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"Entonces comenzaron a circular casi todos visiblemente armados, de día

llevaban pegados al muslo puñales de doble hoja, ocultos bajo la capa; apenas
oscurecía se reunían en bandas y asaltaban a las personas de bien. (...) Esta
asociación para delinquir atraía a masas de jóvenes que nunca antes habían
experimentado deseos de cosas por el estilo y ahora se veían arrastrados por la
perspectiva de una violencia ejercitada sin riesgos... Al perdurar la alarmante
situación sin que interviniese la autoridad de la policía contra los responsables,
su impudicia crecía día tras día". Hasta tal punto que "la gente ya no
aguantaba más, ni siquiera a los menos desenfrenados de los Azules, que
tampoco se salvaban".
La violencia de las hinchadas no es nueva. En el año 532, una batalla entre
fanáticos Verdes y Azules terminó con una masacre. Según contó Procopio de
Cesarea en su Historia Secreta (o Anecdota). la negligencia del emperador
Justiniano llevó la violencia del hipódromo a toda la ciudad.

1989, estadio de Hillsborough (Shefield, Inglaterra): al menos 93 personas


murieron durante una semifinal de la Copa FA que enfrentaba al Liverpool y al
Nottingham Forest.

1985, estadio de Heysel (Bruselas, Bélgica): 39 personas mueren durante la


final de la Copa de Europa, que enfrentaba a la Juventus frente al Liverpool.

Las Barras Bravas

En su "Diagnóstico antropológico de las Barras Bravas y de la violencia ligada


al fútbol", el profesor Andrés Recasens Salvo, antropólogo Social de la
Universidad de Chile, distingue entre espectadores, hinchas y "barristas".
Es en el último grupo es decir el de los barristas en el que hemos concentrado
nuestras reflexiones pues consideramos que es el grupo en que mejor se
pueden ver dos conceptos estudiados durante el curso de Comunicación
Visual V: Virtualidad e inmersión.
Hemos hecho una encuesta entre veintidós personas con un grado diferente de
fanatismo hacia el futbol con resultados sorprendentes. Se hicieron cuatro
preguntas así:
1. ¿En una escala de 1 a 5 qué tan fanático del futbol se considera usted?
2. ¿Cuál es el número mínimo de jugadores con los que un equipo puede
iniciar un partido?
3. ¿Cuál es la circunferencia y el peso reglamentarios de un balón de
futbol?
4. ¿En qué consiste la Regla del Fuera de Lugar?
El mayor número de respuestas acertadas se dio entre los encuestados que
consideraban entre 4 y 5 su nivel de fanatismo.
Lo sorprendente es que aun en este grupo de encuestados, que eran la mitad
del grupo total, la cantidad de respuestas acertadas fue mínima.
Para la pregunta 2 hubo solo dos respuestas acertadas; para la pregunta 3
ninguna y para la pregunta 4 aunque todos afirmaban tener el concepto claro,
tuvieron dificultades para explicarlo por lo que solo se consideraron como
acertadas cuatro respuestas.
El reglamento del futbol está constituido por solo 17 reglas. Así es que parece
sorprendente que aun entre los más versados fanáticos se dé un nivel de
conocimiento tan bajo de las normas que rigen el deporte de sus amores. Las
respuestas correctas de la encuesta están al final de este texto.
Las preguntas que nos surgieron entonces fueron: ¿Cómo se puede ser tan
fanático de un deporte del cual se sabe tan poco? ¿Qué motiva a tantos jóvenes
a querer hacer parte de la horda de seguidores que se reúnen en torno a un
uniforme y unos cánticos remembrando acaso a un ejército medieval?
Seguramente si la encuesta se hubiese enfocada a conocimientos pertinentes a
datos de su equipo como nombre de los jugadores, títulos obtenidos, marcado-
res de partidos clásicos, etc., el nivel de respuestas acertadas habría sido más
alto. Pero con respecto a este aspecto, era necesario establecer cuál era la
motivación que empujaba a los fanáticos a sentirse atraídos por este grupo
social descartando razones. Creemos que con esta pequeña encuesta pudimos
establecer que el conocimiento de las reglas del futbol no era una de ellas.
En fonética se usa la expresión “rasgos pertinentes” para definir los rasgos
fónicos y acústicos de los sonidos que constituyen el lenguaje (R. Jakobson).
Aplicando el concepto al futbol, establecimos que quizás el barrista también
toma los rasgos pertinentes, en este caso los colores del equipo, su escudo, su
historia, sus jugadores, etc., y los convierte en una suerte de lenguaje a través
del cual se identificará y expresará en adelante.
Michel de Certeau (La Práctica de la vida cotidiana) señala que nuestra vida
cotidiana está dominada por la forma en que nuestro cuerpo se relaciona con
su entorno y lo imagina.
Para Daniel Goleman (La Inteligencia Emocional) sicólogo autor de la teoría
sobre la inteligencia emocional, nuestro cerebro está constituido, desde lo
funcional, por una zona racional y una zona emocional. Haciendo una enorme
síntesis de su teoría, ésta sostiene que la zona racional controla los procesos
cognitivos y la zona emocional produce las emociones y las reacciones instinti-
vas. Según el autor mientras la parte racional del cerebro se ha venido desarro-
llando producto de su evolución, la parte emocional contiene instintos atávicos
que fueron imprescindibles herramientas de supervivencia en la era prehistóri-
ca, pero que persisten en nuestros días sin tener una utilidad práctica y se
manifiestan en forma de enojo o pasión desenfrenados. Parece ser que en
nuestro cerebro se vive una cierta lucha de poderes entre lo cognitivo y lo
emocional.
Pierre Levy (¿Qué es lo virtual?) dice que los rituales, las leyes y las reglas son
dispositivos sociales para virtualizar las relaciones basadas en la prevalencia
de la fuerza, los instintos o los deseos. Sin embargo, pareciera que en el caso
de las barras, el contrato opera a la inversa y que propicia un ambiente
perfecto para que a partir de un juego se engendren una serie de rituales en
los cuales están involucrados actos violentos.
Por otro lado, si agregamos a lo anterior que el ser humano es “por naturaleza”
un ser social tenemos aquí los ingredientes necesarios para constituir un
barrista, es decir un ser humano que privilegia, bien por decisión razonada o
bien por puro instinto, la emoción sobre la razón, tal vez atraídos por la
perspectiva de ejercer la violencia amparados en la sensación de seguridad que
proporciona pertenecer a la manada. Sucede aquí una especie de inmersión en
la que el trance liminar (umbral entre el mundo real y la fantasía) del que nos
habla Janet Murray (Hamlet en la holocubierta) es sostenido por la participa-
ción a diferencia de lo que describe Suzane Langer ( Estudio de Estética)
respecto a su traumática experiencia como espectadora infantil de la obra
Peter Pan, en que afirma que es justamente la participación la que rompe con
la inmersión.
Parece lógico explicar en este punto que a lo que se refieren las autoras es a la
inmersión a nivel de espectador en una obra teatral o en un videojuego pero
creemos que la experiencia de barrista en un partido de futbol contiene
elementos de los dos mundos y que lo que allí ocurre es un modo de inmersión
quizás a un nivel superior, basándonos para sostener esto, en las ocasiones en
que ésta es tan fuerte que frecuentemente trasciende al mundo real con sus
violentas y a veces trágicas consecuencias.

