1.3 Tú decides: ¿Cómo saber que una muestra de una sustancia está más contaminada que otra?

*Toxicidad
Distribución de temas por equipo 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. Caso de juguetes Mattel Artesanías mexicanas y plomo Teflón Desodorantes Plásticos El asesinato de Napoleón Arma química La dosis hace el veneno, ¿o no? Natural vs Química

Antes Primera fase

 Se plantea a los estudiantes un problema real de su ámbito
profesional y se les pide que trabajen en pequeños grupos de seis a ocho alumnos. El problema se presenta a través de medios diferentes (vídeo, informes de investigación, entrevistas, etc.). Basándose en el conocimiento que ya poseen, se les pide que formulen un primer posicionamiento individual y que organicen las ideas y el conocimiento que pueden relacionarse con él. Cuando ya no pueden avanzar más con sus propios conocimientos, deben determinar qué competencias y nuevos conocimientos necesitan para tomar una desición y dónde los pueden obtener (bases de datos, redes y otra información en línea, entrevistas, etc.).

Durante Segunda fase  Corresponde al estudio autodirigido, que no está organizado por el docente sino por el propio grupo, que determina las tareas que deben distribuirse y quién se encargará de llevarlas a cabo. Los estudiantes acuerdan con él, el tiempo que se les asignará para esta fase.  Asimismo, deberá facilitárseles todos los medios de que se disponga para alcanzar su objetivo, como acceso a la información, salas de reunión, etc. Tercera fase  Los alumnos se reúnen para examinar y aplicar la información obtenida, mejorar su comprensión del problema y buscar diversas soluciones. Algunos autores (Engel, 1997; Barrows y Kelson, 1996; Wilkerson y Gijselaers, 1996) sostienen que en esta fase los estudiantes deben comparar lo que sabían sobre el problema antes y después de iniciar el trabajo. A su vez, deben determinar qué nueva información necesitarán o qué preguntas quedaron sin respuesta.  Asimismo, han de examinar su labor a fin de evitar errores al trabajar sobre otras situaciones, y elaborar conceptos y establecer conductas que puedan extrapolarse a nuevos problemas. En esta fase, los alumnos redactan un informe preliminar que presentarán en la última fase, cuando se evalúe el trabajo realizado. Final

Cuarta fase

 Los estudiantes se autoevalúan en relación con diversos
aspectos, tales como su capacidad de solución de problemas, los conocimientos adquiridos y el aprendizaje del estudio autónomo. Además de estas evaluaciones individuales, los compañeros ofrecen comentarios. Los docentes participan en esta fase evaluando a cada miembro del grupo durante la misma sesión. Si lo desean, los grupos pueden, además, planear actividades adicionales para complementar su aprendizaje.

Consignas por equipo 1. Caso de juguetes Mattel Es usted funcionario de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra riesgos sanitarios) y tiene que tomar una decisión en relación a aprobar o no la salida del mercado de un producto que contiene Plomo. 2. Artesanías mexicanas y plomo Es usted funcionario de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra riesgos sanitarios) y tiene que tomar una decisión en relación a aprobar o no la salida del mercado de un producto que contiene Plomo. 3. Teflón Es usted funcionario de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra riesgos sanitarios) y tiene que tomar una decisión en relación a aprobar o no el uso de teflón en sartenes para elaborar alimentos de consumo humano. 4. Desodorantes Es usted funcionario de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra riesgos sanitarios) y tiene que tomar una decisión en relación a aprobar o no el uso de desodorantes en mujeres, pues parece tenerse información que relaciona su uso con el desarrollo de cáncer de mama en mujeres. 5. Plásticos Es usted funcionario de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra riesgos sanitarios) y tiene que tomar una decisión en relación a aprobar o no el uso de plásticos, pues parece haber indicios de que su uso está asociado al desarrollo de cánceres en los humanos. 6. El asesinato de Napoleón Es usted investigador histórico y está tratando de dilucidar el misterio de la muerte de Napoleón. Parece haber dos hipótesis: muerte por envenamiento por arsénico o muerte por cáncer. Tiene información sobre amabas posibles causas de muerte y debe tomar una decisión científicamente sustentada. 7. Arma química Usted forma parte de n comité de bioética en relación a la prohibición del uso de armas químicas. Tiene que decidir qué parámetros utilizará para hacer una clasificación de las sustancias a prohibir en un futuro protocolo de no agresión entre países. 8. La dosis hace el veneno, ¿o no? ¿Qué tan cierta es la frase elaborada por Paracelso? 9. Natural vs Química ¿Qué tan cierta es esta diferencia promovida por modas de supuesto acercamiento o revaloración del contacto con la naturaleza?

Retirará Mattel México14 líneas de juguetes por alto contenido de plomo Señala la firma que los consumidores deberán comunicarse a los Centros de Servicio para realizar la entrega voluntaria de los productos Fabiola Llanos/ Redaccíón EL UNIVERSAL.com.mx El Universal Ciudad de México Jueves 02 de agosto de 2007 La empresa de juguetes Mattel retirará del mercado mexicano 14 líneas de productos de la marca Fisher–Price que registran alto contenido de plomo, luego que se diera a conocer en Estados Unidos que los estándares de calidad no son aptos para los menores. En entrevista con EL UNIVERSAL.com.mx, Fernando González, jefe de relaciones públicas de la marca en el país, señaló que los consumidores que tengan en su poder cualquiera de los productos considerados para la recolección deberán retirarlos de manera inmediata y llamar al Centro de Servicios Mattel de México, donde recibirán instrucciones para un proceso de restitución. "El esquema para la devolución se realizará a través un servicio de mensajería con cargo a Mattel en el que a vuelta de correo se les hará llegar un cupón para el canje de otro producto". Precisó que los consumidores podrán comunicarse a los siguientes teléfonos para la aclarar las dudas: en el Distrito Federal al 59 05 51 00 a las extensiones 5206 y 5210, y para el interior de la República comunicarse al 01 800 463 59 89. El proceso de recolección incluye productos que se comercializaron en México desde el 1º de mayo hasta agosto del 2007. http://www.el-universal.com.mx/notas/440581.html

Intoxicación por plomo La intoxicación crónica por plomo se llama saturnismo, y para su diagnóstico se recurre a 4 pilares: 1º fuente intoxicante, 2º clínica toxicológica, 3º análisis de laboratorio y 4º criterio de absorción. El plomo ingresa al organismo por varias vías, principalmente la oral. 1 mg. diario durante 15 días basta para que aparezcan glóbulos rojos punteados. Se calcula que una persona absorbe diariamente el 50 % de la dosis necesaria para producir síntomas perceptibles, siendo así el margen de seguridad es muy estrecho. Al aumentar la cantidad de plomo, éste se va depositando en los huesos y otros puntos, como trifosfato plúmbico (en lugar de trifosfato cálcico), aumentando la contaminación y sin que por ello tenga manifestaciones clínicas. El enfermo que tiene una cantidad considerable de plomo en su organismo, está "contaminado", pero no está "intoxicado". Esta etapa, fundamental para el diagnóstico preventivo de otras más graves se llama "presaturnismo". Luego, por una absorción más abundante o por un proceso intercurrente, el plomo es rápidamente removido de sus depósitos e ingresa al torrente circulatorio, desencadenando los síntomas típicos de la intoxicación. Aquí el enfermo está intoxicado. "Contaminación" significa tener plomo; "Saturnismo" tener los síntomas causados por ese plomo. DIAGNOSTICO DE SATURNISMO 1)- FUENTE INTOXICANTE a)- Profesional: industria metalúrgica (soldadores, laminadores, chapistas, mecánicos, etc.), trabajo con acumuladores y baterías eléctricas, pintores (principalmente los de automóviles y con mayor razón si son metalizados) y obreros de fábricas de algunas pinturas, fábricas de plomo, linotipistas y obreros gráficos, herreros, obreros de fábricas de cables, de tinturas, de municiones, de vidrio, industria automotriz, alfarería, mecánicos dentales, esmaltadores, grabadores, pulidores, joyeros, mineros, fábricas de instrumentos musicales, de nitroglicerina, de caños, de curtido de pieles y cueros, de masilla, de productos plásticos con piroxilina, de azulejos, de papeles plateados, plomeros y albañiles, fábrica de latas para conservas (la soldadura), etc. En resumen, casi en cualquier actividad en la que se fabrica "algo", el individuo está en contacto con el plomo y puede intoxicarse si no se toman los recaudos necesarios. b)- Accidentales: Cenizas con sales de plomo, como se puede ver en las vecindades de fábricas que expelen tales tóxicos por sus chimeneas, intoxican por vía inhalatoria y también oral, suelen ser graves por la contundencia y rapidez de aparición de los síntomas. Pinturas, cuando contienen plomo como base de colorantes o como antióxido (cromato de plomo, óxido de plomo o minio, hidrocarbonato de plomo). Considerando que toda persona, sin importar su clase socioeconómica, tiene acceso a ellas, y en especial los niños por su costumbre de llevarse elementos a la boca, el número de víctimas puede ser enorme. El agua de cañerías nuevas solubiliza el plomo, y esta solubilización es favorecida por la costumbre de conectar a los grifos las descargas a tierra de diversos electrodomésticos. Los cabezales metálicos de los sifones de soda son atacados por el ácido carbónico, formando carbonato de plomo. Alimentos envasados en latas de conserva, donde el contenido ácido (vinagre) origina acetato de plomo con el metal usado en la soldadura. Frutas tratadas con arsenito de plomo como insecticida. Perdigones alojados en el cuerpo de una persona luego de un disparo, liberan muy pequeñas cantidades de plomo, y se torna peligroso en este sentido cuando son muchos. 2)- CRITERIO CLINICO: Se agrupan los síntomas en cuatro grandes síndromes, de acuerdo con el tropismo del plomo por ciertos aparatos de la economía: a)- Síndrome neuropsiquiátrico: irritabilidad, vómitos de origen central, pica, convulsiones, encefalopatía hipertensiva (en pediatría), coma, paresias, parálisis, cefaleas persistentes, psicopatías diversas, impotencia sexual, frigidez, astenia, insomnio, neuritis ópticas, etc. b)- Síndrome gastrointestinal: constipación pertinaz, ribete gingival (de Burton) y manchas yugales, disgeusias, inapetencia, cólicos abdominales, dolores espasmódicos difusos, dispepsias, síndrome pseudoulceroso. c)- Síndrome hematológico: anemia microcítica e hipocrómica (pigmentarias), punteado basófilo en los hematíes. d)- Síndrome urinario: glucosuria, aminoaciduria (ácido deltaaminolevulínico, glicina).

