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La lírica está muerta
Ezequiel Zaidenwerg

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Zaidenwerg, Ezequiel La lírica esta muerta. - 1a ed. - Bahía Blanca : Vox Senda, 2011. 60 p. ; 20x14 cm. ISBN 978-987-1073-38-2 1. Poesía Argentina. I. Título
Fecha de catalogación: 09/08/2011

CDD A861

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La lírica está muerta 5 .

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y H.Para A. V. B. 7 . C.

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1. La lírica está muerta 9 .

10 .

se reunían los deudos. sin ayuda de nadie–. tibias todavía. Hace ya siglo y medio. Con todos los sentidos humanos agotados.I. (Fin del comunicado). mientras que más allá del coágulo final de la conciencia. en torno al lecho con dosel de plata. “tras batallar durante largos años contra una cruel enfermedad”. desleída en una racha centrífuga de luz. sus hijos y sus hijas. Ajenos al prodigio. “Con profundo pesar. la lírica. no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas. La lírica está muerta: se quedó varada en un remanso hipnótico del sueño. aguardando el instante de iniciar la sucesión. ni surgió un Eliseo como sucesor. La lírica está muerta. arrebatado sobre un carro de fuego. y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos –aún no peinan canas y caminan erectos. que se arropó con sus cobijas. Está muerta. “De muerte natural”. según manifestaron a través de un portavoz. Y aunque murió la vida. en contubernio. igual que Elías en la tempestad. 11 . sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo participan de su fallecimiento y ruegan una oración en su memoria”. se llevaron el cadáver y vino un impostor para dictar un testamento espurio. la cápsula de viento que tenía su espíritu se alzó rumbo a las auras. junto a la cama pobre de madera y espina.

tiene sentencia firme. Importantes detalles en marfil sobre fachada. A reciclar. Sin baños ni aberturas. Únicamente en block. 12 . Destino: comercial o dependencias estatales. y es posible dar curso a la liquidación definitiva del acervo hereditario: PROPIEDADES OFRECIDAS: Gran oportunidad. Se vende torre. tras mil y una ofensivas judiciales.recién ahora el expediente (LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO). Gran profusión de espejos.

en resumen. Forcejearon. para ir por esos barrios). una vez que borraron a todos. con anteojos de culo de botella. y le subió el vestido. comunistas. a la parte de atrás. “Por favor”. Yo no me preocupé cuando se la llevaron. dice el tipo de los dientes y de pronto saca un arma que tenía escondida entre la ropa. y pude verlo todo: ella andaba en su auto (muy caro. los que seguían creyendo en algo todavía. El matadero La lírica está muerta. no es de Brecht. en el recuerdo. Casualmente. muchachos. le pide. yo estaba por ahí. “Yo no me tranquilizo nada”. Un tipo desdentado. A partir de ese punto. (En realidad. a plena luz del día. y el tipo de los dientes se le pegó de atrás. católicos.II. y además el poema. y la tiró sobre el capot del auto. de repente se cruza un camión frigorífico. a hacerles compañía a las reses. “tranquilícese”. (Supongo que a esta altura se imaginan el resto). Vinieron a buscarla después que se cargaron a judíos. El tipo le gritó que fuera para adentro. Fue por semana santa. todo estaba orquestado de antemano). Frenan los dos de golpe. el tipo la golpeó con la culata del arma. etcétera. Y ante la negativa. hay que decirlo. se acelera todo. Se baja ella del auto. se baja del camión y se pone a increparla. Pero ella se negó. y espejeaba ahora al sol. de melena grasienta. Es mentira que todos seamos necesarios. y un torrente de sangre 13 . Ella gritó algo que no recuerdo. (¿Que qué pasó? Perdonen que me vaya por las ramas).

(Explotó de repente.le brotó por la boca. y la luna. joyesca. 14 . La última imagen que me queda en la memoria es la de un taco de ella. partido. en el asfalto. igual que una morcilla que se deja demasiado en el fuego. que rielaba sobre el charco de sangre. Y yo pensé –de eso sí me acuerdo– en la justicia poética). a borbollones.

que plantaron el cuerpo de un doble (¡o de un muñeco!). la cabeza orgullosa cubierta de un matorral de plata. y vínculos con el poder y los servicios de seguridad de una docena de países– la fueron empujando lentamente. No se olviden. las pruebas saltaron a la vista. que cruzó la frontera y está a salvo. No se olviden. yo prefiero recordarla como en la única foto que se filtró a los medios: los ojos que de tan celestes parecían vacíos. los ataques repetidos a su privacidad y las acusaciones –empresas espectrales y legión de proteicos testaferros. ajenos a los hechos. y aunque sostengan que. riéndose de nosotros mientras toma un daikiri que dura para siempre en la postal perpetua del verano del trópico. centímetro a centímetro hasta cruzar el límite. conexiones con las mafias más diversas. y aunque algunos especulan todavía con que vive. hizo estallar en un borrón granate. y nieguen que encontraron su cabeza de turco. fueron ustedes los que la mataron: con sus provocaciones. Personalmente. la mataron ustedes. si de verdad murió. no nieguen que está muerta: es literal. el abdomen broncíneo. la misma que en la inmensa soledad de los llanos. ustedes son culpables. 15 . Alfredo Yabrán La lírica está muerta. sabiéndose cercada. de todos modos juzgan que era necesario.III. una bomba de tiempo que podía explotarle a cualquiera en la cara (¿qué mejor que la suya?).

era de la opinión de los peritos que los profanadores habían hecho el boquete en el vidrio con el fin de distraer: probablemente habrían accedido al cadáver con las llaves y la complicidad de los serenos del cementerio. Las manos Una vez dentro del sepulcro. en el hondo silencio de la bóveda. con colores azul. Sin embargo. que llevaba a los subsuelos. nadie quería hablar. y cuando eran ya la nueve y media de la noche. Bajaron la escalera caracol de mármol blanco. Tras abrir la tapa. en el medio. pero pronto hubo de comprobarse que también estaba agujereado. que debería haber estado sobre el cajón. el juez ordenó abrir las cuatro cerraduras del nicho. Acto seguido. rojo y dorado. estrecha. vieron al fin el cuerpo.IV. tenía sobre el pecho aún la banda 16 . un agujero. y sólo se escuchaba. Luego notarían que faltaba el poema manuscrito depositado por la viuda (“…llega tu mano de amor / como mariposas blancas…”). comenzaron a abrir el ataúd. Pronto apareció un siniestro presagio: comprobaron que había alrededor de veinte golpes en el vidrio blindado y. que lucía sus galas de teniente general. el ruido de los grupos electrógenos. En un principio parecía cerrado.

presidencial. apareció dentro del ataúd. el corte se había hecho más arriba. Dentro del sarcófago se veía la gorra de oficial superior. como momificados. y conservaba su cabello negro pegado al cráneo. La bandera. en cambio. y que había polvillo de los huesos entre el cuerpo y el cajón. pero el sable estaba ausente. donde se le había inyectado tras su muerte formol para evitar que se pudriera. casi intactos. En la otra. unida al cinturón. estaban descubiertas. La muñeca izquierda aparecía seccionada al borde del límite inferior. 17 . Los presentes notaron enseguida que las muñecas del cadáver. Cara y cuerpo se encontraban. Su piel era de una tonalidad marrón verdosa. que antes envolvía el féretro por fuera. Sobre su pecho se halló el rosario que llevaba antes entre las manos. de manera increíble.

para hundirse de nuevo. un fotógrafo que aparece de espaldas. en torno del cadáver se ve una extraña compañía: tres civiles (dos lo observan curiosos y el tercero desvía la mirada). en la muerte. Ernesto Rafael Guevara de la Serna La lírica está muerta. 18 . sino que había venido en testimonio de la luz. Y me imagino lo que estarán diciendo quienes creían en ella para justificarlo (lo de siempre): que no era ella la luz. como si con su toque pudiera reanimarlo. dos gendarmes con cara de asustados. y dos oficiales que visten uniformes con galones: uno mira a la cámara que le apunta el fotógrafo mientras sostiene la cabeza inerte. herida de un balazo en una pierna luego de una emboscada que se había prolongado del mediodía hasta muy tarde. La lírica está muerta. Con los ojos abiertos y la mirada clara. señala con el índice de su mano derecha el lugar donde antes latía el corazón. posando como un cazador con su trofeo. con tres cuartos del cuerpo fuera de cuadro. En esa foto que dio la vuelta al mundo. el cuerpo pareciera querer incorporarse como un Lázaro que volviese a la vida por un instante apenas. Lo cierto es que fue así: era de madrugada cuando la capturamos.V. pero los suyos no la recibieron. el otro. de inmediato. que aparenta tener el mayor rango. que vino entre los suyos.

