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El poder, la no poder

Empec este artculo con la idea de basarme en una conversacin por Twitter sobre el poder, el gnero y el lenguaje como reflejo de una historia del Estado Nacin. Me fui del terico pensando en el gnero de algunas palabras en castellano en relacin a las mismas palabras en portugus, que desde que me enter de su gnero me llamaron la atencin. Puntualmente, muchas de las palabras que en castellano son masculinas, en portugus son femeninas, como ser el orden a ordem, el viaje a viagem, el rbol a rvore. Eso me lleva a pensar en el origen de las lenguas, y su raz ligada a la historia (colonialista, de conquista, de sumisin) de los pases en relacin a los dems. Cmo el origen machista de la lengua se refleja en la tradicin colonialista de los pases que adoptan la lengua, que la generan, y que son moldeados por ella a la vez. Pero luego vi que las respuestas de @ale_kaufman a la conversacin no estaban: haban sido borradas. A lo que me pregunto: El poder est en la publicidad (entendida sta como la dimensin pblica de las acciones)? Dnde est la privacidad? Cul es la coercin que domina en cada esfera? Es igual para hombres y para mujeres? Entiendo que hay ciertos

condicionantes para el accionar pblico, por parte de un hombre y de una mujer, esencialmente distintos, en este caso, en las redes, en internet, donde las identidades son fcilmente franqueables, ocultables, o incluso renovables. Parto de la base de una igualdad de acceso a las tecnologas o dispositivos para acceder a la red, punto en el que no me interesa detenerme en este momento, y desde ese punto de partida postulo un regreso a una suerte de gora expandida, donde, para bien o para mal, las voces de todos tienen la posibilidad de ser odas, y en simultneo. La idea de saberse en el gora pblica, al alcance de todos, pero sentirse en la seguridad de la privacidad cambia ligeramente la coercin de la publicidad de los dichos y hechos.