Estos síntomas no son patognomónicos de saturnismo y pueden darse de manera permanente o esporádica. Tienen carácter orientador, para sospechar saturnismo, más aún si se asocian varios de ellos y de distintos grupos en forma aleatoria. Nos acercaremos más si en la anamnesis recabamos datos sobre fuente intoxicante. 3)- CRITERIO DE ABSORCION Y DEPOSITO PLUMBICO: Se obtiene con el análisis de coproporfirina III en orina (más de 30 mg %), no es patognomónico, también la vemos en la intoxicación por talio. Glóbulos rojos punteados, en proporción 0,1 por mil o más. Radiografías de huesos largos (en jóvenes), con incremento en la densidad de las metáfisis y diáfisis (donde es más activo el depósito cálcico, reemplazado por plomo en el intoxicado). 4)- CRITERIO DE LABORATORIO TOXICOLOGICO: La presunción se corrobora por investigación de la plombemia (normal hasta 40 mg por 100 gramos de sangre), de 40 a 80 mg presaturnismo o contaminación y más de 80 mg saturnismo.. También se investiga la plomburia: más de 80 mg de plomo en las 24 horas en pacientes sin tratamiento, indican saturnismo. La plomburia es más fidedigna que la plombemia para la vigilancia del enfermo y la valoración de los resultados del tratamiento (las concentraciones en orina son fijas, mientras que las plasmáticas cambian fácilmente).

Albergará Pátzcuaro el segundo concurso nacional de barro sin plomo La asociación civil Barro sin Plomo, con sede en Pátzcuaro, actualmente trabaja en las gestiones para crear la marca colectiva Barro sin plomo, lo que permitiría certificar las piezas artesanales que no contengan este material tóxico y en consecuencia, recuperar el mercado nacional, que se perdió cuando se difundió que la alfarería contenía plomo y causaba daños a la salud. En entrevista con La Jornada Michoacan, Bárbara Garrido y Anna Oleary, asistente técnica y encargada de mercadeo y programas de Barro sin Plomo, comentaron la naturaleza de la asociación y anunciaron que el próximo 4 de febrero, Pátzcuaro será sede del segundo Concurso Nacional de Alfarería Tradicional de Barro sin Plomo "Don Vasco de Quiroga". "Barro sin plomo nació en abril de 2003; trabajamos específicamente con artesanos de alfarería vidriada de Michoacán, Puebla, Jalisco, Tlaxcala y el estado de México; iniciamos con un trabajo en el cambio de técnica del vidriado con plomo a uno que no lo contiene, en razón de que el mercado estadunidense exigía piezas sin plomo. Una vez que cambió la técnica trabajamos con artesanos en la promoción y venta de su obra", refirió Bárbara Garrido. ¿Qué tan difícil ha sido convencer a los artesanos de las ventajas de la técnica de esmalte sin plomo? Ha sido difícil porque ellos llevan toda una vida trabajando con plomo. Los efectos negativos de éste no se ven al día siguiente, sino que pueden pasar muchos años para que se muestren sus efectos y los doctores no asocian con el plomo las enfermedades en huesos, ojos, sangre, estómago o pulmones, que presentan los artesanos, por eso ha sido difícil convencerlos. Por el lado de las ventas les decimos que tienen un comprador que puede hacerles tres pedidos al año, pero exige que las piezas no tengan plomo y así los hemos convencido de no usarlo. Otro aspecto que argumentan para no cambiar de técnica es que el uso de greta sin plomo incrementa los costos de producción. Actualmente, la greta u oxido de plomo es lo doble de caro que el esmalte sin plomo. En la mayoría de las comunidades en que trabajamos, el esmalte es más barato que el oxido de plomo, entonces ese argumento pierde validez. ¿Realmente se abren muchas oportunidades en el mercado al no usar plomo en la alfarería? También hay gente que como consumidora, al difundirse que había plomo en las piezas se negó la oportunidad de comprar artesanía porque se asustaron. Se tiene que hacer una labor de convencimiento y explicación de que no toda la artesanía contiene plomo para que el consumidor quiera comprar otra vez la alfarería. Anna Oleary se suma a la conversación y señala: "Se cerró el mercado nacional pero nosotros estamos abriendo el mercado de exportación artesanal para que los productores puedan tener clientes en Europa o Estados Unidos y tratamos de contactarlos con la gente que compra constantemente". ¿Hay alguna forma de certificar la cerámica sin plomo? Estamos en coordinación con la Secretaría de Salud para buscar la manera de certificar las piezas sin plomo, sin embargo ello funcionaria sólo en México, ya que en Estados Unidos no aceptan ningún tipo de certificación. Ellos hacen las pruebas instantáneas de solubilidad del plomo, que consisten en aplicar a las piezas químicos especiales que tiñen la pieza que contiene material tóxico y aquella que detectan aunque sea con residuos de polvo de plomo no es aceptada. Por su parte, Bárbara Garrido destacó: "El Fonart o Casa de las Artesanías, por ejemplo en sus tiendas de venta hace la distinción entre la alfarería sin plomo y aquella que sí lo contiene. Aquí, en Pátzcuaro existen tiendas de artesanías que venden exclusivamente productos sin plomo y en San Miguel de Allende sucede lo mismo". ¿Con cuáles comunidades de Michoacán han realizado esta labor de convencimiento para que dejen de usar plomo y posteriormente se lleve a cabo la promoción de sus productos? Estamos trabajando en la Cañada de los 11 Pueblos, Capula y Santa Fe de la Laguna. Primero, les hablamos de las posibilidades que tiene en el mercado la alfarería sin plomo, así como de las formas en que afecta a la salud la técnica a base de oxido de plomo. Hay otro periodo de evaluación de las necesidades técnicas de cada artesano

y se les enseña a usar el esmalte sin plomo con base en ellas, así como la calidad que debe alcanzar la pieza para introducirla al mercado. También los capacitamos en aspectos técnicos como la limpieza del horno, la construcción de nuevos hornos que consuman menos leña, procesos de quema y estrategias de mercadeo. En total trabajamos con 40 artesanos michoacanos, aproximadamente. Por medio de becas, Anna Oleary se encarga de conseguir becas en Estados Unidos y el presidente de la asociación lo hace en México. Actualmente trabajamos con una beca, que se ganó hace un año del Banco Mundial y con la Secretaria de Economía. Anna Oleary agregó: "Este proyecto fue fundado por la Agencia Internacional de Desarrollo que nos ha apoyado, al igual que la Fundación American Express". ¿Cuál es el mercado que tienen tanto en México como en el extranjero? Tenemos una alianza con Aid to Artisans, una asociación sin fines de lucro de Estados Unidos. Ellos trabajan con un enfoque en el mercadeo y han apoyado este proyecto durante seis años. "En julio de este año participaremos en la Feria Internacional de Santa Fe, Nuevo México, a la que asisten muchos coleccionistas de arte popular y esta año se cuenta con la visita de mayoristas. Ahora estamos enfocados en el mercado del suroeste de Estados Unidos. En junio tenemos la Feria Internacional del Regalo, en Los Ángeles. Cada mes realizamos diversos eventos, por ejemplo en febrero tenemos un concurso en el Museo de Arte Popular de Pátzcuaro; en marzo, un evento con el cónsul de Guadalajara, en Puerto Vallarta. En mayo, un evento con el Museo Mexicart, en Texas y a principios de octubre, estaremos en Carolina del Norte. "El mercado nacional nos ha costado más trabajo, precisamente por el miedo que existe con respecto de la cerámica sin plomo y este año trabajaremos en ganar más clientes nacionales". Un factor que ha determinado mucho la relación entre instituciones y artesanos o tiendas y artesanos, es el precio en que se compra la pieza y el costo en el que se vende que muchas veces supera en cien por ciento la cotización del productor, ¿ en cuanto compran y al momento de vender en qué porcentaje se incrementa la pieza con respecto del valor original? Todos nuestros gastos los cubre el cliente. Nosotros le compramos la pieza al artesano y el ir por ella, el empaque y envío se le cobra al cliente, por eso se incrementa el valor 50 o 60 por ciento con respecto del precio en que compramos al artesano. "Fonart incrementaba considerablemente el precio de venta porque le hacía préstamos a los artesanos que se supone se otorgaban, gracias al incremento del valor de la pieza". Una vez definido el perfil de Barro sin Plomo es menester mencionar que el próximo cuatro de febrero impulsarán el segundo Concurso de Alfarería Tradicional de Barro sin Plomo "Don Vasco de Quiroga", en el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro. El concurso se desarrollará en tres categorías: Rescate de Formas, Nuevos Diseños y Nuevos Valores. Bárbara Garrido señaló que la categoría Nuevos Valores, está dedicada a artesanos menores de 21 años, ya que la asociación ha detectado que en las comunidades de Michoacán existen muchos niños que demuestran gran calidad en las piezas que realizan, y agregó que dicha categoría trata de demostrar a los artesanos jóvenes que cuentan con apoyo para que no dejen de hacer alfarería y tampoco "se nos vayan al norte". En la categoría Rescate de Formas se otorgará un premio único de 7 mil pesos; en Nuevos Diseños, se destinará al primer lugar 5 mil pesos; segundo, 3 mil pesos, y tercero, 3 mil; Nuevos Valores, otorgará un premio único de 5 mil pesos. El concurso se lleva a cabo a nivel nacional y ya se han recibido piezas de Puebla, Oaxaca, Chiapas, estado de México, Jalisco y Tlaxcala, las cuales serán evaluadas por un jurado integrado por: Margarita de Orellana, directora de la revista Artes de México; Marta Turok Wallace, subdirectora de Programas Sociales del Fonart; Cándida Fernández de Calderón, directora de Fomento Cultural Banamex; Adriana Rivera, directora de Relaciones Públicas y Comunicación Interna American Express; Martha Zertuche, de la tienda de artesanías El Sipalito; Wakana Higuchi, profesora del Colegio de Arte y Ciencias de la Vida, y Ricardo Calderón, artesano de Patamban.

La exhibición y venta de alfarería vidriada que participa en este concurso se inaugurará el próximo cuatro de febrero a las 19 horas en el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro. http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2006/01/31/20n1con.html

El asesinato de Napoleón En septiembre de 1967, la señora Esther Castellani murió en Vancouver después de haber estado enferma durante nueve meses. Tiempo después de su entierro una mujer llamó al Ministerio de Justicia de Canadá para decir que la señora Castellani había sido asesinada. Si se le concedía la inmunidad revelaría la identidad del culpable y la forma utilizada para realizar el crimen. El informe de la autopsia atribuía la muerte a una infección viral con crisis cardiaca. Como quiera que la mujer insistía, el Ministerio acabó por otorgarle la inmunidad. Ella contó entonces detalladamente como, con la complicidad del marido, René Castellani, ella había envenenado a la victima con arsénico. René Casstellani le había prometido casarse con ella después de haber cobrado el importe del seguro de un seguro de vida, pero una vez cobrada la cantidad, había cambiado de opinión. El cuerpo fue exhumado y los cabellos analizados. Exactamente como hemos visto hacerlo con los de Napoleón. El resultado demostró que la tasa de arsénico era suficientemente elevada como para provocar la muerte. El señor Castellani fue arrestado, reconocido culpable y condenado a 25 años de prisión. El 26 de septiembre de 1967, día del juicio, el doctor Moscovitch, que atendió a la paciente, declaró que no habiá sospechado nunca en el envenenamiento por arsénico, ni tampoco los expertos a los que consultó. Precisó : la posibilidad de la presencia de arsénico no fue sospechada por ninguno de nosotros. Durante la enfermedad de la señora Castellani, fueron realizados 125 análisis sin descubrir la presencia de arsénico. El doctor Moscovich añadió que el envenenamiento por arsénico presenta diferentes aspectos y los síntomas son, con frecuencia, engañosos. Es exactamente lo que llevó al doctor O’Meara a creer sucesivamente que Napoleón sufría de disentería, de escorbuto, de la gota de úlceras o de otras enfermedades. Si un médico considera separadamente dos o tres síntomas provocados por el arsénico, no puede determinar la verdadera causa de la enfermedad. Para diagnosticar el envenenamiento por arsénico, debe tener en cuenta todos los síntomas en su conjunto y ver que todos ellos son específicos de la intoxicación mediante arsénico. A menos de estar prevenido, hay pocas posibilidades de que el médico piense en el envenenamiento por arsénico, los síntomas vistos por separado se parecen a los de muchas otras enfermedades. Solamente cuando son vistos en su conjunto aclaran el envenenamiento. Permítanme mostrarles un ejemplo de los síntomas descritos por un testigo. El doctor Francesco Antonmarchi era el médico personal de Napoleón. En su diario, con fecha 26 de febrero de 1821, escribe: « El Emperador que estaba bastante bien después del 21 ha tenido un brusca recaída, tos seca, vómitos, ardor en las entrañas, agitación general, ansiedad, sentimiento de ardor casi insoportable acompañado de una sed ardiente”. El 27 de febrero: « El Emperador está peor que ayer, la tos seca es más violenta, y unas penosas náuseas que no han cesado hasta las siete de la madrugada. El análisis muestra una nueva punta de presencia de arsénico en el segmento de cabello correspondiente a esas fechas, lo que prueba que Napoleón había absorbido una dosis de arsénico en ese momento. Ahora, es necesario que sepan que Napoleón no murió a causa del envenenamiento por arsénico, sino que en realidad fue asesinado en dos fases, según el método utilizado por los envenenadores profesionales de la época. El método clásico para matar a alguien sin dejar muestras incluía una fase latente (arsénico) y una fase mortal (el golpe de gracia). La fase latente del envenenamiento

de Napoleón comenzó en junio de 1816 mediante la intoxicación por arsénico. El arsénico es incoloro, in olor y sin sabor y puede ser mezclado sin riesgo de detección en los alimentos y las bebidas. Es suficiente una pequeña cantidad contenida en un pequeño envoltorio, para cometer un asesinato. Napoleón fue envenenado por arsénico progresiva y periódicamente, a fin de destruir su salud y de hacer creer que declinaba de una forma natural a causa de una enfermedad normal. Matarle brutalmente habría desencadenado una nueva revolución en Francia donde era todavía profundamente admirado por la inmensa mayoría de la población y del ejército. Para llevar a buen término esta primera fase del proceso, el asesino debía tener acceso a los alimentos y bebidas que el Emperador consumía, pero debía evitar envenenar a cualquier otra persona. Los alimentos consumidos en Longwood House eran compartidos por todos los que habitaban en la casa, pero Napoleón tenía su vino personal que era el vino de Constanza, un vino importado de Ciudad del Cabo especialmente para él. Era el único que consumía ese vino. El resto de los habitantes consumían diferentes vinos en función del abastecimiento. En los diarios y notas, los ocho testigos oculares informan, al filo de las páginas, de más de treinta síntomas de la intoxicación por arsénico, tal como son descritos en los libros más modernos sobre toxicología.

Arma química Las armas químicas son armas que utilizan las propiedades tóxicas de sustancias químicas para asesinar, herir o incapacitar al enemigo. El armamento químico se diferencia de las armas convencionales o armas nucleares porque sus efectos destructivos no se deben principalmente a una fuerza explosiva. El uso ofensivo de organismos vivientes (como el ántrax es considerado uso de armas biológicas más que armas químicas; productos tóxicos producidos por organismos vivos (Ej. toxinas como la toxina botulínica, ricina o saxitoxina son considerados armas químicas. Según la Convención sobre Armas Químicas de 1993, se considera arma química a cualquier sustancia química tóxica, sin importar su origen, con la excepción de que sean utilizados con propósitos permitidos. Las armas químicas están clasificadas como armas de destrucción masiva por las Organización de las Naciones Unidas y su producción y almacenamiento está proscrita por ya mencionada convención de 1993. Aproximadamente 70 químicos diferentes han sido utilizados o almacenados como agentes de armas químicas durante el siglo XX. Según la Convención, las sustancias que son suficientemente tóxicas como para ser usadas como armas químicas están divididas en tres grupos según su objetivo y tratamiento: • Grupo 1 – No tienen prácticamente ningún uso legítimo (si existe alguno). Solo son utilizadas para invesitgación o con objetivos médicos, farmacéuticos o defensivos (Ej. prueba de sensores de armas química o trajes de protección). Entre estas sustancias se encientran los agentes nerviosos, la ricina, lewisita y el gas mostaza. Cualquier producción de más de 100 g debe ser notificada a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas y ningún país puede tener almacenada más que una tonelada de estos químicos. • Grupo 2 - Estas sustancias no cuentan con usos industrtiales a grand escala, pero pueden aplicarse con efectos considerables a pequeña escala. Algunas de ellas son el dimetil metilfosfonato, precursor del sarin pero que es también utilizado como material no inflamables, y el Thiodiglycol, el que es precursor químico utilizada para la fabricación de gas mostaza pero que también es ampliamente usado como solvente en tintas. • Grupo 3 – Sustancia que tienene usos industriales importantes a gran escala. Entre ellas se encuentran el fosgeno y el chloropicrine. Ambos han sido utilizados como armas químicas pero el fosgeno es un comoponente importante para la fabricación de plásticos y el chloropicrin es usado como pesticida. Se debe informar de cualquier planta que produzca más de 30 toneladas al año y puede ser inspeccionada por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas. Agentes de la guerra química Un producto químico usado para la guerra se llama «agente de guerra química» (en inglés, CWA), y habitualmente es gaseoso a temperatura ambiente, o puede ser un líquido que evapore rápidamente. Este tipo de líquidos se llaman «volátiles», o pueden tener una alta presión de vapor. Los humos resultantes son tóxicos, y de ahí el término «gas venenoso», usado para describir un arma química usada en forma gaseosa. Muchos agentes químicos fueron diseñados en forma volátil con el fin de lograr una mejor dispersión en una gran área rápidamente. Los primeros objetivos de la investigación sobre agentes químicos no eran la toxicidad, sino el desarrollo de agentes que pudieran afectar a la piel a través de la ropa, haciendo inútiles las máscaras de gas. En julio de 1917, los alemanes emplearon por primera vez al gas mostaza, el primer agente que, a pesar de la máscara de gas, penetraba el cuero y la tela para infligir dolorosas quemaduras en la piel. Persistencia Las armas químicas se clasifican de acuerdo a su persistencia, una medida del tiempo en que el agente químico permanece activo tras la diseminación. Los agentes químicos se dividen entre persistentes y no persistentes. Los agentes clasificados como no persistentes pierden efectividad tras unos minutos o horas. Los agentes puramente gaseosos como el cloro son no persistentes, como tampoco los altamente volátiles como el sarín y muchos otros agentes nerviosos. Tácticamente, los agentes no persistentes son mucho más útiles contra objetivos que

deben ser tomados y controlados en poco tiempo. Hablando en forma general, los agentes no persistentes presentan sólo peligro por inhalación. En contraste con los primeros, los agentes persistentes tienden a permanecer en el entorno por periodos más largos, como una semana, complicando la descontaminación. La defensa contra los agentes persistentes requiere protección para largos periodos de tiempo. Los agentes líquidos no volátiles como los agentes en ampolla y el agente nervioso oleaginoso VX no se evaporan fácilmente, y por lo tanto, presentan gran peligro al contacto. Clases de agentes de guerra química Los agentes de la guerra química se organizan en muchas categorías de acuerdo con la forma en que afectan al cuerpo humano. Los nombres y números de las categorías varían un poco de fuente a fuente, pero los tipos generales de agentes de guerra química son los siguientes:
Tipos de agentes usados en las armas químicas Clase de agente Ejemplos Síntomas Efectos Velocidad de acción Persistencia Notas Los agentes nerviosos son cientos a miles de veces más letales que los que atacan la piel, los agentes pulmonares o los venenos que afectan la sangre.

Agentes nerviosos

Gas sarín, tabun, soman

Dificultad para respirar, sudoración, babeo incontrolado, convulsiones, oscurecimiento de la visión.

Inhibe la desintegración del neurotransmisor acetilcolina en las sinapsis de los afectados.

Vapores: De segundos a minutos Piel: De 2 a 18 horas

El VX es persistente y peligroso al contacto; otros agentes no son persistentes y principalmente son peligrosos por inhalación.

Agentes sanguíneos

Cianuro de hidrógeno

Respiración rápida, convulsiones, y coma.

Evita el uso normal del oxígeno por los tejidos corporales de manera que los órganos vitales dejan de funcionar en cuestión de minutos. Agudo dolor de quemazón, conjuntivitis, grandes ampollas llenas de líquido en la piel que curan lentamente y se pueden infectar

Acción inmediata

No persistentes y peligrosos por inhalación.

Todos basados en el cianuro

Vesicantes (causantes de ampollas)

Gas mostaza, Lewisita

Quemazón en ojos y piel.

Vapores: 4 a 6 horas, los ojos y los pulmones quedan afectados más rápidamente; la piel: 2 a 48 horas

Persistente y peligroso por contacto.| Usado para incapacitar más que para matar colapsando las instalaciones médicas. Se han utilizado ampliamente en la Primera Guerra Mundial pero con la llegada de los agentes neurotóxicos más eficaces han quedado obsoletos. En las últimas décadas estos agentes han sido

Agentes pulmonares (Agentes asfixiantes; toxicos pulmonares)

Fosgeno

Dificulta la respiración; efecto lacrimógeno.

Daña e inunda el sistema respiratorio provocando asfixia; los supervivientes sufren a menudo de problemas respiratorios crónicos. Provoca un dolor punzante agudo en los ojos y ceguera

De inmediata a 3 horas

No persistente y peligrosos por inhalación.

Agentes lacrimógenos

gas lacrimógeno, gas pimienta,

Fuerte irritación de los ojos.

Inmediata

No persistente y peligrosos por inhalación.

CS, CR, CN

temporal.

utilizados a menudo como elementos antidisturbios de lo cual toman el nombre de agentes antidisturbios.

Agentes discapacitantes (o paralizantes)

BZ

Confusión, fabulación no voluntaria, alucinaciones, unidas a la regresión a comportamientos automáticos de origen imaginario tales como arrancarse la ropa.

Disminuye el Inhalados: 30 efecto de la min a 20 acetilcolina en el horas; Piel: afectado. hasta 36 Provoca efectos horas en el sistema después de nervioso la exposición periférico que de la piel al son contrarios a BZ. La los observados duración en las típica es de intoxicaciones 72 a 96 con gases horas. nerviosos.

Extremdamente persistente en suelo y agua y encima de la mayoría de las superficies; peligroso por contacto.

-

Existen seis tipos de agentes: • Los agentes que dañan los pulmones (pulmonares), tales como el fosgeno, • El cianuro, • Los agentes vesicantes o que causan ampollas, tales como la mostaza, • Agentes que atacan el sistema nervioso, tales como GA (tabun), GB (sarin), GD (soman), GF y VX. • Agentes incapacitantes, tales como BZ, y • Agentes de antidisturbios o antimotines (similares a MACE).

La Dosis Hace al Veneno ¿Cierto o No? Por Nancy Trautmann http://www.actionbioscience.org/esp/environment/trautmann.html ¿Cómo debe determinarse el grado de toxicidad de las substancias? Existen dos opiniones opuestas: • • • "La dosis hace al veneno" mantiene que todos los químicos son tóxicos cuando la dosis es lo suficientemente alta. El contra-argumento dice que la sensitividad a los químicos varía considerablemente, dependiendo en la especie y en el estadio de su vida. A pesar de esta incertidumbre, y para poder proteger la salud de la gente y del medio ambiente, algunos gobiernos se adhieren al Principio Precaucionario.

Las noticias frecuentemente incluyen historias sobre químicos tóxicos encontrados en nuestros alimentos, en el agua y en el medio ambiente. ¿Pero qué significa el llamar a una sustancia "tóxica" versus "no tóxica? La toxicidad indica el grado al cual una sustancia es venenosa a los organismos biológicos, incluyendo a los seres humanos. La forma tradicional de hacer pruebas de toxicidad es la de contar cuántos organismos de laboratorio se mueren o sufren problemas de salud cuando se ven expuestos a varias concentraciones de una sustancia en particular. Sin embargo, en años recientes, este método para estimar el grado de riesgo que presentan los contaminantes químicos se ha visto atacado. La controversia se basa en cual es la mejor manera de determinar la toxicidad de químicos selectos con el fin de poder fijar límites diseñados para la protección de la salud pública. Los dos puntos de vista opuestos se presentan a continuación. Argumento: La dosis hace al veneno A pesar de que algunas sustancias son consideradas como no tóxicas, el hecho es que cualquier químico puede ser tóxico si es ingerido, bebido o absorbido en mucha cantidad. Hasta los químicos que se encuentran presentes naturalmente en nuestra comida y bebida son tóxicos si son consumidos en cantidades lo suficientemente grandes. Por ejemplo: • • La cafeína en la dieta humana normal no causa enfermedad. Sin embargo, solo cincuenta veces esta cantidad puede ser letal. El ácido oxálico que se encuentra en la espinaca es inofensivo en las cantidades que uno normalmente las ingiere, pero si se consumen entre 10 a 20 libras en una sola sentada, puede causar daños a los riñones.

La toxicidad de cualquier sustancia química depende de muchos factores, incluyendo la cantidad de actualmente entra al cuerpo de un individuo. Una vez que el químico es absorbido por un organismo, puede ser metabolizado o convertido en otras formas químicas a través de procesos biológicos. La toxicidad de cada tipo de sustancia química también depende de si es excretado del cuerpo o almacenado en el hígado, los riñones, la grasa o en otros tejidos. Durante los años 1.500, un doctor suizo con el nombre trabalenguas de Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim (conocido comúnmente como Paracelso) hizo la observación de que un químico puede ser inofensivo o hasta beneficioso a bajas concentraciones pero venenoso a altas: Todas las sustancias son venenos; no existe ninguna que no lo sea. La dosis diferencia a un veneno de una medicina. (Von der Besucht, Paracelso, 1567).

Considere cuan importante es tomar la dosis correcta de una medicina o de un suplemento vitamínico. La vitamina D, por ejemplo, es un nutriente importante que promueve la buena salud cuando es ingerido en la dosis recomendada. Sin embargo, la vitamina D es también un químico altamente tóxico que, al ser ingerido en exceso, puede causar serios problemas de salud, incluyendo cálculos renales, presión alta, sordera y hasta la muerte. La noción de que "la dosis hace al veneno" provee las bases para los estándares de salud pública, los cuales especifican las concentraciones máximas aceptables de varios contaminantes en los alimentos, en el suministro público de agua potable y en el medio ambiente. La definición de estos estándares es un proceso complicado que incluye a la investigación científica y a las decisiones de políticas públicas. El primer paso es el de evaluar la toxicidad a corto plazo, o toxicidad aguda, de un químico. Ésta se mide por medio de experimentos de dosis-respuesta en organismos de laboratorio expuestos a varias dosis del químico en cuestión. • La dosis se refiere a la cantidad de una sustancia que es ingerida, inhalada o absorbida a través de la piel por un organismo. Colectivamente, estas cantidades forman la exposición de ese organismo a esa sustancia en particular. La respuesta se refiere a los cambios que ocurren en los seres vivos como consecuencia de la exposición a una sustancia en particular. Típicamente, a medida que aumenta la dosis de una sustancia tóxica, aumenta el número de organismos que muere o que muestra señales de efectos negativos sobre su salud.

Sin embargo, la toxicidad química es más complicada que los efectos agudos causados por la exposición a corto plazo en altas dosis. En años recientes ha aumentado la preocupación acerca de los efectos crónicos de la exposición a largo plazo a dosis relativamente bajas de contaminantes en las aguas, el alimento y el medio ambiente. Debido a que nuestros cuerpos metabolizan a diferentes químicos en varias maneras, las pequeñas dosis de algunos contaminantes crean efectos acumulativos que eventualmente afectan negativamente a nuestra salud, mientras que la exposición similar a otros químicos no causa ningún daño. El plomo es un ejemplo de un químico en el cual pequeñas dosis pueden resultar en una acumulación en una concentración tóxica sobre el tiempo, resultando en problemas de crecimiento y retardo mental en niños que consumen agua contaminada con plomo o que viven en hogares que tienen pinturas viejas a base de plomo en estado de degradación. Estos efectos crónicos no ocurren de repente, sino que se desarrollan gradualmente a través de la exposición a concentraciones bajas a largo plazo. Una forma de proteger al público de las exposiciones agudas y crónicas es por medio del control de las concentraciones máximas permisibles de contaminantes designados en el agua, el alimento y en el aire. La Agencia de Protección Ambiental (EPA, en sus siglas en inglés), bajo el Acta Federal de las Aguas Potables Seguras (Safe Drinking Water Act) establece los niveles máximos de contaminantes para una larga lista de químicos que potencialmente pueden encontrarse en los suministros de agua. La meta no es solo la de proteger al público del envenenamiento agudo, sino también asegurar que las concentraciones permanezcan lo suficientemente bajas para proveer protección a lo largo de toda la vida contra los efectos crónicos tales como el cáncer, los defectos de nacimiento o los daños al hígado o a otros órganos. La ley asume que para cada contaminante existe una concentración umbral por debajo de la cual el agua permanece siendo relativamente segura de tomar. El imponer estándares implica varios pasos: • Primero, las concentraciones umbral son determinadas por medio de experimentos de dosis y respuesta en animales de laboratorio. Estos

indicadores de toxicidad aguda se emparejan con la búsqueda de evidencia de los impactos potenciales de la exposición a largo plazo a dosis de bajo nivel, ya sea en animales como en humanos. Debido a la falta de certeza inherente en la traducción entre los efectos de un químico en animales de laboratorio y los efectos estimados en los seres humanos, la EPA aplica un factor de seguridad cuando calcula las dosis aceptables. Este factor de seguridad se encuentra entre 10 y 1000, dependiendo del grado de confianza que se tiene de que los datos disponibles proveen un estimado exacto de los efectos del químico en la salud de los seres humanos. Luego de haberse determinado la concentración umbral deseada para cada uno de los contaminantes de las aguas potables de consumo público, la EPA estudia las posibilidades técnicas y financieras de la provisión de agua que cumpla con estas metas deseables. Finalmente, la EPA combina los resultados de los estudios de salud y de factibilidad con el fin de seleccionar un estándar legal de agua potable que se acerque lo más posible a la meta de salud deseada.

Para los químicos que se conoce o sospecha que causan cáncer en los seres humanos se utiliza un proceso diferente. Para los carcinógenos los datos obtenidos en los experimentos con animales o en las exposiciones a los humanos son analizados para determinar si se puede identificar una dosis segura. Si no se puede determinar una dosis bajo la cual el químico se puede considerar como seguro, el estándar para agua potable se coloca a la concentración más baja que se puede obtener con la tecnología existente. Contra-argumento: La cosa no es tan sencilla. La idea de que "la dosis hace al veneno" depende de la asunción de que a mayor dosis de un químico en particular los efectos tóxicos en organismos vivientes son mayores. Sin embargo, esta asunción no es siempre la correcta. A medida que aprendemos más sobre las formas complejas en que los organismos interactúan con los químicos a los que se ven expuestos, se hace más difícil sacar conclusiones que puedan ser generalizadas a diferentes organismos y a diferentes sustancias químicas. No todos somos iguales La sensibilidad a los químicos varía de una especie a otra, de manera tal que las respuestas de los organismos de laboratorio usados en las pruebas pueden o no ser representativos de las respuestas que ocurren en los humanos. Otro problema con los estudios de dosis y respuesta es que la sensitividad a los contaminantes varía dependiendo del estadio de vida, tanto en los humanos como en otros tipos de organismos. Los individuos inmaduros, incluyendo los fetos, los infantes y los niños, muestran sensitividades mucho más grandes a ciertos químicos que los adultos. En el proceso de fijar estándares para las sustancias carcinogénicas en el agua potable, el EPA usa un adulto promedio que pesa 70 Kg. (154 libras) y que bebe dos litros de agua por día a lo largo de 70 años de vida. Claramente, no todos somos hombres adultos que pesan 70 Kg., pero esta generalización es solo utilizada para hacer los cálculos. Si se conoce que un subgrupo de seres humanos es particularmente sensible al químico en cuestión, entonces el estándar se fija para proteger al sector de la población que es más sensible. Por ejemplo, el estándar de 10 miligramos por litro (mg/L) para nitratos en agua potable se basa en que los infantes son más sensibles que los adultos a esta sustancia. (El exceso de nitrato puede causar el "síndrome del bebé azul," el cual baja la habilidad de la sangre de un bebé de poder acarrear el oxígeno.) Idealmente, todos los estándares de salud pública serían diseñados para proteger a los sectores más sensibles de la población, pero en realidad nosotros no sabemos lo suficiente acerca de los efectos crónicos de muchos contaminantes como para poder diseñar estos estándares de esta manera.

Cada químico es diferente Otro problema con el concepto de que la dosis hace al veneno es que no todas las toxicidades químicas caen dentro del patrón esperado de resultados. En una curva típica de dosis y respuesta uno puede observar que ocurren efectos tóxicos mayores con una exposición en mayores dosis a un compuesto dado. Los reguladores utilizan esta relación esperada cuando fijan los estándares que indican las concentraciones umbral bajo las cuales se cree que los contaminantes posan poco peligro. Sin embargo, los científicos han descubierto que dosis muy bajas de ciertos compuestos pueden inducir respuestas tóxicas más fuertes que dosis mucho más grandes de los mismos, aún en el mismo estadio de vida de los organismos experimentales. Los contaminantes que imitan a las hormonas son de preocupación especial por esta razón. Las hormonas son químicos producidos por nuestro cuerpo para estimular o regular funciones tales como el crecimiento, la digestión, la reproducción y la función sexual. Los contaminantes que imitan a las hormonas pueden perturbar las funciones cruciales de la vida en dosis mucho más bajas de las que antes se creían seguras, especialmente en fetos y en niños. Quizás para este tipo de compuesto el eslogan debería ser "Ninguna dosis es lo suficientemente baja." El cuadro se hace aún más complicado cuando uno considera que para algunos pocos contaminantes, se ha descubierto que en dosis extremadamente pequeñas ellos son beneficiales en vez de causar efectos negativos en organismos de laboratorio. Se cree que la causa de esto es la respuesta adaptativa del organismos al estrés. Aún cuando dosis más altas causan daño, el estrés de bajo nivel causado por las dosis extremadamente bajas parece iniciar los procesos de reparación y mantenimiento celular, lo cual lleva a resultados beneficiosos tales como la reducción del riesgo a ciertos tipos de cáncer en animales de laboratorio. A pesar de que esto parece ser una buena noticia, es importante recordar que un químico que da beneficios en una forma puede también estar causando daño en otras. Por ejemplo, a pesar de que la exposición a diminutas cantidades de un contaminante puede aumentar la respuesta del sistema inmune en hombres adultos sanos, esta misma concentración puede causar daño a los niños, a mujeres embarazadas o a personas con su sistema inmune comprometido. Antes de decidir que la exposición a niveles bajos de un contaminante es una buena idea, necesitaríamos investigar los impactos potenciales de esta exposición sobre la salud, el crecimiento, la reproducción y el comportamiento de los individuos en sus varios estadios de vida. ¿Por qué es esto importante? La manera más simple de hacer pruebas sobre la toxicidad de un químico es contar cuántos organismos sufren serios problemas de salud o mueren al ser expuestos a altas dosis. Sin embargo, estas medidas de toxicidad aguda no ayudan a los reguladores a determinar cual exposición diaria promedio de este contaminante puede ser considerada como relativamente segura sobre varios años de exposición. La toxicidad crónica es difícil de medir porque nuestros cuerpos responden a la exposición química de varias maneras. Para cada contaminante en cuestión es necesario investigar muchos efectos potenciales, respondiendo a preguntas tales como las siguientes: • • • ¿Cuáles son las probabilidades de que la exposición a largo plazo a niveles bajos de este contaminante pueda causar cáncer, asma u otra enfermedad? ¿Daña esta sustancia a las células o al material genético? ¿A qué concentraciones y sobre cual estadio de vida ocurren efectos que se pueden medir? ¿Cuál es la probabilidad de que ocurran defectos de nacimiento, tasas de crecimiento reducidas u otros impactos a los fetos o a los niños expuestos a dosis bajas de este contaminante? ¿Existe alguna evidencia de la relación potencial entre exposiciones durante

• •

estadios tempranos del crecimiento e impactos en la salud más tarde en la vida? ¿Qué tipo de pruebas de laboratorio se han llevado a cabo y hasta dónde corresponden las respuestas en organismos de laboratorio con las respuestas conocidas en los humanos? ¿Exhibe esta sustancia algún efecto inesperado en dosis extremadamente bajas?

Hace falta más investigación para clarificar las relaciones de causa y efecto entre la exposición a químicos y los efectos potenciales sobre la salud. Se han llevado a cabo muy pocos estudios en muchos contaminantes. En muchos casos, la evidencia científica es compleja, incompleta y plagada de incertidumbre. La continuación de los estudios científicos nos seguirá ayudando a entender mejor el juego complejo entre los organismos biológicos y los contaminantes químicos en los alimentos, en el agua potable y en el medio ambiente. Hace falta más investigación, pero esto siempre será el caso. Nunca vamos a entender por completo como cada uno de los incontables contaminantes a los que estamos expuestos puede afectar a la salud humana. Los reguladores deben fijar los estándares de salud pública basados en la evidencia científica disponible mientras a la vez decidir en las prioridades de financiamiento para las nuevas investigaciones científicas que estudien las áreas en donde existe el mayor potencial de riesgo y sobre las cuales nuestro conocimiento es más incierto. Invocando al Principio Precaucionario Usted puede haber oído sobre el Principio Precaucionario, una estrategia desarrollada en Europa para proteger a la salud humana y al medio ambiente como respuesta a las muchas preguntas sin respuesta (y que no se pueden responder) relacionadas a la salud ambiental y humana. El principio exige la implementación de medidas preventivas para proteger la calidad del medio ambiente y la salud pública a pesar de la incertidumbre científica. En vez de esperar a que las agencias gubernamentales fijen los estándares o las regulaciones por escrito, algunas municipalidades de los EE.UU., algunos estados y otras entidades están invocando al Principio Precaucionario para evitar la posibilidad de daños serios o irreversibles, aunque el conocimiento científico sea incompleto o no concluyente. Por ejemplo, en 1999, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles invocó al Principio Precaucionario en su decisión de limitar el uso de pesticidas en las escuelas. En el 2003, San Francisco se convirtió en la primera ciudad de los EE.UU. en adoptar un Principio Precaucionario en una ordenanza, diciendo: La falta de certeza científica absoluta sobre causas y efectos no será vista como una razón suficiente para que la Ciudad posponga la implementación de medidas económicamente efectivas para prevenir la degradación del medio ambiente o para proteger la salud de sus ciudadanos en los casos donde exista la amenaza de daños potenciales serios o irreversibles a las personas o a la naturaleza. Cualquier deficiencia descubierta en los datos científicos durante el examen de las alternativas proveerá una guía para las investigaciones futuras, pero no preverá que la Ciudad tome acciones protectoras. A medida que se haga disponible nueva información científica, la Ciudad revisará sus decisiones y hará ajustes cuando éstos sean justificados. El principio Precaucionario no afecta a los temas científicos relacionados con la medición de la toxicidad crónica o aguda. Al contrario, establece la idea de que las acciones de protección pueden y deben ser tomadas antes de tener prueba definitiva del daño potencial que el uso de cualquier químico que se sospeche pueda tener impactos tóxicos sobre la salud de los humanos o del medio ambiente.

El Teflón Causa Problemas de Salud en los Humanos El Miedo: La preocupación del público por niveles ínfimos de químicos en la sangre humana (usualmente una pocas partes por billón) no es nada nuevo. En el 2004, particular escrutinio se realizó sobre la presencia del ácido perfluoro octanoico (APFO) en el ambiente y en la sangre humana. El APFO se usa en la producción de productos al consumidor como el Teflón, y es usado en una variedad de manufac-turas, como en las industrias del automóvil y la aeroespacial. El APFO es algunas veces referido por su nombre comercial de C-8, una sustancia que contiene un producto de APFO. En el 2004, se hicieron demandas judiciales a la DuPont (el fabricante del Teflón) en relación de su reporte de información acerca de la presencia del APFO en los abastecimientos de agua y en la sangre humana, y su capacidad para atravesar la barrera placentaria de la madre hacia el feto. Reportes de medios relaciona-dos con indicaban que la DuPont había ocultado evidencia de los efectos perjudiciales del APFO, y algunos reportes distorsionaron la evidencia científica, indicando que se había hallado conclusiva evidencia de que bajos niveles de APFO eran dañinos para los humanos, cuando en realidad no lo son. ¿De Dónde Provino el Miedo? En julio de 2004, (y otra vez en diciembre de 2004), la Agencia de protección Ambiental (EPA) afirmó que la DuPont estaba en violación de las regulaciones que requerían reportar información sobre sustancias quími-cas a la EPA. Las acusaciones culpaban a la DuPont de violar las regulaciones de la EPA al no haber reportado los niveles de APFO hallados en lagunos abastecimientos de agua, y no haber reportado que se había descubierto que el APFO podía atravesar la barrera placentaria de un feto en por lo menos una traba-jadora de DuPont en los años 80. Además, en septiembre de 2004, la DuPont dirimió una demanda legal en relación a la liberación de APFO en el abastecimiento de agua cerca de las fábricas. Los reclamos en relación a los efectos dañinos del APFO están basados en estudios sobre ratas a muy altos nveles de exposición a la sustancia. La Cobertura de los Medios Mientras que los asuntos que involucraban al APFO giraban alrededor de los requerimientos legales de reportar información sobre la presencia de APFO –y no la evidencia científica de que el APFO era dañoso para los humanos- alguna cobertura de los medios indicaba que estas acciones legales mostraban que el APFO era dañino o que la evidencia que indicaba los daños había sido suprimida. Por ejemplo, un titular rezaba, “La EPA dice que la DuPont Ocultó la Peligrosidad de un Químico: la compañía supo durante 20 años que la sustancia usada para hacer el Teflón imponía riesgo para sus trabajadores y al público, acusa la agencia”. En relación a los estudios científicos del APFO, un artículo mencionaba a la afirmación del Environmental Working Group que decía, “Entre los tópicos más preocupantes está la evidencia de elevados niveles de enzimas hepáticas, cáncer de próstata, y problemas reproductivos –y que algunos de los problemas de hígado estaba presentes sin importar lo bajo que fuesen los niveles de C-8 en la sangre.” El miedo acerca de los efectos del APFO sobre la salud, del material que se usa para fabricar al Teflón, también se vio envuelto por la preocupación acerca del uso de los productos hechos con Teflón. Un reporte en el programa 20/20 de la ABC de noviembre del 2003 montó el escenario para el pánico sobre el uso de los productos de Teflón. En su discusión sobre los “peligros del Teflón”, habló de los daños potenciales del APFO como si fuese evidencia de que el Teflón en sí mismo impusiese un peligro (también embarró el asunto al discutir alegaciones sobre el daño que causaba los vapores del Teflón recalentado.” Un artículo en el 2004 aconsejaba a los

lectores “eliminar el uso de las ollas y sartenes con Teflón” ya que contenían sustancias que eran “altamente tóxicas pueden causar defectos de nacimiento y varios tipos de cáncer.” Las Conclusiones La controversia en relación con el APFO resultó de las exigencias legales de que la DuPont reportase la presencia del APFO. No reportar la presencia de APFO no se traduce, sin embargo, en la evidencia científica de que el APFO cause daño a los seres humanos. Como se ha mencionado antes, algunos estudios de la administración de elevadísimos niveles de APFO a ratas han demostrado que los animales experimentan efectos adversos. Sin embargo, la EPA ha estimado que el margen de seguridad entre niveles de APFO en la sangre de la población en general, y entre los niveles en sangre en las ratas afectadas es aproximadamente 100 - 10.000. Por consiguiente, es mentira que no hay un nivel seguro de APFO para los humanos. Además, los estudios en trabajadores que estuvieron profesionalmente expuestos a elevados niveles de APFO no han hallado efectos adversos. La reciente información interpretada como que indica elevadas tasas de cáncer debidas al APFO fueron preparadas para apoyar litigios judiciales y no fue publicada en revistas científicas con 'peer review'. Además, se debe dejar muy en claro que mientras que el APFO se usa para la fabricación del Teflón, el producto final al consumidor no contiene APFO. Mientras que la actual investiga-ción de la EPA sobre el APFO podría ser útil en aumentar la comprensión sobre el comportamiento del APFO en los seres humanos, basados en la evidencia actualizada, es muy improbable que exista un riesgo de daño humano a partir del APFO (en particular en las cantidades a las que la mayoría de las personas están expuestas).

http://mitosyfraudes.8k.com/Risks/Desodo.html Los Desodorantes Causan Cáncer El Miedo: Ya que el cáncer de mama es la segunda más frecuente causa de muerte en las mujeres de USA (sólo el cáncer de pulmón mata más) es comprensible que cualquier factor posible que contribuya a su ocurrencia atraiga tanta atención de los medios. Por desgracia, algunos reportes de factores causales potenciales no reflejan un sólido consenso científico, y por ello son más alarmistas que informan-tes. Tal es el caso de la supuesta relación entre los desodorantes, los antitranspi-rantes y el cáncer de mama. ¿De Dónde Provino el Miedo? El sitio de Internet del EWG (Environmental Working Group) es una dispuesta fuente de tales preocu-paciones desinformantes. El EWG publicó un informe de su factura llamado Profundo en la Piel (o Skin Deep) que calificaba a una variedad de ingredientes de cosméticos por su putativo peligro para la salud humana. La validez científica de su sistema de calificación es desconocida, y por ello no queda para nada claro que representa ninguna evaluación realista de riesgos de salud. Los reportes sobre la asociación entre los desodorantes/antitranspirantes y el cáncer de mama tendieron a ser más equilibrados que el reporte del EWG. Los reporteros citaron de manera típica a dos estudios recientes. Uno, McGrath) examinaba la depilación y afeitado de las axilas y el uso de desodorantes de más de 400 víctimas de cáncer de mama y halló una correlación entre la frecuencia de ese hábito y la edad a la que se había diagnosticado el cáncer de mama. Un uso más intensivo se correlacionó con un desarrollo más temperan del cáncer. El autor sugería que esta correlación indicaba una conexión causal entre la depilación, uso de antitranspirante, y el cáncer de mama. El otro estudio (Darbre et al.,) examinó ejemplos de tejidos de cáncer de mama y descubrió preservantes (parabens) en desodorantes y antitranspirantes, como también en otros productos cosméticos. Los autores concluyeron que la presencia de estas sustancias químicas suministraban apoyo para la hipótesis de que ellas habían causado el cáncer. La Cobertura de los Medios Algunos sitios de la Internet (por ej., breastcanceraction.com) parecen tomar como aceptado que las sustancias químicas en los desodorantes y antitranspirantes (especialmente aluminio y parabens) están causalmente asociadas al cáncer de mama. Otros son un poco más circunspectos, calificando a esa conexión como más especulativa, aunque apoyan la idea de que las sustancias químicas en los cosméticos deberían ser vistos como peligrosos cancerígenos. Los medios de prensa cubrieron extensamente el asutno, con reportes de Reuters usados en MSNBC, cobertura de NBc en Chicago, un reporte en el New Scientist en enero, y uno en el Milwaukee Journal Sentinel, Para crédito de ellos, en su mayor parte estos medios proveyeron un a visión bastante balanceada del tema. Describieron tanto a la reciente publicación que había sido el origen de la noticia y otros reportes que contradecían a estos hallazgos. El informe del New Scientist, por ejemplo, hacía notar que este estudio “proveía la primera evidencia de tal asociación que aparecía en una revista con peerreview, pero que está lejos de ser concluyente.” Las Conclusiones Hubo fallas en los estudios originales que minaron la fuerza de sus conclusiones. Primero, el estudio de las víctimas de cáncer de mama no tenía grupo de control: no había manera de saber si mujeres de edad similar, grupos étnicos, o estilos de

vida que no habían desarrollado cáncer de mama tenía los mismos o diferentes estilos de higiene. Si ellos eran los mismos, eso no apoyaría la asociación entre tales hábitos y el cáncer de mama. Además, un anterior estudio epidemiológico que había incluido a 813 mujeres con, y a 793 mujeres sin cáncer de mama, no había descubierto esa asociación. Este es un más poderoso diseño experimental que permite a los investigadores determinar si los hábitos o las sustancias bajo escrutinio podrían explicar por qué un grupo de mujeres desarrolló cáncer de mama mientras que un grupo similar no lo hizo. El estudio que había descubierto parabens en el tejido de tumores de mama era también defectuoso al no haber examinado otros tejidos del cuerpo, tejido sanos de mama de los pacientes, o tejidos de mujeres sin cáncer de mama para descubrir la presencia de estos compuestos. Además, como se notó en el análisis del Nacional Cancer Institute, este estudio no mostró que la fuente de los parabens hallados en los tejidos de mama fueran ciertamente desodorantes o antitranspirantes. Los medios de prensa que cubrieron esta historia, como se ha notado más arriba, eran usualmente responsables por la indicación de la naturaleza preliminar de la evidencia, y típicamente suministraron información o citaron a otros investigadores que estaban en desacuerdo con la conclusión de que los desodorantes causaban el cáncer de pulmón. Pero, uno se podría preguntar, dada la naturaleza no concluyente de los estudios que elevaban el fantasma de tal asociación, ¿por qué fueron cubiertos, en primer lugar? Seguramente titulares como “Estudio: Desodorantes Asociados con Cáncer de Mama?” o “Desodorantes, depilación, pueden causar cáncer de mama,” dan la impresión de que hay una sólida razón para creer que estas especulaciones son significativas. El público estaría mejor servido si los medios diesen menos espacio a los estudios que fueron pobremente diseñados o demasiado pequeños para ser significativos por sí mismos.

Los Plásticos Causan Cáncer El Miedo: Este año vio una gran cantidad de atención de los medios a una supuesta asociación entre los plásticos y el cáncer. Muchos artículos de diarios afirmaron que los ftalatos, conocidos cancerígenos en los roedores, se podrían estar filtrando en nuestras comidas desde los envases plásticos y film de polietileno cuando esos plásticos son calentados o congelados. Los titulares variaron desde un perturbador “Los Peligros del Plástico: Su Film de Polietileno Podría estar Filtrando Químicos a uno directamente aterrador: “¿Una Dosis Diaria de Peligro? Los Plásticos Están Por Doquier, y También los Venenos que Ellos Liberan" Muchos otros medios de prensa, en especial diarios universitarios, denunciaron al Nalgene en botellas de agua, las durables botellas de agua de plástico popular entre los estudiantes y entusias-tas de la vida al aire libre, porque libera bisfenol A (BPA) en el agua de las botellas. Algunos creen que el BPA causa anormalidades hormonales en los ratones (no todas las autoridades están de acuerdo con este efecto, sin embargo). Numerosos grupos preocupados por el ambiente aconsejaron contra el uso de las botellas de plástico con Nalgene. Algunos hasta lo llaman “maligno.” Jamás se ha demostrado que estas sustancias químicas hayan causado ninguna suerte de efecto adverso en la salud humana, particularmente a las bajas dosis que podrían provenir de los envases de plástico o botellas de agua. Los roedores en los estudios toxicológicos del BPA fueron inyecta-dos con enormes cantidades de los químicos durante cortos períodos de vida – para nada un escenario análogo a la exposición humana. Los efectos del BPA en los roedores no han sido replicados ni observados en otros estudios. Peor, y más importante, debemos tener en mente que aún en el caso de que los plásticos estuviesen filtrando cancerígenos animales en nuestras comidas, esa comida probablemente contendría muchas más sustancias cancerígenas que ocurren de manera natural; miles de alimentos contienen sustancias químicas naturales que provocan cáncer en los roedores pero que no han demostrado ser cancerí-genos en los seres humanos.

NATURAL VS QUÍMICA http://historias-de-la-ciencia.bloc.cat/post/1052/119266 Desde hace un tiempo está de moda culpar a la química y a la biotecnología de muchos de los males de la humanidad. ¡Lo natural es bueno, lo químico es malo!, argumentan muchos. Contraponer la química a la naturaleza (la biotecnología en este caso) tiene mucha repercusión social. Está claro que lo natural tiene fácil defensa, pero basándome en el libro citado en fuentes voy a ejercer de abogado del diablo en nuestra historia de hoy. Por poner un ejemplo los antiparasitarios. "¡La patata sin pesticidas! ¡Todo natural!". Cuando llega un producto así al mercado, más caro, por supuesto, se agota en seguida. Las madres lo compran a sus hijos estando seguros que su salud no corre ningún peligro. ¿Veis? No hace falta química para comer unas patatas más saludables. Pues bien, resulta que para que una patata no se la coman los parásitos (bien sean grandes o pequeños) genera pesticidas de forma natural. Los depredadores son ahuyentados o diezmados porque las patatas han desarrollado sustancias cancerígenas, teratógenas (que producen malformaciones en el feto), venenosas, etc. Es más: si una patata es suficientemente resistente por sí sola a los parásitos, es que es rica en toxinas que produce ella misma. Las patatas que os comento fueron un caso real que sucedió en EEUU en los años 60. Esa patata milagrosa (variedad lenape) contenía mucha más solanina de la esperada. La solanina, a través de cierto mecanismo químico, bloquea la transmisión de los impulsos nerviosos y por ello resulta tóxica para algunos incómodos animalillos, entre los que se incluye el hombre. Tampoco se había estudiado si la solanina era cancerígena o no. La primera persona que comió una patata de esas estuvo a punto de morir. Finalmente se retiraron del mercado. ¿Y qué hacía el hombre? Pues lo que utilizaba el hombre era el malathion. Este, al menos, no provocaba cáncer en los roedores del laboratorio. Y para que veáis una diferencia: un kilo de patatas contenía 75 miligramos de solanina mientras que el americano medio consumía con los alimentos sólo 17 milésimas de gramo de malathion al día. Otro ejemplo. Los agricultores americanos tuvieron un problema con una cierta variedad de apio. Resulta que resistía muy bien la agresión de los insectos, pero a las personas que lo tocaban y después se exponían al Sol les sobrevenía una grave erupción cutánea. Posteriores investigaciones demostraron que las dosis de psoralén eran diez veces mayores que en apio normal. Se demostró, además, que el psoralén era cancerígeno en ratones de laboratorio. Por así decirlo, "naturalmente cancerígeno". Antes de que se prohibiera, los trabajadores que recogían esas plantas padecían grandes dolores en la piel de las manos. Hay que destacar también que las plantas protegidas con pesticidas sintéticos reaccionan produciendo sus venenos en mucha menor proporción. Por otro lado, los pesticidas naturales (los producidos por la planta) se difuminan en la parte comestible, como en la pulpa de la fruta; sin embargo, los productos añadidos por el hombre se rocían sobre la piel y afectan muy poco el interior. Así que si pelamos esas frutas, gran parte de los pesticidas acaban en la basura y no en nuestro estómago. En un programa emitido en EEUU alarmaban a la población por fumigar manzanas con alar. Decían que era un poderoso producto cancerígeno que causaba la muerte de animales utilizados en investigaciones de laboratorio. Incluso la famosa actriz Meryl Streep declaró que, para ella, los niños no deberían comer manzanas tratadas con alar. En febrero de 1989 las autoridades de Nueva York, Los Ángeles y Chicago decidieron eliminarlas de los comedores escolares y de los supermercados. La industria se desplomó.

Como todo, hemos de poner las cosas en su debida perspectiva. La bióloga y ex gobernadora del estado de Washington Dixy Lee Ray declaró que las dosis que se dio a esos animales de laboratorio sería el equivalente a una persona que comiera 13.000 kilos de manzanas al día durante 70 años. Si hubieran reducido la dosis al equivalente a 6.000 kilos de manzanas al día durante los mismos 70 años, ni siquiera hubieran desarrollado cáncer. El contenido cancerígeno de alar que una persona ingeriría en un año si comiera dos kilos de manzanas al día pesaría tanto como el contenido cancerígeno del alquitrán proveniente del humo de dos cigarrillos. Cuando se dice que un producto es cancerígeno es porque ha mostrado dicho efecto en animales a los que se ha sometido a las máximas cantidades posibles que puede soportar. Hace algunos años se calculó que el ciudadano medio en EEUU ingería de media unos 150 microgramos de antiparasitarios generados por el hombre. De ellos, 105 eran debidos a tres que no provocan cáncer en los roedores de laboratorio mientras que de los 45 restantes no se tiene información. Aun en el peor de los casos (que esos 45 microgramos provocaran cáncer) la cantidad es muy poca en comparación con las sustancias cancerígenas naturales y creadas por la cocción de los alimentos. Pero si tan cuidadosos somos en unas cosas, también lo deberíamos ser en otras: una taza de café contiene 500 microgramos de agentes cancerígenos o las bebidas refrescantes de cola unos dos miligramos de formaldehído que es otro cancerígeno, o poner albahaca para dar un especial gusto, que contiene estragol, otro potente cancerígeno. Hay que tener en cuenta que los alimentos no sólo tienen pesticidas: los plátanos contienen potentes vasoconstrictores; los quesos, aminas como la histamina; las judías y guisantes, sustancias enemigas de la vitamina E. Pero no hay que asustarse. Como decía Paracelso dosis sola facit venenum o "sólo la dosis hace el veneno". Esto es generalizable al tabaco: quizás un cigarrillo no degenere en un cáncer, pero con dos cajetillas durante cuarenta años la cosa cambia. En una encuesta hecha hace años se hacía la siguiente pregunta a estudiantes de diferentes disciplinas: "La glucosa sintetizada en el laboratorio, ¿es igual o no a la glucosa extraída de la uva?" El 75% contestó que eran diferentes. No nos engañemos: las moléculas son iguales independientemente de qué o quién las haya generado. Podrán existir diferencias en caso de ser sustancias no puras, pero los átomos que componen la glucosa están dispuestos en idéntico orden y sin importar su procedencia. Y esto se sabe hace mucho tiempo. Ya en 1799, el francés Joseph-Louis Proust, el mismo que descubrió la ley de las proporciones constantes demostró en Madrid (donde dio clases) que la composición del carbonato de cobre era siempre la misma, tanto si la sustancia se encontraba en la Naturaleza, proveniente de un mineral, como si había sido sintetizada en el laboratorio. Pero tampoco quiero dar a entender con esta historia que la química siempre sea buena y lo natural malo y que los ecologistas no tengan razón en multitud de ocasiones; pero es importante resaltar que la química y la biotecnología también tienen sus beneficios. Por otro lado, es también muy importante que los experimentos que se hagan estén bien hechos, con rigor y bien controlados no vayamos a tener otro historia como la de la talidomida (se advierte que el enlace contiene fotos que pueden herir la sensibilidad del lector, no es broma). Y mientras nuestros dirigentes no se esfuercen y hagan mejor su trabajo, tampoco debemos fiarnos de las propagandas de las diferentes empresas alimentarias o farmacéuticas de buenas a primeras para que nos engañen con productos como las galletas con LCarinitina. A pesar de todo, hoy día sería difícil pensar cómo se lo harían los habitantes de la Tierra para comer con agricultura sin fertilizantes ni antiparasitarios. Atribuir, por

tanto, un cáncer a residuos pesticidas es científicamente incorrecto. De hecho, si la Naturaleza fuera una empresa química y pidiera permiso ministerial (o sea, autorización para vender) para uno de sus antiparasitarios tendría pocas esperanzas que se lo concedieran.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful