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Política educativa: dejar de mentir

Clarín. 13/12/10 - 00:53 Los resultados obtenidos por alumnos argentinos en pruebas internacionales son muy preocupantes. Es imprescindible aceptar en qué momento comenzó el deterioro y gestionar su reversión inmediata, con verdadera voluntad política. PorSusana Decibe. EX MINISTRA DE EDUCACION Nuevamente nos alarman los malos resultados alcanzados por los alumnos en pruebas internacionales. En el año 2008 se conocieron las calificaciones en franco retroceso que lograron las escuelas participantes de las pruebas de OREALC, (Unesco). Del primer lugar en matemática pasamos al séptimo, entre los países de la región. Hoy sabemos los resultados de la prueba PISA de la OCDE donde aparecemos peleando el descenso. Nada que no se pudiera prever. Recuerdo el malogrado almuerzo que tuve en el comedor del Ministerio de Educación de la Nación con Daniel Filmus, al comienzo de su gestión. Daniel había integrado los equipos que en los 90 elaboraron y pusieron en marcha una agenda actualizada de política educativa: nuevos contenidos para todos los niveles, formación y capacitación de los docentes, transformación de las instituciones formadoras de docentes y reacreditación de las mismas con la consigna de cerrar aquellas que no sirvieran -y sabemos que son muchas y que sobran-, sistema de capacitación masivo de docentes asistido por las universidades para acompañar la aplicación de los nuevos contenidos educativos, evaluación sistemática de las escuelas y de los aprendizajes de los alumnos y publicación abierta de los resultados, información para los equipos docentes de cada escuela evaluada con las indicaciones posteriores a su alcance sobre los errores cometidos por los alumnos y las recomendaciones metodológicas para enseñar mejor, atención focalizada de las escuelas que atendían la matrícula más pobre del país con programas de mejora para la enseñanza de lengua, matemática y ciencias, creación de una verdadera carrera profesional para la docencia jerarquizando la actividad y lo típico: construcciones nuevas, equipamiento y aumento gradual de la matrícula para cumplir con la mayor obligatoriedad. Al momento de nuestro almuerzo Daniel empezaba a liderar la destrucción de aquella experiencia. Por eso la discusión fue muy dura. Mi reclamo era por la verdad. Su respuesta, las necesidades políticas del gobierno. Después del fracasado período de la Alianza donde el Estado entero se paralizó por la crisis, había que retomar con fuerza la agenda educativa. Pero comenzaban a aparecer las preferencias políticas del gobierno de Néstor Kirchner: ampliar su base frente a las próximas elecciones legislativas y para eso la alianza con la cúpula de la CTERA, entre otras, era importante. El costo de esa alianza fue alto: paralización y demonización de aquella agenda de políticas y derogación de la Ley Federal. Entramos en un período de mucho discurso, nuevas leyes y poca acción concreta orientada a la mejora de la calidad. Se eliminó el sistema de evaluación educativa porque eran prácticas neoliberales, se discontinuó la aplicación de aquellos contenidos básicos comunes criticados por ambiciosos y se los reemplazó por unas pobres indicaciones orientadoras que aún no llegaron a comprender al nivel secundario, no han cambiado los peores aspectos del sistema de formación docente, no existe la más

a la transferencia permanente de alumnos de escuelas estatales a las privadas en todos los niveles (dos puntos por nivel para el año 2008) y a la expulsión masiva de jóvenes pobres de las escuelas secundarias.mínima intención de reformular la carrera docente y la evaluación del desempeño de los mismos en las escuelas. Y. Lo que no debemos creer más es ese discursito que dice que para tener buenos resultados en educación hay que esperar 20 0 30 años. por supuesto. un período de gobierno alcanzaría para dar vuelta esta historia de degradación. y se asiste -sin reacción. . pero el daño ya estará hecho. experiencias y conocimientos abundan. Claro que siempre es posible activar las políticas públicas y focalizarnos en los problemas para su solución. Al sistema educativo se lo puede transformar en mucho menos tiempo: con voluntad política. En ese período lo que se logra modificar. Tal como le dije en ese almuerzo a Daniel: el tiempo va a hablar por sí mismo. es la sociedad misma. si acertamos el camino. un verdadero acuerdo nacional que le dé sustento en el largo plazo. Ilustración: Horacio Cardo. enriquecer su cultura y aumentar su productividad. Miles de niños y jóvenes que pierden la oportunidad de aprender de verdad y desconocimiento y confusión en la sociedad en general sobre las razones que empañan el debate educativo y los problemas del sector.