualidades artísticas

En 1861 un crítico inglés en un artículo “On Art Photography” escribió: “Hasta ahora la
fotografía se ha contentado principalmente con representar a la Verdad. ¿No puede
ampliarse su horizonte? ¿Y no puede aspirar también a delinear la belleza? Así alentó a
fotógrafos a que produjeran imágenes cuyo objetivo no era meramente entretener, sino
instruir, purificar, ennoblecer”. (2)

Desde que la fotografía se dio a conocer allá por el año 1839 generó numerosas críticas
y reproches. En su calidad de objeto mecánico fue subestimada; en su capacidad y
calidad para captar nítidamente escenas y fragmentos de la realidad, rápidamente fue
aceptada y con ello condenada a ser sólo un medio para aprehender aquello que se
consideraba veraz, real.

Entre algunos pintores fue desdeñada, por otros fue glorificada, pues ofrecía la
oportunidad de liberar a la pintura de las ataduras que le confería el realismo.
Renombrados escritores, como el poeta francés Charles Baudelaire, la veían con horror
y argumentaban que el arte perdería mucho si se permitía que esa intrusa se colara entre
las bellas artes.

En el prólogo del libro Instante y revelación, el poeta Octavio Paz recordaba las duras
palabras que Charles Baudelaire emitió en 1859 sobre la fotografía. En dicho escrito, el
poeta francés criticaba a la inmunda masa por rendir su gusto por la precisión de las
imágenes fotográficas. El autor de Las flores del mal estaba convencido de que ese
maldito invento había contribuido al empobrecimiento del genio artístico francés.

Aseguraba que cuando la industria irrumpe en el arte se convierte en enemiga mortal de


éste. “La poesía y el progreso son dos ambiciones que se odian con un odio instintivo, y
cuando se encuentran en la misma calle, uno de los dos tiene que servir al otro. Si se le
concede a la fotografía la posibilidad de sustituir al arte en cualquiera de sus funciones,
ésta pronto lo suplantará o lo corromperá todo, gracias a la alianza natural que
encontrará en la idiotez de la multitud”. (3)

Baudelaire condenaba a la fotografía a ser la sirvienta de las ciencias y de las artes,


“pero la sirvienta humilde, como la prensa y la taquigrafía, que no han creado ni
sustituido a la literatura”.

Puntos de vista opuestos los del poeta francés y el poeta mexicano. La discusión sobre
si la fotografía es arte o puede estar ligada a la poesía continúa y continuará como toda
discusión bizantina. Cada uno de nosotros defiende su postura de acuerdo a la relación
que tengamos con el arte, con la fotografía misma. Filias y fobias se visten con retórica
y argumentos aparentemente válidos, su menosprecio, su intolerancia o su fervor
incondicional hacia la fotografía.

Baudelaire estaba confundido. La fotografía no llegó para sustituir al arte de la pintura,


la fotografía llegó para tener su propio nicho, sus propios creadores.

En su reconocida obra Sobre la Fotografía, la escritora Susan Sontag cita que el


fotógrafo norteamericano Edward Weston opinaba que “el pintor debía estar
agradecido, pues como tantos fotógrafos anteriores y posteriores a él considera que la
usurpación es en verdad una liberación. Al apropiarse de la tarea de retratar de manera
realista, hasta entonces monopolizada por la pintura, la fotografía dejó a la pintura en
libertad para su gran vocación modernista: la abstracción.” Sin embargo, la misma
Sontag se encargó de desmentir esto al afirmar que antes de que apareciese la fotografía,
la pintura ya estaba experimentando con posturas alejadas a la realidad. (4)

Desde hace tiempo ya, la fotografía ganó con derecho sus propios espacios dentro de
galerías y museos. Para Sontag, el que la fotografía se exponga en espacios que antes
eran dedicados a la pintura, es una forma de reconocerle su cualidad artística.

Indudablemente, la fotografía jamás ha reducido su quehacer al registro documental.


