1

2

La lírica está muerta
Ezequiel Zaidenwerg

3

Zaidenwerg, Ezequiel La lírica esta muerta. - 1a ed. - Bahía Blanca : Vox Senda, 2011. 60 p. ; 20x14 cm. ISBN 978-987-1073-38-2 1. Poesía Argentina. I. Título
Fecha de catalogación: 09/08/2011

CDD A861

La reproducción total o parcial no autorizada por los editores viola derechos reservados. Cualquier utilización debe ser previamente solicitada. Ilustración de tapa: Diseño y maquetería: Carlos Mux / Amílcar P. Gutierrez Fundación Senda / Ediciones VOX E-mail: senda@criba.edu.ar / www.proyectovox.org.ar Tel. 0291 - 488-0381 Nicaragua 2070 / (8000) Bahía Blanca / Buenos Aires / Argentina Impreso en Argentina / Printed in Argentina ©2011 Ediciones VOX

4

La lírica está muerta 5 .

6 .

V. y H. B. 7 . C.Para A.

8 .

1. La lírica está muerta 9 .

10 .

la lírica. igual que Elías en la tempestad. se reunían los deudos. “Con profundo pesar. que se arropó con sus cobijas. aguardando el instante de iniciar la sucesión. Con todos los sentidos humanos agotados. desleída en una racha centrífuga de luz. según manifestaron a través de un portavoz. en contubernio. “tras batallar durante largos años contra una cruel enfermedad”. “De muerte natural”. sus hijos y sus hijas. sin ayuda de nadie–. La lírica está muerta. en torno al lecho con dosel de plata. mientras que más allá del coágulo final de la conciencia. se llevaron el cadáver y vino un impostor para dictar un testamento espurio. (Fin del comunicado). no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas. Hace ya siglo y medio. 11 . La lírica está muerta: se quedó varada en un remanso hipnótico del sueño. junto a la cama pobre de madera y espina. Ajenos al prodigio. ni surgió un Eliseo como sucesor. sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo participan de su fallecimiento y ruegan una oración en su memoria”.I. arrebatado sobre un carro de fuego. Está muerta. y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos –aún no peinan canas y caminan erectos. la cápsula de viento que tenía su espíritu se alzó rumbo a las auras. Y aunque murió la vida. tibias todavía.

recién ahora el expediente (LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO). Destino: comercial o dependencias estatales. Se vende torre. A reciclar. y es posible dar curso a la liquidación definitiva del acervo hereditario: PROPIEDADES OFRECIDAS: Gran oportunidad. Sin baños ni aberturas. Únicamente en block. 12 . tiene sentencia firme. Gran profusión de espejos. tras mil y una ofensivas judiciales. Importantes detalles en marfil sobre fachada.

y además el poema. se baja del camión y se pone a increparla. de repente se cruza un camión frigorífico. (¿Que qué pasó? Perdonen que me vaya por las ramas). con anteojos de culo de botella. el tipo la golpeó con la culata del arma. Y ante la negativa. Un tipo desdentado. “tranquilícese”. le pide. Forcejearon. para ir por esos barrios). Frenan los dos de golpe. Ella gritó algo que no recuerdo. Pero ella se negó. dice el tipo de los dientes y de pronto saca un arma que tenía escondida entre la ropa. en el recuerdo. hay que decirlo. “Por favor”. se acelera todo. de melena grasienta. una vez que borraron a todos. (En realidad. todo estaba orquestado de antemano). católicos. a hacerles compañía a las reses. Yo no me preocupé cuando se la llevaron. El tipo le gritó que fuera para adentro. Casualmente. Se baja ella del auto. los que seguían creyendo en algo todavía. El matadero La lírica está muerta. y el tipo de los dientes se le pegó de atrás. etcétera. Fue por semana santa.II. y un torrente de sangre 13 . no es de Brecht. y pude verlo todo: ella andaba en su auto (muy caro. yo estaba por ahí. y le subió el vestido. A partir de ese punto. y espejeaba ahora al sol. “Yo no me tranquilizo nada”. muchachos. Vinieron a buscarla después que se cargaron a judíos. a plena luz del día. Es mentira que todos seamos necesarios. y la tiró sobre el capot del auto. a la parte de atrás. en resumen. (Supongo que a esta altura se imaginan el resto). comunistas.

14 . (Explotó de repente. que rielaba sobre el charco de sangre. en el asfalto. La última imagen que me queda en la memoria es la de un taco de ella. y la luna.le brotó por la boca. partido. a borbollones. igual que una morcilla que se deja demasiado en el fuego. joyesca. Y yo pensé –de eso sí me acuerdo– en la justicia poética).

conexiones con las mafias más diversas. y vínculos con el poder y los servicios de seguridad de una docena de países– la fueron empujando lentamente. no nieguen que está muerta: es literal. centímetro a centímetro hasta cruzar el límite. y nieguen que encontraron su cabeza de turco. No se olviden. hizo estallar en un borrón granate. ajenos a los hechos. la cabeza orgullosa cubierta de un matorral de plata. si de verdad murió. riéndose de nosotros mientras toma un daikiri que dura para siempre en la postal perpetua del verano del trópico. No se olviden. una bomba de tiempo que podía explotarle a cualquiera en la cara (¿qué mejor que la suya?). 15 . y aunque algunos especulan todavía con que vive. la mataron ustedes. de todos modos juzgan que era necesario. la misma que en la inmensa soledad de los llanos. el abdomen broncíneo. los ataques repetidos a su privacidad y las acusaciones –empresas espectrales y legión de proteicos testaferros. yo prefiero recordarla como en la única foto que se filtró a los medios: los ojos que de tan celestes parecían vacíos. fueron ustedes los que la mataron: con sus provocaciones. ustedes son culpables. las pruebas saltaron a la vista. y aunque sostengan que.III. que plantaron el cuerpo de un doble (¡o de un muñeco!). que cruzó la frontera y está a salvo. Alfredo Yabrán La lírica está muerta. Personalmente. sabiéndose cercada.

Bajaron la escalera caracol de mármol blanco. era de la opinión de los peritos que los profanadores habían hecho el boquete en el vidrio con el fin de distraer: probablemente habrían accedido al cadáver con las llaves y la complicidad de los serenos del cementerio. Luego notarían que faltaba el poema manuscrito depositado por la viuda (“…llega tu mano de amor / como mariposas blancas…”). con colores azul. Tras abrir la tapa. vieron al fin el cuerpo. nadie quería hablar. y cuando eran ya la nueve y media de la noche. comenzaron a abrir el ataúd. rojo y dorado. estrecha. Sin embargo. tenía sobre el pecho aún la banda 16 . Acto seguido.IV. pero pronto hubo de comprobarse que también estaba agujereado. y sólo se escuchaba. Las manos Una vez dentro del sepulcro. Pronto apareció un siniestro presagio: comprobaron que había alrededor de veinte golpes en el vidrio blindado y. el juez ordenó abrir las cuatro cerraduras del nicho. En un principio parecía cerrado. en el hondo silencio de la bóveda. que llevaba a los subsuelos. que debería haber estado sobre el cajón. en el medio. el ruido de los grupos electrógenos. un agujero. que lucía sus galas de teniente general.

casi intactos. Sobre su pecho se halló el rosario que llevaba antes entre las manos. en cambio. Su piel era de una tonalidad marrón verdosa. pero el sable estaba ausente. Dentro del sarcófago se veía la gorra de oficial superior. Cara y cuerpo se encontraban. de manera increíble. La bandera. La muñeca izquierda aparecía seccionada al borde del límite inferior. apareció dentro del ataúd. y conservaba su cabello negro pegado al cráneo. el corte se había hecho más arriba. Los presentes notaron enseguida que las muñecas del cadáver. 17 . y que había polvillo de los huesos entre el cuerpo y el cajón. unida al cinturón. como momificados. estaban descubiertas. En la otra.presidencial. que antes envolvía el féretro por fuera. donde se le había inyectado tras su muerte formol para evitar que se pudriera.

18 . La lírica está muerta. señala con el índice de su mano derecha el lugar donde antes latía el corazón. un fotógrafo que aparece de espaldas.V. que aparenta tener el mayor rango. posando como un cazador con su trofeo. como si con su toque pudiera reanimarlo. sino que había venido en testimonio de la luz. dos gendarmes con cara de asustados. Ernesto Rafael Guevara de la Serna La lírica está muerta. de inmediato. herida de un balazo en una pierna luego de una emboscada que se había prolongado del mediodía hasta muy tarde. con tres cuartos del cuerpo fuera de cuadro. el otro. pero los suyos no la recibieron. que vino entre los suyos. en la muerte. en torno del cadáver se ve una extraña compañía: tres civiles (dos lo observan curiosos y el tercero desvía la mirada). y dos oficiales que visten uniformes con galones: uno mira a la cámara que le apunta el fotógrafo mientras sostiene la cabeza inerte. Y me imagino lo que estarán diciendo quienes creían en ella para justificarlo (lo de siempre): que no era ella la luz. Con los ojos abiertos y la mirada clara. para hundirse de nuevo. Lo cierto es que fue así: era de madrugada cuando la capturamos. el cuerpo pareciera querer incorporarse como un Lázaro que volviese a la vida por un instante apenas. En esa foto que dio la vuelta al mundo.

