El Autor

Pedro Palacios Tejada cursó los estudios de Ingeniero Técnico Forestal (año 1964), de Ingeniero Superior de Montes (año 1975) y Cursos Superiores de Doctorado (año 1978) en las Escuelas de Ingenieros de Madrid. Nada más terminar sus estudios trabajó en el Departamento de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid donde tomó contacto con la jardinería pública y el paisajismo, que ha mantenido durante su larga carrera profesional. Su formación académica se ha completado con 48 cursos de especialización realizados desde el año 1975 hasta la actualidad. Ha ocupado distintos puestos trabajo en la Administración Local de la provincia de Madrid, el primero en el año 1969, siempre relacionados con las zonas verdes y el paisajismo. En los 15 últimos años ha sido Jefe del Servicio de Equipamientos y Oficina Técnica y Jefe de Zonas Verdes y Equipamientos Urbanos de la Comunidad de Madrid. Su dedicación profesional la ha alternado con labores docentes, habiendo desempeñado diversos puestos en las Escuelas de Ingenieros de Montes, de Ingeniería Técnica Forestal y de Arquitectura, todas ellas de Madrid. También ha sido profesor titular de cursos específicos sobre arquitectura paisajista y medio urbano en el Instituto de Estudios de Administración Local, Universidad Politécnica de Valencia, Escuela de Ingeniería Técnica Forestal de Madrid, Máster de Paisajismo de Madrid, Junta de Andalucía, Escuela De Ingeniería Técnica Agrícola de Oviedo e Instituto de Planificación Física de Cuba, y ponente en 9 Congresos Nacionales de Parques y Jardines Públicos y en los Congresos Iberoamericanos de Zonas Verdes Públicas celebrados en las ciudades de Río de Janeiro (1999), La Habana (2002) y Santiago de Chile (2005). Ha sido redactor de la Base de Precios del Colegio de Aparejadores de Guadalajara desde el año 1991 al 1999, director técnico y redactor de las Bases Parjap-Coitf de los años 2000 y 2001, director técnico y redactor de las Bases de Precios Paisajismo 2002, 2003, 2004 y 2005, y co-autor de la publicación “50 Proyectos de Cooperación”, publicado por la Comunidad Autónoma de Madrid, en la que figuran numerosas obras suyas. Su labor más intensa ha sido la profesional como autor de proyectos y director de obras, habiendo realizado, para distintas Administraciones y particulares más de 200 proyectos y obras, de parques y jardines, la mayoría públicos y urbanos, adecuaciones de espacios libres urbanos, peatonalización de cascos urbanos, en varios casos con aprovechamiento subterráneo para aparcamientos, urbanizaciones privadas, parques feriales y recreativos, espacios deportivos, fuentes ornamentales etc. asumiendo en todos los casos la obra completa, civil, instalaciones, equipamientos, jardinería, etc. En la actualidad está desarrollando numerosos proyectos de integración ambiental y paisajista de las nuevas infraestructuras del Metro Ligero que se están construyendo en Madrid, Alcobendas, Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos (1978/85), fundador y Director de la Revista Zona Verde, hoy Parjap. El año 1977 fue reconocido Miembro de la International Federation Landscape Architects, y el año 1996 fue galardonado con el premio “Alhambra Realización” de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos por la remodelación del “Parque de Colón” de Majadahonda (Madrid).

Índice Introducción Una actitud frente al proyecto de zonas verdes
LA MOTIVACIÓN DEL PROYECTISTA

El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

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Reflexiones acerca de las zonas verdes públicas
EL ESPACIO PARQUE O JARDÍN EL ESPACIO DE RELACIÓN LA COMPONENTE EMOCIONAL LA PERCEPCIÓN 5 6 6 7

El proceso de diseño
ASPECTOS GENERALES DEL DISEÑO DE ZONAS VERDES EL PROCESO CREATIVO ASPECTOS SINGULARES DEL PROYECTO DE ZONAS VERDES EL NIVEL CULTURAL DE LOS USUARIOS LA DEDICACIÓN AL DISEÑO DE SOLUCIONES Y SU VALORACIÓN LA VALORACIÓN DE LAS UNIDADES DE OBRA LOS CAPRICHOS DEL DISEÑO 9 9 10 10 10 11 11

El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
ZONIFICACIÓN Y ESTRUCTURA EL TERRENO COMO BASE DE DISEÑO EL REMODELADO TOPOGRÁFICO EL TERRENO COMO SOPORTE DE CONSTRUCCIONES EL TERRENO COMO BASE DE FIRMES DE VIALES Y EXPLANADAS EL AVENAMIENTO DEL TERRENO LAS INSTALACIONES SUBTERRÁNEAS EL TERRENO COMO SOPORTE DE LA VEGETACIÓN TRAZADO Y RED VIARIA CAMINOS Trazado Anchos Pendientes Firmes Bordes Pavimentos ESCALERAS Emplazamiento Desarrollo Peldaños Escaleras in situ Formación de escaleras Remates laterales Protecciones RAMPAS Rampa Italiana LAS CONSTRUCCIONES Y LOS ELEMENTOS ASOCIADOS LAS CONSTRUCCIONES LOS ELEMENTOS ASOCIADOS LOS ELEMENTOS PRE-EXISTENTES CONSIDERACIONES ACERCA DE LAS CONSTRUCCIONES
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Índice
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LAS INSTALACIONES. RED DE RECOGIDA DE AGUAS PLUVIALES Puntos de recogida Red de evacuación REDES DE AGUA Y RIEGO Conducciones Elementos de riego Fuentes de agua potable RED DE ALUMBRADO Consideraciones previas Seguridad de movimientos Reconocimiento facial Orientación Seguridad Niveles de iluminación recomendados Deslumbramiento Lámparas Luminarias Montaje de luminarias ILUMINACIÓN DE PARQUES Y JARDINES Árboles y arbustos Plantas y flores Fuentes ornamentales EL EQUIPAMIENTO. LA VEGETACIÓN MEJORA DE LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS UTILIZACIÓN FUNCIONAL UTILIZACIÓN EN EL DISEÑO DE ESPACIOS UTILIZACIÓN ESTÉTICA LA ELECCIÓN DE ESPECIES EL MANTENIMIENTO CONSIDERACIONES GENERALES PASEOS Y ÁREAS TERRIZAS PAVIMENTOS DUROS INSTALACIONES HIDRÁULICAS INSTALACIONES ELÉCTRICAS MOBILIARIO URBANO CONSTRUCCIONES LOS VEGETALES CONSIDERACIÓN FINAL

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Estructura y contenido del proyecto como documento
INTRODUCCIÓN ESTRUCTURA Y CONTENIDO MEMORIAS Memoria Básica (descriptiva) Memorias complementarias Anejos a la Memoria PLANOS PLIEGO DE PRESCRIPCIONES TÉCNICAS PARTICULARES PRESUPUESTO CONCLUSIONES 44 44 44

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Introducción

El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

Para orientar la lectura de estas páginas me parece necesario comenzar indicando que mi dedicación al diseño de zonas verdes ha sido intensa, la mayoría en los espacios públicos urbanos donde he desarrollado más de 150 proyectos y obras, de muy variada condición, y unos 40 a instituciones, empresas y particulares. Entre unos y otros, desde la preocupación por el diseño y, sobre todo, desde el tratamiento de los proyectos, no encuentro ninguna diferencia. Otra cosa es lo que se pretende en cada caso y, de aquí, los ilimitados temas de preocupación que pueden darse. De los muchos aspectos que consideramos en nuestro trabajo como proyectistas de zonas verdes, es el usuario ampliamente considerado, como destinatario del producto que elaboramos, quien más ocupa y preocupa nuestra mente y participa en el planteamiento y solución de casi todos los problemas. Podríamos decir que todo el diseño juega en torno a él, bajo múltiples consideraciones, como iremos viendo a lo largo del documento.

Pedro Palacios Tejada

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El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

Una actitud frente al proyecto de zonas verdes

LA MOTIVACIÓN DEL PROYECTISTA
La primera condición para hacer bien una cosa es querer hacerla bien. El diseño de parques y jardines, por todo lo que iremos viendo, no puede hacerse a medias y por ello sin una clara motivación que lleve al proyectista a entregarse plenamente a la tarea. Volveremos más tarde sobre este importante tema al tratar del proceso creativo, pero es importante adquirir desde este momento inicial conciencia de esta necesidad de motivación, sin la cual, como artistas que somos en el diseño, no seríamos capaces de producir nada interesante. Nos apoyaremos en cualquier pensamiento teórico, en vivencias anteriores, en cosas que hemos visto, etc., pero lo cierto es que, siempre con los pies en el suelo, tenemos que llegar a ver la obra antes de proyectarla y sentirnos inmersos en ella.

Trazas de una ciudad romana

Es necesario que entendamos que el proyectista de parques y jardines ha de poseer un dominio pleno de la representación mental de proyecto. Ha de ser capaz de recrear en su fantasía la imagen ideal de la obra, sentirse usuario y al tiempo observador de los otros usuarios, visualizar los cambios de estaciones y la incidencia de los ambientes que rodean la obra, y su caminar en el tiempo. Sólo cuando el parque o jardín haya adquirido suma perfección en ésta, su recreación, puede atreverse a darle forma a través del diseño. Lo anterior tiene su fundamento en la carga de uso de los parques y jardines, que nunca hay que dejar de lado, en definitiva el compromiso a que se verá obligado el usuario con la escena que le estamos preparando. Por ello la visión anticipada de la obra como usuario es importante; como un usuario normal, sin ningún prejuicio (mucho menos como usuario autor del proyecto), abierto a todo cuanto exista en ese ambiente idealizado pero posible, intentando confundirse con la gente, asumiendo su nivel cultural y posibilidades. Solo con un cierto estado de ánimo, y por supuesto son los necesarios conocimientos, es posible lograr una realización que llegue a comunicar emocionalmente con el usuario, como es lógico de forma satisfactoria. Solemos decir que: “Los proyectos que no tienen detrás una idea fuerte, motivadora de un sentimiento profundo en quien diseña, y no responden a una utilidad, mezcla de satisfacciones materiales y espirituales, suelen ser un fracaso”. Esta afirmación cobra todo su significado en los proyectos de zonas verdes y espacios libres urbanos, donde el proyectista tiene que obtener, convencido de ellos, un espacio nuevo, abstracto o concreto, público o íntimo, funcional, utilitario o espiritual, que responda a un cúmulo indeterminado de satisfacciones personales de quienes los visitan y utilizan, y que, además de ello, se integre de una forma convencional o atrevida en el ambiente urbano.
Trazas de un parque urbano

Ya se comprende que estas bases de partida, absolutamente incompletas, ponen en la mano del proyectista todas las armas que uno pueda imaginarse, con las que conquistar el objetivo por él mismo planteado.

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Reflexiones acerca de las zonas verdes públicas
EL ESPACIO PARQUE O JARDÍN
La redacción del proyecto de zonas verdes tiene una carga importante de diseño y una responsabilidad grande derivada de esta cuestión. El trabajo de diseño suele ocupar más tiempo y está presente en todas las fases de redacción del proyecto, hasta en los aspectos más insignificantes. Diseño y redacción están unidos, no pueden separarse. Dicho lo anterior, vamos a tratar del destinatario de nuestra obra, el que va a utilizarla, el cliente para quién trabajamos. Nuestro desarrollo, como indicamos al principio, será en relación con las zonas verdes públicas, campo en el que hemos adquirido nuestra mayor experiencia, pero válido para cualquier proyecto de zonas verdes. Desde esta óptica, es el usuario del parque o jardín quien más nos preocupa cuando proyectamos, y no tanto las necesidades funcionales o incluso las del colectivo urbano por más que en ellas descansen las razones del proyecto; ello no quiere decir que no las tengamos también muy presentes. Hablamos así porque es en última instancia, aunque considerada en primer lugar, la reacción del usuario individual y su comportamiento quien determinará el éxito o fracaso de la obra.

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parezca e incluso se defienda desde muchas tribunas, incluso políticas. Ya hemos visto cómo hasta hace poco tiempo, el soporte de la vida urbana de relación, de juego de los niños y de convivencia era la calle, tanto en las ciudades grandes como en las pequeñas, especialmente en nuestro clima mediterráneo, y cómo esto ya no es posible a causa de la motorización y contaminación, a la que se han unido otros factores como el importante deterioro del espacio público urbano o los problemas derivados de la falta de seguridad y confianza que existe en las grandes ciudades, en especial en ciertos barrios y parques, colonizados materialmente por poblaciones peligrosas o de difícil convivencia, que han influido muy negativamente en el interés de la gente por su utilización.

“...el soporte de la vida urbana de relación, de juego de los niños y de convivencia era la calle...”

De otra parte, ya hemos visto cómo la oferta primitiva de los parques se quedaba escasa para atender las necesidades de una nueva forma de vida urbana y de entender el consumo del tiempo libre. Ambos grupos de factores y circunstancias, en distinta proporción según los casos, han sido determinantes en la concepción de las zonas verdes de las últimas décadas. De una parte, los parques y jardines, como concepto, han pretendido contrarrestar en nuestra cultura moderna los efectos psicológicos negativos de un desarrollo urbano inadecuado; se ha favorecido, en ambientes públicos y privados, la creación de lugares despropósitos de otra función que la de compensar los efectos negativos de la ciudad, se han creado espacios “anticiudad”, incluso en lugares donde este carácter de ciudad un tanto agresivo no estaba muy desarrollado; la zona verde aparece como elemento terapéutico corrector, en la medida que su razón de ser no es otra que la de compensar los excesos de la urbe. De otra parte y frente a esta concepción, aparece la zona verde como espacio libre de uso público, de relación y multifuncional, asiento de numerosos y variados equipamientos - lúdico-recreativos, deportivos, sociales, culturales, etc. - que prestan servicios a los usuarios. Los dos conceptos conviven, en distinta proporción, a veces juntos y a veces en áreas separadas. El modelo de zona verde no es nuevo, podemos decir que arranca en los primeros parques, pero su evolución ha sido notable en los últimos años: de una parte por la cantidad y variedad de equipamientos y servicios que se han ido incorporando a nuestra vida, y de otra por las nuevas formas de crear espacios y ambientes, de acuerdo con las nuevas tendencias de cada momento. Con todo, el mayor cambio se ha producido a consecuencia de la nueva dimensión e importancia que han adquirido las zonas verdes en nuestra moderna cultura urbana. Lamentablemente esta notable evolución, más bien incremento, ha hecho desaparecer en alguna medida las primigenias funciones de los parques y jardines, que tenían que ver con el sosiego, contemplación del paisaje, meditación, comunicación sensorial con el entorno, etc., es decir con el cultivo del alma y el espíritu, que, desde nuestro punto de vista, consideramos fundamentales e inseparables del concepto parque o jardín – no tenemos más que volver a las palabras de Jellicoe al comienzo -; al menos no han prosperado mucho y, desde luego, no en todas partes se encuentran. Desarrollos inadecuados, masificación y, sobre todo, una falta de consideración hacia esas 5

“…es el usuario del parque o jardín quien más nos preocupa cuando proyectamos...”

Los parques y jardines siempre han sido construidos por el hombre y para el hombre, y siempre han estado cerca de él. En su esencia han sido mundos hechos a su propia medida, reales, no soñados, que ofrecían una realidad distinta a la propia realidad que se estaba viviendo; mundos, en cierto modo, fantásticos y sorprendentes que pretendían motivar y emocionar; lugares donde se obtenían satisfacciones espirituales, además de materiales. Sir Geoffrey Jellicoe escribe refiriéndose a los parques: « La capacidad potencial de sosegar, refrescar, satisfacer, inspirar el alma del hombre, al modo de la iglesia y del templo, sitúa al parque público por encima de los demás». De su construcción derivan, por tanto, la multiplicidad de funciones que prestan. En esto existe una fuerte distinción con la naturaleza, que no ha sido creada por el hombre, y ofrece, en tanto se conserva virgen, una belleza natural universalmente aceptada, un ambiente limpio y purificador, y muchos atractivos peculiares de honda repercusión emocional, manteniendo vigentes, entre otras, las funciones primigenias de servir de recreo, solaz y expansión. Buscando estos atributos, en especial los higiénico y sanitarios, durante mucho tiempo, los parques y jardines se han intentado construir a “imitación de la naturaleza”, lo que no significa que el hombre haya estado en los parques y jardines cerca de ella, por más que a mucha gente se lo

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físico de movimientos, su campo visual de captación de imágenes, (de mirar, no sólo de ver), su ambiente sonoro, su medio en definitiva de relación con lo que le rodea, en el que, además, y esta es la cualidad añadida, existe o se desprende la comunicación sensorial con los elementos del espacio compuesto en ese momento. Para cada individuo que lo percibe será su medio de vida consciente, donde la mente se ocupa en ese instante, en palabras de hoy, la autopista de comunicación por la que circulan los flujos de emociones y sentimientos que emanan de esas relaciones. Puesto que el espacio así entendido es creado por el propio individuo a través de sus relaciones sensoriales, son sus cualidades y capacidades personales las encargadas de generarlos, de las que dependerá la amplitud, riqueza y características de estos espacios, y así ocurrirá, que mientras ciertos individuos pasarán de largo ante determinados escenarios, otros encontrarán en ellos un magnífico marco de emociones y sentimientos. Pero no solo el individuo será determinante en esta relación; el marco donde tendrá lugar lo será también en igual medida, en particular su composición y equipamiento, pues constituyen la base a partir de la cual se pueden generar los impulsos de la comunicación. Cuando más adecuado es el escenario para la obtención de determinados beneficios – desarrollo de ciertas experiencias – más fácilmente serán de obtener por una cierta clase o generalidad de individuos. Los parques y jardines son los escenarios de relación donde pueden – deben - darse estas experiencias, que se pretende sean beneficiosas. Por ello, siendo el sujeto y su medio de relación, con todo su equipamiento, incluso la luz y el aire, quienes componen el espacio parque o jardín, y siendo sólo posible la intervención, de forma parcial, en el segundo de ellos, ya se comprende que el usuario tiene que tener una permanente consideración en el diseño. Ya se sabe que el diseño es tanto más comprometido cuanto mayor vaya a ser el compromiso del usuario con el objeto diseñado, es decir cuanto más cercana e íntima vaya a ser su relación con él. Los parques y jardines, como elementos que tienen una importante carga de uso, compartida además por innumerables usuarios, requieren un cuidado diseño de todos sus elementos ya que estos formarán parte de una escena donde el actor principal será el usuario, que debe sentirse confortado con su compañía. Ahora bien, no se logrará el pleno confort si solo se atienden necesidades materiales o de funcionamiento y no se va más allá, al menos para muchas personas.

nobles funciones en el proyecto, pueden apuntarse como las causas principales de estos hechos, que calificamos de lamentables, ya que desproveen a la zona verde de su activo más importante. Esta pérdida de afinidad con los valores trascendentes de los parques, por algunos podría interpretarse como una pérdida del contacto con la naturaleza y justificar su ausencia ante la falta de ésta en muchos ambientes urbanos, pero no es así. Los parques y jardines, las zonas verdes en general, en ningún momento han representado la historia de las relaciones estéticas, ambientales y sentimentales del hombre con la naturaleza, a pesar de la pretendida afinidad de algunos jardines con ella; sí representan, en cambio, la historia de unas importantes, profundas y trascendentes relaciones variadas y personales a lo largo de los tiempos. Los actuales no han hecho más que acrecentar la necesidad de estas relaciones que hoy se sienten de manera colectiva, aunque nacen de una necesidad personal de cada usuario: la que tiene de encontrase consigo mismo, de relacionarse con un medio sensitivo, con otras personas como parte de ese medio, de habitar escenarios sugerentes, etc. Objetivamente los parques y jardines, como elementos construidos pueden destinarse al logro de muy variados objetivos, a la satisfacción de distintas necesidades, funcionales, ambientales y sociales, pero también subjetivamente, cada individuo, dependiendo de sus capacidades, será capaz de obtener muy diversas rentas de su utilización. Esta última renta es para nosotros la más importante y buscada en cada proyecto, de aquí nuestra preocupación por el individuo y sus reacciones como usuario cuando proyectamos.

EL ESPACIO DE RELACIÓN
Los parques y jardines, por encima de otras consideraciones y bajo el punto de vista que pretendemos destacar, son espacios de uso y disfrute creados de forma artificial para la gente. Espacios generalmente exteriores que se forman a partir del individuo y lo que le rodea y se componen del conjunto de relaciones que vinculan a este individuo con todo lo que percibe o se relaciona. Lo anterior amplia el concepto más elemental de espacio como hábitat, lugar de relación y desenvolvimiento, del que hacen uso los diseños, básicamente y en primer lugar, y viene a enriquecerlo con una nueva e importante dimensión, abriéndolo al campo de las influencias, las sensaciones y, sobre todo, el interés. Ya se comprende que para cada ser humano existe un espacio diferente, distinto a su vez en cada momento, muchas veces generado de forma inconsciente: es el producto de sus relaciones con el medio y sus componentes, de todo tipo, siempre de carácter personal.

LA COMPONENTE EMOCIONAL
El proyecto de adecuación de un determinado espacio para parque se realiza, en primera instancia por lo regular, para satisfacer determinadas necesidades, funcionales, materiales, de prestigio, oportunidad política, etc., generalmente una mezcla de ellas. Logrado este objetivo el nuevo espacio construido es aceptado por la gente que lo utiliza sin ningún rechazo, pues cumple los fines pretendidos y obtiene de su utilización una rentabilidad directa: el pavimento es más liso y con pendientes menos acusadas, las farolas dan buena luz y son de calidad, ha mejorado mucho la seguridad, etc., es decir el proyectista ha cubierto satisfactoriamente las necesidades materiales y funcionales planteadas y el parque o jardín puede decirse que funciona, al menos desde una óptica poco exigente. Pues bien, para que este lugar goce del aprecio de los usuarios, de nuestro usuario particular, y sea de su interés, además de lo anterior, el parque o jardín, ya sea en alguna parte o en su conjunto, tiene que permitirle experimentar algún tipo de sensación agradable, beneficiosa para su interior, de forma que exista un cierto atractivo y se facilite la formación de los espacios de relación y comunicación que hemos hablado anteriormente, tan positivos para todos.

“…para cada ser humano existe un espacio diferente.”

El espacio con esta concepción añadida a su valor tradicional, lo convierte en el espacio total que rodea al individuo. Será su lugar 6

La sola visión de una escena agradable no satisface a quien la observa si no experimenta en su interior una sensación también agradable. Lo mismo ocurre con otras formas de percepción, como

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por ejemplo la música o la utilización confortable de cualquier espacio físico. La comunicación es el primer paso pues favorece el entendimiento y despierta el interés. Si la comunicación se origina y es positiva, como es deseable, se genera un sentimiento de aprecio y de apropiación de la mayor importancia en el resultado de lo que se ofrece, también en la persistencia y conservación de los parques y jardines.

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Bien distinto puede ser el resultado de un espacio que, además de dar satisfacción a las necesidades materiales y funcionales de los usuarios, para las que ha sido diseñado, sin presentar un aspecto desaliñado ni sucio que incite al rechazo, sea capaz de transmitir a la gente que lo usa – a cierta gente al menos – un sentimiento emocional positivo. Es preciso que los profesionales del diseño tengan muy presente que en el conjunto de utilidades que se piensan para los parques y jardines – que son muchas y variadas – siempre se tenga en cuenta la componente emocional, y que esté muy cuidada tanto en el proyecto como en la ejecución de la obra, para que los usuarios obtengan un importante valor añadido al uso tradicional del parque o jardín, teniendo muy presente que esta cualidad - más bien conjunto de cualidades – para un grupo muy numeroso de usuarios es la primera y principal que se demanda, siendo en muchos momentos la única que se busca.

“...el parque o jardín debe permitir experimentar algún tipo de sensación agradable...”

LA PERCEPCIÓN
Vamos a terminar esta serie de reflexiones, previas al diseño, con el análisis del espacio y su percepción por el individuo, es decir el usuario a quien nuestra obra se dirige ya sea en un parque público o en un jardín privado.

“…que los usuarios obtengan un importante valor añadido al uso tradicional del parque o jardín…”

Los diseños de los parques y jardines no pueden dejar indiferente al usuario, mucho menos generar sentimientos adversos hacia lo proyectado. Conseguir el aprecio de la obra es de la mayor importancia, no conformarse solo con la aceptación. Conviene tener bien diferenciados estos dos conceptos, aceptación y aprecio, ya que la aceptación de una cosa y el aprecio que se la tiene otra bien distinta; sobre esto me gustaría poner un ejemplo que he utilizado otras veces: Una moderna estación de metro generalmente está bien proyectada, las escaleras tienen una huella correcta, la barandilla es ergonómica, los pasillos y andenes están bien iluminados con pavimentos antideslizantes, limpios, se ha cuidado la sonoridad, etc. Es aceptada por la gente que la utiliza a diario en sus movimientos sin ningún rechazo. La estación funciona. Pues bien, para la mayoría de la gente este lugar público no será de su interés, no gozará de su aprecio; lo más probable porque no comunica nada que permita sentir algo positivo, favorable. La gente en sus ratos libres no acude a una estación de metro. 7

“...Los parques y jardines deben seguir siendo los espacios sensitivos y emocionantes...”

Para nosotros los parques y jardines tienen una connotación de percepción y uso de la escena, y simultánea o seguidamente, de obtención de sensaciones que se pretenden agradables, ya lo hemos dicho. Para que esto sea posible hace falta que el usuario pueda

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alcanzar sensaciones intensas, ya sea ante un determinado tema o disfrutando en un escenario de su especial gusto y entendimiento.

captar algo favorable de la escena que se le ofrece – no estamos considerando las otras personas – y que el uso o la mera contemplación le proporcione alguna satisfacción. Es preciso ofrecer un espacio que sea percibido, entendido y comprendido, por este orden. Los parques y jardines deben seguir siendo los espacios sensitivos y emocionantes, como se recuerdan los mejores. Su diseño debe caminar por la vía de la percepción buscando despertar el interés de la gente y que no pase de largo, para después favorecer su entendimiento y comprensión, lo que determinará su correcto y aprovechado uso, derivándose de aquí, si todo es favorable, un sentimiento positivo. En otro orden de ideas, favorecer la percepción es muy conveniente pues constituye uno de los primeros escalones de la educación ambiental, a la que tan entregados deben estar los espacios públicos, en particular los parques y jardines, pues constituyen escuelas permanentes de educación ciudadana. Esta facultad la tienen atribuida desde su concepción aunque, por desgracia, muchas veces, sirvan para todo lo contrario. Las personas que tiene más desarrollado el sentido de la percepción – por costumbre, educación, etc. – son más sensibles a cuanto tienen alrededor, incluidas las otras o personas; aprecian lo que se pone a su alcance y lo llegan a conocer mejor, entran más pronto y mejor en la escena obteniendo de ello una rentabilidad superior. Ciertamente de este mejor conocimiento puede derivarse un aprecio, pero también un rechazo, que será crítico y bien fundado, con pleno conocimiento, también favorable. Buscar estas reacciones en los usuarios a través del diseño, nos encamina a la más alta y sublime función de los parques y jardines cual es la creación de espacios más humanos, efectivamente usados y vividos por la gente, con pleno conocimiento, como no debe ser de otra forma. Tratando de conseguir el aprecio general, aunque sea a escala modesta, el diseño de los parques y jardines y su equipamiento debería permitir la percepción en parte superficial, fácil de conseguir, y en parte profunda de los elementos y ambientes percibidos. Con ello se pretende llegar a todos y especialmente a unos pocos – mejor sería a muchos – que por su especial preparación sean capaces de

“…Su diseño debe caminar por la vía de la percepción buscando despertar el interés de la gente y que no pase de largo…”

Analizar el diseño bajo este particular aspecto es muy importante y no esta exento de dificultades, que dimanan del conocimiento de otros muchos factores, tales como el medio, ambiente urbano, nivel cultural etc. Creo que no pueden darse reglas ni pautas, sólo insistir en que cada parte de la obra, y ésta en su conjunto, puedan tener una lectura, y que al menos algunas frases puedan ser leídas y entendidas por todos.

“...la más alta y sublime función de los parques y jardines cual es la creación de espacios más humanos, efectivamente usados y vividos por la gente...”

