El Brasil de Dilma

Reflexiones desde

Miradas al Sur
Buenos Aires

Lic. Ricardo Romero. Politólogo UBA, Profesor CNBA – CPEL - UCES, Investigador: FCS-UBA. M. T. Alvear 2230 3º of. 314 (C1122AAJ) Tel/fax: 00-54-11-4508-3800 int. 133 Email: ricardoromeroweb@gmail.com web: www.ricardoromeroweb.com.ar

El Brasil de Dilma
Reflexiones desde

Miradas al Sur
Ricardo Romero
Prólogo Walter Goobar

Observatorio Política Brasileña
Política Latinoamericana – Ciencia Política
IELC - Instituto de Estudios en América Latina y el Caribe Facultad de Ciencias Sociales - UBA
www.politicabrasil.com.ar

http://brasilmiradasalsur.blogspot.com/ http://sur.infonews.com
Buenos Aires 2012

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Romero, Ricardo El Brasil de Dilma : reflexiones desde miradas al sur . 1a ed. - Buenos Aires: Ediciones Cooperativas, 2012. 180 p. ; 21x14 cm. ISBN 978-987-652-105-5 1. Política Internacional. I. Título CDD 327.1
© 2012 Ricardo Romero Derechos exclusivos © 2012 Ediciones Cooperativas Tucumán 3227 (1189) C.A.B.A. – Argentina (54 011) 3528 0466 / (15) 4937 6915 http://www.edicionescoop.org.ar info@edicionescoop.org.ar

1º edición, Abril 2012

Hecho el depósito que establece la ley 11.723
Impreso y encuadernado por: Imprenta Dorrego. Dorrego 1102, Cap. Fed. 1ª. ed. Tirada: 100 ejemplares. Se terminó de imprimir en Abril 2012.
Editorial asociada a:
IMPRESO EN ARGENTINA – PRINTED IN ARGENTINA

A Néstor Kirchner

Prólogo
Walter Goobar* Se dice que el periodismo es la primera versión de la Historia. No me caben dudas de que es una definición bastante acertada, pero a lo largo de tres décadas de ejercicio de esta profesión también he descubierto definiciones menos glamorosas. Tal vez la más cruda sea aquella mañana en la que vi al carnicero de la esquina envolver un trozo de hígado para el gato de un cliente, con una hoja de diario en la que figuraba una nota que yo mismo había escrito un par de dias antes. Pero ese no es el caso de Ricardo Romero ni de este libro, porque -por fortuna para los periodistas-, los carniceros apelan ahora a métodos más civilizados e higiénicos para envolver el hígado o el pescado. Cuando uno vuelve a recorrer un camino puede apreciar mejor el paisaje y descubrir perspectivas que se pierden en una primera mirada. Así, releer los artículos que se compilan en este libro, significó encontrar nuevas aristas y significados en un relato que acompañé como editor a lo largo de un año. La lectura continuada de esta información que originalmente apareció secuenciada en las páginas del dominical Miradas al Sur, permite comprobar que las conceptualizaciones académicas se entretejen con la comprensión de la dinámica política, pudiendo aportar una visión periodística de la realidad brasileña, que implica informar sobre los sucesos que acontecen en el coloso sudamericano y brindar líneas de análisis de los mismos. Esa resignificación es uno de los valores agregados de este libro. Más aún, este ordenamiento, de una labor que se realiza cotidianamente, permite hacer una lectura articulada de las notas a partir de ejes, donde las dimensiones en las cuales se desarrolló el gobierno de Dilma Rousseff aportan un caudal empírico insoslayable para una comprensión académica de la realidad brasileña.

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Periodista. Editor de la sección Internacional del dominacal Miradas al Sur. www.waltergoobar.com.ar

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Ricardo Romero

En tal sentido, la dialéctica entre ciencia política y periodismo fue el entrelazamiento que puede percibirse en los artículos generados a lo largo de un año de la gestión de Dilma Rousseff en el gobierno brasileño, que se caracterizó por una dinámica propia e intensa, donde el escenario coyuntural requería un esquema de análisis propio. Brasil no es cualquier país, es el principal socio estratégico de la Argentina. Es una de las naciones que acaba de constituirse en la sexta economía del mundo, y que sumado a colosos como China, India y Sudáfrica, está jugando un papel protagónico en la escena internacional. Por lo que la comprensión de sus pasos implica también entender las bases de nuestro destino. En ese sentido, los artículos de Romero abordan temas que van desde el centro mismo de la gestión, pasando por los conflictos políticos, las crisis de gabinete, las relaciones sociales e internacionales; todos los escollos que tuvo que superar la primera mujer a cargo del ejecutivo brasileño. Y el principal aporte que realiza este libro, es ordenar un conjunto de artículos que ahora, a partir de una clasificación y ordenamiento, constituyen un aporte a la comprensión integral de ese país. Tanto para quienes leyeron las crónicas en Miradas como para los lectores que lean estas crónicas por primera vez, este libro, será un aporte para adentrarse en la reflexión sobre la realidad brasileña.

Buenos Aires, marzo de 2012

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El Brasil de Dilma

Presentación
Ricardo Romero*
“…La igualdad de oportunidades para hombres y mujeres es un principio esencial de la Democracia. Me gustarìa mucho que los padres y madres miren hoy a los ojos de sus hijas y les dijesen: ¡Sí, la mujer puede! …” Dilma Rousseff. Discurso al se electa presidenta de Brasil, 2010

En oportunidad de las elecciones del 31 de octubre de 2010, minutos antes de emitir su voto, tuve la oportunidad de presenciar en directo el discurso de Dilma Rousseff en Porto Alegre, donde decía: “Llegamos al fin de un camino, ahora es la ciudadanía la que decide en forma soberana”. Horas después, las urnas brasileñas la consagraban como Presidenta de la República Federativa de Brasil y pronunciaba un discurso del cual se cita el extracto. Sin duda, si Lula fue expresión de la conquista de derechos económicos y sociales del pueblo brasileño, Dilma expresa el avance en la ciudadanía, especialmente en lo que refiere al género y de aquellos que lucharon por la democracia combatiendo la dictadura y hoy se recupera su memoria en Brasil. Durante esa elección, tuve la oportunidad de cubrir ese acontecimiento para dos periódicos argentinos. En Tiempo Argentino, Alberto López Girando responsable de la sección Mundo publicó la cobertura y Miradas al Sur, donde conocí a Eduardo Anguita, que como director me invitó a colaborar y donde conocí a diferentes miembros del equipo, como Franciso Balázs, Miguel Russo, Emiliano Guido, Gisela Carpineta y Franciso Yofre, con quienes siempre tuve buena disposición de trabajo.

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Politólogo. Orientado en Estado, Administración y Políticas Públicas. UBA. Diploma Superior en Economía Brasileña. UNSAM. Maestría en Historia Económica y de las Políticas Económicas. IIHES-FCE-UBA. Doctorando en Ciencia Política. UNSAM. Profesor Titular Colegio Nacional de Buenos Aires. Profesor Adjunto “Historia Política Latinoamericana” UCES. Investigador “Política Latinoamericana” – Ciencia Politica – UBA.

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Ricardo Romero

Pero debo poner acento en el editor de la sección internacional, el periodista Walter Goobar, quien tuvo la osadía de incorporarme para seguir la política brasileña y me padeció mi falta de estilo periodístico. Gracias a Goobar, comencé a potenciar la fría conceptualización politológica sobre el análisis de Brasil, por una atractiva descripción periodística de la realidad brasileña. Durante todo un año, casi cincuenta notas y cinco entrevistas forman parte de un acervo de material de análisis de la política brasileña que son un aporte para quien quiera comprender los vaivenes que tuvo que afrontar Dilma Rousseff durante un año de gestión. La cobertura periodística encaró diferentes temas que se compilaron en ejes, como su elección, pasando por su llegada a Planalto, hasta el comienzo de su gestión, todo un proceso descripto con notas que aportan un caudal de material para el análisis político. A su vez, Dilma afrontó diferentes ejes en su gestión, desde la política internacional, las relaciones con su par argentina (Cristina Fernández de Kirchner), el convulsionado escenario político y las relaciones sociales; todos estos tuvieron tambien diferentes líneas de análisis. Por eso, considero que la compilación de todo ese material y su sistematización en un libro permite no sólo comprender un año de gestión de Dilma Rousseff sino también puntos para investigar la política brasileña. Además, cumplo así con el incentivo de mi amigo Jorge Baletto que me alentó a realizar un libro sobre Brasil. A su vez, quiero agradecer al Prof. Mario Toer, de cuya cátedra Política Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA, soy docente hace 16 años. Debo reconocer que siempre tuve la ayuda, incluso realizamos juntos la entrevista a Raúl Pont (Diputado Estadual por RGS y miembro fundador del PT), de Estefanía Soledad Otero, con quien ahora me une la vida por siempre y me suma otros tres sobrinitos, además de Nahuel, Matías, Santino y Celeste, ahora tengo a Zoe, Lihué y Olivia, a quienes va todo mi amor. Con Estefy seguro vamos a llevar a Lautaro a conocer el Brasil de Dilma.
Buenos Aires, marzo de 2012

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El Brasil de Dilma

Las cuatro estaciones del PT
El Partido dos Trabajadores (PT) nació en el Colegio Sión de San Pablo, un 10 de febrero de 1980, con un programa que llamaba a articular a todos los desposeídos del país. Luego de pasar un frío inverno político, con una dictadura desde 1964 a 1985, el pueblo brasileño despertó con una fuerte dinámica y nuevos sueños. Las huelgas de los metalúrgicos de 1980, las movilizaciones - campesinas, estudiantiles, indígenas y de diversas identidades socialesforzaron la democratización del país. Las cuatro estaciones del PT Tras dos décadas de lucha popular y construcción democrática, el PT fue incrementando su bancada parlamentaria, conquistando municipios y gobernando estados provinciales; hasta llegar al gobierno en 2002, de la mano de Ignacio Lula Da Silva. Con su relevo porDilma Rousseff, el PT logra marcar un camino que continúa un proyecto colectivo que va más allá del carisma del líder metalúrgico. Es más, esten uevo gobierno reimpulsa la dinámica transformadora que marcó su surgimiento.Primavera. La primavera estuvo marcada por el nacimiento de un partido que articulaba las demandas sociales de un Brasil, que se había transformado estructuralmente. La fuerte industrialización, las reformas en el campo y el crecimiento demográfico dieron como resultado la formación de sujetos sociales que impulsaron las Diretas Já (elección directa del presidente) y la consagración de sus derechos en la Constitución de 1988. Verano El verano, estuvo signado por una nueva etapa, con Lula disputando la presidencia, el PT alcanzaría algunos municipios en 1989, como San Pablo o la simbólica Porto Alegre, ciudad que dio origen a la práctica del Presupuesto Participativo, propuesta que se contraponía a la lógica neoliberal que sometía
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la gestión pública a los designios del mercado. Por el contrario, esta nueva forma de democracia, daba participación a la ciudadanía para marcar prioridades de gestión, dando el modo petista de gobernar. Otoño En tanto que el otoño petista, estuvo signado por la delimitación de un programa que proyectaba al PT hacia un gobierno nacional, que debía lograr la convergencia de otros partidos para un acuerdo nacional. La centralidad de un desarrollismo progresista con redistribución de ingresos, fueron los principales lineamientos con los que Lula disputó el gobierno en tres oportunidades y que alcanzó recién en el cuarto intento. Invierno Paradójicamente, el Invierno del PT fue la llegada de Lula a la presidencia, porque tuvo que enfrentar una crisis heredada de la gestión de Fernando Henrique Cardozo, en 2002, que obligó a aplicar políticas macroeconómicas restrictivas, pero siempre con el horizonte de recuperar el crecimiento y establecer acciones hacia la inclusión social. Otra vez primavera Poco a poco, superando tempestades políticas, elgobierno de Lula fue aplicando el programa original del PT. Centrado en la ciudadanía, amplió los sistemas de educación y salud, generó inclusión con los programas sociales (como Bolsa Familia), impulsó políticas afirmativas con secretarías especiales -Igualdad Racial y Mujer- y generó acceso a la vivienda con Mi casa, Mi Vida. Sin duda, su popularidad se debe Esas profundas transformaciones. Ocho años después, y luego de unas semanas tomando cervezas y alentando al Corinthians en San Bernardo de Campo, Lula que regresó al escenario político para participar del Foro Social Mundial -un encuentro de organizaciones y movimientos sociales que impulsan políticas inclusivas a nivel glo12

El Brasil de Dilma

bal- y este jueves reafirmó su compromiso militante, al volver en forma honoraria a la presidencia del partido, cargo que dejó en 2002 para ocupar el gobierno. Al reasumir, Lula dijo: “el PT hizo que un obrero viré a presidente de la república (…) es por eso que despertamos envidia, odio…”. Sin duda el gobierno de Dilma seguirá una agenda que continúa con las banderas que dieron nacimiento a un Partido que hoy tiene mucho por festejar.

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Otra vez primavera

El Brasil de Dilma

La herencia de Lula*
Realizar un análisis de la política brasileña no puede restringirse a ver las tendencias en las encuestas o los discursos políticos, por el contrario, debe comprender la formación histórico-social y delimitar la estructura política que se deriva de la misma. En ese sentido, Brasil presenta importantes diferencias con Argentina, desde las características de sus pueblos originarios, que corrieron suerte diferente en la colonización, lo que derivó en un modelo esclavista y se expresa en su estructura social actual; su forma de independencia, que fue realizada por los mismos colonizadores portugueses; por una república de coroneles, que no alcanzó su democratización; por un modelo exportador, que entró en crisis y abrió paso a una industrialización promovida por un populismo incipiente, proyecto que luego se ensambló con el desarrollismo y generaron el milagro que colocó a Brasil como novena economía mundial. Son estas diferencias muy importantes para comprender cómo inician la democratización ambos países. En primer lugar, la dictadura brasileña generó transformaciones de avance industrial muy fuertes que tuvieron impactos en lo económico, social y político. Los gobiernos militares desarrollaron Planes de Industrialización que dieron un fuerte parque industrial en San Pablo y consolidó la industria pesada. A su vez, de ese proceso derivó la formación de nuevos sujetos sociales, como la concentración obrera centrada en el Abcd paulista, los campesinos que luchan por la tierra en el extenso territorio, los estudiantes secundarios producto del baby boom de crecimiento poblacional, junto a nuevas expresiones sociales, como el feminismo, el indigenismo o la reivindicación afrodescendiente; que devienen en dinámicos movimientos sociales. En tanto que esa expresión social impulsó la formación de partidos políticos con nuevas bases sociales y programáticas.

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Miradas al Sur: 26 de septiembre de 2010.

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En ese marco, el Partido dos Trabalhadores surge, desde las huelgas metalúrgicas en los años ’80, integrando las reivindicaciones de democratización del pueblo brasileño con el movimiento obrero (2 millones concentrados en el Acbd). La campaña Directas Ya! y la sanción de la Constitución consolidaron las instituciones de una república con bases Democráticas, centradas en la participación, que permitieron al PT ir generando una propuesta para enfrentar y revertir la tendencia neoliberal de los noventa. De esta manera, fue acrecentando su bancada parlamentaria, ganando intendencias, gobernando estados provinciales, hasta llegar a la presidencia con Lula. Paso a paso, generó prácticas de participación ciudadana, economía social, conquista de derechos y siempre propuestas latinoamericanistas, que constituyen su propio acervo histórico de lucha popular. Una crítica de izquierda que sigue el manual, seguramente ve continuidades en las políticas macroeconómicas, en relación al pago de deuda, el libre comercio o la autonomía del Banco Central. Sin embargo, al ver las políticas sociales no podemos soslayar el proceso de ciudadanización que implica la gestión Lula. Unas 30 millones de personas viven de la Bolsa Familiar. Además impulsó el crecimiento y extensión del sistema educativo, abriendo nuevas universidades y estableciendo cupos sociales por identidades, abriendo el acceso a sectores excluidos, acompañados por secretarías especiales como la de la Mujer y la de Igualdad Racial, que afirman el compromiso igualitario del gobierno nacional. Incluso los enredos de corrupción que tuvo el gobierno de Lula derivó la reconfiguración interna del PT, donde los sectores de izquierda desplazaron al desarrollismo encarnado en Dirceu y Genonino, que era hegemónico en los primeros años del gobierno de Lula, y lograron establecer una agenda que colocó a Dilma Rousseff como la candidata a la presidencia.

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Y éste es un dato importante, porque mientras los medios tratan de engrandecer a Lula, no se analiza que esta nueva etapa consolida un proyecto que va más allá de una figura y coloca en agenda la profundización de las transformaciones, algo que muchos no quieren, y es con ese desafío que Brasil encara su historia en la figura de Dilma.

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Alianzas Cruzadas *
En las elecciones de octubre en Brasil se enfrentarán dos grandes coaliciones, la que impulsa a Dilma –donde tenemos al PT acompañado por el incondicional PCdB (Partido Comunista do Brasil), junto al varguismo del PDT (Partido Democrático Trabalhista) y al estratégico PMdB (Partido do Movimiento Democrático Brasileiro)–, que enfrenta a Serra –que lo sostiene el PSdB secundado por su condicional aliado Demócratas, otra rama varguista expresada por el PTB (Partido Trabalhista Brasileiro) y el PPS (Partido Popular Socialista –ex Partido Comunista Brasileño–). Para el binario análisis argentino, este esquema es normal; sin embargo, lo paradójico de esta visión es que resulta limitada para comprender la política brasileña. ¿A qué me refiero?, a que si vamos a los estados provinciales, las redes de alianzas se complejizan, porque tanto el PMdB como el PDT o el PTB y el PPS cruzan sus apoyos al oficialismo u oposición. Y si bien el PT mantiene un esquema de asociación con el PCdB y a su vez el PSdB con los Demócratas, podemos ver un hecho curioso que muestra al PT en la misma coalición que los Demócratas, apoyando al Pmdb contra el PCdB en Maranhao. De los diez estados donde el PT presenta candidato propio, el Pmdb sólo lo apoya en dos (DF y Sergipe), lo enfrenta en cinco, y apuntala al candidato del Psdb en dos (Acre y San Pablo). Por su parte, el PDT participa en coaliciones que enfrentan al PT en tres (Río Gran do Sul, Rondonia y Santa Catarina). En tanto que de las 14 candidaturas a gobernador del Psdb, el PTB lo enfrenta en dos, apoya al PT contra el Psdb en dos (Acre y Pará) y participa en una coalición junto al PT en Roraima. A su vez, el PPS lo enfrenta en Rodonia y acompaña una coalición contra el Psdb en Tocantins. Estas alianzas cruzadas se deben a intereses locales que se expresan en la regionalización y personalización de las candidaturas. La convergencia del PT con los Demócra*

Miradas al Sur: 12 de septiembre de 2010.

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tas se debe al apoyo de Rosemary Sarney. A su vez, varios enfrentamientos estaduales entre el Pmdb y el PT devienen porque uno está en gestión y el otro no; algo similar sucede entre el Psdb y el PTB. También hay convergencias programáticas, referencias locales o temas estaduales que provocan los cruces. En definitiva, Brasil muestra un complejo escenario que debe tomarse en cuenta para comprender que la política tiene aristas más amplias que la relación amigo-enemigo, o K-no K para el caso argentino, porque en definitiva existen los grises que permiten el gobierno de un tornero mecánico y la continuidad de un proyecto con la primera mujer presidenta en el país carioca.

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Mosaico Político *
Hoy, 135 millones de brasileños irán a las terminales de votación (ya que no usan urnas) para elegir presidente, gobernador, senadores, diputados nacionales y estaduales, que compondrán su nuevo mapa político. A partir de las 18 hs., las impresoras electrónicas emitirán tickets que sentenciarán a quienes ocuparán esos cargos y se podrá hacer la evaluación política de los resultados. En primer lugar, se podrá observar la configuración regional, donde se verá si se mantiene la tendencia de caída de los Demócratas en las Asambleas Legislativas y el crecimiento del PT en las mismas. A su vez, se podrá constatar cómo se mantienen o cambian los gobernadores estaduales. De hecho desde el ’89 a la fecha, no hay Estado provincial donde se haya mantenido estable un partido en el gobierno, algo que sorprende si se toma en cuenta el caudillismo presente en Brasil o en algunas provincias argentinas. En ese marco, el PT intentará retener los cinco estados que gobierna. Las encuestas anuncian que retendría Acre, Bahía y Sergipe, acompañaría la coalición ganadora en Piaui y perdería Pará; a su vez, tendría chances de recuperar Rio Grande do Sul y el Distrito Federal. Su opositor, el Psdb, estaría manteniendo San Pablo, ganaría Goías, pero perdería Rio Grande do Sul y podría ser derrotado también en Minas Gerais, Paraiba, Roraima y Alogoas.

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Miradas al Sur: 3 de octubre de 2010.

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En tanto que el principal aliado del PT, el Pmdb, que tiene ocho gobernaciones, estaría ganando Mato Grosso, Mato Grosso Sul, Rio de Janeiro y Tocantins; sin haber presentado candidato en Amazonas, en cambio, apoya a los posibles ganadores en Espíritu Santo, Paraná y Santa Catarina; además sumaría Maranão y Paraiba. Respecto al Parlamento, si bien el sistema electoral brasileño permite la personalización en la elección de los diputados y senadores, lo que dispersa las preferencias, se puede ver una tendencia hacia una fuerte correlación entre el crecimiento electoral del PT y la cantidad de bancas que obtiene. Así, se mantendría un bloque parlamentario correlativo a la elección de Dilma. En definitiva, el panorama parece propicio para la coalición PT-Pmdb que se consolida en las gobernaciones. Recordando que San Pablo no es decisiva como Buenos Aires en Argentina, los resultados marcarían un panorama de gobernabilidad federal y legislativa.

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En busca del voto perdido *
Con el sabor amargo de no haber podido alcanzar la victoria en primera vuelta el domingo pasado, quienes esperaban consagrar a Dilma en la Presidencia deberán realizar un balance sobre los resultados en pos de encarar el nuevo objetivo. Sin embargo, ese análisis parte de un buen resultado. Ya que el PT ganó 4 Estados y podría llegar a los 6; además, subió de 8 a 14 senadores y pasó a ser la principal bancada en Diputados con casi 90. Los partidos de la Coalición sumarían casi 400 de 513 Diputados y 50 de 73 senadores, nada mal para gobernar. ¡A concentrarse en la segunda vuelta! Aunque los resultados contrariaron el vaticinio de las encuestas (anunciaban triunfo directo), no estuvieron tan alejados y la sorpresa fue –en verdad– relativa. Anunciaban 51 para Dilma y sacó 47. Cuatro puntos fueron de 2 a cada contendiente: de 31 a 33 para Serra y de 17 a 19 para Marina. Hubo sorpresas: la victoria de esta última en Distrito Federal y su segundo puesto en cuatro estados. Y el dato más llamativo fue en Río, donde el Gobernador electo del Pmdb, aliado al PT, con 66% no logró traccionar los votos a favor de Dilma. Pareciera que Dilma sostiene los votos que sacó Lula en 2002 y 2006, sin embargo se produce un efecto tipo sábana corta, donde suma preferencias en el nordeste y norte, y pierde adhesión en las regiones sudeste y sur. Ese efecto se conoce como “arenización” (cuando el Arena – hoy Demócratas– ganaba con el voto rural y perdía en las urbes), aunque ahora es diferente, hoy crece la izquierda en los sectores marginales y la derecha pierde protagonismo en esos Estados. Este efecto, dio base a referentes como Buarque y Eloisa en 2006, y a Marina en esta elección.

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Miradas al Sur: 10 de octubre de 2010.

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Quizás Dilma no alcance los 58 millones de votos que obtuvo Lula en el ballottage de 2006, pero alcanza con 5 millones más. Para consagrarse tendrá que neutralizar los apoyos a Serra, como el candidato de Marina en Río (Fernando Gabeira); difícil tarea cuando el mismo PV determinaría el apoyo al tucano. Por eso, no basta ir sumando apoyos del sector de Marina (como el de Gilberto Gil), además tiene el desafío de volver a posicionarse en los centros urbanos donde perdió peso. Un caudal electoral importante a recuperar son los tres millones de votos del conurbano paulista que la candidata ecologista recibió y es un territorio que vio nacer la figura de Lula. Un tema adverso es el aborto, la estructura de cuadros militantes de pastores evangélicos no se la ponen fácil.

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Dilma y la mano de Dios *
Lanzada la campaña electoral de la segunda vuelta, Dilma Rousseff intenta realizar alguna maniobra maradoniana que le permita afrontar una posición sobre el aborto que mantenga la base programática del PT y no la aleje de los votos de personas creyentes. Si bien las primeras encuestas la colocan con una ventaja de entre 6 a 9,1 puntos, lo cierto es que hay unos 10 millones de votos de variabilidad, donde esta temática va a jugar un rol relevante en los debates televisivos. El tema religioso estuvo siempre presente en las confrontaciones electorales. El mismo Fernando Henrique Cardoso perdió una elección a alcalde de San Pablo en 1985, frente a Janio Quadros, por su condición agnóstica. Posteriormente, en la segunda vuelta de 1989, Collor alcanzaba su victoria con el apoyo clave de los sectores católicos y evangélicos. Y si bien Lula es creyente, y el tema del aborto no propuso legalizarlo sino tratarlo como tema de salud pública, como una concesión a los sectores laicos, tanto en 1989 como en 2002 los medios lo acusaron de haber pedido a una ex compañera (Miriam Cordeiro) que abortara el embarazo de su actual hija, la periodista Lurian Cordeiro Da Silva. Incluso, al interior del PT encontramos visiones religiosas. Recordemos que su estrella simboliza tanto los cinco continentes como la fe cristiana de las comunidades eclesiales de base, que también contribuyeron a la formación del partido. Pero algunos puntos, como eutanasia o matrimonio igualitario, irritan a sectores religiosos.

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Miradas al Sur: 17 de octubre de 2010.

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El Brasil de Dilma

En este contexto, José Serra, con su manifestación “a favor de la vida y rechazo al aborto”, suma apoyos de pastorales y obispados, a pesar de que cuando fue ministro de Salud publicó un manual de procedimiento ante abortos no punibles o que su partido, el Psdb, presentó un proyecto por la legalización. Lo que puede hacer pensar que también algunos votos progresistas muden a Dilma y de hecho Serra trata de revertir esto con su apoyo a la unión civil de personas del mismo sexo. En definitiva, es destacable que el principal debate político se desplace de lo económico a una cuestión de fe, quizá por los logros que alcanzó la gestión Lula, que mejoró condiciones sociales de millones de brasileños. Lo cierto es que parece que a esta elección la define la mano de Dios, y el problema para el PT es que no conoce a ese señor.

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Ricardo Romero

Después de la caipirinha*
Pasado el efecto de la caipirinha y entrando en la sobriedad politológica,se debe realizar un análisis de los resultados electorales en las presidenciales de Brasil.Se puede decir,combinando la pasión y las utopías,que la victoria de la ahora Presidenta electa Dilma Rousseff mantiene al país carioca en el eje latinoamericanista,marca la continuidad de un proyecto nacional y expresa el avance en derechos –con la elección de la primera mujer para la presidencia brasileña –.Esta situación no exime de realizar algunas consideraciones. Sin perder el ánimo de festejo,el mapa electoral muestra ciertas alertas.Se mantiene el efecto de arenización (ganar en las regiones norte y nordeste y perder en el centro,sudoeste y sur).Y aunque este desplazamiento se produce llevando ciudadanía hacia esas regiones,ese voto depende mucho de la acción estatal,por lo que va a ser un desafío recuperar los apoyos en los centros urbanos,especialmente porque la alta abstención,unos dos millones de votantes respecto al primer turno, puede jugar desfavorablemente en otra elección. Si bien Dilma obtuvo victorias contundentes en distritos estratégicos como Bahía,Minas Gerais o Río de Janeiro,sufrió derrotas como en San Pablo o el mismo Río Grande do Sul,y más aún,en Porto Alegre,su ciudad,donde si bien el PT mantuvo sus 350 mil votos históricos,no pudo conseguir los 50 mil necesarios para ganarle a Serra.Y cabe visualizar que,a pesar de la derrota,Serra venció en 4 capitales,inclusive en 11 donde los prefeitos apoyaban a Dilma.Y de las 12 donde venció la petista,6 son del Nordeste.Estos resultados son un punto para definir el gabinete y perfilan los movimientos que en dos años serán un punto clave en la negociación por los municipios.

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Miradas al Sur: 6 de noviembre de 2010.

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El Brasil de Dilma

De hecho,de los primeros pasos que dará Dilma será conformar el gabinete,donde esta vez tendrá un vicepresidente que no tiene el perfil bajo de Alencar,por el contrario,Temer va a tratar de posicionar fuertemente al Pmdb, tanto en el Ejecutivo como en el Parlamento.A su vez,aliados como PSB o el Pcdb están solicitando algunos ministerios importantes,como el de ciudades,pensando en 2012.Todo un proceso que ya está en marcha coordinados por un Gabinete de Transición compuesto por: José Dutra (coordinador de campaña),Michel Temer (vice elector y presidente del Pmdb), Antonio Palocci (ex ministro de hacienda de Lula)y José Cardozo (secretario general del PT).Comienza así la nueva etapa.

