La esperanza del reencuentro Irma Alma Ochoa Treviño

Publicado por 15diario, 9/abril/2012

A causa del caos que persiste en nuestra geografía nos arrebataron de tajo la libertad. Es peligroso transitar por nuestras calles, caminos y carreteras. Incluso es un riesgo sacar la mecedora a la banqueta para platicar con las vecinas. Vivimos con el alma en vilo cuando no llega el hijo del trabajo o la hija de la escuela. A la inseguridad provocada por el combate al narcotráfico se añaden las desapariciones forzadas, mal llamadas “levantones”. La situación prevaleciente en la entidad, fue expuesta el pasado miércoles 28 de marzo, en una reunión convocada por la Organización de Naciones Unidas, realizada en el Museo Metropolitano de Monterrey, para presentar el Informe de Misión a México del Grupo de Trabajo de la ONU sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias. Para dar prueba de que este crimen se ha agudizado en forma alarmante en Nuevo León, la Hna. Consuelo Morales, directora de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, manifestó que iniciaron a documentar los casos en 2009, ese año abrieron 22 expedientes e igual número en 2010, en el 2011 registraron 80. Y en solo dos meses y medio del 2012 han documentado 52 casos. El número de personas desaparecidas es mayor porque algunos expedientes amparan a varias víctimas. Agregó que los familiares de las víctimas han reportado que, al denunciar la desaparición de sus seres queridos, los encargados les responden que están extraviadas y que ya volverán, que huyeron de su casa, o que están involucradas con el crimen organizado. Con estos dichos, quienes tienen la responsabilidad de investigar, evaden su obligación, minando los derechos que toda persona posee. A petición de la Hna. Consuelo, las madres, padres, hermanas, esposas, familiares de las víctimas directas, empezaron a mencionar el nombre de las personas desaparecidas y la fecha en que no volvieron a saber más de ellas, para reafirmar su nombre, recordar su rostro y tener presente su historia de vida. El dolor, la aflicción, la angustia convocan a la solidaridad, a la empatía, como lo expresó el padre de un joven desaparecido, quien le dijo al Procurador General en la entidad –ahí presente-, ¡póngase en nuestros zapatos!, nosotros vivimos con la esperanza de que nuestros hijos regresen a casa. Todos los testimonios calan hondo. Refuerzan la exigencia de investigar para localizar a las víctimas y regresarlas a sus familias. Una madre dijo: mi hijo tiene 17 años, es estudiante, se lo llevó un agente de tránsito de Juárez, el agente ya está en la cárcel pero se niega a decir dónde está mi hijo. ¡Quiero que me lo regresen vivo porque vivo se lo llevaron!

Pese a que todas las vivencias son indescriptibles, apuntalaron los reclamos. La madre de unos jóvenes secuestrados en Cadereyta, junto con su amigo y su chofer, exigió justicia no favores. Demandó al Procurador, que agilizara las investigaciones, localizara a los perpetradores para que recibieran su castigo y se hiciera justicia. Quedó claro que, ante la indiferencia y la escasa respuesta de las autoridades encargadas de investigar, las familias de las víctimas se dan a la tarea de recabar las pistas que conduzcan al paradero del esposo, de los hijos o de las hijas desaparecidas. Se destacó que Lucha por Amor, Verdad y Justicia (LUPA) y Cadhac, con el apoyo de la sociedad civil, han entregado valiosa información a los ministeriales y han logrado, a la fecha, el seguimiento de 37 casos y la detención de 20 presuntos culpables. Además, las y los congregados demandaron se tipifique el delito en las leyes estatales. Mencionaron que en mayo de 2011, familiares de víctimas directas y Cadhac presentaron al Congreso local, una iniciativa de ley para tipificar la desaparición forzada, la cual hasta hoy no ha sido subida al Pleno para su discusión. En un espacio donde privaba el dolor por la ausencia forzada de seres queridos, en donde se clamaba investigar, sancionar y tipificar el delito, el diputado Mario Gutiérrez, representante del Congreso local, habló de su trayectoria en el campo de los derechos humanos y dictó cátedra de Derecho; especificó que la definición en la iniciativa presentada no era clara, que había que “tropicalizar” la ley para adecuarla al contexto. Lo interrumpieron para preguntarle por qué no habían ido los diputados César Garza, Hernán Salinas o María de los Ángeles Herrera. Respondió que no podía hablar por los ausentes, añadió que la noche anterior recibió un telefonema informándole que se le asignó asistir. Se comprometió a compartir los comentarios con los demás diputados. Tras esta exposición. Siguió el turno de Santiago Corcuera del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas, quien reiteró la importancia de reconocer la existencia del problema. Estimó la valiosa presencia de las víctimas indirectas del crimen de desaparición forzada en la reunión. Precisó que este crimen es de carácter continuado, pues el sufrimiento por la desaparición se revive momento a momento. Reveló que las familias de las víctimas son tremenda minoría; sin embargo, aún así se atreven a alzar la voz, cuando es comprensible que estén paralizados por el temor pues reciben amenazas, presión y hostigamiento, dijo. Corcuera, mencionó que una de las exigencias del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas es tipificar la desaparición forzada en Nuevo León y en otros estados de la República. Solicitó a los integrantes del Congreso “no ser creativos”, les sugirió que sólo hicieran un “copy paste” a las leyes internacionales que protegen los derechos humanos y, que no las tropicalicen, ya que éstas son válidas para clima cálido y clima frío. El ambiente estaba tenso, las víctimas exigían agilizar las investigaciones, aprehender a los culpables, sancionarlos y tipificar el delito. Fue evidente el trabajo que ha realizado Cadhac y LUPA. Quedó de manifiesto que es necesario reconocer el delito y el desinterés de la actual Legislatura en abordar los temas sensibles que aquejan a la sociedad.
2

En este momento crucial para México, vivimos con zozobra y es difícil describir el dolor. Siempre he pensado que éste es personal, no se sabe hasta qué punto lo padece otra persona, y más difícil todavía es ponerse en los zapatos de otros. Las víctimas indirectas de las desapariciones forzadas, pusieron en palabras su dolor, nombraron a sus hijos, hijas, o esposo y sus testimonios penetraron en lo más recóndito del corazón de quienes estuvimos acompañándolos. Porque nada humano nos es ajeno, nos hermana la búsqueda de las víctimas, que impere la justicia y la convicción de que otro mundo es posible. Abrigamos la esperanza de que pronto, muy pronto, se encuentre a los seres queridos. Al efecto, el artículo 2 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, define este delito como: “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola de la protección de la ley. Mientras que el artículo 3 expresa que: “los Estados Partes tomarán las medidas apropiadas para investigar sobre las conductas definidas en el artículo 2 que sean obra de personas o grupos de personas que actúen sin la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, y para procesar a los responsables” Y el artículo 5, expresa que constituye un crimen de lesa humanidad.

3

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful