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Los educadores colombianos tienen en la REVISTA CULTURA un referente para conocer el pensamiento de la escuela católica frente a los desafíos de su misión

REFLEXIÓN

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Contenido

EDITORIAL

Nuestros Jóvenes

REFLEXIÓN

a las

Educar

generaciones X, Y, Z

P. Alberto Parra S. J. Doctor en Teología, Estrasburgo. Profesor, Investigador y Conferencista.

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CONTEXTO

Culturas juveniles en el siglo XXI

Germán Muñoz González Doctorado Semio-Lingüística, Paris. Doctorado en Ciencias Sociales - CINDE

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ACCIÓN:

Conclusiones y Perspectivas 2º Encuentro Nacional de Jóvenes Conaced

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Jennifer Bonilla Gómez Comunicadora Social, U. Javeriana Comunicadora CONACED

EVALUACIÓN

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Para evaluar en grupo

NOTICIAS

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32 Para evaluar en grupo NOTICIAS 33 EXPERIENCIA Vulnerables Vulnerables nosotros P. Guiller mo

EXPERIENCIA

Vulnerables

Vulnerables nosotros

P. Guiller mo Tan os, SDB Doctor en filosofía. Delegado pastoral de la Inspectoría Salesiana de Argentina Sur.

Jóvenes:

Estéticas, tendencias y consumos

ellos

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Edwin Alonso Montes Marín Rector de la Colegiatura Colombiana, Medellín. Investigador

Rector de la Colegiatura Colombiana, Medellín. Investigador Director - Editor: José Leonardo Rincón, S. J.
Rector de la Colegiatura Colombiana, Medellín. Investigador Director - Editor: José Leonardo Rincón, S. J.
Director - Editor: José Leonardo Rincón, S. J. Coordinación Editorial: Jennifer Bonilla G. Diseño y
Director - Editor: José Leonardo Rincón, S. J.
Coordinación Editorial: Jennifer Bonilla G.
Diseño y Diagramación: Pastor Gaitán S.
Producción: A. T. I. Digital Ltda.
Fotografía: Mauricio Rodríguez • Sxc
Impresión: Worldcolor Colombia.
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NUESTROSJÓVENES E n octubre de 2009 tuvimos en Medellín el 2º Encuen - tro Nacional

NUESTROSJÓVENES

E n octubre de 2009 tuvimos en Medellín el 2º Encuen- tro Nacional de Jóvenes CONACED. La experiencia fue todo un éxito y por eso no solo la vamos a continuar

sino que en este año, para favorecer una masiva participa- ción, la vamos a realizar por regiones, en varias ciudades de nuestro país.

Apenas justo, entonces, retomar en CULTURA, esta te- mática, conocer las conclusiones del Encuentro y aportar nuevas reflexiones. Los jóvenes siempre serán un tema de actualidad para nosotros como educadores. Por eso, no pretendemos aquí ofrecer la “última palabra” sobre el asunto, dado que es un tema siempre inagotable por lo complejo, pero sí insinuar algunos puntos que sirvan de “provocación” y susciten la reflexión y el diálogo constructivo. En esto no hay verdades definitivas y todos lo sabemos pues nuestras jóvenes generaciones están en constante evo- lución y cambio y estas reflexiones son susceptibles de ajustes y mejoras, así que hay que seguirlas complementando.

y mejoras, así que hay que seguirlas complementando. Además, debemos hacer un acto de contrición y

Además, debemos hacer un acto de contrición y reconocer con honestidad que como educa- dores (padres de familia y profesores) no conocemos suficientemente a nuestros hijos y jóvenes estudiantes. Nos mueven muchas veces pre-juicios y se vuelve evidentemente sintomático que nos vamos volviendo viejos cuando añoramos los tiempos pasados como supuestamente mejores y nos escandalizamos de estas jóvenes generaciones.

Hoy no podemos generalizar o absolutizar posturas afirmando que hay una cultura juvenil pues nuestros jóvenes, dispersos en tanta diversidad de circunstancias, lugares y subculturas, nos ofrecen rasgos comunes, derivados de un mundo posmoderno, eso es verdad, pero es verdad también que no se pueden encasillar, o macartizar creyendo que todos son lo mismo, pues hay tantas subculturas y tribus como modos de expresión juveniles.

Ya lo dijimos, pero insisto: las jóvenes generaciones varían en corto tiempo. Es una verdad de Perogrullo que todos sabemos por experiencia: los jóvenes de hoy no son los mismos de hace tres o cinco años, ni tendrán las mismas características de los de dentro de tres o cinco. Uno se sorprende escuchar a jóvenes universitarios, de 20 y 22 años no compartir o incluso disentir de muchas de las actitudes de sus hermanos de 16 y 18: quién lo creyera: ya los separa una brecha generacional!!

Nuestra Revista CULTURA con este número inicia una nueva etapa en su vida: deja de ser una publicación para un círculo reducido de lectores y se abre a todos los educadores de CONACED en el país con una difusión masiva que expresa una intencionalidad clara: la familia de la escuela de CONACED es numerosa, fuerte y comprometida con la educación colombiana y no podemos sino fortalecer nuestra unidad gremial para tener una mayor y mas positiva incidencia en nuestro país.

Así las cosas, los y las invito a disfrutar de los artículos de esta publicación. Un equipo cualificado de grandes maestros nos comparten desde su contexto, sus experiencias y reflexiones, nos invitan a la acción y nos piden evaluarnos para proseguir por la senda del mejoramiento continuo en nuestra vocación de educadores de jóvenes generaciones de estudiantes.

José Leonardo Rincón, S.J. Presidente Nacional de CONACED

José Leonardo Rincón, S.J. Presidente Nacional de CONACED Febrero Febrero - - Marzo Marzo 2010 2010

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Culturas juveniles en el siglo XXI CONTEXTO
Culturas juveniles
en el siglo XXI
CONTEXTO

X Germán Muñoz González

tónoma, nueva sensibilidad artística y social, participación en política y vida ciudadana, construcción del cuerpo y la sexualidad, exploración de la trascendencia y lo sagrado, experimentación con las nuevas tecnologías de la comuni- cación y la información. Aproximarse a las culturas juveniles con ojos curiosos y sin prejuicios permitirá comprender sus “motores de creación”, sus prácticas de resistencia al poder, sus propuestas de nuevos modos de existencia, sus proféti- cas voces en el contexto de graves crisis y sin sentidos, sus contradicciones y sus estallidos de rebeldía. Existe un sentimiento creciente de que nuestra expe- riencia de ‘ser sujetos’- y por tanto nuestro concepto de ‘sujeto’, está atravesando cambios significativos en el con- texto de las sociedades contemporáneas orientadas hacia el consumo y marcadas por la cultura mediática y los avances

tecnológicos. El cine, la música, la televisión, el espectácu- lo, el Internet son polos alrededor de los cuales se articulan identidades, lógicas, y comportamientos. En mayor o me- nor medida asumen funciones de integra-

ción a órdenes sociales, proponen mundos valorativos y estilos, modelos de pensamien- to y diversas formas de vida. Un aspecto muy importante en la cons- titución del sujeto es el hecho que él puede actuar sobre sí mismo y mediante este ejer- cicio estaría en capacidad de elaborar, trans- formar y acceder a cierto modo de ser. “Los procesos de producción de subjetividad

A los adultos, especialmente a padres de familia y educadores, les preocupan cotidianamente agudos problemas que dificultan las relaciones intergenera-

cionales. Desde su punto de vista los niños y jóvenes (en general) han extraviado valores como el respeto a la autori- dad y la observancia de principios morales, cuestionan y di- suelven los vínculos estables en la vida afectiva, toman cre- ciente distancia con las instituciones tradicionales, les falta esfuerzo y disciplina, así como interés real por los asuntos

públicos y la política, aprecio por las raíces culturales, iden- tidad y compromiso, han caído en el facilismo consumista y el capricho contestatario Desde la perspectiva cultural se abre una dimensión des- conocida que facilita romper mitos acerca de ciertos estilos de vida infantil y juvenil que han sido descalificados, sin co- nocer su potencialidad, al reducirlos a etiquetas tales como:

“imitadores de lo foráneo”, “satánicos”, “mo-

El

trabajo investigativo ha mostrado que en las culturas juveniles, íntimamente conectadas con la música (rock, punk, hip hop y tecno- electrónica) se pueden evidenciar novedo- sas formas de creación de sí mismos, formas colectivas de autogestión y solidaridad, re- solución pacífica de conflictos, producción de conocimiento, modelos de moral au-

das pasajeras”, “violentos”, “drogadictos”

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El mundo globalizado en el que se producen hoy las relaciones exige permanentes ajustes de identidad.

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son las diversas maneras que tienen los individuos y colec- tividades para constituirse como sujetos:
son las diversas maneras que tienen los individuos y colec-
tividades para constituirse como sujetos: esos procesos sólo
valen la pena en la medida en que al realizarse, escapen de
los poderes dominantes. Aunque ellos [los sujetos] mismos
se prolonguen en nuevos poderes
tienen en su momento
una espontaneidad rebelde” (Deleuze, G., 1995). Además
de plurales, estas subjetividades son móviles, transicionales
y cambiantes. Se espera que este dinamismo y movimien-
to puedan ser usados para construir nuevas o más abier-
tas configuraciones del sujeto: en el ámbito político podría
significar la creación de nuevos focos de acción y nuevas
formas de ciudadanía que lleven a confrontar públicamen-
te las diversas interpretaciones de los principios de justicia,
igualdad, libertad y derechos humanos provenientes de las
‘nuevas identidades’. En el campo del género, podría llevar al
reconocimiento de opciones no heterosexuales o a la cons-
titución de nuevas sexualidades híbridas. En el dominio de
lo étnico, puede significar la construcción de nociones más
abiertas del ser y la sociedad, basadas en el reconocimiento
de la diferencia y de los flujos de poblaciones nómadas a
nivel nacional, regional y mundial. En el terreno de lo eta-
rio permite ver y comprender más claramente, la presencia
de múltiples universos de sentido, modos de vida, núcleos
ético míticos y políticos que están siendo construidos por
subjetividades localizadas en puntos específicos del ciclo de
vida humano: los niños y los jóvenes, en particular.
Por otra parte, el mundo globalizado en el que se pro-
ducen hoy las relaciones exige permanentes ajustes de
identidad. Se advierte claramente en el panorama cultural,
tanto a nivel nacional como mundial, la presencia de
fuerzas que tienden hacia la búsqueda de orígenes,
raíces de la tradición. Otras eligen entre varias po-
sibilidades nuevas y valiosas propuestas culturales
ofertadas en el escenario social. Otras trabajarían
en la creación de nuevas formas de existencia.
Otras optan, incluso, por algunas de estas posibi-
lidades simultánea o alternativamente. Y en
medio de este vértigo, una cosa es segura :
ellas no constituyen movimientos
sociales y su relación activa con
la política institucional o con pro-
cesos de desarrollo nacional no
es -mayoritariamente-, tan clara o
intencional como la de tales movi-
mientos. Sin embargo, estas culturas
son el lugar de creación de subjetivi-
dades individuales y colectivas, de mo-
dos alternativos de existencia e incluso de
formas artísticas.
En los últimos cincuenta años, la academia ha em-
pezado a pensar a niños y jóvenes en términos concretos
y
localizados, al hacer una lectura de las culturas juveniles
y
su expresión musical. El rock y la TV se han puesto en la
base de una teoría general del empoderamiento cultural, y
las grabaciones de su música y sus imágenes se han con-
vertido así en un medio de diferenciación social. El mayor
énfasis del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos
de Birmingham consistió en explicar la emergencia de cier-
tos estilos juveniles y su capacidad para resolver problemas.
Superar los estereotipos acerca de las modas juveniles, ir
más allá de la categoría ‘clase social’ -reducida a fuerzas de
producción–, no limitarse a pensar dichas culturas como
puras operaciones en la esfera del ocio, separándolas de sus
formas de resistencia y de espacios hegemónicos como es-
cuela, hogar, trabajo, son los desafíos a encarar.
El punto de partida conceptual es el reconocimiento de
los niños y jóvenes -aún desde su etapa escolar- como acto-
res sociales, en su función cultural y productiva y en su
capacidad de acción democrática en tanto sujetos de
derechos para favorecer su pleno ejercicio ciudadano
desde una vida digna.
en las complejas
tramas de las industrias culturales, interactúan crea-
tiva y activamente con textos y objetos culturales (la
de otros puntos
del planeta. Lo hacen completando “espa-
la importancia que desde diversas áreas
del saber se le concede actualmente
dimensión cultural, a la cultura propia
cios en blanco”, llevando a cabo labores
de asimilación, negociación, rechazo o
los movimientos sociales, de las grupa-
lidades, de las nuevas identidades, de
las minorías, de los ‘subalternos’, de los
grupos de usuarios (las denominaciones
sentidos allí en-
contrados. Su
trabajo de recep-
ción se hace con
en experiencias
son muchísimas) para crear posibili-
dades de vida, redefinir las relaciones
sociales y formas viables de existen-
cia en medio de los nuevos órdenes
sociales globales que se están confi-
gurando.
En el contexto de las culturas
infantiles y juveniles, cada vez más
numerosas y complejas, la dinámi-
ca es muy fuerte. Pensamos que
e historias personales, en
contextos culturales y sociales pro-
encuentro entre
jóvenes y TIC permite aproximarse a
los imaginarios juveniles que se ponen
en marcha durante el proceso. El seguir esta
pista requiere ocuparse del receptor construi-
do por los textos y descubrir la existencia de
del sujeto que se
hacen visibles durante este complejo proceso.
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CONTEXTO
CONTEXTO

Cuando el espectro epistemológico se reduce a juegos de espejos y a procesos de identificación y proyección, se niega la posibilidad de pensar la creación de nuevas formas de existencia juvenil o los procesos de autoformación del suje- to presentes en la sociedad contemporánea. La emergencia de una cultura de la imagen frente a la cultura del texto escrito propio de la cultura escolar es uno de los elementos que mayor impacto han producido. Frente a los procesos de diálogo, debate y reflexión, que necesitan siempre un tiempo extendido para poder desa- rrollarse, aparece la sociedad del vértigo, de la fragmenta- ción, del salto de una secuencia a otra. Del mismo modo, emergen las dificultades de los do- centes para concitar y retener la atención de los alumnos, que aparecen como desmotivados y desinteresados, de- rivando en fracasos y deserción. Pensamos que detrás, se hallan razones de formato, tanto como de contenido. Atravesados los alumnos por la cultura del zapping y el clip, por un mundo de imágenes y pantallas con su len- guaje icónico, por la lógica hipertextual en sustitución de la secuencial. Enmarcados por la crisis de la noción tradi- cional de autoridad. Todos estos elementos “externos” van a sumarse en la producción de esta crisis. La “intromisión” en la escuela de las culturas juveniles, producidas por fuera de la institución, entran en conflic- to con la cultura escolar tradicional, que piensa un “su- jeto pedagógico” en retirada frente a las mutaciones de

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la sociedad y la cultura. Los adolescentes llegan ahora a la escuela como portadores de culturas propias, estimu- ladas por los medios y la propaganda, por su legitimación en el sistema de producción de bienes y consumo, y por una nueva relación con la tecnología, que reconfigura el lugar de los saberes y sus poseedores. El sujeto imaginado,

real o fantaseado, estalla, y se diversifican las identidades juveniles. En consecuencia, los jóvenes ingresan con estas dotaciones identitarias, irreductibles en un punto, a una institución homogenizante con dificultades para registrar

procesar aquellas diferencias, que vive como amenazas. En este marco, las instituciones escolares, afincadas en la cultura del libro, del texto y la palabra escrita, tienen dificultades, en la medida en que los jóvenes están in- mersos en una cultura de la velocidad, de la frag- mentación y de la imagen,

y

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de la velocidad, de la frag- mentación y de la imagen, y y los adultos enfrentan

los adultos enfrentan el desafío

de seguir enseñándoles de manera secuencial y en base al texto. Ante los procesos de la lógica secuen- cial tradicional aparece la lógica de los hipertextos y los multimedias, que traba- jan en forma de redes. Al lenguaje del texto

se lo enfrenta con el lenguaje de la imagen. La imagen y el hipertexto remiten a un nue- vo canon. La imagen con su pregnancia e inmediatez, que dificulta la toma de distancia y el hipertexto que liquida el proceso secuencial serial por un protocolo de acceso en paralelo a múltiples opciones de registro. Para alguien socializado en la cultura de la palabra, la imagen se convierte fácil- mente en una trampa, mientras que para alguien socializado en un mundo de imáge- nes, la palabra puede actuar como retardo, como agregado vano. Y para alguien socializado en la cultura del texto lineal, el hipertexto es un laberinto en el cual perder- se y que no lleva a ningún objetivo claro, nos pasea entre relatos, horizontalizando retazos sin pronunciar su discur- so final. Entre tanto, para alguien socializado en el hiper- texto, el texto lineal suele ser pobre, aburrido, y no permite una comprensión de los contextos y las relaciones. Para unos y otros las nociones de tiempo y espacio se modifican con la tecnología produciendo nuevas distan- cias. Y, ya se sabe, las nociones de tiempo y espacio son condiciones a priori del entendimiento. Los jóvenes están entrenados cada vez más en estas categorías de la experiencia que los adultos no compar- timos al haber sido socializados en un contexto diferente. Pero cuando la experiencia se sostiene en formato de clip y entre videojuegos, el hipertexto, la hipermedia, la ins- tantaneidad y con ellas una nueva noción de tiempo y de espacio, hay que pensar en desarrollar nuevos procesos reflexivos porque asistimos a una nueva forma

de organizar y construir el mundo. Sin embargo, hay que tener cuidado, esta nueva realidad no debe llevar a que la institución esco- lar pretenda adaptarse mecánicamente a los nuevos tiempos, y sin embargo, no puede dejar de tenerlos en cuenta. Del mismo modo que contemplar –e integrar– los intereses de los alumnos no significa subordinarse a ellos sino ponerlos en tensión con procesos de aprendizaje y la dotación de conocimien- tos necesarios. ¿A qué se llama, entonces, culturas juveniles en el siglo XXI? Volvamos brevemente la mirada a la genealo- gía de la categoría. Los autores de los estudios culturales concuerdan en que el concepto de juventud no tiene sig- nificado universal. Sin embargo, la ‘edad biológica’ es en sí misma parte de un sistema cultural clasificatorio y no un punto fijo al cual se cuelgan las expectativas sociales. La juventud como edad no tiene características unificadas, ni es un estadio transicional seguro. En consecuencia, la juventud no es tanto una categoría biológica recubierta de consecuencias sociales, como un complejo conjunto de cambiantes clasificaciones culturales atravesadas por la diferencia y la diversidad. Como constructo cultural, el significado de juventud se altera a través del tiempo y el espacio según quién y/o para quién se define. Como constructo discursivo está formado por la vía organizada y estructurada en que hablamos y construimos el ser joven en tanto categoría de per- sonas. Particularmente significativos han sido

el ser joven en tanto categoría de per- sonas. Particularmente significativos han sido Febrero - Marzo
el ser joven en tanto categoría de per- sonas. Particularmente significativos han sido Febrero - Marzo

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›› La juventud se entiende como un asunto espacial, puede ser producida dife- rencialmente en
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La juventud se entiende
como un asunto espacial,
puede ser producida dife-
rencialmente en espacios y
lugares divergentes.
CONTEXTO

(para los académicos) los discursos de estilo, imagen, dife- rencia e identidad. Lo que importa es la forma en que la ambigua cate- goría de juventud se articula con otros discursos de mú- sica, estilo, poder, responsabilidad, esperanza, futuro, etc. “El asunto no es si los diversos discursos acerca de juventud son referencialmente precisos, sino cómo son ellos mismos parte del contexto en el cual la juventud se organiza” (Grossberg,

1992).

Sabemos que el tema de las sub-cultu- ras juveniles ha ocupado un lugar impor- tante en los estudios culturales; la primera cohorte de posgraduados en el CCCS de Birmingham –Hebdige, Clarke, Cohen, McRo- bbie, Willis, Grossberg, etc.– fue parte de la gene- ración del baby-boom y el rock. La cultura juvenil era ‘su cultura’ y tomársela en serio hacía parte de la validación de la cultura popular frente al desdeño de la cultura culta. El grupo que analiza las “subculturas” juveniles en Resis- tance through rituals (Hall and Jefferson, 1976), marca un hito en los estudios culturales con dicha publicación, crean- do una red muy frecuentada por estudiantes y conferen- cistas comprometidos personal o profesionalmente con la

música popular, la moda o el estilo. Más aún, el estudio de las culturas juveniles levanta un importante debate acerca de temas que hacen eco a lo largo y ancho de los estudios culturales, en particular: la clasificación cultural de las perso- nas (los jóvenes), las demarcaciones de clase, raza y género, las cuestiones de espacio, estilo, gusto, medios y sig- nificaciones (e.d. asuntos de cultura), el lugar del consumo en las sociedades capitalistas, el tema crítico de la ‘resistencia’. Pero, es claro que las subculturas no existieron como objetos en sí sino que han sido construidas por sus teóricos (Redhead, 1990). En consecuencia, no deberíamos pre- guntarnos qué es una subcultura sino más bien cómo se ha usado el concepto. Para los es- tudios culturales, el modelo de las subculturas se refiere a un ‘completo modo de vida’ o ‘mapas de sig- nificación’ que hacen inteligible el mundo a sus miembros. El ‘sub’ ha connotado nociones de distinción y diferencia de la sociedad dominante. Entonces, la noción de una autén- tica subcultura depende de su oposición binaria, la idea de una producción mediática en la cultura dominante. El atributo definitorio de las ‘subculturas’, descansa en poner el acento en la distinción entre un grupo cultural/

de las ‘subculturas’, descansa en poner el acento en la distinción entre un grupo cultural/ 10
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social particular y la amplia cultura/sociedad. El énfasis está en las variaciones de la gran

social particular y la amplia cultura/sociedad. El énfasis está en las variaciones de la gran colectividad, que es invariable- mente, pero no sin problemas, posicionada como normal, promedio y dominante. Las subculturas están condena- das a disfrutar de una conciencia de ‘otredad’ o diferencia (Thornton, 1995). De las sub-culturas juveniles y los análisis académicos de las mismas, en el siglo pasado, hemos llegado en el inicio del siglo XXI a nuevas prácticas en los mundos de vida juveni- les, coherentes con el cambio de época. Podemos pregun- tarnos, entonces, si es válido hablar de múltiples culturas juveniles o de una cultura globalizada. De todos modos, recordemos que la juventud es una categoría cultural arti- culada diferencialmente (construida en relación) con clase, género y raza. Además, la juventud se entiende como un asunto espacial, es decir, puede ser producida diferencial-

mente en espacios y lugares divergentes. La juventud se ac- tualiza en clubes, bares, escuelas y parques, lo cual da lugar a todo un rango de significados y comportamientos. Pero, la calle y los centros comerciales se han convertido en zonas cargadas signifi- cativamente y debatidas por cuanto se encuentran entre los espacios cuasi- autónomos que los jóvenes crean como propios. Sin embargo, tam- bién existen áreas en las cuales los adultos se oponen a la presen- cia de jóvenes por perturbar el orden. En el hogar, asuntos de privacidad y límites personales se manifiestan mediante te- mas como el ruido, cuartos con llave, desaseo, horarios de salida

y regreso, que marcan las políti-

cas generacionales al interior de la familia. Pero también existe un cre-

‘global’ están en disputa. En cada cultura juvenil particular esa mezcla es diferente. Realmente,

lo

para la juventud varía según el si- tio.

¿Qué tendríamos que decir de los “reggaetoneros”, los “emos”, y

todas las neo culturas juveniles? Más aún, de las comunidades que viven en las redes sociales (facebook, myspace, hi5, orkut…)

y

life…), acerca de las cuales nos podemos preguntar: ¿son, acaso, nuevas formas de cultura juvenil que tienen su origen en las ciberculturas?

Lo que es una apuesta no es simplemente comprender

la juventud sino el lugar de la cultura, vista menos como

asunto de lugares con raíces que de rutas híbridas y crio-

llizadas en el espacio global. Las culturas juveniles no son puras, auténticas y limitadas localmente; más bien, son productos sincréticos e híbridos de las inte- racciones espaciales. Mejor aún, son ‘conste- laciones de coherencia temporal (entre las cuales podemos identificar las cul- turas locales) ubicadas al interior del espacio social que es el producto de relaciones e interconexiones desde lo más local hasta lo interconti- nental’ (Massey, 1998). Redhead (1990) plantea el reto a la autenticidad de la cul- tura juvenil. Señala que no existe distinción clara entre los medios, la industria cultural y una auténtica subcultura juvenil por oposición a los anteriores; la cuestión es problemática por cuanto esta se encuentra ‘fuertemente influenciada y atravesada por la industria del ocio global, de la cual es parte estructural e integral

el pop’. La ‘muerte de la cultura juvenil’ se define por la irre- levancia del concepto de una auténtica subcultura que jugó un papel prominente en la comprensión de la juventud por parte de los estudios culturales. Y sugiere que el concepto de subcultura ya no es apro- piado –si alguna vez lo fue– dado que el aparato concep-

tual tiene que hacerse cargo de los desarrollos de la cultura musical pop desde la publicación de la principal obra de Hebdige en 1979 (Redhead, 1997). El ‘fin de las subcultu- ras’ se anuncia no porque no existan ya distintas culturas juveniles, sino porque: a) están cada vez más fragmentadas

y, b) la idea de subculturas auténticas libres de la influencia de los medios no se puede sostener. Además porque la ‘re- sistencia’ no se les puede atribuir mecánicamente. Aún así, culturas como el rap mantienen viva la proclama que dice:

otras formas de libertad y de existencia son posibles.

que es o no un símbolo de estatus global

en los mundos virtuales (sims, second

de estatus global en los mundos virtuales (sims, second ciente interés en la globalización y en

ciente interés en la globalización y en

el

la

gencia de marcas como Nike, Levi’s, Playstation, Coca- cola

y MTV permiten la representación comercial de estrellas

internacionales y la subsecuente homogenización de la cul-

tura juvenil. Para otros, los desarrollos de la cultura global, incluyendo los que se refieren a juventud, son más caóticos

y sincréticos en su carácter, al representar culturas híbridas creativas. Para Mercer (1994), estas ‘culturas emergentes de

la hibridación, forjadas de las mezclas de la diáspora africa-

na, asiática y caribeña, son un desafío a la autoridad blanca occidental en cuanto son formas de vida salidas de las ‘con- diciones de crisis y transición’. Las tecnologías de la comunicación han construido mercancías, significados e identificaciones de la cultura ju- venil que pasan a través de las fronteras de razas o estados nación: el rap global, el rave global y la salsa global. Es el producto de la interacción en la cual los términos ‘local’ y

espacio aparentemente transnacional de

‘cultura juvenil’. Para algunos críticos la emer-

y espacio aparentemente transnacional de ‘cultura juvenil’. Para algunos críticos la emer- Febrero - Marzo 2010

