Está en la página 1de 4
LA ESPADA DE PIZARRO Vamos a hablar de la célebre espada del conquistador del Perú, Francisco Pizarro; ya que se hizo famosa en plena invasión napoleónica. Estamos pues en 1809, en plena irrupción de las tropas invasoras. La espada por entonces se guardaba en el palacio de los Marqueses de la Conquista, como un trofeo histórico, donde era admirada por propios y extraños. Todos sabemos que nuestra causa fue apoyada por los ingleses. Un ejemplo claro fue el escocés Downie, quien formó una guerrilla de extremeños; en vista de su abnegado proceder la entonces marquesa de la Conquista le regaló la célebre espada. En los olivares de Castilleja de la Cuesta (Sevilla) se batió la guerrilla de Downie contra los franceses y, en lo más reñido de la acción, tratando el escocés de saltar por un hueco a la entrada del puente de Triana, fue abatido del caballo y herido en la mejilla y en un ojo. Downie que se vio perdido, aún tuvo ánimos para arrojar la espada a los extremeños para evitar así que los enemigos se apoderaran de ella. Los guerrilleros recogieron el arma y enardecidos por ese acto se arrojaron como las fieras contra los franceses, a quienes vencieron. Posteriormente, la histórica espada fue llevada a la Armería Real de Madrid, donde en la actualidad se encuentra. Antes de finalizar el trabajo, tengo que decir que la moderna crítica histórica ha tenido que trabajar fatigosamente para destruir leyendas y presentar los hechos y los personajes históricos libres de las fábulas maravillosas con que la imaginación popular las había revestido. Por tanto, esa es la labor de ustedes, estudiosos e investigadores; la de analizar, indagar y registrar estos hechos para que también puedan engrosar, más si cabe, los anales de nuestra historia. Y si no es así, entonces que perduren y vaguen todas éstas, como hasta ahora, por las brumas de la historia y de la voz popular, con el nombre, eso si, de leyendas. ALUMNOS QUE BUSCAN UN TESORO En la población de Ascope, llamaa por su clima primaveral, la PERLA DEL VALLE CHICAMA, sucedió exactamente hace más de 40 años (esta historia fue escrita en el año 1969) una anecdota digna de ser tenida encuenta, estos datos meloe proporcionó el imponderable amigo Don Franciso Villoslado. ya fallecido y de agradable recordación. En tiempo del insigne educador ascopano Don Julio Sagástegui Lozada, hombre estudioso, con una sabiduría de Clerc, inquieto por derramar a manos llenas los conocimientos que atesoraba, a atl punto, que a pesar de los pocos medios de difusión. logró publicar para bien y aprendizaje de sus alumnos, varios libros, de matemáticas, religión y ciencias naturales. Don Julio Sagaàstegui Lozada, nació en Ascope por el año 1858, habiendo fallecido en 1930, lleno de méritos en el campo de la enseñanza, haciéndose justicia a su honorable persona, ya que el Centro Escolar de Ascope, lleva su nombre y las generacones de ascopanos lo recuerdan con cariño. El referido maestro Julio Sagastegui regentaba una escuela primaria en Ascope y tenía una bien montada biblioteca, que se consideraba en aquel entonces, como lomejor que existía en aquel lugar. Dos alumnos que etsudiaban en la escuela, del quinto año de estudios le pidieron que les prestase uno de los tomos del Tesoro de la JUventud, ellos recibieron las llaves del estante de libros y enlugar de sacar lo pedido, tomaron un libro que decía "Magia Negra y arte para conseguir tesoros ocultos". En su ingenuidad los jóvenes inexpertos pensaron que se harían millonarios en forma muy fácil y poniendo en práctica las indicaciones del libro, buscaron el tesoro oculto de la siguiente manera. Primero deberían extraer una calavera de algún cementerio y enterrarla en un huerto de árboles. Luego en cada sentido de la calavera, deberían colocar una haba y al momento de invocar a Belcebú o Satanás, deberían tener una haba en la boca. Luego deberìan invocar a belcebú, quien se les aparecería para señalar el lugar del tesoro ocualto. Demás está decir que los alumnos ejecutaron lo indicado por el libro de magia, al pie de la letra y deberían estar en la noche al huerto donde hubiese árboles, a las 11 de la noche llegaron al lugar, donde bebieron pisco con pólvora, para animarse a realizar su aventura. habiendo dado el reloj las 12 en la torre sw la iglesia, entraron en el huerto donde habían enterrado la calavera empezando a invocar a satanás. pero cual no sería el pánico de sus personas, cuando sienten un fuerte temblor en la tierra y un viento impetuoso, que en forma aterradora monía los árboles, amedrentados por esto huyeron despavoridos sin pensar en lo sucesivo en tesoros ocultos. ENTIERRO DEL CERRO CAMPANA “En el cerro Campana queda frente a la cumbre, en el camino a Trujillo, saliendo de Chicama. En tiempos no muy remotos, hubo también un palenque de ladrones, los que detenían a los viajeros y los desvalijaban, guardando en aquel cerro, los tesoros que reunían con sus