en combate contra un adversario innumerable pero infinitamente dividido. yo acá nunca vi uno-. una inversión de cara hacia el futuro -el tiempo para ella era una flecha que avanzaba con conciencia hacia su conclusión. no la podía comprender. la pistola que portaba tenía el cargador vacío. por la gloria 19 . del tallo verde a la corola blanca irrumpe un día. Pero por estas latitudes todo crece en desorden. que era una escuela. había persistido en el combate. dijo que la belleza era paciencia y nos habló del lirio -pero ¿cómo es un lirio?. Trasladada al cuartel. el asma le oprimía los pulmones-. y yo. y autos casi no hay-. además. y de cómo en el campo. hasta que su fusil quedó inutilizado por completo por un disparo que le destruyó el cañón. después de tantas noches bajo tierra. un cálculo preciso de sus padres. aunque remoto-. mientras que para mí era un ciclo regulado no por la urgencia del deseo ni las sordas impresiones del instinto. a ella que había nacido para todo. como el pasto que surge entre las grietas del asfalto y que los coches pisan al pasar -pero acá no tenemos caminos asfaltados. -aparte de la pierna. así y todo. sin propósito. no podía entender que hubiera abandonado lo que fuera que hubiese dejado atrás (¿la falta de propósito de una existencia cómoda o tal vez el exceso de determinación?) por venir a este páramo en donde todo crece pero nada abunda más que el hambre. sino más bien por algo sagrado.bien entrada la noche. que vine al mundo y me crié salvajemente contra todo y a pesar de todo. al ser interrogada. En esas condiciones. a dar vueltas en círculos y ver cómo caían uno a uno los compañeros.

nos había llegado la orden de matarla. pero yo no lo vi. Había que matarla. y que el amor es acto y no potencia. Pero no dije nada.triunfante de una Idea: nosotros. incluso. Llegaba el mediodía. no es verdad lo que dicen: que no nos atrevíamos. y que ni así podíamos. que nacemos en este rincón último. aprendemos temprano en nuestras vidas que la libertad no es cosa de este mundo. (Lo de las manos fue después de muerta. Un superior nos dijo que esperáramos para ver si no había contraorden. Pasaron unas horas. que nos emborracharon para darnos coraje. en donde la naturaleza aún existe separada de la voluntad del hombre. Me contaron. Después se hizo un silencio: mientras la interrogábamos. que habían ordenado cortarle la cabeza y que alguien se negó). que no llegó (en la radio ya anunciaban su muerte). 20 . Nosotros simplemente hicimos lo que nos habían ordenado. Y en cuanto al desenlace que tuvieron los hechos. entramos en el aula en donde la teníamos y la matamos como se mata a un animal para comer.

entre ellas no se incluía la financiación. resolví por primera vez actuar con orden y cautela. arrodilladas en el suelo húmedo. Hubo un escueto intercambio de palabras: la lírica. y. 21 .VI. iban pasando los días sin que síntoma ninguno viniera a marchitarme la esperanza de que tal vez se hubieran olvidado de mí. No obstante. cuando aparecieron el doctor y sus hombres. con velas encendidas en las manos. con todas las condiciones a exigir a cambio de la tarea. que llegaron mucho después de lo anunciado. según mis visitantes. sin embargo. una gran multitud se iba reuniendo. y con seguridad ya habría fallecido en el momento en que llegásemos allá. pero a las cinco de la tarde de esa jornada histórica. ya la policía había acordonado toda el área e interrumpido el tránsito. contra mi costumbre de ser siempre confiado en demasía. llamaron para avisarme que a las seis vendrían a buscarme. por elemental cortesía política. En la noche del invierno. Pedro Ara …y así. En eso estaba. ante las verjas de la residencia y en algunos jardines aledaños. en silencio. Dr. después de aquella falsa alarma de la anterior semana. La radio no había anunciado la noticia aún. y me dispuse a redactar un borrador. agonizaba. Yo.

muy impresionados. y ser depositado en una cripta monumental que hemos de construir”. que me fue desestimada. honrado y fuerte. Nadie sabía quiénes éramos. Enseguida. No había tiempo que perder: muy pronto reuní los elementos necesarios. hasta acertar. El Presidente quiere que prepare el cadáver. pero. y penetramos en la residencia. sencillo. Proseguimos sin contestarles. Pero le hice prometer que lo que aquella noche oyera o viese no lo hablaría ni con su familia. No fue fácil encontrarlo. donde nos escoltaron a un salón. llegó el Ministro y dijo: “La lírica. al ver que los guardias nos abrían paso. a las ocho y veinticinco de hoy. nos preguntaban: “¿Es verdad que la lírica ha muerto?”. De camino.rezaban las mujeres. por el cual di muchas vueltas entre baches y charcos con mi coche. acostumbrado a la labor forense. para exponerlo al pueblo. Luego de presentarle una objeción –que sería tal vez más conveniente encargarle el trabajo a algún experto del país–. y el Ministro volvió en pocos minutos con la conformidad presidencial. le entregué el borrador de condiciones –aunque sin mencionar las económicas–. el problema de hallar un ayudante era de más difícil solución: por suerte me acordé de un compatriota. compramos unas cosas 22 . Junto a ellas. cientos o miles de hombres en silentes grupos. No le conté qué haríamos ni dónde. vivía en un barrio extremo y oscuro. ha pasado a la inmortalidad.

rezaban en voz alta. Pero no debió temer la muerte: la esperó como esperamos a un huésped recibido sin sorpresa. a la que no cualquiera llega… 23 .más. La ciencia la había sometido a una tortura mental. Había combatido con fiereza contra los grandes y ahí estaba ahora. Mi amigo no cabía en su sorpresa al ver que el Presidente le tendía la mano y lo abrazaba. me miró en un gesto como de súplica y salió apoyándose en sus hijos. que me dijo al pasar: “¡Dios le ilumine!” Y nos quedamos solos en la estancia. que al verme se dispuso a salir. con la esperanza del milagro. y pronto la siguieron los otros. se hallaba la mujer más admirada. Un sacerdote a los pies de la muerta. Junto a ella se encontraba su médico. de la materia con su cruel tormento. consumida hasta el extremo de lo imaginable. derrotada por lo infinitamente pequeño. y al final el sacerdote. La primera en levantarse fue la madre. temida. y pronto llegamos a la casa presidencial. amada. Dormía sobre el lecho para siempre el espectro de una rara y tranquila belleza. libre. odiada de su tiempo. ¿Se preparó a morir desde los días rosas de su apogeo? ¿A quién pensaba que encontraría en la otra orilla? Yo apenas sé que en la otra orilla está la Historia. Entramos en la cámara mortuoria los dos juntos. Yacente ante nosotros. prolongando el suplicio. la familia cercana y los amigos. y otros médicos. corroída hasta el límite. al fin. que juntó las manos.

seguido del estruendo 24 .VII. Una vez fuera de la ciudadela. con sus patillas falsas y sus greñas cosméticas. disfrazada de mendiga (¿o era de comerciante?). De repente. exasperada por la complacencia de sus visires. pestilente. la recibió golpeándola en la cara. las plazas y los parques y las tiendas a oscuras del mercado. a recorrer los últimos barrios de la ciudad para saber lo que en verdad pensaban sus súbditos de ella. se vistió. Harún al-Rashid La lírica está muerta. unas ráfagas de polvo del desierto. hasta que al fin traspuso las murallas circulares. chambelanes. rodeada de borrachos que tosían dormidos. Cuentan que. abrasivas. de los chongos dotados del harén y los eunucos. una brisa del río. vino a parar a un callejón mugriento. Una noche en que hervían el calor y el insomnio. el cuartel de la guardia. como tantas otras veces. alcahuetes y edecanes. con la tácita anuencia de un sereno dormido. Fueron quedando atrás los altos minaretes ahora silenciosos. sin custodia. entre pilas de cartón mojado por la orina de los perros y la lluvia grasosa. y salió del palacio de la cúpula verde y la puerta de oro sin ser notada. y siguiendo una arteria lateral. caminó por las anchas avenidas donde rugía el tráfico nocturno. y soplaban. solía salir de noche. oyó un grito.

Asustada. extrañado y divertido. hasta que dio con la presencia tranquilizadora de las vías del tren. 25 . corrió sin rumbo fijo. y ya estaba por irse apretando en el puño las bolsitas. Al acercarse. entró al cuarto de atrás. al contar los billetes. que ocultó. que repetía las facciones de aquel cliente asiduo: soltó una carcajada. un vasto laberinto de containers a la altura del puerto. disparó. Los mismos hombres de mirada perdida se aburrían frente al televisor. esta vez. Adentro volvió a darse la escena consabida: tras cruzar la primera habitación donde una chica amamantaba a un hijo y los otros dormían en el suelo. y tras mostrársela a los otros. las casuchas precarias de ladrillo y chapas de desguace. pero uno de los hombres. Enseguida divisó la autopista y los pocos edificios que en ese asentamiento se atrevían a alzarse sobre el suelo. luego. y el trazado de pasillos oscuros. sintió miedo. y ver la calle principal de tierra. y retomó el camino tantas veces recorrido. pero los dientes se le hacían agua. y continuó bordeando el paredón perimetral. Todo fue casi igual que siempre. y atravesó los pasadizos sórdidos hasta la puerta conocida. que rieron.de un objeto golpeando contra el piso y unos pasos cercanos. reparó en la efigie impresa en el papel.

hundido entre sus vicios. Ya no existe el califato.La lírica está muerta. ¿cuántos añoran sin saberlo sus oropeles. la eterna adolescencia del espíritu? 26 . pero. su esplendor barato.

VIII. Ordenó que les dieran un palacio y la plata y el oro que pidiesen. su camarero personal. En el palacio se presentaron los expertos sastres 27 . y. sin embargo. era la cosa más hermosa del mundo. que sería invisible. y cada uno corroboraba las versiones previas. por miedo de que su linaje fuese puesto en tela de juicio. que dijo haberlo visto. que ya estaba empezado. y confirmó las señas que habían dado de él sus fabricantes. se mostró de acuerdo. y daban a entender que todo el día tejían en el paño. Las ropas nuevas La lírica está muerta. otro súbdito fue enviado ante los sastres para fiscalizar su actividad. tras pedirle audiencia. Para verlo la soberana despachó a un acólito. De vergüenza. único por su delicadeza y hermosura. que eran. Hasta que vino una gran fiesta. La historia la conoce todo el mundo: a la ciudad llegaron unos hombres. según dijeron. y luego otro. grandes sastres. y todos le reclamaron a su soberana que estrenase el vestido. y otro. y uno de ellos luego de un tiempo fue a anunciar que el traje. a todo aquel que en realidad no fuera hijo del padre que creía ser. Los hombres instalaron sus telares. le ofrecieron coserle un traje con un paño. Luego. Entusiasmada con la perspectiva de desenmascarar a los bastardos y asegurarse la pureza étnica de sus dominios.

Al ser verano. mientras ríe. el traje le sentaba muy cómodo. Enseguida hizo su aparición ante las masas congregadas. Pronto se hubo cumplimentado la labor y partió a la ciudad la soberana para el desfile. La lírica está muerta de vergüenza: en la ingle oculta un tímido badajo. un ramillete tembloroso comido por las moscas. la señala. 28 . todo envuelto en el ligero celofán del aire.con los paños cortados y cosidos para vestir a la monarca. y nadie.

y los chicos del barrio jugaban a golpear con la pelota los barrotes. astrosa y encorvada. y cuando se cansaban le decían: “¿Qué querés? Pero. quiero”. no me acuerdo–). ¿qué es lo que querés?” Y respondía ella: “¿Yo…? Morirme. 29 . Cada vez más anciana. complaciéndose en ver cómo perdía el equilibrio. pendía de los cables de una torre de alta tensión en un suburbio humilde.IX. Sibila de Cumas La lírica está muerta. era pasto de piojos y palomas. pero la última vez que fui a tomarle el pulso todavía vivía: confinada a una cárcel de hojalata y alambre (¿o era un bidón de plástico? –la verdad.

exclama. en mitad del aire. El arma de otro es una piedra. ahí está”. al tiempo que tañía la lira. inofensivos. otros le tiran rocas. amansados por el canto se habrían detenido. Y uno. Muerte de Orfeo La lírica está muerta. Eso es un hecho incontestable. y no faltan 30 . al no oírla ya (dichosas ellas porque ahora no sentían) se sonrojaron con su sangre. que lanzada en el aire es derrotada por el concierto de la voz y de la lira. guiaba en procesión los animales. como si le pidiera perdón por semejante atrevimiento. hechos para otro fin. si el estruendo de palmas. la divisan desde el borde de un promontorio. y hacía que las rocas la siguieran. con las manos rezumantes de sangre. ocurrió que unos hombres. acompañando sus canciones. Pero. en rigor de verdad. ebrios por el licor vertido y el deseo no libado. Finalmente. desarreglados los cabellos por la suave brisa. porque sus proyectiles.X. cornetas y tambores y su ulular frenético no hubiesen sofocado el sonido de la cítara: las piedras. y la persiguen arrojándole tirsos verdecidos de guirnaldas. Unos lanzan terrones. Pero en primer lugar. le dispara una rama que por estar cubierta de follaje deja una marca sin herida. “la que nos desairó”. Es entonces que toda moderación se pierde y estalla. galardón de su triunfo. de las serpientes y el tropel de animales. Mientras que con su canto arrastraba los bosques tras de sí. la violencia. se vuelven contra ella. para caer al fin ante sus pies. y si sirviere de consuelo a alguien. la privan del sinfín de aves encantadas por su voz. en su final estaba su principio. y apuntando a la boca abierta en pleno canto. temeraria. “Ahí. otros le avientan ramas arrancadas a algún árbol.

suplicante. y hasta las duras rocas y los bosques. largos rastrillos y pesados azadones. 31 . al expirar. ése es el escenario del prodigio: mientras corriente abajo se deslizan por el medio del río.armas a su furor. porque unos bueyes sometían los campos al arado. te lloraron. haciéndolos pedazos. dejando atrás sus herramientas de trabajo: yacen desperdigadas por los campos vacíos palas. la lengua todavía murmura. que al ver la multitud enardecida huyen. y la lira. Sus miembros yacen diseminados en diversos sitios. rumbo al mar. casualmente juntas. Por esa misma boca. se entretienen primero con los bueyes. sin mano que la pulse. Munidos de esas armas. con el sudor. que tan frecuentemente se plegaran a tu canto! Los árboles. sin poder conmoverlos con su voz. responden. dejando caer su cabellera tonsurada como señal de duelo. y por primera vez pronunciaba palabras sin efecto. las orillas. la turba de las fieras. el alma se encamina de regreso hacia los vientos. la cabeza y la lira. exánime. se queda balbuciendo un no se qué. ¡Y cómo te lloraron las aves sin consuelo. vienen a dar a un río de la zona. Incluso dicen que a causa de las lágrimas los ríos aumentaron su caudal. lacrimosa. y luego se apresuran al plato principal: sacrílegos. y no lejos de allí había unos labriegos que cavaban la tierra para ganar. lacrimosas. su fruto. que escucharon las piedras y hasta los animales supieron comprender. despojan de la luz a quien tendía las manos. apenas sensitivos.

Fue hace ya muchos años: harto del ajetreo de la urbe. mezclándose hasta casi confundirse con ellos. la placidez de aquellos días 32 . Sodoma y Gomorra La lírica está muerta. Los fines de semana íbamos a la tarde a dar vueltas a la plaza y a saludar con la cabeza siempre a aquellas mismas caras somnolientas. entre el aburrimiento del trabajo. huí de la Capital con mi familia a un pueblito perdido en la mitad de la llanura. a pesar de que el tiempo era benigno. fútbol. autos. los varones. la vida familiar y las continuas siestas. Mis hijos. y yo mismo– nos costó un poco más aclimatarnos. Los primeros meses transcurrieron felices. con excepción de la humedad. fueron los primeros –como era predecible– en habituarse a aquella vida: pronto trabaron amistad con los locales. ahora la recuerdo con nostalgia agridulce. entre charlas de cerveza. De todas formas. Y aunque muchas veces le pedí a Dios que la matase y terminara con mis sufrimientos. mujeres. A los otros –mi mujer y mis hijas. sin apuros. cuyos ojos se iluminaban sólo si alguien contaba un chisme con malicia trivial.XI.

pero ellos no tardaron demasiado en percibirlo: un sesgo en la sonrisa. Conforme avanzó el año y los días se hicieron cada vez más cortos. y de repente tocaron a la puerta: cuando abrimos. compartiendo la carne.tendría que acabar tarde o temprano: a comienzos de otoño me di cuenta de que. de esa turba enardecida. la tensión fue incrementándose. Estábamos sentados a la mesa. el pan y el vino. Entonces uno de los vecinos. un bajar con apuro la mirada al saludar. aunque recién se manifestaría de forma abierta en el invierno. Fue una noche muy fría. sólo de nuestra parte en un comienzo. ya todo el pueblo se encontraba afuera. reunido frente a nuestra entrada. que era el líder. cerrando tras de mí la puerta. Salí. y les rogué que por favor se fuesen. dijo: “¿Dónde están los que vinieron esta noche a verlos? Sáquenlos para que los conozcamos”. tras la cansina sencillez de aquellos pajueranos. Así fue que empezaron los recelos mutuos. pero ellos se burlaron: “¿Te pensabas que podías venir de la ciudad a decirnos qué hacer?”. en apariencia al menos. Casualmente habían venido desde la ciudad unos parientes de visita. Cuando advirtieron 33 . se ocultaba una perversidad que no quisiera verme obligado a detallar.

hacían morisquetas y gestos de amenaza. mis hijas se asomaron a la puerta y. los hombres con el torso desnudo y las mujeres en corpiño se pusieron de súbito a bailar a pesar de la lluvia que arreciaba. cerraron bien la puerta. a cambio de que no nos molestaran. y otros. La luz pareció hacerse más intensa afuera y sentimos de pronto que el calor iba aumentando cada vez más rápido: veíamos correr por los cristales. quitándose las prendas que llevaban puestas. aunque no había música. una a una.que mis esfuerzos eran infructuosos. El vapor iba empañando las ventanas más y más. mientras. o quizá algo peor. de no haber sucedido lo inesperado: un sol de medianoche de repente se alzó por la llanura y se hizo de día. hasta que al fin no se veía ya nada desde el interior. los del pueblo cesaron un instante en su violencia. Encandilados. Mis parientes. los del pueblo intentaban echarla abajo. y desde adentro vimos que la gente levantaba las manos recibiéndola con alegría. entonces. Afuera. tras meterme en la casa otra vez. una lluvia ligera comenzó a caer del cielo. tomados de las rejas que guardaban las ventanas. y nos habrían hecho sus prisioneros. alargaron la mano desde adentro y. Así. pero tampoco así pudieron persuadirlos. les ofrecieron ir con ellos. entonces. y que iban. 34 .

caminando durante varias horas. que llegaron al mediodía a rescatarnos. Al verla rígida. Después sentimos que el calor bajaba y de repente se apagó la luz. veía ahora un campo de cenizas y el suelo mismo despedía un vaho vagamente dulzón. yo le tiré con fuerza de la mano para obligarla a reaccionar. iluminada apenas por la luna: en el lugar donde hace instantes se erigiera un pueblo. hasta que divisamos el cartel precariamente iluminado de una estación de servicio. Desde ahí llamamos por teléfono pidiéndoles auxilio a otros parientes. Busqué un abrigo y salí hacia la noche. 35 . mientras tanto. Con timidez abrí la puerta. sin saber muy bien adónde. la lluvia retumbaba y hacía imposible que cualquier sonido del exterior llegara hasta nosotros. luego iniciamos la vuelta a la ciudad. mi mujer se dio vuelta a mirar y. unos goterones. En breve llegamos a la ruta y la seguimos. una vez que dejamos finalmente atrás ese perímetro arrasado que había sido el pueblo. me dijo: “El humo sube de la tierra como el humo de un horno”. y el sudor nos cubría todo el cuerpo.ahora turbios. Eso duró una hora u hora y media. un viento helado me golpeó. con los ojos llorosos y la voz casi quebrada. Sin más demora reuní a mis familiares y emprendimos la marcha.

para seguir viviendo igual que siempre. Sin embargo. Y con su paso.de donde nunca más nos volveríamos a mover. y me carcome por dentro la certeza de que todo fue en vano: renegar de los otros y de nosotros mismos. el hábito fue haciendo su tarea: pronto el resentimiento por el horror pasado se transformó en olvido. 36 . y el olvido cedió ante el trabajo diario de desear lo que falta. Pasó el tiempo. en que se consumieron mis días. ahora muchas veces me despierta de noche la sospecha angustiosa de que los habitantes de aquel lugar actuaban en nombre de un amor exactamente igual al mío. igual que en todas partes.

alegando alguna excusa. en la que afianzará su reconquista del poder. En este instante. O eso dicen: que hace ya veinte años que está ausente. la llamaban– la idea remanida de que el viaje está en el interior de cada uno?) y sueña con el día en que retorne al hogar. La matanza de los pretendientes La lírica está muerta. relee con insistencia aquel poema célebre de Kavafis (me pregunto: ¿logrará persuadir a quien en una época se jactaba de su ingenio –”la fecunda en ardides”. yaciendo con su esposa. que sus huesos se pudren en la tierra o que el mar los arrastra con su oleaje. mientras los pretendientes de su esposa se devoran su hacienda. su legítima sangre. e imagina el reencuentro emotivo en esa choza bucólica. estoicamente. y aguante con orgullo. y está siempre volviendo. disfrazada de mendiga. 37 . debidamente lacrimosa. la escena que proyecta una y otra vez en su mente es congregar a todos en el patio. los golpes y vejámenes de los que aspiran a usurpar su trono.XII. cerrados previamente los accesos. Y ya puede verse. los insultos. Trama ya la alianza de clases con la plebe. Sin embargo. sola en su barca en medio del océano. Sueña despierta con el hijo único. Pero vive. en aquel lecho que con sus propias manos construyera en un tronco de olivo. casi. con música de fondo.

y matarlos a todos: se imagina con lujo de detalles. que no hay tierra a la vista y. Molesta. y rompe aquella ensoñación triunfal. y el corazón de otro palpitante aún en su puño. sacude la cabeza. toma otra vez los remos y hace fuerza. se tranquiliza al fin y mira al frente y ve que sigue en medio del océano. resignada. Pero un reflujo corrosivo asciende por sus entrañas y le explota súbito en la garganta y la nariz. con lujuria. mostrarles quién es ella a esos usurpadores.y con la sola ayuda de su hijo y de los pocos servidores fieles que le quedan. 38 . luego de arrancárselo. revolverle las tripas con la espada a un enemigo. acribillarle a otro el cuerpo entero con sus proyectiles. y matarlos. inspira hondo.

39 . El magno orden de los siglos se vuelve a barajar en fundación renovada. así cayó. la corona trenzada con agujas. La técnica también estuvo ausente: ni siquiera las tablas precarias de la cruz. se alzará en su lugar una progenie férrea: de todos modos. sin castigo ejemplar. Ya podemos decirlo sin ambages: es el fin de una era. lo que es peor: ¿les pagará la vida y su sostén con una mueca apática? La lírica está muerta.XIII. aunque su muerte –mal que les pese a aquellos que hoy se la adjudican– fue sin ceremonia: como cae un árbol. Nace un niño de hierro para la poesía. Así es. y una única incógnita ensombrece el horizonte: ¿conocerá a sus padres sonriendo con dulzura? ¿Les soltará una carcajada amarga? ¿Los verá con desprecio? ¿Con sospecha? Acaso. ya va siendo hora de que empecemos a cantar cosas más importantes. sin demasiada premeditación ni marca. tras dimitir la vieja estirpe de oro. Finalmente. el paño avinagrado que alguna vez urdiera con módica pericia mano de hombre. Y un acerbo destino arrastra a los poetas y el crimen de la muerte fraternal. Nace un niño de hierro para la poesía. Así es. tuvieron parte en el asunto. los clavos enmohecidos. Ha llegado el momento que esperábamos todos. De la guerra civil La lírica está muerta. tronco sin nombre en la mitad del bosque por donde nadie pasa. Está muerta. que ocurrió sin testigos. y con su advenimiento.