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VULNERABLES ELLOS Vulnerables nosotros Aportes para una reflexión sobre la violencia escolar EXPERIENCIA
VULNERABLES ELLOS
Vulnerables nosotros
Aportes para una reflexión
sobre la violencia escolar
EXPERIENCIA

X P. Guillermo Tanos, SDB

Lo mediático de la violencia

L os medios de comunicación refle- jan, con mucha frecuencia, situa- ciones de violencia en los centros

escolares. Estos sucesos suelen adquirir,

en muchas ocasiones, tintes dramá- ticos: profesores que son agredidos por estudiantes o padres de familia, la crueldad entre los mismos estudiantes,

el acoso sexual de profesores hacia sus

alumnos o alumnas

esto? Para los diarios, y los medios en ge- neral, se suele denominar “jóvenes” o “adolescentes” a personas que van de los 12 hasta los 27 años. La noticia que más se publica sobre ellos tiene que ver con la temática de la violencia. Llama la atención que otras realidades como la del abandono, la situación de calle, el trabajo ilegal y el joven y la política son los temas en los que los jóvenes no son

¿Qué hay de todo

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noticia. Los datos estadísticos demues- tran que, en los medios, los que más hablan sobre la violencia juvenil son los agentes policiales y los especialistas. Nunca hay una palabra de los mismos jóvenes sobre estos problemas. En una primera apreciación tene- mos que decir que hay situaciones de violencia en las aulas aunque los me- dios publican, sin mucho rigor, estos episodios desde una imagen de “caos educativo”. No compartimos las visio- nes alarmantes que, desde determina- das posiciones, donde están también las políticas estatales, pretenden crear un estado de opinión que sólo favore- ce el tomar medidas “duras” y “disci- plinarias” que permitan segregar a los “buenos” de los “malos” estudiantes para que los segundos “permitan es- tudiar mejor a los primeros”. Con este tipo de medidas, tan del agrado incluso de algunos sectores conservadores del profesorado, lo que se consigue es fa-

vorecer el fracaso y la expulsión social (y no solo la exclusión educativa)

La vulnerabilidad: contracara de la violencia Los comportamientos actuales, que se manifiestan en el aula, superan la visión clásica de la disciplina que tenemos: faltas de puntualidad, cu- chicheos, risas, cuestionamientos, provocaciones constantes al profe- sor, comentarios hirientes en voz alta acerca del profesor, de un compañero o de la propia tarea, insultos, peque- ñas peleas y robos. El problema más común es la lla- mada “disrupción”, o sea problemas de convivencia entre profesores y alumnos, normalmente en el ámbito del aula. Esta problemática habitual- mente se denomina como falta de disciplina, palabra que se identifica con la adopción de medidas exclusiva- mente punitivas.

Se han visualizado distintas formas de mal trato dentro de la escuela (Bu- llying). Las formas más comunes son, en primer lugar, la verbal (insultos), seguida del abuso físico (peleas, golpes, etc.) y el maltrato por aislamiento social (ignorar, rechazar, no dejar participar). Tampoco debemos desconocer el acoso sexual, la violencia de origen racista y la violencia de género. En el maltrato se participa como agresor, víctima y espectador. La situación es todavía más lamenta- ble cuando la víctima lo es por padecer alguna discapacidad psíquica o física o, y es lo más común, por ser diferente. La ex- periencia nos dicen que las víctimas, por supuesto, pero también los agresores y los meros espectadores de estas agresio- nes pueden padecer por largo tiempo de las consecuencias de su participación en estas actuaciones. Lo cierto es que estos nuevos fenó- menos han provocado una disminución en el rendimiento escolar de los alumnos y en el rendimiento profesional de los docentes. En estos originan frecuente- mente serias alteraciones psíquicas (el estrés, la fatiga psíquica, la depresión y el síndrome del burnout (también llamado síndrome de “estar quemado” o de des- gaste profesional). La vulnerabilidad es la dimensión transversal en esta realidad educativa; vulnerables son los educandos y vul- nerables son los educadores. El con- texto de indefensión e inseguridad es el rasgo propio de nuestro tiempo, incluyendo la pobreza y la exclusión (expulsión). La “contracara” de una cultura violenta es una cultura de la vulnerabilidad donde los adolescen- tes y jóvenes están desprotegidos, estigmatizados por la sociedad, por la escuela, por la misma familia e incluso por ciertas propuestas de educación en la fe. Esto lleva a diversos com- portamientos como la soledad y el desamparo, la baja autoestima, la identidad sexual no asumida, el sen- timiento de omnipotencia, y la falta de proyección en la vida.

del adulto e incapaz de tomar decisiones autónomas, limitándolo a un rol pasivo

que consiste en la capacidad de perma-

necer en silencio, quieto y limitándose a acatar consignas impuestas.

Hoy, el educando es considerado “sujeto de derechos” (que tienen la ca- racterística de ser de orden público, irrenunciables,

interdependien-

tes, indivisibles e intransigibles), y como tal un ser activo, que debe ser escuchado

y considerado

en sus manifestaciones. Los Estados se

comprometieron, al firmar el Tratado Internacional sobre estos derechos, a to-

mar todas las medidas legislativas y ad-

ministrativas adecuadas para asegurarlos constitucionalmente. La escuela puede ser la primera ge- neradora de violencia cuando en cual- quier procedimiento, ya sea por acción o por omisión, amparado por el poder institucional, vulnera los derechos bási- cos del menor. Esta práctica hace posible la siguiente pregunta: ¿Qué otra cosa sino una forma de la administración del poder es el siste- ma educativo? Foucault estudia profun- damente la relación que existe entre el saber y el poder en un examen

evaluador: “El examen combina técnicas de jerarquía que vigila y las de la sanción que normaliza. Es una mirada normaliza- dora, una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar.” (FOUCAULT, 2008). La evaluación puede llegar a convertirse en uno de los mecanismos más podero- sos de control social y educativo. Una de sus principales causas de violencia suele

ser el sentimiento (provo- cado, muchas veces, por actitudes concretas) de

los educandos de haber recibido un trato injusto, lo que provoca una intensa hostilidad hacia la escuela y la tendencia a asociar la violencia con el poder. Hay una violencia sutil de la escuela cuando sus aulas son reducidas, cuan- do las dependencias están envejecidas, descuidadas y carentes de atractivos, por ejemplo en el modo de disponer los bancos y en la arquitectura en general, y sobre todo, cuando faltan espacios (pa- tios) para los recreos y para el ocio.

›› Otras formas de violencia institucional son las largas

jornadas lectivas.

de violencia institucional son las largas jornadas lectivas. El saber y el poder El educando, en

El saber y el poder El educando, en otros paradigmas, era considerado como un ser dependiente

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EXPERIENCIA

Otras formas de violencia institucio-

nal son las largas jornadas lectivas. con cambios de profesores cada hora, so- bre contenidos excesivamente acade- micistas, impartidos con metodologías pasivas, sin planteamientos serios de atención a la diversidad y

fórmulas rígidas y

unidireccionales. Un anonimato institu- cional, la falta de participación en las decisiones por parte de los edu- candos o solo una relación con ellos que se basa en la transmisión

solo una relación con ellos que se basa en la transmisión de conocimientos son, tam- bién,

de conocimientos son, tam- bién, formas solapadas de violencia. Pero no sólo estos condicionantes físicos o de organización se asocian a la violencia, sino también las reglas de funcionamiento, la gestión autoritaria y las relaciones oportunistas de los do- centes.

Variables para un análisis integral Presentamos algunas variables para un análisis integral de la violencia escolar. No son “recetas” para dar una solución al problema, sino que procuran ser el inicio de un diálogo con todos los ac- tores de la comunidad educativa.

No aislar el problema de un con- texto. No se debe abordar una si- tuación de violencia como una con- ducta aislada de un contexto donde conviven otras conductas. Una re- acción violenta puede significar un tejido de otras situaciones que sub- yace en un clima de interacción.

No ceder a un análisis simplista. Creer que, ante un hecho de violen- cia, hay algunos que son culpables y otros inocentes es simplificar la pro- blemática dando una solución pasa- jera de una cuestión que puede ser más de fondo. Debemos no ceder a los planteos iniciales que suelen ser rápidos y prejuiciosos

Asumir el problema con la com- plejidad de causas. Cualquier conducta violenta prefigura una cantidad de causas que subyace

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en la misma comunidad educativa. Buscar y conformarse con una sola causa que explicite una mirada del problema es relativizar las cuestiones más profundas. Se necesita una mi- rada “sistémica” es decir una mirada de conjunto para evitar intervencio- nes individuales a situaciones más complejas.

ficación que antes se nos escapaban, cuando vamos ampliando el círculo de comprensión de lo que nos rodea.

cuando establecemos un puente entre reflexión y acción, entre ex- periencia y conceptualización, entre teoría y práctica.

cuando equilibramos e integramos lo sensorial, lo racional, lo emocio- nal, lo ético, lo personal y lo social, en una perspectiva de ser para sí y ser para los otros.

cuando promovemos el pensa- miento divergente, a través de la ten- sión, de la búsqueda; y a través de la organización e integración.

cuando favorecemos la interacción con los otros y con el mundo ex- terior. Los alumnos comprenden mejor el contexto equilibrando los procesos de interacción y de interio- rización.

cuando el educador es creíble y está comprometido con su acción. El mismo mensaje transmitido por una persona o por otra puede tener un peso diferente, dependiendo de quien dice y de como lo dice o hace.

cuando sabemos desarrollar el estí- mulo. La motivación del educador muestra que vale la pena invertir en tiempos y recursos para favorecer el conocimiento. Un profesor que transmite credibilidad facilita la co- municación con los educandos y es- timula su disposición para aprender.

cuando el conocimiento brinda gozo, porque gusta un cierto asun- to, o una búsqueda. El juego, el ambiente agradable y el estímulo positivo promueve el proceso edu- cativo.

Prevenir la violencia es “volver” al territorio de los jóvenes La mejor prevención de la violencia es una vuelta significativa hacia la realidad de los adolescentes y jóvenes. Sólo se entiende a los jóvenes, si se hace un profundo proceso de acercamiento, simpatía y compasión (“padecer con”), sin caer en formas más o menos sola- padas de “paternalismos o muchachis- mos.” Es un “estar con ellos” percibien- do según sus ojos, comprendiendo según sus símbolos, entendiendo sus emociones. Esto nos lleva a recorrer nuevos ca- minos, atravesar fronteras, correr ries- gos, asumir en nosotros los fracasos y los dolores de los adolescentes y jóve- nes. Prevenir educando implica involu- crarnos, de alguna manera en la suerte y en la historia de los mismos adoles- centes y jóvenes. Por tanto, prevenimos educando:

cuando establecemos vínculos y lazos de unidad entre lo que esta- ba suelto, caótico, y disperso, y lo integramos en un nuevo contexto, dándolo sig- nificado al encontrar un nuevo sentido. cuando descubrimos nuevas dimensiones de signi-

contexto, dándolo sig - nificado al encontrar un nuevo sentido. • cuando descubrimos nuevas dimensiones de

Los mejores de la Educación en el 2009

están en CONACED

Los mejores de la Educación en el 2009 están en CONACED F inalizando el año pasado,

F inalizando el año pasado, el Ministerio de Educación Nacional

llevó a cabo la Ceremonia de Reconocimiento a los Mejores en

Educación, que premió a las personas, programas e instituciones,

que con sus iniciativas lideraron el mejoramiento de la calidad educa-

tiva en nuestro país en el 2009.

La ceremonia contó con la presencia del Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, la Ministra de Educación, Cecilia María Vélez, quien fue la encargada de hacer la apertura; la Viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media, Isabel Segovia; el Viceministro de Educación Superior, Gabriel Burgos Mantilla, la Directora del Icfes, Marga- rita Peña y la Directora del Icetex, Martha Lucía Villegas. El Padre José Leonardo Rincón S.J, nuestro Presidente Nacional, fue condecorado con la medalla Simón Bolívar Orden Gran Maestro, por sus importantes logros en el fortalecimiento institucional de la educación co- lombiana en sus 26 años de labores; una distinción que sin duda, destacó una vida de entrega, orgullo de la Confe- deración. Los Colegios San Ignacio de Loyola de Medellín y La Presentación de Duitama, fueron galardonados como los Mejores en Calidad Educativa. Sus rectores, el Padre Horacio Arango y la Hermana Luz Nelly Quintana, respec- tivamente, fueron los encargados de recibir este premio en nombre de sus instituciones. Por su parte, 12 alumnos de colegios pertenecientes a CONACED, recibieron el premio al Mejor ICFES por Departamento:

1. Antioquia: Andrés Duque Solís, Colegio Seminario Corazonista

2. Bolívar: Valentina Romero Silva, Colegio de Nuestra Señora de la Candelaria

3. Boyacá: Camilo Ernesto Forero Junco, Colegio Los Ángeles

4. Caldas: Julián Pérez Prado, Liceo Arquidiocesano de Nuestra Señora

5. Cauca: Julián Camilo Velásquez Paz, Colegio Nuestra Señora de Fátima

6. Córdoba: Heriberto David Solano Sarmiento, Fundación Educativa de Montelíbano

7. Meta: David Leonardo Ardila Herrera, Colegio La Salle

8. Nariño: David Ricardo Luna Vinueza, Colegio de San Francisco Javier

9. Norte de Santander: Edwin Hernando Solano Araque, Colegio Sagrado Corazón de Jesús Bethlemitas

10. Risaralda: Miguel Ángel Hernández Calderón, Colegio La Salle

11. Tolima: Muriel Felipe Pérez Ortiz, Colegio Tolimense

12. Valle del Cauca: Jorge Francisco José Barreras Cortés, Colegio Hispanoamericano

Francisco José Barreras Cortés, Colegio Hispanoamericano En total, 15 premios fueron recibidos por personas e

En total, 15 premios fueron recibidos por personas e instituciones pertenecientes a CONACED.