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El proceso de diseño
ASPECTOS GENERALES DEL DISEÑO DE ZONAS VERDES

El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

EL PROCESO CREATIVO
En un intento de mentalizar al autor del proyecto y llevarle a su verdadero papel de creador, vamos a describir lo que hemos denominado El proceso creativo. Lo hacemos ahora con la intención de explicar este proceso, o método, antes de verter ideas de diseño con el fin de que cada uno vaya almacenando de forma ordenada lo que recibirá en las distintas explicaciones. Lo hacemos también ahora pues en este tipo de proyectos, no se puede separar el proceso creativo del diseño de la redacción del proyecto, como venimos indicando desde el comienzo. Otra cosa distinta es la edición del proyecto, de la que no hablamos, de momento. El diseño esta presente en todo proceso creativo, y lo ha estado siempre, con mayor dedicación e intensidad cuanto mayor es el compromiso del usuario con el objeto diseñado, es decir cuanto más intensa y cercana vaya a ser su relación con el mismo. Los parques y jardines son espacios de uso y relación y de experimentación de sensaciones que se pretenden beneficiosas, y por ello requieren un cuidado proceso de diseño de todos los elementos, en especial de aquellos que se entregan al uso directo. Debemos lograr el ansiado escenario donde el usuario reciba los impulsos necesarios del ambiente creado para que se convierta en actor y tener muy presente que en los parques y jardines es habitual encontrar personas dotadas de una alta sensibilidad por el entorno, en especial por los vegetales. Pero además, hoy de los parques y jardines se espera mucho y tiene cabida casi todo. La oferta que pueden proporcionar es muy variada, ya lo hemos comentado. En consecuencia, la carga de uso se ha elevado considerablemente así como la cantidad de factores que rodean o influyen en el diseño, pudiendo llegar a ser abrumadora, tanto como la responsabilidad derivada de lo que se ofrece. Con ello no pretendemos alarmar sino reconocer la importancia que tienen los parques y jardines y la decisiva, si se quiere absoluta, influencia del meditado diseño. Ya hemos dicho que diseño y creación van unidos, siempre se diseña para crear, y toda creación parte de un pensamiento teórico. El diseño de parques y jardines exige que el pensamiento teórico, la idea base del diseño, ya sea del todo o de una parte, sea inmediata o simultáneamente meditada y contrastada por el diseñador, es decir puesta a prueba por el propio autor del pensamiento recurriendo para ello a sus propios conocimientos y experiencia. El proceso atribuye al proyectista una cierta carga de conocimientos y experiencia sin los cuales no es fácil, yo diría posible, abordar un diseño. Ponemos en primer lugar los conocimientos pues es en ellos donde radica la adopción de soluciones de diseño, trayendo al caso ideas que ha visto funcionar en ambientes parecidos, a partir de las cuales puede desarrollar todo un proceso de diseño. Incluso puede ensayar ideas opuestas a otras soluciones conocidas que se han mostrado ineficaces y que, por tanto, pueden resultar aquí. En segundo lugar ponemos la experiencia pues la consideramos un arma peligrosa manejada inadecuadamente, que puede llevar a la repetición y no a ensayar soluciones nuevas, que es lo deseable y la verdadera labor de quien diseña. Ello no quiere decir que hayamos de prescindir de todo lo diseñado hasta ahora, bien al contrario, pero en cada caso con los matices y soluciones particularizadas al caso, que pueden ser muy pocas, pero las suficientes para que el diseño esté ajustado y sea fresco. Lo que nunca debemos hacer es la copia directa.

La valoración del diseño, realizada en cada paso, si es, como se piensa y deseable, progresivamente positiva, proporciona estímulos que fecundan de forma inmediata la creatividad del autor, en especial cuando las soluciones, además de satisfacer las necesidades artísticas y funcionales, encajan en el planteamiento crítico de la situación, que nunca hay que perder de vista. Es decir son soluciones plenamente apoyadas en una realidad y además pueden asumirse desde todos, o al menos desde una gran mayoría de planteamientos, por supuesto los artísticos y emocionales pero también los económicos, tanto de realización como de mantenimiento. La idea base puede arrancar de una concepción artística o funcional, no siempre la segunda como es normal en otros muchos procesos de diseño. Esto se debe a la propia carga emocional de los parques y jardines y la faceta artística como responsable de ella, convertida en este caso, prácticamente, en un aspecto funcional.

Trazas de una plaza tratada como una composición abstracta

Merced a lo que hemos indicado, el diseño, como motor del proceso creativo, alimentado por la esencia de las ideas, es para nosotros un continuo ir y venir en el desarrollo del trabajo productivo. Se avanza y se expone, y se retrocede y se valora lo expuesto, metodología nada original por otra parte, seguida por muchos creadores. El camino así indicado asemeja el diseño de los parques y jardines a la realización de un puzzle donde todas las piezas deben encajar desde el primer momento. El diseñador no puede permitirse avanzar sin dar solución a cada fase ni dar saltos en el vacío posponiendo soluciones para más adelante, muchas veces para resolver en obra como a veces se dice. Por experiencia sabemos que esto es muy peligroso y negativo, pues las soluciones al final son apresuradas y se encajan por la fuerza con malos resultados, pudiendo verse arruinado un diseño muy valioso por esta causa. De lo anterior, indicado muy aprisa, queremos destacar la gran importancia que para el diseño tienen los conocimientos y la experiencia del diseñador, y la necesidad de recurrir, cuando no se tiene esta experiencia, al estudio y la consulta, así como al ensayo y valoración permanente, no avanzando en ningún caso sin haber realizado estas comprobaciones. La organización y estructura del proyecto, como podremos apreciar en todo lo que sigue, se fundamenta en esta metodología del diseño. Nuestro método de trabajo casi siempre comienza por reafirmar nuestra presencia en el espacio del diseño trabajando en el plano topográfico y en las fotografías que habremos tomado. Con un pequeño esfuerzo, puede que grande al principio, deberemos conseguir sentirnos en el propio terreno, recorrer los límites, apreciar las vistas interiores y exteriores, el modelado topográfico, los alrededores, el tipo de gente, etc. Para ello es importante que la visita haya sido generosa, interesada por todos los aspectos, documentada y en distintos momentos del día. También es importante que la visita no solo se reduzca al terreno de la actuación sino a toda el área de influencia. Hay grandes diseñadores de paisaje que consideran imprescindible la visita en diversas estaciones del año para apreciar las influencias del tiempo y los cambios de estación. Volviendo a nuestro “caminar” sobre el plano topográfico, que habrá sido realizado a partir de nuestras indicaciones, tomándonos el tiempo 9

El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

El proceso de diseño
9. La obra se dirige, frecuentemente, a un conjunto muy numeroso y variado de usuarios, que es necesario conocer en mayor o menor medida.

necesario pero con la necesidad de producir un diseño, lo más probable es que seamos capaces de trazar algunas líneas sobre el papel de croquis, casi siempre con una idea en la cabeza que nos ha sugerido el escenario de la actuación, o que tiene que ver con algo que conocemos, sea nuestro o no. En esta fase puede venir bien repasar nuestro archivo gráfico, que habremos visto en muchas ocasiones. Si se ha realizado esta fase a fondo, es decir tenemos claros los objetivos, hemos realizado un detenido estudio de la situación, y hemos conseguido “entrar en el diseño”, lo primero que se dibuja probablemente no será lo definitivo, le faltarán muchas cosas, pero sí será una base de diseño posible ya que estará de acuerdo con el medio y en la idea de lo que queremos hacer. Si, por el contrario, el diseño es apresurado y no considera plenamente el medio, lo que llamamos un diseño “a sentimiento”, lo más seguro es que nos encontremos con una solución que choca con muchas cosas. Pero cuidado, no la desechemos, puede ser muy buena, desde el punto de vista artístico y emocional. Ya se comprende que para nosotros el método consiste en un estudio a fondo del medio físico, social, demográfico, etc. de las necesidades a satisfacer con el diseño y después atacarlo desde el lado artístico y emocional. Los diseños que están faltos de esta última cualidad están vacíos y huecos.

10. La obra, si es en un espacio público, con frecuencia debe considerar el ambiente social, integrarse y él y mejorarlo. 11. La obra de parques y jardines, casi siempre lleva incorporada por parte de quien la encarga, una componente de rentabilidad política, social, económica, de prestigio y ostentación, etc., siendo muchas veces para esta persona - el cliente - la finalidad más importante de la obra. 12. Las obras, en general, tienen elevados presupuestos y, cuando son complementarias de otras obras - autopistas, edificios, etc. -, van situadas en último lugar y sufren la falta de presupuesto por los excesos económicos sobrevenidos en las obras precedentes. 13. Con demasiada frecuencia los parques y jardines sufren de vandalismo que habrá de considerar en el proyecto. 14. Los parques y jardines tienen un elevado coste de mantenimiento que puede modificarse mucho con el diseño y calidad de la ejecución de las obras. Estos aspectos, y muchos otros que pueden existir en determinados momentos, proporcionan a los parques y jardines, y por tanto a su proyecto, una singularidad importante que debe ser tenida en cuenta en la redacción del proyecto. De otra parte debemos ser conscientes de los muchos aspectos beneficiosos que una obra bien pensada, y realizada, puede aportar.

ASPECTOS SINGULARES DEL PROYECTO DE ZONAS VERDES
La redacción de un proyecto es un proceso creativo mediante el cual el redactor o autor produce un documento nuevo, inédito - el proyecto - que contiene lo necesario para hacer realidad una idea. Es el instrumento de comunicación con los profesionales encargados de la realización del que se servirá para hacerse comprender, no dejando dudas acerca de su realización, en un marco técnico y normativo vigentes. Deberá contener, por tanto, la idea o ideas que motivan su realización, la exposición y justificación del diseño y de las soluciones constructivas adoptadas, así como la explicación detallada de cómo llevarlas a cabo, indicando y valorando los medios y recursos, de todo tipo, A los proyectos de zonas verdes, públicas y privadas, les atañen una serie de aspectos singulares, en relación con otros proyectos, que es importante conocer: 1. Es frecuente la indefinición en el encargo, dejando al autor toda la responsabilidad y también la libertad de decisión. La redacción requiere la aplicación de amplios y variados conocimientos pues son muchas las disciplinas que intervienen. Estos proyectos, en general, tienen una carga artística importante, en muchos casos de elevada responsabilidad. En los proyectos de parques y jardines lo que se proyecta tiene siempre algo de novedoso, al menos en alguna parte, y las soluciones constructivas e instalaciones, por no ser de corriente ejecución, requieren de amplias y concretas explicaciones, así como de un detallado análisis de los recursos necesarios para su ejecución. Los proyectos incluyen vegetales, seres vivos para los que hay que prever un desarrollo sostenible. La obra, con frecuencia, forma parte de un conjunto en el que deberá integrarse de forma tradicional o atrevida, lo que precisa del análisis de este conjunto. La obra, dependiendo de su carácter, puede tener una gran trascendencia en el desarrollo urbanístico de la zona, incluso ser motor de otras actuaciones. El desarrollo de la obra tiene que ser, en todo momento, acorde con las condiciones del medio, a diferencia de otras realizaciones. 10

EL NIVEL CULTURAL DE LOS USUARIOS
Algo que debe tener muy presente el proyectista es el nivel cultural de las personas a quienes se dirige la obra, para discernir su capacidad de entendimiento. Se puede caer en el papanatismo o desaprovechar una oportunidad de oro, renunciando a un diseño, digamos de altura, por no conocer la formación cultural de los usuarios y su capacidad de entendimiento. Lanzarse a diseños atrevidos puede ser arriesgado, pero también deseable y, si se puede, necesario. Las obras en la calle deben recoger la muestra cultural del momento y así poder dejar a las generaciones futuras la cultura del pasado. Quiero, no obstante, destacar la responsabilidad que tenemos quienes actuamos en plena calle y por tanto la mesura con que deben ser tomadas decisiones un tanto avanzadas, con riesgo. No son pocos los casos de actuaciones de vanguardia que, quizá por estar situadas en lugares inadecuados, han sido objeto del rechazo popular y cambios prematuros. También conocemos casos de actuaciones no comprendidas en el aspecto estético, a veces con problemas de utilización y funcionamiento, como consecuencia de exigencias del diseño, que han sido rechazadas y consecuentemente abandonadas, produciéndose un rápido deterioro. Como en todos los casos, el conocimiento del medio, en todos los aspectos, es una de las mejores garantías de acertar en los diseños.

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LA DEDICACIÓN AL DISEÑO DE SOLUCIONES Y SU VALORACIÓN
El diseño de parques y jardines, como todos los diseños que no llevan simultáneamente unida la creación del objeto del diseño, como por ejemplo la artesanía, debe reunir las indicaciones necesarias para que la idea, plasmada en el diseño, pueda hacerse realidad. El proyecto es el documento encargado de contener esta información, siendo el diseñador el encargado de proporcionarla. En su formulación se tendrá presente que los encargados de ejecutarla estarán muy alejados de las ideas que tuvo quien la imaginó, por lo que será necesario aportar todo tipo de explicaciones. Así, se tendrá en cuenta

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El proceso de diseño
el empleo de materiales novedosos, en aplicaciones poco o nada habituales, lo que puede suponer muchos problemas de tipo constructivo, que pueden verse agravados, no solo por la ausencia de las necesarias explicaciones, sino por no haber realizado cálculos y ensayos de fiabilidad en la redacción del proyecto. Lo anterior lo comentamos por la frecuencia con que se producen ausencias de este tipo en los proyectos y por las consecuencias negativas que se derivan de ello. Algunas son importantes: - La falta de detalles constructivos deja en manos del constructor la ejecución del elemento, pudiendo ocurrir, que si no entiende correctamente la idea, construya algo parecido, y ya sabemos lo distintas que pueden ser dos cosas que se parecen bastante. Se pueden correr riesgos importantes por la utilización de materiales y secciones sin la oportuna verificación por los cálculos. La ausencia de detalles constructivos puede beneficiar a contratistas desaprensivos que, a riesgo de la Dirección de Obra, rebajan calidades, secciones y grosores. Esto es particularmente notorio en el empleo de vegetales. Además de la obra, que soportaría las mayores consecuencias, la Dirección de Obra es la más perjudicada por estas faltas, pues se ve obligada a diseñar sobre la marcha, a veces a encajar soluciones por la fuerza, y a soportar las quejas del constructor que no aviene fácilmente a construir lo no proyectado. Una mención especial tienen los riesgos de uso.

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de costes, duración del elemento, etc.- aporta matices y retoques, a veces complementos, que, quizá por proporcionarle al diseño un mayor peso de realidad, le convierte en algo más valioso. Así por ejemplo en el diseño se concede mucha importancia al tamaño y potencia de las piezas, determinándose, muchas veces, las secciones sólo bajo la óptica de la estética. Hay además una dimensión de cálculo, necesaria para soportar los esfuerzos previstos. Pues bien, con frecuencia esta dimensión es la que mejor armoniza en el diseño, lo hemos comprobado en muchas ocasiones. Otro aspecto a considerar, en la valoración simultánea de la idea, es su coste económico, del que en ningún momento puede desentenderse el proyectista. Un coste razonable, adaptado a la realidad, es decir, en sintonía con el planteamiento crítico de la situación es, además de necesario, otro elemento de encaje de la solución que la refuerza notablemente.

LA VALORACIÓN DE LAS UNIDADES DE OBRA
Es frecuente en los proyectos que la valoración de las unidades de obra esté poco destallada, cuando no sea inexistente. Algunos autores dicen que es preferible no hacerlo para así no estar comprometidos de antemano. Claro está que quien no ofrece una detallada solución constructiva mal puede aportar una valoración consecuente: quizá por esto se omite. Es, como lo anterior, una obligación formal, legal y desde luego ética que en muchos proyectos falta para todas las unidades de obra, o que a veces se incumple incorporando al presupuesto una descomposición de precios totalmente aleatoria, sólo para justificar el cumplimiento de esta obligación, recogida en la legislación que trata de los proyectos y obras de la Administración. Los que así proceden, al margen de esta obligación, incurren en un grave error que pagan con creces en la dirección de obra, si es que a ellos compete. Las correctas y completas descripciones y descomposiciones de las unidades de obra, al detallar los recursos necesarios para su ejecución, ayudan a un mejor conocimiento, permiten exigir una buena ejecución, con el empleo de todos los elementos y discutir, con base, las ejecuciones de obra, aparte de otras muchas cosas como establecer precios contradictorios. No olvidemos también la importancia que tiene el proporcionar al proyecto un sello de calidad, seriedad, responsabilidad y conocimientos del redactor, nada desdeñable. Todo ello lo decimos por el carácter singular de estos proyectos y la dificultad derivada de la falta de costumbre en la ejecución de novedosas unidades de obra. Incluso la falta de personal preparado para ejecutarlas. Es preciso darse a entender.

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Pero lo peor, bajo nuestro punto, es la pérdida de utilidad del elemento o solución de diseño por no haber considerado a tiempo la solución para hacerlo realidad. Tocamos aquí a una importante cuestión de la proceso creativo, cual es la de que se seguidamente cada idea con la experiencia aplicándolo a este caso, es como decir que considerando la solución constructiva. que hablaremos en el valore simultánea o del diseñador. Que, el diseño se formule

LOS CAPRICHOS DEL DISEÑO
El tema es de lo más sugerente y sin duda plantearía muchas discusiones. Lo traemos aquí únicamente como recordatorio necesario en este proceso donde las posibilidades del diseñador son casi ilimitadas y donde, a veces, no existen frenos a la imaginación, que no está mal, pero con tiento, no desvariemos.

Croquis de solución constructiva

Esta obligación del proyectista lejos de ser un trabajo añadido es un provechoso estudio y análisis de lo diseñado, pues, en nuestra opinión, los estudios de las soluciones constructivas mejoran los diseños. En efecto, la dedicación a hacer viable la idea desde el punto de vista de su construcción, donde se incluyen consideraciones acerca del mantenimiento, posibilidades de los materiales, economía 11

Alfombra de césped-difícil mantenimiento

El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

El proceso de diseño
Después de lo tratado, se comprende que puede ser fácil caer en diseños absurdos, trazados sinuosos de bella estampa en la planta del dibujo, que luego no se aprecian en la realidad y resultan incómodos, no tan bellos, y que, además, no conducen a ninguna parte, logrando la ira de quienes los utilizan. Pavimentos de difícil caminar, imposibles en días de lluvia; mobiliario bello pero tremendamente incómodo; grandes espacios abiertos sin ninguna protección, inhóspitos con los calores del verano; espacios fuera de escala donde el usuario se siente pequeño e incómodo; travesías peligrosas, etc.. Siempre hemos dicho que la valentía y la razón son las mejores armas del proyectista: la primera para ser audaz poniendo sobre el tablero de dibujo ideas y proyectos que pueden terminar en una obra maestra, capaz de proporcionar una gran utilidad y belleza, en definitiva satisfacción a los usuarios; la segunda, la razón y sensatez para valorar en su justa medida el alcance de la inversión, su utilización y los problemas

Borde antipatinadores en jardinera, agresivo para el peatón

“…audacia y sensatez en el diseño…”

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
ZONIFICACIÓN Y ESTRUCTURA
Es la parte más decisiva y trascendente del proyecto y la que comporta una mayor responsabilidad, ya que define la obra o actuación y señala para las restante fases una línea de actuación y de sometimiento a ciertas condiciones que pueden hacer difícil o inviable soluciones posteriores.

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inventado - a veces minúsculo - pero siempre referencia, que afianza la identidad, aspecto que, entre otras muchas cuestiones sumamente beneficiosas, tiene mucho que ver con el sentido de apropiación, de tanta importancia para la persistencia de los parques y jardines.

Plano base de un parque urbano, se aprecian los elementos estructurantes

Croquis de estructuración de un parque

Los aspectos a considerar aquí pueden ser todos los que tienen que ver con el proyecto pero deben reducirse a los estrictamente necesarios, que deberá seleccionar el proyectista, ya que sería imposible arrancar con una solución que diese cumplida satisfacción a todos ellos. Siempre hay que jerarquizar los aspectos a considerar, agrupándolos en el menor número de unidades posibles, desde el punto de vista de su incidencia en la zonificación y estructura. Aquí, como en tantos trabajos, el camino se hace al andar, pero es importante no elegir una ruta equivocada.

Debería lograr la estructura la convivencia pacífica de los elementos y equipamientos, apoyada en un trazado que conduzca eficaz y agradablemente a los lugares deseados, sin recorridos absurdos. Una distribución lógica y coherente, basada en la jerarquía de usos, por ejemplo, un equilibrio y contraste de la vegetación, etc., todo ello en un marco bello, logrado con las armas que el diseñador posee, que convierta cada uso en un placer. Salvados estos primeros pasos, la zonificación y estructura sería aquella que aportase una mayor utilidad, tanto funcional como emocional. A partir de estas consideraciones y con la información recogida directamente in situ estamos en condiciones de tantear soluciones de zonificación y estructura sobre las que ir construyendo un esquema global de diseño. Íntimamente relacionado con la zonificación, estructura y trazado, el remodelado topográfico es la operación que proporciona la faz al parque o jardín, su personalidad más destacada, donde se pueden realzar u ocultar, los demás equipamientos. El terreno es el elemento más valioso y destacable del proyecto, nuestra base de operaciones y con el que tenemos que contar en todo momento. Es un ente complejo que sirve a muy diversos fines: soporte de las construcciones, de las infraestructuras, aloja las conducciones y construcciones subterráneas, permite el arraigo y desarrollo de una vegetación y es, entre otras cosas, un elemento de primera magnitud paisajística, muy polivalente. Bueno será que dediquemos un espacio a considerarlo.

EL TERRENO COMO BASE DE DISEÑO.
Planta del parque

De ellos, siendo todos muy importantes, destacamos el contenido, que, al margen de la abundancia o parquedad, debería optar por la armonía del conjunto, mezclando o mejor enlazando los distintos equipamientos y elementos en un todo armónico, dentro de la diversidad - que es buena para todo, de forma que se proporcione al usuario un repertorio de utilidad y belleza. Una buena estructura, cualquiera que sea la composición del parque, siempre responde a una distribución lógica, coherente y por tanto esperada de las cosas, de su contenido, por más que a veces se tarde un tiempo en entender lo que el autor ha querido indicarnos. Orden intuitivo y no chocante - el río está abajo y la montaña está arriba orden que no produzca confusión y que, una vez conocido, sea fácil de recordar, con una referencia clara al medio, natural, artificial o 13

La primera función que se le atribuye al suelo en el proyecto es la de campo de trabajo de la actividad creativa del proyectista. Sus peculiaridades, en unión de otros factores, servirán para conformar un escenario y marco adecuado a los fines del proyecto. Aspecto tales como forma, topografía, color, textura, morfología del roquedo, orientación, soleamiento, vistas, etc., constituyen elementos que el proyectista deberá descubrir y valorar, tomándose el tiempo necesario. A nuestro modo de ver, y actuar, esta valoración, habida cuenta de lo numerosos que son los componentes o elementos que conforman un determinado terreno, ha de hacerse en primera instancia bajo una visión general, que nos permita algún esbozo de solución, para después profundizar en los aspectos de mayor peso y trascendencia.

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
EL REMODELADO TOPOGRÁFICO
El remodelado topográfico es la consecuencia de muy diversos factores que pueden situarse en dos grupos un tanto enfrentados: de una parte los que tienen que ver con la finalidad del proyecto, y, de otra parte, los inherentes al propio terreno que van a posibilitar, impedir o modificar los anteriores.

El reconocimiento a pié, de forma detenida, captando las influencias del lugar, en varios momentos del día, si se puede en distintas estaciones, es absolutamente necesario. De lo anterior resulta, por lo regular, una propuesta de cambio de algunas cosas que no encajan bien en los planteamientos. Surge la necesidad de la remodelación topográfica, operación que, además de por el diseño, por lo general su razón de ser, estará influenciada por otros muchos aspectos y elementos del propio terreno o a introducir con el proyecto; también por los fines y objetivos.

Topografía estado original-parque público

Propuesta de diseño

Remodelación topográfica del terreno que hace posible el diseño propuesto

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
La remodelación topográfica, con este elevado número de aspectos y variables, muy relacionadas entre sí, se convierte en una operación sumamente difícil, además de arriesgada por la trascendencia que tiene en el resultado final. Los fallos de principio son cargas después, complicadas de resolver, a veces imposibles, forzando soluciones que no encajan con la necesaria soltura. El ensayo de soluciones, junto con un profundo conocimiento de lo que se tiene a la vista y lo que se pretende, unido a una rica experiencia, son buenas bases para afrontar esta dura papeleta.

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empleo de geotextiles y geomallas, que tienen la facultad de evitar la contaminación de los firmes por las arcillas de la base, además de repartir las cargas; en cualquier caso, estos sistemas están muy indicados en las obras de parques y jardines considerando las acciones de los sistemas radicales y la elevada humedad del suelo. El tipo de pavimento o tratamiento superficial tiene mucha importancia a la hora de definir los firmes y la capacidad portante de las bases, elección que está condicionada, a su vez, por las intensidades de tráfico y cargas a soportar. Una cuestión a tener en cuenta, a veces olvidada en los proyectos, es el destino de las tierras procedentes de los cajeos de los viales y explanadas, que conviene tengan su hueco en el interior de la obra, si sus características lo permiten. El viario de los parques y jardines tiene mucha importancia, más de la que se le suele conceder en el proyecto. Los fallos suelen venir por problemas en la base y firmes, acrecentados con frecuencia por aguas subterráneas o procedentes de riegos no controlados. De otra parte conviene tener presente que una estudiada solución de firmes, en combinación con pavimentos, puede abaratar mucho las obras y ofrecer, además, soluciones más ventajosas desde otros puntos de vista.

Dejando a un lado los aspectos del diseño, la remodelación topográfica deberá considerar otros de tipo técnico, de mucha importancia para la persistencia y economía de la obra, como el destino de las tierras en función de sus características - tierras como soporte de construcciones, base de firmes o como asiento de una vegetación -, la escorrentía y evacuación de las aguas superficiales, el espesor de los rellenos y su compactación, el relleno en exceso de tierras sobre sistemas radicales existentes, la capacidad portante de ciertos suelos para recibir rellenos importantes, el afloramiento de rocas en los desmontes, la pendiente y el tratamiento de taludes, etc.. Un aspecto a considerar es el coste económico de la operación, en especial si nos movemos en grandes superficies. A pesar de lo que pueda parecer los movimientos de tierras, en muchas ocasiones, si el terreno no es especialmente rocoso, son operaciones no demasiado caras y, en cambio, de una gran rentabilidad funcional y paisajística. Digamos que un acertado remodelado topográfico puede ser la operación más barata del parque o jardín en comparación con lo que aporta de utilidad y belleza. El encarecimiento de estas operaciones casi siempre es debido a la presencia de rocas, aguas subterráneas o aparición de materiales inadecuados a los fines del proyecto, que deben ser retirados a vertedero reponiendo, en su lugar, con aportes de préstamos. El análisis y cálculo desde el proyecto es imprescindible, adoptando métodos precisos que determinen con exactitud los volúmenes de los movimientos de tierras, cuestión que no debería ser aquí mencionada, por quedar sobre-entendida, pero que recordamos ante la cantidad de proyectos, de mucha importancia, que hemos visto sin un estudio serio del movimiento de tierras.

EL AVENAMIENTO DEL TERRENO.
Es necesario prever la circulación y salida de las aguas de lluvia o producidas en el propio terreno por fuentes, manantiales o riegos. El estudio de las llamadas líneas de agua - líneas de desagüe - se hace al tiempo de la remodelación topográfica, considerando los distintos equipamientos, construcciones, viales, explanadas, etc., que determina la red, constituida por las conducciones, sumideros, pozos de capitación, etc. La pendiente de las líneas de desagüe aconseja, en cuanto se rebasan ciertos valores – 2% a 3 % dependiendo de los terrenos - su materialización en rigolas, caceras, canales o conducciones subterráneas. Respecto de estas últimas conviene tener presente la acción de las raíces por lo que se utilizarán las que aseguren su impenetrabilidad, como las de polietileno y PVC encolado. Se tendrá presente adoptar una profundidad mínima y una cierta separación de los elementos vegetales. Un aspecto a considerar en este punto es la capacidad de infiltración del suelo y su influencia en la escorrentía superficial. Este factor es igualmente decisivo a la hora de proyectar y programar los riegos por aspersión en terrenos en pendiente, con frecuencia no tenido en cuenta, siendo la causa de muchas escorrentías superficiales no resueltas. Los drenajes son una buena solución en muchas ocasiones por lo que deben tenerse muy presentes. También influye en el sistema de avenamiento, como es lógico, el régimen de lluvias, en especial la frecuencia e intensidad de las precipitaciones.

EL TERRENO COMO SOPORTE DE CONSTRUCCIONES
Los movimientos de tierras dejarán explanadas las áreas destinadas a recibir las construcciones, y habrán previsto la amplitud necesaria para ello. Existe una completísima documentación acerca de los requerimientos del suelo como soporte de construcciones, elevada en muchos casos a normas de obligado cumplimiento, en la que, obviamente, no vamos a entrar. Únicamente queremos recordar que es muy importante tenerlas en cuenta para todo tipo de construcciones, no sólo para las importantes. En efecto, es frecuente que las pequeñas construcciones, en el proyecto, apenas se consideren, no aportando para ellas soluciones constructivas, ni requerimientos de firmes, ni espesor de las cimentaciones, etc., resultando después un cúmulo de pequeños fracasos.

EL TERRENO COMO BASE DE FIRMES DE VIALES Y EXPLANADAS
La consideración del terreno en estos casos es distinta de la anterior, debido a la extensión superficial que ocupan, no siendo de aplicación soluciones puntuales, perfectamente válidas para las construcciones. Es importante destinar para estas áreas, terrizas en la mayoría de los casos, lugares bien saneados, ausentes de aguas subterráneas y a cubierto de avenidas, en todo caso protegidos con las obras de fábrica necesarias - caños, bordillos, imbornales, sumideros, etc. -. Se procurará que las características granulométricas del suelo sean las adecuadas, eliminando en todos los casos la cubierta vegetal. Para los rellenos, si fueran necesarios, se recurrirá en primera instancia a los materiales existentes en la propia obra, para lo que habrá que determinar su idoneidad, espesores de relleno, grado y forma de compactación, etc. Si fuera preciso se reforzará la solución con el 15

LAS INSTALACIONES SUBTERRÁNEAS.
Han de tenerse en cuenta en el acondicionamiento del terreno, disponiendo en la traza, si es el caso, rellenos bien compactados que soporten el peso de las conducciones, así como las acciones que pueden darse en los anclares y piezas especiales de las conducciones hidráulicas a presión. En este punto conviene tener presente el entumecimiento del terreno que a veces ha sido causa de rotura de líneas y conducciones subterráneas, por movimientos del terreno falto de la necesaria compactación También las aguas freáticas y los cursos de agua subterráneos pueden ser causa de problemas futuros, al circular junto a las conducciones, por lo que habrán de conocerse previamente, evitando pasar por ellos, si es posible, y en caso contrario adoptando las

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
Algo más raro es que estos defectos se produzcan por imprevisiones en el proyecto, aunque no son descartables. Desde luego si no se especifica con claridad el destino que quiere darse a los distintos productos de la excavación, y tampoco se incluye su coste en el proyecto, no puede esperarse que lo haga la empresa constructora. Aunque es una operación evidente, tiene que estar considerada en el proyecto. A pesar de no ser una práctica corriente, los rellenos destinados a plantaciones, en todos los casos y en especial si están en pendiente, deben ser compactados, con un grado de compactación cercano al Proctor 90 %. La apertura de hoyos se hace después de haber compactado y rasanteado el terreno, aportando tierras fértiles si fuera necesario.

medidas necesarias. Es necesaria la compactación de los fondos de las zanjas y de las tierras de relleno de las zanjas, adoptando las precauciones necesarias.

EL TERRENO COMO SOPORTE DE LA VEGETACIÓN
El terreno para los vegetales es su sustento físico y alimenticio, cuestiones bien sabidas que deben cuidarse en los movimientos de tierras. La lógica señala que las mejores tierras vegetales se reserven para las áreas plantadas o sembradas, tierras que, a su vez, son muy perjudiciales como soporte de construcciones e infraestructuras. Desde este punto de vista no existe ninguna competencia, pero lo cierto es que no siempre se reparten adecuadamente. La causa está en los costes de transporte para dejar los depósitos en los lugares adecuados, y también en los costes de adquisición de los materiales cuando no existen o escasean en las obras.

TRAZADO Y RED VIARIA
El trazado es el orden interno del parque o jardín. Es la imagen gráfica, la trama interior, el equilibrio de las superficies, las formas y los volúmenes, las perspectivas y profundidades de campo, la integración o el distanciamiento, la relación, la singularidad, etc., conjunto de elementos que proporcionan a los parques y jardines uno de los rasgos más significativos de su carácter y personalidad.

Trazado parque público

El trazado aporta los escenarios donde el usuario se mueve, se relaciona, juega y descansa, donde tiene lugar la actividad que ha venido a realizar en el parque o jardín; es algo inmaterial que le acompaña, que vive y le comunica sensaciones, algo que siente al utilizar el parque. Al margen de la materialidad, es el encargado de proporcionar una buena parte de los elementos sensitivos y espirituales para que sean recogidos, utilizados y potenciados por los usuarios: el trazado serpenteante de un paseo entre prados, sobrio y elegante de los parterres geométricos, suavizado por curvas en las esquinas y fondos en los jardines franceses, íntimo y recoleto de los jardines románticos, amplio y dilatado de las áreas de juegos y exposición, etc., comunican en cada caso diferentes sensaciones y permiten distintos usos y actividades para distintos estados de ánimo. Cada usuario se reparte la escena según sus preferencias por el ambiente, siendo el trazado el factor más determinante. Esta elección de los lugares e itinerarios más frecuentados, y en los que se siente mejor, descubre en el usuario el sentido de apropiación del espacio que es de la mayor importancia ya que supone el primer paso en el aprecio del parque y su aceptación.

El viario es, en cierto modo, la materialización del trazado, el medio físico de contacto con el usuario. Su diseño y ejecución, si es acertado, vendría a reforzar las ideas del trazado, además de facilitar las operaciones interiores a las que sirve. Otro tanto cabe decir de los distintos materiales constituyentes de los trazados. Sin entrar en detalles nos gustaría indicar que en bastantes ocasiones hemos podido ver cómo el diseño del viario está completamente al margen del trazado del parque, al que, como es lógico, sirve; así por ejemplo es corriente que viales pensados en el trazado para el tránsito peatonal entre distintas áreas urbanas a través del parque, se diseñen con materiales terrizos, que impiden su utilización en tiempo de lluvia; que circuitos pensados para correr se realicen con materiales duros cuando se sabe que la carrera sobre firmes terrizos es mas conveniente; que un vial o terraza que se sitúa junto a un elemento arquitectónico de primera clase, con buenos materiales, se resuelva con un pobre pavimento, de adoquín de hormigón por ejemplo, al que además le falta dimensión; que se mezclen materiales de diversa procedencia y colores sin el más mínimo respeto a las reglas de la composición o utilidad, algunos son francamente incómodos, como los enmorrillados, otros ofrecen peligro de deslizamiento. Que los caprichos de algunos diseñadores -artificieros del diseño-, sin ningún fundamento, nos lleven a recorridos sinuosos, inútiles, que no aportan más que incomodidades al 16

El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
alargar las distancias, etc., todo ello sin entrar en las deficientes ejecuciones, responsables de muchos desastres, y en el estado de conservación. Lo anterior, en muchos casos, además de la pérdida de utilidad, es causa de rechazo de muchos usuarios, dotados de cierta sensibilidad, que ven estropeado el cuadro de sus anhelos por un fallo evidente del diseñador, que no ha prestado suficiente atención al detalle y que no se justifica, ni siquiera por razones económicas. Conviene tener muy presente que el usuario del parque es, en general, persona dotada de cierta sensibilidad, artística que es donde radica la verdadera sensibilidad, y que realiza siempre, consciente o inconscientemente, una valoración de la escena, de cuanto tiene a su alrededor y del estado en que se encuentra. El viario del parque, por todo lo anterior, desde el punto de vista del usuario – nuestro cliente, ya lo hemos dicho antes – es uno de los elementos que más atención requieren, aquí si que es importante la visión de la escena y su vivencia anticipada en la mente del diseñador. Aspectos como el mantenimiento, pensado desde el diseño y no a lo que resulte, ó como el uso de caminos peatonales por bicicletas o monopatines porque no se ha previsto una vía alternativa ante una evidente necesidad, suponen en muchos casos cuantiosas pérdidas de rentabilidad, en especial en ambientes gratos para ciertas personas que se sienten muy molestas por la alteración de la paz del parque o jardín. Cuidar estos aspectos desde el proyecto nos parece muy importante. Vamos a tratar de algunos de estos elementos.

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- Un camino que cruza sobre el agua, sobre un puente, manifiesta mejor que otros su naturaleza y el servicio que presta. Otro tanto puede decirse de sus pretiles. - Los caminos curvos, que pierden su traza, acompañados de un muro permiten a la vista descubrir la intencionalidad del trazado al caminar por su coronación. - Un camino ancho es mejor que uno estrecho, proporciona confort y calidad, pero puede resultar excesivo y dejar al caminante desamparado o acortar excesivamente la perspectiva. Un camino - estrecho puede ser angustioso, difícil de caminar junto a otras personas y empequeñecer la escena. - Un camino terrizo permite apreciar mejor la naturaleza de alrededor, es más natural, transporta al caminante al campo, es más mullido y su textura encaja bien con la jardinería. En cambio puede resultar engorroso en días de lluvia, con calzado de calle y originar polvo. - Un camino pavimentado con piezas de gran formato disminuye aparentemente sus dimensiones pero le proporciona una mayor calidad. Un despiece normal a la marcha afirma el sentido del desplazamiento, en especial si se va acompañando a las curvas, y acorta su longitud aparente. Las bandas longitudinales lo alargan. Los despieces inclinados tienen sus problemas pero pueden quedar bien, por ejemplo en las uniones de caminos con áreas estanciales que no acometen ortogonalmente, si queremos incorporar ambos al mismo espacio de relación. - El perfil transversal también influye en la percepción. Una sección con rigola central estrecha el viario, mientras que una sección con varios puntos de recogida le proporciona mayor anchura aparente. - Alternar caminos terrizos y pavimentados, de diferentes formas, texturas, color, etc. permite ordenar las circulaciones dejando, por ejemplo, los primeros para paseos en zonas más naturales y los segundos junto a edificios y zonas más urbanizadas, también como caminos de tránsito a través del parque. - El color y la textura del pavimento son muy significativos para la integración visual del pavimento con su entorno. Esto es especialmente importante en paseos en cuesta y en los óptimamente anchos, donde el pavimento es una envolvente espacial, como si fuera un paramento. - Los caminos no tienen forzosamente que mantener paralelos sus bordes. Los ensanches, formalizados o no, permiten crear islas de tranquilidad siempre que estén lo suficientemente retiradas del tráfico; además proporcionan movimiento y variedad a la traza. Son posibles tanto en los de planta recta como curva. Los ensanchamientos deben conseguirse con líneas de trazado acorde con el resto; mezclar rectas y curvas puede ser arriesgado. - Diferenciar las estancias del tránsito siempre es conveniente, puede lograrse con distintos tipos de pavimentos. Una adecuada y armónica combinación de pavimentos colabora en la identificación de las reservas de espacio para los diferentes usos. - Uno o dos peldaños sueltos en el camino constituyen un hito que enfatiza aspectos que queremos destacar, tales como adquirir cierta elevación sobre el terreno y reconocer una vista oculta en el anterior nivel, cambiar de ambiente, detener el paso para reparar en algo, etc. - Colocados a intervalos estudiados marcan un ritmo que puede ser necesario para modificar la perspectiva, acomodarlo al terreno circundante o simplemente marcar un ritmo agradable. Claro está que los peldaños no deberán suponer una barrera arquitectónica, habrán de acompañarse de una rampa.

CAMINOS
Los caminos sirven para poner en comunicación las distintas áreas de un parque y ordenar las circulaciones. Vamos a tratar someramente de los aspectos más destacables:

Trazado.- El trazado de los caminos tiene muchísima importancia
en el diseño y es lo que más personaliza un parque o jardín. Las formas pueden ser todas las imaginables pero siempre con la coherencia y orden lógico que deben tener todas las cosas. Su trazado debe responder en primer lugar a su utilidad cual es la de permitir el desplazamiento entre dos puntos, y después atender a cuestiones de otra naturaleza, a veces más importantes. Vamos a recordar algunas cosas: - Un camino que une en línea recta dos puntos es el mejor, si no perjudica otros factores del diseño. Las grandes longitudes son arriesgadas pero en ocasiones de gran belleza, por ejemplo acompañadas de una buena alameda en uno de los lados y con una gran superficie empradizada en la otra. - Un camino serpenteante sin motivo no tiene sentido, no se acepta bien. Ahora bien, un camino así, recorriendo el pié de una loma, salvando árboles a su paso o rodeando una gran pradera para apreciar las vistas que se ofrecen al fondo, por ejemplo la casa, es una buena solución de diseño: el proyectista deberá colocar estos elementos en la escena para dar sentido y justificar la traza.

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
a los lados de los caminos, que proporcionan mucha belleza y hacen crecer la dimensión del jardín. - Los caminos delimitados por bordes definidos afirman su traza y ganan en presencia y calidad. Combinar bien los materiales del camino y de los bordes es importante. - La vegetación plantada a lo largo de los caminos afirma su traza y sentido, en especial el arbolado que comunica confort a su utilización. - Todo el viario del parque debe responder a una concepción unitaria del espacio dedicado a este fin.

- Los cruces de caminos deben permitir la cómoda circulación y no recorrer distancias innecesarias. Los acuerdos en curva son los más utilizados pero no hay que descartar los demás. - La macla de caminos, o de caminos con áreas estanciales con distintos tipos de pavimentos es muy conveniente pues forma un mosaico que ofrece una buena lectura de su utilización. Toda lectura que favorezca la comprensión del diseño es conveniente. - Elevar los caminos respecto del jardín que acompaña es conveniente pues sitúa al caminante en un plano superior más confortable. La situación contraria puede ser conveniente para resaltar el jardín y ofrecer al caminante mejores vistas de éste. Es frecuente el abombamiento de las superficies encespedadas

Pavimentos varios

Anchos.- El ancho está en función de su utilización y del escenario en el se emplazan. Podemos hablar de sendas de 1 m. de ancho para un caminante a grandes paseos de 30 y más metros de ancho. El ancho mínimo recomendable es de 1,50 m. que permite el paseo simultáneo de 2 personas. Si se pasa de 10 m. de ancho es conveniente incorporar plantaciones de arbolado en su interior, tipo alameda. La sección transversal tiene que ser aquella que permita el uso requerido y la escorrentía de las aguas, con bombeos o pendientes transversales hacia las cunetas o puntos de recogida, en algunos casos la recogida se produce en rigolas centrales. Pendientes.- Las pendientes transversales en caminos pavimentados no deben ser inferiores al 1% ni superiores al 4 %; si las piezas son de textura rugosa el mínimo será del 2%. En los terrizos las pendientes se mantendrán entre el 1% y el 2%; si están estabilizados pueden llegar al 4%. Las pendientes longitudinales no deben superar en ningún caso el 8%, pues a partir de aquí constituyen barreras arquitectónicas; en los terrizos las pendientes longitudinales no deben superar el 2%, pudiendo llegar al 4% si están estabilizados, por encima de estos valores se producen erosiones. No obstante lo anterior la granulometría del árido proporciona distinta vulnerabilidad a los arrastres, así los caminos con capa de rodadura de arena de río sufren erosiones a partir del 1,5% de pendiente; en el extremo opuesto están los jabre, arrocillo calizo o granítico y picón grueso que pueden soportar pendientes del 3% sin erosionarse. Firmes.- El tipo de firme depende de la capacidad portante del sub-suelo y de su utilización, en menor medida depende también del tipo de pavimento. Los sub-suelos granulares libres de agua freática pueden por sí solos operar como caminos, a lo más con una capa de rodadura. Si, por el contrario, el subsuelo es poco resistente y, además, tiene agua freática habrá que preparar un paquete de firme adecuado que puede requerir una capa drenante en el fondo, un geotextil anticontaminante, un firme de zahorras, grava- cemento, suelo-cemento, etc. de distinto espesor, incluso una solera de hormigón, y una capa de rodadura adecuada. Las soluciones son muchísimas y en cada caso habrá que adoptar la más conveniente. Bordes.- Bordear un camino, aparte razones estéticas, supone
una mejora considerable que alarga su vida y favorece la conservación. Pueden colocarse enrasados con el pavimento, vistos hacia el

interior o hacia el jardín. La altura vista es variable entre unos 7 y 15 cm. dependiendo del uso, ancho del camino y tipo de pavimento; así un camino terrizo cuya rasante no está bien estabilizada requiere un resguardo superior, un camino estrecho con un resguardo elevado se estrecha más, un camino en el que puedan circular bicicletas requiere un resguardo elevado y vertical, quizá es el único caso, para que el ciclista se percate bien de la limitación y para que el bordillo rechace la rueda, si llega a tocarlo. El medio más empleado para bordear caminos es el bordillo, de los que existen muchos tipos: - Piedra.- de granito, caliza, arenisca, dolomía, pizarra, etc. son los bordillos mejores para emplear en jardinería, si bien son los más caros. El perfil transversal es rectangular con la parte vista en ligero declive y aristas redondeadas o achaflanadas; en bordillos de poca sección las caras vistas suelen ser verticales. Las secciones son diversas, rectangulares por lo general, y suelen tener un ancho entre 10 y 15 cm. y una altura de 20 a 25 cm. La longitud es variable entre 50 cm. y 1 m. En casos especiales se fabrican bordillos con la testa superior redondeada con perfil llamado “pecho de paloma”, con 2 volutas, etc. - Hormigón.- Son los bordillos más empleados, por su bajo coste y por su buena acomodación a muchos tipos de obra. En jardinería pública son muy utilizados, no así en jardines privados donde este bordillo no encaja bien por su carácter excesivamente urbano. Existen muchas formas, por lo regular rectangulares, adecuadas a distintos usos, desde bordillos de 20x10 cm. llamados de jardín, a los bordillos de calzada de 14/17x28 cm. ó los de isletas de tráfico. También se fabrican bordillos de perfiles especiales, como los bordillos “bota”, de testa redondeada, cilíndricos completamente excepto la base de anclaje al suelo, así como los de planta curva. La longitud es variable, por lo regular 1 m. excepto los especiales que suelen medir 50 cm. - Cerámica.- Son poco corrientes. Suelen tener una longitud máxima de 50 cm. y la sección es pequeña y casi siempre de forma especial - Otros bordes: Para la realización de bordes en caminos pueden utilizarse otros materiales como las traviesas de ferrocarril, tablones y rollizos de madera, adoquines y baldosas de gran espesor, bandas onduladas de PVC, incluso bandas de acero cortén.

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Pavimentos.- La capa de rodadura o de paseo puede fabricarse con muchos tipos de materiales.

Pavimentos varios, secciones constructivas

- Terrizos.- Son los más comunes y socorridos por precio, aunque nada desdeñables, y dentro de éstos tenemos los de arenas de río y miga al 50%, los de jabre granítico, arrocillo, calizo, polvo de cantera, polvo de ladrillo, escorias de carbón, picón volcánico, etc. En todos los casos se logrará la mejor estabilización posible y el sellado, que consiste en recebar con finos los huecos dejados por los áridos más gruesos que ocuparán las capas inferiores. La capa deberá tener un espesor comprendido entre 7 y 12 cm. dependiendo del material. - Losas de piedra.- La losas de piedra componen los mejores pavimentos, en todos los aspectos. Puede jugarse con el tipo de piedra, textura, color, dimensión y despiece lográndose muy buenos resultados, tanto estéticos como prácticos. Como materiales tenemos el granito, arenisca, caliza, pizarra y dolomía, entre los de más corriente uso, con acabados de corte de cantera, sierra, abujardado, apomazado o pulido, estos últimos sólo para interiores o casos excepcionales como cenefas. La combinación de distintos formatos es muy recomendable, y así pueden disponerse cenefas longitudinales y transversales alternando con paños de losas que permiten la articulación del paseo y enfatizar determinados aspectos del diseño. El espesor es variable entre unos pocos centímetros hasta 10 ó 12 cm., dependiendo del tipo de material, corte y utilización. La colocación en obra depende de la dimensión y grosor de las piezas, tipo de firme, y utilización; los de mayor dimensión y más gruesos pueden colocarse directamente sobre una cama de arena de río. El despiece puede ser diverso y responderá a criterios de diseño, así como el tipo de junta, si bien el material y su dimensión ya orientarán sobre las colocaciones posibles. - Losas de hormigón prefabricado.- Existen multitud de formas, dimensiones y acabados. Las más convenientes con las de terminación con árido lavado pues aportan una mayor belleza y duración. En cuanto a la disposición, despiece y colocación en obra son similares a las de piedra. - Baldosas hidráulicas.- Su dimensión suele ser inferior a 60 cm. y la formas más común es la cuadrada. El espesor puede estar comprendido entre 3 y 5 cm. y los acabados pueden ser con materiales pétreos, tipo terrazo, o con mortero coloreado, liso o

con relieve. Los acabados lisos, al menos que sean antideslizantes, no son recomendables pues resultan resbaladizos. Estas piezas se colocan siempre sobre mortero de cemento. - Piezas cerámicas.- Se emplean baldosas de gres antideslizante como pavimentos de exteriores. Aportan una gran calidad al diseño y son muy duraderas. Su colocación es similar a las hidráulicas. También se emplean como pavimentos cerámicos ladrillos de tejar colocados de canto o de plano y mecánicos a sardinel. Requieren ser tomados con mortero de cemento dada su pequeña dimensión. - Adoquines.- Existen de piedra de granito, caliza, pizarra, basalto o dolomía. También los hay prefabricados de hormigón y cerámicos de arcilla o gres. Los de piedra suelen tener una dimensión de 20x10x12 cm. y se colocan sobre mortero semiseco, si son más pequeños pueden necesitar mortero de agarre, sobre todo los serrados de poco espesor, muy empleados últimamente. Los prefabricados de hormigón existen en espesores de 6 cm. y de 8 cm., éstos últimos pueden colocarse sobre cama de arena. Los de gres y cerámica suelen tener 5 cm. de espesor y se sientan sobre mortero de cemento. La colocación puede ser diversa, a mata-junta con la hilada normal al camino, en espiga, en mosaico, etc. - Hormigón impreso.- Se utiliza bastante la solera de hormigón de unos 15 cm. de espesor, armada con mallazo, impresa superficialmente. El hormigón, una vez vertido y rasanteado se endurece y colorea superficialmente y después se imprime aplicándole una resina de sellado. Se consiguen muchos tipos de texturas y colores y es un pavimento muy interesante en jardinería. - Madera.- traviesas de ferrocarril, tablas, rodajas de pino, cachas, tacos, etc. de madera también son piezas adecuadas para formar pavimentos. Su colocación puede ser muy diversa y se suelen colocar sobre camas de arena o mejor de grava pues mantiene seco el material.

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Caminos varios

ESCALERAS
Como los caminos, las escaleras sirven para poner en comunicación distintas partes de un parque o par dar acceso al mismo. Vamos a tratar, más bien a recordar, los aspectos más destacables a considerar, pues la mayoría son de sobra conocidos.

Escalera, planta y sección constructiva

Emplazamiento.- Dependiendo de muchos factores, puede ser
importante considerar lo siguiente: • utilidad: que realmente la escalera sea necesaria, preste una utilidad y sea conveniente bajo todos los puntos de vista. • funcionalidad: de acuerdo con la función prevista, determinada por su punto de arranque y final. • seguridad: que el emplazamiento no suponga inseguridad para el usuario. • atractivo: que discurra por un lugar atractivo que invite a su utilización o desde ella se pueda disfrutar de algo, por ejemplo vistas agradables. • compatibilidad: con el resto de la escena o ambiente. • alternativas: deberemos considerar si puede evitarse la escalera o que su función desempeñada por otro elemento con ventaja.

La altura de la tabica decrecerá a medida que aumenta el número de peldaños del tramo, pero no debe ser inferior a 12 cm. pues por debajo de esta altura el escalón se percibe mal y se favorecen los tropiezos, también se aumenta la confianza y el peligro de caída. En áreas interiores la huella normal es de 17 cm. y en áreas de servicio puede llegar a 20 cm. Huella: Entre 30 y 40 cm. debiendo guardar relación con la altura de la tabica para que sea cómodo el tránsito por la escalera. La fórmula que asegura un cómodo tránsito es la siguiente: 2huellas + 1 tabica = 64 cm. De la fórmula anterior obtenemos la siguiente tabla: tabica 10 11 12 13 14 15 16 17 huella 44 42 40 38 36 34 32 30

Desarrollo.Contra-huella o tabica: entre 12 y 16 cm., mejor no pasar de 15. (La NTJ01A recomienda 14 cm. con un máximo de 16 cm.)

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Tramos: Mínimo de 3 peldaños en cualquier caso, incluso en escaleras de un solo tramo, necesario para manifestar el desnivel y no provocar confusión. Máximo de 13 peldaños con un óptimo de 7 en cada tramo, siempre referido a una altura de tabica entre 12 y 15 cm., descendiendo a medida que aumenta la altura de la tabica. Número impar o par de peldaños en combinación con el número impar o par de pasos en el rellano, de forma que cada tramo se ataque con el pie alternativo. Esta regla está especialmente indicada en escaleras de muchos tramos de pocos peldaños, menos de 5, y de rellanos cortos; en las restantes no se nota la diferente utilización de cada pie. Rellanos: Plataforma horizontales, también llamadas mesetas, que dividen la escalera en tramos y tienen varios cometidos: Dividir el esfuerzo de subir y bajar la escalera, permitiendo la recuperación del caminante. Para que se produzca tiene que darse al menos dos pasos en el rellano, y más si el esfuerzo del tramo precedente ha sido intenso, ya sea por el número de peldaños o por la altura de la tabica. Romper la monotonía del paso que puede originar un exceso de confianza y producir la caída, sobre todo bajando la escalera. Disminuir el peligro, tanto real como psicológico, por el miedo a atacar una larga escalera, sobre todo bajando si, además, presenta una fuerte pendiente. Encajar la escalera en la topografía existente, tanto en planta como en altura, permitiendo articular giros, derivaciones, etc.

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Canto romo en el borde de ataque del peldaño pero no excesivamente redondeado al extremo de apoyar el pie en la superficie curva (ya sabemos que muchas personas suben las escaleras apoyando en el peldaño solamente la parte delantera del pie). La tabica del peldaño, al menos en los huella de ancho normal o pequeño, debe apoyar en la huella para evitar el vuelco. La huella debe tener una pendiente del 0.5/1 % para la evacuación del agua de lluvia; esta pendiente será mayor en escaleras de huellas muy anchas, tipo rampa italiana. Forma del peldaño: La forma del peldaño atiene a la funcionalidad de la escalera, seguridad y belleza. A grandes rasgos citamos los siguientes: Rectangulares o de tabica recta, normal o rebajada, lisa o trabajada, y de una o 2 piezas. Trapeciales o de tabica inclinada, lisa por lo regular, los cuales se utilizan para ampliar la huella cuando el desarrollo de la escalera es escaso.

Materiales para la formación de peldaños: Nos referimos
exclusivamente a las escaleras al aire libre. Piedra: Es el material idóneo por su comportamiento, calidad y estética, al menos en la generalidad de ambientes, las piedras han de ser compactas, duras, resistentes al desgaste y no heladizas. Son recomendables las rocas eruptivas como el granito, diorita y basalto. Las rocas sedimentarias, como la caliza y el mármol, son se comportan mal ante bruscos cambios de temperatura, no siendo recomendables donde se den alternancias térmicas fuertes. De las areniscas solo sirven las más duras. Las pizarras se comportan bien aunque, por lo regular, dada su naturaleza peculiar de pieza exfoliada, se utilizan en peldaños de huella y tabica separada. Madera: Sirven las maderas duras como el iroko, teca o cerejeira, siempre tratadas con un grado 3 de la norma. Los peldaños se forman por lo regular de 2 piezas y son deslizantes cuando están mojados, por lo que deben adoptarse precauciones. La traviesa de ferrocarril se emplea bastante aunque es altamente resbaladiza cuando la traviesa es relativamente nueva y está mojada, presentando además imperfecciones; su empleo está reservado a ambientes rústicos. Los rollizos de pino también se emplean para la formación de peldaños en escaleras de huella terriza, por lo regular. Son poco recomendables ya que su forma redondeada los hace muy resbaladizos, especialmente si están mojados. Piezas prefabricadas de hormigón: Este tipo de peldaños se emplea comúnmente en interior, no obstante si la fabricación es de calidad, de sección suficiente y no absorben agua, pueden utilizarse a la intemperie. El peldaño puede estar realizado en una sola pieza o en dos y darse todas las formas posibles. De piezas cerámicas: Los materiales cerámicos no heladizos, como el gres, pueden utilizarse para la formación de escaleras en el exterior. Existen en el mercado piezas especiales para huellas de peldaños, lisos o con amoldurados. La tabica generalmente se forma aparte. Metálicos: Se utilizan solo en escaleras apoyadas en zancas, voladas o no: Su empleo en parque es muy restringido y solo en ambientes especiales donde su uso está justificado por la estética. Son, por el contrario, muy utilizados en salas de máquinas y edificios de servicios.

Algunas consideraciones: - La longitud del rellano será de n pasos + 1 huella, siendo recomendable: 2n pasos + 1 huella, especialmente en escaleras de numerosos rellanos, más de cuatro. La razón de esta medida estriba en la necesidad de aportar descanso por igual a ambos pies en el rellano, por lo que debe acometerse el siguiente tramo con el pie contrario al que hizo el esfuerzo de subir el último escalón. - Cuando la longitud del rellano aumenta, 6 o más pasos, esta medida pierde importancia, llegando incluso a desaparecer cuando el número de pasos es tal que iguala en ambos pies la sensación de cansancio, o de descanso; por el contrario es fundamental en escaleras de numerosos tramos y cortos rellanos, especialmente en la de 3 peldaños. Si consideramos que la longitud media de un paso, subiendo escaleras, es de 55 cm., un poco menos del normal, la longitud mínima del rellano sería de 1.40 m. (puede variar entre 1.30 m. en escaleras pendientes a 1.50 m. en las suaves). - El ancho del rellano será, cuando menos el de la escalera, cuyo mínimo, en espacios públicos es de 1.30 m., siendo recomendable no descender de 2 m. - Cuando el ancho es mayor de 5 m. se denominan escalinatas y en ellas decrece la altura de la tabica y aumenta la huella.

Peldaños.- Las escaleras son piezas del viario peligrosas y el la
forma y materiales que componen los peldaños reside una parte importante de su peligrosidad Seguridad: La superficie de la huella será suficientemente rugosa para evitar el deslizamiento en todo tiempo, en particular en días de lluvia. Con materiales que puedan presentar estos problemas se debe colocar o fabricar una tira adherente, de unos 3 cm., junto a la arista de ataque del peldaño. 21

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escalera, que consiste en la realización de la rampa donde se colocan los peldaños. Por supuesto cualquier escalera, también las metálicas necesitan de un firme o de una cimentación. De acuerdo con la finalidad, el tipo de escalera, naturaleza del terreno, así como del tipo de peldaño, la formación de escalera puede ser diversa. Por lo general para escalones apoyados directamente sobre el terreno, caso más común de los parques y jardines, se requiere una excavación y cajeado, afirmado del terreno, con frecuencia aportación de material granular para conseguir una buena base, y una solera de hormigón que puede estar o no armada, formando un todo uno con el rellano, si las dimensiones lo permiten. Sobre esta base se colocarán los peldaños. En el caso de utilizar peldaños de huella y tabica separada, o de piezas de cerámica o de hormigón prefabricado, aunque sean enterizos, se requiere la previa formación del peldañeado, que puede hacerse con hormigón o con ladrillos; en el primer caso se recomienda hacer el peldañeado simultáneamente con toda la escalera y que el armado sea solidario entre sí. En la construcción de escaleras el pie de la losa que compone cada tramo es el punto clave de los esfuerzos y que más hay que cuidar para evitar asentamientos. Con frecuencia las escaleras se construyen sobre rellenos que son difíciles de consolidar por su disposición en talud o por las dificultades de acceso. La compactación de los rellanos es de la mayor importancia, no tanto la de la pendiente del tramo que quedará soportado por la losa inclinada armada. Es conveniente, siempre que se pueda, unir la losa del tramo al rellano superior, dejando una junta de dilatación al pie del primer peldaño de subida, bien sellada para que no entre el agua. No es adecuado unir el tramo de peldaños al rellano inferior pues, en este caso, la junta de dilatación quedaría en la siguiente meseta junto a la huella del último peldaño, muy visible y acusaría cualquier pequeño asentamiento. En escaleras de pequeñas dimensiones, plantas inferiores a 20 m2. la mejor solución es hormigonar toda la escalera de una vez. El asiento de los peldaños, ya sea directamente sobre la losa inclinada – caso de peldaños macizos de piedra – o sobre peldañeado previo, se realiza con mortero de hormigón, rejuntando bien todas las piezas.

RAMPAS Escaleras in situ.- La mayoría de las escaleras en los parques
se construyen in situ, empleando para ello los peldaños ya preparados o prefabricados, ya sea de una o varias piezas. Aquí no vamos a referirnos a éstas sino a las escaleras que se construyen libremente sin ningún elemento prefabricado. Son las escaleras terrizas, de hormigón y de piezas sueltas (más raramente las talladas en piedra). Terrizas: Se forman excavando directamente en la tierra consolidada la forma de los peldaños y se defiende su borde con algún material, piedra o madera. Son muy utilizadas en ambientes rústicos y debe cuidarse mucho la evacuación del agua de lluvia, que las destruye en poco tiempo para lo que una pequeña pendiente transversal está muy indicada. Estas escaleras llevan por lo regular zancas inclinadas a ambos lados donde se afianzan las tabicas. El empleo del rollizo de pino, muy frecuente, está poco indicado, por lo que hemos dicho anteriormente. De hormigón: Se arman (a veces), encofran (también a veces) y hormigonan de una vez cada uno de los tramos junto con el descansillo correspondiente, salvo que tengan una superficie en planta mayor de unos 16 m2, en cuyo caso conviene realizarlas por separado, incluso el tramo o el rellano, dejando juntas de dilatación. Las formas y dimensiones pueden ser muy variables. Es frecuente en las escaleras de hormigón el endurecimiento de las superficies exteriores de la huella con áridos del cuarzo o de corindón, también la adición de áridos de machaqueo, coloreados y su lavado en fresco o con ácido, y también el tratamiento impreso de la huella y, a veces, de la tabica. En todos los casos el borde de ataque del peldaño de estas escaleras es un punto débil que con frecuencia se salta; se recurre a redondearlo en exceso para aumentar su resistencia, con los problemas de seguridad que ya hemos visto que ocasiona, y también a reforzarlo con un angular de acero, que también tiene inconvenientes ya que provoca una arista muy viva, resbaladiza y peligrosa ante una caída, además de ser estéticamente de dudoso resultado. De piezas sueltas: Son frecuentes las escaleras de ladrillo cerámico, del tipo tejar, con la tabica formada por ladrillo a sardinel y la huella, si ha lugar, con otro tipo de aparejo. El ladrillo, a no ser de gres, es un material que se desgasta con facilidad además de absorber agua. De otra parte la arista del ladrillo normal es demasiado viva, si bien se fabrican ladrillo con una arista roma para estos fines. También son frecuentes las escaleras realizadas con adoquines de hormigón. En ambos casos, a veces, para reforzar el borde de ataque del peldaño se recurre al angular de acero, en posición normal o vuelta, que ofrece los inconvenientes ya apuntados, mayores en el segundo caso. Escaleras mixtas: Son las realizadas por materiales de distinto tipo, por ejemplo borde de peldaño de traviesa de ferrocarril y huella cuajada de adoquín, de piedra o artificial, ladrillo o baldosa. En estas escaleras se suele hormigonar la pieza de borde y sentar en tierra el material de relleno de la huella.

Remates laterales.- Las testas de los peldaños pueden quedar exentas o acometer contra una pieza de remate lateral, que puede ser una zanca inclinada, como suele hacerse en las escaleras de traviesas o contra un murete, que puede banquearse o dejarse con la pendiente de la escalera. El empleo de estos remates obedece a cuestiones de tipo técnico y también, muy frecuentemente, a razones estéticas. Protecciones.- Por lo regular las escaleras necesitan de
protecciones en uno de los lados o en ambos, las cuales sirven, además de pasamanos y asideros para facilitar su utilización. Existen multitud de soluciones y procedimientos que no podemos entrar a describir; solo diremos que son elementos muy visibles y por lo tanto influyentes en la estética por lo que habrán de diseñarse con cuidado.

Formación de escaleras.- Todas las escaleras, excepto las
metálicas y las realizadas in situ, necesitan una previa formación de

Escaleras varias

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RAMPAS

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Sirven como las escaleras para salvar desniveles, son más cómodas y no suponen una barrera arquitectónica, si cumplen determinados requisitos.

Rampa italiana sección constructiva

Estéticamente la rampa es muy distinta a la escalera y muy pocas veces puede sustituirse una por otra con parecidos efectos. La escalera, en general, encaja mejor; parece como si el plano inclinado de la rampa, al que no estamos muy acostumbrados en nuestras construcciones basadas en el plano horizontal, fuese un elemento distorsionante en el diseño; basta recordar algunas rampas, sobre todo si son largas, y su destacada, podríamos decir impertinente, presencia en el diseño; será por ello que se suelen reducir a tramos cortos y también a darles una forma curva. También es importante decir que esta cualidad de la rampa como elemento de mucha presencia es muy importante cuando lo que se busca es precisamente esto. La rampa tiene una pendiente de uso limitada al 8 % en espacios públicos, recomendable del 6 %. La NTJ01A fija los siguientes parámetros: • • • • Tramos de menos de 3 m. de longitud: 12 % de pendiente máxima, recomendable 10 %. Tramos de entre 3 y 10 m. de longitud: 10 % de pendiente máxima, recomendable 8 %. Tramos de entre 10 y 20 m. de longitud: 8 % de pendiente máxima, recomendable 6 %. No hay límite de longitud para pendientes inferiores al 6 %.

La construcción de la rampa es similar a la de la escalera; por lo regular requieren una solera de hormigón, armado preferentemente, con terminación in situ o recubierta de algún material. Las rampas que se terminan con losas de piedra de cierto espesor, adoquines de granito, de hormigón o de gres, losas de hormigón etc., pueden ejecutarse directamente sobre firmes terrizos consolidados, mediante una cama de arena, necesitando sentar con mortero de cemento la hilada de comienzo y, si es larga la rampa, alguna intermedia. El geotextil tejido o la malla de fibra de vidrio son elementos muy interesantes para el armado. Como las escaleras, las rampas pueden necesitar protecciones laterales, pasamanos, remates, etc. Las barandillas de protección son obligadas cuando la altura de caída es igual o mayor de 1 m.; la defensa tiene que tener una altura de al menos 1 m, no poderse escalar y una luz igual o menor de 12 cm., el ancho de la cabeza de un niño.

Rampa Italiana.- Es una rampa interrumpida por un peldaño
cada cierto tiempo, de poca altura (5-8 cm) y de arista redondeada, que permita el tránsito de coches de niños y sillas de minusválidos – siempre ayudados -, y no dificulte apenas el ritmo de la marcha.

Los descansillos tendrán una longitud mínima de 1,50 m. en la dirección de la circulación, siendo necesario disponer descansillos horizontales iguales al anterior en todos los comienzos y finales de rampas. En su construcción se emplean materiales antideslizantes: piedra, cerámica, losas de hormigón prefabricadas, siendo muy frecuente también la construcción in situ de hormigón, preferiblemente armado, con acabado raspado o impreso. El acabado de canto rodado para las rampas no es adecuado, aunque el tamaño del árido sea pequeño, pues son resbaladizas. La madera está poco indicada pero si se utiliza tiene que ser con listones de un ancho inferior a 10 cm. dispuestos transversales a la marcha, dejando grietas de ½ a 1 cm. entre ellos y con las aristas romas. La traviesa de ferrocarril, sobre todo si es nueva, no está indicada pues resulta muy resbaladiza. La piedra de granito se comporta bien, la pizarra suele resbalar y también la caliza, salvo que se mantenga rugosa. El hormigón con un buen acabado se comporta muy bien. Las rampas soladas con piezas cerámicas resultan resbaladizas, salvo el gres rústico no vidriado. También se comporta muy bien el adoquín de hormigón. Siempre que se utilicen piezas éstas deben tener una disposición transversal al sentido de la marcha, incluso girarse en las curvas para mostrarse siempre normales al caminar. 23

Rampa italiana

El peldaño de la rampa italiana, si así puede llamarse, tiene una finalidad muy distinta al de la escalera. En esta última el pie se coloca sobre el peldaño, a veces sobre el borde de ataque, pues claramente es una subida escalonada, con movimiento ascendente de los pies. La rampa italiana no se sube, se camina por ella y por tanto su peldaño no es para efectuar un movimiento ascendente,

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Considerando que la longitud de un paso en rampa, para una pendiente media, es de unos 50 cm. la distancia mínima entre peldaños sería de 1.50 m, ampliando en unidades de metro. En su construcción pueden utilizarse los mismos materiales que en las rampas y escaleras y vale todo lo dicho para ellas La rampa italiana es un elemento que encaja muy bien en muchos diseños; es menos agresiva que la rampa normal y mucho más cómoda que la escalera, y, además, muy lucida si se traza adecuadamente y se utilizan bien los materiales. Las plantas curvas de ancho generoso, incluso de ancho variable, son muy atractivas, y los tramos permiten diseños de pavimentos muy interesantes. Aunque es un producto típico de los jardines italianos su empleo está indicado en cualquier lugar siempre que las formas y los materiales sean los adecuados.

sino para librarlo al caminar en pendiente, levantando un poco más el pie que en el resto de los pasos. Por ello el peldaño tiene muy poca altura y su borde redondeado para salvarlo mejor al caminar. La pendiente de la rampa no debe ser superior al 8 %, recomendado el 6 %, la altura del peldaño de 5 a 8 cm. (en algunos casos puede llegarse a 10 cm.) y estar realizado con un material diferente para distinguirlo bien. La forma redondeada de la arista obliga a utilizar materiales antideslizantes, siendo muy adecuado el granito abujardado. Es importante trazarlas con cuidado para que el peldaño se salve alternativamente, y que al menos se puedan dar 2 pasos en cada tramo, es decir que la subida se produzca al menos cada 3 pasos y siempre en número impar, con pie alternativo. Deben evitarse las rampas italianas de 2 pasos, se las llama rampas de cojo pues se sube siempre con el mismo pie y se acaba uno cansando.

LAS CONSTRUCCIONES Y LOS ELEMENTOS ASOCIADOS. LAS CONSTRUCCIONES
Podemos considerar las puramente funcionales, como los almacenes, casetas de operarios, depósitos, salas de máquinas, etc. las estrictamente ornamentales como las fuentes artísticas, monolitos, etc., y por último las mixtas, es decir las que conjugan la funcionalidad con la ornamentación, como pérgolas, pabellones, quioscos, merenderos, etc.

Caseta de operarios diseñada para integrarse en el entorno de un parque

Si están a la vista forman parte de la escena deberán elementos de diseño, creados y pensados para despertar algún tipo de estímulo sensorial positivo, además de su utilidad funcional, y si están bien realizados y es realmente buena su arquitectura los resultados pueden ser sorprendentes. En efecto, en muchos parques las construcciones son las que proporcionan los mayores goces por todo lo que posibilitan y comunican, además de darle carácter y personalidad. La historia está llena de ejemplos y existe un verdadero repertorio de construcciones asociadas a las obras de parques: pabellones, casitas, invernaderos, fuentes, pabellones, invernaderos, umbráculos, pérgolas, templetes, cenadores, escalinatas, balaustradas, etc. Estas construcciones en el parque no pueden entenderse como elementos aislados, su enlace con otros es decisivo, y de ellos con el trazado, con quien debe existir la mayor relación. De aquí que el diseño de estos elementos responda a una idea global que ya habíamos dejado plasmada en las fases del diseño, la cual puede verse modificada con el diseño de los elementos arquitectónicos, pues es mucho el peso que tiene en el conjunto.

Ahora bien, es preciso que no se entienda esta relación con la idea global de diseño como una repetición de soluciones arquitectónicas para todos los elementos asociados del parque. En absoluto. Hemos querido decir que el parque debe entenderse como una unidad, un todo orgánico, pero agregado de partes independientes que necesitan de un funcionamiento conjuntado. El parque es un organismo vivo y el proyectista tendrá que obtener originalidad, convivencia e integración, bien entendido que está puede ser, como decíamos al hablar de la motivación del proyectista, convencional o atrevida en el ambiente. La valentía y la razón son las mejores armas del proyectista. Los conocimientos y experiencia se le suponen. Además de esto, que llama a la filosofía del diseño y la integración, habrá que tener presente también que las construcciones son elementos sometidos a una intensa utilización, ya que están diseñadas para el uso directo del público, y se sitúan en un ambiente duro y agresivo. Las soluciones constructivas deben incluir en sus planteamientos todas las solicitaciones que van a recibir las obras, no olvidando el factor fatiga del material, muy importante aquí donde el nivel de utilización es muy elevado. 24

El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
De igual importancia en este planteamiento, es el uso incorrecto de las obras por parte de los usuarios. Así el proyectista habrá de considerar, por ejemplo, que las escaleras se utilizarán algunas veces como pista de obstáculos para bicicletas y monopatines, que las barandillas no servirán sólo para apoyarse sino también para sentarse y deslizarse, que los zócalos de las fachadas soportarán la huella de los zapatos de muchos jóvenes que colocarán el pié al apoyarse de espaldas, etc. Lo anterior obliga y define una forma de construir y exige una cuidada selección de materiales, que, sin desmerecer el objetivo del diseño, puedan soportar la dura utilización que les espera, asegurando una lógica duración. Y ello es importante pues con demasiada frecuencia asistimos a deterioros prematuros de los parques y jardines, y de sus construcciones, en buena medida por una falta de previsión en los planteamientos iniciales. Planteamientos que afectan también a la buena ejecución, con frecuencia incumplida por una falta de definición en el proyecto. Un aspecto que no queremos olvidar es el de la accesibilidad de muchas construcciones y espacios de los parques y jardines, no suficientemente cuidado en el proyecto, incumpliendo a veces normas de obligado cumplimiento.

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• Los muros banqueados junto a un paseo en pendiente disminuyen esta sensación, por el contrario si mantienen su coronación con la pendiente la afirman y manifiestan más. • Un muro exento es algo duro pero bello y permite, al traspasarlo, descubrir un nuevo paisaje. Nada como un muro para afianzar un mirador, para comunicar sensación de altura; si el muro se escalona y ajardina permite, por el contrario, eliminar la sensación de desnivel. • Un muro de grandes proporciones con plataformas ajardinadas es una magnífica representación de jardín en altura. Otro elemento muy característico de los parque y jardines son las pérgolas, las cuales tienen asignadas algunas funciones de cobijo y protección, sombra en particular, pero casi siempre su empleo obedece a razones estéticas o paisajistas. Adecuadamente proyectadas pueden ser elementos muy importantes en la escena, tanto para ver como para utilizar. Las pérgolas son elementos de cierre, generalmente permeable que definen espacios, orientan vistas, recogen ambientes, focalizan puntos de atención, marcan ejes, etc. siendo elementos valiosos en el diseño. Un uso muy común de las pérgolas es para crear estancias, paseos protegidos y afianzar miradores.

LOS ELEMENTOS ASOCIADOS
Son innumerables las construcciones asociadas en los parques y jardines. De todas ellas los muros quizá sean los más significativos pues están presentes en muchas realizaciones, por lo que vamos a comentar algo sobre ellos. Aparte su utilización ornamental, las funciones clásicas en jardinería son como elementos de cierre y de contención de tierras. Son o pueden ser infinitas las razones para disponer un muro en un proyecto y, en consecuencia, sus dimensiones, forma y materiales. Su planteamiento en la escena puede ser muy variado y así pueden disponerse exentos, luciendo la fábrica como un elemento más de la composición, enmascarado por plantas, adosado a otras construcciones, al pie de un talud, etc. Los materiales de empleo pueden ser todos los adecuados a los esfuerzos a soportar y condiciones de intemperie que es donde generalmente se encuentran, destacando la piedra y los productos cerámicos como los materiales más adecuados.
Pérgola

Su acabado puede ser muy diverso, desde la fábrica vista, recubiertos, pintados, etc. La construcción básica de un muro requiere de una cimentación, que es la encargada de transmitir las cargas al terreno, y de una fábrica resistente a los esfuerzos previstos; en unos casos soportará cargas verticales, su propia fábrica o carga añadidas, en otras ocasiones empujes de tierras. Conviene recordar algunas cosas: • Los muros de pequeño tamaño para contención de tierras, en especial los de mampostería, son muy utilizados y proporcionan al jardín mucha belleza no solo por su contemplación sino por permitir el establecimiento de planos a distinto nivel que favorecen las vistas, los ambientes y las perspectivas. • Un muro acompañando a un paseo, de una altura que no rebase la vista de lo que se pretende ver, aumenta visualmente su longitud y sitúa al espectador en un plano dominante, favorable respecto de la escena que contempla. • Un muro fragmentado acorta las distancias. • Pequeños muros en abanico focalizan vistas.

En todos los casos son elementos destacables que no pasan desapercibidos por lo que su diseño y puesta en escena suelen ser bastante comprometidos. La forma y diseño en planta y altura debe guardar una buena proporción, considerada como dimensión de uso, si esta es su finalidad, y de encaje en el entorno. Su diseño es muy peculiar y la libertad es total, tanto de formas como de materiales y aquí son de aplicación todos los aspectos que acompañan el diseño de los elementos singulares del proyecto. De las pérgolas pueden hacerse elementos útiles y funcionales, más o menos irrelevantes, o elementos de fuerza y caracterización; con frecuencia han sido elementos destacables y controvertidos, pérgola de la estación de Sans de Barcelona, plaza de la Palmera en Alicante, pérgolas de Foster, de Ambasz, pérgolas de Calatrava, etc. Elementos de cierta similitud con las pérgolas, por su función de cobijo y protección, son los templetes, cenadores y marquesinas. Para ello podemos decir lo mismo que para las pérgolas, es decir nada, pues son elementos de diseño para los que no hay reglas al respecto, salvo la buena profesionalidad y correcta construcción y que sean adecuadas al fin propuesto.

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Pabellón piramidal como foco de atracción del parque

• El mantenimiento de ciertos elementos puede hacerlos inviables. • Los materiales juegan un papel muy importante. • Los elementos constituyentes de la obra tienen unas dimensiones de cálculo que, con frecuencia son las que mejor responden al planteamiento estético, por ello deben ensayarse las primeras. • Las construcciones con frecuencia se proyectan para ver y también para usar. • El compromiso del proyectista con el objeto de diseño es tanto mayor cuanto mayor sea el compromiso del usuario con el mismo; es más comprometido diseñar un banco que una papelera, en el primero tenemos que sentarnos, una escalera que un muro, la primera tenemos que subirla y bajarla. • Los elementos arquitectónicos y de la obra civil pueden ser novedosos, y así se espera de la creatividad del proyectista, y se necesita una completa definición del mismo en el proyecto. • Las novedades son absolutamente necesarias pero arriesgadas en diseñadores con poca experiencia. El ensayo y permanente contraste con la experiencia del proyectista es absolutamente necesario. • La obra creada ha de verse desde dentro y también desde fuera. Llegados a este punto en el que hemos hablado ya de muchos elementos de gran peso emocional y artístico, deseo volver al inicio cuando tratábamos del proceso creativo, para recordar y ampliar lo que dijimos allí: El proyectista debe meterse de lleno en el diseño, sentir la idea y su representación mental, ser juicioso pero y también soñador y atrevido. Ver el objeto terminado, vivirlo, usarlo y apreciar su confort y después salirse fuera del cuadro y contemplarlo en uso, con todas las adversidades que contribuyen al deterioro de las obras, incluido el defectuoso mantenimiento, y tratar de analizar su comportamiento. Al contemplar algo terminado lo comprendemos en su integridad y descubrimos sus más ocultas relaciones, su más íntimo sistema de estructuras. Al mismo tiempo se nos aparecen sus límites, sus contornos, vemos donde empieza y donde termina, y cuanto y cuales son los territorios que quedan fuera de sus fronteras, cosa que estaba absolutamente vedada mientras morábamos dentro del sistema, que nos parecía abarcarlo todo. El objeto creado no es una construcción teórica abstracta – aunque tenga esta función – sino una suma de experiencias sobre las que el 26

Pabellón piramidal - planos

LOS ELEMENTOS PRE-EXISTENTES.
De obligada consideración son los elementos existentes en el terreno objeto de la actuación. Construcciones, obras de fábrica, muros, muretes, cerramientos, pérgolas, cenadores, escaleras, pavimentos, elementos de alumbrado, de mobiliario, etc., y, sobre todo vegetales, pueden ser de una gran utilidad a los fines del proyecto, incluso generar ideas o soluciones de diseño muy valiosas. Será preciso conocer a fondo el estado de conservación y deducir la utilidad, para obrar en consecuencia, cuestión a veces de difícil evaluación, quedando siempre la duda. En particular los vegetales, si por su estado o situación no perjudican, deberán conservarse. Obviamente la consideración de estos elementos se produce al comienzo del proyecto, antes de ensayar soluciones de diseño, a veces influidas por ellos.

CONSIDERACIONES ACERCA DE LAS CONSTRUCCIONES.
Teniendo en cuenta la importancia de las construcciones y en general toda la obra civil en muchos proyectos y el diseño de elementos de gran carga estética vamos a mencionar algunas consideraciones: • La obra civil soporta con frecuencia la carga del diseño. • En muchos casos la obra civil es necesaria, en otros muchos es una elección libre del proyectista. • Los errores cometidos en el diseño de ciertos elementos a la vista, (pérgolas, escaleras, cenadores, etc.) no se corrigen con el tiempo, como ocurre con la jardinería, sino que se acrecientan.

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proyectista ha meditado profundamente. Es importante que el usuario pueda hacer esta lectura. La creación y meditación deben ejercitarse simultáneamente, valorando y encontrando en cada paso estímulos e incentivos que fecundan la creatividad. Porque la creación sola no basta cuando los tiempos en crisis exigen una conciencia despierta al máximo. Entendemos por crisis esos periodos de indecisión originados bien porque no se encuentra la idea que ha de abrir las nuevas y necesarias perspectivas, o bien porque una vez en posesión de esta

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idea, sus dimensiones y su resplandor nos ciegan y dificultan que la “colonicemos”, que la hagamos nuestra, hallando en ella las vías precisas de penetración, gracias a una elaboración progresivamente profundizadora del material que nos ofrece. En el diseño de los elementos significativos de la obra civil debemos contentarnos con el placer de la búsqueda. El riesgo del fracaso o de la búsqueda estéril no debe desanimarnos ni paralizarnos: “equivocarse en este camino es más moral que tener éxito en el camino fácil, pero cuidado con los experimentos

LAS INSTALACIONES
En este apartado vamos a tratar de las instalaciones presentes en la mayoría de los proyectos, como son las de recogida de aguas pluviales, redes de agua y riego, redes eléctricas y de alumbrado público. También trataremos de las fuentes ornamentales. Lo haremos considerando aspectos de diseño y funcionales, en la línea seguida por el curso, sin entrar en aspectos puramente técnicos, por razones de tiempo.

Esquema de disposición de instalaciones

RED DE RECOGIDA DE AGUAS PLUVIALES
Tiene por objeto la recogida de las aguas de lluvia y su conducción a los puntos de evacuación. Sus elementos no quedan a la vista, salvo las rejillas captadoras, y por ello el diseño es exclusivamente técnico y funcional. Su trazado tiene mucha importancia en especial en áreas terrizas donde los arrastres pueden originar el funcionamiento incorrecto de la instalación. Vamos a examinar los componentes de una instalación de este tipo y recordar algunas cuestiones: La velocidad la combatiremos disponiendo los planos con mínimas pendientes para que el agua discurra lentamente. Por último, evitaremos que las aguas de escorrentías incorporen partículas sólidas a la corriente haciendo que discurran por superficies exentas de elementos sueltos, por ejemplo empradizadas antes que terrizas, o bien disponiendo lechos resistentes la erosión. Algunas consideraciones: • Un terrizo se erosiona por término medio a partir de una pendiente del 2% Si es de materiales sueltos, como la arena de río, o el caudal es importante, la erosión se produce por debajo de esta pendiente. • Las superficies de césped soportan la erosión de pequeñas, ocasionales y dispersas corrientes de agua que no superen pendientes del 4%, más o menos, dependiendo del grado de cobertura del tapiz vegetal. • Las líneas de agua de la escorrentía deben disponerse en todos los casos junto a bordillos o elementos lineales del

Puntos de recogida: Son los encargados de recoger las aguas
de escorrentía y su situación deberá ser la idónea para que se favorezca esta misión. La escorrentía, como sabemos, se produce por la línea de máxima pendiente y es un fenómeno erosivo, cuya intensidad depende del caudal, velocidad de las aguas y materias que arrastra. Tres aspectos, relacionados a su vez entre sí, contra los que debemos protegernos desde el proyecto. Disminuir el caudal de la corriente es la primera misión y para ellos situaremos muchos puntos de recogida, en lugares estratégicos, al objeto de que las aguas penetren enseguida en las conducciones y no se formen corrientes caudalosas en superficie. 27

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• Las conducciones tendrán las dimensiones adecuadas al caudal a transportar y en su trazado se tendrán en cuenta las velocidades máximas a no superar recomendadas por el fabricante, estableciéndose los oportunos resaltos. • La red, en lo posible, no discurrirá bajo las áreas ajardinadas y siempre a una distancia superior a 2 m. del perímetro de los árboles, se encuentren o no en áreas terrizas. • Se utilizarán sistemas estancos que no puedan penetrar las raíces. Tampoco serán vulnerables a los roedores. • La sección útil mínima de cualquier conducción será de 110 mm de diámetro, por razones de limpieza y para evitar atrancos. • Las conducciones dentro del parque o jardín irán, por término medio, a una profundidad mínima de 60 m. La disposición y profundidad de las conducciones fuera de las zonas verdes se atendrán a la normativa técnica vigente, que será también de aplicación en el viario interior de cierta importancia, en particular si soporta tráfico rodado. • En la colocación de tuberías se tendrán en cuenta las resistencias al aplastamiento, recubrimientos, camas de asiento, etc. recomendadas por el fabricante. En todos los casos se tendrá en cuenta la normativa correspondiente. • Se dispondrán registros cada 20 m. como máximo para limpieza y vigilancia de la red. Estos pueden ser arquetas o pozos de registro. • Antes de la acometida de la red de pluviales al sistema de alcantarillado, si fuera este el caso, se instalará una arqueta sifónica registrable para evitar malos olores.

viario, donde se sitúan los elementos captadores. De esta forma se favorece la conducción y no se perjudica el tránsito. • Hay que tratar de evitar la situación de puntos de recogida exentos en paseos o áreas estanciales, salvo en áreas muy extensas. No obstante, si se produce, el diseño debería aportar alguna solución para que el elemento de la recogida quede ubicado al amparo de algo, como por ejemplo el cruce unas rigolas o cenefas de pavimento. • El trazado y remodelado topográfico impedirá, en todos los casos, el vertido de las aguas de escorrentía del jardín al viario. En este sentido se tendrá muy en cuenta la situación de regadores, tiempos de riego, etc. • Se evitarán el cruce de las líneas de agua por el viario, ni siquiera por badenes o canaletas. Solo se admiten líneas de escorrentía por rigolas en el centro de ciertos pavimentos, en ambientes antiguos o históricos, donde esta técnica era la utilizada. • Todas las aguas de escorrentía deben ser recogidas y en ningún caso vertidas a lagos u otras láminas de agua ornamentales. • Los elementos de captación de deberán estar siempre protegidos por rejillas, de una luz inferior a 2 cm., y tendrán una superficie de evacuación acorde con el caudal de llegada. Se cuidará el diseño pues son elementos a la vista. • Las rejillas deberán ser desmontables, mejor abatibles, de un material resistente a la corrosión. Las más adecuadas son las de hierro fundido. Es conveniente elegir sistemas con cierre de las rejillas para evitar que puedan ser levantadas por cualquier persona o sustraídas. • Los imbornales, canaletas y arquetas de recogida tendrán una dimensión adecuada a su función y estarán provistas de areneros en todos los casos. Su sección y profundidad permitirá la fácil limpieza. Son muy recomendables los de hormigón prefabricado.

REDES DE AGUA Y RIEGO
En los parques y jardines existe, por lo regular, una red de agua potable que abastece fuentes de beber, quioscos y otras instalaciones, y una red de riego. Aun cuando las aguas de riego sean potables y procedan del mismo suministro deben establecerse las dos redes por separado.

Red de evacuación: El sistema de evacuación puede ser de superficie por medio de canales, cunetas y caces o subterráneo, mucho más recomendable. La red se calculará de acuerdo con los caudales a transportar, pendientes, puntos de acometida y evacuación y con todos los requerimientos técnicos necesarios.
Interesa recordar:

Elementos de riego: goteo, aspersión, boca de riego

En los parques y jardines distinguimos las redes de distribución de las interiores de riego. Las primeras tienen por objeto transportar el agua hasta los puntos o sectores de consumo, por lo general discurren bajo el viario, a bastante profundidad, más de 80 cm., y la instalación debe atenerse a las normas MV-IFA-11. 28

Las interiores de riego discurren, como su nombre indica, por el interior de las áreas verdes y son las encargadas de alimentar a los emisores de riego.

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Las redes de bocas de riego no se consideran parte de la distribución, pero si discurren bajo el viario se instalarán siguiendo las normas anteriores. El diseño de la red de distribución atenderá aspectos técnicos y de funcionamiento procurando que los elementos a la vista, arquetas fundamentalmente, queden lo más ocultos posibles y que, cuando no sea posible, las tapas no sean elementos distorsionantes en el conjunto. Otro aspecto a considerar en la selección y emplazamiento de los emisores de riego es la estética del riego, que por supuesto la tiene. No produce el mismo efecto estético el riego de un difusor que el de un aspersor, tampoco trabajando a favor del sol como a contra-luz, a primeras o ultimas horas del día o a pleno sol. Una línea recta o curva de regadores afirman, durante el riego, una intencionalidad del espacio que se contempla, el fuerte chorro de los cañones de riego y su trayectoria parabólica pueden ser impresionantes. Aspectos y posibilidades que no deben pasar desapercibidos al proyectista, que puede armonizar junto con la eficacia de un buen sistema de riego.

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• Las tuberías de PE deben colocarse en la zanja “culebreando”, y dejarlas un tiempo que el sol las caliente para que se estabilicen mecánicamente, antes de taparlas con tierra. • No se realizarán instalaciones con tuberías plásticas en días con bajas temperaturas. • Las camas de arena son imprescindibles, además de obligadas, en la instalación de tuberías de PE y PVC. En las primeras no es necesario que la arena sea de río, pero sí arena suelta.

Elementos de riego: La elección de los emisores de riego y
restantes elementos de la instalación obedece a razones de carácter funcional, si bien, en algunos casos, pueden entrar en consideración aspectos estéticos, como antes dijimos. No obstante, sin entrar en consideraciones técnicas, podemos apuntar algunas cuestiones tales como: • El riego de los aspersores de impacto produce ruido que puede ser molesto, en especial en los riegos nocturnos. • La nebulización de los difusores es fácilmente arrastrada por el viento y puede mojar áreas no deseadas. • La altura de emergencia de los difusores debe ser considerada y prever retrasos en la siega o recorte de macizos que pueden dificultar el riego. • La programación de riegos siempre es deseable y los nuevos sistemas con válvulas programables autónomas ofrecen soluciones donde antes los convencionales programadores conectados por líneas eléctricas eran inviables. • Invertir en buenos accesorios de riego siempre es rentable pues son elementos que realizan un duro trabajo. • El vandalismo y el hurto habrá que tenerse en cuenta.

Conducciones: Los aspectos que atañen a las conducciones son exclusivamente de carácter funcional.
Aspectos destacables: • Se emplearán sistemas de tuberías adecuadas a la función, caudal, presión, etc. El mercado ofrece muchos tipos: fundición, poliéster, polietileno (PE) y PVC, siendo estas dos últimas las más utilizadas en zonas verdes, al menos en diámetros no superiores a 200 mm. • Las tuberías de PE de diámetros de 90 mm., más o menos según la presión de trabajo, se suministran en rollos. Las de mayor tamaño y las de PVC en barras. • Las tuberías de PE pueden curvarse hasta cierto diámetro, en caso contrario hay que recurrir a piezas especiales para seguir el trazado que son bastante costosas. • Las tuberías de PE son más resistentes a las agresiones mecánicas externas que las de PVC si bien los sistemas de unión son más caros. • Las tuberías de PE y PVC se clasifican por diámetros exteriores siendo el grosor de la pared de las primeras muy elevado respecto de las segundas. Por esta razón, para un mismo diámetro comercial la tubería de PVC transporta una mayor cantidad de agua.

Fuentes de agua potable: Elementos necesarios en los parques, que forman parte del equipamiento, a la vista, y deben ser considerados desde el punto de vista estético. Deberán emplazarse en los lugares adecuados y se podrán utilizar cómodamente por todos los usuarios del parque, incluidas las personas con minusvalías. Los grifos serán robustos, seguros y de accionamiento sencillo, y las piletas de recogida estarán bien diseñadas para que no se produzcan salpicaduras y con conexión a la red de saneamiento.

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RED DE ALUMBRADO
Funcionalidad y estética deben conjugarse bien en estas instalaciones pues tiene mucha importancia en el uso de la zona verde y en la puesta en valor de determinados efectos estéticos. El uso de los parques y jardines urbanos por la noche es importante, en especial en lugares de clima benigno como el nuestro, y el alumbrado de los mismos debe ser diseñado con mucho cuidado.

Esquema de circuitos de alumbrado de un parque público

Consideraciones previas: Las demandas de alumbrado en los
parques y jardines se orientan a facilitar el movimiento, la orientación, el reconocimiento del espacio próximo de relación, en especial los rasgos faciales, y la seguridad. Es interesante establecer la comparación del alumbrado de parques y jardines con el de carreteras, que conocemos bien ya que somos permanentes usuarios, pues ambos están diseñados para facilitar el movimiento y el reconocimiento nocturno. Hay tres puntos principales de diferencia en el alumbrado para peatones. El primero es que, comparados con vehículos motorizados, los peatones se mueven mucho más lentamente, con 30

lo que se dispone de más tiempo para que la visión se acomode a los cambios de luminancia. Los niveles de alumbrado y uniformidad son, por tanto, menos críticos, especialmente la segunda, que en el tráfico motorizado. La segunda diferencia es que, mientras el conductor de un vehículo no se apoya exclusivamente en el alumbrado de la calzada para su orientación – tiene los faros del vehículo para ayudarle – el peatón sólo tiene la iluminación prevista a lo largo del paseo; el valor mínimo de este alumbrado es, por consiguiente, de enorme importancia.

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El tercer punto de diferencia es que el peatón, en mayor medida que el conductor, necesita sentirse seguro y protegido en sus pasos, de manera que el alumbrado deberá facilitar el reconocimiento facial de los transeúntes. Seguridad de movimientos: Es importante para los usuarios del parque poderse mover de manera segura, por lo que el alumbrado debe ser suficiente para revelar los obstáculos del camino potencialmente peligrosos, así como irregularidades y objetos de cierto tamaño en el suelo. Estos requisitos se cumplen si la iluminancia horizontal o iluminación (flujo luminoso por unidad de superficie incidente, sobre un punto de la misma) en cualquier punto no es menor de 0,2 lux (un lumen por metro cuadrado) y preferentemente un valor mínimo de 1 lux, siendo estos los valores recomendados en la guía de CIE sobre alumbrado de emergencia en el interior de edificios. Reconocimiento facial: Es importante para los peatones poderse reconocer entre sí cuando se encuentran. Las pruebas realizadas bajo alumbrados típicos demuestran que para un buen reconocimiento facial a una distancia de observación de 4 m. (la distancia que se considera “segura” si se presenta un ataque), se requiere una iluminancia semicilíndrica en la cara de 0,8 lux que equivale, a groso modo y no siempre, a una iluminancia horizontal de 5 lux.

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se muestra como un vacío de color negro (sin color), salvo que pueda diferenciarse por el contraste con otros fondos, como edificios o cielo iluminado por luna o estrellas. • Los ruidos que se producen en el interior de este vacío negro, a poca distancia del camino, inquietan al caminante. • La ocultación del espacio que produce la vegetación situada al borde del viario, como setos o arbustos, incluso los troncos de los grandes árboles, comunican cierta inseguridad al peatón al pensar que puede verse sorprendido por la súbita aparición de alguien a muy corta distancia. • Los parques y jardines son la morada habitual de indigentes y escenarios de numerosos robos y agresiones. La mayoría de la gente rehuye atravesar un parque de noche. • El reconocimiento facial en los parques, por todo lo que venimos diciendo, debe lograse a una distancia mayor de 4 m. • La orientación mediante el reconocimiento de los elementos que se muestran en el paisaje, en parques con abundancia de arbolado, es prácticamente imposible. Solo ayuda el reconocimiento del viario, cruces, y de los elementos situados en él o a corta distancia, que será conveniente aportar para favorecer esta lectura. Como puede apreciarse la mayoría de las consideraciones están relacionadas con la seguridad y el miedo que produce el paso de noche por los parques, aspecto que está hoy más presente que nunca ante la inseguridad ciudadana que se ha instalado en las grandes ciudades. También es importante considerar las muchas situaciones que pueden presentarse, desde espacios abiertos y muy despejados conde la identificación de elementos del paisaje es posible a paseos cerrados por un denso dosel de arbolado. Por ello indicamos los siguientes niveles de iluminación:

Orientación: Una buena orientación implica la capacidad para
identificar elementos y peculiaridades del entorno que nos rodea, en especial los bordes y cruce de los viales. En parques y jardines la identificación de los elementos de la escena es muy difícil, al ser árboles y para poder orientarse por ellos, habría que recurrir a niveles de iluminación muy elevados y, además puestos en altura y fuera del viario. Otra cosa bien distinta es cuando el parque o jardín dispone de elementos cercanos al viario, tales como esculturas, lagos, templetes, quioscos, pérgolas, etc. que tienen una silueta definida y es fácil su identificación. Por ello en el alumbrado de parques y jardines se procura facilitar el reconocimiento del entorno próximo de relación, en especial de los elementos del viario: bordes de los caminos, letreros, papeleras, bancos, etc., de cuya lectura pueda obtener el usuario la necesaria orientación.

Seguridad: Desde esta consideración el alumbrado actúa de dos formas: de una parte disuade al ladrón, maleante, etc., y, de otra, caso que se produzca el hecho, facilita su identificación. Ambos objetivos se alcanzan si se cumplen las exigencias requeridas para un buen reconocimiento facial. Niveles de iluminación recomendados: Los niveles de
iluminación anteriores en parques y jardines, antes de aplicarse, requieren de ciertas consideraciones: • El reconocimiento del viario, para un cierto nivel de iluminación, depende de su color y de la luz reflejada, siendo los terrizos poco reconocibles con bajos niveles de iluminación. • Los bordes del viario pueden diferenciarse bien cuando existen y tiene un color claro, o bien cuando existe un fuerte contraste entre el color del camino y del terreno que le acompaña. En parques y jardines, con frecuencia, los bordes de los caminos no existen, están poco definidos y les acompaña un terrizo del mismo color, no acondicionado ya como camino (una cuneta por lo regular) y, por tanto, peligroso. • En los paseos terrizos es habitual la existencia de pequeñas regueras y depresiones de la rasante a veces convertidas en charcos, poco reconocibles. • La vegetación arroja sombras del alumbrado sobre el viario que puede confundir. • La masa vegetal apenas refleja la luz, por lo que toda la vegetación que rodea al transeúnte del parque no se percibe y 31

Iluminancia 0,2 lux 1 lux 5 lux 10 lux 15 lux 20 lux

Observaciones Mínimo teórico para seguridad de movimientos Mínimo para seguridad de movimientos en parques Media para reconocimiento facial a 4 m. Mínimo de seguridad y para reconocimiento facial en parques Alumbrado aceptable Alumbrado atractivo

Deslumbramiento: El problema del deslumbramiento no es tan crítico como en la conducción de vehículos por la menor velocidad del conductor y el tiempo de que dispone para acomodar la visión a los cambios de brillo en su campo visual, por lo que es menos probable que se vea cegado hasta el extremo de chocar con un obstáculo del camino. De hecho, algún que otro brillo es bien recibido, pues colabora a lograr un efecto atractivo y animador.
No obstante existen muchas situaciones en parques y jardines de una cierta oscuridad y gran negrura alrededor, iluminada sólo por una fuente luminosa que se nos aparece al frente y a la altura de los ojos, ya sea porque el soporte tiene más o menos esa altura o porque la situación relativa de foco luminoso y peatón es esa. En estos casos el deslumbramiento es total y solo puede avanzarse apantallando los ojos con la mano, y aun así a duras penas. En la situación de los focos luminosos se tendrá presente: • No colocar ninguna fuente de luz sin apantallar al nivel de los ojos.

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menor relación lúmenes/watio que las de VSAP. Su luz es blanca con rendimientos de color inferiores al 60%. Son las más utilizadas en parques y jardines. • Vapor de Sodio de Baja Presión (VSBP): Son las que presentan la mayor relación lúmenes/watio, pero dado que tanto su temperatura del color como su reproducción cromática son muy bajos, su luz es amarillenta y monocromática, resultan inaceptables en la mayoría de las instalaciones. Son recomendables para alumbrados de seguridad y carreteras fuera de núcleos urbanos y nada recomendables en zonas verdes pues distorsionan fuertemente los colores. • Vapor de Sodio a Alta Presión (VSAP): Presentan normalmente una menor reproducción cromática pero tienen mejor rendimiento. Su luz es amarillenta con rendimientos del color entre el 20% y el 80%, dependiendo del modelo. Son las más utilizadas en entornos urbanos. • Fluorescentes (F): Habitualmente no se han utilizado debido a la menor relación lúmenes/watio respecto a las anteriores, y a los problemas de encendido a bajas temperaturas, así como a su menor vida útil. Estos problemas se han resuelto con las lámparas fluorescentes compactas de bajo consumo, con equipo electrónico de encendido incorporado, las cuales presentan una buena reproducción cromática. Su luz es blanca con rendimientos cromáticos entre el 40% y el 90% y son recomendables para alumbrados peatonales y de jardines. Por ahora se fabrican de bajas potencias y para aplicaciones domésticas pero ya se utilizan en balizas y se prevé una importante futura utilización en alumbrado público. Tienen una alta eficiencia. • Halogenuros Metálicos: Su luz es blanca azulada con rendimientos de color entre el 60% y el 90%. Son recomendables en proyectores en áreas deportivas y grandes zonas donde se requiera un elevado rendimiento cromático. Son muy eficaces, parecidas a las de sodio de alta presión, pero de más corta vida. De todas ellas, únicamente las lámparas de descarga son capaces de satisfacer, por su elevada eficacia luminosa y duración, las exigencias del alumbrado público, y de ellas, las más utilizadas son las que resumimos a continuación:

• Deben ponerse más bajas de 1 m, como en el caso de bolardos, o más altas de 3 m. aproximadamente. • Tener en cuenta los desniveles del viario, muros, escaleras, etc. para que no se produzcan estas situaciones (siempre es preferible poner la farola en la parte superior del tramo de escalera). • El mayor deslumbramiento se produce por un único punto de luz, una sucesión de puntos de luz colocados en posición incorrecta deslumbran mucho menos. • En el deslumbramiento influye también de forma decisiva la potencia del foco emisor.

Lámparas: Las investigaciones han venido a demostrar que en la
evaluación de un ambiente exterior pesa mucho más la apariencia en color que el rendimiento en color. Las lámparas de incandescencia, a las que estamos acostumbrados en nuestros hogares de siempre, tienen como media una temperatura de color de 2.750º K. Este color de luz sirve como referencia: es el color que crea la ambientación de las horas del atardecer, de las horas de ocio. Para lograr unidad y armonía en la noche dentro del total de la zona es deseable emplear lámparas con temperatura de color cercanas a esos 2.750º K. Es preferible además quedarse cortos en ese valor que pasarse: las lámparas de sodio (1.800º K – 2.000º K) parecen subjetivamente más similares a una lámpara incandescente que las e vapor de mercurio de 3.300º K. La temperatura de color de las lámparas utilizadas en áreas abiertas residenciales deben situarse, por tanto, entre 1.800º K y 3.300º K. con una cierta preferencia para los valores incluidos en la gama de 2.000º K a 3.000º K. Las fuentes de luz que pueden ser aplicadas en alumbrado son: • Incandescentes: Su luz es amarillenta con un rendimiento de color del 100%. No es recomendable para el alumbrado exterior, excepto para iluminar detalles ornamentales. • Incandescentes halógenas: Son anteriores y algo más eficaces. muy parecidas a las

• Vapor de Mercurio (VMCC): Presentan una aceptable reproducción cromática y una buena respuesta frente a las variaciones de tensión, pero tienen el inconveniente de una

Tipo de lámpara VMCC 125 W VMCC 250 W VSAP 70 W VSAP 100 W VSAP 150 W Fluoresc. 32 W

Potencia Lámp+Eq (W) 137 266 83 115 170 35

Flujo lumin 100 h (Lm) 6300 14000 5600 9500 15500 2400

Eficacia Lumin. Lm/W) 46 53 68 83 91 68

Índice Reproduc. Cromática (I.R.C.) 40-59 40-59 20-39 20-39 20-39 80-89

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
Un aspecto importante a considerar en la actualidad es la contaminación lumínica. Se define como el brillo o resplandor de la luz en el cielo producido por la difusión y reflexión de la luz artificial en los gases y partículas de la atmósfera. No todos los tipos de lámparas impactan de igual forma siendo mayor cuanto mayor sea la zona del espectro donde emite. También influye de la zona del espectro donde emite, así una lámpara emitiendo en la zona ultravioleta (no útil para el ojo humano) impacta más que cualquier otra con el mismo flujo. Desde este importante punto de vista para el alumbrado de zonas verdes, podemos clasificar las lámparas de la siguiente forma: Poco contaminantes: • Vapor de Sodio a Baja Presión: emite prácticamente sólo en una estrecha zona del espectro, dejando limpio el resto. • Vapor de Sodio a Alta Presión: emiten sólo dentro del espectro visible. Medianamente contaminantes: • Lámparas incandescentes: No emiten en el ultravioleta pero sí en el infrarrojo cercano. Su espectro es continuo. • Lámparas incandescentes halógenas: Son iguales que las incandescentes pero emiten algo más en el ultravioleta, si no va provista de un cristal difusor (son peligrosas sin este cristal por emitir en el ultravioleta duro). • Lámparas fluorescentes: Emiten en el ultravioleta. Muy contaminantes: • Lámparas de Vapor de Mercurio a alta Presión: Tienen una elevada emisión ultravioleta. • Halogenuros Metálicos: Tienen una fortísima emisión en el ultravioleta.

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y fachadas o colgadas de cables. También pueden situarse a ras del suelo. La altura de montaje depende en gran medida de la superficie a iluminar y la uniformidad del alumbrado es mayor a medida que esta altura aumenta. En parques y jardines la limitación a la altura se produce por las copas de los árboles que impiden la propagación de los haces de luz. La altura de montaje suele estar en 3 y 5 m. por este motivo.

ILUMINACIÓN DE PARQUES Y JARDINES
Vamos a referirnos ahora a la iluminación de los elementos de parques y jardines: árboles, arbustos, setos, lagos, fuentes, etc. El objetivo esencial de la iluminación es el de acentuar durante la noche la belleza del escenario, destacando con luces y sombras los distintos elementos. Al proyectar la iluminación de un parque o jardín, ya sea de un área extensa como de un motivo aislado, tendremos que hacer preguntas como éstas: • ¿Cuáles son los objetos más importantes hacia los cuales se debe llamar la atención y cómo pueden mostrarse mejor? • ¿Cuáles son los colores de lo árboles y flores que se iluminarán? (la influencia del tiempo y de la estación en que la instalación funcionará debe tenerse en cuenta)

Luminarias: La variedad de luminarias es muy grande y su elección debe hacerse considerando tanto o más el aspecto diurno que el nocturno, de noche es más importante el efecto de la luz emitida que la forma y dimensiones de la luminaria. Estos factores determinan su brillo y la distancia a que pueden espaciarse.
Las curvas características de distribución de los haces de luz son muy variables y habrá, en cada caso, que elegir las más adecuadas. Así podemos encontrarnos con distribuciones de luz extensas, como producen los globos, aconsejables para el alumbrado de áreas relativamente grandes con un bajo nivel de iluminación. Las restantes están dotadas de equipos ópticos para concentrar los haces de luz con una determinada distribución. Este tipo de luminarias son las más utilizadas en calzadas y viales, consiguen mayores niveles de iluminación en el área iluminada sin bien producen deslumbramientos y requieren un menor espaciamiento para compensar la falta de uniformidad. La luminaria influye decisivamente en la contaminación luminosa del cielo nocturno. Los globos, faroles tipo villa, luminarias con cierre esférico, proyectores simétricos (alumbrado de grandes áreas, zonas deportivas, etc.) con elevada inclinación (superior a 20º), etc. son todos ellos muy contaminantes al enviar parte del flujo directamente sobre el horizonte. Las nuevas recomendaciones cobre contaminación lumínica señalan utilizar en todos los casos luminarias con reflector que dirija el haz hacia el suelo y cerradas con vidrios planos trasparentes o traslúcidos, no estriados. Montaje de luminarias: Las luminarias van generalmente montadas sobre columnas si bien pueden estar adosadas a muros 33

Iluminación de plaza

• ¿Qué color de luz resaltará mejor los objetos y producirá el efecto más dramático? • ¿Producirán los proyectores una iluminación suficiente para que el público pueda apreciar bien el viario o se necesitará un alumbrado tradicional de apoyo? • ¿Funcionará la instalación de forma permanente o solo en cortos periodos de tiempo? En este último caso: ¿Cómo mantendremos la instalación?

Árboles y arbustos: Durante el día un árbol se ve generalmente como una silueta contra el cielo brillante. Si el árbol está iluminado en la noche la situación es inversa: el árbol sobresale claramente contra el cielo oscuro. El efecto artístico queda realzado si las fuentes de luz están ocultas.
Las luminarias pueden iluminar el follaje desde cierta distancia o colocarse próximas al tronco, iluminando sus ramas, los efectos son diferentes. Pueden lograrse mayores efectos utilizando luz de color. Los follajes amarillo-verdosos se refuerzan con lámparas de vapor de sodio, mientras que los verde-azulados ganan con la luz de las lámparas de vapor de mercurio o fluorescencia verde. Las lámparas incandescentes de filamento concentrado y las de descarga en gas con tubo de descarga reducido son muy

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
No obstante lo anterior en ciertas ocasiones se diseñan los elementos del equipamiento, tarea muy comprometida que exige una preparación y conocimientos muy específicos.

adecuadas para proyectores de haz estrecho y poder iluminar desde gran distancia. En muchos casos deben emplazarse los proyectores entre los visitantes y el objeto a iluminar. El deslumbramiento se evita agregando a los proyectores pantallas limitadoras del haz o mejor, rejillas de anchas pletinas que permiten únicamente el paso de la luz en una dirección. En otros casos se recurre a situar los proyectores en casamatas, hornacinas o arquetas bajo el terreno.

Plantas y flores: No es muy corriente en la actualidad la iluminación de plantas pequeñas y flores, tan en boga hace unos años. Se empleaban las conocidas “setas” que albergaban bajo ellas una lámpara, generalmente incandescente de vidrio prensado. Fuentes ornamentales: Aunque no vamos a entrar en este
apartado pues es muy extenso, no queremos pasar sin mencionarlas recordando, como siempre, que son elementos muy característicos de los parques y jardines, que pueden tener una gran belleza arquitectónica y artística, y que refuerzan muchísimo estos efectos con una adecuada iluminación.

Mobiliario-zona estancial (diseño específico)

Iluminación de fuente ornamental

Las fuentes ornamentales además tienen otras ventajas como el ruido del agua, por supuesto adecuado al lugar, y el frescor que comunica el agua en movimiento.

En cualquier caso, son elementos sometidos a un uso intenso que los deteriora rápidamente, los cuales, además, son con frecuencia objeto de malos tratos: agresiones de los usuarios, de los vehículos que los dañan en los aparcamientos, y, últimamente, de “grafiteros”. Todas estas cuestiones se tendrán en cuenta en la selección y en la puesta en obra, aspecto éste último no bien considerado en los proyectos. De otra parte, hay que tener presente que la calidad, el confort, la belleza y la estética de muchos espacios públicos pueden lograrse con un mobiliario urbano bien elegido y de calidad. En esta selección es de aplicación todo lo dicho al tratar del diseño pues como elementos de uso que son, en su mayoría, existe una fuerte relación con los usuarios que pueden sentirse agradados o molestados por determinados elementos urbanos. No todo el mundo realiza la misma lectura en un determinado elemento urbano, ni se siente igualmente confortado con su presencia, y mucho menos con su utilización. Habrá quienes soportarán con gusto cierta incomodidad de un banco, por ejemplo, a cambio de la belleza de sus líneas o de los materiales con que está realizado, mientras que habrá otros que opinarán lo contrario. Es misión del diseñador conocer el perfil de los usuarios y tomar decisiones en consecuencia que, a nuestro modo de ver, pasarán por ofrecerles un poco más de calidad, artística y de materiales, de la que están acostumbrados a recibir. Nunca quedarse por debajo ya que los espacios públicos deben contribuir al progreso como espacios de educación permanente que son.

EL EQUIPAMIENTO
Bajo este nombre se incluyen todos los elementos de los parques y jardines que no son obra civil, instalaciones ni jardinería. Fundamentalmente lo componen los juegos infantiles y el mobiliario urbano en el que se cuentan no sólo bancos mesas y papeleras, sino bolardos, pilonas, buzones, defensas, marquesinas, etc. Su presencia en la escena siempre es importante, aun cuando sean elementos de poca presencia como, por ejemplo, bolardos. Algunos de ellos como los bancos, quizá los más representativos de este conjunto, son para usar y ya hemos hablado de la importancia en el diseño de los elementos de uso, no solo de contemplación. Son elementos que por lo general no se diseñan sino que se eligen de catálogos comerciales. Por ello es importante que el diseñador esté al día de los productos que ofrece el mercado y elegirlos adecuadamente, sabiendo que muchas veces es determinante del diseño la posibilidad de introducir en la escena determinado elemento.

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
Cuando esta decisión sea comprometida y la elección ofrezca dudas será un buen recurso introducir elementos de fácil lectura…

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… y acostumbrado uso, que para nada estarán faltos de calidad. La inversión en elementos urbanos de calidad es siempre rentable.

LA VEGETACIÓN
La vegetación en su conjunto, y de forma individual los vegetales, son el activo más importante de las zonas verdes ya que vienen a desempeñar un considerable número de funciones muy beneficiosas. Completan y hacen posible el llamado “espacio multifuncional” que llaman algunos autores y así deben considerarse en el proyecto.

La vegetación el activo más importante de las zonas verdes

La respuesta global de la población a la vegetación siempre es positiva y es relativamente fácil acertar a poco que se estudie con detalle la solución de diseño y se posean ciertos conocimientos, No obstante la renta personal de cada usuario es un enigma, imposible de conocer a priori y desde luego imposible de atender desde el proyecto, ya que cada persona realiza una distinta valoración de la vegetación desde su punto de vista personal, emotivo y sentimental.

3.-Utilización arquitectónica 4.-Utilización estética

MEJORA DE LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS
Las zonas verdes ejercen influencias directas sobre: - La radiación solar - La temperatura del aire - El viento - La humedad relativa del aire Las áreas de confort están reguladas por la acción conjunta de estos cuatro elementos. Podemos tener frío, calor, sentirnos bien. La situación agradable de confort es mensurable de acuerdo con la edad, sexo y el clima particular de cada individuo.

Modificación de la temperatura: El cuerpo humano posee una temperatura uniforme en torno a los 37º C. Esta temperatura es la adecuada para el mantenimiento de los procesos metabólicos del organismo y es producida por el calor generado en la combustión de los alimentos. Una persona genera alrededor de 50 Kcal/hora en reposo. Si desarrolla algún tipo de actividad el calor generado es notablemente superior. El grado de confort se logra cuando el ambiente que rodea a un individuo es capaz de absorber exactamente las calorías que ceda.
Jardinería en parque urbano

Dejando a un lado las muchas funciones de la vegetación en este campo sensorial y personal, existen un número considerable de otras objetivas y por tanto cuantificables que es necesario conocer para utilizar los vegetales con acierto. Nos referimos al aumento de la humedad relativa del aire, amortiguación de la temperatura, fijación del polvo, control de ruidos, de la erosión y de la contaminación atmosférica, amortiguación de brillos y reflejos, mejora de perspectivas, etc. En definitiva, las funciones genéricas de las zonas verdes, que no son más que los beneficios que de su empleo se derivan, pues, como es lógico, sólo se les asignan funciones beneficiosas. En algún caso podría esperarse de ellas funciones perjudiciales, que también las tienen, y, desde luego, los perjuicios serían muy grandes, si el proyectista los buscase, lo terrible es que se produzcan por ignorancia. Las funciones beneficiosas de la vegetación, de interés para el proyecto, podemos agruparlas en cuatro apartados:

Las ciudades en general, a falta de condiciones climáticas especiales (inversión térmica, etc.) tienen una temperatura superior en 0,5 a 1,5º C. superior al terreno abierto circundante. Esta diferencia puede resultar agradable en verano y perjudicial en invierno. La radiación solar tiene aproximadamente un 50% de radiaciones infrarrojas, un 50% de radiaciones visibles y un 1% de radiaciones ultravioletas. La temperatura de la tierra es regulada por ese 50% de radiación infrarroja de la cual un 20% se emplea en calentar el CO2, H2O y partículas de polvo, un 10% es reflejada por las nubes y polvo atmosférico (contaminación), logrando atravesar, entre radiación directa y difusa un 20%. Durante el día ese 20% de radiación (en la tropopausa la radiación total arroja 1,94 cal/cm2/minuto) es absorbida por las superficies de la ciudad en mayor o menor grado dependiendo de sus características – color, textura, orientación – El calor almacenado en estos cuerpos se radia o conduce posteriormente al ambiente elevándose la temperatura de éste, con una disminución simultánea de la temperatura del aire.

1.-Mejora de las condiciones climáticas 2.-Utilización funcional 35

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una brisa agradable a un fuerte vendaval que sale de la línea de lo confortable para constituir un peligro. Conviene recordar: Una pantalla vegetal con especies que proporcionen una buena densidad y de follaje fastigiado y copa voluminosa actúa con valores apreciables a una distancia de 2 a 3 veces su altura a barlovento y de 15 a 20 veces a sotavento. Las pantallas vegetales deben disponerse inteligentemente pues un fallo en la misma puede constituir un peligro. Así, hemos de tener presente que el viento por los bordes de la pantalla, superior y laterales, aumenta de velocidad. Un fallo en la continuidad de la pantalla provocará, por ese agujero, un viento de mayor velocidad. Las especies elegidas deben ser lo suficientemente resistentes y de potente sistema radical para impedir que puedan ser arrancadas. El espesor de la pantalla favorece la protección mutua de los vegetales.

En cambio si las superficies que reciben la radiación solar son las hojas de los vegetales los efectos que se producen en el ambiente son otros: 1. 2. Las hojas de los árboles, arbustos y hierbas reflejan una parte de la radiación solar que se pierde a la atmósfera. Las hojas absorben una buena parte de la radicación solar, como energía necesaria para la función clorofílica, que de esta forma no llega a otras superficies en sombra. Las hojas de los vegetales experimentan muy escasa elevación de su temperatura ya que la transpiración las mantiene refrigeradas permanentemente. La transpiración entrega al aire cantidades considerables de agua (un árbol de regulares dimensiones puede transpirar por término medio al día 400 litros de agua) que mantienen o incluso elevan la humedad relativa del aire. Esta mayor cantidad de agua en el aire al evaporarse dulcifica el ambiente (por dada gramo de agua que se evapora a 100º C y a la presión atmosférica se pierden del ambiente 539 cal/gramo).

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El grado de variación de la temperatura y humedad relativa varía mucho de unas especies vegetales a otras, grado de cobertura y disponibilidad de agua en el subsuelo. Podemos decir, a título orientativo, que una buena cubierta de vegetación hace decrecer la temperatura en un 25% y aumentar la humedad relativa un 50%. Durante la noche la cubierta vegetal de árboles y arbustos también tiene efectos beneficiosos contribuyendo notablemente a la amortiguación de las variaciones térmicas: 1. Una buena parte de la radiación de la tierra es reflejada por la cubierta vegetal y vuelve a la tierra impidiendo que ésta se enfríe más deprisa. La mayor humedad relativa del aire favorece la condensación produciéndose el proceso inverso a la evaporación con una cesión de calor al ambiente. La presencia de vapor de agua en la atmósfera intercepta la radiación que es absorbida y devuelta a la tierra.

Precipitación y humedad: Los árboles, arbustos y hierbas son importantes en el ciclo hidrológico. Interceptan las precipitaciones y evitan el impacto de las gotas sobre la superficie del suelo y disminuyen la velocidad de las corrientes de escorrentía, impidiendo o aminorando la erosión.
La vegetación con sus raíces y el continuo aporte de restos orgánicos al suelo favorece la aireación y el mullido con lo cual la penetración del agua de lluvia es mucho mayor, recargando de forma notable lo acuíferos del suelo. Además de esto, la materia orgánica depositada por los vegetales, en unión con las partículas minerales – arcilla fundamentalmente – crea el llamado complejo coloidal argilo-húmico que pose un poder de retención de agua elevadísimo. En grandes masas de vegetación, merced al aumento de humedad relativa que ellas producen, pueden verse favorecidas las lluvias de relieve y, sobre todo, las precipitaciones horizontales: escarcha y rocío.

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Como podemos observar, la cubierta vegetal tiene unos efectos muy considerables en la regulación de la temperatura comparables a los de las nubes. Los árboles de hoja caduca tiene además la ventaja de proporcionar esta cubierta protectora cuando más se necesita. Viento: El viento es otro de los factores muy condicionantes del conforto climático. Los efectos pueden ser positivos o negativos dependiendo de la presencia o ausencia de vegetación. El viento incrementa la evaporación del agua y consecuentemente provoca una disminución de la temperatura. El viento por el contrario puede tener efectos contrarios, queremos decir, en lugar de desecar el ambiente, elevar su humedad en los lugares a sotavento de las zonas arboladas. En efecto, el viento aumenta la transpiración de los vegetales y transporta notables cantidades de agua que pueden quedar a sotavento, sobre todo cuando la velocidad de éste disminuye por cusa del arbolado. Podemos decir que el viento en las masas arboladas, en época de actividad vegetativa, produce la desecación del ambiente en el borde de barlovento y la elevación de la humedad relativa en el centro de las masas y a sotavento de las mismas. El viento también homogeniza la temperatura y humedad relativa del aire, provocando una mayor uniformidad al mezclar las masas de aire calientes y frías. La protección contra el viento de los edificios por medio de plantaciones puede hacer cambiar el microclima de forma muy notable. Quizá el principal efecto de la vegetación en relación con el viento sea la disminución de su velocidad. Sabemos que el viento es un factor decisivo del confort que puede pasar de ser 36

UTILIZACIÓN FUNCIONAL
En los últimos 50 años se han desarrollado estudios altamente especializados sobre la utilización de las plantas en la solución de problemas de ingeniería medioambiental. Interesa conocer la relación entre las plantas y los efectos que ayudan a resolver algunos problemas: 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. Las hojas gruesas amortiguan el sonido. las ramillas y hojas temblonas de algunos árboles (chopos) enmascaran los ruidos. Las hojas pubescentes atrapan y las que transpiran mucho atrapan partículas de polvo. Los estomas de las hojas intercambian gases con la atmósfera. Las hojas y flores perfumadas enmascaran y combaten malos olores. Las hojas, ramas y ramillas frenan el viento. Las hojas y ramas detienen el impacto de la lluvia, nieve y granizo. Las raíces y la cubierta vegetal detienen la erosión El denso follaje disminuye la luminosidad El follaje claro filtra la luz Las ramas espinosas dificultan o impiden los movimientos de los animales.

Control de la erosión: Las plantas pueden controlar la erosión eólica y por escorrentía, empleándose mucho en jardinería para la fijación de taludes. Las especies más interesantes son la de raíz fasciculada si bien las de raíz pivotante son necesarias cuando puedan darse deslizamientos de fondo, al menos es interesante disponer una mezcla de ambas.

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Este fenómeno se produce con bastante frecuencia en taludes arcillosos cuya capa superficial ha sido laboreada para las plantaciones y posteriormente dotada de un riego por aspersión. La carga de agua del talud y la escorrentía de fondo que se origina entre las dos capas de tierra, unido al poder lubricante de las arcillas, origina frecuentes deslizamientos que pueden ser peligrosos. En estos casos hay que vigilar la intensidad de los riegos y, si fuera necesario, anclar el talud.

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Por último a través del intercambio gaseoso originado en la fotosíntesis, las plantas consumen grandes cantidades de anhídrido carbónico liberando oxígeno, que también consumen, pues no hay que olvidar que las plantas también respiran, incluso las raíces. Para tener una idea de la producción de oxígeno por las plantas podemos mencionar que una hectárea de arbolado puede producir al año 10 Tn de oxígeno. La producción de oxígeno por las plantas, con ser muy importante en el ecosistema tierra, no lo es tanto en la ciudad. Por extensas que fueran, comparada esta producción con el consumo de oxígeno que en cualquier ciudad se produce, dan como consecuencia un balance deficitario. En la ciudad se dan muchos procesos alimentados por oxígeno y si no existiese una buena renovación de aire del exterior las ciudades se asfixiarían. Más importante en el ecosistema ciudad es la acción purificadora de las plantas en el intercambio gaseoso con otros contaminantes. La absorción del monóxido de carbono, gas altamente peligroso para la vida de los animales, a los que produce anoxia en la sangre, alteraciones visuales, indisposición fisiológica, apatía y cefalalgias, es importante, pudiendo estimarse, con una aproximación muy relativa, que la vegetación absorbe el 25% del gas existente. Los óxidos de nitrógeno, que producen irritaciones en mucosas, ojos y piel, además de neumonías en dosis altas, en proporciones variables, se neutralizan por las plantas en los procesos de oxidación de su metabolismo. Los derivados de azufre, fundamentalmente el SO2, originado por la combustión de combustibles fósiles, es un contaminante peligroso muy abundante en las ciudades, sobre todo en invierno. En el metabolismo de las plantas el SO2 es oxidado rápidamente dando lugar a sales más o menos estables. Se ha indicado por algunos autores que una hectárea de bosque puede absorber al día de 1 a 2 Kg de SO2. Otros contaminantes como el plomo se fijan directamente sobre la vegetación.

Control del ruido: Este mal, llamado contaminación invisible,
es poco remediable con los vegetales, a pesar de lo que pueda parecer o muchas personas suponen. La atenuación del sonido por las plantas es consecuencia de la absorción por las hojas, ramas y tallos. Se ha comprobado que los responsables de una mayor absorción son los elementos densos, de hojas carnosas o duras y con pecíolo. Esta combinación permite el más alto grado de flexibilidad y vibración, y los enjambres de ramas, ramillas y tallos producen la mayor deflexión y refracción. La especie ideal para combatir el ruido debería tener las hojas tan grandes como fuera posible, fuertes y carnosas, de una gran densidad, situadas en planos perpendiculares a la dirección de las ondas sonoras, y la densidad interior de ramas y ramillas que fuera muy elevada, con la vegetación desde el suelo y a la máxima altura. También es importante la situación de la pantalla entre el emisor y el receptor. Una pantalla que cierra el foco emisor es más eficaz que una pantalla que cierra el área a proteger. Asimismo se ha comprobado que la longitud de las pantallas será, cuando menos, el doble de la distancia que separa el emisor del punto central de la pantalla. En cuanto a espesores se indica que son necesarios anchos de 20 - 30 m. con una altura en el centro de la pantalla, para emisores cercanos al suelo, de 12 - 14 m. Asimismo la distancia de la pantalla al emisor no debiera ser superior a 20 m. Con todos estos condicionantes la máxima reducción del ruido por las plantas no supera los 10 dB, particularmente en frecuencias de 1000 a 11.200 c.p.s.

Control de brillos y reflejos: La radiación solar afecta a Control de la contaminación atmosférica: El papel de los
árboles en la reducción de la contaminación atmosférica es muy variable así como sus efectos: En la limpieza del aire, la vegetación actúa de tres formas diferentes: 1. 2. 3. Procesos de dilución de los contaminantes por medio de corrientes de aire favorecidas siempre por el arbolado. Procesos de captación de partículas en la superficie de las hojas particularmente, también en ramas y ramillas. Procesos de intercambio gaseoso a través de la epidermis de las plantas. nuestro control visual tanto como a nuestro confort térmico. Estamos rodeados de millones de superficies reflectantes – cristal, aluminio, acero, pinturas blancas, hormigón, agua – todas ellas capaces de propagar la luz. Los rayos, bien sean provenientes del sol, de cualquier otra fuente luminosa o propagados mediante reflexión alteran la vida de las personas, y aún de las cosas. Las plantas pueden emplearse como pantallas contra la luz ya que absorben casi toda la radiación luminosa que reciben, salvo casos excepcionales de plantas con follaje muy claro o con una proporción muy elevada de flores blancas.

Los primeros requieren de escasa ampliación, juegan un papel muy importante por si solos, y en combinación con los otros dos: como efectos negativos tiene la dispersión del polen. La captación de las partículas de polvo depende mucho de la especie vegetal y de la humedad del ambiente, siendo mayor en hojas pubescentes, con alta transpiración y con humedad ambiente elevada. Para tener una idea del alto poder fijador de las plantas, podemos indicar que una hectárea de arbolado puede fijar una media de 50 toneladas año de polvo, si se encuentra en situación de poder hacerlo. La disposición de las pantallas tiene mucha importancia destacándose su posición respecto del viento y la altura de la superficie foliar que deberá adecuada a la altura de la contaminación, pues si es mayor pueden producirse efectos negativos por corrientes de inversión, frecuentes en arbolado.

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto

Auxiliares del tráfico: Los árboles y arbustos pueden también ser útiles auxiliares de tráfico de personas, vehículos y animales. Mediante el empleo de setos o barreras vegetales pueden enmarcarse paseos, cruces de calles, etc. con resultados tanto o más eficaces que empleando otros materiales. Una correcta elección de la especie vegetal puede proporcionarnos barreas infranqueables, suaves borduras, tapices verdes de distinto color para señalar distintos usos del espacio, cerramientos de áreas de juego, medianas de calles y autopistas que pueden incluso absorber el impacto de un vehículo al salirse de la carretera.

Jardinería en viales

UTILIZACIÓN EN EL DISEÑO DE ESPACIOS
En el diseño de edificios y de los espacios libres urbanos el arquitecto paisajista puede preguntarse sobre cuestiones como: ¿Es menester el aislamiento de los usuarios en una determinada área?. ¿Hay vistas poco deseables que es necesario ocultar?. ¿El área es muy extensa para una utilización confortable?. ¿Hay una vista que puede ser más interesante descubriéndola progresivamente? … En muchas ocasiones con el adecuado empleo de árboles y arbustos pueden mejorarse o lograrse muchos objetivos, proporcionando, además, un cierto nivel de calidad sobre el empleo de otros materiales. Cada especie vegetal tiene sus características de forma, color, textura y tamaño, presentando además a lo largo de su vida aspectos diferentes, y sus propiedades pueden ser enfocadas de distinta manera por el diseñador y el usuario (a veces el que diseña espera una utilización distinta de la que en la práctica tiene lugar). Hay funciones que pueden ser desempeñadas por un solo árbol, y otras, en cambio, requerir de muchos árboles. La dinámica de los vegetales es algo a tener muy presente en el diseño.

La sensación de profundidad de campo y perspectiva puede ser mejorada con la estratégica situación de los elementos presentes en la escena, no es lo mismo el espacio abierto de un parque arbolado que el de uno desarbolado. Los árboles permiten establecer comparación de tamaños en la distancia, enmarcan y separan al observador los paisajes distantes, sus alineaciones proporcionan una sensación de lejanía muy grande, las texturas gruesas producen sombras fuertes que mejoran las vistas lejanas, en cambio, las texturas finas y sombras delicadas van mejor a los paisajes cercanos. Los árboles forman paseos endoselados, en el otoño, también alfombrados. En definitiva, olvidándonos de otras muchas aplicaciones, con el empleo de vegetales se puede contener, enmarcar, enlazar, ampliar, reducir, articular, definir, dulcificar, endurecer, compartimentar alineas y dar movimiento al espacio, mediante la creación de nuevas formas, volúmenes, texturas, perspectivas, etc. Los cerramientos hechos con vegetales, tienen muchas aplicaciones. Con ellos puede ponerse fin a un espacio abierto, dirigiendo la atención a una escala más reducida, al tiempo que se acentúa la intimidad y emotividad. Mediante pantallas se focaliza la atención sobre una determinada vista u objeto. La continuidad vegetal es una técnica empleada para unir un espacio con otro. La ampliación permite cambiar el tamaño aparente al mantener en libertad lo que deseamos ampliar. Por oposición, la reducción de espacio se consigue con la instalación de elementos que interceptan las vistas, pudiendo lograrse dividir o subdividir el espacio tanto horizontal como verticalmente, reduciendo su tamaño aparente. Las plantas logran la división del espacio de forma tridimensional, a diferencia de las divisiones hechas con otros materiales. Las plantas pueden ser empleadas también para romper grandes espacios en unidades rítmicas ó irregulares, haciendo uso de las peculiaridades de las distintas especies. Buenos ejemplos de esto tenemos en los parques diseñados para distintos tipos de actividad. Los árboles y arbustos son a menudo empleados en casas y edificios para articular y definir entradas de acuerdo con una dirección prevista o para articular movimientos.

La percepción está basada principalmente en la vista. La distancia y la sensación de espacio se logran cuando a la vista no la bloquea ningún elemento.

La vegetación y las edificaciones

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Quizás uno de los mayores empleos de los árboles y arbustos sea en la ocultación de determinados elementos y vistas. La pantalla vegetal no solo oculta las vistas y privatiza los espacios sino que sirve de cerramiento, y lo que es más importante, sin causar ningún impacto visual.

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incluimos en el anejo final, y a comentar algunas cuestiones que consideramos relevantes: - La primera y más importante es que no pueden elegirse las especies vegetales únicamente a partir de la información que aportan los listados anteriores si no se conocen otras muchas características de la especie vegetal, los listados no son más que un recordatorio. - Los requerimientos de habitabilidad de la especie vegetal deben primar sobre los restantes aspectos estéticos, de uso, paisajísticos, funcionales, etc. - Es frecuente que se elijan los vegetales atendiendo exclusivamente a su aspecto externo sin considerar, o muy poco, sus propiedades y prestaciones. Incluso podría decirse que las propiedades estéticas no son suficientemente valoradas y aprovechadas desde el proyecto porque no se conocen a fondo, ya que es bastante difícil. - Como seres vivos tienen una imagen cambiante con los años y con las estaciones, las flores aparecen en una determinada época, prolongándose un cierto tiempo, en unas especies aparecen antes que las hojas y en otras después, otro tanto puede decirse de los frutos. Flor y fruto pueden ser decorativos y aprovechables para conseguir determinados efectos estéticos, o, por el contrario, perjudiciales, ya sea por su olor, color, alergias, etc. - Es importante considerar el desarrollo de los vegetales a lo largo de su existencia. La imagen del vegetal y aspecto buscado por el proyectista suele corresponder a una época de su vida, por lo regular pronto para que se logren los efectos lo antes posible, razón por la que se recurre a utilizar ejemplares muy grandes, más de lo deseable técnicamente, y a abusar de las densidades de plantación, de graves consecuencias futuras. - Con frecuencia la búsqueda de determinados efectos estéticos nos lleva a situar las especies en condiciones precarias de vida no lográndose lo deseado y sí, en cambio, la ruina del vegetal, que ofrece un estado lamentable, muy negativo para la sensibilidad de muchas personas que sufren ante estas situaciones. - Además de las cuestiones estéticas y de espacio vital para el correcto desarrollo, están los efectos funcionales beneficiosos de los vegetales sobre el microclima, que, dependiendo de la especie, condicionan en gran medida el ambiente. Así, no es lo mismo estar bajo la sombra de un árbol que al sol, ni comparable la sombra de un árbol con la de una sombrilla, ni la de un pino, por ejemplo, con la de un álamo blanco, ésta es más fresca. Qué decir de la humedad ambiente que genera la vegetación y su poder refrigerante del aire, consecuencia de la transpiración, distinta también para cada especie. - La vegetación también puede acarrear ciertos inconvenientes: alergias, mosquitos, roedores, frutos que manchan y hacen resbaladizas las aceras, que pueden resultar venenosos, etc. - La correcta elección de la especie vegetal supone una economía muy elevada en el mantenimiento.

UTILIZACIÓN ESTÉTICA
Los árboles y arbustos poseen una belleza propia en cualquier situación. Son elementos estéticos en nuestro ambiente. Pueden ser bellos simplemente por sus líneas, forma, color, textura, y pueden dulcificar líneas duras, complementar elementos estructurales, unificar elementos diversos y naturalizar vistas. Son elementos indispensables en la articulación del espacio. Presentan en cada momento de su vida aspectos diferentes y la variedad de formas, portes, textura y colorido es tan grande que no existe situación que no pueda ser mejorada estéticamente por los vegetales. Tenemos especies de porte piramidal como los Cupressus, de porte extendido como el cedro, de copa globosa como el plátano, de porte articulado como el Ginkgo, llorón como el sauce, columnar como el chopo, etc. con hoja perenne, con hoja caduca, con tonos verde claro, verde oscuro, plateado, rojizo, de floración primaveral, estival, otoñal o invernal, etc. señalan el paso de las estaciones y crecen junto a nosotros adquiriendo con los años un valor y categoría indudable. Tenemos la posibilidad de empleo de unos materiales extraordinarios que a su inestimable belleza unen aspectos funcionales magníficos, contribuyendo además al mantenimiento de unas condiciones beneficiosas para el desarrollo de nuestras vidas.

LA ELECCIÓN DE ESPECIES
Decíamos al comienzo de este apartado que para emplear los vegetales con acierto hay que conocer las funciones objetivas que desempeñan, descritas anteriormente, pero sin duda para poder obtener estos beneficios será preciso saber qué vegetal o grupo de vegetales, de los muchísimos que existen, son capaces de proporcionarlos. En definitiva tener los conocimientos suficientes para determinar bien la especie a emplear en cada caso. Influyen en esta decisión, de una parte, los aspectos relacionados con las propiedades de los vegetales y su aportación a los fines del proyecto (ornamentales, funcionales, estéticas, de uso, etc.) y, de otra parte, las necesidades de habitabilidad de la especie (condiciones de estación) para desarrollarse adecuadamente y así proporcionar los resultados esperados. Ambas cuestiones se encuentran en los libros de botánica, geobotánica y disciplinas afines, que deberá dominar el proyectista. La amplitud e intensidad de conocimientos que lleva aparejados el mundo de las especies vegetales son elevadísimos, imposibles de tratar en este curso, así como la necesidad de una permanente puesta al día en lo relativo a las nuevas variedades vegetales que salen al mercado todos los años. Nuestra colaboración en este curso se reduce a facilitar unos listados de especies vegetales bajo distintos aspectos, que

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El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
En tiempo seco se produce polvo al caminar, también con viento, aspecto negativo que habrá que corregir con enmiendas o manteniendo un cierto grado de humedad. La aparición de malas hierbas, en particular la contaminación de los bordes más húmedos, junto a las zonas empradizadas, también requiere de atención muy frecuente. El uso produce la disgregación de los áridos y la aparición de elementos finos en superficie que contaminan la capa superficial, siendo preciso realizar recebos con cierta frecuencia; esta labor cobra más importancia en pavimentos terrizos con acabados de arrocillo calizo, albero, polvo de ladrillo, etc. Por último la existencia de un sistema de recogida de aguas en caceras y rigolas obliga a constantes perfilados y limpiezas de tierras y malas hierbas. Todas estas operaciones y otras, que pueden darse en firmes terrizos especiales, se componen de mano de obra casi en el su totalidad, constituyendo un coste muy importante del mantenimiento. La mecanización de estas operaciones es muy difícil, solo posible desde el diseño. Su atención en el diseño debe ser grande, mucho más de lo que habitualmente es. El planteamiento partiría siempre del análisis de los materiales terrizos existentes en el lugar, al objeto de adecuar las soluciones constructivas a su empleo, siempre ello sea posible, ya que resultará más económico que ninguna otra solución. En primer lugar se prestará atención a los firmes de acuerdo con las cargas a soportar, características del subsuelo y material granular a utilizar en superficie. El empleo de geotextiles y productos similares está muy justificado para resolver problemas de contaminación por arcillas, manantiales en la sub-base, etc. También hay que prestar mucha atención a la elección del material granular que conformará el pavimento, mezclas, espesores, adición de estabilizantes, aglomerantes así como a la correcta puesta en obra. Otro factor a considerar en el diseño, de gran economía en el mantenimiento, son los bordes duros de los pavimentos terrizos que evitan la contaminación por los materiales de fuera, malas hierbas en particular, con gran economía de mantenimiento. Además de lo anterior sería útil considerar la utilidad de estos pavimentos y posibles alternativas. Así, los parques y jardines urbanos, en climas lluviosos y medianamente lluviosos, deberían tener aseguradas las comunicaciones interiores principales por medio de paseos pavimentados para ser utilizadas en todo tiempo con cualquier tipo de calzado. En estos climas los paseos terrizos no deben tener pendientes superiores al 1 %, y poseer un sistema de cunetas o rigolas para la recogida de aguas, con pendientes no superiores al 2 %. El mantenimiento de estas cunetas y rigolas, si son terrizas, es también muy costoso. La consideración de todos estos factores junto con las soluciones de diseño necesarias darán la pauta a seguir, terminando en muchos casos por prescindir de este tipo de pavimentos por ser el coste del mantenimiento un factor limitante.

EL MANTENIMIENTO CONSIDERACIONES GENERALES
Vamos a tratar del mantenimiento desde el punto de vista del proyecto. El mantenimiento es una función necesaria, pensada de antemano, es decir, considerada en el diseño, que tiene por misión corregir desviaciones y cooperar a la persistencia de la potencialidad productiva del parque o jardín. En unos casos corregirá daños producidos por agentes exteriores, en otros los desgastes por el uso, en otros actuará para corregir agresiones mutuas entre los propios elementos, como por ejemplo, limitando con podas el desarrollo excesivo de algunos vegetales o combatiendo las malas hierbas. El mantenimiento al actuar en un medio vivo, en permanente evolución, tiene que acomodarse a la nueva dimensión que éste va adquiriendo. Los cambios no solo provienen del interior, con frecuencia son las acciones exteriores o la modificación de los objetivos los que imponen los mayores cambios. Las zonas verdes públicas urbanas son equipamientos caros de ejecución y costosos de mantener; a pesar de ello la demanda es grande y se invierten cantidades importantes en su ejecución, no tanto en su mantenimiento que siempre se considera una labor secundaria. Rebajar los costes de mantenimiento es una obligación del proyectista y el diseño tiene la mayor trascendencia. Ya se comprende que esta rebaja no lo será a costa de sacrificar calidades o prestaciones, sino a consecuencia de un más cuidado diseño ajustado a un mantenimiento razonable. Obviamente para ello es necesario conocer las necesidades de mantenimiento que tendrán los elementos diseñados. ¿Conocen estas cuestiones los proyectistas, y si es así las tienen realmente en cuenta? Mi experiencia, en general, me obliga a dar una respuesta negativa en ambos casos. No se conocen bien por los diseñadores de parques y jardines, en general, los procesos de mantenimiento con el suficiente detalle; operaciones, frecuencia, valoración etc., y lo que se conoce apenas se considera y valora en su justa medida en los diseños, sino no asistiríamos a tantas aberraciones y obras degradadas y fracasadas por un rápido deterioro. Cierto que a veces lo que falta es el mantenimiento más elemental. Pero ¿se ha incluido en el proyecto un capítulo donde se describa el mantenimiento con la amplitud necesaria y coste que representa, para que quien aprueba el proyecto conozca a priori también los gastos a que se obliga en el futuro? La respuesta es, en un alto porcentaje, negativa. ¿No será que las ideas así como el diseño de las soluciones constructivas están poco estudiadas, tanto en su concepción como en sus necesidades futuras y por ello no puede hablarse con propiedad del mantenimiento? ¿No será que están fallando los proyectos? Vamos a pensar que no,... pero de todos modos diremos algo en el recordatorio que sigue sobre el mantenimiento de las partes más significativas de la obra.

PAVIMENTOS DUROS
Requieren de muchas menos atenciones de mantenimiento, pero también son más costosos de ejecución. En el proyecto habrá que prestar atención a dos cuestiones, de una parte los materiales, que se debe procurar tengan una buena vejez - duración y buen aspecto -, sean fáciles de limpiar y se comporten bien a las solicitaciones de uso; de otra parte el diseño, que evitará en todo lo posible los impedimentos para el uso de la maquinaria en el mantenimiento, disponiendo lo necesario para que las operaciones de conservación se realicen con economía de medios y tiempo: puntos de agua, contenedores para la recogida de residuos, etc.. Un aspecto a tener en cuenta es la reposición de materiales. A veces esta labor es muy difícil pues la sustitución de un elemento supone desmontar todo un paño, otras veces los materiales no se encuentran, 40

PASEOS Y ÁREAS TERRIZAS
Son las partes de la obra de mayor utilización, de gran trascendencia ya que aseguran la vialidad del parque o jardín , cometido de la mayor importancia, y van a necesitar de una atención constante que restaure las erosiones que se producen por los usuarios - bicicletas, patines, juegos, etc.y por los agentes exteriores, entre ellos la lluvia, y también los riegos, que, si las pendientes son mayores del 2 % producirán escorrentías, y en cualquier caso encharcamientos de negativas consecuencias no solo para la capa superior sino para el firme que será preciso corregir.

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otras los materiales adquieren un tono de vejez con los años imposible de conseguir en los materiales nuevos.

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a los troncos de los vegetales; tampoco mojar paseos y áreas terrizas, ni en general cualquier superficie distinta a la que debe aplicarse el riego. Todos estos aspectos son fácilmente corregibles en la fase de diseño; su no observancia acarrea grandes problemas de mantenimiento. La parte más delicada de la instalación, es la que se sitúa en la sala de máquinas: bombas, filtros, tanques, etc. que, con frecuencia es también la más costosa. El diseño aquí tiene mucha importancia para el resultado futuro y su mantenimiento., no tanto en la elección en si de los aparatos, pero sí en la disposición de los distintos elementos en el interior de la sala de máquinas y procurar unas buenas condiciones de habitabilidad. Con frecuencia las distancias se acortan hasta extremos de no dejar sitio para operar con cierta comodidad, impidiendo la realización de las operaciones de vigilancia, control y mantenimiento, casi siempre porque el proyectista las desconoce y, como es lógico pensar, no prevé su desarrollo. Los planos no solo deben contener el esquema de conexionado de los distintos elementos y dejar que el instalador se apañe como pueda, sino un plano con detalle de su colocación y fijación, manteniendo las distancia de paso y de operatividad necesarias. El otro defecto apuntado es el de las malas condiciones de estos lugares. Frecuentemente tienen muy mal acceso y una humedad excesiva, cuando no agua permanentemente. Estas deficiencias no solo hacen penoso el trabajo en estos lugares sino que arruinan rápidamente la instalación, además de exigir un elevado mantenimiento, que ha de corregir constantemente estas agresiones. Mención especial merecen las instalaciones hidráulicas de las fuentes ornamentales. Aquí la complejidad puede ser grande y la utilización muy intensa, que produce rápidos deterioros si no se han adoptado las medidas necesarias en el diseño. Basta para ello considerar los caudales de agua que las fuentes ornamentales mueven en una sola jornada para tener una idea del desgaste a que están sometidas todas sus piezas, en especial si el agua transporta sólidos en suspensión, como es habitual. El diseño de fuentes ornamentales requiere de una cierta especialización y entrar en este campo sin la debida preparación es comprometido.

Pavimento duro

En determinadas situaciones, por ejemplo aceras, la intervención en el pavimento es bastante frecuente, desde luego mucho más de lo que debiera ser, por la ausencia de planificación y coordinación de los distintos servicios; la telefónica está esperando que terminemos para comenzar a realizar las calas, o sino será la empresa de la luz o del gas. Tan frecuentes son estas intervenciones, tan complicadas y costosas, y tan mal aspecto dejan, que en los pavimentos urbanos peatonales es aconsejable no utilizar firmes de hormigón, sino terrizos, bien compactados, solando encima con piezas de gran espesor, al modo de los adoquines; esta solución permite una rápida, cómoda y barata intervención en el subsuelo urbano, siendo igualmente fácil la reposición; la solución está muy difundida en muchos países de Europa donde la preocupación por este aspecto es grande; en España se comienza ya a contar entre los fabricados con baldosas de 8 cm. de espesor. En París han recurrido a otra solución, utilizan mortero asfáltico en caliente sobre firme terrizo compactado; su clima se lo permite.

INSTALACIONES HIDRÁULICAS
Las partes enterradas de la instalación, tuberías y accesorios, casi en exclusiva, si están elegidas de acuerdo con las condiciones de utilización y colocadas correctamente no deben suponer ningún mantenimiento por cuanto el diseño está al margen de esta consideración. Otro tanto puede decirse de las válvulas, ventosas y otros elementos situados en arquetas, siempre que estén fabricadas con materiales adecuados.

INSTALACIONES ELÉCTRICAS
Las líneas eléctricas, si son enterradas, como ocurre casi siempre, en condiciones normales, no requieren mantenimiento, no siendo por tanto un factor a considerar en su trazado y diseño; solo habrá que tenerlas siempre bien localizadas para no agredirlas inconscientemente. Tampoco los mecanismos y aparatos situados en armarios, cajas eléctricas y transformadores. Su vida en general es elevada siempre que no se den condiciones de humedad, que ataca a todas las partes metálicas, contactos eléctricos especialmente, además de ser muy peligrosa por la posibles derivaciones.

Mantenimiento instalaciones hidráulicas

Los aparatos de riego tampoco requieren de mantenimiento, solo la sustitución de piezas dañadas por el uso y la regulación de las condiciones de riego, para lo cual deben elegirse modelos de fácil manejo, protegidos contra el vandalismo, y situarse en obra correctamente. Así los distintos elementos de la instalación, aspersores, difusores, tapas de arquetas, etc., no deberán interferir las operaciones de siega; las trayectorias de agua no perjudicar a otros elementos como farolas, construcciones, mobiliario y en especial 41

Arqueta de alumbrado anegada

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operaciones en áreas en exceso reducidas. Este ahorro en la obra se paga con creces en el mantenimiento pues el desarrollo forzado de estas operaciones supone una utilización excesiva de los medios y su rápida degradación. Bien al contrario sería deseable proyectar espacios con mayor amplitud, si se quiere en exceso, para favorecer la ordenada utilización y conservación, desde un planteamiento generoso en el proyecto. Particular importancia pueden tener las construcciones especiales, como pérgolas, monolitos, puentes, fuentes ornamentales, etc. La idea de diseño ha de ser contrastada permanentemente con la disponibilidad de materiales y el mantenimiento, pues éste puede ser muy elevado, o no darse en la necesaria medida lo que lleva a la degradación en poco tiempo. Otro aspecto a considerar es su utilidad, o inutilidad en estas obras especiales que también se da con cierta frecuencia, lo que conduce a su degradación en poco tiempo, aunque por distintos motivos La obra civil de las fuentes ornamentales merece una especial consideración pues el contacto permanente con el agua provoca una considerable agresión. Los bordes de los vertederos, juntas, pinturas, anclajes, etc. son puntos débiles de la instalación y tienen que ser muy bien pensados.

Por el contrario las partes de la instalación situadas al aire libre, como los aparatos de alumbrado, sí requieren de esta consideración en el diseño. Están sometidos a la intemperie y expuestos al vandalismo. En su diseño es preciso utilizar materiales robustos y resistentes asegurando el buen aislamiento de los conductores en cualquier situación posible; en este sentido debe prestarse mucha atención al estado de portezuelas de armarios y farolas y mecanismos de seguridad; asimismo hay que prestar atención a la proyección del agua por aspersores y regadores, y a la situación de la trampillas de las farolas, que a veces reciben de lleno los chorros de los aspersores. El mantenimiento, si todo está correctamente pensado y dimensionado, y no existe vandalismo, debe limitarse a la pintura de las partes exteriores, y reposición de elementos fungibles, como lámparas, operaciones que deben ser tenidas en cuenta en el diseño. Otro aspecto a considerar son las exigencias de conservación que pueden darse en elementos de diseño singular. Aquí el proyectista deberá, por similitud con otros equipos, determinar los problemas de conservación y costes de reposición de piezas gastadas.

MOBILIARIO URBANO
El mantenimiento de los elementos de mobiliario urbano es casi siempre un capítulo importante, razón por la que ha de ser muy tenido en cuenta en el diseño. Es importante elegir bien el elemento y analizar su utilidad para el uso al que se destina, aspecto a veces no bien considerado en el proyecto, lo que supone su rápida degradación por su inadecuación al uso. En este sentido hacemos notar que la información de la mayoría de lo catálogos es insuficiente para estos fines, debiendo solicitarse del fabricantes datos complementarios como espesor de los materiales, elementos de protección y seguridad, tipo de usuarios a que se destina, cumplimiento de la normativa, etc., analizando con detalle las necesidades de mantenimiento. Si se opta por el diseño del mobiliario podemos incurrir en un elevada responsabilidad, pero puede ser muy positivo para la obra. El diseño del mobiliario urbano es trabajo de especialistas y entrar en este campo supone una cierta formación, al menos un conocimiento preciso tanto de los materiales como de la función a cumplir por el elemento en si; bien es cierto que hay mobiliario más y menos complejo, a cuyo diseño se puede entrar con mayor o menor cuidado. En cualquier caso es una tarea arriesgada que tiene mucha repercusión en el mantenimiento. El mal estado con que aparecen en calles, parques y jardines nos obliga a insistir sobre la importancia de su razonada elección, diseño y emplazamiento, y lo ya indicado sobre incorporar al proyecto un programa de conservación, detallado y valorado, de forma que se arbitren desde un principio los efectivos necesarios para ello.

LOS VEGETALES
Es sin duda el capítulo más importantes del mantenimiento de los parques y jardines, en condiciones normales, siendo conveniente considerar en el diseño dos aspectos: la elección de las especies en relación con el medio y función y su disposición entre si y con relación a los restantes elementos de la obra. Además e considerar las características de suelo, clima, exposición etc., habremos de prever su desarrollo en relación con el espacio disponible y el ocupado por otras especies en su propio desarrollo, todo ello sin que se dejen de cumplir las funciones y utilidades esperadas. Conocer todo esto es relativamente sencillo, y realmente se conoce pero no se tiene en cuenta, abusando en general de la densidad de plantación o eligiendo especies que cumplen las necesidades de proyecto sólo durante el primero o segundo año de la plantación, pasado el cual hay que limitar permanentemente su desarrollo con podas. También es importante considerar los daños que pueden infringir a las construcciones e instalaciones los sistemas radicales de ciertas especies, situadas peligrosamente cerca, así como la competencia con otros sistemas radicales Además de estos problemas que debe resolver el mantenimiento, existe otro que no se manifiesta tan evidente pero que a la larga es de mayor repercusión económica. Nos referimos al consumo de agua en exceso por la elección equivocada de especies. Son fallos del proyecto, muchas veces sabidos y consentidos por el proyectista que no quiere renunciar a la colocación de ciertos elementos en su obra o a lograr determinados efectos. Ambas cosas, en poco tiempo, se vuelven contra esa idea y se consigue justamente lo contrario.

CONSTRUCCIONES
Podemos distinguir las que se realizan para ser utilizadas como elementos de uso y disfrute de las que responden a meras necesidades de funcionamiento. Para las primeras sería de aplicación lo dicho para el mobiliario ya que son piezas de utilización directa por el usuario, como aquellos elementos, y tienen que ser pensadas de igual manera, aunque se utilicen en su ejecución otros materiales. Si son elementos al servicio de las funciones del parque o jardín habrán de diseñarse con sujeción a esta función. Lo dicho de las salas de máquinas en el apartado de las instalaciones sirve en estos casos. Diseñar sin conocer a fondo la función y no procurar unas condiciones adecuadas de habitabilidad puede suponer pérdidas de utilidad importantes y gastos de mantenimiento excesivos. Hay que pensar que entre estas funciones está el propio mantenimiento, como es la limpieza, la pintura periódica, la sustitución de elementos fungibles, etc., y hay que prever los espacios y la forma de desarrollar estas operaciones. En las casetas de operarios, para el mantenimiento de parques, se suelen olvidar estas funciones y, a pesar de que la reglamentación vigente fija estándares mínimos, casi siempre hemos visto una economía muy grande de espacio, obligando a realizar las 42

CONSIDERACIÓN FINAL
Antes de cerrar este tema desearía incluir unas reflexiones sobre lo que hemos venido hablando. Hasta aquí hemos tenido al mantenimiento como un factor limitante del diseño, y en cierta medida así es. No podemos dejar de lado lo costoso que resulta y lo poco dispuestos que están los políticos y las autoridades de la Administración a invertir en ello el dinero necesario, y de aquí la obligación de proyectar con economía de mantenimiento. Pero me gustaría invertir los términos y no considerar el mantenimiento como un factor limitante. Admitirlo sólo como condicionante. Darle entrada en el proceso de diseño - que tontería, ya la tiene - y participación, es decir ponerle en el lado positivo. Algo

El diseño global y las partes constituyentes del proyecto
así como unirse al enemigo si no lo puedes vencer, como reza un refrán español. ¿Es esta una postura conformista? Nada de eso: todo lo contrario; es obrar inteligentemente. Vamos a desarrollar esta idea recordando mucho de lo dicho hasta ahora: En el proceso de diseño, como en todos los procesos, intervienen multitud de factores y causas, que de alguna forma tienen que ver con el resultado que se ofrece. El producto final es en definitiva el resultado de todas esas acciones materializadas en un diseño. La idea surge de un pensamiento teórico y se modela por todas esas influencias, que están ahí presentes; para verlas no hay más que analizarlo con ojo crítico y saldrán todas ellas. Cada influencia participa con una cierta intensidad. Si la realización ha sido buena y el diseño funciona correctamente, todas esas influencias conviven bien en su interior, sin agresiones mutuas, porque la carga o participación de cada una de ellas es adecuada a la intención del diseño y la proporción está equilibrada: cada uno coopera en la medida y con la fuerza que se necesita y todos son necesarios, y por tanto positivos a la idea del diseño. Quien determina la cooperación de los distintos factores es el autor de la idea del diseño, el cual, con su experiencia, fija las proporciones y límites a no rebasar, de manera que, como decíamos al comienzo, encaje de manera razonable en el planteamiento crítico de la situación. Algunos factores intervendrán como consecuencia de la idea del diseño (donde el usuario siempre será uno de ellos ya que para él, en general, se diseña) y estos arrastrarán o pondrán en escena a otros, que se encargaran de labores secundarias o de corregir las secuelas negativas de los primeros. Entre estos se encuentra el mantenimiento.

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Pues bien, sólo se admitirá el mantenimiento como factor positivo cuando su presencia o carga sea la lógica y razonable en consonancia con la idea de diseño y en el planteamiento crítico de la situación, es decir cuando su colaboración sea la justa y necesaria, que es tanto como decir cuando el mantenimiento coopere como un factor más a la idea del diseño y por tanto se haya convertido en un factor positivo. Solo cuando esto ocurra y cuando la cooperación de este factor sea razonable, es decir no sea excesiva y acarree demasiados costes (siempre en relación con los restantes beneficios del objeto diseñado), habremos alcanzado el diseño ajustado; sólo bajo este punto de vista, ya que pueden no lograrse los objetivos restantes y el diseño ser, por otras causas, un fracaso. Después de esto es obligado concluir fijando la importancia que se debe conceder al mantenimiento en el diseño: A nuestro modo de ver hay que darle la importancia que tiene, la necesaria, pero no tanta que enturbie o rebaje la idea base del diseño, si esta merece la pena; es una evaluación del proyectista, como todas las demás. Además, nunca debe considerarse en primer lugar, es decir el proyectista en su tarea creativa no debe sentirse coartado por el factor mantenimiento ni renunciar a una buena idea a priori. Debe exponerla y después valorarla, y si realmente es buena y encaja en el planteamiento critico de la situación - frase que hemos repetido muchas veces y que es tanto como decir: tener los pies en el suelo tendrá que trabajarla todo lo que sea necesario para ajustarla a esta situación. Casi siempre las buenas ideas pueden hacerse mucho más económicas y baratas de mantener si se les trabaja adecuadamente sin que por ello no pierdan nada que sea significativo de su esencia artística y funcional; es más, muchas ideas ganan si son bien trabajadas en este sentido, ya que al fruto de la misma se une un encaje económico y razonable que da mucho más valor a la misma.

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Estructura y contenido del proyecto como documento
ESTRUCTURA Y CONTENIDO
Desconocemos la existencia de normativa específica acerca de la estructura y contenido de estos proyectos. La única cita legal que conocemos, y que aplicamos, es para los proyectos de obras que son objeto de contratación por las Administraciones Públicas (Ley 13/95, de 18 de mayo, de Contratos de las Administraciones Públicas), que dice lo siguiente: a) Los proyectos de obras deberán comprender, al menos: 1. Una memoria que, en las condiciones que reglamentariamente se determinen, tendrá carácter contractual y recogerá las necesidades a satisfacer y los factores de todo orden a tener en cuenta. 2. Los planos de conjunto y detalle necesarios para que la obra quede perfectamente definida. 3. El pliego de prescripciones técnicas particulares donde se hará la descripción de las obras y se regulará su ejecución. 4. Un presupuesto, integrado o no por varios parciales, con expresión de los precios unitarios y de los descompuestos, estado de mediciones y los detalles precisos para su valoración. 5. Un programa de desarrollo de los trabajos en tiempo y coste óptimo, de carácter indicativo. 6. Cuanta documentación venga prevista en las normas de carácter legal o reglamentario. Destacamos el carácter contractual de la memoria y su importancia. b) Cuando la cuantía de proyecto sea inferior a 20 millones de pesetas, se permite simplificar, refundir o incluso suprimir algo, siempre que la documentación resultante sea suficiente para definir, valorar y ejecutar las obras. Salvo cuando resulte incompatible con la naturaleza de la obra, el proyecto deberá incluir un estudio geotécnico de los terrenos sobre los que la obra se va a ejecutar.

INTRODUCCIÓN
Antes de tratar del contenido del proyecto y de la forma en que éste puede organizarse, conviene recordar lo siguiente: El proyecto es un instrumento de trabajo necesario para la realización de las obras. Sus apreciaciones tienen que ser precisas, lógicas, coherentes y económicamente rentables, estar documentadas y justificadas, y, además, aportar una completa descripción y valoración de las obras y de todos los recursos necesarios para su ejecución. Debe contener información útil y necesaria, y nada de lo que se considere comúnmente admitido por los profesionales destinados a recibirlo e interpretarlo, ni que se encuentre en las referencias normativas que incorpore, a no ser que su importancia haga necesario destacarlo. El proyecto es, también, un documento contractual, de constancia, de cumplimiento de la legalidad y de verificación técnica, que responsabiliza y compromete a su autor. Deberá contener, por tanto, lo necesario para asegurar estos extremos. También queremos recordar que nuestra dedicación profesional ha sido en proyectos y obras en espacios públicos urbanos generalmente, donde reunimos la mayor experiencia, por lo que la estructura y contenido que se muestra a continuación está orientado a este tipo de proyectos, que, por otra parte, consideramos plenamente aplicable a cualquier otro de esta naturaleza. La primera cuestión que surge es el alcance y denominación del proyecto para lo que no existe un criterio claro en nuestro País, sin duda debido a la falta de la normativa anterior o de una enseñanza universitaria reglada que hubiese facilitado estos importantes datos, desde las fuentes del conocimiento. Se han utilizado nombre como los de proyecto de jardinería, proyecto de ajardinamiento proyecto de paisajismo, incluso proyecto de plantaciones, etc. denominaciones que vienen a significar el alcance del mismo que parece queda relegado a la parte vegetal de la obra, no entrando en el conjunto de la misma, como si esa otra parte fuera objeto de otro proyecto y éste, el de jardinería, paisajismo o plantaciones, se ocupase exclusivamente de completar la obra básica con las plantaciones, los riegos y otros elementos complementarios. Y realmente en muchas ocasiones ha sido así, incluso sigue siéndolo. Se ha recurrido y se recurre al profesional de la jardinería para completar una obra hecha por otro profesional, aún cuando esta obra sea un parque, no participando por tanto de la génesis ni de la esencia del proyecto, teniendo que solucionar con la jardinería, con mucha frecuencia, numerosos problemas derivados de una falta de presencia en las decisiones capitales de la obra desde un principio. No vamos a entrar en problemas de competencias ni en rivalidades profesionales que siempre han existido, ni en la baja consideración que tradicionalmente ha soportado la jardinería. Solo diremos que no admitimos semejantes planteamientos y que los proyectos y obras que estamos considerando son un todo único indivisible, que no puede separarse y, por tanto, confiar a distintos profesionales, por separado, aún cuando los equipos de redacción sean multidisciplinares, la ejecución de sus diferentes partes, ya que todas ellas participan de igual manera y con la misma responsabilidad en el resultado final que se ofrece, desde los ladrillos hasta los vegetales. Del contenido y alcance nos ocuparemos a continuación, por el momento diremos que las denominaciones que nos parecen más adecuadas para referirse a una obra completa son las de proyecto de ordenación y establecimiento de zonas verdes o proyecto de parque o de jardín …., queriendo indicar con ello la amplitud total de la obra que se proyecta o ejecuta.

c)

Lo anterior, con no ser específico de estos proyectos, sí es aplicable en toda su extensión, y nos permite establecer nuestra propia estructura, variable en función del tipo e importancia del proyecto de que se trate. La organización básica y tradicional del proyecto en cuatro apartados: memoria, pliego prescripciones técnicas (antes llamado de condiciones técnicas), presupuesto y planos, a pesar de no ser obligatoria, sigue estando vigente, pues cualquier estructura mantiene la esencia y significado de estos cuatro apartados, plenamente actuales.

MEMORIAS
Al objeto de aportar un orden y facilitar la exposición, así como la comprensión, se incluirá una Memoria Básica, descriptiva de todo el proyecto, a veces conocida por este nombre, y varias Memorias Complementarias - movimiento de tierras, construcciones, urbanización, instalaciones, jardinería, mobiliario urbano, etc. - que trataran de estas cuestiones separadamente, y donde se incluirán los cálculos y estudios excesivamente largos que puedan hacer perder la continuidad expositiva de la Memoria Básica. La organización clásica atribuía a las memorias complementarias el nombre de Anejos a la Memoria, que creemos deben ser utilizados para otras cuestiones, como más adelante veremos.

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Estructura y contenido del proyecto como documento
Memoria Básica (descriptiva).Su esquema, un tanto formal, puede ser el siguiente: 1. Encargo, Autor y Consultor. Encargo.- Organismo, entidad, empresa y/o persona que formula el encargo. Autor.- Nombre(s) y titulación(es), y colegiación en su caso, incluso dirección, teléfono y hasta D.N.I. para su completa identificación... Consultor.- Consultor(es), consultora(s) 2. Situación y estado actual 2.1. Situación.- Localización clara y precisa, referirse al Plano de Situación. 2.2. Estado actual.- Se describirá el terreno, parque, jardín, etc., objeto de la actuación de una forma genérica sin tener en cuenta, todavía, la finalidad del proyecto. En general se atenderá a lo siguiente: a) Características: Geometría, Límites, Topografía, orientación y soleamiento, accesibilidad, vistas agradables y desagradables, humos y olores, vertidos próximos, vientos dominantes, características y calidad del paisaje interior y exterior, fauna, flora y gea. b) Estado legal: Pertenencia, clasificación urbanística (edificabilidad, ocupación retranqueos, usos permitidos, etc.). 3. Programa de necesidades. Objeto del proyecto. 3.1. Antecedentes.- Se recogerán de forma clara y precisa todos los aspectos pre-existentes que de alguna forma son causa o razón de la redacción del proyecto. Aspectos que son perjudiciales y por tanto deben ser corregidos, aspectos valiosos que deben ser potenciados o en los que apoyarse, deficiencias de la población y estado de la misma, limitaciones de tipos legal, etc. La siguiente lista de aspectos puede servir de guía: a) b) c) d) e) f) g) h) y) Valores históricos o culturales Usos anteriores Antecedentes legales Servidumbres o cargas Características de la población a que se destinan las obras. Antecedentes urbanísticos Valoración del entorno (tipologías, paisaje) Antecedentes administrativos Otras consideraciones a tener en cuenta y cédula máxima, titulación(es) y empresa(s)

El proyecto de zonas verdes públicas

edificaciones pre-existentes, influencia negativa de carreteras, vertederos, vientos fuertes, fuertes y frecuentes heladas, etc., que pueden exigir la realización de operaciones excepcionales o la aplicación de técnicas especiales durante la ejecución de las obras. 5. Garantía de suministros.- Es importante no dejar este apartado sin considerar los distintos suministros, pues con frecuencia se originan problemas después, al realizar las obras. Los suministros para la ejecución de las obras: agua, energía eléctrica, teléfono y conexión al saneamiento existente, deben quedar garantizados por la entidad que contrata las obras ó, en su defecto, advertido y cuantificado en el proyecto el importe de las acometidas. Aparte quedan los gastos que se produzcan por la utilización de estos suministros, que serán a cargo del contratista ya que están, o deben estar, cuantificados en la descomposición de los precios. 6. Afectación de terrenos.- Deberá indicarse si las obras necesitarán de la ocupación de terrenos distintos a los propios de la obra, ya sean para el depósito de maquinaria, acopio de materiales, balsas de lodos, etc... En caso afirmativo se especificará su dimensión y se incluirá un plano de detalle en el apartado correspondiente. También se indicará el tiempo previsto de utilización y si la ocupación se producirá en terrenos de distinta propiedad al objeto de gestionar con tiempo los necesarios permisos de ocupación. 7. Solución adoptada. Justificación.- El análisis de los datos recogidos hasta este momento, así como el ensayo de soluciones que ya habrá trabajado el proyectista, le permitirá elegir una solución - conjunto de soluciones - adecuada a los fines del proyecto, que expondrá y justificará con detalle. Esta parte del proyecto es, con frecuencia, la más decisiva para seguir con el proyecto y la puesta en marcha del proceso constructivo, o la adopción de cautelas y reservas ante un dudoso resultado. Por ello el proyectista debe ser más honesto que nunca en este apartado y no caer, llevado de su ilusión y entusiasmo, en describir un panorama idílico de final de obra que no se conseguirá. Debe ser muy realista y prudente en sus apreciaciones, pero sin dejar de potenciar aquello que sea realmente bueno y conveniente. 8. Materiales de empleo en las obras.- Se realizará una breve descripción de los materiales a emplear que son destacables en el proyecto, ya sea por su importancia cuantitativa o cualitativa., pero no de sus características y propiedades, que son objeto, en todo caso, del Pliego de Prescripciones Técnicas. Respecto de las especies vegetales, se indicarán las más sobresalientes, asociadas a la función a cumplir, no entrando en su descripción botánica, pero sí en determinados aspectos de interés, tanto para la ejecución de las obras como para su posterior mantenimiento. 9. Cuadro de superficies.- En la mayoría de los proyectos es conveniente realizar una tabla con la distribución de superficies: peatonal, pavimentada, construcciones, agua, áreas estanciales, césped, arbustos, etc., y otros elementos destacables, con la finalidad de obtener algunos estándares que permitan hacer comparaciones. 10. Soluciones constructivas.- Se indicarán las soluciones constructivas adoptadas para la realización de las obras, sin entrar en el detalle, que es competencia del Pliego de Prescripciones Técnicas, destacando aquellas que constituyen técnicas especiales o empleo de medios excepcionales. 11. Estudio geotécnico.- Si el proyecto así lo exige, se encargará un estudio geotécnico, adecuado a los fines del proyecto, que se incluirá en el anejo correspondiente. En este apartado se reseñará lo más destacable de este estudio y las precauciones a adoptar.

3.2. Programa de necesidades.- Se recogerá de forma clara y precisa el programa de necesidades a satisfacer con las obras; este programa puede haber sido facilitado al proyectista al hacerle el encargo o puede ser que, como ocurre la mayoría de las veces, sea fruto de sus propia iniciativa, a la vista de las necesidades de la zona, población, etc., y de las potencialidades del lugar. Con frecuencia es una cuestión mixta, que se formula por el proyectista recogiendo lo indicado o esbozado en el encargo. Si respecto de lo anterior existirán dudas, deberán hacerse constar, señalando posibles alternativas. 3.3. Objeto del proyecto.- Visto el programa de necesidades, se concreta el objeto del proyecto. 4. Condicionantes técnicos especiales.- Considerando el programa anterior deberá especificarse en este punto, si existen condicionantes técnicos especiales que deban ser mencionados, tales como suelo de mala calidad, aguas freáticas abundantes, líneas aéreas eléctricas que sea preciso desviar, 45

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Estructura y contenido del proyecto como documento
este apartado, con carácter general, haciendo hincapié en lo que consideremos importante o destacable. 22. Clasificación de las obras.- En las obras oficiales es obligado referirse a la clasificación de las obras de acuerdo con el Artº 123 de la Ley 13/95. 23. Disposiciones legales.- Se indicará que la obra proyectada cumple con las disposiciones legales que le son aplicables, en particular, para las obras oficiales, con lo dispuesto en las Leyes y Reglamentos que rigen la redacción de los proyectos, haciendo la manifestación expresa y justificada de que el proyecto comprende una obra completa, susceptible de ser entregada al uso general o al servicio correspondiente. 24. Publicidad de la obra.- En algunos proyectos las obras llevarán un cartel indicativo de la misma que se hará constar aquí si es el caso, valorándose su importe en el presupuesto. 25. Documentación final de obra.- Es importante señalar la obligación del contratista de entregar una documentación final de la obra ejecutada, en la que se recojan todas las modificaciones habidas, en especial en instalaciones que queden ocultas. 26. Conclusiones.- Las que procedan.

12. Presupuesto.- Se incluirá el presupuesto de las obras, de forma resumida, indicando los importes de ejecución material, gastos generales, beneficio industrial e importe del IVA. Esta separación de conceptos en el presupuesto, a pesar de no ser obligada para los presupuestos a particulares, debe ser realizada como se indica, ya que el presupuesto se confecciona a partir de precios descompuestos de ejecución material, que no deben confundirse con precios de contrata. 13. Mantenimiento.- En la mayoría de los proyectos no se incluye el coste de mantenimiento; en algunos sí pues se responsabiliza al contratista del mantenimiento durante el primer año, por ejemplo. En cualquier caso el proyectista debe incluir la relación de las operaciones de mantenimiento y el coste de las mismas durante un año, de los primeros de la vida del jardín. Este dato pretende orientar a la propiedad acerca de los gastos corrientes de mantenimiento que le ocasionará el jardín en el futuro, para los que tiene que estar preparado. Como en todo, el proyectistas deberá ser muy honesto y señalar claramente las obligaciones que se asumirán al aceptar el proyecto, aunque resulten muy onerosas. 14. Financiación de las obras.oficiales, muy pocas veces con indicará la partida presupuestaria éstas se abonarán con cargo consignaciones presupuestarias. Solo en el caso de obras particulares o empresas, se que financiará las obras, y si a distintas anualidades o

Memorias complementarias.15. Justificación de precios.- Era una práctica corriente en la redacción de proyectos incluir en la memoria, o en algunos de sus anejos, la justificación de precios, por ello lo mencionamos aquí. Hoy día si el presupuesto se confecciona con la ayuda de programas informáticos, como es normal, y con el apoyo de una Base de Precios, como también es normal, la explicación que se ofrece en el presupuesto es tan amplia, que sobra la justificación de precios que tradicionalmente se venía haciendo aquí, en la memoria, a la que, por otra parte, no obliga la legislación vigente. Solo en algunos casos, de proyectos de muy pocas partidas y de elevada incidencia en el resultado económico de la obra, estaría justificado incluir este apartado. 16. Clasificación de contratistas.- Solo en el caso de obras oficiales se incluirá este apartado, en el que se indicará la clasificación de los contratistas que pueden realizar las obras. Dicha clasificación, que se obtiene de la aplicación de la Orden de 28 de marzo de 1.968 por la que se dictan Normas Complementarias para la Clasificación de Contratistas de Obras del Estado, deberá estar justificada. 17. Sistema de licitación.- Solo aplicable a las obras oficiales. Dependiendo del tipo de proyecto, se redactarán distintas memorias complementarias que tratarán de explicar y justificar cada parte de la obra que, por sus características, puede y necesita ser estudiada separadamente. Dada la diversidad y amplitud de las mismas, incluimos a continuación algunas de las más características, que no podemos entrar en comentar, dada su extensión, por lo que nos limitamos a incluir sus índices orientativos. MEMORIA DE MOVIMIENTOS DE TIERRAS 1. Movimiento de tierras. 2. Anexos. Estadillos. MEMORIA DE CONSTRUCCIÓN 1. Generalidades. 2. Cimentaciones. 3. Elementos lineales. 3.1. Muros 5.2. Bordillos 5.3. Escaleras, rampas 5.4. Otros 4. Pavimentos. 4.1. Pavimentos duros. 4.2. Pavimentos terrizos. 4.3. Superficies vegetales. 5. Construcciones. 6. Obras auxiliares de electricidad y alumbrado. 7. Obras auxiliares de saneamiento, riego e hidráulica. 8. Pruebas y ensayos. 8.1. Estudios previos 8.2. Pruebas y ensayos de control de calidad. 9. Otras obras o métodos constructivos MEMORIA HIDRÁULICA 1. Hidráulica del Proyecto. 2. Red de riego. 2.1. Generalidades 2.2. Necesidades de riego 2.3. Duración de la jornada de riego 2.4. Espaciamiento de regadores 2.5. Características de la instalación 2.6. Cálculo de la red 2.7. Cálculo del circuito eléctrico 2.8. Observaciones

18. Revisión de precios.- Se indicará si las obras, considerando su duración, estarán o no sometidas a revisión de precios, incluyéndose, en caso afirmativo, la fórmula de revisión que servirá para su aplicación. Para las obras oficiales existe una normativa de aplicación. 19. Plazo de ejecución y garantías.- De acuerdo con el Plan de Obra, que se incluirá como anejo de la memoria, se indicará escuetamente el plazo de ejecución de las obras, generalmente en meses, indicando si habrá pausas intermedias. Se indicarán también las garantías que debe satisfacer el contratista. 20. Niveles de control exigidos.- Control de calidad.- Se indicarán los niveles de control a utilizar en la obra, que serán en todo caso, superiores a los que exige la reglamentación vigente. Igualmente se indicarán los controles de calidad a llevar a cabo. Si la obra requiere de muchos controles de calidad deberá redactarse una memoria complementaria de control de calidad en el que indicar con detalle estas operaciones. 21. Seguridad y señalización.- El contratista viene obligado, por la reglamentación vigente, a adoptar medidas de seguridad y señalización en las obras. No estará de menos recordárselo en 46

Estructura y contenido del proyecto como documento
3. Red de abastecimiento general. 3.1. Establecimiento de necesidades 3.2. Procedencia y calidad de las aguas 3.3. Cálculo y diseño de la red 3.4. Características de la instalación 3.5. Observaciones 4. Red de saneamiento. 4.1. Necesidades de evacuación 4.2. Cálculo de escorrentías 4.3. Cálculo y diseño de la red 4.4. Características de la instalación 4.5. Observaciones 5. Drenajes. 5.1. Drenajes de superficies o taludes 5.2. Drenaje de edificaciones 5.3. Drenaje de elementos lineales 5.4. Cálculo y disposición 5.5. Características de las instalaciones 5.6. Observaciones 6. Elementos singulares. 6.1. Lagos, estanques 6.2. Rías, canales 6.3. Fuentes ornamentales 6.4. Géiseres, cascadas, etc... 6.5. Observaciones 7. Elementos auxiliares. 7.1 Pozos de captación 7.2. Bombas 7.3. Circuitos de aspiración e impulsión 7.4. Depósitos reguladores 7.5. Equipos de depuración 7.6. Otros 8. Anejos de cálculo y estadillos. MEMORIA DE ALUMBRADO 1. Nivel medio de iluminación. 1.1. Nivel general 1.2. Zonas especiales 2. Sistemas de alumbrado. 2.1. Sistema general 2.2. Zonas especiales 3. Descripción de los puntos de luz 3.1. Luminarias 3.2. Lámparas 3.3. Equipos de encendido 3.4. Reactancias 3.5. Condensadores 3.6. Columnas 4. Descripción de conductores 5. Montaje 6. Centro de mando 7. Reparto de los puntos de luz 8. Cálculos luminotécnicos 9. Cálculo de los circuitos eléctricos 10. Centros de transformación 11. Anexos. Estadillos. MEMORIA DE JARDINERÍA 1. Justificación de la solución. 2. Consideraciones a tener en cuenta. 2.1. Especies arbóreas 2.2. Especies arbustivas 2.3. Trepadoras y tapizantes 2.4. Plantas de flor 2.5. Praderas y céspedes 2.6. Rocalla 3. Observaciones. -

El proyecto de zonas verdes públicas

MEMORIA DE MOBILIARIO URBANO 1. Justificación de la solución. 2. Consideraciones a tener en cuenta. 2.1. Bancos 2.2. Papeleras 2.3. Puntos de luz 2.4. Juegos infantiles 2.5. Bolardos, señalizaciones 2.6. Kioscos, templetes 2.7. Instalaciones deportivas 3. Observaciones

Anejos a la memoria.En este aparado de la memoria se incluirán los datos, tablas, estudios, etc. de aplicación a los desarrollos y estudios anteriores. Tradicionalmente se han utilizado los anejos para asumir el contenido que nosotros hemos asignado a las memorias complementarias, si bien la memoria era más amplia que la básica. Serán los necesarios en cada caso. A titulo indicativo señalamos los siguientes: 1. Plan de Obra: en un diagrama de barras recogerá el desarrollo de los trabajos en tiempo y coste óptimo, de carácter indicativo. 2. Reseña fotográfica: Reportaje fotográfico del estado actual. 3. Anejo documental: Fotocopia de los documentos mencionados en los distintos apartados de la memoria que pueden ser necesarios para la aprobación del proyecto o justificación de las soluciones adoptadas. 4. Anejos de cálculo y de estudios previos (geotécnico, geológico, climatológico, topográfico, etc.).

PLANOS
Su número y características estarán en consonancia con la obra de que se trate y las explicaciones gráficas que sea preciso aportar para la absoluta definición de la obra. En cualquier caso es muy conveniente realizar un esfuerzo en la confección de planos e introducir la mayor cantidad posible de información gráfica, útil y aclaratoria, pero sin caer en la vulgaridad, tantas veces comprobada, de proyectos con muchísimos planos, y muy grandes, que no sirven para nada. En los planos, como en todas las fases del Proyecto, es importante no perder nunca la finalidad del proyecto, es decir, tener siempre muy presente a quienes se dirige el proyecto, incluso hacer un esfuerzo mental y suponernos manejando esa información en la obra. Conviene recordar lo siguiente: El proyectista, en muchos casos, incorpora elementos y construcciones novedosos, y así se espera de su creatividad, lo que requiere de una completa definición de los mismos en el proyecto, en especial en los planos. Los planos de formato grande, más de A1, son difíciles de manejar en las obras, por lo que debe recurrirse a formatos menores, si es posible, incluso fraccionando la obra con un esquema guía en un extremo. El formato A3 es ideal pues cabe en una carpeta normal, se puede fotocopiar fácilmente, con lo que podemos disponer de copias nuevas en todo momento, incluso plastificar, y se ajusta muy bien al manejo de la obra. Hoy la delineación por ordenador permite incluir mucha información en muy poco espacio y debe hacerse uso de esta posibilidad, de forma que los planos sean, por sí solos, los únicos documentos a manejar en la obra – como habitual viene siendo. Somos partidarios de incluir explicaciones gráficas acerca de cómo resolver aspectos parciales de las

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El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

Estructura y contenido del proyecto como documento
G. Obras de fábrica: Planos de planta, alzado y secciones constructivas de las diversas obras de fábrica, tales como muros, defensas, puentes y pasarelas, etc. Estructuras: Se incluirán los planos de las estructuras de la obra, excepto las que puedan formar parte de otros planos, como las de los edificios que se incluirán en el apartado correspondiente. Edificios y construcciones: Planos de planta, alzados, estructuras, secciones constructivas y cuantos sean precisos y obligados para edificios y construcciones afines (casetas, pabellones, quioscos, etc.). Elementos singulares: Se incluirán en este grupo los planos definitorios de elementos singulares, tales como pérgolas, fuentes ornamentales, monolitos, cenadores, umbráculos, etc. y cualquier elemento a construir por cualquier procedimiento. Instalaciones hidráulicas: Redes de agua potable y para riego dimensionadas, con su correspondiente red eléctrica para riego programado, si existe. Circuitos hidráulicos de fuentes ornamentales, estanques, rías, cascadas, etc. Pozos de captación, equipos de bombeo, almacenamiento y depuración. Instalaciones eléctricas: Redes eléctricas dimensionadas, esquemas unifilares, cuadros de mando y esquemas, distintos aparatos receptores, protecciones, detalles constructivos, etc... Instalación de alumbrado público: Red de distribución de alumbrado, circuitos eléctricos dimensionados, esquemas unifilares, centros de mando, luminarias y aparatos de iluminación, curvas isométricas, protecciones, detalles constructivos, etc... Siembras y plantaciones: Planos en planta de plantaciones y siembras con grafismo identificativo de las distintas especies y su cuantificación, planos de detalle de rocallas, masas de flor, parterres., etc., así como detalles de plantaciones y protecciones. Mobiliario urbano: Planta general de distribución de los elementos del mobiliario urbano, plantas, alzados y secciones de los distintos elementos, en especial si son de diseño exclusivo para la obra, detalles constructivos para su colocación y anclaje. Juegos infantiles: Plano de situación de las áreas de juegos o de los elementos individuales, planos de distribución en las respectivas áreas y definitorios de los juegos, detalles constructivos para su colocación y anclaje, señalización y medidas de seguridad. Señalización: Planta general de señalización, detalle de los distintos elementos, detalles constructivos para su colocación. Seguridad y salud: Planos relativos a las medidas de seguridad e higiene a adoptar en la obra: edificios, casetas, vestuarios, aseos, protecciones colectivas y personales, instalación eléctrica, señalización, etc...

obras, detalles constructivos, rótulos con textos explicativos, tablas de mediciones, etc. Es muy conveniente, casi necesario, aportar todos los planos acotados, para no tener que medir en los planos de obra, en condiciones nada fiables y en un material, el papel, que sufre bastantes deformaciones. El contenido de cada uno de los planos tiene que ser acorde con su finalidad, por lo que deberá contener toda la información necesaria para la realización de una tarea o conjunto de tareas que corresponden a un mismo equipo de trabajo Así, por ejemplo, si en la obra se pretenden subcontratar las instalaciones de riego, fuentes ornamentales, alumbrado, etc. con distintos subcontratistas, habrá que disponer de planos para cada de una de estas tareas por separado. Lo mismo puede decirse al considerar los distintos oficios. Es necesario disponer de uno o varios planos con todas las instalaciones al objeto de armonizar los cruces e incidencias. Para facilitar las mediciones parciales con vistas a la emisión de certificaciones, es conveniente incluir en los planos datos relativos a la cuantificación de las distintas partes de la obra. Por último es importante disponer de planos de conjunto y de imagen final, que no debe ocultarse a los trabajadores, aunque se encuentren en una fase inicial del proceso, bien al contrario, ya que todos deben saber el resultado que se busca y lo importante que es su participación.

H.

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I.

J.

K. -

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L.

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M.

Hechas estas breves consideraciones, los planos del Proyecto deben identificarse atendiendo a una determinada organización que, además de lo anterior, sea acorde con el desarrollo previsto para la obra. La numeración correlativa tradicional no la encontramos adecuada y somos partidarios de una estructura en bloques de planos de contenido similar, ordenados por una letra o un número, seguidos de un número de orden. La clasificación en estos bloques o apartados, dependiendo del tipo de proyecto y obra de que se trate, puede ser la siguiente: A. Situación y emplazamiento: Situación y emplazamiento de las obras, accesos.

N.

O.

P. B. Estado natural y antecedentes: Planos de topografía, vegetación, geología, planeamiento urbanístico, etc. y todo tipo de antecedentes que definan la situación. Planos de conjunto: Plantas, alzados, perspectivas, etc. de la imagen final que se pretende, al objeto de tener desde el primer momento una idea clara del objetivo global a conseguir. También se llaman planos de imagen. Trazado de los viales: Plantas y perfiles longitudinales de los viales principales, Planos de planta y secciones constructivas de los elementos de la urbanización (bordillos y elementos afines, firmes, rampas y escaleras, pavimentos, etc... Movimientos de tierras: Planos definitorios de las cotas de explanación, o cotas de suelo terminado, y de los movimientos de tierras, adoptando en cada caso la representación más adecuada (perfiles transversales, cuadrícula ponderada, malla reticulada, etc.). Así como identificación de los depósitos para el acopio de tierras vegetales, distancias de transporte, medios a emplear, etc., indicando los volúmenes a mover en cada parte de la obra. Red de recogida de pluviales, y de saneamiento en su caso: Red de recogida de aguas pluviales y de evacuación de edificios y otras construcciones, planta, perfiles longitudinales de los principales ramales y esquema dimensionado de la red, definición y detalles constructivos de los distintos elementos de la red, tales como arquetas, rigolas, canaletas, pozos de saneamiento, etc..

C.

Q.

R. D.

E.

En el Anejo que se encuentra al final se incluye, a escala reducida, la colección de planos de un proyecto de parque que puede servir de guía para casos semejantes, a pesar de que en los mismos, por exigencias de la Administración que encargó el proyecto, no se ha seguido la ordenación mencionada anteriormente.

PLIEGO DE PARTICULARES

PRESCRIPCIONES

TÉCNICAS

F.

En este documento se realizará la descripción de las obras y se regulará su ejecución. El Pliego se referirá exclusivamente a la obra contenida en el Proyecto, no siendo aceptable que mencione obras de otra naturaleza, como viene siendo habitual. El Pliego incluirá la relación de la normativa de aplicación a las obras, ya sea por imperativo legal o como exigencia del autor del Proyecto 48

Estructura y contenido del proyecto como documento
(Leyes, Reglamentos, Normas Técnicas de Construcción, Pliegos aprobados por Administraciones Públicas, etc.). En consecuencia, la descripción de las unidades de obra que se realice no entrará en explicaciones y detalles contenidos en la normativa anterior, excepto los que se consideren vitales y significativos para la obra, rehuyendo extenderse en aspectos de sobra conocidos y sancionados por la buena práctica constructiva. Como en otros casos ya mencionados, no hemos de perder nunca de vista el objeto del Proyecto y la capacidad técnica de los profesionales a quienes se dirige, no obstante los aspectos importantes hay que señalarlos, no conviene descuidarse. Un esquema más o menos clásico de Pliego sería el siguiente: 1. Disposiciones generales: Definición, ámbito de aplicación, documentos que definen las obras, compatibilidad y prelación entre los distintos documentos, representantes de la Propiedad y del Contratista, documentación complementaria, confrontación de planos y medidas, programa de trabajo. Disposiciones a tener en cuenta: Disposiciones de carácter general, disposiciones de carácter específico. Materiales, dispositivos e instalaciones. Características: Prescripciones generales, exámenes, ensayos y pruebas de los materiales para su aceptación. Ejecución y control de las obras: Condiciones generales, replanteo, controle calidad de las obras, obras accesorias, conservación durante la ejecución. Medición y abono de las obras: Normas generales, certificación y abono de las obras, otras unidades de obra, abono de obras incompletas, obras defectuosas y mal ejecutadas, abono de materiales en depósito, gastos de pruebas y ensayos, gastos diversos del Contratista. Medición y abono de las obras: Unidades de obra (en este apartado, que es bastante laborioso, se puede hacer uso de la descripción de las unidades de obra que figura en los precios descompuestos del presupuesto, fácil de obtener si se trabaja con programas informáticos). Prescripciones finales: Personal técnico de la contrata, plazo para comenzar la obra, subcontratas y destajos, variación en el número de unidades de obra ejecutadas, documentos que puede reclamar el Contratista, medidas de seguridad, carteles informativos de las obras, revisión de precios, rescisión del contrato, ensayos y reconocimientos, plazo de ejecución de las obras, pruebas que deben efectuarse antes de la recepción, recepción de la obra, plazo de garantía, criterios de adjudicación de las obras.

El proyecto de zonas verdes públicas

2.

Precios descompuestos:
2.1. Precios auxiliares: Los precios auxiliares son los que, estando formados por varios simples (mano de obra, maquinaria y materiales), forman, a su vez, parte de otros precios descompuestos. Estos precios no están directamente afectados por la medición. Se incluirá la relación completa de estos precios con su descomposición, texto completo de su descripción y precio en letra. 2.2. Precios de las partidas: Precios descompuestos de las partidas afectadas por la medición. Como en el caso anterior, se incluirá la relación completa de todos ellos con su descomposición, texto completo de su descripción y precio en letra. La descomposición de los precios anteriores puede hacerse incluyendo la relación completa de los precios simples constituyentes con su precio unitario y la cantidad o rendimiento con que intervienen en la descomposición, o bien agrupando sus cuantías en varios grupos, siendo los más corrientes: mano de obra, maquinaria y medios auxiliares, y materiales. En muchos proyectos aun se sigue el método tradicional de considerar los precios de las partidas en dos cuadros denominados “Cuadro de Precios número 1” que relaciona los mismos precios de las partidas con el texto y precio en letra y “Cuadro de Precios número 2” en el que se relacionan los precios de las partidas con su descomposición y textos explicativos. La Ley 13/1995 de Contratos de las Administraciones Públicas no exige esta separación ni considera estas denominaciones, por lo que, considerándolas redundantes, las omitimos.

2.

3.

4.

5.

6.

3.

Estado de mediciones y presupuestos parciales:
El presupuesto se estructura en capítulos que contienen las distintas partidas económicas de la obra y se establece, para cada una de ellas, la medición desglosada y los importes parciales correspondientes, de forma que, al final, se obtiene el coste de ejecución material de cada capítulo y, como suma de éstos, el total de la obra. La distribución en capítulos se rige por los principios de orden, unidad de trabajo y claridad en la exposición de las mediciones y sus importes, por lo que cada capítulo recogerá las mediciones y costes de cada parte de la obra que pueda ser objeto de un tratamiento individualizado. Una distribución tipo para las obras de parques y jardines podría ser la siguiente: Movimiento de tierras Saneamiento Firmes, bordes y pavimentos. Obras de fábrica Estructuras Edificios y construcciones Elementos singulares Instalaciones hidráulicas Instalaciones eléctricas Alumbrado público Siembras y plantaciones Mobiliario urbano Juegos infantiles Señalización Seguridad y Salud En consonancia con las organización de los planos, como puede apreciarse.

7.

La relación de aspectos a considerar a pesar de no ser exhaustiva, requiere de conocimientos técnicos y de la legislación y normativa técnica vigentes, que en el reducido espacio de que disponemos no podemos entrar a considerar. A pesar de ello, queremos indicar importancia y trascendencia que tiene el contenido de los Pliegos, por extensión de todo el Proyecto, y la necesidad de documentarse adecuadamente antes de acometer su redacción.

PRESUPUESTO.
El documento Presupuesto deberá incluir los precios unitarios y descompuestos, estado de mediciones y los detalles precisos para su valoración. En la legislación oficial no existe una estructura fija, solo referencia a su contenido, y la que nosotros consideramos adecuada y suficiente, un poco apartada de la estructura clásica, es la siguiente:

1.

Precios unitarios de los materiales:
Se relacionarán todos los materiales simples con su precio, cantidad con que participan en la obra y porcentaje que su importe supone en el total. Esta información es de mucha utilidad para el contratista que tiene la lista de todos los activos que intervienen en la obra.

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El Proyecto de Zonas Verdes Públicas

Estructura y contenido del proyecto como documento
CONCLUSIONES.
Antes de terminar esta rápida exposición queremos recordar algunas cuestiones: El proyecto es el mayor responsable de la obra y el único que puede y debe adelantarse para proteger, prevenir y establecer lo necesario de forma que se asegure la realización, sin problemas. Su redacción debe estar animada de un sentido práctico y riguroso, analizando con detalle todas las soluciones y siendo generoso en su exposición; no hay tarea que dignifique más al autor de un proyecto que la generosidad en la exposición y detalles. Al tiempo hay que ser muy sensato en las estimaciones y resultados, teniendo cuidado de no idealizar en exceso los resultados hasta el extremo de llegar a dibujar un panorama idílico, que no se alcanzará, lo que supondrá, aparte otros muchos inconvenientes, el descrédito del autor. Mucho más riguroso y sensato habrá que ser con las estimaciones de costes de forma que no supongan para el contratista obstáculos y perjuicios. En este sentido el proyectista debe ser consciente del verdadero valor de las cosas, de los tiempos muertos en la obra, de las inclemencias del tiempo, de la posible demora en los suministros, etc. y admitir que la obra será realizada por un contratista que debe obtener de la misma un beneficio, si no queremos que escatime en la ejecución. Es muy importante reconocer que, por encima de todo lo que pueda parecer, los malos proyectos y los fracasos del proyectista, en todos los órdenes, los acaba pagando la obra. También queremos resaltar la enorme importancia que tiene el dejar bien recogida y justificada en el proyecto la idea de la obra que se persigue, por encima de toda la explicación técnica y rigurosa de la misma, con ser esta muy importante. El proyectista debe, a través del proyecto, comunicar al ejecutor de la obra su ilusión por hacer algo realmente útil y destacable. Deberá facilitarle todas las explicaciones y motivos, y justificar bien la necesidad de hacer las cosas como se proyectan, destacar su importancia para los fines que se persiguen, invertirlo de plena responsabilidad y mérito en la ejecución y convertirlo en el mejor aliado de la obra. Este sentimiento de participación e ilusión en el fin que se persigue debería animar a todos los trabajadores de la obra.

4.

Presupuesto General:
De la suma de los capítulos anteriores se obtiene el denominado Presupuesto de Ejecución Material que, como su nombre indica, se refiere al coste puro de los elementos de la obra, sin ningún otro tipo de gasto. Añadiendo a esta cifra los gastos de estructura de la empresa, agrupados en los dos conceptos conocidos como Gastos Generales y Beneficio Industrial, se obtiene el Presupuesto de Contrata, antes de impuestos. Añadiendo a esta cantidad el importe del I.V.A. se obtiene el Presupuesto de Contrata o Presupuesto General de la Obra. Los porcentajes de aplicación en los distintos apartados que hemos considerado son, según la reglamentación vigente, los siguientes:

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Gastos Generales de la Empresa: 13 % Beneficio Industrial: 6 % I.V.A.: 16 %

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Partiendo de una cantidad hipotética de 100.000 €. como importe del Presupuesto de Ejecución Material, la cuenta sería la siguiente: Presupuesto de Ejecución Material Gastos Generales: 13 % Beneficio Industrial: 6% Suma Importe de I.V.A.: 16 % Presupuesto General 100.000 13.000 6.000 ----------119.000 19.040 ----------138.040 -

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