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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 242

JÁMBLICO
SOBRE LOS MISTERIOS
EGIPCIOS
INTRODUCCIÓN, TRADUCCIÓN Y NOTAS DE
ENRIQUE ÁNGEL RAMOS JURADO
EDITORIAL GREDOS
Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GuA L.
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido
revisada por SILVIA LAMATA MEANA.
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1997.
Depósito Legal: M. 20753-1997.
ISBN 84-249-1870-3.
Impreso en España. Printed in Spain.
Gráficas Cóndor, S. A.
Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1997.
INTRODUCCIÓN
l. La obra: el problema del título, autoría, cronología y su
contexto histórico y filosófico
La obra que conocemos impropiamente, como veremos,
bajo el título de Sobre los misterios egipcios es una obra
clave en el ámbito del pensamiento antiguo de época impe-
rial sobre la que se ciernen no pocos interrogantes. En
efecto, el primero de ellos, es el del título. ¿Sobre los miste-
rios egipcios es el título apropiado para la obra? No. El au-
téntico título es Respuesta del maestro Abamón a la Carta
de Porfirio a Anebo y soluciones a las dificultades que ella
plantea
1
, de acuerdo con el Vallice/lanus F 20, datable ha-
cia 1460, y Marcianus graecus 244, anterior a 1458. El ina-
decuado título procede de 1497, cuando aparece en Venecia
una paráfrasis de la obra con el título De Mysteriis Aegyp-
tiorum, Chaldeorum, Assyriorum
2
a cargo de Marsilio Fici-
1
Cf. M. SICHERL, Die Handschriften, Ausgaben und Übersetzungen
von Jamblichos De mysteriis. Eine kritisch-historische Studie, Berlín,
1957' pág. 166.
2
Cf. R. MARCEL, Marsile Ficin. París, 1958, págs. 487-495; M. SI-
CHERL, «Druckmanuskripte der Platoniker-Uebersetzungen Marsilo Fici-
nos>>, Italia medioevale e umanistica 20 (1977), 323-329.
8 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
no, quien sigue una moda de egiptomanía de la época
3
, crean-
do una tradición que se evidencia ya en la primera traduc-
ción latina, la de Nicolás Scutellio en 1556
4
y en la editio
princeps de Thomas GaJe en 1678
5
, prosiguiendo este error
en las ediciones de Parthey en 1857
6
y la de É. des Places
en 1966
7
, sin mencionar las diversas traducciones de la obra
que con el tiempo se han realizado, defecto importante, pues,
aparte de no conservar el auténtico título, separa esta obra
de la Carta a Anebo de Porfirio, que la traducción manuscri-
ta mantenía unidas, en tanto que la que conocemos como So-
bre los misterios egipcios es una respuesta epistolar a las cues-
tiones planteadas por Porfirio en su Carta a Anebo.
Con el problema del título se alinea el problema de la
autoría, pues la obra, como se ve por el verdadero título, es
adjudicada «al maestro Abamón», nombre que no nos apa-
rece salvo en esta cita
8
, y que H. D. Saffrey
9
interpreta co-
mo compuesto de Ab y de Aman, «padre de Amón>>, esto
es, «padre de dios», transcripción en lenguaje popular del
griego pater · theou o theopát6r, expresión que designa al
teúrgo y bajo cuyo pseudónimo se escondería Jámblico,
mientras que Th. Hopfner
10
postulaba el significado de «CO-
3
El propio Aristóteles en el siglo xv1, en ocasiones, era leído «secun-
dum AegyptiOS)).
4
Iamblichus De Mysteriis Aegyptiorum, Roma, 1556.
5
Iamb/ichi Chalcidensis ex Coele-Syria de mysteriis liber, Oxford,
1678.
6
Iamblichus De Mysteriis liber, Berlín, 1857.
7
Jamb/ique Les mysteres d'Égypte, París, 1966.
8
T. HoPFNER, «Abammom>, Real-Encyclopiidie der klassichen Alter-
tumwissenschaft, Suppl. IV, 1924, cols. 1-7; P. DERCHAIN, «Pseudo-Jam-
blique ou Abamm6n?>>, Chronique d'Égypte 38 (! 963), 220-226.
9
«Abamon, pseudonyme de Jamblique>>, Recherches sur le néoplato-
nisme apres Plotin, París, 1990, págs. 95-107.
10
Art. cit., col. 3.
'
INTRODUCCION 9
razón de Amón» y A. R. Sodano
11
un personaje real, un
egipcio que pululaba por la escuela neoplatónica, deseoso
de aprender y confrontar sus propias ideas con las de otros
sabios y ansioso de llegar a un sincretismo entre las ideas de
la madre patria y las griegas, aunque la obra, según Soda-
no
12
, no sea directamente suya, sino de «un equipo de filó-
sofos» perteneciente a la escuela de Jámblico, siguiendo una
línea ya marcada por E. Zeller
13
, quien la atribuía a un dis-
cípulo del filósofo sirio.
¿Es obra de Jámblico o de su círculo? Hasta época mo-
derna nadie dudaba de la autoría de Jámblico sobre la obra.
En efecto, en los manuscritos anteriormente citados
1
\ ba-
sándose en Proclo, se atribuye la autoría a Jámblico, y en
otro pasaje, discutible para algunos autores como Sodano
15
,
del filósofo de Constantinopla
16
se alude a una opinión de
Jámblico sobre la materia, que es calco casi literal de esta
obra
17
, aparte de un pasaje de Damascio
18
, aducido porGa-
Je, que nos aporta una opinión de Jámblico que coincide con
Sobre los misterios egipcios
19
y de otro perteneciente a esta
misma obra
20
en el que Jámblico dice que «estas cuestiones
11
Giamblico, 1 misteri egiziani. Abammone Lettera a Porfirio, Milán,
1984, págs. 30-35.
12
o . ' 35
p. el/., pag. .
13
E. Z E L L E R ~ R . MoNDOLFO, La filosofia dei greci nel suo sviluppo
storico, Florencia, 1961, III 6, págs. 50-59.
14
En el margen inferior del f. 1' en M y al inicio del f. 1' de V.
15
Op. cit., págs. 12-13.
16
Comentario al Timeo l 386, 8-13 DIEHL.
17
VIII 3 (265, 6-10 PARTHEY).
18
Problemas y soluciones a los primeros principios I 292, 5-11 RUELLE.
19
1 19 (60, 6-10 PARTHEY).
20
Vl118 (271, 12-18 PARTHEY).
10 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
se tratan con mayor exactitud en el escrito Sobre los dio-
ses». pasaje en el que S. Fronte, en oposición a W. Scott,
piensa que Jámblico remite a una obra suya, perdida, del
mismo título, siguiendo la tradición de Th. GaJe y Rasche,
mientras que Th. Hopfner cree que se refiere a su Teología
Caldea.
Para los humanistas no había duda en el sentido de que
era de Jámblico. Así, el cardenal Bessarion, ya en 1468, po-
seedor del manuscrito M, escribía en el margen superior del
folio !': «de Jámblico el grande a la carta de Porfirio» y
bajo esta autoría figura en la traducción de Marsilio Ficino,
en la traducción latina de Nicolás Scutellio y en Lucas Hol-
tenio.
Fue Christian Meiners
21
quien puso en duda la tradi-
ción, siendo retomada la tesis en 1858 por Adolph von Har-
less
22
, encontrando eco nada menos que en la Philosophie
der Griechen de Zeller, con lo que alcanzó una máxima di-
fusión que llega hasta hoy día. Sin embargo, en 1911, Karl
Rasche
23
devolvió argumentativamente el texto a Jámbli-
co, tendencia mayoritaria en este siglo, aunque no dejen, en
ocasiones, de surgir voces discrepan tes
24
En líneas gene-
rales abogan por la autoría jambliquea, aparte de los cita-
dos anterionnente, Geffcken, Bidez, Kroll, Dodds, Rosan,
Friedl, Festugiere, Des Places, Saffrey, Dalsgaard Larsen y
Romano.
21
!udicium de libro qui De Mysteriis Aegyptiorum inscribitur et
famblicho plerumque vindicari so/et, Gotinga, 1781.
22
Das Buch van den iigyptischen Mysterien, Múnich, 1858.
23
De !amblicho libri qui inscribitur De mysteriis auctore, Münster,
1911.
24
S. FoRTE, «Sull'autenticitit del ·oe mysteriis' di Giamblicho>), Sicu-
lomm Gymnasium, n. s. 7 (1954), 234-255; A. R. SoDANO, op. cit .. págs.
34-36.

!NTRODUCC!ON 1 1
En cuanto a la datación de la obra Bent Dalsgaard Lar-
sen, en un trabajo que se considera clásico para el filósofo
de Calcis
25
, cree que «es dificil de deteuninar una fecha
precisa basándose en el contenido y el carácter general de la
obra: no se hace ninguna alusión directa a acontecimiento
histórico alguno y una pseudonimia es generalmente fuente
de problemas para la fijación de la fecha», pero, concluye,
pensando en que la carta de Porfirio se sitúa generalmente
durante la primera estancia de Porfirio en Roma en 263-268
y que Jámblico la conocería durante su estancia en la capital
del imperio en tomo al 270-280, que hay que «fijar la redac-
ción entre los años 280 y 300»
26
• Por su parte Jb. M. Dillon
27
la sitúa en el período juvenil, <<perhaps while Iamblichus
was already in contact with Porphyry»
28
, no muy posterior a
la Carta a Anebo, escrita ésta durante el período de relación
PI
. 29.
con otmo , mientras que, por su parte, P. Athanassiadi
30
dice que tanto la Carta a Anebo como La respuesta de Aba-
món hay que datar!as c. 300 o incluso después, teoría ya ade-
lantada por Angel o Raffaele Sodano
31
, quien sitúa la obra
de en tomo al 310. La línea tradicional (Th. Hopf-
ner, E. des Places, Hadot, Saffrey, Larsen, Romano) es si-
tuarla post 280, y en ello estamos de acuerdo, pero quizás
no sean descartables los primeros años del siglo IV d. C. Es
25
Jamblique de Cha/cis. Exégéte et philosophe, Aarhus, 1972, pág. 195.
26
Op. cit., pág. 196.
27
farnblichi Chalcidensis in Platonis Dialogas Commentariomm Frag-
menta, Leiden, 1973, págs. 18-25.
28
o . . 18
p. clf .. pag. .
29
<<iamblichus ofChalcis (240-325 A. D.)», Aufttieg und Niedergang
der romischen Welt 11, 36.2 (1987), 870-872.
30
«Drearns, Theurgy and Freelance Divination: The Testimony of
lambhchus», Journal of Roman Studies 83 (1993), 118, n. 30.
JI o . . 41
p. clf., pag. .
12 SODRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
importante la cuestión, pues en pocos años cambia palpa-
blemente la situación del Imperio para los posteriormente
denominados «paganos». Creemos que el agravamiento de
la situación de los sostenedores del kósmos tradicional tiene
mucho que ver con el tono y la composición de la obra de
Jámblico.
En efecto, el siglo m en el terreno religioso comenzó y
finalizó siendo oficialmente pagano, con fomento de las reli-
giones orientales, pero ya con una minoritaria y fuerte presen-
cia cristiana, que obligará al Estado a detenninadas medidas
protectoras, como el intento de poner coto al proselitismo
judío y cristiano por parte de Septimio Severo, la persecu-
ción de Decio o la de Valeriano. Desde el punto de vista de
los polemistas paganos, tendremos a fines de siglo el Con-
tra Christianos de Porfirio, que nos ha llegado fragmenta-
riamente, teorizador de la teología solar, cuyo máximo de-
fensor, a nivel político, será el emperador Aureliano, quien
trató de convertirla en religión oficial y cuyo antecedente fue
Heliogábalo.
Sin embargo, todas las medidas, de fuerza o intelectua-
les, anticristianas resultaron inútiles
32
• En 260 Galieno re-
voca los edictos de persecución y la Iglesia, hasta fines del
siglo m, se hará pragmática, aunque todavía su nivel intelec-
tual siga siendo mediocre, destacando figuras como Tertu-
liano, Minucio Félix, Cipriano u Orígenes, quien integra el
pensamiento cristiano en la cultura griega a través de la en-
señanza que le había brindado el neoplatónico y «pagano»
Amonio Sacas. Surgirá también el movimiento monástico
32
Cf. E. Á. RAMos JuRADO, «Poder, compromiso y marginación en el
neoplatonismo griego a fines del mundo antigum), en F. J. LoMAS, F. DE-
vis (cds.), De Constantino a Car/omagno, disidentes, heterodoxos, margi-
nados, Cádiz, 1992, págs. 57-75.
'
INTRODUCCION 13
(caso de S. Antonio Abad), repulsa de la Iglesia como insti-
tución, así como del mundo y de los paganos.
Un siglo problemático
3
3, por tanto, que, sin embargo,
llevará a sus coetáneos, tanto cristianos (Tertuliano, Oríge-
nes) como paganos (Dión Casio y Herodiano), a calificarlo
de tiempos de crisis pero todavía con esperanzas de recupe-
ración
34
.
En el siglo IV, en cambio, se producirá una cierta esta-
bilización, pasajera, pero ideológicamente habrá un cambio
radical: el Estado amanece pagano, con persecuciones anti-
cristianas (Diocleciano ), y anochecerá oficialmente cristiano
(Teodosio ), tras las horas centrales del día, que pueden ser
representadas por Constantino. 30 de abril de 311, Edicto de
Tolerancia en Nicomedia de Galerio; inicios del 313, el fa-
moso y discutido Edicto de Milán; 27 de febrero de 380,
Cunetas populos de Teodosio. Fechas claves en el paso del
Imperio pagano al Imperio cristiano.
En cuanto a la filosofia en la Antigüedad tardía, ésta por
excelencia es la neoplatónica, a la que podríamos dar las si-
. ' .
gmentes caractenslicas:
1) Es una filosofia ecléctica.

2) De orientación religiosa.
3) Hay un deseo de retomar a las fuentes de donde brotó
(Platón), de ahí el gran número de comentarios, que se nos
han conservado bien por el cálamo del autor o ex ore por los
apuntes de clase de un discípulo.
4) Se buscan constantemente autoridades, que se consi-
deran sagradas, como voces reveladas tiempo ha, que han
de dar su espaldarazo a las nuevas doctrinas.
33
Cf. J. FERNÁNDEZ U niÑA, La crisis del siglo Ili y el fin del mundo
antiguo, Madrid, 1982.
34
Cf. G. ALFÓLDY, «The crisis of the third century as seen by con-
temporaries>>, Greek, Roman and Byzantine Studies 15, 1 ( 1974), 89-111.
14 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
5) Se trata de hallar la «sinfonía», la concordancia entre
todas ellas (Platón, Aristóteles, Homero, Hesíodo, Orfeo y
Oráculos Ca/deos preferentemente), con la intención de ofre-
cer una sola voz, la de la cultura pagana, frente a la exclusi-
vista y revelada cristiana.
En efecto, se pensaba en una cultura sincrética, en una
cultura capaz de amalgamar los motivos que se encontraban
presentes en la tradición de los antepasados. Desde el punto
de vista de los herederos de Platón se trataba no sólo ya de
salvar a Platón sino de salvarlo junto con toda la cultura an-
tigua. Todos tenían que haber dicho una única verdad, capaz
de enfrentarse a la verdad cristiana. De ahí las típicas obras
neoplatónicas tituladas Sirifonías. Para los neoplatónicos la
tradición se centraba en dos ejes que debían, desde su pun-
to de vista, ser complementarios: la interpretación del lega-
do platónico, su maestro y guía espiritual, su voz encarnada
tiempo ha, en concordancia, a ser posible, con Aristóteles; y
el legado mítico, del que había que dar una interpretación
consistente que no contradijera el legado platónico. Se tra-
taba de aunar ambos legados y de tratar de innovar sin que-
brantar la armonía.
Rodolfo Mondolfo
35
titula el último apartado de su sín-
tesis de la historia del pensamiento antiguo con el siguiente
epígrafe, «El predominio del problema religioso». El alma,
su origen y destino, su salvación junto con el tema de lo
divino y la unión del hombre con Dios constituyen temas
dominantes en la última etapa del pensamiento griego a fi-
nes del Imperio.
El neoplatonismo, que durante siglos constituyó la filo-
sofia del paganismo declinante, aun con una base común, se
35
R. MoNoOLFO, El pensamiento antiguo. Historia de la filosofía
greco-romana. Buenos Aires, 1974', 11, pág. 314.
INTRODUCCIÓN 15
orientó de forma diversa según las escuelas: Roma, Atenas,
Alejandría, Pérgamo y Siria. Plotino y Porfirio, de la escue-
la de Roma, ceden el testigo a Jámblico, fundador de la es-
cuela siriaca (de la que es pieza clave la presente obra), esen-
cialmente teosófica y teúrgica. A ésta estuvo estrechamente
ligada la de Pérgamo, de la que fueron miembros el empera-
dor Juliano y Salustio, su prefecto. Jámblico fue seguido tam-
bién en más de un aspecto por la escuela de Atenas, pero
ésta asignó un papel más importante a la especulación me-
tafisica y comentó de fmma intensa a Platón y Aristóteles,
aparte de la poesía sagrada. Su máximo representante será
Proclo, precedido por Siriano y Teodoro de Asina. Fue ce-
rrada en tiempos de Damascio y Simplicio por Justiniano
(529). Con la escuela de Atenas se vincula la de Alejandría,
que también practicaba la exégesis platónica y aristotélica,
pero prefiere las investigaciones matemáticas y naturalistas:
Hipatia, Teón, Juan Filópono, Hermias, etc. No nos olvide-
mos tampoco de los neoplatónicos latinos; me refiero a Ga-
yo Mario Victorino, el maestro de S. Agustín, que se con-
virtió al cristianismo y se vio obligado, tras las medidas de
Juliano, a cerrar la escuela, a Vecio Agorio Pretextato y, fun-
damentalmente, a Ambrosio Macrobio Teodosio, quien, a
ejemplo de la Homerolatría y Hesiodolatría, realiza una Vir-
giliolatría, aparte de Calcidio, quien tradujo y comentó el
Timeo de Platón hasta 53 e, entre otros.
2. Jámblico de Calcis: vida y obras
La vida de Jámblico cubre la segunda mitad del siglo
m d. C. y en torno al primer cuarto del siglo IV, práctica-
mente coetáneo en el terreno cristiano de Eusebio, vinien-
do a morir aproximadamente en la época del concilio de Ni-
cea (325).
16 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
La verdad es que poco sabemos del filósofo de Calcis
36
Quien acuda a obras clásicas como la de Zeller-Mondolfo
37
o la de Dalsgaard Larsen
38
encontrará unas divergencias más
que notables. Los escasos testimonios de los autores anti-
guos, tipo Eunapio de Sardes, la Suda, Malalas, Juliano o
F ocio, son discutidos y analizados con visiones a veces
opuestas.
Nacido en la Siria meridional, en la Celesiria, en Calcis
concretamente, de familia noble y adinerada
39
, es más que
dudoso que perteneciera a la misma familia que su homó-
nimo el novelista. Según la Suda
40
, «vivió en la época del
emperador Constantino», falleciendo hacia el 325, según
Bidez y Dalsgaard Larsen
41
, hacia el 330, según Zeller y
Mau
42
, o bien en el 333, según Ruelle y Steinhart
43
En
cuanto a la fecha de su nacimiento AJan Cameron
44
la sitúa
hacia el 245 d. C., siendo, por tanto, unos diez años aproxi-
madamente más joven que Porfirio, quien viene a nacer en
36
Cf. la introducción a nuestra traducción de la Vida Pitagórica de
Jámblico (Madrid, Etnos, 1991, págs. 7-10).
37
La filosofia dei greci nel suo sviluppo storico, Florencia, 1961-
1967, III 6, págs. l-48.
38
Cf. n. 25.
39
Su nombre parece de origen árabe, cf. E. ScHÜRER, Geschichte des
jüdischen Volkes, 1, Leipzig, 1898-1902, pág. 234 y n. 25.
40
S. v.lamblichos.
41
J. Bll)EZ, «Le philosophe Jamblique et son école», Revue des Étu-
des Grecques 32 (1919), 29-40; B. DALSGAARD LARSEN, op. cit., pág. 42.
42
ZELLER-MONDOLFO, op. cit., pág. 3 n. 4; G. MAu, «Jamblichos»,
Real-Encyclopiidie der Klassischen Altertumwissenshaft IX, 1914, cols.
645-649.
43
C. A. RuELLE, «Jamblique», Grand encyclopédie, s. v., págs. 1194-
1195; K. H. A. STEINHARDT, <damblichos>>, Allgemein. Encykl. d. Wis-
senschaften und Künste, Sect. Il, Bd. XIV, 1837, págs. 273-283.
44
«The Date oflamblichus' Birth>>, Hermes 96 (1968), 374-376.
-
'
INTRODUCCION 17
el 234
45
Esto es, nace con un imperio en el que el poder
político, con la ayuda de los intelectuales, entre ellos los
neoplatónicos, mantiene el kósmos establecido, heredado,
sancionado por los dioses, y viene a morir bajo un reinado
que significa el ascenso imparable de un nuevo orden ideo-
lógico que pretende arrinconar y extirpar al antiguo. Jámbli-
co no pudo mantenerse al margen de este conflicto y aunque
su anticristianismo es menos «brillante», por los testimonios
conservados, que el de su maestro Porfirio, no fue menos
finne. Su triunfo, podríamos decir, será póstumo, cuando un
admirador
46
, Juliano, rodeado de fJJósofos neoplatónicos, se
haga con el poder, y trate de restaurar el antiguo orden.
Las mismas divergencias notamos en cuanto a sus luga-
res de residencia a lo largo de su vida y sobre sus maestros
y tipo de formación. En el primer aspecto Zeller piensa que
fue Siria el escenario de su actividad, residiendo allí salvo
cuando se ausentó para fonnarse con Anatolio y Porfirio. A
su tierra natal volveria Jámblico para abrir su propia escue-
la, primero en Apamea, «la ciudad amada de Jámblico» se-
gún Libanio
47
, y posterionnente en Dafne
48
. Por el contrario,
Ruelle piensa que fue en Alejandría donde Jámblico pasó la
mayor parte de su vida. Son, como se ve, dos posturas ex-
tremas y antitéticas, porque además presupone un problema
esencial en el caso de Jámblico, la formación o no en la es-
cuela alejandrina. Dalsgaard Larsen
49
opina por su parte,
45
Cf. R. 8EUTLER, <<Porphyrios 21>>, Real-Encyclopiidie der klassis-
chen Altertumwissenschaft XXII l, 1953, col. 276.
46
R. E. WtTT, «larnblichus as a foreunner of Juliam), De Jamblique a
Proc/us, Foundation Hardt XXI, Ginebra, 1975, págs. 35-64.
47
Cartas 1389, t. XI, pág. 431,13 FóRSTER.
48
ZELLER (op. cit., pág. 736 n. 3) sitúa su escuela en su ciudad natal,
Calcis.
''o · · 40 'P· cll .. pag. .
18 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
basándose en Eunapio, que vivió en Siria, donde abrió una
escuela, que Malalas sitúa en Dafne
50
, donde Jámblico se
estableció y enseñó, en tiempos del emperador Galerio (293-
31 O d. C.), «hasta su muerte». En esta escuela, según Eu-
napio
51
, se fonnaron numerosos discípulos, provenientes de
todas las latitudes, que se dispersaron tras la muerte del maes-
tro sz.
En cuanto a su estancia con Porfirio, increíblemente tam-
poco hay unanimidad. Hay estudiosos como Mau que, ba-
sándose en las divergencias evidentes entre Porfirio y Jám-
blico (tema del alma, plegaria, demiurgo, estilo, etc.), ponen
en duda que el filósofo de Calcis haya sido discípulo de
Porfirio. Sin embargo las fuentes y la mayoría de los estu-
diosos están por la filiación educativa Porfirio-Jámblico in-
cluso con sus divergencias. Tanto la Suda como Eunapio o
Estobeo tienen clara la relación. Salvo Ruelle, que piensa
que el contacto entre ambos filósofos se produjo en Alejan-
dría, la mayoría de los estudiosos, entre ellos Zeller-Mon-
dolfo, Dalsgaard Larsen o H. D. Saffrey, por el contrario,
creen con toda razón que la relación maestro-discípulo se
produjo en Roma, donde tenía su centro de enseñanza el
discípulo de Plotino. Aunque la relación entre ambos parece
que al principio fue cordial, hasta el punto de que Porfirio le
dedicó su tratado Sobre el conócete a ti mismo, y un hijo de
Jámblico, Arístón, casó con una oyente de Plotino, Anfi-
clea, sin embargo posteriormente parece no haber sido muy
armoniosa. Respecto a la fecha de este encuentro Zeller y
50
Sobre el tema de Jámblico en Dafne, cf. J. V ANDERSPOEL, «lambli-
chus at Daphne>>, Greek. Roman and Byzantine Studies 29, 1 (1988), 83-86.
51
Vida de filósofos y sofistas VI 2, 1 ÜIANGRANDE.
52
Cf. J. BmEz, «Le philosophe Jarnblique et son école», Revue des
Études Grecques 32 ( 1919), 29-40.

INTRODUCCION 19
Dalsgaard Larsen la sitúan tras la estancia de Porfirio en
Sicilia, esto es, después del270
53
, siendo breve según el úl-
timo autor mencionado. Por su parte J. A. Philip
54
sostiene
que Jámblico estuvo en Roma en tomo al 280-290. Según
Ruelle
55
fue Anatolio quien lo envió junto a Porfirio.
Respecto al supuesto alejandrinismo de Jámblico la cla-
ve está en saber si el Anatolio que citan las fuentes como un
maestro de Jámblico fue el que sería obispo de Laodicea o,
como cree Zeller, otro prácticamente desconocido, con el
que entraría en contacto Jámblico mientras Porfirio estaba
en Sicilia. Praechter, Dalsgaard Larsen, Martano, Philip,
etc., se inclinan por el obispo de Laodicea. Por lo tanto, para
un autor como Dalsgaard Larsen «la fonnación de Jámblico
es esencialmente alejandrina e influenciada por Anatolio»
56
,
influencia que se evidenciaría en la atracción del filósofo de
Calcis por temas como el pitagorismo, aristotelismo, sinfo-
nía entre Platón y Aristóteles, los caldeos, etc.
En cuanto a sus obras, pocas se han conservado y es im-
posible relacionarlas cronológicamente. Tenemos noticias,
apenas textos completos y muchos fragmentos, de su Co-
lección de doctrinas pitagóricas
57
, de la que usual e im-
propiamente se conoce como Sobre los misterios egipcios,
53
H. D. SAFFREY («Abammnon, Pseudonyme de Jamblique>>, Recher-
ches sur le néoplatonisme apres Plotin, pág. 98) ofrece como fecha la dé-
cada 275-285.
54
«The Biographical Tradition-Pythagoras>>, Transactions and Proceed-
ings of the American Philological Association 90 (1959), 185-194.
55
Art. cit., 1194.
56
o . . 39
'P· cll., pag. .
57
Comprendía, aparte de Vida Pitagórica, Protréptico, Sobre la teoría
general de las matemáticas y la Introducción a la aritmética de Nicóma-
co, tratados sobre la ciencia aritmética desde el punto de vista fisico, ético
y teológico, además de opúsculos sobre geometría, música y los cuerpos
celestes entre los pitagóricos.
20 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
que es la única de Jámblico transmitida íntegramente, Sobre
el alma, Cartas, comentarios sobre Aristóteles (Categorías
y Analíticos primeros, con seguridad, y probablemente So-
bre la Interpretación, Del cielo, Física), comentarios sobre
Platón (Alcibíades !, Fedón, Fedro, Timeo, Parménides),
Teología Caldea, Sobre los dioses, Sobre la apreciación
oratoria, Contra Numenio y Amelio, Vida de Alipio, Sobre
las estatuas, Sobre los símbolos, Sobre la migración del al-
ma y Teología platónica. También le atribuye Zeller un muy
discutible comentario a los poemas órficos.
Aunque no se pueden secuenciar objetivamente estas
obras, Jh. M. Dillon
58
distingue tres períodos en la produc-
ción del autor. Uno «pitagórico-hennético)), anterior al con-
tacto con Porfirio (c. 280 d. C.), donde entraria Sobre los
misterios egipcios; otro «porfiriano-platónico)) (280-305),
donde encontramos la Colección de doctrinas pitagóricas y
los comentarios platónicos y aristotélicos; y un «último pe-
ríodo)) (305-325) con obras como Sobre los dioses, Sobre
los símbolos, Teología platónica, etc. Esta clasificación es
muy discutible y basada, generalmente, en criterios a priori.
Como dice B. Dalsgaard Larsen
59
, al igual que el perío-
do de historia de la filosofia que va de Jámblico a Proclo ha
sido visto como un período decadente, pleno de supersticio-
nes y sutilezas, o bien como un período auténticamente filo-
sófico con aportaciones valiosas, del mismo modo a Jámbli-
co unos lo consideran como un teúrgo, fanático y crédulo,
sin originalidad alguna, y otros como un verdadero filósofo
y exégeta valioso. Esto es, o se le ha visto tradicionalmente
como el modelo de las creencias religiosas que invaden y
corrompen la filosofia griega pagana y «responsable)), por
58
Op. cit., págs. 18-25.
59
«La place de Jamblique dans la philosopohie antique tardive», De
Jarnblique a Proclus, págs. 1-34.
INTRODUCCIÓN 21
tanto, de la incidencia de elementos irracionales en la filo-
sofia neoplatónica de la antigüedad tardía, y aquí entraria el
conocido como Sobre los misterios egipcios, o bien se le ha
comprendido como pensador serio, sin connotaciones nega-
tivas, como simple ejemplo de una época y unas tendencias,
que serán las que triunfen hasta el cierre de la Academia en
Atenas, perspectiva asumida desde hace poco más de dos
décadas
60
• Nosotros nos alineamos con esta última orienta-
ción
61

3. Ocasión y contenido de «Sobre los misterios egipcios»
La obra de Jámblico es una obra marcada por un hecho
concreto: es respuesta, bajo el pseudónimo de Abamón, al
escrito que Porfirio dirigió al escriba egipcio Anebo, en el
que expresaba una serie de dudas y cuestiones relativas al
campo de la religión
62
Por tanto, la obra de Jámblico no
puede ser entendida sin tener en mente la obra de Porfirio,
en tanto que es éste, con su carta a Anebo, el que marca ge-
neralmente el plan de la obra y su discurrir en el caso del
filósofo de Calcis. La carta de Porfirio a Anebo se ha perdi-
do, pero en gran medida ha podido ser reconstruida
63
mer-

ced a la respuesta de Jámblico, que introduce citas literales,
6
° Cf. H. J. BLUMENTHAL, E. G. CLARK, «lntroduction: Iamblichus in
1990>>, en H. J. BLVMENTHAL, E. G. CLARK (eds.), The Divine Iambli-
chus, Philosopher and Man ofGods, Londres, 1993, págs. 14.
61
Cf. nuestros trabajos: Lo platónico en el siglo V d. C.: Proclo, Sevi-
lla, 1981; «Jámblico de Calcis y el género biográfico», Habis 22 (1991 ),
283-295; «Rasgos jambliqueos en la biografia de Pitágoraso>, Exce1pta
Phi/ologica 1 2 (1991 ), 699-703; introducción a nuestra traducción con
notas de Jámblico. Vida Pitagórica, Madrid, 1991.
62
Cf. B. DALSGAARD LARSEN, op. cit., págs. 148-150.
63
Cf. A. R. SoiJANO (ed.), Porfirio, Lettera ad Anebo, Nápoles, 1958.
22 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
y a los testimonios de Eusebio, Teodoreto, Cirilo y Agustín
de Hipona.
Hasta la fecha, temáticamente, se ha respetado la di vi-
sión en diez libros o secciones temáticas de Gale en su edi-
tio princeps
64
:
I. Los dioses y lo divino en general.
II. Dérnones y héroes, sus manifestaciones.
III. La rnántica.
IV. De la influencia de los dioses, etc.
V. Sacrificio y plegaria.
VI. Prescripciones religiosas y actos rituales.
VII. La teología egipcia simbólica.
VIII. La causa primera, la astrología y la voluntad libre
según la teología egipcia.
IX. El dernon protector del hombre.
X. La felicidad.
De estas diez secciones o libros, los correspondientes a
II, III, V, VII, IX y X están plenamente delimitados temáti-
camente, mientras que los restantes tienen una estructura y
exposición más cornplejas
65

Temáticamente la obra se desarrolla del siguiente mo-
do
66
El libro I, tras hacer una apelación a la sabiduría cal-
deo-egipcia ( caps. 1-2), trata, en líneas generales, las si-
guientes cuestiones: el conocimiento de los seres superiores
(dioses, dérnones, héroes, almas puras, cap. 3); sus propie-
dades (cap. 4); la esencia del bien en los diversos géneros
superiores (cap. 5); las cualidades de los dioses, del alma y
64
TH. HoPFNER (Ueber die Geheimlehren von Jamblichos, Leipzig,
1922) reduce las diez secciones a nueve.
65
Cf. B. DALSGAARD LARSEN, op. cit., pág. 149.
66
Cf. É. oEs PLACES, op. cit., págs. 8-12; A. R. SooANO, op. cit.,
págs. 475-481.
INTRODUCCIÓN 23
de las esencias intermedias (cap. 6); el intelecto en los dio-
ses y el alma (cap. 7); rechazo a que la asignación a cuerpos
diversos sea un elemento distintivo de las especies superio-
res (cap. 8); la distribución cósmica de los seres superiores
y que todo está lleno de dioses y la divinidad ilumina desde
fuera (cap. 9); pasibilidad e impasibilidad (cap. lO); la ver-
dadera teúrgia (cap. 11 ); lo divino escapa a los encantamien-
tos, a las pasiones, a la violencia (caps. 12-14 y 21); dife-
rencias entre dioses y dérnones y que la plegaria se justifica
si se dirige a los intelectos puros (cap. 15); la incorporeidad
de los dioses no se opone a la divinidad de los cuerpos ce-
lestes y la visibilidad de éstos no los hace inferiores a los
dérnones ( caps. 16-17, 19-20) y la alteridad corno principio
del mal (cap. 18).
El libro II establece entre los dioses una gradación. Tras
los dioses propiamente dichos vienen los arcángeles y los
ángeles, luego los dérnones, los héroes, los arcontes del
cosmos o de la materia, y las almas. Los dérnones, cuya
naturaleza y actividades ocupan los capítulos 1-2, sirven de
referencia para la descripción de las otras clases, ya se trate
de apariciones (cap. 3), propiedades (cap. 4), poder catár-
quico (cap. 5), dones aportados por las apariciones ( caps. 6
y 9), rango de los seres contemplados (cap. 7), la luz (cap.
8), las apariciones vanas y engañosas, los fantasmas (cap. 10),
filosofía teorética y teúrgia, y, por último, los símbolos co-
rno elemento de unión entre el teúrgo y Dios (cap. 11 ).
El libro III es el de la rnántica. Tras establecer que la
verdadera rnántica viene de los dioses (cap. 1 ), se analizan
los siguientes puntos: la onirornántica ( caps. 2-3); el entu-
siasmo rnántico ( caps. 4-1 O); la rnántica oracular ( caps. 11-
12); la rnántica privada, especialmente fotagogia y rnántica
por caracteres (caps. 13-14); la rnántica a partir de la téchne
humana: extispicina, omitornancia, astrología ( caps. 15-16);
24 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
la generosidad de los dioses se manifiesta en la mántica
(cap. 17); los seres superiores como actores en la mántica con
resultados acordes a quienes intervienen (cap. 18); justifi-
cación de esta intervención ( caps. 19-21) y respuesta a di-
ficultades (caps. 22-24); las dos clases de éxtasis (cap. 25);
la auténtica adivinación divina y la conjetura de las cien-
cias náuticas y médicas (cap. 26); la verdadera adivinación
como proveniente de los dioses (cap. 27); la fabricación de
imágenes como no creación demiúrgica ni divina, sino co-
mo vanos simulacros ( caps. 28-29) y algo no demónico
(cap. 30); la verdadera adivinación como no procedente de
espíritus mendaces y sus felices efectos sobre el teúrgo
(cap. 31).
El libro IV plantea cuestiones diversas: ¿pueden los dio-
ses recibir órdenes? ( caps. 1-2); ¿es preciso suprimir las
plegarias en las evocaciones? (cap. 3); justicia divina y jus-
ticia humana ( caps. 4-5); origen y causa del mal ( caps. 6-8);
los dioses como no culpables ( caps. 10-11 ); la acción de los
poderes cósmicos sobre los universales y particulares (cap.
9); tensión y deseo de la naturaleza (caps. 12-13).
El libro V es el de los sacrificios: los dioses no son pa-
rangonables a los hombres ( caps. 1-3); los sacrificios no son
inconciliables con la abstinencia de lo que ha tenido vida
(cap. 4); su eficacia (caps. 5-7); creencia egipcia sobre la
causalidad sacrificial (cap. 8); causa del sacrificio perfecto:
la simpatía teúrgica (cap. 9); los seres superiores no tienen
necesidad de sacrificios para su subsistencia ( caps. 10-11 );
el fuego destruye la materia sacrificial (cap. 12) y conviene
en particular a los dioses materiales (caps. 13-14); la con-
dición humana implica un doble culto, entre ellos el mate-
rial ( caps. 15-17); otra división de los sacrificios: según las
tres vidas, fisica, intelectual y mixta ( caps. 18-19) o según
que la participación sea hipercósmica o cósmica (cap. 20);
'
INTRODUCCIÓN 25
necesidad cultual de honrar a todos los dioses ( caps. 21-23);
los animales sagrados y el hombre sagrado (cap. 24); el rito
digno de los dioses que presiden los sacrificios (cap. 25) y
el papel de la plegaria (cap. 26).
El libro VI establece en primer lugar la cuestión de la
pureza necesaria al sacrificante: ¿puede tocar el cuerpo de
animales muertos? ( caps. 1-2), prosiguiendo con el contacto
de los démones con los animales sagrados en la adivinación
(cap. 3), que el alma de los animales sagrados contribuye a
la adivinación y la imperfección de esta adivinación (cap.
4), y, por último, que las amenazas que acompañan a los sa-
crificios no son proferidas contra los dioses sino contra los
démones ( caps. 5-7).
El libro VII trata la mistagogia simbólica de los egip-
cios: el limo, el loto, la barca del sol ( caps. 1-2), el zodiaco
(cap. 3), los nombres aparentemente desprovistos de sentido
y la superioridad de los nombres bárbaros ( caps. 4-5).
El libro VIII expone a grandes rasgos la teología egip-
cia: la causa primera (cap. 1 ); primer sistema metafisico
egipcio (cap. 2); segundo y tercer sistema metafisico egip-
cio (cap. 3); la astrología hennética ( caps. 4-5); astrología y
fatalidad ( caps. 6-8).
El libro IX aborda el tema del demon personal ( caps. 1-
2), al que intenta conciliar con la fatalidad (caps. 3-7), carac-
terizándolo como único ( caps. 8-9) y finalizando con el ran-
go conveniente que hay que asignar a los démones (cap. 1 0).
El libro X define la felicidad, que es el fin del hombre,
como la unión con los dioses (cap. 1), lo cual pennite la teúr-
gia (caps. 2-3), especialmente por la mántica, así como libe-
rarse de las trabas de la fatalidad ( caps. 4-5). Ahí reside el
término de la ascensión hierática (cap. 6), que desemboca
en el Bien en sí (cap. 7), concluyendo la obra con una ple-
garia final (cap. 8).
26 SOBRE LOS MIS1!ERIOS EGIPCIOS
4. Género, estilo y método
Teniendo siempre ¡presente que la obra es una respuesta
a la carta de Porfirio, el género literario
67
es el de los zetJ-
mata, de las aporías y de las soluciones, con larga tradición
en el ámbito filosófico desde época clásica y que prosigue
con Plutarco, Plotino y Porfirio hasta llegar a Jámblico. El
estilo es en ocasiones algo oscuro, con :períodos sintácticos
incompletos, repeticiones y braquilogías; abundan los sinó-
nimos y los términos especializados y cargados de sentido.
Aunque la comprensión del texto pueda parecer a veces di-
ficil, hay que tener .. en cuenta que Jámhlico de Calcis es más
filósofo que escritor.
El método
68
utilizado para este tratado de contenido re-
ligioso es el filosófico de distinción de géneros, de diaíresis
y synagóge, .de la posibilidad de abordar las cuestiones des-
de diferentes puntos de vista, de la distinción entre lo general
y lo particular, de la explicación etiológica, de la compren-
sión a través de la arcM, de la argumentación hipotética, de
la interpretación, de los problemas y soluciones.
5. Paralelos y fuentes
Abordaremos aquí 1a cuestión de los paralelos y fuentes
de la obra
69
, comenzando por las citas literales. El filósofo de
Calcis cita cuatro fragmentos de Heráclito
70
y .a!gamas ex-
67
Cf. A.;R. ·SooANO, op. cit .. págs. 38-39.
68
Cf. B. DALSGAARD LARSEN, op. cit., págs. 165-176.
69
Cf. É. DES PLACES, op. cit .. págs. ll-14; B. DALSGAARD LARSEN,
op. cit .. págs. 157-165.
70
B 68, 69, 92, 93.

INTRODUCCION 27
presiones platónicas
71
, pero Plotino, aun siendo utilizado,
no es citado literalmente, al contrario que Porfirio. El caso
de este último es lógico, en tanto que la Carta a Anebo es el
punto de partida de la obra de Jámblico, hasta el extremo de
que, como hemos dicho, Jámblico es la fuente principal para
la reconstrucción de la obra perdida del filósofo de Tiro.
En cuanto a la tradición egipcia dice Jámblico al co-
mienzo de su obra
72
: «En absoluto sería decoroso que Pitá-
goras, Platón, Demómto, Eudoxo y muchos. otros entre los
antiguos griegos hayan obtenido la enseñanza conveniente
merced a las inscripciones sagradas
73
de su época, y tú,
contemporáneo nuestro y con la misma intención que aque-
llos famosos hombres, no aciertes en la guía otorgada. per
los maestros actualmente vivos y llamados maestros públi-

cos». Esta es la perspectiva concreta en que Jámblico quiere
situar su obra, Oriente, la sabiduría egipcia en primer lugar,
como fuente y luz para las cuestiones filosófico-religiosas.
Wemer Jaeger en su clásiea obra sobre Aristóteles
74
, al
referirse a Eudoxo de Cnido, corno reflejo del interés de la
Academia por Oriente, se quejaba de que esta vertiente es
de «una gran significación, no reconocida en modo alguno
suficientemente», y elltiJ es, hasta cierto punto, verdadero. La
filosofia griega, desde el punto de vista de los propios hele-
nos, era vista, salvo excepciones, como manante de Oriente,
y ejemplos, con más o menos bases reales, con reflejo en
sus biografias en el caso de personalidades individuales, se-
·
71
República VI 509b9; Fedro 229e5, 246a6, b7-8; Filebo 55c7-8; Ti-
meo 30a3; Banquete 21 Oa3-4.
72
Cf. 1 l.
73
Según lectura de VM' seguida por É. nes PLACES, PARTHEY. SoDA-
NO (op. cit .. pág. 240, n. 9) lee hierogrammaté6n, <<escribas sagradoS>>.
74
Aristóteles, bases para la historia de su desarrollo intelectual, Mé-
xico-Madrid-Buenos Aires, 1983 (Berlín, 1923), pág. 154.
28 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
rían Pitágoras, Platón, Eudoxo de Cnido, Aristóteles, Deme-
trio Falereo, Clearco, la ciudad de Alejandría, como foco
sincrético entre Oriente y Occidente, platonismo medio y
neoplatonismo. En Oriente la luz, en Occidente las tinieblas,
fisica y culturalmente hablando. Y todos sabemos que tam-
bién en el ámbito mítico y religioso la influencia oriental
fue progresivamente en aumento confoune nos vamos aden-
trando en época helenística e imperial y resulta ocioso, cree-
mos, extendemos al respecto.
En el caso del neoplatonismo, no nos olvidemos de ello,
sus principales cabezas hasta llegar a Jámblico proceden de
la zona de la luz, Egipto (Plotino) y Fenicia (Porfirio), pero
desarrollan su actividad en Roma y son íntimamente grie-
gos, y, aun procediendo de zona oriental, ponen cierto freno
a la orientalización, en el sentido de un reforzamiento de
esta tendencia de la filosofia griega. Jámblico también nace-
rá en la misma zona, se formará entre ella y Roma, pero su
helenismo, indudable, se tiñe más de orientalismo.
Que nuestro escrito tiene relaciones con la tradición y
religión egipcia es indudable y Jámblico, como hemos visto,
Jo expresa ya desde el principio, y el libro VII es buena
muestra de ello. Pero es llamativo que no aborde Jos gran-
des misterios egipcios a la manera de Plutarco, por ejemplo.
En cuanto a la tradición cristiana y judía, pensamos que Jos
puntos de contacto que se han establecido son de tipo gene-
ral, de ambiente de la época, sin que se deba ir más allá
75
.
Respecto a la tradición hermética, desde el punto de vista
de la materia, el paralelo es evidente, presentándose nuestro
sacerdote como conocedor y acatador de Jos escritos heuné-
ticos, así como tampoco resultan ajenos Jos Oráculos Ca/deos,
en Jos que se apoya Jámblico a Jo largo de toda su obra, co-
75
Cf. B. DALSGAARD LARSEN, op. cit .. págs. 160-162.
INTRODUCCIÓN 29
mo demostró Friedrich Cremer
76
• Los Oráculos Ca/deos ha-
cen su entrada en la filosofia neoplatónica con Porfirio, pero
adquiere, junto con la teúrgia, una posición privilegiada en
manos de Jámblico. Nuestra obra es una buena muestra de
la entrada de estos elementos situados más allá de la razón
en la filosofia griega tardía. Es una sabia combinación de
platonismo, teología caldea y egipcia fundamentalmente.
6. Influencia de la obra
La obra de Jámblico ha marcado particularmente a Ju-
liano, Salustio, Siriano, Proclo, Heunias, Damascio y Sim-
plicio y vuelve,. de la mano de Platón, en el Renacimiento
italiano de los siglos xv y XVI
77
.
En el poder, Juliano se hizo acompañar de neoplatóni-
cos. En su círculo estaba su admirado Máximo
78
, con quien
había entrado en contacto merced a otro neoplatónico que
conoció en Pérgamo, Edesio, y a quien convenció para que se
trasladara a Constantinopla junto a él. También tenía a su
lado al neoplatónico Prisco
79
y a su prefecto, de las Galias u
Oriente, que de las dos hipótesis hay
80
, Salustio, el autor del
76
Die chaldiiischen Orakel und Jamblich de mysteriis. Meisenheim
am Glan, 1969.
77
Cf. É. DES PLACES, op. cit .• págs. 21-28.
78
JuLIANO, Cartas 89 Bmez; E uN APIO, Vida de filósofos y sofistas 7,
3, 6 SS. G!ANGRANDE; AMIANO MARCELINO XXV 3, 23.
79
EuNAPIO, Vida de filósofos y sofistas 7 4, 3 ss. GIANGRANoe;
AMIANO MARCELINO XXV 3, 23.
80
Prefecto de las Galias según Fabricio, Cumont, Mullach, Zeller,
Étienne, Jones-Martindale-Morris, Fontaine, Desnier. Prefecto de Oriente
según Rochefort, Seeck, Browning, Rinaldi, Bowersock, Athanassiadi-
Fowden. Para toda esta cuestión, cf. la introducción a nuestra traducción
de Sobre los Dioses y el Mundo de SALUSTIO (PsEUDO-PLUTARCO, Sobre
la Vida y Poesía de Homero; PoRFIRIO, El Antro de las Ninfas de la Odi-
30 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
catecismo neoplatónico, con huellas jambliqueas, Sobre los
Dioses y el Mundo, escrito entre el 22 de marzo y el 16 ju-
nio del 362 a impulsos de Juliano como apoyo a su política,
obra en la que se nos muestra lo que un buen pagano debe
creer y que se convirtió en el catecismo oficial de la religión
renovada. El mismo Juliano tenía en la máxima estima a
Jámblico, a quien situaba al nivel de Platón, y se declaraba
en parentesco espiritual con Pitágoras, Platón y el filósofo
de Calcis
81

En cuanto a Salustio, como reconoce Arthur Darby Nock
82
,
tras un minucioso análisis, «es un adepto al neoplatonismo
en la forma que le dio Jámblico». Pero es sin duda en Proclo en
quien, entre los neoplatónicos, más impronta dejó Jámbli-
co
83
, siendo introducido en él por su maestro Siriano, en cu-
yo Comentario a la Metafisica se ha estudiado el peso del
filósofo de Calcis
84
• El escolio preliminar que encabeza So-
bre los misterios egipcios es precisamente de Proclo. Los
demás neoplatónicos de fines del mundo antiguo tendrán
también la huella de Jámblico: Hennias, Darnascio y Sim-
plicio. Posterionnente el filósofo de Calcis se mantendrá la-
tente siendo redescubierto en el Renacimiento italiano de

los siglos xv y XVI, a partir de la traducción de la obra por
Marsilio Ficino.
sea; SALUSTIO, Sobre las Dioses y el Mundo, B. C. G., 133, Madrid, Gre-
dos, 1989, págs. 255-266).
81
Cartas 12; Contra Jos cínicos ignorantes 188b; Discurso sobre He-
lios rey 146a.
82
Sa/Justius. Concerning the Gods and the Universe, Cambridge Uni-
versity Press, 1926 (Hildesheim, 1966), pág. XCVII.
83
E. Á. RAMos JuRADo, op. cit., págs. 198-200.
84
L. CARDULLO, «Giamb1ico nel 'Commentario alla Metafisica' di
Siriano», The Divine lamb/ichus. Philosopher and Man of Gods, págs.
173-200.
'
INTRODUCCION 31
7. Transmisión del texto, ediciones y traducciones. Nuestra
traducción
Existe una monografia específica dedicada a la transmi-
sión del texto, la de M. Sicheri
8
S, a la que remitimos para
mayor detalle, aparte de las publicaciones de Angelo Ra-
ffaele Sodano
86
. Tradicionalmente sólo se han utilizado
como ejes dos manuscritos
87
: V (Vallicellanus F 20) y M
(Marcianus graecus 244 ), el primero datable hacia 1460 y
el segundo anterior a 1458.
La editio princeps corresponde a Thomas Gale en 1678
88
,
a la que seguirían las ediciones de Gustavo Parthey en
1857
89
y ladeÉ. desPlaces en 1966
90
, siendo esta última el
texto base que seguimos, aunque confrontándolo esencial-
mente con las lecturas críticas de A. R. Sodano, dotando a
nuestra versión de las notas correspondientes en los pasajes
problemáticos. En el campo de las traducciones aparecen ló-
gicamente en primer lugar las versiones latinas, como son
las de Marsilio Ficino con el título De Mysteriis Aegyptio-
85
Die Handschriften, Ausgaben und Übersetzungen von lamblichos
De mysteriis, Berlín, 1957.
86
«La tradizione manoscritta del trattato •oe mysteriis' di Giambli-
co», Giornale Italiano di Filologia 5 (1952), 1-18; «11 codice Torinese e
due nuovi manoscritti del 'De mysteriis' di Giamblico», Rendiconti
de/J'Accademia di Archeologia, Lellere e Be/le Arti di Napoli 30 (1956),
1-34; <<L'editio princeps del De Mysteriis di Giamblico», Giornale Italia-
no di Filo logia 1 O ( 1957), 44-55; «Avant-propos a une édition critique des
Mysteres de Jamblique>>, Byzantinoslavica 16 (1955), 20-42.
87
Cf. É. DES PLACES, op. cit., págs. 31-33.
88
Iamblichi Chalcidensis ex Coele-Syria de mysteriis liber, Oxford,
1678.
89
Iamblichus De Mysteriis liber, Berlín, 1857.
90
Jamblique Les mysteres d'Égypte, Paris, 1966.
32 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
rum, Chaldeorum, Assyriorum
91
, la de Nicolás Scutellio en
1556
92
y la de Parthey, esta última acompañando a la edi-
ción ya mencionada del texto griego. En inglés la vierten el
incansable Th. Taylor
93
y A. Wilder
9
4, en francés P. Qui-
llard
95
y la ya citada edición de É. des Places, como com-
pañía al texto griego
96
, en alemán Th. Hopfner
97
y en italia-
no Angelo Raffaele Sodano
98
, siendo por tanto, nuestra ver-
sión, creemos, la primera completa a nuestra lengua.
Advertimos al lector que aparece entrecomillado el texto
que, aparte de citas literales de otros autores, se considera que
pertenece a la Carta a Anebo de Porfirio.
91
Venecia, 1497 (reimpr. 1516, 1532, 1570, 1577, 1607). Cf. R.
MARCEL, Marsile Ficin, París, 1958, págs. 487-495; M. SICHERL, <<Druck-
manuskripte der Platoniker-Übersetzungen Marsilo Ficinos», Italia me-
dioevo/e et umanistica 20 (1977), 323-329.
92
Iamblichus De Mysteriis Aegyptiorum, Roma, 1556.
93
Jamblichus on the Mysteries of the Egyptians, Cha/deans and Ass-
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Incluimos en esta sección las monografias y estudios que cree-
mos importantes para el autor y esta obra, dejando aparte las edi-
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introducción.
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RESPUESTA DEL MAESTRO ABAMÓN
A LA CARTA DE PORFIRIO A ANEBO
Y SOLUCIONES A LAS DIFICULTADES
QUE ELLA PLANTEA.
(SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS)
Escolio preliminar. Es preciso saber que el filósofo Pro-
clo, en su comentario a las Enéadas del gran Plotino, dice
que el que responde por escrito a la carta previa de Porfirio
es el divino Jámblico y que por adecuación y conveniencia
con el tema asume la personalidad de un egipcio, Abamón.
Es más, el estilo de frases cortas, sentencioso, ceñido al te-
ma, la precisión, la inspiración de los pensamientos atesti-
guan el buen juicio e infonnación de Proclo.
Respuesta del maestro Abamón a la carta de Porfirio a
Anebo y soluciones a las dificultades que ella plantea.
LIBRO I
La divinidad que preside la elocuencia, Hennes, hace 1
tiempo es considerada acertadamente común a todos los sa-
cerdotes y este único protector de la verdadera ciencia de
los dioses es el mismo en todo el mundo, a quien precisa-
mente incluso nuestros antepasados dedicaban los descubri-
mientos de su sabiduría, poniendo bajo la autoría de He1mes
todas sus propias obras. Y si también nosotros obtenemos
de este dios la parte que nos corresponde en la medida de
nuestras posibilidades, tú haces bien en exponer a los sacer-
dotes, como gustan, cuestiones teológicas pertenecientes al
ámbito de sus conocimientos
1
, y yo con razón, consideran-
do que la carta enviada a mi discípulo Anebo está escrita a
mí personalmente, te voy a responder la verdad misma so-
bre lo que preguntas. En absoluto sería decoroso que Pitá-
goras, Platón, Demócrito, Eudoxo y muchos otros entre los
1
Texto problemático. É. desPlaces, siguiendo a V (Vallicellanus F 20).
de mediados del xv, edita sY te ka/ós poiefs hd eis gnósin tofs hiereúsin,
h6s philoüsi, peri theologías proteínon er6temata, mientras que A. R. So-
DANO (Giamblico. 1 misteri egiziani, Abammone Lettera a Porfirio, Milán,
1984, págs. 399-400) en lugar de ha propone agn6s, referente a Porfirio,
como «ignorante)), «desconocedom, «che non conosci la scienza dell'esse-
re divino)).
l,
1

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42 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
antiguos griegos hayan obtenido la enseñanza conveniente
merced a las inscripciones sagradas
2
de su época, y tú, con-
temporáneo nuestro y con la misma intención que aquellos
famosos hombres, no aciertes en la guía otorgada por los
maestros actualmente vivos y llamados maestros públicos.
Y o, por tanto, me voy a ocupar de la presente cuestión, y tú,
si quieres, piensa que te contesta por escrito el mismo a
quien precisamente le dirigiste la carta; y si te parece opor-
tuno, considera que soy yo quien dialoga contigo en este es-
crito o algún otro profeta egipcio. Ello carece de importan-
cia. O todavía mejor, en mi opinión, pasa por alto al que te
habla, sea de rango inferior o superior, y observa si lo que
se dice es verdadero o falso, manteniendo despierta con to-
do afán tu inteligencia.
De entrada distingamos los géneros de los problemas
que están planteados, cuántos son y cuáles. Examinemos
con detalle de qué teologías
3
divinas proceden las dificulta-
des, y expongamos de acuerdo con qué tipo de ciencias se
hace la investigación.
1 Unas cuestiones añoran una distinción de lo que está
' mal confundido, otras plantean la causa por la que cada cosa
, existe y es pensada así, otras arrastran el entendimiento en
· dos sentidos en tanto están propuestas contradictoriamente,
• algunas, incluso, nos exigen la mistagogia
4
completa. Sien-
,
. do así, proceden de sectores muy diversos y de ciencias di-
ferentes.
2
Según lectura de VM, seguida por É. des Places y Parthey; mientras
que Sodano (op. cit .. pág. 240, n. 9) prefiere la conjetura hierogramma-
té6n, «escribas sagrados».
3
TheologiOn: lectura de V, seguida por É. desPlaces y Parthey, mien-
tras que Sicherl y Sodano prefieren epistemón, ((Ciencias».
4
En esta obra sinónimo de <deúrgia».
LIBRO I
43

Unas, en efecto, nos inducen a detenernos en lo que los
sabios caldeas nos han legado, otras plantean objeciones a
partir de lo que enseñan los profetas egipcios, mientras que
algunas incluso, pertenecientes al ámbito de la especulación
filosófica, plantean las cuestiones correspondientes. Ade-
más, algunas, surgidas de otras opiniones sin valor, entrañan
una discusión indecorosa, mientras que otras surgen de las
concepciones comunes entre los hombres. Ellas, por tanto,
cada una por separado, revisten fonnas variopintas y están
conectadas entre sí de múltiples formas, de abí que, por to-
das estas razones, estén precisadas de una discusión que las
enfoque convenientemente.
Nosotros, pues, de acuerdo con las ancestrales doctrinas 2
de los asirios, te transmitiremos en verdad nuestra opinión y
te develaremos nuestras doctrinas con claridad, unas dedu-
ciéndolas mediante el entendimiento a partir de los innume-
rables escritos antiguos, otras a partir de los escritos en que
más tarde, en un número limitado de libros, reunieron los
antiguos todo el saber teológico.
Y si propones alguna cuestión filosófica, también ésta te
la interpretaremos de acuerdo con las antiguas estelas de
Hennes
5
, que Platón, ya antes, y Pitágoras, tras leerlas en su
totalidad, utilizaron para crear su filosofía, así como las
cuestiones extrañas o contradictorias que evidencian un ca-
rácter pendenciero, mediante explicaciones afables y anno-
niosas; o bien demostraremos su absurdidad; y cuanto pro-
ceda según las nociones comunes, intentaremos discutirlo
de fonna plenamente comprensible y clara. Y lo que precise
pruebas de obras divinas
6
para su intelección exacta, sólo
será posible con palabras; lo que esté pleno de especulación
5
Cf. PROCLO, Comentario al Timeo 1 102, 20-22 DrEHL.
6
Teúrgia .
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44 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
intelectual ***
7
purificarlo, pero es posible decir signos im-
portantes a partir de los cuales puedes tú, y los semejantes a
ti, alcanzar por el intelecto la esencia de los seres; cuanto se
dé la circunstancia de que es cognoscible mediante razo-
namientos, de ello no omitiremos nada hasta su demostra-
ción completa. A todo ofreceremos de fonna conveniente la
respuesta apropiada, a lo teológico responderemos teológi-
camente, a lo teúrgico teúrgicamente, mientras que lo filo-
sófico lo examinaremos contigo de forma filosófica
8
; de
ello, cuanto concierne a las causas primeras, lo llevaremos a
la luz siguiéndolo según los primeros principios; y cuanto se
refiere a la moral y a los fines supremos lo discutiremos
debidamente de acuerdo con el tipo ético, y lo demás del
mismo modo, según la forma apropiada, lo dispondremos en
orden. Pero abordemos ya tus cuestiones.
J Afirmas, en efecto, en primer lugar «que admites que
existen los dioses»
9
, pero esta aseveración, así expresada,
no es correcta. Pues con nuestra misma esencia coexiste el
conocimiento innato de los dioses, superior a toda crítica y
opción, y es anterior al razonamiento y demostración; está
unido desde el principio a su causa propia y coexiste con la
tendencia esencial de nuestra alma hacia el bien.
Y si hay que decir la verdad, ni siquiera es conocimiento
el contacto con la divinidad, pues el conocimiento está se-
parado de .su .. objeto por una cierta alteridaif y anteríor al
que conoce, como distinto, a otro natural es ***
10
la unión
7
Laguna en el texto. Cf. A. R. SODANO, op. cit., págs. 403-404.
8
Cf. PROCLO, Comentario al Parménides IV 219.
9
A partir de este momento aparecerán entrecomilladas las citas de la
Carta a Anebo de PoRFIRIO (I 1 b SooANO).
10
Laguna en los manuscritos: 1 O letras en M y 9 en V, en el que se lee
un final en -tos, que M. Ficino conjeturaba como (kai adiákri)tos, en el
LIBRO! 45
uniforme que nos liga a los dioses. No hay, pues, que transi-
gir con que nosotros podamos admitir o no admitir este con-
tacto, ni considerarlo ambiguo (pues está siempre en acto a ¡
la manera del Uno), y es indigno examinarlo como si fuera l
atribución nuestra aceptarlo o rechazarlo; pues estamos no- \
sotros inmersos en la presencia divina y alcanzamos nuestra \
plenitud por ella y tenemos conocimiento de lo que somos J
en el conocimiento de los dioses. L
La misma argumentación te hago «respecto a los géne-
ros superiores que forman el cortejo de los dioses, me refie-
ro a los démones, héroes y almas puras»
11
• En efecto, tam-
bién respecto a ellos es siempre preciso concebir una única
formulación definida de su esencia, eliminar la indefinición.
e inestabilidad de la parte humana, y rechazar la inclinación
a los opuestos surgida de la oposición compensadora de los
razonamientos, pues algo semejante es ajeno a los princi-
pios de la razón y de la vida, y viene a parar más bien en los ·
géneros secundarios y cuanto conviene a la potencialidad y ';
a la oposición del devenir. De una única forma es preciso :
aprehenderlos. ,
Convenga, pues, a los inmortales compañeros de los
dioses la intelección innata de ellos; al igual que ellos po-
seen el ser siempre de un modo idéntico, así también el al-
ma humana debe unirse a ellos, según los mismos princi-
pios, por el conocimiento, sin perseguir en modo alguno por
conjetura, opinión o silogismo, que tienen su origen en el
tiempo, la esencia superior a todos estos modos de conoci-
miento, sino que se unirá a ellos con las intelecciones puras
e irreprochables que ha recibido de los dioses eternamente.
Tú, en cambio, pareces creer que «idéntico es el conocimien-
sentido de «indistinguible, inseparable», hipótesis seguida por Gale y Par-
they.
1 1
Carta a Anebo 1 1 b SoDA NO.
1'
1
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1


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1
11
¡,;
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1
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1 '
46 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
to de las cosas divinas y de las demás, cualesquiera que sean»,
y que «por antítesis se procura el miembro opuesto, como se
acostumbra también en los procedimientos dialécticos»
12
. Pe-
ro no hay semejanza alguna, pues el conocimiento de ellos
es diferente y aparte de toda oposición, y no consiste en una
aceptación en este momento o en el devenir, sino que coe-
xistía eternamente en el alma de fonna única.
Respecto al primer principio en nosotros, del que deben
partir los que digan y oigan cualquier cosa respecto a los se-
res superiores a nosotros, tales cosas te digo.
4 En cuanto a las particularidades que inquieres, «cuáles
son en cada uno de los géneros superiores, por las que se
distinguen unos de otros»
13
, si concibes tú las particularida-
des como diferencias específicas que distinguen por oposi-
ción dentro del mismo género, por ejemplo, como en el gé-
nero animalia especie racional e irracional, jamás aceptamos
tales cosas para seres que no tienen comunidad de esencia
que los unifique ni subdivisión por oposición del mismo
rango, ni síntesis de un elemento común indete1minado y de
un elemento particular detenninante
14
• Ahora bien, si, por
tratarse de seres primeros y segundos 'que se diferencian
completamente por esencia y género, entiendes por la pro-
piedad un estado simple definido en sí mismo, tu concepto
de las propiedades tiene su razón de ser: ellas serán, por su-
puesto, cada una distintas y simples, estas propiedades de
los seres eternos completamente trascendentes. Pero tu pre-
gunta está fommlada de forma incompleta: era preciso, en
12
É. DESPLACES, en su edición con traducción (pág. 43), considera el
texto entrecomillado como procedente de la obra de Porfirio.
13
Carta a Anebo 1 le SoDA NO.
14
Cf. J. J ÜTHNER, reseña a Tu. HoPFNER, Über die Geheimlehren von
lamblichus (Leipzig, 1922), en Deutsche Literaturzeitung 45 (1924), 585-
586.
LIBRO 1 47
efecto, preguntar en primer lugar según la esencia, luego
según la potencia, a continuación de la misma manera tam-
bién según el acto, cuáles son las propiedades de los seres
superiores; en cambio tú ahora, al preguntar «qué propieda-
des», te estás refiriendo sólo a las propiedades de los actos,
resultando, por tanto, que estás buscando la diferencia en
ellos en los últimos grados, mientras que los elementos pri-
meros y más importantes de su distinción los has dejado sin
examinar en profundidad .
Se añade en el mismo lugar también «lo de los movi-
mientos activos y pasivos»
15
, que en modo alguno se ade-
cua a una distinción de los géneros superiores. En ninguno
de ellos, en efecto, se da la oposición de acción y pasión, y
sus actividades, absolutas e inmutables, son consideradas
sin relación con lo opuesto; en consecuencia, no admitimos
en este ámbito los movimientos provenientes del agente y
del paciente. En absoluto, pues, en cuanto al alma acepta-
mos el movimiento autónomo proveniente del motor y del
movido, sino que suponemos que es un movimiento simple,
esencial y propio, sin relación con otro, al margen del actuar
sobre sí y sufrir por sí. ¿O quizás, respecto a los géneros su-
periores del alma, se podria sostener la distinción de sus
propiedades según los movimientos activos o pasivos?
Además es ajeno a ellos aquel añadido de «o de sus ac-
cidentes».16. En efecto, en los compuestos y en los seres que
están con otros o en otros o contenidos por otros algunos
elementos son concebidos como principales y otros como
secundarios, unos como entes y otros como accidentes de la
esencia. Se forma, efectivamente, una asociación de ellos y
15
Carta a Anebo 1 le SooANO.
16
Carta a Anebo 1 le Sm>ANO.
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48 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
entre sí se puede dar incompatibilidad y distancia. Pero en
el caso de los géneros superiores todo es concebido en su
existencia y es su totalidad la que existe principalmente,
ellos están separados y con substancia por sí y no por otros
o en otros. De fonna que en ellos no hay accidentes y su
naturaleza particular no se caracteriza en absoluto por ellos.
Y particularmente además al final de tu pregunta con-
fundes
17
la distinción natural, pues tu pregunta inquiere
«cómo las esencias se reconocen en las actividades, en los
movimientos naturales y en los accidentes». Ahora bien, su-
cede todo lo contrario, pues si las actividades o los movi-
mientos fueran constitutivos de las esencias, serían también
ellos determinantes de su diferencia; pero si las esencias en-
gendran las actividades, son ellas las que, estando previa-
mente separadas, procuran la distinción a los movimientos,
a las actividades y a los accidentes. Contrario es, pues, el
modo de aprehender la propiedad actualmente planteada.
En una palabra, ¿acaso postulas la distinción de los gé-
neros superiores según las propiedades, en la idea de que
uno solo es el género de los dioses, uno solo el de los dé-
mones, otro tanto el de los héroes y de las almas por sí mis-
mas incorpóreas o bien supones que cada uno es una plura-
lidad? Pues si crees que cada uno es uno, estás incurriendo
en una confusión total del orden de la ciencia teológica, pe-
ro si, como es posible asumir, cada uno se diferencia en más
clases, y no hay, común a ellos, una definición esencial úni-
ca, sino que los géneros superiores están separados de los
inferiores, no es posible descubrir sus términos comunes; si
fuera posible, ello mismo eliminaría sus propiedades. Así,
por tanto, no es posible resolver la cuestión. Pero si supones
17
Symphjreis conjetura de Sicherl, seguida por É. des Places, mien-
tras que los manuscritos dan symphjrei y symphérei. Cf. A. R. SooANO,
op. cit., pág. 406.
LIBRO 1 49
la identidad analógica a los géneros referidos, por ejemplo a
los numerosos géneros entre los dioses, luego a los de los
démones y héroes, y finalmente a los de las almas, se podría
determinar su propiedad.
Cuál era, pues, el planteamiento exacto de la presente
cuestión y su delimitación, cómo era imposible y cómo po-
sible plantearla, dése por demostrado por nosotros con estos
argumentos.
Pasemos ahora a la respuesta a tus preguntas. Existe el) s
bien que trasciende a la esencia y el bien que existe según !
la esencia
18
. Me refiero a aquella esencia, la más antigua, la 1
más venerable e incorpórea por sí, propiedad eminente de
los dioses, que, en todos los géneros relativos a ellos, con-
serva su propia distribución, su orden y no se aleja de esta
característica, sino que es la misma en todo de la misma
manera.
En las almas tanto en las que rigen los cuerpos celestes"
1
y que presiden su gobierno como en aquellas que antes de la
generación están asignadas, eternas, en su ser propio, la
esencia del bien no se da, ni tampoco la causa del bien, que
es anterior incluso a la esencia
19
, sino que hay una retención
y posesión; contemplamos su participación en la belleza y
en la virtud, muy superior a la que concebimos en el caso de
los hombres; en los compuestos, en efecto, esta participa-
ción es dudosa y como externa; en el alma ella está enraiza-
da, inmutable e indefectible, nunca se aparta de sí ni es
1
arrebatada por algún otro. .J
Siendo tales el comienzo y el fin en los géneros divinos,
piensa en dos géneros intermedios entre estos dos extremos,
18
Cf. PLATÓN, República 509b6-IO; Cf. A. R. SooANO, op. cit., págs.
246-248.
19
Cf. A. J. FESTUGIERE, La révélation d'Hermes Trismégiste, París,
1953, Ill, págs. 49-50.
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50 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
más elevado que el orden de las almas, uno a los
héroes, totalmente superior en poder, virtud, belleza, gran-=
todos los bienes _relativos.a las .. almas, y_slñ:em-
bargo estrechamente ligado a ellas a causa de la afinidad de
una vida de la misma especie, y el otro, el de los démones
20
,_
dependiente del género de los dioses, muy inferior y que le
sirve de cortejo, pues rio tiene activídadprimaria, sino com-
pañía servicial de la buena voluntad de los dioses, y que
muestra en acto su bondad invisible, se confmma a ella, lle-
va a cabo las obras demiúrgicas que la imitan, hace brillar
como expresable lo inexpresable de los dioses y en las fór:··
mas la ausencia de fonnas, lo que en los dioses está por en-
cima de todo discurso lo traduce en discursos claros, recibe
la participación en lo bello de fonna connatural, y la pro-
porciona y transmite generosamente a los géneros que vie-
nen después de éL
Estos géneros intennedios constituyen, por cubrir la dis-
tancia, la ligazón común de los dioses y de las almas, hacen
indisoluble su unión, mantienen ligada la continuidad, úni-
ca, desde lo superior hasta lo ínfimo, hacen indivisible la
comunidad de los seres universales, poseen una mezcla per-
fecta y una unión proporcionada a todos, llevan a término
igualmente la procesión de los géneros mejores a los infe-
riores y el ascenso de los últimos a los primeros, introducen
orden y medida en el don participativo que desciende de los
géneros superiores y en la recepción que se produce en los me-
. nos perfectos y hacen todo armónico con todo, en tanto reci-
1 ben de arriba, de los dioses, las causas de todos estos seres.
2
° Cf. E. Á. RAMos JuRAlJO, Lo platónico en el siglo V p. C.: Proclo.
Sevilla, 1981, págs. 39-85.
LIBRO 1 51
No creas, pues, esta división propia de las potencias o
de las actividades o de la esencia, y no la atribuyas, tomán-
dola aisladamente, a una de ellas, sino, extendiéndola a to-
das ellas en común, obtendrás finalmente la respuesta al
objeto de tu pregunta: las propiedades de los dioses, de los
démones, de los héroes y de las almas.
Desde otro punto de partida argumental la unidad abso-
luta, en toda su extensión y fmma, la estabilidad pennanen-
te en sí misma, la causalidad de las esencias indivisibles, la
inmovilidad concebida en tanto causa de todo movimiento,
la superioridad sobre todos los seres, sin tener nada en co-
mún con ellos, la no mezcla y separación en la esencia, en
la potencia y en el acto como concepto común, todas estas
cualidades es digno atribuirlas a los dioses. En cambio, la
división en la multiplicidad, la posibilidad de darse a otros,
la recepción a partir de otros, en sí, de la limitación, la ca-
pacidad en el reparto de las cosas particulares como para
complementarlas también, la participación en un movimien-
to primordial y vivificante, la comunidad con todo lo que
existe y deviene, el recibir de todos una mezcla y el ofrecer
a todos una mixtura de sí misma, la extensión de estas pro-
piedades a todas sus potencias, esencias y actividades, todo
ello, como innato, se lo atribuiremos a las almas, si nos ate-
nemos a la verdad.
¿Qué diremos, pues, de los géneros intennedios? Creo 6
que resulta clarisimo para todos por lo dicho anterionnente:
¡;_omplementan en este punto también la continuw.a.Q.i!!.clivi.:
sible de los extremos; sin embargo, preciso es también ex-
ponerlo discursivamente. Establezco, pues, que la clase de-
mónica se multiplica en la -unidad y se mezcla sin mezCla,
- .. --·«"''"''' '""•-'''--'·---·-.-·-- •• -·-
comprende todos los otros seres inferiores bajo la forma del
que le supera, mientras que la de los héroes, vez, -digo
._ . - -. ' -" ·---- ---.- "' -
que pone más de relieve la división, la multiplicidad, el mo-
'
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52 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
vimiento, la mezcla y lo afin a ello, mientras que dt: _a¡:riba
recibe los dones mejores, siiuadospor encima y como ocul-
-----· -----··
tos en el interior, me réfiero á la unidad, la pureza, la estabi-
lidad pennanente, la identidad indivisible y la superioridad
sobre los otros. Puesto que cada uno de estos dos géneros
está en continuidad con cada uno de los extremos, uno con
el primero y el otro con el último, como es natural, de
' acuerdo con las afinidades continuas, lo que tiene su co-
mienzo en lo mejor
21
hace procesión hacia lo inferior, mien-
. tras que lo que en primer lugar lleva a cabo el contacto
22
con los últimos escalones participa de alguna fmma también
de los superiores. A partir de estos géneros intennedios, sin
duda, se puede también comprender la conexión de los pri-
meros y de los últimos géneros, y ella perfectamente reali-
zada de la misma fonna en la existencia, en la potencia y en
el acto. Puesto que por estas dos vías hemos completado
perfectamente la división de los cuatro géneros, en cuanto a
los demás, por concisión y porque por lo demás la compren-
sión de los géneros intermedios es clara, creemos suficiente
mostrar sólo las propiedades extremas, mientras que las in-
tennedias, en tanto son cognoscibles a partir de aquéllas,
las omitiremos, definiéndolas así de la manera más breve
posible .
7 El género de los dioses es el más elevado, superior, per-
fecto, mientras que el del alma es último, deficiente y me-
nos perfecto. El uno puede todo al mismo tiempo, en el ins-
tanJe, unifornlei:llel1te, mientras que el otro no puede ni todo
ni de una vez ni inmediatamente ni indivisiblemente. UI10,
- .. '' ...
inmóvil, genera y gobierna todo, el otro tiene la tendencia
natural a inclinarse y volverse hacia lo generado y goberna-
21
Los démones.
22
Los héroes.

LIBRO I 53
do. Uno, soberano y causa, preexiste a todo, el otro, depen-
diente de la causa, de la voluntad de los dioses, coexiste
eternamente con ellos. Uno, en un solo y rápido momento,
comprende los fines supremos de todas las actividades y de
todas las esencias, el otro cambia de uno a otro y de lo im-
perfecto a lo perfecto. Además, a uno pertenece el ser más
elevado, incomprehensible, superior a toda medida, sin for-
ma en el sentido de que no está definido por ninguna, mien-
tras que el otro está dominado por la inclinación, la rela-
ción, el descenso, está poseído por el deseo de lo peor y por
la familiaridad con los seres secundarios, y por lo demás
modelado por las medidas -de todas clases provenientes de
ellos. p_ues, jefe y rey de los seres, y el arte
demiúrgico del universo están siempre del mismo modo
¡>réselltes en los dioses, de un modo perfecto, suficiente, sin
--- -- ..
carerrc;ias, según una única actividad que pennanece firme
en sí misma de una forma pura, mientras que el alma parti-
'
cipa de un intelecto individual, multifmme, con sus ojos en
el gobierno del universo, y ella misma se cuida de los seres
inanimados tomando unas veces una fauna y otras otra
23
.
Por estas mismas razones con los seres superiores coe-
xiste el orden mismo, la belleza misma, o si se prefiere su-
ponerlo así, la causa misma coexiste con ellos, mientras que
al alma le corresponde participar siempre del orden intelec-
tual y de la belleza divina. En los dioses se halla plenamen-
te, concurrente a su esencia, la medida del universo o su
causa, mientras que el alma es definida por el límite divino
y participa de él parcialmente. A unos se les atribuirá en

buena lógica ser suficiente para todos los seres en virtud de
la potencia y soberanía de su causalidad, mientras que la
1
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23
Cf. PLATÓN, Fedro 246b7-8. D e .r e:
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54 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
otra posee sus límites fijos hasta donde puede extender su
poder.
Siendo tales las diferentes propiedades en los extremos,
no dificilmente se pueden imaginar también, lo que estába-
mos diciendo, las propiedades intennedias de Jos démones y
de los héroes, que son vecinos de cada uno de los extremos,
que tienen semejanza con cada uno de ellos, que mantienen
una distancia intermedia entre ambos, que trenzan a partir
de ellos una unión compuesta annónica y son trenzados por
ella en las proporciones convenientes. Así han de concebir-
se, pues, las propiedades de los primeros géneros divinos.
s
1
Sin embargo no admitimos la distinción propuesta por ti
1 según la cual «su asignación a diferentes cuerpos, por ejem-
'
.; plo, de los dioses a cuerpos etéreos, de los démones a aéreos,

, de las almas a los terrestres, es causa de la distancia actual-
. mente investigada»
24
Esta asignación, en efecto, como la
de Sócrates a su tribu cuando ejercía la pritanía
25
, no es una
suposición digna de Jos géneros divinos, que son todos por
sí mismos absolutos y libres; y hacer a los cuerpos dueños
de especificar sus causas primeras, constituye una terrible
absurdidad, pues, entonces, ellas son esclavas de los cuer-
pos y están a su servicio para la generación. Además tampo-
co los géneros de los seres superiores están en los cuerpos,
sino que Jos gobiernan externamente, por Jo que no sufren
cambios con Jos cuerpos. Aún más, ellos dan, a partir de sí
mismos, a los cuerpos todo el bien cuanto ellos pueden re-
cibir, mientras que ellos no aceptan nada de Jos cuerpos, de
forma que no podrían recibir de ellos ciertas propiedades.
Si, en efecto, fueran corpóreos como cualidades de Jos cuer-
pos o como especies inmersas en la materia o de algún otro
24
Carta a Anebo I 2a SoDANO.
25
Cf. PLATÓN, Apología 32b-c; JENOFONTE, Helénicas 1 7, 15.

LIBROI 55
modo, quizás ellos también podrían sufrir los diferentes cam-
bios de Jos cuerpos, pero si preexisten por sí mismos separa-
dos de Jos cuerpos y sin mezcla, ¿qué distinción lógica, pro-
cedente de los cuerpos, podría darse en ellos?
Además, este razonamiento hace a Jos cuerpos más im-
portantes que los géneros divinos, si son ellos los que pro-
porcionan su sede a las causas superiores y ponen en ellas
las propiedades esenciales. Pero si se cotejaran las prerro-
gativas, sus Jotes y suertes de gobernantes y gobernados, re-
sulta evidente que se atribuirá la autoridad soberana a Jos
seres superiores; al ser tales los seres que están al frente, por
ello escogen tal prerrogativa y la especifican en su esencia,
sin que se asimile a la naturaleza del receptáculo .
Ciertamente, en cuanto a los seres particulares, me re-
fiero al alma individual, preciso es reconocer Jo siguiente.
Cual era la vida que el alma ha elegido antes de incluso en-l
carnarse en un cuerpo humano y cual era la especie elegida '
previamente, tal es también el cuerpo orgánico ligado a ella
y la naturaleza semejante que le acompaña, la cual recibe la
vida más perfecta del alma. En cuanto a Jos seres superiores
y los que, en tanto universales, contienen el principio, en los
superiores son producidos los inferiores, en los incorpóreos
los cuerpos, en los poderes creadores las cosas creadas, y
por ellos que Jos contienen circularmente son dirigidos,
y, por tanto, las revoluciones de los seres celestes, una vez
insertas en las revoluciones celestiales del alma etérea, ante
todo no dejan nunca de existir en ellas, y las almas de los
mundos, llegadas a su intelecto, son perfectamente abraza-
das por él y en él primariamente engendradas; y el intelecto,
tanto el particular como el universal, es abarcado por los
géneros superiores. Continuamente, pues, como Jos secun-
darios hacen conversión hacia los primarios y Jos superio-
res, como paradigmas, guían a los inferiores, de los superiores
--· -- ----------- ·---------
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1
56 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
sobrevienen a los inferiores la esencia y la especie, y en los
seres mejores primariamente son producidos los posteriores,
de fmma que de ellos procede para los inferiores tanto el
orden y la medida como lo que una cosa es en su individua-
l lidad, sin embargo no se da el proceso inverso, esto es, la
( e' 1 confluencia de las propiedades de los inferiores en los supe-
.t_..,. 1 .
~ · , nores.
Así queda demostrado a partir de estos argumentos que
es falsa tal distinción según los cuerpos. Hubiese sido preci-
so, creo, sobre todo no hacer suposiciones de este tipo; y si
tal fuera tu opinión, no juzgar la mentira digna de discusión.
Pues ello no significa abundancia de pruebas, sino que en
vano uno se quiebra la cabeza si, suponiendo hipótesis fal-
sas, intenta eliminarlas como no verdaderas. ¿Cómo la
substancia por sí incorpórea va a ser dividida por tales cuer-
pos, cuando ella no tiene nada en común con los cuerpos
que participan de ella? ¿Cómo la que no está localmente
presente en los cuerpos va a ser distinguida por los lugares
corpóreos? ¿Y cómo la que no está delimitada por límites
particulares de lo que le está subordinado va a estar conte-
nida particulannente por las partes del mundo? ¿Cuál es el
obstáculo para que los dioses anden por todas partes y re-
tengan su poder como para llegar hasta la bóveda celeste?
Sería ello efecto de una causa más fuerte, que los encerraría
y circunscribiría en determinadas partes. Pero lo que es
realmente y por sí es incorpóreo está en todas las partes que
quiere, y si lo divino, que sobrepasa todo, es sobrepasado
por la perfección del universo y circunscrito por él como en
una determinada parte, resulta inferior a la grandeza corpó-
rea. Y o, por mi parte, no veo además de qué modo las cosas
de aquí son creadas y especificadas, si ninguna actividad
creadora divina y participación de las ideas divinas se ex-
tienden por el mundo entero.
LIBROI 57
Esta opinión aniquila por completo el cultosagrado y la
comunidad teúrgica de los dioses con los hombres, al expul-
SM f ~ e r a de la tierra la presencia de los seres superiores. No
otra cosa quiere decir sino que las cosas divinas están lejos
de las de la tierra, que no se mezclan con los hombres y que
este mundo está privado de ellas. Nosotros, los sacerdotes,
en verdad, en absoluto hemos aprendido de los dioses nada
según este razonamiento, ni con razón tú nos interrogas en
la idea de que sabemos algo más, si en nada nos distingui-
mos de los demás hombres.
Pero nada de ello es sensato, pues ni los dioses son rete-
nidos en partes determinadas del mundo, ni la tierra está pri-
vada de ellos. Por el contrarío, los seres superiores en el mun-
do, lo mismo que no están contenidos por nada, contienen
todo en sí mismos, mientras que las cosas de la tierra, que
tienen su existencia en la totalidad
26
de los dioses, cuando
llegan a ser aptas para la participación divina, al punto po-
seen en sí los dioses preexistentes a su propia esencia.
Que, en consecuencia, toda esta división es falsa, que la
vía de persecución de las propiedades es contraria a la razón
y que el hacer habitar separadamente en determinado lugar
a los dioses no recoge toda su esencia ni poder, a través de
estos argumentos lo hemos establecido. Mejor, por tanto,
era omitir el examen de tus objeciones a este reparto de los
seres superíores, puesto que en absoluto, literalmente, con-
tradice las verdaderas nociones. Pero puesto que es preciso
poner la mira más bien en el razonamiento y la divina cien-
cia, y no argumentar ad hominem, nosotros también, por es-
ta razón, reconducimos este debate, fuera de lugar, a una dis-
cusión bien argumentada y teológica.
26
PJeroma, término técnico gnóstico, introducido en el neoplatonismo
por Jámblico y del que Proclo hace uso abundante.
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1,
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58 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
9 Doy por sentado, pues, que tú no planteas la siguiente
cuestión: «¿Por qué, si los dioses habitan sólo en el cielo,
los teúrgos invocan a los dioses clónicos e hipoctónicos?»
27
En efecto, en absoluto es verdad el punto de partida, que en
el cielo los dioses andan dando vueltas sólo, pues todo está
lleno de ellos
28
• Pero supongamos la siguiente: «¿cómo al-
gunos son calificados incluso de acuáticos y aéreos, y tienen
como lote lugares diferentes para cada uno? ¿Cómo han obte-
nido en suerte sus lotes corpóreos, según unos límites fijos,
aun teniendo un poder ilimitado, indivisible e incomprehen-
sible? ¿Cómo será su unidad mutua, si están separados por
límites individuales de partes y son distintos según la alteri-
dad de los lugares y de los cuerpos ligados a ellos?»
2
9.
Precisamente para todas estas cuestiones y otras innu-
merables similares hay una única solución excelente, consi-
derar el modo del lote divino. La divinidad, tanto si tiene en
suerte partes de todo, por ejemplo el cielo o la tierra, como
si tiene en suerte ciudades y regiones sagradas, algunos sa-
grados recintos o sagradas estatuas, ilumina todo desde fue-
ra, como el sol desde fuera alumbra todo con sus rayos. Co-
mo la luz envuelve lo que alumbra, así también el poder de
los dioses ha abrazado desde fuera lo que participa de él. Y
como la luz está presente en el aire sin mezclarse con él (re-
sulta evidente a partir del hecho de que ninguna luz queda
en el aire apenas la fuente luminosa se retira de una vez
'
aunque pennanece en él el calor tras el alejamiento de la
fuente de calor), así también la luz de los dioses brilla sepa-
radamente y, firmemente estable en sí misma, avanza a tra-
vés de todos los seres. Y en verdad la luz que vemos es una
27
Carta a Anebo l 2b SoDANO .
28
Dictum atribuido a Tales. Cf. 11 A 2, 11 A 3 11 A 23 DIELS-KRANZ.
B '
Carta a Anebo l 2b SonANO.
LIBRO I 59
única continuidad, por todas partes la misma toda, de forma
que no es posible separar cortando una parte de ella ni abar-
carla con un círculo ni separarla nunca de su fuente luminosa.
Del mismo modo, pues, también el mundo en su conjun-
to, que es divisible, se reparte en relación a la luz única e¿
indivisible de los dioses. Esta luz es única e idéntica por to-
das partes por completo, está presente indivisiblemente en
todos los seres que son capaces de participar de ella, con su
poder perfecto llena todo, por su ilimitada excelencia causal
lleva a término en sí misma todos los seres, permanece uni-
da a sí misma en todas partes y une los principios con los
extremos
30
; con su imitación el cielo y el mundo en su con-
junto realiza su revolución circular, permanece unido a sí
mismo, guía a los elementos que giran en círculo, contiene
todos los seres que están los unos en los otros y tienden los
unos a los otros, define con medidas iguales incluso los más
distantes, hace que estén juntos los extremos con los prin-
cipios como la tierra con el cielo, lleva a cabo una única
, '
continuidad y armonía de todo con todo. ...!
¿Contemplando, pues, la manifiesta imagen de los dio-
ses así unificada, quizás no se pueda sentir pudor de mante-
ner una opinión distinta respecto a los dioses, sus autores,
introduciendo en ellos cortes, separaciones y límites corpó-
reos? Y o creo que todo el mundo está en tal disposición de
ánimo. Pues si no hay ninguna relación ni correspondencia
de simetría ni comunidad de esencia ni trabazón según la
potencia o el acto entre lo gobernante y lo gobernado, como
la nada, por decirlo así, se encuentra lo gobernante en lo
30
Cf. PLOTINO, Enéadas lll 8, 17-18: V 8, 7: PROCLO, Elementos de
teología 33; SJRIANO, Comentario a la Metafisica 38, 3. Sobre la teoría de
• •
la procesión y su desarrollo en el neoplatomsmo,_cf. E. A. RAMos JuRA-
DO, op. cit., págs. 28-32.
1 •


••

! 1
·' •

;
1
60 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
gobernado, pues ningún intervalo temporal ni extensión es-
pacial ni división en partes ni ninguna otra equivalencia
similar se produce en presencia de los dioses. Respecto a los
seres de la misma naturaleza por esencia o potencia o inclu-
so de la misma especie o incluso emparentados se puede
concebir un abarcamiento o dominio. Pero cuantos seres son
entera y totalmente trascendentes, ¿qué alternancia o evo-
lución total o límite individual o extensión espacial o alguna
otra cosa similar con razón se podría concebir? Pero, creo,
cada ser que participa lo hace según sus cualidades, unos
participan de lo divino etéreamente, otros aéreamente y
otros acuáticamente. Con esta perspectiva la teúrgia se sirve
de las relaciones e invocaciones según tal división y paren-
tesco.
10 Respecto a la distribución en el mundo de los géneros
superiores basta con lo dicho. Pero tras ella, de nuevo, pro-
poniendo otra división, distingues «las esencias de los géne-
ros superiores según la diferencia de lo sometido a pasiones
y lo exento de ellas»
31
• Pero yo no acepto en absoluto esta
división. En efecto, ninguno de los géneros superiores está su-
jeto a pasiones o no como en una oposición dicotómica res-
pecto a lo pasible ni como por naturaleza susceptible de re-
cibir las pasiones, pero que por su virtud o por alguna otra
condición superior resultan liberados. Por el contrario, ya
que están por completo libres de la oposición del sufrir o no
sufrir, ya que, en general, por naturaleza no les correspon-
de sufrir, ya que por esencia poseen la finneza inmutable,
por estas razones en todos ellos establezco la impasibilidad
y la inmutabilidad.
31
Carta a Anebo I 2c SoDANO.
LIBRO I 61
Observa, si quieres, el último de los seres divinos, el)
alma pura de los cuerpos. ¿Qué necesidad tiene ella de la .
generación en el placer o del retomo a la naturaleza en el ,
mismo, si ella es algo sobrenatural y vive la vida no engen- :
drada? ¿Cuál es su participación en el dolor que conduce a :
la destrucción o que disuelve la armonía del cuerpo, si ella '
está fuera de todo cuerpo y de la naturaleza dividida en re-
lación al cuerpo, si ella está completamente separada de la .
q
ue desciende desde la armonía del alma al cuerpo? Ella no .
./'
tiene necesidad alguna de las impresiones que preceden a la
sensación, pues en absoluto está retenida por completo en
un cuerpo, ni, sin estar aprisionada, precisa percibir median-
te órganos corpóreos de algunos otros cuerpos externos. Si l
ella es totalmente indivisible y permanece en una única e
idéntica especie, si ella es por sí misma incorpórea y sin na-
da en común con el cuerpo que nace y sufre, no podría su-
frir nada ni por división ni por alteración, ni poseer absolu-
tamente nada que tenga que ver con cambio o pasión.
Pero ni siquiera cuando, un día, se encama en el cuerpo,
ni ella padece como tampoco las razones que proporciona al
cuerpo, pues también ellas son en cuanto a las formas sim-
ples y de la misma especie, sin que admitan turbación algu-
na ni extravío desde sí mismas. Causa, pues, desde enton-
ces, es ella de su pasión para el compuesto, pero la causa no
es lo mismo que el efecto. En efecto, al igual que, mientras
que los vivientes compuestos nacen y mueren, el alma, que
es la generadora primera, es por sí misma no engendrada e
incorruptible, así también, mientras que los seres que parti-
cipan del alma sufren y no tienen de forma absoluta la vida
y el ser, sino que están ligados a lo indefinido y a la alteri-
dad de la materia, el alma en sí misma es inmutable, pues
por esencia es superior al padecer, sin obtener la pasibilidad
como una voluntad inclinada en los dos sentidos, ni la in-
1
'
1 '
1
1
62 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
mutabilidad como advenediza en una participación de su
estado o potencia
32
Ahora bien, puesto que en el caso del último de los gé-
neros superiores, caso del alma, hemos demostrado impo-
sible su participación en el sufrir, ¿qué necesidad hay de
unirla a los démones y héroes, los cuales precisamente son
eternos y pennanentes compañeros de los dioses, guardan
también ellos de la misma fonna una imagen del gobierno
de los dioses, conservan sin cesar el orden divino y no lo
abandonan nunca? Sabemos, por supuesto, lo siguiente, que
la pasión es desordenada, imperfecta e inestable, no se per-
tenece a sí misma en modo alguno, sino que está ligada a
aquello por lo que es contenida y a lo que es esclava con
vistas a la generación; ella, pues, conviene a cualquier otro
género más que a lo que está siempre unido a los dioses y
que recorre con ellos el mismo ordenado circuito. Impasi-
bles, pues, son también los démones y todos los géneros su-
periores que les escoltan.
tt <<¿Cómo, entonces, en los actos teúrgicos se actúa mu-
cho sobre ellos como sometidos a las pasiones?» ll. Afinno,
con toda rotundidad, que quien diga esto lo hace con deseo-
,
nacimiento de la mistagogia sagrada. En efecto, entre los
actos que ordinariamente se ejecutan en la teúrgia, unos tie-
nen una causa inefable y superior a la razón; otros, como
símbolos, están consagrados eternamente a los seres supe-
riores; otros conservan alguna otra imagen, como también
precisamente la naturaleza generadora modela imitativa-
mente unas fonnas visibles de conceptos invisibles; otros se
hacen en honor de la divinidad o bien tienen como objetivo
32
Texto problemático. Cf. É. DESPLACES, op. cit .. pág. 59, n. 1; A. R.
SoDA NO, op. cit .. págs. 409-41 O.
33
Cf. Carta a Anebo I 2c SooANO (EusEBIO, Preparación evangélica
V 10, 10; 1244,6-10 MRAS).

LIBRO I 63
una asimilación cualquiera o incluso una relación de paren-
tesco; algunos, en cambio, nos procuran lo ventajoso para
nosotros o purifican de algún modo y liberan nuestras pa-
siones humanas o apartan cualquier otro de los peligros que
nos amenazan. Sin embargo ninguno estaría de acuerdo ya
en reconocer que una parte del culto tiene por objeto dioses
0
démones venerados como seres susceptibles de pasión,
pues la esencia eterna e incorpórea por sí no puede por natu-
raleza recibir un cambio proveniente de los cuerpos.
Y si se diera tal exigencia, no habría nunca necesidad de
hombres para semejante ritual; ella está colmada por sí
misma, por la naturaleza del mundo y por toda la perfección
de la creación, y, si se puede decir, antes de tener necesidad,
se hace autárquica merced a la totalidad plena del mundo y
a su propia plenitud, y también porque todos los géneros
superiores están llenos de sus propios bienes.
Sean estos nuestros argumentos generales relativos al
culto puro: porque une íntimamente los demás seres con los
superiores a nosotros, porque se dirige puro a los puros y
exento de pasiones a los exentos de pasiones. Entrando en
detalles, afirmamos que la erección de imágenes fálicas es
un símbolo de la potencia generadora y consideramos que
ella-está llamada a fecundar el mundo, razón por la que la
son consagradas en primavera, cuando precisamen-
te también todo el mundo recibe de los dioses la generación
de fa creación entera. Y pienso que las palabras obscenas
testimonian la carencia de belleza en el ámbito de la materia
y la fealdad previa a lo que va a ser ordenado; estos seres,
que están carentes de orden, aspiran tanto más a ello, cuanto
más son conscientes de su propia inconveniencia. A su vez
persiguen las causas de las fonnas ideales y de lo bello,
cuando captan lo obsceno por la expresión de lo obsceno;
apartan la práctica de obscenidades, pero, a través de las
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64 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
palabras, manifiestan su conocimiento, y mutan su deseo en
sentido contrario.
Estas cuestiones implican también otra argumentación
similar. Las fuerzas de las pasiones humanas que hay en nos-
otros, si son aprisionadas por completo, se hacen más vio-
lentas; por el contrario, si se ejercitan breve y adecuadamen-
te, tienen un gozo mesurado y quedan satisfechas, y, a partir
de ese momento, purificadas, resultan calmadas por persua-
sión y sin violencia. Por esta razón, cuando en la comedia y
en la tragedia contemplamos las pasiones ajenas, ponemos
freno a nuestras propias pasiones, las hacemos más modera-
das y las purificamos
34
; en los ritos sagrados, por la contem-
plación y audición de obscenidades, nos liberamos del daño
que podría sobrevenimos si las pusiéramos en práctica.
Así pues, para curar nuestra alma, para moderar los ma-
les que le son connaturales por el hecho de la generación,
para liberarla y librarla de las ataduras, por estas razones se
llevan a cabo tales ritos. También por esta razón justamente
Heráclito los llamó «remedios))
35
, en la idea de que reme-
dian las desgracias y hacen a las almas exentas de los males
de la generación.
12 «Pero las invocaciones, afirma, se dirigen a los dioses
en tanto seres pasibles, de fonna que no sólo los démones
son pasibles, sino también los dioses))
36
• Pero ello no es así
como has supuesto. Pues la iluminación por invocaciones
34
Estamos ante el eterno tema de la catarsis trágica, sobre el que resul-
ta inútil e inabarcable ofrecer una bibliografia, aunque, como introduc-
ción, se puede acudir a la edición trilingüe de la Poética de ARISTÓTELES,
por VALENTÍN ÜARCÍA YEDRA (Madrid, Gredas, 1974, págs. 340-391).
35
22 B 68 DtELS-KRANZ.
36
Cf. Carta a Anebo 1 2c SonANO (EusEBIO, Preparación evangélica
V 10, 10; 1244,6-10 MRAS).
LIBRO I 65
brilla por sí misma, por propia voluntad, lejos está de ser
arrastrada hacia abajo, por la actividad y perfección divinas
se hace visible, y tanto aventaja al movimiento voluntario
cuanto la voluntad divina del Bien es superior a la vida que
elige con libertad. Por tal voluntad generosamente los dio-
ses, benévolos y propicios
37
, hacen brillar la luz sobre los
teúrgos, invocando sus almas hacia sí y haciendo de coregos
de su unión con ellos, habituándolas, aun estando todavía en
el cuerpo, a estar alejadas de los cuerpos y a retomar hacia
su principio eterno e inteligible
38

-,
Resulta evidente por los mismos hechos que la salva- ,

ción de la que ahora estamos hablando es la salvación del ',
alma: cuando, en efecto, el alma tiene felices contemplacio- .
nes, muta a una vida distinta, ejerce otra actividad y tampoco i
cree ser entonces hombre, con toda la razón. Con frecuen- ·.
cia, incluso, renunciando a su propia vida, toma a cambio la
actividad beatísima de los dioses. ¿Si, en efecto, la ascen-
sión a través de las invocaciones proporciona a los sacerdo-
tes purificación de las pasiones, liberación de la generación,
unión con el principio divino, a qué atribuirle pasiones? En
efecto, este tipo de invocación no obliga a descender a los
dioses impasibles y puros a lo pasible e impuro; por el con-
trario, a nosotros, que somos por la generación pasibles, nos
hace puros e inmutables.
Pero tampoco las evocaciones por medio de las pasiones
ponen en contacto a los dioses con los sacerdotes, sino que
por medio de la amistad divina, que mantiene unido el To-
do, proporcionan la comunión de la ligazón indisoluble, no
en tanto que, como el nombre parece indicar en una primera
37
Cf. PLATÓN, Fedro 257a7.
38
Cf. A. R. SooANO, op. cit., págs. 255-257 (n. 38).
242.-3

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66 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
impresión
39
, inclinen
40
el intelecto de los dioses hacia los
hombres, sino en tanto que, según la enseñanza querida de
acuerdo con la verdad misma, hacen al espíritu de los hom-
bres dispuesto a participar de los dioses, lo elevan a los dio-
ses y lo armonizan con ellos mediante una persuasión melo-
diosa. En consecuencia, tanto los nombres sagrados de los
dioses como los otros símbolos divinos, que elevan hacia
los dioses, pueden poner en contacto las evocaciones con los
dioses.
13 Y de cierto también «los ritos de aplacar la cólera»
41
,
serán diáfanos, si captamos en su profundidad la cólera de
los dioses. Pues bien, ella no es, como creen algunos, un re-
sentimiento arcaico y constante
42
, sino un apartamiento de
la solicitud benéfica de los dioses, apartamiento de carácter
voluntario, como si a mediodía, ocultándonos de la luz, nos
echamos encima la oscuridad y nos privamos del don bené-
fico de los dioses
43
• El ritual propiciatorio puede, en efecto,
39
Juego de palabras entre prosklbeis, «evocaciones)>, y proskliseis,
«inclinaciones)), producto del itacismo (es decir, pronunciación como ¡de
i! y ei).
40
Prosklinousai.
41
Cf. Carta a Anebo 1 2c SooANO (EusEDIO, Preparación evangélica
V 1 0, 10; 1 244, 6-10 MRAS).
42
Cf. PLATÓN, Fedro 244 d 7; EuRÍPIDES, Fenicias 934.
43
El tema de la cólera divina, desde el punto de vista filosófico, choca
con el tema de la impasibilidad divina y ha sido objeto de múltiples trata-
mientos en la filosofia antigua. Un pasaje similar de inspiración jambliquea
encontramos en SALUSTIO, Sobre los dioses y el mundo XIV: «Si una per-
sona considera la inmutabilidad de los dioses conforme a la razón y ver-
dadera, y se muestra perpleja de cómo se complacen con los buenos y
abominan de los malos, con los pecadores se irritan y, al ser servidos, se
vuelven favorables, hay que decir que dios no conoce el placer -pues lo
que conoce el placer también conoce el dolor-, ni conoce la cólera -pues
la cólera es también una pasión-, ni se le concilia con dones -pues por
el placer se vería dominado-, ni es lícito que lo divino se vea afectado
LIBRO I 67
proporcionamos una conversión hacia una participación
mejor, promover a comunidad la solicitud divina rechazada
por nosotros, unir estrechamente de forma conveniente entre
sí lo participado y lo que participa. Dista tanto de cumplir
su propia obra por la pasión que incluso nos aparta del des-
vío pasional y turbulento que nos aleja de los dioses.
Los sacrificios expiatorios, por su parte, curan el mal
presente en los lugares terrestres y hacen que ninguna alte-
ración o pasión se den en nosotros. Y a sea que tal sacrificio
expiatorio se haga por los dioses o por los démones, se les
invoca como socorredores, protectores del mal y salvadores,
y por ellos conjuran todo mal proveniente de las pasiones.
Naturalmente quienes apartan los azotes producto de la ge-
neración y de la naturaleza no es posible que los rechacen
con pasiones. Si se ha pensado que la interrupción de la
protección entraña de por sí un daño, la persuasión ejercida
por el sacrificio expiatorio sobre los seres superiores, invo-
cando de nuevo su benevolencia con vistas a nuestra pro-
tección y evitando la privación, podrá ser completamente
pura e invariable.
para bien o para mal por los asuntos humanos. Por el contrario, ellos son
buenos eternamente y sólo hacen el bien, no causan el mal nunca, pues
están siempre en el mismo estado. Nosotros, si somos buenos, por seme-
janza con los dioses entramos en comunión con ellos, pero, si somos ma-
los, por desemejanza nos alejamos; y si vivimos de acuerdo con la virtud
nos unimos a los dioses, pero, si somos malos, los hacemos enemigos
nuestros, no porque ellos se irriten, sino porque nuestros pecados no
permiten a los dioses iluminamos y nos ligan a los démones castigadores.
Por el contrario, si por plegarias y sacrificios hallamos el perdón de nues-
tros pecados, veneramos a los dioses y los cambiamos, por lo menos, cu-
rando nuestro vicio por medio de estos actos y por la conversión hacia lo
divino, de nuevo gozamos de la bondad de los dioses. De forma que es
equivalente decir que dios abomina de los malos y que el ·sol se oculta a
los que han perdido la vista>>.
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68 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
14 Además, las denominadas «necesidades de los dioses»
44
son, en suma, eso, necesidades de los dioses y son confonne
a los dioses. No como producto de algo externo ni como por
violencia, sino como el bien reporta un provecho necesa-
riamente, así poseen su disposición siempre igual y en mo-
do alguno distinta
45
. Semejante necesidad se halla mezclada
con una voluntad bonifonne y es amiga del amor; por un
orden propio de los dioses posee la identidad y la invariabi-
lidad, y puesto que, según los mismos principios y del mis-
mo modo, ella está contenida por un único límite, pennane-
ce en él y nunca se aparta. Por tanto, por todas estas razones
resulta lo contrario de tus conclusiones: resulta que lo divi-
, . . . . . .
no no esta sujeto a encantamientos, m a paswnes m a viO-
lencia, si verdaderamente los poderes de la teúrgia son au-
ténticos, tal y como lo hemos demostrado.
1s Tras ésta pasas a otra diferencia entre los dioses y los
démones. Dices, en efecto, que los dioses son intelectos pu-
ros, exponiendo esta opinión a título de hipótesis o refirién-
dola como del gusto de algunos, y llegas a suponer que «los
démones, siendo animados, participan del intelecto»
46
. Que,
en efecto, ésta es la opinión de la mayoría de los filósofos, a
mí no me pasa desapercibido, pero a ti no creo que deba
ocultarte la patente verdad. Ciertamente todas las opiniones
en este sentido están sumidas en confusión, pues, por un la-
do, hay una traslación de los démones a las almas (pues és-
tas son partícipes del intelecto) y, por otro, se produce una
nueva caída de los dioses en el intelecto inmaterial en acto,
al que los dioses son absolutamente superiores. ¿Qué nece-
sidad hay, pues, de atribuirles estas propiedades, que en ab-
44
Cf. Carta a Anebo 1 2c SoDANO (EusEBIO, Preparación evangélica
V 10, 10: 1244,6-10 MRAS).
45
Cf. PLATÓN, Leyes Vll818b-d.
46
Carta a Anebo 1 3a SoDANO.
LIBRO I 69
soluto les son propias? Esta mención sea tenida por sufi-
ciente en lo relativo al hecho de la distinción (mas resulta
superfluo); las demás dificultades que planteas a propósito
de ella, en tanto que afectan al culto hierático, que obtengan
ellas la argumentación adecuada.
En efecto, tras decir que «los intelectos puros son infle-
xibles y no se mezclan con lo sensible», planteas la duda de
«SÍ es preciso dirigirles plegarias»
47
. Y o, por mi parte, con-
sidero que a ningunos otros hay que dirigirles plegarias.
Pues lo que hay de divino en nosotros, inteligente y uno, o,
si quieres llamarlo así, inteligible, despierta manifiestamen-
te en los actos de plegaria, y, una vez despierto, anhela ante
todo lo semejante y se une a la perfección en sí. Y si te pa-
rece increíble «el modo por el que lo incorpóreo oye una
voz y que lo dicho por nosotros en las plegarias tenga ade-
más necesidad de sensación y orejas»
48
, de grado olvidas la
superioridad de las causas primeras en conocer y contener
en sí todo lo sujeto a ellas, pues en su unidad, por supuesto, en
sí resultan comprendidas a la vez todas las cosas. Por tanto,
no es por medio de poderes ni por órganos que los dioses
reciben en sí las plegarias, sino que contienen en sí las rea-
lizaciones de los bienes demandados por los hombres, espe-
cialmente de aquellos que por el ritual sagrado se da la cir-
cunstancia de que se hallan bien asentados entre los dioses y
unidos a ellos. Simplemente en ese momento lo divino en sí
se relaciona consigo mismo y no participa de los pensa-
mientos contenidos en las plegarias como si una persona se
dirigiera a otra.
47
Carta Anebo [ 3b SoDANO.
48
Carta Anebo I 3b SooANO. Pasaje controvertido; cf. A. R. SoDA NO,
op. cit., págs. 409-41 O. El tema aparece ya en los presocráticos.
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70 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
«Pero las letanías, según afinnas, en absoluto admiten
ser dirigidas a la pureza del intelecto»
49
De ningún modo.
Por el hecho mismo de que somos inferiores a los dioses en
poder, pureza y en todos los ámbitos, es sumamente oportu-
no suplicarles hasta la saciedad. En efecto, la conciencia de
nuestra nulidad, si se juzga comparándonos con los dioses,
( hace que nos inclinemos hacia las plegarias de fonna natu-
ral; y por la súplica en poco tiempo nos elevarnos hasta el
ser al que suplicarnos, adquirimos la semejanza con él a
partir de su trato continuo, lentamente desde nuestra imper-
fección vamos adquiriendo la perfección divina.
Y si se considera también en cuanto a las súplicas hie-
ráticas que fueron enviadas por los propios dioses a los
hombres, que son símbolos de los mismos dioses, que son
inteligibles por los dioses sólo y que en cierto modo ellas
tienen el mismo poder que los dioses, ¿cómo creer con ra-
zón que tal súplica es sensible y no divina e intelectual? ¿O
qué pasión verosímilmente podría intervenir en ella, cuando
ni siquiera un hombre de costumbres virtuosas puede purifi-
carse con facilidad para acceder a ella?
«Pero las ofrendas, se dice, se ofrecen a seres sensibles
y psíquicos»
50
• Ciertamente sería así si estuvieran constitui-
das sólo por los poderes corpóreos y compuestas o desti-
nadas sólo a servir de instrumentos, pero puesto que las
ofrendas participan de ideas incorpóreas, de ciertos princi-
pios y medidas más simples, sólo por ello resulta patente la
familiaridad de las ofrendas con los dioses, y si se da un pa-
rentesco o semejanza cercano o lejano, basta incluso para el
contacto del que ahora estarnos hablando; pues nada se em-
parenta ni un instante con los dioses, a no ser que los dioses
49
Cf. Carta a Anebo 1 3b SoDANO.
50
Cf. Carta a Anebo 1 3b SooANO.
LIBRO 1 71
estén al punto presentes y unidos. No es, pues, con los seres
sensibles o psíquicos, sino según las mismas ideas divinas y
con los dioses mismos que se da la relación íntima, en la
medida de lo posible, de las ofrendas. De fonna que tam-
bién respecto a esta distinción hemos respondido suficien-
temente.
«A ésta sigue en tu escrito la distinción que separa a los 16
dioses de los dérnones por lo corpóreo e incorpóreo»
51
• Ella
es mucho más general que la anterior, y dista tanto de expre-
sar las propiedades de su esencia que no se puede conjeturar
nada ni de ellos ni de sus accidentes, pues ni esto mismo, si
son seres vivos o no y si han sido privados de vida o no tie-
nen en absoluto necesidad de ella, a partir de ello se puede
aprehender. Además, tampoco es fácil conjeturar cómo se
dicen estos nombres, si en común o según más seres dife-
rentes. Si es en común, resulta fuera de lugar que el mismo
género comprenda lo incorpóreo, corno la línea, el tiempo,
la divinidad, y, por otro lado, los dérnones, el fuego y el
agua; y si es según más seres, ¿por qué pones en evidencia
más a los dioses que a los signos, cuando hablas de incorpó-
reo? O cuando hablas de cuerpo, ¿quién no supondría que se
refiere más a la tierra que a los dérnones? Pues ni siquiera
ha sido definido esto, si los dérnones poseen cuerpos o se
sirven de ellos o los contienen o sólo son lo mismo que un
cuerpo. Pero, quizás, no es preciso verificar demasiado esta
contraposición, pues no la propones corno opinión tuya, si-
no que la aduces corno opinión de otro.
Pasemos, pues, de esta contraposición a las dificultades 17
que planteas contra la presente opinión
52
• «¿Cómo, en ver-
dad, el sol, la luna y los cuerpos visibles en el cielo, según
51
Carta a Anebo 1 3c SouANO.
52
Cf. A. R. SouANO, op. cit., págs. 261-262 (n. 47).
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72 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
tu argumentación, van a ser dioses, si incorpóreos son sólo
los dioses?» 5
3
. Por nuestra parte afirmamos que no son con-
tenidos por los cuerpos, sino que ellos contienen los cuerpos
con su vida y actividades divinas, que, además, no hacen con-
versión hacia el cuerpo, sino que tienen el cuerpo en conver-
sión hacia la causa divina, que el cuerpo no obstaculiza su
perfección intelectual e incorpórea ni, interviniendo, le oca-
siona dificultades, y, en consecuencia, el cuerpo celeste no
tiene necesidad de una solicitud mayor, sino que natural-
mente y en cierta forma con su propio movimiento acompa-
ña a lo incorpóreo, sin necesidad de una atención autónoma,
sino elevado por sí mismo uniformemente con el ascenso de
los dioses hacia el Uno.
Y si es preciso decirlo, el cuerpo celeste tiene un enor-
me parentesco con la esencia misma incorpórea de los dio-
ses. Pues, si ella es una, él es simple; ella no tiene partes, él
es indivisible; ella es invariable, él, del mismo modo, es in-
mutable. Y si se suponen uniformes las actividades de los
dioses, él también tiene una revolución única; él imita, por
una parte, su identidad con el movimiento eterno según los
mismos principios, de forma igual, hacia el mismo fin, se-
gún una única razón y un único orden, y, por otra, la vida
divina con su vida de la misma naturaleza que los cuerpos
etéreos. Por eso precisamente el cuerpo de los astros no
consiste en una mezcla de elementos opuestos y diferentes,
como es el caso de nuestro cuerpo, ni su alma está ligada al
cuerpo constituyendo un único viviente a partir de dos, sino
que los dioses celestes son vivientes completamente seme-
jantes, unidos entre sí, todos enteros a través de todo, uni-
formes, simples; quienes entre ellos son superiores tienen
siempre del mismo modo la preeminencia, mientras que los
53
Carta a Anebo 1 3c SooANO.
LIBRO I 73
inferiores dependen del poder de los precedentes, sin nunca
atraerla hacia sí; el todo es llevado a un único sistema y a
una única contribución
5
\ y en cierta forma todos son incor-
póreos y dioses a través de todo, pues el género divino que
predomina en ellos a través de todas las cosas impone la
misma esencia total y única en todas partes. Así, pues, los
cuerpos visibles celestes son todos dioses y en cierta forma
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mcorporeos.
Tu siguiente cuestión plantea «cómo, entre ellos, unos ts
son benéficos y otros maléficos»
55
. Esta opinión proviene
de los que se dedican a los horóscopos, pero no acierta en
absoluto con la realidad. En efecto, todos son buenos e
igualmente causantes de bienes, y, poniendo sus ojos en un
solo bien, de forma unificada recorren sus órbitas de acuer-
do con lo bello y el bien. Sin embargo, los cuerpos que les
están sometidos, también ellos, poseen poderes extraordi-
narios, unos permanecen estables en los propios cuerpos
divinos, otros, a partir de ellos, se proyectan en dirección a
la naturaleza del mundo y al propio mundo, descendiendo
en orden a través de toda la generación y extendiéndose sin
obstáculo hasta los seres particulares.
Respecto a los poderes, pues, que permanecen en el
cielo en los cuerpos divinos, nadie podría poner en duda que
todos son semejantes; queda por tratar aquellos que son en-
viados aquí abajo y se mezclan con la generación. Pues
bien, para la salvación del Todo ellos lo atraviesan de forma
igual y contienen toda la generación según los mismos
principios; están exentos de pasiones y son inmutables, aun
descendiendo a lo mutable y pasible. Sin embargo, la gene-
ración, que es multiforme y compuesta de elementos dife-
54
Cf. PLATÓN, Leyes X 903c-d.
55
Carta a Anebo 1 3c SoDA NO.
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74 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
rentes, recibe con oposición y parcialmente, debido a su pro-
pia contradicción y división, su unidad e indistinción; y así
acoge con pasión lo exento de ella y, en general, la partici-
pación de los dioses que le corresponde está de acuerdo con
su propia naturaleza, no según el poder de ellos. Al igual
que lo que deviene participa del ser según la generación y el
cuerpo de lo incorpóreo de founa corpórea, así también los
seres fisicos y materiales de la generación participan fre-
cuentemente de los cuerpos etéreos, inmateriales y superio-
res a la naturaleza y al devenir de fonna desordenada e inar-
mónica. Fuera de lugar, pues, están aquellos que atribuyen a
las especies inteligibles color, figura y superficie, bajo el
pretexto de que lo que participa de ellos es así, así como
quienes achacan malignidad a los cuerpos celestes, bajo el
pretexto de que lo que participa de ellos nace en ocasiones
malo. En efecto, no existiría en absoluto participación algu-
na, si lo que participa no tuviese algo diferente. Y si recibe
el ser participado en una naturaleza distinta y diferente, esta
alteridad sin duda es en las cosas terrestres el mal y el des-
orden.
La participación es, pues, causa de la alteridad múltiple
de los seres secundarios, la mezcla de lo material con las
emanaciones inmateriales, y, además, el hecho de que lo
dado de una manera lo reciben de fonna distinta las cosas
de aquí abajo. Por ejemplo, la emanación de Crono tiende a
contener, la de Ares a mover, pero en las cosas materiales el
receptáculo pasible generador recibe una según la solidifi-
cación y frialdad, la otra según una inflamación desmesura-
da. ¿La muerte y la asimetría no acaecen por el desvío alte-
rante, material y pasible de los receptáculos? Además, la
debilidad de los lugares materiales y terrestres, al no recibir
el poder intacto y la vida purísima de los seres etéreos, trans-
fiere su propia pasión a las causas primeras. Es como si una
LIBRO I 75
persona enferma de cuerpo e incapaz de soportar el calor
vivificante del sol se atreviera a acusarlo falsamente, a partir
de sus propias afecciones, en el sentido de que no es útil pa-
ra la salud o la vida.
Podría acaecer algo similar en la armonía y mezcla del
Todo, de forma que las mismas causas sean salvadoras para
el universo entero a causa de la perfección de lo que está y
en lo que está, pero nocivas para las partes a causa de la
asimetría individual. Por tanto, en el movimiento del Todo
todas las revoluciones conservan igualmente el conjunto del
mundo, pero, con frecuencia, uno de los seres parciales re-
sulta afectado por otra parte, cosa que incluso vemos que
acaece con claridad en la danza.
De nuevo, pues, la predisposición a la corrupción y al
cambio es una afección connatural de los seres parciales, y
no es preciso en absoluto atribuir esto a las causas totales y pri-
meras, sea como inherentes a ellas ni como descendentes de
ellas a las cosas de aquí abajo. Con estos argumentos queda
demostrado que ni los mismos dioses del cielo ni sus dones
son maléficos.
Ea, pues, respondamos también a la siguiente cuestión: 10
«qué es lo que une a los dioses incorpóreos con los que tie-
nen cuerpo en el cielo»
56
A partir de lo dicho con anteriori-
dad resulta evidente también esto. En efecto, si ellos están
sobre las esferas celestes como incorpóreos, inteligibles y
unidos, tienen sus principios en lo inteligible, y, pensando
en sus propias formas divinas, dirigen todo el cielo según un
único acto infinito; y si, estando presentes separadamente en
el cielo, guían con su sola voluntad las revoluciones eternas,
ellos no se mezclan con lo sensible y coexisten con los dio-
ses inteligibles.
56
Carta a Anebo 1 3d SoDANO.
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76 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
N o obstante, es posible analizar a fondo en particular la
presente respuesta del modo siguiente. Digo, pues, que a
partir de los modelos inteligibles divinos y en torno a ellos
son engendradas las estatuas visibles de los dioses
57
, y, una
vez engendradas, se instalan por completo en ellos y poseen
la copia que, producto de ellos, a ellos remonta; idénticas y
diversas han sido creadas para confonnar otro orden; las co-
sas de aquí abajo están en continuidad con ellas según una
sola unidad, y las formas divinas intelectuales, presentes en
los cuerpos visibles de los dioses, les preexisten separada-
mente, mientras que sus modelos inteligibles, sin mezcla y
supracelestes, pennanecen en sí mismos, todos con el Uno,
• • •
segun su eterna preemmencra.
Hay, pues, también un vínculo común indivisible en los
actos intelectuales, como lo hay también en las participa-
ciones comunes de las fonnas, puesto que nada las separa y
no hay nada entre ellas; por otro lado, la misma esencia in-
material e incorpórea, ni dividida por lugares ni por los
cuerpos correspondientes ni delimitada por los límites indi-
viduales de las partes, al punto concurre y concluye en la
identidad, y la procesión a partir del Uno, el ascenso de to-
dos los seres hacia el Uno, la supremacía por entero del Uno
lleva a cabo la comunión de los dioses del mundo con los
que preexisten en lo inteligible.
Además, la conversión intelectual de lo secundario ha-
cia lo primario y el don de la misma esencia y poder por
parte de los dioses primeros a los segundos mantiene su
unión indisoluble en la unidad. En el caso de substancias di-
ferentes como el alma y el cuerpo, y en los de especies dife-
rentes como las formas materiales y los seres separados de
cualquier forma, la unión natural es adquirida y proviene
57
Cf. Epinomis 984a l.
LIBRO 1 77
de los seres superiores, y se pierde según períodos detenni-
nados de tiempo; cuanto más nos elevemos a la cúspide y a
la identidad de los seres primeros según la fonna y la esen-
cia y cuanto más ascendamos de lo particular a lo universal,
tanto más descubrimos la unidad existente eterna y la con-
templamos preeminente, soberana, teniendo en torno a sí y
en sí la alteridad y la multiplicidad. En el caso de los dioses
su orden consiste en la unión de todos, sus géneros prima-
rios y secundarios, y los que numerosos nacen en torno a
ellos constituyen el todo en la unidad, y la totalidad en ellos
es la unidad, y comienzo, medio y fin coexisten de acuerdo '
con el Uno mismo 5
8
, de fonna que acerca de ellos resulta/¡
innecesario indagar de dónde procede la unidad para todos, l
pues lo que en ellos es el ser, eso constituye su unidad; y los
dioses secundarios permanecen del mismo modo en la uni-
dad de los primeros, y los primeros otorgan a los segundos ,
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la unidad procedente de ellos, y todos tienen entre sí la co- !
munión de una ligazón indisoluble.
1
Por esta causa también los dioses absolutamente incor-
póreos están unidos a los dioses sensibles que poseen cuer-
pos. En efecto, los dioses visibles están fuera de los cuerpos,
y por ello están en lo inteligible, y los dioses inteligibles,
merced a su infinita unidad, contienen en sí a los dioses
visibles, y ambos están del mismo modo según una unidad

común y un único acto. Esta es una característica especial
de la causa de los dioses y de su ordenación, pues desde
arriba hasta el fin del orden divino se extiende la misma
unidad de todos los seres. Concedamos que valga la pena
discutir este punto, pues lo contrario resultaría sorprenden-
te, si no fuera así. Respecto a la unión de los dioses esta-
58
Cf. PLATÓN, Leyes IV 715e8-716al; Fragmentos Órficos. 21, 158
KERN.
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78 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
blecidos sensibles con los dioses inteligibles sea suficiente
lo dicho.
20 A continuación planteas de nuevo las mismas preguntas,
respecto a las cuales era suficiente lo dicho recientemen-
te para la solución de estas dificultades. Pero, puesto que
es preciso, como se dice
59
, repetir en numerosas ocasiones
y examinar las cosas bellas, tampoco nosotros omitiremos
este punto en la idea de que hemos dado una respuesta su-
ficiente, y, agotándolo de palabra una vez tras otra, quizás
obtengamos de todo ello un resultado completo e importan-
te para la ciencia. Planteas, en efecto, «qué es lo que distin-
gue a los démones de los dioses visibles e invisibles, en
tanto que son visibles y los dioses visibles están unidos a los
invisibles»
60
Y o, a partir de este primer punto, te voy a de-
mostrar su diferencia. Porque, en efecto, los dioses visibles
están unidos a los dioses inteligibles y tienen la misma for-
ma que ellos, mientras que los démones están muy alejados
de ellos según su esencia y los imitan apenas con semejan-
za, por esta razón los démones están separados de los dioses
visibles. De los dioses invisibles se distancian por la dife-
rencia misma de la invisibilidad, pues los démones son in-
visibles y en modo alguno aprehensibles por la sensación
61
,
mientras que los dioses invisibles exceden a la razón cog-
noscitiva y a la intelección material; y puesto que por ello
son incognoscibles e invisibles son llamados así, muy dife-
rentemente de como se habla de invisibilidad a propósito de
los démones. ¿Qué, pues? ¿Por ser invisibles están por en-
cima de los dioses visibles en tanto que son invisibles? No,
por cierto, pues lo divino, donde quiera que esté o parte ten-
59
Cf. PLATÓN, Gorgias 498ell-12, Filebo 60al-2; EMPÉDOCLES, fr.
25 DIELS-KRANZ.
6
° Carta a Anebo l 3e SanANO,
61
Cf PoRFIRIO, Sobre la Abstinencia 11 39, 1, 2-3; Epinomis 984c4-6,
LIBRO! 79
ga, posee el mismo poder y supremacía sobre todos sus su-
bordinados. Así pues, aunque sea visible, gobierna igual-
mente sobre los démones invisibles, y, aunque se encuentre
en las inmediaciones de la tierra, reina sobre los démones
aéreos. Pues ni el lugar receptor ni la parte del mundo pro-
voca ningún cambio en la autoridad de los dioses; la esencia
total de los dioses pennanece en todas partes la misma, in-
divisible e inalterable, a la cual rinden veneración todos sus
inferiores del mismo modo según el orden natural.
A partir de este mismo punto de partida, si seguimos
adelante, descubrimos también otra diferencia. En efecto,
los dioses visibles e invisibles contienen en sí el gobierno
de los seres en todo el cielo y el mundo y según todos los
poderes invisibles en el universo; aquellos, por el contrario,
que han obtenido en suerte la preeminencia demónica, ex-
tendiendo su poder sobre porciones particulares del mundo,
las dirigen, y poseen ellos una fonna parcial de esencia y
poder. Además, son connaturales e inseparables de sus ad-
ministrados, mientras que los dioses, aunque estén sobre
cuerpos, están completamente separados de ellos. Ahora
bien, el ejercer su solicitud sobre cuerpos no comporta nin-
guna disminución para quienes tienen el cuerpo a su servi-
cio: el cuerpo es contenido por lo superior, hace conversión
hacia él y no le causa obstáculo alguno, pero el hecho de
estar ligados a la naturaleza generadora y divididos en fun-
ción de ella necesariamente otorga a los démones una suerte
inferior. En suma, lo divino es hegemónico y preside laje-
rarquía de los seres, mientras que lo demónico está a su
ser-Vício, acoge con celo las órdenes de los dioses, asumien-
dO-como trabajo personal lo que los dioses piensan, quieren
y Ordenan. Por consiguiente los dioses están libres de los
p o d e ~ e s inclinados al devenir, los démones, por el contrario,
,no Son completamente puros. Todo ello, pues, hemos añadí-
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80 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
do a esta distinción y creemos que por ambas vías, la prece-
dente y la actual, la conocemos mejor.
21 La distinción que tú suprimes «entre lo pasible y lo im-
pasible»
62
quizás se podría rechazar, en tanto no se adapta a
ninguno de los géneros superiores por las causas aducidas
anteriormente. Sin embargo no merece la pena eliminarla,
basándose en que resulta refutada por los actos del culto sa-
grado en tanto se cree a los dioses pasibles. En efecto, ¿qué
ritual y culto, realizado según las nonnas hieráticas, se hace
con pasión o provoca una satisfacción de las pasiones? ¿El
culto no ha sido codificado al principio según las leyes de
los dioses e intelectualmente? Imita el orden de los dioses,
tanto el inteligible como el del cielo. Posee medidas eternas
de lo que existe y signos admirables, en tanto que fueron
enviados aquí por el demiurgo y padre de todo
63
, por los
cuales incluso lo inexpresable se expresa a través de símbo-
los misteriosos, los seres infonnes se ven domeñados en
fonnas, lo superior a toda copia es reproducido por medio
de copias, y todo alcanza su cumplimiento a través de una
sola causa divina, la cual está tan separada de las pasiones
que ni la razón puede entrar en contacto con ella.
Este hecho quizás ha sido causa del extravío en la con-
cepción de las pasiones. En efecto, al ser los hombres inca-
paces de llegar al conocimiento de los dioses con la ayuda
de un razonamiento, pero considerando que ello es posible,
se precipitan por entero hacia sus propias pasiones humanas
y, a partir de sus estados, conjeturan lo divino. En verdad
yerran doblemente sobre los dioses, tanto porque caen lejos
de lo divino como porque, al no alcanzarlos, los hacen des-
cender a las pasiones humanas. Preciso sería, creo, en cuan-
62
Cf. Carta a Anebo l 2c SoDANO.
63
Cf. V 23; PLATÓN, Timeo 4la7, Político 273bl.
LIBRO I 81
toa los actos dirigidos a dioses y hombres, por ejemplo, pros-
ternaciones, adoraciones, dones, primicias, no interpretarlos
del mismo modo en ambos casos, sino, de acuerdo con la
diferencia en dignidad, tratar cada uno por separado, glorifi-
car a unos como divinos y considerar a los otros menospre-
ciables como humanos; atribuir la realización de unos a una
pasión tanto por parte de quienes lo realizan como por parte
de aquellos a quienes van dirigidos (pues son humanos y
corpóreos), y de lo realizado por medio de un procedimien-
to maravilloso inmutable, una estabilidad augusta, una ale-
gría intelectual y un conocimiento fiime, honrar de forma
especial la ejecución, pues está consagrada a los dioses.
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LIBRO II
Preciso es también demostrarte «en qué se diferencia un 1
demon de un héroe o de un alma, sea en esencia, en poten-
cia o en actividad»
64
. Digo, pues, que los démones son crea-
dos en virtud de los poderes generadores y creadores de los
dioses en el extremo más lejano de la procesión
65
y de los úl-
timos confines, los héroes en virtud de las razones vitales de
los seres divinos, y los primeros y perfectos grados de las
almas tienen su origen y se dividen a partir de ellos.
Nacidos así, poseen también diferente de las otras cau-
sas la misma esencia: la de los démones ejecuta y lleva a
ténnino las naturalezas cósmicas y completa la providencia
sobre cada uno de los seres en devenir, mientras que la de
los héroes está plena de vida, de razón y es hegemónica so-
bre las almas. A los démones hay que adscribirles poderes
fecundantes, que presiden la naturaleza y la ligazón de las al-
mas con los cuerpos, mientras que a los héroes justo es asig-
narles poderes vivificantes, hegemónicos sobre los hombres
y libres del devenir.
64
Carta a Anebo l 3e SooANO.
65
Cf. E. Á. RAMos JuRADO, op. cit., págs. 39-85.
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84 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
2 En consecuencia, hay que definir también sus activida-
des. Las de los démones hay que establecer que son más
cósmicas y tienen una mayor extensión en lo que por ellos
es producido, mientras que las de los héroes tienen una me-
nor extensión y centran su atención en la disposición de las
almas.
Tras las clases así definidas viene a continuación la que
pone fin a los órdenes divinos y a partir de estos dos géne-
ros recibe en suerte unos lotes de poderes, sobrepasa por
superabundancia sus propios límites por adiciones diversas
superfluas, proyecta especies unas veces unas y otras veces
otras y razonamientos unos distintos de otros, y vidas unas
veces unas y otras veces otras; según cada región del mundo
usa de vidas y figuras variadas, se une a lo que quiere, se
retira de lo que desea, se hace semejante a todos los seres y
de ellos por alteridad se separa, prepara nociones congéne-
res con lo que es y deviene, se une con los dioses de acuer-
do con mmonías de esencias y poderes distintas de aquellas
con las que se ligan a ellos démones y héroes, poseen en
grado menor que ellos la eternidad de la vida y de la activi-
dad semejante, pero, merced a la buena voluntad de los dio-
ses y a la iluminación otorgada por ellos, con frecuencia
asciende y se eleva al rango superior angélico
66
. Cuando no
se queda en los límites del alma, este conjunto alcanza un
alma angélica y una vida inmaculada. Por lo cual el alma
parece también presentar en sí esencias y actividades de to-
das clases, nociones variopintas y todas las formas. No
obstante, si hay que decir la verdad, ella está siempre de-
terminada según un único género, pero en común con las
66
La angelología neoplatónica comienza con Porfirio, cf. F. CuMONT,
«Les Anges du paganisme)), Revue de l'histoire des religions 72 (1915),
159-182.
LIBRO 11 85
causas dirigentes se alinea unas veces con unas y otras ve-
ces con otras.
Puesto que hay entre estos géneros, en general, tal dife-
rencia, ya no es preciso discutir cuál es la diferencia entre
ellos: según cada uno tiene su naturaleza, así hay que dis-
tinguirlos entre sí, y en cuanto puedan constituir una aso-
ciación, en esa misma medida hay que contemplar su co-
munidad, pues así podría existir la posibilidad de delimitar
sin error y definir separadmnente el concepto.
Pues bien, pasaré a sus apariciones. ¿En qué se diferen- 3
cian? Pues tú inquieres «cuál es el signo de reconocimiento
de la presencia de un dios, de un ángel, de un arcángel, de
un demon, de un arconte o de un alma»
67
• En una palabra,
defino que sus apariciones están en concordancia con sus
esencias, poderes y actividades: cuales son, tales también
aparecen a quienes les invocan, hacen patentes sus activida-
des y muestran fonnas concordantes con ellos y signos de
reconocimiento propios.
Pero para entrar en detalles, unifonnes son las aparicio-
nes de los dioses, las de los démones variadas, las de los
ángeles más simples que las de Jos démones, pero inferiores
a las de los dioses, las de los arcángeles más cercanas a las
causas divinas, las de los arcontes, si te parece que ellos son
los señores del mundo que administran los elementos sub-
lunares, son variadas, pero dispuestas en orden, pero si te
parece que ellos son los que presiden la materia, ellas serán
más variadas, pero más imperfectas que aquéllas, las de las
almas son apariciones de todas clases. Además, las de los dio-
ses tienen un brillo hennoso para la vista, las de Jos arcán-
geles son a la vez más solemnes y tranquilas, más dulces
son las de los ángeles, las de los démones son terribles; en
67
Carta a Anebo 1 4a SooANO.
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86 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
cuanto a las de los héroes, aunque han sido omitidas en tu
pregunta, démosle una respuesta movidos por la verdad, es-
to es, que son más tranquilas que las de los démones; las de
los arcontes, si ejercen su actividad en el mundo, causan es-
panto, y, si son materiales, son perjudiciales y tristes para
quienes las ven; las de las almas se asemejan un poco a las
de los héroes, salvo que son inferiores a ellas.
Aún más, las de los dioses son completamente inmuta-
bles según su tamaño, forma, figura y según todo lo perti-
nente para ellos; las de los arcángeles, aun cercanas a las de
los dioses, carecen de su identidad; las de los ángeles son
inferiores también a éstas, pero inmutables; las de los dé-
manes aparecen unas veces de una fonna y otras de otra a la
vista, las mismas figuras mostrándose tanto grandes como
pequeñas. Y particulannente además las de los arcontes, en
la medida en que son hegemónicas, son inmutables, pero las
de los materiales cambian multifonnemente; las de los hé-
roes se asemejan a las de los démones, mientras que las de
las almas ceden en no pequeña medida al cambio demónico.
Además, orden y tranquilidad convienen a los dioses,
las apariciones de los arcángeles tienen un carácter activo
en el ámbito del orden y tranquilidad, en los ángeles se da
orden y tranquilidad, aun no viéndose libres de movimiento,
a las apariciones demónicas acompañan confusión y desor-
den; a las de los arcontes siguen visiones conforme a las dos
opiniones expresadas anterionnente: movimiento tumultuo-
so si se trata de los arcontes materiales, mientras que los he-
gemónicos pennanecen estables; las de los héroes se concen-
tran en el movimiento y no dejan de participar del cambio;
las de las almas se asemejan un poco a las heroicas, pero,
sin embargo, son inferiores a ellas.
Además de estas propiedades, los seres divinos irradian
una belleza inmensa, que deja admirado a los que los ven,
LIBRO 11 87
proporcionando una alegría divina, con un brillo inefable pro-
porcionado, distinguiéndose de las otras formas de belleza.
Las contemplaciones felices de los arcángeles tienen tam-
bién ellas una enonne belleza, pero no al mismo nivel inde-
cible y admirable de lo divino; las de los ángeles dividen
separadamente la belleza que reciben de los arcángeles. Los
pneurnas demónicos y heroicos que se dan en las epoptías
68
poseen ambos la belleza en fonnas delimitadas; sin
go, lo ordenado en proporciones que definen la. esencia es
demónico, mientras que lo que muestra la hombna es herOI-
co. Las visiones de los arcontes deben dividirse en dos: unas
muestran una belleza hegemónica y natural, otras manifies-
tan una belleza formal elaborada y artificial. Las visiones de
las almas están también ellas ordenadas en nociones deter-
minadas, pero más divididas que las de los héroes, circuns-
critas separadamente, a una única forma. Y si es
preciso dar una definición común a todos los géneros, afir-
mo que, como cada uno de los seres del universo ocupa su
lugar determinado y según tiene su propia naturaleza, así
también participa de la belleza según la suerte correspon-
diente.
Pues bien, pasando a otras características suyas digamos 4
que la celeridad en los actos resplandece en los dioses más
rápida incluso que el intelecto mismo, en tanto que en ellos
estas actividades son inmóviles y estables; entre los arcán-
geles su rapidez se mezcla en cierta fonna con actividades
eficaces; las de los ángeles poseen ya cierto movimiento, y
no tienen ya de fonna similar simultaneidad de palabra y eje-
cución; entre los démones la apariencia de la rapidez de sus
actos es mayor que la realidad. Entre los héroes una cierta
68
«Visiones directaS)), el más alto grado de iniciación, como los mis·
terios eleusinos.
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88 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
magnificiencia se hace patente en sus movimientos, pero la
ejecución de lo que ellos desean llevar a cabo no es tan rá-
pida como en los démones. En el ámbito de los arcontes las
actividades del primer grupo aparecen considerables y seño-
riales, mientras que las del segundo cuenta con un mayor
número de apariciones, pero les falta la culminación en las
acciones. Las de las almas se ve que tienen más movimien-
to, pero que son más débiles que las heroicas.
Además, la magnitud de las apariciones en los dioses
son de tal calibre que incluso ocultan en ocasiones todo el
cielo, el sol y la luna, y la tierra no puede pennanecer firme,
cuando ellos descienden; cuando los arcángeles descienden,
ciertas partes del mundo se mueven a la vez y les precede
una luz dividida precursora, mientras que ellos, según las
dimensiones de su hegemonía, muestran proporcionalmente
también la dimensión de su luz. Inferior a ésta es la angéli-
ca, por su pequeñez y división según el número, mientras
que en el caso de los démones su magnitud se ve aún más
dividida y no siempre igual. La heroica, que aparece inferior
a ésta, manifiesta una magnanimidad mayor que su con di-
ción. De los arcontes cuantas especies tienen la preeminen-
cia como cósmicas, aparecen grandes y desmesuradas, mien-
tras que las que se dividen en torno a la materia poseen más
altanería y arrogancia. Las de las almas no se ven todas
iguales, sino que aparecen más pequeñas que las de los hé-
roes. En una palabra, según la magnitud de los poderes de
cada género y según la extensión de soberanía que se posee
y sobre la que se ejerce autoridad, en la misma proporción
también se da la magnitud de las apariciones apropiadamen-
te en cada uno de ellos.
Junto con ello definamos también la claridad de las imá-
genes que aparecen por sí. Y bien, en la epoptía de los dioses
las visiones se ven más claras que la realidad misma, su
LIBRO 11 89
resplandor es total y se muestran brillantemente articula-
das; las de los arcángeles se contemplan verdaderas y per-
fectas; las de los ángeles conservan el mismo aspecto, sal-
vo que son ligeramente inferiores en plenitud cognoscitiva.
Confusas aparecen las de los démones e inferiores a éstas
las de los héroes. En cuanto a las de los arcontes, las cósmi-
cas se ven claras, las materiales confusas, pero ambas seño-
riales; las de las almas, por su parte, aparecen semejantes a
las sombras.
Del mismo modo también para la luz. Las imágenes de
los dioses irradian más luz, las de los arcángeles están llenas
de una luz sobrenatural y luminosas son las de los ángeles.
Los démones dejan traslucir un fuego turbio, los héroes una
mezcla de más elementos, mientras que en el caso de los ar-
contes los cósmicos difunden un fuego también más puro y
los materiales una mezcla de elementos distintos y opues-
tos; las almas difunden una luz parcialmente visible, con-
taminada con numerosas mezclas de la generación.
Confmme a lo dicho, el fuego de los dioses brilla indivi-
sible, inexpresable y llena todas las profundidades del mun-
do de modo ígneo pero no cósmico. El de los arcángeles se
ve indivisible, pero con una multitud que le rodea, le precede
o forma su cortejo. El fuego de los ángeles aparece dividido,
salvo en las fmmas más perfectas. El de los démones está
circunscrito a divisiones aún más cortas, es expresable de
palabra y no excede la vista de quienes ven los seres superio-
res. El de los héroes tiene en cierto modo los mismos carac-
teres, sin embargo le falta la extrema semejanza de ellos.
Además, en cuanto al de los arcontes, el superior se contem-
pla más claro y el material más oscuro; el de las almas se
muestra dividido en muchas partes, multiforme y mezcla de
muchos elementos cósmicos. Además, el de los dioses se ve
completamente estable, el de los arcángeles participa de la
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90 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
tranquilidad, el de los ángeles tiene un movimiento constan-
te; inestable, en verdad, el de los démones, pero aún más mu-
table el de los héroes; en cuanto a los arcontes con los prime-
ros se da una luz tranquila y con los últimos agitada; para las
almas su luz cambia con múltiples movimientos.
s Además, el poder catárquico de las almas en los dioses
es perfecto, en los arcángeles anagógico; los ángeles liberan
sólo de las ataduras de la materia, los démones arrastran
hacia la naturaleza, los héroes descienden al cuidado de las
obras sensibles; los arcontes dan o la presidencia de lo cós-
mico o el dominio de lo material; las almas, cuando se ma-
nifiestan, arrastran de algún modo hacia la generación.
Examina también lo siguiente, la pureza y estabilidad de
la imagen cuando aparece, toda ella, confiérela a los géne-
ros superiores, y en verdad adscribe a los dioses la extrema
brillantez y lo fijamente establecido en sí mismo, mientras
que lo brillante y que está como en otra cosa adscríbelo a
los arcángeles, y lo que permanece en otra cosa a los ánge-
les. Distingue, además, en sentido opuesto lo que se mueve,
es inestable y está contaminado con naturalezas extrañas,
todo ello conviene a los órdenes inferiores.
Pero establezcamos también esta distinción según la di-
ferencia de mezcla. Con los démones, en efecto, se mezclan
vapores cósmicos y se mueven sin estabilidad según el mo-
vimiento del mundo. Con los héroes se mezclan combina-
ciones generadoras de pneuma, en tomo a las cuales conjun-
tamente también ellos se mueven; en cuanto a los arcontes,
los del mundo permanecen de la misma manera, manifes-
tando el elemento cósmico que poseían, mientras que los de
la materia están llenos de humores materiales; las almas es-
tán llenas de contaminaciones superfluas y pneumas extra-
ños, con los que incluso en las apariciones se muestran cada
uno de estos géneros.
LIBRO 11 91
Sea una prueba para ti no insignificante también el hecho
de que la materia se consume instantáneamente en el caso de
los dioses; en el caso de los arcángeles ella se consume en
breve tiempo; en el caso de los ángeles la disolución y sepa-
ración de ella; en el de los démones la organización anno-
niosa de ella; en el caso de los héroes la adaptación en pro-
porciones convenientes y la solicitud hábilmente ejercida
sobre ella. En cuanto a los arcontes, los soberanos de los
mundos se presentan superiores a ella y se manifiestan así,
mientras que los materiales se muestran completamente
contaminados por la materia; de las almas, las puras se ma-
nifiestan aparte de la materia, mientras que las opuestas lo
hacen revestidas por ella.
Además, los dones procedentes de las apariciones ni son 6
todos iguales ni producen los mismos frutos. La presencia
de los dioses otorga salud del cuerpo, virtud del alma, pure-
za de intelecto y ascenso, por decirlo brevemente, de todo lo
que hay en nosotros hacia sus propios principios. Elimina el
frío y lo destructivo que hay en nosotros, aumenta el calor y
lo hace más fuerte y potente, hace que todo sea proporcio-
nado al alma y al intelecto, hace brillar la luz con una inte-
ligible armonía, hace aparecer a los ojos del alma, por me-
dio de los del cuerpo, lo que no es cuerpo como cuerpo. La
presencia de los arcángeles produce también los mismos
efectos, salvo que no otorga los dones ni siempre ni en toda
circunstancia ni suficientes ni perfectos ni inalienables, y
brilla de un modo equiparable a su aparición. La de los án-
geles otorga separadamente bienes aún más particulares, y
tiene la actividad con la que aparece muy inferior a la luz
perfecta que la abarca en sí. La de los démones entorpece el
cuerpo y lo castiga con enfermedades, arrastra también el al-
ma hacia la naturaleza, no separa de los cuerpos ni de la
sensación congénere de los cuerpos, retiene en las regiones
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92 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
de aquí abajo a quienes se apresuran hacia el fuego
69
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libera de los vínculos de la fatalidad. La de los héroes tiene
en lo demás efectos similares a la de los démones, pero tie-
, . . . . . .
ne como caractenstlca propia mcitar a Ciertas acciOnes no-
bles y grandes. La aparición de los arcontes en la epoptía, la
de los cósmicos, otorga bienes cósmicos y todas las cosas de
la vida, mientras que la de los materiales concede bienes
materiales y cuantas obras son terrestres. La contemplación
de las almas puras y pertenecientes al orden angélico hace
ascender el alma y la salva, se manifiesta en una esperanza
sagrada y otorga el don de esos bienes a los que la sagrada
esperanza aspira, mientras que la contemplación de las otras
70
hace descender hacia la generación, destruye los frutos de la
esperanza y a los que las ven los llena de pasiones que se
clavan en los cuerpos
71

7 Y bien, en cuanto al orden que tienen los seres contem-
plados, se revela en las epoptías: los dioses tienen dioses y
ángeles a su alrededor, los arcángeles presentan ángeles pre-
cursores o dispuestos en orden con ellos o siguiéndoles de-
trás o una numerosa guardia de ángeles en torno a ellos, los
ángeles manifiestan a la vez las obras propias del orden que
ostentan, los buenos démones ofrecen para contemplación
sus obras y los bienes que otorgan, los démones vengadores
muestran las especies de castigos, y los otros que son ma-
lignos de alguna manera están rodeados de bestias dañinas,
sanguinarias y salvajes, los arcontes cósmicos muestran con
ellos ciertas partes cósmicas, mientras que los otros arcontes
arrastran consigo el desorden y disonancia de la materia; en
cuanto al alma universal, que no está contenida en ninguna
especie particular, deja ver un fuego infonne que manifies-
60
Fórmula de los Oráculos Ca/deos, frags. 115, 116, 134.
70
Almas impuras.
71
PLATÓN, Fedón 83d4.
LIBRO ll 93
ta, en torno al mundo entero, el alma universal, única, indi-
visible e inf01me del Todo; del alma purificada la figura se
ve ígnea y el fuego puro y sin mezcla; su luz interior y su
forma aparecen puros y estables, y, gozando de buena vo-
luntad, sigue al guía que la conduce a lo alto, y ella muestra
en sus obras su orden propio; el alma que inclina hacia
abajo arrastra signos de ataduras y castigos, está cargada de
composiciones de pneumas materiales y retenida por las
turbaciones irregulares de la materia, y se ve que pone ante
sí la autoridad de los démones generadores.
En suma, todos estos géneros muestran a la vez con
ellos sus propios ejércitos, manifiestan, además, las regiones
que han obtenido en suerte y los lotes en los que habitan:
los aéreos muestran un fuego aéreo, los terrestres un fuego
terrestre y más oscuro, los celestes un fuego más brillante;
dentro de estos tres límites todos los géneros se hayan re-
partidos en tres órdenes, principio, medio y fin: los de los
dioses muestran las causas más elevadas y más puras de este
triple orden; los de los arcángeles •**
72
; (los de los ánge-
les)
73
las causas confiadas por los arcángeles; los de los dé-
mones muestran causas subordinadas a éstos, y los de los
héroes causas igualmente a su servicio, pero no según los mis-
.mos ministerios que los démones, sino según otros diferen-
tes; los de los arcontes según ejercen la primacía corres-
pondiente o del cosmos o de la materia; los de las almas el
rango por completo último de las clases superiores; de ahí
que los seres superiores muestren con ellos también las re-
giones: los primeros las primeras, los segundos las segundas
en cada una de estas tres clases, y los demás según cada uno
tenga dispuesto.
72
Laguna en el texto.
73
Conjetura de Saffrey.
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94 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
s Además, los dioses hacen brillar una luz tan sutil que los
ojos del cuerpo no pueden soportarla, sino que sufren todo
lo mismo que los peces a los que se saca de una humedad
turbia y densa a un aire sutil y diáfano. En efecto, los hom-
bres que contemplan el fuego divino, al no poder aspirar la
sutileza del fuego divino, desfallecen, en cuanto lo atisban,
y ponen impedimento a su pneuma connatural. Los arcánge-
les hacen también ellos brillar una pureza no soportable de
aspirar, pero no es igual de intolerable que la de los seres
superiores. Las apariciones de los ángeles hacen la mezcla
del aire soportable, como para poder unirse también a los
teúrgos. En el caso de las apariciones de los démones, el ai-
re universal no entra en simpatía en absoluto, ni el aire que
les rodea se hace más sutil ni precede una luz en la que, to-
mando y ocupando antes el aire, revelen su propia forma; ni
una luz ilumina todos los ámbitos en torno a ellos. En el ca-
so de los héroes, ciertas partes de la tierra son sacudidas y
resuenan ruidos en derredor, pero el aire universal no se ha-
ce más sutil ni desproporcionado a los teúrgos, de forma
que ellos pueden soportarlo. En el caso de los arcontes les
corre en torno un conjunto de numerosas apariciones, difí-
cilmente soportable, sea cósmico o terrestre, sin que se dé
una sutileza hipercósmica ni tampoco la de los elementos
más elevados. Con las apariciones anímicas es más connatu-
ral el aire que se ve, y éste recibe sus contornos al trabarse
con ellas.
9 Finalmente, pues, las disposiciones del alma de los que
invocan: en la aparición de los dioses reciben una perfec-
ción libre de pasiones y superior, una actividad absoluta-
mente mejor y participan del amor divino y de una alegría
infinita; en el caso de los arcángeles asumen un estado puro,
una contemplación intelectual y un poder inmutable; en el
caso de los ángeles participan de la sabiduría racional, de la
LIBRO 11 95
verdad, de una virtud pura, de un conocimiento seguro y de
un orden adecuado; cuando contemplan los démones, reci-
ben anhelo de la generación, deseo de la naturaleza, pleni-
tud de las obras de la fatalidad, poder para culminar tales
acciones; si se trata de héroes, entrañan estados de ánimo
similares y ponen mucho empeño tendente a la comunión de
las almas; cuando se unen a los arcontes, se mueven junto
con el alma con movimientos cósmicos o materiales. Con la
contemplación de las almas obtienen el deseo de la genera-
ción y la connatural autoridad para ocuparse del cuerpo, y
todo lo relativo a ello.
A la vez la aparición de los dioses procura verdad y po-
der, éxito en las acciones y el don de los bienes más gran-
des, mientras que la de los otros provee los bienes que son
propiamente proporcionados al orden de cada uno. Por ejem-
plo, la de los arcángeles da la verdad, no sin más en general,
sino concretamente sobre algunas, y no siempre, sino a ve-
ces, ni indiferentemente a todos o en todas partes, sino de
una manera detenninada sobre esto o sobre aquello, entraña
del mismo modo el poder no en general de todo ni indistin-
tamente siempre ni en todas partes, sino a veces y en luga-
res determinados. La de los ángeles parcela aún más que la
de los arcángeles las circunscripciones cada vez más delimi-
tadas para la donación de los bienes. La de los démones no
otorga ya los bienes del alma, sino los del cuerpo o los que
conciernen al cuerpo, y ello cuando el orden del mundo lo
permite. Del mismo modo también la de los héroes procura

bienes del segundo y tercer orden, teniendo un punto de mi-
ta en el gobierno total de las almas, terrestre y cósmico. En
cuanto a la de los arcontes, una dona los bienes cósmicos y
todos los de la vida, y la otra, inferior, proporciona no pocas
ventajas materiales. Las almas, en sus apariciones, procuran
a los contempladores los bienes que contribuyen a la vida
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96 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
humana. Según el orden propio de cada uno se distingue
también el don procedente de ellos, y con ello se ha dado
respuesta completa adecuada a las cuestiones que planteaste
sobre sus apariciones. Hasta aquí lo dicho por nosotros so-
bre este tema.
1 o En cuanto a tu contribución al discernimiento de estas
cuestiones, tanto si manifiestas tu propia opinión como si
las has oído de otros, no es cierta ni correcta. Dices, en
efecto, «que el vanagloriarse y hacer ver ciertas imágenes es
común a los dioses, a los démones y a todos los géneros su-
periores»
74
Pero ello no es como tú supones, pues el dios,
el ángel y el demon bueno instruyen al hombre sobre su
propia esencia, pero en sus discursos no hay añadido mayor
que el poder que ostentan o sus propios bienes, pues la ver-
dad coexiste con los dioses, como también la luz coexiste en
esencia con el sol; y al mismo tiempo afinnamos que la di-
vinidad no está falta de belleza alguna ni de ninguna virtud
que es posible añadirle por medio de discursos. Además, los
ángeles y démones reciben siempre de los dioses la verdad,
de suerte que no dicen nada nunca contra ella, pues, siendo
perfectos según la misma esencia cada uno de ellos, no pue-
den añadirle nada más a su glorificación.
¿Cuándo, pues, se da lo que llamas «engañoso» en el
caso de la vanagloria? Cuando se produce un error en el arte
teúrgica y las imágenes en la epoptía no se presentan como
deben sino unas en lugar de otras, pues entonces las espe-
cies inferiores, aparentando la fonna de los órdenes más au-
gustos, fingen ser aquello que aparentan, y entonces profie-
ren discursos jactanciosos y mayores que su poder real. Al
ser, pues, el primer inicio, creo, falso, de este error fluye abun-
dantemente la mentira, lo cual deben los sacerdotes recono-
74
Carta a Anebo I 4b SooANO.
LIBRO 11 97
cerio en las apariciones partiendo del orden completo (con
el cual, si no se observa, entra en contradicción)
75
y recha-
zar su simulación fingida, en tanto que no pertenece en mo-
do alguno a espíritus verdaderos y buenos. En absoluto es
preciso introducir los errores en el juicio verdadero de la
realidad, pues tampoco en las otras ciencias o artes juzga-
mos sus obras por los errores cometidos.
No caracterices, pues, los aciertos conseguidos a duras
penas y con infinita lucha a partir de los errores que inopi-
nadamente por ignorancia se lanzan contra la teagogía, sino
que más bien al respecto muestra una opinión distinta. En
efecto, si las acciones procedentes de la aparición espontá-
nea son tales cuales tú dices, jactanciosas y falsas, las de los
verdaderos atletas del fuego
76
son genuinas y verdaderas.
Como en todas las demás cosas lo principal comienza pri-
meramente por sí mismo y se procura para sí lo que a otros
da, por ejemplo en esencia, en vida, en movimiento, así
también lo que procura la verdad a todos los seres comienza
por ser verdadero en primer lugar respecto a sí mismo y re-
vela primordialmente su propia esencia a los contemplado-
res, razón por la que muestran a los teúrgos el fuego de la
epoptía. En efecto, no es propio del calor enfriar, ni de la luz
obscurecer u ocultar alguno de los seres, y ningún otro de lo
que realiza por esencia algo tiene a la vez la facultad de
la acción contraria, pero lo que no tiene naturaleza y es con-
trario a lo que es según esencia, eso puede recibir lo opuesto
o bien por naturaleza puede caer en el mal.
Lo mismo, pues, también diremos sobre los fantasmas.
Pues si éstos no son la verdad misma, sino algo distinto que
se asemeja a la realidad, ellos no están ciertamente en los
75
Pasaje controvertido, cf. A. R. SooANO, op. cit., pág. 411. Preten-
dernos conservar la lectura de los manuscritos.
76
Teúrgos.
242.-4
,1
98 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
' . , .
espmtus que aparecen por SI mismos, pero aparentan ser
verdaderos como ellos; también ellos participan de la menti-
ra y el engaño, algo similar a las fonnas que se ven en los
espejos; y así vanamente arrastran el pensamiento a lo que
no será ninguno de los géneros superiores, sino que serán
también ellos extravíos engañosos. En efecto, la imitación
de la realidad, lo oscuramente representado y lo que puede
devenir en causa de error no conviene a ninguno de los gé-
neros verdaderos y claramente existentes. Por el contrario
los dioses y su séquito desvelan sus verdaderas imágenes y
no nos proponen en modo alguno fantasmas de ellos mis-
mos, como las figuras que tienen lugar en aguas o en espe-
jos. En efecto, ¿por qué iban a hacer estas exhibiciones?
¿Para ofrecer una muestra de su esencia y poder? Pero estos
fantasmas son absolutamente incapaces, pues se convierten
en causas de error y engaño para los creyentes y alejan a los
contempladores del verdadero conocimiento de los dioses.
¿Para procurar alguna ventaja a los epoptas? ¿Y qué utili-
dad podría derivar de la mentira? Y si no es así, ¿está en la
naturaleza de lo divino emitir fantasmas de sí mismo? ¿Pero
cuándo el género estable, fijo en sí mismo y la causa de la
esencia y de la verdad podría crear a partir de sí en un lugar
extraño una imitación fraudulenta? En modo alguno, pues,
la divinidad se transforma en fantasmas, ni a partir de sí
emite estos fantasmas en otros seres, sino que irradia su ver-
dadera forma en las maneras de ser verdaderas de las almas;
del mismo modo también los compañeros de los dioses son
émulos de la verdad epóptica de los dioses.
Lo que tú dices ahora, «que son comunes a los dioses,
démones y los otros la producción de imágenes y la jactan-
cia>>
77
, confunde entre sí todos los géneros de los seres su-
77
Cf. Carta a Anebo l 4b SoDANO.
LIBRO ll 99
periores y no deja diferencia alguna entre los unos y los
otros; de este modo todo será común para ellos y no se
otorgará nada extraordinario a los superiores. Hay, en todo
caso, una objeción más justa para ti: ¿en qué será superior el
género de los dioses al de los démones? Pero estos géneros
no tienen comunidad alguna, ni ésta consiste en hacer apa-
recer fantasmas, y no conviene, partiendo de las últimas cla-
ses y de la decadencia que se da en los extremos, conjeturar
por analogía las primeras clases y las copias verdaderas que
se dan en las primeras clases. Si se piensa así respecto a este
tema, se podrá obtener lo que es conveniente y grato a los
seres divinos.
Las cuestiones sucesivas en las que estimas «sacrilegio 11
e impureza la ignorancia y el engaño en estos temas>>
78
y
nos exhortas a la verdadera doctrina sobre ello, no plantea
controversia alguna, sino que se está de acuerdo igualmente
por parte de todos los hombres. ¿Quién no estaría de acuer-
do en que la ciencia que afecta al ser es la más apropiada a
los dioses, mientras que la ignorancia, que precipita en el no
ser, cae muy lejos de la divina causalidad de las especies
verdaderas? Pero puesto que no se ha dicho suficientemen-
te, añadiré lo que falta. Y ya que la defensa se hace desde
un punto de vista más bien filosófico y lógico pero no según
el arte activa de los sacerdotes, creo que debo hablar más
como teúrgo sobre el tema.
Sea, pues, <<la ignorancia y engaño falta e impiedad>>
79
,
sin embargo, no hacen por ello falso lo que se ofrece apro-
piadamente a los dioses y las ceremonias divinas, pues tam-
poco el acto de pensar une a los teúrgos con los dioses, por-
que, ¿qué impediría a los filósofos teoréticos obtener la unión
78
Carta a Anebo 1 5 SoDA NO.
79
Carta a Anebo I 5 SooANO.
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100 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
teúrgica con los dioses? Pero la verdad no es así, sino que el
cumplimiento de las acciones inefables y realizadas de ma-
nera digna para los dioses por encima de toda intelección,
así como el poder de los símbolos silenciosos, comprensi-
bles por los dioses sólo, infunden la unión teúrgica. Por eso
precisamente no llevaremos a cabo estos actos con el pen-
samiento, pues entonces su eficacia sería intelectual y pro-
ducto nuestro; y ni una cosa ni otra es verdad. En efecto, sin
que nosotros intervengamos con nuestro pensamiento, los
símbolos mismos realizan su propia obra por sí mismos, y el
inefable poder de los dioses, con los que estos símbolos se
. . . ,
relacionan, por sí mismo reconoce sus propias Imagenes,
pero no con el estímulo de nuestro pensamiento, pues en ab-
soluto es natural que el continente sea puesto en movimien-
to por el contenido, ni lo perfecto por lo imperfecto, ni el
todo por las partes. De ahí que tampoco por nuestros pen-
samientos, en principio, las causas divinas sean incitadas a
actuar, sino que ellos deben preexistir junto con todas las
disposiciones mejores del alma y nuestra pureza como cau-
sas auxiliares, pero lo que propiamente estimula la voluntad
divina son los mismos símbolos divinos; y así lo divino es
puesto en movimiento por sí mismo, sin recibir de ninguno
de los seres inferiores un principio cualquiera de su propia
"
accwn.
Me he alargado en estas consideraciones por el siguiente
motivo: para que no creas que toda la fuerza de la acción
teúrgica procede de nosotros, y no supongas que la verdade-
ra obra teúrgica tiene un feliz cumplimiento en el marco de
nuestras concepciones dispuestas según la verdad, como tam-
poco que en el engaño fracasan. Pues tampoco si conoce-
mos las características particulares que acompañan a cada
género, no por ello también hemos obtenido la verdad de
sus acciones. Pero si la unión activa no se da nunca sin el
LIBRO li
101
conocimiento, él, sin embargo, no es idéntico a ella, de for-
ma que la pureza divina lleva a cabo la plena unión con el
Uno y la purificación total no con el conocimiento exacto,
como la pureza del cuerpo con la castidad, sino por encima
del conocimiento. Ninguna otra cosa de las que hay en no-
sotros, típicamente humanas, coopera al cumplimiento de
las acciones divinas.
Admite, pues, esto como dicho de pasada, aunque refuta
suficientemente toda tu concepción del arte teúrgica. El mis-
mo valor tienen también tus afirmaciones en las que mani-
fiestas la opinión de que es «Cosa santa y útil la ciencia rela-
tiva a los dioses» y llamas «oscuridad a la ignorancia de las
cosas honorables y bellas, luz a su conocimiento; una con-
sideras que llena a los hombres de todos los males a causa
de la incultura y temeridad, la otra la juzgas causa de todos
los bienes»
80
Todo esto tiene el mismo fin que lo dicho
previamente y ha obtenido junto con ello la respuesta con-
veniente. Preciso es, pues, dejar este tema y pasar a tus pre-
guntas sobre la adivinación y resolverlas con concisión.
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°Carta a Anebo 1 5 SoDANO.
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LIBRO III
En primer lugar, en efecto, pides que se te explique con 1
claridad «qué ocurre en la presciencia del porvenir»
81
. Di-
gamos de inmediato que lo que pretendes llegar a saber es
imposible. Pues crees, según el sentido de tu pregunta, que
la presciencia pertenece al ámbito del devenir y que es un
elemento de la naturaleza. Pero ello no es algo que perte-
nezca al ámbito del devenir ni que actúe como un cambio
fisico, ni es un artificio ideado como un expediente útil para
nuestra founa de vida, ni en absoluto es una obra humana,
sino divina, sobrenatural, enviada desde arriba, desde el cie-
lo, no engendrada, eterna, y que por su propia naturaleza ocu-
pa un lugar preeminente.
El mayor antídoto en verdad contra todas las dificulta-
des de este tipo es el siguiente, conocer el origen de la mán-
tica
82
, que no tiene su origen en los cuerpos ni en las pasio-
nes corpóreas, ni en una naturaleza ni en poderes naturales,
81
Carta a Anebo 11 1 SODANO. Cf. E. Á. RAMos JuRADO, «Un filóso-
fo ante la adivinación, Jámblico de Calcis>>, Studia Phi/ologica Valentina
1 (1996), 53-64.
82
Cf. F. PFEFFER, Studien zur Mantik in der Phi/osophie der Antike,
Meisenheim am Glan, 1976; P. ATHANASSIADf, «Philosophers and mueles:
shifts of autority in late paganism>>, Byzantion 62 (1992), 45-62.
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104 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
ni en la condición humana ni en hábitos concernientes a
ella, ni en un arte de adquisición extrínseca que se ocupa de
una parcela de la vida. Toda su autoridad soberana remonta
a los dioses y es un don de los dioses, se lleva a cabo con
obras y signos divinos, contiene visiones divinas y princi-
pios científicos. Todo lo demás está subordinado, a modo de
instrumentos, al don de la presciencia enviado por los dio-
ses, todo cuanto se refiere a nuestra alma, a nuestro cuerpo,
a cuanto se encuentra en la naturaleza del Todo y en las
naturalezas individuales; algunos componentes están prees-
tablecidos como en el orden de la materia, cuantos tienen
relación con los lugares y algunas otras cosas similares.
Así pues, si alguien, apartándose de las causas prima-
rias, trasladase el arte de la adivinación a cooperadores se-
cundarios, si, por ejemplo, poniendo como principio movi-
mientos de cuerpos, cambios de pasiones, otras generaciones,
actividades de la vida humana o bien razones psíquicas o
fisicas, creyese expresarse claramente, o bien si, defendien-
do como causas las simetrías mutuas de estos elementos,
supusiera que está ofreciendo la noción exacta sobre el te-
ma, se engaña por completo. Una sola es la definición co-
rrecta y uno solo el principio sobre todo eso: en modo algu-
no extraer sin causa la adivinación del porvenir de lo que no
posee en sí ninguna presciencia, sino, a partir de los dioses
que contienen en sí los límites de toda la ciencia de los se-
res, a partir de ello considerar la mántica distribuida en el
mundo entero y sobre todas las naturalezas que se encuen-
tran repartidas en él. Tal es, en efecto, la causa primordial y
principalmente la más común, que posee en sí misma en
primer lugar lo que da a los que participan de ella y que
proporciona sobre todo la verdad de la que precisa la mánti-
ca, que previamente ha recibido la esencia y causa de lo que
deviene, de lo que deriva necesariamente el obtener la pres-
,
•• •

LIBRO III 105
ciencia sin error. Sea, pues, tal el principio general de toda
la mántica, a partir del cual se puede descubrir científica-
mente todas sus clases; pongamos manos ya a ellas siguien-
do las cuestiones planteadas por ti.
Respecto a la adivinación en sueños
83
se dice lo siguien- 2
te: «mientras dormimos, en sueños, con frecuencia alcan-
zamos el futuro, no en un éxtasis agitado (pues el cuerpo
está tranquilo), sino sin tener conciencia de los hechos co-
mo en estado de vigilia»
84
• Pues bien, esto que dices acos-
tumbra a acaecer en los sueños humanos y en los que pro-
vienen del alma, cuando se agitan en nosotros pensamientos
o palabras, o bien en los sueños estimulados por fantasías o
preocupaciones diurnas: ellos a veces son verdaderos y a
veces falsos, y en algunos casos se dan en la realidad, pero
en la mayoría no. Sin embargo, los sueños que se dicen
«enviados por los dioses» no se producen del modo que tú
dices, sino que o bien, cuando el sueño cesa y comenzamos
83
Cf. la tradición onirológica y onirocrítica antigua: Acerca de los en-
sueños y Acerca de la adivinación por el sueño de ARISTÓTELES, La inter-
pretación de los sueños de ARTEMIDORO DE ÉFESO o, por ejemplo, los
fragmentos recopilados por D. DEL CORNO (Graecorum de re onirocritica
scriptorum reliquiae, Milán-Varese, 1969). Cf. también R. G. A. VAN LIES-
HOUT, Greeks on dreams, Utrecht, 1980; A. J. CAPPELLETTI, Las teorías
del sueiio en lafilosofia antigua, Caracas, 1987; D. DEL CoRNO, «Dreams
and their Interpretation in Ancient Greece», Bulletin of the lnstitute of
Classical Studies ofthe University ofLondon 29 (1982), 55-62; M. A. VI-
NAGRE Lona, «Etapas de la literatura onirocrítica según los testimonios de
Artemidoro Daldiano>>, Habis 22 (1991), 297-312; M. A. VINAGRE Lono,
«La literatura onirocrítica griega hasta el s. 11 d. C. Estado de la cuestión»,
Estudios Clásicos 101 (1992), 63-75; M. A. VINAGRE Lono, La literatura
onirocritica griega anterior a Artemidoro Daldiano, tesis doctoral, Uni-
versidad de Sevilla, 1993; P. ATHANASSIADI, «Drearns, Theurgy and Free-
lance Divination: The Testimony of Tamblichus>>, The Journal of Roman
Studies 83 (1993), 115-130.
84
Carta a Anebo 11 2a SoDANO.
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106 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
justamente a despertamos, se puede oír una voz concisa que
nos guía respecto a lo que tenemos que hacer, o bien cuando
estamos entre la vigilia y el sueño o incluso completamente
despiertos se oyen las voces. Incluso a veces un pneuma
intangible e incorpóreo rodea en círculo a las gentes acosta-
das, de forma que no es posible verlo, pem sí tener la sen-
sación y conciencia: se produce un silbido a su entrada, se
difunde por todas partes sin contacto alguno, realiza obras
admirables en cuanto a la liberación de las pasiones aními-
cas y corpóreas. En ocasiones, brillando una luz brillante y
serena, la vista es retenida y los ojos se cierran, mientras
que antes estaban abiertos. Los otros sentidos se da la cir-
cunstancia de que permanecen despiertos y perciben cómo
los dioses se muestran a la luz, escuchan cuanto le dicen y
saben cuanto hacen con clara conciencia. Más perfecta que
ésta es aún otra contemplación, cuando la vista ve, el inte-
lecto con vigor sigue las acciones y se acompaña de un movi-
miento de los contempladores. Ahora bien, estas caracterís-
ticas tan numerosas y tan diferentes no se asemejan a ningún
sueño humano, sino que el sueño, el cerrar los ojos, la opre-
sión semejante al entumecimiento, el estado intermedio entre
el sueño y la vigilia, la vigilia apenas comenzada o comple-
ta, todo esto es divino y apropiado para recibir a los dioses,
es enviado por los dioses, y tales fenómenos preceden par-
cialmente a la aparición divina.
Excluye, pues, de los sueños divinos, entre los que está
sobre todo el mántico, el sueño de cualquier especie y la
«imposibilidad de tomar conciencia de las apariciones como
en estado de vigilia»
85
• En efecto, no es posible que la pres-
ciencia clara de los dioses sea inferior a la conciencia que se
da en estado de vigilia, sino que, si hay que decir la verdad,
85
Cf. Carta a Anebo Il 2a SoDANO.
LIBRO III
107
también ella necesariamente es más manifiesta, más exacta
que aquélla e infunde una inteligencia más perfecta. Sin co-
nocer estos indicios de los sueños efectivamente adivinato-
rios y concibiendo sobre ellos pensamientos comunes y
humanos, algunos se topan casual y raramente con la pres-
ciencia del futuro, y en consecuencia, con razón, dudan so-
bre cómo los sueños contienen la verdad. Esto es, me pare-
ce, que es lo que también a ti te inquieta, ya que no conoces
sus verdaderas características. Pero es preciso que tú, po-
niendo previamente estos hechos como elementos del ver-
dadero conocimiento de los sueños, sigas con la inteligencia
todos los razonamientos sobre la adivinación por sueños.
Dicen lo siguiente: puesto que el alma tiene una doble 3
vida, una con el cuerpo y otra separable de todo cuerpo, du-
rante el resto de nuestra existencia, despiertos, la mayoría
de las ocasiones, nos valemos de la vida común con el cuer-
po, salvo cuando, pensando y reflexionando, por nuestras
propias puras nociones nos separamos completamente de él;
en el sueño, por el contrario, nos liberamos completamente
como de ataduras que nos ligasen y nos valemos de la vida
separada del conocimiento
86
. Entonces, pues, esta clase de
vida, sea intelectual o divina (puede ser la misma o bien ca-
da una puede existir particularmente por sí), se despierta en
nosotros y actúa según naturaleza. Ya que el intelecto con-
templa lo que es y el alma contiene en sí las razones de todo
lo que deviene, es natural que ella conozca antes en sus ra-
zones predominantes las cosas futuras ordenadas según la
causa que las contiene. Una adivinación aún más perfecta
que ésta lleva a cabo el alni.a cuando une a los principios
86
A. R. SonANO (op. cit., pág. 412), siguiendo una tradición que tiene
como antecedentes a Ficino, Gale, Parthey, etc., postula genése6s, «deve-
nir, generacióm>, en lugar de gnóse6s, lectura de los manuscritos, seguida
por É. des Places, preferible desde nuestro punto de vista.
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108 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
universales, de los que fue separada, las partes de la vida y
de la actividad intelectual, pues está llena entonces por los
principios universales de toda ciencia, como para alcanzar
con sus pensamientos la mayor parte de los que se cumplen
en el mundo. Es, no obstante, cuando se une a los dioses
según tal actividad separada del cuerpo, cuando recibe la
plenitud más verdadera de las intelecciones, de lo que pro-
cede la verdadera adivinación, y, en consecuencia, pone los
cimientos de los más auténticos principios de los sueños
divinos. Pero si el alma enlaza su parte intelectual y divina
con las especies superiores, entonces sus visiones serán
más puras, sea respecto a los dioses o las esencias incorpó-
reas en sí o, en general, respecto a lo que contribuye a la
verdad a propósito de los inteligibles. Si, por otro lado,
eleva los discursos de los seres en devenir a los dioses, sus
causas, de ellos extrae un poder y un conocimiento por
analogía de cuanto fue o cuanto será, contempla el tiempo
todo y observa las obras de lo que sucede en el tiempo, par-
ticipa en el orden de los dioses, en su providencia y en la
buena dirección conveniente; cura los cuerpos enfermos, lo
que entre los hombres está en condiciones de desarreglo y
de desorden lo dispone bien, transmite frecuentemente in-
venciones de artes, distribuciones de derechos e implanta-
ciones de leyes.
Así, en el santuario de Asclepio las enfermedades cesan
merced a los sueños divinos; gracias al orden de las apari-
ciones nocturnas, la ciencia médica se ha constituido a par-
tir de sueños sagrados. Todo el ejército de Alejandro fue
salvado, cuando en la noche iba a perecer por completo,
porque Dioniso apareció en sueños y le señaló la liberación
de las afecciones incurables. Afutis, sitiada por el rey Li-
sandro, se salvó por los sueños enviados por Amón cuando
el rey levantó el campo a toda prisa y al punto alzó el cer-
LIBRO III 109
co
87
• ¿Qué necesidad de exponerlo y relatarlo caso a caso
hay, cuando los hechos que acaecen continuamente, día a
día, tienen una evidencia superior a la palabra?
88
.
Es suficiente lo dicho sobre la mántica divina en el sue- 4
ño: cuál es, cómo se produce y qué provecho proporciona a
los hombres. Afirmas que «muchos aprehenden el futuro
por el entusiasmo y la teoforía, estando despiertos, de forma
que actúan también según los sentidos, pero, a su vez, sin
tener conciencia de sí mismos o sin tenerla como antes»
89
Quiero, pues, también a este respecto exponer las caracte-
rísticas de quienes están correctamente poseídos por los
dioses; pues si ellos han subordinado toda su vida como
vehículo o instrumento de los dioses que les inspiran, o si
cambian en divina su vida humana, o incluso llevan su pro-
pia vida conforme a la divinidad, ellos no actúan según los
sentidos, ni están despiertos como aquellos que tienen sus
sentidos despiertos, ni aprehenden ellos el futuro, ni se
mueven como aquellos que actúan según un impulso, sino
que no tienen en absoluto conciencia de sí mismos ni como
antes ni de ninguna otra forma, ni, en general, hacen con-
versión de su propia inteligencia hacia sí mismos, ni propo-
nen cualquier conocimiento particular.
87
Para Asclepio, cf. R. HERZOG, Die Wunderheilungen von Epidau-
ros, Leipzig, 1931; /G IV!', 121-122; III 1168-1173 DITTENDERGER; Es-
TRABÓN, VIII 6, 15; ARTEMIDORO, IV 22; PLINIO, Historia Natural XXIX
l, 4. Para Alejandro y Lisandro, cf. EsTRABÓN, XV 2, 7; PLUTARCO, Li-
sandro 20, 7; PAUSANIAS, III 18, 3.
88
Aunque traducimos el texto de É. des Places, enárgeian, «evidencia,
claridad)), que es una conjetura a su vez de Westerink, creemos, con A. R.
SanANO (op. cit., pág. 413), que se ha de conservar la lectura de los ma-
nuscritos enérgeian. «fuerza)>. Creemos que la conjetura es innecesaria.
89
Carta a Anebo n 2b SooANO.
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110 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
He aquí una prueba capital: muchos, en la proximidad
del fuego, no se queman, pues el fuego no les toca gracias a
la inspiración divina; muchos, aunque se quemen, no reac-
cionan, porque no viven en ese momento una vida animal.
Y algunos, aunque atraviesen asadores, no se dan cuenta,
como tampoco ésos que golpean con hachas sus espaldas;
otros incluso, que se cortan los brazos con puñales, no tie-
nen conciencia alguna. Sus acciones no son en modo alguno
humanas, pues lo inaccesible se hace accesible bajo la ac-
ción de la teoforía, como el arrojarse al fuego, el marchar a
través del fuego, el pasar los ríos, como la sacerdotisa de
Castabala
9
° Con ello queda probado que ellos, en estado de
entusiasmo, no tienen conciencia de sí mismos y que no vi-
ven ni la vida humana ni la animal, según la sensación o el
impulso, sino que asumen otra vida más divina, por la que
son inspirados y por la que son poseídos completamente.
s Hay, pues, numerosas fonnas de posesión divina y de
múltiples fonnas la inspiración divina se pone en movi-
miento, por lo que también sus signos son muchos y dife-
rentes. Por una parte, porque al ser dioses diferentes los que
nos inspiran, provocan inspiración diversa, por otra, porque,
al cambiar el modo de entusiasmos, hace también diversa la
teoforía. O bien, en efecto, el dios nos posee, o nosotros lle-
gamos a ser enteros del dios, o realizamos nuestra actividad
en común con él; y tan pronto participamos del poder últi-
mo del dios, como tan pronto del medio, y otras veces del
primero; y tan pronto es una simple participación, como tan
pronto es una comunión, y otras veces incluso una unión de
estos entusiasmos; o bien el alma goza sola, o participa jun-
to con el cuerpo, o incluso el viviente común.
9
°Castabala en Cilicia, hoy Budrum Kale. Cf. EsTRABÓN, XII 2,7; TI-
BULO, 1 6, 45-50; Ovmio, Tristes IV 1, 41-42; EuRÍPIDES, Bacantes 677-
774.

LIBRO III 111
De ahí que también sean multifonnes los signos de los
inspirados: movimientos del cuerpo y de ciertas partes, tran-
quilidad absoluta del cuerpo, disposiciones annoniosas, dan-
zas corales, voces annónicas o lo contrario de esto; además
el cuerpo es visto levantarse o distenderse o ser transportado
en alto en el aire o se ven acaecer al respecto los fenómenos
contrarios a éstos; o se nota una gran igualdad de voz según
la altura del tono o los intervalos intennedios de silencio,
pero otras veces desigualdad: a veces los sonidos aumentan
en intensidad o disminuyen musicalmente, y a veces es de
otro modo.
Pero el caso más importante es cuando el teúrgo ve el 6
pneuma que desciende y penetra en el médium, en toda su
magnitud y calidad: místicamente le obedece y gobierna. El
médium lo ve también bajo la forma de fuego antes de re-
cibirlo. A veces incluso llega a ser claramente visible para
todos los espectadores, sea cuando la divinidad desciende o
se retira: a partir de ello los entendidos llegan a saber lo más
verdadero de él, lo más poderoso, lo más ordenado, en torno
a qué dice naturalmente la verdad y qué poder puede procu-
rar o poner en acto. Por el contrario, los que atraen los es-
píritus sin estas beatíficas contemplaciones, oscuramente,
andan a tientas como entre tinieblas y no saben nada de lo
que hacen, salvo muy pequeños signos que aparecen en el
cuerpo del poseído por el dios y los otros signos que se ven
con claridad, mientras que la totalidad de la inspiración di-
vina, oculta en la oscuridad, la ignoran. Pero vuelvo de nue-
vo al punto que estaba tratando. Si, en efecto, la venida del
fuego de los dioses y una especie inefable de luz vienen de
fuera sobre el poseído, lo llenan todo de fuerza, lo abarcan
en círculo por todas partes en sí mismo, como para que nin-
guna actividad propia pueda llevar a cabo, ¿qué sensación,
conciencia o intuición propia podría darse en el que recibe
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112 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
el fuego divino? ¿O qué movimiento humano podría enton-
ces intervenir, o qué recepción humana podría darse de pa-
siones o éxtasis o extravío imaginativo o algún otro similar,
como la muchedumbre supone? Tales, pues, sean también
los signos divinos del verdadero entusiasmo, a los que pres-
tando atención nadie se equivocaría en el reconocimiento
correcto al respecto.
7 Sin embargo, no es suficiente conocer esto sólo, ni sería
perfecto en la ciencia divina si sólo sabe esto. Por el con-
trario, es preciso conocer también qué es el entusiasmo y có-
mo se produce. Pues bien, se le cree falsamente como un
movimiento del pensamiento bajo la inspiración demónica.
En efecto, ni el pensamiento humano se mueve, si realmente
es poseído, ni la inspiración proviene de los démones, sino
de los dioses. Y no es un éxtasis simplemente, sino una as-
censión y transferencia hacia lo superior, mientras que el
delirio y el éxtasis manifiestan también la subversión hacia
lo inferior. Aún más, el que manifiesta esta opinión dice al-
go sobre lo que acaece en el ámbito de los poseídos por la
divinidad, pero no enseña lo principal. Consiste ello en ser
poseídos enteramente por la divinidad, a lo que acompaña
posteriormente también el éxtasis. Con razón nadie podría
atribuir el entusiasmo al alma y a algunas de sus potencias,
o al intelecto o a alguno de sus poderes o actividades, o a
una debilidad corpórea o a su ausencia, ni sería verosímil
suponerlo de este modo, pues la teoforía no es obra huma-
na, ni tiene todo su poder por partes o actividades humanas,
sino que ellas subyacen de otra fonna y la divinidad las uti-
liza como instrumentos, pero toda la obra de la adivinación
la divinidad la lleva a cabo por sí, y sin mezcla, desligada
del resto, sin que el alma y el cuerpo se muevan en absolu-
to, ella actúa por sí misma. Por esta razón también son sin
errores Jos oráculos que se llevan a cabo así como digo. Pe-
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LIBRO III 1 13
ro cuando el alma tiene la iniciativa
91
o en medio de la adi-
vinación se mueve, o el cuerpo interviene algo y altera la
armonía divina, los oráculos llegan a ser confusos y falsos,
y la posesión ya no es verdadera ni auténticamente divina.
En efecto, si la verdadera adivinación fuese liberación s
de lo divino de los otros elementos del alma o separación
del intelecto o una especie de encuentro o impetuosidad e
intensidad de actividad o de pasión, o bien rapidez y trasla-
ción del pensamiento, o calentamiento del intelecto, razo-
nablemente se podría suponer que todos estos fenómenos,
en tanto movidos por nuestra alma, constituyen el entusias-
mo del alma. Y si el cuerpo, en virtud de mezclas cualitati-
vas, ya sean melancólicas o de cualquier otra clase, o bien,
aún más particularmente, en virtud del calor, del frío, de lo
húmedo o de alguna forma especial de estos elementos, o
bien en virtud de la mezcla proporcional entre ellos o fu-
sión, o bien en virtud del pneuma o del más o menos de es-
tos elementos, si el cuerpo se establece como causa del éx-
tasis entusiástico, la pasión de la alienación sería corpórea y
suscitada por movimientos fisicos; y si el principio de la
adivinación es suscitado por ambos, el cuerpo y el alma, en
tanto que ellos están ligados entre sí, un movimiento tal será
común al viviente. Pero ni del cuerpo, ni del alma, ni del
compuesto es obra el entusiasmo, pues ellos no tienen en sí
ninguna causa de la alienación divina
92
, ni el superior por
naturaleza es engendrado por el inferior.
Pero es necesario investigar las causas de la locura divi-
na: éstas son las luces procedentes de los dioses, los pneu-
mas procurados por ellos, el absoluto dominio sobre noso-
tros proveniente de ellos, que abarca todo lo que hay en
91
Para otras posibilidades de intelección del texto, que no comparti-
mos, cf. A. R. SoDANO, op. cit .. págs. 415-416.
92
Cf. PLATÓN, Timeo 71e5.
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114 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
nosotros, destierra completamente nuestra propia conciencia
y movimiento, hace proferir palabras sin acompañamiento
del pensamiento de los que hablan, sino, por el contrario,
según se dice, ellos las palabras las «profieren con boca de-
lirante»
93
, completamente subordinados y plegados a la úni-
ca actividad del que los posee. Tal es el entusiasmo en su
conjunto y por tales causas tiene lugar, dicho de forma ge-
neral y no detallada.
9 A continuación dices lo siguiente
94
: «algunos de los que
están en éxtasis son poseídos por la divinidad al oír flautas,
címbalos, tamboriles o una música cualquiera
95
, como los
agitados por el delirio coribántico
96
, los poseídos por Saba-
cio
97
y los que celebran las fiestas de la Madre»
98
• Es preci-
so, pues, exponer las causas sobre cómo se produce y, cuan-
do se efectúa, qué razón tiene.
Ahora bien, que la música incentiva el movimiento y las
pasiones, que el sonido de las flautas provoca o cura los ex-
travíos mentales, que la música modifica los humores o dis-
posiciones del cuerpo, que por unos cantos se entra en deli-
rio báquico y por otros se libera de él, cómo las diferencias
de estos fenómenos están en consonancia con las disposi-
93
Cf. HERÁCLITO, frag. 92 DIELs-KRANz (75 MARCOVIcn).
94
Carta a Anebo n 2c SoDANO.
95
A la teoría racionaHstica, aristotélica y porfiriana, se opone la cre-
encia teúrgica del origen divino del entusiasmo. Cf. ARISTÓTELES, Política
1340a7-b6.
% Los Coribantes, seguidores de Cibeles, la Gran Madre, la rodeaban
danzando cuando iba en su carro tirado por leones. Sobre su interpretación
en Jámblico, cf. PLATÓN, Leyes 790e8-9; PROCLO, Teología platónica VI 13.
97
De origen traca-frigio, fue identificado con Dioniso. Cf. ARISTÓFA-
NES, Aves 876; DEMÓSTENES, 18, 259-260; VALERIO MÁxiMO, 1 3, 2; AR-
NOmo, Contra los paganos V 20-21.
98
Cibeles. Cf. H. ÜRAILLOT, Le culte de Cybé/e, París, 1912.
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LIBRO 111 115
ciones individuales del alma, que el canto inestable y agita-
do, como los de Olimpo
99
, son propios del éxtasis, y cuantas
cosas se dicen por el estilo, todo eso, me parece, no tiene
nada que ver con el entusiasmo, pues son fenómenos fisi-
cos, humanos, productos de nuestro arte, mientras que lo
divino no se manifiesta en absoluto en ello.
Más bien decimos lo siguiente, que sonidos y melodías
están apropiadamente consagrados a cada uno de los dioses,
que les ha sido asignada una connaturalidad de una forma
apropiada al rango y poder propio de cada uno, a los movi-
mientos del universo mismo, a los sonidos armónicos que co-
mo silbidos emiten los movimientos
100
• Según tales parentes-
cos de las melodías con los dioses tiene lugar su venida (pues
no hay nada que les suponga obstáculos), de suerte que lo que
posee una semejanza fortuita con ellos participa de ellos in-
mediatamente, e inmediatamente se da una posesión perfecta
y plenitud de esencia y poder superiores. No porque el cuer-
po y el alma sean simpatéticos entre sí y estén en simpatía
con las melodías, sino porque la inspiración de los dioses no
dista de la armonía divina, y, emparentada con ella desde el
principio, es participada por ella en la medida conveniente:
cada uno de ellos se despierta y reposa según el orden de los
dioses. No hay que llamar a ello en absoluto purgación, puri-
ficación y cura, pues este estado no nace en nosotros primera-
mente por una enfennedad, exceso o excreción, sino que divi-
nos son todo su origen superior y su fundamento.
99
Cantor y músico mítico, formado por Marsias y Pan, aparece ligado
tradicionalmente al modo frigio, agitado y desenfrenado, no adecuado, por
tanto, para la educación. Cf. PLATÓN, Banquete 2l5c3; ARISTÓTELES, Po-
lítica 1340a 1 0-12: PRocLO, Comentario a la República 1 62, 5-9 KROLL.
10
° Cf. JÁMnuco, Vida Pitagórica 65. Teoría pitagórica y neopitagóri-
ca (Nicórnaco de Gerasa).
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116 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
Pero ni siquiera es preciso decir lo siguiente, que el al-
ma en primer lugar consta de armonía y ritmo, pues de esta
fmma el entusiasmo es propio del alma sola. Mejor es, pues,
transferir tal afirmación en el sentido de que el alma, antes
de entregarse al cuerpo, escuchaba la armonía divina; con-
secuentemente, incluso después de que el alma se encarna,
cuantas melodías similares escucha cuales especialmente
conservan la huella divina de la armonía, ella las acoge con
cariño y a partir de ellas recuerda la armonía divina, hacia
ella es arrastrada y se une íntimamente y participa de ella en
la medida en que es posible hacerlo.
10 De esta forma, pues, se puede, en general, ofrecer la
causa de la mántica divina. Pero cuando aplicamos la defen-
sa de ella, no decimos lo siguiente, que la naturaleza condu-
ce cada cosa hacia lo que le es familiar (pues el entusiasmo
no es obra de la naturaleza), ni que la mezcla del aire y de lo
que lo contiene hace diferente también la mezcla en el cuer-
po de los poseídos por la divinidad (pues las obras de la
inspiración divina no se modifican por poderes o mezclas
corpóreos), ni que la inspiración del dios la denominaron
confmme a las pasiones y los fenómenos pertinentes (pues
el don de los dioses a los hombres de su actividad propia es
impasible y superior a todo devenir). Pero puesto que el po-
der de los coribantes es custodiar y ultimar, mientras que el
de Sabacio consiste en la disposición para el delirio, purifi-
cación de almas, liberación de antiguas cóleras, por estas
razones son completamente diferentes.
En cuanto a los poseídos de la Madre de los dioses tú
piensas que son machos, pues tú les has llamado «los que
celebran las fiestas de la Madre»
101
, pero la verdad no es así,
pues las que celebran las fiestas de la Madre son fundamen-
101
Carta a Anebo 11 2c SoDANO.
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LIBRO III 117
talmente mujeres; los hombres son poquísimos y todos afe-
minados. Este entusiasmo tiene un poder generador y fecun-
dante, por lo que difiere sobre todo de toda otra forma de
locura.
Así, por tanto, prosiguiendo metódicamente la vía de
nuestra argumentación actual y distinguiendo apropiada-
mente las inspiraciones de las Ninfas o de Pan y sus otras
diferencias según los poderes de los dioses, las separaremos
según sus particularidades y explicaremos por qué los po-
seídos dan saltos, pasan sus vidas en las montañas, por qué
algunos aparecen con ligaduras y por qué son curados me-
diante sacrificios
102
Todo ello se lo atribuiremos a las cau-
sas divinas, en tanto poseen en sí todo el poder; no diremos
que determinados excesos somáticos o anímicos, acumula-
dos, precisan de purificación, ni que determinados períodos
de tiempo son causas de tales afecciones, ni afirmaremos
que la recepción de lo semejante y la supresión de lo contra-
rio aportan curación de tal exceso, pues todos estos hechos
son corpóreos y completamente separados de una vida divi-
na e intelectuaL Antes bien, según la naturaleza de cada fe-
nómeno también acaece que se realizan sus actividades, de
forma que los pneurnas que, procedentes de los dioses,
despiertan y agitan con furor báquico a los hombres expul-
san cualquier otro movimiento humano y físico, y no es pre-
ciso comparar su índole con las actividades que habitual-
mente conocemos, sino que conviene remitirlas a las causas
de los dioses completamente diferentes y primordiales.
Tal es, pues, esta forma de teoforía y es así como tiene 11
lugar. Otra clase de adivinación, multifmme e inspirada, la
de los oráculos, es famosa y clarísima, sobre la que te ma-
102
Sobre las posibles interpretaciones de este pasaje, cf. A. R. Sm>A-
No, op. cit., pág. 297 (n. 71 ), a quien seguimos.
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118 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
nifiestas así
103
: <<Unos adivinan tras haber bebido agua, co-
mo el sacerdote de Apolo Clario en Colofón, otros sentados
en bocas abismales, como las que profetizan en Delfos,
otros aspirando vapores de agua, como las profetisas de los
Bránquidas
104
». Has hecho mención a estos tres célebres
oráculos, no porque sean los únicos en este caso, pues mu-
chos más eran los omitidos por ti, sino porque éstos sobre-
salían sobre los demás y a la vez enseñabas suficientemente
sobre lo que se estaba tratando, me refiero al modo de la
adivinación enviada por los dioses a los hombres, por esta
razón te diste por contento con estos ejemplos. Nosotros,
pues, también hablaremos de estos tres oráculos, pasando
por alto la mayoría de los oráculos.
El oráculo de Colofón
105
todo el mundo reconoce que
profetiza por medio del agua. Hay, en efecto, una fuente en
un habitáculo subterráneo y de ella la profetisa bebe en unas
noches detenninadas, tras haber realizado antes muchas ce-
remonias sagradas, y, tras beber, profetiza sin ser ya visible
para los espectadores presentes. Que este agua es profética,
es evidente por sí, pero cómo lo es, ya no podría saberlo
cualquier hombre
106
, pues un pneuma profético parece atra-
vesar el agua, aunque la verdad no es así. En efecto, lo divi-
no no se propaga de una fonna tan desunida y parcial en lo
que participa de él, sino que haciéndolo desde fuera e ilu-
minando la fuente, la llena por sí de su poder profético; sin
embargo la inspiración que el agua procura no es toda del
103
Carta a Aneba 11 2d SoDA NO.
104
Descendientes de Branco, favorito de Apolo, encargados de ese orá-
culo en territorio de Mileto y muy popular en la Antigüedad tardía. Cf. PAu-
SANIAs, I I6, 3; IX 10, 2.
105
Cf. TÁCITO, Anales II 54, 3; PuNIO, Historia Natural II 106, 232;
PAUSANIAS, VII 3, I; VII 5, 3; IX I2, 5.
106
Epinomis 978a l.
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LIBRO III 119
dios, sino que ella provoca sólo la aptitud y purificación del
pneuma luminoso que hay en nosotros, por la que somos
capaces de recibir al dios. Otra es la presencia del dios, an-
terior a ésta y resplandeciente desde lo alto; ella no se man-
tiene a distancia de ninguno de aquellos que, por su afini-
dad, tienen contacto con ella, sino que asiste de inmediato y
se sirve como de un instrumento del profeta, el cual no es
dueño de sí ni es consciente en absoluto de lo que dice ni
del lugar donde se encuentra, de forma que incluso, tras la
profecía, a duras penas entra en posesión de sí. Y, antes de
beber, ella ayuna un día y una noche entera, se retira en
santuarios inaccesibles a la multitud al inicio de la posesión
por el dios, y mediante el alejamiento y separación de los
asuntos humanos se vuelve inmaculada para recibir al dios.
Consecuentemente posee la inspiración del dios que ilumina
la sede pura de su alma, y a ella el dios le procura una po-
sesión incoercible y una presencia perfecta sin obstáculos.
La profetisa de Delfos
107
, sea que el dios dé sus oráculos
a los hombres gracias a un pneuma sutil e ígneo, que sale
por la abertura, sea que dé profecías sentada en el santuario
sobre un asiento broncíneo de tres pies o sobre un asiento de
cuatro pies, el cual está consagrado al dios, de todas las ma-
neras se ofrece ella al espíritu divino y es iluminada por el
rayo del fuego divino. Y cuando el fuego, que asciende den-
so y abundante de la abertura, la envuelve por todas partes,
ella es colmada por él de luz divina; cuando ella está insta-
lada en la sede del dios, ella entra en annonía con el estable
poder mántico del dios; a consecuencia de estas dos predis-
posiciones ella llega a ser toda entera del dios. Entonces el
dios se le hace presente, iluminándola separadamente, sien-
107
Cf. CICERÓN, Sobre la adivinación 1 38, 79; IJ 117; EsTRABÓN, IX
3, 5; )USTINO, XXIV 6, 9.
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120 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
do distinto del fuego, del pneuma, de la sede particular y de
toda la disposición natural y sagrada que se ve en el lugar.
Y bien, la sacerdotisa de los Bránquidas, sea que se lle-
ne de luz divina con una vara que originariamente fue trans-
mitida por un dios, sea que prediga el futuro sentada en un
eje, sea que reciba al dios mojando con agua sus pies o la
orla del vestido o aspirando vapores de agua, a partir de to-
dos estos preparativos, convertida en apta para la recepción
desde el exterior, participa del dios.
Lo evidencia también la multitud de sacrificios, el rito de
toda la ceremonia y todo cuanto se realiza de fonna conve-
niente al dios antes del oráculo: los baños de la profetisa, el
ayuno de tres días enteros, su estancia en las partes más sa-
gradas del templo, cuando ella es poseída ya por la luz y go-
za largo tiempo; pues todo esto demuestra el llamamiento al
dios como para que se presente y su venida del exterior, una
inspiración admirable antes incluso de su llegada al lugar
acostumbrado; y, en el pneuma mismo que sale de la fuente,
ello revela otro dios más venerable, separado del lugar, la
causa tanto del lugar como de la fuente y de la mántica toda.
12 Evidentemente, pues, la adivinación oracular concuerda
con todos los principios que hemos expresado anterionnente
sobre la mántica. En efecto, si tal poder no estuviera sepa-
rado de la naturaleza de los lugares y de los cuerpos que les
sirven de base, o si procediera según el movimiento deter-
minado por el número, no puede conocer con antelación lo
que en todas partes y siempre es de manera idéntica; pero si
es libre, no ligado a los lugares y a los tiempos medidos por
los números (en tanto superiores a lo que acaece en el tiem-
po y está contenido por el lugar), está presente igualmente
en lo que existe en todas partes y coexiste en todo tiempo
con lo que se produce en el tiempo y comprende en la uni-
dad la verdad de todo por su substancia separada y eminente.
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LIBRO III 121
Si nos hemos expresado correctamente, el poder mánti-
co de los dioses no está circunscrito parcialmente por nin-
gún lugar, por ningún cuerpo humano particular, ni por un
alma retenida en una sola especie de seres parciales, sino,
siendo separado e indivisible, está presente todo entero en
todas partes a disposición de quienes puedan participar de
él, ilumina desde fuera y llena todo, penetra todos los ele-
mentos, se apodera de la tierra, el aire, el fuego y el agua, y
no deja sin participar de él a ningún viviente ni ser goberna-
do por la naturaleza, sino que da parte de su presciencia, a
unos más y a otros menos; él, sin embargo, que preexiste a to-
dos los seres, es capaz, por su carácter separado, de llenar
todo, en la medida en que cada uno pueda participar de él.
Pues bien, veamos a partir de este momento otra clase 13
de adivinación, privada y no pública, de la que dices lo si-
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108
gmente: «aque os que estan en pie so re os carac eres co-
mo los que están llenos de espíritus que entran en ellos»
109
Esta clase no es fácil de comprender con un solo razona-
miento a causa de los que han hecho mal uso de ella: lo que
está al alcance de todos y es mala práctica habitual en la
mayoría de los hombres, que se sirve de la mentira y el en-
gaño insoportable, no comporta en absoluto la presencia de
un dios, produce un movimiento del alma contrario a los
dioses, y de ellos extrae una aparición oscura y no real, la
cual, por su nulo poder, acostumbra en ocasiones a ser tur-
bada por pneumas demónicos malos. Por el contrario, la
aparición que consiguen realmente los dioses, por lo demás
clara y pura, inmutable, verdadera, es inaccesible a los pneu-
108
En este caso el médium entraba en trance teniendo sus pies sobre
figuras y signos místico-simbólicos trazados en el suelo. Cf. Papiros Grie-
gos de Magia IV 2705-2706; VIl 196, 206, 390, 846-860; EusEBIO, Pre-
paración Evangélica V 15, l.
109
Carta a Anebo 11 2e SanANO.
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11
122 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
mas contrarios y no puede ser obstaculizada por ellos. En
efecto, como cuando el sol irradia su luz y las tinieblas no
pueden soportar su brillo, sino que inmediatamente se des-
vanecen por entero, se quitan absolutamente de en medio y
se apartan lejos, así también, resplandeciendo por muchos
lados el poder de los dioses que llena todo de bienes, no hay
lugar para la perturbación de los malos espíritus, ni puede
aparecer en parte alguna, sino que está aparte como la nada
o el no ser, sin tener posibilidad alguna de moverse, cuando
están presentes los seres superiores, ni de importunarles cuan-
do resplandecen.
En cuanto a la diferencia tan grande existente entre estas
dos clases de adivinación, no me serviré para su distinción
de otras características que las expresadas por ti, pues cuan-
do dices «aquellos que están en pie sobre los caracteres»
110
,
parece que no indicas otra cosa que la causa .de todos los
males relativos a ellas. En efecto, algunos, desdeñando toda
la doctrina de la contemplación operante relativa al invoca-
dor y a la epoptía, despreciando el orden de la teúrgia, la
santa y prolongada perseverancia en los ejercicios, menos-.
preCiando las leyes, las plegarias y demás ritos, consideran
suficiente sólo «estar de pie sobre los caracteres»
111
, y, cuan-
do lo han hecho una hora, creen que algún espíritu entra en
ellos. Ahora bien, ¿qué cosa bella o perfecta puede resultar
de ello? O bien, ¿cómo es posible que la esencia de los dio-
ses, eterna y real, se una en los actos sagrados a obras efime-
ras? Por estas razones hombres irreflexivos de estas caracte-
rísticas erran completamente y no merecen ser contados entre
los adivinos.
11
°Carta a Anebo 11 2e SooANO.
111
Carta a Anebo JI 2e SooANO.
LIBRO III 123
Respecto a otra clase de mántica dices lo siguiente: 14
«otros, permaneciendo conscientes de sí mismos en todo lo
' . . . .
demás, resultan inspirados segun su Imagmacton, unos to-
mando como cooperantes las tinieblas, otros ciertas drogas y
otros encantamientos y fórmulas de comunicación con los
dioses; unos tienen sus visiones por medio del agua, otros
en una pared, otros en pleno aire libre, otros en el sol o en
algún otro cuerpo celeste»
112
• Pues bien, todo este género
mántico del que hablas, aun siendo multiforme, resulta abar-
cado por un solo poder, al que se le podría denominar fota-
gogía. Ella ilumina con luz divina el vehículo etéreo y bri-
llante que envuelve al alma, de ahí que imágenes divinas se
apoderen de nuestro pGlder imaginativo, puestas en movi-
miento por la voluntad de los dioses. Pues toda la vida del
alma y todos sus poderes se mueven subordinados a los dio-
, . ,
ses, segun qmeran sus gmas.
Ello acaece de dos formas: o cuando los dioses están
presentes en el alma o cuando hacen brillar sobre ella una
luz, a partir de ellos mismos, que les precede; en ambos ca-
sos tanto la presencia divina como la iluminación son tras-
cendentes. Ahora bien, la atención y el pensamiento del al-
ma son conscientes de lo que acaec:e, pues la luz divina no
les toca; por el contrario, la parte· imaginativa del alma es
inspirada por los dioses, pues no por sí, sino por los dioses
se despierta a las diversas imaginaciones, cuando el hábito
humano es completamente suprimido.
Pero puesto que lo contrario es capaz de re.cibir lo con-
trario por cambio y salida de sí mismo o lo connatural y afin
por la semejanza, por estas razones, como es natural, quie-
nes practican la fotagogía a veces toman como cooperantes
las tinieblas y a veces tienen como auxiliares de la ilumina-
112
Carta a Anebo 11 2f SODA NO.
124 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
ción la luz del sol, de la luna o, en general, el esplendor del
finnamento.
En ocasiones hacen uso de la naturaleza de algunos ob-
jetos, cuantos están emparentados con los dioses que van a
intervenir, o de encantamientos y fórmulas de comunicación
con los dioses, también ellos emparentados, dispuestos para
la preparación de la recepción, presencia y epifanía de los
dioses. En ocasiones utilizan el agua para provocar la fota-
gogía, pues ella, por ser trasparente, está bien dispuesta por
naturaleza para recibir la luz. A veces hacen brillar la luz
sobre una pared, teniendo bien dispuesta, mediante la gra-
bación sagrada de caracteres, una sede excelente para luz en
la pared, al tiempo que su localización allí, en un sitio sóli-
do, de modo que no se disperse demasiado.
Pueden ser muchos otros los modos de la fotagogía, pe-
ro todos se reducen a una sola causa, a la iluminación de la
luz, cualquiera que sea el lugar y el instrumento de ilumi-
nación. Por tanto, puesto que esta mántica es externa y sola
no posee nada que no esté al servicio de la voluntad e inte-
ligencia de los dioses, y puesto que tiene, elemento capital,
una luz sagrada que nos ilumina, brillando ya desde lo alto
del éter, ya desde el aire, desde la luna, desde el sol o desde
alguna otra esfera celeste, por todas estas razones tal modo
de adivinación es independiente, primordial y digno de los
dioses.
15 Y bien, pasemos al modo que se lleva a cabo mediante
el arte humana, que presenta un campo más amplio para la
conjetura y la opinión. Al respecto dices lo siguiente: «Otros
han constituido un arte para la caza del futuro por medio de
las entrañas, aves y astros»
113
Hay otras muchas más artes
similares, pero éstas son suficientes para mostrar todo este
113
Carta a Anebo 11 2g SooANO.

LIBRO III 125
género mántico. Ahora bien, para decirlo en general, ella
utiliza ciertos signos divinos llevados a cabo por los dioses
según variopintos modos. A partir de los signos divinos el
arte, según la afinidad de los objetos con los signos mostra-
dos, interpreta y conjetura el vaticinio, infiriéndolo a partir
de ciertas probabilidades. Ahora bien, los dioses hacen los
signos por intennedio de la naturaleza, que le está sometida
para la producción de fenómenos, la naturaleza común y la
específica de cada ser, o bien por los démones generadores,
los cuales, presidiendo sobre los elementos del universo,
sobre los cuerpos particulares, sobre los animales y sobre
todo lo que hay en el mundo, conducen con facilidad los fe-
nómenos como les parece a los dioses. Estos démones reve-
lan simbólicamente el pensamiento del dios, «sin decir ni
ocultan>, como dice Heráclito
11
\ la predicción del futuro,
sino «indicando por medio de signos», pues a través de esta
predicción modelan el modo de la demiurgía. Lo mismo
que ellos engendran todo por imágenes, así también signifi-
can todo por medio de símbolos; y quizás también excitan
nuestra capacidad de síntesis
115
hacia una agudeza mayor
con el mismo impulso.
Éstas, pues, sean en líneas generales nuestras definicio- 16
nes sobre tal arte humana en su conjunto. Pero descendien-
do a lo particular, las entrañas las modifican de fonna va-
riada, según place a los dioses, el alma de los animales, el
demon que los preside, el aire, el movimiento del aire y la
rotación del espacio atmosférico. La prueba es el encontrar-
las con frecuencia sin corazón o sin otras partes vitales sin
cuya presencia es prácticamente imposible dotar de vida a
los vivientes. A las aves las mueve el impulso de su alma
114
22 B 93 DIELS-KRANZ.
115
Sobre este pasaje, cf. A. R. SOIJANO, op. cit .. págs. 417-419.


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126 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
particular, las mueve también el demon que preside a los
vivientes, y además la rotación del aire y el poder que des-
ciende desde el cielo al aire: todo ello, en sinfonía con la
voluntad de los dioses, lo conduce de acuerdo con lo que los
dioses dispusieron originariamente. Una prueba capital de
ello es la siguiente: no parece, en efecto, un hecho natural el
que las aves se destrocen a sí mismas y con frecuencia se
maten, sino que ello es un hecho sobrenatural, pues es otro,
por medio de las aves, quien lo ejecuta.
Por otra parte, los movimientos de los astros están pró-
ximos a las órbitas eternas de los cuerpos celestes, no sólo
por el lugar sino también por sus poderes y propagación de
la luz; y se mueven como lo ordenan los dioses del cielo.
Pues la parte más pura y elevada del aire, que es adecuada
para que prenda el fuego, al tiempo que los dioses hacen la
señal, inmediatamente se inflama. Y si se piensa que ciertas
emanaciones de los cuerpos celestes se transmiten al aire,
no se concebirá una opinión ajena a lo que se hace con fre-
cuencia en el arte divino. Además, la unidad y simpatía del
mundo, el movimiento simultáneo, como en un solo vivien-
te, de las partes más lejanas, como si fueran cercanas, hacen
descender de los dioses a los hombres la procesión de estos
signos, que, a través del cielo en primer lugar y luego a tra-
vés del aire, se manifiestan a los hombres con la mayor cla-
ridad posible.
Resulta evidente, pues, a partir de todo lo dicho lo si-
guiente, que los dioses, sirviéndose de numerosos instrumen-
tos intermedios, envían los signos a los hombres, sirviéndo-
se de los démones, de las almas, de toda la naturaleza, de
todos los fenómenos cósmicos que les obedecen, guiando y
· remitiendo según un solo principio el movimiento que des-
ciende de ellos, como quieren. Ellos, pues, separados de to-
do y libres de la relación y coordinación con el devenir,
LIBRO III 127
conducen todo lo que acaece en la generación y en la natu-
raleza según su propia voluntad. Esta manera de explicar la
rnántica viene a coincidir con el principio de la demiurgía y
providencia de los dioses, pues no hace descender el intelec-
to de los seres superiores a las cosas de aquí abajo y a noso-
tros, sino que, mientras el intelecto pennanece en sí mismo,
dirige hacia él los signos y la mántica toda y descubre que
ellos proceden de él.
Indagas después «sobre el modo de la mántica, qué es y 11
de qué clase»
116
, aspectos sobre los que ya nosotros hemos
dado una explicación en general y en particular, y tú, en
primer lugar, das a conocer la opinión de los adivinos, en el
sentido de que «todos afinnan que obtienen la presciencia
del futuro por medio de los dioses o los démones, y creen
imposible que otros lo conozcan salvo ellos, los señores del
futuro»
117
• A continuación te planteas
118
«si lo divino des-
ciende para el servicio de los hombres hasta el punto de que
algunos dioses no dudan en ser adivinos por medio de hari-
na de cebada»
119
• Pero tú no lo entiendes bien, pues llamas
«servicio» al exceso de poder de los dioses, a su bondad su-
perabundante, a la causa que todo lo abarca, a la solicitud
por nosotros y a su protección. Además, ignoras su modo de
actuación, de forma que la divinidad ni desciende ni hace
conversión hacia nosotros, sino que, separada, nos guía y se
da a quienes participan de ella, sin apartarse de sí ni amino-
rarse ni servir a quienes participan, sino, por el contrario,
utiliza a todos como servidores.
116
Carta a Anebo 11 3a SooANO.
117
Carta a Anebo 113a SanANO.
118
Carta a Anebo 11 3a SoDA NO.
119
Cf. HORACIO, Epístolas 1 10, 10; A. BoucHE-LECLERQ, Histoire de
la divination dans l'antiquité, París, 1879-1882; R. FLACELIERE, Adivinos
y oráculos griegos, Buenos Aires, 1965.
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128 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
Me parece además que la presente objeción presenta
otro error: pues suponiendo las obras de los dioses a medida
de los hombres, pone en duda la fonna en que tienen lugar.
Puesto que nosotros, haciendo conversión y a veces relacio-
nándonos afectivamente con los administrados por nosotros,
nos ocupamos de ellos, por ello erróneamente presume que
también el poder de los dioses está al servicio de quienes
son dirigidos por ellos; pero ni en la creación de los mundos
ni en la providencia sobre la generación ni en la adivinación
al respecto se le hace descender nunca hacia sus participan-
tes, sino que hace a todos partícipes de sus bienes y hace to-
do semejante a sí, ayuda sin envidia a sus administrados, y
cuanto más pennanece en sí tanto más está llena de su per-
fección propia. No pertenece a los que participan, sino que
hace propios a los que participan de ella y los preserva por
completo; pennanece en sí misma perfecta y los comprende
a la vez en sí, sin ser dominada ni contenida por ninguno de
ellos.
En vano, pues, una tal suposición atonnenta a los hom-
bres. En efecto, la divinidad no se divide según las diversas
formas de la adivinación, sino que de forma indivisible pro-
duce a todas; y no en tiempos distintos pone en acto unas
veces unas y otras veces otras, sino que las ejecuta todas en
conjunto a la vez según una única intuición; y no está con-
tenida en los signos, ni comprehendida o limitada por ellos,
sino que contiene en sí incluso los signos, los comprende en
uno solo y los produce a partir de sí misma según un único
acto de voluntad.
Y si se extiende por la predicción hasta los seres inani-
mados, como guijarros, bastones, ciertas maderas, piedras,
trigo o harina de cebada, esto es lo más admirable del divi-
no presagio mántico, pues otorga alma a los seres inanima-
dos y movimiento a los seres sin movimiento, hace todo cla-
LIBRO III 129
ro, inteligible, partícipe de la razón, definido por las medi-
das de la inteligencia, aun sin tener ninguna razón por sí. Y
otro prodigio divino me parece que la divinidad revela a
través de estos instrumentos de adivinación. Lo mismo, en
efecto, que en ocasiones la divinidad hace pronunciar a un
hombre simple discursos llenos de sabiduría, por lo que
aparece evidente a todos que lo acaecido no es obra humana
sino divina, así por medio de los seres privados de conoci-
miento desvela pensamientos por encima de todo conocimien-
to y revela a la vez a los hombres que los signos mostrados
son dignos de su fe, y que son superiores a la naturaleza y
que la divinidad está lejos de ella; así la adivinación hace
cognoscible lo incognoscible en la naturaleza y hace capaz
de conocimiento lo que es incapaz de conocimiento, me-
diante los signos nos infunde sabiduría y mediante todos los
seres del mundo mueve nuestro intelecto hacia la verdad de
lo que es, ha sido y será.
Creo que a partir de estos argumentos resulta claro el
modo de la adivinación, que es completamente opuesto a lo
que sospechas y supones. Es, en efecto, hegemónico, pri-
mordial, independiente, superior; comprende en sí todo, pe-
ro sin ser contenido por nada ni constreñido por sus partici-
pantes, por el contrario, preside y gobierna todo en conjunto
y sin límites, reinando sobre el universo con un poder ilimi-
tado y revelando globalmente sus signos. A partir de lo ex-
puesto resolverás con facilidad estos problemas propios de
personas ignorantes que atonnentan a la mayoría de los
hombres, y retomarás, como conviene, al presagio intelec-
tual, divino e inefable de los dioses.
Con estos argumentos hemos debatido que a lo divino 18
no se le hace descender a los signos de la mántica, pero, al
salir de una lucha, otra nos espera, no inferior a la que aca-
bamos de llevar a cabo, la que introduces seguidamente so-
242.-5
130 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
bre las causas de la mántica: «si un dios, un ángel, un de-
mon o cualquier otro está presente en las apariciones, adivi-
naciones o actos sacros de cualquier índole»
120
La respues-
ta a ello es simple: no es posible que ningún acto divino se
realice santamente sin la presencia de los seres superiores
como vigilante y ejecutora de la acción sagrada; pero cuan-
do los resultados son perfectos, sólidos, sin carencias, los
dioses son los jefes; cuando, por el contrario, los resultados
son mediocres, a corta distancia de los extremos, son los
ángeles quienes los realizan y manifiestan; los menos per-
fectos han sido asignados a los démones para su realización;
en todo el feliz término de las acciones divinas ha sido con-
fiado a uno de los seres superiores; puesto que no es posible
obtener conocimiento de los dioses sin los dioses, aun me-
nos se podría sin los dioses practicar obras de altura divina
y toda presciencia. Pues la raza humana es débil y misera-
ble, corta de vista y le es connatural la nulidad
121
uno solo
es el remedio de su error innato, de su desorden y de su
cambio inestable, si, en lo posible, obtiene la participación
de la luz divina; quien la excluye hace lo mismo que los que
derivan un alma de los seres inanimados o de seres no inte-
ligentes hacen nacer el intelecto; también él, en efecto, a
partir de lo no divino, sin relación causal, quiere explicar las
obras divinas.
Se estará de acuerdo con que un dios, un demon o un
ángel sea el ejecutor de las obras superiores, pero ciertamen-
te ya no concedemos lo que tú has añadido como general-
mente reconocido, que «lo ejecuta merced a nosotros arras-
trado por la coacción de las invocaciones»
122
• Pues superior
a la necesidad es la divinidad y todo el coro de los seres su-
12
°Carta a Anebo II 3b SODANO.
121
Cf. IJI 19.
122
Carta a Anebo 11 3b SooANO.

LIBRO III 131
periores ligado a ella, no sólo a la necesidad impuesta por
los hombres, sino también a cuanta contiene el mundo, pues
no es posible que la naturaleza inmaterial, que no admite
ningún rango adventicio, resulte esclavizada por una nece-
sidad procedente de otro sitio. En consecuencia, la evoca-
ción y los actos a cargo de un experto, por la asimilación y
familiaridad, corren hacia los seres superiores y se unen a
ellos, pero no realizan su actividad por coacción.
No es, como piensas, porque el teúrgo experto haya su-
frido la acción de nuestra plegaria que los acontecimientos
llegan a ser visibles a los profetas, ni la mántica tiene lugar
así por necesidad, porque esta coacción haya influido pre-
viamente en los vates, pues todo ello es ajeno a la esencia
de los seres superiores y además inapropiado.
Y tampoco la causalidad de los seres superiores es como 19
un instrumento intennedio y el invocante actúa por medio
del profeta. En efecto, decir esto es impío; es mucho más
verdadero eso de que un dios es todo, puede todo, llena todo
de sí mismo y él solo merece un celo memorable y honor
bienaventurado, mientras que la raza humana es infame, sin
valor, un juguete si se le compara con lo divino
123
• Yo me
río cuando escucho lo siguiente, que la divinidad está es-
pontáneamente presente en algunos o a consecuencia de una
revolución del mundo creado o por otras causas. En efecto,
el ser superior no será ya el no engendrado, si es conducido
por la revolución de lo creado, ni primordialmente será cau-
sa de todo, si por otras causas también él es situado en el
rango de algunos seres. Todo ello, pues, es indigno de la
noción sobre los dioses y ajeno a las obras que tienen lugar
en la teúrgia. Tal indagación padece el mismo error que pa-
123
Cf. IJI 18; PLATÓN, Leyes 1 644d8, VIII 803c5; HOMERO, 1/íada VI
196; CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Misceláneas 11 202-207.
132 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
dece la mayoría respecto a la demiurgía del universo y la
providencia: no pudiendo saber su modo de ser, y rechazan-
do Jos desvelos y razonamientos de Jos hombres en el ám-
bito de los dioses, eliminan por completo
124
al respecto la
providencia y la demiurgía. Como tenemos por costumbre,
pues, de responder a éstos en el sentido de que otro es el
modo divino de la creación y de la solicitud, cuya ignoran-
cia no debe llevamos a rechazar completa y totalmente su
existencia, así también se podría sostener frente a ti que to-
da presciencia y ejecución de obras eternas son obras de los
dioses, que ni por necesidad ni por otras causas humanas se
llevan a ténnino, sino por causas tales que sólo los dioses
conocen.
20 ¿En atención a ello, podríamos razonablemente aceptar
la segunda exposición causal propuesta por ti al respecto en
el sentido de que «el alma dice e imagina esto», y «que son
sus pasiones, suscitadas por diminutas chispas»?
125
. Pero
esto ni es natural ni la razón pennite tal suposición; pues to-
do Jo que deviene deviene por una causa, y lo congénere es
producto de Jo congénere, mientras que la obra divina ni es
fortuita (puesto que Jo fortuito es sin causa y sin orden al-
guno) ni engendrada por causa humana; todo ello, en efecto,
depende de otro y es inferior, y Jo más perfecto no puede ser
producido por Jo imperfecto
126
• En consecuencia todas las
obras que por naturaleza se asemejan a la causa divina bro-
124
Cf. PLATÓN, Leyes 885b4-887d5; S. ZEPPI, <<L'origini dell'ateismo
antico>>, Giornale di Metafisica X (1988), 197-233, 421-438; XI ( 1989),
63-95; M. WrNIARCZYK, «Bibliographie zum antiken Atheismus», Elen-
chos 1 O ( 1989), 103-192.
125
Carta a Anebo 11 4a SooANO.
126
Cf. PROCLO, Elementos de Teología 7; Comentario al Timeo 1 259,
27-29 DtEHL; PLOTINO, Enéadas V 4, 1; 5, 23; CICERÓN, Sobre la natura-
le=a de los dioses 11 33, 86.
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LIBRO 111 133
tan de causa divina. El alma humana, pues, es retenida por
una sola fonna y oscurecida por completo por el cuerpo, a
Jo que se le podría denominar río Ameles o agua de Le-
teo
127
, o ignorancia y demencia, o vínculo de pasiones, o
privación de la vida o algún otro mal, no se encontraría una
denominación digna de su extrañeza. No es posible, pues,
en modo alguno suponer esto de un modo razonable, cuán-
do, retenida por tal prisión, ella podría llegar a ser capaz de
tal actividad.
Si, en efecto, creemos que merced a la participación
somos capaces de hacer algo y de ser iluminados por los
dioses, con eso sólo gozamos de la actividad divina. Por
ello el alma, aun poseyendo su virtud y sabiduría propias,
no participa tampoco de las obras divinas; cierto sería si ta-
les obras fueran del alma, o toda alma las efectuara o sólo la
que tiene la perfección propia, pero en ninguno de Jos dos
casos está suficientemente preparada para ello; es más, el
alma perfecta es imperfecta ante la actividad divina. Dife-
rente es la actividad teúrgica y sólo por los dioses se otorga
el buen término de las obras divinas, pues no sería necesario
en absoluto hacer uso del culto a los dioses, sino que con
este razonamiento los bienes divinos nos sobrevendrían por
sí sin el culto. Pero si estas opiniones son locas e insensatas,
es preciso también renunciar a esta suposición, en la idea de
que proporciona una causa válida explicativa del cumpli-
miento de las obras divinas.
127
Ambos ríos citados por PLATÓN en República 621a2-6. El «olvidm)
es el estado de ignorancia tras la caída del alma en el cuerpo, cf. H. LEwv,
Chaldean Oracles and Theurgy, Mysticism, Magic and Platonism in the
later Roman Empire, El Cairo, 1956, pág. 190 (n. 53); PLATÓN, Fedro
250al-4; PROCLO, Comentario al Timeo 1 82, 30-83, 6 DIEHL; PoRFIRio,
Carta a Maree/a 6; PoRFIRIO, Sentencias 29.

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134
SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
...
Veamos si es más verdadera la tercera proposlclon que
añadiste, en el sentido de que «se viene a fonnar una espe-
cie mixta de substancia compuesta por nuestra alma y la
inspiración divina exterior»
128
• Mira, pues, ello más atenta-
mente, no sea que sin damos cuenta nos encontremos atra-
pados por ella y su apariencia especiosa. En efecto, si se
diera el caso de que dos substancias resultasen una sola, ella
sería completamente de la misma especie, de la misma natu-
raleza y de la misma esencia; así Jos elementos que se unen
en un todo fonnan una unidad a partir de una pluralidad, y
más almas se mezclan en una sola alma, la universal. Pero
Jo que es por completo trascendente no podría constituir una
unidad con Jo que desciende de él, un alma, por tanto, en
absoluto puede constituir una sola clase de substancia con la
inspiración divina. Pues si lo divino es sin mezcla, tampoco
el alma se mezcla con él; y si no cambia, no podría pasar
por mezcla de lo simple a Jo compuesto
129

128
Carta a Anebo 11 4b SooANO.
129
Junto con B. DALSGAARD LARSEN (Jamblique de Cha/cis. Exégete
et philosophe, Universitetsforlaget i Aarhus, 1972, pág. 160) y A. R. So-
DA NO (op. cit., pág. 312 n. 87) pensamos que éste es un argumento utili-
zable contra el dogma de la encamación de Cristo, en tanto el alma huma-
na y lo divino no pueden constituir una sola hipóstasis. El tema de la
encamación constituye, entre los neoplatónicos y cristianos, uno de los
más graves elementos de ruptura, que da lugar a una viva polémica, cuyos
rastros encontramos en la obra de ÜRÍGENES (Contra Ce/so) y PORFIRIO
(Contra los cristianos). ¿Por qué ocurre en ese momento concreto de la
Historia?, ¿Dios, entonces, ha dejado abandonados a los hombres de la era
precristiana?, ¿por qué una encamación única?, ¿por qué la divinidad se
ha de manifestar sólo así?, ¿cómo Dios va a elegir un cuerpo mortal, míse-
ro, impuro?, ¿qué sucede con la impasibilidad de Dios, opuesta a un Cristo
sufriente? No sería la única vez que Jámblico se refiere polémicamente a

los cristianos y a la figura y vida de Cristo, cf. E. A. RAMos JuRADO,
«Jámblico de Calcis y el género biográfico>>, Ha bis 22 (1991 ), 283-295;
«Rasgos jambliqueos en la biografia de PitágoraS)), Excerpta Philologica 1
· ..
••



LIBRO 111 135
Antes, en verdad, algunos creían «que diminutas chispas
suscitaban en nosotros también fonnas divinas»
130
, las cua-
Jes, ya sean físicas o de cualquier otra naturaleza corpórea,
no podían indudablemente pasar de Jo contingente a lo divi-
no; en el presente caso hacen a nuestra alma causa concu-
rrente de la mezcla divina, y evidentemente resulta ser igual
en dignidad a Jos dioses, da a ellos una parte de sí y a su vez
recibe de ellos, impondrá a Jos seres superiores las medidas
y será ella misma delimitada por ellos. Y Jo más terrible de
Jo que afirman algunos es que Jos dioses, a pesar de su pre-
existencia, estarán, a nivel de Jos elementos, en Jo produci-
do por ellos, y habrá algo, producto del tiempo y de una
mezcla temporal, que contendrá en sí a Jos dioses. Pero,
¿cuál es esta especie mixta de substancia? Si es la una y la
otra, no será una de dos, sino una substancia compuesta y
mezcla de las dos; si es una substancia diferente de ambas,
Jo eterno será mutable y lo divino no diferirá en nada de los
elementos físicos de la generación; lo que deviene tendrá la
extrañeza de nacer eterno en el ciclo de la generación y,
más extraño aún, lo que consta de elementos eternos será
disuelto. En modo alguno, pues, tal opinión sobre la mánti-
ca tiene una base racional. Pero reflexionemos aún sobre es-
ta suposición paradójica, sea que se la tenga por una o dos .
Dices
131
, en efecto, que «el alma engendra un poder 22
imaginativo del futuro por medio de tales movimientos» o
bien que «las ofrendas provenientes de la materia, gracias al
poder inherente, dan lugar a Jos démones, sobre todo la pro-
2 ( 1991 ), 699-703; <<Un filósofo ante la adivinación, Jámblico de CalciS>>,
Studia Philologica Valentina 1 (1996), 53-64.
"°Cf. Carta a Anebo 11 4a SooANO.
131
Carta a Anebo 11 4c SanANO.
136 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
cedente de los animales»
132
Me parece que estas ideas re-
presentan una iniquidad terrible para toda la teología y la
actividad teúrgica. Un primer punto de extrañeza evidente
es si los démones son engendrables y corruptibles; la se-
gunda, aún más terrible que la primera, si a ellos, que son
anteriores, se les hace proceder de lo que es posterior; pues
los démones preexisten sin duda al alma y a los poderes
corpóreos. Además, ¿cómo pueden las actividades del alma
particular, retenida en un cuerpo, llegar a esencia y subsistir
por sí mismas separadas del alma? ¿O cómo los poderes
corpóreos se separan de los cuerpos, aun teniendo la exis-
tencia en los cuerpos? ¿Y quién es el que les libera del
compuesto corpóreo y, tras la desunión, los reúne de nuevo
en una única unidad? De este modo, un demon tal será pre-
existente antes de subsistir. Y este razonamiento comporta
además problemas generales: ¿Cómo, por cierto, la mántica
nace de lo que no posee mántica y el alma es engendrada
por los cuerpos que no poseen alma? O, por decirlo en ge-
neral, ¿cómo lo más perfecto va a ser producto de lo menos
perfecto? Y el modo de la creación me parece imposible,
pues es imposible que una esencia sea producto de los mo-
vimientos del alma y de los poderes corpóreos. En efecto,
por lo que no posee esencia es imposible que se produzca

esencia.
Pero, ¿de dónde procede la capacidad imaginativa del
futuro del alma? ¿De quién ha tomado la facultad adivina-
toria? Vemos ciertamente que de lo sembrado por la gene-
ración nunca nada tiene una participación mayor que la que
le otorga su primer generador. Da la impresión de que reci-
be del no ser un suplemento considerable, a no ser que se
132
Sobre las dificultades del presente pasaje, cf. A. R. SoDANO, op.
cit., págs. 420-421, con quien nos mostramos de acuerdo, mientras que no
compartimos la posición de É. des Places y la tradición que en él culmina. •
LIBRO lll 137
diga que los démones están sobre la materia procedente de
los animales vivos y se mueve simpatéticamente con ella
cuando es ofrecida. Así pues, según esta opinión al menos,
los démones no son generados por los poderes corpóreos,
sino que, precediéndolos y preexistiéndoles, se mueven con-
juntamente según la misma especie. Pero aun admitiendo
que ellos sean de esta fonna simpatéticos, no veo de qué
fonna sabrán alguna verdad sobre el futuro. En efecto, el
preconocer y preanunciar el futuro no es propio de un poder
simpatético ni material y retenido en un lugar y cuerpo, si-
no, por el contrario, de un poder liberado de todo esto. Que
esta opinión tenga tal revisión.
Las siguientes objeciones hacen al punto que se ponga 21
en duda el modo de la adivinación, y, confonne se desarro-
llan, intentan subvertida por completo. Dividamos, pues,
nuestra argumentación según estos dos momentos. Comence-
mos ante todo por resolver la primera objeción: «en los sue-
ños a veces aprehendemos el futuro, sin empeñarnos, y en
cambio, aun empeñándonos, con frecuencia no lo aprehen-
demos»
133
Ello acaece no porque la causa de la mántica
dependa de nosotros y del exterior; en efecto, cuando los
hechos tienen su origen en nosotros y provienen del exte-
rior, ellos están detenninados y tienen una estrecha conca-
tenación entre sí, las obras se cumplen en ellos de una ma-
nera detenninada y las consecuencias siguen a las premisas;
pero cuando la causa es independiente, preexistente en sí
misma, el fin no está detenninado por nosotros, sino que to-
do depende del exterior. Ahora bien, el hecho de que la ver-
dad en los sueños no concuerde completamente con nuestras
acciones y frecuentemente brille por sí misma, demuestra
que la adivinación viene de fuera, de los dioses, y de fonna
133
Carta a Anebo 11 5a SouANO .
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138 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
espontánea, cuando quiere y como quiere, con benevolencia
revela el futuro.
24 Ten tal respuesta a tus objeciones, pero a continuación
cuando intentas explicar el modo de la mántica, la subvier-
tes por completo. Si, en efecto, «se establece como causa de
ella una pasión del alma»
134
, ¿quién, sensato, podría atribuir
a un estado inestable y trastornado una presciencia finne y
estable? O bien, ¿por qué el alma, en su estado nonnal y fir-
me en sus potencias mejores, las intelectuales y racionales,
ignora lo que va a ser, y, en cambio, en la pasión de movi-
mientos desordenados y agitados alcanza el futuro? ¿Qué
tiene la pasión apropiado para la contemplación de los se-
res? ¿Por qué no es más bien un impedimento para una ob-
servación más verdadera? Además, si las cosas del mundo
estuvieran constituidas por pasiones, la semejanza de las
pasiones comportaría una cierta afinidad con ellas; pero si
se realizan por medio de principios racionales e ideas, otra
será su presciencia, liberada de toda pasión. Además, la pa-
sión percibe sólo el presente y lo que ya existe, mientras
que la presciencia se apodera por su parte de lo que aún no
existe; por tanto, preconocer no tiene nada que ver con estar
afectado por las pasiones.
Pero examinemos también las pruebas de la opinión
aducida por ti. «La inhibición de los sentidos»
135
tiende a
demostrar lo contrarío de lo que tú dices. Es, en efecto, un
indicio de que en aquel momento no se pone en movimiento
ningún fantasma humano. Y «los humos de las ofrendas»
136
tienen parentesco con la divinidad, no con el alma del epop-
ta. Y las «invocaciones»
137
no suscitan inspiraciones del
134
Carta a Anebo Il 5b SODA NO.
135
Carta a Anebo ll 5b SooANO.
136
Carta a Anebo 11 5b SooANO.
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Carta a Anebo JI 5b SoDA NO.
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LIBRO 111 139
pensamiento ni pasiones corpóreas en quien las recibe; pues
son completamente incognoscibles e indecibles y sólo por el
dios al que invocan son recitadas de fonna inteligible; y
«que no sean todos sino los más simples y los jóvenes los
más aptos»
138
, demuestra que, para la recepción del pneu-
ma que sobreviene de fuera y que se apodera de nosotros,
tales personas son las más preparadas
139
. Por estos moti-
vos, pues, no está bien suponer que «el entusiasmo sea una
pasión»
140
, pues por estos signos, al menos, resulta que él
afluye desde fuera como una inspiración.
Tengamos, pues, esta opinión. Pero a continuación se 25
dice que «cae desde la enajenación inspirada por el dios en
el extravío de la mente hacia lo inferior, y afirma sin razón
que causa de la mántica es la locura que tiene lugar en las
enfennedades»
141
• En efecto, según es posible conjeturar,
«él compara el entusiasmo al exceso de bilis negra, a los
extravíos de la embriaguez, a la rabia producto de perros
rabiosos»
142
. Es preciso, pues, desde el principio distinguir
dos clases de éxtasis: unos desvían hacia lo inferior, ***
14
\
unos llenan de insensatez y demencia, los otros, en cambio,
procuran bienes más preciosos que la sabiduría humana;
unos caen en movimiento desordenado, inarmónico y mate-
rial, los otros, en cambio, se abandonan a la causa primera
que rige también el orden mismo del mundo; unos, en tanto
privados de conocimiento, desvían de la razón, los otros, lo
138
Carta a Anebo II 5b SooANO.
139
Así sucede en el oráculo de Delfos, desde la leyenda de su institu-
ción a las Pitias de época imperial.
14
°Carta a Anebo li 5b SooANO.
141
Carta a Anebo 11 Se SooANO .
142
Carta a Anebo 11 Se SooANO.
143
Laguna en el texto. Westerink conjetura (td de epi tO kreítro11 ana-
teínetai), «otros elevan hacia lo superior».

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140 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
contrario, en tanto unidos a los seres que sobrepasan toda
nuestra inteligencia; unos son mutables, los otros inmuta-
bles; unos contra la naturaleza, los otros, en cambio, por
encima de la naturaleza; unos hacen descender el alma, los
otros, en cambio, la elevan; unos la distancian por completo
de la participación divina, los otros, en cambio, la unen a
ella.
¿Por qué se ha descarriado tanto la exposición de la
cuestión propuesta como para pasar de los seres preeminen-
tes y de los bienes a los males extremos de la locura? ¿En
qué se parece el entusiasmo a los estados de melancolía,
embriaguez o locura producto del cuerpo? ¿Qué adivinación
podría tener lugar a partir de «síntomas corpóreos»
144
? ¿Tal
desvío no es una perversión completa, mientras que la inspi-
ración divina es perfección y salvación de alma? ¿El mal
éxtasis no coincide con falta de vigor y el mejor con la
plenitud de poder? En una palabra, uno ofrece con tranquili-
dad a otro distinto el uso de sí mismo según la vida e inteli-
gencia propias, mientras que el otro, ejerciendo sus energías
propias, las manifiesta del peor modo y tulmutuosamente.
Ella es, pues, la diferencia más clara de todas: en el
ámbito divino todas las obras son diferentes. Como los gé-
neros superiores, en efecto, trascienden a todos los demás,
así también sus acciones no se asemejan a nada de lo que
existe. De forma que, cuando hablas de «enajenación divi-
na»
145
, suprimes al punto «los extravíos»
146
humanos. Y si
le atribuyes una sobriedad sagrada, no consideras ya la so-
briedad humana como si fuera similar a ella. En cualquier
caso, el obscurecimiento de la visión por enfermedades cor-
póreas y las imaginaciones producto de las enfermedades no
144
Carta a Anebo 11 5c SoDA NO.
145
Cf. Carta a Anebo 11 Se SooANO.
146
Cf. Carta a Anebo 11 Se SODANO.

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LIBRO III 141
los compares con las imaginaciones divinas, pues, ¿qué tie-
nen de común ellas entre sí? Y «los estados ambiguos, por
ejemplo, los intennedios entre la temperancia y la enajena-
ción»
147
, no los compares nunca con las visiones sagradas
de los dioses que están detenninadas según una única acti-
vidad. Tampoco compares las contemplaciones más radian-
tes de los dioses con las visiones producidas artificialmente
por la magia, pues éstas no tienen ni actividad ni esencia de
lo que se ve ni verdad, sino que producen fantasmas vanos,
• •
meras apanencias.
Todas estas cuestiones, pues, en tanto que han sido in-
troducidas fuera de lugar y se pasa de una noción contraria a
la opuesta, consideramos que no afectan a la cuestión plan-
teada, por lo cual también nosotros, ya que hemos demos-
trado su carácter ocioso, creemos que no debemos ya entre-
tenernos más, en tanto se trata de divagaciones de tipo
erístico y no investigaciones de tipo filosófico
148

Asombro podrían causar en alguien ciertamente muchos 26
otros aspectos de la controvertida innovación, y justamente
podría quedar estupefacto ante la contradicción de las opi-
niones, si, siendo sólo apariencia todo el tema, en modo al-
guno realidad, entre los magos y quienes están excitados
por pasiones o enfermedades, con una disposición total al
engaño, se osa decir que es posible que también ellos alcan-
cen la verdad. ¿Qué principio de verdad, en efecto, o qué
ocasión, pequeña o grande, de aprehensión de lo que hay en
verdad podría haber ahí? No es preciso asumir la verdad tal
cual pueda darse ocasionalmente y al azar (pues ciertamente
acaece que se pone por escrito también por quienes se dejan
llevar a la ventura) ni tal cual se da por el consenso concor-
147
Carta a Anebo 11 Se SooANO.
148
Cf. PLATÓN, Filebo 16a4-17a5.
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142 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
de de acciones y agentes (pues ello se da también con las
sensaciones e imaginaciones de los animales); no posee,
pues, ninguna verdad propia ni divina ni superior a la natu-
raleza común. Por el contrario, se trata de esa verdad que
está en acto del mismo modo y tiene presente toda la ciencia
de lo que existe, que es connatural con la esencia de las co-
sas, que se sirve de un razonamiento infalible y sabe todo de
una manera perfecta, finne y detenninada. A esta verdad
hay que unir la mántica. Dista mucho, por tanto, de ser una
precognición natural, tal y como por naturaleza algunos
animales la poseeen en ocasiones para los seísmos y lluvias.
En efecto, ésta última ocurre de otra manera, por simpatía,
cuando algunos animales unen sus movimientos a algunas
partes y poderes del universo o bien cuando, por una cierta
agudeza de sus sentidos, presienten los fenómenos que
acaecen en la zona aérea y aún no se dan en los Jugares te-
rrestres.
Si es verdad, pues, esto que decimos, no hay que aceptar
como presciencia mántica si de la naturaleza hemos recibi-
do una intuición de lo que es o sensibilidad de lo que va a
ser; ella es semejante a la mántica, salvo que la mántica no
carece en absoluto de certeza o verdad, mientras que aquélla
aprehende lo que acaece en la mayoría de los casos, no
siempre, y en algunos seres, no en todos; por esta razón, aun
si se da entre las artes, como la navegación o la medicina, el
conocimiento de prever el futuro, ella no tiene nada que ver
con la presciencia divina, pues conjetura el futuro por ana-
logía a partir de datos probables e infiere por ciertos signos,
aunque ellos no siempre son fiables ni enlazados de la mis-
ma manera con Jo mostrado, cuyos signos son pruebas. Por
el contrario, a la providencia divina del futuro la precede un
conocimiento certero, una fe firme a partir de las causas,
una inteligencia indisolublemente ligada de todos Jos fenó-
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LIBRO III 143
menos con todos los fenómenos, un discernimiento, que
pennanece siempre idéntico, de todas las cosas como si es-
tuvieran presentes y detenninadas.
No es preciso decir Jo siguiente, que «la naturaleza, el 27
arte, la simpatía de las partes que están en el todo como en
un solo viviente tienen presentimientos recíprocos de ciertos
hechos»
149
, ni que «los cuerpos están dispuestos de forma
. . d 1 1 t lso s·
que se transmiten presagws e os unos a os o ros» . m
duda estos signos, claramente vistos, arrancan, unos más y
otros menos, un vestigio de mántica divina, pues no es po-
sible que algunos no posean parte alguna de ella; pero, co-
mo en todos Jos seres la imagen del bien refleja a la divini-
dad, así también en ellos aparece un simulacro, ya confuso
ya más claro, de la mántica divina. Pero nada de ello es tal
cual la especie divina de la mántica, ni se debe caracterizar
esta especie única, divina y sin mezcla a partir de los múl-
tiples fantasmas que de ella descienden al devenir; y si al-
gunas otras imágenes falsas y engañosas están aún más le-
janas que éstas, no es digno traerlas a colación a propósito
del juicio sobre la mántica. Por el contrario, hay que con-
cebir esta especie como una sola razón y un solo orden se-
gún la única especie divina y la única verdad inteligible e
inmutable, desdeñando asimismo como inestable y no apro-
piado a Jos dioses el cambio que reviste todos Jos aspectos.
Si tal es, pues, la obra divina realmente mántica, ¿quién
no se avergonzaría de traer a colación la naturaleza, que no
tiene inteligencia y que no lleva a término los seres que vie-
nen a la existencia, como si produjese en nosotros cierta
disposición a la adivinación e infundiese en unos más y en
149
Carta a Anebo 11 Sd SooANO.
15
° Carta a Anebo 11 5d SooANO.
144 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
otros menos esta aptitud? En efecto, allí donde los hombres
han recibido de la naturaleza bases para su perfección pro-
pia, ciertas aptitudes preceden en ellos a la naturaleza mis-
ma; pero allí donde ninguna obra humana se da en la base y
el resultado no nos incumbe, sino que ha sido preestableci-
do un bien divino más antiguo que nuestra naturaleza, no es
posible que se dé como fundamento una buena disposición
natural; pues de lo que existen las perfecciones, de eso se
producen también las preparaciones imperfectas. Ambas
disposiciones son humanas; pero lo que no existe en noso-
tros en cuanto hombres, de eso no habrá nunca una prepa-
ración procedente de la naturaleza; de la mántica divina, en
efecto, ninguna semilla hay en nosotros procedente de la
naturaleza; si, más generalmente, se hablase de una mántica
humana, de la humana vaya que haya una preparación natu-
ral; pero la que merece realmente el nombre de mántica, la
que conviene a los dioses, no es preciso considerarla im-
plantada por la naturaleza; en efecto, la mántica humana se
acompaña, entre otros caracteres, de la indeterminación, se-
gún lo más y lo menos, y por ello difiere de la mántica divi-
na, que, permanece en límites fijos.
Por eso precisamente se debe combatir enérgicamente a
quien diga que la mántica procede de nosotros. Aportas
también tú pruebas claras de ello a partir de los hechos,
pues si «los dioses evocados portan piedras y hierbas, anu-
dan y desatan nudos sagrados, abren puertas cerradas, cam-
bian las intenciones de quienes reciben los dioses, hasta el
punto de que transforman las malas en buenas»
151
, todo ello
indica que la inspiración viene de fuera. No es preciso pre-
suponerlo sólo, sino también definir perfectamente qué
inspiración divina, sobreviniendo, produce la mántica divi-
151
Carta a Anebo 11 6a SoDANO.
LIBRO Ill
145
na; en caso contrario no seremos capaces de reconocerla
previamente, si no le hemos puesto una señal propia e im-
preso como un sello su particular signo de reconocimiento.
Ello ha sido precisado con exactitud por nosotros un 2s
poco antes
152
. En cuanto a lo que propones, como en modo
alguno despreciable, que «hay personas que producen imá-
genes operantes»
153
, me causaría asombro si lo aprobase al-
guno de los teúrgos que contemplan las verdaderas formas
de los dioses. ¿Por qué razón se cambiaría lo que existe
realmente por simulacros y se pasaría de los seres primeros
a los últimos? ¿No sabemos que en tal apariencia engañosa
todo es oscuridad, que son entonces verdaderos fantasmas
de la verdad y que lo que parece bueno lo es sólo en apa-
riencia, pero nunca en realidad? Y las otras cosas, del mis-
mo modo, en el momento de venir a la existencia, se intro-
ducen furtivamente, sin poseer nada legítimo, perfecto y
claro. Lo evidencia también su modo de producción, pues
no es un dios sino un hombre su autor y no son producidas
por las esencias de las formas del Uno e inteligibles, sino
por la materia que se escoge. ¿Qué cosa sería buena si ger-
mina de la materia, de las cosas materiales, de los poderes
materiales y corpóreos que residen en los cuerpos? O bien,
¿si tiene substancia a partir del arte humano y es más débil
que los mismos hombres que le dan el ser? ¿Por qué arte es
modelada esta imagen? Se dice que por el arte demiúrgico,
pero éste fue creador de las verdaderas esencias y no de al-
gunas imágenes, de forma que el arte de fabricación de
imágenes está a distancia de la demiurgía creadora de las
realidades verdaderas. Y tampoco conserva una analogía
con la creación divina, pues la divinidad crea todo no por
152
11I 26.
153
Carta a Anebo 11 6b SODANO.
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146 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
movimientos naturales celestes o por la materia parcelada o
por los poderes así distribuidos, sino que crea los mundos
con sus pensamientos, su voluntad, las formas inmateriales,
por medio del alma eterna tanto hipercósmica como en-
cósmica; el fabricante de imágenes se dice que las produce
por medio de los astros en revolución, pero, según parece,
no es así en realidad y en verdad. En efecto, ya que hay en
tomo a los dioses celestiales poderes infinitos, un género es
el último de todo lo que hay en ellos, el género fisico. De
este género fisico, a su vez, una parte, consistente en razo-
nes seminales y residente, antes de estos principios semina-
les, en ideas inmóviles, precede por sí lo creado; otra parte,
situada en los movimientos y poderes sensibles y visibles,
en las emanaciones y cualidades celestes, domina sobre to-
do el orden visible; la última parte de este orden reina, en
los lugares terrestres, sobre la creación visible terrestre. De
este dominio sobre la creación visible y de las cualidades,
perceptibles por los sentidos, de las emanaciones enviadas
desde el cielo se sirven muchas otras artes, como la médica,
la gimnástica y todas cuantas su actividad tiene que ver con
la naturaleza; ciertamente la fabricación de imágenes arras-
tra a partir de ello una parte generadora muy oscura.
Debe manifestarse la verdad así como es, esto es, que el
fabricante de imágenes no se sirve de las revoluciones mis-
mas de los astros o de los poderes inherentes a ellas o esta-
blecidos por naturaleza en torno a ellas ni es capaz en abso-
luto de alcanzarlos; artificial
154
y no teúrgicamente él se
aproxima a los poderes que fluyen últimos de forma visible
desde su naturaleza a la parte extrema del universo. Estos
poderes, en efecto, creo, la materia particular, mezclándose
con ella, pueden, unas veces de una manera y otras de otra,
154
El arte del mago, no el del teúrgo.

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LIBRO III 147
modificarla, cambiar su fonna y figura, y ciertamente admi-
ten también traslación, de unos a otros de los elementos
materiales, de los poderes que están en las substancias par-
ticulares; una tal variedad de actividades y combinación de
numerosos poderes materiales no difieren sólo por completo
de la demiurgía divina sino también de la producción de la
naturaleza; y, en efecto, la naturaleza realiza sus propias.
obras en conjunto y al mismo tiempo, y lleva a término todo
con actos simples y no compuestos. Queda, pues, que es una
mezcla artificial esta técnica relativa al flujo celeste último
y visible y a lo que mana de la naturaleza celeste.
¿Por qué, pues, el fabricante de imágenes, que hace esto, 29
reniega de sí mismo, él que es mejor y de origen mejor
155
, y
parece tener completa confianza en imágenes inanimadas, a
las que se les insufla sólo apariencia de vida, mantenidas
externamente por una armonía artificial y multifonne, sim-
plemente efimeras? ¿En ellas está lo genuino y verdadero?
Pero nada de lo plasmado por el arte humano es sincero y
puro. ¿Reina entonces en ella la simplicidad y uniformidad
del acto o de la composición toda? Ni mucho menos. Pues
son productos, según su composición aparente, de cualida-
des heterogéneas y opuestas. ¿Es visible en ellas un poder
puro y perfecto? En modo alguno. Pues tal masa de emana-
ciones resulta una combinación adventicia y heterogénea
que se demuestra débil y vana. Pues si no es así, ¿la estabi-
lidad está presente en las imágenes de las que ellos hablan?
. , . ,
Ni mucho menos. Pues estas Imagenes se extmguen mas
rápidamente que las imágenes que se ven en los espejos.
Pues, una vez que se ha echado el incienso sobre el fuego,
al punto se fmman ellas a partir de los vapores ascendentes,
pero una vez que él se ha mezclado con todo el aire y se ha
155
Cf. PLATÓN, Fedro 246b3, 253d4 .
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148 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
desvanecido, también la imagen se disipa al punto, y por
naturaleza no puede durar ni un instante
156

¿Por qué esta huera fábrica de milagrerías va a ser bus-
cada con afán por un hombre que ama la contemplación de
la verdad? Yo no le concedo ningún valor. Y si este alma
gusta de conocer estas mismas creaciones ficticias de lama-
teria totalmente sensible, por las que se afana y ocupa, el
mal no sería grave, a excepción del peligro que impone para
ella el hacerse semejante a las imágenes en las que ha
puesto su fe. Pero si tiene a estas imágenes como dioses, es-
ta absurdidad no será ni decible de palabra ni soportable de
hecho. Nunca, en efecto, en tal alma resplandecerá una luz
divina, pues, por naturaleza ni se entrega a los que una vez
han actuado en su contra ni tienen lugar en que recibirla los
seres poseídos por fantasmas tenebrosos. Lejos de la verdad,
pues, tal taumaturgia de fantasmas aparece unida a muchas
sombras.
30 «Pero éstos, afinna, observan el movimiento de los cuer-
pos celestes e indican con qué astro que hace rotación con
tal o cuál tienen lugar oráculos falsos o verdaderos, y las
acciones inoperantes o anunciadoras o eficaces»
157
• Pero
tampoco por estas razones tendrán estos fantasmas ningún
valor divino. En efecto, los últimos elementos del mundo
creado son movidos por las rotaciones de los cuerpos celes-
tes y simpatizan con las emanaciones procedentes de ellos;
ahora bien, si se examina con exactitud ello, se demuestra lo
contrario. En efecto, lo que es por completo fácilmente
cambiante y de cualquier fonna modificado por los movi-
mientos extrínsecos hasta el punto de acabar siendo inope-
156
Este tipo de piromancia interpreta las imágenes fonnadas por el
humo del incienso sobre carbones encendidos. Cf. HTPÓLITO, Refutación
de todas las herejías IV.
157
Carta a Anebo II 6c SooANO.
LIBRO III 149
rante, operativo, anunciador o eficaz tan pronto de una ma-
nera como tan pronto de otra, ¿cómo es posible que ello
participe en sí de un minúsculo poder divino? ¿Entonces
qué? ¿Los poderes inherentes a la materia son elementos
demónicos? No, por cierto. Pues ninguno de los cuerpos
sensibles y particulares engendra démones, por el contrario
son más bien ellos quienes son engendrados y custodiados
por los démones. Y tampoco un hombre puede modelar
fonnas demónicas al estilo teatral, sino que, al revés, es más
bien él quien es modelado y creado por los démones, en la
medida en que participa del cuerpo sensible. Lo demónico
tampoco es engendrado como una masa resultante de ele-
mentos sensibles; por el contrario, él es más bien simple y
actúa uniformemente sobre los compuestos. En consecuen-
cia, los seres sensibles no serán ni anteriores ni más estables
que esta clase, sino que ella, superior en dignidad y poder,
hace partícipe a los seres sensibles de la pennanencia que
pueden recibir. Salvo si se denominan a las imágenes dé-
manes, ampliando incorrectamente tal denominación.
Una es la naturaleza de los démones y otra distinta la de
las imágenes y el rango de cada uno de ellos está bastante
distante entre sí. Además, en verdad, el corego de las imá-
genes difiere del gran jefe de los démones. Sin duda tam-
bién tú lo admites, cuando dices que «ningún dios o demon
es hecho descender por ellas»
158
. ¿Qué valor podría tener,
pues, una acción sagrada o una presciencia del futuro que
no participa en absoluto del dios o del demon? De fonna
que es preciso saber también qué naturaleza tiene esta tau-
maturgia, pero en modo alguno hacer uso o creer en ella.
Una interpretación aún peor que ésta de los rituales sa- 31
grados es la que atribuye la causa de la adivinación «a un
158
Carta a Anebo 11 6c SooANO.
'
;
1'
1
150 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
género de naturaleza engañosa, que asume todas las formas
y variopinto, que desempeña el papel de los dioses, de los
1s• T d' ·
démones y de las almas de los muertos» . e tre a este
respecto las palabras que una vez oí decir a los profetas cal-
deos
160

Cuantos son dioses de verdad son sólo dadores de bie-
nes
161
, tienen relación sólo con los hombres buenos y están
con los purificados por el arte hierático, amputan de ellos
toda maldad y toda pasión. Cuando ellos resplandecen, el
mal y lo demónico desaparecen, dejando su lugar a los seres
superiores como la tiniebla a la luz y no turban en ningún
caso a los teúrgos; ellos, como reciben toda virtud, se hacen
honestos de costumbres y hombres de orden, son liberados
de las pasiones y de todo movimiento desordenado, purifi-
cados de las maneras ateas e impías
162
• Pero todos cuantos
son ellos culpables y sin ley ni orden saltan sobre las cosas
divinas, y, por la debilidad de la propia acción o del poder
existente en ellos, no pueden alcanzar a los dioses, o bien a
causa de ciertas manchas son excluidos de la unión con los
espíritus puros, en tales circunstancias se unen con los es-
159
Carta a Anebo 11 7 SoDANO.
16
°Caldeo, de entrada, designa al que habita en la baja Mesopotarnia y
posteriormente a los miembros del sacerdocio babilonio. También se utili-
zó para los griegos que estudiaron en Babilonia y se consideraban discípu-
los de los babilonios y para los charlatanes que pretendían adivinar el futuro
por las estrellas. Según la tradición, en época de Marco Aurelio existieron
las figuras de Juliano el Caldeo y su hijo Juliano el teúrgo, base de los
Oráculos Ca/deos, en los que se contendría esta doctrina. Cf. CIRILO DE
ALEJANDRÍA, Apología contra Juliano IV 125; AGUSTÍN, Ciudad de Dios
X 11. Sobre la estructura y contenido de este epígrafe, cf. A. R. SooANO,
op. cit .. págs. 315-319.
161
Cf. PLATÓN, República 509b8-9, 379c2-7; Oráculos Ca/deos. rrag. 15.
162
Referencia, creernos, al cristianismo, al que se aludirá en más oca-
siones en este capítulo.
'
• ..
LIBRO III 151
píritus malos, y, llenos por ellos de la peor inspiración, se
hacen malvados e impíos, llenos de placeres desenfrenados,
plenos de malicia, devotos de modos de pensar y obrar ex-
traños a los dioses, y, para decirlo de una vez, se hacen se-
mejantes a los malos démones con los que se unen.
Éstos, pues, como están llenos de pasiones y de maldad,
por connaturalidad atraen hacia sí a los espíritus perversos y
son excitados por ellos a toda maldad, se acrecientan de esta
manera entre sí, como un círculo que une el fin con el co-
mienzo y da lugar así a la misma sucesión. Las teorías,
pues, que son errores sacrílegos de impiedad, que de fmma
desordenada se aplican a las operaciones sagradas y de for-
ma desordenada tientan también a los que se introducen en
ellas, y que a veces, según parece, hacen festejar un dios en
lugar de otro y a veces introducen démones malvados en lu-
gar de dioses, a los que se llama «antidioses», estas teorías
no se imputan jamás a la mántica hierática. En efecto, el
bien es más opuesto al mal, más que al no bien.
Al igual que los sacrílegos combaten sobre todo el culto
de los dioses, del mismo modo también los que tienen trato
con los démones engañadores y causantes de intemperancia
combaten indudablemente a los teúrgos, pues éstos expul-
san y destruyen por completo todo espíritu malvado, y ex-
tirpan totalmente toda maldad y toda pasión, se da una par-
ticipación pura de los bienes en los puros, y desde arriba por
el fuego son ellos llenos de la verdad; ellos no sufren obstá-
culo alguno por parte de los malos espíritus, ninguna difi-
cultad les impide los bienes del alma; no les importuna en
absoluto «vanidad o adulación o goce de exhalaciones o
violencia»
16
3, por el contrario, todo ello, como alcanzado
por el impacto de un rayo, se retira y cede sin tocarle, inca-
163
Cf. Carta a Anebo II 7 SoDANO.

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!52 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
paz de acercárseles. Ésta es, pues, la única clase de mántica
pura, hierática y verdaderamente divina; «ella no precisa»,
como tú dices, «de mí o de algún otro como árbitro, para
que la prefiera entre muchas»
164
, por el contrario, ella tras-
ciende todo, siendo sobrenatural, eterna, preexistente, sin
admitir comparación alguna ni preeminencia preestablecida
sobre un gran número; está separada y por sí en la unicidad
su fonna precede todo. A ella es preciso que tú, y cualquiera
que ame verdaderamente a los dioses, te entregues por com-
pleto, pues de esta clase de adivinación provienen a la vez
en los oráculos la verdad infalible y en las almas la virtud
perfecta. Con ellas dos se concede a los teúrgos el ascenso
al fuego inteligible, que es preciso proponer como fin a toda
presciencia y a toda actividad teúrgica.
Vanamente introduces
16
S, pues, «la opinión de los ateos,
que consideran que toda la mántica es obra del demon mal-
vado»166, pues no merecen que se les mencione en las dis-
cusiones en tomo a los dioses, y al mismo tiempo son igno-
rantes de la distinción entre lo verdadero y lo falso, por
estar alimentados desde el principio en las tinieblas, y no
pueden nunca reconocer los principios, de los que todo ello
procede. Tenga aquí su fin nuestras definiciones sobre el ca-
rácter de la mántica.
164
Carta a Anebo JI 7 SoDA NO.
165
Carta a Anebo JI 7 SooANO.
166
El cristianismo aceptaba la Revelación, pero atribuía la mántica y
magia «paganas» a la acción de malos démones. Basta con recorrer, por
ejemplo las páginas de la Preparación Evangélica de Eusenro, coetáneo
de Jámblico, quien no ceja en calificar a los adivinos de charlatanes y esta-
fadores y a los oráculos de obra de démones malignos, que no transmiten
verdad, ya que, por ejemplo, no han previsto ni impedido la destrucción de
sus templos, caso de Delfos, Zeus Capitolino y Hestia en Roma o el Sera-
pea de Alejandría. De todo ello el cristiano se ve liberado merced a la en·
señanza del Salvador.
"
LIBRO IV
Ea pues examinemos a continuación las objeciones es- 1
' '
timadas, cuáles son y qué fundamento tienen. Y en verdad
si nos extendemos un poco más en algunas, como disertan-
do a nuestro arbitrio y con tiempo, debes perseverar animo-
. . , .
samente y ser paciente. Pues respecto a las ctenc1as mas Im-
portantes deben elevarse también los grandes esfuerzos, que
han sido puestos a prueba con rigor durante mucho tiempo,
si vas a conocerlas perfectamente. Tú, pues, confmme a la
presente cuestión, como comenzaste, expón los puntos c o n ~
trovertidos que te plantean dificultad, y yo, a mi vez, te dare
la explicación. Dices, en efecto: «Lo que me turba sin duda
mucho es de qué modo los dioses invocados como seres su-
. "' ·
167
Y t d' ' la
periores reciben órdenes como m1enores» . o e 1re
distinción plena, digna de consideración, relativa a los seres
evocados, a partir de la cual te será posible determinar con
claridad, respecto a lo que preguntas, lo posible y lo impo-
sible.
Los dioses y cuantos seres son superiores a nosotros
quieren lo bello, sin envidia llenan de bienes, con b e n e ~ o ­
lencia otorgan graciosamente a los santos lo que les conv1e-
167
Carta a Anebo 11 Sa SoDANO.
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1
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'
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' •
. !
154 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
ne, llenos de compasión por las penas de los teúrgos y de
cariño por los que ellos han engendrado, criado y educado.
Las clases intermedias presiden el juicio; aconsejan lo que
se debe hacer y de qué conviene abstenerse, colaboran en
las acciones justas, impiden las injustas, y a muchos de los
que intentan arrebatar injustamente los bienes ajenos o per-
judicar a alguien al margen de las normas o matar, hacen
que ellos sufran lo mismo que pensaban hacer a otros.
Existe también otro género entre los seres superiores que se
nos presenta privado de razón y de juicio, al que no le ha si-
do asignado más que un solo poder por la distribución del
dominio sobre cada parte, cuando a cada uno le han sido
prescritas sus tareas. Lo mismo que la función del cuchillo
es cortar y no hace ninguna otra cosa más que ésta, así
también de los espíritus distribuidos en el Todo, según la
necesidad parcial de la naturaleza, uno divide y otro reúne a
los seres. Ello se ve también en los fenómenos: en efecto, los
antros denominados de Caronte emiten vapores capaces de
matar indistintamente todo lo que cae en ellos
168
• Así tam-
bién algunos espíritus invisibles, habiendo recibido en suer-
te cada uno un poder distinto, por naturaleza hacen aquello
sólo que les ha sido asignado. Por consiguiente, si alguno,
tras asumir lo que concurre al orden del todo, se torna a otro
fin y hace algo contra la ley, el daño será propio de quien
hace mal uso.
2 Es éste también otro aspecto de nuestro tema. Pero el
que ahora se ofrece a nuestro examen, vemos a veces que se
da. En efecto, las órdenes tienen lugar en relación a los es-
píritus que no disponen de razón propia ni tienen principio
de juicio. Y ello no acaece ilógicamente. En efecto, nuestro
168
Cf. PuNJO, Historia Naturalll 95, 207-208; PsEUDO ARISTÓTELES,
Del Mundo 4, 395 b 28.





LIBRO IV !55
intelecto, puesto que tiene por naturaleza la facultad de ra-
zonar y de distinguir cómo son las cosas, puesto que ha re-
unido en sí muchos poderes vitales, tiene por costumbre dar
órdenes a los seres privados de razón que desempeñan una
sola actividad. En efecto, los invoca como superiores, por-
que intenta arrastrar de todo el cosmos que nos rodea los se-
res que contribuyen al todo hacia lo que está contenido en
las esferas particulares; y, en cambio, les da órdenes como a
inferiores, porque con frecuencia algunas partes de lo que
hay en el mundo son por naturaleza más puras y más perfec-
tas que lo que se extiende al mundo entero; por ejemplo, si
un ser está dotado de intelecto y otro es absolutamente ina-
• • •
nimado o físico, entonces el que tiene menos extenswn es
• • •
más poderoso que el que tiene una extenswn mayor, por
alejado que esté de él en grandeza y en magnitud de dominio.
Esto tiene también otra explicación. La teúrgia toda tie-
ne un doble aspecto: por un lado, es ejercida por hombres y
guarda nuestro orden en el todo confonne a naturaleza y,
por otro, fortalecida por los símbolos divinos y elevada so-
bre la tierra por ellos se une a los seres superiores y anno-
niosamente se mueve según su ordenación, caso en el que la
teúrgia naturalmente puede revestir la figura de los dioses.
De acuerdo con esta diferencia ella invoca los poderes uni-
versales con razón y como superiores, en tanto que el evo-
cador es un hombre, y, por otra parte, les da órdenes, porque
reviste de alguna fonna por los símbolos secretos el aspecto
hierático de los dioses.
Pero para resolver estas dificultades de fonna aún más 3
conforme a la verdad, creemos justo suprimir en las evoca-
ciones las plegarias que parecen dirigidas como a hombres
así como las órdenes dadas con gran ardor en el cumpli-
miento de las operaciones. En efecto, si la comunión de un
amor concordante y una ligazón indisoluble de unidad con-
'
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1
1
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:
1
'
156 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
tienen la operación hierática, para que ella sea realmente
divina y superior a toda acción común conocida por los
hombres, no puede aplicársele el nombre de ninguna acción
humana, ni el modo de llamar que utilizamos cuando noso-
tros intentamos hacer venir lo que está distante, ni el dar ór-
denes tales cuales a cosas separadas, cuando ponemos mano
a una cosa tras otra; por el contrario, la misma actividad del
fuego divino que resplandece universalmente de fonna es-
pontánea, sin que se le llame o incite, actúa del mismo mo-
do a través de todos los seres, tanto los que la comunican
como los que pueden participar de ella.
Mucho mejor es lo que ahora estamos diciendo, que las
obras de los dioses no se cumplen por oposición o diferen-
cia, como los fenómenos tienen por costumbre producirse,
sino que toda la acción en ellos se lleva a cabo por identi-
dad, unidad y acuerdo. Así pues, si distinguimos entre invo-
cante e invocado, ordenante y ordenado, mejor y peor, tras-
ladamos en cierta fonna la oposición del devenir a los
bienes no engendrados de los dioses; pero si, como es justo,
menospreciamos todo ello como nacido de la tierra, y si
atribuimos a los seres superiores la comunidad y la simpli-
cidad como más preciosas que el abigarramiento de las co-
sas de aquí abajo, se elimina al punto el primer presupuesto
de estas cuestiones, de fonna que no queda ninguna duda
razonable al respecto.
4 ¿Qué diremos ahora sobre la cuestión siguiente, por qué
los evocados creen recto que el que venera sea justo, mien-
tras ellos mismos aceptan la incitación a cometer injusticia?
Respecto a ello puedo tener mis dudas sobre «practicar la
justicia»
169
, pues la definición no parece la misma para nos-
169
Cf. Carta a Anebo ll 8a SODANO.
.,
' j
:' ', .
LIBRO IV !57
otros y para los dioses. Nosotros, en efecto, puesto que so-
mos cortos de vista, consideramos los asuntos presentes y la
vida que está a nuestros pies
170
, cuál es y cómo deviene; por
el contrario, los seres superiores a nosotros conocen toda la
vida del alma y todas sus existencias anteriores, y si envían
una pena a la plegaria de los invocadores, no la aplican
contra justicia, sino poniendo su mirada en las faltas come-
tidas en las vidas anteriores del alma por parte de quienes
van a sufrirla, lo cual los hombres, al no verlo, consideran
que ellos se ven injustamente aquejados por las desventu-
ras que padecen.
También respecto a la providencia, los hombres acos- s
tumbran a plantear generalmente el mismo problema: algu-
nos que no han cometido previamente ninguna injusticia
son desgraciados inmerecidamente. En este mundo ellos no
pueden reflexionar sobre qué es por ventura el alma, qué vi-
da en su totalidad ha tenido y cuántas faltas ha cometido en
vidas precedentes, y si no está sufriendo eso que antes hizo.
Y también muchas injusticias escapan de la valoración hu-
mana, pero son conocidas por los dioses, pues ellos no se
proponen el mismo objeto de la justicia que los hombres.
Los hombres definen la justicia
171
como «el deber particular
de cada alma»
172
y el reparto merecido de acuerdo con las
leyes establecidas y la constitución en vigencia; los dioses,
en cambio, poniendo su mirada en el orden todo del mundo
y en la contribución de las almas a los dioses, imponen un
juicio sobre las penas. Es la razón por la que de fonna dis-
tinta entre los dioses y entre nosotros se hace el discerni-
miento de lo justo, y no sería asombroso que en la mayoría
17
°Cf. PíNDARO, Píticas III 60.
171
Cf. JÁMBLICO, Vida Pitagórica XXX 167-186.
172
Entre otros pasajes de la República de PLATÓN, cf. IV 444 e 8, 441 d.
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158 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
de los casos no lleguemos al discernimiento supremo y per-
fecto de los seres superiores.
¿Qué impide que la justicia sea juzgada por parte de los
dioses de manera distinta en cada caso singulannente y te-
niendo en cuenta toda la familia de las almas? En efecto, si
la comunidad de la misma naturaleza entre cuerpos y almas
sin cuerpos produce la misma conexión con la vida univer-
sal y un orden común, es necesario también que la expia-
ción de pena se exija a todos los seres, sobre todo cuando la
magnitud de las injusticias cometidas previamente por un
alma supera la expiación del castigo, proporcionado a las
faltas, que se puede obtener a partir de una sola alma. Y si
añadieran también otras distinciones, por las cuales se de-
muestra que entre los dioses lo justo es de otra manera a co-
mo es reconocido entre los hombres, tendríamos también a
partir de ello una vía para nuestro tema; pero para mí los
solos principios expresados con anterioridad me son sufi-
cientes para demostrar el género universal y omnicompren-
sivo de la curación que se da en los juicios divinos.
6 Pues bien, para combatir plenamente la objeción ahora
expresada, concedamos, si quieres, lo contrario, de lo que
hemos establecido, esto es, que se cometen injusticias en las
prácticas invocadoras. Que de ello no hay que echar las cul-
pas a los dioses, es evidente de inmediato, pues los buenos
son causas de bienes e inocentes de todo mal
173
y los dioses
por esencia tienen el bien y, por tanto, no hacen nada injus-
to. Se deben, pues, investigar las causas de lo acaecido in-
justamente, y, si no somos capaces de encontrarlas, no es
preciso abandonar la verdadera concepción sobre los dioses,
ni, porque estemos en duda sobre «si el mal tiene lugar y
173
Cf. PLATÓN, República X 617e5, Il 379bl7; Tirneo 42d4; Epínomis
983d3.
"
'
LIBRO IV 159
cómo tiene lugam
17
4, es preciso apartarse de la noción efec-
tivamente clara sobre los dioses. Es, en efecto, mucho mejor
reconocer que la inaptitud de nuestras fuerzas ignora cómo
se cometen las injusticias que admitir respecto a los dioses
una falsedad imposible, de la que todos, griegos y bárbaros,
tienen en verdad una opinión contraria.
Así es, pues, la verdad. Sin embargo, es preciso añadir 1
las causas que dan lugar en ocasiones a los males, cuántas
son y cuáles; y, en efecto, su especie no es simple, sino que,
siendo múltiple, detennina el nacimiento de males múlti-
ples
175
. Si, en efecto, era verdad lo expresado recientemente
sobre las imágenes y los malos démones que simulan la pre-
sencia de los dioses y de los buenos démones, resulta bas-
tante claro que de ahí fluye la raza maléfica, en cuyo ámbito
suele darse tal oposición. Ella considera conveniente, en
efecto, que el que venera sea justo, pues simula ser como la
especie divina, pero ella sirve a la injusticia, pues es por
naturaleza perversa. La misma argumentación, pues, sea so-
bre lo falso y lo verdadero, sobre lo bueno y sobre lo malo.
Lo mismo que, en efecto, en los oráculos sólo atribuimos a
los dioses la verdad y, cuando vemos que en ellos se profie-
re mentira, la remitimos a otro tipo de causa, a los démones,
así también, en el ámbito de lo justo e injusto, es preciso
atribuir a los dioses y a los buenos démones sólo lo bello y
lo justo, mientras que lo injusto y vergonzoso lo llevan a
cabo los démones por naturaleza perversos. Lo completa-
, , . .
mente concorde, lo que esta en armoma consigo mismo y
que es siempre idéntico a sí mismo conviene a los seres su-
periores, mientras que lo opuesto, lo no annónico y nunca
idéntico es la característica de la disidencia demónica, en
174
Cf. PLOTINO, Enéadas 1 8.
175
Para este apartado, cf. PoRFIRIO, Sobre la abstinencia 11 38-40;
PROCLO. Sobre la existencia del maliV 16-17.
1
1
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' .
160 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
cuyo ámbito no causa asombro encontrar las disputas; lo
contrario, si no fuera así, causaría más asombro.
s Pues bien, partiendo, a su vez, de otra base, establezca-
mos que las partes corpóreas del todo no son ni inactivas ni
privadas de poder, sino que cuanto más superan a las nues-
tras en perfección, belleza y grandeza, tanto mayor poder
reconocemos que se da en ellas. Ellas, en efecto, por sí tie-
nen cada una un poder distinto y producen actos diferentes,
pero en sus recíprocas relaciones ellas pueden realizar mu-
cho más. Ciertamente desde el universo desciende a las
partes una acción multifonne, ya simpatética según la seme-
janza de los poderes ya por acomodación del agente al pa-
ciente. Así pues, a causa de las necesidades corpóreas les
acaece a las partes males y fatalidades, que son para el todo
y para la armonía del todo saludables y buenas, pero aportan
a las partes una corrupción necesaria, sea porque no pueden
soportar las actividades del todo, sea en segundo lugar por
una mezcla y fusión de su propia debilidad, sea en tercer lu-
gar por una asimetría de las partes entre sí.
9 Tras el cuerpo del mundo, de su naturaleza derivan mu-
chos efectos, pues la concordancia de lo semejante y la opo-
sición de lo desemejante provocan no pocas consecuencias.
Además, la confluencia de muchos elementos en el único
viviente del Todo y los poderes del mundo, en su cantidad y
cualidad, actúan, para decirlo de una vez, de una manera
sobre los universales, de otra sobre los particulares a causa
de la debilidad dividida de las partes; por ejemplo, la amis-
tad, el amor y la discordia
176
, que actúan activamente en el
Todo, son pasiones en los individuos que participan de
ellos, y, mientras en la naturaleza de los universales tienen
176
Son principios de EMPÉDOCLES, cf. 31 B 17 DIELS-KRANZ.

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LIBRO IV 161
primacía en fonnas y razones puras, participan de una cierta
indigencia y ausencia de forma material en los particulares:
unidos entre sí en el Todo, en las partes están en discordia.
Y así, en todas las cosas, los particulares, que participan de
ellos junto con la materia, se alejan de lo bello, de lo perfec-
to y de la totalidad. Algunas de las partes incluso perecen
para salvar los universales naturalmente constituidos, y a ve-
ces las partes son consumidas y oprimidas, aunque lo que na-
ce como universal permanece intacto lejos de tal perturba-
. '
C!On.
Resumamos, pues, los resultados de nuestros razona- 10
mientos. Si algunos de los invocadores se sirven de poderes
fisicos o corpóreos del universo, el don de esta actividad es
no deliberado y sin malicia, pero el que se sirve de ella tor-
na el don hacia lo contrario y malo. El don se mueve con él
simpatéticamente en virtud de una semejanza y, por esta
semejanza, de forma opuesta a las pasiones, pero el invoca-
dor, voluntariamente, arrastra contra justicia hacia el mal lo
que le ha sido otorgado. Y el don, conforme a la annonía
única del universo, hace que lo más alejado coopere, y si al-
guno, aun sabiéndolo, intentara arrastrar inconvenientemen-
te ciertas partes del Todo hacia otras partes, de ello no son
ellas causa, sino que la audacia de los hombres y la trasgre-
sión del orden cósmico trastornan la belleza y las normas.
Puesto que los dioses, pues, no hacen lo que se cree malo,
sino las naturalezas que descienden de ellos y los cuerpos, y
puesto que no son éstos, como se cree, quienes por sí infun-
den una falta, sino que para la salvación del universo envían
sus propias emanaciones a los de la tierra, y puesto que
ellos, recibiéndolas, las transfonnan con una mezcla propia
y alteración, y, dadas para un fin, las desvían a otros, por
todas estas razones queda perfectamente demostrado que la
divinidad es inocente del mal y de la injusticia.
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162 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
11 Tras esto preguntas y a la vez no sabes cómo explicar
177
«que a quien los invoca sin ser puro de los placeres amoro-
sos no le prestarán oído, mientras que ellos no dudan en in-
ducir a placeres amorosos ilícitos a cualquiera»
178
• Esto tiene
también una solución clara a partir de lo dicho previamente:
o bien ello se da al margen de las leyes, pero según otra
causa superior a las leyes, o bien estos hechos son conforme
a la armonía y amistad cósmica, pero según una mezcla no
simpatética en las partes, o bien el don de los bienes otorga-
dos convenientemente es desviado en sentido contrario por
quienes los reciben.
12 No obstante, es preciso también examinar particular-
mente esta cuestión, cómo se produce y qué razón tiene. Es
preciso considerar que el Todo es un viviente único. Sus
partes son localmente distantes, pero en virtud de su natura-
leza única se afanan mutuamente. Toda la fuerza que las
une y la causa de su mezcla arrastran naturalmente estas
partes a una fusión recíproca. Ellas pueden ser estimuladas
por el arte y puestas en tensión más de lo necesario. Cierta-
mente, por sí, esta fuerza que las une y esta tensión en tomo
a todo el universo son buenas y causa de plenitud, realizan
una armónica comunión, unión, simetria, infunden en la
unidad el principio indisoluble del amor, que domina lo que
es y lo que deviene. En las partes, por el contrario, a causa
del alejamiento mutuo y de los universales, y porque, según
su naturaleza particular, son imperfectas, incompletas y
débiles, el contacto se hace con pasión, de ahí que en la ma-
yoría haya innata concupiscencia y deseo.
Viendo, pues, estas fuerzas así implantadas en la natura-
leza y distribuidas en ella, el arte, que también está distri-
171
Carta a Anebo Il 8a SoDANO.
178
Ataque a la mitología tradicional desde época de los presocráticos
desde un punto de vista moral.
'
LIBRO IV 163
buido de manera multifonne por la naturaleza, las arrastra
de fonna variopinta y las desvía; lleva al desorden lo orde-
nado por sí, llena la belléza y la simetría de las formas de
asimetría y deformidad, transfiere el fin augusto connatural
en virtud de la unidad a una satisfacción distinta, indecente
y vulgar, que resulta de elementos diferentes confonne a la
pasión; proporciona por sí una materia, que es incapaz de
generar la belleza, sea que ella la recibe del todo o porque le
da otras fmmas; mezcla numerosos poderes naturales dife-
rentes, por los que dirige, como quiere, las uniones con vis-
tas a la generación. Por todos lados, pues, estamos demos-
trando que tal disposición a la unión amorosa procede de un
arte humano y no de coacción demónica o divina.
Examina, pues, otra clase de causas: cómo una piedra o 13
una hierba tienen con frecuencia por sí una naturaleza capaz
de destruir o, por el contrario, de unir lo que viene a la
existencia; pero no en ellas sólo, sino también en naturale-
zas mayores y de mayor nivel, existiría esta fuerza natural,
la cual los incapaces de comprenderla quizás podrían trans-
ferir las acciones de la naturaleza a las obras superiores.
Ahora bien, hemos reconocido ya que en el mundo creado y
a propósito de los asuntos humanos y cuanto es terrestre la
raza de los démones perversos pueden ejercer mayor poder.
¿Qué maravilla, pues, habría en que tal raza lleve a cabo
tales acciones? En efecto, no cualquier hombre podría dis-
cernir en esta clase cuál es la buena y la mala o por qué sig-
nos se diferencian la una y la otra. Siendo incapaces de dar-
se cuenta de ello, hacen absurdas conjeturas al respecto en
la investigación de la causa, y la remiten a los géneros su-
periores a la naturaleza y al orden demónico. Y si en este
caso contribuyen también a la operación algunas facultades
del alma particular la que es retenida en el cuerpo y la
que ha abandonado el cuerpo terreno en el que ha estado

1
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1

164 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
encerrada como en una ostra y vaga errante aquí abajo por
los lugares de la generación en un pneuma turbio y húme-
do esta opinión sería verdadera, pero muy lejana de la
causa de los géneros superiores. En modo alguno, pues, lo
divino y cuanto género demónico es bueno prestan su ser-
vicio a los deseos ilícitos de los hombres en materia amoro-
sa, pues evidentemente son otras muchas las causas de ello.

LIBRO V
Pues bien, a continuación planteas una cuestión que es 1
común, se puede decir, a todos los hombres, tanto los que
pasan su vida en el estudio como los que no tienen expe-
riencia en la práctica de los razonamientos, me refiero «al
tema de los sacrificios, cuál es su utilidad o su poder en el
universo o entre los dioses, por qué razón se hacen de una ma-
nera conveniente para quienes son honrados y de una mane-
ra beneficiosa para quienes ofrecen los dones»
179
Se añade
aquí también otra contradicción, si «los intérpretes deben
abstenerse de Jo que tiene vida, para que los dioses no resul-
ten contaminados con los vapores procedentes de los seres
vivos»
180
, pues ello resulta contradictorio con el hecho de
que ellos son seducidos especialmente por los vapores pro-
cedentes de los seres vivos.
Ahora bien, el conflicto entre estas argumentaciones se 2
podría resolver fácilmente, mostrando la supremacía del to-
do sobre las partes y recordando la superioridad trascenden-
te de los dioses sobre los hombres. Por ejemplo, lo voy a
repetir: el alma universal preside todo el cuerpo cósmico,
179
Carta a Anebo 11 8b SooANO.
18
°Carta a Anebo 11 8b SoDANO.
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3
166 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
los dioses celestes gobiernan el cuerpo celeste, no hay daño
en la recepción de pasiones ni es un obstáculo a las intelec-
ciones, mientras que para el alma particular no es ventajoso
tener comunión con el cuerpo en estos dos aspectos. Si al-
guien, observando esto, enlaza esta otra cuestión: «Si el cuer-
po es una atadura para nuestra alma, será también una atadura
para el alma universal, y si el alma particular hace conver-
sión hacia el cuerpo, también el poder de los dioses del mis-
mo modo hace conversión hacia la generación», cualquiera
podría responder a esta dificultad diciendo que no sabe
cuánta es la superioridad de los seres superiores sobre los
hombres y la del todo sobre las partes. Ahora bien, los pre-
dicados antitéticos que se aplican a objetos diversos no inci-
. . '
tan a mnguna contestacwn.
También aquí, por tanto, es suficiente la misma argu-
mentación: en nosotros el placer de los cuerpos, que un día
fueron asociados al alma, deja la impronta de pesadez e im-
pureza, provoca molicie y causa al alma muchas otras en-
fennedades; en los dioses, en cambio, en los seres cósmicos
y causas universales la exhalación que asciende de las víc-
timas de manera ritual (en tanto contenida y no continente,
coordinada con el todo y no coordinante de los universales
y de los dioses) armoniza ella con los seres superiores y
causa universales, sin poseerlos ni annonizarlos con ella.
4
Tampoco lo que se te mete en la cabeza como una ob-
jeción respecto a la abstinencia de lo animado presenta difi-
cultad alguna, si se la entiende correctamente
181
• No es, en
efecto, «para que los dioses no sean contaminados por los
vapores procedentes de los animales, por lo que sus fieles se
abstienen de lo animado»
182
• ¿Qué exhalación podría apro-
181
Cf. PoRFIRIO, Sobre la Abstinencia 11 38-40.
182
Cf. Carta a Anebo 11 Sb SoDA NO.
------------------------------------
LIBRO V 167
ximarse desde los cuerpos a ellos, los cuales, incluso antes
de que algo material afecte a su poder, siegan la materia sin
entrar en contacto con ella? Y no sólo su poder destruye y
aniquila todos los cuerpos sin aproximarse a ellos, sino que
incluso el cuerpo celestial no se mezcla con ninguno de los
elementos materiales, y no podría acoger en sí nada extraño,
ni dar una parte de sí a lo que le es ajeno. ¿Cuándo un vapor
que circula en torno a la tierra, el cual, tras elevarse no más
de cinco estadios, cae de nuevo en la tierra, puede aproxi-
marse al cielo o alimentar el cuerpo dotado de movimiento
circular e inmaterial o causar en él, en general, o una con-
taminación o cualquier otra afección?
En efecto, se reconoce que el cuerpo etéreo escapa a toda
contraposición, que está libre de toda alteración y absoluta-
mente puro de toda posibilidad de transformarse en cual-
quier otro cuerpo, que está libre por completo de todo movi-
miento centrípeto y centrífugo, pues no se inclina de un lado
o de otro o se mueve circularmente. Por tanto, por parte de
los cuerpos compuestos de diferentes poderes y movimien-
tos, que varían de todas maneras o se mueven arriba o aba-
jo, no se da una comunidad de naturaleza o de poder o de
exhalación que pueda mezclarse con los cuerpos celestes, ni
podrá tener alguna influencia en ellos, que están completa-
mente separados. Estos cuerpos, en efecto, al ser no engen-
drados, no tienen ninguna posibilidad de acoger en sí el
cambio prócedente de lo que deviene. ¿Acaso los dioses
podrían ser contaminados por tales vapores, ellos que súbi-
tamente, de un solo golpe, por decirlo así, siegan los vapo-
res de la materia toda y de los cuerpos materiales?
Ello, pues, no merece la pena suponerlo. Antes bien, se
debe pensar que estos seres son ajenos a nosotros y a nues-
tra naturaleza. En efecto, los seres divididos en seres parti-
culares pueden tener una comunión recíproca de acción o
168 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
pasión, así como los seres materiales con los materiales, y,
en general, los de la misma naturaleza con los de la misma
naturaleza, mientras que los seres que son de una naturaleza
distinta y cuantos son absolutamente superiores y se sirven
de naturalezas y poderes diversos, ésos no son capaces o de
actuar los unos sobre los otros o de recibir algo unos de
otros. La contaminación, pues, procedente de los cuerpos
materiales puede recaer en lo que está sometido a un cuerpo
material, y la purificación de ello es precisa para aquellos
que pueden ser contaminados por la materia. ¿Pero los se-
res que no tienen en absoluto una naturaleza dividida ni po-
seen la capacidad de recibir en sí las pasiones procedentes
de la materia, en qué podrían ser contaminados por los seres
materiales? ¿Y cómo lo divino puede ser perturbado por mis
pasiones o las de cualquier otro hombre, si ello no tiene na-
da en común con nosotros y preexiste superior a la debili-
dad humana?
Ni una cosa ni otra, por tanto, interesa a los dioses, ni
que nosotros estemos repletos de cuerpos materiales (pues
eso no les hace absolutamente nada ni ellos están contami-
nados por nuestra mancha, pues son absolutamente incon-
taminados y puros), ni si algunos vapores materiales de los

cuerpos se esparcen en tomo a la tierra. Estos están suma-
mente lejos de su esencia y poder.
Todo el fundamento de la oposición desaparece, si nin-
guno de los términos concierne a los dioses. ¿Lo que no
existe en absoluto, cómo implicaría un conflicto? En vano,
pues, sospechas tales cosas en tanto absurdas e introduces
objeciones indignas de los dioses, las cuales razonablemen-
te no se aceptarían a propósito de hombres de bien. En
efecto, el ser seducido por la exhalación de vapores ningún
hombre sensato y sin pasiones podría admitirlo, menos aún,
creo, uno de los seres superiores. Pero ello lo trataremos un

LIBRO V 169
poco más lejos
18
3, ahora, eliminada la oposición con mu-
chas soluciones, pongamos término aquí a la reflexión sobre
la primera cuestión.
En cuanto a la pregunta de mayor entidad que planteas y 5
sobre cuestiones más importantes, ¿cómo podría responder-
te breve y suficientemente si precisa de una interpretación
dificil y extensa? «Te lo diré y no regatearé esfuerzo algu-
no, y tú intenta seguir»
184
esta concisa exposición, que a ve-
ces sólo llega a una simple alusión. Yo te voy a exponer mi
opinión personal sobre los sacrificios, en el sentido de que
nunca es preciso admitirlos por solo honor, al igual que
honramos a los bienhechores, ni por testimonio de nuestra
gratitud por los bienes que los dioses nos han otorgado
185
,
ni por las primicias o por compensación de ciertos dones
otorgados a cambio de dones más considerables proporcio-
nados por los dioses, pues ellos son comunes y adecuados
para los hombres, procedentes de la forma de vida común y
en modo alguno preservan la superioridad absoluta de los
dioses y su rango como causas trascendentes.
Pero lo más importante, la actividad de los sacrificios y, G
sobre todo, la razón por la que operan tantos prodigios has-
ta el punto de que sin ellos no cesan ni las pestes, ni las
hambres ni la esterilidad ni se obtienen lluvias ni bienes
más preciosos que éstos, cuantos contribuyen a la purifica-
ción del alma o a su perfección o liberación de la genera-
ción eso es lo que no explican en absoluto los modos de
sacrificios de los que hablas. De forma que con razón no las
podrías aprobar como si dieran cuenta dignamente de la
causa de las obras en los sacrificios, sino que, si acaso, se
las admitiría en segundo lugar como si siguieran y estuvie-
183
V 10.
184
Cf. PLATÓN, Banquete 210a3-4.
185
Cf. PoRFIRIO, Sobre la Abstinencia JI 24.
170 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
ran ligadas secundariamente a las primeras y más relevantes
causas.
7 El argumento reclama, pues, que se diga en qué sentido
tienen los sacrificios una eficacia práctica y cómo se ligan a
los dioses, causas primordiales de lo que deviene. Si deci-
mos que en el universo, único viviente y poseedor de una
sola e idéntica vida, en todas partes, la comunidad de los
poderes semejantes o la discordia de los contrarios o una
cierta aptitud del agente con el paciente mueven a la vez los
elementos semejantes y aptos, difundiéndose de la misma
fonna según una única simpatía en las partes más lejanas
como si fueran las más próximas, se está diciendo así algo
de verdad y de lo que necesariamente acompaña a los sacri-
ficios, pero no se demuestra el verdadero modo de los sa-
crificios. En efecto, la esencia de los dioses no está en la
naturaleza ni en la necesidad física, como para ser desperta-
da por pasiones físicas o por poderes que se extienden a tra-
vés de toda la naturaleza, sino que está limitada en sí mis-
ma, exenta de estas pasiones, sin tener nada común con
ellas ni según esencia ni según poder ni según cualquier
otro aspecto.
s La misma absurdidad tienen también las opiniones de
algunos de los que están con nosotros
186
que atribuyen la
acción sacrificial a números así asignan al cocodrilo el
número sesenta, en tanto emparentado con el sol
187
, o
bien a razones naturales, como los poderes y actividades de
los animales por ejemplo, del perro, del cinocéfalo, de la
musaraña, que son comunes con la luna , o bien a las for-
mas materiales como en los animales sagrados se observa
el color de la piel y todas las formas del cuerpo , o bien a
186
Jámblico sigue asumiendo su papel de sacerdote egipcio.
187
Cf. ARISTÓTELES, Historia de los animales V 33, 558al9; PLUTAR-
co, /sis y Osiris 75.
..

' •
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LIBRO V 171
alguna otra característica corpórea de los animales o a cual-
quier otro elemento pertinente; o bien creen causa de la ac-
ción sacrificial un órgano como el corazón de un gallo-
o algún otro fenómeno similar de los que se observan en la
naturaleza. En efecto, según ello, la causa de los dioses no
es demostrada sobrenatural, ni es puesta en movimiento co-
mo tal con los sacrificios, sino como una causa física conte-
nida por la materia y abarcada físicamente por los cuerpos
despierta y reposa junto con ellos, así actúan los elementos
de la naturaleza. Y si algo de tal tipo en las esencias acom-
paña a los sacrificios como causa auxiliar o condición nece-
saria, así aparece unido a las causas principales.
Es mejor, pues, atribuir la causa de los sacrificios al 9
amor y al parentesco, una relación que vincula los obreros con
sus obras, los generadores con lo generado. Por lo tanto, cuan-
do, bajo la égida de este principio común, vemos a un ani-
mal o planta terrestre conservar de manera intacta y pura la
voluntad de su creador, entonces, por su intermediación, po-
nemos en movimiento de fonna apropiada la causa demiúr-
gica, que de fonna pura gobierna este ser. Pero, siendo estas
causas numerosas, unas inmediatamente unidas como las de
los démones, otras situadas por encima de éstas como las
causas divinas, y estando a su cabeza una única causa aún
más venerable que éstas, todas estas causas son puestas en
movimiento por el sacrificio perfecto, pero cada una según
el orden que ha recibido en suerte y unida íntimamente con
ella. Pero si el sacrificio es imperfecto, progresa hasta un
cierto punto, pero no puede avanzar más.
Por ello muchos creen que los sacrificios son ofrecidos a
los démones buenos, muchos a los últimos poderes de los
dioses, muchos a los poderes cósmicos y terrestres de los dé-
manes o de los dioses, con ello están haciendo una exposi-
ción parcial no falsa al respecto, pero sin conocer la totali-
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1,
172 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
dad de su poder y todos los bienes que se extienden también
a todo lo divino.
10 Nosotros admitimos todo: los seres naturales, que se mue-
ven como en un solo viviente por afinidad o simpatía o an-
tipatía, como simples sujetos que acompañan y obedecen a
la causa de acción sacrificial; los démones y los poderes
divinos terrestres o cósmicos, los cuales los admitimos co-
mo los primeros que se unen íntimamente a nosotros según
nuestro rango; pero las causas más perfectas y hegemónicas
de acción sacrificial decimos que están unidas a los poderes
demiúrgicos y perfectísimos; y puesto que ellas abarcan en
sí todas las causas que son posibles, decimos que se mueven
a la vez con ellas, en conjunto, todas cuantas son causas
eficientes, y que de todo ello desciende un provecho común
para toda la generación, a veces sobre ciudades, pueblos,
razas variopintas y circunscripciones más o menos grandes
que éstas, en ocasiones sobre casas o sobre cada individuo
proporcionando sin envidia los bienes, realizando su distri-
bución voluntaria e impasiblemente respecto a los recepto-
res, juzgando con un intelecto impasible, según afinidad y
parentesco, cómo deben darse, ya que un único amor, que
mantiene unido todo, lleva a cabo este vínculo mediante una
comunión inefable.
Esta opinión es mucho más verdadera y aprehende más
esencia de los dioses y poder que lo que tú supones, en el
sentido de que «los dioses se dejan seducir por los vapores
de los sacrificios procedentes de los animales»
188
, pues si un
cuerpo envuelve a los démones, el cual algunos creen ali-
mentado por los sacrificios, este cuerpo es inmutable, im-
pasible, luminoso, carente de necesidades, pues de él nada
188
Cf. Carta a Aneba ll 8b SoDA NO.
LIBRO V 173
emana ni tiene necesidad de emanación externa. ¿Y si ad-
mitiera también esto, puesto que el mundo y el aire que hay
en él obtienen sin cesar la exhalación de lo que se hace en la
tierra, y esta exhalación se difunde por igual por todas par-
tes, qué necesidad tendrían ellos de los sacrificios? Pero lo
que entra no suple proporcionalmente por igual a las ema-
naciones, como para que no predomine el exceso ni haya
falta y del mismo modo haya igualdad por completo y pro-
porción en los cuerpos demónicos. Pues ciertamente el de-
miurgo no hubiera servido a todos los animales terrestres y
marinos un sustento abundante y al alcance de la mano, y,
en cambio, a los seres superiores a nosotros los hubiera pri-
vado de él. Tampoco a los demás vivientes les hubiera pro-
porcionado naturalmente y por sí la capacidad de procurarse
las provisiones cotidianas, y, en cambio, a los démones les
hubiera dado un sustento que viene de fuera y proporciona-
do por nosotros Jos hombres; y, según parece, si nosotros
por pereza o algún otro pretexto descuidamos tal tributo, los
cuerpos de los démones estarán en estado de necesidad y
participarán de la asimetría y el desorden.
¿Por qué los que dicen esto no subvierten también toda
la jerarquía, como para situamos a nosotros en un rango
mejor y hacemos más poderosos? En efecto, si nos hacen
capaces de alimentar y satisfacer las necesidades de los dé-
mones, nosotros estaremos antes en la escala de las causas,
pues cada ser, de quien procede, obtiene su alimento y per-
fección. Ello se puede ver también en las generaciones vi-
sibles. Y es posible también observarlo en los seres cósmi-
cos: los terrestres son alimentados por los celestiales. Y
resulta sobre todo mucho más evidente en las causas in vi-
sibles, pues el alma es perfeccionada por el intelecto, la na-
turaleza por el alma, y lo demás es alimentado del mismo
modo por sus causas. Y si es imposible que nosotros seamos
1
;
174 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
causas primeras de los démones, por la misma razón tampo-
co somos causantes de su alimento.
11 Me parece que también la presente cuestión contiene
otro error. Ignora, en efecto, que la ofrenda de los sacrifi-
cios hecha a través del fuego consume y destruye más bien
la materia, la asimila a sí en lugar de asimilarse a la materia;
la eleva al fuego divino, celeste e inmaterial, en vez de in-
clinarla hacia abajo, hacia la materia y la generación. En
efecto, si el goce que seduce a los démones por los vapores
de la materia fuera dulzura apetecible de la materia, la ma-
teria debería permanecer intacta, pues así su efluvio llegaría
más abundante a sus participantes. Pero toda ella inmedia-
tamente se quema y se consUIIIe y se transforma en la pure-
za y sutileza del fuego, lo cual prueba claramente lo contra-
rio de que tú dices. Impasibles son, en efecto, los seres
superiores, a los que les es grato ver destruida la materia por
el fuego, y ellos nos hacen impasibles; lo que hay en noso-
tros es asimilado a los dioses, como el fuego asimila todos
los seres duros y resistentes a cuerpos luminosos y sutiles, y
nos eleva por medio de los sacrificios y el fuego sacrificial
al fuego de los dioses, de la misma manera en que el fuego
se eleva hacia el fuego que le atrae y arrastra hacia lo divino
y celeste lo que hace descender a la materia y ofrece resis-
tencia.
12 Para decirlo brevemente, no es de la materia ni de los
elementos ni de ningún otro de los cuerpos conocidos por
nosotros de lo que deriva el vehículo corporiforme que está
al servicio de los démones. ¿Qué complemento podría haber
de una esencia a otra esencia distinta? ¿O qué goce puede
ser dado a seres ajenos por parte de seres ajenos? Ninguno.
Antes bien, como los dioses hienden la materia con el fuego
fulmíneo y separan los elementos inmateriales según esen-
cia, todavía dominados y encadenados por la materia, y ha-
' " ,_
LIBRO V 175
cen impasible lo pasible, así también el fuego que imita en-
tre nosotros la acción del fuego divino destruye toda la acti-
vidad material sacrificial, purifica las ofrendas con fuego y
las libera de las ataduras de la materia, las hace aptas, me-
diante la purificación de su naturaleza, a la comunión con
los dioses, nos libera del mismo modo de las ataduras de la
generación, nos hace semejantes a los dioses, nos hacen
aptos para su amistad y cambian nuestra naturaleza material
en inmaterial.
En líneas generales eliminadas así las suposiciones ab- 1 J
surdas relativas a los sacrificios, hemos introducido particu-
larmente en su lugar concepciones verdaderas relativas a
cada forma de sacrificios, pues el tratamiento particular re-
lativo a los sacrificios reclama una articulación clara, pero
no entra dentro de nuestra obra y, sin embargo, a partir de lo
dicho, cualquiera dotado por la naturaleza y capaz de pasar
con su facultad intelectiva de lo uno a lo múltiple podrá
fácilmente conocer también a partir de ello lo que hemos
omitido. Y o, en efecto, creía haberme expresado suficien-
temente al respecto, entre otras razones porque mi exposi-
ción era digna de la pureza de los dioses; pero puesto que
por parte de los otros podría surgir desconfianza en el senti-
do de que mi exposición adolece de claridad y podrían sos-
pechar que mi exposición no mueve a la inteligencia ni
afecta a los razonamientos del alma, quiero tratar un poco
más extensamente esta misma cuestión y, si es posible, adu-
cir pruebas más claras que las expresadas con anterioridad.
El comienzo mejor de todos es aquel que revela la ley 14
de los sacrificios ligada a la jerarquía de los dioses. Propon-
gamos, pues, de nuevo como principios entre los dioses que
unos son materiales y otros inmateriales; materiales son Jos
que contienen en sí la materia y la ordenan; inmateriales por
completo son los que están aparte de la materia y son supe-
176 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
riores a ella. Según el arte de los sacerdotes es preciso co-
menzar los sacrificios por los dioses materiales, pues no de
otra fonna podría tener lugar el ascenso a los dioses inma-
teriales. Los dioses materiales, pues, tienen una cierta co-
munión con la materia, en tanto que están al frente de ella:
son ellos, por tanto, los que gobiernan sobre lo que acaece
en la materia, por ejemplo, divisiones, efecto de rechazo,
cambio, generación, corrupción de todos los cuerpos mate-
riales.
Si se quiere honrar a tales dioses teúrgicamente, se les
debe rendir culto en consonancia con su naturaleza y el
dominio obtenido, un culto material para dioses materiales;
así, en efecto, podríamos aproximarnos a una relación ínti-
ma con los dioses materiales enteros a través de todo lo
material, y podremos ofrecerles en el culto la connaturali-
dad que les conviene; en los sacrificios, por consiguiente,
los cadáveres privados de vida, la sangre de los animales, la
consunción de los cuerpos, sus diversos cambios y destruc-
ción, la degeneración en suma, conviene a los dioses que
presiden la materia: no a los dioses por sí, sino por la mate-
ria sobre la que gobiernan. Pues aun cuando están separados
lo más posible, sin embargo están presentes en ella, y aun
cuando la contienen en un poder inmaterial, están con ella;
los gobernados no son extraños a los gobernadores, ni lo
que ha sido puesto en orden a quienes los han puesto, ni lo que
sirve, en tanto instrumento, es inarmónico con el usuario.
Por esta razón ofrecer sacrificialmente a los dioses inmate-
riales materia es cosa no apropiada, pero ofrecerla a todos
los seres materiales es muy conveniente.
15 Examinemos a continuación nuestra doble condición en
sinfonía con lo expresado anterimmente: cuando, en efecto,
somos enteramente alma y estamos fuera del cuerpo y ele-
vados por el intelecto, vamos por las alturas en compañía de
LIBRO V 177
todos los dioses inmateriales; cuando, por el contrario, es-
tamos encarcelados en el cuerpo como en una ostra, somos
retenidos por la materia y somos corpóreos. Doble es, pues,
el modo del culto: uno será simple, incorpóreo, puro de todo
devenir, es el que concierne a las almas inmaculadas; el otro
estará contaminado por los cuerpos y por toda acción mate-
rial, es el que conviene a las almas no puras y no libres de
todo devenir. Establezco, pues, dos clases de sacrificios
189
:
una de los hombres completamente purificados, tal como
podría darse raramente en un solo hombre, como dice He-
ráclito
190
, o en unos pocos fácilmente computables; la otra,
material, corpórea y constituida por cambio, que se adecua a
los retenidos aún por el cuerpo. Por tanto, si a las ciudades o
pueblos no libres de la participación en la generación y de la
estrecha comunión con el cuerpo no se asignara tal clase de
ceremonia religiosa, se ven frustradas ambas clases de bie-
nes, tanto los inmateriales como los materiales, pues unos
no pueden recibirse y a los otros no se les ofrece lo que le
corresponde. Al mismo tiempo, cada uno se ocupa del rito
como es, no como no es; es preciso, por tanto, que él no so-
brepase la medida propia del fiel.
El mismo discurso tengo también respecto a la estrecha
relación que une apropiadamente a los fieles y los poderes
venerados. Pienso, en efecto, que se debe elegir el modo de
culto que le es adecuado: inmaterial si se hace inmaterial-
mente y enlaza los poderes puramente incorpóreos; corpó-
reo si es corpóreo y está unido a cuerpos, mezclado con las
esencias que presiden los cuerpos.
189
Cf. J. GARCÍA LóPEZ, Sacrificio y sacerdocio en las religiones mi-
cénica y homérica, Madrid, 1970, págs. 43-47.
190
22 B 69 DIELS-KRANZ.

178 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
16 No desdeñamos decir además lo siguiente, que frecuen-
temente a causa de las necesarias exigencias del cuerpo te-
nemos relación con los custodios de nuestro cuerpo, dioses
y démones buenos; por ejemplo, cuando lo purificamos de
las manchas antiguas, lo liberamos de las enfermedades y lo
llenamos de salud, o cuando le amputamos su pesadez e indo-
lencia y lo hacemos ligero y activo, o le procuramos cualquier
otro bien. En esos momentos, efectivamente, no tratamos al
cuerpo intelectual e incorpóreamente, pues por naturaleza
el cuerpo no participa de tales modos, sino que, participan-
do de lo que le está emparentado, el cuerpo es curado y pu-
rificado por cuerpos. En casos similares de necesidad, pues,
el ritual del sacrificio será necesariamente corpóreo, elimi-
nando lo superfluo que hay en nosotros, completando lo que
nos falta, y conduciendo a la simetría y orden cuando está
desordenadamente perturbado. Ciertamente, con frecuencia,
nos servimos de los ritos sagrados, cuando pedimos a los se-
res superiores que nos sean concedidos los bienes necesa-
rios para la vida humana, esto es, los que proporcionan su
cuidado al cuerpo o se ocupan de esas cosas que adquirimos
a causa del cuerpo.
11 ¿Qué obtendremos, pues, de los dioses que están com-
pletamente aparte de todo el devenir humano, cuando se
trata de esterilidad o infecundidad o abundancia o alguna
otra necesidad de la vida? Absolutamente nada, pues no es
posible que los que están liberados de todo se apliquen a
tales dones. Pero si se dijera que los dioses completamente
inmateriales contienen también los dioses materiales y,
conteniéndolos, abarcan también sus dones en virtud de una
única causalidad primera, se podría decir que desciende de
ellos así una cierta superabundancia de la generosidad divi-
na; pero que ellos hacen esto aplicándose directamente a los
actos de la vida humana, a nadie hay que pennitírselo decir.
LIBRO V 179
Pues tal presidencia de las cosas de aquí abajo es parcial, se
ejerce con una cierta solicitud, no está completamente sepa-
rada de los cuerpos y no puede recibir la soberanía pura e
inmaculada. Así pues, en tales obras es adecuado un modo
de culto que esté mezclado con los cuerpos y tenga relación
con el devenir, no el que es completamente inmaterial e in-
corpóreo. En efecto, el puro es completamente superior y es
asimétrico, mientras que el que se sirve de los cuerpos y de
los poderes corpóreos es el más afín a nosotros de todos,
capaz de producir buena fortuna en la vida, capaz también
de alejar las desventuras que nos amenazan, otorgando al
género mortal justa proporción y equilibrio.
Pues bien, de acuerdo con otra división de los sacrifi- 18
cios, la mayoría del rebaño humano está sometida a la natu-
raleza, está gobernada por poderes naturales, mira hacia
abajo, hacia las obras de la naturaleza, ejecuta lo que la fa-
talidad dispone, recibe el orden de lo que se cumple según
la fatalidad y continuamente aplica su razonamiento prácti-
co sólo a los fenómenos naturales. Unos pocos sólo, sir-
viéndose de un poder intelectual sobrenatural, se separan de
la naturaleza, se elevan al intelecto separado y sin mezcla, y
al mismo tiempo ellos llegan a ser superiores también a los
poderes naturales. Algunos, entre estas dos categorías, se
mantienen a igual distancia de la naturaleza y del intelecto
puro, unos siguiendo a ambos, otros llevando una vida mix-
ta, resultado de ellos, y otros liberándose de lo inferior y cam-
biando a lo mejor.
Hecha así esta división, la consecuencia de ello resultará
tan evidente como sea posible. En efecto, quienes son go-
bernados según la naturaleza universal, viven ellos según su
naturaleza propia y se sirven de poderes naturales, éstos
practican el culto adecuado a su naturaleza y a los cuerpos
movidos por ella: lugares, aires, materia, poderes de la ma-
'
' ,!
'
180 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
teria, cuerpos, disposiciones y cualidades corpóreas, movi-
mientos convenientes y cambios de lo que hay en el devenir
y todo lo que tiene relación con ellos tanto en las otras par-
tes del ámbito religioso como en la parte sacrificial. Quie-
nes viven según el intelecto sólo y la vida del intelecto, y
están libres de los vínculos de la naturaleza, éstos practican
la ley intelectual e incorpórea del arte hierática respecto a
todas las partes de la teúrgia. El grupo intermedio pone su
empeño según las diferencias de su estado intennedio y se-
gún las vías diversas del ritual, sea participando de ambos
modos de culto, sea apartándose de uno, sea tomando su
posición intennedia como base hacia lo que es más precioso
(pues sin esta base no alcanzaría lo que es superior), sea
practicando los ritos así, de otro modo, como conviene.
19 En tomo al mismo punto gira también esta división: de
las esencias y poderes divinos unos tienen alma y naturaleza
sometida y obediente a sus creaciones, según su propia vo-
luntad; otros están completamente separados del alma y de
la naturaleza, me refiero al alma y naturaleza divinas, no a
aquéllas que son terrenas y creadoras; algunos, intermedios
entre éstos, les penniten una comunión recíproca, sea por la
única ligazón indivisible, sea por la generosa liberalidad de
los superiores, sea por la receptibilidad sin obstáculo de los
inferiores, sea por la concordia que une a ambos. Cuando,
por tanto, veneramos a los dioses que reinan sobre el alma y
la naturaleza, no es inoportuno ofrecerles poderes naturales,
ni es despreciable ofrecer en sacrificio los cuerpos goberna-
dos por la naturaleza; pues todas las obras de la naturaleza
les sirven y contribuyen a su gobierno. Pero cuando inten-
tamos honrar a los que tienen por sí una forma única, con-
viene venerarles con honores libres de la materia; lo que les
conviene son dones intelectuales y los de la vida incorpórea,
todos cuantos pueden otorgar virtud y sabiduría, y todos los
'
'
LIBRO V 181
bienes perfectos y completos del alma. En verdad a los in-
tennedios que rigen los bienes intermedios les podría con-
venir dones a veces dobles, a veces partícipes de ambos, o
bien incluso tendentes a separarse de los inferiores y a ele-
varse a los superiores, o al menos aptos para colmar el es-
pacio intennedio con uno de estos modos.
Pues bien, si tomamos otro punto de partida, esto es, el 20
mundo y los dioses cósmicos, la distribución en él de los
cuatro elementos, la mezcla de los elementos según medida,
el ordenado movimiento circular en tomo al centro, tenemos
un ascenso accesible a la verdad del rito sacrificial. En efec-
to, si nosotros mismos estamos en el mundo, estamos con-
tenidos como partes en todo el universo, somos creados por
él en primer lugar, somos perfeccionados por todos sus po-
deres, estamos constituidos por sus elementos y si tenemos
de él una parte de vida y naturaleza, no debemos por ello
omitir el mundo y la ordenación cósmica.
Establezcamos, pues, que en cada parte cósmica hay un
cuerpo, ese cuerpo es el que vemos, y que hay también po-
deres particulares incorpóreos relativos a los cuerpos. Ahora
bien, la ley del culto atribuye evidentemente lo semejante a
lo semejante y se extiende así a través de todo desde arriba
hasta los extremos, restituyendo lo incorpóreo a los incorpó-
reos, los cuerpos a los cuerpos, a cada una de estas dos cla-
ses lo que es proporcionado a su naturaleza. Pero cuando
alguno participa de los dioses de la teúrgia de una manera
hipercósmica (y ello es lo más raro de todo), él indudable-
mente es el que sobrepasa a los cuerpos y la materia en el
culto de los dioses y el que se une a los dioses con un poder
hipercósmico. No es preciso, pues, que lo que tiene lugar
con esfuerzo y tardíamente en un solo hombre en la culmi-
nación del arte hierática se declare común a todos los hom-
bres, ni que se haga común inmediatamente para los que se
182 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
inician en la teúrgia, ni a los que están a medio camino,
pues éstos, de una manera cualquiera, hacen corpórea su prác-
tica de la santidad.
21 Pues bien, creo que todos los que aman contemplar la
verdad teúrgica convendrán también en esto, que no es pre-
ciso tejer parcial e imperfectamente para los seres divinos el
culto pertinente. Puesto que, antes de la presencia de los
dioses, todos los poderes que les están subordinados se po-
nen en movimiento previamente, y cuando van a descender
a la tierra les preceden y les acompañan en procesión, quien
no ha asignado a todos lo que les es debido y saludado a ca-
da uno de acuerdo con el honor correspondiente, se va no
iniciado y privado de la participación de los dioses; por el
contrario, quien ha hecho a todos los seres divinos propicios
y ha ofrecido a cada uno los presentes que les agradan y, en
la medida de lo posible, semejantes, pennanece seguro e in-
falible, porque ha cumplido bien, perfecta e íntegramente, la
recepción del coro divino. Cuando esto es así, ¿debe el mo-
do del culto ser simple y compuesto de unas pocas nonnas,
o bien multifonne, variado y compuesto, por así decir, de
todo lo que hay en el mundo?
Ahora bien, si lo que se invoca y es puesto en movi-
miento en los ritos fuera simple y de un solo rango, simple
sería también necesariamente el modo de los sacrificios; pe-
ro si ningún otro es capaz de abarcar la multitud de poderes
que se despiertan cuando los dioses descienden y se mueven
y sólo los teúrgos, por su experiencia práctica, conocen esto
exactamente, ellos solos pueden conocer también cuál es el
cumplimiento del arte hierática, y saben que las omisiones,
por pequeñas que sean, subvierten toda la obra del culto,
como en el acorde musical una cuerda rota hace todo inar-
mónico y sin proporciones; del mismo modo, pues, que en
los descensos visibles divinos resulta claro el daño para
'
LIBRO V 183
quienes dejan sin honrar a alguno de los seres superiores,
así también en su presencia invisible en los sacrificios no
hay que honrar a éste sí y a éste no, sino a todos, según el
rango que cada uno ha obtenido. Quien deja a uno sin su
parte de honor trastorna el todo y hace pedazos la ordena-
ción única y total; él no hace sólo, como se podría creer,
imperfecta la recepción de los dioses, sino que incluso sub-
vierte enteramente todo el rito.
¿Y qué? ¿La cima del arte hierática no se encamina ha- 22
cia el Uno que es el soberano por excelencia de toda la mu-
chedumbre de divinidades, no venera a la vez con él y en él
las numerosas esencias y principios? Sin duda, diría yo. Pe-
ro ello acaece muy tarde y a poquísimos hombres, hay que
contentarse con que se dé una vez en el ocaso de la vida.
Pero nuestra argumentación actual no legisla para un hom-
bre de estas caracteristicas (pues es superior a toda ley),
ella, en cambio, ofrece tal legislación a quienes tienen nece-
sidad de tal norma. Nuestra argumentación dice que como
un orden a partir de muchos rangos confluye en un único sis-
tema, así también el cumplimiento de los sacrificios, siendo
perfecto e íntegro, debe unirse a toda la clase de los seres
superiores. Pero como esta clase es numerosa, completa y
formada por muchos órdenes, es preciso que también el
culto imite su variedad a través de todos los poderes cone-
xos. Del mismo modo, pues, los seres variados que nos ro-
dean no deben, por una parte sólo de ellos, entrelazarse con
las causas divinas que les presiden, sino ascender no in-
completamente a sus jefes.
Pues bien, el modo variado del culto sagrado, de lo que 23
hay en nosotros y en tomo a nosotros, una parte la purifica y
otra la perfecciona, a una parte le da simetría y orden y a
otra la libera de otra manera del error de los mortales, todo
lo hace confonne a la totalidad de los seres superiores a nos-

'
'
184 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
otros. Ciertamente cuando convergen en el mismo fin las
causas divinas y los preparativos humanos que se les aseme-
ja, la ejecución del sacrificio cumple todo y procura grandes
bienes.
N o es malo para la intelección exacta del tema añadir
las siguientes observaciones. La abundancia del poder de
los seres más elevados les hace siempre por naturaleza ser
superiores a todos en esto, en estar presentes en todo por
igual del mismo modo sin obstáculo. De acuerdo con esta
argumentación, pues, los primeros brillan en los últimos y
los inmateriales están inmaterialmente presentes en los ma-
teriales. Que no cause asombro si decimos que hay una
materia pura y divina, pues, nacida también ella del padre y
demiurgo de todo, posee la perfección adecuada para recibir
a los dioses. Y al mismo tiempo nada impide a los seres su-
periores que puedan iluminar a sus inferiores y nada aparta
a la materia de la participación en bienes mejores, de fonna
que cuanta materia es perfecta, pura y bonifonne no es ina-
decuada para recibir a los dioses; puesto que era preciso que
también lo terrestre en manera alguna estuviera privado de
la comunión divina, también la tierra ha recibido de ella una
parte divina, que es capaz de acoger a los dioses.
Observando esto, el arte teúrgica, descubriendo así en
general según afinidad los receptáculos adecuados para cada
uno de los dioses, enlaza con frecuencia piedras, hierbas,
animales, aromas, otros objetos similares sagrados, perfec-
tos y deifonnes, y luego, a partir de todos ellos, hace un re-
ceptáculo perfecto y puro.
No es preciso, pues, rechazar toda la materia, sino sólo
la hostil a los dioses, y se escogerá la apropiada a ellos, en
tanto capaz de ser adecuada para la construcción de las mo-
radas de los dioses, las consagraciones de estatuas y tam-
bién los ritos de los sacrificios. No de otro modo para los
LIBRO V 185
lugares de la tierra o los hombres que aquí habitan podria
haber participación en la recepción de los seres superiores,
si un tal fundamento no hubiera sido previamente estableci-
do; y se deben creer los discursos secretos, en el sentido de
que merced a las contemplaciones felices una cierta materia
es concedida por los dioses, y ella es, supongo, connatural a
aquellos que la otorgan; por tanto, el sacrificio de tal mate-
ria incita a los dioses a manifestarse, les invita inmediata-
mente a dejarse aprehender, los contiene cuando ellos se
presentan y los muestra perfectamente.
La misma enseñanza se podría obtener de la distribución 24
por regiones y de la autoridad, particular para cada uno de los
seres, que, según las diferentes clases, ha asignado estos lotes
más o menos grandes; por supuesto resulta evidente que a los
dioses que reinan sobre ciertas regiones les son muy apropia-
dos ofrecerles en sacrificios los productos de estas tierras, y a
los gobernantes los bienes de sus gobernados, pues siempre a
sus creadores les resultan sumamente gratas sus obras, y a los
que en primer lugar producen algo, en primer lugar también
tales obras les son queridas. Sea, pues, que ciertos animales o
plantas u otros productos de la tierra estén gobernados por los
seres superiores, igualmente participan de su autoridad y nos
procuran la comunión indisoluble con ellos. Algunos de éstos,
salvados y custodiados por ellos, acrecientan la familiaridad
de quienes los guardan con los dioses, y, en tanto pennanecen
intactos, conservan la fuerza de la comunión entre dioses y
hombres. Tales son algunos animales egipcios y tal en todas
partes el hombre sagrado. Algunos, consagrados, hacen más
espléndida esta familiaridad, cuantos la resolución en el prin-
cipio de los primeros elementos se emparenta con las causas
superiores y la hacen más venerable, pues siempre, cuando
esta relación se realiza, más perfectos incluso descienden los
bienes por ella proporcionados.
186 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
25 Ahora bien, si fueran sólo costumbres humanas y fueran
sancionados por nuestras leyes, se podría decir que los cul-
tos de los dioses son invenciones de nuestro pensamiento,
pero en realidad es la divinidad la que nos guía, la que es así
invocada en los sacrificios, y dioses y ángeles la rodean en
gran número; para cada pueblo de la tierra ha sido asignado
por él un protector común, y cada santuario tiene uno pro-
pio; los sacrificios dirigidos a los dioses tienen por inspector
a un dios, los dirigidos a los ángeles un ángel, los dirigidos a
los démones un demon, y en los demás casos del mismo
modo, lo que le ha correspondido connaturalmente a cada
uno según el género apropiado. Así pues, cuando ofrecemos
los sacrificios a los dioses con los dioses como inspectores
y ejecutores del rito sacríficial, a la vez, por una parte, es
preciso venerar la ley del rito divino sacrificial y a la vez,
por otra, conviene tener fe en uno mismo (pues ejercemos el
ministerio sagrado bajo la autoridad de los dioses) y tam-
bién observar la precaución conveniente, no sea que ofrez-
camos algún don indigno de los dioses o no apropiado a
ellos; en fin, recomendamos poner nuestra mirada por com-
pleto en todo lo que nos rodea, lo que hay en el universo,
dioses, ángeles, démones, distribuidos por clases, y ofrecer
el sacrificio a todos, de fonna que les sea igualmente agra-
dable, pues sólo así el rito podrá ser digno de los dioses que
lo presiden.
26 Pero, puesto que una parte, no insignificante, de los sa-
crificios está constituida por las plegarias, ellas lo comple-
tan más que ningún otro elemento, y por ellas toda su obra
se fortalece y se cumple, y puesto que ellas aportan una
contribución común al culto y enlazan la comunión hieráti-
ca indisoluble con los dioses, no es malo hablar de ella con
brevedad; en efecto, es en sí y por sí un digno objeto de co-
nocimiento y la ciencia de los dioses se hace más perfecta.

;:
LIBRO V 187
Afinno, pues, que la primera característica de la plegaría es
la conectiva, conduce al contacto con lo divino y a su co-
nocimiento; la segunda es la copulativa, en tanto vincula
una comunión unánime, convocando con antelación los do-
nes que son enviados desde arriba por los dioses, antes in-
cluso de que los pronunciemos, y llevando a término todas
las obras, antes incluso de que las pensemos; la unión ine-
fable es el sello característico último de la plegaria, funda-
mentando en los dioses todo su poder y haciendo que nues-
tra alma repose perfectamente en ellos.
En el ámbito de estos tres rasgos definitorios, con los
que se miden todas las cosas divinas, la plegaría, annoni-
zando nuestra amistad con los dioses, nos confiere la triple
ventaja teúrgica procedente de los dioses: la primera con-
cerniente a la iluminación, la segunda a una acción común,
la tercera a una satisfacción completa de nuestra alma por el
fuego divino; tan pronto precede a los sacrificios, como tan
pronto se hace a mitad de la función sagrada, y otras veces
pone ténnino a los sacrificios; ningún rito tiene lugar sin las
súplicas que acompañan a las plegarias
191
• El tiempo que se
consume en ellas nutre nuestro intelecto, hace nuestra alma
mucho más amplia para acoger a los dioses, abre a los hom-
bres las cosas de los dioses, acostumbra a los centelleos de
la luz, perfecciona poco a poco lo que hay en nosotros para
el contacto con los dioses, hasta elevamos a lo más alto;
arrastra hacia arriba suavemente nuestros hábitos espiritua-
les, nos trasmite los de los dioses, suscita persuasión, comu-
nión y amistad indisoluble, acrecienta el amor divino, infla-
ma lo divino del alma, purifica el alma de todo lo opuesto,
191
Cf. PuNID, Historia Natural XXVIII 3; SALUSTIO, Sobre los Dio-
ses y el Mundo XVI 1 (Cf. E. Á. RAMos JuRADO, «El sacrificio en De Diis
et Mundo de SalustiO)), Actas de/11 Congreso Andaluz de Estudios Clási-
cos, Málaga, 1987, págs. 35-39).
188 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
expulsa del pneuma etéreo y luminoso que hay en tomo a
ella todo lo que es creado, infunde una buena esperanza y la
fe en la luz; en una palabra, familiares de los dioses, por de-
cirlo así, hace a los que se sirven de ellas.
Si es esto lo que se puede decir de la plegaria, si ella
produce en nosotros tantos bienes, si tiene con los sacrifi-
cios la comunión que hemos dicho, ¿cómo consecuentemen-
te no resulta evidente el rito sacrificial, en el sentido de que
él también participa del contacto con el demiurgo puesto
que por sus acciones se une íntimamente a los dioses y el
bien de este contacto es equivalente a cuanto desde las cau-
sas demiúrgicas es enviado a los hombres? Ciertamente a
partir de ello resulta evidente la fuerza elevadora, operante
y henchidora por completo de la plegaria, cómo es eficaz,
cómo, uniéndose con la divinidad, se realiza, cómo posee la
ligazón común otorgada a nosotros por los dioses; en tercer
lugar, fácilmente se puede observar a partir de lo dicho que
ambas se refuerzan entre sí y se comunican recíprocamente
un poder ritual y teúrgico perfecto.
Por ello, por todos estos argumentos, aparece claro,
pues, toda la coherencia y toda la cooperación del sistema
hierático consigo mismo, que une por completo, según una
única continuidad, sus partes más estrechamente que ningún
otro viviente; no se debe nunca despreciarla, ni, aceptando
la mitad, rechazar el resto; aquellos que quieran entrar en
contacto de una fonna pura con los dioses deben igualmente
ejercitarse en todas sus partes y mediante todas ellas alcan-
zar la perfección.
• •

LIBRO VI
Ello, pues, no podría ser de otro modo; en cuanto a lo 1
restante es tiempo de que pase a la cuestión siguiente entre
aquellas que planteas. «¿Por qué, según dices, el epopta no
debe tocar un cadáver, mientras en la mayoría de los casos
las evocaciones de los dioses se hacen a través de los anima-
les muertos?»
192
De nuevo, pues, resolviendo esto, exami-
nemos el conflicto que crees que existe; quizás no haya en
modo alguno en él oposición alguna, y la contradicción sea
sólo aparente. En efecto, si de los mismos cadáveres se
prohibiera o se pennitiera el contacto, sería una contradic-
ción interna; pero si se recomienda abstenerse de .unos, los
no consagrados, y tocar otros, cuantos están consagrados,
ello no comporta ninguna contradicción. Además, mientras
es impío tocar los cuerpos humanos, cuando el alma los ha
abandonado (pues en el cuerpo con la muerte se extingue
cualquier huella, imagen o vestigio de la vida divina), no es,
por el contrario, sacrílego tocar a los demás animales cuan-
do están muertos, pues no han participado de la vida más
divina. Pues bien, si es apropiado no tocar a los cadáveres
respecto a determinados dioses, por ejemplo, aquellos dio-
192
Cf. Carta a Anebo Il 8b-c SoDANO.
190 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
ses que son puros en cuanto a la materia, respecto a otros,
en cambio, los que gobiernan los animales y están estre-
chamente ligados a ellos, está pennitido invocarlos a través
de los animales; desde este punto de vista no hay, pues, nin-
guna contradicción.
2 Además, esta cuestión tiene otra posible solución. A los
hombres retenidos en la materia los cuerpos privados de vi-
da aportan una contaminación, porque el no viviente infun-
de una mancha al viviente, como el inmundo al puro y el de
estado de privación al de estado de posesión, y porque a
quien tiene la posibilidad de morir lo peor produce una
mancha en virtud de la aptitud natural que tiene para ello;
pero al demon que es absolutamente incorpóreo y no recibe
corrupción de parte alguna el cuerpo no le produce ninguna
mancha: el demon es necesariamente superior al cuerpo co-
rrupto y en sí no recibe de él ningún reflejo de corrupción.
3 He aquí mi respuesta a la contradicción de tu cuestión.
Si queremos explicar especialmente cómo se realizan los
vaticinios a través de los animales sagrados, como los hal-
cones
19
3, afirmamos que los dioses nunca están presentes en
el uso de los cuerpos así tratados, pues ellos ni particular-
mente ni de fonna inmediata ni materialmente ni de fonna
alguna presiden los animales particulares; a los démones,
por el contrario, que están también ellos muy divididos y
han obtenido en suerte distintos animales, que presiden di-
rectamente tal dominio y no les ha correspondido una auto-
ridad completamente independiente e inmaterial, a ellos séa-
les otorgado este contacto con los instrumentos mánticos; o
bien, si se prefiere establecerlo así, séales asignada una sede
tal que les permita estar en relación con los hombres y ser-
193
Cf. PoRFIRIO, Sobre la Abstinencia IV 9: el halcón, animal grato al
Sol, de larga vida, una vez muerto, adquiere poderes adivinatorios. Cf. EuA-
NO, Sobre la naturaleza de los animales 11, 39.
LIBRO VI 191
virse de ellos; es preciso creer que esta sede es pura de cuer-
pos, pues ninguna comunión se da entre lo puro y su con-
trario, pero es lógico que se ligue a los hombres a través del
alma de los animales. Este alma tiene, en efecto, una cierta
afinidad con los hombres por el parentesco vital, y con los
démones porque, libre de los cuerpos, está de algún modo
separada de ellos; y estando en medio de ambos, sirve a
quien tiene autoridad sobre ella y anuncia a quienes están
aún retenidos en el cuerpo las órdenes del demon que la
gobierna, y otorga una ligazón común recíproca a ambos
194

Es preciso pensar que el alma que hace uso de tales va- 4
ticinios no es oyente sólo de la profecía, sino que también
contribuye por sí en medida no insignificante a la efectiva
ejecución de ella; en efecto, con el oráculo se vuelve, coo-
pera y prevé por una necesidad simpatética. Un modo de
adivinación de este tipo es completamente distante del mo-
do divino y verdadero, capaz de predecir en asuntos insig-
nificantes y efimeros, aquellos que pertenecen al ámbito de
la naturaleza dividida y que conciernen a lo ya creado; pro-
porciona movimientos autónomos a los que son capaces de
recibirlos y de muchas maneras provoca pasiones en quie-
nes por naturaleza tienen aptitud para la simpatía. Pero con
pasión no puede darse nunca la presciencia perfecta, pues
sólo y en especial con lo inmutable, inmaterial y por com-
pleto puro usualmente se aprehende el futuro, mientras que
lo que está mezclado con lo irracional, con las tinieblas de
lo corpóreo y material está lleno de una gran ignorancia, de
ahí que nunca merezca la pena admitir semejante prepara-
ción técnica con vistas a la adivinación. Tampoco es preciso
utilizarla con gran seriedad ni tener fe en otra persona que
se sirva de ella, como si poseyera en sí un signo claro y no-
194
Démones y hombres.
192 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
torio de la verdad. Hasta aquí lo dicho por nosotros respecto
a tal adivinación.
5 Hablemos ahora de otro género de cuestiones cuya cau-
sa pennanece oculta: «comporta», como tú mismo dices
195
,
«violentas amenazas, pero se divide en múltiples partes se-
gún la cantidad de amenazas; en efecto, se amenaza o bien
con sacudir el cielo o desvelar los misterios de Isis o divul-
gar el secreto de Abido
196
o detener la barca
197
o de esparcir
para Tifón los miembros de Osiris o hacer otra acción simi-
lar»
198
• Este tipo de discurso los hombres no lo elevan, co-
mo tú crees, contra el sol o la luna o alguno de los astros
(pues acaecerían cosas más absurdas que las que tú lamen-
tas), sino, como yo decía anterionnente, contra una clase de
poder cósmico particular, sin juicio y sin razón, que recibe
de otros las órdenes y las obedece, y que no se sirve de una
inteligencia propia y no distingue lo verdadero y lo falso o
lo posible o lo imposible. Esta clase, cuando las amenazas
se elevan en tropel, se agita y se asusta, porque, creo, por
naturaleza se deja influir por imágenes vagas y se deja se-
ducir en lo demás por su imaginación trastornada e inestable.
195
Carta a Anebo 11 8c SoDANO.
196
Donde se suponía que estaba el cuerpo de Osiris. Según la tradi-
ción, Osiris fue un rey legendario de Egipto, enérgico y justo, a quien su
hennano Seth le tendió una trampa y logró asesinarlo. lsis, su esposa,
consiguió ser fecundada por su esposo muerto, dando a luz a Horus, quien,
cuando creció, hizo reconocer sus derechos y atacó a su tío, logrando ven-
cerlo y recobrando la vida Osiris.
197
De Osiris.
198
Cf. EusEBIO (Preparación Evangélica V 1 O, 3-5), literalmente, y
AGUSTÍN (La Ciudad de Dios X 11), en paráfrasis, citan este mismo texto.
La amenaza a los dioses recorre buena parte de la religión egipcia: PGM IV
2313-2318; Libro de los Muertos 65; Pap. M ag. Harris VII 1-4: PGM LVII
13, lll99-IOI, etc.

'
LIBRO VI 193
La cuestión tiene también otra explicación. El teúrgo da 6
órdenes a los poderes cósmicos merced a la fuerza de los
símbolos inefables, no como un hombre ni como quien se
sirve de un alma humana, sino, como si estuviera ya en el
rango de los dioses, recurre a amenazas superiores a su pro-
pia esencia, no con la intención de hacer todo cuanto afir-
ma, sino enseñando con el empleo de estas palabras cuánto,
cuán grande y qué poder tiene por su unión con los dioses,
otorgado por el conocimiento de los símbolos inefables. Se
puede también decir lo siguiente: los démones, divididos
según las partes del Todo, de las que son guardianes, dedi-
can tanto cuidado y solicitud cada uno a la parte que le ha
correspondido, que no toleran que se hable en contra de ella
y conservan inmutable la eterna pennanencia de lo que hay
en el cosmos. Esta pennanencia ellos la han recibido inmu-
table, porque el orden de los dioses permanece inmóvil en
su identidad; este orden, en el que tienen el ser, los démones
aéreos o terrestres no soportan que se le amenace ni siquiera
de palabra.
O bien se podría también ofrecer la siguiente justifica- 7
ción: los démones tienen a su cargo la guardia de los miste-
rios inefables, de una fauna tan especial en tanto que en
ellos está contenido primordialmente el orden del Todo. Por
esto pennanecen en orden las partes del Todo, porque el
poder benéfico de Osiris
199
pennanece puro e intacto, y no
se mezcla con el desorden y tumulto contrarios; y la vida de
todo pennanece también pura e incorruptible, porque la be-
lleza oculta y fecunda de los principios de Isis no desciende
hasta el cuerpo perceptible por los sentidos y visible. Todo
prosigue inmóvil y eterno, porque el curso del sol nunca se
199
Este libro, así como los dos siguientes, contienen abundante mate-
rial simbólico egipcio.
242.-7
194 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
detiene; todo pennanece perfecto e íntegro, porque los mis-
terios de Abido no son nunca desvelados. En todo ello en-
cuentra el universo su salvación (me refiero al hecho de que
los secretos inefables son siempre mantenidos y que la inde-
cible esencia de los dioses nunca participa de la suerte con-
traria), no es soportable para los démones terrestres oír decir
que es de otra manera o que se divulguen, y por ello este
modo de dirigirse a ellos tiene cierta eficacia; nadie amena-
za a los dioses y no se da tal modo de plegaria dirigida a
ellos. Por esta razón entre los caldeos, entre los cuales se
distingue por su pureza el lenguaje dirigido a los dioses so-
los, nunca se profieren amenazas; pero los egipcios, que
mezclan las palabras demónicas con los símbolos divinos,
emplean en ocasiones también amenazas. He aquí breve pe-
ro suficientemente esclarecida, creo, la respuesta al respecto. '
LIBRO VII
Las dificultades siguientes exigen para su resolución la 1
propia Musa sabia en cosas divinas, pero antes quiero expli-
carte las características de la teología de los egipcios. Éstos,
en efecto, imitando la naturaleza universal y la creación di-
vina, producen por medio de símbolos algunas imágenes de
las intelecciones místicas, ocultas e invisibles, del mismo
modo también que la naturaleza ha modelado en cierto mo-
do por medio de símbolos los principios invisibles bajo
formas visibles y que la creación divina ha esbozado la ver-
dad de las ideas a través de imágenes visibles. Sabiendo,
pues, que todos los seres superiores gozan con la semejanza
de los inferiores y queriendo así colmarlos de bienes me-
diante la imitación en la medida de lo posible, los egipcios
reproducen también ellos con razón el modo apropiado de la
mistagogia oculta en los símbolos.
Escucha, pues, también tú, según la inteligencia de los 2
egipcios, la interpretación intelectual de los símbolos, aban-
donando la imagen que de estos símbolos procede de la
imaginación y del oído, elevándote a la verdad intelectual.
Concibe, pues, como limo todo lo corpóreo o lo material o
la fuerza nutricia o fecunda o cuanta especie material de la
naturaleza se mueve junto con el oleaje inestable de la ma-
242. -7*
196 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
teria, o cuanto acoge el río del devenir y con él cae, o la
causa primordial, preexistente a modo de fundamento, de
los elementos y de todos los poderes de los elementos.
Puesto que el limo tiene tal significado, la divinidad causa
del devenir, de toda la naturaleza, de todos los poderes de
los elementos, en tanto superior a éstos, se revela en su to-
talidad por sí y en sí, inmaterial, incorpórea, sobrenatural,
increada e indivisible, preside todo ello y contiene en sí la
totalidad de los seres. Y puesto que ha abarcado todo y hace
participar de sí a todos los seres del mundo, a partir de ellos
se hace patente; puesto que es superior a todo y eminente-
mente simple por sí, aparece corno separada, trascendente,
sublime, eminentemente simple en sí por encima de todos
los poderes y elementos cósmicos.
Lo atestigua también el símbolo siguiente. El estar sen-
tada en un loto simboliza enigmáticamente la superioridad
sobre el limo que.excluye cualquier contacto con ellirno
200
e indica una supremacía intelectual y empírea; en efecto,
circulares se ven todas las partes del loto, así corno las for-
mas visibles en las hojas y en los frutos; ahora bien, con
este solo movimiento circular está emparentada la actividad
del intelecto, la cual muestra la identidad del mismo modo,
en un único orden y según una razón única. La divinidad
misma es inmóvil en sí y por encima de esta hegemonía y
actividad, augusta y santa en su simplicidad trascendente y
pennaneciendo en sí, todo lo cual quiere significar el hecho
de estar sentada. El que navegue sobre una barca hace pa-
200
Los neoplatónicos, en su exégesis mística de la llíada, derivaban
Ílion de h;íle, esto es, Ilión seria el país de la materia, o de il;ís, «barro, li-
mo». Los troyanos serían, por tanto, las almas retenidas en el país de la
materia.
'
' •
'
'
LIBRO VII 197
tente la soberanía que gobierna el rnundo
201
. Al igual que el
piloto, pennaneciendo distinto de la nave, gobierna su ti-
món, así también el sol separadamente gobierna el timón de
todo el universo. Y corno el piloto dirige todo desde lo alto,
desde la proa, imprimiendo desde sí mismo un leve princi-
pio primero de movimiento, así también, mucho antes, la di-
vinidad desde arriba, desde los primeros principios de la na-
turaleza, imprime indivisiblemente las causas primordiales
de los movimientos. Estas cosas y otras más indica el que la
divinidad navegue sobre una barca.
Y puesto que toda parte del cielo, todos los signos del J
zodiaco, todo el movimiento celeste, todo el tiempo, de
acuerdo con el cual se mueve el cosmos, y todos los seres
del universo reciben del sol poderes que descienden de él,
unos enlazados con ellos y otros trascendiendo su mezcla, el
modo simbólico de significación los representa también,
significando con las palabras la variedad de figuras según
los signos zodiacales y el cambio de fmmas según las horas
y mostrando el don del sol a todo el universo, inmutable,
estable, perpetuo, a la vez todo entero y completo. Pero,
puesto que los seres que lo reciben, cada cual en su sitio, se
mueven en torno a este don indiviso de la divinidad y
puesto que ellos reciben del sol poderes rnultifonnes según
sus propios movimientos, por esta razón la doctrina simbó-
lica quiere mostrar la divinidad única a través de la cantidad
de sus dones y por los poderes rnultifonnes representar su
poder único; por eso esta doctrina afinna también que la
divinidad es una y la misma y pone en los cuerpos los
cambios de forma y de figura. Por esta razón afirma que la
divinidad cambia según el zodiaco y las horas, porque estos
201 Cf. PLUTARCO, Isis y Osiris 34, 364 c-d; PoRFIRIO, El antro de las
Ninfas de la Odisea 10.
f¡'
198 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
seres varían en torno al dios según las numerosas maneras
de recibirla. Tales plegarias emplean los egipcios para el sol
no sólo en las visiones sino incluso en las plegarias más co-
munes que tienen esta misma intención y se dirigen al dios
según esta mistagogia simbólica. Por ello no habría razón
alguna si alguien le dirige una crítica.
4 Las preguntas que siguen a éstas requieren más doctrina,
si se quieren tratar de fonna suficientemente argumentada;
es preciso, sin embargo, en la respuesta exponer con breve-
dad la verdad al respecto. Preguntas «qué quieren decir los
nombres sin significados))
202
• Pero ellos no son sin signifi-
cado, como tú crees
203
. Sea que algunos nos sean descono-
cidos o incluso algunos conocidos, aquéllos de los que he-
mos recibido de los dioses la solución, pues bien, para los
dioses todos tienen un significado, no de un modo expresa-
ble, ni cual es entre los hombres el modo que significa e
indica los objetos por medio de la imaginación, sino un mo-
do unido a los dioses por el intelecto o intelectivamente o
también de manera indecible mejor y más simple. Es preci-
so, pues, eliminar de los nombres divinos todas las elucu-
braciones y exposiciones lógicas y suprimir también las re-
presentaciones fisicas de la voz en correlación con las cosas
de la naturaleza. Es el carácter intelectual y divino de la se-
mejanza divina lo que se debe suponer en los nombres. E
incluso, si nos es desconocido, esto mismo lo hace más so-
lemne, pues es demasiado elevado como para penetrar en
nuestro conocimiento. Pero en estos nombres en los que
hemos recibido la ciencia del análisis, en ellos tenemos, en
el nombre, el conocimiento de toda la esencia de los dioses,
de su poder y de su orden. Además, guardamos entera en
202
Carta a Anebo 11 1 Oa SoDA NO.
203
Para toda esta cuestión, cf. J. RITORÉ PoNcE, La teoría del nombre
en el neoplatonismo tardío, Cádiz, 1992, págs. 194-226.
' '
'

LIBRO VII 199
nuestra alma una copia mística e inefable de los dioses y a
través de los nombres elevamos nuestra alma a los dioses y,
una vez elevada, nos unimos a los dioses en la medida de lo
posible.
Pero, «¿por qué preferimos los signos bárbaros a los de
nuestras lenguas respectivas?))
204
• También de ello la razón
es mística. En efecto, puesto que los dioses nos han enseña-
do que toda lengua de los pueblos sagrados, como asirios y
babilonios, es adecuada a los ritos sagrados, por ello cree-
mos deber comunicarnos con los dioses verbalmente en la
lengua que les es connatural, y puesto que este tipo de len-
gua es primitivo y bastante antiguo, y sobre todo porque los
que han aprendido los primeros nombres de los dioses nos
los han transmitido mezclándolos con los de su propia len-
gua, teniéndola como propia y adaptada a estos nombres,
conservamos hasta aquí, sin cesar, invariable la nonna de la
tradición. En efecto, si algo conviene a los dioses, es evi-
dentemente lo eterno e inmutable, como connatural a ellos.
«Pero el oyente, afirmas, observa el significado, de for- 5
ma que el concepto que permanece idéntico es suficiente,
cualquiera que sea el nombre))
205
• Ahora bien, ello no es tal
y como tú lo has pensado; pues si los nombres hubieran sido
puestos por convención, no importaría cambiar los unos por
los otros; pero si están estrechamente unidos con la natura-
leza de los seres, los que se asemejan a esta naturaleza son
ciertamente también los más gratos a los dioses; por esto re-
sulta claro que con razón la lengua de los pueblos sagrados
ha sido preferida a las de los demás hombres; pues, cuando
se traducen dos nombres, éstos no conservan por completo
el mismo sentido, pues en cada pueblo hay características
204
Carta a Anebo 11 1 Oa SoDANO.
205
Carta a A nebo ll 1 O a SoDANO.
200 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
lingüísticas imposibles de ser expresadas en la lengua de
otro pueblo; no obstante, incluso si se pueden traducir los
nombres, ya no conservan el mismo poder; además, los nom-
bres bárbaros tienen mayor solemnidad, mayor concisión y
poseen menor ambigüedad y variedad, y la cantidad de pa-
labras menos numerosa; por todo ello armonizan con los se-

res supenores.
Quita de en medio, pues, las suposiciones que se apartan
de la verdad, como si el dios invocado fuera egipcio o em-
please la lengua egipcia. Piensa mejor lo siguiente, puesto
que a los egipcios han sido los primeros en corresponderles
la participación de los dioses, los dioses gozan con ser invo-
cados con las fórmulas rituales egipcias; y todos ellos no
son artificios de magos, pues, ¿cómo los nombres que están
más unidos a los dioses, que nos ligan a ellos y que poseen
casi la misma fuerza que los seres superiores, podrían ser
ficciones imaginarias, aquellos sin los que ninguna obra
teúrgica podría tener lugar? Y tampoco son formas de ocul-
tar nuestras pasiones con expresiones asignadas a los dioses.
En efecto, no partiendo de nuestros estados, sino, por el
contrario, a partir de los que les son propios a los dioses les
ofrecemos las fónnulas convenientes según la naturaleza;
no concebimos lo divino de fonna contraria a la que es en
realidad, sino, ateniéndonos a su naturaleza y al modo en que
los primeros que establecieron las leyes del rito sagrado han
obtenido la verdad al respecto, así perseveraremos en ello.
En efecto, si entre los ritos sagrados hay algo que se adecúe
a su santidad, es la inmutabilidad; y es preciso conservar las
fónnulas de las plegarias antiguas, como templo inviolable,
siempre las mismas y del mismo modo, sin suprimirles nada
ni añadirles nada de otro sitio
206
Probablemente un motivo
206
Cf. PLATÓN, Leyes 11 656d-657a.
LIBRO VII 201
por el que han perdido ahora toda su eficacia los nombres y
la plegaria es porque no cesan de cambiar continuamente
por el ansia de novedad y violación de la tradición por parte
de los griegos. En efecto, los griegos son por naturaleza aman-
tes de lo novedoso y dan vaivenes para acá y para allá, sin
punto de apoyo en sí; no conservan las tradiciones que han
recibido de otros, sino rápidamente abandonándolas, ellos
transforman todo de acuerdo con su variable arte de inven-
tar palabras; los bárbaros, por el contrario, siendo constan-
tes en sus hábitos, pennanecen fi1memente fieles a sus for-
mas de hablar, por lo que son ellos queridos por los dioses y
les dirigen discursos que les agradan: cambiarlos en modo
alguno a ningún hombre le está pennitido. Tal es mi res-
puesta para ti respecto a los nombres indecibles y sobre los
denominados bárbaros que son sólo rituales.
LIBRO VIII
Dejando aparte estos argumentos, según afirmas, quieres 1
que se te aclare «qué es lo que los egipcios consideran causa
primera, si es un intelecto o superior al intelecto, sola o con
otra o con otras, y si es incorpórea o corpórea, si se identifi-
ca con el demiurgo o existe antes del demiurgo, y si todo
deriva de un principio único o de muchos, si conocen una
materia o primeros cuerpos dotados de cualidades, y una ma-
teria no engendrada o engendrada»
207
Y o te voy a exponer en primer lugar la causa por la que
en los escritos de los antiguos escribas son referidas muchas
y variadas opiniones al respecto, y por qué por parte de los
sabios aún vivos sobre los grandes temas no es transmitida
una doctrina única
208
. Digo, pues, que, al existir muchas
esencias y bastante diferentes entre sí, la tradición les ha
asignado numerosos principios causales que comportaban
diferentes grados
209
, cambiantes según los relatos de losan-
207
Carta a Anebo 11 11 SooANO.
208
Carta a Anebo 11 12a SooANO.
209
La traducción sigue el texto ofrecido por É. des Places, Parthey,
Scott y Jacoby en lo relativo al término diaphórous, mientras que THILLET
y A. R. SooANO (op. cit .. pág. 425) lo entienden en forma adverbial, dia-
-
204 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
tiguos sacerdotes: todas las expuso completamente Hennes
en veinte mil libros, como registró Seleuco
210
, o treinta y
seis mil quinientos veinticinco
211
, según la historia de Ma-
netón
212
Los principios de las esencias particulares la inter-
pretan de modo diverso los antiguos que polemizan en nu-
merosas ocasiones. Sobre todos estos principios es preciso
descubrir la verdad y hay que explicártela brevemente en la
medida de lo posible. Escucha en primer lugar mi respuesta
a tu primera pregunta.
2 Antes de los seres verdaderos y los principios universa-
les hay un dios, el Uno, primero absoluto también respecto
al dios y rey primero, que pennanece inmóvil en la soledad
de su unicidad. En efecto, ningún inteligible ni ningún otro
se entrelaza con él; se erige como paradigma del dios que es
en sí mismo padre e hijo y es padre único del verdadero
Bien, pues es más grande, primero, fuente de todo, funda-
mento de los seres que son las primeras ideas inteligibles. A
partir de este dios Uno irradia el dios autosuficiente, por lo
que también es en sí padre y principio, pues él es principio y
dios de dioses, mónada a partir del Uno, anterior a la esen-
phór6s, lectio difficilior. <<principi causali classificati in modo diverso», de
acuerdo con la traducción de Sodano.
210
Se duda entre Seleuco de Alejandría (Fragmente der griechischen
Historiker 341 ), gramático que vivió en Roma en época de Augusto y Ti-
berio, y Seleuco de Babilonia, el astrónomo, que vivió en Alejandría en
torno al 200 d. C. É. DES PLACES se inclina por el segundo (pág. 220, nota
a pág. 195), mientras que A. R. SooANO (op. cit., págs. 357-358) se incli-
na por un «Seleuco el teólogo» citado por PoRFIRIO (Sobre la Abstinencia
11 55, 1).
211
lAconv (FGrH 609, 26) explica este número como resultado de 25
veces 1461 años, que constituye el «periodo de SotiS>>. El fragmento de Ma-
netón procedería del «Libro de Sotis» del PsEuDO-MANETÓN, pero toda esta
teoría hoy día está puesta en duda (cf. A. R. SoDANO, op. cit .. pág. 358).
212
Sacerdote egipcio de tiempos de Ptolomeo Filadelfo, autor de unos
Relatos de Egipto desde los tiempos míticos (FGrH 609).

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' .
LIBRO VIII 205
cia y principio de la esencia. De éste derivan, en efecto, la
substancialidad y la esencia, por lo que es llamado también
padre de la esencia; él es, en efecto, el ser que precede al
ser, principio de los inteligibles, por eso es llamado Primer
Inteligible. Éstos son, pues, los principios, más antiguos de
todas las cosas, los que Hennes pone delante de los dioses
etéreos, empíreos y celestes, habiendo transmitido cien tra-
tados sobre el estudio de los dioses empíreos, igual número
sobre los dioses etéreos y mil sobre los dioses celestes.
Según otro orden, Hennes pone delante como dios a 3
Emef
21
3, señor de los dioses celestes, del que afinna que es
intelecto que se piensa a sí mismo y cuyos pensamientos
hacen conversión hacia él. Pero pone delante de él al Uno
indiviso, del cual afirma que es el primer nacido y al que
llama Eikton
21
\ es en él en quien reside el primer inteligen-
te y el primer inteligible, que es venerado sólo en silen-
cio215 Además de estos dioses otros jefes presiden la de-
miurgía de los seres visibles. El intelecto demiúrgico, señor
de la verdad y de la sabiduria, cuando viene al devenir y
conduce a la luz el poder invisible de las palabras ocultas,
es llamado Amoún
216
en la lengua de los egipcios, pero
cuando ejecuta en verdad, infalible y artísticamente, cada
cosa, se le llama Fthá (los griegos traducen Fthá por Hefes-
to, ateniéndose sólo a su habilidad artística); cuando es
213
Ha sido corregido en Kmeph (Scott) o Kneph (GaJe, Sodano) e
identificado discutiblemente con Khnum (Scott, Sethe ).
214
Eichtón según Scott, Eichthon según Scutellius, Sodano. Para el pri-
mero equiparable a Ef-khe-ton. ROth y Jablonski lo ponen en relación con
una divinidad que aparece en los papiros mágicos como rheksíchthon ( «Ra
hijo de lchthom>).
211
Como el Uno plotiniana (Enéadas V 1 6,8-1 1). Cf. et. PoRFIRIO,
Sobre la Abstinencia 11 34, 2.
216
Amón.
242.-8
206 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
creador de bienes, es llamado Osiris y tiene otros nombres
según sus diversos poderes y actividades.
Hay también entre los egipcios una hegemonía sobre to-
dos los elementos universales del devenir y sobre sus pode-
res, cuatro masculinos y cuatro femeninos, hegemonía que
atribuyen al sol; y hay otra autoridad sobre toda la naturale-
za del devenir, que asignan a la luna. Y dividiendo el cielo
en dos, cuatro, doce o treinta y seis partes o el doble de ellas
o fraccionándolo de cualquier modo, asignan a estas partes
autoridades más o menos numerosas, y de nuevo, a su vez,
le anteponen el Uno que les es superior. Así para los egip-
cios la doctrina de los principios, desde arriba hasta los se-
res últimos, comienza desde el Uno y hace procesión hasta
la pluralidad, la multiplicidad siendo gobernada, a su vez,
por el Uno y en todas partes la naturaleza indeterminada
siendo dominada por una cierta medida deternlinada y por
la causa suprema que unifica todo. La materia la divinidad
la ha hecho proceder de la substancialidad, una vez separa-
da de la materialidad; esta materia, que es vivificante, to-
mándola el demiurgo, ·ha modelado las esferas simples e
impasibles, y la parte extrema de ella la ha dispuesto para
hacer los cuerpos engendrados y corruptibles.
4 Examinadas así estas cuestiones, resulta clara incluso la
solución de las dificultades
217
de los escritos que dices ha-
ber encontrado: los que circulan bajo el nombre de Hermes
contienen opiniones hennéticas
218
, aunque con frecuencia
217
Carta a Aneúo li 12b SoDANO.
218
El Corpus Hermeticum, conjunto de diecisiete tratados en el que
Hermes (Thot) y otras divinidades egipcias desarrollan temas y argumen-
tos diversos:, la divinidad, génesis del mundo y el hombre. Destacan, entre
ellos,·. el Poimandres y el Discurso perfecto. o Asc/epio. Estas doctrinas,
con ecos ya en el siglo m a. C., las encontramos en pleno vigor en los si-
glos n-m d. C. y tuvieron una gran resonancia en época medieval y rena-
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'
LIBRO VIII 207
emplean la lengua de los filósofos, pues han sido traducidos
de la lengua egipcia por hombres no inexpertos en filoso-
tia
219
• Queremón
220
y todos los demás que tratan las causas
primeras del mundo exponen los últimos principios; aque-
llos que tratan de planetas, del zodiaco, de los decanos
221
,
de los astros horóscopos y los denominados «poderosos» y
«jefes»
222
revelan las distribuciones particulares de los prin-
cipios. Las efemérides astrológicas
223
contienen una parte
muy pequeña del sistema de Hennes; y lo relativo a los as-
tros o las fases o los eclipses o bien el crecer o decrecer de
la luna ocupaban, en último lugar, la etiología egipcia. Los
egipcios no dicen que todo sea natural, sino que incluso
distinguen de la naturaleza la vida del alma y la vida inte-
lectual, no sólo en cuanto al universo, sino también en nues-
tro caso: poniendo al frente al intelecto y la razón de por sí
existentes, afirman que así tiene lugar la demiurgía de los
seres del devenir. Anteponen un padre primero creador de
los seres del devenir y conocen el poder vivo anterior al cie-
centista. Ediciones: Scorr-FERGUSON (Oxford, 1924-1936), NocK-FEs-
TUGIERE (París, 197i). Estudio básico: A. J. FESTuGIERE, La Révélation
de Hermes Trismégiste, París, 1944-1954.
219
Estas líneas plantean el tema del débito real y profundo del Corpus
Hermeticum respecto a Egipto. Las opiniones están divididas y fluctúan
entre el entusiasmo proegipcio de Strivker y Derchain y el escepticismo de
Festugiere y Scott.
220
De Alejandría, filósofo estoico y sacerdote egipcio, director pro-
bablemente del Museo de Alejandría, maestro de Nerón (c. 49 d. C.) y
autor de Historias Egipcias (FGrH 618).
221
Astrológicamente, son las entidades que presiden 10 grados del zo-
diaco, esto es, 36 decanos para un círculo de 360 grados. Conocidos por
los egipcios y caldeos, la teoría de los decanos se encuentra en Manilio y
'
Marciáno Capela. Cf. E. A. RAMos JURADO, op. cit., págs. 184-185.
222
Cf. A. R. SooANO, op. cit., págs. 364-365; E. Á. RAMos JuRADO,
op. cit., pág. 184.
223
Cf. A. R. SooANO, op. cit., pág. 365.
208 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
lo y el que está en el cielo
22
\ por encima del mundo ellos
sitúan un intelecto puro, y en todo el mundo un intelecto in-
diviso y otro distribuido por todas las esferas. Y estas cosas
no son para los egipcios consideraciones puramente teóri-
cas, sino que incluso recomiendan elevarse mediante la teúr-
gia hierática a las regiones más elevadas, más universales,
por encima de la fatalidad, hasta la divinidad y el demiurgo,
sin servirse de la materia ni asumir además otra ayuda dis-
tinta que la observación del momento oportuno.
s Este camino también lo ha indicado Hennes, y el profe-
ta Bitis
225
se lo explicó al rey Amón, después de haberlo
descubierto
226
grabado en caracteres jeroglíficos en un san-
tuario en Sais la egipcia, y transmitió el nombre del dios
que se propaga por el mundo entero. Hay también otras mu-
chas composiciones sobre el mismo tema, de forma que me
parece que tú no relacionas correctamente con causas fisicas
todas las tradiciones de los egipcios
227
• Hay entre ellos prin-
cipios múltiples y relativos a esencias múltiples, así como
poderes hipercósmicos que ellos veneran con el ritual hierá-
tico. Me parece, pues, que estas explicaciones proporcionan
unos principios generales de solución incluso de todas las
224
Según Thomas Gale, el sol.
225
Sacerdote egipcio, que R. REITZENSTEIN (Poimandres. Studien zur
griechisch-iigyptischen und frühchristlichen Literatur. Leipzig, 1904, pág.
108) y A. J. FEsTuGIERE (op. cit., J, pág. 268) identifican con el Bitos de
Zósimo. Scorr (Hermetica. The ancient Greek and Latin writings which
contain religious or philosophic teachings adscribed to Hermes Trisme-
gistus. Oxford, 1924-1936, IV, págs. 72-73) ve en Bitis un traductor grie-
go reciente de la inscripción a la que se hace referencia en este mismo pa-
rágrafo.
226
El tema del descubrimiento de un texto sagrado con el paso del
tiempo es un tópos usual en la literatura, en particular, en la revelada (Cf.
A. J. FESTUGIERE, op. cit., 1, págs. 319-324).
227
Carta a Anebo 11 12b SoDANO.
LIBRO Vlll 209
cuestiones planteadas por ti a continuación. Pero, puesto
que no es preciso dejar ninguna sin examinarla, abordemos
también estos problemas y ataquémoslos por todos los flan-
cos, para que sepamos dónde están los puntos débiles de tus
conjeturas.
Pues bien, dices que «la mayoria de los egipcios hacen ó
depender nuestro libre arbitrio
228
de los movimientos de los
astros»
229
• Cómo es, debe explicársete más extensamente
partiendo de las concepciones herméticas. El hombre, según
afinnan estos escritos, tiene dos almas
230
: una derivada del
primer inteligible, que participa también del poder del de-
miurgo, la otra, en cambio, engendrada a partir del movi-
miento de los cuerpos celestes, en la cual penetra el alma
que contempla a la divinidad. Siendo las cosas así, la que
desciende de los mundos a nosotros acompaña los movi-
mientos de estos mundos, mientras que el alma derivada de
lo inteligible, inteligiblemente presente en nosotros, es su-
perior al ciclo del devenir, y por ella tiene lugar la libera-
ción de la fatalidad y el ascenso hacia los dioses inteligi-
bles: la teúrgia que se eleva a lo no engendrado se realiza
según tal vida.
Todo, pues, no está ligado, como tú cuestionas, a <<los 7
vínculos indisolubles de la necesidad»
231
, que llamamos
fatalidad, pues el alma posee el principio propio de la con-
versión hacia lo inteligible, de la separación de los seres del
228
El clásico tema de la fatalidad, de tanta larga tradición en todas las
escuelas filosóficas griegas. Para el período prejambliqueo neoplatónico
hay que destacar la Enéada 111 1 de PLOTINO.
229
Carta a Anebo 11 13a SooANO.
23
°Cf. A. R. SoDANO, op. cit., págs. 377-380.
231
Carta a Anebo 11 13a SooANO.
210 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
devenir, de unión al ser y lo divino. Tampoco liguemos la
fatalidad a los dioses, que veneramos con templos y estatuas
como liberadores de la fatalidad. Pero si los dioses liberan
de la fatalidad, las naturalezas que derivan últimas de ellos,
descendiendo y ligándose al devenir del cosmos y al cuerpo,
cumplen la fatalidad. Con razón, por tanto, ofrecemos a los
dioses todo el rito, a fin de que ellos, que prevalecen sobre
la necesidad sólo con la persuasión intelectual, nos liberen
de los males que provienen de la fatalidad.
Pero todo en la naturaleza no está ligado a la fatalidad:
hay otro principio del alma, superior a toda naturaleza y a
todo conocimiento, por el cual podemos unimos a los dio-
ses, estar por encima del orden cósmico y participar de la
vida eterna y de la actividad de los dioses hipercósmicos.
Según este principio somos capaces de liberamos nosotros
mismos. En efecto, cuando actúan las mejores partes de no-
sotros y el alma se eleva a los seres superiores a ella, enton-
ces se separa por completo de lo que la retiene en el deve-
nir, se aleja de lo peor, muta a otra vida a cambio de la suya,
se entrega a otro orden, abandonando completamente el an-
terior.
s ¿Y qué, pues? ¿Es posible liberarse merced a los dioses
que giran en el cielo y considerarlos a la vez directores del
destino y carceleros de nuestras vidas con vínculos indiso-
lubles? Quizás nada lo impida, si es cierto que, conteniendo
los dioses en sí numerosas esencias y poderes, hay en ellos
innumerables diferencias y oposiciones. Además, se puede,
no obstante, decir que en cada uno de los dioses, incluso los
visibles, hay algunos principios inteligibles de esencia, por
medio de los cuales tiene lugar para las almas la liberación
del devenir cósmico. Y si, por tanto, se dejaran dos clases
de dioses, cósmicos e hipercósmicos, la liberación será para
las almas a través de los hipercósmicos. Estas cuestiones se

LIBRO VIII 211
tratan con mayor exactitud en el escrito Sobre los dioses
232
:
cuáles son los que nos elevan y según qué poderes, de qué
modo liberan de la fatalidad y por medio de qué ascensiones
hieráticas, cuál es el orden de la naturaleza cósmica y cómo
la actividad intelectual más perfecta la domina; de forma
que lo que tú has citado de Homero en el sentido de que
«los dioses son flexibles»
233
, es impío pronunciarlo. Las
obras de rito sagrado han sido fijadas hace tiempo por leyes
inmaculadas e intelectuales, lo inferior es liberado por un
orden y poder superior, y del inferior nos liberamos cuando
pasamos a una suerte mejor. Y nada en tal aspecto se cum-
ple en contra de la ley inicial, en el sentido de que los dioses
cambian según la norma cultual posterior, sino que desde el
primer descenso la divinidad mandó ya a las almas con el fin
de que retomen a su vez a ella. No hay, pues, ningún cam-
bio a causa de tal elevación, ni hay conflicto entre los des-
censos y los ascensos de las almas. En efecto, lo mismo que
en el universo el devenir y este universo están enlazados
con la esencia intelectiva, así también en el orden de las al-
mas están en concordancia la liberación del devenir con su
solicitud del devenir.
232
S. Fronte, en oposición a W. Scott, piensa que Jámblico se refiere a
su obra, perdida, del mismo título, siguiendo la tradición de Th. Gale y
Rasche, mientras que Th. Hopner cree que se refiere a su Teología Cal-
dea.
m l/íada IX 497.

