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LOS DIEZ MANDAMIENTOS EN LA DISPENSACIÓN DE LA GRACIA I.

- INTRODUCCIÓN
Luego de casi dos mil años de finalizada la Biblia, sería de esperar que ningún investigador del Cristianismo tuviera dudas sobre cuáles son sus doctrinas fundamentales, aquellas que proclamaron los primeros discípulos y por las cuales no vacilaron en dar la vida. Pero actualmente, la comprensión y aceptación de esas doctrinas no es unánime. En cambio, podemos encontrar en el campo llamado cristiano dos vertientes principales: a) Los que aceptan la Biblia como única regla de fe, doctrina y prácticas, por considerarla Palabra de Dios, escrita bajo el control y siguiendo un plan de nuestro Creador. Sin perjuicio de plantearse que algunos de sus relatos polémicos, como el del Génesis, tengan un sentido espiritual o simbólico antes que literal. b) Los que, aunque la aceptan como fundamento de sus doctrinas, relativizan o niegan su origen divino. Nosotros militamos en la primera de las posiciones, y cuando hablamos acerca de alguna doctrina o práctica del Cristianismo, lo hacemos siempre desde esa perspectiva. Las razones y fundamentos de esta posición podremos encontrarlas en otros escritos que iremos incorporando a nuestra página. El origen de los Diez Mandamientos, su significado en la Dispensación de la Gracia y las razones por las cuales fueron dados al pueblo de Israel, es uno de los temas más clara y extensamente explicados en las Escrituras, a la vez que uno de los menos comprendidos y más tergiversados. Nos preguntamos: esa tergiversación, ¿es casual? ¿Se debe a malentendidos de personas sinceras? ¿Se hace a sabiendas para lograr determinados fines? La respuesta pasa por dos realidades sobre las cuales las Escrituras nos advierten claramente: 1) No tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad (Efesios 6:12). De allí provienen todas las deformaciones y tergiversaciones de las sanas doctrinas bíblicas. 2) Uno de los principales objetivos de los permanentes ataques de esos poderes espirituales es la doctrina de la salvación y todo lo que tenga que ver con ella (Mateo 23:13; Lucas 11:52; Juan 8:44). Los Diez Mandamientos, el motivo de su promulgación y su relación actual con los creyentes, son uno de los pilares en los que se sostiene la doctrina de la salvación por gracia. Aunque se podrían escribir muchos volúmenes sobre este código moral sin agotar el tema, en este caso nos limitaremos a mencionar someramente su significado en la Dispensación de la Gracia.

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contaminado. Al contrario: si bien muestran cuál es el carácter moral que la justicia de Dios exige. su exigencia en cuanto al carácter moral del hombre. el pecado no existiría en su carácter de transgresión.ORIGEN Y PROPÓSITOS El principal propósito de los mandamientos es dar a conocer. por insignificante que parezca.. 2 . de naturaleza contraria a la de Dios.. Los Diez Mandamientos sistematizan. abominable. sino porque ponen en evidencia una naturaleza pecadora sin la cual no podríamos cometerlos. porque es contraria a la naturaleza intrínseca del hombre. lo haría sólo exteriormente. Los sacrificios de animales eran un acto de reconocimiento de la propia incapacidad para salvarse y de la necesidad de un sustituto. con sangre de animales. en realidad lo que hacen es poner de manifiesto la incapacidad del ser humano de llegar a ser aceptado en su presencia (Gálatas 3:10-12). Aún cuando alguien pudiera cumplirla totalmente durante un tiempo. porque no habría una Ley que se pudiera transgredir. por así decirlo. b) Que los sacrificios de animales no eran suficientes. Por eso. Lo que hacen los actos contrarios a la Ley que cometemos es poner en evidencia que tenemos un corazón pecador.CONSECUENCIAS Por causa de la Ley. todos los seres humanos nacemos y vivimos bajo maldición. No fueron dados como un camino de salvación por el que pudiera transitar cualquiera que lo quisiera. El sistema de sacrificios expiatorios por parte de sacerdotes. quien permanentemente la transgredía y necesitaba los sacrificios expiatorios. un solo pecado. Por la Ley vino el conocimiento del pecado (Romanos 3:19-20. Sin ese código. lo que nos condena no es hacer actos contrarios a la Ley. nos hace transgresores de toda la Ley: evidencia una naturaleza que le es contraria y que es capaz de generar cualquier otro pecado. Cualquier actitud del hombre contraria a ese código es un pecado que lo condena ante la justicia de Dios. III.II. por un lado. aunque parecieran ser un camino de salvación. porque cualquiera que no la cumpla en su totalidad durante toda su vida está bajo la maldición de Dios. y por otro. En última instancia. Nuestros pecados nos condenan no solamente por sí mismos. a fuerza de voluntad y no manifestando su naturaleza real. del cual los otros sacrificios eran símbolo y figura. la naturaleza del carácter moral de Dios. el pecado. Por eso. 5:13). porque debían repetirse una y otra vez y no cambiaban al hombre. para expiar las transgresiones a esa Ley. que jamás podría estar ante su presencia santa e inmaculada. al mismo tiempo nos permiten descubrir que nuestro propio carácter moral es opuesto a su naturaleza. ponía en evidencia: a) Que esa Ley no es un camino idóneo de salvación. Eran aceptados en base al sacrificio perfecto que ofrecería el Cordero de Dios.

