DEL MIEDO HUMANO AL TEMOR DE DIOS

La situación de inseguridad que padecemos actualmente en distintos puntos del territorio mexicano pone en entredicho, entre otras cosas, la salvaguarda de nuestra integridad física y de nuestras familias. Los sentimientos de muchas personas se expresan a diario en forma de miedo, angustia, desesperación, temor, nerviosismo, incertidumbre, impotencia, indignación, resignación y deseos de venganza. Hace unos días me detuve a pensar cuando alguien en el saludo matutino dijo: ¿Cómo te va de balazos? Y entonces supe que no es otra cosa que el reflejo del ambiente de miedo que se ha generado frente a esta inseguridad que nos rodea. La realidad ha superado a la ficción, este fenómeno nos sobrepasa, a tal grado, que la inseguridad nos repliega tímidamente hacia nuestros hogares, lugares que deberían ser recintos de paz y libertad y no trincheras donde nos resguardamos implorando que nadie ose transgredirlos. Es enmedio de estas circunstancias y este ambiente que nos preguntamos. ¿Qué dice nuestra fe al respecto? ¿Cuál es la palabra de los que somos creyentes? La respuesta a estos cuestionamientos es el objetivo de esta reflexión. No olvidemos que en el Antiguo Testamento las guerras del pueblo hebreo llamadas: “guerras de Yavéh”, surgen para acabar con el poder, el desorden moral y la idolatría. Dios mismo lucha por su pueblo, del tal manera que la batalla no acaba cuando el hombre y sus ejércitos quieran, sino cuando Dios quiera. Y cuando el pueblo de Israel le da la espalda a Dios es derrotado y sometido a los países extranjeros. Es por la fuerza de Dios que el hombre vive y solamente por su poder se libera de la guerra y de la esclavitud (Ex 11,21-31). La guerra es producto del mal y

consecuencia del pecado, ¿Qué pecados habrá detrás de esta guerra que presenciamos? ¿Serán algunos tipos de poder? Es por ello que la promesa escatológica dice: “El león pastará con el cabrito y no le hará daño alguno” (Is 11,6-7), porque es promesa de paz. Este es el verdadero plan de Dios para el hombre: que el hombre viva en Paz. Ya en los tiempos nuevos Jesús comienza su misión aclarando que el Reino de Dios es de justicia y de paz, por ello declara: “¿No he venido a traer la paz sino la guerra?” (Lc 12,49-53). Es decir, la guerra espiritual, pues la única batalla que Dios quiere es la que se libra contra las fuerzas del mal que hay en el corazón de todo hombre. Y ante una situación de flagrante y extrema violencia reclama la verdad del ser humano: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” (Jn 8,7), con esto quedamos ciertos que nadie puede agredir o matar a su hermano. El absurdo de la guerra representa para el cristiano la cruz de Cristo, locura y necedad a la vez (I Cor 1,18-19), este es el camino de la conversión, la cruz nos hace desear la paz, la luz y el bien que es Dios mismo. Nuestros sentimientos ante esta situación de violencia, descritos antes, son

20-21). universales y compartidos.26-27) y las palabras de la morenita del Tepeyac. ni el mero fruto del predominio militar o económico. tengamos fe y esperanza: de la violencia y del miedo de la cruz pasemos a paz y la alegría de la resurrección. aquellos que lo llevaron a exclamar: Dios mío. de incertidumbre y de muerte. lo que se nos pide es: creyentes. LA PAZ ES UN DON DE DIOS y al mismo tiempo un proyecto que realizar. al igual te ofrezco a los míos. a nivel nacional e internacional. no. que no es la simple ausencia de la guerra. “No teman al que puede matar el cuerpo.los mismos que tuvo el Jesucristo en su cruz. es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural. del temor a la confianza. Educación en la fe Colegio Rougier Veracruz. me ofrezco a ti sin miedo. México. No neguemos el miedo. la restauración del orden y la paz del resucitado. O la voz de Isabel que descubre la excelsa fe de María que nos dice: “Dichosa tú porque has creído” (Lc 1. pero además. la angustia y el dolor que la situación actual nos causa. moral y espiritual de cada persona y cada pueblo. que destierra hasta el miedo humano: “¿quién podrá separamos del amor de Cristo?: ¿el miedo?. ahí tienes a tu madre” (Jn 19. y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda. Este mensaje de fe ante los acontecimientos violentos que en esta hora nos ha tocado vivir nos hace orar: Señor. para la construcción de un orden social justo y pacífico. Dios mío. pero que nunca se cumplirá totalmente. La fe en Dios es la fuente de una seguridad. NO TEMAN (Jn 20. ni mucho menos de astucias engañosas o de hábiles manipulaciones. 119). En los oídos del cristiano hoy resuena vivamente la indicación de Cristo en la cruz de no dejarnos solos: “Hijo. ¿Por qué me has abandonado? (Mt 27-46). Amén. el cristiano escucha la voz de su Señor que dice: LA PAZ ESTÉ CON USTEDES. por el contrario. como solía llamar el Beato Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” (NP. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales. La paz.45). Qué hermoso es traer a nuestra mente las múltiples escenas del Jesús post-pascual que se presenta en medio de sus apóstoles y les reconforta con su acompañante presencia. sino al que puede matar el alma” (Mt 10. El cristiano lo espera todo de Dios. de zozobra.28). para que se haga tu santa voluntad. 15). en el que la dignidad humana es respetada plenamente”. en medio de esta situación de guerra. (Mensaje del Santo Padre Benedito XVI para la jornada mundial de la paz 2011.35-39). ¿la muerte?” (Romanos 8. tan consistente. Porque como afirma su Santidad el Papa: “El mundo tiene necesidad de Dios. soy de ti y me entrego en confianza y amor. Pasemos del miedo humano al temor de Dios. . Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz.

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