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La Teoría de la Enunciación Las investigaciones en torno del desarrollo de una teoría de la enunciación comienzan con el trabajo de Emile Benveniste

, célebre lingüista y pensador francés nacido en 1902 y fallecido en 1976. Sus estudios dan el primer impulso a esta teoría, al referirse a la enunciación como la puesta en funcionamiento de la lengua por un acto individual de habla; es decir, por un locutor que se apropia del aparato formal de la lengua para enunciar su posición a través de indicios específicos. Esta teoría incorpora al hablante, a la subjetividad del hablante, a los estudios del lenguaje. Partiendo de la crítica a la concepción instrumental del lenguaje, puede afirmarse que no es el hombre quien ha creado el lenguaje sino que, por el contrario, es el lenguaje el que ha fundado la especificidad de lo humano, posibilitando la definición misma de hombre. Para Benveniste, hay tres momentos en la producción de un mensaje: antes de la enunciación, donde la lengua “no es más que una posibilidad de la lengua”; el proceso mismo de la enunciación, que implica, entonces, poner en funcionamiento la lengua por un acto de utilización de la misma, y después de la enunciación, que sería la aparición de “una instancia de discurso”. Ésta sería la diferencia entre lengua, enunciación y discurso. (P. 83) Lo que la teoría de la enunciación deja claro, es: cuál es la relación entre la utilización del lenguaje y los elementos extralingüísticos que definen el sentido específico que adquiere un texto o discurso en su contexto de enunciación. De allí que el pronombre “yo” se sitúe en el corazón de esta teoría, ya que a su alrededor se sitúan las variables que han de definir el sentido del discurso. Tenemos, de esta forma, que “yo” establece al locutor y, en el mismo movimiento, al interlocutor del mensaje, “tú”. (o sea, los pronombres personales Yo y Tú). Otros pronombres, además de los personales, muestran la subjetividad en el lenguaje. Son los indicadores de la DEIXIS: demostrativos (este, ese, aquel) adverbios (aquí, allá, ahora), adjetivos, (pequeño, lejano, lindo, correcto) verbos (ir, venir, traer, volver) otras palabras como los términos de parentesco (madre, padre, primo) que organizan las relaciones espaciales y temporales, y las relaciones intersubjetivas, en torno del sujeto

Para recibir un contenido referencial preciso los pronombres personales exigen del receptor que tome en cuenta la situación de comunicación. La localización temporal Expresar el tiempo significa localizar un acontecimiento sobre el eje antes/después con respecto a un momento T tomado como referencia. adverbios. Pronombres Los pronombres personales (y los posesivos. arriba o abajo). presente y futuros. Son los indicadores de la deixis: demostrativos. b) los adverbios y locuciones adverbiales. a) las desinencias verbales. Los verbos que se distinguen en tiempos pasados. bajo la dependencia del “yo” que en aquélla se enuncia. este/ese/aquel. está orientado así (delante o detrás de mí. la localización temporal se lleva a cabo principalmente a partir del juego de las formas temporales d la conjugación verbal. Los deícticos tienen como rasgo común que se definen en la relación a la instancia de discurso en que son pronunciados. que organizan las relaciones espaciales y temporales en torno al „sujeto‟ tomado como punto de referencia. etc). d) adjetivos temporales. Otros indicios de la espacialidad son: a) aquí/ahí/allí. visible o invisible. los demostrativos ordenan el espacio a partir de un punto central que es „ego‟. Mercedes Marcilese detallamos lo anteriormente expuesto: Los deícticos Definidos como “clases de palabras cuyo sentido varía con la situación” Jespersen (1922) los deícticos son formas “vacías” cuya significación se realiza en el acto del discurso. etc. que amalgaman en su superficie un artículo definido más un pronombre personal en posición de complemento del nombre) son los más evidentes y mejor conocidos de los deícticos. Los demostrativos Al mostrar los objetos. c) preposiciones temporales. La localización espacial Los indicios numerosos de la ostensión (este. aquí. De un resumen de trabajo elaborado por la Prof. El presente coincide con el momento de la enunciación. . es decir.tomado como punto de referencia. En español. conocido o desconocido. términos que implican un gesto que designa el objeto al mismo tiempo que es pronunciada la instancia del término. En los términos que remiten a la temporalidad es muy claro. los adverbios y locuciones adverbiales. adjetivos. según categorías variables: el objeto está cerca o lejos de mí o de ti. El presente es propiamente la fuente del tiempo. lo hacen en relación a la situación actual del locutor.