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Dilma Presidenta

El Brasil de Dilma

Prontuario *
El diario Folha de Sao Paulo logró que el Tribunal Superior Militar brasileño tenga que abrir los archivos de Dilma Rousseff de la dictadura. Algo que el periódico tituló como un logro de toda la ciudadanía. Sin embargo, en realidad esto comenzó como un intento de publicar la historia de la candidata durante el período electoral, y no para favorecerla. Justamente la Folha de Sao Paulo intentó tomar esta historia para descalificar a Dilma y considerarla “terrorista”, cuando el terrorismo de Estado lo comenzaron los militares brasileños en 1964. De hecho, el periódico fue obligado a ceder espacios a Dilma por réplicas a las acusaciones que él mismo había realizado. De todos modos, esta semana se podrá acceder a un material que seguramente quedará en la historia de Brasil, realizar la lectura de los reportes militares sobre una joven de 20 años marcará a cuánto llegaron los regímenes de la región y contribuirá a seguir recuperando la memoria de ese país y del continente. Dilma tuvo la valentía de enfrentar a un régimen dictatorial que había tomado ilegalmente el Estado brasileño. La opción de lucha armada que llevó adelante su organización, la Vanguardia Revolucionaria Palmares, se dio en un contexto donde no había garantías institucionales. Y el proceso judicial de la Folha de Sao Paulo va a permitir saber las acciones de esa estudiante desde la perspectiva de los dictadores brasileños, que lamentablemente muchos de ellos hoy caminan libres en las calles de Brasil. Quizá con este paso comiencen a recuperarse la memoria y los derechos humanos de nuestros vecinos.

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Miradas al Sur: 21 de noviembre de 2010.

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Ricardo Romero

Las tres prioridades del gabinete de Dilma *
Camino al Planalto, Dilma Rouseeff va configurando su gabinete. Para el armado del equipo esta considerando tres grandes líneas: el criterio económico, la coalición de gobierno y la perspectiva de género; punto importante, teniendo presente que será la primera presidenta de Brasil e intentará revertir la magra representación femenina en el parlamento, que a penas alcanza un diez por ciento. Como línea económica, determinó continuar con el desarrollismo monetarista de Guido Mantega; pero ahora su compañero en el Central será el gaucho Alexandre Tombini y desde Planificación tendrá el apoyo de Miriam Belchior. De esta manera, Dilma intentará mantener una política que a Lula le dio resultados, a partir de una sostenida disciplina fiscal y monetaria, impulsando el crecimiento que le permita generar recursos para redistribuir y así incluir a millones de brasileños/as al consumo. Y para no perder el tinte desarrollista, está tentando a un empresario, Jorge Gerdau, para ocupar Asuntos Estratégicos o el Consejo de Desarrollo Económico. En tanto que para articular la coalición, esta incorporando miembros del Pmdb al gabinete; mantendrá a Wagner Rossi en Agricultura; reasumirá Edison Lobao en Minas y Energía; y se incorporan Pedro Novais en Turismo; Garibaldi Alves, para Previsión Social y Wellington Moreira Franco, que dirigirá la Secretaría de Asuntos Estratégicos. A su vez, suma a una mujer de ese partido, Ideli Salvatti, quien ocuparía la cartera de Agricultura y Pesca. Marcar la perspectiva de género en el gabinete es el eje más importante que encarará Dilma en las próximas designaciones. Tratará de cambiar la situación que se presenta en el legislativo, donde la cuota en la nómina de candidatas no tiene su efecto en la elección de representantes, como vemos de 513 diputados sólo 44 son mujeres y en el Senado son 10 de 72.

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Miradas al Sur: 12 de diciembre de 2010.

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El Brasil de Dilma

En ese marco, Dilma buscará cambiar esa tendencia en el ejecutivo, y si bien desde la izquierda avanzada se propone equidad de género para los gabinetes, el objetivo es colocar al menos un tercio en los ministerios, lo que pareciese ser un buen paso, marcando así una impronta de género diferenciado en la gestión de una mujer. De hecho, Dilma superaría a todos sus antecesores. Desde que Collor de Mello designó como ministra de Economía a su esposa, hasta el gobierno de Lula, la cantidad de mujeres en los gabinetes se contaron con los dedos de la mano. FHC no tuvo más que dos y Lula llegó a tener cinco. Como señalamos, ya confirmó a Miriam Belchior y a Idela Salvatti; A lo que se suman María do Rosario en DD.HH.; y Helena Chagas en Comunicación Social de la Presidencia. Otros nombres corren como posibles ministras, las Comunistas Jandira Feghali y Manuela D´Avila, esta última para Deportes; o la filósofa Marilena Chaui en Cultura. Incluso mantendrían sus carteras Isabella Teixiera de Ambiente y Marcia Lopes en Desarrollo Social. Pero como no es sólo una cuestión numérica, Dilma esta obsesionada por buscar mujeres en dos secretarías especiales, la de Igualdad y la de Mujer. Allí intentaría poner una compañera afrodescendiente que aún no encuentra su perfil y en la otra secretaría estuvo en danza el nombre María do Rosario, pero presentaba inconvenientes en el equilibrio interno del PT. Lo cierto es que Dilma busca encontrar su propio estilo en el gobierno y seguramente es uno de los tantos pasos de cambio que están por venir. Paradójicamente, tendrá a dos hombres como mano derecha, Antonio Palocci como jefe de Gabinete y a Gilberto Carvalho como Secretario General de la Presidencia.

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Ricardo Romero

Brasil: año nuevo, gobierno nuevo*
En una semana termina el mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, el tornero mecánico que llegó a la presidencia de la mano del Partido dos Trabalhadores para cambiar Brasil. En el Foro Social Mundial de 2002, recién elegido, sostuvo que un gobierno de izquierda debe evaluarse a partir de los cambios que generó a favor de la sociedad. En ese sentido, podemos afirmar que Brasil cambió. Al repasar algunos datos comparativos al país que dejó el ex jefe de Estado Fernando Henrique Cardoso, podemos ver que desde el 2002 al 2010 la generación de empleos pasó de cinco millones a catorce millones, con una fuerte suba de los salarios reales, donde el mínimo pasó de 111 a 291 dólares mensuales. Y este cambio se debió a fuertes políticas de empleo, con un incremento de la inversión que pasó de 6,9 a 35 mil millones de reales. Teniendo un impacto en la redistribución del ingreso, aumentando la participación de los asalariados del 31 al 35 por ciento del PBI y reduciendo el índice de desigualdad (Gini) del 0,596 al 0,561. Esto se refleja en la reducción de la pobreza, que pasó del 21,1 al 10,5 por ciento. A su vez, en lo que refiere a derechos, en materia de salud se pasó de una inversión media de 22,47 a 57,47 mil millones de reales, ampliando la cobertura pública de 60 a 100 millones de habitantes. En tanto que en educación también hubo un aumento de inversión, que pasó de 12 a 44 mil millones de reales, especialmente en educación básica, que pasó de 5 a 13,7 por ciento. Teniendo a su vez un fuerte impacto en la educación superior, donde se creó quince nuevas universidades federales y 117 campus de enseñanza superior, aumentando así de 117 mil a 200 mil vacantes anuales, con un total de 700 mil becarios. En tanto que en derechos sociales, el Programa Bolsa Familia alcanza a 12,6 millones de familias. Propiciándose a su vez una reforma agraria, que amplió la cobertura de 11,4 a 67,73 millones de hectáreas aplicadas.

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Miradas al Sur: 26 de diciembre de 2010.

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Pero los cambios no concluyen en enero, porque a partir de la participación ciudadana se generó un Programa de Aceleración del Crecimiento, que a través de 65 Conferencias Nacionales en los Consejos de Desarrollo, Seguridad Alimentaria, Juventud, Mujer, Afros, entre otros, permitieron la participación de unas cinco millones de personas que elaboraron políticas que seguramente la gestión de Dilma Rousseff les dará marco para seguir transformando el Brasil.

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Ricardo Romero

Brasil se viste de mujer*
Casi como una metamorfosis kafkiana, devino la mariposa y Brasil ahora comienza a volar con belleza femenina. Aquella joven guerrillera, que padeció la tortura de una dictadura asesina, con el esfuerzo de haberse recibido de economista y haber mostrado su capacidad en la gestión pública, llega a la presidencia luego de haber enfrentado su primera contienda electoral. La flamante presidenta Dilma Rousseff tiene el reto de marcar su impronta en un nuevo gobierno. Se pueden delimitar tres grandes desafíos para su gestión: articular y liderar la nueva coalición de gobierno; mantener las políticas sociales con sustentabilidad en el crecimiento y sostener la inserción internacional de Brasil. Un error frecuente al analizar la política brasileña es decir que gobierna el PT (Partido de los Trabajadores), pensando que el partido del ejecutivo es de gobierno. Con sólo ver la fórmula, en la cual el vicepresidente es del Pmdb (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), debe comprenderse que, ciertamente, gobierna una coalición. De hecho, la politología brasileña denomina al sistema político local como “presidencialismo de coalición”. La gestión de Dilma no va a escapar a este proceso. No sólo porque este gobierno surge de una alianza, sino que además tiene que constituir una mayoría parlamentaria. Si se observa el legislativo brasileño, el PT, siendo la principal bancada con 88 diputados, representa sólo el 17% del cuerpo, y junto a sus aliados tradicionales o cercanos, como el PSB (Partido Socialista Brasileño), el PCdB (Partido Comunista do Brasil) o el PDT (Partido Democrático Laborista), apenas llega al 32% de la Cámara, por lo que requiere del acuerdo estratégico del Pmdb, con sus 79 representantes, para lograr una mayoría estable. Algo parecido sucede en el Senado. En ese proceso, Dilma debe contener un armado volátil. A diferencia de Lula, que podía sumar a sus ex adversarios políticos como ministros (Ciro y Garotinho), Dilma tendrá que acordar para garantizar su gobernabilidad. Como
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Miradas al Sur: 26 de diciembre de 2010.

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primer paso, tendrá que mantener equilibrios tanto en la interna del PT, que tiene 17 Ministerios (entre ellos, las carteras clave como Hacienda, Planeamiento y la Casa Civil), como en su relación con el resto de los partidos. Por lo que tendrá que responder a las demandas de las izquierdas del PT con un gabinete que cuenta con nueve ministros independientes, 6 del Pmdb, 2 del PSB y uno de cada partido de la coalición: PCdoB, PDT, PR (Partido de la República) y el PP (Partido Progresista). En lo que respecta al rumbo económico, Dilma tendrá la responsabilidad de mantener la solidez económica que presentó la gestión de Lula. Repasando algunos números, tuvo una tasa sostenida de crecimiento del 3,9 % anual frente al 2,5% de FHC. En tanto que la inflación pasó de una media de 9,1 a 5,7; las tasas de interés descendieron del 26,56 al 14,77%; con un el incremento del crédito del 26 a 45% del PBI, a la vez reduciendo el riesgo país de 2035 a 178 puntos, con el incremento de las reservas que pasaron de 44 a 138 mil millones. A su vez, tendrá que generar nuevas dinámicas para transformar los programas sociales de inclusión, como la Bolsa Familia, en políticas activas de desarrollo que estimulen la producción y el empleo. En ese sentido, si bien tiene el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) y la responsabilidad de encarar la organización de dos megaeventos, como el Mundial de Fútbol 2014 y las Olimpiadas 2016, que propiciarán inversiones en infraestructura, deberá enfrentar un fuerte déficit fiscal que puede limitar esta orientación. En lo que refiere a la inserción internacional, Dilma recibe un comercio exterior que pasó de un déficit de 8,6 mil millones a un superávit de 240. Acompañado de una reorientación de su política exterior. De la lógica librecambista que propiciaba FHC con el Mercosur y el Alca, a una política de integración regional alternativa, con base en la región y articulada con los países del Bric (Rusia, India y China). Sin embargo, la sobrevaluación del Real, combinadas con devaluaciones de los países centrales, condiciona la competitividad de los productos brasileños y, si bien compensa con industrias complementarias argentinas o la
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demanda sostenida de China e India, esta tendencia se puede revertir. Incluso, variaciones cambiarias y de rentabilidad financiera pueden provocar fugas de capital u otros vaivenes monetarios. Esta situación, condiciona la política internacional a reforzar lazos en el Bric en términos económicos. En el marco latinoamericano, como en la Unasur, Dilma tendrá que suplantar el peso del liderazgo que tiene Lula en América latina, aunque no será difícil por el rol estratégico que juega Brasil en ambos escenarios. Con estos horizontes, comienza el nuevo rumbo. Dilma ya logró aumentar la cuota de mujeres en el gabinete, pasando de 3 a 9, y logró que Lula manifestara su apoyo a una eventual reelección, un gesto que da pie a un Brasil que ahora viste de mujer.

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El Brasil de Dilma

Lluvias en verano para Dilma*
Sin duda, no son lluvias de verano las precipitaciones intensas que vive la región sudeste de Brasil (San Pablo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Espíritu Santo). Lamentablemente, forman parte del deterioro ambiental provocado por el desmonte, la emanación de gases y la descontrolada urbanización. Estos diluvios combinan una tendencia de cambio climático con los precarios asentamientos populares, generalmente emplazados en los morros (colinas), dando como resultado el deslizamiento de humildes viviendas, que quedan sepultadas bajo el lodo, en muchos casos con sus habitantes dentro. De hecho, son unas 40.000 personas afectadas en la zona serrana del estado de Río de Janeiro. En los municipios de Teresópolis, Nueva Friburgo y Petrópolis suman más de 5000 viviendas destruidas y casi 500 víctimas fatales; número que aumentará durante el proceso de rescate, según anunció Defensa Civil. Es una de las mayores catástrofes en la historia de Teresópolis, destacaron el secretario de Ambiente del Estado de Río de Janeiro, Carlos Minc y el alcalde de esa prefectura, Jorge Mário Sedlacek. La tragedia se instaló en la agenda de Dilma Rousseff. El miércoles se sobrevoló el área junto al gobernador del estado Sérgio Cabral. Posteriormente, secundada por el alcade Demerval Barbosa Moreira Neto, conversó con vecinos afectados de Nueva Friburgo. Luego, en el Palacio de Guanabara, Dilma y Cabral hablaron con la prensa, donde la presidenta destacó: “Vamos a realizar acciones específicas para este momento (...) pero debemos avanzar en un proceso de cambio de lo que viene de largas décadas, lo que significa tener una política habitacional para el país (...) esto comenzó con el programa ‘Mi casa, mi vida’, que continuaré (...) porque no hay manera de evitar las ocupaciones precarias sin dar una alternativa de vivienda”. Como acciones inmediatas, tras declarar el estado de catástrofe y por pedido del gobernador, Dilma dispuso el emplazamiento de la Fuerza de Seguridad Nacional del Ministerio de Justicia, que desde este viernes está, por tiem*

Miradas al Sur: 16 de enero de 2011.

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po indeterminado, haciendo rescates en los municipios. Además liberó una partida de 780 millones de reales para cubrir los daños y ayudar en las zonas. A su vez, dispuso la asignación de alquileres sociales, subsidios Bolsa Familia y prestaciones de asistencia continua para los afectados, y delineó inversiones del PAC para la reconstrucción de la región y obras de infraestructura.

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El Brasil de Dilma

Brasil modelo Dilma*
Que a Brasil ahora lo conduce la presidenta Dilma Rousseff se nota desde el estilo de gestión hasta en los lineamientos de la política nacional e internacional. Apenas llegó al Planalto (sede del gobierno), mandó a sacar una Biblia que Lula tenía en el despacho, destacando su laicismo y siendo como una antesala de su forma de administrar. Con extrema puntualidad, formalidad y eficiencia en las reuniones de gabinete, tiene en vilo a sus colaboradores, sin dudar en señalar errores, como lo hizo en público con una asesora que erró la ciudad que Dilma debía citar en un discurso, haciéndole confundir la bahiana Ibotirama con el polo productor de jeans Toritama del nordeste. Y este hecho no fue menor, porque se dio en medio del Foro de Gobernadores Nordestinos, un ámbito de referentes locales de peso, generalmente opositores al PT. Sin embargo, con la solvente oratoria de Dilma y los proyectos que desarrolló, logró una fuerte adhesión de los jefes estaduales, incluso de la oposición. El gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia del Psdb, usó “presidenta” como un cumplido hacia la mandataria, que pelea por el lenguaje de género; un jefe estadual, Rosalba Cialini (DEM) de Río Grande Do Norte, sostuvo que las propuestas eran como “música para sus oídos”, y otro tucano, Teotonio Vilela Filho (Alagoas) decidió retrasar la inauguración de una obra para invitar a Dilma para que esté presente. Además, suma, a su forma de gobernar, la fuerte interactividad con la ciudadanía. Realizó con dinámica su primer programa de Radio, Un café con la presidenta, “Es una alegría inaugurar el Café. A mí me gusta hablar por radio porque llega a los lugares más distantes y las personas pueden escuchar los programas mientras hacen otras cosas. Quiero hacer de este Café un punto de encuentro con el pueblo brasileño”, expresó Rousseff en su emisión inaugural. Incluso, interactúa por twitter (@dilmabr) con más de 450 mil seguidores y responde tres cartas de lectores cada semana. Además, prepara una
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Miradas al Sur: 27 de febrero de 2011.

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edición especial por el Día Internacional de la Mujer, del programa Mais Vocês, de Ana María Braga, una conductora de la Rede O Globo, replanteando la relación de confrontación de la última etapa de Lula, que comenzó con la participación en la cena aniversario de la Folha de San Pablo y escribió una columna donde coloca la educación como prioridad de su gestión. En lo que refiere a la política nacional, si bien mantiene los lineamientos del desarrollismo monetarista, debutando con un fuerte recorte fiscal, siguiendo el manual petista de ajustar primero y repartir después, también comenzó a desplegar políticas orientadas a pymes, incluso impulsa la formación de un Ministerio específico. A su vez, debutó con su nueva mayoría parlamentaria, donde en Diputados y Senadores logró ajustar la Ley de Salario Mínimo en 545 reales (900 pesos argentinos), además de una concesión de ajustarlo automáticamente hasta 2012. Y esta prueba política dejó ganadores y perdedores. Por un lado, la victoria fortaleció al equipo económico de Antonio Palocci y Guido Mantega (artífices de este monto) y al Pmdb, que acompañó en bloque la propuesta. Sin embargo, debilitó la presión del PT, que tuvo fugas en su bancada y resintió su relación con la base sindical, tensión que continuará en su gestión, pero que se balancea con la debilidad de la oposición que quedó desarticulada con su propuesta de 600 reales. Por último, si bien en política exterior sigue los marcos de inserción internacional del gobierno anterior, priorizando el vínculo con Argentina y reforzando relaciones económicas en el marco del Bric (con Rusia, India y China), Dilma introdujo en su perspectiva diplomática el tema de Derechos Humanos, tratando de definir un nuevo perfil a la impronta que daba Lula en ese plano, más allá de que estaría pensando en designarlo embajador especial para el desarrollo de países como África. Debutó con este nuevo estilo con la visita a su par argentina, Cristina Fernández, con quien mostró la afinidad por el tema, y se destacó la entrevista con las referentes de las asociaciones de Derechos Humanos, especialmente en la foto con Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. Y este eje lo quiere proyec44

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tar en su política exterior, incluso la crisis de medio oriente generaría un contexto para el cambio del voto de Brasil en la Comisión de DD.HH. de la ONU, un tema que la diferencia radicalmente de la gestión anterior.

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Los 100 primeros días de la era Dilma en Brasil *
Los primeros cien días de gestión resultan clave para definir el rumbo de un gobierno. Y a pesar de la difícil tarea de eclipsar la popularidad de Ignacio Lula da Silva, la gestión de Dilma Rousseff pareciese haber logrado un perfil propio en la conducción de la colosal estructura administrativa brasileña. La era Dilma comenzó con un verano movido, por las inundaciones en Río de Janeiro, y parece no encontrar descanso con la matanza a niños indefensos en una escuela de esa ciudad. En esas adversidades, mostró una alta capacidad de gestión, que fortalece su impronta iniciada con el cambio en la composición de género en el gabinete, la reorganización del funcionamiento del Ejecutivo y la relación con los niveles subnacionales, recibiendo halagos de gobernadores y prefeitos, incluso opositores. A su vez, Dilma pudo desterrar la idea que presentaba a Lula como un poder en las sombras. Tuvo la capacidad de dirigir la coalición de gobierno, mostrándose inflexible ante hechos de corrupción, que involucraban al Pmdb, o sosteniendo posiciones como el salario mínimo, que la enfrentaba al PDT. A pesar de esto, tuvo a un disciplinado Pmdb, casi como partido de Estado, en cambio, se evidenciaron algunas fisuras en el PT. A contrapartida, provocó la desarticulación de la oposición, moderando a Aecio Neves, hoy principal referente del Psdb, y la ruptura de los Demócratas (ex PFL), donde el prefeito de San Pablo, Gilberto Kassab y la senadora Kátia Abreu, se proponen reorganizar el Partido Social Demócratico de Juscelino Kubitschek. Sin embargo, el énfasis en los DDHH es el principal eje del nuevo gobierno, algo que genera profundos cambios en política interior y exterior. Esta mujer, guerrillera marxista que padeció la represión y tortura de la dictadura (1964-1985), no podía soslayar su pasado. Brasil pasa de la política del autoindulto y olvido al de la memoria, verdad y justicia. A partir de incorporar tratados internacionales, como la aprobación por parte del Senado de la Convención Interamericana sobre Desaparecidos, los delitos de la dictadura se

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Miradas al Sur: 10 de abril de 2011.

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encuadran en la figura de lesa humanidad, por lo que la Justicia avanzará sobre sus acciones. A tal fin, el gobierno de Dilma impulsa la formación de una Comisión de la Verdad, que debe aprobar el parlamento. Como afirmó a Miradas al Sur, María do Rosario Nunes (Secretaria de DDHH de Brasil), “el objetivo no es el revanchismo o la venganza, sino el esclarecimiento. Es bueno para la democracia que la democracia sea absolutamente transparente”. Desde los sectores militares, la reacción va desde el enfrentamiento hasta la búsqueda de conciliación. Algunos ex miembros formaron el Partido Militar Brasileño, para rechazar esta nueva polítca. En cambio, la semana pasada, las Fuerzas Armadas entregaron a Dilma un galardón, para tratar de bajar la tensión con la mandataria. Así como la Rede O Globo producía novelas durante la dictadura, para difundir una “identidad” brasileña, un dato interesante es el estreno, en horario central, de Amor y revolución que realizó la televisora STB. Una historia que evoca a Dilma y se desarrolla en pleno período militar, tras el golpe contra Joao Goulart en 1964. Incluso, en su primer capítulo se denuncia la participación de los Estados Unidos en el hecho. Según la misma María do Rosario Nunes: “La historia hará una contribución importante a la concientización de la política de DDHH en Brasil”. Desde la visita a Argentina, donde se entrevistó con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hasta el voto contra Irán en la ONU, Dilma incorpora la temática de DDHH en su agenda internacional y se diferencia de su antecesor, que ponía énfasis en temas sociales. Así, Marco Aurelio García, quien fuera asesor de Lula y que conserva ese rol en el gobierno, afirmó al diario O Estado de Sao Paulo que: “Esos cambios son determinados no sólo por las alteraciones de la realidad internacional sino por la diferente percepción que la presidenta tiene en relación al mundo”. Este cambio tiene sus consecuencias en el plano de las relaciones internacionales. Si bien la embajadora María Nazareth Farani Azevedo, representante brasileña en el Consejo de DDHH de la ONU, negó un acuerdo con
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Ricardo Romero

Estados Unidos por la silla en el Consejo de Seguridad de ese organismo, lo cierto es que esta posición acerca a Brasil a ese país, especialmente en la política sobre Medio Oriente. Incluso, no es casual que Obama ordene atacar a Libia desde suelo brasileño. Y un dato importante es que las reservas petroleras del PreSalt pasan a ser tentadoras para la potencia del norte, lo podría generar un nuevo eje en la relación comercial entre ambos países. Esta reorientación replantea vínculos con sus socios actuales, algo que estará en agenda en los próximos viajes de Dilma. La mandataria visitará China entre el 13 y 15 de abril, para participar de una cumbre del Bric (espacio que comparte con Rusia, India, China y ahora Sudáfrica) y Venezuela, donde se entrevistaría con Hugo Chávez, el 10 de mayo próximo. Por lo que el gobierno de Dilma Rousseff llega a su día 100 con mucho por contar y por hacer.

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El Brasil de Dilma

Brasil juega en primera *
Muchos serán los motivos que tendrá Dilma Rousseff para brindar este domingo, cuando levante la copa para recibir el año nuevo. Uno de ellos, es que logró comandar al gigante de Brasil, una economía que en plena crisis internacional, hoy se ubica en el sexto lugar del mundo –desplazando nada menos que a Gran Bretaña–. Además, logró sobrellevar las renuncias de sus ministros terminando con un 72% de apoyo popular, al mostrarse con firmeza contra la corrupción, según una encuesta de Ibope. Logra, así, salirse de la sombra de su predecesor, el ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, incluso en el plano internacional, donde destacó en el G-20 y consolidó su relación con los países de la Celac y los Brics. La noticia divulgada por el Centro de Investigaciones Económicas y de la Empresa (Cebr), con sede en Londres, que afirma que Brasil desplazó al Reino Unido como sexta economía del mundo (quedando detrás de Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia) cayó muy bien en el gobierno brasileño. Al respecto, Dilma Rousseff afirmó que la comunidad internacional observa a Brasil con “respeto y confianza”, a la vez que su ministro de economía Guido Mantenga proyectó al país en el quinto lugar para 2015. Y es que si bien el crecimiento de 2011 fue menor al año anterior, la crisis que atraviesa europa, que resaga su economía, junto con la demanda de China y otros países asiáticos, catapultaron a Brasil al nuevo lugar en el ranking global. Incluso, el director del Cebr, Douglas McWilliams, sostiene que el mapa está cambiando, donde naciones productoras de materias primas crecen y Europa retrocede, y entiende que también Francia y Alemania irán progresivamente reduciendo su influencia. Sin embargo, Brasil está lejos de alcanzar los niveles per cápita de la eurozona, los 8.500 dólares anuales por brasileño están por debajo de la media de 16 mil dólares anuales por habitante europeo. Además, en lo que refiere a distribución, mientras presenta un Gini (índice de desigualdad) de 51, los paí*

Miradas al Sur: 31 de diciembre de 2011.

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ses como Alemania y Francia rondan en 22 (aunque no tendría nada que envidiarle a Estados Unidos con 45). En este tema, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, estima que a Brasil le costará entre 10 y 20 años alcanzar los niveles de vida europeos. Y hacia ese camino va, según Dilma Rousseff, quien consideró que hay motivos para ver un 2012 “con gran optimismo, con la seguridad de que Brasil continuará creciendo con estabilidad y disminuyendo la desigualdad en un ambiente de pujante democracia”. Además, aseveró: “Trabajamos mucho este año para hacer de Brasil un país cada vez mejor y más justo. Vamos a trabajar aún más en 2012 para continuar avanzando”. De hecho, para 2012, Dilma Rousseff se propone erradicar la indigencia. Así como su antecesor logró sacar a 28 millones de brasileños de la pobreza, el gobierno brasileño se propone incorporar al consumo a 16 millones de personas que hoy padecen la extrema exclusión. Lo harán a partir del fortalecimiento de planes sociales, tal como lo anunció en su columna semanal. Y esto explica en parte su alta popularidad, que si bien tiene un perfil más gerencial y menos político o carismático, su inflexible accionar frente a los hechos de corrupción le hace recuperar inserción en los sectores medios, franja social donde Lula había perdido apoyo, y le da nuevas perspectivas electorales, tal como lo comenta el analista Ricardo Ribeiro, quien afirma: “Su estilo más duro, de gerente, que da esa imagen de dama de hierro que enfrenta la corrupción, está agradando a la clase media tradicional”. Cabe destacar que Ipea (Instituto de Pesquisa en Economía Aplicada) presentó un informe sobre la percepción de la pobreza, donde los brasileños de sectores medios sostienen que la corrupción es la principal causa de la desigualdad. Incluso, en el plano internacional, donde muchos analistas visoraban un bajo perfil para Rousseff, los pronósticos fueron erróneos. Si bien el ex presidente Lula tenía mayor afinidad en ese marco, la actual mandataria no perdió protagonismo global. Además de consolidar relaciones con sus pares latinoamericanos, en los tres anillos de integración (Mercosur, Unasur y Celac), propició acuerdos y estrategias con los países del Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que tuvieron importante repercusión en el G-20,
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especialmente en el debate sobre el rescate de la eurozona, donde Brasil se opuso a financiar un fondo y afirmó el apuntalamiento del FMI como medio de solventar no sólo la crisis europea, sino un esquema mundial. Además, si se observa que los ministros que han dimitido (el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Antonio Palocci, y los de Transportes, Alfredo Nascimento; Agricultura, Wagner Rossi; Turismo, Pedro Novaes; Deportes, Orlando Silva, y Trabajo, Carlos Lupi) casi todos vienen de la gestión Lula. Ahora, cuando vuelva de sus vacaciones, Dilma Rousseff planea un recambio de gabinete que le daría un perfil propio al gobierno, que hasta en detalles se diferencia; por ejemplo, ejecutó un 37,7% menos los gastos reservados, algo que destacó Renata Lo Prete para UOL y Folha. Así, de frente al 2012, Dilma encara las elecciones municipales con un caudal político que le permitirá reorganizar los disensos que provocó un año sin contiendas electorales. Por eso: ¡Salud Dilma!.

