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Nombre: Adriana Gabriela Rivera Alvarado.

Profesor: Osvaldo Roberto López Ortiz.

Ética y Valores.

Proyecto: El valor ético del trabajo y los oficios.

Grado: 2

Grupo:”D”

Calificación.

El valor del trabajo y los oficios. Hacer una valoración del trabajo es algo complejo dado las distintas acepciones que la idea de trabajo puede tener. Para muchas personas la única idea de trabajo es algo fastidioso y que se debe hacer sólo por dinero, obviando el hecho de que el trabajo nos forma como personas. El trabajo para muchos es un lugar mustio q ocupa un periodo de nuestra vida y que más vale olvidar. La vida sólo empieza para muchos a la salida. Se olvidan de todo lo que puede estar relacionado con su papelería, con su mesa y su ordenador gris; con su, en suma, monótona rutina. Algo que se hace sin pensar y de manera regular y casi instintiva. Aceptando como cierto ese concepto (que no comparto) se debe tener en cuenta que el trabajo es un momento del que se deben sacar jugo y del que se deben sacar unas posteriores conclusiones para aplicar a “la vida exterior”. Se debe tener el cuenta que el trabajo (en su justa proporción) ennoblece y nos hace más capaces para muchas cosas de forma indirecta. El trabajo entendido como algo innecesario y casi estúpido es una pérdida de tiempo que hace miserable al individuo. Éste debe pugnar por levantar su existencia al salir del edificio. ¿Por qué no comenzar levantando la existencia - que nadie dijo q debía de estar arrastrada - desde el momento que nos levantamos hasta que termina la noche. Todo el mundo habla de ética, y se dice que ella debe estar presente en todos los actos humanos porque en ella se fundamenta la distinción entre el bien y el mal. Pero a qué bien o a qué mal hace referencia?. Lógicamente, al bien o al mal determinado por la sociedad de consumo, por los estamentos jurídicos de un estado. Es bien claro que quienes se inmolan atendiendo sus principios religiosos o sociales, lo hacen con plena conciencia de estar haciendo lo mejor, lo mas ético. Aquí el bien está en cumplir una consigna y el mal en ser inferior a su compromiso. De la misma forma, en las actividades del hombre existen normas que rigen sus procedimientos. Para el médico, para el abogado, para el ingeniero, para el maestro, para el periodista, se han creado “Códigos de Ética”, que se convierten en reglas de oro para desempeñar su profesión y que no significan otra cosa que adaptarse al sistema en el cual se desarrolla como persona. Sin embargo, tratar hoy día de definir la ética, es bastante complejo porque sobre el tema puede ser que ya todo esté dicho. Sin embargo, el hombre debe arriesgarse y tomar posiciones radicales cuando las circunstancias lo ameriten, por esta razón, la decisión de enfrentar el reto de escribir sobre ética en el periodismo, por ejemplo, tiene su razón de ser en la necesidad de aventurarse en la búsqueda de nuevas alternativas, de nuevos conceptos que permitan la formación de una conciencia plena en cuanto al tema se refiere. Según la Real Academia de la Lengua ética es el conjunto de principios o reglas morales que rigen el comportamiento de una persona. También se define como la parte de la filosofía que trata de los conceptos de lo bueno o lo moral aplicados a los actos humanos. Esta definición, muy escueta, significa la importancia que se le da a la ética en su intima relación con la moral. Pero, esa intimidad realmente existe?. Qué es lo moral y qué es lo ético?. Lo moral es una barrera impuesta por la sociedad para conseguir un ordenamiento legal, para determinar parámetros de comportamiento, para buscar corregir un rumbo desviado o para darle solidez aun sistema lleno de prohibiciones. Lo ético es más interior, más individual, más conceptual, depende de cada persona. Lo que es ético para unos puede ser anti-ético para otros. Es aquí donde se rompe la unión entre la ética y la moral. Un ejemplo claro de esta ruptura está en las concepciones árabes y las del mundo

occidental. Para los árabes es ético poseer más de una mujer, es parte de su cultura, para los occidentales este hecho representa un motivo de castigo, de reproche. Los códigos de occidente plasman como delito la convivencia con más de una mujer, pasa al plano moral y como tal es mal visto por el entorno social. El periodista, personaje de gran importancia en el rumbo de las regiones, de los países, de los estados, debe caracterizarse por tener absoluta libertad de informar, sin cortapisas, sin límites en su expresividad, en su manera de ver y de analizar la noticia, de presentar sus crónicas, de vivenciar la problemática social, sin embargo, esa libertad depende de muchos factores. En un país como Colombia, político por excelencia, el periodista tiene que afrontar muchos obstáculos y aunque se diga que no, existe mucha censura a la prensa. Qué decir de la iglesia, intocable, con fuero especial, con capacidad en los púlpitos para acabar con la carrera de cualquiera, o con las fuerzas militares, que no aceptan otra versión que la suya, inclusive con la clase social dominante, cuyo dinero alcanza para acallar las voces discordantes y para comprar conciencias. Este panorama, lamentable por excelencia, es parte de la cotidianidad. Aquí la ética es acomodada, la moral existe solo en la concepción unipersonal. Es imposible realizar un periodismo crítico, de avanzada, en donde no están dadas las condiciones. Cuántos periodistas han caído por las balas asesinas, solo por presentar una verdad irrefutable. Es que la ética también va de la mano con la verdad, decir la verdad es ético, las verdades a medias se convierten en mentiras y la mentira hace parte de lo malo, de lo inmoral. Pero cuando la verdad duele, se convierte en motivo de crítica, y se aprovecha para colocar en la picota pública a quien la esgrime como un acto de libre opinión. En el campo de recursos humanos me sorprende como hay tanta divergencia entre los que son los valores y la ética del trabajo. Como hay gente tan responsable, proactiva y siente orgullo por su trabajo y otras tantas que piensan que le hacen un favor al patrono por trabajar. Es por esto que creo que en los grados primarios se debe enfatizar que el trabajo dignifica y enseñar ese valor desde la niñez, ya que en los adultos es tan difícil inculcarlos.

Ensayo. Para comenzar esta redacción conviene definir el concepto de trabajo. Desde mi punto de vista el trabajo no es algo que deba ser remunerado ni obligatorio si no absolutamente voluntario. El trabajo es algo que nos forma como personas y nos permite disfrutar de la vida. Es más el trabajo nuestro es la vida y nuestra obligación es disfrutarlo con honestidad y empeño porque nuestra única verdadera posesión es la Vida. Así pues queda claro que el concepto de trabajo está unido estrechamente a la vida y se compenetran y ordenan de forma muy compleja. Una parte esencial del disfrute y bienestar en la vida la juega la conciencia y aquí a formar parte, a su vez, la ética y la honestidad. Llevar a cabo una vida completamente honesta y que esto repercuta positivamente en la forma de vida necesita una gran dosis de suerte y de trabajo. Esto significa que una persona honesta tiene menos herramientas para conseguir los objetivos fijados para la vida profesional. Esto es: una persona honesta tiene que pasar mayores complicaciones para llevar a cabo sus ambiciones. Disfrutar de la vida, terminarla de modo que tengas la sensación que has hecho todo lo necesario, todo lo que debías hacer, es harto difícil. Para ello se debe alcanzar un nivel de bienestar casi perpetuo en el que la honestidad (para con uno mismo, no me canso de repetirlo, lo que piense el mundo no importa excepto en el caso de meterse dentro de la libertad de los demás), en el que la honestidad y una conciencia plácida son, aunque entre bastidores, directores principales. El sentimiento de fidelidad hacia la propia persona, el cumplimiento del concepto propio y personalísimo de justicia y el disfrute de los ratos de ocio a la vez que saber procurar la felicidad de las personas a tú alrededor y la mejora del ambiente que nos rodea no es otra cosa que nuestro verdadero trabajo. Nuestro trabajo es, como conclusión, nuestra vida y su completo aprovechamiento. Para hacer esto no nos cabe otra opción que ser humanos y fieles a la dinámica y fuerza de la vida. Y nuestra vida es el día a día, el presente y no el futuro; que no sólo uno mismo pueda ver el sol y la luna si no todas las personas que estén a tu alrededor y a las que uno quiera. Seguro que el número de gente que se arrastra por la vida es de grandes proporciones. La vida es como la salud, no se da uno cuenta de que la tiene hasta que escasea (los muertos, evidentemente, no se dan cuenta de nada). La vida es como la libertad también, no se da, se toma. La vida sólo cuenta en su justa medida para los moribundos. Esto no debe conllevar a estar saltando con un dinamismo tan tremendo que signifique derrochar la energía pero sí dormir todas las noches con una sonrisa. No hay que entrar en los libros de historia, ni que muchos escolares deseen ser como tú de mayor. Si el trabajo es la vida no hay necesidad de complicarse mucho, simplemente hay que ser honesto y tener fe en la propia esperanza cuando no queda nada más a lo que asirse.