Desde muy temprano, muchas personas demostraron que ésta puede ser artística, todo
depende del creador y de su visión particular del mundo. Al respecto, en el libro
fotografía y pintura: ¿dos medios diferentes?; la investigadora del Instituto de
Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Laura
González Flores, señala que “cuando comienza a notarse la existencia de un autor por su
intención o estilo (es decir, por su utilización particular de la composición, el punto de
vista, el proceso técnico, etcétera) la foto abandona la ficción documental y comienza a
asociarse con una subjetividad expresiva o artística”. (5)

“La creación o invención fotográfica, el esto ha sido porque lo he inventado ha


funcionado como un detonante escondido en el programa Fotografía. Si
tradicionalmente se asocia la ontología de la foto con el testimonio indicial de la
realidad, la creación fotográfica es, claramente, la representación de una realidad única
que es la del autor. El creador sustituye al observador, y la puesta en escena, a la
realidad observada…”

En su libro, la autora nos expone que el fotógrafo Hippolyte Bayard demostró con su
obra conocida con el título de El Ahogado (1840), que la fotografía podía tener un
camino opuesto al designado por el realismo de Daguerre, que la “realidad” se podía
construir.

“Consciente o no de lo que El Ahogado implicaba, Bayard abre la vía para un arte


fotográfico que explora la imaginación a expensas de la propuesta de la realidad”. (6)

Las propuestas de Bayard, sobre lo que podríamos considerar como un documental


falso, o una realidad creada, siguen generando controversias cuando la gente asume lo
que ve como una realidad palpable o indiscutible. Tal es el caso de la historia del
cosmonauta ruso Ivan Istochnikov, que supuestamente murió en el espacio cuando
efectuaba una misión. Dicha historia fue creada por el talentoso fotógrafo Joan
Foncuberta, quien gusta de poner en entredicho el aspecto documental o testimonial de
la imagen fotográfica. El texto lo pueden hallar en la bitácora electrónica de Javier
Casado. (7)

La misma historia de la fotografía nos ofrece abundantes ejemplos sobre la relación


entre la fotografía y el arte. Movimientos como el pictorialismo, cuyo propósito esencial
era “contar con un máximo de recursos en el manejo de la sintaxis fotográfica
(básicamente de impresión) para acercarse a las corrientes pictóricas contemporáneas
(desde el naturalismo hasta el impresionismo) y alejarse lo más posible de la
documentación”, demostraron el potencial creativo de la fotografía. (8)

Para Laura González, el pictorialismo es el primer movimiento fotográfico que planteó


sus fines y medios y, lo más importante, creó toda una reflexión teórica sobre la
artisticidad fotográfica.

“El pictorialismo es importante no sólo porque introduce un amplio repertorio de


recursos de artisticidad a partir de un nuevo manejo de la sintaxis de impresión, sino
también porque rompe el mito de la representación mimética como único propósito del
medio. Su mensaje implícito es el de la Fotografía como lenguaje, y como tal, el de la
posibilidad de una fotografía de autor”. (9)

Fotógrafos como Julia Margaret Cameron, Peter Henry Hemerson, Hippolyte Bayard,
Alfred Stieglitz, Lola y Manuel Álvarez Bravo, Man Ray, Lázlo Moholy-Nagy, Tina
Modotti, Edward Weston, por mencionar solo a algunos, transgredieron las normas
establecidas, se alejaron de la representación de la realidad, al buscar abstracciones,
símbolos y metáforas en sus creaciones fotográficas.

En el libro Por una función crítica de la fotografía de prensa, , Pepe Baeza afirma que
el filósofo francés Roland Barthes pensaba que lo mejor de la fotografía estaba más allá
del arte, en la fuerza de su estallido de sentido no domesticado. Claro que la foto puede
ser arte –decía Barthes- para ello sólo ha de someterse al registro codificado del arte, al
apaciguamiento que provoca su interpretación como fenómeno de cultura o, expresado
en palabras de Ferdinando Sciannam, fotógrafo de Mágnum, “si la foto no es arte, peor
para el arte. (10)

Pero si estamos de acuerdo en que la fotografía posee cualidades artísticas, todavía nos
falta ligarla adecuadamente a la poesía para demostrar que ambas pueden unirse en un
lenguaje común.

La fotopoesía, creación polémica

Hoy, al igual que hace más de 160 años, cuando algunos pintores agradecieron la
invención de la fotografía porque les permitía liberarse del yugo de representar la
realidad, muchos fotógrafos agradecemos la llegada de las nuevas tecnologías porque
nos permiten explorar con más facilidad territorios que antes nos estaban vedados. Entre
esos fotógrafos se encuentra el grupo de los fotopoetas, cuyas imágenes aspiran no al
realismo, sino más bien a una forma de expresionismo o creacionismo –como postulara
el poeta chileno Vicente Huidobro.
Si bien es cierto que en el ámbito de la fotografía documental o periodística el uso –para
algunos editores y fotógrafos es más bien abuso- de las herramientas digitales, está
generando dudas sobre la veracidad misma de las imágenes, en el ámbito de la
fotografía artística o publicitaria -que explora distintas formas para captar o generar una
imagen- todas esas herramientas incrementan las posibilidades de creación.

No obstante, definir a la fotopoesía es una empresa difícil, concebirla como un género


autónomo, desligado de los movimientos artísticos que le han antecedido en fotografía
es ignorar al pictorialismo y sus diversos ismos como el abstraccionismo, el
impresionismo, el surrealismo o el dadaísmo.

La fotografía está ligada a la poesía porque al igual que el poeta busca recursos
estilísticos para embellecer a la palabra, el fotopoeta experimenta con la luz y los
pixeles, con las capas, con los niveles, con imágenes superpuestas. El fotopoeta se
inspira en la palabra, pero también se inspira en fragmentos de luz, en objetos
cotidianos que escapan a la vista de un espíritu común. La fotopoesía levanta polémica,
y eso es importante ya que, si algo es inherente a la fotografía es toda la polémica que se
genera a su alrededor.

Para Octavio Paz, tras la lente fotográfica se encuentra un hombre con sensibilidad y
fantasía, un punto de vista. “En la foto se conjugan subjetividad y objetividad: el mundo
tal cual es lo vemos, pero, asimismo desde un ángulo inesperado o en un momento
inesperado… La cámara es, todo junto, el ojo que mira, la memoria que preserva y la
imaginación que compone. Imaginar, componer y crear son verbos colindantes. Por la
composición, la fotografía es arte”. (11)

El mismo Octavio Paz, premio Nóbel de Literatura demostró que la fotografía y la


poesía tienen vasos comunicantes, al unir su poesía a las imágenes del gran fotógrafo
mexicano Manuel Álvarez Bravo, en una edición prácticamente incunable que lleva por
título Instante y Revelación, que fue editada en 1986.

La fotopoesía no está más en el debate sobre si la fotografía es arte o no, ya que al


fundir dos expresiones con cualidades sensibles, la fotopoesía se asume como arte,
como una búsqueda frontal de símbolos, de metáforas, de instantes expresivos, de
creaciones, de ambientes.

En la fotopoesía convergen distintos movimientos que se han presentado en la historia


de la fotografía, tales como el pictorialismo, los juegos abstractos que buscan y destacan
la forma, el contraste tonal para la recreación de atmósferas y los retratos vanguardistas
con ruido y grano expuesto.

Lo anterior no quiere decir que debamos reducir o hablar de la fotopoesía como un


subgénero más de la fotografía artística, pues ninguno de los subgéneros mencionados
basaba tan ampliamente su creación en la palabra.

Palabras e imágenes son parte esencial de nuestro lenguaje. Ambas pueden ser toscas,
rudimentarias, llenas de claridad u opacidad; pueden ser comunes o aspirar a un sentido
estético.
En un escrito sobre poesía, publicado en el libro Siete Noches, Jorge Luís Borges
afirmó que el lenguaje es un fenómeno estético que se piensa, de manera errónea,
corresponde a la realidad. “El lenguaje es una creación estética… cuando estamos
obligados a ver las palabras de cerca, las sentimos hermosas o no… Podemos llegar al
concepto de que la poesía es la experiencia estética. Creo que la poesía es algo que se
siente y si ustedes no sienten la poesía, si no tienen sentimiento de belleza, si un relato
no los lleva al deseo de saber qué ocurrió después, el autor no ha escrito para ustedes…
Tengo para mí que la belleza es una sensación física, algo que sentimos con todo el
cuerpo. No es el resultado de un juicio, no llegamos a ella por medio de reglas; sentimos
la belleza o no la sentimos. (12)

A mi modo de ver, la persona que ha tratado de definir mejor este género de la


fotopoesía es el fotógrafo y poeta español Juan Baustista Morán. En su bitácora
electrónica este maestro publicó un texto sobre este controvertido tema, donde expone
claramente la relación entre la fotografía y la poesía. (13)

Basando sus afirmaciones en el libro El Lenguaje de la poesía, teoría de la poeticidad,


de Jean Cohen, Morán se interroga sobre si el poema puede existir más allá de la
palabra escrita, y establece que el poema se extiende más allá del texto debido a que el
poeta utiliza imágenes para construir sus versos, sus palabras.

Morán cita algunas categorías que Cohen indica como realidades poéticas más allá del
texto: lo misterioso, como atmósfera; el efecto paisaje, donde se produce un
debilitamiento de las diferencias luminosas y cromáticas… donde vuelven a unirse
percepción y emoción; lo percibido y lo imaginario, lo que es el objeto y lo que evoca
(metonimia), su resonancia en el sujeto que lo percibe: “una cosa es poética en la
medida en que favorece en su ser cierto tipo de aparecer”… Realidad y emoción.
Realidad y símbolo. Significante, metáfora y significado, trasfondo emocional.

Otra categoría es lo totalizante, entendido como realidades que escapan de la fatalidad


de ser-en-el-mundo para instaurar el ser de su propio mundo –Morán nos dice que un
ejemplo de esta categoría es el claroscuro, pues la luz y la oscuridad llegan a crear una
totalidad; la última categoría citada es la de la intensidad emociona frente a su ausencia.
Por ello el aturo acaba afirmando que la poesía no es nada más que esto: una exaltación
del mundo, un celebración de las cosas…

Todas esas categorías, que cita Morán del libro de Cohen, han sido trabajadas a través
de la historia de la fotografía como imágenes abstractas, pictorialistas, surrealistas.
Fotografía y poesía han compartido imágenes, símbolos, percepciones y emociones;
pero pocos poetas y pocos fotógrafos, habían intentado definir tan claramente la
relación que ha existido entre estas dos formas de expresión artística.

De tal modo, Morán concluye que la fotopoesía sería una manera de abrir la palabra, de
buscar su imaginario visual y transmitirlo como tal, revelar las imágenes primordiales
de las que la palabra es signo. Escribir imágenes con las imágenes mismas desde la
fotografía. Agrega que si bien la poesía es una ruptura creadora que escapa del lenguaje
convencional, la fotopoesía también es una ruptura creadora con el índice, con el signo,
con la realidad, con el documento.
Para quien esto escribe la fotopoesía es un género autónomo de la imagen que, basada
en el expresionismo o en el creacionismo, utiliza las nuevas tecnologías para recrear
visualmente un poema escrito, el fragmento de un cuento o de una novela. La fotopoesía
se inspira en símbolos y metáforas. En la fotopoesía se plasman las inquietudes y los
sueños del fotógrafo. En palabras del fotopoeta argentino Luis Vence, el fotógrafo
ligado a la poesía recolecta imágenes aparentemente inconexas que luego va uniendo
para encontrarle sentido a lo que aparentemente no tiene sentido.

La fotopoesía no se reduce al montaje digital. Cuando el poeta siente o percibe que la


atmósfera es la cualidad principal de su obra, no recurre a la construcción digital. Al
igual que el poeta chileno Vicente Huidobro, los fotopoetas no intentan cantar a la rosa,
sino buscan que la rosa florezca en el poema. “Sólo para nosotros viven todas las cosas
bajo el Sol”. (14)

Los fotopoetas retratan de manera peculiar las transformaciones que acontecen a su


alrededor: los rastros de un pasado aparentemente olvidado; con su obra tratan de
despertar diversas emociones. Por lo regular, el fotopoeta es un escritor, un poeta, un
maestro, un amante de las nuevas tecnologías que acompaña sus obras gráficas con
palabras; en ocasiones es simplemente el símbolo el que predomina.