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Dilma gambetea a la FIFA *
Si bien faltan más de 30 meses para el puntapié inicial de la Copa 2014, el Mundial de Fútbol se palpita en la política brasileña. De hecho, su organización se llevó puesto a un ministro de Dilma Rousseff, el comunista Orlando Silva, que acusado de un supuesto desvío de fondos no resistió el embate de la Fifa. La máxima organización del fútbol, a traves de su secretario general, Jerome Valcke, presiona para que Brasil avance en la sanción de una normativa para facilitar las obras y el desarrollo del evento. Un tema que se inserta en un año electoral, donde las inversiones locales son una variable importante para la adhesión de municipios estratégicos. Casi sin esfuerzos, Brasil consiguió la nominación para organizar la Copa 2014, simplemente porque le tocaba a la región y era el único candidato. Para garantizar su realización, la Fifa le exigió garantías inequívocas al gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva sobre modificaciones temporarias en la legislación brasileña. Sin embargo, cuando Rousseff asumió, la mandataria puso reparos a las exigencias, avisando que no iba a aceptar conceder superpoderes a la entidad, ni supender derechos de los brasileños en nombre del Mundial. Esta posición desató las presiones sobre Silva que aportaron a su dimisión. Ahora, pareciera que la Fifa y el gobierno de Rousseff acercan posiciones para avanzar en la concreción de la competencia. Durante la visita de Valcke, acompañado por el asesor del COL (Comité de Organización Local), el astro Ronaldo y el nuevo ministro de Deporte, Aldo Rebelo, realizaron un balance de los avances de las obras. En tal sentido, Valcke afirmó: “Todos esos asuntos se debaten, y con toda certeza se alcanzará un acuerdo, pues sólo quedan por resolver cuestiones cosméticas”. A su vez, Rebelo confirmó el compromiso del gobierno de Rousseff con la cita planetaria, por el cual sostuvo que “no se medirán esfuerzos para realizar un gran mundial”. Y envalentonado, Ronaldo sentenció que demostrarán no sólo que son “los mejores en fútbol, sino también como organizadores”.
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Miradas al Sur: 22 de enero de 2012.

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Los detalles “cosméticos” son diferencias que mantienen Brasil y la Fifa sobre algunos asuntos polémicos, como las exenciones tributarias a auspiciantes o, especialmente, el concerniente a la venta de bebidas alcoholicas en los estadios, prohibida por ley en el país –conforme al “Estatuto del Hincha”–. En este punto, la Fifa no quiere ceder, porque uno de los principales patrocinantes de la Copa del Mundo es una marca de cerveza, Budweiser, del grupo belga-brasileño InBev. Este auspiciante aporta a los mundiales desde 1986, implicando unos 25 millones de dólares, por la concesión de exclusividad de venta. La Ley que a partir de febrero debatirá el Congreso brasileño podría habilitar la comercialización. Quien salió a poner palos en la rueda fue otro astro, el ahora diputado y ex jugador Romario, que despechado porque lo excluyeron de la agenda con Valcke, sostuvo que la Ley de la Copa 2014 no saldría aprobada entes de marzo. Cabe señalar, que Romario había organizado una reunión con parlamentarios y el representante de FIFA, desactivada por un ministro que no develó el nombre. Así, disparó su artillería y dijo: “Estoy comenzando a creer que el propio gobierno brasileño no quiere decidirse sobre el proyecto de Ley General de la Copa (…) la FIFA ya entendió que hay cosas que serán modificadas. Pero ahora es el gobierno de Brasil que no quiere sentarse a discutir los cambios”. Lo que si avanzan son las obras, y es que en pleno año electoral, el Mundial de Fútbol se desarrollará en 12 importantes ciudades de Brasil, que representan el 25% de los votantes, en capitales donde gobierna el PT (Recife y Fortaleza) o municipios conducidos por aliados (Brasilia, Belo Horizonte, Curitiba, Río de Janeiro, Porto Alegre, Manaos y Cuiabá). Incluso en los gobernados por la oposición (Curitiba y Salvador) o críticos (San Pablo y Natal) las inversiones pasan a ser una variable clave en adhesiones locales. Así, Dilma puede hacer “jogo bonito” de cara a las elecciones municipales.

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Dilma en el Mundo

El Brasil de Dilma

Wellcome, Obama*
La semana que viene, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitará Brasil acompañado de la primera dama Michelle y de sus hijas, Saha y Malia. Estará el 19 en Brasilia y el 20 en Río de Janeiro, con una programación aún no confirmada pero que prevé la visita a la favela “pacificada”, un chapuzón en una playa carioca y una cena íntima con Dilma Rousseff. La visita de Obama implica una señal clara en la voluntad de mejorar las relaciones diplomáticas con Brasil. Teniendo presente que, a pesar de las declaraciones de admiración hacia Lula, durante todo su período de gestión Obama no visitó el país. Además, parece haber una convergencia en la reorientación de política exterior que se está perfilando en el gobierno de Dilma. Cabe citar que el último en visitar Brasil fue George W. Bush, en 2007, en un paso relámpago de poco más de 24 horas para firmar un acuerdo en biocombustibles, un tema que acerca estratégicamente a ambos países. Para esta ocasión, Obama retoma el interés norteamericano por América latina, también pasará por El Salvador y Chile, y a su vez, trata de revertir el espacio perdido a mano de China en la relación comercial con Brasil, buscando fortalecer un vínculo con un país que tiene un claro liderazgo en la región. En este sentido, la visita de Obama servirá para dejar atrás tensiones abiertas con el gobierno de Lula, como las críticas públicas que el ministro de hacienda Guido Mantega (que permanece en el cargo) y el ex presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, hicieron el año pasado a la política monetaria de los Estados Unidos, que desvalorizó el dólar y generó una fuga de capitales y la pérdida de competitividad de los productos brasileños.

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Miradas al Sur: 13 de marzo de 2011.

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Ricardo Romero

Este giro en la relación entre Estados Unidos y Brasil es diferente a la política de acercamiento que impulsaba Fernando Henrique Cardozo, parecida a las relaciones carnales de Menem, que en su momento infructuosamente intentaba ingresar del G-7. Ahora Brasil forma parte del BRIC (con Rusia, India y China) y es clara su hegemonía en el continente. Por eso, en la diplomacia norteamericana están atentos, porque entienden que hacia donde éste camina, marcha la región latinoamericana. Es por eso, que la gestión Obama apostó a esta nueva relación desde el momento mismo de la elección de Dilma. Al día siguiente que ganó el ballottage, el mandatario norteamericano la telefoneó para felicitarla. Y si bien, por razones de agenda, no pudo estar en la asunción, ahora concreta un viaje que busca marcar esta nueva relación. Existen temas que propician el cambio, como la posibilidad de acuerdos entre empresas brasileñas y norteamericanas para la explotación de petróleo en las aguas profundas del Pre-Salt, y otros puntos que pueden enfrentarlos, como las disputas comerciales por los subsidios al etanol de maíz concedidos por el gobierno demócrata, de hecho Brasil cuestionó a Estados Unidos en la misma OMC (Organización Mundial del Comercio). Pareciera ser un buen momento para reencauzar las relaciones entre Washington y Brasilia. En ese sentido, esta nueva alianza entre Estados Unidos y Brasil tendrá como ejes principales “el desarrollo de energías renovables, el crecimiento global y la reconstrucción de Haití”, tal como afirmó Charles Luoma-Obverstreet, responsable para América Latina en el Departamento de Estado americano. En ese sentido, la presidenta Dilma Rousseff y Barack Obama firmarán una decena de acuerdos bilaterales, que avanzan sobre la reducción, incluso eliminación, de las barreras sanitarias para productos como frutas o carne, aunque pareciera no haber disposición de suspender tarifas que inciden en los precios de las mercancías. Además, estarían abordando acuerdos en áreas de
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derechos humanos y desarrollo sustentable. Por otra parte, Estados Unidos no pierde la esperanza de revertir la decisión de Brasil de comprar los Dassault Rafale a Francia, por siete mil millones dé dólares, y opte por los F-18 norteamericanos. Estos acuerdos implicarán una alianza estratégica entre Brasil y Estados Unidos. Según Marco Aurelio García, asesor presidencial en política exterior, marca “un momento de profundización de las relaciones económicas, comerciales, científicas, tecnológicas y políticas”. Un vínculo intenso que en términos comerciales alcanza unos 60 mil millones de dólares en intercambio. A su vez, Dilma y Obama afinarán punta sobre temas de política exterior. En materia comercial, se da una convergencia en el endurecimiento que marcó la mandataria brasileña a la política de intercambios china. Además, en el marco en que los aliados norteamericanos en Medio Oriente se caen como castillos de naipes, Estados unidos buscará acercar a Brasil en su estrategia en la región, algo que está logrando con el cambio de posición respecto de Irán. Y esta visita tendrá impacto interno en ambos países. En Brasil, los estados se disputan la visita de Obama, por ejemplo, el gobernador de Rondônia, Confúcio Moura (PMDB), pidió que su distrito sea incluido en la visita. Incluso en Río, las distintas favelas compiten por recibir al mandatario norteamericano. En tanto que en Estados Unidos, el discurso de Obama será seguido por la comunidad latina de ese país, que venía criticando el desinterés por la región de la actual gestión.

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Brasil, China y los BRICS*
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, realizó su tercer viaje internacional. Esta vez, el destino fue China, los anteriores habían sido Argentina y Portugal. Estuvo acompañada por los Ministros Antonio Patriota (Relaciones Exteriores), Fernando Pimentel (Desarrollo, Industria y Comercio), Aloizio Mercadante (Ciencia y Tecnología) y Edison Lobao (Minas y Energía); además del gobernador de Bahía, Jaques Wagner, y una comitiva de unos 250 empresarios. Este despliegue buscó centralmente redefinir el intercambio comercial; fijar acuerdos de política internacional y profundizar las bases del Bric, que ahora suma la S de Sudáfrica. Este dato no es menor, porque el Brics (integrado por Brasil, Rusia, India, China y, a partir de este encuentro, Sudáfrica), representa el 40% de la población mundial y suma cinco países cuyo producto bruto combinado alcanza un 18% del producto global, frente al 21% de los Estados Unidos. En este bloque, siendo la octava potencia económica mundial, Brasil es la segunda economía en importancia, detrás de China y delante de la India, tomando un rol protagónico en el escenario internacional. La primera etapa del viaje se orientó a redefinir la relación comercial con China. “Reciprocidad” fue como definió la mandataria brasileña este objetivo. Y que si bien ambos países tienen un intercambio comercial de unos 45 mil millones de dólares, siendo incluso más alta que la relación con los Estados Unidos, preocupa al gobierno de Rousseff, presionado por sus productores internos, el déficit de U$S 5 mil millones que lo atribuyen al juego cruzado de apreciación del Real y desvalorización del Yuan y el Renminbí, generando una competitividad desleal. Si bien la política monetaria no se puso en cuestión, se alcanzaron acuerdos de inversiones estratégicas, como aviones o informática, tal como pedían sectores industriales brasileños. Es que a la fecha, Brasil exporta a China productos básicos, como mineral de hierro, soja y petróleo; en tanto que importa productos manufacturados del gigante asiático.
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Miradas al Sur: 17 de abril de 2011.

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En el marco de las relaciones internacionales, es sabido que un punto importante para la política internacional de Brasil es el asiento en el Consejo Permanente de Seguridad en la ONU, lugar que reclama. Esta aspiración no tuvo eco durante la visita de Barack Obama hace un mes, más allá de que Estados Unidos estaría de acuerdo en una reforma del organismo. Esta vez, Dilma Rousseff obtuvo una declaración que si bien no es un apoyo explícito, ya que China tiene dificultades con algunos de los candidatos a ocupar ese lugar (como Japón), afirma “comprender y apoyar” la aspiración brasileña de desempeñar ese papel en las Naciones Unidas. Como corolario del viaje, Dilma Rousseff participó de la III Reunión de Líderes del Grupo Brics y la reunión anual del Foro Boao para Asia (Considerado el Davos asiático), que se celebró en la provincia insular de Sanya, en el sur del país. Junto al chino Hu Jintao, el ruso Dimitri Medvedev, el indio Manmohan Singh y el incorporado sudafricano Jacob Zuma, fijaron un “Plan de acción”, para consolidar el funcionamiento organizativo del Brics, especialmente en términos de cooperación. Además, firmaron la “Declaración de Sanya”, un documento de 32 puntos, en el que impulsarán, entre otras cosas, una regulación más firme de los derivados de materias prima, para controlar la excesiva volatilidad de los precios de los alimentos y la energía que, según dijeron, representan una amenaza para la recuperación mundial. Otro eje central es que el Brics reclama la reforma del sistema financiero internacional. Representando el 40% de las reservas de divisas del mundo, les preocupa la insuficiencia del actual orden monetario, especialmente por el descuido de Estados Unidos como emisor de la principal divisa. Si bien el objetivo no es nuevo, el hecho relevante es que la declaración se realizó horas antes de un encuentro en Washington de los ministros de finanzas del Grupo de las Siete naciones industrializadas (G7), mostrando la confianza cada vez mayor de los mercados emergentes.

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A su vez, en el plano de la política internacional, los países Brics apoyan la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, desde perspectivas diferentes pero con el fuerte compromiso de propiciar la multilateralidad. En ese marco, Dilma Rousseff afirmó: “El uso de la fuerza no puede ser precipitado y la diplomacia y la negociación deben ser priorizados” por la ONU. Así, condenaron los ataques aéreos a Libia realizados por la Otan y urgieron a una inmediata solución diplomática, colocando al Brics en un rol importante por nuevo orden mundial.

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Dilma le tira el guante a Obama*
Mientras los índices de las Bolsas y del sistema financiero se tambalean, incluso cayendo como fichas de dominó, la Presidenta brasileña salió al cruce de la política monetaria norteamericana. Criticó una medida, que devaluó unilateralmente la divisa, como una respuesta económica a un problema que necesita una solución política. Al respecto la mandataria dijo: “Estados Unidos diseminó dólares por todo el globo, por lo tanto valorizó las monedas de varios países del mundo, entre ellas la de Brasil”, manifestando su enojo y considerando una forma de competencia desleal que amenaza artificialmente la competitividad de los productos brasileños. Y el planteo toma relevancia teniendo presente que Dilma Rousseff hará historia en la próxima 66ª Asamblea General de la ONU, cuando sea la primera mujer en abrir el debate de este epicentro de poder, que además, tendrá como eje de sus deliberaciones la situación de la crisis mundial. Inmediatamente, le seguirá el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, líder del país anfitrión, que, según trascendió, se anotó segundo en el armado de la lista de oradores del Debate General. El próximo 20 de septiembre, Dilma Rousseff y Barack Obama tendrán una reunión bilateral en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU. A su vez, la mandataria se encontrará con el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, y con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, en una reunión en la que el eje central será la crisis global. Una discusión que tuvo como antesala una semana tensa para el viejo continente, donde rondó el fantasma del default de Grecia y su extensión en la eurozona.

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Miradas al Sur: 18 de septiembre de 2011.

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Dilma Rousseff afirmó que su país hará frente a la crisis económica global, que castiga duramente a las economías desarrolladas, fortaleciendo el mercado interno y apostando a la producción. En su discurso durante la firma de un convenio con el gobierno de San Pablo, para la construcción de un anillo vial en la ciudad paulista, Rousseff reiteró que Brasil está preparado para enfrentar la crisis, la cual, destacó, muestra fuertes posibilidades de llevar a la recesión a Estados Unidos y Europa. “Sabemos que las economías tanto de los Estados Unidos como de Europa están sufriendo un gran estrés y, en la mejor de las hipótesis, quedan estancadas, o en la hipótesis tal vez más realista, entren en recesión”, manifestó. Tal situación “significa que aquella crisis que comenzó en 2008 continúa, a pesar de haber cambiado de forma; no es tan aguda, es más una crisis crónica”, señaló. En ese sentido, destacó que es imposible que cuando una crisis ocurre en países del porte de Estados Unidos y los países de la zona del euro, de alguna manera no afecte al conjunto de los países del mundo. “Pero en Brasil tenemos que tener una claridad muy grande de cuál es la mejor forma de combatirla”, propuso. Combatir la crisis, dijo, “es afirmar la necesidad de que el país continúe invirtiendo en infraestructura; es continuar tomando decisiones (para garantizar) que el país continúe consumiendo, invirtiendo, produciendo su mercado interno y asegurando las condiciones macroeconómicas”, enfatizó. A Obama también le preocupa la inestabilidad internacional, pero, el anuncio del plan de Ley de Empleos de la Casa Blanca no tuvo otro eje que desvalorizar el dólar para promocionar las exportaciones norteamericanas. En definitiva, la política monetaria de los Estados Unidos sigue una línea económica que no favorece a una solución, porque valoriza la moneda europea, encarece sus productos y dificulta su capacidad de exportaciones y acumulación de divisas, punto sobre el que cargó Dilma Rousseff.
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Y esta crítica la realizó quien hoy es considerada la tercera mujer más poderosa del mundo, según la revista norteamericana Forbes. La mandataria brasileña sostuvo que la eurozona necesita más estímulos fiscales, porque está perdiendo capacidad de consumo, mientras se mostró dispuesta a colaborar con los países europeos a lidiar con su deuda externa. Al respecto, sostuvo a la prensa: “Es necesario que ellos definan la forma en que Brasil participará en el rescate. Nosotros siempre estaremos dispuestos a participar en cualquier esfuerzo internacional”. Y el reto de Rousseff a Obama tiene sustento en el nuevo contrapeso geopolítico que tienen los Brics, esta articulación de países emergentes, que están creciendo al 9% anual y que con sus activos financieros tienen la capacidad de impulsar una política de rescate con la implicancia de un nuevo orden mundial, donde paradójicamente un país basado en el comunismo, China, sería el epicentro de la recuperación del capitalismo mundial, junto a Brasil, Sudáfrica y Rusia. Incluso, la nueva directora del FMI, Christine Lagarde, consideró como “un desarrollo interesante” la ayuda de los Brics a la eurocrisis, que se da como prevención a una devaluación del euro, que provocaría una reducción de la demanda de ese continente. Con esta acción, un nuevo orden comienza a funcionar, y Brasil es el puente por el cual la Unasur se puede acoplar a un nuevo esquema internacional.

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Dilma propone un nuevo orden mundial*
Asumiendo un liderazgo internacional, la presidenta Dilma Rousseff salió a criticar el actual orden mundial, al entender que el mismo “no refleja la realidad: la fuerza emergente de los países en desarrollo. No refleja continentes enteros, como es el caso de América latina o África”. Lo sostuvo la mandataria en un discurso ante la Asamblea Nacional de Angola, en el marco de su visita por los países africanos. Este reclamo lo mantuvo a lo largo de toda la gira, que comenzó el lunes pasado recorriendo Sudáfrica, Mozambique y Angola, dando continuidad a la articulación de su antecesor, Lula da Silva, quien a lo largo de sus ocho años realizó una docena de viajes a una treintena de países africanos. Además de profundizar la cooperación Sur-Sur, ahora Rousseff alienta a las economías emergentes a generar un nuevo orden mundial. Así, en Sudáfrica participó de la cumbre del foro Ibsa, compuesto por India, Brasil y Sudáfrica (tres de las principales economías emergentes). En ese encuentro, abordó la crisis financiera global y las soluciones que propondrán estos países en la próxima cumbre del G-20, que tendrá lugar en Cannes (Francia) a principios de noviembre. En el Ibsa, la jefa de Estado de Brasil señaló que “el escenario internacional atraviesa una fase de aceleradas transformaciones, donde los países emergentes como el nuestro están llamados cada vez más a ocupar los espacios que les corresponde”. En la misma línea, al concluir su gira por África, Rousseff sostuvo que: “La concentración de poder en los órganos multilaterales que disfrutan actualmente los países desarrollados ha quedado ‘obsoleta’ y responde a un orden internacional que ya no existe”. “Brasil –insistió– está trabajando para
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Miradas al Sur: 23 de octubre de 2011.

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reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y las instituciones financieras multilaterales a nivel internacional.” Sus declaraciones toman relevancia en el marco de una crisis internacional con epicentro en Europa, donde oportunamente en su gira por ese continente Rousseff destacó que su país pasó de deudor a acreedor, porque ahora tiene “recursos aplicados en el Fondo Monetario, incluso, para que Brasil vaya a tener una mayor participación en el capital” y le darán capacidad de reorientar las políticas de ajuste impulsadas por este organismo por otras medidas que tiendan a estimular la reactivación económica de los países afectados por la crisis. Con este mandato, los representantes del país irán a la reunión del G-20 en Francia. De hecho, Brasil se comprometió a canalizar fondos al FMI para ayudar a los países de la zona euro. Así, fuentes del G-20 sostuvieron que se analiza una inyección de 359 mil millones de dólares al FMI de naciones emergentes, punto que estará en discusión en Cannes durante el 3 y 4 de noviembre. Sin duda, esto marca hacia dónde va el nuevo orden mundial, donde Brasil, junto a la región y los países del sur, tendrán un rol importante.

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Dilma no quiere poner plata*
Durante el desarrollo de la Cumbre del G-20 en Cannes, la presidenta Dilma Rousseff no sólo marcó una línea contra las políticas de ajuste, además provocó un viraje en la estrategia de rescate del viejo continente, mientras Estados Unidos y la Unión Europea esperaban generar el compromiso de los Brics (especialmente de Brasil, China y Rusia) para que aporten a la formación de un fondo de estabilización para la eurozona. El rechazo de la mandataria brasileña generó un cambio en la propuesta inicial. En una entrevista colectiva, Dilma Rousseff sostuvo a la prensa: “Siguiendo lo que los mismos europeos proponen, tanto la del Banco Central Europeo, con el Fondo Europeo pro Estabilización Financiera (Feef), como la del FMI, en lo que refiere a éste, la posición de Brasil fue clara, nosotros nos proponemos participar en la ampliación de los recursos del Fondo a través de acciones bilaterales”. Para defender esta posición, la mandataria brasileña comentó: “El FMI tiene la responsabilidad de actuar frente al riesgo de todo el sistema y no sólo ante la crisis europea, por lo que entendemos que es importante que tenga más recursos. Y Brasil está dispuesto a participar, porque esos recursos tienen la garantía del FMI y, al mismo tiempo, tienen una característica que para nosotros es muy importante: tienen reglas (…). Por eso, entendemos más adecuada una garantía extendida a todos los países”, sentenció Dilma Rousseff, serenamente, ante las preguntas de los periodistas. El efecto de esta posición fue el acuerdo al que arribó el G-20, donde los gobiernos harán aportes optativos al FMI y éste dará créditos flexibles para dinamizar en el corto plazo las alicaídas economías europeas. De esta manera, los Brics no aportarán directamente a la eurozona. “Apoyamos darle recursos adicionales y contribuciones voluntarias para una estructura de crédito especial del FMI”, dice la declaración final de la Cumbre.
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Miradas al Sur: 6 de noviembre de 2011.

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Estas posiciones encontradas entre la estrategia del FMI y del Feef (que pasó de 440 mil millones de euros a más de un billón, pero desde 2012) ilustran, por un lado, las contradicciones en la reunión de Cannes y, a la vez, desde un punto de vista global, marcan un contrapunto en el liderazgo económico mundial, donde el peso que tenía Estados Unidos, en su alianza estratégica con la UE, se desplaza hacia China, en su articulación con Brasil y Rusia. Algunos analistas sistémicos, como Nouriel Roubini, Kennetfh Rogoff y Mohamed el Erian, consideran que la propia vulnerabilidad de Washington tiene un costado positivo, y es que el liderazgo adquirido desde 1944 entra en decadencia y Estados Unidos ya no continúa como primera potencia, ni en lo económico ni en lo financiero, papel que parcialmente esta asumiendo China (su máximo acreedor, acompañado por Brasil y otros países emergentes). De hecho, previo a las deliberaciones del G-20, Dilma Rousseff se reunió con los presidentes de Rusia, Dimitri Medvedev; China Hu Jintao; Sudáfrica, Jacob Zuma, y el primer ministro indio, Manmohan Sing, sabiendo que juegan un papel importante en la solución de la crisis de la deuda de la Eurozona. A propósito, en su reunión con su par brasileña, el presidente chino sostuvo: “Los dos países deben profundizar la confianza mutua y utilizar plenamente todos los mecanismos de cooperación bilateral. China está dispuesta a establecer un contacto de alto nivel y estrecho con Brasil y ambas partes deben trazar un plan de cooperación para la próxima década, con el fin de promover la relación bilateral de una manera coordinada y estratégica”. Además, en reuniones bilaterales, Brasil compartió con Rusia la necesidad de regular los difíciles problemas internacionales sobre la base del esfuerzo de un mundo bipolar, el papel coordinador central de la ONU y el estricto respeto del derecho internacional.

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Concluyendo con su agenda, Dilma Rousseff también exigió a los países mayores compromisos para reducir los gases que generan el efecto invernadero causantes del calentamiento global. Pedido que se da como antesala del Río+20 a realizarse, ahora, el 20 de junio de 2012, porque los sajones celebrarán el 60º aniversario de la coronación de Isabel II durante la primera semana de ese mes y los países asiáticos pidieron un aplazamiento para enlazar con la próxima cumbre del G-20, que tendrá lugar en México los días 18 y 19 de junio.

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Foro Social Mundial: un balance de la crisis*
Concluye, la edición temática del Foro Social Mundial (FSM), un espacio que a lo largo de la primera década del milenio dio base para sustentar su lema “Otro mundo es posible”. Esta vez, el tema de convocatoria fue la “Crisis capitalista y la Justicia Social y Ambiental”, teniendo como marco la debacle de la economía europea y siendo antesala de la cumbre de Río+20. El evento pudo seguirse on line, como los paneles centrales, seminarios o talleres, incluso eventos nacionales, como el Encuentro Brasileño de Secretarios de Medio Ambiente, o internacionales, como el Foro Mundial de Educación. Un ejemplo fue la mesa en la que participó el sociólogo Emir Sader, junto al ex prefeito de Porto Alegre Raúl Pont y la feminista Renata Tica Moreno. En dicha mesa de debate, el intelectual Emir Sader afirmó: “El Estado es un espacio de una verdadera disputa entre una esfera mercantil y una esfera pública, y el Presupuesto Participativo es un instrumento importante para recuperar el Estado para la esfera pública. Es la creación democrática más importante desde la redemocratización”. En tanto que Tica Moreno agregó: “El Presupuesto Participativo puede generar una influencia sobre el Estado por encima de los partidos políticos, da un potencial a la Sociedad Civil”. A lo que sumó Pont: “Cualquier manual de ciencia política dice que los partidos políticos permiten la selección de representantes, pero se olvidan que también es deber de los ciudadanos controlarlos”. Sin duda, el dato político fue la presencia la presidenta Dilma Rousseff, quien priorizó este encuentro frente al Foro Económico Mundial (FEM) de Davos, en Suiza, evento antagónico al FSM y al que mandó sólo al ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, y al de Desarrollo, Industria y Comercio, Fernando Pimentel. En tanto que en Porto Alegre, no sólo participaron siete ministros (Sec. General de la Presidencia, Gilberto Carvalho; Derechos Humanos, María do Rosario; Medio Ambiente, Izabella Teixeira; Desa*

Miradas al Sur: 29 de enero de 2012.

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rrollo Social y Combate al Hambre, Tereza Campello, Políticas para las Mujeres, Iriny Lopez; Agricultura, Mendes Ribeiro, y Promoción de la Igualdad Racial, Luiza Helena Barrios), sino que además estuvo en un evento en el micro estadio del Inter ante miles de participantes. Y el Foro Social Temático 2012 no sólo eclipsó al FME de Davos, sino que ahora se propone contraponer una agenda a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, el Río+20. Para eso, convocaron a una Cumbre de los Pueblos en el Río+20 por la Justicia Social y Ambiental, que ocurrirá durante el 15 al 23 de junio de este año, en el Aterro del Flamengo, en Río de Janeiro. Allí, la sociedad civil global, organizaciones colectivas y movimiento sociales impulsarán una forma de vivir en el planeta, en solidaridad, contra la mercantilización de la naturaleza y la defensa de los bienes comunes. El diplomático boliviano Pablo Solón asumió la voz cantante de los movimientos sociales del FSM. Reconocido defensor del medio ambiente y activista global, que salió al cruce de la intención de incorporar el concepto de “economía verde” en las propuestas de Río+20. Entiende que: “Eso convertirá a la naturaleza en una mercancía y llevará a la privatización del medio ambiente”. En tal sentido, propuso al FSM iniciar una “campaña mundial contra la economía verde”. Algunas conclusiones del FSM las dio el politólogo Bonaventura dos Santos, quien sostuvo que “el Foro cumplió ampliamente su misión. Ahora tenemos en el continente latinoamericano las luchas sociales más avanzadas, luchas anticapitalistas, con gobiernos progresistas en varios países, muchos de ellos como emanaciones de movimientos sociales, donde existen reivindicaciones para la construcción de un futuro anticapitalista o post-capitalista. Somos el único continente donde se habla de socialismo, ‘socialismo del siglo XXI’ en Venezuela, ‘socialismo comunitario’ en Bolivia o ‘socialismo ciudadano’, en Ecuador, eso sin duda es un avance”.