Daniel Cruz Rojas Cod. 331194


Alexei Prada Nagai Cod. 331206
Endir Roa Basto Cod. 331207
Jorge Rodríguez Sanclemente Cod. 331208
Respuestas correctas a las preguntas 2, 3 y 4 de la encuesta: (tomadas del
Reglamento del Futbol de la FIFA. versión de julio de2007)

2. REGLA 3 – EL NÚMERO DE JUGADORES

El partido será jugado por dos equipos formados por un máximo de 11 jugadores
cada uno, de los cuales uno jugará como guardameta.
El partido no se iniciará si uno de los equipos tiene menos de siete jugadores.

3. REGLA 2 – EL BALÓN

PROPIEDADES Y MEDIDAS

El balón:
Será esférico, será de cuero u otro material adecuado, tendrá una circunferencia
no superior a 70 cm y no inferior a 68 cm. Tendrá un peso no superior a 450 g y no
inferior a 410 g al comienzo del partido tendrá una presión equivalente a 0,6 – 1,1
atmósferas (600 –1100 g/cm2) al nivel del mar

4. REGLA 11 – POSICIÓN DE FUERA DE JUEGO

El hecho de estar en una posición de fuera de juego no constituye una infracción


en sí. Un jugador estará en posición de fuera de juego sí:
Se encuentra más cerca de la línea de meta contraria que el balón y el
penúltimo adversario.
Un jugador no estará en posición de fuera de juego si:
Se encuentra en su propia mitad de campo o está a la misma altura que el
penúltimo adversario o está a la misma altura que los dos últimos adversarios.