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ENTREVISTA

PLAZA DE LA CIUDADELA: LUGAR DE GRANDES RITMOS

Jesús Ovalle de 69 años reside en el barrio de Tepito y es maestro de bailes finos de salón y populares.
Cada sábado imparte clases de danzón, mambo, cha-cha-chá, swing, tango, merengue y salsa en la
Plaza de la Ciudadela con el objetivo de dar a conocer las cualidades de cada uno de estos ritmos y así
fomentar la cultura urbana popular de los bailes de salón, tanto en los adultos como en los jóvenes y
niños.

Desde que era un niño, Jesús Ovalle tuvo el


interés por aprender a bailar, “recuerdo que empecé a
moverme como a los diez años, aprendí de manera
empírica, es decir, en los bailes veía cómo la gente se
movía y los imitaba” comenta el maestro.

“Con el tiempo mi asistencia a los salones de baile,


a las kermés y a las vecindades incrementó, lo que
determinó que mi desarrollo en el baile fuera positivo, así
fue como gané varios campeonatos de baile, y después me
dedique a dar clases enseñando diferentes ritmos” dice.

La enseñanza del baile: cuestión de perseverancia

El baile fino de salón no es una actividad fácil debe ser el resultado de la constancia y la
práctica, por ello para los maestros es importante “tener la calma de un santo para poder enseñar a
tanta gente, pues hay mucha gente buena, pero también existe gente muy arítmica que cree que en
una semana puede aprender a bailar tango, swing, mambo, etc. y además de todo concursar”
menciona.
Aprender cualquier baile fino de salón implica conocer la importancia que éstos tienen en la
sociedad, pues es “a través del baile que las personas agregan a su vida diaria todo tipo de hechos
políticos, culturales y sociales que han estado presentes en la historia de nuestro país” dice.

Baile lírico vs. Técnicas

En la actualidad, “la mayoría de las personas no aceptan las técnicas porque no tienen la
disciplina del aprendizaje, y es así cómo se hace presente el baile lírico que es moverse por gusto y
que además se caracteriza por la invención de pasos propios” indica el profesor de baile.

Las técnicas son un elemento importante para cualquier


baile fino de salón “pues éstas establecen un reglamento en el
cual debe de existir cuadraturas en limpio, compás, ritmo,
elegancia, y sobretodo, la simétrica musical que nos indica
cuando entrar, cuando parar y las pausas”. “Es necesario
aprender las técnicas y ya estudiadas aplicar los adornos y las
características de cada uno de los bailes” dice.

La juventud y el baile fino


Hoy en día “los jóvenes están muy desubicados, prefieren irse a los antros a moverse como
les indican en la cabina”. “Los antros son espacios en los que definitivamente no se baila, además
han sido lugares de vicio, en donde se encuentran las drogas y el alcohol factores que han enredado a
los jóvenes y los han llevado a la perdición” menciona Jesús Ovalle.

“El baile del venado, el baile del perrito, el baile del mono, etc. han determinado los pasos
que deben seguirse, cuestión que molesta mucho, pues México tiene en la juventud un gran potencial
para construir un futuro que a través del verdadero baile, cómo lo es el baile fino de salón, puede
crear un lenguaje propio y una identidad cultural real” comenta.

La música contemporánea se encuentra inmersa en el


gusto de los jóvenes, pero es importante señalar que ésta no
cuenta con sonsonetes definidos ni con una estructura
musical fija. “Los jóvenes deberían de no perder nuestra
cultura mexicana a nivel urbano popular, deberían de rescatar los bailes de salón y los populares”
dice.

Salones de baile: herencia para la cultura popular

En la ciudad de México existen salones de baile que


surgieron “en los años de la `Época de Oro` del cine mexicano
como el California, Salón Los Ángeles, el Gran Forum, La
Maraka, el Salón 21, Salón México, incluso hay muchos
salones nuevos como el Caribe, Candela, el Centro de
Convenciones Tlatelolco, Shadow Night’s, la Casa de Cultura
Jesús Reyes Heroles, entre otros”, menciona el maestro.

“Los salones de baile en nuestro país se consolidaron como espacios de diversión que
permitieron y permitirán enriquecer el baile fino de salón” comenta. Los salones de baile, casas de
cultura y plazas públicas, como lo es la Ciudadela son lugares en donde se imparten clases para
aprender los diferentes ritmos: danzón, tango, blues, swing, mambo, cha-cha-chá, paso doble,
cumbia, merengue y rock and roll.

A lo largo de los años ha existido una cuestión, en cuanto a una similitud entre los cabarets y
los salones de baile, pues “muchas empresas han disfrazado los cabaret y los mencionan como salón
de baile”. La realidad radica que “el salón de baile tiene mucha pista y pocas mesas y el cabaret tiene
muchas mesas y poca pista”

Ritmos que llegaron para quedarse…

El baile es y seguirá siendo una expresión artística representativa de cualquier nación, los
ritmos nacen, traspasan fronteras y se quedan enriqueciendo la cultura de cada país, generación tras
generación.

“Ritmos como el rock and roll, swing, mambo, cha-cha-chá,


blues, tango, el son cubano, la
rumba, la guaracha, el bolero,
paso doble, cumbia, merengue,
contienen una estructura musical, además son ritmos que todos los niveles sociales pueden bailar”
explica Jesús Ovalle.

Es así como en nuestro


país los bailes llegaron para quedarse y para conformarse como ritmos que no sólo se caracterizan
por el tipo de música, sino por los pasos que se emplean y los movimientos que se realizan, y
sobretodo, por la importancia del espacio en donde se llevan a cabo.

Plaza de la Ciudadela y el baile fino de salón

“La Plaza de la Ciudadela es un espacio cultural que


nació hace 11 años y sigue vigente con el objetivo de
fomentar los distintos bailes finos de salón como el danzón,
swing, mambo, cha-cha-chá, blues, tango, entre otros.” Cada
sábado la gente se reúne para aprender a bailar y los maestros
de baile son elementos importantes a la hora de practicar y
enseñar.

“La mayoría de las personas que asisten son hombres y damas mayores de edad, aunque
también asisten jóvenes, a quienes considero importante enseñarles a bailar, pues es mejor ver que el
caballero le tome la cintura y la mano a la dama, que ver a un grupo moviéndose sin ton ni son”
comenta el profesor.

Jesús Ovalle imparte clases de baile fino de salón de


manera gratuita (danzón, mambo, cha-cha-chá, swing, tango,
merengue y salsa) cada sábado en la Plaza de la Ciudadela de
11:00 AM a 1:00 PM y de 2:00 PM 4:00 PM con el fin de
fomentar la cultura urbana popular en los jóvenes y en los niños.