LIBRO IX
Ea, pues, intentemos encauzar, del modo que nos sea 1
posible, la cuestión del demon personal, cuestión compleja
y con objeciones varias. En pocas palabras, la doctrina res-
pectd al demon personal es doble, teúrgica y técnica; la
primera lo invoca desde las causas superiores, la segunda
desde las revoluciones visibles en el mundo creado; la pri-
mera no emplea la genetlialogía, la segunda aplica incluso
tales métodos; la primera rinde un culto más universal por
encima de la naturaleza, la segunda más particulannente se-
gún la naturaleza; me parece extraño que tú rebajes el rito
más perfecto al plano de rito humano y que apliques tus
preguntas sobre este último aspecto
234
·
Luego, en este punto, me parece que desgajas una pe- 2
queña parte de la doctrina al respecto. En efecto, mientras
que los que operan en tomo a la naturaleza acostumbran a
designarlos regulannente partiendo de los decanos, litur-
gos235, signos zodiacales, astros, sol, luna, Osa, de todos los
234
Carta a Anebo 11 14a SoDANO.
235
Servidores de los decanos, más numerosos, son, sobre todo, las es-
trellas fijas que se encuentran en el dominio de los decanos y las estrellas
fijas que se elevan, al norte y al sur, a la vez que los decanos (cf. W. GuN-
DEL, <<Dekans und Dekanstembildem, Studien der Bibliothek Warburg 29
214 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
elementos y del mundo, tú no con razón, separada una pe-
queñísima parte, la del planeta señor de la casa
236
, has he-
cho tus preguntas sobre ella
237
. Y aquí de nuevo, alejándote
de tu tema y de la investigación de «cómo el señor de la ca-
sa asigna el demon personal, según qué desplazamiento o
emanación o vida o poder desciende de él a nosotros, pasas
a hablar de genetlialogía, si existe o no, y del descubrimien-
to del señor de la casa, si imposible o posible»
238
; pero, ¿es-
tas cuestiones qué relación tienen con el dominio del de-
mon? Pues resulta evidente que carece de importancia con
vistas a su esencia saber cómo es todo ello. Y, en efecto,
respecto a los acontecimientos naturales, aunque se dé la
circunstancia de que no sepamos cómo se producen, sin em-
bargo los del Todo tienen cada uno la estabilidad propia de
su esencia. Así, en líneas generales, damos respuesta a tus
preguntas. Pero haciendo un examen particular de cuanto pre-
guntas, intentaremos darte las soluciones al respecto.
J Afirmas, en efecto, que «es feliz quien, llegando a saber
la figura natalicia y conociendo su propio demon, conjura
por medio de sacrificios la fatalidad»
239
, pero me parece que
estas afirmaciones tuyas no concuerdan ni entre sí ni con la
verdad. En efecto, si el demon nos es asignado por la figura
natalicia y a partir de ahí lo descubrimos, ¿cómo podríamos
liberarnos de la fatalidad por el conocimiento del demon
que ella nos ha otorgado? Y si realmente conjuramos por me-
(1936), 236-237, 266; A. BoucHE-LECLERQ, L 'astrologie grecque, París,
1890, pág. 216).
236
Planeta señor del signo zodiacal en el que el hombre ha nacido (Cf.
BouCHE-LECLERQ, op. cit., págs. 185-192).
237
Carta a Anebo 11 14b SODANO.
238
Carta a Anebo 11 14c SoDA NO.
239
Carta a Anebo 11 14d SODANO.
LIBRO IX 215
dio de sacrificios la necesidad, como tú dices, ¿cómo el de-
mon pudo habernos sido asignado además según la fatalidad?
De esta manera, pues, lo que acabamos de decir entra en
mutuo conflicto y desentona respecto a la verdad, puesto
que el demon personal de cada uno
240
no proviene de la fi-
gura natalicia propia, sino que su principio era aún más anti-
guo que ella, el cual abordaremos más adelante; y también
porque si sólo de aquí se considerase que desciende el de-
mon, no sería feliz quien alcanzase el conocimiento de su
demon natal. ¿Quién lo tomaria por guía para conjurar la fa-
talidad por medio de sacrificios, si él hubiese sido otorgado
con este fin, como para cumplir lo que ha sido asignado por
la fatalidad?
Además, me parece que ésta es una parte sólo y la me-
nos importante de la teoría del demon, mientras que la tota-
lidad de su esencia queda marginada con este método. Pero
estas cuestiones, aunque estén expresadas falsamente, sin
embargo, no son extrañas al tema, pero las dificultades si-
guientes «sobre la enumeración detallada de las tablas astro-
lógicas y la ciencia de la genetlialogía, en tanto incompren-
sibles»
241
, no comportan duda alguna para nuestro tema. En
efecto, sean estas artes inteligibles o incomprensibles, es,
sin embargo, la emanación de los astros la que asigna el de-
mon, tanto si nosotros somos conscientes como si no; la
mántica divina puede instruimos sobre los astros de acuerdo
con la verdad misma por excelencia, y no precisamos en ab-
soluto de la enumeración detallada de las tablas astrológicas
o del arte mántico.
24
°Cf. MENANDRO, frag. 550 KocK; PLUTARCO, Sobre el demon de
Sócrates 22; MARCO AuRELIO 11 13; Corpus Hermeticum X 23; AMIANO
MARCELINO XXI 14; PLOTINO, Enéadas 111 4; M. DETIENNE, La notion de
daiinon dans le pythagorisme ancienne, París, 1963.
241
Carta a Anebo 11 15a SanANO.
216 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
4 Pero si, dejando al margen estos aspectos, debemos ha-
blar de ello, me parece que no convenientemente «deduces
la imposibilidad del conocimiento de la ciencia astrológica,
basándote en que en ella ha habido numerosos desacuerdos
o que Queremón
242
o algún otro se han expresado en oposi-
ción a ella»
243
. Pues, según este principio, todo sería incom-
prensible. En efecto, todas las ciencias han tenido innume-
rables escépticos e incontables han sido los problemas en
ellas. Así pues, al igual que acostumbramos a responder a
los aficionados a las disputas que las proposiciones contra-
rias a la verdad están por naturaleza en disensión con ella y
que no sólo los postulados falsos están en mutuo conflicto,
así también respecto a la astrología responderemos que ella
es verdadera, pero que quienes vacilan sobre ella, puesto
que no saben nada verdadero, se le oponen. Esto no le acae-
ce a ella sola, sino incluso a todas las ciencias transmitidas
por los dioses a los hombres; con el paso del tiempo, al
mezclarse con frecuencia con muchos elementos humanos,
se desvanece el carácter divino del conocimiento.
Ciertamente es posible, aunque sea un poco, es, sin em-
bargo, posible
244
que estas ciencias preserven una prueba
clara de la verdad. Pues incluso los signos del cálculo de los
ciclos divinos resultan claros a los ojos cuando indican los
eclipses de sol y de luna y las conjunciones de la luna con
las estrellas fijas, y la experiencia de la vista concuerda evi-
dentemente con los signos precursores. Y, por otro lado, las
observaciones de los fenómenos celestes conservados a lo
largo de los tiempos entre los cal deos y entre nosotros
245
tes-
timonian la verdad de esta ciencia. Se podrían aducir tam-
242
Cf. VIII 4.
243
Carta a Anebo 11 15b SoDANO.
244
Traducción literal de la repetición que aparece en el texto griego.
245
Los egipcios.
LIBRO IX 217
. . ,
bién pruebas aún más patentes, s1 nuestra argumentacwn
versara principalmente sobre este tema, pero puesto que re-
sultan superfluas y no corresponden al conocimiento del de-
mon, las omito lógicamente. Abordaré, pues, lo que resulta
más pertinente al respecto.
Afirmas, en efecto, de acuerdo con lo que escribes en tu s
carta, que «la determinación del planeta señor de la casa del
nacimiento, o de los señores de la casa si hay más de uno, se
reconoce entre ellos como prácticamente incomprensible, y
es de ahí de donde afirman que es posible conocer el demon
personal
246
». Ahora bien, ¿cómo se reconoce entre ellos que
es incomprensible el conocimiento del planeta señor de la
casa, cuando han transmitido métodos claros para descubrir-
lo y, en los casos dudosos, enseñan elementos para distin-
guirlo exactamente, unos cinco, otros más y otros menos de
cinco? Sin embargo, para no hablar de ello, consideramos,
hecho más importante, lo que acaece en ambos casos: si es
posible descubrir el planeta señor de la casa del nacimiento,
es posible ciertamente conocer también el demon asignado
por él a nosotros; por el contrario, si ello es incomprensible,
nosotros lo ignoramos, de acuerdo con esta hipótesis, y, sin
embargo, el planeta señor de la casa existe así como el de-
mon asignado por él a nosotros. ¿Qué impide, pues, que el
demon personal se pueda encontrar dificilmente mediante la
genetlialogía, y, en cambio, se pueda conocer más fácilmen-
te por medio de la sagrada adivinación o la teúrgia? En ge-
neral, por otra parte, no es asignado por el señor de la casa
• • • • •
sólo, sino que existen muchos otros pnncipiOs mas umver-
sales que el señor de la casa. Además, tal método introduce,
como técnico y humano, el estudio del demon individual.
Por tanto, son insanas tus dudas en este sentido.
246
Carta a Anebo 11 15c SanANO.
218 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
6 Y si es preciso revelarte la verdad sobre el demon perso-
nal, éste nos es asignado no por una parte sola de Jos fenó-
menos celestes ni por un elemento del mundo visible, sino
por todo el cosmos, por su multifonne vida, por su multi-
fonne cuerpo, por todo por lo que el alma desciende al de-
venir, una suerte individual nos es atribuida, que se reparte
por cada una de nuestras partes, según una señoría particu-
lar. Este demon existe paradigmáticamente antes incluso del
descenso de las almas al devenir; una vez que el alma Jo
o
elige como guía, al punto el demon vigila la realización de
la vida del alma; cuando desciende en el cuerpo, la Jiga al
cuerpo, gobierna su viviente compuesto, endereza él mismo
la vida particular del alma; cuanto pensamos Jo hacemos
porque él nos proporciona los principios; hacemos lo que él
nos pone en el intelecto, y gobierna a Jos hombres hasta
que, por la teúrgia hierática, ponemos al frente a un dios
custodio y guía del alma: entonces o se retira ante el ser su-
perior o le otorga la señoría o se somete como para cooperar
con él o le sirve de algún otro modo como a una autoridad.
7 A partir de ello te responderé fácilmente a tu siguiente
pregunta. El demon personal no es guía de una parte de
nuestro ser, sino de todo a la vez, de una manera simple, y
se extiende a todo nuestro dominio, al igual que nos ha sido
asignado por todos los órdenes del universo. Y, en efecto, la
prueba que tú aduces en el sentido de que hay «démones
que se encargan de la salud de las partes del cuerpo y nos
mantienen la forma y el estado, así como que hay uno que
'd ' d 247
presi e en comun a to os» , tenia por una prueba de que
la soberanía sobre todo Jo que hay en nosotros remonta a un
único demon; no distingas, pues, «el demon del cuerpo, el
247
Carta a Anebo II 16a SODANO.
'
'
LIBRO IX 219
del alma, el del intelecto»
248
. Y, en efecto, resultaría extraño
que el viviente fuera uno y el demon que lo preside fuera
múltiple: en todas partes los jefes son menos numerosos que
los subordinados; más extraño aún que esto sería que las
partes gobernantes de muchos démones no estuvieran natu-
ralmente unidas sino separadas entre sí. Y tú estableces en-
tre ellos una oposición entre «buenos y malos»
249
, sin que
los malos tengan ninguna parte hegemónica ni se distingan
por oposición a Jos buenos en pie de igualdad.
Luego, dejando aliado estas cuestiones, te deslizas a la s
opinión de Jos filósofos y subviertes todo el pensamiento
fundamental del demon personal. Pues «si es una parte del
alma, por ejemplo la intelectual, es feliz quien tiene un inte-
lecto sabio»
250
, no hay otro orden mejor que el demónico
que presida al humano como superior. Unas partes o una
potencia del alma serán separadamente más poderosas que
la mayoría de las formas de nuestra vida, gobernando ellas
connatural y no trascendentalmente, según la naturaleza, so-
bre todo nuestro ser.
Mencionas a continuación incluso otra teoría sobre el 9
demon personal, según la cual el culto le sería tributado ya a
dos, ya a tres démones
251
• Esta teoría es un error total. Pues
el dividir y no reducir a una sola las causas que nos presiden
es doctrina falsa y no atiende a la unidad que domina en to-
do. Y la opinión que limita el demon al cuerpo y a la protec-
ción del cuerpo restringe su hegemonía a una parte sólo, la
más insignificante. De suerte que, ¿por qué examinar las
formas del culto conexas a tal opinión, si el propio principio
' .
fundamental es malo? Umco es, pues, el demon protector
248
Carta a Anebo 11 I6a SooANO.
249
Carta a Anebo ll 16b SanANO.
25
°Carta a Anebo 11 17a SooANO.
251
Carta a Anebo 11 17b SoDA NO.
220 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
propio de cada uno de nosotros, y no es preciso suponerlo
común o el mismo para todos los hombres, ni tampoco co-
mún a todos pero conviviendo con cada uno de forma parti-
cular, pues la división en especies y la alteridad de la materia
no admiten la universalidad e identidad de Jos incorpóreos
en sí. «¿Por qué, entonces, el demon individual es invocado
por todos con una invocación común?»
252
Porque la invo-
cación de los démones se hace en nombre del único dios su
señor, el cual desde el origen detenninó para cada uno su de-
mon particular y en los ritos también revela, según su par-
ticular voluntad, a cada uno su demon particular. Siempre,
en efecto, en el orden teúrgico los inferiores son invocados
a través de los superiores; en el caso de los démones tam-
bién, por tanto, el único señor común de los regidores del
mundo del devenir envía a cada uno su demon personal. Y
después de que cada uno tiene a su lado el demon propio,
entonces le revela un culto particular y su nombre, y le en-
seña el modo particular en el que quiere fundamentalmente
ser invocado.
10 El orden conveniente a los démones es el siguiente: uno
es connatural a los invocados, otro desciende de las causas
más antiguas, y un tercero que concurre indistintamente a la
obra de Jos otros dos. No asemejes, pues, las invocaciones
divinas a las humanas ni las inefables a las expresables, ni
compares las que preceden toda determinación y todo modo
indeterminado con Jos órdenes detenninados o indetennina-
dos existentes entre los hombres. Pues nuestra especie no
tiene nada en común con el género en su conjunto ni con lo
que nos supera en todo orden y gobierna toda nuestra esen-
252
Carta a Anebo 11 17b SoDANO.
LIBRO IX 221
cia y nuestra naturaleza
253
. Pero entonces es cuando sobre
todo los hombres incurren en los errores más grandes, cuan-
do de la debilidad humana deducen la autoridad demónica,
y por lo que es pequeño, sin importancia y dividido conjetu-
ran lo que es grande, importante y perfecto. Todo esto te res-
pondemos acerca del demon personal aparte de lo dicho
previamente.
253
Ante las diversas posibilidades de este texto, en oposición a É. des
Places, entendemos hyperéchousin y epárchousin como participios. Para
toda esta cuestión, e f. A. R. SooANO, op. cit .. págs. 428-430.
LIBRO X
Queda, como última cuestión, el tema de la felicidad, 1
sobre la cual tú has realizado diversas investigaciones, plan-
teando en principio objeciones, luego dudas y finalmente
preguntas. Disponiendo, pues, cada una de tus preguntas se-
gún las fonnulaste, te responderemos a ella convenientemen-
te. Has fijado tu atención en que «el camino hacia la felici-
dad puede ser, sin que lo advirtamos, diferente
254
»; ¿pero
qué otro ascenso racional, alejado de los dioses, podría ha-
ber hacia ella? Si, en efecto, la esencia y la perfección de
todos los bienes residen en los dioses, así como el primer
poder y autoridad sobre estos bienes, entre nosotros solos
255
y entre los que de forma similar están en contacto con los
seres superiores y se unen auténticamente a ellos se cultiva
activamente el principio y el fin de todos los bienes. Ahí,
pues, está la contemplación de la verdad y de la ciencia inte-
lectual, y el conocimiento de los dioses se acompaña de la
conversión hacia nosotros mismos y del conocimiento de nos-
otros mismos
256
254
Carta a Anebo 11 l&a-b SoDANO.
255
Los sacerdotes.
256
PLOTINO, Enéadas V 3; 7, 1-9; PORFIRIO, Sentencias 40.
224
SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
2 En vano, pues, objetas que «no es preciso dirigir la mi-
rada a las opiniones de los hombres»
257
¿Qué tiempo, en
efecto, podría tener de dirigir su mirada hacia abajo, hacia
las alabanzas de los hombres, quien tiene su mente dirigida
hacia los dioses? Tampoco la cuestión siguiente resulta per-
tinente, cuando dices que «el alma forja grandes cosas a la
ventura»
258
. ¿Qué principio de ficciones, en efecto, se da en
los seres que realmente existen? ¿No está en nosotros la fa-
cultad imaginativa que produce fantasmas, mientras que
ninguna imaginación se despierta cuando la vida intelectual
está perfectamente en acto? ¿No subsiste la verdad entre los
dioses según su esencia y no según consentimiento, tenien-
do su sede entre los inteligibles? A la ventura, pues, parlo-
teáis sobre tales cosas tú y algunos otros. Tampoco todos
los escarnios de los que algunos
259
hacen objeto a los que
veneran a los dioses, considerándolos vagabundos y charla-
tanes y también tú has dicho algo similar
260
afectan a
la verdadera teología y teúrgia. Y si junto a las ciencias de
los hombres buenos crecen gentes de esta calaña (como tam-
bién junto a otras artes genninan falsas artes), estas falsas
artes son evidentemente más opuestas a las verdaderas que a
cualquier otra cosa, pues el mal está en lucha con el bien
más que con el no bien.
3 Quiero a continuación recorrer las demás afinnaciones
con las que, calumniando a la presciencia divina, la compa-
ras con otros métodos que se ocupan de la predicción del
futuro. Para mí, en efecto, ni siquiera si toca en suerte una
aptitud natural para indicar lo que va a acaecer, como acae-
ce a los animales respecto al presentimiento de los temblo-
257
Carta a Anebo 11 l8c SODANO.
258
Carta a Anebo II l8c SoDANO.
259
Creemos que se refiere, como en III 31, a los cristianos.
26
° Carta a Anebo 11 18d SoDANO.
LIBRO X 225
res de tierra o de vientos o de tempestades, no me parece
que tenga valor, pues la agudeza sensitiva o la simpatía o
algún otro movimiento de los poderes naturales hace que tal
adivinación innata les acompañe, sin tener nada de augusto
y sobrenatural; tampoco si alguien, en virtud de un razo-
namiento humano o de una observación profesional, deduce
a partir de signos aquellas cosas de las que los signos son
evidencias (como los médicos pronostican la fiebre cercana
a partir de la contracción o los escalofríos), en absoluto me
parece que posea valor o excelencia alguna
261
, pues infiere
y razona humanamente con la ayuda de nuestro pensamien-
to, y hace su diagnóstico sobre fenómenos naturales de una
manera conforme al devenir, sin alejarse del orden corpó-
reo. De fonna que ni si hay en nosotros una intuición natu-
ral del futuro, como también en todos los demás seres esta
facultad aparece claramente en acción, ella no tiene en rea-
lidad nada de envidiable, pues, ¿qué bien genuino, perfecto
y eterno podría haber entre los que nos vienen de la natura-
leza otorgada en la generación?
Sólo, pues, la mántica divina, uniéndonos a los dioses, 4
nos hace partícipes verdaderamente de la vida divina, y
puesto que ella participa de la presciencia e intelecciones
divinas, nos hace a nosotros en verdad divinos. Ella es la
que nos procura auténticamente el bien, porque la inteli-
gencia beatísima de los dioses está llena de todos los bienes.
No es, pues, verdad, como conjeturas, «que quienes poseen
esta mántica tengan la presciencia sin ser felices»
262
, pues
toda la presciencia divina es boniforme, «ni que prevean el
futuro, sin saber hacer buen uso de él», sino que ellos reci-
ben junto con la presciencia el bien en sí y el orden verda-
261
Carta a Anebo II 18d SooANO.
262
Carta a Anebo 11 18d SooANO.
226 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
dero y conveniente, y en ella está también la utilidad. En
efecto, los dioses otorgan también la capacidad de defender-
se de los peligros que sobrevienen de la naturaleza; cuando
es preciso ejercitar la virtud y a ello se une la incertidumbre
del futuro, los dioses mantienen oculto el futuro con objeto
de hacer el alma mejor; por el contrario, cuando esta igno-
rancia no tiene importancia y es provechoso para las almas
conocer el futuro, con objeto de salvarlas y elevarlas, ellos
infunden en lo íntimo de sus esencias la presciencia de los
oráculos.
s ¿Pero a qué extendemos en estos aspectos, cuando ya
hemos demostrado a través de numerosos argumentos en las
páginas precedentes la superioridad de la mántica divina
sobre la humana? Mejor es, pues, como nos solicitas, indi-
carte el camino hacia la felicidad y en qué consiste su esen-
cia
263
, pues a partir de ello se descubre la verdad y es posi-
ble resolver fácilmente todas las dificultades a la vez. Digo,
pues, que el hombre, concebido como divinizado, unido
antes a la contemplación de los dioses, ha entrado en otra
alma adecuada a la fonna específicamente humana y por
ello se ha encontrado ligado al vínculo de la necesidad y de
la fatalidad.
Es preciso, pues, examinar su liberación y evasión de
estos vínculos. Ahora bien, no hay otro medio sino el co-
nocimiento de los dioses: la esencia de la felicidad, en
efecto, es la ciencia del bien, así como la esencia del mal
consiste en el olvido del bien y el engaño respecto al mal; la
primera está con lo divino, la segunda, inferior, es insepa-
rable de lo mortal; la primera mide con esmero las esencias
inteligibles con las sendas hieráticas, la segunda, desviada
de los principios inteligibles, se lanza a la medición de la
263
Carta a Anebo 11 l9 SoDANO.

¡
LIBRO X 227
esencia corpórea; la primera es conocimiento del padre, la
segunda es desviación de él y olvido del dios padre que
preexiste a la esencia y es autosuficiente; la primera salva la
verdadera vida, elevándola hacia su padre, la segunda hace
descender al hombre primordial hasta lo que nunca penna-
nece sino que fluye siempre. Considera, pues, este primer
camino de la felicidad, que satisface intelectualmente a las
almas con la unión divina; y el don hierático y teúrgico de
la felicidad es llamado puerta hacia el dios demiurgo del
universo o lugar o morada del bien; tiene en primer lugar
como facultad el otorgar una pureza del alma más perfecta
que la pureza del cuerpo, luego prepara la mente para la
participación y contemplación del bien y para la liberación
de todo Jo opuesto, y finalmente une con Jos dioses dadores
de bienes.
Y cuando ha unido el alma con cada una de las partes 6
del Todo y con los poderes divinos que las penetran, enton-
ces la teúrgia conduce el alma al demiurgo universal, la pone
a su lado, la une, fuera de toda materia, a la razón eterna y
única; es decir, lo repito, ella une el alma al poder autoen-
gendrado, movido por sí mismo, que mantiene todo, intelec-
tual, ordenador del universo, que eleva a la verdad inteligi-
ble, que tiene en sí su fin, creador, así como la une a otros
poderes demiúrgicos de la divinidad, particularmente, de
fonna que el alma teúrgica encuentra su perfección en sus
actividades, en sus intelecciones y en sus creaciones. En-
tonces ella instala el alma en la completa divinidad creado-
ra. Éste es el fin de la ascensión hierática entre los egipcios.
El bien en sí, el divino, creen que es el dios que tras- 7
ciende el pensamiento, mientras que el humano creen que es
la unión con él, como Bitis interpretó
264
a partir de los li-
264
Cf. VIII 5.
228 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
bros herméticos. Esta parte, por tanto, «no ha sido pasada
por alto», como tú supones, «por los egipcios»
265
, sino que
fue transmitida como corresponde a la divinidad y los teúr-
gos «no turban la divina mente con cosas de poca impor-
tancia»
266
, sino con las que conducen a la purificación del
alma, a su liberación y a la salvación del alma; ni ellos se
ocupan «de cosas dificiles e inútiles para los hombres»
267
,
sino, por el contrario, de las más útiles de todas para el al-
ma; ni ellos «son engañados por un demon falso»
268
, ellos
que han dominado la naturaleza falaz y demónica y se ele-
van a la inteligible y divina.
'
8 Estas son nuestras respuestas, en la medida de nuestras
posibilidades, a las cuestiones que planteaste sobre la mánti-
ca y la teúrgia divinas. Por lo demás, al final de mi exposi-
ción, ruego a los dioses que nos concedan a mí y a ti guardar
firmemente los verdaderos pensamientos, infundir en noso-
tros eternamente la verdad de las cosas eternas, hacernos
partícipes de unas intelecciones más perfectas sobre los dio-
ses, en lo que reside para nosotros el fin beatísimo de los
bienes y el fundamento de la amistad que nos une en la una-
nimidad de pensamiento.
265
Cf. Carta a Anebo 11 19b SooANO.
266
Cf. Carta a Anebo 11 19b SODANO.
267
Cf. Carta a Anebo 11 19b SooANO.
268
Cf. Carta a Anebo 11 19b SooANO.
1
¡
;
1
1
1
ÍNDICE DE NOMBRES
Abamón, título.
Abido: VI 5, 7.
Afutis: III 3.
Alejandro Magno: III 3.
Ameles: III 20.
Amón: IIl 3; VIII 5.
Amoún, VIII 3.
Anebo, título; 1 l.
Apolo, III 11.
Ares, 1 18.
Asclepio, III 3.
Bitis, VIII 5; X 7.
Bránquidas, III 11.
Caronte, IV l.
Castabala, III 4.
Cibeles, véase Madre.
Colofón, III 11.
Crono, 1 18.
Delfos, III 11.
Demócrito, 1 l.
Dioniso, IIl 3.
Eikton, VIII 3.
Emef, VIII 3.
Enéadas, escolio preliminar.
Eudoxo, 1 l.
Fthá, VIII 3.
Hefesto, VIII 3.
Heráclito, 1 11; III 15; V 15.
Hermes, 1 1-2; VIII 1-5.
Homero, VIII 8.
Isis, VI 5, 7.
Jámblico, escolio preliminar.
Leteo, III 20.
Lisandro, III 3.
Madre (=Cibeles), III 9-1 O.
Manetón, VIII l.
Musa, VII l.
Ninfas, III 1 O.
1 '
230 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
Olimpo, III 9.
Osa, IX 2.
Osiris, VI 5, 7; VIII 3.
Pan, III 10.
Pitágoras, I 1-2.
Platón, I 1-2.
Plotino, escolio preliminar.
Porfirio, escolio preliminar.
Proclo, escolio preliminar.
Queremón, VIII 4; IX 4.
Sabacio, III 9-10.
Sais, VIII 5.
Seleuco, VIII l.
Sobre los dioses. VIII 8.
Sócrates, I 8.
Tifón, VI 5.
ÍNDICE DE MATERIAS
abstinencia, V 4; VI l.
adivinación, 11 11; III passim;
VI 3-4; X 3-5, 8.
alma, I 3-8, 10-12, 15, 17, 19;
II 1-11; III 1, 3, 5, 7, 9-14,
20-22,24-25,29, 31; IV 4-
5, 13; V 2-3, 13, 15, 19, 26;
VI 3-4; VII 4; VIII 6-8; IX
3, 6-8; X 2, 5-7.
amor, I 14; II 9; IV 9, 11-13; V
9,10,26.
ángeles, II 3-1 O; III 18; V 25.
apariciones, II 3-4, 6, 8-1 O; III
13-14.
arcángeles, II 3-4,6-7, 9.
arcontes, 11 3-9.
asirio, 1 2; VII 4.
astros, I 17-18; III 15-16; VI 5;
VIII 4, 6; IX 2-4.
ateos, III 31.
babilonios, VII 4.
bárbaros, IV 6; VII 4-5.
barca, VI 5; VII 2.
bastones, III 1 7.
bien, I 3, 5; I 12-13, 18; III 13,
31; IV 1, 6; V 5, 15, 24, 26;
VIII 2; X 1, 5, 7.
caldeo, 1 1; VI 7; IX 4.
caracteres (adivinación), III 13.
cinoeéfalo, V 8.
cocodrilo, V 8.
cólera, I 13.
comedia, I 11.
contemplación, II 3, 6, 9; III 2,
6, 13, 25; VIII 6; X 5.
conversión, I 8, 12-13, 17, 19-
20; III 4, 17; VIII 3, 7; X l.
coribantes, III 9-10.
cuchillo, IV l.
cuerpo, 1 8, 10-12, 16-20; II 1, 6,
9; lii 1, 3, 5-7, 9, 12, 14-16,
20, 22, 27, 29-30; IV 5, 8-9,
13; V 2-4, 8, 11, 14-15, 17-
18, 20; VI 2-4, 7; 2-3; IX 7, 9.
culto, I ll, 21; II 11; III 31; V
14-23, 25-26; VII 5; IX 9.
'

232 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
danza, I 18; III 5.
decanos. VIII 4; IX 2.
démones, I 3-8, 10-13, 15-16,
20; II 1-10; lll7, 15, 17-18,
22, 30, 31; IV 7, 13; V 9-
12, 16, 25; VI 2-3, 6-7; IX
l-IO;X7.
dioses, I 3-6, 8-9, 11-21; II 1,
3-11; III 1-6,9-21,25,27-
28, 30-31; IV 1-6, 10; V 1-
5, 7, 9-12, 14, 16-17, 19-
21, 23-26; VI 1, 6-7; VII 2-
5; VIII 2-3, 7-8; IX 4, 6; X
1-2,4-5,7-8.
efemérides, VIII 4.
egipcio, escolio preliminar; I 1;
V 24; VI 7; VII 1-3, 5; VIII
1, 3-6; X 6, 7.
elocuencia, I l.
emanación, I 18; III 29; V I O;
IX 2.
encantamiento, I 14; III 14.
entusiasmo, III 4-7, 9-10, 24,
25.
epoptía, II 3-4, 6-7, 1 O; III 13,
24; VI l.
éxtasis, III 25.
fantasmas, II 1 O; III 24-25, 29-
30; X 2.
fatalidad, Vlll 7-8; IX 3.
felicidad, X 1, 4-5.
filosofia, 1 2; II 11; III 25; VIII
4; IX 8.
fotagogía, III 14.
gallo, V 8.
genetlialogía, IX 1-3; IX 5.
griego, I 1; IV 6; VII 5; VIII 3.
guijarros, III 17.
halcón, VI 3.
harina, III 17.
héroes, I 3-7, 10; II 1-6, 9.
hierbas, III 27; IV 13; V 23.
hieroscopia, II1 15-16.
hombre, I 15, 21; II 8, 10-11; lll
1-2, 4-5, 10, 13, 16-19, 27,
28, 31; IV 4, 10, 13; V 1, 4,
10, 15, 18, 22, 24; VI 2-3;
VII 4; IX 4, 1 O; X 2-3, 5, 7.
horóscopos, I 18; VIII 4.
ideas, VII l.
iluminación, II 2; III 11-12, 20;
V 26.
impiedad, II 11; III 19, 31; VI l.
incienso, III 29.
injusticia, IV 4-7, 1 O.
inscripciones, I l.
intelecto, I 7-8, 12, 15; II 4, 6;
III 2-3, 7, 16; IV 2; V 15,
18, 26; VII 2, 4; VIII 1, 3-
4; IX 7-8.
invocaciones, I 12; III 18, 24.
justicia, IV 4-5.
lenguas, VII 4-5; VIII 4.
letanías, I 15.
limo, VII 2.
liturgos, IX 2.
'
,,
'
'
INDICE DE MATERIAS 233
loto, VII 2.
luna, I 17; II 4; III 14; V 8; VI
5; Vlll 3-4; IX 2, 4.
luz, I 9, 13; II 4, 6, 8, 10; III 2,
6, 13-14, 18, 29; V 26.
maderas, III 17.
maestros, I l.
magos, III 26; VII 5.
mal, IV 6-7, 10; Vlll7; X 2, 5.
medicina, III 26; X 3.
médium, III 6.
mistagogia, I 1, 11; VII 1, 3.
mónada, VIII 2.
moral, I 2.
muerte, I 18.
musaraña, V 8.
música, III 9; V 21.
navegación, III 26.
nombres, I 12; VII 4-5; VIII 3,
5; IX 9.
nudos, III 27.
números, V 8.
ofrendas, I 15, 21; III 22, 24; V
11,21.
oniromántica, III 2-3, 23.
oráculos, III 11-12, 15, 30-31;
IV 7; VI 3-4; X 4.
ornitomancia, III 15-16; VI 3.
oscuridad, I 13; II 11; III 13.
pasión, I 10-14, 18, 21; III 1, 7,
9-10, 20, 24, 26, 31; IV 9-
10, 12; V 4, 7; VI 4; VII 5.
perro, V 8.
piedras, III 17, 27; IV 13; V 23.
piloto, VII 2.
plegaria, I 15; III 13, 18; IV 3-
4; V 26; VI 7; VII 3, 5.
proa, VII 2.
procesión, I 5, 18-19; II l.
profeta, I 1; lllll, 18-19.
providencia, IV 5.
sacerdotes, I 1, 8, 12; II 10-11;
V 14; VIII l.
sacrificio, I 13; III 10-11; V
passim; IX 3.
salvación, I 12, 18; VI 7; X 4-
5, 7.
sol, I 9, 17-18; II 4, 10; III 13-
14; V 8; VI 5; VII 3; VIII
3; IX 2, 4.
teoforía, III 4-5, 11.
teúrgia, I 2, 8-9, 11-12, 14; II 8,
10; III 6, 13, 18-20, 22, 28;
IV 1-2; V 14, 18,20-21,23,
26; VI 6; VII 5; VIII 4, 6;
IX 1, 5-6, 9; X 2, 6-8.
timón, VII 2.
traducción, VII 5.
tragedia, I 11; II 11.
Uno, I 17; I 19; II 11; III 28; V
22; VIII 2-3.
voces, III 2, 5.
zodiaco, VII 3; VIII 4; IX 2.
' '
1
ÍNDICE GENERAL
1'
1
1,
Págs.
INTRODUCCIÓN. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
l. La obra: el problema del título, autoría, crono-
logía y su contexto histórico y filosófico . . . . 7
2. Jámblico de Calcis: vida y obras. . . . . . . . . . . 15
3. Ocasión y contenido de «Sobre los misterios ,
egipcios». . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
4. Género, estilo y método . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
5. Paralelos y foentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
6. Influencia de la obra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
7. Transmisión del texto, ediciones y traduccio-
nes. Nuestra traducción . . . . . . . . . . . . . . . . 31
BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
ESCOLIO PRELIMINAR . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
LIBROI.................................. 41
LIBRO 11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
LIBRO III . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
LIBRO IV . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
LIBRO V . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
236
SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
Págs.
LIBRO VI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
LIBRO VII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
LIBRO VIII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 203
LIBRO IX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
LIBRO X. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223
'
INDJCE DE NOMBRES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229
'
lNDICE DE MATERIAS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GuA L. Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por SILVIA LAMATA MEANA.

INTRODUCCIÓN
© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1997.

l. La obra: el problema del título, autoría, cronología y su contexto histórico y filosófico
La obra que conocemos impropiamente, como veremos, bajo el título de Sobre los misterios egipcios es una obra clave en el ámbito del pensamiento antiguo de época imperial sobre la que se ciernen no pocos interrogantes. En efecto, el primero de ellos, es el del título. ¿Sobre los misterios egipcios es el título apropiado para la obra? No. El auténtico título es Respuesta del maestro Abamón a la Carta de Porfirio a Anebo y soluciones a las dificultades que ella plantea 1, de acuerdo con el Vallice/lanus F 20, datable hacia 1460, y Marcianus graecus 244, anterior a 1458. El inadecuado título procede de 1497, cuando aparece en Venecia una paráfrasis de la obra con el título De Mysteriis Aegyptiorum, Chaldeorum, Assyriorum 2 a cargo de Marsilio FiciDepósito Legal: M. 20753-1997. ISBN 84-249-1870-3.
Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1997.

Cf. M. SICHERL, Die Handschriften, Ausgaben und Übersetzungen von Jamblichos De mysteriis. Eine kritisch-historische Studie, Berlín, 1957' pág. 166. 2 Cf. R. MARCEL, Marsile Ficin. París, 1958, págs. 487-495; M. SICHERL, «Druckmanuskripte der Platoniker-Uebersetzungen Marsilo Ficinos>>, Italia medioevale e umanistica 20 (1977), 323-329.

1

8

SOBRE LOS MISTER IOS EGIPCIO S

' INTROD UCCION

9

3 sigue una moda de egiptom anía de la época , creanno, quien do una tradició n que se eviden cia ya en la primer a traduc4 ción latina, la de Nicolá s Scutell io en 1556 y en la editio 5 prince ps de Thoma s GaJe en 1678 , prosigu iendo este error 1857 6 y la de É. des Places en las edicion es de Parthey en en 1966 7 , sin mencio nar las diversa s traducc iones de la obra que con el tiempo se han realizado, defecto import ante, pues, aparte de no conser var el auténti co título, separa esta obra de la Carta a Anebo de Porfirio , que la traducc ión manusc rita manten ía unidas, en tanto que la que conoce mos como Sobre los misterios egipcios es una respuesta epistolar a las cuestiones plantea das por Porfiri o en su Carta a Anebo. Con el proble ma del título se alinea el proble ma de la autoría , pues la obra, como se ve por el verdad ero título, es adjudic ada «al maestr o Abamó n», nombr e que no nos apa8 H. D. Saffrey 9 interpr eta corece salvo en esta cita , y que mo compu esto de Ab y de Aman, «padre de Amón>>, esto es, «padre de dios», transcr ipción en lengua je popula r del griego pater · theou o theopát6r, expresi ón que design a al teúrgo y bajo cuyo pseudó nimo se escond ería Jámbli co, as que Th. Hopfne r 10 postula ba el signific ado de «COmientr

11 de Amón» y A. R. Sodano un person aje real, un razón egipcio que pululab a por la escuela neopla tónica, deseos o de aprend er y confro ntar sus propias ideas con las de otros sabios y ansioso de llegar a un sincret ismo entre las ideas de la madre patria y las griegas , aunque la obra, según Sodano 12 , no sea directa mente suya, sino de «un equipo de filósofos» pertene ciente a la escuela de Jámbli co, siguien do una línea ya marcad a por E. Zeller 13 , quien la atribuí a a un discípulo del filósofo sirio. ¿Es obra de Jámbli co o de su círculo ? Hasta época moderna nadie dudaba de la autoría de Jámbli co sobre la obra. anterio rmente citados 1\ baEn efecto, en los manusc ritos sándos e en Proclo, se atribuy e la autoría a Jámbli co, y en ble para alguno s autores como Sodano 15 , otro pasaje, discuti o de Consta ntinopl a 16 se alude a una opinió n de del filósof Jámbli co sobre la materia , que es calco casi literal de esta obra 17 , aparte de un pasaje de Damas cio 18 , aducid o porGa Je, que nos aporta una opinión de Jámbli co que coincid e con Sobre los misteri os egipcio s 19 y de otro pertene ciente a esta misma obra 20 en el que Jámbli co dice que «estas cuestio nes

3

El propio Aristóteles en el siglo xv1, en ocasiones, era leído «secun11

dum AegyptiOS)). 4 Iamblichus De Mysteriis Aegyptiorum, Roma, 1556. 5 Iamb/ichi Chalcidensis ex Coele-Syria de mysteriis liber, Oxford, 1678. 6 Iamblichus De Mysteriis liber, Berlín, 1857. 7 Jamb/ique Les mysteres d'Égypte, París, 1966. 8 T. HoPFNER , «Abammom>, Real-Encyclopiidie der klassichen Altertumwissenschaft, Suppl. IV, 1924, cols. 1-7; P. DERCHAIN, «Pseudo-Jamblique ou Abamm6n?>>, Chronique d'Égypte 38 (! 963), 220-226. 9 «Abamon, pseudonyme de Jamblique>>, Recherches sur le néoplatonisme apres Plotin, París, 1990, págs. 95-107.
10

Giamblico, 1 misteri egiziani. Abammone Lettera a Porfirio, Milán,

1984, págs. 30-35. 12 o . ' p. el/., pag. 35 . 13 E. ZELLER~R. MoNDOL FO, La filosofia dei greci nel suo sviluppo storico, Florencia, 1961, III 6, págs. 50-59. 14 En el margen inferior del f. 1' en M y al inicio del f. 1' de V. 15 Op. cit., págs. 12-13.
16

Comentario al Timeo l 386, 8-13

DIEHL.

17

18 19
20

Art. cit., col. 3.

VIII 3 (265, 6-10 PARTHEY). Problemas y soluciones a los primeros principios I 292, 5-11 1 19 (60, 6-10 PARTHEY). Vl118 (271, 12-18 PARTHEY).

RUELLE.

Theurgy and Freelance Divination: The Testimony of lambhchus».. 18 . siendo retomada la tesis en 1858 por Adolph von Harless 22 . cree que «es dificil de deteuninar una fecha precisa basándose en el contenido y el carácter general de la obra: no se hace ninguna alusión directa a acontecimiento histórico alguno y una pseudonimia es generalmente fuente de problemas para la fijación de la fecha». piensa que Jámblico remite a una obra suya. y en ello estamos de acuerdo. Gotinga. 21 En cuanto a la datación de la obra Bent Dalsgaard Larsen. 1973. 195. Saffrey. 7 (1954). Festugiere. p. 18-25. «Sull'autenticitit del ·oe mysteriis' di Giamblicho>). Karl Rasche 23 devolvió argumentativamente el texto a Jámblico. siguiendo la tradición de Th. encontrando eco nada menos que en la Philosophie der Griechen de Zeller. <<perhaps while Iamblichus was already in contact with Porphyry» 28 . en un trabajo que se considera clásico para el filósofo de Calcis 25 . D. 234-255. Siculomm Gymnasium. Exégéte et philosophe. 28 p. poseedor del manuscrito M. clf . en ocasiones. 27 farnblichi Chalcidensis in Platonis Dialogas Commentariomm Fragmenta. 1781. en oposición a W. concluye. n. Friedl. FoRTE. C. cit . Kroll. aunque no dejen. Dillon 27 la sitúa en el período juvenil. 36. Des Places. mientras que Th. 29. Sin embargo. 870-872. Es 1911. 30. Romano) es situarla post 280. que hay que «fijar la redacción entre los años 280 y 300» 26 • Por su parte Jb. 30 . Aarhus. s. Rosan. en 1911. GaJe y Rasche. . cit. pág. págs. Journal of Roman Studies 83 (1993). Münster. Dodds. n. Dalsgaard Larsen y Romano. Así.)». aparte de los citados anterionnente. del mismo título. 118. Geffcken. P. Athanassiadi 30 dice que tanto la Carta a Anebo como La respuesta de Abamón hay que datar!as c. 1972. págs. 196. pag. Fue Christian Meiners 21 quien puso en duda la tradición. pero quizás no sean descartables los primeros años del siglo IV d.. Larsen. 22 Das Buch van den iigyptischen Mysterien. . quien sitúa la obra de Já~blico en tomo al 310. R. «Drearns. E. 24 Jamblique de Cha/cis. con lo que alcanzó una máxima difusión que llega hasta hoy día. 29 <<iamblichus ofChalcis (240-325 A. el cardenal Bessarion. pag. Hopfner. pasaje en el que S. 34-36. JI o clf. 26 Op. pero. 25 o . pensando en que la carta de Porfirio se sitúa generalmente durante la primera estancia de Porfirio en Roma en 263-268 y que Jámblico la conocería durante su estancia en la capital del imperio en tomo al 270-280. mientras que. M. A. Múnich. La línea tradicional (Th. escrita ésta durante el período de relación . des Places. teoría ya adelantada por Angel o Raffaele Sodano 31 . 300 o incluso después. Hopfner cree que se refiere a su Teología Caldea. en la traducción latina de Nicolás Scutellio y en Lucas Holtenio. Para los humanistas no había duda en el sentido de que era de Jámblico. con PI otmo . 1858. por su parte. S. SoDANO. Hadot. Scott. no muy posterior a la Carta a Anebo.. . perdida.2 (1987).. tendencia mayoritaria en este siglo. !udicium de libro qui De Mysteriis Aegyptiorum inscribitur et famblicho plerumque vindicari so/et. ya en 1468. de surgir voces discrepantes 24 En líneas generales abogan por la autoría jambliquea.10 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS !NTRODUCC!ON • 11 se tratan con mayor exactitud en el escrito Sobre los dioses». Fronte. 23 De !amblicho libri qui inscribitur De mysteriis auctore. Saffrey. op. Bidez. pág. Aufttieg und Niedergang der romischen Welt 11. Leiden. 41 . escribía en el margen superior del folio !': «de Jámblico el grande a la carta de Porfirio» y bajo esta autoría figura en la traducción de Marsilio Ficino.

Un siglo problemático 3 3. En cuanto a la filosofia en la Antigüedad tardía. «The crisis of the third century as seen by contemporaries>>. De Constantino a Car/omagno. hasta fines del siglo m. marginados. llevará a sus coetáneos. a nivel político. destacando figuras como Tertuliano. gmentes caractenslicas: 1) Es una filosofia ecléctica. anticristianas resultaron inútiles 32 • En 260 Galieno revoca los edictos de persecución y la Iglesia. Cádiz. como el intento de poner coto al proselitismo judío y cristiano por parte de Septimio Severo. Creemos que el agravamiento de la situación de los sostenedores del kósmos tradicional tiene mucho que ver con el tono y la composición de la obra de Jámblico. que. disidentes. 4) Se buscan constantemente autoridades. 57-75. el famoso y discutido Edicto de Milán. pero ideológicamente habrá un cambio radical: el Estado amanece pagano. págs. Orígenes) como paganos (Dión Casio y Herodiano). Cipriano u Orígenes. se producirá una cierta estabilización. que obligará al Estado a detenninadas medidas protectoras. así como del mundo y de los paganos. LoMAS. J. 34 Cf. 3) Hay un deseo de retomar a las fuentes de donde brotó (Platón). 1 ( 1974). de fuerza o intelectuales. como voces reveladas tiempo ha.12 SODRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS ' INTRODUCCION 13 importante la cuestión. tanto cristianos (Tertuliano. será el emperador Aureliano. quien integra el pensamiento cristiano en la cultura griega a través de la enseñanza que le había brindado el neoplatónico y «pagano» Amonio Sacas. 1992. que pueden ser representadas por Constantino. ésta por excelencia es la neoplatónica. 2) De orientación religiosa. E. 32 . J. 27 de febrero de 380. En efecto. Madrid. Minucio Félix. F. en cambio. que se consideran sagradas. se hará pragmática. pues en pocos años cambia palpablemente la situación del Imperio para los posteriormente denominados «paganos». Á. pero ya con una minoritaria y fuerte presencia cristiana. tendremos a fines de siglo el Contra Christianos de Porfirio. 30 de abril de 311. repulsa de la Iglesia como institución. inicios del 313. con persecuciones anticristianas (Diocleciano ). «Poder. G. compromiso y marginación en el neoplatonismo griego a fines del mundo antigum). el siglo m en el terreno religioso comenzó y finalizó siendo oficialmente pagano. DEvis (cds. pasajera. En el siglo IV. que nos ha llegado fragmentariamente. aunque todavía su nivel intelectual siga siendo mediocre. la persecución de Decio o la de Valeriano. tras las horas centrales del día. cuyo máximo defensor. en F. FERNÁNDEZ UniÑA. 1982. 89-111. La crisis del siglo Ili y el fin del mundo antiguo. Cunetas populos de Teodosio.). RAMos JuRADO. Roman and Byzantine Studies 15. Antonio Abad). heterodoxos. que han de dar su espaldarazo a las nuevas doctrinas. 33 • Cf. Greek. Fechas claves en el paso del Imperio pagano al Imperio cristiano. a la que podríamos dar las si. Cf. Sin embargo. a calificarlo de tiempos de crisis pero todavía con esperanzas de recuperación 34 . y anochecerá oficialmente cristiano (Teodosio). ALFÓLDY. teorizador de la teología solar. de ahí el gran número de comentarios. con fomento de las religiones orientales. Surgirá también el movimiento monástico (caso de S. sin embargo. por tanto. Edicto de Tolerancia en Nicomedia de Galerio. quien trató de convertirla en religión oficial y cuyo antecedente fue Heliogábalo. todas las medidas. ' . que se nos han conservado bien por el cálamo del autor o ex ore por los apuntes de clase de un discípulo. Desde el punto de vista de los polemistas paganos.

Jámblico de Calcis: vida y obras La vida de Jámblico cubre la segunda mitad del siglo m d. Buenos Aires. se pensaba en una cultura sincrética. MoNoOLFO. etc. el maestro de S. quien. «El predominio del problema religioso». esencialmente teosófica y teúrgica. a ejemplo de la Homerolatría y Hesiodolatría. Todos tenían que haber dicho una única verdad. Juan Filópono. Se trataba de aunar ambos legados y de tratar de innovar sin quebrantar la armonía. No nos olvidemos tampoco de los neoplatónicos latinos. De ahí las típicas obras neoplatónicas tituladas Sirifonías. que se convirtió al cristianismo y se vio obligado. a ser posible. la de la cultura pagana. me refiero a Gayo Mario Victorino. pág. fundamentalmente. A ésta estuvo estrechamente ligada la de Pérgamo. a Ambrosio Macrobio Teodosio. 314. El alma. en concordancia. a cerrar la escuela. entre otros. pero prefiere las investigaciones matemáticas y naturalistas: Hipatia. El pensamiento antiguo. desde su punto de vista. Pérgamo y Siria. con la intención de ofrecer una sola voz. prácticamente coetáneo en el terreno cristiano de Eusebio. Historia de la filosofía greco-romana. su voz encarnada tiempo ha. Desde el punto de vista de los herederos de Platón se trataba no sólo ya de salvar a Platón sino de salvarlo junto con toda la cultura antigua. Jámblico fue seguido también en más de un aspecto por la escuela de Atenas. El neoplatonismo. 2. aparte de Calcidio. tras las medidas de Juliano. de la escuela de Roma. que durante siglos constituyó la filosofia del paganismo declinante. Aristóteles. Orfeo y Oráculos Ca/deos preferentemente). del que había que dar una interpretación consistente que no contradijera el legado platónico. 1974'. ceden el testigo a Jámblico. realiza una Virgiliolatría. Fue cerrada en tiempos de Damascio y Simplicio por Justiniano (529). en una cultura capaz de amalgamar los motivos que se encontraban presentes en la tradición de los antepasados. C. fundador de la escuela siriaca (de la que es pieza clave la presente obra). En efecto. y el legado mítico. que también practicaba la exégesis platónica y aristotélica. con Aristóteles. de la que fueron miembros el emperador Juliano y Salustio. la concordancia entre todas ellas (Platón. Teón. Alejandría. Hermias. quien tradujo y comentó el Timeo de Platón hasta 53 e. 11. ser complementarios: la interpretación del legado platónico. Atenas. Hesíodo. su maestro y guía espiritual. precedido por Siriano y Teodoro de Asina. su salvación junto con el tema de lo divino y la unión del hombre con Dios constituyen temas dominantes en la última etapa del pensamiento griego a fines del Imperio. . pero ésta asignó un papel más importante a la especulación metafisica y comentó de fmma intensa a Platón y Aristóteles. y en torno al primer cuarto del siglo IV. Plotino y Porfirio. 35 orientó de forma diversa según las escuelas: Roma. Para los neoplatónicos la tradición se centraba en dos ejes que debían. Homero. Rodolfo Mondolfo 35 titula el último apartado de su síntesis de la historia del pensamiento antiguo con el siguiente epígrafe. a Vecio Agorio Pretextato y. frente a la exclusivista y revelada cristiana. Su máximo representante será Proclo. su origen y destino. su prefecto. Con la escuela de Atenas se vincula la de Alejandría. aparte de la poesía sagrada. viniendo a morir aproximadamente en la época del concilio de Nicea (325). aun con una base común. se R.14 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS INTRODUCCIÓN 15 5) Se trata de hallar la «sinfonía». capaz de enfrentarse a la verdad cristiana. Agustín.

v. STEINHARDT. cols. por tanto.lamblichos. Dalsgaard Larsen 49 opina por su parte. porque además presupone un problema esencial en el caso de Jámblico. cit. n. primero en Apamea. 1991. rodeado de fJJósofos neoplatónicos. págs. Encykl. es más que dudoso que perteneciera a la misma familia que su homónimo el novelista.13 FóRSTER. y viene a morir bajo un reinado que significa el ascenso imparable de un nuevo orden ideológico que pretende arrinconar y extirpar al antiguo. la introducción a nuestra traducción de la Vida Pitagórica de Jámblico (Madrid. 19611967. XI. 736 n. se haga con el poder. son discutidos y analizados con visiones a veces opuestas. Son. y trate de restaurar el antiguo orden. 35-64. siendo. Hermes 96 (1968). Su triunfo. col. E. 3) sitúa su escuela en su ciudad natal. 1898-1902. será póstumo. la formación o no en la escuela alejandrina. 43 Calcis. según Ruelle y Steinhart 43 En cuanto a la fecha de su nacimiento AJan Cameron 44 la sitúa hacia el 245 d. B. la Suda. 3 n. 29-40. 4. con la ayuda de los intelectuales. de familia noble y adinerada 39 . Bd. Revue des Études Grecques 32 (1919). DALSGAARD LARSEN. «la ciudad amada de Jámblico» según Libanio 47 . De Jamblique a Proc/us. cuando un admirador 46 . Geschichte des jüdischen Volkes. pág. WtTT. Etnos. en Calcis concretamente. «larnblichus as a foreunner of Juliam). dos posturas extremas y antitéticas. Ruelle piensa que fue en Alejandría donde Jámblico pasó la mayor parte de su vida. 40 . págs. Leipzig. Sect. C. Nacido en la Siria meridional. ScHÜRER. falleciendo hacia el 325. Juliano. K. pág. Il. quien viene a nacer en 36 Cf. págs. y posterionnente en Dafne 48 . mantiene el kósmos establecido. 42. v. d. 42 el 234 45 Esto es. l-48. ZELLER-MONDOLFO. según Zeller y 42 Mau . A. como se ve. cit. XIV. Malalas. Grand encyclopédie. podríamos decir. «Le philosophe Jamblique et son école». sancionado por los dioses. G. por los testimonios conservados. pág. C. hacia el 330. según 41 Bidez y Dalsgaard Larsen . 8EUTLER. pag. «Jamblichos». 25. Foundation Hardt XXI. A. cf. 47 Cartas 1389. págs. en la Celesiria. III 6. 273-283. 276. Ginebra. heredado. t. 234 y n. «vivió en la época del emperador Constantino». 374-376. H. Jámblico no pudo mantenerse al margen de este conflicto y aunque su anticristianismo es menos «brillante». pág. Florencia. tipo Eunapio de Sardes. «Jamblique». Real-Encyclopiidie der klassischen Altertumwissenschaft XXII l. 1. R. residiendo allí salvo cuando se ausentó para fonnarse con Anatolio y Porfirio. op. E. 48 ZELLER (op. 431. · · ''o'P· cll . 1975. Real-Encyclopiidie der Klassischen Altertumwissenshaft IX.16 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS ' INTRODUCCION 17 La verdad es que poco sabemos del filósofo de Calcis 36 Quien acuda a obras clásicas como la de Zeller-Mondolfo 37 o la de Dalsgaard Larsen 38 encontrará unas divergencias más que notables. Wissenschaften und Künste. Según la Suda 40 . Bll)EZ. págs. 39 Su nombre parece de origen árabe.. RuELLE. Allgemein. A su tierra natal volveria Jámblico para abrir su propia escuela. Juliano o F ocio. 1837. 40 S. unos diez años aproximadamente más joven que Porfirio.. 45 645-649. 7-10). 38 Cf.. 11941195. En el primer aspecto Zeller piensa que fue Siria el escenario de su actividad. 46 R. nace con un imperio en el que el poder político. 1953. no fue menos finne.. Las mismas divergencias notamos en cuanto a sus lugares de residencia a lo largo de su vida y sobre sus maestros y tipo de formación. Los escasos testimonios de los autores antiguos. Por el contrario. pág. <damblichos>>.. que el de su maestro Porfirio. . 44 «The Date oflamblichus' Birth>>. s. Cf. <<Porphyrios 21>>. entre ellos los neoplatónicos. 1914. op. cit. 37 La filosofia dei greci nel suo sviluppo storico. 41 J. o bien en el 333.. MAu. 25.

En cuanto a su estancia con Porfirio. VANDERSPOEL. 53 Sobre el tema de Jámblico en Dafne. que piensa que el contacto entre ambos filósofos se produjo en Alejandría. Protrépt ico. donde abrió una escuela. Por lo tanto. 50 . 1194. casó con una oyente de Plotino. que Malalas sitúa en Dafne 50 .. con el que entraría en contacto Jámblico mientras Porfirio estaba en Sicilia. «lamblichus at Daphne>>. Sobre la teoría general de las matemát icas y la Introducción a la aritmétic a de Nicómaco. J. Dalsgaard Larsen. Greek. A. 1 ÜIANGRA NDE. despué autor mencionado. apenas textos completos y muchos fragmentos. 185-194. además de opúsculos sobre geometría. y un hijo de Jámblico. 1 (1988). esto es.. Respecto a la fecha de este encuentro Zeller y Dalsgaard Larsen la sitúan tras la estancia de Porfirio en s del270 53 . demiurgo. etc. Transactions and Proceed ings of the American Philological Association 90 (1959). 98) ofrece como fecha la década 275-285. etc. Pseudonyme de Jamblique>>. Tanto la Suda como Eunapi o o Estobeo tienen clara la relación. Según Ruelle 55 fue Anatolio quien lo envió junto a Porfirio. 55 Art. cf. Por su parte J. Anficlea. Tenem os noticias. la mayorí a de los estudiosos.18 SOBRE LOS MISTER IOS EGIPCIO S INTROD UCCION • 19 basándose en Eunapio. por el contrario. aparte de Vida Pitagóri ca. 'P· cll. estilo. tratados sobre la ciencia aritmética desde el punto de vista fisico. Martano. «Le philosophe Jarnblique et son école». los caldeos. etc.. En cuanto a sus obras. sin embarg o posteriormente parece no haber sido muy armoniosa. H. increíblemente tampoco hay unanimidad. plegaria. de su Colección de doctrinas pitagóricas 57 . entre ellos Zeller-Mondolfo. «hasta su muerte». Salvo Ruelle.). Respecto al supuesto alejandrinismo de Jámblico la clave está en saber si el Anatolio que citan las fuentes como un maestro de Jámblico fue el que sería obispo de Laodic ea o. Philip. BmEz. pag. Sin embarg o las fuentes y la mayorí a de los estudiosos están por la filiación educativa Porfirio-Jámblico incluso con sus divergencias. 54 «The Biographical Tradition-Pythagoras>>. 57 Comprendía. aristotelismo. Philip 54 sostiene timo que Jámblico estuvo en Roma en tomo al 280-290. que vivió en Siria. 83-86. 51 Vida de filósofos y sofistas VI 2. ético y teológico. Praechter. 39 . SAFFREY («Abammnon. 56 o . es esencialmente alejandrina e influenciada influencia que se evidenciaría en la atracción del filósofo de Calcis por temas como el pitagorismo. hasta el punto de que Porfirio le dedicó su tratado Sobre el conócete a ti mismo. Saffrey. pág. Revue des Études Grecques 32 ( 1919). para un autor como Dalsgaard Larsen «la fonnac ión de Jámbli co por Anatolio» 56 . ponen en duda que el filósofo de Calcis haya sido discípulo de Porfirio. D. J. En esta escuela. Recherches sur le néoplatonisme apres Plotin. C. pocas se han conservado y es imposible relacionarlas cronológicamente. donde tenía su centro de enseña nza el discípulo de Plotino. cit. se fonnar on numerosos discípulos. donde Jámblico se estableció y enseñó. Dalsgaard Larsen o H. que se dispersaron tras la muerte del maestro sz. otro prácticamente desconocido. siendo breve según el úlSicilia. se inclinan por el obispo de Laodicea. música y los cuerpos celestes entre los pitagóricos. Roman and Byzantine Studies 29. 29-40. creen con toda razón que la relación maestro-discípulo se produjo en Roma. basándose en las divergencias evidentes entre Porfirio y Jámblico (tema del alma. Hay estudiosos como Mau que. provenientes de todas las latitudes. según Eunapio 51 . como cree Zeller. Aunque la relación entre ambos parece que al principio fue cordial. .). en tiempos del emperador Galerio (29331 O d. 52 Cf. D. de la que usual e impropiam ente se conoce como Sobre los misterios egipcios. Arístón. sinfonía entre Platón y Aristóteles.

con seguridad.20 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS INTRODUCCIÓN 21 que es la única de Jámblico transmitida íntegramente. Philosopher and Man ofGods. Sobre los símbolos. «Jámblico de Calcis y el género biográfico». o bien como un período auténticamente filosófico con aportaciones valiosas. y aquí entraria el conocido como Sobre los misterios egipcios. Fedón. G. CLARK (eds. al igual que el período de historia de la filosofia que va de Jámblico a Proclo ha sido visto como un período decadente. Madrid. Londres. DALSGAARD LARSEN. C. nuestros trabajos: Lo platónico en el siglo V d. y un «último período)) (305-325) con obras como Sobre los dioses. C. generalmente. A. 148-150. o bien se le ha comprendido como pensador serio. SoiJANO (ed. cit. del mismo modo a Jámblico unos lo consideran como un teúrgo. Aunque no se pueden secuenciar objetivamente estas obras. Jh.: Proclo. Del cielo. Ocasión y contenido de «Sobre los misterios egipcios» La obra de Jámblico es una obra marcada por un hecho concreto: es respuesta. Sevilla. donde entraria Sobre los misterios egipcios. 59 E.). la obra de Jámblico no puede ser entendida sin tener en mente la obra de Porfirio. Dillon 58 distingue tres períodos en la producción del autor. perspectiva asumida desde hace poco más de dos décadas 60 • Nosotros nos alineamos con esta última orienta61 ción • 3. Como dice B. Sobre los símbolos. BLVMENTHAL. Op. J. introducción a nuestra traducción con notas de Jámblico. anterior al contacto con Porfirio (c. CLARK. Teología Caldea.). que serán las que triunfen hasta el cierre de la Academia en Atenas. De Jarnblique a Proclus. o se le ha visto tradicionalmente como el modelo de las creencias religiosas que invaden y corrompen la filosofia griega pagana y «responsable)). en tanto que es éste. al escrito que Porfirio dirigió al escriba egipcio Anebo. comentarios sobre Aristóteles (Categorías y Analíticos primeros. Exce1pta Phi/ologica 1 2 (1991 ). «Rasgos jambliqueos en la biografia de Pitágoraso>. Vida de Alipio. Sobre la migración del alma y Teología platónica.. También le atribuye Zeller un muy discutible comentario a los poemas órficos. 63 Cf. en el que expresaba una serie de dudas y cuestiones relativas al campo de la religión 62 Por tanto. pleno de supersticiones y sutilezas. B. Vida Pitagórica. pero en gran medida ha podido ser reconstruida 63 mer• ced a la respuesta de Jámblico. 1958. en criterios a priori. en H. 18-25. que introduce citas literales. como simple ejemplo de una época y unas tendencias. BLUMENTHAL. etc. Uno «pitagórico-hennético)). el que marca generalmente el plan de la obra y su discurrir en el caso del filósofo de Calcis. cit. 1991. Contra Numenio y Amelio. 283-295. Lettera ad Anebo. . J. H. sin connotaciones negativas. 61 Cf. y probablemente Sobre la Interpretación. de la incidencia de elementos irracionales en la filosofia neoplatónica de la antigüedad tardía. con su carta a Anebo. comentarios sobre Platón (Alcibíades !. donde encontramos la Colección de doctrinas pitagóricas y los comentarios platónicos y aristotélicos. bajo el pseudónimo de Abamón. 1981. Parménides). La carta de Porfirio a Anebo se ha perdido. y otros como un verdadero filósofo y exégeta valioso. Fedro. 6 °Cf. Esto es. The Divine Iamblichus. R. Nápoles. «La place de Jamblique dans la philosopohie antique tardive». Física). 280 d. 1993. Timeo. E. Dalsgaard Larsen 59 . págs. Porfirio. págs. Teología platónica. por 58 tanto. Esta clasificación es muy discutible y basada.). G. págs. fanático y crédulo. Habis 22 (1991 ). Sobre el alma. op. M. Sobre la apreciación oratoria. «lntroduction: Iamblichus in 1990>>. otro «porfiriano-platónico)) (280-305). 62 Cf. págs. 699-703. Sobre los dioses. sin originalidad alguna. Cartas. 1-34. Sobre las estatuas.. 14.

mientras que los restantes tienen una estructura y exposición más cornplejas 65 • Temáticamente la obra se desarrolla del siguiente modo 66 El libro I. 5). VIII. El dernon protector del hombre. págs. Los dioses y lo divino en general. etc. lO). VI. los héroes. 1112). pasibilidad e impasibilidad (cap. Teodoreto. el intelecto en los dioses y el alma (cap. 1-2). 19-20) y la alteridad corno principio del mal (cap. la rnántica a partir de la téchne humana: extispicina. ya se trate de apariciones (cap. las siguientes cuestiones: el conocimiento de los seres superiores (dioses. sus propiedades (cap. se ha respetado la división en diez libros o secciones temáticas de Gale en su editio princeps 64 : I. a las pasiones. las cualidades de los dioses. 12-14 y 21). op. 66 Cf. la luz (cap. 7). se analizan los siguientes puntos: la onirornántica (caps. oEs PLACES. cap. Cirilo y Agustín de Hipona. dérnones. 4). pág. II. Prescripciones religiosas y actos rituales. la esencia del bien en los diversos géneros superiores (cap. cit. diferencias entre dioses y dérnones y que la plegaria se justifica si se dirige a los intelectos puros (cap. sus manifestaciones. y. 6 y 9). 11 ). Hasta la fecha. los fantasmas (cap. 1). los arcontes del cosmos o de la materia. la astrología y la voluntad libre según la teología egipcia. lo divino escapa a los encantamientos. 149. El libro II establece entre los dioses una gradación. poder catárquico (cap. Tras establecer que la verdadera rnántica viene de los dioses (cap. op. Los dérnones. cit. 8).22 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS INTRODUCCIÓN 23 y a los testimonios de Eusebio. 18).. Tras los dioses propiamente dichos vienen los arcángeles y los ángeles. la rnántica oracular (caps. 6). DALSGAARD LARSEN. págs. 11 ). V. A. 3). los símbolos corno elemento de unión entre el teúrgo y Dios (cap. IV. almas puras. 2-3). y las almas. cit. 8-12. VII. 65 Cf. É. IX. 8). rechazo a que la asignación a cuerpos diversos sea un elemento distintivo de las especies superiores (cap. 3). el entusiasmo rnántico (caps. La teología egipcia simbólica. La causa primera. De estas diez secciones o libros. X. especialmente fotagogia y rnántica por caracteres (caps. La felicidad.. tras hacer una apelación a la sabiduría caldeo-egipcia (caps. 5). del alma y (Ueber die Geheimlehren von Jamblichos. 1922) reduce las diez secciones a nueve. TH. III. las apariciones vanas y engañosas. V. IX y X están plenamente delimitados temáticamente. B. De la influencia de los dioses. op. 13-14). Leipzig. la incorporeidad de los dioses no se opone a la divinidad de los cuerpos celestes y la visibilidad de éstos no los hace inferiores a los dérnones (caps. filosofía teorética y teúrgia. la rnántica privada. 15). los correspondientes a II.. la distribución cósmica de los seres superiores y que todo está lleno de dioses y la divinidad ilumina desde fuera (cap. 16-17. 4). Sacrificio y plegaria. omitornancia. cuya naturaleza y actividades ocupan los capítulos 1-2. Dérnones y héroes. luego los dérnones. 10). por último. trata. HoPFNER 64 de las esencias intermedias (cap. SooANO. astrología (caps. a la violencia (caps. en líneas generales. dones aportados por las apariciones (caps. VII. la verdadera teúrgia (cap. 7). héroes. El libro III es el de la rnántica. R. 475-481. 9). propiedades (cap. sirven de referencia para la descripción de las otras clases. 4-1 O). 15-16). rango de los seres contemplados (cap. III. . La rnántica. temáticamente.

18-19) o según que la participación sea hipercósmica o cósmica (cap. que es el fin del hombre. el fuego destruye la materia sacrificial (cap. 4-5). 6-8). el loto. segundo y tercer sistema metafisico egipcio (cap. entre ellos el material (caps. 9). 10-11 ). 12). . 3). el zodiaco (cap. 1-3). 3). 1-2). las dos clases de éxtasis (cap. 4-5). 30). 3-7). la acción de los poderes cósmicos sobre los universales y particulares (cap. necesidad cultual de honrar a todos los dioses (caps. 6-8). que las amenazas que acompañan a los sacrificios no son proferidas contra los dioses sino contra los démones (caps. 31). 5-7). El libro V es el de los sacrificios: los dioses no son parangonables a los hombres (caps. 10). origen y causa del mal (caps. como la unión con los dioses (cap. los seres superiores no tienen necesidad de sacrificios para su subsistencia (caps. la barca del sol (caps. la condición humana implica un doble culto. justificación de esta intervención (caps. la verdadera adivinación como proveniente de los dioses (cap. que el alma de los animales sagrados contribuye a la adivinación y la imperfección de esta adivinación (cap. 28-29) y algo no demónico (cap. 1-2). 2-3). concluyendo la obra con una plegaria final (cap. 1-2). los sacrificios no son inconciliables con la abstinencia de lo que ha tenido vida (cap. 20). El libro VIII expone a grandes rasgos la teología egipcia: la causa primera (cap. 4). especialmente por la mántica. 8). 8). justicia divina y justicia humana (caps. 27). 1). 24). tensión y deseo de la naturaleza (caps. astrología y fatalidad (caps. 26). causa del sacrificio perfecto: la simpatía teúrgica (cap. su eficacia (caps. los seres superiores como actores en la mántica con resultados acordes a quienes intervienen (cap. así como liberarse de las trabas de la fatalidad (caps. 4). 19-21) y respuesta a dificultades (caps. 1). la verdadera adivinación como no procedente de espíritus mendaces y sus felices efectos sobre el teúrgo (cap. sino como vanos simulacros (caps. 8-9) y finalizando con el rango conveniente que hay que asignar a los démones (cap. al que intenta conciliar con la fatalidad (caps. El libro X define la felicidad. 18). intelectual y mixta (caps. 5-7). 22-24). 21-23). 6). 4-5). Ahí reside el término de la ascensión hierática (cap. 9). 3). El libro IV plantea cuestiones diversas: ¿pueden los dioses recibir órdenes? (caps.24 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS INTRODUCCIÓN ' 25 la generosidad de los dioses se manifiesta en la mántica (cap. los dioses como no culpables (caps. 26). 25). 12) y conviene en particular a los dioses materiales (caps. primer sistema metafisico egipcio (cap. 3). 7). fisica. otra división de los sacrificios: según las tres vidas. los animales sagrados y el hombre sagrado (cap. 12-13). el rito digno de los dioses que presiden los sacrificios (cap. El libro IX aborda el tema del demon personal (caps. 10-11 ). la fabricación de imágenes como no creación demiúrgica ni divina. 17). El libro VII trata la mistagogia simbólica de los egipcios: el limo. por último. 2). 13-14). los nombres aparentemente desprovistos de sentido y la superioridad de los nombres bárbaros (caps. prosiguiendo con el contacto de los démones con los animales sagrados en la adivinación (cap. 4-5). caracterizándolo como único (caps. 25) y el papel de la plegaria (cap. 15-17). creencia egipcia sobre la causalidad sacrificial (cap. ¿es preciso suprimir las plegarias en las evocaciones? (cap. que desemboca en el Bien en sí (cap. El libro VI establece en primer lugar la cuestión de la pureza necesaria al sacrificante: ¿puede tocar el cuerpo de animales muertos? (caps. lo cual pennite la teúrgia (caps. y. la astrología hennética (caps. la auténtica adivinación divina y la conjetura de las ciencias náuticas y médicas (cap.

al referirse a Eudoxo de Cnido. como manante de Oriente. no reconocida en modo alguno suficientemente». nes PLACES. op. de la interpretación.. Aunque la comprensión del texto pueda parecer a veces dificil. 93. Género. Banquete 21 Oa3-4. págs. ·SooANO. págs. hay que tener . verdadero.. op. 69. 74 Aristóteles. · 71 Cf. cit. 73 Según lectura de VM' seguida por É. la sabiduría egipcia en primer lugar. op.de la posibilidad de abordar las cuestiones desde diferentes puntos de vista. En cuanto a la tradición egipcia dice Jámblico al comienzo de su obra 72 : «En absoluto sería decoroso que Pitágoras. no aciertes en la guía otorgada. Demómto. salvo excepciones. el género literario 67 es el de los zetJmata. DALSGAARD op. A. Eudoxo y muchos. 154. en tanto que la Carta a Anebo es el punto de partida de la obra de Jámblico. se quejaba de que esta vertiente es de «una gran significación. Platón. y tú. Plotino y Porfirio hasta llegar a Jámblico. de la argumentación hipotética. contemporáneo nuestro y con la misma intención que aquellos famosos hombres. 246a6. 1 l. 67 LARSEN. de la explicación etiológica. desde el punto de vista de los propios helenos. estilo y método Teniendo siempre ¡presente que la obra es una respuesta a la carta de Porfirio. en cuenta que Jámhlico de Calcis es más filósofo que escritor.. La filosofia griega. Filebo 55c7-8. 92. págs. B. É. con larga tradición en el ámbito filosófico desde época clásica y que prosigue con Plutarco. de los problemas y soluciones. 5. 69 Cf. comenzando por las citas literales. con :períodos sintácticos incompletos.R. DALSGAARD LARSEN. .. Wemer Jaeger en su clásiea obra sobre Aristóteles 74 .. 240.26 SOBRE LOS MIS1!ERIOS EGIPCIOS INTRODUCCION • 27 4. SoDANO (op. n. con más o menos bases reales. El caso de este último es lógico. 165-176.. Timeo 30a3. El filósofo de Calcis cita cuatro fragmentos de Heráclito 70 y . per los maestros actualmente vivos y llamados maestros públi• cos». con reflejo en sus biografias en el caso de personalidades individuales. abundan los sinónimos y los términos especializados y cargados de sentido. y elltiJ es. 72 Cf. al contrario que Porfirio. y ejemplos. pág. El estilo es en ocasiones algo oscuro. era vista. bases para la historia de su desarrollo intelectual. cit . de la comprensión a través de la arcM. otros entre los antiguos griegos hayan obtenido la enseñanza conveniente merced a las inscripciones sagradas 73 de su época. <<escribas sagradoS>>. hasta cierto punto. como hemos dicho. PARTHEY.a!gamas ex- presiones platónicas 71 . de diaíresis y synagóge. cit . cit . pero Plotino. pág. 1923). 157-165. 38-39. DES PLACES. repeticiones y braquilogías. de las aporías y de las soluciones. El método 68 utilizado para este tratado de contenido religioso es el filosófico de distinción de géneros. Jámblico es la fuente principal para la reconstrucción de la obra perdida del filósofo de Tiro. ll-14. corno reflejo del interés de la Academia por Oriente. b7-8. hasta el extremo de que. 70 B 68. págs. no es citado literalmente. aun siendo utilizado. Oriente. Paralelos y fuentes Abordaremos aquí 1a cuestión de los paralelos y fuentes de la obra 69 . Fedro 229e5. seRepública VI 509b9. 9) lee hierogrammaté6n. cit. . B. 68 Cf. de la distinción entre lo general y lo particular. 1983 (Berlín. como fuente y luz para las cuestiones filosófico-religiosas. Mé- xico-Madrid-Buenos Aires. Esta es la perspectiva concreta en que Jámblico quiere situar su obra.

que de las dos hipótesis hay 80 . Desnier. B. Y todos sabemos que también en el ámbito mítico y religioso la influencia oriental fue progresivamente en aumento confoune nos vamos adentrando en época helenística e imperial y resulta ocioso. Respecto a la tradición hermética. sin que se deba ir más allá 75 . En su círculo estaba su admirado Máximo 78 . Cartas 89 Bmez. Vida de filósofos y sofistas 7. También tenía a su lado al neoplatónico Prisco 79 y a su prefecto. Edesio. 3 ss. como hemos visto. G!ANGRANDE. PoRFIRIO. la introducción a nuestra traducción de Sobre los Dioses y el Mundo de SALUSTIO (PsEUDO-PLUTARCO. En Oriente la luz. Meisenheim am Glan. fisica y culturalmente hablando. en Jos que se apoya Jámblico a Jo largo de toda su obra.. y. de la mano de Platón. presentándose nuestro sacerdote como conocedor y acatador de Jos escritos heunéticos. con quien había entrado en contacto merced a otro neoplatónico que conoció en Pérgamo. en el Renacimiento italiano de los siglos xv y XVI 77 . pero adquiere. desde el punto de vista de la materia. Para toda esta cuestión. Jones-Martindale-Morris. Pero es llamativo que no aborde Jos grandes misterios egipcios a la manera de Plutarco.• págs. aun procediendo de zona oriental. pero desarrollan su actividad en Roma y son íntimamente griegos. pensamos que Jos puntos de contacto que se han establecido son de tipo general. Zeller. DES PLACES. Browning. 77 Cf. Nuestra obra es una buena muestra de la entrada de estos elementos situados más allá de la razón en la filosofia griega tardía. sus principales cabezas hasta llegar a Jámblico proceden de la zona de la luz. Sobre la Vida y Poesía de Homero. DALSGAARD LARSEN. Cf. Que nuestro escrito tiene relaciones con la tradición y religión egipcia es indudable y Jámblico. Platón. En el caso del neoplatonismo. cf. de ambiente de la época. Aristóteles. la ciudad de Alejandría. teología caldea y egipcia fundamentalmente.. Athanassiadi- Fowden. pero su helenismo. Vida de filósofos y sofistas 7 4. GIANGRANoe. una posición privilegiada en manos de Jámblico. co75 mo demostró Friedrich Cremer 76 • Los Oráculos Ca/deos hacen su entrada en la filosofia neoplatónica con Porfirio. el paralelo es evidente. platonismo medio y neoplatonismo. en Occidente las tinieblas. creemos. Seeck. págs. Salustio. 6. El Antro de las Ninfas de la Odi- . 79 EuNAPIO. en el sentido de un reforzamiento de esta tendencia de la filosofia griega. 3. se tiñe más de orientalismo. Jo expresa ya desde el principio. En cuanto a la tradición cristiana y judía. Siriano. EuN APIO. de las Galias u Oriente. Egipto (Plotino) y Fenicia (Porfirio). cit. Damascio y Simplicio y vuelve. no nos olvidemos de ello. 21-28. como foco sincrético entre Oriente y Occidente. 23.28 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS INTRODUCCIÓN 29 rían Pitágoras. Jámblico también nacerá en la misma zona. op. Proclo. Es una sabia combinación de platonismo. AMIANO MARCELINO XXV 3. É. 80 Prefecto de las Galias según Fabricio. y a quien convenció para que se trasladara a Constantinopla junto a él. se formará entre ella y Roma. por ejemplo. el autor del Die chaldiiischen Orakel und Jamblich de mysteriis. y el libro VII es buena muestra de ello. así como tampoco resultan ajenos Jos Oráculos Ca/deos. Juliano se hizo acompañar de neoplatónicos. Bowersock. Demetrio Falereo. junto con la teúrgia. 78 JuLIANO. 160-162. Salustio. indudable. Rinaldi. 23. Influencia de la obra La obra de Jámblico ha marcado particularmente a Juliano. Eudoxo de Cnido. 6 SS. ponen cierto freno a la orientalización. Heunias. 1969. Fontaine. Cumont. Mullach. Clearco. 76 Étienne. op. extendemos al respecto. En el poder. AMIANO MARCELINO XXV 3. Prefecto de Oriente según Rochefort. cit.

«11 codice Torinese e due nuovi manoscritti del 'De mysteriis' di Giamblico». 1857. En el campo de las traducciones aparecen lógicamente en primer lugar las versiones latinas. a quien situaba al nivel de Platón. «es un adepto al neoplatonismo en la forma que le dio Jámblico». 1-34. Byzantinoslavica 16 (1955). RAMos JuRADo. págs. aparte de las publicaciones de Angelo Raffaele Sodano 86 . Pero es sin duda en Proclo en quien. El mismo Juliano tenía en la máxima estima a Jámblico. 173-200. con huellas jambliqueas. a la que seguirían las ediciones de Gustavo Parthey en 1857 89 y ladeÉ. Transmisión del texto. Madrid. «Giamb1ico nel 'Commentario alla Metafisica' di Siriano». <<L'editio princeps del De Mysteriis di Giamblico». Contra Jos cínicos ignorantes 188b. obra en la que se nos muestra lo que un buen pagano debe creer y que se convirtió en el catecismo oficial de la religión renovada. CARDULLO. «Avant-propos a une édition critique des Mysteres de Jamblique>>. 133. 31-33. Á. como son las de Marsilio Ficino con el título De Mysteriis Aegyptio- Die Handschriften. el primero datable hacia 1460 y el segundo anterior a 1458. Sobre las Dioses y el Mundo. DES PLACES. siendo introducido en él por su maestro Siriano. Giornale Italiano di Filo logia 1O ( 1957). 90 Jamblique Les mysteres d'Égypte.30 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS ' INTRODUCCION 31 catecismo neoplatónico. XCVII. 198-200. 89 Iamblichus De Mysteriis liber.. 44-55. Berlín. 1926 (Hildesheim. R. dotando a nuestra versión de las notas correspondientes en los pasajes problemáticos. La editio princeps corresponde a Thomas Gale en 1678 88 . aunque confrontándolo esencialmente con las lecturas críticas de A. 86 . Darnascio y Simplicio. É. The Divine lamb/ichus. Posterionnente el filósofo de Calcis se mantendrá latente • siendo redescubierto en el Renacimiento italiano de los siglos xv y XVI. 82 Sa/Justius. Cartas 12. Philosopher and Man of Gods. en cuyo Comentario a la Metafisica se ha estudiado el peso del filósofo de Calcis 84 • El escolio preliminar que encabeza Sobre los misterios egipcios es precisamente de Proclo. Ausgaben und Übersetzungen von lamblichos De mysteriis. pág. desPlaces en 1966 90. págs. 1966. págs. 1966). Sicheri 8S. 84 L. siendo esta última el texto base que seguimos. 255-266). op. cit.. ediciones y traducciones. Nuestra traducción Existe una monografia específica dedicada a la transmisión del texto. entre los neoplatónicos. 1957. págs. 1678. 20-42. 85 sea. escrito entre el 22 de marzo y el 16 junio del 362 a impulsos de Juliano como apoyo a su política. Paris. op. Giornale Italiano di Filologia 5 (1952). Discurso sobre Helios rey 146a. Concerning the Gods and the Universe. a la que remitimos para mayor detalle. 1989. la de M. 83 E. Oxford. Sodano. Tradicionalmente sólo se han utilizado como ejes dos manuscritos 87 : V (Vallicellanus F 20) y M (Marcianus graecus 244). tras un minucioso análisis. 88 Iamblichi Chalcidensis ex Coele-Syria de mysteriis liber. Gredos. Los demás neoplatónicos de fines del mundo antiguo tendrán también la huella de Jámblico: Hennias. Platón y el filósofo de Calcis 81 • 82 En cuanto a Salustio. y se declaraba en parentesco espiritual con Pitágoras. más impronta dejó Jámblico 83 . Rendiconti de/J'Accademia di Archeologia. cit. Lellere e Be/le Arti di Napoli 30 (1956). 81 «La tradizione manoscritta del trattato •oe mysteriis' di Giamblico». C. G. Cambridge University Press. SALUSTIO. 7.. Sobre los Dioses y el Mundo. Berlín. 1-18. 87 Cf. a partir de la traducción de la obra por Marsilio Ficino. como reconoce Arthur Darby Nock . B.

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sentencioso. Es más. . Es preciso saber que el filósofo Proclo. la inspiración de los pensamientos atestiguan el buen juicio e infonnación de Proclo. dice que el que responde por escrito a la carta previa de Porfirio es el divino Jámblico y que por adecuación y conveniencia con el tema asume la personalidad de un egipcio. en su comentario a las Enéadas del gran Plotino. (SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS) Escolio preliminar. Respuesta del maestro Abamón a la carta de Porfirio a Anebo y soluciones a las dificultades que ella plantea. Abamón.RESPUESTA DEL MAESTRO ABAMÓN A LA CARTA DE PORFIRIO A ANEBO Y SOLUCIONES A LAS DIFICULTADES QUE ELLA PLANTEA. ceñido al tema. el estilo de frases cortas. la precisión.

y yo con razón.LIBRO I La divinidad que preside la elocuencia. 399-400) en lugar de ha propone agn6s. Y si también nosotros obtenemos de este dios la parte que nos corresponde en la medida de nuestras posibilidades. tú haces bien en exponer a los sacerdotes. SoDANO (Giamblico. siguiendo a V (Vallicellanus F 20). 1984. como «ignorante)). É. R. En absoluto sería decoroso que Pitágoras. Milán. . referente a Porfirio. «desconocedom. Eudoxo y muchos otros entre los Texto problemático. Abammone Lettera a Porfirio. edita sY te ka/ós poiefs hd eis gnósin tofs hiereúsin. hace tiempo es considerada acertadamente común a todos los sacerdotes y este único protector de la verdadera ciencia de los dioses es el mismo en todo el mundo. poniendo bajo la autoría de He1mes todas sus propias obras. Platón. a quien precisamente incluso nuestros antepasados dedicaban los descubrimientos de su sabiduría. como gustan. de mediados del xv. desPlaces. 1 misteri egiziani. peri theologías proteínon er6temata. mientras que A. págs. te voy a responder la verdad misma sobre lo que preguntas. considerando que la carta enviada a mi discípulo Anebo está escrita a mí personalmente. Hennes. h6s philoüsi. «che non conosci la scienza dell'esse1 1 re divino)). Demócrito. cuestiones teológicas pertenecientes al ámbito de sus conocimientos 1.

y observa si lo que se dice es verdadero o falso. incluso. mientras que algunas incluso. 2 Unas. mientras que otras surgen de las concepciones comunes entre los hombres. mediante explicaciones afables y annoniosas. 20-22 DrEHL. si quieres. cada una por separado. • algunas. existe y es pensada así. y si te parece oportuno. PROCLO. así como las cuestiones extrañas o contradictorias que evidencian un carácter pendenciero. por tanto. mientras que Sicherl y Sodano prefieren epistemón. 4 En esta obra sinónimo de <deúrgia». . te transmitiremos en verdad nuestra opinión y te develaremos nuestras doctrinas con claridad. revisten fonnas variopintas y están conectadas entre sí de múltiples formas. mientras que Sodano (op. unas deduciéndolas mediante el entendimiento a partir de los innumerables escritos antiguos. cit . y cuanto proceda según las nociones comunes. proceden de sectores muy diversos y de ciencias diferentes. Además. otras plantean la causa por la que cada cosa . en un número limitado de libros. lo que esté pleno de especulación 5 6 Cf. otras arrastran el entendimiento en · dos sentidos en tanto están propuestas contradictoriamente. y tú. por tanto. y expongamos de acuerdo con qué tipo de ciencias se hace la investigación. Según lectura de VM. también ésta te la interpretaremos de acuerdo con las antiguas estelas de Hennes 5. pues. O todavía mejor. en efecto. de abí que.. Yo. sólo será posible con palabras. contemporáneo nuestro y con la misma intención que aquellos famosos hombres. de acuerdo con las ancestrales doctrinas 2 de los asirios. do así. 1 antiguos griegos hayan obtenido la enseñanza conveniente merced a las inscripciones sagradas 2 de su época. manteniendo despierta con todo afán tu inteligencia. Nosotros. des Places y Parthey. sea de rango inferior o superior. otras plantean objeciones a partir de lo que enseñan los profetas egipcios. n. .• . Ellas. Y lo que precise pruebas de obras divinas 6 para su intelección exacta. otras a partir de los escritos en que más tarde. «escribas sagrados». 3 TheologiOn: lectura de V. considera que soy yo quien dialoga contigo en este escrito o algún otro profeta egipcio. en mi opinión. Examinemos con detalle de qué teologías 3 divinas proceden las dificultades. nos exigen la mistagogia 4 completa. Ello carece de importancia. 240.. seguida por É. reunieron los antiguos todo el saber teológico. y tú. por todas estas razones. pasa por alto al que te habla. pág. plantean las cuestiones correspondientes. 1 Unas cuestiones añoran una distinción de lo que está ' mal confundido. algunas. 9) prefiere la conjetura hierogrammaté6n. De entrada distingamos los géneros de los problemas que están planteados. Sien. o bien demostraremos su absurdidad. ya antes. intentaremos discutirlo de fonna plenamente comprensible y clara. desPlaces y Parthey. piensa que te contesta por escrito el mismo a quien precisamente le dirigiste la carta. seguida por É. nos inducen a detenernos en lo que los sabios caldeas nos han legado. Y si propones alguna cuestión filosófica. cuántos son y cuáles. utilizaron para crear su filosofía.42 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I • 43 ' ' l. me voy a ocupar de la presente cuestión. pertenecientes al ámbito de la especulación filosófica. que Platón. estén precisadas de una discusión que las enfoque convenientemente. Comentario al Timeo 1 102. ((Ciencias». entrañan una discusión indecorosa. Teúrgia . y Pitágoras. no aciertes en la guía otorgada por los maestros actualmente vivos y llamados maestros públicos. tras leerlas en su totalidad. surgidas de otras opiniones sin valor.

en cambio. como distinto. Afirmas. me refiero a los démones.. Pues con nuestra misma esencia coexiste el conocimiento innato de los dioses. en primer lugar «que admites que existen los dioses» 9 . SODANO. y rechazar la inclinación a los opuestos surgida de la oposición compensadora de los razonamientos. ' 1 ' . a lo teúrgico teúrgicamente. 403-404. lo llevaremos a la luz siguiéndolo según los primeros principios. ' ' ¡. a lo teológico responderemos teológicamente. 1 !1 ' ' "' ' intelectual *** 7 purificarlo. eliminar la indefinición. ni siquiera es conocimiento el contacto con la divinidad. pues. no es correcta. y es indigno examinarlo como si fuera l atribución nuestra aceptarlo o rechazarlo. cit. alcanzar por el intelecto la esencia de los seres. y los semejantes a ti. 8 Cf. la esencia superior a todos estos modos de conocimiento. Cf. pero es posible decir signos importantes a partir de los cuales puedes tú. en el 7 uniforme que nos liga a los dioses. según la forma apropiada. inseparable». de ello no omitiremos nada hasta su demostración completa.. PROCLO. 'J ••.su. pues. A todo ofreceremos de fonna conveniente la respuesta apropiada. por el conocimiento. e inestabilidad de la parte humana.objeto por una cierta alteridaif y anteríor al que conoce. que transigir con que nosotros podamos admitir o no admitir este contacto.. según los mismos principios. en efecto. Comentario al Parménides IV 219. Pero abordemos ya tus cuestiones. al igual que ellos poseen el ser siempre de un modo idéntico. que M. a otro natural es *** 10 la unión . L La misma argumentación te hago «respecto a los géneros superiores que forman el cortejo de los dioses. sino que se unirá a ellos con las intelecciones puras e irreprochables que ha recibido de los dioses eternamente. 10 Laguna en los manuscritos: 1O letras en M y 9 en V. Tú.' '' !1 11 ' : . págs. ni considerarlo ambiguo (pues está siempre en acto a ¡ la manera del Uno). y cuanto se refiere a la moral y a los fines supremos lo discutiremos debidamente de acuerdo con el tipo ético. . op. De una única forma es preciso : aprehenderlos. Laguna en el texto. Convenga. pues algo semejante es ajeno a los principios de la razón y de la vida. No hay. 1 ' ' 44 1 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO! 45 1 ' ' ' . opinión o silogismo. así expresada. Ficino conjeturaba como (kai adiákri)tos. cuanto concierne a las causas primeras. . . y lo demás del mismo modo. R.\ sotros inmersos en la presencia divina y alcanzamos nuestra \ plenitud por ella y tenemos conocimiento de lo que somos J en el conocimiento de los dioses. cuanto se dé la circunstancia de que es cognoscible mediante razonamientos. así también el alma humana debe unirse a ellos. " J 1 ' ' 1 ' l. que tienen su origen en el tiempo. pareces creer que «idéntico es el conocimiensentido de «indistinguible. sin perseguir en modo alguno por conjetura. pues el conocimiento está separado de .. lo dispondremos en orden. A. y es anterior al razonamiento y demostración. 11 Carta a Anebo 1 1b SoDA NO. a los inmortales compañeros de los dioses la intelección innata de ellos. y viene a parar más bien en los · géneros secundarios y cuanto conviene a la potencialidad y '.. héroes y almas puras» 11 • En efecto. superior a toda crítica y opción. está unido desde el principio a su causa propia y coexiste con la tendencia esencial de nuestra alma hacia el bien. también respecto a ellos es siempre preciso concebir una única formulación definida de su esencia.. Y si hay que decir la verdad. 9 A partir de este momento aparecerán entrecomilladas las citas de la Carta a Anebo de PoRFIRIO (I 1b SooANO).. en el que se lee un final en -tos. mientras que lo filosófico lo examinaremos contigo de forma filosófica 8 . pero esta aseveración. pues estamos no. hipótesis seguida por Gale y Parthey. de ello.. a la oposición del devenir.

en los compuestos y en los seres que están con otros o en otros o contenidos por otros algunos elementos son concebidos como principales y otros como secundarios. absolutas e inmutables. HoPFNER. si concibes tú las particularidades como diferencias específicas que distinguen por oposición dentro del mismo género. cuáles son las propiedades de los seres superiores. tu concepto de las propiedades tiene su razón de ser: ellas serán. Respecto al primer principio en nosotros. luego según la potencia. en en su edición con traducción (pág.46 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 1 47 1' 1 ' 1 1 • • '' 4 ' 1 11 ¡. y no consiste en una aceptación en este momento o en el devenir. 43). se podria sostener la distinción de sus propiedades según los movimientos activos o pasivos? Además es ajeno a ellos aquel añadido de «o de sus accidentes». resultando. tales cosas te digo. en efecto. como se acostumbra también en los procedimientos dialécticos» 12 . .16. por ejemplo. 13 Carta a Anebo 1 le SoDA NO. «cuáles son en cada uno de los géneros superiores. mientras que los elementos primeros y más importantes de su distinción los has dejado sin examinar en profundidad . J. jamás aceptamos tales cosas para seres que no tienen comunidad de esencia que los unifique ni subdivisión por oposición del mismo rango. cada una distintas y simples. no admitimos en este ámbito los movimientos provenientes del agente y del paciente. respecto a los géneros superiores del alma. sino que coexistía eternamente en el alma de fonna única. Pero no hay semejanza alguna. .. En absoluto. en cambio tú ahora. que estás buscando la diferencia en ellos en los últimos grados. y que «por antítesis se procura el miembro opuesto. ni síntesis de un elemento común indete1minado y de un elemento particular detenninante 14 • Ahora bien. te estás refiriendo sólo a las propiedades de los actos. efectivamente. como en el género animalia especie racional e irracional. En cuanto a las particularidades que inquieres. cualesquiera que sean». una asociación de ellos y 15 16 Carta a Anebo 1 le Carta a Anebo 1 le SooANO. pues. 1922). DESPLACES. Pero tu pregunta está fommlada de forma incompleta: era preciso. efecto. 12 É. si. Über die Geheimlehren von lamblichus (Leipzig. Se añade en el mismo lugar también «lo de los movimientos activos y pasivos» 15 . preguntar en primer lugar según la esencia. en consecuencia. Sm>ANO. por tratarse de seres primeros y segundos 'que se diferencian completamente por esencia y género. Se forma. pues el conocimiento de ellos es diferente y aparte de toda oposición. son consideradas sin relación con lo opuesto. 585586. En ninguno de ellos. estas propiedades de los seres eternos completamente trascendentes. En efecto. esencial y propio. reseña a Tu. 14 Cf. unos como entes y otros como accidentes de la esencia. entiendes por la propiedad un estado simple definido en sí mismo. sin relación con otro. que en modo alguno se adecua a una distinción de los géneros superiores. y sus actividades. por tanto. se da la oposición de acción y pasión. sino que suponemos que es un movimiento simple. J ÜTHNER. al margen del actuar sobre sí y sufrir por sí. al preguntar «qué propiedades». en cuanto al alma aceptamos el movimiento autónomo proveniente del motor y del movido. considera el texto entrecomillado como procedente de la obra de Porfirio. por las que se distinguen unos de otros» 13 . por supuesto.'¡ 1 1' ' to de las cosas divinas y de las demás. en Deutsche Literaturzeitung 45 (1924). a continuación de la misma manera también según el acto. del que deben partir los que digan y oigan cualquier cosa respecto a los seres superiores a nosotros. ¿O quizás.

PLATÓN. se podría determinar su propiedad. luego a los de los démones y héroes. ello mismo eliminaría sus propiedades. estando previamente separadas.1 48 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 1 49 !' ' ! • 1 '• • . nunca se aparta de sí ni es 1 . esta participación es dudosa y como externa. pero si las esencias engendran las actividades. pues si las actividades o los movimientos fueran constitutivos de las esencias. en su ser propio. sucede todo lo contrario.. si fuera posible. Existe el) s bien que trasciende a la esencia y el bien que existe según ! la esencia 18 . conserva su propia distribución.J arrebatada por algún otro. A. inmutable e indefectible. 246-248. Cf. que. la 1 más venerable e incorpórea por sí. dése por demostrado por nosotros con estos argumentos. el modo de aprehender la propiedad actualmente planteada. En una palabra. 18 Cf. 49-50. el planteamiento exacto de la presente cuestión y su delimitación. ¿acaso postulas la distinción de los géneros superiores según las propiedades. por tanto. mientras que los manuscritos dan symphjrei y symphérei. una definición esencial única. sino que hay una retención y posesión. Ahora bien. Pasemos ahora a la respuesta a tus preguntas. que es anterior incluso a la esencia 19 . FESTUGIERE. no es posible resolver la cuestión. estás incurriendo en una confusión total del orden de la ciencia teológica. en los movimientos naturales y en los accidentes». En las almas tanto en las que rigen los cuerpos celestes"1 y que presiden su gobierno como en aquellas que antes de la generación están asignadas. serían también ellos determinantes de su diferencia. contemplamos su participación en la belleza y en la virtud. sino que los géneros superiores están separados de los inferiores. pues. uno solo el de los démones. cit. Pero en el caso de los géneros superiores todo es concebido en su existencia y es su totalidad la que existe principalmente. 406. son ellas las que. su orden y no se aleja de esta característica. pues tu pregunta inquiere «cómo las esencias se reconocen en las actividades. des Places. en el alma ella está enraizada. A. eternas. pág. R. piensa en dos géneros intermedios entre estos dos extremos. J. Siendo tales el comienzo y el fin en los géneros divinos. por ejemplo a los numerosos géneros entre los dioses. 17 la identidad analógica a los géneros referidos. en todos los géneros relativos a ellos. R. y finalmente a los de las almas. seguida por É. '' 1 ' ' ' 1 1 : ii ' ' entre sí se puede dar incompatibilidad y distancia. y no hay. la esencia del bien no se da. Me refiero a aquella esencia. SooANO. 19 Cf. . op. Cuál era. Contrario es. Así. págs. op. SooANO. Pero si supones Symphjreis conjetura de Sicherl. a las actividades y a los accidentes. La révélation d'Hermes Trismégiste.. De fonna que en ellos no hay accidentes y su naturaleza particular no se caracteriza en absoluto por ellos. en efecto. muy superior a la que concebimos en el caso de los hombres. otro tanto el de los héroes y de las almas por sí mismas incorpóreas o bien supones que cada uno es una pluralidad? Pues si crees que cada uno es uno. no es posible descubrir sus términos comunes. propiedad eminente de los dioses. en los compuestos. ni tampoco la causa del bien. República 509b6-IO. la más antigua. ' ' ' '' ' ' 1 • • ' ' . procuran la distinción a los movimientos. Cf. ellos están separados y con substancia por sí y no por otros o en otros. cit. A. cada uno se diferencia en más clases. pero si. en la idea de que uno solo es el género de los dioses.. 1953. común a ellos. cómo era imposible y cómo posible plantearla. sino que es la misma en todo de la misma manera. como es posible asumir. París. págs. Ill. Y particularmente además al final de tu pregunta con17 fundes la distinción natural. pues.

! : ' '' ' ' ' 1 . págs. la extensión de estas propiedades a todas sus potencias. y el otro. en la potencia y en el acto como concepto común. única. la inmovilidad concebida en tanto causa de todo movimiento. mientras que la de los héroes. el recibir de todos una mezcla y el ofrecer a todos una mixtura de sí misma. obtendrás finalmente la respuesta al objeto de tu pregunta: las propiedades de los dioses. la causalidad de las esencias indivisibles. tomándola aisladamente. hace brillar como expresable lo inexpresable de los dioses y en las fór:·· mas la ausencia de fonnas. belleza. comprende todos los otros seres inferiores bajo la forma del que le supera. mantienen ligada la continuidad. la no mezcla y separación en la esencia. a~sl! -digo .que pone más de relieve la división. totalmente superior en poder. Sevilla. como innato. de los dioses. poseen una mezcla perfecta y una unión proporcionada a todos. desde lo superior hasta lo ínfimo. Á. recibe la participación en lo bello de fonna connatural. lo que en los dioses está por encima de todo discurso lo traduce en discursos claros.almas.Q. sin tener nada en común con ellos. sino compañía servicial de la buena voluntad de los dioses. hacen indivisible la comunidad de los seres universales. en toda su extensión y fmma. bargo estrechamente ligado a ellas a causa de la afinidad de una vida de la misma especie. RAMos JuRAlJO.: Proclo. y_slñ:em- 2 ° Cf. gran-= aezay~efi todos los bienes _relativos. sin embargo. introducen orden y medida en el don participativo que desciende de los géneros superiores y en la recepción que se produce en los me. 50 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 1 51 . 1981. pues. todo ello.' ' ! !. la estabilidad pennanente en sí misma. si nos atenemos a la verdad. la participación en un movimiento primordial y vivificante.1 ¡1 1 • '! '' ' 1 ! más elevado que el orden de las almas. hacen indisoluble su unión. Lo platónico en el siglo V p. No creas. la superioridad sobre todos los seres. llevan a término igualmente la procesión de los géneros mejores a los inferiores y el ascenso de los últimos a los primeros.clivi. pues. esta división propia de las potencias o de las actividades o de la esencia. En cambio. la división en la multiplicidad._ dependiente del género de los dioses. E. virtud. . Establezco. uno e!_~signado a los héroes. se confmma a ella. la multiplicidad. de la limitación. de los héroes y de las almas. muy inferior y que le sirve de cortejo. -. esencias y actividades. pues rio tiene activídadprimaria. por cubrir la distancia.a las . extendiéndola a todas ellas en común. 39-85. ._ . se lo atribuiremos a las almas. nos perfectos y hacen todo armónico con todo.1 ' '. sino.: sible de los extremos. el de los démones20. Desde otro punto de partida argumental la unidad absoluta. preciso es también exponerlo discursivamente. pues. en tanto reci1 ben de arriba.-·-•• ~-··""''""' ' -" 6 -·- "' ·--·-~·--·--- vez. la comunidad con todo lo que existe y deviene.---. a una de ellas. lleva a cabo las obras demiúrgicas que la imitan. la recepción a partir de otros. ¿Qué diremos. la posibilidad de darse a otros. ·---. que la clase demónica se multiplica en la -unidad y se mezcla sin mezCla. y la proporciona y transmite generosamente a los géneros que vienen después de éL Estos géneros intennedios constituyen. de los géneros intennedios? Creo que resulta clarisimo para todos por lo dicho anterionnente: ¡._omplementan en este punto también la continuw. de los démones. C. y no la atribuyas. el mo.a.i!!. la capacidad en el reparto de las cosas particulares como para complementarlas también.. --·«"''"''' '""•-'''--'·---·-.. las causas de todos estos seres. en sí. y que muestra en acto su bondad invisible. todas estas cualidades es digno atribuirlas a los dioses. la ligazón común de los dioses y de las almas.

preexiste a todo. Por estas mismas razones con los seres superiores coexiste el orden mismo.. Los héroes. sin duda.. El uno puede todo al mismo tiempo. - - t --t \-t.:1 . la mezcla y lo afin a ello. . la belleza misma. en tanto son cognoscibles a partir de aquéllas. carerrc.··\·e . Puesto que cada uno de estos dos géneros está en continuidad con cada uno de los extremos. y ella perfectamente realizada de la misma fonna en la existencia. -' De ""l.r e: •• ·' • .. A partir de estos géneros intennedios. mientras que el otro no puede ni todo ni. la medida del universo o su causa. mientras que el alma participa de un intelecto individual. tras que lo que en primer lugar lleva a cabo el contacto 22 con los últimos escalones participa de alguna fmma también de los superiores. ~ e\ Ci 1 ·. 23 1 ~::. de la voluntad de los dioses. . la pureza. el descenso. jefe y rey de los seres. o si se prefiere suponerlo así. 7 El género de los dioses es el más elevado. PLATÓN. creemos suficiente mostrar sólo las propiedades extremas. sin forma en el sentido de que no está definido por ninguna. la relación. mientras que dt: _a¡:riba recibe los dones mejores. a uno pertenece el ser más elevado. comprende los fines supremos de todas las actividades y de todas las esencias. genera y gobierna todo. en un solo y rápido momento. soberano y causa. mientras que el otro está dominado por la inclinación. En los dioses se halla plenamente. el otro cambia de uno a otro y de lo imperfecto a lo perfecto.r.iV(.. de una vez ni inmediatamente ni indivisiblemente.. las omitiremos. multifmme. mien.. suficiente. en el instanJe. superior. • Cf. en la potencia y en el acto. mientras que el alma es definida por el límite divino y participa de él parcialmente. Además. Fedro 246b7-8. se puede también comprender la conexión de los primeros y de los últimos géneros. siiuadospor encima y como-----·· ocul-----· tos en el interior. el otro. ~lintelecto. ' vimiento. como es natural... me réfiero á la unidad. y el arte demiúrgico del universo están siempre del mismo modo ¡>réselltes en los dioses. unifornlei:llel1te. uno con el primero y el otro con el último. p_ues. Uno. lo que tiene su comienzo en lo mejor 21 hace procesión hacia lo inferior. incomprehensible. deficiente y menos perfecto. mientras que la --- ' ! 21 • ' 22 Los démones. y por lo demás modelado por las medidas -de todas clases provenientes de ellos. A unos se les atribuirá en • buena lógica ser suficiente para todos los seres en virtud de la potencia y soberanía de su causalidad. en cuanto a los demás. .. por concisión y porque por lo demás la comprensión de los géneros intermedios es clara. la estabilidad pennanente. está poseído por el deseo de lo peor y por la familiaridad con los seres secundarios. dependiente de la causa. 1. coexiste eternamente con ellos. según una única actividad que pennanece firme en sí misma de una forma pura. perfecto.ias... con sus ojos en el gobierno del universo. definiéndolas así de la manera más breve posible . el otro tiene la tendencia natural a inclinarse y volverse hacia lo generado y goberna'' --~--- • do. Uno.r~.r-:_·. la causa misma coexiste con ellos. inmóvil. Puesto que por estas dos vías hemos completado perfectamente la división de los cuatro géneros. de ' acuerdo con las afinidades continuas. de un modo perfecto. la identidad indivisible y la superioridad sobre los otros. y ella misma se cuida de los seres inanimados tomando unas veces una fauna y otras otra 23 . . concurrente a su esencia. sin -. mientras que el del alma es último.52 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 53 ' ' !' • ' '• ' ' 1 • ' 1 1.. mientras que las intennedias. UI10. superior a toda medida. mientras que al alma le corresponde participar siempre del orden intelectual y de la belleza divina.

constituye una terrible absurdidad. Helénicas 1 7. que tienen semejanza con cada uno de ellos. como Jos secundarios hacen conversión hacia los primarios y Jos superiores. las propiedades intennedias de Jos démones y de los héroes. modo. Continuamente. a los cuerpos todo el bien cuanto ellos pueden recibir. 1 '! ¡¡ ! ' . no es una suposición digna de Jos géneros divinos. en los incorpóreos los cuerpos. llegadas a su intelecto.. resulta evidente que se atribuirá la autoridad soberana a Jos seres superiores. sin que se asimile a la naturaleza del receptáculo . mientras que ellos no aceptan nada de Jos cuerpos. • i. en los poderes creadores las cosas creadas.. Cf. de forma que no podrían recibir de ellos ciertas propiedades.'. y. por ejem. me refiero al alma individual. son perfectamente abrazadas por él y en él primariamente engendradas. tal es también el cuerpo orgánico ligado a ella y la naturaleza semejante que le acompaña. Así han de concebirse. por tanto. como paradigmas. JENOFONTE. es abarcado por los géneros superiores. que son vecinos de cada uno de los extremos. en los superiores son producidos los inferiores. en cuanto a los seres particulares. procedente de los cuerpos. que mantienen una distancia intermedia entre ambos. es causa de la distancia actual. plo. una vez insertas en las revoluciones celestiales del alma etérea. y el intelecto. guían a los inferiores. la cual recibe la vida más perfecta del alma. no dificilmente se pueden imaginar también. tanto el particular como el universal. que son todos por sí mismos absolutos y libres. las revoluciones de los seres celestes. sino que Jos gobiernan externamente. en efecto. Siendo tales las diferentes propiedades en los extremos. lo que estábamos diciendo. y por ellos que Jos contienen circularmente son dirigidos. podría darse en ellos? Además. preciso es reconocer Jo siguiente. sus Jotes y suertes de gobernantes y gobernados. ellas son esclavas de los cuerpos y están a su servicio para la generación.54 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBROI 55 " . de las almas a los terrestres. ante todo no dejan nunca de existir en ellas. Aún más. de los superiores • . contienen el principio. si son ellos los que proporcionan su sede a las causas superiores y ponen en ellas las propiedades esenciales. y hacer a los cuerpos dueños de especificar sus causas primeras. fueran corpóreos como cualidades de Jos cuerpos o como especies inmersas en la materia o de algún otro 24 25 Carta a Anebo I 2a SoDANO. en tanto universales. Pero si se cotejaran las prerrogativas. ¿qué distinción lógica. que trenzan a partir de ellos una unión compuesta annónica y son trenzados por ella en las proporciones convenientes. las propiedades de los primeros géneros divinos. quizás ellos también podrían sufrir los diferentes cambios de Jos cuerpos. Ciertamente. mente investigada» 24 Esta asignación. por ello escogen tal prerrogativa y la especifican en su esencia. de los démones a aéreos. este razonamiento hace a Jos cuerpos más importantes que los géneros divinos. entonces. al ser tales los seres que están al frente. pues. 15. Apología 32b-c. a partir de sí mismos. por Jo que no sufren cambios con Jos cuerpos. pero si preexisten por sí mismos separados de Jos cuerpos y sin mezcla. pues.' 1 ' otra posee sus límites fijos hasta donde puede extender su poder. en efecto. Si. ellos dan. • . . de los dioses a cuerpos etéreos. PLATÓN. En cuanto a Jos seres superiores y los que. Cual era la vida que el alma ha elegido antes de incluso en-l carnarse en un cuerpo humano y cual era la especie elegida ' previamente. pues. como la de Sócrates a su tribu cuando ejercía la pritanía 25 . Además tampoco los géneros de los seres superiores están en los cuerpos. y las almas de los mundos. Sin embargo no admitimos la distinción propuesta por ti s1 1según la cual «su asignación a diferentes cuerpos.

suponiendo hipótesis falsas. y si lo divino. pues ni los dioses son retenidos en partes determinadas del mundo. introducido en el neoplatonismo por Jámblico y del que Proclo hace uso abundante. Pero lo que es realmente y por sí es incorpóreo está en todas las partes que quiere. ni la tierra está privada de ellos. a través de estos argumentos lo hemos establecido. Mejor. que tienen su existencia en la totalidad 26 de los dioses. lo mismo que no están contenidos por nada. creo. nosotros también. que la vía de persecución de las propiedades es contraria a la razón y que el hacer habitar separadamente en determinado lugar a los dioses no recoge toda su esencia ni poder. Pero nada de ello es sensato. por mi parte. la ( e' 1 confluencia de las propiedades de los inferiores en los supe. No otra cosa quiere decir sino que las cosas divinas están lejos de las de la tierra. de fmma que de ellos procede para los inferiores tanto el orden y la medida como lo que una cosa es en su individualidad. toda esta división es falsa. en consecuencia. en verdad. nores. y en los seres mejores primariamente son producidos los posteriores. 26 PJeroma. esto es. Por el contrarío. por esta razón. y no argumentar ad hominem. fuera de lugar. que los encerraría y circunscribiría en determinadas partes. reconducimos este debate. en absoluto hemos aprendido de los dioses nada según este razonamiento. mientras que las cosas de la tierra. Pues ello no significa abundancia de pruebas. puesto que en absoluto.. que no se mezclan con los hombres y que este mundo está privado de ellas.56 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBROI 57 1 '1 '1 ' 1 i '' sobrevienen a los inferiores la esencia y la especie. cuando ella no tiene nada en común con los cuerpos que participan de ella? ¿Cómo la que no está localmente presente en los cuerpos va a ser distinguida por los lugares corpóreos? ¿Y cómo la que no está delimitada por límites particulares de lo que le está subordinado va a estar contenida particulannente por las partes del mundo? ¿Cuál es el obstáculo para que los dioses anden por todas partes y retengan su poder como para llegar hasta la bóveda celeste? Sería ello efecto de una causa más fuerte. era omitir el examen de tus objeciones a este reparto de los seres superíores. ni con razón tú nos interrogas en la idea de que sabemos algo más. al punto poseen en sí los dioses preexistentes a su propia esencia. Nosotros. a una discusión bien argumentada y teológica. ~· .. Hubiese sido preciso.. si ninguna actividad creadora divina y participación de las ideas divinas se extienden por el mundo entero. ' 1 1 1 1 . resulta inferior a la grandeza corpórea. al expulSM f~era de la tierra la presencia de los seres superiores. Así queda demostrado a partir de estos argumentos que es falsa tal distinción según los cuerpos. no veo además de qué modo las cosas de aquí son creadas y especificadas.t_. sin embargo no se da el proceso inverso. l Esta opinión aniquila por completo el cultosagrado y la comunidad teúrgica de los dioses con los hombres. contradice las verdaderas nociones. si en nada nos distinguimos de los demás hombres. Y o. Pero puesto que es preciso poner la mira más bien en el razonamiento y la divina ciencia. los seres superiores en el mundo. término técnico gnóstico. ¿Cómo la substancia por sí incorpórea va a ser dividida por tales cuerpos. intenta eliminarlas como no verdaderas. sino que en vano uno se quiebra la cabeza si. que sobrepasa todo. no juzgar la mentira digna de discusión. 1 . literalmente. Que. por tanto. cuando llegan a ser aptas para la participación divina. los sacerdotes. contienen todo en sí mismos. sobre todo no hacer suposiciones de este tipo. es sobrepasado por la perfección del universo y circunscrito por él como en una determinada parte. y si tal fuera tu opinión.

11 A 3 11 A 23 ' Carta a Anebo l 2b SonANO. lleva a cabo una única ' continuidad y armonía de todo con todo. define con medidas iguales incluso los más distantes. con su imitación el cielo y el mundo en su conjunto realiza su revolución circular. pues. si los dioses habitan sólo en el cielo. hace que estén juntos los extremos con los principios. así también el poder de los dioses ha abrazado desde fuera lo que participa de él. Y como la luz está presente en el aire sin mezclarse con él (resulta evidente a partir del hecho de que ninguna luz queda en el aire apenas la fuente luminosa se retira de una vez ' aunque pennanece en él el calor tras el alejamiento de la fuente de calor). como la tierra con el cielo. Esta luz es única e idéntica por todas partes por completo. cit. así también la luz de los dioses brilla separadamente y. que en el cielo los dioses andan dando vueltas sólo. guía a los elementos que giran en círculo. 7: PROCLO. 3. por ejemplo el cielo o la tierra. RAMos JuRADO. se reparte en relación a la luz única e¿ indivisible de los dioses. permanece unida a sí misma en todas partes y une los principios con los extremos 30 . y tienen como lote lugares diferentes para cada uno? ¿Cómo han obtenido en suerte sus lotes corpóreos. algunos sagrados recintos o sagradas estatuas.. DIELS-KRANZ. Cf. Dictum atribuido a Tales. ilumina todo desde fuera. pues todo está lleno de ellos 28 • Pero supongamos la siguiente: «¿cómo algunos son calificados incluso de acuáticos y aéreos. Enéadas lll 8. ' Carta a Anebo l 2b SoDANO. 11 A 2. firmemente estable en sí misma. Comentario a la Metafisica 38. .. que es divisible. Y en verdad la luz que vemos es una 27 única continuidad. PLOTINO.! ¿Contemplando. '' '' ' ' 1' 1 ' 1 ' 1 ' Doy por sentado. 30 ' . Precisamente para todas estas cuestiones y otras innumerables similares hay una única solución excelente. si están separados por límites individuales de partes y son distintos según la alteridad de los lugares y de los cuerpos ligados a ellos?» 29. sus autores. 17-18: V 8. 1. los teúrgos invocan a los dioses clónicos e hipoctónicos?» 27 En efecto. Elementos de teología 33. aun teniendo un poder ilimitado. como si tiene en suerte ciudades y regiones sagradas. como la nada. permanece unido a sí mismo. E. op. pues. por todas partes la misma toda. Cf. según unos límites fijos. indivisible e incomprehensible? ¿Cómo será su unidad mutua. también el mundo en su conjunto. Pues si no hay ninguna relación ni correspondencia de simetría ni comunidad de esencia ni trabazón según la potencia o el acto entre lo gobernante y lo gobernado. por su ilimitada excelencia causal lleva a término en sí misma todos los seres. La divinidad. Del mismo modo. contiene todos los seres que están los unos en los otros y tienden los unos a los otros. Como la luz envuelve lo que alumbra. 28-32. introduciendo en ellos cortes.1 28 B 1. quizás no se pueda sentir pudor de mantener una opinión distinta respecto a los dioses. avanza a través de todos los seres. pues. está presente indivisiblemente en todos los seres que son capaces de participar de ella. considerar el modo del lote divino.1 58 9 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 59 1 . con su poder perfecto llena todo. A. separaciones y límites corpóreos? Y o creo que todo el mundo está en tal disposición de ánimo. por decirlo así._cf. se encuentra lo gobernante en lo ' i 1 ! . la manifiesta imagen de los dioses así unificada. SJRIANO. de forma que no es posible separar cortando una parte de ella ni abarcarla con un círculo ni separarla nunca de su fuente luminosa. págs.. Sobre la teoría de • • la procesión y su desarrollo en el neoplatomsmo. en absoluto es verdad el punto de partida. que tú no planteas la siguiente cuestión: «¿Por qué. como el sol desde fuera alumbra todo con sus rayos. tanto si tiene en suerte partes de todo.

ni. si ella es por sí misma incorpórea y sin nada en común con el cuerpo que nace y sufre. pues ningún intervalo temporal ni extensión espacial ni división en partes ni ninguna otra equivalencia similar se produce en presencia de los dioses. pero la causa no es lo mismo que el efecto. cada ser que participa lo hace según sus cualidades. en general. Causa. precisa percibir mediante órganos corpóreos de algunos otros cuerpos externos. al igual que. Si l ella es totalmente indivisible y permanece en una única e idéntica especie. generación en el placer o del retomo a la naturaleza en el . por estas razones en todos ellos establezco la impasibilidad y la inmutabilidad. ni poseer absolutamente nada que tenga que ver con cambio o pasión. Pero cuantos seres son entera y totalmente trascendentes. 1 • ! 1 gobernado. por naturaleza no les corresponde sufrir. mismo. un día. ninguno de los géneros superiores está sujeto a pasiones o no como en una oposición dicotómica respecto a lo pasible ni como por naturaleza susceptible de recibir las pasiones. pero que por su virtud o por alguna otra condición superior resultan liberados. mientras que los seres que participan del alma sufren y no tienen de forma absoluta la vida y el ser. desde entonces. Pero ni siquiera cuando. es por sí misma no engendrada e incorruptible. ya que por esencia poseen la finneza inmutable. se encama en el cuerpo. sin estar aprisionada. Observa. creo. así también.60 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 61 1 • • • •• • . Respecto a los seres de la misma naturaleza por esencia o potencia o incluso de la misma especie o incluso emparentados se puede concebir un abarcamiento o dominio. sino que están ligados a lo indefinido y a la alteridad de la materia. sin obtener la pasibilidad como una voluntad inclinada en los dos sentidos. ni ella padece como tampoco las razones que proporciona al cuerpo. proponiendo otra división. . sin que admitan turbación alguna ni extravío desde sí mismas. pues. Pero tras ella. distingues «las esencias de los géneros superiores según la diferencia de lo sometido a pasiones y lo exento de ellas» 31 • Pero yo no acepto en absoluto esta división. En efecto. ya que están por completo libres de la oposición del sufrir o no sufrir. unos participan de lo divino etéreamente./' tiene necesidad alguna de las impresiones que preceden a la sensación. el alma en sí misma es inmutable. el alma. otros aéreamente y otros acuáticamente. ya que. Por el contrario. si quieres. En efecto. ¿qué alternancia o evolución total o límite individual o extensión espacial o alguna otra cosa similar con razón se podría concebir? Pero.: drada? ¿Cuál es su participación en el dolor que conduce a : la destrucción o que disuelve la armonía del cuerpo. es ella de su pasión para el compuesto. si ella es algo sobrenatural y vive la vida no engen. 10 Respecto a la distribución en el mundo de los géneros superiores basta con lo dicho. mientras que los vivientes compuestos nacen y mueren. que es la generadora primera. que desciende desde la armonía del alma al cuerpo? Ella no. 31 Carta a Anebo I 2c SoDANO. ni la in- ·' • . pues también ellas son en cuanto a las formas simples y de la misma especie. Con esta perspectiva la teúrgia se sirve de las relaciones e invocaciones según tal división y parentesco. el último de los seres divinos. ¿Qué necesidad tiene ella de la . de nuevo. pues en absoluto está retenida por completo en un cuerpo. pues por esencia es superior al padecer. el) alma pura de los cuerpos. si ella está completamente separada de la . si ella ' está fuera de todo cuerpo y de la naturaleza dividida en relación al cuerpo. no podría sufrir nada ni por división ni por alteración.

nos procuran lo ventajoso para nosotros o purifican de algún modo y liberan nuestras pasiones humanas o apartan cualquier otro de los peligros que nos amenazan. 10. É. Y pienso que las palabras obscenas testimonian la carencia de belleza en el ámbito de la materia y la fealdad previa a lo que va a ser ordenado. afirmamos que la erección de imágenes fálicas es un símbolo de la potencia generadora y consideramos que ella-está llamada a fecundar el mundo. razón por la que la lt}~yoría son consagradas en primavera. Sin embargo ninguno estaría de acuerdo ya en reconocer que una parte del culto tiene por objeto dioses 0 démones venerados como seres susceptibles de pasión. si se puede decir. . en los actos teúrgicos se actúa mucho sobre ellos como sometidos a las pasiones?» ll. guardan también ellos de la misma fonna una imagen del gobierno de los dioses. aspiran tanto más a ello. nacimiento de la mistagogia sagrada. están consagrados eternamente a los seres superiores. 1. ella. algunos. pues la esencia eterna e incorpórea por sí no puede por naturaleza recibir un cambio proveniente de los cuerpos. con toda rotundidad. cuanto más son conscientes de su propia inconveniencia. ¿qué necesidad hay de unirla a los démones y héroes. 32 • 1 una asimilación cualquiera o incluso una relación de parentesco. en cambio. R. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ . 33 Cf. Afinno. caso del alma. conviene a cualquier otro género más que a lo que está siempre unido a los dioses y que recorre con ellos el mismo ordenado circuito. pág. sino que está ligada a aquello por lo que es contenida y a lo que es esclava con vistas a la generación. no se pertenece a sí misma en modo alguno. conservan sin cesar el orden divino y no lo abandonan nunca? Sabemos. págs. otros. como símbolos. que quien diga esto lo hace con deseo.. cit . pero. no habría nunca necesidad de hombres para semejante ritual. que la pasión es desordenada. cuando precisamente también todo el mundo recibe de los dioses la generación de fa creación entera. Carta a Anebo I 2c SooANO (EusEBIO. . op. DESPLACES. estos seres. Entrando en detalles. lo siguiente.62 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 63 1 ' 1' 1 tt mutabilidad como advenediza en una participación de su estado o potencia 32 Ahora bien. . y también porque todos los géneros superiores están llenos de sus propios bienes. ella está colmada por sí misma. entonces. unos tienen una causa inefable y superior a la razón. A su vez persiguen las causas de las fonnas ideales y de lo bello. cit. otros conservan alguna otra imagen. n. Preparación evangélica V 10.A.. 409-41 O. En efecto. Sean estos nuestros argumentos generales relativos al culto puro: porque une íntimamente los demás seres con los superiores a nosotros. los cuales precisamente son eternos y pennanentes compañeros de los dioses. porque se dirige puro a los puros y exento de pasiones a los exentos de pasiones. pues. por supuesto. pues. op. que están carentes de orden. 1244. se hace autárquica merced a la totalidad plena del mundo y a su propia plenitud. son también los démones y todos los géneros superiores que les escoltan. por la naturaleza del mundo y por toda la perfección de la creación. a través de las . puesto que en el caso del último de los géneros superiores. Impasibles. A. antes de tener necesidad. hemos demostrado imposible su participación en el sufrir. Cf. <<¿Cómo.6-10 MRAS). como también precisamente la naturaleza generadora modela imitativamente unas fonnas visibles de conceptos invisibles. imperfecta e inestable. y. SoDA NO. entre los actos que ordinariamente se ejecutan en la teúrgia. cuando captan lo obsceno por la expresión de lo obsceno. 59. Y si se diera tal exigencia. apartan la práctica de obscenidades. otros se hacen en honor de la divinidad o bien tienen como objetivo Texto problemático.

hacen brillar la luz sobre los teúrgos. como el nombre parece indicar en una primera 37 Cf.¡' 12 palabras. incluso.·. Así pues. y mutan su deseo en sentido contrario. a qué atribuirle pasiones? En efecto. las hacemos más moderadas y las purificamos 34 .. tienen un gozo mesurado y quedan satisfechas. unión con el principio divino. a partir de ese momento. ¿Si. en la idea de que remedian las desgracias y hacen a las almas exentas de los males de la generación. este tipo de invocación no obliga a descender a los dioses impasibles y puros a lo pasible e impuro. ponemos freno a nuestras propias pasiones. Carta a Anebo 1 2c SonANO (EusEBIO. 38). 38 Cf. op. purificadas. 1974. la ascensión a través de las invocaciones proporciona a los sacerdotes purificación de las pasiones. a nosotros. afirma. nos hace puros e inmutables. por el contrario. R. toma a cambio la actividad beatísima de los dioses. cit. por el contrario. que mantiene unido el Todo. Las fuerzas de las pasiones humanas que hay en nosotros. con toda la razón. alma: cuando. 1244. si son aprisionadas por completo. muta a una vida distinta. Con frecuen.. Estas cuestiones implican también otra argumentación similar. y tanto aventaja al movimiento voluntario cuanto la voluntad divina del Bien es superior a la vida que elige con libertad. Pues la iluminación por invocaciones ' ' Estamos ante el eterno tema de la catarsis trágica. por VALENTÍN ÜARCÍA YEDRA (Madrid. 255-257 (n. sino también los dioses)) 36 • Pero ello no es así como has supuesto. se dirigen a los dioses en tanto seres pasibles. Fedro 257a7. 242. cuando en la comedia y en la tragedia contemplamos las pasiones ajenas. de fonna que no sólo los démones son pasibles. que somos por la generación pasibles. no en tanto que. por propia voluntad. por la contemplación y audición de obscenidades. Preparación evangélica V 10. 36 Cf. liberación de la generación. para liberarla y librarla de las ataduras. para curar nuestra alma. «Pero las invocaciones. págs. resultan calmadas por persuasión y sin violencia. si se ejercitan breve y adecuadamente. benévolos y propicios 37 . SooANO. A. págs. como introducción. el alma tiene felices contemplacio. Gredas. en los ritos sagrados. 340-391). PLATÓN. y.. nes.6-10 MRAS). se puede acudir a la edición trilingüe de la Poética de ARISTÓTELES. También por esta razón justamente Heráclito los llamó «remedios)) 35 . manifiestan su conocimiento. sino que por medio de la amistad divina. • cia. renunciando a su propia vida.'' 64 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 65 ' 1 " . • ción de la que ahora estamos hablando es la salvación del '. por la actividad y perfección divinas se hace visible. Pero tampoco las evocaciones por medio de las pasiones ponen en contacto a los dioses con los sacerdotes. proporcionan la comunión de la ligazón indisoluble. habituándolas. para moderar los males que le son connaturales por el hecho de la generación. 10. en efecto. aunque. 35 22 B 68 DtELS-KRANZ. aun estando todavía en el cuerpo. sobre el que resulta inútil e inabarcable ofrecer una bibliografia. Resulta evidente por los mismos hechos que la salva. se hacen más violentas. invocando sus almas hacia sí y haciendo de coregos de su unión con ellos. nos liberamos del daño que podría sobrevenimos si las pusiéramos en práctica. a estar alejadas de los cuerpos y a retomar hacia su principio eterno e inteligible 38 • -. Por esta razón. ejerce otra actividad y tampoco i cree ser entonces hombre.-3 . lejos está de ser arrastrada hacia abajo. por estas razones se llevan a cabo tales ritos. en efecto. 34 brilla por sí misma. Por tal voluntad generosamente los dioses.

66 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 67 ' " 13 ' ' 1 impresión 39 . se les invoca como socorredores. la persuasión ejercida por el sacrificio expiatorio sobre los seres superiores. Ya sea que tal sacrificio expiatorio se haga por los dioses o por los démones. 6-10 MRAS). si somos malos. sino un apartamiento de la solicitud benéfica de los dioses. Dista tanto de cumplir su propia obra por la pasión que incluso nos aparta del desvío pasional y turbulento que nos aleja de los dioses. por lo menos. sino porque nuestros pecados no permiten a los dioses iluminamos y nos ligan a los démones castigadores. los hacemos enemigos nuestros. 1 '' . Nosotros. Fedro 244 d 7. curando nuestro vicio por medio de estos actos y por la conversión hacia lo divino. Y de cierto también «los ritos de aplacar la cólera» 41 . producto del itacismo (es decir. pero. se vuelven favorables. al ser servidos. ' ' para bien o para mal por los asuntos humanos. 40 Prosklinousai. pues están siempre en el mismo estado. choca con el tema de la impasibilidad divina y ha sido objeto de múltiples tratamientos en la filosofia antigua. como creen algunos. 42 Cf. invocando de nuevo su benevolencia con vistas a nuestra protección y evitando la privación. por su parte. serán diáfanos. Carta a Anebo 1 2c SooANO (EusEDIO. Preparación evangélica V 10. curan el mal presente en los lugares terrestres y hacen que ninguna alteración o pasión se den en nosotros. no causan el mal nunca. 41 Cf. inclinen 40 el intelecto de los dioses hacia los hombres. si captamos en su profundidad la cólera de los dioses. unir estrechamente de forma conveniente entre sí lo participado y lo que participa. apartamiento de carácter voluntario. 10. y si vivimos de acuerdo con la virtud nos unimos a los dioses. por semejanza con los dioses entramos en comunión con ellos. nos echamos encima la oscuridad y nos privamos del don benéfico de los dioses 43 • El ritual propiciatorio puede. «evocaciones)>. Por el contrario. En consecuencia. y se muestra perpleja de cómo se complacen con los buenos y abominan de los malos. veneramos a los dioses y los cambiamos. en efecto. tanto los nombres sagrados de los dioses como los otros símbolos divinos. ellos son buenos eternamente y sólo hacen el bien. que elevan hacia los dioses. Los sacrificios expiatorios. hay que decir que dios no conoce el placer -pues lo que conoce el placer también conoce el dolor-. un resentimiento arcaico y constante 42 . ocultándonos de la luz. si por plegarias y sacrificios hallamos el perdón de nuestros pecados. como si a mediodía. Por el contrario. si somos buenos. por desemejanza nos alejamos. desde el punto de vista filosófico. protectores del mal y salvadores. promover a comunidad la solicitud divina rechazada por nosotros. ella no es. y por ellos conjuran todo mal proveniente de las pasiones. PLATÓN. Naturalmente quienes apartan los azotes producto de la generación y de la naturaleza no es posible que los rechacen con pasiones. Fenicias 934. hacen al espíritu de los hombres dispuesto a participar de los dioses. ni se le concilia con dones -pues por el placer se vería dominado-. podrá ser completamente pura e invariable. no porque ellos se irriten. pronunciación como ¡de i! y ei). ni es lícito que lo divino se vea afectado 39 proporcionamos una conversión hacia una participación mejor. con los pecadores se irritan y. ni conoce la cólera -pues la cólera es también una pasión-. sino en tanto que. lo elevan a los dioses y lo armonizan con ellos mediante una persuasión melodiosa. según la enseñanza querida de acuerdo con la verdad misma. De forma que es equivalente decir que dios abomina de los malos y que el ·sol se oculta a los que han perdido la vista>>. Sobre los dioses y el mundo XIV: «Si una persona considera la inmutabilidad de los dioses conforme a la razón y verdadera. pueden poner en contacto las evocaciones con los dioses. «inclinaciones)). pero. de nuevo gozamos de la bondad de los dioses. y proskliseis. si somos malos. Si se ha pensado que la interrupción de la protección entraña de por sí un daño. 43 El tema de la cólera divina. Pues bien. 1 244. Juego de palabras entre prosklbeis. Un pasaje similar de inspiración jambliquea encontramos en SALUSTIO. EuRÍPIDES.

que en abCf. que obtengan ellas la argumentación adecuada. 48 Carta Anebo I 3b SooANO. por un lado. y puesto que. sino que contienen en sí las realizaciones de los bienes demandados por los hombres. según los mismos principios y del mismo modo. las denominadas «necesidades de los dioses» 44 son. inteligente y uno. participan del intelecto» 46 . Carta a Anebo 1 2c SoDANO (EusEBIO. inteligible. y. pues. 10: 1244. Preparación evangélica V 10. por supuesto. 409-41 O. PLATÓN. Semejante necesidad se halla mezclada con una voluntad bonifonne y es amiga del amor. Leyes Vll818b-d. de atribuirles estas propiedades. al que los dioses son absolutamente superiores. o. Por tanto. tal y como lo hemos demostrado. . hay una traslación de los démones a las almas (pues éstas son partícipes del intelecto) y. por mi parte. no es por medio de poderes ni por órganos que los dioses reciben en sí las plegarias. se produce una nueva caída de los dioses en el intelecto inmaterial en acto. . No como producto de algo externo ni como por violencia. 45 Cf. Pues lo que hay de divino en nosotros. Y o. Por tanto. si verdaderamente los poderes de la teúrgia son auténticos. pero a ti no creo que deba ocultarte la patente verdad.¡1 '' ' 1s ' ! ' Además. ésta es la opinión de la mayoría de los filósofos. por otro. Simplemente en ese momento lo divino en sí se relaciona consigo mismo y no participa de los pensamientos contenidos en las plegarias como si una persona se dirigiera a otra. pues en su unidad. m a paswnes m a viOlencia. A. sino como el bien reporta un provecho necesariamente. . por todas estas razones resulta lo contrario de tus conclusiones: resulta que lo divi. especialmente de aquellos que por el ritual sagrado se da la circunstancia de que se hallan bien asentados entre los dioses y unidos a ellos. en efecto. de grado olvidas la superioridad de las causas primeras en conocer y contener en sí todo lo sujeto a ellas. por un orden propio de los dioses posee la identidad y la invariabilidad. en tanto que afectan al culto hierático. en sí resultan comprendidas a la vez todas las cosas. si quieres llamarlo así. ella está contenida por un único límite. Ciertamente todas las opiniones en este sentido están sumidas en confusión. necesidades de los dioses y son confonne a los dioses. Pasaje controvertido. págs. a mí no me pasa desapercibido. en suma. siendo animados. op. considero que a ningunos otros hay que dirigirles plegarias.. que los dioses son intelectos puros. . En efecto. 44 soluto les son propias? Esta mención sea tenida por suficiente en lo relativo al hecho de la distinción (mas resulta superfluo). '' ' Carta Anebo [ 3b SoDANO. así poseen su disposición siempre igual y en modo alguno distinta 45 . Dices. una vez despierto.68 14 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 69 ' . exponiendo esta opinión a título de hipótesis o refiriéndola como del gusto de algunos. eso. SoDA NO. pues. . Y si te parece increíble «el modo por el que lo incorpóreo oye una voz y que lo dicho por nosotros en las plegarias tenga ade48 más necesidad de sensación y orejas» . . cf. en efecto. anhela ante todo lo semejante y se une a la perfección en sí. despierta manifiestamente en los actos de plegaria. no no esta sujeto a encantamientos. ¿Qué necesidad hay. 47 . 46 Carta a Anebo 1 3a SoDANO. El tema aparece ya en los presocráticos. cit. Tras ésta pasas a otra diferencia entre los dioses y los démones. R. pennanece en él y nunca se aparta. las demás dificultades que planteas a propósito de ella.6-10 MRAS). y llegas a suponer que «los démones. Que. tras decir que «los intelectos puros son inflexibles y no se mezclan con lo sensible». planteas la duda de 47 «SÍ es preciso dirigirles plegarias» .

de ciertos principios y medidas más simples. si los dérnones poseen cuerpos o se sirven de ellos o los contienen o sólo son lo mismo que un cuerpo. sino que la aduces corno opinión de otro. En efecto. en la medida de lo posible. Y si se considera también en cuanto a las súplicas hieráticas que fueron enviadas por los propios dioses a los hombres. cuando ni siquiera un hombre de costumbres virtuosas puede purificarse con facilidad para acceder a ella? «Pero las ofrendas. en verdad. ¿cómo creer con razón que tal súplica es sensible y no divina e intelectual? ¿O qué pasión verosímilmente podría intervenir en ella. . según 51 16 17 Carta a Anebo 1 3c SouANO. SouANO. estén al punto presentes y unidos. se ofrecen a seres sensibles y psíquicos» 50 • Ciertamente sería así si estuvieran constituidas sólo por los poderes corpóreos y compuestas o destinadas sólo a servir de instrumentos. si son seres vivos o no y si han sido privados de vida o no tienen en absoluto necesidad de ella. si en común o según más seres diferentes. los dérnones. cit. y si se da un parentesco o semejanza cercano o lejano. 52 Cf. se dice. y. pureza y en todos los ámbitos. pero puesto que las ofrendas participan de ideas incorpóreas. ¿quién no supondría que se refiere más a la tierra que a los dérnones? Pues ni siquiera ha sido definido esto. basta incluso para el contacto del que ahora estarnos hablando. Carta a Anebo 1 3b SooANO. en absoluto admiten ser dirigidas a la pureza del intelecto» 49 De ningún modo. cuando hablas de incorpóreo? O cuando hablas de cuerpo. quizás. el tiempo. el sol. si se juzga comparándonos con los dioses. pues. que son símbolos de los mismos dioses. 261-262 (n. es sumamente oportuno suplicarles hasta la saciedad. y si es según más seres. la conciencia de nuestra nulidad. ( hace que nos inclinemos hacia las plegarias de fonna natural. No es.1 '' ' 70 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 1 71 ' 1 1 ' ' ' ' 1 ' '' ' «Pero las letanías. pues nada se emparenta ni un instante con los dioses. Carta a Anebo 1 3b SoDANO. págs. resulta fuera de lugar que el mismo género comprenda lo incorpóreo. Si es en común. corno la línea. de las ofrendas. lentamente desde nuestra imperfección vamos adquiriendo la perfección divina. pues no la propones corno opinión tuya. ¿por qué pones en evidencia más a los dioses que a los signos. op. con los seres sensibles o psíquicos. el fuego y el agua. por otro lado. A. pues ni esto mismo. Por el hecho mismo de que somos inferiores a los dioses en poder. a partir de ello se puede aprehender. «A ésta sigue en tu escrito la distinción que separa a los dioses de los dérnones por lo corpóreo e incorpóreo» 51 • Ella es mucho más general que la anterior. 50 Cf. la divinidad. según afinnas. R. y por la súplica en poco tiempo nos elevarnos hasta el ser al que suplicarnos. a no ser que los dioses 49 Cf. De fonna que también respecto a esta distinción hemos respondido suficientemente. tampoco es fácil conjeturar cómo se dicen estos nombres. la luna y los cuerpos visibles en el cielo. de esta contraposición a las dificultades 52 que planteas contra la presente opinión • «¿Cómo. y dista tanto de expresar las propiedades de su esencia que no se puede conjeturar nada ni de ellos ni de sus accidentes. Pero. que son inteligibles por los dioses sólo y que en cierto modo ellas tienen el mismo poder que los dioses. pues. sólo por ello resulta patente la familiaridad de las ofrendas con los dioses.. Pasemos. 47). sino según las mismas ideas divinas y con los dioses mismos que se da la relación íntima. Además. no es preciso verificar demasiado esta contraposición. adquirimos la semejanza con él a partir de su trato continuo.

se proyectan en dirección a la naturaleza del mundo y al propio mundo. pues. el todo es llevado a un único sistema y a una única contribución 5\ y en cierta forma todos son incorpóreos y dioses a través de todo. poniendo sus ojos en un solo bien. unos son benéficos y otros maléficos» 55 . del mismo modo. sin nunca atraerla hacia sí. Pues. interviniendo. Respecto a los poderes. Por nuestra parte afirmamos que no son contenidos por los cuerpos. que es multiforme y compuesta de elementos dife54 ts Carta a Anebo 1 3c SooANO. según una única razón y un único orden. Pues bien. pero no acierta en absoluto con la realidad. Así. también ellos. sin necesidad de una atención autónoma. pues. 55 Cf. todos enteros a través de todo. el cuerpo celeste no tiene necesidad de una solicitud mayor. el cuerpo celeste tiene un enorme parentesco con la esencia misma incorpórea de los dioses. Leyes X 903c-d. a partir de ellos. otros. hacia el mismo fin. por una parte. que permanecen en el cielo en los cuerpos divinos. los cuerpos visibles celestes son todos dioses y en cierta forma . si incorpóreos son sólo los dioses?» 53. él imita. uniformes. sino que ellos contienen los cuerpos con su vida y actividades divinas. nadie podría poner en duda que todos son semejantes. unos permanecen estables en los propios cuerpos divinos. la vida divina con su vida de la misma naturaleza que los cuerpos etéreos. descendiendo en orden a través de toda la generación y extendiéndose sin obstáculo hasta los seres particulares. él es indivisible. él. Tu siguiente cuestión plantea «cómo. mientras que los 53 inferiores dependen del poder de los precedentes. quienes entre ellos son superiores tienen siempre del mismo modo la preeminencia. sino que los dioses celestes son vivientes completamente semejantes. y. ni su alma está ligada al cuerpo constituyendo un único viviente a partir de dos. los cuerpos que les están sometidos.i '' ' ' ' 1 '. que el cuerpo no obstaculiza su perfección intelectual e incorpórea ni. aun descendiendo a lo mutable y pasible. poseen poderes extraordinarios. Por eso precisamente el cuerpo de los astros no consiste en una mezcla de elementos opuestos y diferentes. le ocasiona dificultades. él es simple. si ella es una. Sin embargo. ' mcorporeos. sino que naturalmente y en cierta forma con su propio movimiento acompaña a lo incorpóreo. unidos entre sí. en consecuencia. es inmutable. sino elevado por sí mismo uniformemente con el ascenso de los dioses hacia el Uno. queda por tratar aquellos que son enviados aquí abajo y se mezclan con la generación. ella no tiene partes. sino que tienen el cuerpo en conversión hacia la causa divina. 1 ! 1 ' ' • 1 ' 1 tu argumentación. no hacen conversión hacia el cuerpo. él también tiene una revolución única. ella es invariable. . entre ellos. simples. todos son buenos e igualmente causantes de bienes. además. para la salvación del Todo ellos lo atraviesan de forma igual y contienen toda la generación según los mismos principios. están exentos de pasiones y son inmutables. y.1 72 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 73 . Sin embargo. En efecto. por otra. la generación. y. pues el género divino que predomina en ellos a través de todas las cosas impone la misma esencia total y única en todas partes. su identidad con el movimiento eterno según los mismos principios. como es el caso de nuestro cuerpo. PLATÓN. Y si es preciso decirlo. van a ser dioses. de forma igual. Carta a Anebo 1 3c SoDA NO. que. de forma unificada recorren sus órbitas de acuerdo con lo bello y el bien. Esta opinión proviene de los que se dedican a los horóscopos. Y si se suponen uniformes las actividades de los dioses.

y. si ellos están sobre las esferas celestes como incorpóreos. estando presentes separadamente en el cielo. transfiere su propia pasión a las causas primeras. respondamos también a la siguiente cuestión: «qué es lo que une a los dioses incorpóreos con los que tienen cuerpo en el cielo» 56 A partir de lo dicho con anterioridad resulta evidente también esto. pues.1 ! 74 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO I 75 . recibe con oposición y parcialmente. así como quienes achacan malignidad a los cuerpos celestes. con frecuencia. En efecto. 56 10 Carta a Anebo 1 3d SoDANO. Y si recibe el ser participado en una naturaleza distinta y diferente. De nuevo. Podría acaecer algo similar en la armonía y mezcla del Todo. la de Ares a mover. la emanación de Crono tiende a contener. y no es preciso en absoluto atribuir esto a las causas totales y primeras. la participación de los dioses que le corresponde está de acuerdo con su propia naturaleza. causa de la alteridad múltiple de los seres secundarios. uno de los seres parciales resulta afectado por otra parte. si lo que participa no tuviese algo diferente. La participación es. esta alteridad sin duda es en las cosas terrestres el mal y el desorden. de forma que las mismas causas sean salvadoras para el universo entero a causa de la perfección de lo que está y en lo que está. " ! 1 1 . Por tanto.' • . no según el poder de ellos. tienen sus principios en lo inteligible. a partir de sus propias afecciones. cosa que incluso vemos que acaece con claridad en la danza. en el sentido de que no es útil para la salud o la vida. ellos no se mezclan con lo sensible y coexisten con los dioses inteligibles. bajo el pretexto de que lo que participa de ellos es así. pero en las cosas materiales el receptáculo pasible generador recibe una según la solidificación y frialdad. y si. no existiría en absoluto participación alguna. están aquellos que atribuyen a las especies inteligibles color. inteligibles y unidos. la debilidad de los lugares materiales y terrestres. pues. en general. Es como si una persona enferma de cuerpo e incapaz de soportar el calor vivificante del sol se atreviera a acusarlo falsamente. guían con su sola voluntad las revoluciones eternas.. la otra según una inflamación desmesurada.1 . y así acoge con pasión lo exento de ella y. además. pero nocivas para las partes a causa de la asimetría individual. 1 l. ¿La muerte y la asimetría no acaecen por el desvío alterante. Fuera de lugar. Con estos argumentos queda demostrado que ni los mismos dioses del cielo ni sus dones son maléficos. la mezcla de lo material con las emanaciones inmateriales. dirigen todo el cielo según un único acto infinito. la predisposición a la corrupción y al cambio es una afección connatural de los seres parciales. pensando en sus propias formas divinas. su unidad e indistinción. al no recibir el poder intacto y la vida purísima de los seres etéreos. y. . el hecho de que lo dado de una manera lo reciben de fonna distinta las cosas de aquí abajo. En efecto. debido a su propia contradicción y división. bajo el pretexto de que lo que participa de ellos nace en ocasiones malo. Al igual que lo que deviene participa del ser según la generación y el cuerpo de lo incorpóreo de founa corpórea. pero. figura y superficie. Ea. material y pasible de los receptáculos? Además. Por ejemplo. pues. en el movimiento del Todo todas las revoluciones conservan igualmente el conjunto del mundo. • '· ' ! 1 i ' 1 rentes. inmateriales y superiores a la naturaleza y al devenir de fonna desordenada e inarmónica. sea como inherentes a ellas ni como descendentes de ellas a las cosas de aquí abajo. pues. así también los seres fisicos y materiales de la generación participan frecuentemente de los cuerpos etéreos.

21. soberana. Digo. cuanto más nos elevemos a la cúspide y a la identidad de los seres primeros según la fonna y la esencia y cuanto más ascendamos de lo particular a lo universal. a ellos remonta. medio y fin coexisten de acuerdo ' con el Uno mismo 58 . de fonna que acerca de ellos resulta/¡ innecesario indagar de dónde procede la unidad para todos. pennanecen en sí mismos. pues. al punto concurre y concluye en la identidad. pues. • • segun su eterna preemmencra. les preexisten separadamente. que a partir de los modelos inteligibles divinos y en torno a ellos son engendradas las estatuas visibles de los dioses 57 . Además. En el caso de los dioses su orden consiste en la unión de todos. Concedamos que valga la pena discutir este punto. por otro lado. y se pierde según períodos detenninados de tiempo. y los dioses secundarios permanecen del mismo modo en la unidad de los primeros. merced a su infinita unidad. también un vínculo común indivisible en los actos intelectuales. y ambos están del mismo modo según una unidad • común y un único acto. teniendo en torno a sí y en sí la alteridad y la multiplicidad. producto de ellos. y las formas divinas intelectuales. mientras que sus modelos inteligibles. l pues lo que en ellos es el ser. y los primeros otorgan a los segundos . Esta es una característica especial de la causa de los dioses y de su ordenación. una vez engendradas. la unión natural es adquirida y proviene • de los seres superiores. Respecto a la unión de los dioses esta58 Cf. Por esta causa también los dioses absolutamente incorpóreos están unidos a los dioses sensibles que poseen cuerpos. En el caso de substancias diferentes como el alma y el cuerpo. y comienzo. sin mezcla y supracelestes. En efecto. sus géneros primarios y secundarios. puesto que nada las separa y no hay nada entre ellas. y en los de especies diferentes como las formas materiales y los seres separados de cualquier forma. . la misma esencia inmaterial e incorpórea. contienen en sí a los dioses visibles. y los dioses inteligibles. se instalan por completo en ellos y poseen la copia que. Fragmentos Órficos. si no fuera así. ni dividida por lugares ni por los cuerpos correspondientes ni delimitada por los límites individuales de las partes. todos con el Uno. y todos tienen entre sí la co. la supremacía por entero del Uno lleva a cabo la comunión de los dioses del mundo con los que preexisten en lo inteligible. la conversión intelectual de lo secundario hacia lo primario y el don de la misma esencia y poder por parte de los dioses primeros a los segundos mantiene su unión indisoluble en la unidad. 158 Cf. los dioses visibles están fuera de los cuerpos. eso constituye su unidad. y los que numerosos nacen en torno a ellos constituyen el todo en la unidad. y la totalidad en ellos es la unidad. 57 ' 1 Leyes IV 715e8-716al. y la procesión a partir del Uno. KERN. el ascenso de todos los seres hacia el Uno. Epinomis 984a l. y por ello están en lo inteligible. presentes en los cuerpos visibles de los dioses. es posible analizar a fondo en particular la presente respuesta del modo siguiente. como lo hay también en las participaciones comunes de las fonnas. idénticas y diversas han sido creadas para confonnar otro orden. tanto más descubrimos la unidad existente eterna y la contemplamos preeminente. PLATÓN. y.!1' ' ' 76 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 1 77 ' ' 1 1 ''' : . las cosas de aquí abajo están en continuidad con ellas según una sola unidad. pues desde arriba hasta el fin del orden divino se extiende la misma unidad de todos los seres. ' la unidad procedente de ellos. 1 1 1 ' " 1 11 1 1 ' i 1 ! N o obstante. pues lo contrario resultaría sorprendente. Hay.! 1 munión de una ligazón indisoluble.

. pues lo divino. pues? ¿Por ser invisibles están por encima de los dioses visibles en tanto que son invisibles? No. la esencia total de los dioses pennanece en todas partes la misma. hemos añadí- ' . asumiendO-como trabajo personal lo que los dioses piensan. Sobre la Abstinencia 11 39. respecto a las cuales era suficiente lo dicho recientemente para la solución de estas dificultades. muy diferentemente de como se habla de invisibilidad a propósito de los démones. Todo ello. descubrimos también otra diferencia. 25 DIELS-KRANZ. mientras que los dioses. agotándolo de palabra una vez tras otra. y. y. aunque se encuentre en las inmediaciones de la tierra. EMPÉDOCLES. mientras que los démones están muy alejados de ellos según su esencia y los imitan apenas con semejanza. mientras que los dioses invisibles exceden a la razón cognoscitiva y a la intelección material. extendiendo su poder sobre porciones particulares del mundo.1 " ' 78 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO! 79 20 ~ 1 i' ' '' ' "' ' ' :¡' 1 ' . aunque sea visible. reina sobre los démones aéreos. en efecto. quizás obtengamos de todo ello un resultado completo e importante para la ciencia. Porque. indivisible e inalterable. 2-3. por cierto. '' 1 ' 1 ' ' ' 1 !: ! 1 ' '' ' ' ' blecidos sensibles con los dioses inteligibles sea suficiente lo dicho. ga. las dirigen. los dioses visibles e invisibles contienen en sí el gobierno de los seres en todo el cielo y el mundo y según todos los poderes invisibles en el universo. en tanto que son visibles y los dioses visibles están unidos a los invisibles» 60 Y o. En suma. Planteas. que han obtenido en suerte la preeminencia demónica. 6 ° Carta a Anebo l 3e SanANO. los dioses visibles están unidos a los dioses inteligibles y tienen la misma forma que ellos. ' '! ' 1 'i 1 . los démones.. PLATÓN.no Son completamente puros. Por consiguiente los dioses están libres de los pode~es inclinados al devenir. pero el hecho de estar ligados a la naturaleza generadora y divididos en función de ella necesariamente otorga a los démones una suerte inferior.. mientras que lo demónico está a su ser-Vício. ¿Qué. repetir en numerosas ocasiones y examinar las cosas bellas. te voy a demostrar su diferencia. como se dice 59 . tampoco nosotros omitiremos este punto en la idea de que hemos dado una respuesta suficiente. A continuación planteas de nuevo las mismas preguntas. Pero. donde quiera que esté o parte ten59 Cf. son connaturales e inseparables de sus administrados. Así pues. Ahora bien. pues. 1. quieren y Ordenan. De los dioses invisibles se distancian por la diferencia misma de la invisibilidad. a la cual rinden veneración todos sus inferiores del mismo modo según el orden natural. Epinomis 984c4-6. En efecto. aquellos. Gorgias 498ell-12. lo divino es hegemónico y preside lajerarquía de los seres. el ejercer su solicitud sobre cuerpos no comporta ninguna disminución para quienes tienen el cuerpo a su servicio: el cuerpo es contenido por lo superior. fr. a partir de este primer punto. pues los démones son invisibles y en modo alguno aprehensibles por la sensación 61 . Pues ni el lugar receptor ni la parte del mundo provoca ningún cambio en la autoridad de los dioses.. 61 Cf PoRFIRIO. posee el mismo poder y supremacía sobre todos sus subordinados. por esta razón los démones están separados de los dioses visibles. «qué es lo que distingue a los démones de los dioses visibles e invisibles. están completamente separados de ellos. en efecto. hace conversión hacia él y no le causa obstáculo alguno. por el contrario. acoge con celo las órdenes de los dioses.. A partir de este mismo punto de partida. y poseen ellos una fonna parcial de esencia y poder. gobierna igualmente sobre los démones invisibles. Filebo 60al-2. por el contrario. y puesto que por ello son incognoscibles e invisibles son llamados así. si seguimos adelante. aunque estén sobre cuerpos. Además. puesto que es preciso.

por los cuales incluso lo inexpresable se expresa a través de símbolos misteriosos. sino. en tanto que fueron enviados aquí por el demiurgo y padre de todo 63 . En efecto. tratar cada uno por separado. atribuir la realización de unos a una pasión tanto por parte de quienes lo realizan como por parte de aquellos a quienes van dirigidos (pues son humanos y corpóreos). tanto el inteligible como el del cielo. 63 Cf. Posee medidas eternas de lo que existe y signos admirables. por ejemplo. 21 La distinción que tú suprimes «entre lo pasible y lo impasible» 62 quizás se podría rechazar. pues está consagrada a los dioses. Preciso sería. prosternaciones. en tanto no se adapta a ninguno de los géneros superiores por las causas aducidas anteriormente. conjeturan lo divino. una estabilidad augusta. pero considerando que ello es posible. realizado según las nonnas hieráticas. al ser los hombres incapaces de llegar al conocimiento de los dioses con la ayuda de un razonamiento. ¿qué ritual y culto. de acuerdo con la diferencia en dignidad. Timeo 4la7. no interpretarlos del mismo modo en ambos casos. en cuan62 toa los actos dirigidos a dioses y hombres. Carta a Anebo l 2c SoDANO .. creo. a partir de sus estados. una alegría intelectual y un conocimiento fiime. y de lo realizado por medio de un procedimiento maravilloso inmutable. y todo alcanza su cumplimiento a través de una sola causa divina. glorificar a unos como divinos y considerar a los otros menospreciables como humanos. los seres infonn es se ven domeñados en fonnas . lo superior a toda copia es reproducido por medio de copias. dones. se hace con pasión o provoca una satisfacción de las pasiones? ¿El culto no ha sido codificado al principio según las leyes de los dioses e intelectualmente? Imita el orden de los dioses. la cual está tan separada de las pasiones que ni la razón puede entrar en contacto con ella. Este hecho quizás ha sido causa del extravío en la concepción de las pasiones. PLATÓN . se precipitan por entero hacia sus propias pasiones humanas y. Cf. Político 273bl. honrar de forma especial la ejecución." 11 '' 80 1: '' SOBRE LOS MISTER IOS EGIPCIO S LIBRO I 81 1 1 ' 1 .' ' '' 1 i ' '' 1 '1' ' 1' 1 1 ! ' 1 ' ' do a esta distinción y creemos que por ambas vías. 1 111 11 ! 1 '' 1 ' ' ' ' ' . los hacen descender a las pasiones humanas. V 23. la precedente y la actual. tanto porque caen lejos de lo divino como porque. basándose en que resulta refutada por los actos del culto sagrado en tanto se cree a los dioses pasibles. la conocemos mejor. adoraciones. En efecto. primicias. Sin embargo no merece la pena eliminarla. al no alcanzarlos. En verdad yerran doblemente sobre los dioses.

Nacidos así. 39-85. mientras que la de los héroes está plena de vida. A los démones hay que adscribirles poderes fecundantes. en potencia o en actividad» 64 . sea en esencia. i 1 1 " . de razón y es hegemónica sobre las almas. Á. 1 11 ' 64 Carta a Anebo l 3e SooANO. op. hegemónicos sobre los hombres y libres del devenir. Digo. cit. 65 Cf. y los primeros y perfectos grados de las almas tienen su origen y se dividen a partir de ellos. pues. págs. que los démones son creados en virtud de los poderes generadores y creadores de los 65 dioses en el extremo más lejano de la procesión y de los últimos confines..'' : ' ' '' 1' ' '' 1' ' ' LIBRO II ' '' ' ' ' '" 1 Preciso es también demostrarte «en qué se diferencia un demon de un héroe o de un alma. E. que presiden la naturaleza y la ligazón de las almas con los cuerpos. los héroes en virtud de las razones vitales de los seres divinos. poseen también diferente de las otras causas la misma esencia: la de los démones ejecuta y lleva a ténnino las naturalezas cósmicas y completa la providencia sobre cada uno de los seres en devenir. mientras que a los héroes justo es asignarles poderes vivificantes. RAMos JuRADO.

según cada región del mundo usa de vidas y figuras variadas. CuMONT. 159-182. ellas serán más variadas. las de los arcángeles más cercanas a las causas divinas. se une con los dioses de acuerdo con mmonías de esencias y poderes distintas de aquellas con las que se ligan a ellos démones y héroes. pero más imperfectas que aquéllas. se retira de lo que desea. en esa misma medida hay que contemplar su comunidad. pero en común con las 66 . Carta a Anebo 1 4a SooANO. este conjunto alcanza un alma angélica y una vida inmaculada. en 67 3 " La angelología neoplatónica comienza con Porfirio. Pero para entrar en detalles. si hay que decir la verdad. nociones variopintas y todas las formas. de un ángel. cf. unifonnes son las apariciones de los dioses. las de los arcontes. F. . si te parece que ellos son los señores del mundo que administran los elementos sublunares. las de los ángeles más simples que las de Jos démones. y vidas unas veces unas y otras veces otras. tales también aparecen a quienes les invocan. ' '. Cuando no se queda en los límites del alma. Puesto que hay entre estos géneros. Por lo cual el alma parece también presentar en sí esencias y actividades de todas clases. ¿En qué se diferencian? Pues tú inquieres «cuál es el signo de reconocimiento de la presencia de un dios. sobrepasa por superabundancia sus propios límites por adiciones diversas superfluas. poseen en grado menor que ellos la eternidad de la vida y de la actividad semejante. se une a lo que quiere. de un arcángel. hacen patentes sus actividades y muestran fonnas concordantes con ellos y signos de reconocimiento propios. merced a la buena voluntad de los dioses y a la iluminación otorgada por ellos. las de las almas son apariciones de todas clases. Pues bien. de un arconte o de un alma» 67 • En una palabra. proyecta especies unas veces unas y otras veces otras y razonamientos unos distintos de otros. Además. así hay que distinguirlos entre sí. se hace semejante a todos los seres y de ellos por alteridad se separa. las de los démones son terribles. las de los démones variadas. pasaré a sus apariciones. tal diferencia. ella está siempre determinada según un único género. pero. mientras que las de los héroes tienen una menor extensión y centran su atención en la disposición de las almas. de un demon.1 causas dirigentes se alinea unas veces con unas y otras veces con otras. las de Jos arcángeles son a la vez más solemnes y tranquilas. Las de los démones hay que establecer que son más cósmicas y tienen una mayor extensión en lo que por ellos es producido. y en cuanto puedan constituir una asociación. pero inferiores a las de los dioses. en general. prepara nociones congéneres con lo que es y deviene. defino que sus apariciones están en concordancia con sus esencias. No obstante. Tras las clases así definidas viene a continuación la que pone fin a los órdenes divinos y a partir de estos dos géneros recibe en suerte unos lotes de poderes. ya no es preciso discutir cuál es la diferencia entre ellos: según cada uno tiene su naturaleza. las de los dioses tienen un brillo hennoso para la vista. poderes y actividades: cuales son. pero dispuestas en orden. Revue de l'histoire des religions 72 (1915). son variadas.''1 ' ' ' '' 84 2 ' 1 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 11 85 ' ' ' ' i ' i~ 1 !. «Les Anges du paganisme)). con frecuencia asciende y se eleva al rango superior angélico 66 . más dulces son las de los ángeles. pero si te parece que ellos son los que presiden la materia. hay que definir también sus actividades. 1 1' ' ' '' ' 1 ' ' 111 !1 '' '' '' ' 1 '1 ' 1 1 En consecuencia. pues así podría existir la posibilidad de delimitar sin error y definir separadmnente el concepto.

si son materiales. proporcionando una alegría divina. Entre los héroes una cierta «Visiones directaS)). pero. son perjudiciales y tristes para quienes las ven. entre los démones la apariencia de la rapidez de sus actos es mayor que la realidad. las apariciones de los arcángeles tienen un carácter activo en el ámbito del orden y tranquilidad. las mismas figuras mostrándose tanto grandes como pequeñas. las de los ángeles dividen separadamente la belleza que reciben de los arcángeles. así también participa de la belleza según la suerte correspondiente. aun cercanas a las de los dioses. pasando a otras características suyas digamos que la celeridad en los actos resplandece en los dioses más rápida incluso que el intelecto mismo. las de los héroes se concentran en el movimiento y no dejan de participar del cambio. pero las de los materiales cambian multifonnemente. que deja admirado a los que los ven. sin e~bar­ go. los seres divinos irradian una belleza inmensa. Las contemplaciones felices de los arcángeles tienen también ellas una enonne belleza. son inmutables. mientras que lo que muestra la hombna es herOIco. a las de los arcontes siguen visiones conforme a las dos opiniones expresadas anterionnente: movimiento tumultuoso si se trata de los arcontes materiales. Y si es preciso dar una definición común a todos los géneros. pero no al mismo nivel indecible y admirable de lo divino. y. sin embargo. Además. las de los héroes se asemejan a las de los démones. mientras que las de las almas ceden en no pequeña medida al cambio demónico. aunque han sido omitidas en tu pregunta. que son más tranquilas que las de los démones. pero más divididas que las de los héroes. las de las almas se asemejan un poco a las heroicas. Las visiones de las almas están también ellas ordenadas en nociones determinadas. como los mis· terios eleusinos. las de los ángeles poseen ya cierto movimiento. en los ángeles se da orden y tranquilidad. a las apariciones demónicas acompañan confusión y desorden. lo ordenado en proporciones que definen la. las de los arcángeles. pero inmutables. si ejercen su actividad en el mundo. Las visiones de los arcontes deben dividirse en dos: unas muestran una belleza hegemónica y natural. carecen de su identidad. esto es. distinguiéndose de las otras formas de belleza. como cada uno de los seres del universo ocupa su lugar determinado y según tiene su propia naturaleza. y no tienen ya de fonna similar simultaneidad de palabra y ejecución. en tanto que en ellos estas actividades son inmóviles y estables. forma. las de las almas se asemejan un poco a las de los héroes. " '' ' '! cuanto a las de los héroes. circunscritas separadamente. otras manifiestan una belleza formal elaborada y artificial. mientras que los hegemónicos pennanecen estables. so~etidas a una única forma. salvo que son inferiores a ellas. las de los ángeles son inferiores también a éstas. entre los arcángeles su rapidez se mezcla en cierta fonna con actividades eficaces. Aún más. las de los démanes aparecen unas veces de una fonna y otras de otra a la vista. 68 4 . en la medida en que son hegemónicas. < 86 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 11 87 < 11 ' '' . figura y según todo lo pertinente para ellos. las de los dioses son completamente inmutables según su tamaño. Además de estas propiedades. orden y tranquilidad convienen a los dioses. esencia es demónico. aun no viéndose libres de movimiento. afirmo que. causan espanto.. las de los arcontes. démosle una respuesta movidos por la verdad. Los pneurnas demónicos y heroicos que se dan en las epoptías 68 poseen ambos la belleza en fonnas delimitadas. Pues bien. con un brillo inefable proporcionado.. Y particulannente además las de los arcontes. el más alto grado de iniciación. son inferiores a ellas.

multiforme y mezcla de muchos elementos cósmicos. La heroica. salvo en las fmmas más perfectas. En el ámbito de los arcontes las actividades del primer grupo aparecen considerables y señoriales. Además. el fuego de los dioses brilla indivisible. 1 'i . aparecen semejantes a las sombras. Y bien. Confusas aparecen las de los démones e inferiores a éstas las de los héroes. En cuanto a las de los arcontes. ' 1 magnificiencia se hace patente en sus movimientos. la magnitud de las apariciones en los dioses son de tal calibre que incluso ocultan en ocasiones todo el cielo. ciertas partes del mundo se mueven a la vez y les precede una luz dividida precursora. El de los démones está circunscrito a divisiones aún más cortas. es expresable de palabra y no excede la vista de quienes ven los seres superiores. Las de las almas no se ven todas iguales. por su parte. el sol y la luna. las materiales confusas. las de los arcángeles se contemplan verdaderas y perfectas. por su pequeñez y división según el número. Confmme a lo dicho. pero les falta la culminación en las acciones. el de los dioses se ve completamente estable. manifiesta una magnanimidad mayor que su con dición. mientras que ellos. en la misma proporción también se da la magnitud de las apariciones apropiadamente en cada uno de ellos. De los arcontes cuantas especies tienen la preeminencia como cósmicas. Las de las almas se ve que tienen más movimiento. pero ambas señoriales. Además. aparecen grandes y desmesuradas. mientras que en el caso de los démones su magnitud se ve aún más dividida y no siempre igual. en cuanto al de los arcontes. le precede o forma su cortejo. sin embargo le falta la extrema semejanza de ellos. salvo que son ligeramente inferiores en plenitud cognoscitiva.':' ' 1' 88 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 11 89 '' ''. las cósmicas se ven claras.. mientras que las que se dividen en torno a la materia poseen más altanería y arrogancia. contaminada con numerosas mezclas de la generación. los héroes una mezcla de más elementos. el superior se contempla más claro y el material más oscuro. el de los arcángeles participa de la 1 ' ' . El de los héroes tiene en cierto modo los mismos caracteres. ' ' '11 1'1 . Inferior a ésta es la angélica. en la epoptía de los dioses las visiones se ven más claras que la realidad misma.. pero la ejecución de lo que ellos desean llevar a cabo no es tan rápida como en los démones. mientras que en el caso de los arcontes los cósmicos difunden un fuego también más puro y los materiales una mezcla de elementos distintos y opuestos. y la tierra no puede pennanecer firme. inexpresable y llena todas las profundidades del mundo de modo ígneo pero no cósmico. las de los ángeles conservan el mismo aspecto. su resplandor es total y se muestran brillantemente articuladas. Además. según las dimensiones de su hegemonía. pero con una multitud que le rodea. 1 1 '' ' '' ''1 '' ' '' ' 1 ' ' 1 1 ' 1 ' ' 1 ' 1 1 . 11' ' '' '' ' '! 1 1 ' ' ii 1' ' ' ¡' '1¡ ' 1 ' 1 1 '' ' '11 ' 1 'i 1 11 i1 ¡ ' 1. El fuego de los ángeles aparece dividido. cuando los arcángeles descienden. que aparece inferior a ésta. En una palabra. las de las almas. muestran proporcionalmente también la dimensión de su luz. pero que son más débiles que las heroicas. sino que aparecen más pequeñas que las de los héroes. Del mismo modo también para la luz. mientras que las del segundo cuenta con un mayor número de apariciones. el de las almas se muestra dividido en muchas partes. las de los arcángeles están llenas de una luz sobrenatural y luminosas son las de los ángeles.· •1 1 "i 1. Las imágenes de los dioses irradian más luz. las almas difunden una luz parcialmente visible. Junto con ello definamos también la claridad de las imágenes que aparecen por sí. 1 r. Los démones dejan traslucir un fuego turbio. según la magnitud de los poderes de cada género y según la extensión de soberanía que se posee y sobre la que se ejerce autoridad. El de los arcángeles se ve indivisible. cuando ellos descienden.

para las almas su luz cambia con múltiples movimientos. en verdad. el poder catárquico de las almas en los dioses es perfecto. Distingue. confiérela a los géneros superiores. en efecto. mientras que los materiales se muestran completamente contaminados por la materia. los héroes descienden al cuidado de las obras sensibles. en el caso de los héroes la adaptación en proporciones convenientes y la solicitud hábilmente ejercida sobre ella. virtud del alma. En cuanto a los arcontes. Sea una prueba para ti no insignificante también el hecho de que la materia se consume instantáneamente en el caso de los dioses. en el caso de los arcángeles ella se consume en breve tiempo. los soberanos de los mundos se presentan superiores a ella y se manifiestan así. salvo que no otorga los dones ni siempre ni en toda circunstancia ni suficientes ni perfectos ni inalienables. Además. toda ella. los démones arrastran hacia la naturaleza. Examina también lo siguiente. de todo lo que hay en nosotros hacia sus propios principios. hace aparecer a los ojos del alma. la pureza y estabilidad de la imagen cuando aparece. arrastra también el alma hacia la naturaleza. no separa de los cuerpos ni de la sensación congénere de los cuerpos. en tomo a las cuales conjuntamente también ellos se mueven. el de los ángeles tiene un movimiento constante. es inestable y está contaminado con naturalezas extrañas. se mezclan vapores cósmicos y se mueven sin estabilidad según el movimiento del mundo. los dones procedentes de las apariciones ni son todos iguales ni producen los mismos frutos. los del mundo permanecen de la misma manera. lo que no es cuerpo como cuerpo. La presencia de los arcángeles produce también los mismos efectos. y lo que permanece en otra cosa a los ángeles. 1 ' :' ' i 1 ' ¡ ' tranquilidad. 1 • ' . las almas. pero aún más mutable el de los héroes. mientras que lo brillante y que está como en otra cosa adscríbelo a los arcángeles. en cuanto a los arcontes con los primeros se da una luz tranquila y con los últimos agitada. arrastran de algún modo hacia la generación. La de los ángeles otorga separadamente bienes aún más particulares. hace brillar la luz con una inteligible armonía. manifestando el elemento cósmico que poseían. por decirlo brevemente. mientras que las opuestas lo hacen revestidas por ella. Pero establezcamos también esta distinción según la diferencia de mezcla. s Además. cuando se manifiestan. las puras se manifiestan aparte de la materia. las almas están llenas de contaminaciones superfluas y pneumas extraños. todo ello conviene a los órdenes inferiores. en cuanto a los arcontes. y brilla de un modo equiparable a su aparición. mientras que los de la materia están llenos de humores materiales. el de los démones. inestable. de las almas. por medio de los del cuerpo. La de los démones entorpece el cuerpo y lo castiga con enfermedades. Con los démones. pureza de intelecto y ascenso.. en el caso de los ángeles la disolución y separación de ella. en el de los démones la organización annoniosa de ella. aumenta el calor y lo hace más fuerte y potente. en sentido opuesto lo que se mueve. y en verdad adscribe a los dioses la extrema brillantez y lo fijamente establecido en sí mismo. los ángeles liberan sólo de las ataduras de la materia. hace que todo sea proporcionado al alma y al intelecto. y tiene la actividad con la que aparece muy inferior a la luz perfecta que la abarca en sí. con los que incluso en las apariciones se muestran cada uno de estos géneros. Con los héroes se mezclan combinaciones generadoras de pneuma. 1! SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 11 91 '' 1 . además.90 ' . retiene en las regiones 6 . Elimina el frío y lo destructivo que hay en nosotros. en los arcángeles anagógico. los arcontes dan o la presidencia de lo cósmico o el dominio de lo material. La presencia de los dioses otorga salud del cuerpo.

mcitar a Ciertas acciOnes no. su luz interior y su forma aparecen puros y estables. el alma universal. los démones vengadores muestr an las especies de castigos. 116. 72 73 70 71 Fórmula de los Oráculos Ca/deos. La contemplación de las almas puras y pertenecientes al orden angélico hace ascender el alma y la salva. se revela en las epoptías: los dioses tienen dioses y ángeles a su alrededor. frags. única. manifiestan. los de los arcángeles •** 72 . los arcángeles presentan ángeles precursores o dispuestos en orden con ellos o siguiéndoles detrás o una numerosa guardia de ángeles en torno a ellos. La de los héroes tiene en lo demás efectos similares a la de los démones. y los de los héroes causas igualmente a su servicio. los ángeles manifiestan a la vez las obras propias del orden que ostentan. las regiones que han obtenido en suerte y los lotes en los que habitan: los aéreos muestran un fuego aéreo.mos ministerios que los démones. los arcontes cósmicos muestran con ellos ciertas partes cósmicas. La aparición de los arcontes en la epoptía. que no está contenida en ningun a especie particular. deja ver un fuego infonn e que manifies60 ta. gozando de buena voluntad. . todos estos géneros muestran a la vez con ellos sus propios ejércitos. Fedón 83d4. está cargad a de composiciones de pneumas materiales y retenida por las turbaciones irregulares de la materia. mientras que la de los materiales concede bienes materiales y cuantas obras son terrestres. en cuanto al alma universal. en torno al mundo entero. mientras que los otros arcontes arrastran consigo el desorden y disonancia de la materia. sigue al guía que la conduce a lo alto. sanguinarias y salvajes. del alma purificada la figura se ve ígnea y el fuego puro y sin mezcla. destruye los frutos de la esperan za y a los que las ven los llena de pasiones que se clavan en los cuerpo s 71 • Y bien. y los otros que son malignos de alguna manera están rodeados de bestias dañinas. los celestes un fuego más brillante. en cuanto al orden que tienen los seres contemplados.92 SOBRE LOS MISTER IOS EGIPCIO S LIBRO ll 93 1 7 ' ' ·1 ! 1 . principio. y se ve que pone ante sí la autoridad de los démones generadores. ne como caracte nstlca propia bles y grandes. y. los terrestres un fuego terrestre y más oscuro. los segundos las segund as en cada una de estas tres clases. indivisible e inf01me del Todo. Laguna en el texto. (los de los ángetriple les) 73 las causas confiadas por los arcángeles. hace descen der hacia la generación. . los de los arcontes según ejercen la primac ía correspondiente o del cosmos o de la materia. los buenos démones ofrecen para contem plación sus obras y los bienes que otorgan. Almas impuras. . el alma que inclina hacia abajo arrastra signos de ataduras y castigos. los de los démones muestran causas subordinadas a éstos. los de las almas el rango por completo último de las clases superiores. . Conjetura de Saffrey. En suma. PLATÓN . se manifiesta en una esperanza sagrada y otorga el don de esos bienes a los que la sagrada mientras que la contemplación de las otras 70 esperanza aspira. la de los cósmicos. . otorga bienes cósmicos y todas las cosas de la vida. de ahí que los seres superiores muestren con ellos también las regiones: los primeros las primeras. y ella muestra en sus obras su orden propio. pero tie. 134. !i ' 1 1 a quienes se apresuran hacia el fuego 69 y no de aquí abajo libera de los vínculos de la fatalidad. . 115. dentro de estos tres límites todos los géneros se hayan repartidos en tres órdenes. pero no según los mis. además. sino según otros diferentes. y los demás según cada uno tenga dispuesto. medio y fin: los de los dioses muestran las causas más elevadas y más puras de este orden.

al no poder aspirar la sutileza del fuego divino. En el caso de los héroes. deseo de la naturaleza. difícilmente soportable. La de los ángeles parcela aún más que la de los arcángeles las circunscripciones cada vez más delimitadas para la donación de los bienes. mientras que la de los otros provee los bienes que son propiamente proporcionados al orden de cada uno. pues. 94 s SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 11 95 • '' ' ¡¡ ' '' ' '' ' 9 1 ¡ ' 1' 1 1' ' Además. inferior. en el caso de los ángeles participan de la sabiduría racional. revelen su propia forma. sino a veces. En el caso de las apariciones de los démones. sea cósmico o terrestre. si se trata de héroes. y la otra. sino de una manera detenninada sobre esto o sobre aquello. Con la contemplación de las almas obtienen el deseo de la generación y la connatural autoridad para ocuparse del cuerpo. Del mismo modo también la de los héroes procura • bienes del segundo y tercer orden. ciertas partes de la tierra son sacudidas y resuenan ruidos en derredor. una actividad absolutamente mejor y participan del amor divino y de una alegría infinita. se mueven junto con el alma con movimientos cósmicos o materiales. de forma que ellos pueden soportarlo. sino a veces y en lugares determinados. Los arcángeles hacen también ellos brillar una pureza no soportable de aspirar. y no siempre. Las almas. En efecto. pero el aire universal no se hace más sutil ni desproporcionado a los teúrgos. ni indiferentemente a todos o en todas partes. los hombres que contemplan el fuego divino. ni el aire que les rodea se hace más sutil ni precede una luz en la que. las disposiciones del alma de los que invocan: en la aparición de los dioses reciben una perfección libre de pasiones y superior. y ponen impedimento a su pneuma connatural. en sus apariciones. En cuanto a la de los arcontes. cuando contemplan los démones. el aire universal no entra en simpatía en absoluto. cuando se unen a los arcontes. éxito en las acciones y el don de los bienes más grandes. sin que se dé una sutileza hipercósmica ni tampoco la de los elementos más elevados. A la vez la aparición de los dioses procura verdad y poder. Finalmente. no sin más en general. En el caso de los arcontes les corre en torno un conjunto de numerosas apariciones. en el caso de los arcángeles asumen un estado puro. Por ejemplo. reciben anhelo de la generación. los dioses hacen brillar una luz tan sutil que los ojos del cuerpo no pueden soportarla. procuran a los contempladores los bienes que contribuyen a la vida 1 ' ' ' ' ' ' '' ! . pero no es igual de intolerable que la de los seres superiores. plenitud de las obras de la fatalidad. sino los del cuerpo o los que conciernen al cuerpo. una contemplación intelectual y un poder inmutable. tomando y ocupando antes el aire. sino que sufren todo lo mismo que los peces a los que se saca de una humedad turbia y densa a un aire sutil y diáfano. y éste recibe sus contornos al trabarse con ellas. entrañan estados de ánimo similares y ponen mucho empeño tendente a la comunión de las almas.1'' ' ' ' 1 . Con las apariciones anímicas es más connatural el aire que se ve. desfallecen. sino concretamente sobre algunas. poder para culminar tales acciones. terrestre y cósmico. proporciona no pocas ventajas materiales. de una virtud pura. la de los arcángeles da la verdad. La de los démones no otorga ya los bienes del alma. teniendo un punto de mita en el gobierno total de las almas. entraña del mismo modo el poder no en general de todo ni indistintamente siempre ni en todas partes. y todo lo relativo a ello. Las apariciones de los ángeles hacen la mezcla del aire soportable. en cuanto lo atisban. y ello cuando el orden del mundo lo permite.. como para poder unirse también a los teúrgos. de la verdad. ni una luz ilumina todos los ámbitos en torno a ellos. de un conocimiento seguro y de un orden adecuado. una dona los bienes cósmicos y todos los de la vida.

Al ser. ellos no están ciertamente en los 75 '' lj i 1 : Pasaje controvertido. sino que más bien al respecto muestra una opinión distinta.1 1 ' 11' ¡1 96 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 11 97 '" ' 1 '' ' ¡ ' ' ' '' ' 1 1 . creo. pero lo que no tiene naturaleza y es contrario a lo que es según esencia. 76 Teúrgos. dernos conservar la lectura de los manuscritos.-4 1' ''1 ' "' ' ' . si no se observa. 411. Hasta aquí lo dicho por nosotros sobre este tema. no es propio del calor enfriar. Lo mismo. y con ello se ha dado respuesta completa adecuada a las cuestiones que planteaste sobre sus apariciones.. las de los verdaderos atletas del fuego 76 son genuinas y verdaderas. En efecto. lo cual deben los sacerdotes recono74 cerio en las apariciones partiendo del orden completo (con el cual. eso puede recibir lo opuesto o bien por naturaleza puede caer en el mal. pues tampoco en las otras ciencias o artes juzgamos sus obras por los errores cometidos. pues. cit. en vida. en efecto. aparentando la fonna de los órdenes más augustos. entra en contradicción) 75 y rechazar su simulación fingida. En absoluto es preciso introducir los errores en el juicio verdadero de la realidad. Como en todas las demás cosas lo principal comienza primeramente por sí mismo y se procura para sí lo que a otros da. a los démones y a todos los géneros superiores» 74 Pero ello no es como tú supones. de suerte que no dicen nada nunca contra ella. ¿Cuándo. el ángel y el demon bueno instruyen al hombre sobre su propia esencia. sino algo distinto que se asemeja a la realidad. cf. se da lo que llamas «engañoso» en el caso de la vanagloria? Cuando se produce un error en el arte teúrgica y las imágenes en la epoptía no se presentan como deben sino unas en lugar de otras. Además. por ejemplo en esencia. y entonces profieren discursos jactanciosos y mayores que su poder real. siendo perfectos según la misma esencia cada uno de ellos. pues el dios. Pues si éstos no son la verdad misma. no es cierta ni correcta. 1 humana. pues. ni de la luz obscurecer u ocultar alguno de los seres. en tanto que no pertenece en modo alguno a espíritus verdaderos y buenos. razón por la que muestran a los teúrgos el fuego de la epoptía. 1o En cuanto a tu contribución al discernimiento de estas cuestiones. Dices. el primer inicio. 242. R.l i ' ! ' !' ' ' ' 1 1 i . fingen ser aquello que aparentan. pues la verdad coexiste con los dioses. como también la luz coexiste en esencia con el sol. tanto si manifiestas tu propia opinión como si las has oído de otros. A. y ningún otro de lo que realiza por esencia algo tiene a la vez la facultad de la acción contraria. los aciertos conseguidos a duras penas y con infinita lucha a partir de los errores que inopinadamente por ignorancia se lanzan contra la teagogía. falso. op. pues entonces las especies inferiores. Preten- '' ' Carta a Anebo I 4b SooANO. pues. «que el vanagloriarse y hacer ver ciertas imágenes es común a los dioses. si las acciones procedentes de la aparición espontánea son tales cuales tú dices. No caracterices. jactanciosas y falsas. Según el orden propio de cada uno se distingue también el don procedente de ellos.i ·. así también lo que procura la verdad a todos los seres comienza por ser verdadero en primer lugar respecto a sí mismo y revela primordialmente su propia esencia a los contempladores. no pueden añadirle nada más a su glorificación. pág. En efecto. en movimiento. también diremos sobre los fantasmas. pues. pero en sus discursos no hay añadido mayor que el poder que ostentan o sus propios bienes. pues. los ángeles y démones reciben siempre de los dioses la verdad. y al mismo tiempo afinnamos que la divinidad no está falta de belleza alguna ni de ninguna virtud que es posible añadirle por medio de discursos. SooANO. de este error fluye abundantemente la mentira.

79 Carta a Anebo 1 5 SoDA NO. la imitación de la realidad. partiendo de las últimas clases y de la decadencia que se da en los extremos. sin embargo. Lo que tú dices ahora. pues tampoco el acto de pensar une a los teúrgos con los dioses.1 . Hay. En efecto. ¿Quién no estaría de acuerdo en que la ciencia que afecta al ser es la más apropiada a los dioses. confunde entre sí todos los géneros de los seres su77 . Por el contrario los dioses y su séquito desvelan sus verdaderas imágenes y no nos proponen en modo alguno fantasmas de ellos mismos. ¿qué impediría a los filósofos teoréticos obtener la unión 78 11 Cf. y así vanamente arrastran el pensamiento a lo que no será ninguno de los géneros superiores. Las cuestiones sucesivas en las que estimas «sacrilegio e impureza la ignorancia y el engaño en estos temas>> 78 y nos exhortas a la verdadera doctrina sobre ello. la divinidad se transforma en fantasmas. algo similar a las fonnas que se ven en los espejos. una objeción más justa para ti: ¿en qué será superior el género de los dioses al de los démones? Pero estos géneros no tienen comunidad alguna. mismos. y no conviene. ¿está en la naturaleza de lo divino emitir fantasmas de sí mismo? ¿Pero cuándo el género estable. periores y no deja diferencia alguna entre los unos y los otros. Carta a Anebo I 5 SooANO. Carta a Anebo l 4b SoDANO. pues. no plantea controversia alguna. ni a partir de sí emite estos fantasmas en otros seres. lo oscuramente representado y lo que puede devenir en causa de error no conviene a ninguno de los géneros verdaderos y claramente existentes. se podrá obtener lo que es conveniente y grato a los seres divinos.98 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO ll 99 pero aparentan ser que aparecen por SI verdaderos como ellos. porque. sino que irradia su verdadera forma en las maneras de ser verdaderas de las almas. fijo en sí mismo y la causa de la esencia y de la verdad podría crear a partir de sí en un lugar extraño una imitación fraudulenta? En modo alguno. también ellos participan de la mentira y el engaño. no hacen por ello falso lo que se ofrece apropiadamente a los dioses y las ceremonias divinas. Y ya que la defensa se hace desde un punto de vista más bien filosófico y lógico pero no según el arte activa de los sacerdotes. añadiré lo que falta. sino que serán también ellos extravíos engañosos. como las figuras que tienen lugar en aguas o en espejos. «que son comunes a los dioses. espmtus ' . sino que se está de acuerdo igualmente por parte de todos los hombres. pues se convierten en causas de error y engaño para los creyentes y alejan a los contempladores del verdadero conocimiento de los dioses. del mismo modo también los compañeros de los dioses son émulos de la verdad epóptica de los dioses. en todo caso. ni ésta consiste en hacer aparecer fantasmas. pues. mientras que la ignorancia. ¿por qué iban a hacer estas exhibiciones? ¿Para ofrecer una muestra de su esencia y poder? Pero estos fantasmas son absolutamente incapaces. Sea. creo que debo hablar más como teúrgo sobre el tema. conjeturar por analogía las primeras clases y las copias verdaderas que se dan en las primeras clases. cae muy lejos de la divina causalidad de las especies verdaderas? Pero puesto que no se ha dicho suficientemente. Si se piensa así respecto a este tema. . En efecto. que precipita en el no ser. . démones y los otros la producción de imágenes y la jactancia>> 77 . <<la ignorancia y engaño falta e impiedad>> 79 . ¿Para procurar alguna ventaja a los epoptas? ¿Y qué utilidad podría derivar de la mentira? Y si no es así. de este modo todo será común para ellos y no se otorgará nada extraordinario a los superiores.

Ninguna otra cosa de las que hay en nosotros. sino que el cumplimiento de las acciones inefables y realizadas de manera digna para los dioses por encima de toda intelección. . y ni una cosa ni otra es verdad. una consideras que llena a los hombres de todos los males a causa de la incultura y temeridad. Pero si la unión activa no se da nunca sin el conocimiento. sin embargo. pero lo que propiamente estimula la voluntad divina son los mismos símbolos divinos. comprensibles por los dioses sólo. no es idéntico a ella. las causas divinas sean incitadas a actuar. así como el poder de los símbolos silenciosos.l'¡ 100 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO li 101 ( • ' teúrgica con los dioses? Pero la verdad no es así. aunque refuta suficientemente toda tu concepción del arte teúrgica. En efecto. Pues tampoco si conocemos las características particulares que acompañan a cada género. sin recibir de ninguno de los seres inferiores un principio cualquiera de su propia " accwn. con los que estos símbolos se . como tampoco que en el engaño fracasan. sin que nosotros intervengamos con nuestro pensamiento. pues. los símbolos mismos realizan su propia obra por sí mismos. y así lo divino es puesto en movimiento por sí mismo. pues entonces su eficacia sería intelectual y producto nuestro. . . luz a su conocimiento. pues en absoluto es natural que el continente sea puesto en movimiento por el contenido. ni el todo por las partes. dejar este tema y pasar a tus preguntas sobre la adivinación y resolverlas con concisión. 8 ° Carta a Anebo 15 SoDANO. infunden la unión teúrgica. y no supongas que la verdadera obra teúrgica tiene un feliz cumplimiento en el marco de nuestras concepciones dispuestas según la verdad. relacionan. la otra la juzgas causa de todos los bienes» 80 Todo esto tiene el mismo fin que lo dicho previamente y ha obtenido junto con ello la respuesta conveniente. Me he alargado en estas consideraciones por el siguiente motivo: para que no creas que toda la fuerza de la acción teúrgica procede de nosotros. por sí mismo reconoce sus propias Imagenes. sino que ellos deben preexistir junto con todas las disposiciones mejores del alma y nuestra pureza como causas auxiliares. De ahí que tampoco por nuestros pensamientos. típicamente humanas. Admite. coopera al cumplimiento de las acciones divinas. Preciso es. El mismo valor tienen también tus afirmaciones en las que manifiestas la opinión de que es «Cosa santa y útil la ciencia relativa a los dioses» y llamas «oscuridad a la ignorancia de las cosas honorables y bellas. como la pureza del cuerpo con la castidad. pero no con el estímulo de nuestro pensamiento. de forma que la pureza divina lleva a cabo la plena unión con el Uno y la purificación total no con el conocimiento exacto. ni lo perfecto por lo imperfecto. en principio. Por eso precisamente no llevaremos a cabo estos actos con el pensamiento. esto como dicho de pasada. no por ello también hemos obtenido la verdad de sus acciones. sino por encima del conocimiento. . pues. él. y el inefable poder de los dioses.

Á. ATHANASSIADf. Jámblico de Calcis>>. enviada desde arriba. El mayor antídoto en verdad contra todas las dificultades de este tipo es el siguiente. conocer el origen de la mántica 82 . PFEFFER. 82 Cf. Studien zur Mantik in der Phi/osophie der Antike. y que por su propia naturaleza ocupa un lugar preeminente. no engendrada. Carta a Anebo 11 1 SODANO. RAMos JuRADO. 53-64. Pues crees. sobrenatural. en efecto. 1976. Digamos de inmediato que lo que pretendes llegar a saber es imposible. desde el cielo. 1 . «Un filósofo ante la adivinación. que la presciencia pertenece al ámbito del devenir y que es un elemento de la naturaleza. que no tiene su origen en los cuerpos ni en las pasiones corpóreas. Byzantion 62 (1992). ni en una naturaleza ni en poderes naturales. sino divina. ni en absoluto es una obra humana. según el sentido de tu pregunta. ni es un artificio ideado como un expediente útil para nuestra founa de vida. Cf. Studia Phi/ologica Valentina 1 (1996). 81 1 1 1 ' Meisenheim am Glan. P. Pero ello no es algo que pertenezca al ámbito del devenir ni que actúe como un cambio fisico. pides que se te explique con claridad «qué ocurre en la presciencia del porvenir» 81 . E.' ' !1 1 '!1 LIBRO III 1 11 '¡ 1 1 ' 1 En primer lugar. 45-62. eterna. F. «Philosophers and mueles: shifts of autority in late paganism>>.

