VUELVE EL SONIDO MANCHESTER por José Daniel Espejo Foro Ciudadano de la Región de Murcia Se trata de uno de los mitos

fundacionales del capitalismo: durante la guerra de Secesión norteamericana, el Norte había impuesto un bloqueo marítimo sobre el Sur y el algodón confederado ya no llegaba a las factorías textiles del noroeste de Inglaterra, cuna de la Revolución Industrial. Contra los intereses de su sector (muchos propietarios de fábricas lucían banderas confederadas en la puerta de sus establecimientos), y en medio de la catástrofe socioeconómica conocida como la hambruna del algodón, los obreros de Manchester decidieron apoyar a Abraham Lincoln y su causa antiesclavista, promoviendo el boicot y la huelga contra la manufactura del algodón sureño. La confederación, que esperaba que la desestabilización que estaba causando en Europa la súbita escasez de materias primas (el algodón era en aquel momento el combustible de la industrialización) convenciese a los gobiernos del viejo mundo a reconocer su soberanía, se encontró con un enemigo inesperado: los humildes obreros del algodón, que con su solidaridad y su capacidad de sacrificio ayudaron a torcer el rumbo de las cosas. En esta fábula del libre mercado, la sociedad industrial formaba, emancipaba y otorgaba derechos de ciudadanía a las clases populares, posibilitando su toma de conciencia y su empoderamiento. Y en efecto es admirable el acto de los obreros de Manchester. Su ciudad, hoy declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su carácter de cuna de la revolución industrial, recuerda el hecho con varias estatuas de Abraham Lincoln y placas con extractos de su carta de agradecimiento al proletariado de la ciudad. No es tan fácil encontrar información sobre otro acontecimiento relacionado: Lincoln envió un cargamento de comida, y se organizó un carnaval prounionista para repartirlo. Los sindicatos del algodón, al detectar la manipulación política que se estaba produciendo, detuvieron el desfile y repartieron por su cuenta los alimentos. Hoy, ciento cincuenta años después de la hambruna del algodón, el mito del capitalismo civilizador hace aguas. Por los boquetes cabría cualquier estatua de Lincoln, Incluso la del monte Rushmore. El pensamiento único neoliberal no puede interpretarse honradamente sino como una vaga ficción de racionalidad que trata de justificar y sacralizar la avaricia, el egoísmo y la hipocresía humanos como si la democracia dependiese de ellos. El truco de magia consiste en hacernos creer que el hombre es un lobo para el hombre y que siempre lo será, y que es este odio mutuo el que mantiene en pie la sociedad. Si algún efecto positivo está teniendo la crisis es precisamente que ha hecho evidente para la mayor parte de la ciudadanía el cartón de ese truco. A desvelarlo han dedicado sus obras pensadores fundamentales de nuestro tiempo como Noam Chomsky y Naomi Klein, y de esa toma de conciencia de la incompatibilidad del capitalismo posindustrial con la democracia han nacido movimientos como Democracia Real Ya u Occupy Wall Street. Klein, en su imprescindible La doctrina del shock, predijo desde el borde (2007) los efectos que la crisis financiera tendría sobre los estados del bienestar de Europa occidental, la parálisis que el pico de desempleo provocaría sobre su sociedad civil, dejándola lista para resignarse sin demasiadas convulsiones a una serie de reformas radicales que prácticamente suprimen la red de garantías socioeconómicas construida desde la II Guerra Mundial. Más allá del estéril debate sobre si la crisis ha sido o no provocada para inducir esta “solución” (que curiosamente coincide punto por punto con las recetas que los neoliberales no conseguían imponer en tiempos de bonanza), es necesario concentrarse en las políticas que se están articulando como “respuesta” a la crisis, y que, en esta Europa que la señora Merkel no ha tenido vergüenza de definir como Marktkonforme Demokratie (“Democracia supeditada a los mercados”) tienen tres formas.

la diferencia entre éste y los otros consiste en que estas medidas no se financian solo con los derechos de los ciudadanos. deberán comprobar las deudas que estas empresas puedan tener con los bancos y liquidarlas en primer lugar. ¿Luchar contra la esclavitud. como educación. mientras los grandes defraudadores son premiados con una amnistía fiscal. pero hay otros. moratoria del pago de la deuda. salud. Iglesia católica. cuando estos ayuntamientos realicen pagos a proveedores. establecimiento de eurobonos. Por un lado. sino con derechos públicos. que impide a los estados financiarse a tipos reducidos en el BCE. dependencia. No hablo únicamente de iniciativas de rescate directo. donde el déficit continúa creciendo tras el golpe de Estado y el traslado instantáneo del país entero al Tercer Mundo. como era de esperar. y hemos comprobado con estupor que. dicen? Llámenla flexibilidad laboral y se acabó el problema. El último grupo es el de “la lucha contra el déficit”. Casa Real) y otros son guillotinados (Empleo. ¿Y los obreros de Manchester? Probablemente en la actualidad la producción sería deslocalizada al sudeste asiático. sino con su dinero. Les voy a dar un ejemplo en general bastante poco conocido: hace poco. La crisis no va a remitir sin contestación ciudadana y el cheque en blanco firmado en la UE a favor del fundamentalismo neoliberal no es la solución. del tipo del FROB: estos días hemos conocido la letra pequeña del paquete de medidas con que el Gobierno pretende “ayudar a las PYMES acreedoras de ayuntamientos morosos”. Lo único que lo diferencia del anterior es que éstas no se financian con dinero público. Porque en cualquier conversación pública sobre el tema aparecerían propuestas tabú del tipo lucha contra el fraude. El truco de “la única opción posible” (o “Tina”. el aumento de la presión impositiva. inversión pública y un largo etcétera de muestras de mero sentido común. En realidad. estén en apuros o no. Fomento. pero no a los bancos. desempleo. eliminación de los paraísos fiscales. sino el problema. y la patronal forzaría al gobierno británico a ayudar a la Confederación para asegurarse el suministro de algodón. entre otras acciones. y por otro los recortes en prestaciones básicas. que para la sorpresa de absolutamente nadie se basa en elevar los impuestos indirectos. josedanielespejo@gmail. Todo esto se acomete desde el ejecutivo con el consabido gesto de “no podemos elegir” o “acatamos el dictado de los mercados”. También en este grupo está la curiosa normativa comunitaria. como lo llamaba la reina absoluta de los ilusionistas de mercado. El segundo grupo de medidas incluye las políticas de “dinamización” de los mercados. jubilación o cultura. Sin el más mínimo simulacro de debate. Educación. Margaret Thatcher: There Is No Alternative) se devela más y más inverosímil cuando analizamos los resultados de la receta en la Grecia ocupada. Podemos incluir en este grupo la liquidación de las cajas de ahorro.La primera consiste en el transvase de fondos públicos a las entidades financieras.com . tasación de las transacciones especulativas. servicios sociales. obligando a los primeros a pagar un sobrecoste financiero por un dinero que ya era público de entrada. I+D). La reforma laboral es el ejemplo de libro. el gobierno de España “pactó” con el de Ecuador que los inmigrantes ecuatorianos retornados fuesen perseguidos allí por las posibles deudas hipotecarias que hubiesen dejado en la madre patria. ante el estupor de una sociedad que observa con poca impasibilidad cómo ciertos ámbitos se libran de los recortes (Defensa.

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