Interna y aísla al enfermo. Es unido a Cristo. Sufrió la maldición de la Ley en nuestro lugar. la única que puede estar en la presencia de Dios. El médico sabe que tiene el virus por los síntomas que produce.. tos. sin la cual no los podríamos cometer). Es decir.. sino por el virus que esos síntomas revelan. porque al presentarse fuera de Cristo se le exigirá haber cumplido toda la Ley de Dios. unida a su misericordia. sufrió la maldición bajo la cual estamos los que no podemos cumplir la Ley: la muerte. pero no por sus síntomas. y por esa Ley será juzgado.NUESTRO SUSTITUTO ANTE LA LEY ¿Cómo salimos de esa situación tan desesperada? La justicia de Dios. que exige la muerte y la separación eterna de Dios de cada ser humano. etc. b) Reconociendo que está perdido ante Dios por sus pecados y que nada puede hacer por revertir esa situación. arrepentirse (cambiar de rumbo. 3 . quien reconozca su necesidad de justificarse delante de Dios puede optar por dos caminos: a) Procurando cumplir con la Ley de Moisés. Para él. En ese proceso se manifiestan y se cumplen leyes espirituales inmanentes a la naturaleza del Creador y de su Creación. alguien cuya naturaleza santa. como fiebre. admite un Sustituto. Ese Sustituto perfecto fue el Señor Jesucristo. Ningún pecado pudo salir de ella. fue satisfecha por alguien que ocupó el lugar de cada persona individualmente y pagó por ella el precio exigido. La justicia divina. vómitos. la separación de Dios. A pesar de eso. no haya producido nunca ningún pecado. IV. V. se produce por la obra del Espíritu Santo lo que la Palabra llama el Nuevo Nacimiento. que llega ante Dios reconociendo esa condición. a causa de su naturaleza pecadora. y en esa unión es hecho hijo de Dios juntamente con Él. Fue nuestro Sustituto. El pecador muerto espiritualmente en sus delitos y pecados. por lo que no puede convivir con personas sanas (la presencia de Dios).Alguien puede estar contaminado por un virus (la naturaleza pecaminosa). (los pecados). (Lo que nos separa de Dios no es meramente el hecho de pecar. Ninguna maldición había sobre Él. sino la naturaleza que engendró esos pecados. excepto el Señor Jesús. lo que nadie.LA SALVACIÓN EN EL NUEVO PACTO Consumada ya la expiación. Pero no la sufrió para satisfacer la justicia de Dios con respecto a Él. ni una jota ni un tilde de la Ley habrá pasado. en su acepción original) de todo corazón y aceptar por fe el Sustituto provisto por Dios. las espirituales pueden ser ignoradas. Entonces no podrá ser salvo. Al igual que las leyes físicas. Alguien que haya cumplido perfectamente toda la Ley. sino con respecto a nosotros. Cumplió la Ley a la perfección. sin contaminación alguna. es injertado en la Vid Verdadera. pero no sin que se produzcan consecuencias. Jesucristo. pudo hacer jamás. En este último caso. Quien quiera hacer valer las obras de la Ley se presentará ante Dios con su naturaleza contraria a la de Él y con todos sus pecados. Su naturaleza santa se manifestó toda su vida.