O sea que aquí no se trata solamente de “acciones”. “lejano”. donde. Es la lengua “realizada” en un tiempo y espacio determinados: relato. No debemos confundir dos términos importantes en esta teoría: el enunciado y la enunciación. “papá” remite siempre al padre de Lo. Y tiene un sentido pasivo. A través del análisis de la enunciación. además. a. explicación. deberemos recurrir a la descripción de su enunciación. opiniones. d) a la derecha/ ala izquierda. todo texto siempre está presentado subjetivamente. obtenemos lo que en el texto o discurso produce indicaciones respecto de la actitud del sujeto hablante en relación con lo enunciado. no deícticos. De esta manera. Estamos aquí ante la dimensión de la acción lingüística. b. La enunciación es el proceso histórico que constituye su realización. como el sexo del hablante (ej. si no que. Lo mismo ocurre con los adjetivos “cercano”.  cuando está usado sin el determinante. punto de vista. etc. etc. cuando no esta expresado en el cotexto. c) delante de/ detrás de. es decir. Términos de parentesco Son términos relacionales. un decir es un hacer. que relata una experiencia o acontecimientos que refieren a sí mismo. Lo cual implica que este sujeto. X representa. El enunciado es el nivel de lo que se expresa explícitamente y es el objeto manifiesto del proceso de enunciación. Así. se refiere a un sujeto que tiene puntos de vista. el lugar en que se encuentra el hablante. a cargo de un hablante situado en un tiempo y un espacio concretos. se trata de que la enunciación refiere siempre a un hablante. Resulta conveniente recordarlos por lo siguiente:  en el caso mi/tu/su papá es el pronombre personal lo deíctico y no el término de parentesco. como Austin afirma. puesto que el . es el momento material donde se constituye su subjetividad. o texto. e) verbos de ir/venir. toda vez que se plantea el reconocimiento del significado de un enunciado.b) cerca (de x) / lejos (de x): no son fundamentalmente deícticas. el burushaski hablado en Pakistán.  hay algunas lenguas que sí hacen intervenir en las denominaciones de parentesco algún rasgo deíctico. etc.

ISSN: 1666-8367. La subjetividad para el autor es una virtualidad contenida en el lenguaje. Esta condición dialógica es inherente al lenguaje y su manifestación en la comunicación no es más que una consecuencia pragmática de su estructura interna. por ejemplo. donde el sujeto hablante cede su lugar a otro: se trata de la glosolalia. en el mismo movimiento construye también al otro. 2 . a su destinatario o interlocutor. Una aproximación a Giorgio Agamben” En Rev.“yo” establece al “tú”. donde el sujeto hablante cede su lugar a otro. como queda dicho. Pero el ser humano también es objeto de experiencias de desubjetivación. A través del relato siguiente. el ejercicio del lenguaje es siempre un acto transitivo. una experiencia lingüística donde se enfatiza una aporía de absoluta desubjetivación y “barbarización” de acontecimiento del lenguaje. la glosolalia radicaliza una experiencia desubjetivante que está implícita en todo acto de palabra. Estudios Interdisciplinarios sobre el Discurso. Texturas. Según Agamben2. Centro de Publicaciones de la Universidad Nacional del Litoral. Año 3. El sujeto del cual estamos hablando no preexiste ni se prolonga más allá del discurso. el concepto de „ego‟”. A. necesariamente. 1 Benveniste (1973) Hechim. Existe. El sujeto de la enunciación deja huellas de su presencia en el enunciado. “Es en y por el lenguaje como el hombre se constituye como sujeto: porque sólo el lenguaje funda en realidad. en su modalidad que es la de ser. en las formas generales y “vacías” que ofrece para su actualización en el discurso. 2003 “Sujeto. “La enunciación es este poner a funcionar la lengua por un acto individual de utilización (…) antes de la enunciación la lengua no es más que la posibilidad de la lengua (…)”. 1 Dicho en otras palabras: no es posible concebir al sujeto hablante sino como un locutor que dirige su discurso a otro: yo implica. en que quien habla lo hace sin saber lo que dice. Santa Fe. En este acto individual quien habla se introduce en su habla y esta presencia del locutor en el enunciado determina que cada instancia del discurso constituya un centro de referencia interno. sólo se constituye y colma en el marco de su actividad discursiva. lenguaje. hombre. M. Nº3. tú. es nuestra pretensión que se alcance una comprensión profunda de la teoría que nos ocupa.

en lo que hace a la significancia. EL SIGNO SE DEBE RECONOCER: percibir la identidad entre lo anterior y lo actual. Para delimitarlo. Benveniste. Es un modelo sin análogos. Universo del discurso Carga con el conjunto de los referentes. Un hiato separa estos dos órdenes. Es un modelo sin análogos. esquematizamos esta diferencia en el siguiente cuadro: La lengua significa de una manera específica y que no es suya sino de una manera que no reproduce ningún otro sistema. .EL SIGNO DEBE SER RECONOCIDO: ES O NO ES. Está investida de una doble significancia.En una Conferencia de Filosofía de la lengua francesa. E. Mundo de la enunciación. . no es una suma de signos lo que produce el sentido. La lengua combina dos modos distintos de significancia: MODO SEMIOTICO MODO SEMANTICO . constituye como unidad. A continuación. unidad es. el signo concebido globalmente el que se realiza y se divide en signos particulares: la palabra. El privilegio de la lengua es portar al mismo tiempo: . ES ÁRBOL. Material para la enunciación Independiente de toda referencia.la significancia de los signos . En 1969 vuelve a precisar esta diferencia4: “La lengua significa de una manera específica y que no es sino suya de una manera que no reproduce ningún otro sistema. en 1967. 1974. Problemas de lingüística general II.la significancia de los enunciados. . NO MÁRMOL. Para sí. E. por el contrario. es. 3 4 Benveniste.La semiótica designa el modo de significancia . pero.La semántica es el modo de significancia que es propio del signo lingüístico y que lo engendrado por el discurso. 1974 “Semiología de la lengua” Op.EL DISCURSO DEBE SER COMPRENDIDO EL DISCURSO SE DEBE: COMPRENDER: percibir la enunciado nuevo. Está investida de una doble significancia. pura alteridad para todo lo demás. Criterio de validez: . México S. Pueden verse dos caras. significación de un Ahora el mensaje no es una sucesión de unidades por identificar separadamente. XXI. el signo es pura identidad. La lengua combina dos modos distintos de significancia”. se compara con signos vecinos. Es lo que aquí llamará modo semiótico –dominio del signoy modo semántico –dominio del discurso. No hay continuidad entre el signo y el discurso. Cit. que conocemos con el nombre de “La forma y el sentido en el lenguaje”3 Benveniste da cuenta de dos órdenes radicalmente diferentes del lenguaje: los órdenes semiótico y semántico.

El enunciado es lo que en ese acto se dice. pp. 1979. se ocupa de las partículas llamadas deícticos o shifters.a los que más arriba nos hemos referido. especialmente el tratamiento de los pronombres. Para resumir lo dicho: La subjetividad es la capacidad del locutor de plantearse como “sujeto”. Lo característico de los deícticos. repetimos. Esta condición de diálogo es constitutiva de la persona. pues implica en reciprocidad que me torne tú en la alocución . ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- También retoma Agamben los trabajos de Benveniste que impulsan los estudios de la “teoría de la enunciación”.que son elementos indicativos de la enunciación y que permiten a los individuos apropiarse de la lengua para ponerla en funcionamiento. No empleo yo sino dirigiéndome a alguien. sino como la unidad psíquica que trasciende la totalidad de las experiencias vividas que reúne. La conciencia de sí no es posible más que si se experimenta por contraste. Es “ego” quien dice “ego”. . la diferencia entre el acto de enunciación y el texto del enunciado. que será en mi alocución un tú. separado de lo semántico por un hiato. La enunciación. Encontramos aquí el fundamento de la “subjetividad” que se determina por el estatuto lingüístico de la “persona”. sino que se definen porque remiten a la instancia de discurso que los contiene. no por el sentimiento que cada quien experimenta de ser él mismo. es que no tienen un significado léxico definible en términos de “realidades” exteriores al lenguaje. cada uno con su aparato conceptual. no es sino un reflejo). Yo significa „la persona que enuncia la presente instancia de discurso que contiene yo” (Benveniste I.El mundo del signo es cerrado. Recordemos. que cubren varios artículos de su Problemas de lingüística general. Se define. en la medida en que es posible considerarlo. decíamos. En un sentido más amplio. como lo es un signo nominal. (sentimiento que. La lengua comprende dos dominios distintos. 173) O sea que los hablantes se apropian del orden semiótico del lenguaje para realizar el pasaje al orden semántico por medio de los deícticos o shifters. “Yo puede ser definido únicamente en términos de „locución‟ y no en términos de objeto. es el “tener lugar” del discurso. Esta subjetividad no es más que la emergencia en el ser de una propiedad fundamental del lenguaje. en este punto. El hablante se reconoce en el acto de la enunciación y deja sus huellas en lo que se dice. y que asegura la permanencia de la conciencia.

Los propios términos de que aquí nos servimos. Benveniste considera en la pág.de aquél que por su lado se designa por yo. En los términos que remiten a la temporalidad esto se ve muy claramente. por el contrario. sino como formas lingüísticas. El yo no remite a un individuo. yo y tú. Dualidad que es ilegítimo y erróneo reducir a un solo término original. También es de este año el artículo “Performativo y constatativo” de Austin. De hecho. Está marcado tan profundamente por la expresión de la subjetividad. Por qué dice que el lenguaje funda la subjetividad. son complementarios y reversibles. Se llama enunciados de cumplimiento. presente y futuros. sea éste el yo. Única es la condición del hombre en el lenguaje. construido de otra suerte. lo hacen en relación a la situación actual del locutor. que preexistiría como totalidad al individuo y de donde éste apenas se desgajaría conforme adquiriese la conciencia de sí. muestran la subjetividad en el lenguaje. El artículo es de 1958. y cuyo locutor designa. donde hay . que debiera estar inscripto en su propia conciencia para abrirse paso entonces a la del prójimo. y da el ejemplo de “yo juro”. Así se desploman las viejas antinomias del yo y del otro. Hay sociedades donde se omite deliberadamente el uso de estos pronombres. del individuo y la sociedad. 185 a lo que Austin llama “actos de habla”. la sociedad. que uno se pregunta si. además de los personales. En ninguna lengua faltan los pronombres personales. sin embargo. Esta polaridad no implica simetría ni igualdad: ego tiene siempre una posición de trascendencia con respecto a tú. Búsquese un paralelo a esto. o bien sea. No se hallará. Otros pronombres. podría seguir funcionando y llamarse lenguaje. que indican la persona. se usan perífrasis o formas especiales. por una cuestión de cortesía. El presente coincide con el momento de la enunciación. las que sólo logran subrayar el valor de las formas evitadas. Los verbos que se distinguen en tiempos pasados. Cada locutor puede apropiarse de la lengua entera designándose como yo. Son los indicadores de la deixis. El yo se refiere exclusivamente al acto de discurso individual en que es pronunciado. Benveniste les llama “verbos que denotan por su sentido un acto individual de alcance social”. el lenguaje responde a ello en todas sus partes. no han de tomarse como figuras.