Con estos importantes reconocimientos para CONACED, esta ceremonia nos dejó la confianza de que es posible trabajar unidos por el mejoramiento de la calidad educativa en Colombia. Animados y optimistas, reconocemos que aún hay mucho por hacer en este 2010 con nuestros mejores propósitos para seguir aportando al desarrollo del país.

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EXPERIENCIA
EXPERIENCIA

JÓVENES:

ESTÉTICAS, TENDENCIAS Y CONSUMOS

X Edwin Alonso Montes Marín

N o es nada sencillo hablar de los jóvenes. Aunque abundan los estudios acerca de ellos y sentimos una necesidad de conocerlos, no resulta fácil dicho pro-

pósito. En especial porque la mayoría de nosotros no somos jóvenes y abordamos una realidad de la cual ellos mismos preferirían hablarnos, y así, no correr el riesgo de utilizarlos subjetivamente para seguir alimentando nuestros imagina- rios personales y colectivos, nuestras proyecciones y justifi- caciones de adultos. No se puede hablar de juventud como si se tratara de algo real y uniforme, es más, en la actualidad resulta inútil la categoría sociológica de juventud, pues “no hay juventud sino jóvenes” Ser joven hoy es algo bien relativo: una realidad cada vez menos en función de la biología y más determinada por la cultura y la sociedad. Por lo tanto, hablando propiamente, “no hay problemas o cuestiones juveniles, sino problemas sociales que se refle- jan o condensan en los jóvenes” 1 Al desarrollar mis lecturas e interpretaciones sobre los escenarios juveniles urbanos, no pretendo realizar una radio- grafía de la juventud que tal vez de manera irresponsable,

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confluya en una vulgar caricatura de la misma. Me propongo de manera respetuosa, una aproximación, que desde mi ex- periencia y búsqueda personal, con bases sociológicas, an- tropológicas, Psicológicas, pero también con ciertas claves interpretativas, nos posibilite entender lo que sucede con los jóvenes en su devenir histórico, abordando su contexto. Identificar y analizar las características de nuestros jóve- nes, nos permitirá una mayor comprensión de su realidad, de sus necesidades concretas, sus formas de codificación y comunicación, su manera de ver el mundo e interactuar con el, construyendo mecanismos de intervención o de media- ción, dotados de una gran fortaleza pedagógica y didáctica, que sin duda alguna otorgará de mayor sentido, significado y eficacia, nuestra labor en el proceso educativo. Un elemento fun- damental del acto edu- cativo, lo constituye el proceso de construc- ción de la personalidad del individuo, en don- de intervienen diversos factores: genéticos, ét- nicos, históricos, expe- rienciales y relacionales.

en don- de intervienen diversos factores: genéticos, ét - nicos, históricos, expe - rienciales y relacionales.

Para nuestros jóvenes, el grupo de iguales (grupo de amigos, combo, parche, entre otros), se constituye en re-

ferente fundamental, motivo por el cual, las denominadas “tribus urbanas” deben ser consideradas como factor deter- minante en el proceso de búsqueda de elementos para construir una identidad

personal por parte de ellos. Michel Maffesoli, tratando de la base de la socialidad contemporánea, ha lla- mado la atención sobre lo que parece fundamentar el principio vital de estas

nuevas agrupaciones:

“Reposa sobre una paradoja esencial, el vaivén constante que se establece entre la masificación creciente y el desarrollo de microgrupos que denominaré “tribus”. Se trata aquí de la tensión fundadora que me pare- ce que caracteriza la socialidad de este fin de siglo. La masa, o el pueblo, a diferencia del proletariado o de otras clases, no reposan en una lógica de la identidad; sin fin preciso, no son los sujetos de una historia en marcha. La me- táfora de la tribu en sí misma permite dar cuenta del pro- ceso de desindividualización, de la saturación de la función que le es inherente, y de la acentuación del papel que cada persona está llamada a jugar en su seno. Está claro que así como las masas están en perpetua efervescencia, las tribus que cristalizan en ella no son estables, y las personas que las componen pueden evolucionar de unas a otras”. 2 Considero que debemos evitar caer en extremos, ya sea, como “apologistas de los jóvenes” ó “apocalipticos” frente a todos los factores que los acompañan. Es muy importante evitar la “generalización”, pues esta hace mucho daño, en especial cuando nos referimos a adolescentes, seres en pro- ceso de formación y de construcción de una identidad. Debemos asumir una actitud de escucha frente al gri- to que los jóvenes están lanzando a la sociedad, para que volcando nuestra mirada hacia ellos, leamos sus capitales simbólicos y los saquemos del “abandono” al cual los hemos sometido desde la familia, la escuela y la actual sociedad hiperindividualista.

consumo en todos los rincones del planeta. Es así, como una expresión estética desde el vestido y el baile, se consti- tuye en oleada de carácter mundial que agrupa virtualmen- te a los jóvenes del planeta, euforizados por lo novedoso, el presente, el consumo y el impacto de lo inmediato.

“Todos están, en efecto, invitados a modelar su propia imagen, a adaptar- se, a mantenerse, y a reciclarse. El culto de la juventud y del cuerpo avanzan al unísono, reclaman la misma atención

constante hacia uno mismo, la misma vi- gilancia narcisista y la misma obligación de información y adaptación a las novedades”. 3 Para los jóvenes, la sociedad de consumo se entiende como un nuevo sistema de sociedad, de socialización, de sujeto, de forma de ser y de estar en el mundo, incluso como un valor que no se puede reducir a la estimu- lación de necesidades y al hedonismo. En estos consumos de masa, adquiere una gran importancia la expresión estética, enten- dida como cierto tipo de fenómenos particu- larmente resbaladizos, mutantes y difíciles de definir. En la escena mundial, muchos jóvenes en- cuentran en estas manifestaciones un agente de personalización, en una sociedad en donde han desapare- cido las grandes identidades sociales, los modelos, varian- do la forma tradicional de construir identidad personal, en muchos casos desde la confusión, sintiéndose así, obliga- dos, a escoger y cambiar constantemente los elementos que fundan su modo de ver, entender y vivir la vida, posi- bilitando una cultura de masas que estimula la homoge- neidad de los seres, reivindicando el individualismo y los valores hedonistas. Todo lo anterior desde una “cultura global de consumo” en la cual de una u otra manera estamos todos inmersos. “La oferta abismal del con- sumo desmultiplica las refe- rencias y modelos, destruye las formulas imperativas, exa- cerba el deseo de ser integral- mente uno mismo y de gozar de la vida, transforma a cada uno en un operador perma- nente de selección y combi- nación libre, es un vector de diferenciación de los seres” 4

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Para los jóvenes, la sociedad de consumo se entiende como un nuevo sistema de sociedad

de consumo se entiende como un nuevo sistema de sociedad Los jóvenes en el escenario cultural
de consumo se entiende como un nuevo sistema de sociedad Los jóvenes en el escenario cultural

Los jóvenes en el escenario cultural de masa. Es importante recordar que como efecto de los mass me- dia, en especial: la internet y la televisión internacional, se logró consolidar una cultura de mundialidad en la cual, las circunstancias infantiles y juveniles, pasaron de ser rea- lidades de carácter regional y/o nacional, a circunstancias de carácter mundial, mani- festadas en coincidencias de

Estéticas Juveniles: ¿Cultura de la obsolescencia? Así como “no hay historia de la estética sino de las teorías estéticas”, 5 tampoco es posible hablar de una disciplina que se

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ocupe de solo una de las categorías estéticas, las cuales son múltiples desde las teorías

ocupe de solo una de las categorías estéticas, las cuales son múltiples desde las teorías y tendencias filosóficas. Cuando abordamos las estéticas juveniles contemporá- neas, nos referimos a la “prosaica”: la estética en la vida coti- diana, es decir, una socioestética (la estética de la vida social), en cuanto práctica social de legitimación de ciertos objetos para la contemplación artística. Esta tiene que ver con un sinnúmero de variables y mixturas, que se van sucediendo en un devenir constante, de acuerdo a las circunstancias epoca- les caracterizadas por mutaciones vertiginosas, más en sus formas que en sus contenidos. Es muy importante superar la fascinación por las apa- riencias ligada a los estereotipos y pasar a preguntarnos por los mensajes que subyacen en las estéticas juveniles actua- les. Solo algunas de ellas, tienen relación directa con alguna postura, reacción, propuesta y/o filosofía frente al orden, ins- titución y/o medio social. La mayoría, responden a la diná- mica de consumo, propia de preadolescentes y adolescentes en proceso de formación. En consecuencia, no toda nueva manifestación o tendencia juvenil se debe entender como movimiento, cultura ni mucho menos, tribu. Sin proponérse- lo, sin conceptualizarlo, los jóvenes nos están comunicando muchas de las coordenadas que nos pueden aproximar a su realidad, y en consecuencia, permitirnos conocerla objetiva y auténticamente. Es así, como el reciclaje de múltiples estilos se fusiona para generar otra “nueva” manifestación estética contempo- ránea, las cuales no pasan de ser oleadas efímeras de moda emergente. Al tiempo, se vienen consolidando las que serán protagonistas: la estética andrógina, el krumping, el stap-vp, el jabbawockeez, la electro, el crank, entre otras, permitiendo comprender las estéticas juveniles como la dinámica de la obsolescencia de los signos, sentidos, significados y signifi- cantes.

Jóvenes: vida, creatividad e inteligencia cinestésico- corporal.

equivalen no sólo a una opción estética, sino, en alto porcentaje, al nivel de frus- tración que experimentan en una sociedad vacía y sin sentido. Igual- mente, me colma de alegría y espe- ranza, encontrar una inmensa ma- yoría que no se resignan ni asumen el roll de victimas y/o condenados, y “a pesar de todo”, optan por vivir y ser felices, “viven a colores”. Estos colores nos hablan de sus potencialidades, acti- tudes y vivencias. Podemos afirmar que la mayoría de los jóvenes actua- les son fundamentalmente eróticos, entendiendo la erótica como la expresión de la vida en todas sus dimensiones, tal como lo afirma Georges Bataille : “El erotismo es todo el fluir de la vida, es la aprobación de la vida”. Se trata de una generación emergente que quiere vivir in- tensamente, encontrarle sentido a la vida, chupándole el tué- tano hasta lo más profundo, como nos lo recuerda el poeta Horacio en su “Carpe Diem”. Lograr que ellos asuman una actitud que supere el pre- sentismo, la aceleridad, el sin sentido y el vacío de la ausencia de sí mismos, constituyen entre otros, retos fundamentales para la sociedad actual, los cuales se deben asumir desde la familia, la escuela, la iglesia y las políticas públicas. Deslizarse en las calles sobre un skate, saltar aceras con patines y bicicletas, bailar en una esquina o en un parque, conversar entre iguales o catar silencios, son medios que ellos utilizan para convertir el gris monótono de la ciudad, en un escenario apasionante, rompiendo con la introversión y el ais- lamiento, desarrollando así, la erótica de la vida. Si los observas, sus vestidos como texto visual, sus gestos y bailes como expresión corporal, comunican siempre un men- saje implícito. Así, el conjunto de elementos que confluyen en una reunión de “iguales”, se convierte en un producto a través del cual se están comunicando creativamente,

eligiendo lenguajes expresivos tales como el baile, el vestido, los capitales simbólicos, entre otros. “Aquí la creatividad representa una descarga del potencial afectivo que se acumula por efectos de la represión, por no descargarse; y solo se exterioriza

manifestaciones creativas u oníricas. Esta expe-

riencia proporciona placer, tranquilidad, aliviamien- to en el individuo, siendo así, un componente importante de la liberación y por lo tanto de la educación y la salud mental”. 6 La extraordinaria destreza ejecutando movimientos en claves de forma y tiempo, la combinación de cualidades de “distancia, intensidad, relaciones espaciales y fuerza varia- das, nos permiten mirar la inteligencia corporal en su forma más pura”. Descubro en el movimiento de sus cuer- pos, una actitud indagadora, propia de quien

más pura”. Descubro en el movimiento de sus cuer- pos, una actitud indagadora, propia de quien
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no se detiene, lanzándose de manera positiva a la búsqueda de nuevas posibilidades, a la superación de sí mismo, a la ob- tención de experiencias nuevas, ideas, conocimientos prácti- cos, reales y útiles De múltiples maneras, los jóvenes nos están mostrando su inmenso potencial, dentro y fuera del aula. Ese grito lo acompaña la realidad adulta que no sabe cómo desarrollar dicho potencial. La pésima formación pedagógica, característica de la pé- sima e inútil educación colombiana, ha gestado “educado- res” que carecen de criterios pedagógicos y educativos, en consecuencia, el acto educativo carece de método, didáctica, pedagogía, pertinencia y coherencia histórica. Es en ese contexto en donde sigue primando una “educa- ción” (si es que se puede llamar así), macrocefálica, centrada en el cerebro y en la acumulación de datos sin generar proce- sos de pensamiento, instaurando la hegemonía de la cabeza, no del cuerpo, sin comprender que lo uno no elimina lo otro. Tal como afirma Howard Gardner, “Ha pasado el mo- mento de admirar una inteligencia concebida de acuerdo con moldes limitados: es indispensable comprender la com- plejidad de la inteligencia múltiple”. 7 Se trata de la emergen- cia de otras inteligencias que nuestros jóvenes utilizan y que en nuestro medio no han sido desarrolladas. Tal es el caso de la emergencia de una inteligencia cines- tesicocorporal. “Una característica de este tipo de inteligencia es la habilidad para emplear el cuerpo en formas muy dife- renciadas y hábiles, para propósitos expresivos al igual que orientados a metas”. 8 A partir de ella podemos desarrollar las múltiples inteli- gencias, pues finalmente no se puede obtener algo, sólo por medio del ejercicio de una sola inteligencia. En el baile por ejemplo, están incluidos varios dominios intelectuales. ¿Es posible que haciendo esta conexión, podamos desa- rrollar en nuestros jóvenes, altas competencias en matemá- ticas, física, química, filosofía, entre otras? De acuerdo con la experiencia podemos afirmar que sí, y más aún, obtener ex- celentes efectos en aspectos actitudinales y emocionales. Es la posibilidad de captar la frecuencia adecuada para activar auténticos procesos de formación, aprendizajes y de pensa- miento creativo. “El movimiento es una operación mental extremada- mente importante. Es fundamental para la creatividad. Es casi imposible ser creativo sin tener cierta destreza en el movimiento”. 9 Lo que advierto es una generación con un alto potencial que no encuentra quien comprenda la realidad de sus lógicas de funcionamiento para poder encausarlo en el desarrollo máximo del mismo. Creo que padres y maestros tenemos que desinstalarnos, investigar, estudiar, acercarnos a los niños y jóve- nes para aprender de ellos y con ellos, redimen- sionando nuestras propuestas educativas y los aspectos más fundamentales de la vida mis-

educativas y los aspectos más fundamentales de la vida mis- ma. Creo que solo así lograremos
educativas y los aspectos más fundamentales de la vida mis- ma. Creo que solo así lograremos

ma. Creo que solo así lograremos ser el referente significativo y la respuesta que ellos necesitan y que aún no llega. Mientras tanto, ellos seguirán bailando, seguirán vistien- do sus propios colores, continuarán escuchando sus músicas, es decir, seguirán palpitando con sus inmensas ansias de vivir, formulándose las preguntas fundamentales de la vida en el complejo mundo en el cual les correspondió vivir. Nos repe- tirán día a día, una vez más, que a pesar de ellos y a pesar de nosotros mismos, no se han muerto los sueños, no ha falle- cido la esperanza, que aún creen que sus padres y maestros pueden aportar extraordinarios elementos para la construc- ción de sentido y el proyecto de vida deseada. De algo estoy convencido, con o sin nosotros: niños, ado- lescentes y jóvenes, no se detendrán…

niños, ado - lescentes y jóvenes, no se detendrán… 1. MORAL, José Luis. Modernidad y Postmodernidad:
niños, ado - lescentes y jóvenes, no se detendrán… 1. MORAL, José Luis. Modernidad y Postmodernidad:

1. MORAL, José Luis. Modernidad y Postmodernidad: cambio de valores en los jóvenes. Pontificia Universidad Salesiana. Roma 2005

2. Michel Maffesoli. El tiempo de las tribus. Los Jóvenes en el Escenario Cultural de Masa.

3. LIPOVETSKY, Gilles. El imperio de lo efímero. 2004

4. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío. 2005

5. BRANDA, María. Creatividad y comunicación. 2005

6. BRANDA, María. Creatividad y comunicación. 2005.

7. GARDNER, Howard. Op. cit. Estructuras de la mente: la teoría de las inteligencias múltiples. 1994

8. GARDNER, Howard. Mentes creativas: una anatomía de la creatividad. 1998

9. DE BONO, Edward. El pensamiento creativo. 1994.

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EDUCAR A LAS GENERACIONES X, Y, Z

REFLEXIÓN
REFLEXIÓN

X

P. Alberto Parra S.J. hay profesores que, por su mentalidad, parecen de generación A. Y no es que

pensemos que sólo es válida la genera- ción X, Y y Z, sino que las que Ustedes tienen que acompañar, guiar y educar son generaciones de punkeros, raperos y emos. Algunos, por fastidiarnos, nos llaman posmodernos o simplemente posmos.

lo que es y, por eso, nosotros debemos ser de nuestra época y debemos ser guiados y acompañados como lo que somos. Tendríamos que hacer una gran reunión para que Ustedes nos oyeran y nosotros los oyéramos. Quizás podría mejorar eso que Ustedes llaman pas- toral juvenil y pastoral educativa. A un profesor muy serio le oí decir que ésta no es época de cambio, sino de cambio de época; enton- ces tendríamos que hacer un esfuerzo para saber cómo es la época en que a nosotros nos toca vivir. Estimados profesores ¿No creen que nosotros debamos saber qué persi- guen Ustedes en sus rollos de ciencias naturales, huma-

1. CARTA DE UN ALUMNO POSMODERNO A SUS PROFESORES

Queridos Profesores y Profesoras:

Gracias por preocuparse por mí y por gastar sus vidas en mi formación. No sé muy bien en dónde, pero la Bi- blia dice que los que enseñan a otros brillarán en el firmamento como estre- llas por mil generaciones. Mis papás son jóvenes y casi todos los profesores también. Sin embargo yo, como casi todos mis compañeros, tenemos dificultades porque Ustedes son generación E, F o G y nosotros somos generación X, Y y Z. Claro que

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A

propósito

de

pos-
pos-

modernos, yo creo que muchos de nuestros profesores no son pos- modernos, sino moder- nos y hasta premoder- nos (un compañero de curso no los llama pre- modernos, sino prear- caicos). Claro que cada uno tiene derecho a ser

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nas y sociales? ¿No les parece que, además, de ciencias noso- tros tenemos necesidad de

nas y sociales? ¿No les parece que, además, de ciencias noso- tros tenemos necesidad de a c l a r a r n o s nosotros mis- mos y saber vivir, saber estar con los demás, saber lograr la libertad, saber leer algo más que libros de texto? Ustedes saben que ni a mí ni a mis compañeros nos llama mucho la aten- ción lo fijo, lo quieto, lo repetitivo, las jaulas para atrapar pajaritos, y por eso no nos gustan los reglamentos, ni las iglesias, ni los partidos políticos; ni si- quiera el matrimonio para siempre… Tampoco van con jóvenes esos relatos y tumbas mentales en que quedan se- pultados el cambio y las nuevas formas de pensar y de ser. Más que preparar- nos para repetir el orden establecido, preferimos soñar lo inexistente. ¿Qué vamos a hacer si así somos? Nuevas mentalidades y sensibilidades. Profesores: Esperamos de Ustedes más sentido de vida, antes que verda- des. Más experiencia, antes que ciencia. Más ética y menos metafísica. Más eco- logía y menos lógicas de desarrollo que acaben con lo poco que queda en el planeta. Quisiéramos más trascenden- cia y menos religión. Más tiempo libre y no tanto ahogo productivo. Más for- mas culturales kish, punk, trance, rock, metal y más espacio para lo estético, lo lúdico, lo artístico. Finalmente, quisiéramos llegar a te- ner lo que nos falta: conciencia social y responsabilidad ciudadana frente a este país desbaratado que nos están entre- gando los grandes. Gracias.

2. LA PRIMERA ÉPOCA HA PASADO

Se

hundió

ya

en

la

historia la primera y fu- gaz década del siglo XXI. Con ésta ya son tres las décadas en que la hu-

manidad ha registrado el paso de una época llamada moderna a otra, nom- brada con un nombre discutible para una realidad cierta: posmodernidad. Para unos, como una bancarrota de

lo moderno, porque las generaciones postmodernas abjurarían de los valores

y conquistas de la modernidad. Para

otros, como el punto de llegada de la modernidad porque, sin renuncias ni

vergüenzas, la civilización de Occidente se aprestaría a una nueva etapa post- moderna desde todo lo logrado y al- canzado por la modernidad. Para otros, como forma compleja de relación con

lo moderno, a partir de una recepción

analítica y crítica de cuanto ha logrado,

pero también frustrado la modernidad. Para otros, lo postmoderno señalaría

un dejar atrás radicalmente, y abrirse a una etapa cualitativamente diferente, sin conexiones ni dependencias respec-

to de lo moderno y de la modernidad.

Sea lo que fuere, es evidente que lo postmoderno, desde su misma semán-

tica y desde su misma etiología, no se postula sino desde el punto referencial de lo moderno y de la modernidad. Como es evidente que lo moderno no se postula sino desde el punto referen-cial de lo antiguo y de la antigüedad. Antiguo o premoderno, moderno y postmoderno se entrelazan en la semántica. Pero constituyen tres formas o talantes, tres horizontes o paradigmas, tres estructuras

o dimensiones. Cada uno de

ellos es un estilo, una manera propia en el campo del conoci- miento, de los valores, de

las sensibilidades, del comportamiento personal y social. Nuestro destino y nuestro propio suceder pertenecen por necesidad a ese como sistema ecológico de las grandes coordenadas del mundo, que son im-

posibles de ser negadas o desatendidas,

si se quiere hacer la lectura del suceder

de la historia conjunta de los pueblos

y de los hombres. Y si se quiere tomar

el pulso a la historia del presente y del

futuro para atender los nuevos retos y desafíos a que conducen el nuevo siglo, el nuevo milenio y el nuevo horizonte postmoderno.

3. LOS RÍOS NO SE DEVUELVEN Mirar de cara la postmodernidad y dejar sentir sus desafíos debe ser nota característica de los pueblos jóvenes, acostumbrados como deben estar al soplo impetuoso y al paso del Espíritu de Dios por la historia. Lo propio de las sociedades envejecidas no es la apertu- ra hacia el futuro, sino la reforma hacia el pasado con sus perniciosos resulta- dos de involución, de atrincheramiento emocional y de replie- gue cognitivo. No hay que olvidar que la reforma me- dieval y re- nacentista se hizo devol-

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REFLEXIÓN viéndose a la antigüedad clásica, por lo cual el renacimiento fue un nuevo naci-

REFLEXIÓN

viéndose a la antigüedad clásica, por lo cual el renacimiento fue un nuevo naci- miento de las formas clásicas de la an- tigüedad. A su vez, la reforma moderna que asomó con Erasmo y con Lutero se atajó con una contrarreforma que se

volcó hacia los medievales, a sus tesis, a sus sumas y a su sociedad jerarquizada. La segunda modernidad, con sus postulados urgentes por lo social y por

la socialización, en los círculos de la so-

ciedad decadente fue satanizada y cul- pada de los más graves males, hasta el punto de ser definida como espíritu del mal e imperio del mal. Los desarrollos

de la sociedad no capitalista o no ali- neada se impidieron y se persiguieron con un regresismo hacia la premoder- nidad o hacia la primera modernidad liberal capitalista.

Y la posmodernidad, que irrumpió

en las últimas décadas del siglo pasa- do, está siendo frenada por la vuelta

a los relatos únicos centralizados, a las

metafísicas globales y universales, a los

modelos únicos de economía y de so- ciedad, al pensamiento único, a los cen- tralismos asfixiantes. Muchos reforma- dores sociales no son más que heraldos de la restauración de los viejos valores, de los viejos objetivismos, de los viejos moralismos, de los viejos catecismos, de los viejos modelos de economía y sociedad.

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En muchos ambientes se pretende la reforma política, social o familiar por involución hacia paradigmas y modelos del pasado. Como queriendo encontrar seguridades en lo ya conocido y expe- rimentado, en lo ya sabido y declarado. La involución y la restauración no se explican sino por el temor de algunos por las aventuras del espíritu humano en dirección de lo desconocido y del insondable misterio del tiempo y de la historia. Como si fuera posible aferrar- se en definitiva a un solo estilo de lo humano, a una sola moda, a una sola forma de pensar o de ser, a un único modelo de desarrollo o de organiza- ción social. La reforma de la sociedad no debe ser confundida con el proceso de vol- ver a darle la misma forma de antes. Debiera significar reformarla en el senti- do de volver a crearla. No se trataría de repartir más de lo mismo y de volver a realizar hoy lo mismo de antes. Ni de re- petir la historia, sino de gestar la historia que no se ha hecho. Sólo así la dialéctica de la historia produce el cambio cualitativo hacia adelante. Y sólo así podemos conven- cer de falsedad las tesis que, con mo- tivo de la caída de los socialismos del Este, pretendieron tocar la trompeta apocalíptica que anunciaba "el final de la historia y el último hombre".