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Dilma y la Argentina

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Las damas mueven el tablero*
El diario Clarín destacaba en su edición del 2 de enero pasado que la presidenta de Brasil Dilma Rousseff no había citado a la Argentina en su discurso de asunción. En menos de 24 horas, se esfumó ese intento de buscar discordias bilaterales, cuando los cancilleres de ambos países anunciaron que la mandataria brasileña fijaba a Buenos Aires como primera visita internacional. Este offside periodístico elude los condicionamientos estructurales que tienen ambos países, tanto históricos como coyunturales, que los relaciona en forma estratégica y preponderante. Al elegir a nuestra nación como principal escala diplomática, Dilma reafirma el énfasis que pondrá en la política exterior en relación con los países del Sur, tanto en América como hacia las naciones pobres o emergentes. Además, buscará continuar con las líneas políticas entabladas en instancias del bloque Unasur y la proyección de Brasil en otros niveles de cooperación internacional, especialmente en el sistema ONU, donde busca ocupar una silla en su consejo permanente. Por otra parte, se produce un hecho histórico, con el encuentro de dos mujeres al frente de estos Estados. Al ganar la elección presidencial brasileña, la jefa de Estado argentina Cristina Fernández ya le había dicho a su par: “Bienvenida al club de las compañeras de género”. Dilma, al igual que su colega argentina, tiene el desafío de marcar su propio perfil en la gestión y potenciar la popularidad que hereda de Luiz Inácio Lula da Silva. En este sentido, la relación con Cristina abre la posibilidad de mostrar capacidades de conducciones femeninas para trabajar en el armado de una agenda común, especialmente desde, hacia y para mujeres; y esta perspectiva de género será una impronta diferente a la relación Lula-Néstor Kirchner. En primera instancia, la llegada de Dilma refuerza lazos de convergencia tanto en la integración económica como en la política de ambos países en el escenario latinoamericano y mundial. Mañana, ya en Buenos Aires, la presidenta de Brasil tiene una agenda con una maratónica lista de actividades, que van desde reuniones con Cristina Fernández, y otras ampliadas con sus minis*

Miradas al Sur:30 de enero de 2011.

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tros, hasta la visita al Museo de la Memoria, donde se entrevistará con Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, reafirmando así su interés por la política de derechos humanos. Además de repasar los programas sociales desarrollados en ambos países, esta nueva etapa implicará pasar de acuerdos comerciales a políticas de desarrollo que permitan una integración equilibrada. En este encuentro, la agenda de trabajo se centra en profundizar una relación económica a partir de inversiones en infraestructura y desarrollo que faciliten la articulación de cadenas productivas, recursos energéticos y la circulación de productos. En definitiva, pasar de un mercado a un espacio económico común. De hecho, Dilma le propondrá a Cristina generar un “centro” que fije acciones en ese sentido. Con la Argentina, el objetivo es generar un polo industrial del sur que dinamice la integración productiva en algunos sectores, como la industria automotriz, donde “hubo una cierta desnacionalización de la producción de autopartes”, afirmó el asesor en relaciones internacionales brasileño Marco Aurelio García. La agenda prevé, entonces, temas como la articulación productiva en segmentos como la industria automotriz, la generación energética, como la creación de una usina hidroeléctrica en Garabí o la represa en Neuquén, y la de recursos como la explotación en conjunto de las reservas petroleras del Pre-Salt. Estas líneas se profundizan con planes de transporte y acuerdos técnico-productivos, reforzando un estilo de gobierno que valoriza las relaciones regionales, especialmente con América del Sur. Esta iniciativa se complementaría con la explotación de la producción petrolera y la generación energética. Los megayacimientos del Pre-Salt, descubiertos en aguas profundas del litoral atlántico, a la altura de Río de Janeiro y Espíritu Santo, convirtieron a Brasil en país petrolero, que lo libera de vaivenes del precio internacional del crudo y dinamiza otras industrias, como la petroquímica. A esto, se suman las inversiones que se quieren hacer en la generación de energía. Previamente, en la reunión de ministros del 10 de enero pasado, donde se planificó la visita, se acordó la firma de la creación de una hidroeléctrica
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binacional en Garabí –frontera entre Rio Grande do Sul y Corrientes–, un complejo que se estaría ejecutado en 2012 con una usina que generará unos 2.900 megavatios. Además, se abordará el financiamiento de 728 millones de dólares para la construcción de una represa sobre el río Neuquén, con fondos provistos del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil, entre otras inversiones. En definitiva, la visita de Dilma Rousseff confirma la convergencia de ambos países en un futuro de construcción común. De la guerra a la amistad. Las emergentes Provincias Unidas del Río de la Plata (1810) y el incipiente Imperio Brasileño (1822) comenzaron su vida independiente con una guerra (1825-1828) por la Banda Oriental (o Provincia Cisplatina) que terminó con la constitución de la República del Uruguay (1828). Posteriormente, en otra guerra (1865-1870), fueron aliados contra el Paraguay, que concluyó con la desarticulación de la estructura de relaciones económicas del virreinato, centradas en la Cuenca del Plata, como sostienen algunos historiadores. Con la formación de los estados nacionales y su inserción en el capitalismo mundial a finales del siglo XIX, los países del Cono Sur se desarrollaron con fuerte vínculos hacia el centro europeo y EE.UU., sin relaciones comerciales sustanciales entre ambos, y sólo con algunos acercamientos políticos, como el apoyo del republicanismo desde 1889 o el acuerdo internacional del ABC (junto a Chile) en 1915, firmado frente al expansionismo norteamericano. Sin embargo, los gobiernos de la Argentina y del Brasil tenían profundas desconfianzas geoestratégicas que mantuvieron hasta pasada la posguerra. Recién en los setenta, las alianzas anticomunistas de los militares generaron un acercamiento. Los lazos comerciales, impulsados por el desarrollismo, que promovía acuerdos regionales como Alalc o Aladi, tomaban cuerpo con un trasfondo de represión y desapariciones. Con la democracia, los presidentes Sarney y Alfonsín firmaron un acuerdo en 1986, el Pice (Programa de Intercambio y Cooperación Económica), para fortalecer las instituciones republicanas, que sentó las bases para la
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constitución del Mercosur en 1991, que funcionó por un tipo de cambio alto, que favoreció el comercio intrazona, y declinó con las devaluaciones. Tras la crisis neoliberal de 2001, la llegada de Néstor Kirchner, junto a Lula da Silva en Brasil, profundizó lazos económicos y se avanzó hacia nueva dinámica política, con alianzas con otros países de la región y otras bases institucionales como la Unasur, que se contrapusieron a la ofensiva norteamericana del Alca. En definitiva, con estos acuerdos en infraestructura, energía e integración productiva, la visita de Dilma Rousseff profundizará lo mejor de la historia integracionista entre los dos países.

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Mujeres al Sur*
La presidenta brasileña Dilma Rousseff cumplió su primer viaje internacional. Y con una agenda de unas cinco horas, reafirmó el nuevo vínculo en la relación bilateral que establecieron ambos países a partir del eje que marcaron Inácio Lula da Silva y Néstor Kirchner, junto a Hugo Chavéz, de contraposición al Alca que impulsaba el ex presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. En este encuentro con la mandataria argentina Cristina Fernández, con sólo seguir la crónica de la visita de Dilma al país, se puede comprender la nueva etapa en la integración binacional y regional. Pasado el mediodía del lunes, Dilma arribó a Buenos Aires, señalando que el epicentro de la política exterior brasileña no pasa por Davos, ni Washington, ni Pekín, sino la porteña ciudad del Plata. Acompañada con una tropa de ministros (ocho) firmó acuerdos en materia energética, nuclear y espacial, que profundizan la integración regional. A su vez, se entrevistó con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, generando un vínculo especial entre Dilma y Cristina en el compromiso por los derechos humanos, además de la identidad de género. Como cierre de este encuentro histórico, entre dos mujeres que conducen las economías más importantes del sur de América, Dilma fue homenajeada con un almuerzo en la cancillería argentina, donde ambas mandatarias expusieron sus visiones de los acuerdos. Por su parte, Cristina resaltó la construcción de un “futuro común para brasileños y argentinos, un futuro de inclusión, prosperidad y paz”, sostuvo la presidenta. En tanto que Dilma destacó la labor de Néstor Kirchner en la “consolidación de la Unasur” y reafirmó la intención de trabajar en ese sentido.

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Miradas al Sur: 6 de febrero de 2011.

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Algunos análisis, con una visión neoliberal, criticaron la armonía de los acuerdos ante una posible devaluación del real. Esta reducida mirada mercantilista, no comprende un esquema estructural de la integración, que va más allá de las variaciones de precios. La convergencia de políticas desarrollistas, permite diseñar estrategias de mediano y largo plazo, que operan sobre la reducción de costos a partir de la articulación productiva, las innovaciones tecnológicas y el uso de los recursos energéticos. Los acuerdos firmados van en un sentido de entender que el comercio no alcanza para lograr una integración. De esta manera, y a pesar de ser un viaje de pocas horas, Dilma hizo un fuerte despliegue de ministros; además del canciller Antonio de Aguiar Patriota, Nelson Jobin (Defensa), estuvo acompañada por Fernando Pimentel (Industria y Comercio), Paulo Bernardo (Comunicación), Aloizio Mercadante (Ciencia y Tecnología), Iriny Lopes (Mujer) y Mário Negroponte (Ciudades); además del asesor especial, y clave, Marco Aurélio García. Lo que implica una visión integral del marco de los 14 acuerdos firmados. Esta lógica de integración no deja de lado la política comercial, ambas presidentas celebraron la creación del Consejo Empresarial Binacional, que tendrá a su cargo la elaboración de recomendaciones comunes a los dos gobiernos para superar los desequilibrios comerciales, que coyunturalmente perjudican a la Argentina, y sigan potenciando un intercambio que en 2010 alcanzó los 33 mil millones de dólares. Además, una iniciativa interesante es la firma del Memorando de Entendimiento para la Promoción Comercial Conjunta, para la colocación de productos de ambos países a terceras naciones. Sin embargo, y para superar una lógica comercial, los acuerdos pasan por convenios como la construcción de dos reactores nucleares multipropósito –para uso pacífico y con fines de investigación para la producción de radioisótopos y ensayos de irradiación de combustible y de materiales; obras de infraestructura– como la hidroeléctrica en Garabí o el puente Peperí Guazú, que unirá las ciudades de San Pedro (Misiones) y Paraíso (Santa Catarina); o acuerdos de producción de bioenergía y biocombustibles; e incluso con propuestas de masificación de la banda ancha o mejora tecnológica en la producción de medicamentos.
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El cambio sustancial que introduce esta nueva etapa en la relación bilateral es el paso de un vínculo centrado en el comercio hacia una integración basada en la producción conjunta. En tal sentido, se estaría pasando de un Mercosur a una Ecosur, donde la base económica se potencia a partir de un polo de desarrollo, incluso en zonas fronterizas de ambos países. Además de la explotación conjunta de recursos, como las reservas petroleras del Pre-Salt del océano Atlántico, pone de manifiesto pensarse como economía integrada. Y el nuevo vínculo entre Argentina y Brasil no se agota en lo económico. A los lineamientos comunes establecidos por la gestión Lula-Kirchner, marcados por el latinoamericanismo; Dilma y Cristina no sólo dan su impronta de género, al firmar un acuerdo para trabajar en conjunto en la igualdad de oportunidades, además convergen en el compromiso por los DD.HH. El gesto de entrevistarse con la Asociación Madres de Plaza de Mayo; Abuelas de Plaza de Mayo; Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora; Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels); Madres del Dolor y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; incluso con personalidades como Lilia Ferreyra, viuda de Rodolfo Walsh; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde y el presidente del Archivo Nacional de la Memoria, Ramón Torres Molina; pone en agenda de la mandataria brasileña un trabajo conjunto por la verdad y la justicia. Un momento especial de la visita, fue cuando Dilma y Cristina, junto a Estela de Carloto (Abuelas de Plaza de Mayo) y Hebe de Bonafini (Madres de Plaza de Mayo) se acercaron al histórico balcón, ahora liderado por mujeres, para observar la casa y aula prefabricada que Hebe le entregó simbólicamente a la presidenta brasileña, como gesto para contribuir a la reconstrucción de las viviendas destruidas por las inundaciones en Río de Janeiro. Sin duda un vínculo profundo que va más allá del frío cálculo de la política comercial.

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Los entretelones de la cumbre Cristina-Dilma*
Mercosur
La cita en Caracas entre la jefa de Estado argentina Cristina Fernández y su par brasileña, Dilma Rousseff, sirvió para corregir ciertas tensiones que se registraron este año en el comercio bilateral. Además, el particular contexto de crisis global empujó a cada país en los últimos meses a tomar medidas excepcionales que fueron, a su vez, malinterpretadas por algunos medios como medidas proteccionistas. El vecino país, por ejemplo, acaba de lanzar el Plan Brasil Maior, destinado a aumentar su volumen de exportaciones vía exención impositiva y beneficios fiscales. En todo caso, la cumbre bilateral, con el Mar Caribe de fondo, tenía como objetivo corregir distorsiones, aumentar el nivel de diálogo de los empresariados y reencontrar a las dos locomotoras económicas del Mercosur. Y, si tenemos en cuenta los meses precedentes, podemos decir que las dos damas movieron bien las piezas en el tablero. En principio, a mitad de año, existieron tensiones entre ambos países, especialmente por la ampliación de productos sometidos a Licencias No Automáticas (LNA) para importar que realizó Argentina a fin de paliar la reducción del superávit comercial en bienes, que cayó un 29 por ciento en 2010 y un 16,1 por ciento en el primer trimestre de 2011, en relación al mismo período en el año anterior. Esa medida afecta al 19 por ciento de las importaciones argentinas, unos 11 mil millones de dólares, abarcando casi la totalidad de manufacturas de origen industrial compradas en el exterior. De los cuales, Brasil representa unos 4 mil millones de dólares, agravando la tirantez porque Argentina mantiene un déficit con su vecino de unos 5.200 millones de dólares, sobre todo concentrado en el comercio de manufacturas. A su vez, el deterioro comercial que sostuvo Brasil hacia mitad de año, producto de la apreciación que sostenía su moneda local, que afecta especialmente al sector automotor, llevó a aplicar las LNA a la importación de autos
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Miradas al Sur: 4 de diciembre de 2011.

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argentinos. Lo que repercutió notablemente en nuestra plaza porque la industria de automotores y autopartes es clave en el comercio bilateral, alcanzando un 38 por ciento del intercambio entre ambos países. De este sector, Brasil exporta a Argentina un 51,8 por ciento de su producción, en tanto que importa un 36,2 por ciento. En contrapartida, Brasil absorbe el 82 por ciento de las exportaciones argentinas y provee el 60,7 por ciento de la demanda de la industria automotriz argentina. Por otro lado, a partir del inicio del segundo semestre del año y por iniciativa de una misiva de la ministra de Industria, Débora Giorgi, a su colega brasileño, Fernando Pimentel, donde reafirmó que las medidas no frenaban una relación comercial en ascenso –que crece al 33% anual según la funcionaria–, las negociaciones se concentraron en abordar acciones para encontrar soluciones sobre puntos conflictivos, a fin de alcanzar una balanza comercial más equilibrada y sustentable. En ese sentido, los puntos de acuerdos fueron tratados en Brasilia, en el marco de la Encomex Mercosur 2011, como antesala de la Cumbre de la Celac. Además, en la reunión preparatoria técnica para el encuentro entre ambas presidentas, una de las medidas de mayor consenso fue la de exigir a las empresas multinacionales, con asiento en la Cuenca del Plata, la inclusión en sus productos de más partes fabricadas tanto en Argentina como en Brasil. Sin duda, todos estos ítem fueron claves para coronar un año 2011 con una relación comercial más equilibrada. Igualmente, en los primeros diez meses de este calendario, la balanza volvió a cerrar en rojo para Argentina. Porque si bien nuestras exportaciones tuvieron un incremento del 21 por ciento – alcanzando unos 14.184 millones de dólares–, las importaciones de Brasil crecieron un 25 por ciento –llegando a 18.340 millones de dólares–, lo que implicó, en definitiva, un déficit de unos 4.156 millones.

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Dilma y la política

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Un tablero a favor de Dilma*
El escenario político brasileño se mueve a favor de Dilma Rousseff. Mientras reafirma su relación con el PT, la oposición no logra articularse y se fragmenta. En ese marco, avanza con su política nacional e internacional dejando a Ignacio Lula Da Silva en un plano muy alejado del poder. De hecho, en el 8º Congreso Nacional de los Metalúrgicos de la CUT, el ex mandatario dio total apoyo a la presidenta, sostuvo que los medios intentan crear diferencias, “no existen divergencias, porque el día que discordemos, ella tendrá la razón” enfatizó Lula . Se suma el apoyo que dará el Partido dos Trabalhadores, que desde ayer y hasta esta tarde, su Directorio Nacional está reunido en Brasilia para discutir la coyuntura del país. Tienen previsto analizar una propuesta de reforma política y lineamientos hacia las elecciones municipales de 2012. Y aunque el pedido de reincorporación de Delúbio Soares, quién se había alejado del partido por las acusaciones de desvíos de fondos para la “Mensualidad” a los legisladores, será un tema escabroso; habría consenso de aprobarlo por no haberse encontrado ninguna responsabilidad judicial. Además, deberán designar el reemplazo de José Eduardo Dutra, licenciado desde marzo por salud y que ahora presentó su renuncia. La Comisión Ejecutiva acordó proponer a Rui Falcao, actual presidente interino, con el apoyo de Construyendo un Nuevo Brasil (CNB), PT de Luchas y Masas y Nuevos Rumbos, corrientes que juntas representan el 56% de la conducción nacional. La propuesta de Rui Falcao ganó fuerza luego que el Senador Humberto Costa (PT-PE), presidente de la bancada petista, desistiera de pretender ocupar el cargo. Además cuenta con el apoyo tanto de Dilma Rousseff como de Ignacio Lula Da Silva. Desde Brasilia, Raúl Pont, miembro del Directorio Nacional del PT, comentó a Miradas al Sur que: “no habrá cambios en la relación con Dilma y encontramos un momento propicio para avanzar en temas como Reforma Política”.

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Miradas al Sur: 30 de abril de 2011.

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A contrapartida, la oposición se desgrana. Tanto el Partido Socialdemócrata do Brasil como los Demócratas (ex Partido Federal Liberal) pierden gobernadores y parlamentarios. En el PSDB, la disputa entre José Serra, ex candidato a presidente, y el senador Aecio Neves, exgobernador de Minas Gerais, provoca fuertes tensiones que les está generando la fuga de referentes locales de cara a las municipales de 2012. En tanto que los DEM han sufrido una fractura significativa con el alejamiento de Gilberto Kassab, actual alcalde de San Pablo, que al crear una nueva organización, el PSD (Partido Social Democrático), de cuño desarrollista, se llevó 13 diputados y una senadora a un juego de oposición con apoyo crítico al gobierno. Ante esta situación, el fundador del PSDB, el expresidente Fernando Henrique Cardoso, alentó a formar un solo partido con los DEM. Lo que fue respaldado por algunos analistas como el sociólogo tucano Bolívar Lamounier, quien afirmó que “la oposición pasa por una debilidad. Es preciso reagrupar fuerzas. Cualquier movimiento en ese sentido es bueno”. Sin embargo, esta propuesta fue desestimada por el actual presidente de los DEM, el senador Agripino Maia, quien garantizó que “la tesis de una fusión no está al orden del día”. Incluso el expresidente demócrata, Rodrigo Viana, twitteó: “Propuesta de fusión. Sólo es buena para el gobierno”. Y si bien sería una estrategia de supervivencia, hay puntos, tanto ideológicos como programáticos, e intereses parroquiales que confrontan fuertemente entre ambos partidos. Con este panorama, mientras el PT traza nuevos movimientos y la oposición de desgrana, Dilma Rousseff fortalece su gobierno y consolida su gestión. En el plano interno, impulsa inversiones fuertes en programas de educación técnica y superior, incluso, prevé invertir unos U$S 200 millones en formación de profesionales de turismo para el Mundial y las Olimpiadas. A su vez, tras su viaje a China, la presidenta prepara en su agenda una serie de al menos ocho visitas diplomáticas, que van desde los vecinos del MERCOSUR (Paraguay y Uruguay) hasta Bulgaria, tierra de su padre. Los acuerdos comerciales pretenden colocar productos brasileños sosteniendo precios que no impacten a nivel interno con una presión inflacionaria al tipo de cambio.
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Dilma jaqueada por el parlamento*
El parlamento esta provocando dolores de cabeza a Dilma Rousseff. Desde la oposición, donde el Psdb (Partido de la Social Democracia Brasileña) acusa de enriquecimiento ilícito a Antonio Palocci, jefe de la Casa Civil, pasando por la operación de su aliado principal, el Pmdb (Partido Movimiento Democrático Brasileño), que le propició su primer derrota legislativa; hasta el ala religiosa, que la presionó contra un kit Anti-homofobia; a menos de seis meses de gestión, los bloques parlamentarios se reposicionan en Brasil, lo que pone de manifiesto la fragilidad de su sistema de representación y coloca en agenda la necesidad de una reforma política. En declaraciones de prensa, la presidenta Rousseff se refirió a esos tres puntos. Respecto a Palocci, declaró que: “…él mismo dará todas las explicaciones a los órganos de control, y espero que el caso no sea politizado…”. De hecho, la fiscalía exigió al ministro que entregue toda la documentación ante las acusaciones del Psdb, partido opositor que asegura que el político ayudó a sus clientes a conseguir la devolución de impuestos. A su vez, el Ministerio Público Federal abrió una investigación sobre el patrimonio del mismo, especialmente, en la evolución patrimonial de su empresa de consultoría. En tanto que Rousseff no pudo evitar que su aliado principal, el Pmdb –partido del vicepresidente Michel Temer, imponga con 272 votos en la Cámara de Diputados la aprobación de unas modificaciones al Código Forestal, que debilitan la protección de los bosques brasileños y conceden amnistía a los responsables de los desmontes ilegales hasta 2008, algo que fue calificado como “una vergüenza para Brasil” por parte del líder de la bancada oficialista, el diputado Cándido Vaccarezza. Como respuesta, la presidenta sostuvo: “Somos poderes de la república y debemos respetarnos entre legislativo y ejecutivo. Tengo la prerrogativa de veto y si juzgo que una cosa perjudica a Brasil podría usarlo, e incluso tendríamos aún las instancias judiciales. Más allá de eso, soy favorable al camino de la comprensión y entendimiento”, y sentenció:

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Miradas al Sur: 29 de mayo de 2011.

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“No tenemos dos gobiernos, hay un gobierno”, en un claro mensaje a su aliado el Pmdb. Y sin perder tiempo, este jueves, Dilma Rousseff tuvo un almuerzo con 15 senadores del Partido dos Tralhadores a fin de propiciar el rechazo en Cámara Alta de las modificaciones. En declaraciones a la prensa, el líder de la bancada petista, el senador Humberto Costa, afirmó que: “…Brasil puede sufrir sanciones por cuestiones ambientales, y pidió que en el Senado se busque consenso (…) sabemos que este tema permea al PT, al Psdb, y a todos los partidos que están en el Congreso Nacional. Lo que vamos a procurar es, con una posición clara de gobierno, aglutinar inclusive a partidos de oposición en defensa de aquello que es mejor para Brasil, para el medio ambiente y para la producción agrícola”. En tanto que al kit Anti-homofobia, luego de la protesta de parlamentarios católicos y evangélicos del Congreso Federal, Dilma Roussef decidió retirarlo de circulación. Al respecto dijo: “El gobierno defiende la educación y la lucha contra prácticas homofóbicas. No obstante, no va a permitir propaganda de opciones sexuales, de ninguna forma. (…) Por eso no concuerdo con el Kit, porque entiendo que no hace defensa de prácticas no homofóbicas”. Consultado por Miradas al Sur, el especialista brasileño en sexualidad, Marco Rodrigues, comentó: “Son muchos los caminos para hacer lo mismo y tener mejores resultados que acciones que gastan energías movilizando a reaccionarios. Las leyes caminan en una dirección clara de beneficios a la diversidad sexual”. Cabe recordar que este debate está enmarcado en la sentencia del Tribunal Supremo de Brasil, que a principios de mayo decretó que las parejas del mismo sexo tienen los mismos derechos que los matrimonios heterosexuales, incluida la adopción. Como reflexión, hay que destacar que, si bien la holgada coalición legislativa que sustentó la elección de Dilma Rousseff iba sumando desertores de la oposición, estos temas realinean los bloques legislativos y ponen de manifiesto el volátil sistema de representación parlamentaria. Por eso la preocupación por parte del PT de impulsar una reforma política que permita mejorar
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la correlación entre proporcionalidad de votos y representantes, conjuntamente con mecanismos institucionales de acuerdos que doten a los gobiernos de la capacidad para avanzar en cambios para los que fueron electos por voluntad popular y eviten quedar condicionados de lobbies y corporaciones. Esa es la agenda pendiente para la política brasileña.

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Nuevas caras, mismos dilemas para la presidenta brasileña*
La infalible sentencia hegeliana “la historia se repite dos veces”, ampliada por Marx con “una vez como tragedia y otra como farsa”, pareciese cumplirse con rigor en la política brasileña. Así como en el mandato de Luiz Ignacio Lula Da Silva, Dilma Rousseff asumió la jefatura de la Casa Civil en 2005, tras la renuncia de José Dirceu –acusado de propiciar el pago de mensualidades en el Parlamento para garantizar votos al gobierno; hoy es ella quien releva a su mano derecha, Antonio Palocci, acusado de enriquecimiento ilícito, y coloca a una mujer a cargo de esta conducción estratégica, la ahora ex senadora Gleisi Hoffman. En la ceremonia de asunción, la presidenta Dilma Rousseff manifestó: “Un amigo deja el gobierno y una amiga asume su lugar”, agregando que para ella era un momento muy triste la salida de Palocci, a quien le agradeció su labor e inmediatamente encomendó a la flamante Jefa de la Casa Civil prepararse: “Porque los compromisos son osados”, enfatizó la mandataria. Pero el apotegma hegeliano-marxista no es mero aforismo, sino un llamado a analizar las causas estructurales que provocan la repetición de los hechos. En este caso, Palocci es la punta de iceberg de una disputa de poder, donde un aliado reclama más espacios, el Pmdb (Partido del Movimiento Democrático Brasileño). De hecho, la renuncia se produjo un día después de que el procurador general de la República de Brasil, Roberto Gurgel, decidiera archivar las peticiones de la oposición, por no encontrar indicios de delito. Sin embargo, el ministro sostuvo que si bien el dictamen “confirma la legalidad y la rectitud” de sus actividades profesionales, decide alejarse para no perjudicar al gobierno. Y es que este movimiento rebalancea la relación de poder, porque saca al mayor exponente del lulismo en el gabinete y condiciona a Dilma Rousseff a negociar con su vice-presidente, Michael Temer, un nuevo rol en su armado político. El reclamo de espacios comenzó cinco días después de la asunción de Rousseff, donde el Pmdb ratificó su reclamo por mayor participación en la
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Miradas al Sur: 12 de junio de 2011.

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estructura gubernamental. El debate por el Código Forestal reavivó este desacuerdo y mostró la fragilidad de la alianza al permitir que el diputado Méndez Ribeiro (de Río Grande do Sul, tierra de Dilma) articule el descontento de la bancada del Pmdb que se siente discriminada por el PT en el Planalto, que considera que no se le conceden espacios en los nombramientos de 2ª y 3ª línea administrativa. Producida la dimisión de Palocci, Michael Temer se reunió con la gobernadora de Maranhao, Reseana Sarney, y el presidente del Senado, José Sarney, junto con los ministros que participan del gobierno; un cónclave pemedebista que fue presentado como una “reunión social”, que tuvo como debate de sobremesa el futuro del gobierno y del Pmdb. El factor Temer. Ahora, diferentes partidos aliados le aconsejan a Dilma Rousseff incorporar al vicepresidente al núcleo de decisiones del Ejecutivo federal brasileño. De hecho, un gesto hacia el Pmdb fue la designación como jefe del bloque oficialista del diputado Jorge Alberto Portanova Mendes Ribeiro Filho, también de Río Grande Do Sul. Aunque esta decisión abre un conflicto con el PT, especialmente con el senador José Pimentel de Ceará, quien pretendía ocupar ese rol. Además, el partido oficial también tenía reclamos sobre Palocci, que sumaba el descontento de legisladores petistas por no concretar unos 104 nombramientos que les había prometido. A su vez, le deja un sabor amargo al ex presidente Lula, quien le había pedido a Dilma que sostuviera al ahora ex jefe de la Casa Civil. Paradójicamente, cuando la oposición se desgranaba con rupturas y alejamientos, ahora se fortalece. Inmediatamente a la renuncia de Palacci, el diputado Rubens Bueno, del opositor Partido Popular Socialista (PPS), sostuvo: “Puede haber dejado el gobierno, pero el delito permanece” por lo que anunció que pedirá al Ministerio Público que continúe las investigaciones, pese a que el Gobierno de Dilma Rousseff considera el asunto como “concluido”. En tanto, el senador Aecio Neves, uno de los líderes del Psdb (Partido de la Social Democracia Brasileña), consideró que si bien las investigaciones en torno de Palocci deben continuar en el ámbito judicial, el caso sale de la agenda política y sostuvo que: “Obviamente, una vez que ha renunciado será preci93

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so que la oposición revise su estrategia”, contrapeso de un tablero político que en Brasil sigue cambiando y la nueva ministra tiene que enfrentar los mismos problemas.

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Rousseff busca un nuevo juego*
Las tensiones que vive el gobierno de Dilma Rousseff, abren un interrogante sobre los nuevos lineamientos que tomará la gestión. Desde la derrota parlamentaria por el Código Forestal a la salida de Antonio Palocci, la mandataria brasileña redefine sus relaciones con aliados y oposición. Estos nuevos acuerdos perfilan un juego político distinto, que van más allá de un estilo propio diferente a su antecesor. Este diálogo con la oposición abre críticas por parte de aliados, algo que la presidenta intenta contrarrestar con políticas desarrollistas. Sin embargo, se despiertan nuevos frentes, en temas como indigenismo o derechos civiles, que interpelan el progresismo del gobierno brasileño. El hecho más destacado, tras el reemplazo de sus ministros, fue que Dilma Rousseff debió ceder ante presiones de sus aliados de derecha. Ante el pedido del ex mandatario José Sarney (Pmdb), la presidenta de Brasil decidió postergar la apertura de los archivos de represión y tortura de la dictadura, punto que incrementó la fricción con Inácio Lula da Silva y el mismo PT, que se había pronunciado a favor de respaldar el proyecto de publicación de las acciones militares en 1964-1985. Incluso, el llamado de Fernando Henrique Cardoso, en respuesta al saludo de cumpleaños que le envió Rousseff, generó sorpresa en aliados y elogios en oposición, que intenta presentar como un giro a derecha las acciones de la mandataria. Sobre el hecho, el senador oficialista, Cristovam Buarque, señaló “que la presidenta y Cardoso se aproximen y muestren voluntad de diálogo es un hecho histórico que va a marcar al nuevo gobierno”. Lo cierto es, que Dilma Rousseff intenta recomponer el diálogo con el parlamento y articular una nueva relación, tanto con los diez partidos que componen la coalición de gobierno como con los bloques más importantes de la oposición. En tal sentido, la ex senadora y flamante jefa de la Casa Civil,
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Miradas al Sur: 19 de junio de 2011.

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Gleise Hoffman, intenta construir un consenso pluripartidario para morigerar aspectos negativos del texto de Código Forestal aprobado en Diputados, como la posibilidad que los estados legislen sobre cuestiones ambientales, aptitud diferente a la amenaza de vetar los puntos. Para reafirmar su impronta progresista, el gobierno de Rousseff impulsa una serie de proyectos y políticas que propician la inclusión social. La mandataria anunció, como una de sus prioridades, el envío al Parlamento de una propuesta de cambio tributario, que si bien será escalonada, dejando de lado una reforma amplia que oportunamente intentó Lula en su mandato (20032011), pareciera tener consensos que permitirían avanzar en aprobaciones parciales, como la disminución del Icms (Impuesto sobre la Circulación de Mercaderías y Servicios Interestaduales). En tanto que, en el plano del combate a la miseria, el gobierno brasileño resolvió incrementar de 2 a 2,6 millones el número de casas a bajo costo a ser construidas hasta el final de su mandato en 2014. Y suma el enfoque de género que tendrá el Plan Brasil sin Miseria, lanzado para asistir a 16,2 millones de brasileños en situación de extrema pobreza, donde las mujeres tendrán una atención especial en el programa, como afirmó Ana Fonseca, funcionaria a cargo. A su vez, el nuevo rol protagónico de Gleise Hoffman, junto a la nueva ministra de Relaciones Institucionales, la ex senadora y ex ministra de Pesca Ideli Salvatti, fue presentado como un avance en la política de género; al consolidar un virtual Triunvirato, junto a las otras ocho mujeres poderosas que comandan importantes ministerios o secretarias generales: Medio Ambiente, Planificación, Cultura, Derechos Humanos, Igualdad Racial, Desarrollo Social y Mujeres. Aunque, la reacción de sectores conservadores, como el obispo paulista Luiz Gonzaga Bergonzini, que sostuvo que en Brasil se impuso una “dictadura gay”; pasando por los pueblos originarios, que abandonaron la Comisión
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Nacional de Política Indigenista (Cnpi) en protesta a la construcción de hidroeléctricas en sus tierras en el Amazonia; hasta una marcha por la despenalización del consumo de marihuana, autorizada por la Justicia brasileña, que acontecería el próximo 2 de julio; abren nuevos frentes que Rousseff deberá afrontar.

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Dilma en plena tormenta*
Desde la caída de Antonio Palocci, Jefe de la Casa Civil acusado de enriquecimiento ilícito, y de Alfredo Nascimiento, Ministro de Transporte denunciado por corrupción, el gobierno de Dilma Rousseff se sumergió en una tormenta política que aún tiene que sortear. Paralelo a las acusaciones y operaciones de opositores, periodistas y lobbistas, que buscan rédito de cada crisis, las corporaciones avanzan sobre el gabinete poniendo bajo la lupa a varios ministros (de hecho cuestionan a Pedro Novas –Turismo–, Ana de Hollanda – Cultura– o Afonso Florence –Desarrollo Agrario–, entre otros). Todo un proceso que, a confesión de parte, causa “tristeza” a la mandataria brasileña, pero que son la cruda realidad de la política en ese país. Así, en plena crisis, los medios de comunicación intentan presentar al gobierno de Rousseff como débil, algo que fue categóricamente criticado por Luiz Inácio Lula da Silva, que en un congreso de la Unión Nacional de Estudiantes en Brasilia sostuvo: “No existen divergencias con Dilma, cuando hace poco fui a Brasilia y me fotografié con senadores, dijeron que Dilma era débil. El estúpido que escribió la nota nunca se debe haber sentado a conversar con Dilma. Ella puede tener todos los defectos, menos ser débil”. Lo cierto es que la prensa brasileña instaló la idea de debilidad a partir de un “malestar” de los senadores del PT sobre la forma de relacionarse de la presidenta, que le atribuyen un perfil técnico y gerencial en la gestión y reclamarían más acción política y presencia territorial, especialmente en San Pablo, Río de Janeiro y Porto Alegre, donde se dirimen relaciones de poder; “no se gestiona a control remoto desde Brasilia”, comentó un dirigente, explicando este inquieto clima político. Si bien pareciera que los casos de Palocci y Nascimiento no provocaron una caída de la imagen de Dilma Rousseff, por su inmediata reacción y
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Miradas al Sur: 17 de julio de 2011.

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reafirmación de transparencia, los mismos ponen de relieve la difícil tarea de articular una coalición de gobierno, clásicos en la república brasileña, que si bien es un presidencialismo, su sistema electoral obliga a generar coaliciones parlamentarias con aliados engorrosos pero indispensables para la gobernabilidad. Sin embargo, la tormenta pareciera no hacer perder el rumbo a la gestión de Rousseff, quien continúa con su tarea, y si bien alegó estar triste cuando ocurren cosas equivocadas en el gobierno, comentó: “Pueden darse cuenta que tenemos muchas dificultades, pero Brasil tiene más motivos de alegría que de tristeza, porque percibimos que Brasil es otro país”, en declaraciones a radios de Paraná, donde lanzó el Plan Cosecha de la Agricultura Familiar 20112012, un sistema de crédito que alcanza los 10 mil millones de dólares. Incluso, el traspié parlamentario sufrido por Rousseff en la votación del Código Forestal, pareciera no interferir en otras votaciones clave, como la sanción de las Ley de Directrices Presupuestarias 2012, aprobada por la sesión conjunta de Senadores y Diputados. El nuevo texto contiene esencialmente los lineamientos marcados por el Ejecutivo, con anexos cosméticos de los bloques parlamentarios como la sugerencia del diputado Otávio Leite (Psdb) para desburocratizar el uso de partidas destinadas a entidades de apoyo a personas con discapacidad. Además, el diputado Mendes Ribeiro Filho (Pmdb) tomó el compromiso, a pedido del Psdb, de incorporar un dispositivo que obligue al gobierno a destacar, en la Ley de Presupuesto, las obras destinadas a la Copa del Mundo 2014 y a las Olimpíadas 2016. Y, si consideramos la fragilidad del Psdb, que sigue perdiendo diputados, como el paranaense Gustavo Fruet, Doctor en Relaciones Sociales, considerado uno de los mejores cuadros de ese partido, situación que profundiza la crisis del partido tucano, y la ruptura de Marina Silva con el Partido Verde, quien cosechó el 20% de los votos en la elección presidencial y ahora se aleja de una estructura partidaria con rumbo incierto, se debería relativizar la idea de debilidad del gobierno de Dilma Rousseff.
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Ricardo Romero

De hecho, el balance semestral que realiza el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Maia –PT–, es positivo, y considera que ante las sucesivas tentativas de establecer un escollo en el gobierno, Dilma superó los cambios en los cuatro ministerios con la imagen de alguien que actúa rápidamente y no duda en tomar decisiones álgidas; en definitiva, gobernar una crisis que aún continúa con muchos desafíos.

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Los conflictos desgastan a Dilma*
Desde la caída de Antonio Palocci, Jefe de la Casa Civil acusado de enriquecimiento ilícito, y de Alfredo Nascimiento, Ministro de Transporte denunciado por corrupción, el gobierno de Dilma Rousseff se sumergió en una tormenta política que aún tiene que sortear. Paralelo a las acusaciones y operaciones de opositores, periodistas y lobbistas, que buscan rédito de cada crisis, las corporaciones avanzan sobre el gabinete poniendo bajo la lupa a varios ministros (de hecho cuestionan a Pedro Novas –Turismo–, Ana de Hollanda – Cultura– o Afonso Florence –Desarrollo Agrario–, entre otros). Todo un proceso que, a confesión de parte, causa “tristeza” a la mandataria brasileña, pero que son la cruda realidad de la política en ese país. Así, en plena crisis, los medios de comunicación intentan presentar al gobierno de Rousseff como débil, algo que fue categóricamente criticado por Luiz Inácio Lula da Silva, que en un congreso de la Unión Nacional de Estudiantes en Brasilia sostuvo: “No existen divergencias con Dilma, cuando hace poco fui a Brasilia y me fotografié con senadores, dijeron que Dilma era débil. El estúpido que escribió la nota nunca se debe haber sentado a conversar con Dilma. Ella puede tener todos los defectos, menos ser débil”. Lo cierto es que la prensa brasileña instaló la idea de debilidad a partir de un “malestar” de los senadores del PT sobre la forma de relacionarse de la presidenta, que le atribuyen un perfil técnico y gerencial en la gestión y reclamarían más acción política y presencia territorial, especialmente en San Pablo, Río de Janeiro y Porto Alegre, donde se dirimen relaciones de poder; “no se gestiona a control remoto desde Brasilia”, comentó un dirigente, explicando este inquieto clima político. Si bien pareciera que los casos de Palocci y Nascimiento no provocaron una caída de la imagen de Dilma Rousseff, por su inmediata reacción y
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Miradas al Sur: 14 de agosto de 2011.

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reafirmación de transparencia, los mismos ponen de relieve la difícil tarea de articular una coalición de gobierno, clásicos en la república brasileña, que si bien es un presidencialismo, su sistema electoral obliga a generar coaliciones parlamentarias con aliados engorrosos pero indispensables para la gobernabilidad. Sin embargo, la tormenta pareciera no hacer perder el rumbo a la gestión de Rousseff, quien continúa con su tarea, y si bien alegó estar triste cuando ocurren cosas equivocadas en el gobierno, comentó: “Pueden darse cuenta que tenemos muchas dificultades, pero Brasil tiene más motivos de alegría que de tristeza, porque percibimos que Brasil es otro país”, en declaraciones a radios de Paraná, donde lanzó el Plan Cosecha de la Agricultura Familiar 20112012, un sistema de crédito que alcanza los 10 mil millones de dólares. Incluso, el traspié parlamentario sufrido por Rousseff en la votación del Código Forestal, pareciera no interferir en otras votaciones clave, como la sanción de las Ley de Directrices Presupuestarias 2012, aprobada por la sesión conjunta de Senadores y Diputados. El nuevo texto contiene esencialmente los lineamientos marcados por el Ejecutivo, con anexos cosméticos de los bloques parlamentarios como la sugerencia del diputado Otávio Leite (Psdb) para desburocratizar el uso de partidas destinadas a entidades de apoyo a personas con discapacidad. Además, el diputado Mendes Ribeiro Filho (Pmdb) tomó el compromiso, a pedido del Psdb, de incorporar un dispositivo que obligue al gobierno a destacar, en la Ley de Presupuesto, las obras destinadas a la Copa del Mundo 2014 y a las Olimpíadas 2016. Y, si consideramos la fragilidad del Psdb, que sigue perdiendo diputados, como el paranaense Gustavo Fruet, Doctor en Relaciones Sociales, considerado uno de los mejores cuadros de ese partido, situación que profundiza la crisis del partido tucano, y la ruptura de Marina Silva con el Partido Verde, quien cosechó el 20% de los votos en la elección presidencial y ahora se aleja de una estructura partidaria con rumbo incierto, se debería relativizar la idea de debilidad del gobierno de Dilma Rousseff.
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De hecho, el balance semestral que realiza el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Maia –PT–, es positivo, y considera que ante las sucesivas tentativas de establecer un escollo en el gobierno, Dilma superó los cambios en los cuatro ministerios con la imagen de alguien que actúa rápidamente y no duda en tomar decisiones álgidas; en definitiva, gobernar una crisis que aún continúa con muchos desafíos.

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La meteórica recuperaciòn de Luiz Inácio Lula da Silva*
Recibió el alta médica con la reducción del 75% de su cáncer. Tras el trago amargo de recibir la noticia sobre el cáncer de laringe, el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sorprendentemente tuvo una acelerada recuperación: luego de la última sesión de quimioterapia, que indicó una reducción del 75% de esa afección, recibió el alta en el Hospital SirioLibanés de San Pablo (cabe recordar que en este mismo lugar, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, se recuperó de un proceso cancerígeno). Los equipos médicos indican que estaría recuperado totalmente cerca de marzo de 2012, de cara a las elecciones municipales de octubre del año que viene. Ante la noticia, la presidenta Dilma Rousseff, que se comunicó el lunes pasado con Lula, comentó: “Estaba muy feliz, porque de hecho nadie esperaba que fuera tan bueno el resultado del tratamiento. Estamos muy felices con la noticia”. A su vez concluyó: “Sabemos que el ex presidente tiene una característica que es fundamental: es una persona que tiene un optimismo fantástico, es una persona con toda una trayectoria de desafíos que siempre fue capaz de superar”. A pesar de su convalecencia, Lula no salió del escenario político. Antes de internarse para los tratamientos de quimioterapia, dio su apoyo al politólogo Fernando Haddad para disputar la intendencia de San Pablo en 2012, y éste pasó de tener una intención de votos del 4% a ser un serio aspirante a gobernar esa alcaldía, teniendo más del 60% de preferencias en las encuestas. Incluso, en la perspectiva hacia el 2014, según un sondeo reciente de la Datafolha, el 48% de los brasileños votaría al candidato sugerido por el líder del Partido dos Trabalhadores (PT). En tal sentido, el director de esta consultora, Mauro Paulino, sostuvo: “En la medida en que la población lo identifique con Lula su intención de voto va a aumentar”; como sucedió con Dilma Rousseff, cuya victoria es consecuencia del aval del ex mandatario.
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Miradas al Sur: 18 de diciembre de 2011.

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En pleno hospital, el ex presidente siguió metido en los problemas de Brasil, por ejemplo, recibió a los economistas Luiz Gonzaga Belluzo y Delfim Neto (ex ministro de Hacienda durante la dictadura y considerado padre del “milagro” del ’68) con quienes conversó sobre la crisis internacional y la situación del país frente a la misma, tal como reportó el Folha de San Pablo. Belluzo comentó al salir de esta reunión que: “Lula dice que Brasil está bien y que tiene condiciones de enfrentar la crisis”. También se reunió con dirigentes y congresistas, incluso, a dos ministros de Rousseff le manifestó su intención de plegarse a la campaña electoral a partir de marzo de 2012. Uno de ellos, el ministro de Previsión Social, Garibaldi Alvez, que comentó: “Lula está eufórico a raíz del retroceso del tumor, está ganando una batalla, tal vez la más dura, la de la salud”. A su vez, el ministro de Salud, Alexandre Padilla, se alegraba porque ex mandatario evitó pasar por una cirugía y sostuvo: “Lula está alegre, animado, y su comportamiento ayuda a reducir el estigma y prejuicio hacia el cáncer”. Con esta expectativa y su nuevo look, sin barba y pelo (que lo perdió por la quimioterapia) Lula se mostró con muchas ganas de seguir en política, desde su casa en San Bernardo do Campo. “En la vida, uno tiene que ser optimista. Ahora comenzaré seis semanas de radiación. Soy optimista”, comentó a la prensa. Y estas ganas de volver a las canchas, se debe a que durante el mes de enero, el ex presidente comenzará las sesiones de radioterapia para eliminar definitivamente el tumor. Serán una serie de sesiones diarias que recibirá en su domicilio durante seis a siete semanas, en las cuales seguirá recibiendo medicamentos quimioterápicos para potenciar los efectos de la radioterapia que inevitablemente afectará sus cuerdas vocales, tal como indicaron los médicos. Sin embargo, por el momento las mismas tienen una movilidad normal y Lula no tiene problemas para tragar, porque presenta su laringe sana. Así, el dirigente, con 66 años de edad, estaría totalmente recuperado en el primer trimestre del año que viene.

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Consultado por Miradas al Sur, el politólogo Alfredo Gugliano, profesor de Política Contemporánea del Departamento de Ciencia Política de la Ufrgs, comentó: “Las noticias públicas que sostienen que Lula esta bien y que en 2012 vuelve a una vida normal permite hacer un análisis político, donde su participación se mantiene como una persona central en la discusión de la estrategia electoral del PT y como operador político, por ejemplo, fue él quien conversó con Aloizio Mercadante y Marta Suplicy para que acepten declinar sus candidaturas a favor de Fernando Haddad. Tal como dijo una vez Obama, sigue siendo ‘O cara’ (el líder)”. Esta situación, dejó perplejos a aliados y opositores, que especulaban con el abandono de las aspiraciones de un nuevo mandato para 2014 del ex presidente, concluido el primer mandato de Rousseff. La repentina recuperación del ex mandatario volvió a colocarlo en la agenda política, más cuando Dilma esta enfrentando una secuencia de caídas de ministros por corrupción. Ahora, Lula vuelve a jugar.

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Dilma y la economía

El Brasil de Dilma

Dilma ordena la economía*
La austeridad, cuando es necesaria, pareciera ser una marca de los gobiernos del PT. En su primer año de mandato, Inácio Lula da Silva anunció una reducción de 14 mil millones de reales, con el objetivo de alcanzar un 4,25% del PIB como superávit primario. Siguiendo un “desarrollismo monetarista”, también desplegó un paquete de 14 medidas para incentivar el crecimiento. Por eso, que el gobierno de Dilma Rousseff encargue a sus ministros un recorte presupuestario no sorprende, de hecho, uno de sus planteos fue sostener la disciplina fiscal. En esta oportunidad, las medidas buscan cerrar una brecha en la relación presupuesto/producto y revertir una tendencia de aumento del gasto, que desde 2003 hasta 2010 alcanzó un 3,3% anual del PBI, mientras que la tasa de crecimiento en los últimos dos años descendió al 1,8%. El auge fiscal se dio especialmente en 2010, cuando el expresidente Lula mantuvo una política expansiva, tanto para sostener la candidatura de Dilma como para enfrentar sin recortes la crisis internacional. Superado el contexto, ahora se trata de regular las erogaciones y controlar una posible presión inflacionaria. Es que el aumento de precios es un tema que está en la agenda de los medios y alienta a los mercados, o sea a los empresarios, a criticar la política de gastos y generar incrementos en los valores de los productos. En 2010, los índices de precios al consumidor (IPC) no superaron el 7%; el IPC- Nacional llegó al 6,47% y IPC-Ampliado, que mide variaciones en bienes para familias de más de $R 350 a $R 3500, alcanzó el 5,91%. Y si bien la tendencia inflacionaria se mantuvo en enero, que sentenció un 0,83% en el IPCA y un 0,94% para el IPCN y fue el más elevado desde 2005, es un bajo nivel. Pero esto lanzó un alerta e inmediatamente, conocido el indicador, el ministro de Hacienda, Guido Mantega anunció que se desarrollará una serie de
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Miradas al Sur: 13 de febrero de 2011.

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Ricardo Romero

recortes que “no afectarán a los proyectos sociales ni las millonarias inversiones previstas en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC)”, aseveró el funcionario. Por su parte, la ministra de Planificación Miriam Belchior aseguró que “reduciremos los gastos corrientes. Es posible gastar menos y hacer más”. Sin embargo, el motivo de las variaciones de precios no está en el gasto fiscal. Si bien el déficit alcanzó un 2,3% del PIB, está muy lejos de los problemas de cuentas que presenta Europa (o EE.UU.). En realidad, el escollo radica en la incapacidad del Banco Central de Brasil de contener una apreciación del real. Las políticas de Ben Bernanke en la Reserva Federal provocaron una devaluación del dólar y una suba de un 38% del real respecto de la divisa norteamericana en los últimos dos años. Para mantener el valor del real, la intervención en el mercado de cambios y la acumulación de reservas han generado un aumento de la inflación. A su vez, el Banco Central brasileño, al aumentar las tasas de interés al 11,25% para controlar el incremento de precios, genera un desincentivo sobre la producción y, si bien atrae capitales que buscan buenos retornos, presiona aún más sobre el valor del real. En definitiva, estas medidas tratan de revertir una tendencia de crecimiento del gasto y atenuar las presiones del tipo de cambio. De hecho, la primera acción de Dilma en política económica se orientó a flexibilizar el acceso al sistema de créditos para el sector exportador. Y ya, en su primera reunión de gabinete, lo que preocupaba al nuevo gobierno era la política de dólar barato, por lo que se perfilaba un análisis de recorte presupuestario por parte de los ministerios. De esta manera, Dilma Rousseff tendrá la difícil tarea de ajustar el lápiz y detallar por dónde pasará la tijera, que según se anunció será alrededor de 50 mil millones de reales (unos 30 mil millones de dólares). Esta cifra parece ser alta, sin embargo, los montos significativos reales son menores, y es que se
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El Brasil de Dilma

calcula que el presupuesto 2011 tuvo una sobreestimación de unos 20 mil millones por parte del Congreso, por lo que la reducción se centrará más en gastos como viáticos o pasajes de funcionarios, alquiler o compras de autos, costos operativos (luz, gas, teléfono y material de consumo) o, incluso, la suspensión de concursos públicos, que en otras erogaciones sustanciales. Sin embargo, tendrá que ir lidiando con cada baja, por ejemplo, postergar la adquisición de aviones caza, una licitación que estaba casi cerrada desde la gestión Lula, podría provocar la primera dimisión en el gabinete. Es que el ministro de Defensa Nelson Jobim, quien fuera designado en 2007 y ratificado por Dilma, tuvo la responsabilidad de realizar este proceso de compra. Por otra parte, si bien el gobierno esta haciendo los cálculos teniendo en cuenta un salario mínimo de R$ 545, tendrá un conflicto en puerta, porque la CUT (Central Única de Trabajadores) reclama un monto mensual de $R 580, lo que es una variable compleja a la hora de enfrentar temas inflacionarios, aunque no sea la causa.

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Cuando el real pesa*
Tanto el gobierno de Inácio Lula da Silva como el de Dilma Rousseff tuvieron un esquema cruzado de política monetaria ortodoxa y fiscal expansiva, una línea económica que presentan como “desarrollismo monetarista”, y que durante casi una década sustentó el crecimiento, incluso. Sin embargo, la constante valorización del Real, que en julio alcanzó 1,52 $R por cada U$S – por debajo de la última cotización más alta alcanzada el 19 de enero de 1999 que fue de 1,55 por dólar–, encendieron las luces de alerta del tablero económico. Es que la matriz monetarista del desarrollismo petista se torna insostenible ante el contexto de cambio internacional. La apreciación de la moneda, sumado al proceso de inflación, obliga al gobierno de Rousseff a entrar en una acción activa de la política fiscal, en compensación de un esquema monetario ante un escenario que cada vez es más incierto. A pesar de ser una política activa, no sale del esquema ortodoxo, porque el plan “Un Brasil Más Grande”, que destinará unos 16.000 millones de dólares a incentivos industriales, busca compensar pérdidas de competitividad a través de los costos, con la reducción de aportes patronales. Lo cierto es que la economía brasileña, en este marco cambiario, que además se propone evitar una devaluación, se ve cercado por el flujo de capitales que vienen al país, que pusieron sus reservas en 350 mil millones de dólares y no pudo ser compensado por medidas de esterilización financiera, como el desendeudamiento o las subastas sistemáticas de dólares que viene haciendo el Banco Central. Y si bien las exportaciones primarias brasileñas aún encuentran precios altos y demandas sustentables, la industria se ve socavada ante las importaciones. De hecho, el ministro de Industria, Desarrollo y Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel, rechazó el planteo de ver como proteccionista a la medida y sostuvo: “La situación mundial actual es de emergencia, no podemos quedarnos parados”, entendiendo que la acción responde a la nueva lógica
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Miradas al Sur: 7 de agosto de 2011.

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del Siglo XXI con Estados Unidos y China como actores centrales, y afirmó: “La expansión de la emisión de moneda de Estados Unidos está causando una hecatombe en las monedas del mundo y con eso se crea un ambiente pesado de disputa comercial”. En la misma línea, Dilma Rousseff sostuvo: “Hoy, más que nunca, es imperativo defender la industria brasileña y nuestros empleos de la competencia desleal y de la guerra cambiaria”. Si bien los cierres de cotización parecen dar un respiro, con un Real que perdió unos centavos en su valor respecto del dólar y se ubicó en 1,57, aún quedan pendientes otros efectos secundarios, como la inflación, y problemas estructurales, como la emisión de dólares de USA. Del primero, el presidente del Banco Central brasileño, Alexandre Tombini, visoró una perspectiva de reducción para los próximos meses, “la inflación está en un pico en este mes de agosto que de aquí en adelante caerá en forma expresiva”, sentenció. Aún así, el punto central del problema no está superado, la proliferación de billetes de la Reserva Federal norteamericana, por lo que este credo monetarista se torna débil y se entra en la necesidad de un nuevo marco de regulación cambiaria que sustente el fin de la divisa clave, como la comprendía Michael Aglietta. Punto a tener en cuenta, por su impacto sobre toda la región, especialmente sus socios comerciales, como Argentina.

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Integración productiva en el MERCOSUR*
La trifulca que marcó la agenda comercial entre Argentina y Brasil, por las restricciones a importaciones de ambos países, pareciera encaminarse a partir de impulsar acuerdos rápidos (fast track) y la liberación del ingreso a los 1.000 autos, con la aceptación de compras de neumáticos y baterías. Este incidente muestra la fragilidad en la que se sustentan los intercambios basados en el mercado y sugiere una profunda revisión e impulso del proceso de integración centrado en la producción. Se necesitan políticas que no dependen de variaciones cambiarias o de precios y se pase a una articulación de las cadenas productivas de sus miembros. El Mercosur implicó el re-establecimiento del vínculo regional resquebrajado luego de la Guerra del Paraguay, que relacionaba al Imperio de Brasil con las Provincias Unidas en la Cuenca del Plata. Reducido a intercambios básicos hasta 1945, la relación comenzó a profundizarse hasta establecerse el Pice (Programa Integración y Cooperación Económica) en 1985, como paso para formar el nuevo bloque regional centrado en la convergencia del Real y la Convertibilidad en los ’90. Este vínculo se mantuvo con la disparidad cambiaria del nuevo siglo, que si bien es favorable a la competitividad vía precios para Argentina, no se pudo revertir el déficit en el resultado de intercambio en bienes industriales, algo que se profundiza con cambios en las variables monetarias o de compraventa. Si bien el Ministro de Industria Brasileño aclaró que no hay guerra comercial con Argentina, lo cierto es que industriales de ambos países salieron a defender sus intereses. El presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, Paulo Skaf, acusó de Choradeira (puro llanto) las quejas de la Ministra de Industria Argentina, Débora Giorgi. En tanto que la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) consideró, a través de un comunicado, que la implementación de la medida genera un grave
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Miradas al Sur: 22 de mayo de 2011.

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perjuicio en el comercio bilateral entre ambos países. Lo cierto es que están en un tire y afloje de una relación comercial asimétrica, que significa el 42% de las exportaciones industriales argentinas, donde el sector automotriz destina el 82% de sus ventas externas a ese país, y las autopartes el 65%. En este sentido, hay que pensar un Integra-Sur, que implicaría considerar los sectores productivos en base a una cadena íntegra y no en etapas de intercambio como el caso que provocó el conflicto. En definitiva, pasar de unidades separadas a una economía integrada. Fácil decirlo, difícil hacerlo, porque este hermano mayor hoy es un Brics, siendo la séptima economía del mundo. Lo que tiene que lograr Argentina, junto a Paraguay y Uruguay, es evitar que Brasil trate a sus hermanos como los Pigs del Mercosur. En este sentido, las compensaciones de asimetrías y las políticas de infraestructura y energía son pasos interesantes para reducir efectos pendientes del volátil vínculo comercial, un punto que podría plantearse en la próxima cumbre del Mercosur a realizarse en Asunción el 24 de junio.

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Los brasileños van de compras a Uruguay*
En 2003, el ex presidente Lula Da Silva alentaba a empresarios a realizar inversiones fuera de Brasil. Les decía: “¡Por el amor de Dios, anímense a ser transnacionales! Miren quién se los dice…”, recibiendo un fervoroso aplauso en una conferencia en el Sheraton de Buenos Aires. La arenga tomó cuerpo recién con la sobrevaluación del real y la búsqueda de nuevos costos productivos a partir de 2006. Con esta lógica, Brasil se impulsó al mundo global no sólo buscando colocar sus productos, que por cierto crecieron en la región, sino propiciando la instalación de empresas en otros países. Así, desde hace más de un lustro, las principales corporaciones brasileñas se despliegan a partir de la internacionalización de sus inversiones, avanzando en diversos rubros y países. Tal como se comprometió Lula en ese momento, su gestión estuvo aliada a este proceso de transnacionalización, apoyando tanto a grandes como Gerdau y Ambev o a pequeñas redes como la paulista Mister Sheik. Obviamente, esta salida extraterritorial se dio esencialmente en los países del continente americano, con inversiones combinadas entre el gobierno y el sector privado, que en los últimos años superaban los 7,5 mil millones de dólares. A través de herramientas de financiamiento con tasas subsidiadas, para inversiones de las firmas brasileñas en el exterior, fue la forma de plasmar las políticas de Estado a la expansión de las empresas. De hecho Petrobras aportó 3,8 mil millones de dólares y el Bndes (Banco Nacional de Desarrollo) otros 3 mil millones de dólares en más de 20 emprendimientos. Como dato, el Bndes, principal ente oficial de fomento, cuenta con una oficina regional en el Uruguay, desde donde aportó capitales para la compra de Saman por parte de Camil y también a adquisiciones de Marfrig en la industria
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Miradas al Sur: 6 de marzo de 2011.

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frigorífica, tal como lo ha hecho con otros negocios en el país oriental y en la región. Este dato no es menor, porque el grupo Marfrig ya compró cuatro empresas en Uruguay (Cledinor, Tacuarembó, Colonia e Inhale). Siendo hoy la principal firma en la industria cárnica de ese país, con una capacidad de faena de 3.900 cabezas de ganado por día. A lo que se suman JBS y PUL (Minerva), marcando una hegemonía brasileña en el sector. Si a la capacidad productiva de Marfrig, le sumamos la de JBS (de 1.100 cabezas) y la de PUL (Minerva) que realizó inversiones para alcanzar las 1.400 cabezas por día, sólo las tres empresas abarcan el 36 por ciento de la producción cárnica uruguaya, tal como lo informa el Instituto Nacional de Carnes de ese país. La absorción de este sector de la economía uruguaya, le permite a Brasil competir en el mercado mundial de carnes, incluso con gigantes como las estadounidenses Tyson Foods y Cargill, a partir de la explotación del ganado uruguayo. Punto que no se agota en este negocio. En el caso de la cerveza, la empresa Ambev, que surgió de la fusión de las emblemáticas Brahma y Antártica, se constituyó en un gigante de las bebidas, ubicándose en la disputa del mercado mundial. La corporación brasileña compró Norteña y Salus (y también Quilmes al grupo Bemberf en Argentina, propietario de Pilsen) acaparando el negocio maltero-cervecero del Uruguay. Y si seguimos el monitoreo en la banda oriental, otro motor de la internacionalización brasileña es la estratégica Petrobras, que ha realizado inversiones en Bolivia, Perú y Ecuador. En el caso uruguayo, la petrolera maneja casi un centenar de estaciones de servicios y la distribución de gas.

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Lejos de preocuparse, el gobierno uruguayo incentiva la radicación de inversiones brasileñas, de hecho, el presidente José Mujica propiciaba la inserción en la rama de siderurgia, para lograr que Uruguay se convierta en exportador de mineral de hierro a partir de los capitales que se radiquen allí. Esa imagen de Gigante del Sur tiende a hacerse realidad con la presencia de inversiones brasileñas prácticamente en todos los países del continente americano, y como base para la proyección de sus productos, necesita reforzar las inversiones en los agronegocios, tal como se ve en Uruguay. A su vez, los acuerdos recientes con Argentina, en infraestructura y energía, refuerzan el abastecimiento a las empresas brasileñas, a fin de garantizarles costos medios más bajos. Todo un proceso que avanza y es un desafío comprender y darse estrategias compensatorias ante esa tendencia de la séptima economía mundial hacia sus países vecinos.

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Industria Militar: Brasil y los submarinos nucleares*
Con su melodía, Wilson Simonal presentaba a Brasil como un “País tropical” que ofrecía la belleza de su naturaleza durante el Mundial de Fútbol en México de 1970; paradójicamente, en un momento de inflexión de este espacio latinoamericano, que gracias al milagre se proyectaba como un coloso industrial. En la actualidad, además de su impronta tropical, el verdeamarelho se instala como potencia mundial, que avanza en la construcción de submarinos nucleares que intentan fortalecer su defensa y potenciar la dinámica de su desarrollo económico. De esta manera, Brasil consolida su proyección global haciendo realidad un proyecto pensado durante los setenta y que hoy se acelera para la custodia de sus bases petroleras en aguas profundas. De hecho, el descubrimiento del PreSalt obligó, a fines de 2010, a poner en marcha un ambicioso plan de articulación y equipamiento de la Marina de Guerra, para proteger la zona de explotación marítima de 200 a 350 millas marinas de extensión que oportunamente realizó el expresidente Lula da Silva. Este plan comenzó con la compra de seis submarinos nucleares y 20 convencionales. Ahora, Brasil se propone producir sus propios submarinos. Hace una semana, la presidenta Dilma Rousseff inauguró la fábrica de estructuras cilíndricas que formarán parte de los cascos de los submarinos que tiene como objetivo armar la empresa mixta Nuclebras Equipamientos Pesados (Nuclep), en Itaguaí, cerca de Río de Janeiro. Este hecho fue celebrado por la mandataria brasileña, porque convertirá a este país en el sexto en producir submarinos de propulsión nuclear, considerándolo un punto estratégico para la nación, tanto en la protección de su soberanía como en la custodia de los yacimientos petroleros offshore.

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Miradas al Sur: 24 de julio de 2011.

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Por su parte, el ministro de Defensa, Nelson Jobim, sostuvo que representa “el primer paso para la construcción de un submarino a propulsión nuclear brasileño”, que estaría listo hacia 2023. Y es que Brasil ya domina el ciclo de enriquecimiento de uranio, tecnología que le permite producir el combustible para el funcionamiento de la nave subacuática. Este procedimiento, que en la actualidad domina un grupo selecto de países como Estados Unidos, China, Francia, Gran Bretaña y Rusia (que, como pequeño detalle, forman parte del Consejo Permanente de la ONU, lugar al que aspira incorporarse Brasil), expresa el avance de un largo derrotero del sueño nuclear brasileño. Desde 1970, la obsesiva geopolítica de la dictadura militar en Brasil impulsó la construcción de una planta nuclear, que oportunamente fue adjudicada a la Westinghouse, para dar nacimiento a Angra 1, un sitio entre Río de Janeiro y San Pablo, que funcionó con continuos problemas en su sistema de suministro de vapor, incluso fue cerrado durante sus primeros años. Posteriormente, en 1976, se proyectó Angra 2, que debido a falta de recursos financieros sólo comenzó a funcionar a finales de 2000. Ambas plantas hoy producen unos 1800 MWe, lo que representa el 3% de la energía eléctrica del país. Actualmente está proyectado Angra 3, que desde 2015 estaría proveyendo unos 1400 MWe más. Con esto, la Marina de Brasil inició en la década de 1980 un programa de propulsión nuclear con el que que emprendió el desarrollo de enriquecimiento por centrifugación. En Iperó (San Pablo) fue construido el Centro Experimental Aramar, instalación naval que proporciona el 10% de combustible al programa de submarinos. Si bien Brasil reivindica su derecho a la bomba atómica, esta tecnología está lejos de permitirle tener una. Según el físico brasileño Odair Gonçalves (presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica de ese país), hoy tienen la capacidad de enriquecer el uranio hasta un 5%, y para poder alcanzar una bomba atómica deberían hacerlo en más del 90 por ciento.

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A su vez, Brasil firmó junto a los países del continente –excepto Argentina y Cuba– en 1967, el Tratado de Tlatelolco, para la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, vigente desde 1969; además, en su Constitución, se establece el uso pacífico de la energía nuclear. Sin embargo, el uso bélico, para los submarinos, se justificaría por la necesidad de proteger áreas petroleras de ultramar ante el alerta de conflictos anteriores, como en las guerras mundiales, donde se libraron batallas submarinas en la región, o incluso en las islas Malvinas, en 1982, donde el destino del archipiélago tuvo como factor decisivo el uso de submarinos nucleares por parte del Reino Unido, argumentan algunos militares brasileños. Son desafíos de un país que deja de ser sólo tropical.

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Dilma y la sociedad

El Brasil de Dilma

Brasil da un primer paso hacia la justicia*
Tras un largo derrotero, la propuesta de formar una Comisión de la Verdad para investigar los crímenes de Lesa Humanidad en Brasil, presentada en 2010 por el ex presidente Luiz Ignácio Lula da Silva y resistida fuertemente por las Fuerzas Armadas, acaba de ser sancionada por unanimidad en el Senado Brasileño, luego de haber sido aprobada por la cámara de Diputados el 21 de septiembre pasado. Esta Comisión es considerada prioritaria por el gobierno de Rousseff, quien en Nueva York, al día siguiente de la media sanción de diputados, sostenía: “Entiendo que es importante la aprobación de la Comisión de la Verdad. Es importante para Brasil, es importante para la posición de Brasil frente al mundo”. Con esta Ley, la mandataria brasileña cumple un compromiso asumido ante la militancia del Partido dos Trabalhadores, y es como una reivindicación histórica de una militante que fue presa y torturada durante ese período. Ahora resta realizar la promulgación y la designación de los siete integrantes de la misma. “Victoria histórica” fue como calificó la ministra de Derechos Humanos, María do Rosario Nunes, la sanción de esta Ley. Declaró a la prensa que: “Inaugura una nueva etapa desde la democratización del país” y consideró que “la Comisión de la Verdad representa un homenaje a los que lucharon por la democracia ofreciendo hasta sus vidas”. A su vez, comentó que “representa el compromiso del Estado brasileño de nunca más utilizar métodos de coerción y violencia como instrumento de política en nuestro país”. En el trámite legislativo, el proyecto sufrió algunas modificaciones para lograr el apoyo de la cúpula militar, que había resistido a través del ex ministro de defensa Nelson Jobim, con la amenaza de renuncia colectiva. Los cambios garantizan la vigencia de la Ley de Amnistía de 1979, por lo que se sacó cualquier carácter punitivo a la Comisión, y la extensión del tiempo de
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Miradas al Sur: 30 de octubre de 2011.

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investigación, que irá desde 1946 a 1985, incluyendo las acciones guerrilleras, igualándolas a delitos de lesa humanidad. Por esta razón, la Comisión recibió críticas de organizaciones de DD.HH., como el Movimiento Nacional de Derechos Humanos, donde Gilson Cardoso, coordinador de dicho espacio, sostuvo que “tiene un carácter más de relato que de camino jurídico de los culpables por la violaciones (…), por lo que dependerá mucho del seguimiento que la sociedad civil haga de la misma”, concluyó el dirigente. La investigación de esta Comisión se nutrirá de trabajos previos, como el informe “Brasil Nunca Más” realizado por la Arquidiócesis de San Pablo de la Iglesia Católica que registró durante el período 1964 a 1979 unos 125 casos de ciudadanos desaparecidos por motivos políticos. Entre los colaboradores de este informe estuvo Paulo Stuart Wright, hermano del pastor presbiteriano Jaime Wright, secuestrado y asesinado por la dictadura. En 1985, los diarios Folha de Sao Paulo y Jornal do Brasil publicaron una edición que no incluía la lista de 444 agentes militares y policiales torturadores que estaba en la versión original. Después de difundirse los volúmenes del Informe “Brasil Nunca Más”, las fuerzas armadas reaccionaron con un furibundo documento de respuesta, con el título “Brasil Siempre”, justificando su acción que, según ellos, fue “para salvar a la patria del monstruo del comunismo y del caos interno”. La Asamblea Legislativa de Río Grande Do Sul en 1984 publicó un Informe del Comité Brasileño por la Amnistía, donde sostenía que, luego de quince años de dictadura militar, el número de muertos y desaparecidos alcanzaba unos trescientos e iba en aumento. Un estudio reciente del gobierno brasileño indicó que 475 personas fueron asesinadas o desaparecidas por agentes del régimen castrense. En 1995, un decreto de Fernando Henrique Cardoso aprobó el otorgamiento de una reparación económica que alcanzaba unos U$S 150 mil por familia, a parientes de 136 personas desaparecidas.

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La actual presidenta Dilma Rousseff fue personalmente víctima de la dictadura militar, cuando formaba parte de la organización de izquierda Política Operaria y luego de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, uno de los grupos más fuertes que se opusieron a los militares. En 2006, interpuso demandas de indemnización que finalmente fueron reconocidas por la Comisión Especial de Reparación de la Oficina de Derechos Humanos del Estado de Río de Janeiro. Junto a Rousseff, altos dirigentes políticos padecieron la persecución y represión de la dictadura impuesta por el Golpe de 1964, entre ellos los ex presidentes Fernando Henrique Cardos (1995-2002) y Luiz Ignácio Lula da Silva (2003-2010). Si bien los acusados de violaciones a los derechos humanos de la dictadura militar gozarían de la impunidad que les da la Ley de Amnistía de 1979, ratificada por el Superior Tribunal Federal de Brasil en 2010, en ese mismo año, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) condenó a Brasil por abusos cometidos durante la dictadura y declaró que la indulgencia de 1979 carece de efectos jurídicos.

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Brasil a la hora de la inclusión*
Son muchos los que usan el concepto de Bel-India para referirse a Brasil, sin embargo, habrá que reconsiderarlo a partir del informe que presentó el politólogo Marcelo Neri del Centro de Estudios de Políticas Sociales de la Fundación Getúlio Vargas. Sostiene la investigación que, según la evolución del índice de Gini, que mide la distribución de ingresos desde los años sesenta, la desigualdad cayó al piso histórico. La noción de Bel-India, acuñada por Edmar Bacha, para referirse a la estructura desigual que dejaba el milagro económico, donde socioeconómicamente en los años setenta una pequeña minoría vivía como en Bélgica y una gran mayoría con niveles de pobreza de la India, cuarenta años después deja de representar a Brasil. No sólo porque la India tuvo un nivel de crecimiento del 8% anual en los últimos 15 años y hoy es un país emergente miembro del Brics, sino que, además, Brasil consiguió revertir el crecimiento de desigualdad que registraba en las décadas del ’60 al ’90. El Gini, que en 1960 era de 0,536 en 1960 y trepó a 0,60 en 1990, cae a 0,53 en 2010, logrando superar su piso histórico. Y si bien se mantiene en un nivel alto, la tendencia da como resultado la formación de una incipiente clase media como en Argentina. ¿Se debería usar Bel-Ar-India? Y esta situación se da por cambios estructurales que presenta Brasil. Al considerar que la primera meta del milenio para la ONU era reducir la pobreza a la mitad, entre 1990-2015, y al observar que pasó de 28,12 en 2002 al 13,88 en 2010, se ve que durante la era Lula se hizo en ocho años lo que se buscaba en 25. No se detiene ahí, la renta de la mitad más pobre de la población creció 59%, mientras que el decil más rico sólo el 12,8%, o sea que la tasa de crecimiento fue un 577% más alta. A su vez, la región más pobre del Brasil, el Nordeste, creció un 42%, mientras que el sudeste, la más rica, un 16%. En tanto, que el campo subió un 49% frente al 16% de las metrópolis. Son todos
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Miradas al Sur: 8 de mayo de 2011.

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indicadores que favorecieron para revertir el índice de desigualdad. Este milagro social tuvo un eje motorizador, “El énfasis que dimos a la educación, como causa principal de la caída de la desigualdad, ya suscitó contactos con la asesora del ministro de Educación” comentó a Miradas al Sur el politólogo Marcelo Neri, responsable de la investigación. Y es un dato interesante, porque los cambios en la redistribución de ingresos no estuvieron centrados sólo en los planes sociales, como Fome Zero o Bolsa Familia, que reasignaron tan sólo un 0,6% del PIB anual, sino por una fuerte promoción de actividades productivas, que permitió la absorción en empleos de alta formación, unos ocho millones en campos clave (como informática, farmacéutica, química, aviación, etc.), sumado a un fuerte estímulo a emprendimientos de alto rendimiento tecnológico. El balance de una década de menos desigualdad parece alentador. Ahora el gobierno de Dilma Rousseff se concentrará en generar políticas hacia la franja de indigencia que aún persiste en Brasil y alcanza un 8%, unos 16 millones de personas, tal como lo anunció Tereza Campello (ministra de Desarrollo Social). Y si bien la inclusión social es un paso importante dado, Brasil se apresta a avanzar hacia nuevas fronteras en ciudadanía. Así, el fallo histórico del Supremo Tribunal Federal (STF), que reconoció la legitimidad de la unión civil entre personas del mismo sexo, otorgándoles un centenar de derechos que hasta ahora sólo disfrutaban las parejas heterosexuales, va en ese sentido.

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Matrimonio Igualitario: Brasil sigue los mismos pasos de Argentina*
Así como un 14 de julio de 1789, la Toma de la Bastilla se convirtió en un valuarte en la conquista de la libertad y la igualdad en la era moderna, un mismo día, pero de 2010, la sanción del matrimonio igualitario en Argentina se constituyó en un camino a seguir en la lucha por la diversidad en latinoamerica, donde Brasil parece continuar los mismos pasos que su vecino. Desde la madrugada de la aprobación de la ley en este país, diferentes legisladores, juristas y activistas brasileños vieron un terreno propicio para instalar el debate. En ese momento, el coautor de un proyecto de unión civil, José Genoino, sostuvo: “En caso que no se siga al Congreso argentino, el Congreso de Brasil puede ser tachado de conservador”, y concluyó: “En la práctica, en Brasil se reconoce la unión de personas del mismo sexo” a través de decisiones judiciales y en el banco público, para la financiación de compra de viviendas. Estas políticas son la expresión del visto favorable a la unión civil homoparental por parte del ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, que en la I Conferencia Nacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Travestis y Transexuales en 2008 anunciaba acciones en ese sentido. Allí, Lula decía: “Siempre defendí el derecho a la unión civil. Creo que tenemos que parar con la hipocresía en este país, porque sabemos que existe”. Sin embargo, hasta la sanción en Argentina, la idea de unión civil excluía compararlo con el concepto de matrimonio o la inclusión del derecho de adopción. Por eso, la norma movilizó a la Asociación Brasileña de LGTyB, a través de su presidente, Toni Reis, del Grupo Dignidad, a impulsar acciones para que parejas homoafectivas se casen en Argentina y sean reconocidas en Brasil, en el marco de las validaciones que podría otorgar el espacio Mercosur.
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Miradas al Sur: 10 de julio de 2011.

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A su vez, a principio de 2011 se conformó un frente parlamentario para la Comunidad LGTyB que se propone, como objetivo principal, la legalización del matrimonio gay en Brasil. Este bloque congrega a 171 diputados y senadores brasileños de los 600 que componen ambas cámaras, y está impulsado principalmente por la senadora Marta Suplicy, del PT, y el diputado Jean Wyllys, del Psol. Al igual que en Argentina, el paso decisivo hacia el matrimonio igualitario lo dio la vía judicial, cuando el 5 de mayo de este año, el Supremo Tribunal Federal brasileño dictaminó, por fallo unánime, el reconocimiento a las uniones civiles de personas del mismo sexo como entidad familiar y la asignación de los mismos derechos de los heterosexuales, tanto en lo civil como en lo económico. Un paso más lo concretó el Juez Fernando Henrique Pinto, quien en la ciudad de Jacareí, del Estado de San Pablo, autorizó el registro matrimonial de André Rezende Moresi y José Sergio Santos de Sousa, el 28 de junio pasado. Pinto señaló que su decisión está basada en la determinación del máximo tribunal del país y en la Constitución brasileña, la cual delinea la transición de una unión civil a un matrimonio. Al día siguiente, una jueza de Brasilia, Junia de Souza Antunes, autorizó el registro de dos mujeres. Si bien el fallo del STF es vinculante a todas las uniones civiles, el juez Jerónymo Villas Boas anuló dos contratos celebrados entre homosexuales en Goias, uno el 17 y el otro el 29 de junio, por considerar que el Tribunal “se extralimitó” al autorizar tales uniones. Si bien, la primera decisión fue revocada por la corregidora de justicia de ese Estado, Beatriz Figueiredo, la batalla por consolidar el matrimonio igualitario aún tiene pasos a llevar en Brasil.

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Ricardo Romero

Boa noites amigos*
Este saludo, con tonada brasileña, es familiar para los argentinos. Viene de los pastores neopentecostales evangélicos de la Iglesia Universal del Reino de Dios, que hoy pregonan en programas de televisión y que congregan en ceremonias, en sus majestuosos templos, a miles de feligreses, como lo hacen en Brasil. Esta vertiente es la expresión de una recomprensión de la corriente evangélica Pentecostal, difundida por medio de campañas con el ofrecimiento de curaciones o despojos demoníacos a través de diversos medios de comunicación social. Su red en Brasil llega a 2.000 templos, con más de 10 mil pastores para unos 4 millones de fieles. A partir del módico precio de los diezmos de sus creyentes (incluso con fondos non sanctos, según acusaciones en ámbitos judiciales) esta iglesia devino en un imperio religioso que posee un Banco, dos periódicos, una revista, 30 emisoras de radio y una red televisiva centrada en la TV Récord, que se expande con 25 repetidoras a lo largo de Brasil, convirtiéndose en uno de los grupos evangélicos más importantes de ese país, lo que le permitió colocar a uno de sus miembros como vicepresidente de Lula (José Alencar) y consagrar una bancada de más de 30 diputados federales desde 1994. Esta congregación forma parte de los 24 millones de evangélicos pentecostales en Brasil, que paradójicamente convierte al mayor país católico del mundo, con 138 millones, en el que más seguidores de esa religión tiene. Junto a la Universal Reino de Dios, iglesias como Asamblea de Dios o Renacer en Cristo están consiguiendo adeptos en Brasil de manera vertiginosa. En las últimas elecciones, los representantes de las 15 organizaciones evangélicas más importantes de Brasil dieron un respaldo clave a la elección de Dilma, aunque algunos pastores manifestaran su disidencia por temas como
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Miradas al Sur: 13 de marzo de 2011.

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el aborto o el matrimonio igualitario, que son puntos que quedaron en agenda de la mandataria. En definitiva, el protestantismo que llegó a Brasil a principios del siglo XVI y que no tuvo gran desarrollo, en parte por la represión católica, ahora se encuentra con un fuerte crecimiento, especialmente de las iglesias pentecostales, que representan el 69 por ciento del total de los evangélicos de Brasil, que ya se estima en unos 37 millones de fieles y que cálculos estadísticos pronostican que para 2045 el 50 por ciento de la población brasileña promulgará con religiones de cuño protestante. ¿Amén?.

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Los medios le marcan la cancha a Dilma*
Concluido el IV Congreso Nacional del Partido de los Trabajadores, medios gráficos y televisivos reaccionaron fuertemente contra una iniciativa aprobada en el mismo. Impulsar una democratización de la comunicación lo presentaron como un intento de sancionar una ley de “control de prensa”, idea que fue replicada por informativos argentinos. Por el contrario, la moción votada sostiene: “Con la presidenta Dilma, ahora es fundamental profundizar y dar continuidad al proceso democrático de revisión del marco regulatorio del área de las comunicaciones y de las políticas públicas que promuevan la inclusión de los brasileños, la diversidad cultural y el desarrollo económico de sectores envueltos en el proceso de avances tecnológicos”. Es claro que democratizar no es controlar, sin embargo, el punto se transformó en la estrella del debate político en los medios, quienes insistieron en que se pone en peligro la libertad de expresión. Como respuesta, Paulo Bernardo, actual ministro de Comunicación, salió a poner paños fríos al respecto y dejó en claro que no es prioridad del gobierno de Rousseff, al decir: “Es importante separar la posición del partido de la del gobierno”. El funcionario aclaró al diario O Estado de São Paulo que el pedido del PT: “No habla del control de la prensa ni significa un atentado a la libertad de prensa (…) lo que existe es una polémica, con los medios de comunicación. Así como los medios pueden criticar al PT, el PT puede criticar a los medios”. De hecho, una declaración de la misma Dilma, quien oportunamente sostuvo: “Prefiero el ruido de los periódicos al silencio de las dictaduras”, fue tomada como un distanciamiento de la mandataria de la propuesta del PT e incluso del mismo partido. Igualmente, se instala un debate sobre la ley de medios en Brasil; y cualquier parecido con nuestro país no es casualidad. Es claro que promover inclusión no es controlar, pero implica modificar un esquema concentrado que diseñó la dictadura militar (1964-1985), para hacer efectivo el control de los
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Miradas al Sur: 18 de septiembre de 2011.

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medios, que avanzó sobre la pequeña prensa y fortaleció la comunicación masiva. En 1965 creó la Televisión Globo, acompañada por un diario que alcanzó una distribución de nivel nacional, el Jornal Nacional. Con la sumatoria de otros espacios informativos formarían la Rede Globo, ese mismo monopolio que nació para vigilar y que hoy manifiesta oponerse a un supuesto control. Incluso, esta red multimedia, con sus 122 emisoras propias y afiliadas, llega a casi la totalidad de la población. Consolidación geoestratégica, que intenta dar sentido nacional al federal y regional Brasil, casi como un aparato ideológico althuseriano. El Grupo Globo con su alcance territorial, además de la capacidad de instalar e imponer temas políticos, su accionar no se agota allí, sino que imparte una construcción cultural e imaginaria, desde sus telenovelas y producciones audiovisuales, donde difunde un fuerte contenido orientado con un claro sesgo social y político. Además, la concentración de los medios alcanza un esquema casi familiar; por ejemplo, los Sirotsky son propietarios del Grupo RBS o los Frías del diario Folha de São Paulo (el de mayor tirada del país); incluso una familia más grande, la pentecostal Iglesia Universal de Reino de Dios, es dueña del Grupo RBS, que implica canales, radios y diarios en todo el país. Sobre el tema, la socióloga venezolana Julia Mariano Pereira sostuvo, en una entrevista a Telesur, que: “Los grandes medios utilizan la libertad de expresión como una carta blanca que les permitiría manipular la información (…) el gobierno, tanto de Lula como de Dilma, manifestó que se tiene el deber de garantizar la libertad de expresión, pero no la libertad de manipulación (…) como ocurre en Bolivia, donde los medios no pueden hacer manifestaciones discriminatorias, por la multiplicidad de voces, sin embargo, esta medida es catalogada como censura por los grandes medios”.

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Hacia la democratización de la información, las nuevas tecnologías juegan un papel importante, de hecho, los debates presidenciales fueron por banda ancha a través de la UOL. Incluso el Boulinha gate, el caso de la bolita de papel arrojada a José Serra –mentira que se presentó como una agresión acompañada con un apósito en una falsa herida–, fue desbaratado con un simple video de un bloggero. Es más, una marcha de apoyo a Rousseff en su lucha contra la corrupción fue convocada por las redes sociales, sin embargo, fue presentado como crítica por los medios, un punto para reflexionar, donde también operaciones de prensa provocan la renuncia de ministros y parecen no dar tregua.

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Los Sin Tierra, sin Dilma*
A la crisis parlamentaria y de gabinete se le suma la social. Esta semana, el Movimiento de los Sin Tierra y Vía Campesina se movilizaron hacia Brasilia, sede del gobierno federal, y marcharon por la Explanada de los Ministerios, en la principal avenida de esa ciudad que concentra a las oficinas de los principales poderes públicos. Unos 20 mil manifestantes se constituyeron en la primera marcha de masas contra la gestión de Dilma Rousseff. Allí, el movimiento campesino expuso sus demandas a Rousseff, en un pliego con unas veinte reivindicaciones, donde se destacan, principalmente, el reclamo del 10 por ciento del PBI a la educación pública y gratuita; una reforma laboral que incluya la reducción de la jornada sin disminución de salarios; la prohibición del uso de agrotóxicos en la agricultura, y la legendaria bandera de la Reforma Agraria. Cuando el dirigente Joao Paulo Rodrigues se dirigió a sus compañeros, sostuvo: “¡Nuestra reivindicación es simple, liberen las partidas presupuestarias sin asignar para asentar a las familias acampadas!”. Ante la arenga, los campesinos corearon: “De los Sin Tierra, Dilma se olvidó, al latifundio ella enriqueció”. La problemática agraria es un punto estructural para Brasil. Si bien el presidente Lula asegura haber entregado durante su gestión tierras a unas 600 mil familias, incrementando un 129 por ciento las destinadas a la reforma agraria, la medida no logró revertir la fuerte concentración de latifundios, donde el 1 por ciento de la población concentra el 45 por ciento de las tierras cultivables, como sentenció el último censo agrario (2006). Por eso, los movimientos campesinos sostienen que existen unas cuatro millones de familia sin tierra y que, a su vez, unas 200 mil familias viven en campamentos sin infraestructura básica. Además, por el boom de los agronegocios, la concentración de la tierra tiende a aumentar, desatando una espe*

Miradas al Sur: 28 de agosto de 2011.

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culación sobre la compra de hectáreas y profundizando la brecha en la distribución de la propiedad. Esta desigualdad, precisamente, fue lo que dio origen al MST, uno de los movimientos sociales mejor organizados de América latina, y con una estructura que lo ha convertido en un emblema de la lucha campesina. No sólo por haber conseguido tierras para los pobres del campo, sino también por haber desplegado una serie de formas productivas y asociativas y prácticas sociales educativas que son ejemplos reconocidos por organizaciones internacionales como la Unesco y la misma FAO, donde recientemente fue electo el brasileño José Graziano da Silva, como su Director General. La designación de Graziano al frente de la FAO fue reivindicada por Joao Pedro Stédile, principal dirigente del MST y la vía Campesina-Brasil. Este profesional destacado en seguridad alimentaria fue ministro de Lula y mentor del programa Hambre Cero, antecesor del actual Bolsa Familia, que permitió sacar a unas 40 millones de personas de la pobreza. Sobre la nominación de Graziano, Stédile sostuvo a la revista Viento Sur: “Reviste un simbolismo importante para los luchadores sociales del Brasil, ya que tras la fundación de la FAO en la década de 1950, su primer secretario general fue Josué de Castro, un luchador social brasileño, autor de la tesis de la geografía del hambre y que murió en el exilio durante la dictadura militar. Ahora, el cargo vuelve a ser ocupado por un brasileño, que también defiende la reforma agraria y la lucha contra el hambre”. Justamente, un tema ambiental, el Código Forestal, donde en mayo los diputados aprobaron modificaciones contra la voluntad de Dilma Rousseff, provocó la paralización parlamentaria. Además, las acusaciones de corrupción generaron la renuncia de cuatro ministros y parece no parar. De hecho, el Ministro de Ciudades, Mario Negromonte, fue acusado por su propia organización, el Partido Progresista –cuarto más grande en la coalición de gobierno– de presionar a sus diputados, lo que podría provocar el alejamiento de su cargo. A su vez, el senador opositor del Psdb, Alvaro Dias, cargó contra el Ministro de
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Comunicaciones Paulo Bernardo, citándolo al Congreso y acusándolo de realizar contrataciones irregulares. Ahora se suman los reclamos sociales poniendo al gobierno de Rousseff un punto central para pensar una política sustentable de desarrollo para Brasil que preserve su medio ambiente.

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Un guiño a los militares*
En Brasil, mientras la recientemente creada Comisión de la Verdad y la Memoria se apresta a abrir la caja de Pandora que dejó la dictadura militar en ese país, la presidenta Dilma Rousseff le hace un guiño a las fuerzas armadas para descomprimir las tensiones que su creación provocó. Con promesas de asignarles un rol importante en el impulso industrial o el incremento presupuestario y la renovación de armamento, la mandataria brasileña busca tender un puente con los militares. Los medios brasileños destacaron el tono conciliador que tuvo Rousseff en un discurso ante generales recientemente promovidos. Con eje en la fortaleza de la economía brasileña y destacando las proyecciones de crecimiento del país, Dilma declaró: “En el camino para hacer de Brasil un país más justo, más desarrollado y más soberano, el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas tienen y tendrán un papel muy relevante”. En tal sentido, la mandataria reconoció que las fuerzas armadas necesitan nuevos recursos y presupuesto, “no sólo para equipamientos, sino también para garantizar una vida digna de la familia militar”, refiriéndose a los aumento salariales que percibirán el año que viene. Agregó además, que el desarrollo en la modernización de armamentos dará mayor “capacidad operativa y la posibilidad de contribuir en operaciones de mantenimiento de paz (…) y “permitirá que se desarrolle, aún más, la industria nacional de defensa, lo que mejorará nuestra capacidad tecnológica y agregará más valor a Brasil”. Cabe destacar que las palabras de Rousseff, habiendo sido una joven guerrillera que combatió al régimen militar (1964-1985), cayeron bien en el comando de las FF.AA., con quienes compartió un almuerzo antes del acto, organizado por la Aeronaútica, y de los cuales recibió el respaldo de los militares a su gobierno y a las políticas que aplica para erradicar la pobreza. Y si bien el plan es para modernizar las tres ramas militares, los aeronáuticos están
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Miradas al Sur: 28 de agosto de 2011.

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de para bien, porque Brasil avanzaría en la compra de 36 aviones de combate que tiene pendiente, una operación que generó un largo debate en la gestión Lula y provocó la salida del ex ministro de Defensa, Nelson Jobim. Aunque las otras armas también recibirán juguetes, tendrían 50 helicópteres y cinco submarinos. Tras promulgar la Comisión de la Verdad y la Memoria, la presidenta Rousseff resaltó: “Todo Brasil se encuentra hoy, finalmente, consigo mismo, sin revanchismos, pero sin la complicidad del silencio”, y con esa línea, avanza para esclarecer la situación, que como las organizaciones de defensoras de derechos humanos sostienen, de 279 personas que murieron y de 136 que aún están desaparecidas, pero sin un ánimo de venganza y hacia lograr la verdad y la memoria. No por eso pierde firmeza, de hecho el 31 de marzo pasado, la presidenta Dilma Rousseff prohibió la conmemoración en los cuarteles del aniversario del golpe de 1964, un hecho que tendría el mismo peso que bajar el cuadro en Argentina. Lo interesante es que, a pesar de la prohibición, algunos generales quisieron hacer su fiesta, y sin embargo, se quedaron bastante solos. Un punto que recomprende el rol de la dictadura en Brasil y fortalece a organizaciones de DD.HH. en su lucha por esclarecer los hechos que se vivieron en ese período. Teniendo presente, que a diferencia de los otros países, Brasil jamás juzgó a alguien por las violaciones ocurridas durante el régimen militar y reconoció una Ley de Autoanmistía vigente desde 1979. Por esta situación la Corte Interamericana de Derechos Humanos lo condenó por no avanzar en el juzagamiento y declaró “sin efectos jurídicos” esa norma. Los avances que tenga la Comisión de la Verdad y la Memoria podrá contribuir a dar pasos a la Justicia, que junto a esta iniciativa de articular la modernización de los equipamientos de las FF.AA. con el desarrollo industrial, puede sumarlos hegemónicamente a un proyecto, pero seguramente abrirá debates en organizaciones de DD.HH. que aún esperan profundizar cambios en esas instituciones.

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Los policías no quieren sambar con Dilma*
Las principales ciudades carnavalescas de Brasil pueden quedarse sin fiesta por la crisis de seguridad pública que desató el amotinamiento de miembros de la Policía Militar de Bahía por reclamos salariales y condiciones laborales. Tras nueve días, la desprotección de las calles duplicó la tasa de homicidios de la región con 146 muertos. Decidida, la presidenta Dilma Rousseff dispuso la intervención de las fuerzas federales, que cercaron a los huelguistas en pleno centro del sistema político local (la Asamblea Legislativa). Si bien se levantaron las medidas, ahora se pliega Río de Janeiro a la huelga. Comprender el trasfondo del conflicto implica tener presente que esta centrado en una demanda constante que tiene sus raíces históricas. Las Policías Militares se formaron durante la colonización portuguesa. En la actualidad, responden a los gobernadores y a sus presupuestos estaduales, y a quienes reclaman valorización de sus funciones, ya que tienen capacidad tanto de seguridad pública como de defensa territorial, siendo prácticamente un ejército. Tal como señala el especialista en Seguridad Urbana, Eduardo Paes Machado, en el conflicto gremial: “Hay un componente local: el momento exacto en que acontece, las vísperas del Carnaval, y por la forma de negociación de los dos lados. Pero el componente general es evidente: no es la primera huelga policial, porque ya hubo tres en el Nordeste”. En síntesis, el nudo central es la discusión sobre el propio modelo de la Policía Militar, que hoy coexiste con las fuerzas de nivel federal y las civiles de escala local. Cabe destacar que la huelga de los policías militares en Bahía se da en el bastión arrebatado por el oficialista PT al legendario gobernador Antonio Carlos Magalhaes, reaccionario y conservador, expresión del coronelismo brasileño, quien había intentado recuperar el rol de estas fuerzas, desprestigiadas por sus vestigios dictatoriales, a partir de importar el modelo neoyorkino
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Miradas al Sur: 12 de febrero de 2012.

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de “tolerancia cero” a la delincuencia. Este fue un punto de tensión entre las transformaciones del gobierno progresista del petista Jaques Wagner, por lo que pareciera que las reivindicaciones corporativas trascienden el aspecto gremial. Consultado por Miradas al Sur, José Luiz Quadros Magalhaes, quien es especialista en derecho constitucional y encargado de dictar cursos sobre derechos humanos a cuerpos policiales, comentó que “aún es temprano para dar conclusiones. El gobierno de Bahía venía recuperando el salario de los policías pero en tanto que éstos hicieron una huelga usando armas, esto es complicado. Existe un uso político contra el gobierno de centroizquierda en Bahía que rompió con el coronelismo histórico. Por eso, necesitamos reflexionar y observar un poco más el caso”. De hecho, durante el gobierno de los conservadores, cuando el presidente Lula disputaba la presidencia en 2001, se desató una huelga policial. En ese momento, como ex sindicalista defendió el derecho “también de los policías” a parar, porque ahora lo tienen vedado constitucionalmente. Durante la gestión de Wagner, se implementó un programa que tuvo como objetivo implementar conceptos de gestión participativa en la policía. Al respecto, Cleise Delfino da Costa, actual subcomandante de la 46° Compañía Independiente de la Policía Militar de Bahía, en una entrevista con medios locales destacó como el mencionado programa marcó “una democratización de la información. El policía ya no se sienta cortado al hablar con su superior. Sabiendo que una es representante del programa, él se siente muy a gusto en solicitar información u orientación, o incluso contribuir”. Ahora, el traslado del conflicto a Río de Janeiro coloca el centro de la discusión en un proyecto de salario único para los agentes del país, que sería una forma de dar sustento nacional a una fuerza que hoy depende de las magras arcas estaduales.

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Dilma abre las universidades*
Al entregar un millón de becas del ProUNI (Programa Universidad para Todos), la presidenta Dilma Rousseff no sólo realizó una obra de gobierno, además marcó un punto de inflexión en el sistema universitario brasileño. En base a políticas públicas (tales como la creación de universidades, becas, préstamos de estudios y cuotas afirmativas para afrodescendientes, mujeres y pobres), la estructura elitista de la educación superior se transformó en un esquema educativo abierto e inclusivo. Tal como señaló Dilma Rousseff en su programa Un café con la presidenta, la beca ProUNI alcanza este año a unos 350 mil ingresantes, que se incorporan a unas 1.321 instituciones de enseñanza superior. A su vez, en la ceremonia de entrega de la beca un millón, sostuvo que: “El ProUNI lleva a los jóvenes brasileños a romper las barreras de oportunidades”, y sentenció que “es un hito en la historia reciente del país, reafirmando el compromiso con la prioridad en la educación”. Parecen cumplirse los sueños de Paulo Freire, que propiciaba una educación para el pueblo, y de Darcy Ribeiro, quien fuera ministro de Joao Goulart –el presidente derrocado en 1964– que sostuvo la necesidad de ampliar las universidades en Brasil. Y es que el sistema universitario brasileño fue tardío, recién en 1920, se creó la primera de ellas, la Universidad Federal de Río de Janeiro, siguiéndole San Pablo en 1934 y Brasilia en 1960. Si bien en el golpe militar Brasil contaba con unas 20 universidades federales, el sistema era fundamentalmente excluyente. Durante los noventa, el baby boom que generó el milagro económico, impulsó la demanda de educación media y superior. Proliferó así un complejo mar de instituciones en enseñanza universitaria de distintas características, alcanzando unas 150 universidades públicas (federales, estaduales y municipa*

Miradas al Sur: 4 de marzo de 2011.

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les) y unos 1.700 establecimientos de financiamiento privado (particulares, comunitarias, religiosas y filantrópicas) a finales de siglo. A pesar de esto, la matrícula universitaria mantuvo un sistema elitizado, donde Brasil no superaba los dos millones y medio de estudiantes universitarios, la misma cantidad que la Argentina pero con una población cinco veces mayor. Con la gestión de Inácio Lula da Silva, el sistema universitario entró en un profundo proceso de transformación. Desde 2002 a 2011, el presupuesto educativo nacional subió del 2,5 al 5,2% del PBI brasileño, lo que significó pasar de R$ 20 mil millones a R$70 mil millones en ocho años. En lo que refiere a educación superior, implicó la creación de 14 universidades federales; la creación del programa ProUNI, que otorga becas a sectores de bajos recursos, y la aplicación de planes de financiamiento para matrículas universitarias. Así, en la actualidad, Brasil cuenta con 278 universidades y 2.099 instituciones privadas, tal como lo señala el Censo de Educación Superior de 2010. De hecho, la matrícula de ingresantes a las instituciones universitarias se duplicó, pasando de un millón en 2001 a dos millones en 2010. Este crecimiento implicó que la matrícula universitaria alcanzara los seis millones en 2011, duplicando la cantidad de estudiantes, que eran 3,1 millones en 2001, sobrepasando el umbral del 15% de la tasa de escolaridad universitaria (estudiantes universitarios/jóvenes de 18 a 24 años), punto en el cual un sistema universitario comienza a masificarse, según sostienen especialistas en Educación Superior. A su vez, la política afirmativa de cuotas a mujeres se hace sentir en el sistema universitario, que ahora predominan entre los estudiantes de nivel superior. Ellas representan el 55,1% del total de la matrícula y del 58,8% de los graduados.

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Un dato interesante, fue la evolución de la matrícula de enseñanza virtual, donde alcanza los 850 mil inscriptos, un 15% de la matrícula total. El fuerte impacto de las nuevas tecnologías lo tuvo el área de pedagogía, que cuenta con el 34% de los ciberestudiantes, mientras que en el sistema áulico, las carreras preponderantes son las administrativas contables y derecho, con el 21% y 13% respectivamente de los estudiantes presenciales. Y los cambios no se restringen al nivel de grado. Al duplicarse el nivel de graduados universitarios, que en 2002 alcanzaba 390 mil al año, en 2011 se graduaron cerca de 970 mil estudiantes, lo que implicó una fuerte demanda en sistema de posgrado, que alcanza los 173 mil graduados matriculados. De hecho, para este sector, el gobierno otorgó 75 mil becas. Incluso, Dilma Rousseff le solicitó a Barack Obama, en su visita a Brasil, el otorgamiento de vacantes a brasileños en universidades norteamericanas. Sin embargo, los estudiantes piden más. Consultado por Miradas al Sur, Daniel Iliesco –presidente de la Unión Nacional de Estudiantes– no está conforme, “queremos 10% del PIB en educación y no sólo el 7%. Vamos a convocar a Ronaldo a usar el 10% en la camiseta, en reivindicación de esa inversión”, sostuvo.

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Entrevistas

El Brasil de Dilma

Raúl Pont: “La consigna es seguir cambiando” *
El ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado por Rio Grande Do Sul, analiza las perspectivas de un probable gobierno de Rousseff. En momentos en que se libra la segunda vuelta electoral en Brasil, Miradas al Sur entrevistó a Raúl Pont, dirigente socialista del Partido dos Trabalhadores, ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado Estadual por Rio Grande Do Sul. –¿Se abre una nueva etapa en Brasil? –Aún falta ganar, pero estamos con las encuestas dando a Dilma de 10 a 12 puntos a favor. De hecho, la primera vuelta fue una gran victoria, se consiguió el 47 por ciento de los votos, muy parecido a lo que ocurrió con Lula en 2006, no hay una preocupación por no haber ganado en el primer turno, pero estamos trabajando para garantizar la victoria este 31. La consigna de la campaña es: “Luchar para seguir cambiando”; es un poco de continuidad, pero también hay cambios, necesariamente; porque Lula ha vivido los 8 años sin una relación de fuerzas favorable en el Congreso. Con una popularidad impresionante, muy buena, es más, sale con casi el 80% de adhesión, pero esto no significa una relación de fuerza real en la sociedad. Porque los medios de comunicación, la Justicia y las instituciones clásicas del capitalismo se mantienen muy fuertes. Dilma no tiene el carisma, no tiene la historia de liderazgo popular que tiene Lula, pero es una compañera confiable, con una larga tradición de lucha, y que tenemos la certeza que no solamente continuará, sino que va a dar continuidad a nuestras experiencias. –¿Qué experiencias deja el gobierno Lula? –Si bien sabemos que la Reforma Política que queríamos para el Brasil no la logramos con Lula, no porque no tuvo la iniciativa, sino que no tuvimos los
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Miradas al Sur: 31 de octubre de 2010.

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votos en el Congreso ni una movilización popular suficiente para alcanzarla, en lo económico el país ha cambiado mucho en la defensa de las empresas públicas estatales, especialmente en su fortalecimiento, principalmente la Petrobras. Para tener una idea de lo que eso significa para el país, en los próximos cuatro años hay una proyección de hacer inversiones, de las nuevas reservas de petróleo que se han encontrado en las explotaciones del Pre Sal en las costas brasileñas, en torno a 220 billones de dólares. Eso da una pauta del rol que cumple una de las empresas públicas en el país. También sobre los bancos Públicos, como la Caja Económica Federal, que es el gran instrumento para la vivienda popular, donde está la proyección de hacer más de dos millones de casas y departamentos populares en el próximo período, para enfrentar uno de los grandes problemas de la gente pobre en Brasil, que es el acceso a una vivienda digna, que millones aún no tienen. Podemos rescatar la experiencia de la educación, que después de prácticamente una década de parálisis con los neoliberales, la Universidad brasileña pública y gratuita vuelve a crecer, son 16 nuevas universidades federales creadas y un gran crecimiento de las antiguas, especialmente en las vacantes ofertadas en todas ellas, y un número impresionante de nuevas escuelas técnicas, que también el país no conocía hace mucho tiempo. A su vez, los recursos federales para los Estados y Municipios también ampliaron los servicios y las posibilidades de políticas de vivienda, de escolaridad, de salud o de jubilación pública; todo eso a contramano de lo que pretendían los neoliberales, son las experiencias que dejó el gobierno Lula. –¿Y qué hay que cambiar? –Nosotros tenemos conciencia que hay que mejorar la participación popular, ampliarla en el gobierno. Las experiencias de Democracia Participativa que desarrollamos aún están muy restringidas a los gobiernos locales y eso es insuficiente. Ahora tenemos que intentar transferir esa práctica para el Plan Estadual y el Nacional. Los desafíos o los retos están más o menos claros, para llevar una mayor participación popular, vamos a tener un enfrentamiento principalmente en el primer año; tenemos que hacer la reforma política, porque en
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el segundo será muy difícil, porque en 2012 tendremos las elecciones municipales, entonces una tentativa es aprovechar la victoria electoral y mejorar la situación de las elecciones proporcionales. Porque los grandes victoriosos en el Congreso fueron los candidatos separados y esto afecta la representación. –¿Qué rol juega el Pmdb? –La elección presidencial en Brasil ha generado un nuevo problema, porque la adhesión del Pmdb a la lista de Dilma no fue completa, no fue Nacional, la mayoría cerró en la coalición, pero en algunos estados, como el mío, Río Grande Do Sul, vamos a tener en los próximos meses una nueva composición partidaria; se está construyendo una redefinición político partidaria en Brasil que será muy importante. Los partidos como el Pmdb que quedaron en estos años sin asumir una posición neoliberal, pero sin un compromiso para volver a ser una izquierda más consecuente, a pesar de tener una vieja tradición de resistencia a la dictadura y la lucha por la democracia, va a vivir una contradicción muy fuerte, así como el PDT de Brizola, que desde su muerte es un partido que tiene mucha dificultad de mantener una identidad propia. –¿Cómo será la política exterior en América latina? –Creo que el gobierno de Dilma va a mantener la política externa, por el crecimiento económico y por el rol de las políticas en la infraestructura que Lula vino trabajando. Todo apunta para profundizar una integración con los países de América. Aunque hay que avanzar en un aspecto político, la integración tiene que afrontar una estrategia que profundice el Mercosur en ese aspecto. A su vez, tal como vimos en Unasur, las manifestaciones conjuntas de solidaridad contra todo intento golpista antidemocrático es un presupuesto de construcción que hay que trabajar muy fuerte.

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–¿Cómo se conjuga la política de Estado con la programática? –Lula ha logrado ese papel, por su carisma, figura y origen; pero no sé si con Dilma vamos a tener ese protagonismo, porque ella tiene otra construcción. Vamos a trabajar para que pueda mantener y cumplir este rol de un liderazgo internacional en las relaciones con África, Asia o los Bric’s. Es una política importantísima para ampliar las relaciones del país, para no ser rehenes, como fuimos durante mucho tiempo, de Estados Unidos y la Unión Europea. Las relaciones internacionales no son solamente políticas, son también de mayor autonomía, de mayor relación con los pueblos de América, África o de Asia, y esto desde el partido tenemos una coincidencia muy fuerte que es una política a perseguir y desarrollar en el próximo período.

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María Do Rosario Nunes: “Queremos construir un cultura de inclusión” *
Maria Do Rosario Nunes, secretaria de DD.HH. de Brasil. La ministra brasileña explica por qué el gobierno de Rousseff elevará a los derechos humanos como una política de estado estratégica Siendo la primera mujer en presidir Brasil, Dilma marcó su impronta de género ampliando la participación femenina en los ministerios. Y no sólo elevó la cantidad, sino que les otorgó roles importantes en su gestión. Planeamiento, Desarrollo Social o Igualdad Racial, son algunas de las áreas destacadas. A su vez, si recordamos que Dilma padeció el encarcelamiento y la tortura por la Dictadura Militar (1964-1985), la Secretaría de Derechos Humanos, que tiene rango de Ministerio, será un área significativa de su gobierno. Para este cargo, eligió a Maria do Rosario Nunes, una educóloga oriunda de Rio Grande Do Sul. “Reafirmar la ciudadanía de las mujeres, ampliar la inclusión a través de los derechos y profundizar los compromisos internacionales en DD.HH. serán los principales lineamientos que tendrá esta área”, afirmó la flamante funcionaria a Miradas al Sur, repasando los objetivos de la Secretaría. –¿Es una de las elegidas en el gobierno de Dilma, qué se siente? –Me siento muy honrada de estar en el equipo de la primera mujer presidenta de Brasil. Una de las metas de esta gestión será erradicar la pobreza absoluta en Brasil. Sin embargo, no lo lograremos mientras que los brasileños vivan con sus derechos vulnerados. Así que queremos construir una cultura donde la inclusión y la garantía de derechos vayan de la mano.

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Miradas al Sur: 9 de enero de 2011.

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–¿Y cómo se marca la perspectiva de género en el gobierno de Dilma? –El hecho que una mujer con la historia de Dilma gobierne Brasil, ya es un gran símbolo. Además, ella promueve un gobierno de mujeres, con una participación sin precedentes en los ministerios –que son nueve, en total–. Lo que necesitamos ahora es ampliar las políticas afirmativas de género, extender los derechos y generar el empoderamiento de las mujeres. –¿Cuál será la prioridad de la Secretaría? –Nuestra prioridad será mantener este proyecto de desarrollo económico con inclusión social. Durante mucho tiempo, estas directrices fueron tomadas como incompatibles en Brasil. El Presidente Lula ha demostrado que podemos crecer económicamente a través de la inclusión social. Éste es el núcleo de nuestro proyecto, que será mantenido y profundizado en la presidencia de Dilma. –En ese sentido, ¿qué dejó el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva? –Creo que la principal contribución que el presidente Lula hizo en Brasil fue la recuperación de la autoestima de la población. Mediante la promoción de la inclusión de 28 millones de personas, que salieron de la pobreza, y llevar al promedio de clase media a 36 millones de brasileños, el gobierno de Lula rescató los valores de nuestro pueblo. Este proceso dio lugar a la dignidad de estas personas, lo que considero la mejor de todas las herencias. –¿Qué cosas faltaron concretar durante la anterior gestión? –Se hizo mucho, pero no se hizo todo. Pese a sus enormes avances, sabemos que todavía hay muchas personas en condiciones de vulnerabilidad, con derechos que han sido quebrantados, víctimas de la violencia. Estoy segura de que vamos por buen camino, pero es preciso avanzar en garantizar las conquistas de todas las personas.
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–¿Cómo actuará la Secretaría de Derechos Humanos? –Nuestro trabajo en la Secretaría de Derechos Humanos consistirá en garantizar los derechos de la mujer y la confrontación de todas las formas de discriminación y prejuicios. Estamos realizando un mapeo de las medidas adoptadas por la Secretaría y vamos a proponer su ampliación y mayor eficacia. Queremos avanzar mucho en un sistema de derechos garantizados para todas las personas, sobre todo porque los derechos humanos son indivisibles y, por tanto, se refieren a todas las personas. Nuestro objetivo es ampliar la garantía de los derechos, que le dé acceso a todas las personas. Cada uno de los 190 millones de brasileños necesitan conocer sus derechos y luchar por su aplicación efectiva. –¿Y cómo piensan implementar esa política? –Vamos a trabajar desde la transversalidad de las acciones y el diálogo con los gobiernos locales y la sociedad civil, para proponer medidas eficaces para garantizar los derechos. Nuestro objetivo es un trabajo descentralizado de la Secretaría de Derechos Humanos, sirviendo a todo el Brasil. La meta principal de este gobierno es la erradicación de la pobreza en el país. Para ello, nos centramos en las acciones que, cada año, contribuirá a los avances en la dirección de nuestro objetivo final. –¿Cómo ve a Brasil a nivel internacional en términos de Derechos Humanos? –En su discurso inaugural, la presidenta Dilma reafirmó como valores clásicos de la diplomacia brasileña: promover la paz, los derechos humanos y el fortalecimiento del multilateralismo. Ésta es nuestra línea de trabajo. Hoy en día, Brasil está en un lugar preponderante en la comunidad internacional, precisamente por la coherencia de los valores que profesa. Es impensable imaginar un debate sobre cualquier cuestión mundial y que Brasil no esté sentado a la mesa, y además en calidad de un interlocutor cuyas opiniones influyen en las
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decisiones que deban tomarse. Las tareas asumidas por Brasil en el escenario internacional de Derechos Humanos, por el reconocimiento y la importancia que ha tenido para nuestro país este tema, trae consigo responsabilidades de igual tamaño. Y Brasil ha firmado tratados y compromisos en materia de Derechos Humanos, que fueron asumidos por el Estado y deben ser cumplidos por nuestro gobierno.

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Raúl Pont: “Dilma depende de la Coalición” *
Compartió la cárcel de la dictadura con la presidenta Dilma Rousseff y ahora es miembro de la conducción nacional del PT. El ex alcalde de Porto Alegre y actual diputado estadual por Rio Grande do Sul propone más participación popular para cambiar la calidad del gobierno y afirma que “la Comisión de la Verdad debe avanzar en recuperar la memoria en Brasil”. Pont se muestra exultante con la decisión: “Si conseguimos armar grupos de estudios en las universidades, que puedan procesar los archivos en cada punto del país, se puede hacer un trabajo bueno de recuperación de la memoria y, principalmente, de la verdad”, afirma Raúl Pont, que está en Buenos Aires para participar de las X Jornadas sobre Democracia Participativa de la Asociación Civil Mariano Moreno en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Café de por medio, totalmente relajado, Pont abordó con este medio temas que van desde cómo conoció a la actual presidenta en los años setenta hasta los actuales conflictos en el seno de la coalición de gobierno. Los problemas de la corrupción y los desafíos que conlleva el Mundial de Fútbol y las olimpíadas tampoco quedaron afuera. –¿Conoció a Dilma tras las rejas? –Sí, nos conocimos por primera vez allí, ella estaba desde los 70 en una cárcel de mujeres. Yo fui detenido en 1971, en San Pablo, por la Operación Bandeirantes, organización clandestina de las fuerzas armadas y la policía para la represión. Estuvimos en un centro de interrogatorio, tortura y represión, financiado por el Estado y los empresarios. Fui trasladado al Presidio Tiradentes, y por una situación muy particular, porque estábamos separados entre hombres y mujeres, me llevaron con una compañera dentista para que me atendiera. Fue bueno porque me sacaron una muela, pero allí fui que conocía a Dilma (risas). –¿Y cómo ve al gobierno de Dilma?, ¿es lo que esperaban?
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Miradas al Sur: 9 de enero de 2011. Entrevista realizada en conjunto con Estefanía Soledad Otero.

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–En parte sí, aunque esperábamos una relación más estrecha con el PT, algo que no sucedió con Lula, que tenía un liderazgo propio, tanto con la gente como con los otros partidos, que le permitía tener cierto juego propio. Esto no sucede con Dilma, que es demasiado dependiente de la coalición de gobierno. –¿El último congreso trató esta relación? –Sí, pero no en términos de decir qué es lo que tiene que hacer, esas discusiones se dan en la Dirección Nacional. En realidad, el congreso se concentró en hacer una reforma de estatuto, que incorporó medidas democratizantes como la paridad de género y la cuota juvenil. Sin embargo, la prensa colocó una simple recomendación de discutir un marco de democratización de los medios de comunicación como un impulso a una medida de censura a la prensa. –¿El clima de corrupción está provocando la caída de varios ministros? –Coincidentemente, siempre del mismo partido, el Pmdb. Por esto insistimos que no es un problema de distancia programática, también es un problema de los métodos que ellos utilizan de gestión. Y eso es difícil hacerlo cuando es un partido aliado. –¿Y esto afecta al gobierno? –Ella actúo distinto a Lula, cuando ella es más rápida y eficaz en reaccionar sobre las denuncias, cuando saca al funcionario y le pide al partido que coloque otro, para la población eso es positivo. Sin embargo, si la merma sigue, eso sí puede generar un desgaste. –¿Y qué cosas debe enfrentar hacia el futuro? –Uno de los grandes desafíos que tenemos es avanzar en la reforma política y cambiar la relación con los movimientos populares. En ese sentido, ampliar la participación. Estas dos cosas son un imperativo, si no, difícilmente vamos a cambiar la calidad del gobierno. En términos de cantidad, se avanza, entiendo que el gobierno hace bien las políticas públicas, pero considero que no tenemos cómo eludir la participación para enfrentar una situación de poder concentrado en el esquema partidario y en los acuerdos parlamentarios.
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–¿Qué opina de la marcha de la sociedad civil contra la corrupción y los partidos? –Hay varios movimientos que discuten y combaten la corrupción. Algunos de ellos fueron impulsados por los medios o las redes sociales. Es claro que estos grupos se activan fuertemente, actúan frente a una indignación generalizada en casos como la protección que se hizo sobre la hija del gobernador de Brasilia, que fue fotografiada recibiendo coimas, sin embargo el Congreso, por voto secreto, la eximió, algo que se traslada a todos los partidos, a pesar de que nosotros votamos por la investigación. –¿Y cómo está la relación con el MST y la CUT? –Son situaciones distintas, porque el MST ha perdido mucho su empuje, porque se ha dividido regionalmente por las políticas de empleo, de desarrollo familiar y reforma agraria del gobierno. Esto genera distintas situaciones en la relación, una cosa es trabajar en el nordeste y otra es el sur, donde las acciones cooperativas están mucho más avanzadas. –De cara a las elecciones municipales 2012, ¿qué estrategia están impulsando? –La orientación nuestra es que con los partidos neoliberales, que hacen oposición, el Psdb, los Demócratas, el PPS o el nuevo PSD, no hay coalición. Consideramos que en primer lugar tenemos que trabajar con los partidos de izquierda (el Pcdb o el PSB), la centroizquierda como el PDT y con el Pmdb y el PTB, que está en el gobierno nacional, donde se deberá analizar en cada caso según cada municipio. –¿El Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016 favorecen la corrupción en relación con los municipios? –Claro que estos grandes eventos deportivos mundiales exigen una serie de grandes inversiones. Los gobiernos municipales de las ciudades que van a ser sedes locales de la copa demandan al gobierno financiamiento de obras de mejoramiento vinculadas al evento. Pero el gobierno federal hace financiamiento y algunas inversiones de obras, la mayor acción es de relación con
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negocios privados, como hoteles, etc. Orientados a prestar servicios en los eventos. Hay crédito fácil, pero el gobierno está siendo medido en las inversiones públicas. –¿La Comisión de la Verdad viene a echar luz sobre la represión? –La Comisión de la Verdad y de la Memoria intenta reconstruir una historia que no fue contada y sobre la que no hubo juzgamiento, especialmente de militares, por las acciones de represión y muerte. Porque la amnistía puso una piedra encima de los hechos, bajo una concepción inaceptable, que ponía al mismo nivel las acciones de las víctimas y los actores de la represión. –¿Hasta dónde puede llegar esta Comisión? –Es muy importante que salga la Comisión, que se descentralice en las universidades, con grupos de estudios que pueda y tengan interés en fiscalizar y procesar los documentos y archivos. Pero eso aún debemos lograrlo, va a depender mucho de la política de la compañera a cargo, María do Rosario Nunes, que es la ministra de DDHH, porque la derecha no quiere que esta Comisión tenga carácter de juzgamiento o acción punitiva, y esto es inaceptable para nosotros. –¿Qué sintió al ver a Dilma abrir la Asamblea de la ONU? –Creo que fue muy fuerte, especialmente en el tema de Palestina, en la defensa sobre la autodeterminación y derecho de su autonomía. A su vez, me pareció bien un debate que estamos teniendo sobre Haití, donde no consideramos que sea sólo una intervención de tipo humanitaria. Incluso se votó en nuestro parlamento una enmienda para sacar las tropas brasileñas en un determinado plazo. Además, respecto de la integración y solidaridad común entre los pueblos sudamericanos y del Caribe, Dilma marcó una visión muy clara de esa orientación. –¿Cómo afecta la devaluación del real las relaciones comerciales? –Hay inconvenientes por el establecimiento de tarifas aduaneras, casi proteccionistas, producto de la relación agresiva que hace la industria china con diferentes productos. Pero es claro que nuestro problema no es China, sino Estados
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Unidos con su proliferación de dólares. El partido mantuvo una crítica fuerte a las políticas de tipo de cambio alto. Ahora la tendencia es la caída de la tasa de interés, que disminuye mucho la renta especulativa, eso vuelve a dar un equilibrio de la tasa de cambio, que estaba muy baja, con un real muy valorizado. De hecho ahora el titular del Banco Central ya no es un técnico neoliberal, sino Alexandre Tombini, que junto a Guido Mantega en Hacienda, tienen una política de freno a las acciones especulativas y de promoción a las inversiones internas. –¿Hay un cambio respecto de Lula en relaciones internacionales? –No, las líneas generales continúan, a pesar de la salida de Celso Amorim. De hecho Marco Aurelio García continúa como el principal asesor en relaciones internacionales de la presidencia. –¿Y cómo está la relación con los países de la Unasur? –Hay un problema complejo, porque la integración avanza lentamente. Si no se procede a una unificación política más rápida, que forme un Parlamento, que permita orientar ejes para disminuir la desigualdad de salarios, de jubilaciones o precios medios internos, va a ser difícil avanzar en la relación bilateral. –Viene Lula a la Argentina, ¿eso acompaña ese camino? –Sí, porque ahora Lula está tomando un protagonismo a partir de relanzar un Instituto de la Ciudadanía, que le permite tener un protagonismo externo al partido, pero con un aporte importante a partir de seminarios y otras actividades. Aunque me gustaría que Lula fuese más partidario, para que pueda traducir mejor al conjunto del partido. Pienso que allí hay un problemita (risas).

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Otras notas

El Brasil de Dilma

Promesas electorales de Serra sin fuente de financiamiento *
Al fragor de la campaña, José Serra promete a los brasileños superar las políticas sociales del gobierno de Lula. Se compromete a subir el salario mínimo, aplicar un semiaguinaldo a la Bolsa Familia, y subir las jubilaciones y pensiones. Sin duda, una propuesta que parece justa, pero que no explica su fuente de financiamiento. Siguiendo algunas cuentas, que expone André Siqueira de Carta Capital, subir el salario de 538,14 a 600 reales implicaría al Estado una erogación de 12,3 mil millones de reales; e incorporar una 13a cuota a la Bolsa Familia sumaría 1,14 a los 13,7 mil millones que cuesta hoy el programa. Y según el economista de IPEA <www.ipea.gov.ar> Marcelo Caetano, subir 10% las jubilaciones y pensiones demandaría unos 6,2 mil millones más. En definitiva, mientras sostiene que Lula tuvo un excesivo gasto público, Serra promete asignar unos 19,6 mil millones a políticas sociales. Según un especialista en cuentas públicas, Amir Khair, ex secretario de Finanzas de San Pablo, el 80% del presupuesto público está asignado (salarios y compromisos operativos) y sólo se puede maniobrar sobre el resto. Para el economista, para lograr 9,9 mil millones se tendría que hacer un ajuste del 2,58% del gasto total equivalente al 0,4 del PIB, un shock que implica un recorte del 30% en los gastos líquidos sobre lo que puede operar el Poder Ejecutivo. Y aun así, se estaría a la mitad de cumplir con las promesas de Serra. Como se ve, la estrategia de la oposición no es criticar las políticas sociales, por el contrario, radicalizarlas para intentar poner en jaque la gestión. Conviene recordar que el gobierno de Lula desarrolló un fuerte ajuste durante los primeros años, para luego desplegar sus políticas sociales a partir de la recuperación económica, permitiendo así un desarrollo sustentable de sus programas sociales.
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Tiempo Argentino: 26 de octubre de 2010.

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Sería un buen ejemplo para reclamar responsabilidad en la formulación de políticas públicas. Punto que se debe tener en cuenta para evitar crisis que perjudican a los mismos sectores que se intentan beneficiar.

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Los desafíos que deberá enfrentar la casi segura ganadora*
Mientras todo se alista para consagrar a Dilma como próxima presidenta de Brasil, según marcan las encuestas que le dan entre 8 a 12 puntos de diferencia, es oportuno realizar algunas reflexiones sobre el proceso que la lleva al gobierno y sus desafíos. Militante que tuvo su nacer político en el movimiento estudiantil de Porto Alegre durante las movilizaciones del ’68 brasileño, luego de formar parte de una organización armada, se enrolaría en las filas del PDT, el partido del legendario Leonel Brizola, por el cual ocuparía un lugar en el gabinete de Olivio Dutra en la coalición que gobernó Rio Grande do Sul entre 1998 y 2002. Su desempeño la llevaría a formar parte del gobierno de Lula, esta vez afiliada al PT, luego de la crisis de la “mensualidad” (los sobornos en el Parlamento), que generó el desplazamiento de José Dirceu de la Casa Civil, Dilma se transformaría en una figura clave de la gestión de Lula. Ese mismo proceso cambió la composición interna del PT, y los sectores de izquierda contrapusieron a Dilma como candidata frente a las propuestas del ala desarrollista del PT, que apuntalaban a Marta Suplicy, o a Tarso Genro. El desafío mayor que tuvo Dilma fue instalarse nacionalmente y lograr que Lula traslade el peso de adhesión popular a su candidatura. Ahora le resta encarar el próximo reto. De ahí en más tendrá la responsabilidad de conducir los destinos de los brasileños.

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Tiempo Argentino: 31 de octubre de 2010.

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En ese camino, tendrá que encarar temas que quedaron pendientes en el gobierno Lula, como la Reforma Política. También tendrá que consolidar el despliegue de transformaciones abiertas por las políticas sociales, como el programa Bolsa Familia, para fortalecer programas productivos sustentables en largo plazo. El PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) pareciese marcar ese rumbo. A su vez, tendrá que dar sostenibilidad a la integración regional y consolidar la inserción internacional de Brasil en los mercados no tradicionales, como China, India y Rusia. La tendencia económica parece favorable, a diferencia del comienzo de la gestión Lula. Dilma encara una fase de crecimiento potenciada por los recursos de las nuevas reservas de Petrobras, lo que le permitirá continuar el sendero, profundizando la distribución de ingresos.

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La importancia del vicepresidente Temer*
En el gobierno brasileño comenzó el cambio. Se designó un Gabinete de transición compuesto por: José Dutra (coordinador de campaña), Antonio Palocci (ex ministro de Hacienda de Lula), José Cardozo (secretario general del PT) y, nótese, Michel Temer (vice electo y presidente del PMdB −Partido del Movimiento Democrático Brasileño−). La participación de Temer en el Gabinete no es un detalle menor y forma parte de un cambio principal en la política brasileña, la incorporación a la alianza de gobierno del PMdB, un partido surgido durante el período dictatorial y que mantuvo su peso parlamentario y municipal a lo largo de tres décadas. Y este caudal político lo ha hecho pesar, no se gobierna Brasil sin el PMdB, y tanto en el gobierno de Fernando Henrique Cardozo, como con Lula, ocuparon presidencias de las Cámaras y cargos de gestión. La novedad ahora es que participan directamente de la alianza de Gobierno. En este sentido, Temer no es igual a Alencar o el disciplinado Nin Novoa de Uruguay, más bien se acerca a Julio Cobos en la Argentina o a Federico Franco de Paraguay. De hecho, su incorporación al Gabinete de transición muestra el rol que va a asumir el nuevo vicepresidente. Si bien Temer no va a presidir el Senado, no tiene ese rol en Brasil, tendrá a su cargo programas y responsabilidades, entre ellas disciplinar a su partido, que no acompañó totalmente a Dilma, como en Porto Alegre donde confrontaron al PT y provocaron su derrota en ese distrito. Por el momento, estarían pidiendo la mitad del Gabinete como inicio de la negociación. Este contexto de fragmentación partidaria y la tendencia a gobiernos de alianzas y coaliciones son un punto de evaluación para la formación de acuerdos político-programáticos que garanticen un marco institucional de gobernabilidad a las jóvenes democracias latinoamericanas.

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Miradas al Sur: 31 de octubre de 2010.

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Manuela D´Avila: “La diputada más votada del Brasil” *
Obtuvo 482.590 votos para ser reelecta diputada federal por el Partido Comunista do Brasil por Río Grande do Sul en la coalición de Dilma. El sistema electoral brasileño tiene un mecanismo personalizado de elección, donde se puede saber cuántos votos obtiene cada candidatura por partido. Así es, que Manuela D´Ávila obtuvo 482.590 votos para ser reelecta diputada federal por el Partido Comunista do Brasil por Río Grande Do Sul en la coalición de Dilma. Siendo la cuarta candidata más votada del país. 1 - Considero que usted es una expresión del “baby boom” del Milagre y del movimiento de los carapintadas en el 92. ¿Qué opina de eso Desde la redemocratización, el movimiento estudiantil brasileño ha sido protagonista en la política brasileña. No participé del movimiento de los Cara Pintadas, porque tenía apenas 11 años, pero me enorgullezco de haber sido parte de la UNE (Unión Nacional de Estudiantes) que tuvo un papel central en el Impeachment. Esa participación de la UNE me ayudó mucho porque fue allí que pude ejercer con más ahínco y debate, el diálogo con todas la fuerzas, sin solar las manos de los principios que nos orientaban. 2- ¿Cómo llegó usted al comunismo? Desde pequeña, siempre me indigne con las injusticias. En la escuela ya debatía las formas de superar la desigualdad social. En la facultad conocí a la Unión de la Juventud Socialista (UJS), donde ya debatíamos la actualidad del socialismo y la necesidad de un sistema más justo y democrático. En ese momento conocí al Partido Comunista do Brasil, cuya plataforma responde justamente a los anhelos de nuestro pueblo por un país más democrático que supere las desigualdades.

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Suit101.net: 18 de noviembre de 2010.

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3- ¿Cuál es el papel del comunismo en Brasil? Los comunistas brasileños siempre participaron de los movimientos sociales y también en las luchas democráticas de nuestro país. Tenemos respeto por todas las fuerzas, porque siempre estuvimos al lado de los trabajadores, de la juventud y de las mujeres. 4- ¿Además del movimiento estudiantil, en que otros campos tiene participación el PCdB? El PCdB participa de todos los movimientos sociales de Brasil. Tenemos una importante participación en el movimiento sindical dentro de la tercera mayor central sindical nacional, actuamos en los movimientos comunitarios a través de la Confederación Nacional de Asociaciones de Moradores - CONAM, e también en movimientos culturales, en defensa de la democratización de los medios y junto a organizaciones deportivas. 5- ¿Por qué acompañan al Gobierno de Lula? El Gobierno de Lula fue responsable de un gran avance social. En sus ocho años de mandato, millones de brasileños dejaron la miseria; millares de jóvenes pudieron entras en las universidades y hubo una creación inédita de empleos. Estas conquistas fueron posibles gracias a nuestro apoyo y también a nuestras críticas. 6- ¿Cuáles fueron en sí? Nosotros desde el PCdB siempre tuvimos claro que nuestro camino correcto para el desarrollo es el crecimiento. Esta no era concepción de algunos sectores del Gobierno, porque la gestión de Lula es un Gobierno de coalición que tienen partido de izquierda, como el PCdB, y otros de centro, como el PP (Partido Progresista).

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7- ¿Cómo se siente en su cargo de diputada? El mandato parlamentario tiene una función legislativa, pero también funciona como un punto apoyo a diversos segmentos de la sociedad que disputan opiniones dentro del Parlamento. Desde el primer día de mandato abrí me gabinete para que la sociedad pueda intervenir en el debate del Congreso Nacional. Y puede decirte que haber tornado nuestro mandato en referencia para la sociedad en el debate democrático me da mucho orgullo de haber sido electa diputada. 8- ¿A qué se debe su popularidad? Creo que existe una relación de confianza entre nuestro mandato y la sociedad. Nosotros hacemos un trabajo incesante de rendición de cuentas y también de diálogo. 9- ¿Disputará de nuevo la Prefeitura de Porto Alegre? Eso depende de nuestro partido y de nuestros aliados, porque no se trata de una aspiración personal. La disputa de la Prefeitura de Porto Alegre está subordinada a un proyecto político construido colectivamente. 10- ¿Qué traería de nuevo? Nosotros vamos a mantener el diálogo, porque en nuestra opinión es así como se construye la política. 11 - Última pregunta y la más importante: ¿Inter o Grêmio? Inter, sin duda alguna!. Seguramente, Manuela D´Avila dará mucho que hablar en los próximos años en la política brasileña desde el bloque oficialista de Dilma Rousseff.
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José Luiz Cuadros de Magalhaes: “En las FFAA todavía se enseña una historia mitológica, falsa, mentirosa” *
Obtuvo 482.590 votos para ser reelecta diputada federal por el Partido Comunista do Brasil por Río Grande do Sul en la coalición de Dilma. La Ciudad de Mar del Plata fue sede del XI Congreso Nacional de Filosofía y Ciencia Política, organizado por el Centro de Investigación y Docencia en Derechos Humanos Alicia Moreau. En él participó José Luiz Quadros de Magalhães, quien es profesor de Derecho Constitucional en la PUC de Minas Gerais, y fue quien impartió el primer curso de Derechos Humanos en la Policía Militar de ese estado en 1985. El catedrático, cuyo apellido alude a un parentesco con el ex presidente de Brasil Jânio Quadros, obligado a renunciar en 1961, accedió a una entrevista para abordar su apreciación sobre la recientemente creada Comisión de la Verdad en Brasil. – ¿Impartió cursos de Derechos Humanos en las fuerzas policiales? –Sí, fui el primero en dar un curso de Derechos Humanos en la Policía Militar de Minas Gerais, desde 1987 a 1991; y el mismo continúa hasta la fecha. Y sinceramente este cuerpo cambió muchísimo. No es que no tengamos problemas, aún tenemos muchos inconvenientes, pero se replantearon muchas cosas. Ahora estoy a cargo de un curso que se dicta en la Escuela Superior del Ministerio Público, para agentes del servicio secreto, la policía –militar, civil y federal–, que reciben lecciones sobre Derechos Humanos. - ¿Y cómo están los Derechos Humanos en las Fuerzas Armadas? –En Brasil tenemos una situación muy grave, si bien en las fuerzas policiales se desarrollan cursos de Derechos Humanos, sin embargo, las Fuerzas Armadas son impenetrables. Hasta ahora, en las academias militares se enseña una historia mitológica, falsa, mentirosa, en relación a la Dictadura Militar y Em*

Tiempo Argentino, 18 de diciembre de 2010.

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presarial, porque cabe destacar que fueron financiados por empresarios, banqueros e industriales; que también pagaron grupos paramilitares que torturaron y mataron personas; y eso en las Fuerzas Armadas es un tabú. Por eso, si bien hoy la movilización de la sociedad civil es muy grande, muy expresiva, las Fuerzas Armadas aún continúan cerradas a este debate. – ¿Ellos quieren impunidad o que los crímenes sean igualados a las acciones guerrilleras? –Sí, y es absurdo. Porque lo que las Fuerzas Armadas quieren es que no se toque el asunto, que se mantenga una amnistía, que fue instalada por ellos mismos al final de la dictadura, en tanto que ahora estarían pidiendo una amnistía general. Pero, las personas que lucharon durante la dictadura, que lucharon en defensa de la democracia, no deben ser amnistiados de nada, porque habría que agradecer a esas personas, que lucharon por los derechos, que fueron torturados o asesinados, que dieron su vida a favor de los mismos en Brasil. Porque la libertad y la democracia son gracias a las personas que tuvieron el coraje de luchar. En verdad, el Estado brasileño debe agradecer a esas personas, sin embargo la visión de las Fuerzas Armadas es que hay que dar un perdón a esas personas y los militares torturadores, eso es inadmisible. – Esencialmente porque son delitos de lesa humanidad. –Claro, además esto es insustentable en el plano del derecho internacional, no fue aceptado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde Brasil tiene una sentencia que tiene que cumplir. Debemos tener en claro en esta cuestión qué es verdad y qué esta errado, debe quedar claro que aquí hay torturadores, no bandidos, hay criminales que cometieron delitos contra la humanidad. Por lo que estos torturados deben ser juzgados, esta historia tiene que ser pasada a limpio, debe ser contada, y debe reconocerse a las personas que lucharon por la democracia, que de ninguna manera pueden recibir el mismo tratamiento, son cuestiones absolutamente distintas.

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–¿Y cómo están las organizaciones de Derechos Humanos en Brasil? –Hoy en Brasil tenemos una sociedad civil y varias organizaciones del Estado –a nivel municipal, estadual y federal– para defender los Derechos Humanos, realmente ha ganado mucha fuerza y la sociedad está muy movilizada con el tema y se ha logrado algunos cambios importantes. Ahora, en relación a este proceso de transición es considerado de alta necesidad para develar la verdad sobre los responsables, en todos los niveles, de delitos de tortura, quizás Brasil sea el país más atrasado en América Latina. Porque la Argentina ya tuvo claros juzgamientos que dejaron a torturadores presos, y en otros países ese proceso esta avanzando mucho, en tanto que en mi país, recién ahora la presidenta Dilma Rousseff promulgó la Ley que crea la Comisión de la Verdad. – ¿Que tuvo reparos por algunas organizaciones? –Esta Comisión de la Verdad, para algunos movimientos de Derechos Humanos, quedó muy limitada a lo que se esperaba. Aunque es una oportunidad para avanzar y pasar en limpio la historia brasileña, develar la verdad y darles a personas que no tuvieron la oportunidad de contar su historia. De la Comisión de la Verdad, como el caso en la Argentina, Chile o Uruguay y otros países que tuvieron esquemas similares, se sabe que la misma es fundamental para que se pase a un sistema efectivamente democrático, porque mientras no se pase esto en limpio, se carga con un pasado manchado para quienes participaron de esa historia. – ¿Con qué elementos cuenta la comisión? –Se aprobó recientemente una ley que establece que los archivos clasificados con secretos de Estado pueden serlo por 25 años y prorrogados por otros 25; y que no hay documentos secretos del Estado en relación a los Derechos Humanos. De esta manera, todos los documentos de la dictadura son documentos públicos, que pueden y deben ser utilizados por la Comisión de la Verdad, incluso por cualquier persona (investigadores, periodistas, historiadores u otros) que quiera pasar en limpio nuestra historia.
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– ¿Cuál fue papel de Dilma? –Y el rol de Dilma fue decisivo, sin duda. Creo que hoy, y tal vez el estilo brasileño de hacer las cosas lentamente sea bueno, pero ahora hay una presidenta que es una mujer, que fue torturada, que luchó por la democracia, y que tiene el firme propósito de develar esto. Con la presencia del Partido de los Trabajadores y los ocho años de gestión del gobierno Lula, ahora colocan a Dilma en un escenario propicio para avanzar con la Comisión de la Verdad. – Tendrá un impacto en América Latina. –Seguro, esto mostrará el papel fundamental que la dictadura brasileña tuvo en la coordinación de la represión y violencia, patrocinada por los Estados Unidos, en América Latina. Nuestra dictadura de 1964, que es militar e industrial, cabe aclarar eso porque fue financiada por los empresarios y banqueros brasileños (con dinero de los Estados Unidos), a través de miembros de las Federaciones Industriales de San Pablo y Minas Gerais, va a dar soporte a los golpes en el continente, Chile en 1973 o la Argentina 1976. Esto es parte de la historia reciente y es importante que quede claro para que las generaciones actuales y las próximas nunca más caigan en una experiencia similar. – O con prácticas que persisten. –Sin duda, hoy hay prácticas que persisten en democracia, por ejemplo, hoy en Brasil se tortura mucho, incluso más que en la dictadura. Antes se torturaba con una justificación ideológica, ahora se tortura a los pobres, porque la tortura esta presente en diversas delegaciones y presidios. ¿Y por qué pasa esto? porque no se pasó en limpio nuestra historia. Se debe decir a todos los brasileños que eso que pasó es injustificable, la tortura no se justifica, es inaceptable, más aun en un Brasil democratizado, es inadmisible que se siga torturando. Por eso es importantísima esta Comisión de la Verdad. Ahora existe una oportunidad y hay que aprovechar para pasar la historia en limpio.
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– Las FF AA brasileñas, ¿tienen capacidad de restringir la Verdad? –En Brasil le faltó coraje al gobierno, tanto al de Lula como al de Dilma, de hacer lo que aconteció en la Argentina, Uruguay o Chile. La fuerza que aún presentan las FF AA es por la falta de coraje del poder político y civil de confrontar más vehementemente a las FF AA. Existe un temor no sólo a las FF AA, sino también a la prensa, la gran prensa brasileña, que es una basura, oscura, conservadora y lobbysta. –¿En qué sentido es exagerado temerles a los militares? –Por ejemplo, los 31 de marzo algunos militares conmemoraban, en los cuarteles, el aniversario delGolpe de 1964, lo que ellos llaman Revolución. Este año, la presidenta Dilma lo prohibió terminantemente, algo que a pesar de que Brasil formalmente es una democracia desde 1978, las FF AA aún celebraban. Esto es tan significativo como bajar el cuadro en la Argentina. A pesar de la prohibición, algunos generales quisieron hacer una fiesta para conmemorar la dictadura, y se quedaron bastante solos. Por lo que se vio que la defensa de la dictadura se ha vaciado. Por lo que entiendo que falta más coraje para enfrentar y encontrar un punto final a esta historia.

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Indice
Prólogo ..................................................................................................7 Presentación ..........................................................................................9 Las cuatro estaciones del PT ...............................................................11 Otra vez primaveraLa herencia de Lula ..............................................15 Alianzas Cruzadas ...............................................................................20 Mosaico Político..................................................................................22 En busca del voto perdido ...................................................................24 Dilma y la mano de Dios .....................................................................26 Después de la caipirinha......................................................................28 Dilma PresidentaProntuario ................................................................31 Las tres prioridades del gabinete de Dilma .........................................34 Brasil: año nuevo, gobierno nuevo......................................................36 Brasil se viste de mujer .......................................................................38 Lluvias en verano para Dilma .............................................................41 Brasil modelo Dilma ...........................................................................43 Los 100 primeros días de la era Dilma en Brasil.................................46 Brasil juega en primera........................................................................49 Dilma gambetea a la FIFA ..................................................................52 Dilma en el MundoWellcome, Obama ................................................55 Brasil, China y los BRICS...................................................................60 Dilma le tira el guante a Obama ..........................................................63 Dilma propone un nuevo orden mundial.............................................66 Dilma no quiere poner plata ................................................................68 Foro Social Mundial: un balance de la crisis.......................................71 Dilma y la ArgentinaLas damas mueven el tablero.............................73 Mujeres al Sur .....................................................................................79 Los entretelones de la cumbre Cristina-Dilma ....................................82 Dilma y la políticaUn tablero a favor de Dilma ..................................85 Dilma jaqueada por el parlamento.......................................................89 Nuevas caras, mismos dilemas para la presidenta brasileña................92 Rousseff busca un nuevo juego...........................................................95 Dilma en plena tormenta .....................................................................98 Los conflictos desgastan a Dilma ......................................................101 La meteórica recuperaciòn de Luiz Inácio Lula da Silva ..................104 Dilma y la economíaDilma ordena la economía................................107 Cuando el real pesa ...........................................................................112 Integración productiva en el MERCOSUR .......................................114 179

Ricardo Romero Los brasileños van de compras a Uruguay........................................116 Industria Militar: Brasil y los submarinos nucleares .........................119 Dilma y la sociedadBrasil da un primer paso hacia la justicia ..........123 Brasil a la hora de la inclusión ..........................................................128 Matrimonio Igualitario: Brasil sigue los mismos pasos de Argentina...........................................................................................130 Boa noites amigos .............................................................................132 Los medios le marcan la cancha a Dilma ..........................................134 Los Sin Tierra, sin Dilma ..................................................................137 Un guiño a los militares.....................................................................140 Los policías no quieren sambar con Dilma .......................................142 Dilma abre las universidades.............................................................144 EntrevistasRaúl Pont: “La consigna es seguir cambiando”...............147 María Do Rosario Nunes: “Queremos construir un cultura de inclusión” ..........................................................................................153 Raúl Pont: “Dilma depende de la Coalición” ....................................157 Otras notasPromesas electorales de Serra sin fuente de financiamiento ...................................................................................163 Los desafíos que deberá enfrentar la casi segura ganadora...............167 La importancia del vicepresidente Temer .........................................169 Manuela D´Avila: “La diputada más votada del Brasil” ...................170 José Luiz Cuadros de Magalhaes: “En las FFAA todavía se enseña una historia mitológica, falsa, mentirosa” .............................173

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