su Hijo y aquella persona que fue injertada en Él por el Espíritu. El creyente renacido. pagó el precio exigido por no cumplirla. Quien la cumplió y.LA NUEVA CRIATURA Y LA LEY DE LA GRACIA Ahora tenemos la Mente de Cristo. de una manera más amplia y completa. aunque no le gusten.. o cualquier otro mandamiento del Señor. para someterme otra vez a un yugo de servidumbre? En la Ley de la Gracia. justificados y salvados para siempre. 4 . los Diez Mandamientos. Podemos cometer actos contrarios a la voluntad de Dios. a Quien ama y desea complacer en todo. en la que el temor a las consecuencias de no cumplirlos no tiene parte alguna: el perfecto amor echa fuera el temor. Ese creyente cumplió toda le Ley. en la libertad conque el Hijo de Dios me hizo libre. sino como diferentes actitudes o acciones destinadas a manifestar la nueva naturaleza que adquirimos cuando fuimos hechos uno con Cristo. llegar a ser una nueva criatura. Así como una rama es injertada en otra planta y recibe vida y crecimiento por la savia de la nueva planta. no son ya requisitos que. ¿Cómo puedo pensar en justificarme ante Dios cumpliendo la Ley. tener la mente de Cristo. busca conocer a su Dios y Señor. así sucede con Cristo y el creyente convertido. Por eso se nos exhorta a luchar contra ella. Amamos la justicia y aborrecemos la maldad.Ahora para Dios. No son una carga para evitar castigos. porque la vieja naturaleza seguirá estando viva hasta que nuestro cuerpo sea glorificado. además. sino una forma de manifestar el amor al Señor. En determinados momentos o circunstancias podemos ser hijos desobedientes y hasta rebeldes. La justicia del Señor es la justicia que cubre al creyente unido a Él. a crucificarla. la nueva naturaleza que se goza cumpliendo la ley de la Gracia. hijo de Dios bajo el Pacto de la Gracia. VI. Para el creyente. y al encontrar los mandamientos como una expresión de su voluntad. Pero no ya como una lista de preceptos a cumplir a fuerza de voluntad para ser aceptos a Dios. y forma parte de ella. debe cumplir forzosamente. ser hecho hijo de Dios. porque es parte integrante de Cristo. todos los aspectos de la conducta humana tratados en los Diez Mandamientos están contemplados. no está obligado a guardar mandamientos para agradar a Dios: ya fue aceptado en Cristo. En cambio. Ya no hay diferencia entre Cristo y el creyente: los dos son uno. son lo mismo. Tenemos la paz de Dios. Fuimos librados para siempre de la maldición de la Ley. cuando ya Cristo la cumplió por mí y me libró para siempre de la maldición del pecado? ¿Cómo puedo dejar de vivir en la perfecta Ley de la Gracia. Amamos a Dios y al prójimo con el amor de Cristo. pero nada de lo que hacemos cuando por alguna razón la naturaleza carnal se manifiesta puede anular la obra perfecta que nos hizo salvos y nos engendró hijos de Dios para siempre. simbolizada en la Ley por el descanso del sábado. Eso es lo que significa nacer de nuevo. Nadie nos exige su cumplimiento porque ya la cumplimos en Cristo. se goza porque pudo conocer la manera de agradar al Señor y con todo su corazón procura cumplirlos.

A medida que Cristo es formado en nosotros. 5 . dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente. y en su corazón las escribiré. La mente de Cristo expresa sus pensamientos. esos pensamientos se manifiestan con mayor claridad y profundidad. se cumplirán en la vida diaria del creyente en la medida en que la deje expresarse. que encierran toda la Ley y son imposibles de cumplir para el hombre natural. como tales. y ellos serán mi pueblo (Hebreos 8:10). capacitados para expresar sus características en nuestra vida interior y exterior. Que el Señor alumbre el entendimiento de cada uno de nuestros lectores. y también a que los dos primeros mandamientos. Y que la nueva naturaleza se desarrolle más y más cada día. no se refiere a que podemos tener conocimientos extraordinarios o profundos como los que buscan los científicos o los sabios. y yo seré su Dios.Cuando la Palabra nos dice que “tenemos la Mente de Cristo”. para que crezca en el conocimiento de las verdades espirituales que nos fueron reveladas. el “Vive Cristo en mí” se va haciendo más real cada día. en nuestro crecimiento espiritual. Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días. Y como decía Pablo. manifestando con fuerza y claridad cada vez mayores aquellos atributos que hemos recibido cuando fuimos hechos hijos de Dios y. Se refiere a que podemos acceder al conocimiento de las cosas de Dios.