"el final de la historia y el último hombre". 4. ¿NO SABEN OBSERVAR LAS SEÑALES DEL
"el final de la historia y el último hombre". 4. ¿NO SABEN OBSERVAR LAS SEÑALES DEL

4. ¿NO SABEN OBSERVAR LAS SEÑALES DEL TIEMPO? Referirse a aquello que no existe como acto, sino apenas como señal del tiempo no es apodictismo, pero tampoco futurología. 1 El horizonte que adviene no es realidad ya sabida, sino apenas comenzada. No es aferrable por verificación, sino por presagio. Por aho- ra contamos solo con señales indicado- ras del tiempo en una nueva época de la historia, si es verdad que no es esta una época de cambio, sino de cambio de época. Para referirse a eso que adviene se elaboran hoy varios combinados con el prefijo post: post-ilustración, post- modernidad, post-capitalismo, era post-industrial, post-marxismo, post- socialismo, post-historia y hasta post- cristianismo. El post es indicativo de lo que quedó atrás o de lo que viene después. Pero con ello no se prejuzga que todos los conglomerados sociales y las todas las personas vayan más allá o se aventuren al después de. Por el con- trario, como ya se dijo antes, muchos involucionan hacia a la primera moder- nidad racionalista, capitalista, calvinista y hay quienes se devuelven hasta la pre- modernidad objetivante, dogmática y de sentidos cerrados. Además, muchos movimientos, asociaciones, intelectuales, colegios, universidades y gentes de a pie se sirven del miedo a lo posmoderno para regre- sar a lo premoderno. Entonces involu- cionan, sin reato alguno, hacia la verdad objetiva, hacia las fórmulas positivistas de los códigos, hacia el imperio de las doctrinas, hacia la moral objetiva que

paraliza la subjetividad de las concien- cias, hacia los juridicismos establecidos,

hacia los rigorismos de las férreas disci- plinas, hacia las filosofías abstractas del ser y los mecanicismos formalistas del conocer. Por el contrario, las sociedades postmodernas, avizoras del futuro, no nostálgicas del pasado, han iniciado una recepción crítica de la moderni- dad, que abarca, por lo menos, estos tres momentos o movimientos de la

dialéctica:

de arte, del libro, de la propia dignidad y oficio. La post- modernidad posiblemente sea un señero intento por liberarse de todo aquello que la modernidad ha obje- tivado de nuevo y ha hecho normativo, sin que haya ofrecido espacio real a sus propios ideales liber- tarios, a la fraternidad, a la igualdad, a la solidaridad. La razón ilustrada tiene que ser liberada de su interna contra- dicción, toda vez que la razón moderna ha sobre volado la realidad, sin que el pensamiento produzca cuanto la reali- dad reclama.

vez que la razón moderna ha sobre volado la realidad, sin que el pensamiento produzca cuanto
vez que la razón moderna ha sobre volado la realidad, sin que el pensamiento produzca cuanto
vez que la razón moderna ha sobre volado la realidad, sin que el pensamiento produzca cuanto

res

de la

humani-

dad. La socie- dad posmoderna no puede ser portavoz de los muertos por importates que hayan sido, ni puede seguir cocinando a perpetuidad en las mismas ollas y con las mismas salsas que han llegado a ser repetitivas e in- sípidas.

3) La ratificación de la modernidad y su crítica indispen- sable no arrebata a la posmodernidad el derecho y el de-

5. CAMBIEN DE MENTE Toda nueva época de la humanidad ha estado asociada a la revisión crítica del conocimiento anterior para posibi- litar nuevas formas de conocimiento y de acción. El paso de la anterior a esta nueva época no ha sido la excepción a esta regla.

EL RECONSTRUCTIVISMO LÓGICO El reconstructivismo lógico, que ha hecho su aparición en esta tarda mo- dernidad, no ha abjurado del materia- lismo histórico, 2 sino que más bien lo ha reconstituido y ampliado. Ha puesto delante y detrás, arriba y abajo, en el origen y en el fin del conocimiento los intereses reales de la vida y el triple inte- rés adaptativo, comunicativo y emanci- pador, que dan cimiento y horizonte a

1) Una ratificación de todo aquello

positivo de la modernidad con rela- ción a la premodernidad y de todo lo mucho positivo

de la segunda

m o d e r n i d a d con respecto a

la primera. No es

imaginable una

››

No es imaginable una sociedad postmoderna que renunciara a la razón ilustrada.

sociedad post- moderna que renunciara a la razón ilus-

ber propios de toda época y generación de ser sí misma au-

trada, a la mayoría de edad del sujeto, a

tónoma y responsablemente, más allá

la

ciencia autónoma en sus principios

de paradigmas, modelos y estilos ante-

y

en sus métodos, al conocer práctico

riores que resulten presumiblemente

ligado a la transformación de la natura- leza, a la crítica de la sociedad industrial

estrechos para las nuevas experiencias, las nuevas sensibilidades, las nuevas ló-

y

capitalista, al derecho de los pobres,

gicas, el nuevo arte, la nueva música, la

los ideales humanos y cristianos de la socialización como reserva de humani- dad de este planeta.

a

nueva moda. La posmodernidad recla- ma el derecho de la subjetivad con que pueda liberarse de la tenebrosa repeti-

 

2) Esa ratificación de la primera y de

ción, de la parálisis en lo ya dicho, sabi- do y experimentado en etapas anterio-

la segunda modernidad no impide, sino

que exige, una crítica y una resistencia frente a todo aquello moderno que ha obstaculizado la libertad del pensa- miento y la liberación de la miseria de la realidad. Ratificar la tradición de la mo- dernidad no se resuelve en un simple conservar, sino también en rechazar, no en un simple reeditar, sino también en abolir. Porque es urgente percibir que la

modernidad, de subjetiva ha devenido

nuevamente objetiva; de libre, ha vuel-

to a ser normativa; de ecléctica y plural,

ha sobreexaltado un único elemento del progreso como son el capital y el mercado; de vuelo del espíritu subjeti- vo, ha decaído a términos de eficacia

y de grosera comercialización del pen-

samiento, de la conciencia, de la obra

de eficacia y de grosera comercialización del pen- samiento, de la conciencia, de la obra Febrero

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REFLEXIÓN las ciencias naturales, a las ciencias hu - manísticas y a sociales. Entonces el

REFLEXIÓN

las ciencias naturales, a las ciencias hu- manísticas y a sociales. Entonces el reconstructivismo ló- gico ha desenmascarado los vicios y defectos del conocimiento subjetivista trascendental que operó desligado de la transformación real de la vida. Pero al mismo tiempo el reconstructivismo ha ampliado el panorama sombrío del marxismo que convocó tan solo al tra- bajo material y a las fuerzas de produc- ción económica para la transformación material de las condiciones de vida, con escasa o ninguna preocupación por zo- nas tan capitales como lo humanístico- cultural y lo emancipador político-so- cial. El "trabajadores del mundo, uníos" tuvo que dar cabida a actores, prácticas y saberes no tan estrechos como los del proletariado con-

trapuesto a todo lo demás. Así se reedi- ta una de las tesis fundamentales de la segunda moder-

nidad, al tiempo que se amplía la categoría de trabajo y de ciencia y se retorna a una más complexiva teoría general de las ciencias, con sus praxis diferenciadas y con sus diversos actores invitados y reivindicados. 3 Corre también por cuenta del re- constructivismo la crítica a la razón

funcionalista propia de la moderni- dad. La razón subjetivista moderna ha producido un saber fragmentado por el que responden los especialistas en

una lógica cognitivo-instrumental, sin arreglo a un mundo que les sea común

y a una teleología de la acción que se

pueda establecer sobre consensos de los diversos actores y participantes. 4 A la sin salida de la razón y de la acción subjetivista moderna hay que oponer una teoría de la razón y de la acción comunicativas, y desde ahí establecer

las nuevas responsabilidades finalísticas

y éticas sobre aquello que los diversos

participantes deben poner o abolir en el mundo común de la vida. Así la socie- dad de última modernidad o de abierta posmodernidad podría ser el deseado escenario para el

gran proyecto hu- mano total, para la liberación total servida por todos desde especializa-

ciones diferentes, sin pretensiones de actorías únicas y de vanguardismos

fracasados. 5

››

Es que la modernidad en su esfera económica capitalista ha sido radicalmente subjetivista

POSMODERNIDAD COMO NUEVA CULTURA Tanto lo premoderno como lo moderno se han caracterizado por el

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discurso universal y universalizante, por los conceptos abarcantes, por los relatos englobantes, por las teologías y metafísicas de pretendido valor cons- tante. Es que elucubrar y teorizar, como es lo propio de la modernidad, puede hacerse sin referencia a sujeto alguno particular, sin experiencias particulares y sin culturas particulares: elucubrar es abstraer tiempos, espacios, concrecio- nes, situaciones. Los filósofos al unísono han demos- trado la necesidad absoluta de la uni- versalización y de la abstracción para que sea posible la ciencia rigurosa, pero los radicales de la modernidad y la condición postmoderna muestran bien que la universalización pone en su haber la objetivación del sujeto. Y que la objetivación del sujeto no era mala cuando fue fruto exquisito de la pre- modernidad, sino que es pésima cuan- do es fruto inesperado y no deseado de la modernidad. Es que la modernidad en su esfera económica capitalista ha sido radicalmente subjetivista, libertina hasta el paroxismo en la lógica escue- ta del mercado; y paradójicamente ha sido normativa y conductista, objetivis- ta y casi neopositivista, en las esferas de los relatos y de las culturas. Por centurias y milenios los relatos abarcantes y totalizantes de la creación, del paraíso perdido, del bien y del mal,

de la tierra prometida y conquistada se historizaron y se objetivaron porque la humanidad carecía de los recursos indispensables para la desmitologiza- ción de los textos y la liberación de los contextos. Esos relatos operaron como metarelatos y como una especie de superestructura o mundo común de normativa y obligada referencia y per- cepción para toda particular existencia y subjetividad. Aquello que resulta decepcionante para la condición posmoderna es com- probar que la modernidad, que procla- mó la libertad con respecto a norma- tividades, metafísicas y dogmáticas, ha terminado por erigir nuevas superes- tructuras negantes o paralizantes de la subjetividad y de la libertad, tales como los metarelatos de la revolución fran- cesa, de la revolución industrial o de la socialista, de los derechos universales del hombre o de la ideología capitalista o desarrollista. Son relatos sin referen- cia alguna a las culturas, porque son de todos y no son de nadie. Son relatos lo mismo africanos que europeos. Son re- latos que carecen de experiencia o que objetivan y universalizan experiencias de algunos particulares.

Por ello son rela- tos ilegítimos, si por ilegítimo se puede definir cuanto no tematiza una expe- riencia y no perte- nece a una cultura, sino precisamente a esa llamada cultura transnacional mo- derna que puede ser de todos a con- dición indispensable de que no sea de nadie. Sin ambigüe- dad alguna, la condición posmoderna

repudia los metarelatos, como repudia

la ilegitimidad de los discursos transna-

cionales sin rostro ni referente, sin im-

pacto en la transformación política y en

la ética. 6

im- pacto en la transformación política y en la ética. 6 ilegítimo. La condición posmoderna es

ilegítimo. La condición posmoderna es consciente de que el discurso moder-

no comunica verdades (conocimien- to, ciencia); pero escasas experiencias de vida desde el saber. Que la ciencia moderna establece vínculos científicos

De ahí que, a riesgo de ganarse

o

mercantiles, pero no sociales y comu-

desde ya el estigma de anárquica, des-

nitarios. Que su lenguaje es enunciativo

deñosa de la ciencia rigurosa, relativis-

y

de actividad, como para obstaculi-

o

declarativo o argumentativo o perfor-

ta y antifilosófica por particularista, la condición posmoderna estimula la multiplicidad de centros de poder

martivo, pero no evocativo, proléptico, paralógico. 8 La acentuación posmoderna de la pragmática del saber, relegada y olvida-

DIMENSIONES DE LA NUEVA

zar las pretensiones de normatividad totalizante y englobante que intente gerenciar todo el complejo campo de

da por la ciencia moderna de la razón ilustrada, es acento y enfatización tam- bién de la pragmática narrativa para

la

actividad subjetiva y de la represen-

despecho de la argumentación, demos-

tación social. Ello abre espacio a los re-

tración y sistematización en que estu-

latos plurales con referentes culturales

vo demasiado ocupada la ciencia mo-

y

con enraizamientos concretos, desde

derna. 9 Quien narra está implicado en

los cuales se puedan quebrar las centra-

su narración; narra desde su cultura y

lizaciones hegemónicas en la produc-

desde su simbólica; legitima su discurso

ción simbólica y se abra la oportunidad

en la experiencia que narra y en aque-

a

los relatos no normados y propios de

llo que piensa, sueña y ama; no alcanza

las marginalidades que la razón científi- ca moderna expulsó de la fronteras de

su verdad por fuera de las tradiciones de su propia cultura; crea vinculación

 

lo aceptable y tolerable. 7 Con el rescate de las culturas, de la pragmá- tica narrativa, de las concreciones y de las particularidades apunta a su eclipse el discurso ilustra- do de la moder- nidad que haya sido exterior al hablante, no

auto-implica-

social y comunitaria; evoca y narra, no para imponer a otros su experiencia narrada, sino para invitar a la analogía de las experiencias múltiples y autóno- mas que puedan ser las experiencias de todos. 10

CULTURA Es de sobra acertado el señalamien- to que hacer Jameson 11 a la moderni- dad, en el sentido de haber separado la esfera de la economía de la esfera

tivo y entonces

de la cultura. El haber contrapuesto la

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producción industrial al trabajo como realización y satisfacción. El haber fun - cionalizado el pensamiento

producción industrial al trabajo como realización y satisfacción. El haber fun- cionalizado el pensamiento en el altar de la economía. El haber alardeado del tiempo laborable para frenética pro- ducción con detrimento del tiempo libre, del ocio, de los espacios simples de ser y de estar. Y en esa misma óptica de análi- sis de la esfera económico-cultural de la modernidad, Baudrillard 12 alarga la mirada sobre el economicismo que ha objetivado todos los ámbitos de la existencia cuya finalidad pareciera ser producir, vender, comprar, poseer. El amor, la belleza, el sentimiento son objetos mercantiles en una cultura de masas y de medios masivos de comu- nicación. Todo lo humano es producto en búsqueda de cliente y de mercado, en tanto que las técnicas modernas de comunicación ejercen inaceptable ma- nipulación de la sicología de las masas para que la realidad total de la existen- cia venga a ser base objetiva y objeti- vada del comercio, del intercambio, de la producción, del capital. ¡En qué ha

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parado la soberanía in- negociable de la subjeti- vidad que amaneció en la alborada radiante de la modernidad! La condición pos- moderna en la socie- dad de la informática, de la telemática y de la cibernética quiere ser cultura de resistencia a los medios de comuni- cación, convertidos en agentes vergonzantes del mercado. Ellos de- berán ser vínculos cul- turales para el gozo y el disfrute. Mercado no de cosas, sino de signos. No de productos, sino de imaginación, de arte, de ensoñación, de apertura a lo gratuito, que es ám- bito en el que acontece la mejor producción de lo humano. Si se ha pro- curado hacernos probar el producto por medio del mercado, el hombre postmoderno deberá atreverse a probar lo real por medio de lo imaginario, sin intentar aprisionar objetos, sino los signos y las imágenes de una existencia libre e im- previsible, rica y compleja. Es hora de lo estético, de lo lúdico y artístico, del tiempo libre de Momo para despecho de los hombres grises que se alimentan del tiempo propio y del ajeno en los templos indecibles del tráfico y de la usura. Además, las tesis del progreso ilimi- tado y sostenible, más para beneficio de unos que de todos, no podrá declinar su responsabilidad ante las técnicas que derrumban los bosques y las selvas, secan y contaminan los manantiales y los mares, aniquilan la flora y ex- terminan la fauna, agotan los re- cursos en aras de la producción incontrolada, tornan en pesti- lentes los ambientes rurales y ci- tadinos, causan las irradiacio-nes mortíferas y los calentamientos atmosféricos, los huecos en las capas

de ozono y el detrimento irreversible del planeta. La condición posmoderna acepta el reto del progreso posible y deseable, por el que la humanidad y su

mundo puedan verse libres de las irre- vocables amenazas de paisajes lunares

y de atmósferas mercurianas.