al decir: “Yo”. una descripción. Las consecuencias sociales y jurídicas de mi acto arrancan de la instancia de discurso que se produce. al mismo tiempo. La subjetividad se pone de relieve cuando uno reemplaza yo juro por él jura. La primera expresión es un acontecimiento. asumido por un sujeto o puesto fuera de la persona. un proceso de subjetivación y uno de desubjetivación. se encuentra con la pasión del significado que lo sostiene (recuerdos. o. sino que se realiza como efecto a causa de su enunciación. Ornicar?) . constituye un acto paradójico pues implica. Es decir.). El mismo verbo. “El retorno de las pasiones”. en el deíctico “yo”. una mera instancia de discurso. Contra la tradición que identifica la pasión con lo patológico (pathein connota dolor con desgracia. entonces. una vez que se ha despojado de toda realidad extralingüística y se ha constituido como sujeto de la enunciación. lo pático habla de la muerte y la locura) hay que decir. el sujeto se introduce en una lengua que está separada totalmente. etc. Germán. “ahora” el sujeto se ha despojado de su sustancialidad. dimensión irreductible a la sintaxis”. más bien. p. no realiza una operación autosuficiente. adquiere un valor diferente. Benveniste concluye que la lengua es la condición de intersubjetividad. La persona real y concreta debe abolirse. 2000. de la lengua al discurso. única que hace posible la comunicación lingüística. Para Agamben. para ser el sujeto de la enunciación y convertirse. a una situación en que siempre se le anticipa una potencia glosolálica sobre la que no tiene control ni ascendiente”. para dejarse definir sólo por la inscripción en la 5 “De esta manera. “Pero. “tú”. Sin embargo. Al apropiarse del aparato formal de la enunciación.un acto de lenguaje y no una descripción del mismo. por la acción significante de hablar. de la realidad referencial. el sujeto que habla no traduce estados mentales. ocurrencias. del discurso: no hay allí nada que le permita el pasaje al discurso. el paso del orden semiótico al orden semántico. descubre que no es tanto a una posibilidad de palabra a lo que ha tenido acceso. (Agamben. desubjetivarse. (García. en Rev. La enunciación se identifica con el acto mismo. cuanto a una imposibilidad de hablar. “esto”. con el psicoanálisis. En psicoanálisis se diría que decir algo es un acto que resulta irreductible a lo dicho5. que las pasiones hablan en la decisión de tomar la palabra y en las figuras que constituyen la dimensión semántica del lenguaje.122). por un hiato. la segunda.

en tanto que tiene una infancia. la constitución del poeta en un campo de experimentación del “yo”. el hombre. p. y para él no habría fractura entre lengua y habla. “Pero esto. dice Agamben. Ocurre que el hombre no se distingue de los animales por la lengua en general. “Imaginemos a un hombre que naciera ya provisto de lenguaje. quizá. sino por la escisión entre los órdenes semiótico y semántico.” (Agamben. es la lengua. Pero por eso mismo. En el discurso. Citando a Lévi-Strauss.6 En otro libro. la gran intuición de Voloshinov/Bajtín cuando desarrollan el concepto de la “palabra ajena”? De esto hablaba Barthes.2000. el lenguaje no sería algo preexistente de lo que deba apropiarse. y Benjamín. debe constituirse como sujeto del lenguaje. Agamben anota la cuestión de los heterónimos. . dirá que la infancia transforma la “pura lengua prebabélica” en discurso humano. Agamben dirá que la infancia es lo que instaura efectivamente en el lenguaje la escisión entre lengua y discurso que teorizaba Benveniste: cuestión fundamental y central del lenguaje humano que recién ahora empezamos a vislumbrar y “que sigue siendo la tarea esencial con que deberá cimentarse toda futura ciencia del lenguaje”. ni devenir histórico de la lengua. analiza a continuación esta operación de Pessoa que pone en juego a tres sujetos. 73). en tanto que no es hablante desde siempre. preso de una fascinación indudable. puesto que aquí no es posible hablar en sentido propio de sujeto. El que habla no es el hablante.instancia de discurso. (Agamben. para hablar. escinde esa lengua una y se define por ser aquél que. subjetivación y desubjetivación coinciden. 2001. un hombre que desde siempre fuese hablante.125) . acaso. debe decir „yo‟. ¿No es ésta. y no encontraría en ninguna parte una discontinuidad y una diferencia donde pudiera producirse algún tipo de historia”. El hombre entra en la lengua transformándola en discurso.a la palabra”. En cambio. cuando se refería al fascismo del lenguaje. la naturaleza en historia. significa ni más ni menos que una imposibilidad de hablar ha advenido –no se sabe cómo. la conciencia más pura de esta desubjetivación la constituye Pessoa. sería desde siempre naturaleza. p. 6 “…o más bien a tres diversas subjetivaciones-desubjetivaciones. el 8 de marzo de 1914 y. El autor nos recuerda el relato donde se describe la repentina asunción de la personalidad de Alberto Caeiro. En poesía. Para tal hombre sin infancia. Los animales están desde siempre en la lengua. cuando se declaraba poco seguro de que el lenguaje fuera totalmente humano. un hombre así estaría inmediatamente unido a su naturaleza.