En esas condiciones.bien entrada la noche. Trasladada al cuartel. y de cómo en el campo. un cálculo preciso de sus padres. sin propósito. a ella que había nacido para todo. aunque remoto-. -aparte de la pierna. Pero por estas latitudes todo crece en desorden. después de tantas noches bajo tierra. sino más bien por algo sagrado. el asma le oprimía los pulmones-. no la podía comprender. yo acá nunca vi uno-. dijo que la belleza era paciencia y nos habló del lirio -pero ¿cómo es un lirio?. la pistola que portaba tenía el cargador vacío. que vine al mundo y me crié salvajemente contra todo y a pesar de todo. así y todo. mientras que para mí era un ciclo regulado no por la urgencia del deseo ni las sordas impresiones del instinto. que era una escuela. al ser interrogada. y yo. como el pasto que surge entre las grietas del asfalto y que los coches pisan al pasar -pero acá no tenemos caminos asfaltados. por la gloria 19 . una inversión de cara hacia el futuro -el tiempo para ella era una flecha que avanzaba con conciencia hacia su conclusión. a dar vueltas en círculos y ver cómo caían uno a uno los compañeros. no podía entender que hubiera abandonado lo que fuera que hubiese dejado atrás (¿la falta de propósito de una existencia cómoda o tal vez el exceso de determinación?) por venir a este páramo en donde todo crece pero nada abunda más que el hambre. hasta que su fusil quedó inutilizado por completo por un disparo que le destruyó el cañón. en combate contra un adversario innumerable pero infinitamente dividido. había persistido en el combate. y autos casi no hay-. además. del tallo verde a la corola blanca irrumpe un día.

Había que matarla. 20 . Pero no dije nada. aprendemos temprano en nuestras vidas que la libertad no es cosa de este mundo. entramos en el aula en donde la teníamos y la matamos como se mata a un animal para comer. (Lo de las manos fue después de muerta. en donde la naturaleza aún existe separada de la voluntad del hombre. Un superior nos dijo que esperáramos para ver si no había contraorden. y que el amor es acto y no potencia. que nos emborracharon para darnos coraje. Me contaron. no es verdad lo que dicen: que no nos atrevíamos. que habían ordenado cortarle la cabeza y que alguien se negó). Llegaba el mediodía.triunfante de una Idea: nosotros. Después se hizo un silencio: mientras la interrogábamos. Nosotros simplemente hicimos lo que nos habían ordenado. pero yo no lo vi. Pasaron unas horas. incluso. Y en cuanto al desenlace que tuvieron los hechos. que no llegó (en la radio ya anunciaban su muerte). que nacemos en este rincón último. y que ni así podíamos. nos había llegado la orden de matarla.

Yo. según mis visitantes. Hubo un escueto intercambio de palabras: la lírica. una gran multitud se iba reuniendo. En eso estaba.VI. llamaron para avisarme que a las seis vendrían a buscarme. No obstante. y con seguridad ya habría fallecido en el momento en que llegásemos allá. 21 . arrodilladas en el suelo húmedo. contra mi costumbre de ser siempre confiado en demasía. cuando aparecieron el doctor y sus hombres. con todas las condiciones a exigir a cambio de la tarea. ante las verjas de la residencia y en algunos jardines aledaños. En la noche del invierno. agonizaba. después de aquella falsa alarma de la anterior semana. en silencio. pero a las cinco de la tarde de esa jornada histórica. resolví por primera vez actuar con orden y cautela. sin embargo. La radio no había anunciado la noticia aún. por elemental cortesía política. Dr. con velas encendidas en las manos. y me dispuse a redactar un borrador. entre ellas no se incluía la financiación. y. iban pasando los días sin que síntoma ninguno viniera a marchitarme la esperanza de que tal vez se hubieran olvidado de mí. que llegaron mucho después de lo anunciado. ya la policía había acordonado toda el área e interrumpido el tránsito. Pedro Ara …y así.

ha pasado a la inmortalidad. muy impresionados. pero. vivía en un barrio extremo y oscuro. acostumbrado a la labor forense. Luego de presentarle una objeción –que sería tal vez más conveniente encargarle el trabajo a algún experto del país–. y ser depositado en una cripta monumental que hemos de construir”. El Presidente quiere que prepare el cadáver. hasta acertar. para exponerlo al pueblo. por el cual di muchas vueltas entre baches y charcos con mi coche. Enseguida. No fue fácil encontrarlo. sencillo. compramos unas cosas 22 . Proseguimos sin contestarles. a las ocho y veinticinco de hoy. No le conté qué haríamos ni dónde. nos preguntaban: “¿Es verdad que la lírica ha muerto?”. que me fue desestimada.rezaban las mujeres. De camino. honrado y fuerte. Nadie sabía quiénes éramos. Pero le hice prometer que lo que aquella noche oyera o viese no lo hablaría ni con su familia. le entregué el borrador de condiciones –aunque sin mencionar las económicas–. Junto a ellas. y el Ministro volvió en pocos minutos con la conformidad presidencial. donde nos escoltaron a un salón. el problema de hallar un ayudante era de más difícil solución: por suerte me acordé de un compatriota. y penetramos en la residencia. cientos o miles de hombres en silentes grupos. al ver que los guardias nos abrían paso. No había tiempo que perder: muy pronto reuní los elementos necesarios. llegó el Ministro y dijo: “La lírica.