DIMENSIONES RELIGIOSAS DE LA NUEVA CULTURA Finalmente, el nuevo siglo, el nuevo

milenio y el nuevo horizonte posmo- derno no auguran, como piensan con su deseo los ingenuos, el gran retorno de la humanidad a la casa paterna de las iglesias premodernas, tras los días supuestamente aciagos de una moder- nidad descreída, indiferente, sacrílega

y profana, causa nefanda a la vez que

efecto inexorable de la muerte de Dios para resurrección blasfema del super- hombre. No. Tampoco en el aspecto religioso puede suponerse que la posmoderni- dad equivalga a la estampida hacia los paternalismos y las teocracias, las dog- máticas y las ortodoxias, la verdad obje- tivada y la sociedad jerarquizada. No se oculta que la mañana de la posmoder- nidad coincide con una larga y profun-

da crisis de las iglesias históricas, 13 algo menos que refugiadas en sus cuarteles de invierno, sin muchas demostracio- nes de espíritu y de pensamiento para estimular y acompañar a la humanidad en las nuevas ascensiones del espíritu. Desde hace tiempos las iglesias pa- recen no ser algo más que disquisición

y controversia. Atención cíclica a una

clientela fija y estrecha. Conservación tradicionalista de sentidos perdidos. Ritos que más sirven a la paz de los

REFLEXIÓN

fija y estrecha. Conservación tradicionalista de sentidos perdidos. Ritos que más sirven a la paz de
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muertos, an- tes que a la esti- mulante generación de la vida presente y trascendente.

muertos, an- tes que a la esti-

mulante generación de la vida presente y trascendente.

Identifica-

ción del bien del mundo con las estadísticas de curias. Reparto de puestos y prebendas entre cabezas gobernantes y repre- sentantes, de espaldas al pueblo histó- rico y al cuerpo social. Exégesis gramati- cales de códigos venerandos desde los cuales se pueda aprobar o improbar la

marcha de la humanidad y los desarro- llos de la historia, de las ciencias y de las artes. Fervorosa búsqueda de nuevos clérigos y miembros de órdenes y con- gregaciones, como si ahí comenzara o terminara la descomunal responsabi- lidad de la evangelización y del minis- terio. Y, sobre todo, ratificación perma- nente de ser las iglesias más refugios cómodos para los sumisos, antes que espacios estimulantes para los capaces. Tal vez por todo ello, la posmoder- nidad coincida con la presencia sobre- cogedora y la acción incontenible del Espíritu en el mundo, que sobrepasa toda barrera de iglesia histórica y toda forma pre convenida de lo religioso. Las formas religiosas mistéricas, esotéricas, neo gnósticas, reencarnacionistas, mi- lenaristas, pentecostales, carismáticas

y

naturistas, antes que vituperadas

o

condenadas deben ser saludadas

como signos ensordecedores del paso del Señor y de su Espíritu por la coyun- tura histórica de la postmodernidad. Es que Dios se revela en la historia y por la historia concreta de hombres y de mujeres. En toda la historia y en toda historia, más allá de los signos

objetivos y normativos de su presencia y de su acción. La posmodernidad es religiosa, porque el Espíritu Santo de Dios es posmoderno con su presencia salvadora y su acción en la ciudad pos- moderna, como fue premoderno en la

ciudad medieval y como fue moderno en la razón ilustrada o en las praxis so- ciales para liberación de la gran miseria

de una realidad inaceptable.

Las iglesias históricas en general, la Iglesia Católica en particular, tendrán puesto en la configuración de la nue- va humanidad y en el nuevo horizon- te de la posmodernidad en la medida en que, sin renuncias a sus pretéritos, quieran coincidir y servir al gran futuro de Dios que es el mismo futuro de la humanidad 14 en un nuevo milenio im- previsible y misterioso, como misterio- so e imprevisible es el Señor que lleva con su aliento poderoso los tiempos, los espacios, los mundos, los derrote- ros vertiginosos de la aventura huma- na por la historia.

ros vertiginosos de la aventura huma - na por la historia. 1. "Nuestra hipótesis es que

1.

"Nuestra hipótesis es que el saber cambia de estatuto

al

mismo tiempo que las sociedades entran en la edad

llamada postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna. Este paso ha comenzado cuando menos desde fines de los años 50, que para Europa señalan el fin de su reconstrucción. Es más o menos rápido según los países, y en los países según los sectores de actividad; de ahí una discronía general que no permite fácilmente la visión de conjunto. Una parte de las descripciones no puede dejar de ser conjetural. Y se sabe que es imprudente otorgar un crédito excesivo a la futurología", LYOTARD Jean François, La Condición Postmoderna, Ediciones Cátedra, Madrid 1987, 13

2. HABERMAS Jürgen, La Reconstrucción del Materialismo

Histórico, Taurus Ediciones, Madrid 1981; edición alemana de 1976

3. HABERMAS Jürgen, Conocimiento e Interés, Madrid 1982

4. HABERMAS Jürgen, Teoría de la Acción Comunicativa,

Tomo II: Crítica de la Razón Funcionalista, Ediciones Taurus, Madrid 1987

5. HABERMAS Jürgen, Teoría de la Acción Comunicativa,

Tomo II: Racionalidad de la Acción y Racionalización Social, Ediciones Taurus, Madrid 1987

6. "Desde Platón la cuestión de la legitimación de la ciencia

se encuentra indisolublemente relacionada con la legiti- mación del legislador. Desde esta perspectiva, el derecho

a decidir lo que es verdadero no es independiente del

derecho a decidir lo que es justo, incluso si los enunciados sometidos respectivamente a una u otra autoridad son de naturaleza diferente. Hay un hermanamiento entre el tipo de lenguaje que se llama ciencia y ese otro que se llama ética y política: uno y otro proceden de una misma perspec- tiva o, si se prefiere, de una misma elección", LYOTARD Jean François, La Condición Postmoderna, Ediciones Cátedra, Madrid 1987, 23

7. "El científico se interroga sobre la validez de los

enunciados narrativos y constata que éstos nunca están sometidos a la argumentación y a la prueba. Los clasifica en otra mentalidad: salvaje, primitiva, subdesarrollada, atrasada, alienada, formada por opiniones, costumbres, autoridad, prejuicios, ignorancia, ideología. Los relatos son fábulas, mitos, leyendas, buenas para las mujeres y los niños. En el mejor de los casos se intentará hacer que la luz penetre en ese oscurantismo, civilizar, educar, desarrollar. Esta relación desigual es un efecto intrínseco de las reglas propias a cada juego (de lenguaje). Se conocen los síntomas. Constituyen

toda la historia del imperialismo cultural desde los comien- zos de Occidente", LYOTARD Jean Fraçois, La Condición Postmoderna, Ediciones Cátedra, Madrid 1987, 56.

8.

"No ha sido posible en el marco de este estudio analizar

la

forma que toma el regreso del relato en los discursos de

legitimación, tales como: la sistemática abierta, la localidad,

el antimétodo y, en general, todo lo que nosotros reagrupa- mos aquí bajo el nombre de paralogía".

9. "Es preciso distinguir lo que es propiamente paralogia

de lo que es innovación: ésta es controlada, o en todo caso utilizada, por el sistema para mejorar su eficiencia;

caso utilizada, por el sistema para mejorar su eficiencia; aquélla es una "jugada" (en el juego

aquélla es una "jugada" (en el juego de lenguajes), de una importancia a menudo no apreciada sobre el terreno, hecha en la pragmática de los saberes", LYOTARD Jean François, La Condición Postmoderna, Ediciones Cátedra, Madrid 1987, 109-110 y nota 211.

10. "El saber en general no se reduce a la ciencia, ni siquiera

al conocimiento. El conocimiento sería el conjunto de

los enunciados que denotan o describen objetos, con exclusión de todos los demás enunciados, y susceptibles de ser declarados verdaderos o falsos. La ciencia sería un subconjunto de conocimientos. Pero con el término saber no se comprende solamente, ni mucho menos, un conjunto de enunciados denotativos, se mezclan en él las ideas de

saber-hacer, de saber-vivir, de saber-oír, etc. Se trata, enton- ces de unas competencias que exceden la determinación

y la aplicación del único criterio de verdad. No consiste en una competencia que se refiera a tal tipo de enunciados, por ejemplo, cognitivos, con exclusión de otros. Permite

al contrario "buenas" actuaciones con respecto a varios

objetos del discurso: conocer, decidir, valorar, transformar. De ahí resulta uno de sus rasgos principales: coincide con una "formación" amplia de las competencias y es la forma única encarnada en un asunto compuesto por los diversos tipos de competencia que lo constituyen. El consenso que permite circunscribir tal saber y diferenciar al que sabe y al que no sabe (el extraño, el niño) es lo que constituye la cul- tura de un pueblo", LYOTARD Jean François, La Condición Postmoderna, Ediciones Cátedra, Madrid 1987, 44-45

11. "Hay una inconmensurabilidad entre la pragmática

narrativa popular, que es desde luego legitimante y ese juego de lenguaje conocido en Occidente que es la cuestión de la legitimidad, o mejor aún, la legitimidad como referente del juego interrogativo. Los relatos determinan criterios de competencia y/o ilustran la aplicación. Definen así lo que

tiene derecho a decirse y hacerse en la cultura, y como son también una parte de ésta, se encuentran por eso mismo legitimados", LYOTARD Jean François, La Condición Postmo- derna, Ediciones Cátedra, Madrid 1987, 50

12. JAMESON Frederic, Postmodernism, or The Cultural

Logic of Late Capitalism, en: New Left Review 146, 1984, 53-92. Sus análisis los tomamos de CONNOR Steven, Postmodernist Culture: An Introduction to Theories of the Contemporay, Basil Backwell Ltd, Oxford 1989

13. BAUDRILLARD Jean, Pour une Critique de L´Economie

Politique du Signe, Gallimard, París 1976, KÜNG Hans, proyecto de Ética Mundial, Editorial Trotta, Madrid 1990, 66-67. Teología para la Postmodernidad, Alianza Editorial, Madrid 1989, 145

14. "El hombre en la plena verdad de su existencia, de

su ser personal y, a la vez, de su ser comunitario y social, es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión; él es el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, vía que inmutablemente la conduce a través del misterio de la Encarnación y Redención", JUAN PABLO II, Redemptor Hominis 14, Roma 1979

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Conclusiones y Perspectivas 2 º Encuentro Nacional de Jóvenes CONACED X Jennifer Bonilla Gómez R

Conclusiones y Perspectivas

2º Encuentro Nacional de Jóvenes CONACED

X Jennifer Bonilla Gómez

R ealizado los días 9, 10 y 11 de octubre, el 2º Encuen-

tro Nacional de Jóvenes tuvo lugar en la ciudad de

Medellín, y contó con la presencia de numerosos

estudiantes provenientes de todo el país. Múltiples con- clusiones y perspectivas nos dejó esta actividad para el 2010, premisas que nos brindan algunos fundamentos que, desde el modo de ver de las nuevas generaciones, podrían consolidar sus proyectos de vida y apalancar las acciones que desde hoy, les permitirán construir un me- jor mañana.

Desde su constante interacción con sus círculos sociales,

cada uno de los adolescentes, en proceso de desarrollo de su identidad, abocó algunos aspectos de vital importancia,

a manera de conclusión desde su participación presencial

en el encuentro, los aprendizajes de las plenarias previas al

mismo, y la experiencia misma que a diario experimentan en sus entornos de amigos y compañeros pertenecientes a cualquier cultura juvenil. Este encuentro permitió que los jóvenes conocieran

a fondo el tema de las culturas juveniles (tribus urbanas), desde la mirada de algunos expertos que brindaron luces sobre el tema, pero aún más importante, desde su perspec-

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tiva vivencial. Además, espacios de interacción como las plenarias, permitieron la puesta sobre la mesa

tiva vivencial. Además, espacios de interacción como las plenarias, permitieron la puesta sobre la mesa de distintos puntos de vista, y el diálogo asertivo entre los asistentes. Integrarse con otros compañeros, renovar y con- solidar sus ideas, conocer nuevos estilos y tendencias, escuchar testimonios de distintas índoles, tomar con- ciencia de los propios actos, realizar interpretaciones acertadas, acepta las diferencias, adoptar posturas de

tolerancia y respeto con los demás y realizar críticas cons- tructivas, fueron algunas de las herramientas de socializa- ción, comunicación y análisis que alcan- zaron los asistentes a este evento.

En palabras de los jóvenes partici- pantes, las lecciones primordiales apun- tan a la consolidación de sus proyectos a futuro, que se basan en las experien- cias vividas en este encuentro; ser testi- monio de vida, transformar el entorno,

ser discípulos de Cristo, mantener la autenticidad evitando imitar a los demás e interpretar crí- ticamente los mensajes de los medios, la música y las redes sociales, son algunos de los factores que más destacaron, como acciones individuales y de compromiso personal. Este valor de la responsabilidad única que cada indivi- duo puede adoptar en situaciones determinadas, se forjó con el Encuentro en marcos sólidos de conciencia social y pasión por el servicio, factores que no pueden ser desli- gados de la presencia de Dios; “cultivar la espiritualidad, el amor hacia El y ser solidarios con el que más lo necesite

y carezca de amor” fueron sus

palabras. Reconciliación y perdón, acabar con los prejuicios ante

los demás, y abrir el corazón a

la sociedad, características que

destacaron los asistentes, deno- taron la importancia de acercarse

a Dios a través de procesos de media-

ción y apaciguamiento de las dificultades

entre jóvenes. Estas complejas situaciones, se po-

drían solventar, según sus planteamien- tos, ayudando a integrar a sus compa- ñeros a grupos con intereses juveniles guiados por la imagen de Dios, como el único que tiene verdaderos funda-

mentos para ayudar y comprender libremente sus preocupaciones. Entre los objetivos para el acercamiento y en- trega a Cristo, los jóvenes se plantearon entender que Él acoge a los seres humanos como hermanos y por tanto, hay que aceptar así mismo a las demás personas como son, con sus personalidades y formas de vida, incluidas por supuesto las diferentes culturas juveniles. Adicionalmente, un rol importante del joven es la en- señanza a través de actos simples con la comunidad, dan- do ejemplo a niños y adultos, siempre teniendo a Jesús como único modelo, aprovechando las oportunidades y espacios que brindan sus colegios, parroquias, grupos pas-

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“cultivar la espiritualidad, el amor hacia El y ser solidarios con el que más lo necesite y

carezca de amor”

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torales para vivir la oración y fortalecer sus personalidades y búsqueda de identidad. La permanente

torales para vivir la oración y fortalecer sus personalidades y búsqueda de identidad. La permanente preocupación por emprender pro- yectos que a futuro representen logros significativos, fue manifiesta en las actividades del encuentro, ámbito que sorprende, en épocas en que aparentemente las nuevas generaciones no tienen rumbos reales definidos, sino vir- tuales y no tan claros. Para los jóvenes la consecuencia de la excesiva conec- tividad es la pérdida del sentido de la vida real. Casos en aumento presentados en las generaciones más jóvenes evi- dencian esta situación. Muchos de ellos, sin embargo, mani- festaron su esmero por buscar y descubrir su vocación en el mundo, porque son conscientes de que lo que hagan hoy, se verá reflejado en el mañana. Algunos descubren que esa misión debe ser desarrollada en comunidad, un lugar en el que surge profundo sentido

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de hermandad, además por supuesto de sus núcleos más próximos, sus familias, en los que son posibles establecer diálogos de evangelización, y consolidar el valor del Servicio. Por supuesto que no se puede dejar de hacer alusión a los círculos de amigos, que evidentemente marcan un con- texto inmediato y de gran importancia para las nuevas gene- raciones. A este respecto, se planteó la importancia de dis- frutar momentos de encuentro sanos, libres de la presencia y exceso de bebidas alcohólicas, que sólo representan conse- cuencias negativas a futuro. Y es que no valdría la pena invertir dinero en el consu- mo y abuso de bebidas alcohólicas u otro tipo de sustancias psicoactivas, cuando hay millones de personas en el mundo muriendo de hambre. Fue precisamente esta preocupación por el más pobre, un tema global que permeó las agenda de conversación de este encuentro.

Lo in- teresante en este aspecto, es que los jóvenes re- conocieron que no sólo

Lo in- teresante en este aspecto, es que los jóvenes re- conocieron que no sólo hay pobreza en ese sentido, sino tam- bién hay pobreza de espíritu en muchas personas, que requieren de manera urgente una dosis de cariño, comprensión y acompañamiento; es allí cuando ellos se motivan a ser misioneros en Fe. Actuando paralelamente como líderes activos, logran- do el fortalecimiento de los ideales de la sociedad, para que éstos apunten a objetivos comunes y no individuales. La sociedad necesita personas que intervengan de manera positiva en la vida de quienes lo necesitan. Los jóvenes del encuentro, reconocieron que están llamados al cambio, especialmente comprometidos en la búsque- da de las palabras como un medio de fortaleza y acción inmediata. “No debemos buscar una originalidad exterior, sino una verdadera espiritualidad”.

exterior, sino una verdadera espiritualidad”. Así mismo, reconocieron lo que como agru- paciones

Así mismo, reconocieron lo que como agru- paciones juveniles, consideran son sus principales debilidades, a saber, el ma- terialismo, como factor reiterativo en todas las ‘aldeas’ de trabajo, grupos que se formaron para compartir y trabajar en el en- cuentro. En una sociedad de con- sumo que bombardea día a día con nuevos productos y tendencias, el joven de hoy se deja llevar, guiado por un proto- tipo o modelo a seguir, dejando de lado, en muchas ocasiones, su verdadero sentir y pensar. En palabras de ellos mis- mos “Los jóvenes hoy en día nos preocupamos más por la apariencia física, y no realmente como somos en nuestro potencial como per- sonas” Las culturas juveniles, según los asistentes, están enmarcadas por las desorientaciones que se tienen en cierta edad, en la falta de precisión al descubrir lo que realmente se quiere ser en la vida. El ir por la vida viviendo el día a día sin certeza alguna del mañana, parece preocu- par notoriamente a esta población. Así lo plantearon ellos, buscan estrategias y mecanis- mos que les den pautas para dirigir sus comportamientos, cuando éstos deben autorregularse en esferas más allá de la educativa y netamente institucional. Comprenden pues, que su vida depende de todas las bases que obtienen es sus estudios, soportadas por el empeño individual de cada uno de ellos como jóvenes católicos y actores sociales. “Todos los jóvenes debemos recibir la educación necesaria para lograr encontrar nuestra verdadera misión”.

educación necesaria para lograr encontrar nuestra verdadera misión”. Febrero - Marzo 2010 Febrero - Marzo 2010

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Para evaluar en grupo

Para evaluar en grupo CULTURAS JUVENILES SIGLO XXI 1. ¿De qué forma las subculturas o culturas

CULTURAS JUVENILES SIGLO XXI

1. ¿De qué forma las subculturas o culturas juveniles contemporáneas permiten reinventar los modelos de “sujetos peda- gógicos” establecidos en los centros educativos? ¿Cómo resolver la tensión existente entre uno y otro?

2. ¿Qué rol debe ejercer el docente, las directivas y los padres de familia frente a las nuevas formas de expresión, comuni-

cación, identificación y formas de relación juveniles?

3. ¿Qué tienen por decir los múltiples sujetos juveniles y sus modos alternativos de existencia frente a la realidad nacional, tanto en las urbes como en las zonas rurales?

VULNERABLES ELLOS, VULNERABLES NOSOTROS

1. ¿Qué otro tipo de factores -internos y externos- , además de razones mediáticas, de vulnerabilidad y relaciones de poder, influyen y alimentan las violencias escolares?

2. Teniendo en cuenta que las violencias escolares proceden de distintos actores sociales dentro de los centros educativos

(Estudiantes, docentes, directivos, padres de familia):

• ¿Qué mecanismos y herramientas se pueden (Re)crear y (Re)producir para deconstruir las violencias escolares que mu- chas veces han sido naturalizadas, interiorizadas y ritualizadas?

• ¿Cómo hacer de la escuela, en medio de su función de control social y de autoridad, una institución acompañante y liberadora?

JÓVENES: ESTÉTICAS, TENDENCIAS Y CONSUMOS

1.

¿Cómo acceder a la tensión existente entre Estética Juvenil y Ética (imagen VS Contenido)?

2.

¿Cómo, por medio de la dimensión estética de nuestros jóvenes, podemos acceder a sus cuestionamientos éticos y

políticos, y sociales?

3. ¿Qué herramientas o mecanismos podemos emplear en las aulas de clase y centros educativos para hacer de la estética de los jóvenes un instrumento pedagógico dentro y fuera de ellas?

EDUCAR A LAS GENERACIONES X, Y, Z

La narrativa postmoderna (evocadora y no impositiva, desde referentes culturales y experienciales) se contrapone a la narrativa moderna (lineal, de conocimiento científico, abstracto y normalizador) que muchas veces invade las aulas de clase de nuestros centros educativos, los formatos y contenidos de nuestras clases: ¿Cómo hacer de la narrativa postmoderna un elemento pedagógico?

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CONACED AL DÍA

CONACED A L D Í A ¡Todos a leer! Desde CONACED Nacional tenemos el gusto de

¡Todos a leer!

Desde CONACED Nacional tenemos el gusto de presentarles nuestros servicios de Librería y Biblioteca. Los amantes de la lectura podrán encontrar allí material especializado nacional e internacional, contenidos de actualidad, colecciones de diversos ámbitos y una am- plia oferta de textos en todas las áreas de conocimiento.

Permítanos atender con todo gusto sus pedidos bi- bliográficos y visitas a nuestra Sede.

Fortalezcamos el acceso a la información y al conocimiento!!!!

Sitio Web renovado C on un cambio de diseño, más atractivo y mo- derno, tendremos
Sitio Web renovado
C on un cambio de diseño, más atractivo y mo-
derno, tendremos el gusto de presentarles
próximamente nuestro nuevo sitio web de
CONACED con el que pretendemos visibilizar la cali-
dad en nuestra gestión y brindar herramientas de los
ámbitos pedagógico, pastoral y gremial, que permitan
fortalecer su labor educativa.
Técnicas, documentos, orientaciones que propen-
den por el logro de resultados, noticias de actualidad
y experiencias significativas, son algunos de los conte-
nidos que podrá encontrar próximamente. Será un es-
pacio que nos permitirá mantener el contacto perma-
nente con las novedades de la Confederación y estar
alineados en materia informativa.
Será, pues, un sitio dinámico, de fácil navegabilidad,
que posibilita a docentes y directivos de todo el país
estar a la vanguardia en materia educativa.
¡Visítenos, queremos hacer de la
educación una buena noticia!
www.conaced.edu.co

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EXPERIENCIA

XXII Congreso de la CIEC

C on éxito se desarrolló el XXII

Congreso de la Confederación

Interamericana de Educación

Católica -CIEC-, llevado a cabo del 25 al 28 de enero en Santo Domingo, Re- pública Dominicana. Educadores de 25 países se hicie- ron presentes para abordar el tema “La calidad de la educación, desde nuestra identidad”. A partir de conferencias y actividades de grupo, los asistentes reflexionaron sobre las necesidades, desafíos y exigencias de la escuela ca- tólica, la pastoral educativa, así como la integración de docentes familias y estu- diantes, en la búsqueda de los factores de calidad e identidad. El Presidente Nacional, P. José Leo- nardo Rincón Contreras S.J. y el Vice- presidente Nacional, P. Rubén Darío Gutiérrez, asistieron en representación de CONACED. Durante el evento, nuestro Vicepresidente fue reconocido

Durante el evento, nuestro Vicepresidente fue reconocido con la distinción Jesús Maestro, máxi - mo galardón

con la distinción Jesús Maestro, máxi- mo galardón que otorga la CIEC. Por su parte, las Federaciones de Bogotá, Medellín y Cali se destacaron por la asistencia de 15 personas al Congreso, superando la expectativa de participa- ción colombiana. En el marco de la tragedia haitiana, los asistentes al evento se solidarizaron con el dolor del pueblo vecino, aco- giendo la invitación de unirse a los pro- gramas de diferentes organizaciones in- ternacionales, para la reconstrucción de la educación en Haití. Los organizado- res del Congreso, animados por este es- píritu fraterno, tomaron la decisión de

abstenerse de cualquier lujo, donando los dineros que estaban previstos para actividades de este tipo, a los damnifi- cados por el terremoto. Grandes retos dejó este Congreso para los educadores asistentes, espe- cialmente por los impactantes datos estadísticos arrojados por la Oficina Internacional de Educación Católica, que aseguró que en el mundo existen 210.000 escuelas católicas en 104 paí- ses; en América hay cerca de un millón de maestros, según información de la CIEC, lo que comprueba que hay mu- chas manos para trabajar juntos por un sueño en común.

3er. Encuentro de Jóvenes CONACED P ronto les estaremos contando los detalles de este Encuentro:
3er. Encuentro de
Jóvenes CONACED
P ronto les estaremos contando los
detalles de este Encuentro: fechas
y lugares exactos, costos y demás.
Por lo pronto, no olviden que este año
el encuentro será a nivel REGIONAL.
En 2011 el 4º. Encuentro volverá a ser
Nacional.
Organización Regional
En el Comité Ejecutivo Nacional
hemos organizado por Regiones a
nuestras Federaciones. Es claro que se
ha buscado la afinidad y cercanía que
puedan tener, el favorecer una mayor
participación, bajar costos de despla-
zamiento y generar un sentido gremial
y de familiaridad entre los educadores
acompañantes y estudiantes de nues-
tras Instituciones.
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