VENTANA
A través de la ventana
Un marco de luz en la pared,
que abre secretos al amanecer.
La brisa entra como un susurro,
el mundo afuera, tan vasto y puro.
Miro la lluvia bailar en su cristal,
pequeñas lágrimas de un cielo inmortal.
A veces espejo, a veces frontera,
una ventana guarda historias enteras.
Una vida entera de largos días en el,
vidrio que respira memorias del ayer.
Ve pasar las sombras, las luces, el tiempo,
siempre un testigo, nunca un lamento.
Se asoma el sol con su caricia temprana,
y la luna, su velo de plata derrama.
Ventana, mi puente entre mundos diversos,
mi rincón eterno, mi espejo disperso.
Que tú te ibas, sabía,
pero regresabas de noche,
con la brisa que empuja el recuerdo,
con el eco de pasos sin reproche.
Ventana, frontera de sueños,
compañera en mi soledad callada.
Guardas en tu cristal la huella
de las horas que nunca se olvidan.
Cansado, humillándote con el tiempo,
llevando en tus ojos el peso del viento.
Con mucha hambre de alimento,
y una sonrisa que desafía el tormento.
La noche, testigo de tus pasos lentos,
la luna, confidente de tus pensamientos.
Ventana que guarda cada retorno,
cada lucha, cada pequeño entorno.
Se durmieron nuestros hijos,
y con ellos, los recuerdos,
pequeñas risas que llenaban
los rincones del silencio.
Ventana, ahora callada,
custodia de noches largas,
de miradas que buscan en el cielo
las respuestas que se escapan.
Solo quedamos tú y yo,
estancados en el tiempo,
sin fe ni cielo,
solo un eco eterno de lamentos.
Pero aún, en el rincón más oscuro,
se asoma la esperanza, tímida, desnuda.
Un nuevo amanecer, quizás con más dolor,
pero con la certeza de que el sol nunca se rinde.