La lírica está muerta. la mataron como a Abel. No murió como Cristo. 40 . su sangre: fue en un descampado. Está muerta.desde el momento en que se derramó en la tierra. como una maldición para sus descendientes. el golpe la sorprendió de espaldas.

Lo que el amor les hace a los poetas 41 .2.

42 .

A los puristas de la voz les corta en seco su dulce lamentar.Lo que el amor les hace a los poetas no es trágico: es atroz. Les produce una hemorragia palatal a los que comban parcos aforismos diagonales. y a los que fraguan haikus castellanos al itálico modo. y a los perversos polimorfos: y hasta los fetichistas de los pies del verso capitulan a las plantas del amor. a los herméticos de lata. mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago 43 . Lo que el amor les hace a los poetas. A los apóstoles del Zeitgeist. programa ni poética. y a las poetas y poetrices feministas. y los devuelve sin escalas a la trasnoche de la carne literal. que proclaman sin empacho que la lírica está muerta. con paciencia y mansedumbre. y a los maniáticos del ritmo les quiebra las falanges. a los obsesionados con el género y a los degenerados por igual. a los que envasan sus versos al vacío. El amor lleva al total desastre de la uniformidad a los poetas gay. y les cura el desarreglo razonado de todos los sentidos. a los falsarios del silencio. A los vates de la torre de marfil los precipita del penthouse ebúrneo directo a planta baja. sin importar su orientación o identidad poética. les permite insistir en el error y en sus prolijas parrafadas. Les compone el sensorio a los videntes y malditos y demás rebeldes e insurrectos sin razón ni causa poética. Desaloja de su noche oscura a los que piden luz para el poema en las cavernas del sentido. a los poetas pansexuales y bisiestos. y estropea el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón para marcar el paso de sus versos. que no distingue ideología. fementidas o veraces. Les sobreviene una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura.

a los jinetes compulsivos. como Hansel y Gretel esparcían migas. en progresión exponencial. caprichosos. a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas. etcétera: 44 . en humo. los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte en tierra. es agudo. terminal y fulminante. a los que escarban en el éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles. a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente. y en lugar de dar la vida. y el deseo mismo de saciar su ansiedad. como un grial todo de luz. inadvertidamente. mientras cosen y cantan y se atoran de perdices. a los que exigen que el poema se vista de mendigo. a los ovni-poetas. diáfana y febril. Y a los que con ardor y devoción persiguen un absoluto en el poema. que espolea y multiplica. a los poetas pop y los rockstars del verso. a los filósofos poetas. es harto inconveniente. a los zopencos y palurdos de la poesía: a los que cortan sin razón sus versos diminutos.y el páncreas poco a poco deja de funcionar. les nubla las certezas. a los videopoetas y performers. a los que quiebran la sintaxis sin saber torcerla. a los modernos sin pretexto. a los poetas bellos y felices. la aniquilan en su afán. tirante. voladores o rastreros. a los diseñadores tipográficos del verso. Es un torrente arrollador de prosa. identificados. a los que creen descubrir la pólvora en sus versos balbucientes. a los que impostan en su voz vacante los mohines de una infancia lobotomizada. en polvo. en sombra. a los que sueltan grandes nombres por la densa fronda de sus poemas. que mueve el sol y a los demás poetas. les arruina el pulso. y a los cultores convencidos de la “prosa poética”. Lo que el amor les hace a los poetas. A los que buscan con ahínco y precisión de cirujano la palabra justa. a los objetivistas sin objeto ni vista. El amor.

enanos. se absorben entre sí y desaparecen. como si fueran en verdad el uno para el otro un agujero negro de opiniones nebulosas. tácitas palmaditas en la espalda y comentarios tibios al pasar. felices en su amor solar sin escansión. Y si resulta todavía que entre ellos se aman amorosos los poetas pares.en polvo enamorado. enfriándose. 45 .

46 .

47 .

48 .Se terminó de imprimir en junio de 2011 bajo el cuidado de Ediciones VOX Nicaragua 2070 / 8000 Bahía Blanca Buenos Aires / República Argentina.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful