Colegio Santa Caterina da Siena – Lambaré JORNADA INICIO AÑO PADRES 2012. Prof.

Eugenio Pagani Diapositiva 1 Comencemos escuchando a nuestros chicos: (ver fotos N.I. sobre “Que quiero ser de grande”) Diapositiva 2 En realidad lo que los chicos dicen es: “quiero ser un hombre”, “quiero ser una mujer”. Nos piden que los hagamos volverse hombres. Los hemos traído al mundo y ahora nos piden que los hagamos volverse hombres. Y no se cansan de pedírnoslo, cualquier cosa hagan y en cualquier situación se encuentren. Tienen dentro este pedido, independientemente de su voluntad; lo tienen incluso si no lo quieren, no saben o no pueden expresarlo. Diapositiva 3 Dos años atrás en Kampala, Uganda, me llevaron junto a unos chicos recluidos en una cárcel de menores. Muchos de ellos cumplían la pena por delitos vinculados a abuso sexual o por robo; algunos habían matado. Con el permiso de ellos saqué esta foto. ¿No leéis este pedido en estos ojos? Es un pedido mudo, lleno de angustia. Es un pedido de vida, sobre el futuro de la propia vida, sobre el propio destino. Y yo percibí su pedido exactamente como percibo el pedido de mis hijos. A ellos, no pude decirles otra cosa más que: “¡No permitáis a nadie que mate vuestros sueños! ¡Continuad soñando a pesar de todo!” Les he podido decir esto porque sé y tengo la certeza de que si Dios los ha querido, un destino bueno está reservado para ellos, como para todos. Diapositiva 4 ¿Pero, qué cosa soñar? ¿Un título de estudio, una casa, un trabajo, una familia, dinero, éxito …? Hay quienes han conseguido todo esto, pero sin embargo… Escuchad qué dice el protagonista del Miguel Mañara de Oscar Milosz Miguel: He arrastrado el amor al fango y a la muerte, convirtiéndolo en placer; fui un traidor, un blasfemo, un verdugo, he hecho todo lo que puede hacer un hombre miserable. Pero ahora ha nacido en mí el deseo de seguir lo que vosotros jamáis conoceréis. ¿De qué hablas?, le pregunta un amigo. Miguel: Hablo del amor inmenso, tenebroso y dulce. Más de una vez creí haberlo aferrado y no era más que un fantasma a modo de llama. Lo abrazaba, le juraba ternura eterna, y… cuando volvía a abrir los ojos, aparecía el horrible día de la soledad. Tengo necesidad de una nueva belleza, de un nuevo bien de una nueva vida, de un infinito de nuevas vidas. ¡De eso es lo que tengo necesidad, simplemente de eso, y nada más!

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Puedo probar de todo, puedo llegar a conocer las leyes que gobiernan el universo entero, pero mi sed nunca será saciada y continuaré pidiendo, porque la naturaleza del hombre es sed de satisfacción total.

Diapositiva 5 Tal vez nunca se haya descrito tan potentemente en la literatura el anhelo infinito del corazón del hombre como en este diálogo extraído de la obra “Calígula” de Camus. Los personajes son Calígula, emperador romano, y Helicón, siervo y confidente del emperador. Helicón: Buenos días, Cayo. Calígula: Buenos días, Helicón. Helicón: Pareces cansado. Calígula: He caminado mucho. Helicón: Sí, tu ausencia se ha prolongado mucho. Calígula: Era difícil de encontrar. Helicón: ¿El qué? Calígula: Lo que yo quería. Helicón: ¿Y qué es lo que querías? Calígula: La luna. Helicón: ¿Qué? Calígula: Sí, quería la luna. Helicón: ¡Ah! ¿Para qué? Calígula: Bueno… Es una de las cosas que no tengo. Helicón: Claro. ¿Y ya está todo resuelto? Calígula: No, no he podido conseguirla. Sí, por eso estoy cansado. Piensas que estoy loco. Helicón: De sobra sabes que nunca pienso. Soy demasiado inteligente para eso. Calígula: Sí. ¡En fin! Pero no estoy loco y aún más: nunca he sido tan razonable. Simplemente, sentí en mí, de pronto, la necesidad de lo imposible. Las cosas, tal como son, no me parecen satisfactorias. Helicón: Es una opinión bastante difundida. Calígula: Es cierto. Pero antes no lo sabía. Ahora lo sé. El mundo, tal como está hecho, no es soportable. Por eso necesito la luna o la felicidad, o la inmortalidad, algo descabellado quizá, pero que no sea de este mundo. Calígula: Y te lo ruego: en adelante ayúdame. Helicón: No tengo razones para no hacerlo, Cayo. Pero yo sé muchas cosas y hay pocas que me interesen. ¿En qué puedo ayudarte? Calígula: En lo imposible. Helicón: Haré lo que pueda. El hombre, para sentirse verdaderamente hombre, tiene necesidad de lo imposible. Diapositiva 6 Al educador, padre o profesor, toca la tarea de dar lo mejor de sí para hacer del niño un hombre, para sostenerlo en su necesidad de imposible. Dar lo mejor de uno mismo, porque para esta tarea el hombre es totalmente inadecuado. A propósito de esto, Charles Peguy hace hablar a Dios mismo: Se manda a los niños a la escuela, dice Dios, pero yo pienso que es para que olviden 2

lo poco que saben. Estaría mucho mejor enviar a la escuela a los padres porque son ellos los que la necesitan, siempre, naturalmente, dice Dios, que fuera Yo el maestro de esa escuela. Y no sea una escuela de hombres. Diapositiva 7 Para hacer un hombre se necesita la escuela de Dios. Para hacer un hombre se necesita una escuela donde Dios esté presente. Para hacer la escuela de Dios se necesitan personas sedientas de infinito, sedientas de Dios. Lo desean los mismos chicos que piden a la escuela que los ayude a descubrir el sentido de la vida. Diapositiva 8 En febrero de 2001, Mónica, una estudiante de 17 años que asistía a un instituto de Sesto San Giovanni, una ciudad cerca de Milán, fue asesinada por su ex novio y compañero de clase en el patio de la escuela, durante el recreo. Aquel trágico evento ha sacado a la luz el hecho que la necesidad de significado está viva en todos y que tal necesidad caracteriza la estructura del hombre. Una amiga de Mónica ha presentado al Consejo del Instituto esta carta dirigida al Presidente de la República. Excelentísimo Presidente de la República, Los estudiantes del Colegio “Erasmo da Rótterdam” de Sesto San Giovanni, involucrados en el trágico acontecimiento del fallecimiento de Mónica, considerando ser portavoces del pensamiento de todos sus compañeros, advierten la necesidad de presentar un pedido a Su atención teniendo en cuenta los próximos proyectos sobre los cambios de la escuela. Este trágico acontecimiento y el intento de dar una explicación ilusoria o falsamente consoladora a este triste suceso, ha despertado en nosotros muchas preguntas y el deseo de ser ayudados a entender el significado de nuestro asistir a la escuela y a nuestra vida. Hemos entendido que la escuela no debe renunciar a esta tarea educativa y se debe partir de aquí para enfrentar los programas de las diferentes disciplinas, proyectos, comisiones y todo el resto. Necesitamos que los profesores tengan el tiempo, y no sólo las ocasiones dramáticas como éstas, de escucharnos, de confrontarse con nosotros los jóvenes, de estimular nuestra libertad y nuestro interés con hipótesis positivas sobre la vida y sobre la realidad. También estamos convencidos de que existe una relación educativa recíproca: también los profesores pueden enriquecerse a través del diálogo con nosotros. Pero a veces, no se dan cuenta de que la escuela no es solamente una “transmisión de contenidos” sino un lugar en el que confrontarse y donde reflexionar sobre temáticas que se refieren a la vida de todos los días. Esto sucede porque su interacción con nosotros muchas veces está condicionada por los tiempos de desarrollo de los programas y por las interrogaciones, por todos aquellos aparatos burocráticos tan fríos e impersonales que impiden una relación más verdadera y concreta. Pensamos que la escuela no tiene que limitarse a instruir, a enseñar a adquirir técnicas, sino que debe arriesgarse a proponer algunos “porqués”, aquellas razones que estén en la base de nuestro compromiso y de nuestros esfuerzos. En estos días hemos descubierto que, cuando reconocemos que tenemos las mismas preguntas sobre la vida, estalla entre alumnos y profesores una 3

verdadera amistad y una verdadera relación de confianza y de respeto. Deseamos que esto continúe. Señor Presidente, ¡haga lo posible para que el Ministro no se limite a darnos algunos psicólogos más, algunas competencias más o algunos valores abstractos más! Nuestra escuela siempre estuvo muy atenta a nuestras necesidades poniendo a nuestra disposición personas a las que siempre poder pedir ayuda. Lastimosamente lo que aconteció es real. Según el Ministro, sin embargo, en una escuela tan “a la vanguardia” no tendría que haber sucedido algo tan trágico y grave, y pese a esto, aconteció, justamente “delante de los ojos” de aquellos psicólogos que tendrían que haber entendido. Vea la posibilidad de que en la escuela se puedan afrontar, dentro del compromiso de cada día, las grandes preguntas de la vida y que se nos dé la posibilidad de aprender todo esto de aquellos que ya hoy nos testimonian esta positividad. Gracias Los estudiantes de la escuela “Erasmo da Rótterdam” de Sesto San Giovanni. Diapositiva 9 Pero ayudar a los chicos a descubrir el sentido de su vida es también la tarea que la Iglesia confía a la escuela católica. El Papa Benedicto XVI, hablando a los jóvenes de las escuelas católicas del Reino Unido, ha dicho: En vuestras escuelas católicas hay siempre un horizonte más grande, además de las materias concretas que estudiáis y de las diferentes habilidades que aprendéis. Todo el trabajo que realizáis se sitúa en un contexto de crecimiento en la amistad con Dios y todo ello debe surgir de esta amistad. De tal modo aprendéis no sólo a ser buenos estudiantes, sino buenos ciudadanos y buenas personas. A medida que avanzáis en los diferentes cursos escolares, debéis ir tomando decisiones sobre las materias que vais a estudiar, comenzando a especializaros de cara a lo que más tarde vais a hacer en la vida. Esto es justo y conveniente. Pero recordad siempre que cuando estudiáis una materia, es parte de un horizonte mayor. No os contentéis con ser mediocres. El mundo necesita buenos científicos, pero una perspectiva científica se vuelve peligrosa si ignora la dimensión religiosa y ética de la vida, de la misma manera que la religión se convierte en limitada si rechaza la legítima contribución de la ciencia en nuestra comprensión del mundo. Necesitamos buenos historiadores, filósofos y economistas, pero si su aportación a la vida humana, dentro de su ámbito particular, se enfoca de manera demasiado reducida, pueden llevarnos por mal camino. Una buena escuela educa integralmente a la persona en su totalidad. Y una buena escuela católica, además de este aspecto, debería ayudar a todos sus alumnos a ser santos. Diapositiva 10 Por este motivo el proyecto institucional 2012 del Colegio Santa Caterina al cual todos, alumnos, profesores, padres, personal administrativo y auxiliar, estamos llamados a colaborar en torno a una frase de Antoine de Saint Exupery, el autor de “El Principito”: Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho. Diapositiva 11 4

Si tenemos esta sed, nos pondremos a trabajar enseguida para construir la nave y conseguir las herramientas y todo el material necesarios. Cada uno de nosotros tendrá su ocupación y tratará de desarrollarla lo mejor posible, porque sabe que de la bondad de su trabajo depende el éxito del trabajo de todos. Cada uno a su trabajo: a los profesores el trabajo de enseñar, a los padres la tarea de ser padres, pero a los padres y profesores juntos la tarea de hacer de nuestros niños hombres. Cuanto más grande sea nuestra sed de infinito, tanto más trabajaremos en forma profesional usando y afinando los instrumentos típicos de nuestro oficio, que son diferentes porque diferente es el oficio. Si el profesor no debe olvidar nunca que la tarea educativa primaria compete a la familia, el padre no debe hacer de profesor, y mucho menos debe sustituir al hijo en el empeño del estudio en la casa. Es importante sin embargo, hacer compañía siempre, con disponibilidad total, con la misma presencia física, reasegurando, alentando y demostrando estima al niño. De este modo el estudio se convierte para el niño en ocasión para consolidar la confianza en los adultos que lo quieren y en sí mismo. Diapositiva 12 En la tentativa continua de mejorar la propia profesionalidad, los profesores trabajarán particularmente este año sobre el tema de la evaluación. Evaluar, de hecho, es un acto de profesionalidad altamente calificado y al mismo tiempo complejo y delicado. Sujeto de este trabajo es la unidad de los educadores que se expresa tanto en el colegio de docentes como en la colaboración escuela – familia. Nunca debemos olvidar que se evalúa para que el chico aprenda y, aprendiendo, se haga cada vez más grande. En este sentido debemos aprender a dar la dimensión justa a la calificación misma que nunca puede considerarse un acto puramente técnico, sino humano, que nace de una relación dentro de una compañía. La calificación obliga, de hecho, a la comunicación entre niño y adulto y, del mismo modo, a la comunicación profesor – padre. Diapositiva 13 En el acto de evaluar se pueden cometer errores, pero no se debe tener miedo de esto. El verdadero educador es aquel que sabe cambiar de dirección en todo momento. Se equivoca siempre, pero nunca se equivoca respecto a la certeza de actuar por el bien del niño que le es confiado. No debemos plantearnos el problema de si ciertas acciones, reproches o proyectos son correctos: uno se arriesga, porque se tiene la certeza del bien que existe hacia el niño y si se falla no importa. Es ésta la libertad que nos permite ser educadores, incluso a una persona joven que aún debe ser formada; y si se equivoca, crece profesionalmente. Diapositiva 14 En síntesis, nosotros trabajamos y deseamos de tal manera que en una escuela como la nuestra acontezca lo que dice Charles Peguy: “Aquello que en todas partes, en otra parte, es una frustración, aquí no es sino una dulce y larga obediencia; aquello que en todas partes, en otra parte, es constricción de regla, aquí no es sino punto de partida y movimiento de abandono; aquello que en todas partes, en otra parte, es una larga usura y deterioro, aquí no es sino sostén y ocasión de crecimiento; aquello que en todas partes, en otra parte, es confusión, aquí no es otra cosa sino el manifestarse en el horizonte de la bella aventura”.

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