de la materia con su cruel tormento. que al verme se dispuso a salir. me miró en un gesto como de súplica y salió apoyándose en sus hijos. libre. Había combatido con fiereza contra los grandes y ahí estaba ahora. a la que no cualquiera llega… 23 . Entramos en la cámara mortuoria los dos juntos. amada. que me dijo al pasar: “¡Dios le ilumine!” Y nos quedamos solos en la estancia. Mi amigo no cabía en su sorpresa al ver que el Presidente le tendía la mano y lo abrazaba. temida. odiada de su tiempo. y pronto llegamos a la casa presidencial. se hallaba la mujer más admirada. y otros médicos. rezaban en voz alta. Pero no debió temer la muerte: la esperó como esperamos a un huésped recibido sin sorpresa. y pronto la siguieron los otros. Un sacerdote a los pies de la muerta. Yacente ante nosotros. ¿Se preparó a morir desde los días rosas de su apogeo? ¿A quién pensaba que encontraría en la otra orilla? Yo apenas sé que en la otra orilla está la Historia. que juntó las manos. prolongando el suplicio. La ciencia la había sometido a una tortura mental. Junto a ella se encontraba su médico.más. corroída hasta el límite. la familia cercana y los amigos. Dormía sobre el lecho para siempre el espectro de una rara y tranquila belleza. con la esperanza del milagro. y al final el sacerdote. La primera en levantarse fue la madre. al fin. derrotada por lo infinitamente pequeño. consumida hasta el extremo de lo imaginable.

disfrazada de mendiga (¿o era de comerciante?). pestilente. abrasivas. con la tácita anuencia de un sereno dormido. De repente. Cuentan que. una brisa del río. hasta que al fin traspuso las murallas circulares. se vistió. de los chongos dotados del harén y los eunucos. sin custodia. exasperada por la complacencia de sus visires. con sus patillas falsas y sus greñas cosméticas. el cuartel de la guardia. Una vez fuera de la ciudadela. caminó por las anchas avenidas donde rugía el tráfico nocturno. entre pilas de cartón mojado por la orina de los perros y la lluvia grasosa. y siguiendo una arteria lateral.VII. unas ráfagas de polvo del desierto. la recibió golpeándola en la cara. chambelanes. alcahuetes y edecanes. como tantas otras veces. y salió del palacio de la cúpula verde y la puerta de oro sin ser notada. Una noche en que hervían el calor y el insomnio. solía salir de noche. Harún al-Rashid La lírica está muerta. seguido del estruendo 24 . y soplaban. rodeada de borrachos que tosían dormidos. oyó un grito. las plazas y los parques y las tiendas a oscuras del mercado. Fueron quedando atrás los altos minaretes ahora silenciosos. a recorrer los últimos barrios de la ciudad para saber lo que en verdad pensaban sus súbditos de ella. vino a parar a un callejón mugriento.

y ya estaba por irse apretando en el puño las bolsitas. hasta que dio con la presencia tranquilizadora de las vías del tren. y continuó bordeando el paredón perimetral. y el trazado de pasillos oscuros. pero uno de los hombres. y atravesó los pasadizos sórdidos hasta la puerta conocida. luego. las casuchas precarias de ladrillo y chapas de desguace. y retomó el camino tantas veces recorrido. y ver la calle principal de tierra. Asustada. entró al cuarto de atrás. sintió miedo. que repetía las facciones de aquel cliente asiduo: soltó una carcajada. que ocultó. Adentro volvió a darse la escena consabida: tras cruzar la primera habitación donde una chica amamantaba a un hijo y los otros dormían en el suelo. y tras mostrársela a los otros. Enseguida divisó la autopista y los pocos edificios que en ese asentamiento se atrevían a alzarse sobre el suelo.de un objeto golpeando contra el piso y unos pasos cercanos. reparó en la efigie impresa en el papel. esta vez. 25 . al contar los billetes. pero los dientes se le hacían agua. Todo fue casi igual que siempre. extrañado y divertido. que rieron. un vasto laberinto de containers a la altura del puerto. Al acercarse. Los mismos hombres de mirada perdida se aburrían frente al televisor. disparó. corrió sin rumbo fijo.

¿cuántos añoran sin saberlo sus oropeles. la eterna adolescencia del espíritu? 26 . hundido entre sus vicios. su esplendor barato.La lírica está muerta. Ya no existe el califato. pero.

y confirmó las señas que habían dado de él sus fabricantes. Ordenó que les dieran un palacio y la plata y el oro que pidiesen. otro súbdito fue enviado ante los sastres para fiscalizar su actividad. y. que sería invisible. Los hombres instalaron sus telares. era la cosa más hermosa del mundo. Luego. En el palacio se presentaron los expertos sastres 27 . y luego otro. La historia la conoce todo el mundo: a la ciudad llegaron unos hombres. y cada uno corroboraba las versiones previas. a todo aquel que en realidad no fuera hijo del padre que creía ser. Entusiasmada con la perspectiva de desenmascarar a los bastardos y asegurarse la pureza étnica de sus dominios. único por su delicadeza y hermosura. y otro. que eran. sin embargo. De vergüenza. según dijeron. Las ropas nuevas La lírica está muerta. su camarero personal. por miedo de que su linaje fuese puesto en tela de juicio.VIII. grandes sastres. Para verlo la soberana despachó a un acólito. y uno de ellos luego de un tiempo fue a anunciar que el traje. que dijo haberlo visto. que ya estaba empezado. y daban a entender que todo el día tejían en el paño. y todos le reclamaron a su soberana que estrenase el vestido. Hasta que vino una gran fiesta. se mostró de acuerdo. tras pedirle audiencia. le ofrecieron coserle un traje con un paño.

un ramillete tembloroso comido por las moscas. Al ser verano. el traje le sentaba muy cómodo. Enseguida hizo su aparición ante las masas congregadas. La lírica está muerta de vergüenza: en la ingle oculta un tímido badajo. la señala. todo envuelto en el ligero celofán del aire. Pronto se hubo cumplimentado la labor y partió a la ciudad la soberana para el desfile.con los paños cortados y cosidos para vestir a la monarca. 28 . y nadie. mientras ríe.

era pasto de piojos y palomas. complaciéndose en ver cómo perdía el equilibrio.IX. ¿qué es lo que querés?” Y respondía ella: “¿Yo…? Morirme. y cuando se cansaban le decían: “¿Qué querés? Pero. quiero”. pendía de los cables de una torre de alta tensión en un suburbio humilde. Cada vez más anciana. Sibila de Cumas La lírica está muerta. 29 . y los chicos del barrio jugaban a golpear con la pelota los barrotes. pero la última vez que fui a tomarle el pulso todavía vivía: confinada a una cárcel de hojalata y alambre (¿o era un bidón de plástico? –la verdad. astrosa y encorvada. no me acuerdo–).

con las manos rezumantes de sangre. Es entonces que toda moderación se pierde y estalla. otros le avientan ramas arrancadas a algún árbol. se vuelven contra ella. la privan del sinfín de aves encantadas por su voz. “Ahí. de las serpientes y el tropel de animales. y la persiguen arrojándole tirsos verdecidos de guirnaldas. desarreglados los cabellos por la suave brisa. al tiempo que tañía la lira. “la que nos desairó”. le dispara una rama que por estar cubierta de follaje deja una marca sin herida. Y uno.X. amansados por el canto se habrían detenido. que lanzada en el aire es derrotada por el concierto de la voz y de la lira. guiaba en procesión los animales. Muerte de Orfeo La lírica está muerta. la divisan desde el borde de un promontorio. y si sirviere de consuelo a alguien. ocurrió que unos hombres. y apuntando a la boca abierta en pleno canto. porque sus proyectiles. en rigor de verdad. otros le tiran rocas. como si le pidiera perdón por semejante atrevimiento. si el estruendo de palmas. ahí está”. la violencia. Eso es un hecho incontestable. al no oírla ya (dichosas ellas porque ahora no sentían) se sonrojaron con su sangre. en su final estaba su principio. ebrios por el licor vertido y el deseo no libado. cornetas y tambores y su ulular frenético no hubiesen sofocado el sonido de la cítara: las piedras. galardón de su triunfo. inofensivos. Mientras que con su canto arrastraba los bosques tras de sí. temeraria. Pero. hechos para otro fin. Unos lanzan terrones. y hacía que las rocas la siguieran. para caer al fin ante sus pies. en mitad del aire. acompañando sus canciones. El arma de otro es una piedra. exclama. Finalmente. Pero en primer lugar. y no faltan 30 .

¡Y cómo te lloraron las aves sin consuelo. el alma se encamina de regreso hacia los vientos. sin poder conmoverlos con su voz. ése es el escenario del prodigio: mientras corriente abajo se deslizan por el medio del río. se entretienen primero con los bueyes. lacrimosas. con el sudor. la cabeza y la lira. te lloraron. porque unos bueyes sometían los campos al arado. exánime. sin mano que la pulse. al expirar. haciéndolos pedazos. y no lejos de allí había unos labriegos que cavaban la tierra para ganar. casualmente juntas. dejando atrás sus herramientas de trabajo: yacen desperdigadas por los campos vacíos palas. 31 . y por primera vez pronunciaba palabras sin efecto.armas a su furor. su fruto. largos rastrillos y pesados azadones. vienen a dar a un río de la zona. apenas sensitivos. Munidos de esas armas. rumbo al mar. dejando caer su cabellera tonsurada como señal de duelo. Sus miembros yacen diseminados en diversos sitios. responden. Por esa misma boca. y la lira. despojan de la luz a quien tendía las manos. se queda balbuciendo un no se qué. suplicante. la lengua todavía murmura. y hasta las duras rocas y los bosques. las orillas. lacrimosa. que tan frecuentemente se plegaran a tu canto! Los árboles. Incluso dicen que a causa de las lágrimas los ríos aumentaron su caudal. y luego se apresuran al plato principal: sacrílegos. que al ver la multitud enardecida huyen. la turba de las fieras. que escucharon las piedras y hasta los animales supieron comprender.

mezclándose hasta casi confundirse con ellos. entre el aburrimiento del trabajo. cuyos ojos se iluminaban sólo si alguien contaba un chisme con malicia trivial. fueron los primeros –como era predecible– en habituarse a aquella vida: pronto trabaron amistad con los locales. De todas formas. huí de la Capital con mi familia a un pueblito perdido en la mitad de la llanura. autos. A los otros –mi mujer y mis hijas. con excepción de la humedad.XI. y yo mismo– nos costó un poco más aclimatarnos. sin apuros. a pesar de que el tiempo era benigno. Los primeros meses transcurrieron felices. ahora la recuerdo con nostalgia agridulce. entre charlas de cerveza. la placidez de aquellos días 32 . fútbol. la vida familiar y las continuas siestas. Fue hace ya muchos años: harto del ajetreo de la urbe. Mis hijos. Sodoma y Gomorra La lírica está muerta. Y aunque muchas veces le pedí a Dios que la matase y terminara con mis sufrimientos. mujeres. Los fines de semana íbamos a la tarde a dar vueltas a la plaza y a saludar con la cabeza siempre a aquellas mismas caras somnolientas. los varones.

cerrando tras de mí la puerta. tras la cansina sencillez de aquellos pajueranos. en apariencia al menos. Entonces uno de los vecinos. y de repente tocaron a la puerta: cuando abrimos. de esa turba enardecida. ya todo el pueblo se encontraba afuera. que era el líder. se ocultaba una perversidad que no quisiera verme obligado a detallar. Fue una noche muy fría. reunido frente a nuestra entrada. pero ellos no tardaron demasiado en percibirlo: un sesgo en la sonrisa.tendría que acabar tarde o temprano: a comienzos de otoño me di cuenta de que. Estábamos sentados a la mesa. Salí. dijo: “¿Dónde están los que vinieron esta noche a verlos? Sáquenlos para que los conozcamos”. un bajar con apuro la mirada al saludar. y les rogué que por favor se fuesen. Así fue que empezaron los recelos mutuos. Conforme avanzó el año y los días se hicieron cada vez más cortos. Cuando advirtieron 33 . la tensión fue incrementándose. sólo de nuestra parte en un comienzo. compartiendo la carne. Casualmente habían venido desde la ciudad unos parientes de visita. el pan y el vino. aunque recién se manifestaría de forma abierta en el invierno. pero ellos se burlaron: “¿Te pensabas que podías venir de la ciudad a decirnos qué hacer?”.

les ofrecieron ir con ellos. tomados de las rejas que guardaban las ventanas. o quizá algo peor. El vapor iba empañando las ventanas más y más. una lluvia ligera comenzó a caer del cielo. Mis parientes. Encandilados. Afuera. hacían morisquetas y gestos de amenaza. de no haber sucedido lo inesperado: un sol de medianoche de repente se alzó por la llanura y se hizo de día. hasta que al fin no se veía ya nada desde el interior. quitándose las prendas que llevaban puestas. los hombres con el torso desnudo y las mujeres en corpiño se pusieron de súbito a bailar a pesar de la lluvia que arreciaba. y desde adentro vimos que la gente levantaba las manos recibiéndola con alegría. mientras. a cambio de que no nos molestaran. entonces. cerraron bien la puerta. los del pueblo cesaron un instante en su violencia. los del pueblo intentaban echarla abajo. entonces. alargaron la mano desde adentro y.que mis esfuerzos eran infructuosos. 34 . Así. aunque no había música. La luz pareció hacerse más intensa afuera y sentimos de pronto que el calor iba aumentando cada vez más rápido: veíamos correr por los cristales. y nos habrían hecho sus prisioneros. y otros. tras meterme en la casa otra vez. una a una. mis hijas se asomaron a la puerta y. y que iban. pero tampoco así pudieron persuadirlos.

Con timidez abrí la puerta. 35 . me dijo: “El humo sube de la tierra como el humo de un horno”. Sin más demora reuní a mis familiares y emprendimos la marcha. un viento helado me golpeó. veía ahora un campo de cenizas y el suelo mismo despedía un vaho vagamente dulzón. iluminada apenas por la luna: en el lugar donde hace instantes se erigiera un pueblo. luego iniciamos la vuelta a la ciudad. y el sudor nos cubría todo el cuerpo. la lluvia retumbaba y hacía imposible que cualquier sonido del exterior llegara hasta nosotros. sin saber muy bien adónde. una vez que dejamos finalmente atrás ese perímetro arrasado que había sido el pueblo. yo le tiré con fuerza de la mano para obligarla a reaccionar. mi mujer se dio vuelta a mirar y. Busqué un abrigo y salí hacia la noche. caminando durante varias horas. con los ojos llorosos y la voz casi quebrada. Al verla rígida. hasta que divisamos el cartel precariamente iluminado de una estación de servicio. Eso duró una hora u hora y media. mientras tanto.ahora turbios. Después sentimos que el calor bajaba y de repente se apagó la luz. En breve llegamos a la ruta y la seguimos. unos goterones. Desde ahí llamamos por teléfono pidiéndoles auxilio a otros parientes. que llegaron al mediodía a rescatarnos.

en que se consumieron mis días. Sin embargo. igual que en todas partes. ahora muchas veces me despierta de noche la sospecha angustiosa de que los habitantes de aquel lugar actuaban en nombre de un amor exactamente igual al mío. para seguir viviendo igual que siempre. y el olvido cedió ante el trabajo diario de desear lo que falta. y me carcome por dentro la certeza de que todo fue en vano: renegar de los otros y de nosotros mismos.de donde nunca más nos volveríamos a mover. el hábito fue haciendo su tarea: pronto el resentimiento por el horror pasado se transformó en olvido. Pasó el tiempo. 36 . Y con su paso.

Sin embargo. O eso dicen: que hace ya veinte años que está ausente. Pero vive. cerrados previamente los accesos. la llamaban– la idea remanida de que el viaje está en el interior de cada uno?) y sueña con el día en que retorne al hogar. en aquel lecho que con sus propias manos construyera en un tronco de olivo. disfrazada de mendiga. la escena que proyecta una y otra vez en su mente es congregar a todos en el patio.XII. e imagina el reencuentro emotivo en esa choza bucólica. Trama ya la alianza de clases con la plebe. alegando alguna excusa. casi. yaciendo con su esposa. que sus huesos se pudren en la tierra o que el mar los arrastra con su oleaje. y aguante con orgullo. Y ya puede verse. relee con insistencia aquel poema célebre de Kavafis (me pregunto: ¿logrará persuadir a quien en una época se jactaba de su ingenio –”la fecunda en ardides”. con música de fondo. En este instante. debidamente lacrimosa. La matanza de los pretendientes La lírica está muerta. y está siempre volviendo. los insultos. los golpes y vejámenes de los que aspiran a usurpar su trono. mientras los pretendientes de su esposa se devoran su hacienda. en la que afianzará su reconquista del poder. su legítima sangre. estoicamente. sola en su barca en medio del océano. Sueña despierta con el hijo único. 37 .

revolverle las tripas con la espada a un enemigo. luego de arrancárselo. mostrarles quién es ella a esos usurpadores. que no hay tierra a la vista y. y matarlos a todos: se imagina con lujo de detalles.y con la sola ayuda de su hijo y de los pocos servidores fieles que le quedan. sacude la cabeza. y matarlos. 38 . Pero un reflujo corrosivo asciende por sus entrañas y le explota súbito en la garganta y la nariz. con lujuria. se tranquiliza al fin y mira al frente y ve que sigue en medio del océano. toma otra vez los remos y hace fuerza. resignada. acribillarle a otro el cuerpo entero con sus proyectiles. Molesta. y rompe aquella ensoñación triunfal. y el corazón de otro palpitante aún en su puño. inspira hondo.

La técnica también estuvo ausente: ni siquiera las tablas precarias de la cruz. el paño avinagrado que alguna vez urdiera con módica pericia mano de hombre. y con su advenimiento. que ocurrió sin testigos. Ha llegado el momento que esperábamos todos. aunque su muerte –mal que les pese a aquellos que hoy se la adjudican– fue sin ceremonia: como cae un árbol. tras dimitir la vieja estirpe de oro. Así es. los clavos enmohecidos. Ya podemos decirlo sin ambages: es el fin de una era. ya va siendo hora de que empecemos a cantar cosas más importantes. Nace un niño de hierro para la poesía. así cayó. y una única incógnita ensombrece el horizonte: ¿conocerá a sus padres sonriendo con dulzura? ¿Les soltará una carcajada amarga? ¿Los verá con desprecio? ¿Con sospecha? Acaso. Finalmente. sin castigo ejemplar. Y un acerbo destino arrastra a los poetas y el crimen de la muerte fraternal. lo que es peor: ¿les pagará la vida y su sostén con una mueca apática? La lírica está muerta. 39 . Nace un niño de hierro para la poesía. Así es. tuvieron parte en el asunto. De la guerra civil La lírica está muerta. Está muerta. se alzará en su lugar una progenie férrea: de todos modos. El magno orden de los siglos se vuelve a barajar en fundación renovada. la corona trenzada con agujas.XIII. sin demasiada premeditación ni marca. tronco sin nombre en la mitad del bosque por donde nadie pasa.

Está muerta. 40 . la mataron como a Abel. No murió como Cristo.desde el momento en que se derramó en la tierra. como una maldición para sus descendientes. el golpe la sorprendió de espaldas. su sangre: fue en un descampado. La lírica está muerta.

2. Lo que el amor les hace a los poetas 41 .

42 .

Les compone el sensorio a los videntes y malditos y demás rebeldes e insurrectos sin razón ni causa poética. y a los perversos polimorfos: y hasta los fetichistas de los pies del verso capitulan a las plantas del amor. Desaloja de su noche oscura a los que piden luz para el poema en las cavernas del sentido. mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago 43 . a los obsesionados con el género y a los degenerados por igual. y a las poetas y poetrices feministas. y a los que fraguan haikus castellanos al itálico modo. que proclaman sin empacho que la lírica está muerta. a los falsarios del silencio. les permite insistir en el error y en sus prolijas parrafadas. a los que envasan sus versos al vacío. a los poetas pansexuales y bisiestos. A los puristas de la voz les corta en seco su dulce lamentar. A los apóstoles del Zeitgeist. El amor lleva al total desastre de la uniformidad a los poetas gay. y les cura el desarreglo razonado de todos los sentidos. con paciencia y mansedumbre. sin importar su orientación o identidad poética. Les sobreviene una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura. y los devuelve sin escalas a la trasnoche de la carne literal. fementidas o veraces. programa ni poética. a los herméticos de lata. Lo que el amor les hace a los poetas. que no distingue ideología.Lo que el amor les hace a los poetas no es trágico: es atroz. y a los maniáticos del ritmo les quiebra las falanges. Les produce una hemorragia palatal a los que comban parcos aforismos diagonales. y estropea el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón para marcar el paso de sus versos. A los vates de la torre de marfil los precipita del penthouse ebúrneo directo a planta baja.

la aniquilan en su afán. identificados. y el deseo mismo de saciar su ansiedad. a los zopencos y palurdos de la poesía: a los que cortan sin razón sus versos diminutos. a los que impostan en su voz vacante los mohines de una infancia lobotomizada. a los que escarban en el éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles. a los que sueltan grandes nombres por la densa fronda de sus poemas.y el páncreas poco a poco deja de funcionar. y en lugar de dar la vida. a los modernos sin pretexto. en polvo. que espolea y multiplica. El amor. en humo. a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas. inadvertidamente. les arruina el pulso. a los jinetes compulsivos. Lo que el amor les hace a los poetas. a los poetas pop y los rockstars del verso. Es un torrente arrollador de prosa. A los que buscan con ahínco y precisión de cirujano la palabra justa. los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte en tierra. a los que quiebran la sintaxis sin saber torcerla. es agudo. es harto inconveniente. a los diseñadores tipográficos del verso. como un grial todo de luz. a los objetivistas sin objeto ni vista. a los ovni-poetas. y a los cultores convencidos de la “prosa poética”. mientras cosen y cantan y se atoran de perdices. diáfana y febril. a los filósofos poetas. en sombra. a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente. voladores o rastreros. como Hansel y Gretel esparcían migas. terminal y fulminante. caprichosos. les nubla las certezas. tirante. a los que exigen que el poema se vista de mendigo. a los videopoetas y performers. a los que creen descubrir la pólvora en sus versos balbucientes. Y a los que con ardor y devoción persiguen un absoluto en el poema. que mueve el sol y a los demás poetas. en progresión exponencial. etcétera: 44 . a los poetas bellos y felices.

tácitas palmaditas en la espalda y comentarios tibios al pasar. enanos. como si fueran en verdad el uno para el otro un agujero negro de opiniones nebulosas. enfriándose. 45 . se absorben entre sí y desaparecen.en polvo enamorado. Y si resulta todavía que entre ellos se aman amorosos los poetas pares. felices en su amor solar sin escansión.

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48 .Se terminó de imprimir en junio de 2011 bajo el cuidado de Ediciones VOX Nicaragua 2070 / 8000 Bahía Blanca Buenos Aires / República Argentina.

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