robos. “Acabó con los ladrones el enérgico General Suárez, cuando fue Prefecto de La Libertad (1860-62). Hasta ahora muchos recuerdan la figura austera y resuelta de quien, como intendente de Lima, también cobró fama opor su afán de meter en regla a toda clase de contraventores. Tiempo hubo en Lima en que las gentes de cierta condición temblaban cuando se oía el grito de “allí viene el intendente”. “Fue el General Suárez quien acabó con los ladrones, dando una tremenda batida en los alrededores de Trujillo y en Ascope, que por estar rodeado de encañadas y desfiladeros se prestaba para las maniobras y escapatoria de los bandoleros, pero al extinguir a la banda de ladrones, no pudo acabar con la creencia general de que en los cerros existían tesoros dejados por los ladrones”. “Allá, por los años 50 un tal Manuel Mendo, yendo para Huanchaco en compañía de José Nazarero y José Manuel Alcántara, conversó sobre entierros y bandidos con sus compañeros de arrieraje, porque los tres se dedicaban a esa clase de negocio, que hoy a languidecido por razón del progreso. Nazarero conocía la versión de que existía un gran tesoro en el cerro y propuso a Mendo buscar juntos, pero Mendo no aceptó; Alcántara en tanto se mantuvo silencioso, como quien oye llover, y nada dijo”. “Pasaron los días y el tal Alcántara se hizo acompañar por su sobrino, mozo y resuelto, y buscando, y buscando encontró el entierro (por lo menos uno de ellos) y salió de pobre, dejó el arrieraje, y al poco tiempo después compró el fundo llamado “Alcantarilla” y comenzó a señorear como hombre de posición acomodada. Hasta hoy hay gente que señala ese lugar y afirma que todavía quedan monedas y valijas de oro y plata en el cerro Campana”. “Además de esta versión, también otro de nuestros literatos contemporáneos, el señor Max Linder, nos ofrece una sugestiva leyenda, sobre la tradición que prevalece en el pueblo de Huanchaco, acerca de la existencia de una campana de oro macizo, que sin duda, perteneció a los Chimus, sepultada en la cavernosidad de dicho cerro, que siempre sirvió como guía o punto de orientación a los navegantes”. EL HACENDADO QUE TENÍA PACTO CON EL DIABLO Más conocida como la historia de Chopitea Todos los martes y viernes, en las noches de luna llena, cuando el silencio envolvía por completo a las estancias y comarcas de la hacienda Laredo, los campesinos eran aterrados por el estridente paso de una carreta proveniente de Trujillo, jalada por briosos y jadeantes caballos. En la inmensidad del silencio, los agudos aullidos de los perros se perdían dolorosamente, al mismo tiempo que los chirridos de las ruedas parecían clavarse en los oídos y en el alma de los humildes pobladores quienes, según ordenes expresas del administrador, capataces y mayordomos, tenían que trancar las puertas de sus casas y no salir por ningún motivo, bajo el peligro de fuertes sanciones y castigos en caso de desobediencia. A estas altas horas de la noche, el misterioso jinete, ricamente vestido, dirigía su carreta a uno de los cerros de cima tan prolongada, a manera de punta y fácilmente visible entre los pueblo cercanos del valle de santa catalina y desde la carreta que conduce a la sierra liberteña. En dicho lugar –de imposible accesotenía sus citas con el diablo el jinete que, para muchos cristianos, se trataba del propio dueño de la hacienda, poseedor de inmensas e incalculables fortunas, a cambio de la entrega de su vida la rey de las tinieblas. Por eso, cuando el enigmático personaje murió, en vez de su cuerpo se veló y sepultó un ataúd lleno de adobes, que fue conducido a una imponente tumba de negras y brillante losas. Fuente: La Tierra Encantada (Saniel E. lozano A. / Bety Sánchez Layza) He escuchado este relato muchas veces, y estoy segura que varios de ustedes también. Casi siempre cuando el diablo esta presente en una historia, es para justificar la fama o riqueza inesperada de alguien y es de suponer que lo mismo pasa con esta leyenda. Pienso que lo más macabro del relato es la tumba de Chopitea, que contiene supuestamente piedras en vez de huesos. ¿Será posible?…Tal vez nunca lo sabremos. Andrea Aguilar Dinis Para aquel que preguntó si habíamos visitado la tumba y para todo aquel que quiera saber: pues les cuento que sí lo hemos hecho, la foto que ven arriba la tomamos nosotros, es más me sorprendió ver que los hombres eran los que tenían más miedo en bajar las escaleras ( ya que las tumbas están por debajo de la superfice para los que no conozcan el lugar). Lastimablemente nos encontramos con tumbas rotas que solo observamos de lejos, ya que las rejas estaban cerradas. Me dijeron que antes habían unos querubines negros, pero que ya los habían retirado, también me comentaron por ahí que la tumba de Chopitea no es ninguna de las que están abajo, sino que está dentro del mismo monumento (que consta de una cruz y una tumba negra) y que es ahí donde están las piedras en vez de huesos.

Intereses relacionados