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Carta a un Amigo

Cuya Esperanza es Equivocada


Hno. Carlos Rocha M.

¿Esperanza. . . sin esperanza?

Esperanza, todos buscamos una esperanza, entendemos por esperanza la


posibilidad de que algo suceda, aun sin tener hechos ciertos y verificables que
aseguren que lo que se espera realmente sucederá.

Si a esa falsa esperanza, como en una de esas maléficas pócimas de los cuentos
infantiles, añadimos nuestro propio pecado, obtendremos como resultado las más
desastrosas consecuencias, llenas de dolor y desencanto o desesperanza.

Eso es lo que le sucedió a la madrastra mala del cuento de Blanca nieves, ella tenía
la esperanza de ser la mujer mas bella del reino. Su pecaminosa vanidad la llevaba
día tras día a preguntarle a su espejo quien era la más bella del reino. Su
esperanza estaba puesta en su propia belleza, ella confiaba en su propia belleza
para ser feliz. Su corazón estaba en su propia belleza, pero era una esperanza sin
fundamento, era vanidad, por eso un día el espejo mágico ya no respondió como
solía hacerlo: “eres tu”, ahora respondió: “la mas hermosa del reino es Blanca
nieves”!

En menos de lo que la reina imaginó su esperanza se vino al piso y a partir de ese


momento se entregó a toda clase de artilugios y pecados a fin de recuperar su
perdida esperanza, ahora mezcló su vanidad con venenos y pócimas buscando
“matar” aquello que había destruido su esperanza. Finalmente no lo logró y se vió
perdida para siempre.

Claro este es un cuento infantil, un cuento de hadas, al final todos sabemos que
nada de lo narrado es cierto, pero sirve para ilustrar la realidad de muchos que
fundamentan su esperanza en hechos inciertos.

En busca de la esperanza muy frecuentemente nos elaboramos nuestro propio


cuento de hadas en el que mezclamos nuestro propio pecado y ambición en una
maléfica pócima que al final solo nos lleva a una grande y profunda tristeza, eso es
lo que le ha pasado últimamente a miles de codiciosos colombianos que pusieron su
“esperanza”, “esperando” que algo sucediera, sin tener hechos ciertos y verificables
esperando hacerse ricos, vendieron sus propiedades, pidieron sus cesantías,
solicitaron préstamos e hicieron muchas otras “pócimas mágicas” para invertirlos
en pirámides que les daban la “esperanza” de retornarles sus dineros con
rendimientos de hasta el 200 y 300%.
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Hno. Carlos Rocha M.

Esa “esperanza” de hacerse ricos, bien pronto mostró que no era sólida ni real y
hoy miles de miles están “desesperados” porque la realidad les ha mostrado que
esa pócima mágica no funcionó, algunos incluso han llegado al suicidio, justamente
porque no tienen esperanza.

Por estos días, miles de personas, entre quienes posiblemente te encuentres tu,
cifran su esperanza en la “navidad”.

¿Curioso verdad? Lo que estoy afirmando es que por estos días posiblemente tu
estás depositando tu esperanza, la posibilidad de que algo suceda en tu vida, algo
que te haga feliz, pero posiblemente la estás depositando sobre hechos que no son
ciertos, ni verificables y que al final te dejarán como a esos miles de colombianos,
desesperado, angustiado y sin un verdadero cambio en tu vida.

Estas son solo algunas de esas ofertas de falsas esperanzas que por esta época
navideña, tu encontrarás: Sea feliz, compre ahora y pague después; sea feliz, es
tiempo de embriagarse, gozar y ser feliz; sea feliz, viaje ahora y ahorre las
primeras tres cuotas; sea feliz, acuda a actos religiosos, calme su conciencia y
disfrute la vida. ¡¡ Es Navidad !!

Tan solo ocho días después de la navidad, si tu has basado tu esperanza en esas
“pócimas mágicas para ser feliz” tu ya no estarás buscando “esperanza” en los
regalos, los viajes, el licor, los actos religiosos, la estarás buscando en el nuevo
año, en los nuevos propósitos, por eso muy seguramente consumirás doce uvas y
pedirás un deseo por cada una, muy seguramente saldrás con tus maletas a darle
la vuelta a la manzana, para tener la esperanza de viajar, muy seguramente usarás
ropa interior amarilla, para la buena suerte y decorarás tu mesa con espigas, para
tener la esperanza de que el año nuevo te será abundante y próspero.

Como dicen las Escrituras: Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es


vanidad.

Y tan solo ocho días después, todas tus esperanzas habrán muerto, ahora solo te
queda la “esperanza” de conseguir el dinero para pagar los créditos en que te
metiste cuando buscabas la felicidad en dar y recibir regalos, en viajar, en
enrumbarte y en toda una serie de falsas “esperanzas”. Ahora el espejito mágico te
dirá “tu no eres el mas feliz del reino, para ti no hay esperanza”.

La razón es que tu esperanza está mal fundamentada, no tiene un soporte firme


como la Roca.
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Hno. Carlos Rocha M.

¿Cuál es la relación entre lo que acabo de decir


y la verdadera esperanza y cuál la relación con la navidad?

La navidad mi querido amigo tiene un fundamento cierto, válido, sólidamente


cimentado, la verdadera navidad (no como tu posiblemente la estás celebrando) es
la única esperanza verdadera y perdurable. Nota que estoy diciendo “verdadera
navidad”

Como lo acabamos de ver, en nuestro lenguaje corriente el término “esperanza”


tiene un significado muy distinto al de la palabra bíblica. El uso corriente de la
palabra “esperanza” implica mucha incertidumbre o lo que es lo mismo, no nos da
certeza, no nos provee seguridad.

Por el contrario en la Biblia, el término “esperanza” habla de la anticipación


confiada de un hecho, acontecimiento o evento que ciertamente
sucederá”1; por cuanto se basa en las promesas de Dios.

Por ejemplo, tu recuerdas la historia de Abraham y Sara, los dos, viejos, sin hijos y
Sara estéril. Un día, contra toda posibilidad humana, Dios les prometió un hijo, y
mira lo que dicen las Escrituras sobre la esperanza de Abraham:

El creyó en esperanza contra esperanza,


para llegar a ser padre de muchas gentes,
conforme a lo que se le había dicho:
Así será tu descendencia.

Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo,


que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años),
o la esterilidad de la matriz de Sara.

Tampoco dudó,
por incredulidad,
de la promesa de Dios,
sino que se fortaleció en fe,
dando gloria a Dios,
plenamente convencido de que era también poderoso
para hacer todo lo que había prometido.
Ro.4:18-21

1
MacArthur John y Mack A. Wayne; Una Nueva Mirada a la Consejería Bíblica; Ed. Caribe; E.U;
1966, pag. 277
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Nota que dice: “el creyó”, es decir, con confianza y fe permanente, Abraham
expresó certidumbre.

El término creer “Con mayor frecuencia, expresa una certidumbre.


Creer es considerar que algo o alguien es digno de confianza,
implica un acto de plena confianza o fe. Este es el énfasis la primera
vez que aparece «Y [Abram] creyó en el Señor, y Él se lo reconoció
por justicia»

Lo que esto quiere decir es que Abram tuvo confianza plena en Dios;
que no le temía (v. 1), no es tanto que creyera en las palabras de
Dios, sino en Dios mismo. Tampoco nos dice el texto que Abram
creyó en Dios en el sentido de aceptar lo que Él dijo como «veraz» y
«digno de confianza» (cf. Gen_45:26), sino que sencillamente creyó
en Dios. En otras palabras, Abram llegó a tener una relación especial
con Dios en lugar de una relación impersonal con sus promesas. Es
aquel Dios que siempre cumple con lo que dice; es un «Dios que es
fiel»”2.

¿Cómo creyó Abram?

“En esperanza contra esperanza”, el objeto de la esperanza era el


cumplimiento de la promesa de Dios que Abraham tendría un hijo,
en cuyo linaje la preciosa promesa de Dios –“Seré tu Dios. . . en tu
simiente todas las naciones de la tierra serán benditas. . . Así será
tu simiente”-, tendría cumplimiento.

Llegó un tiempo en el cual, hablando en términos humanos, esta


esperanza parecía de imposible cumplimiento. Sin embargo “contra
toda esperanza”, o sea, a pesar de que el nacimiento del hijo de la
promesa parecía imposible, Abraham “en esperanza” –aquí el
convencimiento de que Dios sería fiel a la promesa- continuaba
confiando en Dios. Resultado: la esperanza fue cumplida, de tal
modo que, por medio de su hijo Isaac, Abraham llegó a ser “padre
de muchas naciones”.3

2
Vine (ESP) AT; e-Sword 7.95 – La Espada Electrónica de Dios.
3
Hendriksen William, Comentario al Nuevo Testamento, Romanos, Libros Desafío; 2001, E.U., pag.
181.
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Nota las siguientes expresiones sobre la esperanza de Abraham: “no se debilitó en


la fe al considerar su cuerpo”; “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de
Dios, sino que se fortaleció en fe”.

