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Aprendiendo de Latinoamérica. El museo como protagonista María Luisa Bellido Gant (ed.) Trea, Gijón, 2007, 381 páginas Ana Azor Lacasta1 Subdirección General de Museos Estatales, Ministerio de Cultura El título de esta compilación de artículos editados por María Luisa Bellido Gant, profesora de historia del arte, museóloga y coordinadora del máster de museología de la Universidad de Granada, nos invita a adentrarnos en el mundo de los museos latinoamericanos, esos hermanos desconocidos para la mayoría de los especialistas de nuestro país a pesar de compartir con todos ellos el denominado espacio cultural iberoamericano. Aprendiendo de Latinoamérica. El museo como protagonista llena un vacío en la bibliografía española y presenta un panorama, que si bien no es exhaustivo, introduce temas de gran interés en relación con el pasado, el presente y el futuro de los museos latinoamericanos. Y el panorama no es exhaustivo porque resulta imposible reunir en algo menos de cuatrocientas páginas la complejidad del sector museológico de América Latina que encierra situaciones heterogéneas, incluso dentro de cada país, en función de variables históricas, geográficas, económicas, sociales y políticas que han hecho transitar a los museos por caminos diversos y han dado lugar a realidades muy diferentes. Latinoamérica no es un bloque uniforme, y sus museos, evidentemente, tampoco lo son. El libro reúne dieciséis artículos cuyos autores son mayoritariamente historiadores del arte y arquitectos especializados en museología de México, Argentina, Brasil, España, Paraguay, Chile, Perú, Venezuela, Colombia y Uruguay. Tanto en el origen de los autores como en los países representados es evidente una casi nula representación de los museos de América Central y de la zona del Caribe, salvo alusiones puntuales, y una mayor atención a países que como México, Argentina o Brasil cuentan con una más larga y sólida trayectoria en el sector museológico. El ámbito de referencia de estas contribuciones es también diverso y así algunas reflexionan sobre los museos y la museología de un país; otras presentan una tipología de museos o una determinada práctica a lo largo y ancho de América Latina o en varios de sus países, y finalmente otras se centran en un solo museo, su historia, sus fórmulas de trabajo, sus relaciones con la comunidad o su arquitectura. No obstante existen una serie de temas que aparecen de forma recurrente a lo largo de todo el volumen y que pueden ser la clave para entender mejor la diversidad museológica latinoamericana. Ana Azor Lacasta, licenciada en Historia y Postgrado en Educador de Museos por la Universidad de Zaragoza, pertenece al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos. Ha desempeñado su trabajo en el Museo de América, en la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes, el Museo Arqueológico Nacional y, desde el año 2000, en la Subdirección General de Museos Estatales, en la que ocupa en la actualidad el puesto de Consejera Técnica. Los museos y la construcción de las identidades nacionales Los artículos de los dos autores mexicanos que participan en el libro (Luisa Fernanda Rico Mansard y Luis Gerardo Morales Moreno), con perspectivas diferentes, pero complementarias, versan sobre el papel que jugaron los museos en la formación de la nación mexicana a partir de su independencia en 1810. Rico se centra en el primer siglo del México independiente, 1 Correo electrónico: ana.azor@mcu.es 279 María Luisa Bellido nos invita a adentrarnos en el mundo de los museos latinoamericanos, esos hermanos desconocidos para la mayoría de los especialistas de nuestro país a pesar de compartir con todos ellos el denominado espacio cultural iberoamericano en la búsqueda de símbolos como medio de cohesión y en el origen de los museos como lugares de conservación de éstos. Morales, por su parte, arranca su análisis del periodo de «resquebrajamiento del nacionalismo museográfico (1969-1990)» y la crisis del concepto hegemónico del «museo nacional» para acabar con el panorama más actual de la museología mexicana que tiende a la desmitificación de los pasados museográficos impulsados por la «museopatria» y concibe de forma muy diferente la función pública del museo. El artículo de Hugo Segawa establece un interesante paralelismo entre la historia de la institución del museo, la ansiedad por el conocimiento y la construcción del nuevo Brasil, dibujando el nacimiento y evolución de los museos brasileños desde la independencia en 1822 hasta nuestros días. Alberto Escovar Wilson-White nos habla del origen e historia del Museo Nacional de Colombia, nacido en 1823, al igual que muchos museos brasileños, como Museo de Ciencias Naturales con el objetivo de dar a conocer los recursos naturales del país, mostrar al mundo que Colombia era una nación civilizada y, como en los casos anteriores, consolidar una nueva república. cios públicos ciudadanos, la primera desarrollada en Valparaíso (Chile) donde, a falta de una institución museística consolidada, los artistas crearon sus propios espacios y tomaron la calle, y la segunda en la ciudad de Resistencia en el Chaco argentino donde, en un contexto sociopolítico, económico, urbano y ambiental totalmente desfavorable, se creó un museo de escultura al aire libre. El artículo de Pedro Pablo Alaiza, aunque más orientado a la obtención de recursos económicos que los anteriores, también nos da cuenta de varias experiencias innovadoras en su contexto llevadas a cabo por museos peruanos y alerta sobre los límites de las actividades lucrativas desarrolladas por los museos, que, en su opinión, parecen más laxos en países con menos posibilidades económicas. Desarrollo de una museología socialmente comprometida Jesús Pedro Lorente, profesor de la Universidad de Zaragoza, pone de manifiesto el fermento inconformista y solidario que recorre América Latina y que ha dado lugar a una moderna nueva museología socialmente comprometida que presenta dos vertientes: por una parte el concepto de museo integral, propugnado por la Conferencia de Santiago de Chile de 1972, como museo solidario con las aspiraciones sociales de América Latina y cuya máxima expresión son los museos comunitarios mexicanos, sostenidos por y para una comunidad local; y por otra parte el fenómeno de la revitalización de barrios desfavorecidos a través de la ubicación de museos, preferentemente de arte contemporáneo, o de la concentración en ellos de la oferta artístico-cultural de una ciudad. En opinión de Lorente, las ciudades de América Latina están siendo un escenario aventajado en este tipo de experimentos artísticos y museísticos. Martín Sánchez Mestre da cuenta en su artículo de uno de los ejemplos más consolidados en este ámbito, el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (Venezuela), abierto en 1993 en el edificio del antiguo Mercado Principal de la ciudad. El arquitecto Roberto Segre, reflexiona en torno a tres proyectos emblemáticos (el Ministerio de Educación y Salud de Los caminos de la imaginación museal en Latinoamérica La falta de apoyo institucional y financiero que han sufrido, y todavía padecen en muchas ocasiones, los museos de América Latina, ha propiciado el desarrollo de fórmulas inéditas de trabajo y soluciones imaginativas. En este tema resulta especialmente revelador el artículo de Ticio Escobar, que reflexiona sobre las desigualdades entre los museos del centro y de la periferia y presenta el ejemplo del Museo del Barro de Paraguay, un museo con una historia azarosa y una permanente falta de apoyo institucional y económico, pero comprometido con su comunidad más allá de la conservación, exhibición y difusión de sus colecciones y que trabaja en pie de igualdad obras de arte popular y erudito, superando la visión occidental etnocéntrica del arte. José de Nordenflycht y Mariana Giordano aportan también dos experiencias singulares de especial incidencia en los espa280 Río de Janeiro, la Ciudad Universitaria de México y la Ciudad Universitaria de Caracas) donde las vanguardias artísticas internacionales dialogan con las vanguardias nacionales, la arquitectura y el urbanismo en espacios públicos de gran carga simbólica pero frecuentados mayoritariamente por las élites, lo que limitó su rascendencia cultural comunitaria. Nuevos cauces de difusión para los museos de Latinoamérica Ximena Varela esboza en su artículo algunas pautas de difusión que se presentan como necesarias en el contexto latinoamericano en el que los museos han dado un importante giro en los últimos años como parte de las políticas de cimentación democrática. Esta autora reflexiona sobre el papel que el marketing museístico puede jugar en la consecución de instituciones sostenibles y analiza las vías de comunicación que utilizan los museos latinoamericanos, para concluir que todavía no es momento de abandonar totalmente los antiguos canales a favor de los nuevos debido a la lenta, aunque progresiva, implantación de la nuevas tecnologías entre la población. Rodrigo Gutiérrez Viñuales realiza un viaje virtual por los museos nacionales de Bellas Artes de toda América Latina, en los que también se hace patente ese principio de diversidad en páginas web de muy diferente condición y complejidad, pero que en conjunto dibujan un panorama alentador y una creciente respuesta a los requerimientos del mundo actual. La iniciativa privada en el origen de los museos latinoamericanos María Luisa Bellido Gant aborda en su artículo diferentes tipos de museos que tienen en común el haberse originado a partir de la colección de artistas o coleccionistas particulares y que han permitido rescatar importantes colecciones de la esfera privada y exponerlas para disfrute público. Dentro de este amplio paraguas se incluyen las casas museo de artistas del siglo XX, la integración de colecciones de artistas, con obras propias y ajenas, en museos abiertos al público y, por último, las colecciones particulares convertidas en museos. La iniciativa privada ha cumplido también un papel importante en el panorama museológico latinoamericano, llegando en muchas ocasiones allí donde los poderes públicos no lo hacían, poniendo a disposición de la sociedad obras de creadores internacionales o revalorizando determinadas manifestaciones culturales relegadas a un segundo plano por las instancias oficiales. Dentro de este apartado pueden incluirse también los artículos de Pablo Beitía sobre el Museo Xul Solar, ubicado en la casa que el artista habitó en el bonaerense barrio de Palermo, y el de Fernando Martín Martín, que incluye una extensa referencia a la Casa Azul-Museo Frida Khalo, primero de esta tipología inaugurado en México y convertido actualmente en referente nacional e internacional en su ámbito. Aprendiendo de Latinoamérica. El museo como protagonista, nos abre, pues, una ventana al diverso, enriquecedor, comprometido y siempre imaginativo mundo de los museos latinoamericanos, invitándonos a adentrarnos en él sin ideas preconcebidas y con el ánimo de aprender de otras experiencias que han sabido crear modelos museales alternativos. 281