Y esa creatividad está plasmada en las imágenes del gremio de los fotopoetas, que es un
nuevo movimiento que ha surgido en el ciberespacio En su momento, muchas
propuestas o fusiones han levantando polémica

Todo aquel amante de la fotografía tiene como obligación “navegar” por las bitácoras
electrónicas del movimiento de los fotógrafos poetas para descubrir las nuevas
dimensiones que ha tomado la imagen en la era digital.

En sus espacios electrónicos –que son expresamente públicos; es decir, no precisan de


invitación alguna, los fotógrafos poetas publican sus obras, las comentan; comparten
información para exposiciones o datos para poder publicar su obra en revistas impresas
y electrónicas. Los fotopoetas han formado una nueva comunidad virtual en la cual
proponen una nueva expresividad digital a través de la imagen y la palabra. Están
proponiendo una nueva forma de crear, de mirar, de entender a la fotografía como un
lenguaje poético.

En el ámbito de la fotopoesía destacan el maestro Luis Vence, de Argentina; los poetas


hispanos José Fábrega y Juan Bautista Morán; en México tenemos a una joven artista
como Marlen Vargas; y finalmente su servidor Arturo Ávila, que más que fotopoeta se
considera un amante lúdico de la fotografía en casi todos sus géneros. (15)

“Muchos artistas posmodernos han adoptado los medios digitales y asaltado “la red”
como modo de plantear una (inter) actividad y una difusión artística diferente. En
apariencia hay un cambio de valores con relación al espacio (Crary) y al tiempo
(Virilio), así como una positiva reorganización de la percepción y sus objetos. Sin
embargo, si vamos más allá del encandilamiento con la tecnología podremos dirigirnos
a la verdadera cuestión, que no sólo radica en conocer lo real (Ritchin) sino también
saber qué nuevas formas de lo real están siendo articuladas. (15)

Citas
1) Entrevista a Octavio Islas. http://seminariojustosierra.blogspot.com/2006/11/sobre-
las-comunidades-virtuales.html
2) Beaumont Newhall, 2002:73
3) Campbell Federico, 1991:3
4) Sontag Susan, 1996
5-6)) González Flores, 2005: 161
7) Bitácora electrónica de Javier Casado.
http://fjcasadop.blogspot.com/2006_07_01_archive.html
8-9) González Flores, 2005: 180, 182-183
10) Baeza, 2001: 47, 48
11) Campbell, 1991: 3
12) Borges Jorge Luis, 1995: 105
13) Bitácora electrónica de Juan Bautista Morán. http://cantodeespumas.blogspot.com
14) Universidad Nacional Autónoma de México, 1994: 19
15) Blogs de los fotopoetase: http://galeria-luis-vence.blogspot.com/
http://www.fotopoemas-osseliln.blogspot.com/ http://milklatte.blogspot.com/
http://cantodeespumas.blogspot.com/
16) González Flores, 2005: 291

Bibliografía

1) Baeza Pepe ( 2001) Por una función crítica de la fotografía de prensa. Gustavo Gili,
Barcelona,.
2) Beaumont Newhall (2002) Historia de la fotografía. Gustavo Gili, Barcelona
3) Campbell Federico (1991) Textual. Los escritores ante la fotografía (sumplemento
cultural del diario El Nacional, México
4) Sontag Susan (1996) Sobre la fotografía. Edhasa. España
5) González Flores Laura (2005) Fotografía y pintura ¿dos medios diferentes? Gustavo
Pili. Barcelona
6) Borges Jorge Luis (1995) Siete Noches. Fondo de Cultura Económica, México
7) Universidad Nacional Autónoma de México ( 1994) Vicente Huidobro. Poética y
Estética Creacinonistas. UNAM, México

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