Esa es la “esperanza” que tu y yo necesitamos: sin duda, sin incredulidad, sino


fortalecida por la fe y la única de la cual podemos depender, una esperanza
fundamentada en hechos ciertos, fundamentada en las promesas de Dios, porque
Dios es veraz en todo y cumple todas sus promesas.

Dios no es hombre, para que mienta,


Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
El dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará?
Nm. 23:19

Ahora, tu preguntarás,
¿porqué necesito esperanza?

La respuesta es sencilla, porque todos los hombres, incluidos tu y yo, nacemos SIN
esperanza, es mas, no solo nacemos SIN esperanza sino que nacemos condenados
a una muerte eterna producto del pecado de Adán en el paraíso.

Recuerda que Dios creó el universo y al hombre

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.


Gn.1:1

Y creó Dios al hombre a su imagen,


a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó.
Gn.1:27

y por lo tanto Dios es soberano sobre la creación y sobre el hombre.

Dios soberano mandó al hombre abstenerse de comer del árbol de la ciencia del
bien y del mal:
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo:
De todo árbol del huerto podrás comer;
mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás;
porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás.
Gn.2:16-17
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pero el hombre rebeldemente y fundamentado en una esperanza incierta,


desobedeció. Una esperanza incierta porque su fundamento fueron las palabras de
Satanás contrarias al mandato divino:

Entonces la serpiente dijo a la mujer:


No moriréis;
sino que sabe Dios
que el día que comáis de él,
serán abiertos vuestros ojos,
y seréis como Dios,
sabiendo el bien y el mal.
Gn. 3:4-5

sobre esa mentirosa afirmación de Satanás, Eva fundamentó la esperanza de


“alcanzar la sabiduría sin el riesgo de morir”:

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer,


y que era agradable a los ojos,
y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría;
y tomó de su fruto, y comió;
y dio también a su marido,
el cual comió así como ella.
Gn.3:6

Pero de inmediato su “esperanza” se desvaneció:

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos,


y conocieron que estaban desnudos;
entonces cosieron hojas de higuera,
y se hicieron delantales.

Y oyeron la voz de Jehová Dios


que se paseaba en el huerto, al aire del día;

y el hombre y su mujer se escondieron


de la presencia de Jehová Dios
entre los árboles del huerto.

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo:


¿Dónde estás tú?
Y él respondió:
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Oí tu voz en el huerto,
y tuve miedo,
porque estaba desnudo;
y me escondí.
Y Dios le dijo:
¿Quién te enseñó que estabas desnudo?
¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
Gn.3:7-11

Así que en un momentico, la esperanza del hombre y de la humanidad, por cuanto


se fundamentó en promesas inciertas y mentirosas se desvaneció para siempre.

Y es lo que está sucediendo con la celebración de la navidad, millones de personas


alrededor del mundo, entre las que posiblemente estés tu, fundamentan su
esperanza en las mentiras del comercio: compra, regala, endéudate, paga después
y serás feliz, celebra, embriágate y serás feliz; viaja, recorre el mundo y serás feliz;
acude y celebra actos religiosos, inclínate delante de imágenes y serás feliz; y mas
grave aun en la manera de concebir la navidad, muchos la definen,
equivocadamente como una fantasía. “si lo puedes creer, lo puedes lograr”; “tu la
llevas en el corazón”, etc.

La esperanza de Adán y Eva de desvaneció en un abrir y cerrar de ojos, por cuanto


esa esperanza los condujo a pecar, rechazaron la palabra de Dios oyendo y
obedeciendo a Satanás, eso se llama pecado, el pecado es iniquidad, maldad.
Rechazo de la voluntad de Dios. No solo es la mera infracción de la ley, sino el
rechazo de la voluntad de Dios, el vivir a espaldas de Dios, la disposición mental
que lleva al pecador a hacer la propia voluntad en oposición a la de Dios.

Dios dijo: “del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás”, Satanás en
abierta contradicción, dijo: “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis
de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”
Adán y Eva, tristemente cifraron su esperanza en las palabras de Satanás.

La advertencia de Dios, había sido clara: “porque el día que de él comieres,


ciertamente morirás.” Y justamente eso fue lo que pasó, Adán y Eva y toda la
humanidad en Adán, murió. “La muerte es el salario de la desobediencia a la orden
divina. La muerte es física por cuanto nuestro cuerpo retorna al polvo. También es
y sobre todo, espiritual. Desde su caída, Adán y Eva fueron echados de la presencia
de Dios y privados de su comunión . Desde entonces los pecadores nos
encontramos “muertos en delitos y pecados”-Ef.2:1-.
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¿Quienes murieron? . . . ¡¡¡ Todos ¡!!

Y eso te incluye a ti y a mí. Es decir, la única esperanza que teníamos era la muerte
eterna, eternamente separados de Dios.

Pero Dios hizo una promesa y la cumplió y es sobre esa promesa que debemos
fundamentar nuestra esperanza, Gn.3:14-15:

Y Jehová Dios dijo a la serpiente4:


Por cuanto esto hiciste,
maldita serás entre todas las bestias
y entre todos los animales del campo;
sobre tu pecho andarás,
y polvo comerás todos los días de tu vida.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer,


y entre tu descendencia
y la descendencia suya;
ésta te herirá en la cabeza,
y tú le herirás en el talón.

He ahí la verdadera esperanza; en razón del pecado todos los seres humanos
nacemos muertos en nuestros delitos y pecados, sin esperanza, o dicho de otra
manera: con la única esperanza del hecho cierto de que iremos por la eternidad a la
muerte y sufrimiento que se dan por el estar separados de Dios, pero Dios que es
grande en misericordia, prometió y anunció un redentor, es decir, nos dio
verdadera esperanza, una esperanza fundamentada en la promesa de Dios de que
enviaría a uno que nos salvaría de nuestro pecado.

Esa mi querido amigo, es la verdadera esperanza, el hecho ciertísimo de un


Salvador, esa mi querido amigo es la verdadera celebración de la navidad, el
cumplimiento de nuestra esperanza, el cumplimiento de la promesa de Dios, por
esa razón es que Dios, por medio del ángel Gabriel anuncia, como anuncia el
nacimiento de Jesús:

4
Explica EDWARD J. YOUNG Prof. AT Seminario Teol. Westminster en su INTROD AT “La
serpiente fue el instrumento de Satanás. A la serpiente que habla, no se le puede
considerar por lo tanto, como una simple leyenda. La historicidad de la narración está
probada por 2 Corintios 11:3 (compare también Juan 8:44). Si consideramos el relato de la
caída que demuestra ser historia como si fuera sólo una leyenda simbólica, ¿no nos
obligaría el deseo de ser consistentes, el que también consideráramos el relato de nuestra
redención como sólo una leyenda simbólica?”
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Hno. Carlos Rocha M.

Y dará a luz un hijo,


y llamarás su nombre JESÚS,
porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Mt 1:21

Y ahora,
concebirás en tu vientre,
y darás a luz un hijo,
y llamarás su nombre JESÚS.
Lc.1:31

Esa es la verdadera esperanza un Redentor, Jesús, el salvará a su pueblo de sus


pecados.

Dios lo anunció desde el momento mismo en que el hombre perdió toda esperanza
y Dios cumplió su promesa, lo que estamos celebrando hoy y cada época de
navidad es el hecho cumplido del nacimiento de Hijo de Dios, pero no para traer
regalos, ni buena suerte, ni para calmar la conciencia en actos religiosos, la
verdadera celebración es que tenemos una verdadera esperanza sólidamente
fundamentada en el hecho cierto de que Dios, se encarnó, se hizo hombre para
llevar a buen término la obra de la redención.

Así que amigo, te invito a reenfocar tu esperanza, es mas te exhorto a rendirte a


los pies de Cristo
En el principio era el Verbo,
y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios.
Jn.1:1

Y aquel Verbo fue hecho carne,


y habitó entre nosotros
(y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre),
lleno de gracia y de verdad.
Jn.1:14

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo:


He aquí el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Jn.1:29
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Cuya Esperanza es Equivocada
Hno. Carlos Rocha M.

Quien creó el universo, se hace hombre, por amor el hombre.

El mismo Dios que prometió y dio esperanza al pueblo en cuanto al nacimiento del
Salvador, es el mismo Dios que hoy te llama a arrepentimiento, con la promesa de
que te salvará eternamente. El si te puede prometer felicidad y esperanza.

Carlos Rocha M
carlosrocha@marketingyportales.com
Diciembre de 2008