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P.

Juanluis Mira
“Comed, amigos, y bebed

embriagaos de amor.”

Cántico de los Cánticos, 5,1..

“Decía Baldabiou que a veces venían desde París

para hacer el amor con Madame Blanche. Al regresar a

la capital, lucían en la solapa de sus trajes de etiqueta

pequeñas flores azules, las que ella llevaba siempre entre

los dedos, como si fueran anillos.”

Alessandro Baricco. Seda.

P.
P.

A.-PABLO, 60 AÑOS

B.-PABLO, 50 AÑOS

C.- PABLO, 40 AÑOS

D.- PABLO, 30 AÑOS

E.- PABLO, 20 AÑOS

EL ASTERISCO (*) INDICA EL PUNTO DE INTERRUPCION EN UN DIALOGO

SUPERPUESTO. EN EL MOMENTO EN QUE APARECE, EMPIEZA A HABLAR

SIMULTANEAMENTE EL SIGUIENTE PERSONAJE.


DOS.

LA PRIMERA VEZ.

( B, A y C )

B TAL VEZ NO SEPA QUÉ CORBATA PONERSE PARA SALIR ESTA

NOCHE, DESPUES ENTRARÁN A Y C, DANDOSE LOS ULTIMOS RETOQUES

ANTES DE LA MARCHA, O NO.

B.- La primera vez fui porque me llevaron me llevaron lo juro, ni se

me pasaba por la cabeza vamos a mi edad, * si no lo había hecho antes

pudiéndolo hacer no sé por qué coño tenía que

A.- Te llevaron te llevaron no te lo crees ni tú, te llevamos porque te dejaste

llevar, vamos que no es que te tuviéramos que arrastrar, digo yo

B.- Prácticamente.

C.- Yo, Pablo, di la idea, simplemente, éste * miró para otro lado después no

dijo ni que sí ni que no como diciendo pues vale si no tenemos otra cosa

que hacer

A.- Yo, también Pablo.

Me hipnotizó el trasero de una jovencita que estaba en la barra junto a

nosotros bebiendo cerveza y qué iba a decir no me parecía mala idea

tampoco me pareció para tirar cohetes * era una forma más de acabar la

noche y punto

B.- No jodas tío no jodas que se te veía en la cara que éste * te había leído el

pensamiento * lo que pasa es que

C.- Yo.

Éste ahora soy yo.

A.- El pitoniso de los huevos


B.- Qué has dicho

A.- Que te pones a “leer el pensamiento” y lo peor es que que que dices cada

tontería y te lo crees y no tienes ni idea y no hay nada más ridículo que

pensar que uno tiene poderes* para leer el coco de los demás

B.- Es que yo los tengo los tengo de veras ya os lo he demostrado más de una

vez vamos digo yo, en la farmacia más de una vez he adivinado lo que

quería el cliente sin que éste me dijera nada, pongo la tele están haciendo

un partido de fútbol o de baloncesto o de tenis y sólo con ver la cara de

los que juegan ya sé quien pierde y quien gana, eso se llama poderes ya

sé que cuesta creerlo pero es así * el otro día sin ir más lejos

A.- En la polla es donde tú tienes poderes en la polla

B- Pues bueno.

C.- Más quisiera.

PAUSA.

El caso es que nos fuimos de putas.

B.- Mi primera vez.

C.- Su primera vez vale

A.- Y a los precios que se estaba poniendo el polvo * yo pensé que sería la

última

B.- Pues francamente ¿ves? yo lo encontré barato

A.- ¿Barato has dicho barato?

B.- Si miramos la relación precio/calidad a mí me pareció barato * una

capsulita así te puede costar diez mil pelas pero si te corta por ejemplo

digamos si te corta de cuajo la regla, tú que la tienes tan abundante, RIE

SU GRACIA EL SOLO, es la mar de económica ten en cuenta que se trata


de un servicio muy especial coño muy íntimo coño que no no no es lo

mismo servirte un café o trabajar en una centralita de teléfonos que

chupártela

A.- Yo no pedí la hoja de reclamaciones porque me daba corte y porque iba

con vosotros pero me pareció un atraco a mano armada ¿barato? ¿os he

contado que un día de los de antes salí de casa sin dinero y sin embargo

tuve de sobra? ¿barato ahora?

C.- Ese trabajo no tiene precio tú te pongas como te pongas, con esas

chicas por mucho que te pidan siempre es poco: el rato que pasas con

ellas o como tú mismo dices cuando te entra la vena existencial la

soledad que mandas a la mierda el sentirte en brazos de un ángel

A.- Eso te ha quedado muy bien pero

B.- Pues yo estoy con él en esto estoy contigo, y más si se hace bien *

que todo hay en botica y como te toque una torpe lo que faltaba pero por

lo general no podemos quejarnos del nivel que hay en este país, de los

más altos de Europa, y si no el riesgo de enfermedades o que a un chulo

sólo por poner un ejemplo a un chulo se le vaya la olla y le parta la

crisma a una criatura de esas en plena faena o

C.- Eso ya ni te cuento

A.- Mucha peliculita ¿o es que yo no me juego la vida cada noche en el taxi?

B.- Y yo cuando me toca guardia, no te digo, pero no es lo mismo...

A.- ¿No?

C.- Tú no tienes que chupársela a nadie...

B.- Que sepamos.

A.- Que os den.


PAUSA.

Un robo.

A lo mejor es porque hacía un montón que no lo hacía * quiero decir ya

me entendéis que no pisaba un nait club de esos, y me refiero a después

de que Lola se muriera, pero yo recuerdo que un currante como yo antes

se lo podía permitir joder y ahora es un lujo coño un lujo para señoritos.

Huir cada día es más caro.

C.- Ya nos lo contaba tu mujer ya.

B.- Ahora va a resultar que éste y yo somos unos potentados.

A.- Empiezo a tener sospechas.

C.- Tío, te recuerdo que un profesor como yo en este país gana menos

que un taxista como tú * y más si no tienes que dejarte sangrar con la

pensión a tus ex

A.- Ja. No me hagas reir. Si eres así de gilipollas...

B.- ¿Cuánto te gastas vamos a ver en una comida?

C.- De qué comida hablas

B.- No seas cabrón él sabe de qué comida hablo una paella una buena

paella en un chiringuito de la playa, una cena con los amigos...

A.- ¿En un buen restaurante?

B.- Pues claro que en un buen restaurante coño que fuimos a un pub

de esos con gorila en la puerta y aparcacoches * y show con brasileñas ¿o

es que no te acuerdas de que el párking estaba hasta los topes?

C.- Que no subimos en el coche a la primera que encontramos tirada por ahí

A.- Pues si quieres que te diga la verdad no me acuerdo, tú sí claro como

dices que era la primera vez pues lo tienes muy bien grabado
B.- Como que era la primera vez

C.- Eso no te lo crees ni tú

B.- Os juro que era mi primera vez que

C.- Venga.

B.- Se puede saber por qué no me creéis

C.- ¿Se lo decimos?

B.- Sí.

C.- ¿De verdad quieres que te lo digamos?

B.- Sí coño sí

A.- Pues porque tienes tenías cara de haberte ido de putas más que * un

representante de bragas o el escolta del Alcalde y he dicho cara careto.

Qué mente ni qué carajo

B.- Vaya, me ha salido la competencia leyendo la mente

C.- Y porque tienes cincuenta tacos y a los cincuenta tacos hay cosas que uno

o ha hecho o es un imbécil * o anormal o está muerto

B.- Por lo menos no soy imbécil

C.- Y porque la que me tocó a mí te conocía.

PAUSA

A y C RÍEN.

B.- ¿Me conocía me conocía, vamos a ver: quién me conocía?

C.- Jenny.

B.- ¿Quién?

C.- Jeny, joder quién va a ser la dominicana. Con ella me bañé en le

mismísima Bocachica. Qué viaje.

B.- Jenny *
Nunca antes me lo habías comentado

C.- Sí, Jenny.

Tampoco antes te habías puesto tan pesadito con lo de la primera vez qué

pasa porque sea o no sea la primera vez ¿eres eras acaso mejor que

nosotros o qué o es que que qué qué tiene de malo irse a pegar un polvo y

dejar que te quieran un poco huir como dice éste que en el fondo es un

filósofo de la hostia aunque sea un rácano y después pagarlo

religiosamente * y contribuir al desarrollo económico de este país que va

ya lo dice la palabra de “puta” madre y olvidarse de razas * y viva la

aldea global y toda esa bazofia que nos meten en la cabeza

B.- Religiosamente tanto como religiosamente tú vaya palabrita

A.- Como se nota que tienes estudios

C.- Cuando pagas a una de esas chicas, a ver si te enteras, estás

pagando* estás invirtiendo estás contratando unos servicios que van a

revertir en el consumo en el nivel de vida de tu ciudad en la sociedad de

bienestar en en en la dinámica capitalista de la que ni tú ni yo ni éste

podemos salir porque la puta * la muchacha es una trabajadora que al día

siguiente utilizará tu dinero que se ha ganado con el sudor de su de su de

su, con su sudor, para comprar en el supermercado para irse a la

peluquería para el cole de su hijita y la rueda de la pasta gira y gira

porque tú y yo y éste también somos putas que no siempre nos

acostamos trabajamos con quien queremos y nos paga el Estado o el

dueño de la farmacia o su putísima madre o

B.- A precio de oro

C.- Y su chulo o su representante o su jefe


A.- Nuestro chulo el Estado qué sindical nunca lo había pensado qué coco

C.- O es que no has pensado más de una vez que con el dinero que te

gastas, por poner un caso al alcance de cualquier mente incluso de la tuya

* con el dinero digo que te gastabas en la parienta el perfume que le

gustaba aquel bolso carísimo que había visto en aquella tienda aquella

crema hidratante, te habías ganado de sobra una parcela como cliente

honorario * en el paraíso de las putas

B.- Cómo te pasas.

A.- ¿Honorario?

B.- Para siempre, un cliente de por vida.

A.- Sí.

C.- Sí qué.

A.- Que he entendido la cosa.

C.- Enhorabuena, monstruo.

PAUSA.

A.- Ahora ya no, pero antes me acuerdo de esto muy bien, mi mujer

una santa me decía que a veces se sentía mi puta ella se cabreaba y a mí

me gustaba en el fondo me gustaba y ese día me salía una faena redonda

como que me ponía cachondo no sé

C.- No le des la vuelta a la tortilla

A.- ¿La vuelta?

B.- Se refería a todo lo contrario.

C.- Ah.

B.- He traído condones, el último grito * con sabor a ciruela

C.- Pero si ellas siempre llevan * por si acaso, mejor así, nunca se sabe
A.- Por el sida están cagadas con el sida

B.- Vamos.
SEIS.

MI VECINA.

(DyE)

D POSIBLEMENTE PLANCHA UNA DE SUS CAMISAS, E VE LA

TELE, POSIBLEMENTE.

D.- De mi vecina hay dos cosas que tengo muy claras:

Una: es un encanto.

Dos: es una puta.

Una, es un encanto.

Me di cuenta nada más verla por primera vez. En el ascensor, a las tantas

de la madrugada; yo, con un ciego bastante considerable que sin embargo

no me impedía sorprenderme ante aquel pedazo de mujer. Qué piso, le

pregunté para quedar como un caballero y pulsarle el botoncito de rigor.

El dose, me dice, el dose, así, con un hilo de voz muy muy dulce y

cantarín. ¿Colombiana?, le pregunto – soy infalible con eso de los

acentos-. Cubana, me responde. Patinazo. ¿De la Habana? Claro. Nnnn,

ladea la cabeza. ¡De Santiago entonces, acento santiagueño, por dios

cómo no me había dado cuenta...! Más al sur, me corta contundente – se

le ve que no tiene fuerzas ni para hablar- . Y a mí que se me acaba el

rollo, joder tenía que fallar hoy mi oído infalible. Y lo peor es que yo de

Cuba sólo conozco esas dos ciudades. Paso a otra cosa. Somos vecinos,

le digo. Yo vivo en el onse, carraspeo para que no suene a cachondeo, en

el onse. Mi madre me hizo así de torpe. Y sonrío a ver qué pasa. A lo

mejor hasta me encuentra ingenioso, pero ella no sonríe o a lo peor iba

a sonreir pero me dice ¿le das al botonsito, mi amol? Joder, un minuto


allí, embobado, con el ascensor parado. El alcohol, que es muy malo,

coño, que para ligar hay que estar sobrio... Pulso. Y subo al limbo con

aquella hembra que me sacaba unos centímetros hasta que se descalza,

me dice disculpe, vesino del onse, pero es que no aguanto más,

compadre, y estamos en el tercero ya y, milagro, ella resulta ser pequeñita

sin sus plataformas y gime un aaaah de alivio al sentir sus deditos de los

pies libres, y pienso: perfecta para mí, como a mí me gustan, me llega

por la barbilla. Y miro hacia abajo, hacia el canalillo de su escote: tiene

una teticas absolutamente primorosas. Y meto por penúltima vez la pata y

comento ¡Qué nochecita, eh, vaya marcha había hoy! Y a ella, a mi

vecina, posiblemente le hubiera gustado sonreir ante mi insistente

estupidez, pero no puede, está tan destrozada que me da por imposible y

el ascensor se ha parado, me toca salir, ella empuja la puerta como

invitándome a que la deje tranquila, le miro a los ojos: los tiene de un

azul increíble: una morena increíble con unos ojos azules increíbles y

tímidos: si en Cuba hubiera gueisas ella sería una, pero son japonesas,

creo. Pablo, le digo. Ella me dice: Okey. Y yo voy y me despido de ella y

le digo, para rematar la cosa, buenas noches, Okey.

Un encanto, me metí en la cama con el perfume de aquella aparición que

vivía justo encima de mí. Así que era ella la que había alquilado el

apartamento de arriba. Qué pena que ese pisito no lo tuviera mi

inmobiliaria, hubiera sido el no va más tenerla de cliente. La tentación

vive arriba. Había deseado tanto que pasara algo parecido: como en las

películas de Holliwood. Oí cómo entraba, oí sus pequeños pies descalzos

y hasta creí oir el momento en que empezaba a desvestirse pero entonces


sonó la cisterna huracanada del 11 G y se me cortó el rollo. Lo que

hubiera dado por tenerla debajo, soñaba despierto, no: lo que hubiera

dado por tenerla a ante bajo cabe con contra de desde en entre, sobre todo

entre...

El caso es que me dormí entre suaves ardores y mis sábanas no

dejaron de oler a Caribe durante toda la noche.

Dos. Mi vecina es una puta.

Okey se llamaba Elsa y supe que era puta unos días más tarde

cuando llegó un paquete para ella: ELSA RODRIGUES TENA, que no

cabía en el buzón y el cartero, un antiguo amigo del cole, cruzó la calle y

fue hasta la oficina donde trabajo y me pidió que se lo entregara

personalmente y así se ahorraba volver. Qué oportunidad. Subí varias

veces pero no la encontré y terminé llamando a la vecina de enfrente, la

clásica comadre que se entera de todo y seguro me diría cómo podía dar

con ella.

E.- Ay, hijo, es que la señorita no tiene horario fijo en su despacho, ¿sabes?

D.- Me decía con retintín la muy capulla...

Pues si Vd. supiera dónde trabaja le acercaría yo esto, es que mire, es

urgente y viene de Camagüey –coño, pensé, como para adivinar su

acento...-

E.- Déjemelo a mí y se lo doy yo cuando vuelva

D.- Proponía la maruja. Es que he dado mi palabra de entregárselo

personalmente, ya me entiende.
E.- Kis, creo que se llama kis, no sé si con una s o con dos. En el

periódico viene siempre anunciado. Es una “empresa” por lo visto muy

importante.

D.- Y la gorda va y me regala su diario local para que lo compruebe.

E.- Quédeselo,

D.- Y cierra de un portazo. El periódico está abierto por la página de

contactos .

Kiss, allí está, en efecto. Kiss, con diez mil eses, Kisssssss el bessso de

la noche, diez mil todo incluido. Y yo, frente a la puerta de mi

encantadora mulatita, me quedé pensando en Okey, descalzándose, frágil

presa de camioneros salvajes.

Y también, he de confesarlo, se me hacía la boca agua preguntándome en

qué consistiría lo de “todo incluído”.


CUATRO.

EL ULTIMO DE LA LISTA.

( A, E y B )

EN LA PELUQUERÍA, POR EJEMPLO.

A.- Yo también tuve una vez quince años.

El día que los cumplí mi padre fue y me dijo

E.- Ya eres un hombre.

A.- Así empezaba el día P, y así había empezado ese día P en que mis

otros seis hermanos, uno tras otro, habían ido cumpliendo también quince

años y mi padre les había dicho

E.- Ya eres un hombre.

A.- Por la tarde mi madre preparaba un chocolate muy especial y nos

sentábamos los nueve a la mesa y el silencio sólo era interrumpido por

las risitas de los que no cumplían años, la loza de los grandes

acontecimientos, que sonaba a antigua, y los pequeños sorbos de un

chocolate espeso que se podía morder si no fuera porque quemaba tanto

E.- Cuidado no te quemes, a ver si...

A.- Y más risitas. Y es que yo era el último. El último de la lista. La

tradición, que se remontaba generación tras generación, tenía en mí al

último eslabón, por ahora, claro. Porque a los quince años, la edad del

despertar, mi padre, como antes hizo con él su padre, y así

sucesivamente, te daba su primera y última lección sobre los misterios de

la vida. Y te llevaba de putas.

PAUSA.
Ni qué decir tiene que era un día muy especial. La noche anterior no

pegué ojo. Para mí era como si, al día siguiente, me fueran a echar a un

abismo, pero un abismo que no debía estar del todo mal si recordaba las

caras de mis hermanos después de. Cuando mi padre, en el desayuno

familiar, le daba un par de golpecitos en los hombros al recién estrenado.

E PROPINA UN PAR DE GOLPECITOS EN EL HOMBRO DE B.

Y comentaba orgulloso:

E.- Granuja, granujita...

A.- Y entonces mi madre sabía que al granuja granujita en cuestión,

que se había puesto más colorado que un tomate, había que servirle

doble ración de madalenas.

E.- Hay que retomar fuerzas... bribón.

A.- Aquel día, por otra parte, era como un paréntesis obsceno y permitido, en

nuestras vidas monótonas y rectas. Era el día que esperábamos, el día que

temíamos, pero del que nunca se hablaba, por eso no podías preguntar

nada –no te atrevías- ni siquiera ahora que dos de los hermanos pasaban

ya de los veinte, uno se había dejado bigote y el otro tenía novia: lo que

había detrás de su misterio tenías que descubrirlo tú.

Yo, por ejemplo, descubrí lo de la libretita.

E.- La libreta de calificaciones.

A.- Mi padre la sacaba sólo el gran día, la sacaba de un rincón

escondido de la cómoda de su dormitorio y la volvía a guardar, de

madrugada, cuando regresaba del prostíbulo.

E.- ¿Prostíbulo?
B- Prostíbulo, casa de citas, casa de lenocinio, mancebía, lupanar, lumpen...

antes se llamaba así a esto, en este castellano tan rico que tenemos,

teníamos, hasta que llegaron los americanos y con la imaginación que les

caracteriza pusieron lo de nait club, y ya está, hay que joderse... todos al

nait club.

A.- La noche que le tocó a los gemelos aguanté el sueño hasta que

pude. Lógicamente todo debía de ser por duplicado y la imaginación se

disparaba más de la cuenta pensando, qué sé yo, si lo harían con la

misma, o quién iba a ser el primero. O si habría pique entre ambos, o...

Mi padre, como siempre, lo tenía todo controlado.

E.- Una adecuada educación sexual es imprescindible para que el muchacho

crezca sin traumas, sin fantasmas. Por supuesto, me costó lo mío, pero las

encontré: dos putas gemelas.

A.- Eso lo supe al cabo del tiempo, cuando uno de los gemelos, al cumplir los

treinta, en el único alarde de complicidad que me mostró nunca ninguno

del resto de mis hermanos, me confesó que era gay y me contó su noche

más larga.

E.- Los caminos del señor a veces se tuercen...

A.- Pues bien, al terminar la clase práctica de iniciación al sexo, digo, mi

padre, de vuelta a casa, les regaló un abrazo de comandante tras el éxito

de la batalla y, acaso más aturdido de lo normal, olvidó la libretita sobre

el aparador de la entrada.

Al cabo de media hora todos dormían, menos yo. Así que me levanté con

mucha cautela, me dirigí al aseo y, en el camino, agarré la libreta secreta

y me la llevé. Y allí, con el pestillo echado, sentado sobre la taza del


wáter, le di una ojeada rápida. HACE COMO QUE PASA UNA HOJA DE

LA LIBRETA.

E.- Manolo, Alessandra, tres veces, 7,5. Fogoso pero torpe.

A VUELVE A PASAR OTRA HOJA

E.- Luis Ricardo, Patro, cuatro veces, 8,2. Lástima que se desfondara.

A PASA OTRA HOJA.

E.- Jose Sebastián, Alesandra, dos veces, 8. Mucha calidad y orgullo.

Lloró al rematar la faena y no poder repetir.

A.- Le tocaba el turno a los gemelos, pero en ese momento escuché ruidos, la

lamparita del dormitorio de mis padres se encendía, así que salí del baño

rápidamente, volví a dejar la libreta en su sitio y me subí a la litera de un

brinco con la excitación de haber penetrado en el más prohibido de los

secretos familiares.

A la mañana siguiente, mi padre dobló los golpecitos en los hombros. Los

gemelos se hartaron de madalenas y mi madre, de refilón, sin levantar

casi la vista mientras nos servía el desayuno, no paraba de mirarme sin

mirarme, tras el comentario lapidario de mi padre:

E.- Sólo quedas tú, el último de la estirpe. ¿No nos irás a dejar mal,

eh, Pablito?

A.- Y a mi madre entonces se le escapó una lágrima que disimuló

como pudo.

Qué responsabilidad, pensé. Qué miedo. Yo, acercándome entonces al

precipicio de mis quince años y no sabía nada de nada. Ni mis hermanos

habían sabido nada de nada. Mis padres no hablaban de sexo. Nadie

hablaba de sexo. Hasta entonces el mundo no tenía sexo. El sexo no


existía. Ni siquiera una broma, nada. Y en el colegio, el cura que daba

Religión se saltaba siempre la lección que hablaba del Matrimonio. Sólo

recordaba un par de líneas de la lección siete de F.E.N., Formación del

Espíritu Nacional, que decía algo así como “ el fin natural del

matrimonio católico es la procreación”. Aquello siempre me había

excitado. Era lo más fuerte sobre el sexo que había oído hasta entonces. Y

ahora, mi padre, me iba a llevar de putas.

Del cero al infinito.

E.- Ya eres un hombre.

A.- Me dijo mi padre, con una mezcla de rutina y de emoción al sentir

que conmigo se le acababa tan particular magisterio. Y con la satisfacción

del deber cumplido, como educador y como español con un par de

cojones.

Mi madre me puso de domingo y estrené muda.

Y, de los nervios, me quemé la lengua con el chocolate. Yo no sabía si la

lengua se tenía que utilizar a la hora de la verdad, me imaginaba que en

todo caso sería para los besos, pero tampoco sabía si a la puta habría que

besarla o simplemente penetrarla, que –en ese momento- era la palabra

más fuerte que había buscado en el diccionario, porque, curiosamente,

venía después de pene, pene-trar,pene-entrar. Estaba claro. A mí, la lógica

se me daba muy bien. Pero mis nociones de teoría sexual terminaban ahí:

en el verbo penetrar.

Era otoño y atardecía muy pronto, no serían más de las ocho pero ya era

noche cerrada. Mi padre, de punta en blanco, pidió un taxi y dio la

dirección con convicción:


E.- Capitán Amador, 3.

A.- El taxista reconoció inmediatamente la dirección y nos miró a los

dos con la sorpresa en su calva. Aquel hombre, sin imaginárselo, iba a ser

decisivo para mi futuro profesional. Tenía un coche espacioso, un

milcuatrocientos algo viejo pero bien cuidado, se le veía feliz y nos

condujo hasta una pequeña casa, en las afueras de la ciudad, que parecía

de lo más normal hasta que, una vez dentro, descubrí, por primera vez,

que la oscuridad no era negra, sino roja. Esa, al menos, era la sensación

que tenía yo. Mis pupilas se encogían para situarse en aquella boca del

infierno, llena de pasillos que conducían a habitaciones, en una atmósfera

tan irreal como embriagadora. Oía risas, mezcladas con gemidos. Estaba

claro que allí la gente se lo pasaba bien y se mascaba esa tensión tan

agradable de cuando jugaba al escondite con mis primas. Una mano

femenina con las uñas de película cuatro erre gravemente peligrosa me

acarició la barbilla:

B.- Así que éste es el último. Cómo pasa el tiempo.

E.- El último, sí señora. Y es todo suyo.

A.- Y me condujo hasta una habitación. La despedida de mi padre fue

escueta.

E.- Te espero en el taxi.

A.- Mi primera noche de amor se me hizo eterna. En la cama, desnudos sobre

unas sábanas que olían a limpio, todo resultó ser eterno: las tetas de

aquella mujer eran eternas. Mi pito hubiera necesitado una eternidad y

media en ponerse erecto por más que Alessandra, a la que conocía por la

libretita, me manoseaba y manoseaba eternamente.


B.- Tú dejate llevar, guisantito, ya verás cómo es muy fácil...

A.- Yo me dejaba llevar, me dejaba hacer, como una marioneta de hilos sin

hilos, por más que la pobre mujer me manipulaba se contorsionaba

entornaba la mirada humedecía los labios, no conseguía hacer

prácticamente nada. Ella me dirigía. Era guapa, aunque no tanto como mi

madre, pero tenía los pechos más grandes y los ojos más pintados. Mis

manos la tocaban donde ella quería ser tocada.

B.- ¿Te gusta?

A.- Yo decía a todo que sí, con la cabeza, era lo único que se me levantaba.

El cuerpo de una mujer, pensé, es complicado. Cuando le toqué el pubis

busqué a ver si había algo más. Qué decepción, no había más que pelos y

agujeros, al menos eso me parecía a mí. Aquello se estaba convirtiendo

en una clase de anatomía. La pena era que el profesor de Naturales nunca

me iba a preguntar sobre tan curiosos desniveles.

Alessandra, infatigable, probaba y probaba.

B.- ¿Te gusta, guisantito?

A.- Y yo seguía afirmando con la cabeza, como si tuviera un resorte en el

cuello. Lo de guisantito me empequeñecía todo todavía más.

Y ella volvía a intentarlo de mil maneras y yo me sentía cada vez más

bloqueado, hasta que exhausta, sudorosa, cayó sobre la cama, desistió y

me invitó a que reposará sobre sus pechos. Nunca encontraré unas

almohadas más acogedoras.

Así pasamos un par de horas, durmiendo dulcemente.

Nos despertaron los golpes en la puerta. Era mi padre: la tarifa – la del

taxi y la del burdel- daba sólo para tres horas. Se le oía contento. Debía
de estar pensando que el último le había salido un vicioso de narices que

necesitaba más tiempo para saciar su apetito. Nos vestimos

apresuradamente, Alessandra tampoco tenía mucho que ponerse pero yo

tardé un buen rato mientras mi padre fruncía el ceño cuchicheando con

la mujer y le entregaba un sobre con el dinero. Me sentía avergonzado.

Cuando se descubriera todo iba a convertirme en el hazmerreir de la

familia, en la oveja negra e impotente del rebaño. Qué horror. Mi padre

seguía las indicaciones de Alessandra y las anotaba en su libreta. Al salir,

la puta me dio un par de besos en la mejilla, apenas rozándome por

última vez con sus descomunales tetas, y entonces noté cómo mi

bragueta estaba a punto de estallar, qué cosas, precisamente ahora; mi

padre se dio cuenta:

E.- Esto es increíble...

A.- Esas palabras me sonaban a

E.- “A buenas horas, capullo, vergüenza de la saga”.

A.- Y nos volvimos a meter en el mismo taxi, mi padre se sentó junto

al conductor y apuntó unas últimas anotaciones en la libreta. Cuando

llegara a casa me iba a llegar la reprimenda padre, nunca mejor dicho. ¿

Se lo contaría a mis hermanos? Sólo me quedaría el consuelo de mi

madre. Yo no era un hombre, era un insecto cuya vida sexual resultaba de

una inutilidad espantosa. Aproveché entonces un descuido de mi padre y

desde mi asiento de atrás estiré la vista todo lo que pude. La curiosidad

alcanzó su objetivo: allí estaba yo, en el último recuadrito, sorprendente :

E.- PABLO, ALESSANDRA, 9,5, Cinco veces, un semental. El mejor.

A.- Y , hasta donde podía leer, ponía


E.- Matrícula de Honor cum laude, vigilar para que tanta energía no

derive en perver

A.- Perver, hasta ahí llegué porque mi padre giró un poco la cabeza y

yo me hice el dormido.

Fueron los cinco minutos más relajantes de mi vida. Pensé en Alessandra,

en sus pechos tan blancos y en sus pezones que eran como chapas de

cerveza gigantes rosadas y volví a tener la erección que había tenido a

destiempo y me manché los pantalones. Alessandra me pareció la

mentirosa más hermosa del mundo.

Y aquel taxi el lugar donde quería huir el resto de mi vida.


UNO.

MI PUTA MADRE.

( D, B y A )

FRENTE AL MAR, SIN DUDA.

D.- Madre sólo hay una, aunque sea una puta.

Mi puta madre era la madre más buena del mundo. Yo sé que la mayoría

piensa que su madre es la mejor, pero creo que se equivocan: la mejor era

mi madre. Mi padre nos abandonó cuando yo sólo tenía un par de años,

se largó con la beata del barrio, la Presidenta de la Adoración Nocturna,

con la que al parecer compartía rosario y cama. Mi madre no se lo pensó

demasiado, suspiró aliviada por el peso que se había quitado de encima –

mi padre era una mole de más de cien kilos- y como no tenía ni oficio ni

beneficio escogió el oficio que más beneficio le supusiera en aquel

momento para sacarme adelante, y se metió a puta. Era una puta muy

feliz. Desde que se fue mi padre, siempre sonreía. Mi infancia fue feliz:

rodeada de nuevos padres por todas partes: mi madre recibía en casa y yo

sabía que cuando tenía papá nuevo –casi todos los días, menos domingos-

me tenía que ir a jugar a la calle. Todos mis papás, por otra parte, además

de pagar a mi madre cada vez que se acostaban con ella –algo que,

pienso, deberían hacer todos los padres de verdad- tenían la obligación

de traerme chucherías y regalos. Era un impuesto que se había inventado

la puta de mi madre. Mi madre era así: una puta con imaginación. Y yo

tenía mi habitación que no cabía un indio más, ni un fuerte, ni una

gominola. Era la envidia del barrio. Aunque prefería la sonrisa de mi

madre a todos los regalos del universo.


A mis amiguitos, en el fondo, les hubiera gustado que sus madres

hubieran seguido el ejemplo de la mía y se hubieran metido a putas.

En el cole me llevaba muy bien con todos. Mi madre nunca había

ocultado nada, incluso en sus tarjetas de visita ribeteadas de divertidos

cupidos y corazones había puesto debajo de su nombre la inicial P, p

punto, consciente de que más allá no podía llegar. Era suficiente. Y yo

sabía que era simplemente eso, un hijo de puta, por eso cuando me

decían:

B.- Pablo, ven para acá, hijo de puta

D.- Yo iba encantado. Y cuando me decían:

B.- ¡Hijo de la grandísima puta!

D.- Hinchaba el pecho, orgulloso, como si a mi madre la hubieran

condecorado. Lo malo es que a veces me despistaba y acudía sin tener

que ir. Mucha gente utiliza el hijo de puta muy a la ligera, sin

fundamento, hijoputa por aquí, que si menudo hijoputa, y yo, cada vez

que lo oía, pues me plantaba allí, aunque en muchas ocasiones no tenía

que ver conmigo. Una vez, Pablo, mi mejor amigo, se estaba pegando por

mí en el patio, yo fui a separarlo de El Pirri, que era un camorrista.

A.- Es que te ha llamado hijo de puta..

D.- ¿ Y qué?

A.- Cómo que y qué, imbécil.

D.- Aquel imbécil sí que me molestó. Me molestó porque mi tocayo lo estaba

pasando mal: su casa era una bronca detrás de otra y su padre terminaba

diciéndole a su madre ¡puta, más que puta! ¡Como si aquello fuera un

insulto!
Por la noche, antes de acostarme, mi madre me contaba unos cuentos

preciosos. Preparada para la guerra, como ella decía, bien pintada y con

unos escotes deliciosos, antes de empezar a trabajar, se zambullía en un

mar de osos de peluche y me hablaba de estrellas que lloraban flores de

agua, las flores de agua que brotaban la noche de San Juan y sólo unos

pocos podían ver. Si lo consigues –susurraba- les pides un deseo y se

cumplen. Y me contaba historias de madres que eran también putas,

como ella, y querían mucho a sus hijos y les contaban cuentos todas las

noches para que, a la mañana siguiente, el cielo fuera todavía más azul y

casi doliera al mirarlo. Quién no iba a tener, así, dulces sueños, Mi madre

consiguió que yo nunca tuviera una pesadilla.

Un día, al levantarme – había cumplido ya los doce- mi madre no estaba

en casa. Me extrañó porque era la primera vez que no me despertaban sus

besos, me vestí corriendo y me fui yo solo al cole. En el recreo me

visitaron unos señores que parecían policías aunque no llevaban

uniformes y me dijeron que mi madre había sufrido un accidente.

Después supe que un cliente se había vuelto loco y le había clavado un

cuchillo en el pecho.

A ella, que era la mujer más dulce del mundo.

La puta más dulce del mundo.

Me fui a vivir con mi tía, pero mi madre volvía cada noche a contarme un

cuento y a enseñarme cómo podía ser capaz, sin ayuda de nadie, de ver

las mágicas flores de agua.

Y lo he logrado: cada noche de San Juan consigo ver una, florecen en los

sitios más insospechados, en los cubos de basura, en las farolas, en el


aire, en los lomos de un gato nocturno. Entonces, cuando la descubro, le

pido un deseo, siempre el mismo deseo:

que mi puta madre me siga contando cuentos todas las noches del mundo.
OCHO.

ANUNCIOS POR PALABRAS

(A, B, C, D y E)

D ENSEÑA EL PERIODICO QUE TRAE EN LA MANO, C PREPARA

WHISKYS A LOS DEMÁS.

PUEDEN ESTAR EN CASA DE B. O DE C.

D.- Me lo han publicado me lo han vuelto a publicar

A.- A ver, espera que me ponga las gafas * trae, cada vez me cuesta

más, ¿grande? joder, ni con lupa.

E.- Se ve bien, es un anuncio grande.

C.- Toma. LE OFRECE UN WHISKY. Coño, es que cada vez hay más

anuncios tú, como la cosa siga así van a necesitar un suplemento.

E.- Éste de aquí.

C.- LEE: Prueba mi mojito/ y te mojarás/ Visa..

No está mal * suena bien suena bien ya te lo he dicho: tendrías que

dedicarte a esto y mandar los pisos a la mierda. Tienes futuro haciéndole

anuncios a las putas.

E.- Cojonudo.

D.- Está corriendo la voz no creas, una amiga suya me ha pedido otro,

es tailandesa.

B.- A mí no me gusta. C LE HA PREPARADO UN WHISKY. No,

gracias, la próstata, no me gusta, demasiado ambiguo, no sé * no sé no

sé, yo creo que a la gente que lee este tipo de cosas no le va la literatura y
va más al grano, y después está lo de VISA, no le pega creo que no le

pega con el resto, me gustó más el anterior

D.- ¿Ambiguo? Ya me extrañaba a mí que no pusieras reparos.

A.- A mí me gusta más éste, el otro era muy del montón* el vicio hecho arte

o el arte hecho vicio ¿cómo era?

B.- El otro vendía más, vamos eso es lo que pienso por si quieres saber mi

opinión * no lo recuerdo bien pero era más más más cómo diría yo

impactante contundente

D.- Primero no tengo ningún interés en conocer tu opinión * y menos si me

dices que este anuncio no es directo ¿no es directo y qué qué sabrás tú de

directo si de los prospectos no pasas?* Dos hexasílabos, tú, dos

hexasílabos, clavaditos, y no voy a mosquearme de ninguna manera, lo

que pasa es que no tienes ni pajolera idea, por ejemplo, sabihondo, cada

palabra cuesta un pastón, como en los telegramas y tampoco voy a poner

voy a poner LA CHUPO COMO NADIE

E.- No empecéis a mosquearos

B.- Es que yo no conozco nada más directo que un prospecto. ¡Hexasílabos!

A.- Eso sí que es directo ¿ves?

B.- Como un prospecto.

D.- No te digo...

A.- En serio: la chupo como nadie. Yo picaba así picaba *ya lo creo que

picaba

D.- Pero no va con el estilo de Elsa * Elsa Okei Elsa es otra historia

otro producto y que me perdone por lo de producto es es es algo diferente

sensual con clase y necesita una publicidad con matices


E.- Tu vecinita

C.- OFRECIENDO UN WHISKY A D ¿Y cómo te paga tu vecinita?

B.- Se la chupa como nadie ¿Verdad?

D.- Muy gracioso pero no, y además lo está pasando mal, gracias la próxima

vez no me lo cargues tanto, por eso le intento ayudar, hay demasiada

oferta y con el anterior anuncio que le hice le fue fatal a la pobre, mucha

rusa mucha polaca * y mucha mafia por lo visto y ella está sola y hay que

echarle una mano

A.- Pero sobre todo rusas

E.- Sí, habrá que meterle mano

A.- Ultimamente hago muchas carreras con rusas.

Y rusos.

B.- Veo en un anuncio se enseña el búlgaro, tú, voy a ver y resulta que era un

idioma, tú. Es un chiste.

D.- No empieces tú ahora * casi todo lo que gana lo envía a casa, que no

sabes cómo andan por allí: miseria, miseria digna pero miseria al fin y al

cabo y más miseria

A.- Hasta he aprendido a decir “dasvidania”

b.- Es un chiste muy bueno.

E.- Joder te ha dado fuerte tu vecina

A.- Creo que significa gracias

D.- Simple amistad amistad desinteresada* y simple, me da lo mismo que

sea una puta o que estudie medicina o que sea la hija de tu interventor, es

una muchacha indefensa preciosa maravillosa un cielo

A.- ¿O es hasta luego?


E.- Osea: que te la ha chupado de verdad.

D.- ¿qué dices?

E.- Que te la ha chupado * sólo te pregunto si te ha dado una buena mamada,

por preguntar algo tampoco es para ponerse así nosotros nos lo contamos

todo ¿no?

D.- ¿Qué?

B.- Es que sólo nos has contado lo del ascensor y lo del paquete * ese que le

enviaron sus padres con las fotos de su hijito y que le pedían folas

E.- ¿Te tocó el paquete?

D.- Fulas dólares las fulas son dólares lo que necesita la isla y no tanto

bloqueo ni tanta mierda yanki

B.- Y lo de la sal.

C.- ¿Lo de la sal?

B.- Un día subió a pedirle un poco de sal * y terminó pagando el gramo de

sal a precio de oro...

C.- No estaba ese día me lo perdí mecagoen

D.- Qué pedazo de cabrones sí le pedí sal y terminé pagándole diez mil pelas

por un poquito así de sal que además no necesitaba pero ese día * no me

la

B.- Caíste, es decir que otro día sí otro día sí ¿eh?

D.- Sí, sí, vale... parecéis marujas sí me la chupó, fue la chupada más

increíble que me han dado en mi vida, empezó con una cubana

naturalmente* y terminó conectándome vía digital con la mismísima

gloria bendita ¿y sabéis lo más curioso? Lo más curioso es que sus ojos

son así de un ámbar para qué vamos que el primer día llevaba lentillas de
colores y yo le dije por qué si te sienta mejor el ámbar y ella me dice es

por mi jefe

C.- con denominación de origen

B.- ¿Por cuánto?

D.- No lo entiendes.

B.- Qué no entiendo

D.- Que Elsita * es una puta pero es por encima de todo * una amiga y que

todos tenemos putas que son amigas aunque también tengamos amigas

que son muy putas y qué más da, que Elsa no me paga ni yo le pago sólo

nos intercambiamos mercancías: yo le ayudo en la compra, le escribo

anuncios –el anterior no le gustó- le proporciono alguna ganga

inmobiliaria para los dos o tres parientes ilegales que tiene por aquí le

mando dinero a la Isla para que compre leche a su niñito y ella a cambio

aligera cuando tiene tiempo mi superavit de esperma nada más ¿es bien

sencillo, no?

B.- Elsita mi amol

E.- Y por debajo

A.- Una ruina al final una ruina ya te estoy viendo hecho una ruina, tiempo al

tiempo el que avisa no es traidor

D.- Pues si me arruino así habrá merecido la pena, hacía tiempo que una

mujer no me hacía sentir tan bien, incluso cuando no follamos

B.- De todas formas hay algo que no termino de entender* en tu anuncio y

perdona que insista : ¿Por qué VISA y no AMERICAN EXPRES?

D.- Qué es lo que no entiendes venga suelta


ONCE.

PREGUNTAS Y MAS PREGUNTAS.

( A, C y E )

EN EL SUPERMERCADO O EN LA COLA DEL CINE.

A.- ¿De dónde viene la palabra puta?

C.- Ni idea.

A.- Pero tú has estudiado en la Universidad.

E.- En la Universidad no enseñan esas cosas bueno ni esas cosas ni nada te lo

digo yo, a ver por qué te crees que me salí, a mí no me gusta perder el

tiempo, ya lo sabes

A.- Me lo ha preguntado Soledad, la guineana que ha llegado nueva * como

me ve mayor y no me conoce todavía y le hablo de mi teoría sobre la

escapada se cree que tengo que saberlo todo y me ha pillado en pelotas

C.- Hombre yo sé que Ego puto en latín es yo pienso, por si te sirve de algo

aunque me da que no tiene que ver nada

E.- Las putas piensan y mucho, el otro día Ester me dijo que era malo pensar

demasiado y cuanto más piensa más asco le da todo por eso la tía va y ha

aprendido hasta pensar que no piensa, la tía tiene un coeficiente que ni un

astronauta seguro que pasa de los ciento treinta, desde luego comparada

con mi exnovia Ester es Einstein

C.- Comparada con tu ex-novia hasta la mona chita es Einstein

E.- No te pases tampoco es eso

A.- Muy complicado tú, demasiado complicado para una mente tan limitada

como la mía lo de pensar que no se piensa.

PAUSA.
Osea que no tenéis ni puta idea.

E.- Imagino que vendrá de prostituta

A.- Y qué significa prostituta

E.- Y yo que sé, pregúntaselo a éste, que sí terminó la carrera

C.- Lo miraré en el diccionario

A.- No hace falta, ya lo he buscado yo * y no viene

C.- En el etimológico

A.- Ése no lo tengo, bueno me lo dices, es que Sole es la hostia, siempre anda

preguntándome cosas, así sabe la tía un porrón, dice que aprende con sus

clientes, en donde estaba antes tenía uno que era maestro y otro

catedrático, el año pasado se sacó el graduado escolar y sin ir a clase y

ahora quiere hacerse ateese ya os podéis imaginar sólo con lo que le saca

a los clientes que saben algo y yo claro como no le hable de carburadores

y bujías, así que lo siento mucho que aunque me gusta un huevo porque

es una tía de bandera la próxima vez me pasaré a una que hable poco y no

pregunte

C.- Búscate a la muda ¿no lo has hecho con la muda?

A.- ¿Te estás quedando conmigo?

C.- Joder que no de verdad, la muda* parece de aquí, tiene los rasgos así

como andaluces como muy morena con el pelo y los ojos muy negros y

está muda perdida aunque para el cuerpazo que tiene qué importa porque

si está muda no es por la lengua que tiene una que hace diabluras

A.- ¿muda?

E.- Yo no he estado nunca con ella quiero decir que no me he acostado

aunque sí que he hablado con ella quiero decir he hablado yo ella lee los
labios y después te contesta con sonidos, da un poco de corte pero te

acostumbras después y es un bombón* la próxima vez pienso irme con

ella

C.- Como que es de las más solicitadas, no ves que hay algunas que no paran

de darle al palique y lo único que quieren es que pase el tiempo y se

ahorran así darle al asunto

A.- ¿Tú sí que has estado con ella?

C.- Dos veces, es un poco más cara, pero merece la pena. Además es otro

rollo. Sólo por ver cómo se expresa con las manos y así con sonidos.

Tiene una piel suave suave suave, si te vas con ella dile que te dé un

masaje californiano *, lo borda ya tienes bastante en un mes demasiado te

lo juro

A.- Yo ya no estoy para esos trotes

E.- Qué puestos estáis joder qué coño es eso del californiano

C.- Y qué paliza estáis hoy con las preguntitas ¿Alguien me puede responder

a mí esta pregunta por qué después de estar con una puta te asaltan un

montón de preguntas?

A.- Es que las putas cada vez son más complicadas.

E.- Y que lo digas.

C.- O nosotros, que cada vez somos más simples.

PAUSA.

A.- También.
TRES.

EL NUMERO PERFECTO.

(E)

EN NINGÚN SITIO. O EN TODOS.

E.- Cuando ella me dejó o la dejé yo o lo que sea que nos dejó a los dos no

hizo falta cruzar palabras: nos miramos durante siete segundos siete, en

un silencio que me recordaba la dentera de la tiza sobre la pizarra del

profesor de mates, siete segundos con nuestras pupilas en plan duelo al

sol como diciendo hasta aquí hemos llegado y ahora qué. Ella después se

encendió un pitillo y fumó – solía fumar después de desahogarse: cuando

por fin dejaba de estar estreñida o habíamos hecho el amor-. Yo pedí la

cuenta. No volvimos a hablarnos nunca más. Siete segundos después de

llevar dos años tres meses cinco días doce horas catorce minutos desde

que nos juramos amor eterno. La eternidad dura dos años tres meses

cinco días doce horas y catorce minutos . Y siete segundos. Dura más de

lo que me imaginaba. Siempre me han obsesionado los números, por eso

quise estudiar Económicas y lo dejé cuando descubrí que aquellos no

eran los números que yo buscaba. Por eso encontré trabajo en un banco y

engaño el día haciendo números. Es una forma de ganarse el pan como

otra cualquiera, aunque cuando yo hablo de números no hablo de cifras.

No tiene nada que ver. Los número son como el misterio cósmico que

nadie entiende, eso son los números y la vida es un traje de números que

te cosen al nacer y se van descosiendo poco a poco. Y no sirven de nada

los remiendos. Hay que dejar que la piel se te vaya abriendo a su ritmo,

dependiendo del azar de sus combinaciones.


Cifras: coincidíamos en la cantidad de letras de nuestros nombres:

Pablo/Laura, presagio chungo según la numerología china, pero

habíamos llegado hacer setenta y seis veces el amor y habíamos visto

ciento tres películas juntos, por lo tanto habíamos sido felices más de lo

que se merece un mortal, teniendo en cuenta que según las últimas

estadísticas dos terceras partes de los mortales se mueren sin haber sido

felices un sólo día de su existencia. Desde que nos dejamos no he vuelto

a tener novia. De vez en cuando he estado con amigas de las que tengo

que escapar porque siempre quieren que les pagues más de la cuenta y les

prometas la eternidad y yo con mis veinte años y once meses estoy de

vuelta de ella. Por eso, cada veintidós días me voy con mis amigos de

putas. Ellas no me cobran más que dinero y me hacen reir. Ellas saben

que la eternidad no existe, bueno que no dura más de lo que dura el flash

de una buena fotografía.

Será porque ellas, las putas, quizás sean el número perfecto.


SIETE.

LA PROSTATA.

(B)

EN CUALQUIER SITIO, O EN NINGUNO.

B.- Sé que me voy a morir por la maldita próstata y no es que me lo haya

dicho el médico o me haya hecho pruebas o me duela nada qué va, me

encuentro perfectamente, jamás he estado enfermo y puedo recitaros de

memoria la mayor parte de los prospectos de los medicamentos que

existen en el mercado. Es una afición que tengo desde pequeño: mi padre

era un hipocondriaco que padecía todos los males y todo se lo gastaba en

medicinas. No encontrabas un libro en casa, pero frasquitos, tubos y

pastillas, los que quisieras, por eso prácticamente aprendí a leer sobre

prospectos. Mi novela favorita llevaba por título: FARMATON

COMPLEX. Y terminé trabajando en una farmacia, a ver qué iba a hacer.

Hace poco leyendo la apasionante historia de ESPIDIFEN 400

descubrí que no falta mucho para que me muera por culpa de la próstata

de los cojones. Qué chiste más macabro. Una corazonada. Así que desde

hace algún tiempo apuro la frecuencia de mis salidas con putas. Yo no

había ido nunca, bueno o casi. Mis amigos Pablo y el otro Pablo me

llevaron. Me cambiaron mucho las cosas. Mi vida tiene un antes y un

después. Antes no hacía más que ligar obsesivamente en busca de un

polvo furtivo que la mayoría de las veces nunca llegaba. No voy casi

nunca al cine. Y no voy porque hay dos cosas de él que me repatean: la

facilidad que tiene el guaperas de turno para encontrar aparcamiento y lo

rápido que se lleva a la chica a la cama. Mentira podrida. Suelo llegar


tarde al trabajo dando vueltas a la manzana como un loco para aparcar. Y

las mujeres que se han venido conmigo a la cama ha ido, casi siempre,

por pura equivocación, después de haberles regalado el oro y el moro y

haber planeado más estrategias que Patton. Y un día me llevaron –lo

recuerdo como si fuera hoy- a algo parecido a un espectáculo de samba.

Las putas cambiaron mi forma de ver la vida y la muerte. Se acabaron

las obsesiones por tenerla más corta o más larga o por correrte antes de

tiempo o por no correrte y que el amor se vaya para siempre. Con ellas, el

sexo es relajante. Es divertido. Sin compromisos. Sin planes. Sin

laberintos que no conducen a ningún sitio. Las putas son como un

prospecto exacto que se puede leer sin complicaciones y, cuando

terminas, aunque el eco lejano de la próstata te acose como el meteorito

ese que un día va aplastar el mundo, vas y las quieres, te lavas, les pagas,

les das un beso en la mejilla y te pones las suficientes pilas para que la

vida te siga pareciendo mínimamente soportable.


NUEVE.

TODAS LAS PUTAS DEL MUNDO.

(A)

AL VOLANTE DE SU TAXI, CASI SEGURO.

A.- “Se te fue tu Lola y encontraste a Soledad”, así empezaba un poema que

me escribió Pablo mi amigo Pablo el profesor cuando murió mi mujer,

Pablo escribe unos poemas que nunca entiendo muy retorcidos muy muy

oscuros pero éste lo escribió para mí, se notaba que lo había escrito con

el corazón, se le ocurrió la primera noche de juerga después de, me lo

escribió sobre una de las servilletas del San Remo y tardé algunas juergas

en entenderlo pero ahora estoy convencido de que acertó de pleno:

todas las putas del mundo se llaman soledad.

Yo no tengo estudios aunque siempre me ha gustado darle vueltas a las

cosas, mi padre decía que yo su benjamín era el más de todos: el más

listo el más viril el de más futuro, me quería dar una carrera y me la dio,

pero bien distinta a la que el soñaba: mi primera experiencia amorosa me

metió en un taxi y desde los dieciocho que ya no he soltado el volante. A

veces te pones a pensar ¿no? y piensas piensas pienso sobre el sentido

que tiene todo lo que haces o que no lo tiene y yo, que desde que me dejó

mi mujer para siempre tengo demasiado tiempo para pensar, he llegado a

esta conclusión: vivir es huir. Suena así no sé como muy importante y

muy serio pero la realidad es que no es para tanto, en el fondo es bien

simple. Pablo el profe dice que soy una pura contradicción y que poseo la

sencillez mental de los sabios. Si él lo dice... Huimos a lo mejor hacia la

muerte o hacia donde sea pero huimos nos pasamos la vida huyendo, yo
en el taxi Pablo detrás de sus libros el otro Pablo con sus números el otro

soñando con la vecina que me da que no existe y Pablo el de la farmacia

con no sé explicarlo pero sólo hay que verle la cara de fugitivo que trae a

veces cuando nos vamos de. Lo que pasa es que nosotros hemos

aprendido a huir hacia adelante y por eso nos gusta ir de putas. Cuando

vivía mi mujer iba de uvas a peras, ella lo sabía y hacía la vista gorda.

Ella era una mujer muy inteligente y era fuerte, inteligente y fuerte como

todas las mujeres y sabía que el sexo nos pierde a los débiles, a nosotros

hombres débiles. Un día que había quedado con Pablo y los otros Pablos

olvidé coger dinero. Le dije a Lola que me iba a echar una partida. Y

cuando voy a pagar a la chica resulta que me acuerdo de que no había

cogido dinero, miro por si acaso en un bolsillo antes de pedir dinero a

algún Pablo, y veo que no hacía falta: tenía más billetes de los que

necesitaba y todos olían a Lola. Y es que con Lola yo huía muy a gusto y

muy despacio, como uno de esos pucheros que ella cocinaba a fuego

lento y reposado. Después de su muerte empecé a huir más rápido. Me he

acostado con una veintena de mujeres que se llaman Soledad y les pago

para que me acompañen en la huida aunque me gustaría tener más dinero

para hacerlo con más frecuencia mientras el alma aguante. Las elijo

morenas muy morenas como Lola y escapo.

Lo que no sé es que va a ser de mí cuando me jubile, que está a la vuelta

de la esquina y tenga que dejar el taxi.

O cuando ya no me pida el cuerpo ir de putas con los amigos.

Lo que no sé es qué va a ser de mí cuando deje de huir.


DOCE.

DE LOCURA.

(D)

ANTES DE NO HACER NADA.

D.- Tengo treinta años y hasta hace un par de meses mujer que veía mujer

de la que me enamoraba: me enamoré de mi maestra en el cole de la

dentista de la cajera del súper de la hija de la casera del súper de la hija

de la hija de la casera del súper de mi madre mi puta madre y, en

realidad, de toda mujer no importaba la edad un poco hermosa y que

supiera sonreir. Para mí siempre ha sido muy importante que sepa sonreir,

la sonrisa es la parte del cuerpo femenino que más me gusta, primero la

sonrisa, después el clítoris. Son dos órganos que están como ocultos

como tras un velo misterioso como que no existen y zas aparecen de

pronto y la arman. Por eso me he enamorado de tantas putas. Ahí mi

madre tiene un poco de culpa imagino. Ellas saben sonreir y tienen los

clítoris adiestrados. En mi caso no me resultaba problemático que me

enamorase, lo malo era que terminaba pidiéndoles a todas que se casaran

conmigo. Y es que cuando hacía el amor y según dicen con el final de la

líbido se va todo a la mierda a mí me pasaba lo contrario, después de

hacer el amor es cuando más amaba cuando más sentía que esta vida de

perros que llevamos merecía la pena y todo gracias a esa mujer

espléndida y generosa que me había hecho sonreir por dentro vibrar y

claro es sólo una cuestión de justicia, en agradecimiento las quería y les

pedía que se casaran conmigo. Sólo las putas no me hacían caso me

seguían la corriente triplicaban las risas y me sacaban del trance, las


peligrosas eran las otras que se lo tomaban como guasa a mal e incluso

algunas pensaban que que que me estaba cachondeando de ellas o al

revés me decían convencidas ilusionadas que sí mañana ya al año que

viene y que si por lo civil o por la iglesia y yo les decía que lo que ellas

quisieran mi amor. Hasta que al día siguiente se me cruzaba otra chica

hermosa con una hermosa sonrisa con un hermoso y subterráneo clítoris

y no lo podía remediar: me volvía a enamorar y a pedirle la mano

después de hacerlo. Ha habido meses que podría haberme casado una

docena de veces si no fuera porque siempre surgía un Pablo salvador al

quite, generalmente el taxista o el de la farmacia con su pizca de

sensatez, y que iban repartiendo excusas alegando en mi defensa

enajenación mental transitoria. Y qué es el amor sino eso. Antes había

una enfermedad de verdad casi incurable que se llamaba amor y era como

una cárcel interior, me lo ha contado Pablo el profesor y Pablo el de la

farmacia me habló de medicinas y mejunjes que aliviaban el mal de

amores. Si hubiera vivido en la Edad Media estaría encerrado en un

manicomio. En la inmobiliaria mi jefe me obliga a que atienda sólo a

clientes masculinos después de ponerle repetidas veces en apuros y haber

estado a punto de perder el trabajo.

Ahora, desde hace unos meses por primera vez creo que no me he

enamorado de la mujer más luminosa de la tierra. Ella vive arriba, a dos

o tres metros de mi cabeza, hemos hecho el amor, me ha sonreído y

regalado sus partes, todas, y sin embargo ni siquiera le he pedido que se

case conmigo.

Definitivamente la puta de mi vecina me está volviendo loco.


CINCO.

LOS VIAJES DE GULLIVER.

(C)

A PUNTO DE DESPEGAR EL AVION EN EL QUE VA A VIAJAR MUY

LEJOS. O TOMANDO EL SOL EN LA PLAYA.

C.- Viajar es mi obsesión, de ahí mi afición a las putas. Uno sólo puede

sentirse libre viajando, yendo de un sitio para otro sin necesidad de

querer ser de ese sitio o de otro. Es tan reconfortante ser un apátrida. En

eso han coincidido los pensadores más lúcidos de todos los tiempos: los

nacionalismos se curan viajando, las cadenas se rompen viajando, los

prejuicios desaparecen viajando. Somos mejores viajando, conscientes de

que somos una gota muy fea dentro de un océano magnífico y diverso. El

problema es la pasta, con mis clases en la universidad y las pensiones que

les paso a mis dos ex no puedo permitirme demasiados lujos,

exceptuados los chárter de saldo, de vez en cuando un congreso y alguna

escapadita en la que el bolsillo manda demasiado, así que desde que

descubrí que cada mujer es un viaje alucinante intento viajar dentro de

ellas lo más posible. Es más barato y además imprevisible.

Geográficamente, cuando estás con una mujer viajas a otro planeta, otro

sexo, otra mentalidad. Deberían repartir folletos pero no, ahí te apañes, te

dice la madre naturaleza, por eso los hombres exploramos y exploramos a

las mujeres en nuestra ridícula obstinación de conquista y por mucho que

las recorremos nunca llegamos a conocerlas lo suficiente, qué digo,

nunca llegamos a concerlas ni un poquito así: son tan complejas, tan

ricas, tan superiores. Y ya en otro aspecto más a nuestro alcance las


mujeres nos ayudan a viajar hasta su cuna. Así he estado en Helsinki

(hylväá tulppaani ), en una pequeña isla al sur de Croacia (völint-te), en

la isla de Poros ( agapao/ agapimú...), en... bueno, sólo me falta por

conocer Nueva Zelanda y parte de Africa. Estuve casado con una

americana de Beverly Hills que se llamaba Kate, como todas las

americanas de Beverly Hills, tenía silicona en los pechos, como casi

todas las americanas de Beverly Hills y fue una pena que su cirujano no

le hubiera puesto un poco en el cerebro, como deberían ponerse

prácticamente, bien, me callo. Era brillante antes de, una ostra aburrida

durante y una cajetilla de Winston después de. Con ella viajé a América

sin salir de mi barrio. Después me di cuenta de que era sólo del Norte,

menos mal. América, gracias al demonio, imagino, es otra cosa. Las

mujeres de aquel continente con las que he estado – putas en su mayoría-

me lo han demostrado. Kate fue mi primer viaje y la única decepción a

medias de esta larga travesía en la que vivo, aunque te queda siempre la

convición de que cualquier viaje merece la pena por sí mismo, incluso si

no se llega a ninguna parte o se acaba mal. Y si no que se lo digan a

Gulliver: Liliput no es el objetivo, el objetivo es viajar a Líliput.. La

novatada me costó la cuarta parte del sueldo que le paso cada mes.

Mi segundo viaje oficial fue una portuguesa, Fernanda y esa ya era otra

cosa. El viaje duró un año, el doble que el de la americana, fue sensual y

melodioso como un fado y se interrumpió como un tango cuando una

noche en Alfama me embarqué en el cuerpo de Giulia, una puta

italoargentina que me transportó hasta el más cálido de los inviernos.

Entonces supe que para viajar no hacía falta casarse. El aprendizaje me


costó otra pensión de cuarto de sueldo. Desde entonces se acabaron los

viajes oficiales aunque he seguido viajando por libre, visitando

prácticamente todos los países, casi siempre sin salir de mi ciudad. Solían

ser escalas de un día y –como mucho- de una semana. Resulta difícil

creer que en diez kilómetros cuadrados encuentres putas de ciento treinta

y dos nacionalidades distintas. Y te enteras de que existe Tuvalu, por

ejemplo, un país cerca de las Islas Fidji que no tiene más de diez mil

habitantes, pues bien yo he estado allí estando aquí, con una preciosidad

que cortaba la respiración. Todos los rincones del mundo juntos en tu

pequeño rincón. Ni los juegos olímpicos. Al fin y al cabo se trata de un

juego, erótico, aunque no ganen medallas. De vez en cuando disfruto

también del viaje con una mujer que no sea puta, quiero decir, bueno, que

no trabaje como tal. Raramente: es mucho más fácil –y si haces cálculo,

más económico- zarpar con una profesional.

Y con cada abrazo, con cada caricia, aunque ella tenga la boca ocupada o

no le apetezca y no hable nada o no conozca mi idioma, cada mujer con

la que he viajado me ha descubierto siempre lo mejor de sus paisajes y

sus silencios.
TRECE.

POLVO.

( A, C, D, E )

C SOSTIENE UN PEQUEÑO FRASCO EN LA MANO.

LAS CENIZAS DE B.

FRENTE AL MAR O A UNA CAMA, CÓMO NO.

LEE SOBRE EL FRASCO Y CUANDO TERMINA LO PASA A UNO DE

SUS AMIGOS.

C.- Pablo, hombre. PRESENTACION: envase conteniendo 150 gramos de

sus cenizas. COMPOSICION CUANTITATIVA: Cada miligramo de

ceniza contiene aproximadamente 1.000 gramos de concentrado de carne

de recuerdos.

D.- INTRODUCCION: Pablo es un derivado humano que no posee

acción analgésica ni antiinflamatoria en sí mismo, pero alivia la memoria

de sus amigos Pablo Pablo Pablo y Pablo y ayuda a recuperar el apetito

vital y sexual en las etapas fisiológicas y psíquicas de más deterioro.

A.- INDICACIONES: Malestar corporal generalizado, bajas vibraciones y

mala leche repentina, hipocondrias capullas, apatía nocturna, impotencia

y en ocasiones intoxicación etílica.

También dolor agudo de alma.

E.- POSOLOGÍA: Simple contemplación del resto de los restos. Una sola

ceniza contiene cincuenta años de existencia, rabietas, juergas, soledades

y felicidad parcial. Colocar un gramo sobre la yema del corazón, del dedo

corazón, y mirar detenidamente a través.

Tratamiento exclusivo por vía ocular, no esnifar ni ingerir.


C.- CONTRAINDICACIONES: Momentos de hiperactividad o

desmadre generalizado. Felicidad inusitada. Clímax.

D.- INCOMPATIBILIDADES: No debe administrarse combinado con

momentos de contemplación de una mujer, y más si ésta es hermosa, está

desnuda y dispuesta para. Evitar complementarlo con la ingestión de

fármacos antidepresores y whisky de reserva.

A.- EFECTOS SECUNDARIOS: Emoción descontrolada, lágrimas

desmedidas. Tampoco es eso: todo en la vida tiene un límite.

Incluso la vida.

E.- INTOXICACION Y SU TRATAMIENTO: En el caso de excesiva

dependencia, romper el frasco inmediatamente, llamar a Pablo, Pablo y

Pablo y montarse una escapada de vicio en mi honor.

PAUSA.

A.- Ayer tuve un sueño un sueño como un regalo para Pablo. Iba yo de gran

ejecutivo todo puesto en mi limusine* pero os podéis imaginar que quien

conducía era yo, el chófer con su gorra de plato y su uniforme iba de

copiloto y perdidas en el asiento de atrás las dos secretarias del Director

General que era yo apuntando en sus libretas lo que yo les dictaba y al

mismo tiempo sirviendo champán francés en larguísimas copas que

hacían clinc cada vez que rozaban nuestros labios y siete móviles

sonando al mismo tiempo. Me dirigía en persona a inaugurar el último de

mis establecimientos de PABLO’S CLUB, una multinacional de alterne

dedicada exclusivamente a la mujer

C.- No sales de tu taxi ni en sueños qué pesadilla

E.- Como el 99%


A.- No no no se trataba de eso era todo lo contrario: había conseguido crear

una cadena de puticlúbs en los que trabajaban sólo hombres

D.- ¿Gigolós?

A.- No eran gigolós eran putas putas pero hombres y las mujeres iban allí con

toda libertad *ya me entendéis como vamos nosotros y le decían al

caballero me gustas cómo te llamas de dónde eres y después le

preguntaban al caballero en cuestión cuánto y regateaban o no hasta

terminar en la cama y viajar hasta los países más exóticos que dirías tú

Pablo, * y dale no estoy hablando de gigolós, estoy hablando de putas

que eran hombres que no sé si os habéis puesto a pensar que no hay y yo

me pregunto ahora fuera del sueño cómo se las apañarán las pobres

mujeres en general que se sientan solas como nosotros cuando tengan

ganas de y no puedan acudir a

D.- Hombre lo que se dice libertad

E.- Gigolós, como los gigolós

C.- En Suecia los hay y en Dinamarca creo, aunque pocos

E.- Un excepción

A.- Eso es: una excepción que yo había conseguido pulverizar instalando por

todo el planeta más de cien PABLO’S CLUB en honor a nuestro querido

amigo ¿y sabéis que? en cada uno de los locales que inauguraba esparcía

un poco de sus cenizas éstas y por eso me encontraba en una limusine.

PAUSA

C.- A Pablo le hubiera gustado compartir ese sueño ...

D.- El bueno de Pablo con sus obsesiones.

C.- A qué Pablo te refieres.


D.- A éste, al que se tendrá que contentar a partir de ahora con

acompañarnos desde este frasco, en el bolsillo de uno de nosotros, al

bueno de Pablo con su salud de hierro.

E.- Y su próstata.

PAUSA.

D.- Es todo tan absurdo.

C.- Menos ellas, ya sabes.

PAUSA.

A.- Oye

C.- Qué

A.- Una pregunta

C.- La última

A.- Vale

C.- Di

A.- ¿Habrá putas en el cielo?

C.- Pues claro joder faltaría más.

Me puedes decir si no cómo Dios va a poder aguantar tanta eternidad.

F i n

Helsinki, Camagüey, Poros, Tuvalu,

Lisboa...
... Alicante, 1999.

DIEZ.

MILAGRO.

(ByC)

DESPUES DE.

Me he follado a María Magdalena.

acabo de follar con María Magdalena.

Hay una puta que se llama así.. Y acabo de estar con ella.

me he follado a María Magdalena ¡a la auténtica María Magdalena!

la puta de Cristo, la de la Biblia, coño, esa a la que se acercó y la trató

como una persona y no como a una apestada y desde entonces las putas

empezaron a entrar en el reino de los cielos...

Tampoco me importa si no me creéis, tampoco sé si me lo creo

yo, me lo he tomado a guasa al principio pero lo malo es que cuando

venía para acá he empezado a tener mis dudas y eso me preocupa

Todo ha empezado porque Pablo me ha dicho que había chicas

nuevas en el Cisne, pero yo no es que tuviera demasiadas ganas, ya

sabéis, la próstata. Y el caso es que me encuentro fenomenal, lo unico

que me duele es el presentimiento.Bueno, pues me he ido al cine

Quiero que me guste: a todo el mundo le gusta el cine. Me he ido al cine,

la película estaba empezada, pienso: mejor. Hasta que llega el poli bueno

de paisano conduciendo en su coche reluciente, va a los juzgados a

declarar por la muerte de un delincuente al que le había vaciado el


cargador, y coge el gilipollas y encuentra aparcamiento directamente, tú,

a la primera, sin buscarlo ni nada, en pleno San Francisco, llega y aparca

en la misma puerta de los juzgados, tenía el hueco exacto para meter

aquel pedazo de coche, qué casualidad, así de fácil tú. Me pongo malo

me pongo y sin querer me sale un grito: ¡mentira, mentira! He oído

abucheos, se me ha puesto todo el cine en contra, como si no tuviera

razón...Y me ha entrado una mala hostia, bueno, la mala hostia que me

entra, ya sabéises me he levantado y me ido directamente al Cisne, a

buscar un poco de verdad.

Y allí he conocido a la mismísima María Magdalena.

Como dicen los americanos in person.

Al principio todo ha resultado de lo más normal: busco a ver si había

algún Pablo en la barra pero era demasiado temprano, veo en efecto que

había chicas nuevas, se me acerca una así, muy exótica: ojos negros, pelo

muy muy largo y muy muy negro, edad indefinida...

Entre veinte y dos mil años...

Un buen par de peras tras un escote trasparente, y lo de siempre:

que si me invitas a una copa, que si cómo te llamas, noto que habla con

acento

acento raro, no era de aquí, como mora pero sin ser mora. Me dice que

se llama María Magdalena, yo le dejo caer de forma así más o menos

indirecta que no me suena a nombre para, ya sabes, y ella lo coge en plan

directa y me suelta te equivocas no hay mejor nombre para una puta que

el de María Magdalena, la madre de todas las putas. Y me dice lo de puta

sin reparos, suena bien en su boca, a desparpajo, a dignidad, a nombre de


medicamento milagroso... Me dice que es de Judea, no de Israel, no, de

Judea, de un pueblecito cerca de Belén, lo tengo a huevo y le suelto el

chiste para hacerme el simpático: ¿Sabes cómo se llaman los habitantes

de Belén? Belemnitas, me dice. Qué va, le digo y empiezo a reirme, ya

sabes que siempre me río antes de acabar, “figuritas”, repito para que se

entere y lo coja ,“figuritas”, ¿lo coges?.Belén/figuritas. No lo coge, se le

queda la cara a cuadros

Me coge de la mano y me lleva a un reservado: yo no sé si es

como castigo o como premio o para que no le castigue más con mis

chistes. Nos vamos a la cama, me desnudo y ella deja el bolso en

la mesita: es el momento que más me gusta, ya conoces mis aficiones.

Observo. Me vuelven loco los bolsos de las putas, llevan de todo y

siempre me sorprenden. El otro día me tocó una que sacó un yo-yó.

Pues ésta lo primero que saca, antes de los preservativos y sus cosas, es

un crucifijo

Joder.

Un crucifijo de este tamaño, no muy grande, me dice ¿te importa? Y

sonríe, me dice es mi jefe. Y va y lo pega en la pared, pom, así, a medio

metro del cabezal de la cama, se queda allí el crucifijo, clavado, como si

tuviera un adhesivo con el cristo aquel agonizante al que todavía le

quedaran ganas de vigilar.

Después va al servicio y trae una pequeña palangana con agua, mete mis

pies en ella y me los lava con mucha delicadeza.

Fue Cristo quien le lavó los pies, no al revés.


Pero Cristo estaba allí, en su cruz, no iba a bajar, supongo. Y yo,

francamente, de Mesías tengo poco.

Me lava los pies –yo creía que me iba a lavar el pito, como a veces pasa,

¿no?- No. Los pies. Como un rito. Y dice algo entre dientes, como si

rezara. Termina y se le ilumina la cara, se santigua y y y bueno, lo demás

ya os lo imagináis.

¡Divina!.

Sé que suena a chiste pero no, de verdad, genial, me ha subido al cielo

Lo único así un poco palo era el Cristo ahí sin quitarnos el ojo, pero al

cabo de cinco minutos María Magdalena te lo hacía olvidar.

Sé que algunas se lo montan así, escenifican su puterío, les irá bien,

supongo... también tienen derecho.

Pero no no no no, no es el caso

Yo no soy creyente, es decir, sí: creo en muchas cosas: en la amistad, en

la muerte, en un buen vino, en un mal libro, en las putas...

Pero es que... hasta hoy nunca había levitado.