A. en efecto. J. 1969). «Dreams and their Interpretation in Ancient Greece». algunos componentes están preestablecidos como en el orden de la materia. Estudios Clásicos 101 (1992). Theurgy and Freelance Divination: The Testimony of Tamblichus>>. Caracas. A. Bulletin of the lnstitute of Classical Studies ofthe University ofLondon 29 (1982). ' 1 1 • ' 1 1 • ' ni en la condición humana ni en hábitos concernientes a ella. tesis doctoral. 297-312. se lleva a cabo con obras y signos divinos. y en algunos casos se dan en la realidad. cuantos tienen relación con los lugares y algunas otras cosas similares. pero en la mayoría no. Universidad de Sevilla. sino sin tener conciencia de los hechos como en estado de vigilia» 84 • Pues bien. ATHANASSIADI. Estado de la cuestión». apartándose de las causas primarias. pues. 83 2 ' 1 11 • '' . a nuestro cuerpo. todo cuanto se refiere a nuestra alma. también R. P. contiene visiones divinas y principios científicos. tal el principio general de toda la mántica. Habis 22 (1991). esto que dices acostumbra a acaecer en los sueños humanos y en los que provienen del alma. D. sino. se engaña por completo. actividades de la vida humana o bien razones psíquicas o fisicas. Sea. o bien si. en sueños.. A. CAPPELLETTI. M. otras generaciones. cuando el sueño cesa y comenzamos Cf. Así pues. DEL CoRNO. 63-75. los sueños que se dicen «enviados por los dioses» no se producen del modo que tú dices. M. ni en un arte de adquisición extrínseca que se ocupa de una parcela de la vida. que previamente ha recibido la esencia y causa de lo que deviene. VAN LIESHOUT. 55-62. 1980. Utrecht. La literatura onirocritica griega anterior a Artemidoro Daldiano. Tal es. «Etapas de la literatura onirocrítica según los testimonios de Artemidoro Daldiano>>. Respecto a la adivinación en sueños 83 se dice lo siguiente: «mientras dormimos. de lo que deriva necesariamente el obtener la pres- • ciencia sin error. 11 d. la causa primordial y principalmente la más común. ' !' ' . a modo de instrumentos. «La literatura onirocrítica griega hasta el s. «Drearns. a partir del cual se puede descubrir científicamente todas sus clases. VINAGRE Lona. defendiendo como causas las simetrías mutuas de estos elementos. Una sola es la definición correcta y uno solo el principio sobre todo eso: en modo alguno extraer sin causa la adivinación del porvenir de lo que no posee en sí ninguna presciencia. trasladase el arte de la adivinación a cooperadores secundarios. DEL CORNO (Graecorum de re onirocritica scriptorum reliquiae. 115-130. ' ' 1: . si alguien. C. por ejemplo. con frecuencia alcanzamos el futuro. los fragmentos recopilados por D. 84 Carta a Anebo 11 2a SoDANO. a cuanto se encuentra en la naturaleza del Todo y en las naturalezas individuales. a partir de los dioses que contienen en sí los límites de toda la ciencia de los seres. que posee en sí misma en primer lugar lo que da a los que participan de ella y que proporciona sobre todo la verdad de la que precisa la mántica. supusiera que está ofreciendo la noción exacta sobre el tema. Milán-Varese. Cf. Greeks on dreams. VINAGRE Lono. a partir de ello considerar la mántica distribuida en el mundo entero y sobre todas las naturalezas que se encuentran repartidas en él. M. o bien en los sueños estimulados por fantasías o preocupaciones diurnas: ellos a veces son verdaderos y a veces falsos. Todo lo demás está subordinado. VINAGRE Lono. la tradición onirológica y onirocrítica antigua: Acerca de los ensueños y Acerca de la adivinación por el sueño de ARISTÓTELES. 1987. al don de la presciencia enviado por los dioses. 1993. si. Toda su autoridad soberana remonta a los dioses y es un don de los dioses. 1 •• • '· 104 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 105 '' 1 11' ¡1 '' ' '1 '1 1'1 1 '1 '. La interpretación de los sueños de ARTEMIDORO DE ÉFESO o. G. A. por ejemplo. pongamos manos ya a ellas siguiendo las cuestiones planteadas por ti. A. The Journal of Roman Studies 83 (1993). cambios de pasiones. no en un éxtasis agitado (pues el cuerpo está tranquilo). Las teorías del sueiio en lafilosofia antigua. cuando se agitan en nosotros pensamientos o palabras. Sin embargo. sino que o bien. poniendo como principio movimientos de cuerpos. creyese expresarse claramente.

en el sueño. no es posible que la presciencia clara de los dioses sea inferior a la conciencia que se da en estado de vigilia. durante el resto de nuestra existencia. por nuestras propias puras nociones nos separamos completamente de él. la vigilia apenas comenzada o completa. etc. brillando una luz brillante y serena. siguiendo una tradición que tiene como antecedentes a Ficino. y en consecuencia. es enviado por los dioses. generacióm>. Incluso a veces un pneuma intangible e incorpóreo rodea en círculo a las gentes acostadas. se despierta en nosotros y actúa según naturaleza. nos valemos de la vida común con el cuerpo. sigas con la inteligencia todos los razonamientos sobre la adivinación por sueños. si hay que decir la verdad. el estado intermedio entre el sueño y la vigilia. el sueño de cualquier especie y la «imposibilidad de tomar conciencia de las apariciones como en estado de vigilia» 85 • En efecto. salvo cuando. postula genése6s. el cerrar los ojos. des Places. En ocasiones.. el intelecto con vigor sigue las acciones y se acompaña de un movimiento de los contempladores. con razón.106 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 107 1 1 1 1 . escuchan cuanto le dicen y saben cuanto hacen con clara conciencia. poniendo previamente estos hechos como elementos del verdadero conocimiento de los sueños. de forma que no es posible verlo. Excluye. me parece. pem sí tener la sensación y conciencia: se produce un silbido a su entrada. y tales fenómenos preceden parcialmente a la aparición divina. una con el cuerpo y otra separable de todo cuerpo. Dicen lo siguiente: puesto que el alma tiene una doble 3 vida. dudan sobre cómo los sueños contienen la verdad. pues. cit. pues. seguida por É. o bien cuando estamos entre la vigilia y el sueño o incluso completamente despiertos se oyen las voces. Sin conocer estos indicios de los sueños efectivamente adivinatorios y concibiendo sobre ellos pensamientos comunes y humanos. R. la mayoría de las ocasiones. Ya que el intelecto contempla lo que es y el alma contiene en sí las razones de todo lo que deviene. mientras que antes estaban abiertos. la vista es retenida y los ojos se cierran. Una adivinación aún más perfecta que ésta lleva a cabo el alni. realiza obras admirables en cuanto a la liberación de las pasiones anímicas y corpóreas. . en lugar de gnóse6s. es natural que ella conozca antes en sus razones predominantes las cosas futuras ordenadas según la causa que las contiene. cuando la vista ve. Esto es. Carta a Anebo Il 2a SoDANO. lectura de los manuscritos. 85 también ella necesariamente es más manifiesta. por el contrario. estas características tan numerosas y tan diferentes no se asemejan a ningún sueño humano. ya que no conoces sus verdaderas características. la opresión semejante al entumecimiento. todo esto es divino y apropiado para recibir a los dioses. SonANO (op. pág. preferible desde nuestro punto de vista.a cuando une a los principios A. 412). se difunde por todas partes sin contacto alguno. despiertos. esta clase de vida. que es lo que también a ti te inquieta. Parthey. entre los que está sobre todo el mántico. Entonces.. más exacta que aquélla e infunde una inteligencia más perfecta. se puede oír una voz concisa que nos guía respecto a lo que tenemos que hacer. Más perfecta que ésta es aún otra contemplación. de los sueños divinos.¡ 1 • 1 i' • justamente a despertamos. algunos se topan casual y raramente con la presciencia del futuro. Los otros sentidos se da la circunstancia de que permanecen despiertos y perciben cómo los dioses se muestran a la luz. Pero es preciso que tú. pensando y reflexionando. sino que el sueño. «devenir. sino que. Gale. 86 Cf. sea intelectual o divina (puede ser la misma o bien cada una puede existir particularmente por sí). Ahora bien. nos liberamos completamente como de ataduras que nos ligasen y nos valemos de la vida separada del conocimiento 86 .

cuando se une a los dioses según tal actividad separada del cuerpo. des Places. cuando recibe la plenitud más verdadera de las intelecciones. Es. 7. Si. Lisandro 20. en general. en consecuencia. eleva los discursos de los seres en devenir a los dioses. cómo se produce y qué provecho proporciona a los hombres. cuando en la noche iba a perecer por completo. 1931. Así. pág. 121-122. de ellos extrae un poder y un conocimiento por analogía de cuanto fue o cuanto será. Todo el ejército de Alejandro fue salvado. en general. PLINIO. las partes de la vida y de la actividad intelectual. sitiada por el rey Lisandro. o incluso llevan su propia vida conforme a la divinidad. a su vez. en su providencia y en la buena dirección conveniente. pues está llena entonces por los principios universales de toda ciencia. enárgeian. 15. ellos no actúan según los sentidos. ni están despiertos como aquellos que tienen sus sentidos despiertos. también a este respecto exponer las características de quienes están correctamente poseídos por los dioses. 87 claridad)). sin tener conciencia de sí mismos o sin tenerla como antes» 89 Quiero. 4. ARTEMIDORO. la ciencia médica se ha constituido a partir de sueños sagrados. ni. día a día. Es suficiente lo dicho sobre la mántica divina en el sueño: cuál es. sus causas. que se ha de conservar la lectura de los manuscritos enérgeian. 7. transmite frecuentemente invenciones de artes. no obstante. y. tienen una evidencia superior a la palabra? 88 . R. respecto a lo que contribuye a la verdad a propósito de los inteligibles. «evidencia. XV 2. contempla el tiempo todo y observa las obras de lo que sucede en el tiempo. cf. 89 Carta a Anebo n 2b SooANO. sea respecto a los dioses o las esencias incorpóreas en sí o. Creemos que la conjetura es innecesaria. III 1168-1173 DITTENDERGER. que es una conjetura a su vez de Westerink. como para alcanzar con sus pensamientos la mayor parte de los que se cumplen en el mundo. participa en el orden de los dioses.. Historia Natural XXIX l. . VIII 6. de forma que actúan también según los sentidos. gracias al orden de las apariciones nocturnas. EsTRABÓN. ni se mueven como aquellos que actúan según un impulso. 4 Para Asclepio. SanANO (op. IV 22. Afutis.' 1 ' '' 108 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 109 ' 1' ' ' ' ' ' ' ' 1 ' ' 1 universales. cura los cuerpos enfermos. por otro lado. cuando los hechos que acaecen continuamente. con A. en el santuario de Asclepio las enfermedades cesan merced a los sueños divinos. pone los cimientos de los más auténticos principios de los sueños divinos. se salvó por los sueños enviados por Amón cuando el rey levantó el campo a toda prisa y al punto alzó el cer- co 87 • ¿Qué necesidad de exponerlo y relatarlo caso a caso hay. ni proponen cualquier conocimiento particular. R. hacen conversión de su propia inteligencia hacia sí mismos. cit. 413). Leipzig. estando despiertos. Pero si el alma enlaza su parte intelectual y divina con las especies superiores. 88 Aunque traducimos el texto de É. /G IV!'. PLUTARCO. creemos. HERZOG. sino que no tienen en absoluto conciencia de sí mismos ni como antes ni de ninguna otra forma. pues si ellos han subordinado toda su vida como vehículo o instrumento de los dioses que les inspiran. porque Dioniso apareció en sueños y le señaló la liberación de las afecciones incurables. Afirmas que «muchos aprehenden el futuro por el entusiasmo y la teoforía. de lo que procede la verdadera adivinación. EsTRABÓN. Die Wunderheilungen von Epidauros. pues. ni aprehenden ellos el futuro. entonces sus visiones serán más puras. 3. pero. cf. de los que fue separada. distribuciones de derechos e implantaciones de leyes. III 18. o si cambian en divina su vida humana. PAUSANIAS. lo que entre los hombres está en condiciones de desarreglo y de desorden lo dispone bien. Para Alejandro y Lisandro. «fuerza)>.

1 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 111 1 1 11 1 1 ' 1¡! ! 1. Cf. otros incluso. que se cortan los brazos con puñales. oculta en la oscuridad. como tan pronto es una comunión. 1 1 • 1' He aquí una prueba capital: muchos. Por una parte. numerosas fonnas de posesión divina y de múltiples fonnas la inspiración divina se pone en movimiento. El médium lo ve también bajo la forma de fuego antes de recibirlo. TIBULO. según la sensación o el impulso. lo abarcan en círculo por todas partes en sí mismo. no se dan cuenta. lo más ordenado. Pero vuelvo de nuevo al punto que estaba tratando. ¿qué sensación. por la que son inspirados y por la que son poseídos completamente. en la proximidad del fuego. conciencia o intuición propia podría darse en el que recibe . el dios nos posee. porque. 1 6. aunque se quemen. • ° De ahí que también sean multifonnes los signos de los inspirados: movimientos del cuerpo y de ciertas partes. Ovmio. los que atraen los espíritus sin estas beatíficas contemplaciones. Si. pero otras veces desigualdad: a veces los sonidos aumentan en intensidad o disminuyen musicalmente. :¡ . sino que asumen otra vida más divina. en torno a qué dice naturalmente la verdad y qué poder puede procurar o poner en acto. el marchar a través del fuego. . EuRÍPIDES. y otras veces incluso una unión de estos entusiasmos. no reaccionan. la venida del fuego de los dioses y una especie inefable de luz vienen de fuera sobre el poseído. porque al ser dioses diferentes los que nos inspiran. o se nota una gran igualdad de voz según la altura del tono o los intervalos intennedios de silencio. danzas corales. salvo muy pequeños signos que aparecen en el cuerpo del poseído por el dios y los otros signos que se ven con claridad. pues lo inaccesible se hace accesible bajo la acción de la teoforía. la ignoran. no tienen conciencia de sí mismos y que no viven ni la vida humana ni la animal. como tampoco ésos que golpean con hachas sus espaldas. Sus acciones no son en modo alguno humanas.7. o nosotros llegamos a ser enteros del dios. además el cuerpo es visto levantarse o distenderse o ser transportado en alto en el aire o se ven acaecer al respecto los fenómenos contrarios a éstos. oscuramente. EsTRABÓN. en toda su magnitud y calidad: místicamente le obedece y gobierna.. y tan pronto es una simple participación. y tan pronto participamos del poder último del dios. A veces incluso llega a ser claramente visible para todos los espectadores. hace también diversa la teoforía. pues. provocan inspiración diversa. por otra. porque no viven en ese momento una vida animal. y otras veces del primero. como la sacerdotisa de Castabala 9° Con ello queda probado que ellos. sea cuando la divinidad desciende o se retira: a partir de ello los entendidos llegan a saber lo más verdadero de él. lo llenan todo de fuerza. s Hay. en efecto. voces annónicas o lo contrario de esto. disposiciones annoniosas. Tristes IV 1. en efecto. mientras que la totalidad de la inspiración divina. muchos. en estado de entusiasmo. no se queman.. o realizamos nuestra actividad en común con él. Bacantes 677774. O bien. andan a tientas como entre tinieblas y no saben nada de lo que hacen.110 . 41-42. el pasar los ríos. y a veces es de otro modo. Por el contrario. como el arrojarse al fuego. tranquilidad absoluta del cuerpo. como para que ninguna actividad propia pueda llevar a cabo. 45-50. como tan pronto del medio. 9 Castabala en Cilicia. por lo que también sus signos son muchos y diferentes. o participa junto con el cuerpo. o incluso el viviente común. Y algunos. o bien el alma goza sola. hoy Budrum Kale. pues el fuego no les toca gracias a la inspiración divina. no tienen conciencia alguna. aunque atraviesen asadores. Pero el caso más importante es cuando el teúrgo ve el 6 pneuma que desciende y penetra en el médium. al cambiar el modo de entusiasmos. lo más poderoso. XII 2.

en virtud del calor. los oráculos llegan a ser confusos y falsos. cit . ni del alma. los pneumas procurados por ellos. la pasión de la alienación sería corpórea y suscitada por movimientos fisicos.112 SOBRE LOS MISTE RIOS EGIPC IOS LIBRO III 1 13 ' 1 1 ! 1 '' el fuego divino? ¿O qué movimiento humano podría entonces intervenir.') i' • ••• • ro cuando el alma tiene la iniciativa 91 o en medio de la adivinación se mueve. pero no enseña lo principal. ni sería verosímil suponerlo de este modo. como la muchedumbre supone? Tales. o bien rapidez y traslación del pensamiento. en tanto movidos por nuestra alma. ya sean melancólicas o de cualquier otra clase. págs. o qué recepción humana podría darse de pasiones o éxtasis o extravío imaginativo o algún otro similar. del frío. o calentamiento del intelecto. ni del compuesto es obra el entusiasmo. ella actúa por sí misma. Por el contrario. que no compartimos. PLATÓN. y sin mezcla. razonablemente se podría suponer que todos estos fenómenos. desligada del resto. op. y si el principio de la adivinación es suscitado por ambos. A. Aún más. Timeo 71e5. 92 Cf. el cuerpo y el alma. y la posesión ya no es verdadera ni auténticamente divina. pero toda la obra de la adivinación la divinidad la lleva a cabo por sí. 415-416. aún más particularmente. a los que prestando atención nadie se equivocaría en el reconocimiento correcto al respecto. si el cuerpo se establece como causa del éxtasis entusiástico. pues la teoforía no es obra humana. ni la inspiración proviene de los démones. Pero ni del cuerpo. es preciso conocer también qué es el entusiasmo y cómo se produce. R. Con razón nadie podría atribuir el entusiasmo al alma y a algunas de sus potencias. o bien en virtud de la mezcla proporcional entre ellos o fusión. un movimiento tal será común al viviente. '-. no es suficiente conocer esto sólo. 7 Sin embargo. en tanto que ellos están ligados entre sí. cf. Pero es necesario investigar las causas de la locura divina: éstas son las luces procedentes de los dioses. sin que el alma y el cuerpo se muevan en absoluto..\! '· J·. el que manifiesta esta opinión dice algo sobre lo que acaece en el ámbito de los poseídos por la divinidad. pues ellos no tienen en sí ninguna causa de la alienación divina 92 . Y no es un éxtasis simplemente. sino que ellas subyacen de otra fonna y la divinidad las utiliza como instrumentos. Consiste ello en ser poseídos enteramente por la divinidad. 91 i . si la verdadera adivinación fuese liberación s de lo divino de los otros elementos del alma o separación del intelecto o una especie de encuentro o impetuosidad e intensidad de actividad o de pasión. ni el superior por naturaleza es engendrado por el inferior. constituyen el entusiasmo del alma. o el cuerpo interviene algo y altera la armonía divina. En efecto. o al intelecto o a alguno de sus poderes o actividades. si realmente es poseído. mientras que el delirio y el éxtasis manifiestan también la subversión hacia lo inferior. o a una debilidad corpórea o a su ausencia. Pues bien. Y si el cuerpo. sino de los dioses. ni el pensamiento humano se mueve. SoDANO. ni sería perfecto en la ciencia divina si sólo sabe esto. en virtud de mezclas cualitativas.1 . se le cree falsamente como un movimiento del pensamiento bajo la inspiración demónica. ni tiene todo su poder por partes o actividades humanas. En efecto. el absoluto dominio sobre nosotros proveniente de ellos. de lo húmedo o de alguna forma especial de estos elementos. Pe- . a lo que acompaña posteriormente también el éxtasis. que abarca todo lo que hay en Para otras posibilidades de intelección del texto. sino una ascensión y transferencia hacia lo superior. Por esta razón también son sin errores Jos oráculos que se llevan a cabo así como digo. o bien en virtud del pneuma o del más o menos de estos elementos. o bien. pues. sean también los signos divinos del verdadero entusiasmo.

99 ° 11 i . que les ha sido asignada una connaturalidad de una forma apropiada al rango y poder propio de cada uno. címbalos. la rodeaban danzando cuando iba en su carro tirado por leones. purificación y cura. 1 " ' ' ~ 1 :!. ellos las palabras las «profieren con boca delirante» 93 .( -h_· ~_t' . productos de nuestro arte. 94 Carta a Anebo n 2c SoDANO. 1' . sino porque la inspiración de los dioses no dista de la armonía divina. pues son fenómeno s fisicos. Cf. No hay que llamar a ello en absoluto purgación. No porque el cuerpo y el alma sean simpatéticos entre sí y estén en simpatía con las melodías. 92 DIELs-KRAN z (75 MARCOVIcn ). 10 Cf. 2.: '' . emparentada con ella desde el principio.''' ' '! ·1 1.. 259-260.. ARISTÓTELES . 5-9 KROLL. por tanto. PLATÓN. ón dices lo siguiente 94 : «algunos de los que A continuaci están en éxtasis son poseídos por la divinidad al oír flautas. sino que divinos son todo su origen superior y su fundamento. Cf. es participada por ella en la medida conveniente: cada uno de ellos se despierta y reposa según el orden de los dioses. completam ente subordina dos y plegados a la única actividad del que los posee. Sobre su interpretación en Jámblico. Aves 876. e inmediatamente se da una posesión perfecta y plenitud de esencia y poder superiores. cuando se efectúa. Teología platónica VI 13. % Los Coribantes. que el sonido de las flautas provoca o cura los extravíos mentales. Contra los paganos V 20-21. Cantor y músico mítico. 97 De origen traca-frigio. sino. cf. por el contrario. tamboriles o una música cualquiera 95 . todo eso. que la música modifica los humores o disposiciones del cuerpo. los poseídos por Saba98 97 cio y los que celebran las fiestas de la Madre» • Es preciso. cómo las diferencia s de estos fenómeno s están en consonanc ia con las disposi- ' ' . y. PROCLO. !: '1 '. de suerte que lo que posee una semejanza fortuita con ellos participa de ellos inmediatamente. Más bien decimos lo siguiente. aparece ligado tradicionalmente al modo frigio. Cf. a los sonidos armónicos que coemiten los movimientos 100 • Según tales parentesmo silbidos cos de las melodías con los dioses tiene lugar su venida (pues no hay nada que les suponga obstáculos). París. seguidores de Cibeles. que el canto inestable y agitado. 1912. qué razón tiene. PLATÓN. '1 ' frag. 98 Cibeles. DEMÓSTENES. HERÁCLITO. pues este estado no nace en nosotros primeramente por una enfenneda d. 95 A la teoría racionaHstica. que por unos cantos se entra en delirio báquico y por otros se libera de él. exponer las causas sobre cómo se produce y. a los movimientos del universo mismo. ARCf. . que sonidos y melodías están apropiadamente consagrados a cada uno de los dioses. Ahora bien. Cf. pues. VALERIO MÁxiMO. hace proferir palabras sin acompaña miento del pensamien to de los que hablan. agitado y desenfrenado. mientras que lo divino no se manifiesta en absoluto en ello. 1 3. como los agitados por el delirio coribántic o 96 . ! i ! 1 ! ' 1 ' ' ' 1' ' '1 nosotros. no tiene nada que ver con el entusiasm o. me parece.i . 18. dicho de forma general y no detallada. según se dice. JÁMnuco. ÜRAILLOT. Comentario a la República 1 62. exceso o excreción.. aristotélica y porfiriana. formado por Marsias y Pan. no adecuado. 93 ciones individual es del alma. destierra completam ente nuestra propia conciencia y movimien to. fue identificado con Dioniso.. se opone la creencia teúrgica del origen divino del entusiasmo. para la educación. Leyes 790e8-9. Política 1340a7-b6. que la música incentiva el movimien to y las pasiones. Tal es el entusiasm o en su conjunto y por tales causas tiene lugar. Vida Pitagórica 65. H. son propios del éxtasis. ARISTÓTELE S. y cuantas cosas se dicen por el estilo. Política 1340a 10-12: PRocLO.----------------- 1 1 ' 114 ' ' SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 111 115 9 . como los de Olimpo 99 . NOmo. Teoría pitagórica y neopitagórica (Nicórnaco de Gerasa). humanos. Le culte de Cybé/e. la Gran Madre. Banquete 2l5c3. ARISTÓFANES.

cuantas melodías similares escucha cuales especialmente conservan la huella divina de la armonía. por tanto.. precisan de purificación. por estas razones son completamente diferentes. en tanto poseen en sí todo el poder. sino que conviene remitirlas a las causas de los dioses completamente diferentes y primordiales. Otra clase de adivinación. En cuanto a los poseídos de la Madre de los dioses tú piensas que son machos. en general. hacia ella es arrastrada y se une íntimamente y participa de ella en la medida en que es posible hacerlo. ella las acoge con cariño y a partir de ellas recuerda la armonía divina. Así. ni que la inspiración del dios la denominaron confmme a las pasiones y los fenómenos pertinentes (pues el don de los dioses a los hombres de su actividad propia es impasible y superior a todo devenir). mientras que el de Sabacio consiste en la disposición para el delirio. cit. no decimos lo siguiente. pues. ni que determinados períodos de tiempo son causas de tales afecciones.! '' '·' ' talmente mujeres. según la naturaleza de cada fenómeno también acaece que se realizan sus actividades. 71 ). que la naturaleza conduce cada cosa hacia lo que le es familiar (pues el entusiasmo no es obra de la naturaleza). pues. cf. esta forma de teoforía y es así como tiene lugar. . Este entusiasmo tiene un poder generador y fecundante. consecuentemente. escuchaba la armonía divina. las separaremos según sus particularidades y explicaremos por qué los poseídos dan saltos. R. antes de entregarse al cuerpo. se puede. A. Sm>ANo.' · ' '' ' '. pues tú les has llamado «los que celebran las fiestas de la Madre» 101 . prosiguiendo metódicamente la vía de nuestra argumentación actual y distinguiendo apropiadamente las inspiraciones de las Ninfas o de Pan y sus otras diferencias según los poderes de los dioses. ofrecer la causa de la mántica divina. ni afirmaremos que la recepción de lo semejante y la supresión de lo contrario aportan curación de tal exceso. .116 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 117 10 1 '' Pero ni siquiera es preciso decir lo siguiente. Pero cuando aplicamos la defensa de ella. purificación de almas. pasan sus vidas en las montañas. procedentes de los dioses. ni que la mezcla del aire y de lo que lo contiene hace diferente también la mezcla en el cuerpo de los poseídos por la divinidad (pues las obras de la inspiración divina no se modifican por poderes o mezclas corpóreos). no diremos que determinados excesos somáticos o anímicos. transferir tal afirmación en el sentido de que el alma. es famosa y clarísima. de forma que los pneurnas que. por lo que difiere sobre todo de toda otra forma de locura. los hombres son poquísimos y todos afeminados. pero la verdad no es así. pues todos estos hechos son corpóreos y completamente separados de una vida divina e intelectuaL Antes bien. incluso después de que el alma se encarna. acumulados. pág. De esta forma. a quien seguimos. liberación de antiguas cóleras. Mejor es. sobre la que te maSobre las posibles interpretaciones de este pasaje. despiertan y agitan con furor báquico a los hombres expulsan cualquier otro movimiento humano y físico. Tal es. pues las que celebran las fiestas de la Madre son fundamen101 '' ' •" "' ' ' -' " t •" ' ' ' /. que el alma en primer lugar consta de armonía y ritmo. 297 (n. 102 11 Carta a Anebo 11 2c SoDANO. Pero puesto que el poder de los coribantes es custodiar y ultimar. op. y no es preciso comparar su índole con las actividades que habitualmente conocemos. la de los oráculos. por qué algunos aparecen con ligaduras y por qué son curados mediante sacrificios 102 Todo ello se lo atribuiremos a las causas divinas. pues. '' '' ' " . multifmme e inspirada. pues de esta fmma el entusiasmo es propio del alma sola.

como las profetisas de los Bránquidas 104 ». 105 Cf. que sale por la abertura. VII 3. a duras penas entra en posesión de sí.' ' . Nosotros. 79. ella ayuna un día y una noche entera. cuando ella está instalada en la sede del dios. sin embargo la inspiración que el agua procura no es toda del 103 • . profetiza sin ser ya visible para los espectadores presentes. como el sacerdote de Apolo Clario en Colofón. 104 dios. favorito de Apolo. PAuSANIAs. Hay. ¡· ' ' ·. de todas las maneras se ofrece ella al espíritu divino y es iluminada por el rayo del fuego divino. 5.. pues un pneuma profético parece atravesar el agua. 232. ' 'i ' 1 i ' '. Has hecho mención a estos tres célebres oráculos. I I6. lo divino no se propaga de una fonna tan desunida y parcial en lo que participa de él. IX 10. SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 119 ' 1 . por esta razón te diste por contento con estos ejemplos. tras haber realizado antes muchas ceremonias sagradas. XXIV 6. en efecto. EsTRABÓN. antes de beber. IX I2. por la que somos capaces de recibir al dios. y a ella el dios le procura una posesión incoercible y una presencia perfecta sin obstáculos. se retira en santuarios inaccesibles a la multitud al inicio de la posesión por el dios. sino que ella provoca sólo la aptitud y purificación del pneuma luminoso que hay en nosotros. sino porque éstos sobresalían sobre los demás y a la vez enseñabas suficientemente sobre lo que se estaba tratando. de forma que incluso. ella entra en annonía con el estable poder mántico del dios. tienen contacto con ella. tras la profecía. sien107 Cf. aunque la verdad no es así.. 9. que asciende denso y abundante de la abertura. VII 5. y mediante el alejamiento y separación de los asuntos humanos se vuelve inmaculada para recibir al dios.'' i' '' ' 1 ' i nifiestas así 103 : <<Unos adivinan tras haber bebido agua. el cual está consagrado al dios. Anales II 54. sea que dé profecías sentada en el santuario sobre un asiento broncíneo de tres pies o sobre un asiento de cuatro pies. Y cuando el fuego. CICERÓN. ella no se mantiene a distancia de ninguno de aquellos que. 106 Epinomis 978a l. . 3. tras beber. 3.1 1 ! Carta a Aneba 11 2d SoDA NO. PAUSANIAS." 118 . sino que asiste de inmediato y se sirve como de un instrumento del profeta. Otra es la presencia del dios. Que este agua es profética. una fuente en un habitáculo subterráneo y de ella la profetisa bebe en unas noches detenninadas. Cf. 3. es evidente por sí. pues muchos más eran los omitidos por ti.' ''' . IX . el cual no es dueño de sí ni es consciente en absoluto de lo que dice ni del lugar donde se encuentra. IJ 117. El oráculo de Colofón 105 todo el mundo reconoce que profetiza por medio del agua. pues. otros sentados en bocas abismales. también hablaremos de estos tres oráculos. la llena por sí de su poder profético. Historia Natural II 106. 5. sino que haciéndolo desde fuera e iluminando la fuente. sea que el dios dé sus oráculos a los hombres gracias a un pneuma sutil e ígneo. por su afinidad. )USTINO. ella es colmada por él de luz divina. Sobre la adivinación 1 38. encargados de ese oráculo en territorio de Mileto y muy popular en la Antigüedad tardía. anterior a ésta y resplandeciente desde lo alto. En efecto. otros aspirando vapores de agua. ya no podría saberlo cualquier hombre 106 . Consecuentemente posee la inspiración del dios que ilumina la sede pura de su alma. a consecuencia de estas dos predisposiciones ella llega a ser toda entera del dios. como las que profetizan en Delfos. la envuelve por todas partes. y. Y. TÁCITO. no porque sean los únicos en este caso. Descendientes de Branco. Entonces el dios se le hace presente. me refiero al modo de la adivinación enviada por los dioses a los hombres. PuNIO. I... 2. pasando por alto la mayoría de los oráculos. La profetisa de Delfos 107 . iluminándola separadamente. pero cómo lo es. 3.

el fuego y el agua. de la sede particular y de toda la disposición natural y sagrada que se ve en el lugar. Por el contrario.1 120 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 121 '' ' . no ligado a los lugares y a los tiempos medidos por los números (en tanto superiores a lo que acaece en el tiempo y está contenido por el lugar). En efecto. sea que se llene de luz divina con una vara que originariamente fue transmitida por un dios. produce un movimiento del alma contrario a los dioses. está presente todo entero en todas partes a disposición de quienes puedan participar de él. ilumina desde fuera y llena todo. la cual. por ningún cuerpo humano particular. '1 . la aparición que consiguen realmente los dioses.. y no deja sin participar de él a ningún viviente ni ser gobernado por la naturaleza. ' ' 12 '' 1! ' '' ' ' do distinto del fuego. por su carácter separado. está presente igualmente en lo que existe en todas partes y coexiste en todo tiempo con lo que se produce en el tiempo y comprende en la unidad la verdad de todo por su substancia separada y eminente. EusEBIO. sin embargo. privada y no pública. la causa tanto del lugar como de la fuente y de la mántica toda. no puede conocer con antelación lo que en todas partes y siempre es de manera idéntica. cuando ella es poseída ya por la luz y goza largo tiempo. una inspiración admirable antes incluso de su llegada al lugar acostumbrado. siendo separado e indivisible. Lo evidencia también la multitud de sacrificios. de la que dices lo si. gmente: «aque 11os que estan en pie sobre 1 caract eres 108 coos mo los que están llenos de espíritus que entran en ellos» 109 Esta clase no es fácil de comprender con un solo razonamiento a causa de los que han hecho mal uso de ella: lo que está al alcance de todos y es mala práctica habitual en la mayoría de los hombres. l. si tal poder no estuviera separado de la naturaleza de los lugares y de los cuerpos que les sirven de base. verdadera.!' '' ! 1 i' 1 . sea que prediga el futuro sentada en un eje. participa del dios. 390. separado del lugar. la sacerdotisa de los Bránquidas. inmutable. su estancia en las partes más sagradas del templo. ' ' . la adivinación oracular concuerda con todos los principios que hemos expresado anterionnente sobre la mántica. de llenar todo. el ayuno de tres días enteros. convertida en apta para la recepción desde el exterior. y.': i:· "•' ' ' Si nos hemos expresado correctamente. pero si es libre. por lo demás clara y pura. a unos más y a otros menos. pues todo esto demuestra el llamamiento al dios como para que se presente y su venida del exterior. no comporta en absoluto la presencia de un dios. ni por un alma retenida en una sola especie de seres parciales. veamos a partir de este momento otra clase de adivinación. ' . que se sirve de la mentira y el engaño insoportable. Cf. es capaz. Papiros Griegos de Magia IV 2705-2706. o si procediera según el movimiento determinado por el número. VIl 196. él. en la medida en que cada uno pueda participar de él. sea que reciba al dios mojando con agua sus pies o la orla del vestido o aspirando vapores de agua. pues. el aire. que preexiste a todos los seres. Evidentemente. 846-860. a partir de todos estos preparativos. del pneuma.¡ " ' ·¡. 108 13 ' . penetra todos los elementos. es inaccesible a los pneuEn este caso el médium entraba en trance teniendo sus pies sobre figuras y signos místico-simbólicos trazados en el suelo. por su nulo poder. y de ellos extrae una aparición oscura y no real. en el pneuma mismo que sale de la fuente. Y bien. 109 Carta a Anebo 11 2e SanANO. se apodera de la tierra. Pues bien. Preparación Evangélica V 15. acostumbra en ocasiones a ser turbada por pneumas demónicos malos. 206. el rito de toda la ceremonia y todo cuanto se realiza de fonna conveniente al dios antes del oráculo: los baños de la profetisa. el poder mántico de los dioses no está circunscrito parcialmente por ningún lugar. ello revela otro dios más venerable. sino que da parte de su presciencia. sino.

así también. al que se le podría denominar fotagogía. todo este género mántico del que hablas. quienes practican la fotagogía a veces toman como cooperantes las tinieblas y a veces tienen como auxiliares de la ilumina- .122 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 123 ' ' ' 11 mas contrarios y no puede ser obstaculizada por ellos. demás. parece que no indicas otra cosa que la causa . no hay lugar para la perturbación de los malos espíritus. . preCiando las leyes. desdeñando toda la doctrina de la contemplación operante relativa al invocador y a la epoptía. eterna y real. otros en una pared. Ahora bien. despreciando el orden de la teúrgia. segun qmeran sus gmas. puestas en movimiento por la voluntad de los dioses. ses. pues cuando dices «aquellos que están en pie sobre los caracteres» 110. ¿cómo es posible que la esencia de los dioses. permaneciendo conscientes de sí mismos en todo lo ' . las plegarias y demás ritos. por el contrario. menos-. resulta abarcado por un solo poder. a partir de ellos mismos. no me serviré para su distinción de otras características que las expresadas por ti. sino por los dioses se despierta a las diversas imaginaciones. . resplandeciendo por muchos lados el poder de los dioses que llena todo de bienes. . ni puede aparecer en parte alguna. ni de importunarles cuando resplandecen. sino que está aparte como la nada o el no ser. de ahí que imágenes divinas se apoderen de nuestro pGlder imaginativo. por estas razones. como cuando el sol irradia su luz y las tinieblas no pueden soportar su brillo. resultan inspirados segun su Imagmacton. Ahora bien. se quitan absolutamente de en medio y se apartan lejos. otros en pleno aire libre. Respecto a otra clase de mántica dices lo siguiente: 14 «otros. cuando el hábito humano es completamente suprimido. En efecto. pues no por sí. la parte· imaginativa del alma es inspirada por los dioses. en ambos casos tanto la presencia divina como la iluminación son trascendentes. Ella ilumina con luz divina el vehículo etéreo y brillante que envuelve al alma. sin tener posibilidad alguna de moverse. algunos. consideran suficiente sólo «estar de pie sobre los caracteres» 111 . Pero puesto que lo contrario es capaz de re. aun siendo multiforme. la santa y prolongada perseverancia en los ejercicios. otros en el sol o en algún otro cuerpo celeste» 112 • Pues bien. Ello acaece de dos formas: o cuando los dioses están presentes en el alma o cuando hacen brillar sobre ella una luz. otros ciertas drogas y otros encantamientos y fórmulas de comunicación con los dioses. unos tienen sus visiones por medio del agua. unos tomando como cooperantes las tinieblas. ¿qué cosa bella o perfecta puede resultar de ello? O bien. creen que algún espíritu entra en ellos. se una en los actos sagrados a obras efimeras? Por estas razones hombres irreflexivos de estas características erran completamente y no merecen ser contados entre los adivinos. Pues toda la vida del alma y todos sus poderes se mueven subordinados a los dio. En cuanto a la diferencia tan grande existente entre estas dos clases de adivinación.de todos los males relativos a ellas. y. . como es natural. cuando están presentes los seres superiores. sino que inmediatamente se desvanecen por entero. la atención y el pensamiento del alma son conscientes de lo que acaec:e. En efecto. que les precede.cibir lo contrario por cambio y salida de sí mismo o lo connatural y afin por la semejanza. 11 111 °Carta a Anebo 11 2e SooANO. 112 Carta a Anebo 11 2f SODA NO. . Carta a Anebo JI 2e SooANO. pues la luz divina no les toca. cuando lo han hecho una hora.

Ahora bien. A partir de los signos divinos el arte. 417-419. de la luna o.124 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 125 15 ción la luz del sol. Por tanto. teniendo bien dispuesta. pues. en general. en un sitio sólido. Al respecto dices lo siguiente: «Otros han constituido un arte para la caza del futuro por medio de las entrañas. pero todos se reducen a una sola causa. presidiendo sobre los elementos del universo. sobre los animales y sobre todo lo que hay en el mundo. ella utiliza ciertos signos divinos llevados a cabo por los dioses según variopintos modos. de modo que no se disperse demasiado. interpreta y conjetura el vaticinio. . elemento capital. págs. ya desde el aire. el movimiento del aire y la rotación del espacio atmosférico. Pero descendiendo a lo particular. el demon que los preside. sino «indicando por medio de signos». puesto que esta mántica es externa y sola no posee nada que no esté al servicio de la voluntad e inteligencia de los dioses. desde el sol o desde alguna otra esfera celeste. pues ella. y puesto que tiene. los dioses hacen los signos por intennedio de la naturaleza. Lo mismo que ellos engendran todo por imágenes. que le está sometida para la producción de fenómenos. La prueba es el encontrarlas con frecuencia sin corazón o sin otras partes vitales sin cuya presencia es prácticamente imposible dotar de vida a los vivientes. la naturaleza común y la específica de cada ser. por todas estas razones tal modo de adivinación es independiente. A veces hacen brillar la luz sobre una pared. desde la luna. primordial y digno de los dioses. infiriéndolo a partir de ciertas probabilidades. brillando ya desde lo alto del éter.. Estos démones revelan simbólicamente el pensamiento del dios. pasemos al modo que se lleva a cabo mediante el arte humana. 22 B 93 DIELS-KRANZ. cf. según la afinidad de los objetos con los signos mostrados. o de encantamientos y fórmulas de comunicación con los dioses. aves y astros» 113 Hay otras muchas más artes similares. Éstas. el esplendor del finnamento. o bien por los démones generadores. cuantos están emparentados con los dioses que van a intervenir. que presenta un campo más amplio para la conjetura y la opinión. como dice Heráclito 11 \ la predicción del futuro. cit . según place a los dioses. y quizás también excitan nuestra capacidad de síntesis 115 hacia una agudeza mayor con el mismo impulso. conducen con facilidad los fenómenos como les parece a los dioses. Y bien. pero éstas son suficientes para mostrar todo este 113 • género mántico. a la iluminación de la luz. «sin decir ni ocultan>. el aire. Ahora bien. para decirlo en general. pues a través de esta predicción modelan el modo de la demiurgía. presencia y epifanía de los dioses. En ocasiones utilizan el agua para provocar la fotagogía. sean en líneas generales nuestras definiciones sobre tal arte humana en su conjunto. el alma de los animales. Pueden ser muchos otros los modos de la fotagogía. está bien dispuesta por naturaleza para recibir la luz. los cuales. op. sobre los cuerpos particulares. cualquiera que sea el lugar y el instrumento de iluminación. al tiempo que su localización allí. una sede excelente para luz en la pared. 115 Sobre este pasaje. A. A las aves las mueve el impulso de su alma 114 16 Carta a Anebo 11 2g SooANO. R. mediante la grabación sagrada de caracteres. dispuestos para la preparación de la recepción. así también significan todo por medio de símbolos. por ser trasparente. SOIJANO. una luz sagrada que nos ilumina. En ocasiones hacen uso de la naturaleza de algunos objetos. las entrañas las modifican de fonna variada. también ellos emparentados.

sirviéndose de los démones. R.• • 1 '' 1 • • ' 126 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 127 1 ' . dirige hacia él los signos y la mántica toda y descubre que ellos proceden de él. 1965. nos guía y se da a quienes participan de ella. qué es y de qué clase» 116 . 116 11 i '' 1 : '• . y tú. y se mueven como lo ordenan los dioses del cielo. en el sentido de que «todos afinnan que obtienen la presciencia del futuro por medio de los dioses o los démones. que. separados de todo y libres de la relación y coordinación con el devenir. en primer lugar.. aspectos sobre los que ya nosotros hemos dado una explicación en general y en particular. como si fueran cercanas. al tiempo que los dioses hacen la señal. a su bondad superabundante. las mueve también el demon que preside a los vivientes. Adivinos y oráculos griegos. el movimiento simultáneo. 117 Carta a Anebo 113a SanANO. 1879-1882. Buenos Aires. Y si se piensa que ciertas emanaciones de los cuerpos celestes se transmiten al aire. . pues no hace descender el intelecto de los seres superiores a las cosas de aquí abajo y a nosotros. Por otra parte. de las partes más lejanas. París. que los dioses. Esta manera de explicar la rnántica viene a coincidir con el principio de la demiurgía y providencia de los dioses. Una prueba capital de ello es la siguiente: no parece. sino. utiliza a todos como servidores. y además la rotación del aire y el poder que desciende desde el cielo al aire: todo ello.. un hecho natural el que las aves se destrocen a sí mismas y con frecuencia se maten. en sinfonía con la voluntad de los dioses. pues llamas «servicio» al exceso de poder de los dioses. ignoras su modo de actuación. en efecto. lo conduce de acuerdo con lo que los dioses dispusieron originariamente. Resulta evidente. como quieren. hacen descender de los dioses a los hombres la procesión de estos signos. a partir de todo lo dicho lo siguiente. que es adecuada para que prenda el fuego. 119 Cf. sirviéndose de numerosos instrumentos intermedios. Epístolas 1 10. quien lo ejecuta. de las almas. sino que ello es un hecho sobrenatural. sino que. a través del cielo en primer lugar y luego a través del aire. inmediatamente se inflama. Pues la parte más pura y elevada del aire. sino que. a la causa que todo lo abarca. pues. A. Histoire de la divination dans l'antiquité. FLACELIERE. sin apartarse de sí ni aminorarse ni servir a quienes participan. conducen todo lo que acaece en la generación y en la naturaleza según su propia voluntad. por el contrario. separada. pues. de toda la naturaleza. das a conocer la opinión de los adivinos. de forma que la divinidad ni desciende ni hace conversión hacia nosotros. envían los signos a los hombres. Carta a Anebo 11 3a SooANO. por medio de las aves. Ellos. no se concebirá una opinión ajena a lo que se hace con frecuencia en el arte divino.. 10. 118 Carta a Anebo 11 3a SoDA NO. BoucHE-LECLERQ. Además. '' . los señores del futuro» 117 • A continuación te planteas 118 «si lo divino desciende para el servicio de los hombres hasta el punto de que algunos dioses no dudan en ser adivinos por medio de harina de cebada» 119 • Pero tú no lo entiendes bien. mientras el intelecto pennanece en sí mismo.! ·. los movimientos de los astros están próximos a las órbitas eternas de los cuerpos celestes. Además. como en un solo viviente. guiando y · remitiendo según un solo principio el movimiento que desciende de ellos. de todos los fenómenos cósmicos que les obedecen. pues es otro. no sólo por el lugar sino también por sus poderes y propagación de la luz. la unidad y simpatía del mundo. y creen imposible que otros lo conozcan salvo ellos. se manifiestan a los hombres con la mayor claridad posible. a la solicitud por nosotros y a su protección. HORACIO. Indagas después «sobre el modo de la mántica. particular.

por lo que aparece evidente a todos que lo acaecido no es obra humana sino divina. por ello erróneamente presume que también el poder de los dioses está al servicio de quienes son dirigidos por ellos. así por medio de los seres privados de conocimiento desvela pensamientos por encima de todo conocimiento y revela a la vez a los hombres que los signos mostrados son dignos de su fe. bastones. sino que hace a todos partícipes de sus bienes y hace todo semejante a sí. reinando sobre el universo con un poder ilimitado y revelando globalmente sus signos. sino que hace propios a los que participan de ella y los preserva por completo. superior. independiente. en efecto. pone en duda la fonna en que tienen lugar. y no está contenida en los signos. pennanece en sí misma perfecta y los comprende a la vez en sí. que es completamente opuesto a lo que sospechas y supones. primordial. los comprende en uno solo y los produce a partir de sí misma según un único acto de voluntad. No pertenece a los que participan. En vano. pues. la divinidad no se divide según las diversas formas de la adivinación. Con estos argumentos hemos debatido que a lo divino no se le hace descender a los signos de la mántica. hegemónico. ' '' Me parece además que la presente objeción presenta otro error: pues suponiendo las obras de los dioses a medida de los hombres. ha sido y será. sino que las ejecuta todas en conjunto a la vez según una única intuición. por el contrario. y cuanto más pennanece en sí tanto más está llena de su perfección propia. como guijarros. nos ocupamos de ellos. pero sin ser contenido por nada ni constreñido por sus participantes. aun sin tener ninguna razón por sí. piedras. Creo que a partir de estos argumentos resulta claro el modo de la adivinación. pero. esto es lo más admirable del divino presagio mántico. no inferior a la que acabamos de llevar a cabo. Es. inteligible. la que introduces seguidamente so242. que en ocasiones la divinidad hace pronunciar a un hombre simple discursos llenos de sabiduría. ayuda sin envidia a sus administrados. comprende en sí todo. pues otorga alma a los seres inanimados y movimiento a los seres sin movimiento.. Puesto que nosotros.-5 18 . A partir de lo expuesto resolverás con facilidad estos problemas propios de personas ignorantes que atonnentan a la mayoría de los hombres. preside y gobierna todo en conjunto y sin límites. pero ni en la creación de los mundos ni en la providencia sobre la generación ni en la adivinación al respecto se le hace descender nunca hacia sus participantes. Lo mismo. al salir de una lucha. una tal suposición atonnenta a los hombres. al presagio intelectual. ciertas maderas. mediante los signos nos infunde sabiduría y mediante todos los seres del mundo mueve nuestro intelecto hacia la verdad de lo que es. Y otro prodigio divino me parece que la divinidad revela a través de estos instrumentos de adivinación. y que son superiores a la naturaleza y que la divinidad está lejos de ella. hace todo cla- ro. haciendo conversión y a veces relacionándonos afectivamente con los administrados por nosotros. sin ser dominada ni contenida por ninguno de ellos. divino e inefable de los dioses. así la adivinación hace cognoscible lo incognoscible en la naturaleza y hace capaz de conocimiento lo que es incapaz de conocimiento. partícipe de la razón. Y si se extiende por la predicción hasta los seres inanimados. sino que contiene en sí incluso los signos. y no en tiempos distintos pone en acto unas veces unas y otras veces otras. en efecto. ni comprehendida o limitada por ellos. y retomarás. definido por las medidas de la inteligencia. otra nos espera. sino que de forma indivisible produce a todas. En efecto.128 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 129 1 ' '' 1 ' ' ' 1 ' ¡1 ! ' '' 1 ' '' '1 "' . trigo o harina de cebada. como conviene.

mientras que la raza humana es infame. un juguete si se le compara con lo divino 123 • Yo me río cuando escucho lo siguiente. sólidos. resulte esclavizada por una necesidad procedente de otro sitio. un ángel. si por otras causas también él es situado en el rango de algunos seres. No es. quien la excluye hace lo mismo que los que derivan un alma de los seres inanimados o de seres no inteligentes hacen nacer el intelecto. corta de vista y le es connatural la nulidad 121 uno solo es el remedio de su error innato. los resultados son mediocres. 121 122 Cf. CLEMENTE DE ALEJANDRÍA. los menos perfectos han sido asignados a los démones para su realización. que la divinidad está espontáneamente presente en algunos o a consecuencia de una revolución del mundo creado o por otras causas. pero no realizan su actividad por coacción. Leyes 1 644d8. a partir de lo no divino. sin carencias. corren hacia los seres superiores y se unen a ellos. es indigno de la noción sobre los dioses y ajeno a las obras que tienen lugar en la teúrgia. sino también a cuanta contiene el mundo. no sólo a la necesidad impuesta por los hombres. el ser superior no será ya el no engendrado. los dioses son los jefes. quiere explicar las obras divinas. en lo posible. de su desorden y de su cambio inestable. son los ángeles quienes los realizan y manifiestan. puede todo. como piensas. Pues la raza humana es débil y miserable. también él. pues no es posible que la naturaleza inmaterial. llena todo de sí mismo y él solo merece un celo memorable y honor bienaventurado. por el contrario. pero ciertamente ya no concedemos lo que tú has añadido como generalmente reconocido. ni primordialmente será causa de todo. en efecto. Cf. sin valor. En consecuencia. Y tampoco la causalidad de los seres superiores es como un instrumento intennedio y el invocante actúa por medio del profeta. Se estará de acuerdo con que un dios. HOMERO. un demon o cualquier otro está presente en las apariciones. IJI 19. porque el teúrgo experto haya sufrido la acción de nuestra plegaria que los acontecimientos llegan a ser visibles a los profetas. pues. que «lo ejecuta merced a nosotros arrastrado por la coacción de las invocaciones» 122 • Pues superior a la necesidad es la divinidad y todo el coro de los seres su12 periores ligado a ella. En efecto. sin relación causal. Tal indagación padece el mismo error que pa• 123 19 ° Carta a Anebo II 3b SODANO. IJI 18. ni la mántica tiene lugar así por necesidad. que no admite ningún rango adventicio. si. En efecto. . si es conducido por la revolución de lo creado. un demon o un ángel sea el ejecutor de las obras superiores. obtiene la participación de la luz divina. a corta distancia de los extremos. puesto que no es posible obtener conocimiento de los dioses sin los dioses. la evocación y los actos a cargo de un experto. porque esta coacción haya influido previamente en los vates. Todo ello. en todo el feliz término de las acciones divinas ha sido confiado a uno de los seres superiores. adivinaciones o actos sacros de cualquier índole» 120 La respuesta a ello es simple: no es posible que ningún acto divino se realice santamente sin la presencia de los seres superiores como vigilante y ejecutora de la acción sagrada. pero cuando los resultados son perfectos. 1/íada VI 196. Carta a Anebo 11 3b SooANO. Misceláneas 11 202-207. pues todo ello es ajeno a la esencia de los seres superiores y además inapropiado. cuando. es mucho más verdadero eso de que un dios es todo.130 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 131 bre las causas de la mántica: «si un dios. por la asimilación y familiaridad. aun menos se podría sin los dioses practicar obras de altura divina y toda presciencia. decir esto es impío. VIII 803c5. PLATÓN.

23. Mysticism. y Jo más perfecto no puede ser producido por Jo imperfecto 126 • En consecuencia todas las obras que por naturaleza se asemejan a la causa divina broCf. mientras que la obra divina ni es fortuita (puesto que Jo fortuito es sin causa y sin orden alguno) ni engendrada por causa humana.132 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 111 133 20 dece la mayoría respecto a la demiurgía del universo y la providencia: no pudiendo saber su modo de ser. 103-192. no participa tampoco de las obras divinas. ella podría llegar a ser capaz de tal actividad. aun poseyendo su virtud y sabiduría propias. sino que con este razonamiento los bienes divinos nos sobrevendrían por sí sin el culto. Comentario al Timeo 1 259. en modo alguno suponer esto de un modo razonable. S. pues. pág. o ignorancia y demencia. PLOTINO. Enéadas V 4. Pero esto ni es natural ni la razón pennite tal suposición. Giornale di Metafisica X (1988). retenida por tal prisión. 1. es más. es retenida por una sola fonna y oscurecida por completo por el cuerpo. PoRFIRio. sino por causas tales que sólo los dioses conocen. El alma humana. el alma perfecta es imperfecta ante la actividad divina. ¿En atención a ello. Si. cierto sería si tales obras fueran del alma. Pero si estas opiniones son locas e insensatas. creemos que merced a la participación somos capaces de hacer algo y de ser iluminados por los dioses. que ni por necesidad ni por otras causas humanas se llevan a ténnino. 126 Cf. así también se podría sostener frente a ti que toda presciencia y ejecución de obras eternas son obras de los dioses. WrNIARCZYK. El Cairo. Carta a Maree/a 6. PoRFIRIO. 190 (n. a Jo que se le podría denominar río Ameles o agua de Leteo 127 . tan de causa divina. o toda alma las efectuara o sólo la que tiene la perfección propia. Comentario al Timeo 1 82. todo ello. suscitadas por diminutas chispas»? 125 . 63-95. No es posible. 27-29 DtEHL. M. pero en ninguno de Jos dos casos está suficientemente preparada para ello. Magic and Platonism in the later Roman Empire. no se encontraría una denominación digna de su extrañeza. <<L'origini dell'ateismo antico>>.l • Chaldean Oracles and Theurgy. Elenchos 1O ( 1989). Leyes 885b4-887d5. podríamos razonablemente aceptar la segunda exposición causal propuesta por ti al respecto en el sentido de que «el alma dice e imagina esto». Ambos ríos citados por PLATÓN en República 621a2-6. pues no sería necesario en absoluto hacer uso del culto a los dioses. cf. LEwv. 6 DIEHL. ZEPPI. PROCLO. 197-233. Sentencias 29. CICERÓN. XI ( 1989). Fedro 250al-4. y rechazando Jos desvelos y razonamientos de Jos hombres en el ámbito de los dioses. PROCLO. PLATÓN. Por ello el alma. o vínculo de pasiones. pues todo Jo que deviene deviene por una causa. pues. • • •• • • 127 • ' . en efecto. 30-83. depende de otro y es inferior. y «que son sus pasiones. eliminan por completo 124 al respecto la providencia y la demiurgía. Como tenemos por costumbre. H. o privación de la vida o algún otro mal.. . 53). 125 Carta a Anebo 11 4a SooANO. pues. El «olvidm) es el estado de ignorancia tras la caída del alma en el cuerpo. «Bibliographie zum antiken Atheismus». 124 . 1956. 86. cuándo. en efecto. con eso sólo gozamos de la actividad divina. Sobre la naturale=a de los dioses 11 33. 421-438. cuya ignorancia no debe llevamos a rechazar completa y totalmente su existencia. de responder a éstos en el sentido de que otro es el modo divino de la creación y de la solicitud. 5. Diferente es la actividad teúrgica y sólo por los dioses se otorga el buen término de las obras divinas. es preciso también renunciar a esta suposición. en la idea de que proporciona una causa válida explicativa del cumplimiento de las obras divinas. y lo congénere es producto de Jo congénere. PLATÓN. Elementos de Teología 7.

¿por qué una encamación única?. pág. sea que se la tenga por una o dos . en verdad. ¿Dios. Universitetsforlaget i Aarhus. que Veamos si es más verdadera la tercera proposlclon añadiste. ha dejado abandonados a los hombres de la era precristiana?. y si no cambia. En modo alguno. no podían indudablemente pasar de Jo contingente a lo divino. So- " • . Dices 131 . El tema de la encamación constituye. y más almas se mezclan en una sola alma. Ha bis 22 (1991 ). ¿cómo Dios va a elegir un cuerpo mortal. de la misma naturaleza y de la misma esencia. 1972. A.. Exégete et philosophe. un alma. Y Jo más terrible de Jo que afirman algunos es que Jos dioses. Studia Philologica Valentina 1 (1996).. • • Carta a Anebo 11 4b SooANO. en absoluto puede constituir una sola clase de substancia con la inspiración divina. «Jámblico de Calcis y el género biográfico>>. da a ellos una parte de sí y a su vez recibe de ellos. cuyos rastros encontramos en la obra de ÜRÍGENES (Contra Ce/so) y PORFIRIO (Contra los cristianos). tal opinión sobre la mántica tiene una base racional. Cf. que «el alma engendra un poder imaginativo del futuro por medio de tales movimientos» o bien que «las ofrendas provenientes de la materia. la universal. pág. entonces. gracias al poder inherente. estarán. Pero reflexionemos aún sobre esta suposición paradójica. ' • 1 1 i 1 1 i ' '' · . entre los neoplatónicos y cristianos. tampoco el alma se mezcla con él. algunos creían «que diminutas chispas suscitaban en nosotros también fonnas divinas» 130 . pues. cf. 283-295. 87) pensamos que éste es un argumento utilizable contra el dogma de la encamación de Cristo. por tanto. R. más extraño aún. ¿qué sucede con la impasibilidad de Dios. Carta a Anebo 11 4a SooANO. a nivel de Jos elementos. "° . en el presente caso hacen a nuestra alma causa concurrente de la mezcla divina. sino una substancia compuesta y mezcla de las dos. Jo eterno será mutable y lo divino no diferirá en nada de los elementos físicos de la generación. y habrá algo. ' (op. no sea que sin damos cuenta nos encontremos atrapados por ella y su apariencia especiosa. en efecto. ya sean físicas o de cualquier otra naturaleza corpórea. DALSGAARD LARSEN (Jamblique de Cha/cis.. 53-64. RAMos JuRADO. si es una substancia diferente de ambas. en tanto el alma humana y lo divino no pueden constituir una sola hipóstasis. opuesta a un Cristo sufriente? No sería la única vez que Jámblico se refiere polémicamente a • los cristianos y a la figura y vida de Cristo. en el sentido de que «se viene a fonnar una especie mixta de substancia compuesta por nuestra alma y la inspiración divina exterior» 128 • Mira. 312 n. dan lugar a Jos démones. Pues si lo divino es sin mezcla. no será una de dos. ella sería completamente de la misma especie. Pero. uno de los más graves elementos de ruptura. así Jos elementos que se unen en un todo fonnan una unidad a partir de una pluralidad. 160) y A. • Junto con B. 699-703. Pero Jo que es por completo trascendente no podría constituir una unidad con Jo que desciende de él. no podría pasar 129 por mezcla de lo simple a Jo compuesto • 128 129 . y evidentemente resulta ser igual en dignidad a Jos dioses. ¿Por qué ocurre en ese momento concreto de la DA NO •• Historia?. las cuaJes. cit. En efecto. producto del tiempo y de una mezcla temporal. «Rasgos jambliqueos en la biografia de PitágoraS)). ¿por qué la divinidad se ha de manifestar sólo así?. impuro?. ello más atentamente. sobre todo la pro- 22 2 ( 1991 ). E. Excerpta Philologica 1 Antes.. que contendrá en sí a Jos dioses. pues. lo que deviene tendrá la extrañeza de nacer eterno en el ciclo de la generación y. en Jo producido por ellos. si se diera el caso de que dos substancias resultasen una sola. ¿cuál es esta especie mixta de substancia? Si es la una y la otra.134 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 111 135 . a pesar de su preexistencia. lo que consta de elementos eternos será disuelto. Jámblico de CalciS>>. impondrá a Jos seres superiores las medidas y será ella misma delimitada por ellos. <<Un filósofo ante la adivinación. mísero. 131 Carta a Anebo 11 4c SanANO. que da lugar a una viva polémica.

aun empeñándonos. pues es imposible que una esencia sea producto de los movimientos del alma y de los poderes corpóreos.136 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO lll 137 cedente de los animales» 132 Me parece que estas ideas representan una iniquidad terrible para toda la teología y la actividad teúrgica. pues los démones preexisten sin duda al alma y a los poderes corpóreos. En efecto. cit.. Da la impresión de que recibe del no ser un suplemento considerable. con quien nos mostramos de acuerdo. nuestra argumentación según estos dos momentos. a no ser que se Sobre las dificultades del presente pasaje. Además. y de fonna • 133 21 Carta a Anebo 11 5a SouANO . Comencemos ante todo por resolver la primera objeción: «en los sueños a veces aprehendemos el futuro. de los dioses. SoDANO. intentan subvertida por completo. los démones no son generados por los poderes corpóreos. si a ellos. se mueven conjuntamente según la misma especie. por lo que no posee esencia es imposible que se produzca • esencia. Dividamos. ¿cómo lo más perfecto va a ser producto de lo menos perfecto? Y el modo de la creación me parece imposible. pero cuando la causa es independiente. demuestra que la adivinación viene de fuera. por cierto. los reúne de nuevo en una única unidad? De este modo. según esta opinión al menos. Pero. Y este razonamiento comporta además problemas generales: ¿Cómo. y en cambio. un demon tal será preexistente antes de subsistir. las obras se cumplen en ellos de una manera detenninada y las consecuencias siguen a las premisas. en efecto. cf. Un primer punto de extrañeza evidente es si los démones son engendrables y corruptibles. preexistente en sí misma. Así pues. mientras que no compartimos la posición de É. y. por el contrario. de un poder liberado de todo esto. A. págs. aún más terrible que la primera. Las siguientes objeciones hacen al punto que se ponga en duda el modo de la adivinación. 132 diga que los démones están sobre la materia procedente de los animales vivos y se mueve simpatéticamente con ella cuando es ofrecida. no veo de qué fonna sabrán alguna verdad sobre el futuro. En efecto. ¿cómo pueden las actividades del alma particular. el preconocer y preanunciar el futuro no es propio de un poder simpatético ni material y retenido en un lugar y cuerpo. sino que. aun teniendo la existencia en los cuerpos? ¿Y quién es el que les libera del compuesto corpóreo y. retenida en un cuerpo. por decirlo en general. el hecho de que la verdad en los sueños no concuerde completamente con nuestras acciones y frecuentemente brille por sí misma. la mántica nace de lo que no posee mántica y el alma es engendrada por los cuerpos que no poseen alma? O. el fin no está detenninado por nosotros. sino. pues. ¿de dónde procede la capacidad imaginativa del futuro del alma? ¿De quién ha tomado la facultad adivinatoria? Vemos ciertamente que de lo sembrado por la generación nunca nada tiene una participación mayor que la que le otorga su primer generador. con frecuencia no lo aprehendemos» 133 Ello acaece no porque la causa de la mántica dependa de nosotros y del exterior. 420-421. tras la desunión. cuando los hechos tienen su origen en nosotros y provienen del exterior. confonne se desarrollan. que son anteriores. la segunda. sin empeñarnos. R. se les hace proceder de lo que es posterior. precediéndolos y preexistiéndoles. sino que todo depende del exterior. op. . Que esta opinión tenga tal revisión. ellos están detenninados y tienen una estrecha concatenación entre sí. Pero aun admitiendo que ellos sean de esta fonna simpatéticos. llegar a esencia y subsistir por sí mismas separadas del alma? ¿O cómo los poderes corpóreos se separan de los cuerpos. Ahora bien. des Places y la tradición que en él culmina.

desde la leyenda de su institu- ción a las Pitias de época imperial. Es. «él compara el entusiasmo al exceso de bilis negra. mientras que la presciencia se apodera por su parte de lo que aún no existe. desde el principio distinguir 14 dos clases de éxtasis: unos desvían hacia lo inferior. pues por estos signos. procuran bienes más preciosos que la sabiduría humana. según es posible conjeturar. por tanto. en cambio. esta opinión. en cambio. en efecto. liberada de toda pasión. preconocer no tiene nada que ver con estar afectado por las pasiones. «se establece como causa de ella una pasión del alma» 134 . 14 Carta a Anebo li 5b SooANO. ° Carta a 135 Carta a 136 Carta a u 7 Carta a Anebo Il Anebo ll Anebo 11 Anebo JI 5b 5b 5b SODA NO. Además. Pero examinemos también las pruebas de la opinión aducida por ti. la pasión percibe sólo el presente y lo que ya existe. 143 Laguna en el texto. Si. «La inhibición de los sentidos» 135 tiende a demostrar lo contrarío de lo que tú dices.138 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO 111 139 24 i ' ' ' ' espontánea. otra será su presciencia. *** \ unos llenan de insensatez y demencia. y afirma sin razón que causa de la mántica es la locura que tiene lugar en las enfennedades» 141 • En efecto. 139 tales personas son las más preparadas . ¿quién. un indicio de que en aquel momento no se pone en movimiento ningún fantasma humano. pues. no con el alma del epopta. Pero a continuación se dice que «cae desde la enajenación inspirada por el dios en el extravío de la mente hacia lo inferior. los otros. Así sucede en el oráculo de Delfos. Westerink conjetura (td de epi tO kreítro11 anateínetai). al menos. con benevolencia revela el futuro. desvían de la razón. la subviertes por completo. inarmónico y material. la semejanza de las pasiones comportaría una cierta afinidad con ellas. en cambio. Ten tal respuesta a tus objeciones. los otros. a los extravíos de la embriaguez. «otros elevan hacia lo superior». las intelectuales y racionales. lo 138 139 25 Carta a Anebo II 5b SooANO. en tanto privados de conocimiento. en su estado nonnal y firme en sus potencias mejores. Tengamos. en la pasión de movimientos desordenados y agitados alcanza el futuro? ¿Qué tiene la pasión apropiado para la contemplación de los seres? ¿Por qué no es más bien un impedimento para una observación más verdadera? Además. resulta que él afluye desde fuera como una inspiración. no está bien suponer que «el entusiasmo sea una pasión» 140 . en efecto. cuando quiere y como quiere. ignora lo que va a ser. se abandonan a la causa primera que rige también el orden mismo del mundo. ¿por qué el alma. Y las «invocaciones» 137 no suscitan inspiraciones del 134 • 'i ' ' 1 pensamiento ni pasiones corpóreas en quien las recibe. demuestra que. pero a continuación cuando intentas explicar el modo de la mántica. SoDA NO. para la recepción del pneuma que sobreviene de fuera y que se apodera de nosotros. ' 5b SooANO. Carta a Anebo 11 Se SooANO . y «que no sean todos sino los más simples y los jóvenes los más aptos» 138 . pues. pero si se realizan por medio de principios racionales e ideas. a la rabia producto de perros rabiosos» 142 . si las cosas del mundo estuvieran constituidas por pasiones. podría atribuir a un estado inestable y trastornado una presciencia finne y estable? O bien. pues son completamente incognoscibles e indecibles y sólo por el dios al que invocan son recitadas de fonna inteligible. Es preciso. 141 . sensato. unos. y. unos caen en movimiento desordenado. pues. 142 Carta a Anebo 11 Se SooANO. Por estos motivos. Y «los humos de las ofrendas» 136 tienen parentesco con la divinidad. los otros. •• SooANO.

siendo sólo apariencia todo el tema. así también sus acciones no se asemejan a nada de lo que existe. Cf. la unen a ella. cuando hablas de «enajenación divina» 145 . uno ofrece con tranquilidad a otro distinto el uso de sí mismo según la vida e inteligencia propias. mientras que el otro. sino que producen fantasmas vanos. los otros. embriaguez o locura producto del cuerpo? ¿Qué adivinación podría tener lugar a partir de «síntomas corpóreos» 144? ¿Tal desvío no es una perversión completa. En cualquier caso. Ella es. entre los magos y quienes están excitados por pasiones o enfermedades. ejerciendo sus energías propias. por ejemplo. Cf. los otros. en tanto unidos a los seres que sobrepasan toda nuestra inteligencia. en tanto se trata de divagaciones de tipo erístico y no investigaciones de tipo filosófico 148 • Asombro podrían causar en alguien ciertamente muchos otros aspectos de la controvertida innovación. pues. Filebo 16a4-17a5. en efecto. ¿Por qué se ha descarriado tanto la exposición de la cuestión propuesta como para pasar de los seres preeminentes y de los bienes a los males extremos de la locura? ¿En qué se parece el entusiasmo a los estados de melancolía. meras apanencias. mientras que la inspiración divina es perfección y salvación de alma? ¿El mal éxtasis no coincide con falta de vigor y el mejor con la plenitud de poder? En una palabra. Todas estas cuestiones. en cambio. Como los géneros superiores. en efecto. unos son mutables. en modo alguno realidad. la elevan. en cambio. PLATÓN. Cf. Carta a Anebo 11 Se SODANO. los otros inmutables. las manifiesta del peor modo y tulmutuosamente. ¿Qué principio de verdad. . ¿qué tienen de común ellas entre sí? Y «los estados ambiguos. Tampoco compares las contemplaciones más radiantes de los dioses con las visiones producidas artificialmente por la magia. •! 1 ! contrario. de aprehensión de lo que hay en verdad podría haber ahí? No es preciso asumir la verdad tal cual pueda darse ocasionalmente y al azar (pues ciertamente acaece que se pone por escrito también por quienes se dejan llevar a la ventura) ni tal cual se da por el consenso concor• • 26 146 Carta a Anebo 11 5c SoDA NO. el obscurecimiento de la visión por enfermedades corpóreas y las imaginaciones producto de las enfermedades no 144 145 • 1 . o qué ocasión. De forma que. creemos que no debemos ya entretenernos más. Y si le atribuyes una sobriedad sagrada. si. ya que hemos demostrado su carácter ocioso. pequeña o grande.• ' los compares con las imaginaciones divinas. pues. unos contra la naturaleza. la diferencia más clara de todas: en el ámbito divino todas las obras son diferentes. no consideras ya la sobriedad humana como si fuera similar a ella. en cambio. trascienden a todos los demás. los otros. con una disposición total al engaño. por encima de la naturaleza.• • l. ! ! 140 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS ' LIBRO III 141 1 . pues éstas no tienen ni actividad ni esencia de lo que se ve ni verdad. se osa decir que es posible que también ellos alcancen la verdad. los intennedios entre la temperancia y la enajenación» 147 . pues. por lo cual también nosotros. suprimes al punto «los extravíos» 146 humanos. en tanto que han sido introducidas fuera de lugar y se pasa de una noción contraria a la opuesta. unos hacen descender el alma. consideramos que no afectan a la cuestión planteada. no los compares nunca con las visiones sagradas de los dioses que están detenninadas según una única actividad.' l¡ 1 • 1' ' ' 11 " ' 1' . unos la distancian por completo de la participación divina.. 147 148 Carta a Anebo 11 Se SooANO. y justamente podría quedar estupefacto ante la contradicción de las opiniones. Carta a Anebo 11 Se SooANO.

. no es digno traerlas a colación a propósito del juicio sobre la mántica. arrancan. divina y sin mezcla a partir de los múltiples fantasmas que de ella descienden al devenir. una fe firme a partir de las causas.. ella no tiene nada que ver con la presciencia divina. pues. se trata de esa verdad que está en acto del mismo modo y tiene presente toda la ciencia de lo que existe.' 149 15 '' ° Carta a Anebo 11 Sd SooANO. Pero nada de ello es tal cual la especie divina de la mántica.. ' ¡. como la navegación o la medicina. Por el contrario.142 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 143 1 1. y si algunas otras imágenes falsas y engañosas están aún más lejanas que éstas. pues conjetura el futuro por analogía a partir de datos probables e infiere por ciertos signos. ninguna verdad propia ni divina ni superior a la naturaleza común. que no tiene inteligencia y que no lleva a término los seres que vienen a la existencia. a la providencia divina del futuro la precede un conocimiento certero. no posee. que es connatural con la esencia de las cosas. claramente vistos. ella es semejante a la mántica. el conocimiento de prever el futuro. como si produjese en nosotros cierta disposición a la adivinación e infundiese en unos más y en 27 -' . 1 1' ' ' 1 ' 1 'i ' 11 . no en todos. así también en ellos aparece un simulacro. pues. no hay que aceptar como presciencia mántica si de la naturaleza hemos recibido una intuición de lo que es o sensibilidad de lo que va a ser. ni se debe caracterizar esta especie única. cuando algunos animales unen sus movimientos a algunas partes y poderes del universo o bien cuando. que pennanece siempre idéntico. No es preciso decir Jo siguiente. En efecto. de ser una precognición natural. pero. desdeñando asimismo como inestable y no apropiado a Jos dioses el cambio que reviste todos Jos aspectos. Si tal es. cuyos signos son pruebas. mientras que aquélla aprehende lo que acaece en la mayoría de los casos. Dista mucho. por una cierta agudeza de sus sentidos. ' 1 1 '1' . de la mántica divina. aun si se da entre las artes. como en todos Jos seres la imagen del bien refleja a la divinidad. la simpatía de las partes que están en el todo como en un solo viviente tienen presentimientos recíprocos de ciertos hechos» 149. finne y detenninada. tal y como por naturaleza algunos animales la poseeen en ocasiones para los seísmos y lluvias. que se sirve de un razonamiento infalible y sabe todo de una manera perfecta. ¿quién no se avergonzaría de traer a colación la naturaleza. el arte. un vestigio de mántica divina. ' de de acciones y agentes (pues ello se da también con las sensaciones e imaginaciones de los animales). por esta razón. A esta verdad hay que unir la mántica. ya confuso ya más claro. un discernimiento. hay que concebir esta especie como una sola razón y un solo orden según la única especie divina y la única verdad inteligible e inmutable. no siempre.. aunque ellos no siempre son fiables ni enlazados de la misma manera con Jo mostrado. presienten los fenómenos que acaecen en la zona aérea y aún no se dan en los Jugares terrestres. Carta a Anebo 11 5d SooANO. s·m duda estos signos. unos más y otros menos. una inteligencia indisolublemente ligada de todos Jos fenó- i ' t ' menos con todos los fenómenos. ni que «los cuerpos están dispuestos de forma . • . que «la naturaleza. por simpatía. Por el contrario. pues no es posible que algunos no posean parte alguna de ella. por tanto. la obra divina realmente mántica. de todas las cosas como si estuvieran presentes y detenninadas. Si es verdad. y en algunos seres. esto que decimos. pues. Por el contrario. que se transmiten presagws d e 1os unos a 1os ot ros» lso . ésta última ocurre de otra manera. salvo que la mántica no carece en absoluto de certeza o verdad.

¿Qué cosa sería buen a si germina de la materia. de los poderes materiales y corp óreo s que residen en los cuerpos? O bien. Amb as disposiciones son humanas. Y tampoco cons erva una anal ogía con la creación divina. allí donde los hom bres han recibido de la naturaleza bases para su perfección propia. No es preciso presuponerlo sólo. perm anec e en límites fijos. ciertas aptitudes preceden en ellos a la naturaleza misma. anudan y desatan nudos sagrados. perfecto y claro. de eso no habrá nunc a una prep aració n procedente de la naturaleza. no es preciso considerarla implan tada por la naturaleza. sino que ha sido preestablecido un bien divino más antiguo que nues tra naturaleza. y por ello difiere de la mán tica divina. de eso se prod ucen tamb ién las preparaciones imperfectas. pero nunc a en realidad? Y las otras cosas. . Ello ha sido precisado con exactitud por nosotros un poco antes 152 . 153 11I 26. todo ello indica que la inspiración viene de fuera. pues de lo que existen las perfecciones. pero éste fue crea dor de las verdaderas esencias y no de algunas imágenes. en efecto. que. ¿Por qué razón se cambiaría lo que exis te realmente por simulacros y se pasa ría de los seres prim eros a los últimos? ¿No sabemos que en tal apariencia enga ñosa todo es oscuridad. com o en modo alguno despreciable. en el mom ento de veni r a la existencia. no es posi ble que se dé com o fundamento una buena disposición natural. de la indeterminación. cam bian las intenciones de quienes reciben los dioses. Aportas también tú pruebas claras de ello a part ir de los hechos. de la mántica divina.144 SOBR E LOS MIST ERIO S EGIP CIOS LIBR O Ill 145 otros menos esta aptitud? En efecto. prod uce la mántica divi151 na. de forma que el arte de fabricación de imágenes está a distancia de la demiurgía creadora de las realidades verdaderas. sino por la materia que se escoge. se introducen furtivamente. de las cosa s materiales. si. pero lo que no existe en nosotros en cuanto hombres. según lo más y lo menos. de la hum ana vaya que haya una prep arac ión natural. pero allí donde ning una obra hum ana se da en la base y el resultado no nos incumbe. la mántica hum ana se acompaña. se hablase de una mán tica humana. abren puertas cerradas. pero la que merece realmente el nom bre de mántica. me causaría asom bro si lo aprobase alguno de los teúrgos que cont emp lan las verdaderas formas de los dioses. en efecto. sobreviniendo. la que conviene a los dioses. que son entonces verdaderos fantasmas de la verdad y que lo que pare ce buen o lo es sólo en apariencia. pues la divinidad crea todo no por 152 2s Carta a Anebo 11 6a SoDA NO. sin pose er nada legítimo. ¿si tiene substancia a partir del arte hum ano y es más débil que los mismos hombres que le dan el ser? ¿Por qué arte es modelada esta imagen? Se dice que por el arte demiúrgico. pues si «los dios es evocados portan piedras y hierbas. que «hay personas que prod ucen imágenes operantes» 153 . Lo evidencia también su modo de producción. En cuanto a lo que propones. ning una sem illa hay en nosotros procedente de la naturaleza. más generalmente. en caso contrario no seremos capaces de reconocerla previamente. sino también defi nir perfectamente qué inspiración divina. si no le hemos pues to una señal prop ia e impreso como un sello su particular signo de reconocimiento. Por eso precisamente se debe com batir enérgicamente a quien diga que la mántica proc ede de nosotros. del mismo modo. entre otros caracteres. Carta a Anebo 11 6b SODA NO. hasta el punt o de que transforman las malas en buenas» 151 . pues no es un dios sino un hombre su auto r y no son prod ucid as por las esencias de las formas del Uno e inteligibles.

pero. ¿Es visible en ellas un poder puro y perfecto? En modo alguno. en efecto. de unos a otros de los elementos materiales. mezclándose con ella. PLATÓN. ' . pues. Ni mucho menos. . unas veces de una manera y otras de otra. una vez que se ha echado el incienso sobre el fuego. Pues. ¿Reina entonces en ella la simplicidad y uniformidad del acto o de la composición toda? Ni mucho menos. Pues estas Imagenes se extmguen mas rápidamente que las imágenes que se ven en los espejos. 1' ! .' '' i'¡ f " i ' 1 '' 1 1 movimientos naturales celestes o por la materia parcelada o por los poderes así distribuidos. su voluntad. Fedro 246b3. situada en los movimientos y poderes sensibles y visibles. artificial 154 y no teúrgicamente él se aproxima a los poderes que fluyen últimos de forma visible desde su naturaleza a la parte extrema del universo. según su composición aparente. cambiar su fonna y figura..146 1 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 147 ¡1 . • ' 154 modificarla. no es así en realidad y en verdad. ya que hay en tomo a los dioses celestiales poderes infinitos. De este género fisico. que es una mezcla artificial esta técnica relativa al flujo celeste último y visible y a lo que mana de la naturaleza celeste. al punto se fmman ellas a partir de los vapores ascendentes. la última parte de este orden reina. el fabricante de imágenes se dice que las produce por medio de los astros en revolución. él que es mejor y de origen mejor 155 . y lleva a término todo con actos simples y no compuestos. una tal variedad de actividades y combinación de numerosos poderes materiales no difieren sólo por completo de la demiurgía divina sino también de la producción de la naturaleza. y parece tener completa confianza en imágenes inanimadas. sino que crea los mundos con sus pensamientos. mantenidas externamente por una armonía artificial y multifonne. y. Queda. pueden. ¿la estabilidad está presente en las imágenes de las que ellos hablan? . ciertamente la fabricación de imágenes arrastra a partir de ello una parte generadora muy oscura. pero una vez que él se ha mezclado con todo el aire y se ha ' • 155 29 El arte del mago. precede por sí lo creado. consistente en razones seminales y residente. en efecto. perceptibles por los sentidos. creo. una parte.. .1 . t . Debe manifestarse la verdad así como es. la naturaleza realiza sus propias. el género fisico. Pues tal masa de emanaciones resulta una combinación adventicia y heterogénea que se demuestra débil y vana. ¿Por qué. sobre la creación visible terrestre. las formas inmateriales. reniega de sí mismo. a su vez. Estos poderes. por medio del alma eterna tanto hipercósmica como encósmica. . la gimnástica y todas cuantas su actividad tiene que ver con la naturaleza. la materia particular. pues. 253d4 . Cf. de los poderes que están en las substancias particulares.1 1 i. según parece. En efecto. y ciertamente admiten también traslación. un género es el último de todo lo que hay en ellos. en los lugares terrestres. como la médica. simplemente efimeras? ¿En ellas está lo genuino y verdadero? Pero nada de lo plasmado por el arte humano es sincero y puro. Pues si no es así. en ideas inmóviles. Pues son productos. el fabricante de imágenes. que el fabricante de imágenes no se sirve de las revoluciones mismas de los astros o de los poderes inherentes a ellas o establecidos por naturaleza en torno a ellas ni es capaz en absoluto de alcanzarlos. en las emanaciones y cualidades celestes. otra parte. antes de estos principios seminales. ' ! . domina sobre todo el orden visible. esto es. de las emanaciones enviadas desde el cielo se sirven muchas otras artes. que hace esto. no el del teúrgo. De este dominio sobre la creación visible y de las cualidades. de cualidades heterogéneas y opuestas. a las que se les insufla sólo apariencia de vida. obras en conjunto y al mismo tiempo..

sino que ella. tal taumaturgia de fantasmas aparece unida a muchas sombras. al revés. lo que es por completo fácilmente cambiante y de cualquier fonna modificado por los movimientos extrínsecos hasta el punto de acabar siendo inopeEste tipo de piromancia interpreta las imágenes fonnadas por el humo del incienso sobre carbones encendidos. Cf.. por el contrario. En efecto. En consecuencia. y por naturaleza no puede durar ni un instante 156 • ¿Por qué esta huera fábrica de milagrerías va a ser buscada con afán por un hombre que ama la contemplación de la verdad? Yo no le concedo ningún valor. los seres sensibles no serán ni anteriores ni más estables que esta clase. si se examina con exactitud ello. el corego de las imágenes difiere del gran jefe de los démones. ¿Qué valor podría tener. En efecto. ahora bien. pero en modo alguno hacer uso o creer en ella. Salvo si se denominan a las imágenes démanes. una acción sagrada o una presciencia del futuro que no participa en absoluto del dios o del demon? De fonna que es preciso saber también qué naturaleza tiene esta taumaturgia. Y si este alma gusta de conocer estas mismas creaciones ficticias de lamateria totalmente sensible. Una interpretación aún peor que ésta de los rituales sagrados es la que atribuye la causa de la adivinación «a un 158 31 Carta a Anebo 11 6c SooANO. desvanecido. ¿cómo es posible que ello participe en sí de un minúsculo poder divino? ¿Entonces qué? ¿Los poderes inherentes a la materia son elementos demónicos? No. Pues ninguno de los cuerpos sensibles y particulares engendra démones. él es más bien simple y actúa uniformemente sobre los compuestos. Pero si tiene a estas imágenes como dioses. «Pero éstos. por naturaleza ni se entrega a los que una vez han actuado en su contra ni tienen lugar en que recibirla los seres poseídos por fantasmas tenebrosos. Y tampoco un hombre puede modelar fonnas demónicas al estilo teatral. pues. los últimos elementos del mundo creado son movidos por las rotaciones de los cuerpos celestes y simpatizan con las emanaciones procedentes de ellos. en la medida en que participa del cuerpo sensible. en tal alma resplandecerá una luz divina. pues. sino que. por cierto. cuando dices que «ningún dios o demon es hecho descender por ellas» 158 . el mal no sería grave. en verdad. afinna. por las que se afana y ocupa. en efecto. hace partícipe a los seres sensibles de la pennanencia que pueden recibir. esta absurdidad no será ni decible de palabra ni soportable de hecho. pues. Refutación de todas las herejías IV. anunciador o eficaz tan pronto de una manera como tan pronto de otra. 156 rante. Nunca. ' '' ' ' ' ' 30 . 157 Carta a Anebo II 6c SooANO. y las acciones inoperantes o anunciadoras o eficaces» 157 • Pero tampoco por estas razones tendrán estos fantasmas ningún valor divino. se demuestra lo contrario. . observan el movimiento de los cuerpos celestes e indican con qué astro que hace rotación con tal o cuál tienen lugar oráculos falsos o verdaderos. superior en dignidad y poder.148 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 149 1 ' ' ! ¡. es más bien él quien es modelado y creado por los démones. ampliando incorrectamente tal denominación. Además. Una es la naturaleza de los démones y otra distinta la de las imágenes y el rango de cada uno de ellos está bastante distante entre sí. por el contrario son más bien ellos quienes son engendrados y custodiados por los démones. también la imagen se disipa al punto. operativo. Lo demónico tampoco es engendrado como una masa resultante de elementos sensibles. a excepción del peligro que impone para ella el hacerse semejante a las imágenes en las que ha puesto su fe. Sin duda también tú lo admites. Lejos de la verdad. HTPÓLITO.

Las teorías. se retira y cede sin tocarle. amputan de ellos toda maldad y toda pasión. para decirlo de una vez. según parece. como alcanzado por el impacto de un rayo. Carta a Anebo II 7 SoDANO. cf. Cuando ellos resplandecen. ninguna dificultad les impide los bienes del alma. más que al no bien. se hacen honestos de costumbres y hombres de orden. Oráculos Ca/deos. llenos de placeres desenfrenados. o bien a causa de ciertas manchas son excluidos de la unión con los espíritus puros. base de los Oráculos Ca/deos. no pueden alcanzar a los dioses. República 509b8-9. devotos de modos de pensar y obrar extraños a los dioses. dejando su lugar a los seres superiores como la tiniebla a la luz y no turban en ningún caso a los teúrgos. ellos. y. el mal y lo demónico desaparecen. purificados de las maneras ateas e impías 162 • Pero todos cuantos son ellos culpables y sin ley ni orden saltan sobre las cosas divinas. y extirpan totalmente toda maldad y toda pasión. de los · démones y de las almas de los muertos» 1s•. hacen festejar un dios en lugar de otro y a veces introducen démones malvados en lugar de dioses. PLATÓN. ' 150 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO III 151 1' género de naturaleza engañosa. 162 Referencia. se da una participación pura de los bienes en los puros. pues. en época de Marco Aurelio existieron las figuras de Juliano el Caldeo y su hijo Juliano el teúrgo. por la debilidad de la propia acción o del poder existente en ellos. T e d'tre a este respecto las palabras que una vez oí decir a los profetas caldeos 160 • Cuantos son dioses de verdad son sólo dadores de bienes 161 . no les importuna en absoluto «vanidad o adulación o goce de exhalaciones o violencia» 163. pues éstos expulsan y destruyen por completo todo espíritu malvado. págs.. Sobre la estructura y contenido de este epígrafe. 161 píritus malos. a los que se llama «antidioses». creernos. que asume todas las formas y variopinto. Éstos. R. A. de entrada. como un círculo que une el fin con el comienzo y da lugar así a la misma sucesión. CIRILO DE ALEJANDRÍA. ellos no sufren obstáculo alguno por parte de los malos espíritus. que de fmma desordenada se aplican a las operaciones sagradas y de forma desordenada tientan también a los que se introducen en ellas. 379c2-7. por connaturalidad atraen hacia sí a los espíritus perversos y son excitados por ellos a toda maldad. 315-319. Ciudad de Dios X 11. En efecto.1 . se hacen malvados e impíos. designa al que habita en la baja Mesopotarnia y posteriormente a los miembros del sacerdocio babilonio. AGUSTÍN. Cf. se hacen semejantes a los malos démones con los que se unen. por el contrario. y. y desde arriba por el fuego son ellos llenos de la verdad. y que a veces. que son errores sacrílegos de impiedad. como están llenos de pasiones y de maldad. plenos de malicia.. Según la tradición. y. ° Cf. del mismo modo también los que tienen trato con los démones engañadores y causantes de intemperancia combaten indudablemente a los teúrgos. llenos por ellos de la peor inspiración. inca163 Cf. 16 Caldeo. 15. son liberados de las pasiones y de todo movimiento desordenado. en tales circunstancias se unen con los es159 ' •. SooANO. . se acrecientan de esta manera entre sí. al que se aludirá en más ocasiones en este capítulo. Apología contra Juliano IV 125. También se utilizó para los griegos que estudiaron en Babilonia y se consideraban discípulos de los babilonios y para los charlatanes que pretendían adivinar el futuro por las estrellas. como reciben toda virtud. estas teorías no se imputan jamás a la mántica hierática. rrag. op. el bien es más opuesto al mal. Al igual que los sacrílegos combaten sobre todo el culto de los dioses. tienen relación sólo con los hombres buenos y están con los purificados por el arte hierático. que desempeña el papel de los dioses. Carta a Anebo 11 7 SoDANO. todo ello. cit . pues. al cristianismo. en los que se contendría esta doctrina.

pues. «de mí o de algún otro como árbitro. De todo ello el cristiano se ve liberado merced a la en· señanza del Salvador. coetáneo 164 " LIBRO IV de Jámblico. pues. que no transmiten verdad. no han previsto ni impedido la destrucción de sus templos. Tenga aquí su fin nuestras definiciones sobre el carácter de la mántica. como disertando a nuestro arbitrio y con tiempo. cuáles si nos extendemos un poco más en algunas. y al mismo tiempo son ignorantes de la distinción entre lo verdadero y lo falso. por estar alimentados desde el principio en las tinieblas. : 1 paz de acercárseles. . y yo. respecto a lo que preguntas. la única clase de mántica pura. . caso de Delfos. siendo sobrenatural. 165 Carta a Anebo JI 7 SooANO. lo posible y lo imposible. sin admitir comparación alguna ni preeminencia preestablecida sobre un gran número. Zeus Capitolino y Hestia en Roma o el Serapea de Alejandría. Vanamente introduces 16S. Ésta es. Los dioses y cuantos seres son superiores a nosotros quieren lo bello. pues no merecen que se les mencione en las discusiones en tomo a los dioses. que han sido puestos a prueba con rigor durante mucho tiempo. pues. en efecto: «Lo que me turba sin duda mucho es de qué modo los dioses invocados como seres su167 Y t d' ' la . ella trasciende todo. o e 1re distinción plena. . samente y ser paciente. A ella es preciso que tú. pues de esta clase de adivinación provienen a la vez en los oráculos la verdad infalible y en las almas la virtud perfecta. relativa a los seres evocados. Y en verdad timadas. por ejemplo las páginas de la Preparación Evangélica de Eusenro. ya que.1 ' ' son y qué fundamento tienen. 166 El cristianismo aceptaba la Revelación. hierática y verdaderamente divina. • 1 ii :1 1: 1 ~. que consideran que toda la mántica es obra del demon malvado»166. y no pueden nunca reconocer los principios. por el contrario. de los que todo ello procede.. debes perseverar animo. Ea pues examinemos a continuación las objeciones es. «la opinión de los ateos. ¡. por ejemplo. y cualquiera que ame verdaderamente a los dioses. «ella no precisa». está separada y por sí en la unicidad su fonna precede todo. digna de consideración. te entregues por completo. te dare la explicación. preexistente. Tú.!52 • SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS 1 . sin envidia llenan de bienes. con bene~o­ lencia otorgan graciosamente a los santos lo que les conv1e167 Carta a Anebo 11 Sa SoDANO. para que la prefiera entre muchas» 164. quien no ceja en calificar a los adivinos de charlatanes y estafadores y a los oráculos de obra de démones malignos. a partir de la cual te será posible determinar con claridad. Con ellas dos se concede a los teúrgos el ascenso al fuego inteligible. Dices. expón los puntos con~ trovertidos que te plantean dificultad. a mi vez. Basta con recorrer. Carta a Anebo JI 7 SoDA NO. como tú dices. confmme a la presente cuestión. "' · periores reciben órdenes como m1enores» . que es preciso proponer como fin a toda presciencia y a toda actividad teúrgica. pero atribuía la mántica y magia «paganas» a la acción de malos démones. como comenzaste. . • 1 ' • • " ' '¡l . Pues respecto a las ctenc1as mas Importantes deben elevarse también los grandes esfuerzos.. eterna. si vas a conocerlas perfectamente.

impiden las injustas. las órdenes tienen lugar en relación a los espíritus que no disponen de razón propia ni tienen principio de juicio. puesto que tiene por naturaleza la facultad de razonar y de distinguir cómo son las cosas. y. así también de los espíritus distribuidos en el Todo. es ejercida por hombres y guarda nuestro orden en el todo confonne a naturaleza y. Las clases intermedias presiden el juicio. en tanto que el evocador es un hombre. por ejemplo. habiendo recibido en suerte cada uno un poder distinto. puesto que ha reunido en sí muchos poderes vitales. 168 • • • • • intelecto. aconsejan lo que se debe hacer y de qué conviene abstenerse. Pero el que ahora se ofrece a nuestro examen. Por consiguiente. si un ser está dotado de intelecto y otro es absolutamente ina• • nimado o físico. Existe también otro género entre los seres superiores que se nos presenta privado de razón y de juicio. Pero para resolver estas dificultades de fonna aún más conforme a la verdad. al que no le ha sido asignado más que un solo poder por la distribución del dominio sobre cada parte. Lo mismo que la función del cuchillo es cortar y no hace ninguna otra cosa más que ésta. Y ello no acaece ilógicamente. colaboran en las acciones justas. porque reviste de alguna fonna por los símbolos secretos el aspecto hierático de los dioses. En efecto. los invoca como superiores. PsEUDO ARISTÓTELES. vemos a veces que se da. Es éste también otro aspecto de nuestro tema. el daño será propio de quien hace mal uso. 395 b 28. Esto tiene también otra explicación. y. fortalecida por los símbolos divinos y elevada sobre la tierra por ellos se une a los seres superiores y annoniosamente se mueve según su ordenación. En efecto. creemos justo suprimir en las evocaciones las plegarias que parecen dirigidas como a hombres así como las órdenes dadas con gran ardor en el cumplimiento de las operaciones. y a muchos de los que intentan arrebatar injustamente los bienes ajenos o perjudicar a alguien al margen de las normas o matar. se torna a otro fin y hace algo contra la ley. les da órdenes. tras asumir lo que concurre al orden del todo. tiene por costumbre dar órdenes a los seres privados de razón que desempeñan una sola actividad. entonces el que tiene menos extenswn es • más poderoso que el que tiene una extenswn mayor. caso en el que la teúrgia naturalmente puede revestir la figura de los dioses. si la comunión de un amor concordante y una ligazón indisoluble de unidad con• • • 3 . si alguno. criado y educado. según la necesidad parcial de la naturaleza. por alejado que esté de él en grandeza y en magnitud de dominio. les da órdenes como a inferiores. los antros denominados de Caronte emiten vapores capaces de matar indistintamente todo lo que cae en ellos 168 • Así también algunos espíritus invisibles. nuestro Cf. De acuerdo con esta diferencia ella invoca los poderes universales con razón y como superiores. PuNJO.! ne. cuando a cada uno le han sido prescritas sus tareas. llenos de compasión por las penas de los teúrgos y de cariño por los que ellos han engendrado. en cambio. La teúrgia toda tiene un doble aspecto: por un lado. uno divide y otro reúne a los seres. porque intenta arrastrar de todo el cosmos que nos rodea los seres que contribuyen al todo hacia lo que está contenido en las esferas particulares. hacen que ellos sufran lo mismo que pensaban hacer a otros. por otro. Ello se ve también en los fenómenos: en efecto. 207-208.154 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IV !55 1 ·' 1 '1 1 i1 1 2 1 '' ' '• . por otra parte. por naturaleza hacen aquello sólo que les ha sido asignado. Historia Naturalll 95. porque con frecuencia algunas partes de lo que hay en el mundo son por naturaleza más puras y más perfectas que lo que se extiende al mundo entero. En efecto. Del Mundo 4. En efecto.

¿Qué diremos ahora sobre la cuestión siguiente. al no verlo. pues ellos no se proponen el mismo objeto de la justicia que los hombres. consideramos los asuntos presentes y la vida que está a nuestros pies 170 . por el contrario.s tumbran a plantear generalmente el mismo problema: algunos que no han cometido previamente ninguna injusticia son desgraciados inmerecidamente. pero son conocidas por los dioses. y si no está sufriendo eso que antes hizo. ni el dar órdenes tales cuales a cosas separadas. como los fenómenos tienen por costumbre producirse. trasladamos en cierta fonna la oposición del devenir a los bienes no engendrados de los dioses. para que ella sea realmente divina y superior a toda acción común conocida por los hombres. actúa del mismo modo a través de todos los seres. Así pues. mejor y peor. cuando ponemos mano a una cosa tras otra. JÁMBLICO. Y también muchas injusticias escapan de la valoración humana. Entre otros pasajes de la República de PLATÓN. En este mundo ellos no pueden reflexionar sobre qué es por ventura el alma. cuál es y cómo deviene. ni el modo de llamar que utilizamos cuando nosotros intentamos hacer venir lo que está distante. que las obras de los dioses no se cumplen por oposición o diferencia. los hombres acos. Cf. Es la razón por la que de fonna distinta entre los dioses y entre nosotros se hace el discernimiento de lo justo. También respecto a la providencia. pues la definición no parece la misma para nos- . IV 444 e 8. imponen un juicio sobre las penas. consideran que ellos se ven injustamente aquejados por las desventuras que padecen. y no sería asombroso que en la mayoría 17 °Cf. no la aplican contra justicia. por qué los evocados creen recto que el que venera sea justo. como es justo. 171 169 Cf. . Los hombres definen la justicia 171 como «el deber particular de cada alma» 172 y el reparto merecido de acuerdo con las leyes establecidas y la constitución en vigencia. la misma actividad del fuego divino que resplandece universalmente de fonna espontánea. Vida Pitagórica XXX 167-186. Nosotros. Mucho mejor es lo que ahora estamos diciendo. por el contrario. unidad y acuerdo. 441 d.156 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IV !57 ' ' '' 1 1 ' : 4 1 ' tienen la operación hierática. ordenante y ordenado. lo cual los hombres. Píticas III 60. qué vida en su totalidad ha tenido y cuántas faltas ha cometido en vidas precedentes. en cambio. se elimina al punto el primer presupuesto de estas cuestiones. poniendo su mirada en el orden todo del mundo y en la contribución de las almas a los dioses. y si envían una pena a la plegaria de los invocadores. tanto los que la comunican como los que pueden participar de ella. sino que toda la acción en ellos se lleva a cabo por identidad. pero si.. no puede aplicársele el nombre de ninguna acción humana. Carta a Anebo ll 8a SODANO. menospreciamos todo ello como nacido de la tierra. sin que se le llame o incite. mientras ellos mismos aceptan la incitación a cometer injusticia? Respecto a ello puedo tener mis dudas sobre «practicar la justicia» 169 . puesto que somos cortos de vista. cf. si distinguimos entre invocante e invocado. otros y para los dioses. sino poniendo su mirada en las faltas cometidas en las vidas anteriores del alma por parte de quienes van a sufrirla. los seres superiores a nosotros conocen toda la vida del alma y todas sus existencias anteriores. los dioses. y si atribuimos a los seres superiores la comunidad y la simplicidad como más preciosas que el abigarramiento de las cosas de aquí abajo. en efecto.j ' :' '. 172 . de fonna que no queda ninguna duda razonable al respecto. PíNDARO.

por las cuales se demuestra que entre los dioses lo justo es de otra manera a como es reconocido entre los hombres. lo contrario. en efecto. resulta bastante claro que de ahí fluye la raza maléfica. lo no annónico y nunca idéntico es la característica de la disidencia demónica. es evidente de inmediato. si la comunidad de la misma naturaleza entre cuerpos y almas sin cuerpos produce la misma conexión con la vida universal y un orden común. en los oráculos sólo atribuimos a los dioses la verdad y. en efecto. siendo múltiple. sobre todo cuando la magnitud de las injusticias cometidas previamente por un alma supera la expiación del castigo. su especie no es simple. ni. Se deben. pues es por naturaleza perversa. concedamos. que se puede obtener a partir de una sola alma. porque estemos en duda sobre «si el mal tiene lugar y 173 " ' cómo tiene lugam 17 4. a los démones. 175 Para este apartado. Lo completa. no hacen nada injusto. Epínomis 983d3. proporcionado a las faltas. la remitimos a otro tipo de causa. pero para mí los solos principios expresados con anterioridad me son suficientes para demostrar el género universal y omnicomprensivo de la curación que se da en los juicios divinos. en efecto. si quieres. Tirneo 42d4. esto es. es preciso atribuir a los dioses y a los buenos démones sólo lo bello y lo justo. tendríamos también a partir de ello una vía para nuestro tema. . Sobre la existencia del maliV 16-17. mientras que lo injusto y vergonzoso lo llevan a cabo los démones por naturaleza perversos. pues. en cuyo ámbito suele darse tal oposición. Ella considera conveniente. 174 Cf.158 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IV 159 '' ' '' ' i! ' 1 ! '' ' 6 1 ' . y. pero ella sirve a la injusticia. griegos y bárbaros. que el que venera sea justo. Que de ello no hay que echar las culpas a los dioses. es preciso apartarse de la noción efectivamente clara sobre los dioses.. . Il 379bl7. pues los buenos son causas de bienes e inocentes de todo mal 173 y los dioses por esencia tienen el bien y. en efecto. Pues bien. en efecto. pues. pues simula ser como la especie divina. mente concorde. investigar las causas de lo acaecido injustamente. . Es. para combatir plenamente la objeción ahora expresada. La misma argumentación. PLATÓN. mientras que lo opuesto. PLOTINO. de la que todos. Si. Enéadas 1 8. Sobre la abstinencia 11 38-40. que se cometen injusticias en las prácticas invocadoras. detennina el nacimiento de males múltiples 175 . y. sea sobre lo falso y lo verdadero. sino que. República X 617e5. cuántas son y cuáles. en el ámbito de lo justo e injusto. PoRFIRIO. mucho mejor reconocer que la inaptitud de nuestras fuerzas ignora cómo se cometen las injusticias que admitir respecto a los dioses una falsedad imposible. era verdad lo expresado recientemente sobre las imágenes y los malos démones que simulan la presencia de los dioses y de los buenos démones. si no somos capaces de encontrarlas. cuando vemos que en ellos se profiere mentira. . Y si añadieran también otras distinciones. es preciso añadir 1 las causas que dan lugar en ocasiones a los males. tienen en verdad una opinión contraria. no es preciso abandonar la verdadera concepción sobre los dioses. es necesario también que la expiación de pena se exija a todos los seres. cf. sobre lo bueno y sobre lo malo. lo que esta en armoma consigo mismo y que es siempre idéntico a sí mismo conviene a los seres superiores. la verdad. Sin embargo. en Cf. de lo que hemos establecido. por tanto. pues.' ' 1 1¡ ' de los casos no lleguemos al discernimiento supremo y perfecto de los seres superiores. así también. PROCLO. Así es. Lo mismo que. ¿Qué impide que la justicia sea juzgada por parte de los dioses de manera distinta en cada caso singulannente y teniendo en cuenta toda la familia de las almas? En efecto.

lo contrario.' ~ ' '. 242. quienes por sí infunden una falta. para decirlo de una vez. en efecto. la amistad. Y el don. a su vez. sino que la audacia de los hombres y la trasgresión del orden cósmico trastornan la belleza y las normas. los particulares. pero en sus recíprocas relaciones ellas pueden realizar mucho más. Si algunos de los invocadores se sirven de poderes fisicos o corpóreos del universo. las desvían a otros. por sí tienen cada una un poder distinto y producen actos diferentes. sea en segundo lugar por una mezcla y fusión de su propia debilidad. intentara arrastrar inconvenientemente ciertas partes del Todo hacia otras partes. y puesto que ellos. Ciertamente desde el universo desciende a las partes una acción multifonne. pero el invocador. ' '' ' . actúan. pues. cf. El don se mueve con él simpatéticamente en virtud de una semejanza y. no hacen lo que se cree malo. s Pues bien. arrastra contra justicia hacia el mal lo que le ha sido otorgado. a causa de las necesidades corpóreas les acaece a las partes males y fatalidades.' • 176 Son principios de EMPÉDOCLES.' C!On. dadas para un fin. de lo perfecto y de la totalidad. que participan de ellos junto con la materia. tanto mayor poder reconocemos que se da en ellas. participan de una cierta indigencia y ausencia de forma material en los particulares: unidos entre sí en el Todo. Algunas de las partes incluso perecen para salvar los universales naturalmente constituidos. de una manera sobre los universales. pues. pero aportan a las partes una corrupción necesaria.. . 1 ¡ '' cuyo ámbito no causa asombro encontrar las disputas. por esta semejanza. sino que cuanto más superan a las nuestras en perfección. de otra base. ya simpatética según la semejanza de los poderes ya por acomodación del agente al paciente. pero el que se sirve de ella torna el don hacia lo contrario y malo. Resumamos. partiendo. recibiéndolas. Puesto que los dioses. causaría más asombro. Y así. voluntariamente. 31 B 17 DIELS-KRANZ. hace que lo más alejado coopere. 1 '. de ello no son ellas causa. de su naturaleza derivan muchos efectos. sino las naturalezas que descienden de ellos y los cuerpos. en todas las cosas. si no fuera así. conforme a la annonía única del universo.-6 10 !1 1 ' . y puesto que no son éstos. en su cantidad y cualidad. son pasiones en los individuos que participan de ellos. en las partes están en discordia. pues la concordancia de lo semejante y la oposición de lo desemejante provocan no pocas consecuencias. de forma opuesta a las pasiones. y. las transfonnan con una mezcla propia y alteración. belleza y grandeza. se alejan de lo bello. el don de esta actividad es no deliberado y sin malicia. Además. por ejemplo. • . por todas estas razones queda perfectamente demostrado que la divinidad es inocente del mal y de la injusticia. sea porque no pueden soportar las actividades del todo. sea en tercer lugar por una asimetría de las partes entre sí. establezcamos que las partes corpóreas del todo no son ni inactivas ni privadas de poder. Ellas. aun sabiéndolo. los resultados de nuestros razonamientos. Así pues. y a veces las partes son consumidas y oprimidas. 9 Tras el cuerpo del mundo. el amor y la discordia 176 . y. aunque lo que nace como universal permanece intacto lejos de tal perturba. mientras en la naturaleza de los universales tienen primacía en fonnas y razones puras. sino que para la salvación del universo envían sus propias emanaciones a los de la tierra. y si alguno. que actúan activamente en el Todo. como se cree. de otra sobre los particulares a causa de la debilidad dividida de las partes. que son para el todo y para la armonía del todo saludables y buenas. la confluencia de muchos elementos en el único viviente del Todo y los poderes del mundo.1 1 160 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IV 161 .

' i 1 162 11 '' ' SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IV 163 12 1!' 1 1 ' ' ' 1 . sino también en naturalezas mayores y de mayor nivel. Y si en este caso contribuyen también a la operación algunas facultades la que es retenida en el cuerpo y la del alma particular que ha abandonado el cuerpo terreno en el que ha estado 13 . infunden en la unidad el principio indisoluble del amor. No obstante. sea que ella la recibe del todo o porque le da otras fmmas. que también está distriCarta a Anebo Il 8a SoDANO. de unir lo que viene a la existencia. 178 Ataque a la mitología tradicional desde época de los presocráticos desde un punto de vista moral. pues. habría en que tal raza lleve a cabo tales acciones? En efecto. y porque. realizan una armónica comunión. hacen absurdas conjeturas al respecto en la investigación de la causa. lleva al desorden lo ordenado por sí. o bien estos hechos son conforme a la armonía y amistad cósmica. por el contrario. simetria. que es incapaz de generar la belleza. mezcla numerosos poderes naturales diferentes. como quiere. hemos reconocido ya que en el mundo creado y a propósito de los asuntos humanos y cuanto es terrestre la raza de los démones perversos pueden ejercer mayor poder. llena la belléza y la simetría de las formas de asimetría y deformidad. transfiere el fin augusto connatural en virtud de la unidad a una satisfacción distinta. ¿Qué maravilla. pero no en ellas sólo. En las partes. Por todos lados. por sí. por el contrario. estamos demostrando que tal disposición a la unión amorosa procede de un arte humano y no de coacción demónica o divina. el contacto se hace con pasión. 171 ' ' 1' '' ' buido de manera multifonne por la naturaleza. no cualquier hombre podría discernir en esta clase cuál es la buena y la mala o por qué signos se diferencian la una y la otra. Examina. que resulta de elementos diferentes confonne a la pasión. mientras que ellos no dudan en inducir a placeres amorosos ilícitos a cualquiera» 178 • Esto tiene también una solución clara a partir de lo dicho previamente: o bien ello se da al margen de las leyes. Sus partes son localmente distantes. existiría esta fuerza natural. o bien el don de los bienes otorgados convenientemente es desviado en sentido contrario por quienes los reciben. la cual los incapaces de comprenderla quizás podrían transferir las acciones de la naturaleza a las obras superiores. las arrastra de fonna variopinta y las desvía. el arte. y la remiten a los géneros superiores a la naturaleza y al orden demónico. son imperfectas. por los que dirige. pero en virtud de su naturaleza única se afanan mutuamente. Es preciso considerar que el Todo es un viviente único. cómo se produce y qué razón tiene. otra clase de causas: cómo una piedra o una hierba tienen con frecuencia por sí una naturaleza capaz de destruir o. proporciona por sí una materia. a causa del alejamiento mutuo y de los universales. pues. indecente y vulgar. Siendo incapaces de darse cuenta de ello. de ahí que en la mayoría haya innata concupiscencia y deseo. pero según otra causa superior a las leyes. ' '' !! ' ' ' '1 ' la vez no sabes cómo explicar 177 Tras esto preguntas y a «que a quien los invoca sin ser puro de los placeres amorosos no le prestarán oído. Ellas pueden ser estimuladas por el arte y puestas en tensión más de lo necesario. incompletas y débiles. Ciertamente. estas fuerzas así implantadas en la naturaleza y distribuidas en ella. esta fuerza que las une y esta tensión en tomo a todo el universo son buenas y causa de plenitud. es preciso también examinar particularmente esta cuestión. las uniones con vistas a la generación.. pues. Toda la fuerza que las une y la causa de su mezcla arrastran naturalmente estas partes a una fusión recíproca. según su naturaleza particular. unión. Ahora bien. Viendo. pues. pero según una mezcla no simpatética en las partes. que domina lo que es y lo que deviene.

el conflicto entre estas argumentaciones se podría resolver fácilmente. si «los intérpretes deben abstenerse de Jo que tiene vida. tanto los que pasan su vida en el estudio como los que no tienen experiencia en la práctica de los razonamientos.164 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS . pues ello resulta contradictorio con el hecho de que ellos son seducidos especialmente por los vapores procedentes de los seres vivos. lo divino y cuanto género demónico es bueno prestan su servicio a los deseos ilícitos de los hombres en materia amorosa. '· LIBRO V 1 • Pues bien.i ' ' . En modo alguno. mostrando la supremacía del todo sobre las partes y recordando la superioridad trascendente de los dioses sobre los hombres. Carta a Anebo 11 8b SoDANO. para que los dioses no resulten contaminados con los vapores procedentes de los seres vivos» 180 . me refiero «al tema de los sacrificios. pues evidentemente son otras muchas las causas de ello. por qué razón se hacen de una manera conveniente para quienes son honrados y de una manera beneficiosa para quienes ofrecen los dones» 179 Se añade aquí también otra contradicción. cuál es su utilidad o su poder en el universo o entre los dioses. 179 18 1 2 ° Carta a Anebo 11 8b SooANO. a continuación planteas una cuestión que es común. pero muy lejana de la causa de los géneros superiores.¡ 1 '' 1 : . a todos los hombres. Ahora bien. pues. se puede decir.. . Por ejemplo. lo voy a repetir: el alma universal preside todo el cuerpo cósmico. ' '• 1 encerrada como en una ostra y vaga errante aquí abajo por los lugares de la generación en un pneuma turbio y húmedo esta opinión sería verdadera.

que están completamente separados. que está libre por completo de todo movimiento centrípeto y centrífugo. coordinada con el todo y no coordinante de los universales y de los dioses) armoniza ella con los seres superiores y causa universales. si se la entiende correctamente • No es. será también una atadura para el alma universal. «para que los dioses no sean contaminados por los vapores procedentes de los animales. Cf. cae de nuevo en la tierra.' tan a mnguna contestacwn.¡· 1 1 : '' ' 166 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO V 167 ' ! 1 1' i . ni dar una parte de sí a lo que le es ajeno. ximarse desde los cuerpos a ellos. 1' 1 i 1 ' . tras elevarse no más de cinco estadios. no hay daño en la recepción de pasiones ni es un obstáculo a las intelecciones. siegan los vapores de la materia toda y de los cuerpos materiales? Ello. de un solo golpe. puede aproximarse al cielo o alimentar el cuerpo dotado de movimiento circular e inmaterial o causar en él. ¿Cuándo un vapor que circula en torno a la tierra. que un día fueron asociados al alma. por parte de los cuerpos compuestos de diferentes poderes y movimientos. en general. en efecto. que varían de todas maneras o se mueven arriba o abajo. siegan la materia sin entrar en contacto con ella? Y no sólo su poder destruye y aniquila todos los cuerpos sin aproximarse a ellos. los seres divididos en seres particulares pueden tener una comunión recíproca de acción o . Por tanto. es suficiente la misma argumentación: en nosotros el placer de los cuerpos. ellos que súbitamente. Ahora bien. Antes bien. mientras que para el alma particular no es ventajoso tener comunión con el cuerpo en estos dos aspectos. Carta a Anebo 11 Sb SoDA NO. en cambio. en efecto. cualquiera podría responder a esta dificultad diciendo que no sabe cuánta es la superioridad de los seres superiores sobre los hombres y la del todo sobre las partes. sin poseerlos ni annonizarlos con ella. por tanto. Sobre la Abstinencia 11 38-40. se reconoce que el cuerpo etéreo escapa a toda contraposición. PoRFIRIO. pues no se inclina de un lado o de otro o se mueve circularmente. no se da una comunidad de naturaleza o de poder o de exhalación que pueda mezclarse con los cuerpos celestes. en los seres cósmicos y causas universales la exhalación que asciende de las víctimas de manera ritual (en tanto contenida y no continente. . no merece la pena suponerlo. ni podrá tener alguna influencia en ellos. También aquí. por decirlo así. en los dioses. se debe pensar que estos seres son ajenos a nosotros y a nuestra naturaleza. o una contaminación o cualquier otra afección? En efecto. y si el alma particular hace conversión hacia el cuerpo. ¿Acaso los dioses podrían ser contaminados por tales vapores. el cual.1' 1' ' ' 3 ' 1 '!' ! ' 1' 1 " 1' 4 los dioses celestes gobiernan el cuerpo celeste. sino que incluso el cuerpo celestial no se mezcla con ninguno de los elementos materiales. Si alguien. los cuales. enlaza esta otra cuestión: «Si el cuerpo es una atadura para nuestra alma. al ser no engendrados. Estos cuerpos. observando esto. Tampoco lo que se te mete en la cabeza como una objeción respecto a la abstinencia de lo animado presenta difi181 cultad alguna. también el poder de los dioses del mismo modo hace conversión hacia la generación». incluso antes de que algo material afecte a su poder. que está libre de toda alteración y absolutamente puro de toda posibilidad de transformarse en cualquier otro cuerpo. provoca molicie y causa al alma muchas otras enfennedades. no tienen ninguna posibilidad de acoger en sí el cambio prócedente de lo que deviene. y no podría acoger en sí nada extraño. los predicados antitéticos que se aplican a objetos diversos no inci. pues. En efecto. deja la impronta de pesadez e impureza. por lo que sus fieles se abstienen de lo animado» 182• ¿Qué exhalación podría apro181 182 Cf.

La contaminación. la razón por la que operan tantos prodigios hasta el punto de que sin ellos no cesan ni las pestes. si ello no tiene nada en común con nosotros y preexiste superior a la debilidad humana? Ni una cosa ni otra. ¿Pero los seres que no tienen en absoluto una naturaleza dividida ni poseen la capacidad de recibir en sí las pasiones procedentes de la materia. los de la misma naturaleza con los de la misma naturaleza. y la purificación de ello es precisa para aquellos que pueden ser contaminados por la materia. Yo te voy a exponer mi opinión personal sobre los sacrificios. ésos no son capaces o de actuar los unos sobre los otros o de recibir algo unos de otros. sospechas tales cosas en tanto absurdas e introduces objeciones indignas de los dioses. ¿cómo podría responderte breve y suficientemente si precisa de una interpretación dificil y extensa? «Te lo diré y no regatearé esfuerzo alguseguir» 184 esta concisa exposición. si ninguno de los términos concierne a los dioses. ni por las primicias o por compensación de ciertos dones otorgados a cambio de dones más considerables proporcionados por los dioses. Cf. por tanto. Todo el fundamento de la oposición desaparece. cómo implicaría un conflicto? En vano. y tú intenta ces sólo llega a una simple alusión. Estos están sumamente lejos de su esencia y poder. . interesa a los dioses. que a veno. se las admitiría en segundo lugar como si siguieran y estuvie183 184 185 5 G V 10. En cuanto a la pregunta de mayor entidad que planteas y sobre cuestiones más importantes. al igual que honramos a los bienhechores. ¿Lo que no existe en absoluto. Banquete 210a3-4. ahora. las cuales razonablemente no se aceptarían a propósito de hombres de bien. si acaso. pues. PoRFIRIO. la actividad de los sacrificios y.168 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO V 169 pasión. pues son absolutamente incontaminados y puros). mientras que los seres que son de una naturaleza distinta y cuantos son absolutamente superiores y se sirven de naturalezas y poderes diversos. pues ellos son comunes y adecuados para los hombres. en qué podrían ser contaminados por los seres materiales? ¿Y cómo lo divino puede ser perturbado por mis pasiones o las de cualquier otro hombre. cuantos contribuyen a la purificación del alma o a su perfección o liberación de la generaeso es lo que no explican en absoluto los modos de ción sacrificios de los que hablas. así como los seres materiales con los materiales. pongamos término aquí a la reflexión sobre la primera cuestión. ni que nosotros estemos repletos de cuerpos materiales (pues eso no les hace absolutamente nada ni ellos están contaminados por nuestra mancha. Cf. De forma que con razón no las podrías aprobar como si dieran cuenta dignamente de la causa de las obras en los sacrificios. ni las hambres ni la esterilidad ni se obtienen lluvias ni bienes más preciosos que éstos. en general. ni por testimonio de nuestra gratitud por los bienes que los dioses nos han otorgado 185 . ni si algunos vapores materiales de los • cuerpos se esparcen en tomo a la tierra. en el sentido de que nunca es preciso admitirlos por solo honor. PLATÓN. Sobre la Abstinencia JI 24. sobre todo. el ser seducido por la exhalación de vapores ningún hombre sensato y sin pasiones podría admitirlo. uno de los seres superiores. creo. procedente de los cuerpos materiales puede recaer en lo que está sometido a un cuerpo material. Pero lo más importante. menos aún. Pero ello lo trataremos un • lejos 18 3. En efecto. y. eliminada la oposición con mupoco más chas soluciones. sino que. pues. procedentes de la forma de vida común y en modo alguno preservan la superioridad absoluta de los dioses y su rango como causas trascendentes.

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ran ligadas secundariamente a las primeras y más relevantes causas. El argumento reclama, pues, que se diga en qué sentido 7 tienen los sacrificios una eficacia práctica y cómo se ligan a los dioses, causas primordiales de lo que deviene. Si decimos que en el universo, único viviente y poseedor de una sola e idéntica vida, en todas partes, la comun idad de los poderes semejantes o la discordia de los contrarios o una cierta aptitud del agente con el paciente mueve n a la vez los elementos semejantes y aptos, difundiéndose de la misma fonna según una única simpatía en las partes más lejanas como si fueran las más próximas, se está diciendo así algo de verdad y de lo que necesariamente acomp aña a los sacrificios, pero no se demuestra el verdadero modo de los sacrificios. En efecto, la esencia de los dioses no está en la naturaleza ni en la necesidad física, como para ser despertada por pasiones físicas o por poderes que se extienden a través de toda la naturaleza, sino que está limitada en sí misma, exenta de estas pasiones, sin tener nada común con ellas ni según esencia ni según poder ni según cualquier otro aspecto. La misma absurdidad tienen también las opiniones de s algunos de los que están con nosotros 186 que atribuyen la así asignan al cocodrilo el acción sacrificial a números ntado con el sol 187 , o número sesenta, en tanto empare bien a razones naturales, como los poderes y actividades de por ejemplo, del perro, del cinocéfalo, de la los animales musaraña, que son comunes con la luna , o bien a las formas materiales como en los animales sagrados se observ a el color de la piel y todas las formas del cuerpo , o bien a
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Jámblico sigue asumiendo su papel de sacerdote egipcio.
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Cf. ARISTÓTELES, Historia de los animales V 33, 558al9; co, /sis y Osiris 75.

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alguna otra característica corpórea de los animales o a cualquier otro elemento pertinente; o bien creen causa de la acción sacrificial un órgano como el corazó n de un gallo o algún otro fenómeno similar de los que se observ an en la naturaleza. En efecto, según ello, la causa de los dioses no es demostrada sobrenatural, ni es puesta en movimiento como tal con los sacrificios, sino como una causa física contenida por la materia y abarcada físicamente por los cuerpos despierta y reposa junto con ellos, así actúan los elementos de la naturaleza. Y si algo de tal tipo en las esencias acompaña a los sacrificios como causa auxiliar o condición necesaria, así aparece unido a las causas principales. Es mejor, pues, atribuir la causa de los sacrificios al amor y al parentesco, una relación que vincula los obreros con sus obras, los generadores con lo generado. Por lo tanto, cuando, bajo la égida de este principio común, vemos a un animal o planta terrestre conservar de manera intacta y pura la volunta d de su creador, entonces, por su intermediación, ponemos en movimiento de fonna apropiada la causa demiúrgica, que de fonna pura gobierna este ser. Pero, siendo estas causas numerosas, unas inmediatamente unidas como las de los démones, otras situadas por encima de éstas como las causas divinas, y estando a su cabeza una única causa aún más venerable que éstas, todas estas causas son puestas en movim iento por el sacrificio perfecto, pero cada una según el orden que ha recibido en suerte y unida íntimamente con ella. Pero si el sacrificio es imperfecto, progresa hasta un cierto punto, pero no puede avanza r más. Por ello muchos creen que los sacrificios son ofrecidos a los démones buenos, muchos a los últimos poderes de los dioses, muchos a los poderes cósmicos y terrestres de los démanes o de los dioses, con ello están haciendo una exposición parcial no falsa al respecto, pero sin conoce r la totali-

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dad de su poder y todos los bienes que se extienden también a todo lo divino. Nosotros admitimos todo: los seres naturales, que se mueven como en un solo viviente por afinidad o simpatía o antipatía, como simples sujetos que acompañan y obedecen a la causa de acción sacrificial; los démones y los poderes divinos terrestres o cósmicos, los cuales los admitimos como los primeros que se unen íntimamente a nosotros según nuestro rango; pero las causas más perfectas y hegemónicas de acción sacrificial decimos que están unidas a los poderes demiúrgicos y perfectísimos; y puesto que ellas abarcan en sí todas las causas que son posibles, decimos que se mueven a la vez con ellas, en conjunto, todas cuantas son causas eficientes, y que de todo ello desciende un provecho común para toda la generación, a veces sobre ciudades, pueblos, razas variopintas y circunscripciones más o menos grandes que éstas, en ocasiones sobre casas o sobre cada individuo proporcionando sin envidia los bienes, realizando su distribución voluntaria e impasiblemente respecto a los receptores, juzgando con un intelecto impasible, según afinidad y parentesco, cómo deben darse, ya que un único amor, que mantiene unido todo, lleva a cabo este vínculo mediante una comunión inefable. Esta opinión es mucho más verdadera y aprehende más esencia de los dioses y poder que lo que tú supones, en el sentido de que «los dioses se dejan seducir por los vapores de los sacrificios procedentes de los animales» 188 , pues si un cuerpo envuelve a los démones, el cual algunos creen alimentado por los sacrificios, este cuerpo es inmutable, impasible, luminoso, carente de necesidades, pues de él nada

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Cf. Carta a Aneba ll 8b

SoDA NO.

emana ni tiene necesidad de emanación externa. ¿Y si admitiera también esto, puesto que el mundo y el aire que hay en él obtienen sin cesar la exhalación de lo que se hace en la tierra, y esta exhalación se difunde por igual por todas partes, qué necesidad tendrían ellos de los sacrificios? Pero lo que entra no suple proporcionalmente por igual a las emanaciones, como para que no predomine el exceso ni haya falta y del mismo modo haya igualdad por completo y proporción en los cuerpos demónicos. Pues ciertamente el demiurgo no hubiera servido a todos los animales terrestres y marinos un sustento abundante y al alcance de la mano, y, en cambio, a los seres superiores a nosotros los hubiera privado de él. Tampoco a los demás vivientes les hubiera proporcionado naturalmente y por sí la capacidad de procurarse las provisiones cotidianas, y, en cambio, a los démones les hubiera dado un sustento que viene de fuera y proporcionado por nosotros Jos hombres; y, según parece, si nosotros por pereza o algún otro pretexto descuidamos tal tributo, los cuerpos de los démones estarán en estado de necesidad y participarán de la asimetría y el desorden. ¿Por qué los que dicen esto no subvierten también toda la jerarquía, como para situamos a nosotros en un rango mejor y hacemos más poderosos? En efecto, si nos hacen capaces de alimentar y satisfacer las necesidades de los démones, nosotros estaremos antes en la escala de las causas, pues cada ser, de quien procede, obtiene su alimento y perfección. Ello se puede ver también en las generaciones visibles. Y es posible también observarlo en los seres cósmicos: los terrestres son alimentados por los celestiales. Y resulta sobre todo mucho más evidente en las causas invisibles, pues el alma es perfeccionada por el intelecto, la naturaleza por el alma, y lo demás es alimentado del mismo modo por sus causas. Y si es imposible que nosotros seamos

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causas primeras de los démones, por la misma razón tampoco somos causantes de su alimento. Me parece que también la presente cuestión contiene otro error. Ignora, en efecto, que la ofrenda de los sacrificios hecha a través del fuego consume y destruye más bien la materia, la asimila a sí en lugar de asimilarse a la materia; la eleva al fuego divino, celeste e inmaterial, en vez de inclinarla hacia abajo, hacia la materia y la generación. En efecto, si el goce que seduce a los démones por los vapores de la materia fuera dulzura apetecible de la materia, la materia debería permanec er intacta, pues así su efluvio llegaría más abundante a sus participantes. Pero toda ella inmediatamente se quema y se consUIIIe y se transforma en la pureza y sutileza del fuego, lo cual prueba claramente lo contrario de que tú dices. Impasibles son, en efecto, los seres superiores, a los que les es grato ver destruida la materia por el fuego, y ellos nos hacen impasibles; lo que hay en nosotros es asimilado a los dioses, como el fuego asimila todos los seres duros y resistentes a cuerpos luminosos y sutiles, y nos eleva por medio de los sacrificios y el fuego sacrificial al fuego de los dioses, de la misma manera en que el fuego se eleva hacia el fuego que le atrae y arrastra hacia lo divino y celeste lo que hace descender a la materia y ofrece resistencia. Para decirlo brevemente, no es de la materia ni de los elementos ni de ningún otro de los cuerpos conocidos por nosotros de lo que deriva el vehículo corporifor me que está al servicio de los démones. ¿Qué compleme nto podría haber de una esencia a otra esencia distinta? ¿O qué goce puede ser dado a seres ajenos por parte de seres ajenos? Ninguno. Antes bien, como los dioses hienden la materia con el fuego fulmíneo y separan los elementos inmateriales según esencia, todavía dominado s y encadenad os por la materia, y ha-

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cen impasible lo pasible, así también el fuego que imita entre nosotros la acción del fuego divino destruye toda la actividad material sacrificial, purifica las ofrendas con fuego y las libera de las ataduras de la materia, las hace aptas, mediante la purificació n de su naturaleza, a la comunión con los dioses, nos libera del mismo modo de las ataduras de la generación, nos hace semejantes a los dioses, nos hacen aptos para su amistad y cambian nuestra naturaleza material en inmaterial. En líneas generales eliminadas así las suposiciones absurdas relativas a los sacrificios, hemos introducido particularmente en su lugar concepcio nes verdadera s relativas a cada forma de sacrificios, pues el tratamiento particular relativo a los sacrificios reclama una articulación clara, pero no entra dentro de nuestra obra y, sin embargo, a partir de lo dicho, cualquiera dotado por la naturaleza y capaz de pasar con su facultad intelectiva de lo uno a lo múltiple podrá fácilmente conocer también a partir de ello lo que hemos omitido. Y o, en efecto, creía haberme expresado suficientemente al respecto, entre otras razones porque mi exposición era digna de la pureza de los dioses; pero puesto que por parte de los otros podría surgir desconfian za en el sentido de que mi exposición adolece de claridad y podrían sospechar que mi exposición no mueve a la inteligencia ni afecta a los razonamie ntos del alma, quiero tratar un poco más extensame nte esta misma cuestión y, si es posible, aducir pruebas más claras que las expresadas con anterioridad. El comienzo mejor de todos es aquel que revela la ley de los sacrificios ligada a la jerarquía de los dioses. Propongamos, pues, de nuevo como principios entre los dioses que unos son materiales y otros inmateriales; materiales son Jos que contienen en sí la materia y la ordenan; inmateriales por completo son los que están aparte de la materia y son supe-

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efecto de rechazo. corrupción de todos los cuerpos materiales. Madrid. en los sacrificios. convie ne a los dioses que preside n la materia: no a los dioses por sí. cambio. materia l. no como no es. Pienso. así. pero ofrecer la a todos los seres materiales es muy conveniente. en efecto. tal como podría darse rarame nte en un solo hombre . que él no sobrepas e la medida propia del fiel. somos retenidos por la materia y somos corpóreos. ni lo que sirve. corpóreo si es corpóreo y está unido a cuerpos. pues. dos clases de sacrificios 189 : una de los hombre s comple tament e purificados. ni lo que ha sido puesto en orden a quienes los han puesto. mezcla do con las esencias que preside n los cuerpos. y aun cuando la contien en en un poder inmaterial. El mismo discurs o tengo tambié n respecto a la estrech a relació n que une apropia damen te a los fieles y los podere s venerados. es el que convie ne a las almas no puras y no libres de todo devenir.• 176 SOBRE LOS MISTER IOS EGIPCIO S LIBRO V 177 15 riores a ella. los gobern ados no son extraños a los gobernadores. Doble es. tienen una cierta comunión con la materia. pues. el otro estará contam inado por los cuerpos y por toda acción material. incorpóreo. generación. GARCÍA LóPEZ. o en unos pocos fácilmente computables. y podrem os ofrecerles en el culto la connaturalidad que les conviene. tanto los inmateriales como los materiales. se ven frustradas ambas clases de bienes. pues no de otra fonna podría tener lugar el ascenso a los dioses inmateriales. por el contrario. vamos por las alturas en compa ñía de todos los dioses inmateriales. cada uno se ocupa del rito como es. somos enteram ente alma y estamos fuera del cuerpo y elevados por el intelecto. pues. Si se quiere honrar a tales dioses teúrgicamente. Al mismo tiempo. los cadáveres privado s de vida. en efecto. divisiones. por tanto. Establezco. . la otra. 190 22 B 69 DIELS-K RANZ. Según el arte de los sacerdotes es preciso comenza r los sacrificios por los dioses materiales. sino por la materia sobre la que gobiernan. cuando . Por esta razón ofrecer sacrificialmente a los dioses inmate riales materia es cosa no apropiada. la degene ración en suma. 1970. en tanto instrumento. es el que concierne a las almas inmaculadas. como dice Heráclito 190 . Pues aun cuando están separados lo más posible . la consun ción de los cuerpos. que se debe elegir el modo de culto que le es adecuado: inmaterial si se hace inmate rialmente y enlaza los podere s purame nte incorpóreos. los que gobiern an sobre lo que acaece en la materia. puro de todo devenir. Por tanto. J. en tanto que están al frente de ella: son ellos. están con ella. por tanto. sus diversos cambio s y destrucción. Los dioses materiales. 189 Cf. págs. si a las ciudad es o pueblo s no libres de la particip ación en la genera ción y de la estrech a comun ión con el cuerpo no se asignar a tal clase de ceremo nia religiosa. corpór ea y constituida por cambio. 43-47. es preciso. por ejempl o. podríam os aproxim arnos a una relació n íntima con los dioses materiales enteros a través de todo lo material. la sangre de los animal es. estamos encarcelados en el cuerpo como en una ostra. pues unos no pueden recibirse y a los otros no se les ofrece lo que le corresponde. un culto material para dioses materiales. Examin emos a continu ación nuestra doble condic ión en sinfoní a con lo expres ado anterimmente: cuando . Sacrificio y sacerdoc io en las religiones mi- cénica y homérica. es inarmónico con el usuario. que se adecua a los retenidos aún por el cuerpo. se les debe rendir culto en conson ancia con su natural eza y el domini o obtenido. el modo del culto: uno será simple. en efecto. sin embarg o están presen tes en ella. por consig uiente.

Unos pocos sólo. con frecuencia. y conduciendo a la simetría y orden cuando está desordenadamente perturbado. mientras que el que se sirve de los cuerpos y de los poderes corpóreos es el más afín a nosotros de todos. Pues tal presidencia de las cosas de aquí abajo es parcial. conteniéndolos. recibe el orden de lo que se cumple según la fatalidad y continuamente aplica su razonamiento práctico sólo a los fenómenos naturales. por ejemplo. En casos similares de necesidad. viven ellos según su naturaleza propia y se sirven de poderes naturales. pues. resultado de ellos. Ciertamente. los que proporcionan su cuidado al cuerpo o se ocupan de esas cosas que adquirimos a causa del cuerpo. cuando se trata de esterilidad o infecundidad o abundancia o alguna otra necesidad de la vida? Absolutamente nada. esto es. está gobernada por poderes naturales. nos servimos de los ritos sagrados. la mayoría del rebaño humano está sometida a la naturaleza. ¿Qué obtendremos. se elevan al intelecto separado y sin mezcla. cuando lo purificamos de las manchas antiguas. pues. y otros liberándose de lo inferior y cambiando a lo mejor. se separan de la naturaleza. sino que.178 16 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO V 179 11 No desdeñamos decir además lo siguiente. lo liberamos de las enfermedades y lo llenamos de salud. En efecto. efectivamente. se podría decir que desciende de ellos así una cierta superabundancia de la generosidad divina. el ritual del sacrificio será necesariamente corpóreo. en tales obras es adecuado un modo de culto que esté mezclado con los cuerpos y tenga relación con el devenir. entre estas dos categorías. o le procuramos cualquier otro bien. Así pues. otros llevando una vida mixta. de los dioses que están completamente aparte de todo el devenir humano. unos siguiendo a ambos. quienes son gobernados según la naturaleza universal. Pero si se dijera que los dioses completamente inmateriales contienen también los dioses materiales y. o cuando le amputamos su pesadez e indolencia y lo hacemos ligero y activo. poderes de la ma- 18 . eliminando lo superfluo que hay en nosotros. se ejerce con una cierta solicitud. capaz de producir buena fortuna en la vida. que frecuentemente a causa de las necesarias exigencias del cuerpo tenemos relación con los custodios de nuestro cuerpo. completando lo que nos falta. la consecuencia de ello resultará tan evidente como sea posible. éstos practican el culto adecuado a su naturaleza y a los cuerpos movidos por ella: lugares. otorgando al género mortal justa proporción y equilibrio. materia. participando de lo que le está emparentado. Pues bien. a nadie hay que pennitírselo decir. el puro es completamente superior y es asimétrico. Hecha así esta división. abarcan también sus dones en virtud de una única causalidad primera. Algunos. dioses y démones buenos. hacia las obras de la naturaleza. y al mismo tiempo ellos llegan a ser superiores también a los poderes naturales. no está completamente separada de los cuerpos y no puede recibir la soberanía pura e inmaculada. pues no es posible que los que están liberados de todo se apliquen a tales dones. pues por naturaleza el cuerpo no participa de tales modos. no tratamos al cuerpo intelectual e incorpóreamente. de acuerdo con otra división de los sacrificios. no el que es completamente inmaterial e incorpóreo. mira hacia abajo. sirviéndose de un poder intelectual sobrenatural. se mantienen a igual distancia de la naturaleza y del intelecto puro. pero que ellos hacen esto aplicándose directamente a los actos de la vida humana. aires. En efecto. ejecuta lo que la fatalidad dispone. En esos momentos. cuando pedimos a los seres superiores que nos sean concedidos los bienes necesarios para la vida humana. capaz también de alejar las desventuras que nos amenazan. el cuerpo es curado y purificado por cuerpos.

veneramos a los dioses que reinan sobre el alma y la naturaleza. sea por la concordia que une a ambos. el ordenado movimiento circular en tomo al centro. o al menos aptos para colmar el espacio intennedio con uno de estos modos. Ahora bien. y están libres de los vínculos de la naturaleza. la mezcla de los elementos según medida. no debemos por ello omitir el mundo y la ordenación cósmica. sea participando de ambos modos de culto. según su propia voluntad. a cada una de estas dos clases lo que es proporcionado a su naturaleza. disposiciones y cualidades corpóreas. estamos contenidos como partes en todo el universo. cuerpos. si nosotros mismos estamos en el mundo. ese cuerpo es el que vemos. o bien incluso tendentes a separarse de los inferiores y a elevarse a los superiores. de otro modo. si tomamos otro punto de partida. sea por la única ligazón indivisible. Pero cuando alguno participa de los dioses de la teúrgia de una manera hipercósmica (y ello es lo más raro de todo). ni es despreciable ofrecer en sacrificio los cuerpos gobernados por la naturaleza. restituyendo lo incorpóreo a los incorpóreos. intermedios entre éstos. En verdad a los intennedios que rigen los bienes intermedios les podría convenir dones a veces dobles. No es preciso. pues. él indudablemente es el que sobrepasa a los cuerpos y la materia en el culto de los dioses y el que se une a los dioses con un poder hipercósmico. El grupo intermedio pone su empeño según las diferencias de su estado intennedio y según las vías diversas del ritual. pues. les penniten una comunión recíproca. sea apartándose de uno. somos creados por él en primer lugar. movimientos convenientes y cambios de lo que hay en el devenir y todo lo que tiene relación con ellos tanto en las otras partes del ámbito religioso como en la parte sacrificial.! ' 19 teria. como conviene. éstos practican la ley intelectual e incorpórea del arte hierática respecto a todas las partes de la teúrgia. Quienes viven según el intelecto sólo y la vida del intelecto. que lo que tiene lugar con esfuerzo y tardíamente en un solo hombre en la culminación del arte hierática se declare común a todos los hombres. a veces partícipes de ambos. algunos. En tomo al mismo punto gira también esta división: de las esencias y poderes divinos unos tienen alma y naturaleza sometida y obediente a sus creaciones. Establezcamos. la ley del culto atribuye evidentemente lo semejante a lo semejante y se extiende así a través de todo desde arriba hasta los extremos. conviene venerarles con honores libres de la materia. no es inoportuno ofrecerles poderes naturales.180 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO V 181 ' '. pues todas las obras de la naturaleza les sirven y contribuyen a su gobierno. tenemos un ascenso accesible a la verdad del rito sacrificial. Pero cuando intentamos honrar a los que tienen por sí una forma única. la distribución en él de los cuatro elementos. y que hay también poderes particulares incorpóreos relativos a los cuerpos. sea por la generosa liberalidad de los superiores. ni que se haga común inmediatamente para los que se 20 . sea por la receptibilidad sin obstáculo de los inferiores. no a aquéllas que son terrenas y creadoras. que en cada parte cósmica hay un cuerpo. el mundo y los dioses cósmicos. me refiero al alma y naturaleza divinas. por tanto. Pues bien. Cuando. y todos los ' ' bienes perfectos y completos del alma. otros están completamente separados del alma y de la naturaleza. los cuerpos a los cuerpos. lo que les conviene son dones intelectuales y los de la vida incorpórea. todos cuantos pueden otorgar virtud y sabiduría. estamos constituidos por sus elementos y si tenemos de él una parte de vida y naturaleza. En efecto. esto es. sea tomando su posición intennedia como base hacia lo que es más precioso (pues sin esta base no alcanzaría lo que es superior). sea practicando los ritos así. somos perfeccionados por todos sus poderes.

Del mismo modo. por así decir. hay que contentarse con que se dé una vez en el ocaso de la vida. sino ascender no incompletamente a sus jefes. pennanece seguro e infalible. de una manera cualquiera. en la medida de lo posible. pero si ningún otro es capaz de abarcar la multitud de poderes que se despiertan cuando los dioses descienden y se mueven y sólo los teúrgos. ofrece tal legislación a quienes tienen necesidad de tal norma. quien no ha asignado a todos lo que les es debido y saludado a cada uno de acuerdo con el honor correspondiente. así también en su presencia invisible en los sacrificios no hay que honrar a éste sí y a éste no. semejantes. Pero nuestra argumentación actual no legisla para un hombre de estas caracteristicas (pues es superior a toda ley). por el contrario. como se podría creer. de todo lo que hay en el mundo? Ahora bien. por una parte sólo de ellos. Quien deja a uno sin su parte de honor trastorna el todo y hace pedazos la ordenación única y total. pues éstos. todos los poderes que les están subordinados se ponen en movimiento previamente. quien ha hecho a todos los seres divinos propicios y ha ofrecido a cada uno los presentes que les agradan y. variado y compuesto. la recepción del coro divino. a una parte le da simetría y orden y a otra la libera de otra manera del error de los mortales. así también el cumplimiento de los sacrificios. porque ha cumplido bien. sino a todos. todo lo hace confonne a la totalidad de los seres superiores a nos- 22 23 . simple sería también necesariamente el modo de los sacrificios. ¿debe el modo del culto ser simple y compuesto de unas pocas nonnas. por pequeñas que sean. pues. si lo que se invoca y es puesto en movimiento en los ritos fuera simple y de un solo rango. él no hace sólo. debe unirse a toda la clase de los seres superiores. que no es preciso tejer parcial e imperfectamente para los seres divinos el culto pertinente. hacen corpórea su práctica de la santidad. Pero como esta clase es numerosa. de lo que hay en nosotros y en tomo a nosotros. conocen esto exactamente. los seres variados que nos rodean no deben. siendo perfecto e íntegro. completa y formada por muchos órdenes. ni a los que están a medio camino. y saben que las omisiones. imperfecta la recepción de los dioses. y cuando van a descender a la tierra les preceden y les acompañan en procesión. Pero ello acaece muy tarde y a poquísimos hombres. del mismo modo. ¿Y qué? ¿La cima del arte hierática no se encamina hacia el Uno que es el soberano por excelencia de toda la muchedumbre de divinidades. Nuestra argumentación dice que como un orden a partir de muchos rangos confluye en un único sistema. Pues bien. sino que incluso subvierte enteramente todo el rito. Puesto que. que en los descensos visibles divinos resulta claro el daño para ' quienes dejan sin honrar a alguno de los seres superiores. ella. Pues bien. en cambio. según el rango que cada uno ha obtenido.• 182 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO V 183 21 inician en la teúrgia. Cuando esto es así. perfecta e íntegramente. antes de la presencia de los dioses. pues. ellos solos pueden conocer también cuál es el cumplimiento del arte hierática. el modo variado del culto sagrado. por su experiencia práctica. como en el acorde musical una cuerda rota hace todo inarmónico y sin proporciones. no venera a la vez con él y en él las numerosas esencias y principios? Sin duda. una parte la purifica y otra la perfecciona. creo que todos los que aman contemplar la verdad teúrgica convendrán también en esto. subvierten toda la obra del culto. se va no iniciado y privado de la participación de los dioses. diría yo. o bien multifonne. es preciso que también el culto imite su variedad a través de todos los poderes conexos. entrelazarse con las causas divinas que les presiden.

hace un receptáculo perfecto y puro. Tales son algunos animales egipcios y tal en todas partes el hombre sagrado. pura y bonifonne no es inadecuada para recibir a los dioses. que es capaz de acoger a los dioses. particular para cada uno de los seres. ha asignado estos lotes más o menos grandes. de fonna que cuanta materia es perfecta. que. salvados y custodiados por ellos. los contiene cuando ellos se presentan y los muestra perfectamente. aromas. y a los gobernantes los bienes de sus gobernados. perfectos y deifonnes. los primeros brillan en los últimos y los inmateriales están inmaterialmente presentes en los materiales. igualmente participan de su autoridad y nos procuran la comunión indisoluble con ellos. según las diferentes clases. Observando esto. que ciertos animales o plantas u otros productos de la tierra estén gobernados por los seres superiores. Algunos. pues. pues. pues. hierbas. y. Algunos de éstos. en tanto pennanecen intactos. supongo. en primer lugar también tales obras les son queridas. el arte teúrgica. las consagraciones de estatuas y también los ritos de los sacrificios. No es preciso. y a los que en primer lugar producen algo. pues. animales. la ejecución del sacrificio cumple todo y procura grandes bienes. también la tierra ha recibido de ella una parte divina. acrecientan la familiaridad de quienes los guardan con los dioses. les invita inmediatamente a dejarse aprehender.184 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO V 185 '' otros. 24 . por tanto. más perfectos incluso descienden los bienes por ella proporcionados. hacen más espléndida esta familiaridad. enlaza con frecuencia piedras. sino sólo la hostil a los dioses. Sea. conservan la fuerza de la comunión entre dioses y hombres. No de otro modo para los lugares de la tierra o los hombres que aquí habitan podria haber participación en la recepción de los seres superiores. cuantos la resolución en el principio de los primeros elementos se emparenta con las causas superiores y la hacen más venerable. La abundancia del poder de los seres más elevados les hace siempre por naturaleza ser superiores a todos en esto. Y al mismo tiempo nada impide a los seres superiores que puedan iluminar a sus inferiores y nada aparta a la materia de la participación en bienes mejores. consagrados. Que no cause asombro si decimos que hay una materia pura y divina. connatural a aquellos que la otorgan. N o es malo para la intelección exacta del tema añadir las siguientes observaciones. puesto que era preciso que también lo terrestre en manera alguna estuviera privado de la comunión divina. en el sentido de que merced a las contemplaciones felices una cierta materia es concedida por los dioses. y luego. a partir de todos ellos. cuando esta relación se realiza. pues siempre a sus creadores les resultan sumamente gratas sus obras. y se deben creer los discursos secretos. en tanto capaz de ser adecuada para la construcción de las moradas de los dioses. La misma enseñanza se podría obtener de la distribución por regiones y de la autoridad. en estar presentes en todo por igual del mismo modo sin obstáculo. nacida también ella del padre y demiurgo de todo. posee la perfección adecuada para recibir a los dioses. descubriendo así en general según afinidad los receptáculos adecuados para cada uno de los dioses. el sacrificio de tal materia incita a los dioses a manifestarse. pues siempre. si un tal fundamento no hubiera sido previamente establecido. y se escogerá la apropiada a ellos. por supuesto resulta evidente que a los dioses que reinan sobre ciertas regiones les son muy apropiados ofrecerles en sacrificios los productos de estas tierras. Ciertamente cuando convergen en el mismo fin las causas divinas y los preparativos humanos que se les asemeja. rechazar toda la materia. De acuerdo con esta argumentación. y ella es. otros objetos similares sagrados.

es preciso venerar la ley del rito divino sacrificial y a la vez. y cada santuario tiene uno propio. en tanto vincula una comunión unánime. inflama lo divino del alma. a la vez. conduce al contacto con lo divino y a su conocimiento. Á. dioses. Málaga. la segunda es la copulativa. cuando ofrecemos los sacrificios a los dioses con los dioses como inspectores y ejecutores del rito sacríficial. E. como tan pronto se hace a mitad de la función sagrada. pero en realidad es la divinidad la que nos guía. Así pues. purifica el alma de todo lo opuesto. 191 . y en los demás casos del mismo modo. y ofrecer el sacrificio a todos. por otra. lo que hay en el universo. nos confiere la triple ventaja teúrgica procedente de los dioses: la primera concerniente a la iluminación. con los que se miden todas las cosas divinas. recomendamos poner nuestra mirada por completo en todo lo que nos rodea. tan pronto precede a los sacrificios.186 25 SOBR E LOS MISTE RIOS EGIPC IOS LIBRO V 187 26 Ahora bien. suscita persuasión. es en sí y por sí un digno objeto de conocimiento y la ciencia de los dioses se hace más perfecta. En el ámbito de estos tres rasgos definitorios. pues sólo así el rito podrá ser digno de los dioses que lo presiden. nos trasmite los de los dioses. ningún rito tiene lugar sin las acompañan a las plegarias 191 • El tiempo que se súplicas que consume en ellas nutre nuestro intelecto. ángeles. la unión inefable es el sello característico último de la plegaria. «El sacrificio en De Diis et Mundo de SalustiO)). por una parte. los dirigidos a los démones un demon. • . si fueran sólo costumbres humanas y fueran sancionados por nuestras leyes. la que es así invocada en los sacrificios. Sobre los Dioses y el Mundo XVI 1 (Cf.: Afinno. PuNID . la segunda a una acción común. de fonna que les sea igualmente agradable. antes incluso de que los pronunciemos. puesto que una parte. la plegaría. Actas de/11 Congreso Andaluz de Estudios Clásicos. y otras veces pone ténnino a los sacrificios. abre a los hombres las cosas de los dioses. antes incluso de que las pensemos. que la primera característica de la plegaría es la conectiva. no sea que ofrezcamos algún don indigno de los dioses o no apropiado a ellos. para cada pueblo de la tierra ha sido asignado por él un protector común. SALUS TIO. no es malo hablar de ella con brevedad. los sacrificios dirigidos a los dioses tienen por inspector a un dios. y dioses y ángeles la rodean en gran número. y por ellas toda su obra se fortalece y se cumple. ellas lo completan más que ningún otro elemento. démones. fundamentando en los dioses todo su pode r y haciendo que nuestra alma repose perfectamente en ellos. Cf. hace nuestra alma mucho más amplia para acoger a los dioses. en fin. distribuidos por clases. Pero. la tercera a una satisfacción completa de nuestra alma por el fuego divino. perfecciona poco a poco lo que hay en nosotros para el contacto con los dioses. no insignificante. en efecto. se podría decir que los cultos de los dioses son invenciones de nuestro pensamiento. 1987. los dirigidos a los ángeles un ángel. conviene tener fe en uno mismo (pues ejercemos el ministerio sagrado bajo la autoridad de los dioses) y también observar la precaución conveniente. acrecienta el amor divino. y puesto que ellas aportan una contribución común al culto y enlazan la comunión hierática indisoluble con los dioses. arrastra hacia arriba suavemente nuestros hábitos espirituales. lo que le ha correspondido connaturalmente a cada uno según el género apropiado. convocando con antelación los dones que son enviados desde arriba por los dioses. comunión y amistad indisoluble. pues. págs. acostumbra a los centelleos de la luz. hasta elevamos a lo más alto. y llevando a término todas las obras. 35-39). anno nizando nuestra amistad con los dioses. Historia Natural XXVIII 3. RAMos JuRAD O. de los sacrificios está constituida por las plegarias.

operante y henchidora por completo de la plegaria. toda la coherencia y toda la cooperación del sistema hierático consigo mismo. no podría ser de otro modo. los no consagrados. sus partes más estrechamente que ningún otro viviente. Además. pues. según dices. imagen o vestigio de la vida divina). Pues bien. que une por completo. cuantos están consagrados. aceptando la mitad. si de los mismos cadáveres se prohibiera o se pennitiera el contacto. se realiza. según una única continuidad. pues. . si es apropiado no tocar a los cadáveres respecto a determinados dioses. Por ello. cómo. aquellos dio192 1 Cf. examinemos el conflicto que crees que existe. En efecto. hace a los que se sirven de ellas. por decirlo así. si tiene con los sacrificios la comunión que hemos dicho. en tercer lugar. uniéndose con la divinidad. rechazar el resto. infunde una buena esperanza y la fe en la luz. sería una contradicción interna. pues. y tocar otros. LIBRO VI • • Ello.188 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS • expulsa del pneuma etéreo y luminoso que hay en tomo a ella todo lo que es creado. en una palabra. por el contrario. pero si se recomienda abstenerse de . por ejemplo. fácilmente se puede observar a partir de lo dicho que ambas se refuerzan entre sí y se comunican recíprocamente un poder ritual y teúrgico perfecto. en el sentido de que él también participa del contacto con el demiurgo puesto que por sus acciones se une íntimamente a los dioses y el bien de este contacto es equivalente a cuanto desde las causas demiúrgicas es enviado a los hombres? Ciertamente a partir de ello resulta evidente la fuerza elevadora. pues no han participado de la vida más divina. Carta a Anebo Il 8b-c SoDANO. en cuanto a lo restante es tiempo de que pase a la cuestión siguiente entre aquellas que planteas. aquellos que quieran entrar en contacto de una fonna pura con los dioses deben igualmente ejercitarse en todas sus partes y mediante todas ellas alcanzar la perfección. aparece claro. si ella produce en nosotros tantos bienes. sacrílego tocar a los demás animales cuando están muertos. «¿Por qué. cómo es eficaz.unos. ello no comporta ninguna contradicción. ¿cómo consecuentemente no resulta evidente el rito sacrificial. por todos estos argumentos. familiares de los dioses. y la contradicción sea sólo aparente. resolviendo esto. cómo posee la ligazón común otorgada a nosotros por los dioses. ni. mientras en la mayoría de los casos las evocaciones de los dioses se hacen a través de los animales muertos?» 192 De nuevo. no se debe nunca despreciarla. cuando el alma los ha abandonado (pues en el cuerpo con la muerte se extingue cualquier huella. el epopta no debe tocar un cadáver. quizás no haya en modo alguno en él oposición alguna. Si es esto lo que se puede decir de la plegaria. mientras es impío tocar los cuerpos humanos. no es.

en efecto. en cambio. proporciona movimientos autónomos a los que son capaces de recibirlos y de muchas maneras provoca pasiones en quienes por naturaleza tienen aptitud para la simpatía. como el inmundo al puro y el de estado de privación al de estado de posesión. PoRFIRIO. mientras que lo que está mezclado con lo irracional. y estando en medio de ambos. si se prefiere establecerlo así. libre de los cuerpos. respecto a otros. de larga vida. de ahí que nunca merezca la pena admitir semejante preparación técnica con vistas a la adivinación. séales asignada una sede tal que les permita estar en relación con los hombres y serCf. pero al demon que es absolutamente incorpóreo y no recibe corrupción de parte alguna el cuerpo no le produce ninguna mancha: el demon es necesariamente superior al cuerpo corrupto y en sí no recibe de él ningún reflejo de corrupción. y otorga una ligazón común recíproca a ambos • Es preciso pensar que el alma que hace uso de tales vaticinios no es oyente sólo de la profecía. esta cuestión tiene otra posible solución. Sobre la naturaleza de los animales 11. y porque a quien tiene la posibilidad de morir lo peor produce una mancha en virtud de la aptitud natural que tiene para ello. ninguna contradicción. Este alma tiene. capaz de predecir en asuntos insignificantes y efimeros. a ellos séales otorgado este contacto con los instrumentos mánticos. 193 virse de ellos. o bien. adquiere poderes adivinatorios. una cierta afinidad con los hombres por el parentesco vital. Además. Sobre la Abstinencia IV 9: el halcón. a los démones. EuANO. que presiden directamente tal dominio y no les ha correspondido una autoridad completamente independiente e inmaterial. He aquí mi respuesta a la contradicción de tu cuestión. es preciso creer que esta sede es pura de cuerpos. una vez muerto. afirmamos que los dioses nunca están presentes en el uso de los cuerpos así tratados. coopera y prevé por una necesidad simpatética. A los hombres retenidos en la materia los cuerpos privados de vida aportan una contaminación. pues. Pero con pasión no puede darse nunca la presciencia perfecta. pues sólo y en especial con lo inmutable. está de algún modo separada de ellos. porque el no viviente infunde una mancha al viviente. como si poseyera en sí un signo claro y no194 4 Démones y hombres. pero es lógico que se ligue a los hombres a través del alma de los animales. en efecto. pues ellos ni particularmente ni de fonna inmediata ni materialmente ni de fonna alguna presiden los animales particulares. aquellos que pertenecen al ámbito de la naturaleza dividida y que conciernen a lo ya creado. está pennitido invocarlos a través de los animales. desde este punto de vista no hay. . 39. Tampoco es preciso utilizarla con gran seriedad ni tener fe en otra persona que se sirva de ella. pues ninguna comunión se da entre lo puro y su contrario. Un modo de adivinación de este tipo es completamente distante del modo divino y verdadero. Cf. como los halcones 19 3. con el oráculo se vuelve. sino que también contribuye por sí en medida no insignificante a la efectiva ejecución de ella. Si queremos explicar especialmente cómo se realizan los vaticinios a través de los animales sagrados. y con los démones porque. animal grato al Sol. sirve a quien tiene autoridad sobre ella y anuncia a quienes están aún retenidos en el cuerpo las órdenes del demon que la 194 gobierna.190 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VI 191 2 3 ses que son puros en cuanto a la materia. inmaterial y por completo puro usualmente se aprehende el futuro. con las tinieblas de lo corpóreo y material está lleno de una gran ignorancia. los que gobiernan los animales y están estrechamente ligados a ellos. que están también ellos muy divididos y han obtenido en suerte distintos animales. por el contrario.

Hablemos ahora de otro género de cuestiones cuya causa pennanece oculta: «comporta». porque el poder benéfico de Osiris 199 pennanece puro e intacto. Todo prosigue inmóvil y eterno.-7 199 7 . en paráfrasis. como tú crees. contienen abundante material simbólico egipcio. como si estuviera ya en el rango de los dioses. y AGUSTÍN (La Ciudad de Dios X 11). como yo decía anterionnente. que no toleran que se hable en contra de ella y conservan inmutable la eterna pennanen cia de lo que hay en el cosmos. logrando vencerlo y recobrando la vida Osiris. Esta pennanen cia ellos la han recibido inmutable. sino enseñando con el empleo de estas palabras cuánto. lll99-IOI. sino. cuando las amenazas se elevan en tropel. EusEBIO (Preparación Evangélica V 1O. como tú mismo dices 195 . O bien se podría también ofrecer la siguiente justificación: los démones tienen a su cargo la guardia de los misterios inefables. se amenaza o bien con sacudir el cielo o desvelar los misterios de Isis o divulgar el secreto de Abido 196 o detener la barca 197 o de esparcir para Tifón los miembros de Osiris o hacer otra acción similar» 198 • Este tipo de discurso los hombres no lo elevan. cuán grande y qué poder tiene por su unión con los dioses. pero se divide en múltiples partes según la cantidad de amenazas. cuando creció. La cuestión tiene también otra explicación. divididos según las partes del Todo. que recibe de otros las órdenes y las obedece. en el que tienen el ser. La amenaza a los dioses recorre buena parte de la religión egipcia: PGM IV 2313-2318. 242. Osiris fue un rey legendario de Egipto. no con la intención de hacer todo cuanto afirma. Se puede también decir lo siguiente: los démones. porque el curso del sol nunca se Este libro. dando a luz a Horus. Mag. Esta clase. recurre a amenazas superiores a su propia esencia. lsis. enérgico y justo. de una fauna tan especial en tanto que en ellos está contenido primordialmente el orden del Todo. y no se mezcla con el desorden y tumulto contrarios. hizo reconocer sus derechos y atacó a su tío. citan este mismo texto. Pap. en efecto. contra una clase de poder cósmico particular. Hasta aquí lo dicho por nosotros respecto a tal adivinación. «violentas amenazas. El teúrgo da órdenes a los poderes cósmicos merced a la fuerza de los símbolos inefables. Según la tradición. por naturaleza se deja influir por imágenes vagas y se deja seducir en lo demás por su imaginación trastornada e inestable. • Carta a Anebo 11 8c SoDANO. contra el sol o la luna o alguno de los astros (pues acaecerían cosas más absurdas que las que tú lamentas). 197 De Osiris. Por esto pennanece n en orden las partes del Todo. su esposa. porque el orden de los dioses permanece inmóvil en su identidad. sin juicio y sin razón. dedican tanto cuidado y solicitud cada uno a la parte que le ha correspondido. de las que son guardianes. no como un hombre ni como quien se sirve de un alma humana. 3-5). porque la belleza oculta y fecunda de los principios de Isis no desciende hasta el cuerpo perceptible por los sentidos y visible. a quien su hennano Seth le tendió una trampa y logró asesinarlo. Libro de los Muertos 65. y la vida de todo pennanece también pura e incorruptible. etc. los démones aéreos o terrestres no soportan que se le amenace ni siquiera de palabra. este orden. se agita y se asusta. quien. literalmente. 195 ' consiguió ser fecundada por su esposo muerto. 198 Cf. 196 Donde se suponía que estaba el cuerpo de Osiris. creo. Harris VII 1-4: PGM LVII 13. otorgado por el conocimiento de los símbolos inefables. y que no se sirve de una inteligencia propia y no distingue lo verdadero y lo falso o lo posible o lo imposible. así como los dos siguientes.192 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VI 193 6 5 torio de la verdad. sino. porque.

LIBRO VII ' Las dificultades siguientes exigen para su resolución la propia Musa sabia en cosas divinas. entre los cuales se distingue por su pureza el lenguaje dirigido a los dioses solos. pero antes quiero explicarte las características de la teología de los egipcios. He aquí breve pero suficientemente esclarecida. Por esta razón entre los caldeos. también tú. los egipcios reproducen también ellos con razón el modo apropiado de la mistagogia oculta en los símbolos. elevándote a la verdad intelectual. todo pennanece perfecto e íntegro. del mismo modo también que la naturaleza ha modelado en cierto modo por medio de símbolos los principios invisibles bajo formas visibles y que la creación divina ha esbozado la verdad de las ideas a través de imágenes visibles. según la inteligencia de los egipcios. producen por medio de símbolos algunas imágenes de las intelecciones místicas. -7* 1 2 . abandonando la imagen que de estos símbolos procede de la imaginación y del oído. creo. Escucha. pues.194 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS detiene. Concibe. pero los egipcios. emplean en ocasiones también amenazas. ocultas e invisibles. imitando la naturaleza universal y la creación divina. y por ello este modo de dirigirse a ellos tiene cierta eficacia. que mezclan las palabras demónicas con los símbolos divinos. que todos los seres superiores gozan con la semejanza de los inferiores y queriendo así colmarlos de bienes mediante la imitación en la medida de lo posible. porque los misterios de Abido no son nunca desvelados. pues. En todo ello encuentra el universo su salvación (me refiero al hecho de que los secretos inefables son siempre mantenidos y que la indecible esencia de los dioses nunca participa de la suerte contraria). nunca se profieren amenazas. Sabiendo. nadie amenaza a los dioses y no se da tal modo de plegaria dirigida a ellos. Éstos. como limo todo lo corpóreo o lo material o la fuerza nutricia o fecunda o cuanta especie material de la naturaleza se mueve junto con el oleaje inestable de la ma242. pues. no es soportable para los démones terrestres oír decir que es de otra manera o que se divulguen. la respuesta al respecto. la interpretación intelectual de los símbolos. en efecto.

Y puesto que toda parte del cielo. en su exégesis mística de la llíada. puesto que es superior a todo y eminentemente simple por sí. inmutable. El antro de las . inmaterial. PLUTARCO. desde los primeros principios de la naturaleza. derivaban Ílion de h. Por esta razón afirma que la divinidad cambia según el zodiaco y las horas. de todos los poderes de los elementos. así corno las formas visibles en las hojas y en los frutos. en efecto. aparece corno separada. se mueven en torno a este don indiviso de la divinidad y puesto que ellos reciben del sol poderes rnultifonnes según sus propios movimientos. por tanto. Lo atestigua también el símbolo siguiente. Al igual que el piloto. por esta razón la doctrina simbólica quiere mostrar la divinidad única a través de la cantidad de sus dones y por los poderes rnultifonnes representar su poder único. unos enlazados con ellos y otros trascendiendo su mezcla. Los troyanos serían. mucho antes. puesto que los seres que lo reciben. todo el tiempo.ís. imprime indivisiblemente las causas primordiales de los movimientos. las almas retenidas en el país de la materia. Pero. significando con las palabras la variedad de figuras según los signos zodiacales y el cambio de fmmas según las horas y mostrando el don del sol a todo el universo. la divinidad causa del devenir.196 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VII 197 teria. El estar sentada en un loto simboliza enigmáticamente la superioridad sobre el limo que. se revela en su totalidad por sí y en sí. en un único orden y según una razón única. la cual muestra la identidad del mismo modo. Ilión seria el país de la materia. porque estos Cf. Estas cosas y otras más indica el que la divinidad navegue sobre una barca. desde la proa. estable. y todos los seres del universo reciben del sol poderes que descienden de él. augusta y santa en su simplicidad trascendente y pennaneciendo en sí. imprimiendo desde sí mismo un leve principio primero de movimiento. Puesto que el limo tiene tal significado. incorpórea. por eso esta doctrina afinna también que la divinidad es una y la misma y pone en los cuerpos los cambios de forma y de figura. cada cual en su sitio. todo el movimiento celeste. 201 J PoRFIRIO.excluye cualquier contacto con ellirno 200 e indica una supremacía intelectual y empírea. o la causa primordial. 364 c-d. limo». o de il. sublime. preside todo ello y contiene en sí la totalidad de los seres. El que navegue sobre una barca hace pa- ' '• ' ' Los neoplatónicos. de los elementos y de todos los poderes de los elementos. Isis y Osiris 34. con este solo movimiento circular está emparentada la actividad del intelecto. pennaneciendo distinto de la nave. así también el sol separadamente gobierna el timón de todo el universo. gobierna su timón. sobrenatural. circulares se ven todas las partes del loto. la divinidad desde arriba. así también. increada e indivisible. o cuanto acoge el río del devenir y con él cae. 200 tente la soberanía que gobierna el rnundo 201 . de toda la naturaleza. todo lo cual quiere significar el hecho de estar sentada.íle. Ninfas de la Odisea 10. eminentemente simple en sí por encima de todos los poderes y elementos cósmicos. en tanto superior a éstos. a la vez todo entero y completo. Y corno el piloto dirige todo desde lo alto. preexistente a modo de fundamento. todos los signos del zodiaco. el modo simbólico de significación los representa también. esto es. ahora bien. Y puesto que ha abarcado todo y hace participar de sí a todos los seres del mundo. La divinidad misma es inmóvil en sí y por encima de esta hegemonía y actividad. perpetuo. a partir de ellos se hace patente. «barro. trascendente. de acuerdo con el cual se mueve el cosmos.

guardamos entera en Carta a Anebo 11 1Oa SoDA NO. no de un modo expresable. En efecto. pues. «Pero el oyente. esto mismo lo hace más solemne. pero si están estrechamente unidos con la naturaleza de los seres. de forma que el concepto que permanece idéntico es suficiente. puesto que los dioses nos han enseñado que toda lengua de los pueblos sagrados. una vez elevada. los que se asemejan a esta naturaleza son ciertamente también los más gratos a los dioses. si nos es desconocido. Por ello no habría razón alguna si alguien le dirige una crítica. invariable la nonna de la tradición. pues es demasiado elevado como para penetrar en nuestro conocimiento. Es el carácter intelectual y divino de la semejanza divina lo que se debe suponer en los nombres. E incluso. aquéllos de los que hemos recibido de los dioses la solución. Las preguntas que siguen a éstas requieren más doctrina. teniéndola como propia y adaptada a estos nombres. La teoría del nombre en el neoplatonismo tardío. Tales plegarias emplean los egipcios para el sol no sólo en las visiones sino incluso en las plegarias más comunes que tienen esta misma intención y se dirigen al dios según esta mistagogia simbólica. pues si los nombres hubieran sido puestos por convención. es preciso. págs. en el nombre. si algo conviene a los dioses. como tú crees 203 . 203 Para toda esta cuestión. por esto resulta claro que con razón la lengua de los pueblos sagrados ha sido preferida a las de los demás hombres. por ello creemos deber comunicarnos con los dioses verbalmente en la lengua que les es connatural. 1992. en la respuesta exponer con brevedad la verdad al respecto. Pero. Cádiz. afirmas. como asirios y babilonios. 202 '' nuestra alma una copia mística e inefable de los dioses y a través de los nombres elevamos nuestra alma a los dioses y. nos unimos a los dioses en la medida de lo posible. observa el significado. en ellos tenemos. cf. cuando se traducen dos nombres. y puesto que este tipo de lengua es primitivo y bastante antiguo. . Es preciso. J. Además. «¿por qué preferimos los signos bárbaros a los de nuestras lenguas respectivas?)) 204 • También de ello la razón es mística. si se quieren tratar de fonna suficientemente argumentada. Preguntas «qué quieren decir los nombres sin significados)) 202 • Pero ellos no son sin significado. ello no es tal y como tú lo has pensado. como connatural a ellos. sino un modo unido a los dioses por el intelecto o intelectivamente o también de manera indecible mejor y más simple. Sea que algunos nos sean desconocidos o incluso algunos conocidos. es evidentemente lo eterno e inmutable. eliminar de los nombres divinos todas las elucubraciones y exposiciones lógicas y suprimir también las representaciones fisicas de la voz en correlación con las cosas de la naturaleza. pues. sin cesar. de su poder y de su orden. cualquiera que sea el nombre)) 205 • Ahora bien. 194-226. RITORÉ PoNcE. y sobre todo porque los que han aprendido los primeros nombres de los dioses nos los han transmitido mezclándolos con los de su propia lengua. para los dioses todos tienen un significado. éstos no conservan por completo el mismo sentido. sin embargo. En efecto. conservamos hasta aquí. SoDANO. pues en cada pueblo hay características 204 5 • ' 205 Carta a Anebo 11 1Oa a Carta a A nebo ll 1O SoDANO.f¡' 198 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VII 199 4 seres varían en torno al dios según las numerosas maneras de recibirla. ni cual es entre los hombres el modo que significa e indica los objetos por medio de la imaginación. no importaría cambiar los unos por los otros. Pero en estos nombres en los que hemos recibido la ciencia del análisis. el conocimiento de toda la esencia de los dioses. es adecuada a los ritos sagrados. pues bien.

que nos ligan a ellos y que poseen casi la misma fuerza que los seres superiores. siempre las mismas y del mismo modo. no partiendo de nuestros estados. así perseveraremos en ello. por lo que son ellos queridos por los dioses y les dirigen discursos que les agradan: cambiarlos en modo alguno a ningún hombre le está pennitido. pennanece n fi1memente fieles a sus formas de hablar. pues. siendo constantes en sus hábitos. Tal es mi respuesta para ti respecto a los nombres indecibles y sobre los denominados bárbaros que son sólo rituales. como si el dios invocado fuera egipcio o emplease la lengua egipcia.200 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VII 201 lingüísticas imposibles de ser expresadas en la lengua de otro pueblo. y la cantidad de palabras menos numerosa. En efecto. y es preciso conservar las fónnulas de las plegarias antiguas. no conservan las tradiciones que han recibido de otros. mayor concisión y poseen menor ambigüed ad y variedad. sin punto de apoyo en sí. aquellos sin los que ninguna obra teúrgica podría tener lugar? Y tampoco son formas de ocultar nuestras pasiones con expresiones asignadas a los dioses. por todo ello armonizan con los seres supenores . pues. además. los dioses gozan con ser invocados con las fórmulas rituales egipcias. sino. los griegos son por naturaleza amantes de lo novedoso y dan vaivenes para acá y para allá. Piensa mejor lo siguiente. sino. ateniéndonos a su naturaleza y al modo en que los primeros que establecieron las leyes del rito sagrado han obtenido la verdad al respecto. como templo inviolable. a partir de los que les son propios a los dioses les ofrecemos las fónnulas convenientes según la naturaleza. los nombres bárbaros tienen mayor solemnidad. si entre los ritos sagrados hay algo que se adecúe a su santidad. no concebimos lo divino de fonna contraria a la que es en realidad. En efecto. 206 Cf. . y todos ellos no son artificios de magos. ellos transforman todo de acuerdo con su variable arte de inventar palabras. las suposiciones que se apartan de la verdad. ya no conservan el mismo poder. los bárbaros. podrían ser ficciones imaginarias. es la inmutabilidad. PLATÓN. puesto que a los egipcios han sido los primeros en corresponderles la participac ión de los dioses. sin suprimirles nada ni añadirles nada de otro sitio 206 Probablemente un motivo • por el que han perdido ahora toda su eficacia los nombres y la plegaria es porque no cesan de cambiar continuamente por el ansia de novedad y violación de la tradición por parte de los griegos. ¿cómo los nombres que están más unidos a los dioses. por el contrario. sino rápidamente abandonándolas. por el contrario. Leyes 11 656d-657a. Quita de en medio. incluso si se pueden traducir los nombres. no obstante. En efecto.

- LIBRO VIII Dejando aparte estos argumentos. R. si conocen una materia o primeros cuerpos dotados de cualidades. si es un intelecto o superior al intelecto. según afirmas. sola o con otra o con otras.. dia- 207 . SooANO (op. Parthey. 208 Carta a Anebo 11 12a SooANO. quieres que se te aclare «qué es lo que los egipcios consideran causa primera. des Places. cambiantes según los relatos de losan- 1 Carta a Anebo 11 11 SooANO. al existir muchas esencias y bastante diferentes entre sí. y si todo deriva de un principio único o de muchos. Digo. Scott y Jacoby en lo relativo al término diaphórous. pág. cit . pues. la tradición les ha asignado numerosos principios causales que comportaban diferentes grados 209 . y si es incorpórea o corpórea. si se identifica con el demiurgo o existe antes del demiurgo. 425) lo entienden en forma adverbial. 209 La traducción sigue el texto ofrecido por É. que. y una materia no engendrada o engendrada» 207 Y o te voy a exponer en primer lugar la causa por la que en los escritos de los antiguos escribas son referidas muchas y variadas opiniones al respecto. mientras que THILLET y A. y por qué por parte de los sabios aún vivos sobre los grandes temas no es transmitida una doctrina única 208 .

11 55. É. nota ' . Para el primero equiparable a Ef-khe-ton.. ! • • • • cia y princip io de la esencia. Antes de los seres verdaderos y los principios universales hay un dios. R. Cf. Pero pone delante de él al Uno indiviso. pero es llamad cuando ejecuta en verdad. más antiguo s de todas las cosas. El fragmento de Manetón procedería del «Libro de Sotis» del PsEuDO-MANETÓN. C. DES PLACES se inclina por el segundo (pág. R. <<principi causali classificati in modo diverso». empíre os y celestes. cuando es 3 a pág. 211 lAconv (FGrH 609. fundamento de los seres que son las primer as ideas inteligibles. mientras que A. págs. igual número sobre los dioses etéreos y mil sobre los dioses celestes. habien do transmitido cien tratados sobre el estudio de los dioses empíre os. o Amoún 216 en la lengua de los egipcios. pues es más grande. 213 242. Sodano) e identificado discutiblemente con Khnum (Scott. anterior a la esenphór6s. él es. señor de la verdad y de la sabiduria. el Uno. 2.. pero toda esta teoría hoy día está puesta en duda (cf. Sodano. 216 Amón. ROth y Jablonski lo ponen en relación con una divinidad que aparece en los papiros mágicos como rheksíchthon («Ra hijo de lchthom>). señor de los dioses celestes. y Seleuco de Babilonia. en efecto. op. primer o. SooANO (op. el astrónomo. fuente de todo. SoDANO. se le llama Fthá (los griegos traduce n Fthá por Hefesto. cada cosa. En efecto. Escuch a en primer lugar mi respuesta a tu primer a pregunta. de acuerdo con la traducción de Sodano. ningún inteligible ni ningún otro se entrela za con él. ateniéndose sólo a su habilid ad artística). 220. pues. 211 Como el Uno plotiniana (Enéadas V 1 6. que constituye el «periodo de SotiS>>. 358). o treinta y en veinte mil libros. que vivió en Alejandría en torno al 200 d. en efecto. pág. 195). por eso es llamad o Primer Inteligible. 212 Sacerdote egipcio de tiempos de Ptolomeo Filadelfo. cit. pues él es principio y dios de dioses. lectio difficilior. cit. según la historia de Manetón 212 Los principios de las esencias particu lares la interpretan de modo diverso los antiguo s que polemi zan en numerosa s ocasiones. 1). A. Según otro orden. primero absolu to tambié n respecto al dios y rey primer o. autor de unos Relatos de Egipto desde los tiempos míticos (FGrH 609). los princip ios.-8 . el ser que preced e al ser. Éstos son. que pennan ece inmóvil en la soledad de su unicidad. 26) explica este número como resultado de 25 veces 1461 años. como registró Seleuc seis mil quinientos veinticinco 211 .8-1 1). por lo que es llamad o tambié n padre de la esencia.. Henne s pone delante como dios a Emef 21 3. 210 Se duda entre Seleuco de Alejandría (Fragmente der griechischen Historiker 341 ). la substan cialida d y la esencia.204 SOBRE LOS MISTER IOS EGIPCIO S LIBRO VIII 205 2 tiguos sacerdotes: todas las expuso comple tament e Henne s o 210 . Sobre la Abstinencia 11 34. cuando viene al deveni r y conduc e a la luz el poder invisible de las palabra s ocultas. los que Henne s pone delante de los dioses etéreos. Ha sido corregido en Kmeph (Scott) o Kneph (GaJe. del cual afirma que es el primer nacido y al que llama Eikton 21 \ es en él en quien reside el primer intelige nte y el primer inteligible. del que afinna que es intelecto que se piensa a sí mismo y cuyos pensam ientos hacen conver sión hacia él. mónad a a partir del Uno. El intelecto demiúrgico. A partir de este dios Uno irradia el dios autosuficiente. De éste derivan. Sobre todos estos princip ios es preciso descub rir la verdad y hay que explicá rtela brevem ente en la medida de lo posible. infalible y artísticamente. 357-358) se inclina por un «Seleuco el teólogo» citado por PoRFIRIO (Sobre la Abstinencia ' . PoRFIRIO. que es venera do sólo en silencio215 Ademá s de estos dioses otros jefes preside n la demiurgía de los seres visibles. se erige como paradig ma del dios que es en sí mismo padre e hijo y es padre único del verdad ero Bien. 214 Eichtón según Scott. Sethe ). Eichthon según Scutellius. princip io de los inteligibles. et. gramático que vivió en Roma en época de Augusto y Tiberio. por lo que tambié n es en sí padre y principio.

pues han sido traducidos de la lengua egipcia por hombres no inexpertos en filosotia 219 • Queremón 220 y todos los demás que tratan las causas primeras del mundo exponen los últimos principios. la multiplicidad siendo gobernada. FESTuGIERE. o Asc/epio. C. Estas doctrinas. SooANO.. no sólo en cuanto al universo. que es vivificante. Anteponen un padre primero creador de los seres del devenir y conocen el poder vivo anterior al ciecentista. 221 Astrológicamente. Á. Cf. J. del zodiaco. Así para los egipcios la doctrina de los principios. sino que incluso distinguen de la naturaleza la vida del alma y la vida intelectual. ·ha modelado las esferas simples e impasibles. págs. esto es. Conocidos por los egipcios y caldeos.206 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VIII 207 4 creador de bienes. op. C. tomándola el demiurgo.) y autor de Historias Egipcias (FGrH 618). que asignan a la luna. 364-365. y hay otra autoridad sobre toda la naturaleza del devenir. 220 De Alejandría. es llamado Osiris y tiene otros nombres según sus diversos poderes y actividades. maestro de Nerón (c. cit. R. págs. La materia la divinidad la ha hecho proceder de la substancialidad.. desde arriba hasta los seres últimos. asignan a estas partes autoridades más o menos numerosas. 1 1 • • emplean la lengua de los filósofos. pág. le anteponen el Uno que les es superior.·. y lo relativo a los astros o las fases o los eclipses o bien el crecer o decrecer de la luna ocupaban. cit. conjunto de diecisiete tratados en el que Hermes (Thot) y otras divinidades egipcias desarrollan temas y argumen217 ! í 1 1 ' i . E. esta materia. 197i). en último lugar.. Las efemérides astrológicas 223 contienen una parte muy pequeña del sistema de Hennes. aunque con frecuencia Carta a Aneúo li 12b SoDANO. op. 1924-1936). A. 1944-1954. RAMos JuRADO. E. doce o treinta y seis partes o el doble de ellas o fraccionándolo de cualquier modo. afirman que así tiene lugar la demiurgía de los seres del devenir. resulta clara incluso la solución de las dificultades 217 de los escritos que dices haber encontrado: los que circulan bajo el nombre de Hermes contienen opiniones hennéticas 218 . 36 decanos para un círculo de 360 grados. con ecos ya en el siglo m a. las encontramos en pleno vigor en los siglos n-m d.. RAMos JURADO. cuatro. de los decanos 221 . Estudio básico: A. 222 Cf. 49 d. Y dividiendo el cielo en dos. La Révélation de Hermes Trismégiste. una vez separada de la materialidad.. y tuvieron una gran resonancia en época medieval y rena- '''. la teoría de los decanos se encuentra en Manilio y ' Marciáno Capela. R. ' ' . filósofo estoico y sacerdote egipcio. aquellos que tratan de planetas. París. Las opiniones están divididas y fluctúan ' i ' tos diversos:. Destacan. 219 Estas líneas plantean el tema del débito real y profundo del Corpus Hermeticum respecto a Egipto. 365. Ediciones: Scorr-FERGUSON (Oxford. C. SooANO. director probablemente del Museo de Alejandría. cuatro masculinos y cuatro femeninos. de los astros horóscopos y los denominados «poderosos» y «jefes» 222 revelan las distribuciones particulares de los principios. ' ' entre el entusiasmo proegipcio de Strivker y Derchain y el escepticismo de Festugiere y Scott. Examinadas así estas cuestiones. y la parte extrema de ella la ha dispuesto para hacer los cuerpos engendrados y corruptibles. 184. cit. el Poimandres y el Discurso perfecto. A. a su vez. Hay también entre los egipcios una hegemonía sobre todos los elementos universales del devenir y sobre sus poderes. A. y de nuevo. cit. NocK-FEsTUGIERE (París. op. sino también en nuestro caso: poniendo al frente al intelecto y la razón de por sí existentes. 223 Cf. pág. son las entidades que presiden 10 grados del zodiaco. entre ellos. hegemonía que atribuyen al sol. comienza desde el Uno y hace procesión hasta la pluralidad. génesis del mundo y el hombre. Los egipcios no dicen que todo sea natural. a su vez. op.. por el Uno y en todas partes la naturaleza indeterminada siendo dominada por una cierta medida deternlinada y por la causa suprema que unifica todo. la etiología egipcia. la divinidad. 184-185. 218 El Corpus Hermeticum.

Siendo las cosas así. por encima de la fatalidad. la que desciende de los mundos a nosotros acompaña los movimientos de estos mundos. sin servirse de la materia ni asumir además otra ayuda distinta que la observación del momento oportuno. y por ella tiene lugar la liberación de la fatalidad y el ascenso hacia los dioses inteligibles: la teúrgia que se eleva a lo no engendrado se realiza según tal vida. págs. op. 1. cit. de la separación de los seres del ó 7 El clásico tema de la fatalidad. y transmitió el nombre del dios que se propaga por el mundo entero. para que sepamos dónde están los puntos débiles de tus conjeturas. pues. en la revelada (Cf. Para el período prejambliqueo neoplatónico hay que destacar la Enéada 111 1 de PLOTINO. Hay también otras muchas composiciones sobre el mismo tema. cit. 231 Carta a Anebo 11 13a SooANO. Me parece. cit. Oxford. El hombre. puesto que no es preciso dejar ninguna sin examinarla. es superior al ciclo del devenir. 229 Carta a Anebo 11 13a SooANO. págs. que participa también del poder del demiurgo. 72-73) ve en Bitis un traductor griego reciente de la inscripción a la que se hace referencia en este mismo parágrafo. que estas explicaciones proporcionan unos principios generales de solución incluso de todas las Según Thomas Gale. así como poderes hipercósmicos que ellos veneran con el ritual hierático. engendrada a partir del movimiento de los cuerpos celestes. Y estas cosas no son para los egipcios consideraciones puramente teóricas. que R. más universales. The ancient Greek and Latin writings which contain religious or philosophic teachings adscribed to Hermes Trismegistus. IV.. tiene dos almas : una derivada del primer inteligible. Studien zur griechisch-iigyptischen und frühchristlichen Literatur. en cambio. la otra.. J. 225 Sacerdote egipcio. 108) y A. 268) identifican con el Bitos de Zósimo. J. FEsTuGIERE (op. 226 El tema del descubrimiento de un texto sagrado con el paso del tiempo es un tópos usual en la literatura. en la cual penetra el alma que contempla a la divinidad. inteligiblemente presente en nosotros. Scorr (Hermetica. el sol. FESTUGIERE. Leipzig. pues. A. según 230 afinnan estos escritos.. Todo. abordemos también estos problemas y ataquémoslos por todos los flancos. 1904. s Este camino también lo ha indicado Hennes. R. mientras que el alma derivada de lo inteligible. sino que incluso recomiendan elevarse mediante la teúrgia hierática a las regiones más elevadas. 227 Carta a Anebo 11 12b SoDANO. A. que llamamos fatalidad. 23 Cf. pág. y en todo el mundo un intelecto indiviso y otro distribuido por todas las esferas. J. dices que «la mayoria de los egipcios hacen depender nuestro libre arbitrio 228 de los movimientos de los astros» 229 • Cómo es. de tanta larga tradición en todas las escuelas filosóficas griegas. Pues bien. debe explicársete más extensamente partiendo de las concepciones herméticas. 1924-1936. págs. de forma que me parece que tú no relacionas correctamente con causas fisicas todas las tradiciones de los egipcios 227 • Hay entre ellos principios múltiples y relativos a esencias múltiples. en particular. 228 ° . 377-380. hasta la divinidad y el demiurgo. Pero. 319-324). pues el alma posee el principio propio de la conversión hacia lo inteligible. y el profeta Bitis 225 se lo explicó al rey Amón. op. a <<los vínculos indisolubles de la necesidad» 231 . 224 cuestiones planteadas por ti a continuación. pág. SoDANO. no está ligado. como tú cuestionas. REITZENSTEIN (Poimandres.208 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO Vlll 209 lo y el que está en el cielo 22\ por encima del mundo ellos sitúan un intelecto puro. después de haberlo descubierto 226 grabado en caracteres jeroglíficos en un santuario en Sais la egipcia.

perdida. decir que en cada uno de los dioses. ningún cambio a causa de tal elevación. pues? ¿Es posible liberarse merced a los dioses que giran en el cielo y considerarlos a la vez directores del destino y carceleros de nuestras vidas con vínculos indisolubles? Quizás nada lo impida. lo inferior es liberado por un orden y poder superior. de forma que lo que tú has citado de Homero en el sentido de que «los dioses son flexibles» 233 . se aleja de lo peor. de qué modo liberan de la fatalidad y por medio de qué ascensiones hieráticas. cósmicos e hipercósmicos. por medio de los cuales tiene lugar para las almas la liberación del devenir cósmico. descendiendo y ligándose al devenir del cosmos y al cuerpo. ofrecemos a los dioses todo el rito. conteniendo los dioses en sí numerosas esencias y poderes. Hopner cree que se refiere a su Teología Caldea. abandonando completamente el anterior. • S. sino que desde el primer descenso la divinidad mandó ya a las almas con el fin de que retomen a su vez a ella. Fronte. estar por encima del orden cósmico y participar de la vida eterna y de la actividad de los dioses hipercósmicos. y del inferior nos liberamos cuando pasamos a una suerte mejor. cuál es el orden de la naturaleza cósmica y cómo la actividad intelectual más perfecta la domina. Además. m l/íada IX 497. Según este principio somos capaces de liberamos nosotros mismos. 232 • . por tanto. es impío pronunciarlo. de unión al ser y lo divino. Tampoco liguemos la fatalidad a los dioses. s ¿Y qué. por tanto. en el sentido de que los dioses cambian según la norma cultual posterior. cumplen la fatalidad. Y nada en tal aspecto se cumple en contra de la ley inicial. en oposición a W. ni hay conflicto entre los descensos y los ascensos de las almas. las naturalezas que derivan últimas de ellos. cuando actúan las mejores partes de nosotros y el alma se eleva a los seres superiores a ella. se puede. No hay. Las obras de rito sagrado han sido fijadas hace tiempo por leyes inmaculadas e intelectuales. incluso los visibles. piensa que Jámblico se refiere a su obra. se dejaran dos clases de dioses. no obstante. Pero si los dioses liberan de la fatalidad. nos liberen de los males que provienen de la fatalidad. muta a otra vida a cambio de la suya. Y si. hay en ellos innumerables diferencias y oposiciones. En efecto. mientras que Th. del mismo título. siguiendo la tradición de Th. por el cual podemos unimos a los dioses. que prevalecen sobre la necesidad sólo con la persuasión intelectual. Scott. que veneramos con templos y estatuas como liberadores de la fatalidad. Estas cuestiones se tratan con mayor exactitud en el escrito Sobre los dioses 232 : cuáles son los que nos elevan y según qué poderes. pues. En efecto. Gale y Rasche. a fin de que ellos. se entrega a otro orden.210 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO VIII 211 devenir. superior a toda naturaleza y a todo conocimiento. entonces se separa por completo de lo que la retiene en el devenir. lo mismo que en el universo el devenir y este universo están enlazados con la esencia intelectiva. Pero todo en la naturaleza no está ligado a la fatalidad: hay otro principio del alma. si es cierto que. así también en el orden de las almas están en concordancia la liberación del devenir con su solicitud del devenir. hay algunos principios inteligibles de esencia. Con razón. la liberación será para las almas a través de los hipercósmicos.

de todos los Carta a Anebo 11 14a SoDANO. la cuestión del demon personal. <<Dekans und Dekanstemb ildem. me parece que desgajas una pequeña parte de la doctrina al respecto. la segunda aplica incluso tales métodos. del modo que nos sea posible. Studien der Bibliothek Warburg 29 234 1 2 . signos zodiacales. mientras que los que operan en tomo a la naturaleza acostumbr an a designarlos regulanne nte partiendo de los decanos. sobre todo. W. Osa. al norte y al sur. en este punto. luna. 235 Servidores de los decanos. las estrellas fijas que se encuentran en el dominio de los decanos y las estrellas fijas que se elevan. la primera rinde un culto más universal por encima de la naturaleza. la primera lo invoca desde las causas superiores. teúrgica y técnica. intentemo s encauzar. liturgos235. son. pues. En efecto. más numerosos. la segunda más particulan nente según la naturaleza. me parece extraño que tú rebajes el rito más perfecto al plano de rito humano y que apliques tus preguntas sobre este último aspecto 234 · Luego. a la vez que los decanos (cf. astros.LIBRO IX Ea. sol. GuNDEL. En pocas palabras. la segunda desde las revoluciones visibles en el mundo creado. la primera no emplea la genetlialogía. cuestión compleja y con objeciones varias. la doctrina respectd al demon personal es doble.

¿Quién lo tomaria por guía para conjurar la fatalidad por medio de sacrificios. sin embargo. sin embargo. L 'astrologie grecque.. Afirmas. lo que acabamos de decir entra en mutuo conflicto y desentona respecto a la verdad. págs. pero. pasas a hablar de genetlialogía. según qué desplazamiento o emanación o vida o poder desciende de él a nosotros. ¿cómo podríamos liberarnos de la fatalidad por el conocimiento del demon que ella nos ha otorgado? Y si realmente conjuramos por me- (1936). como tú dices. MENANDRO. si el demon nos es asignado por la figura natalicia y a partir de ahí lo descubrimos. aunque se dé la circunstancia de que no sepamos cómo se producen. la del planeta señor de la casa 236 . conjura por medio de sacrificios la fatalidad» 239 . BouCHE-LECLERQ. Pero haciendo un examen particular de cuanto preguntas. pero me parece que estas afirmaciones tuyas no concuerdan ni entre sí ni con la verdad. 1890. alejándote de tu tema y de la investigación de «cómo el señor de la casa asigna el demon personal. puesto que el demon personal de cada uno 240 no proviene de la figura natalicia propia. op. si existe o no. no son extrañas al tema. Pero estas cuestiones. sino que su principio era aún más antiguo que ella. mientras que la totalidad de su esencia queda marginada con este método. el cual abordaremos más adelante. Carta a Anebo 11 15a SanANO. aunque estén expresadas falsamente. intentaremos darte las soluciones al respecto. la mántica divina puede instruimos sobre los astros de acuerdo con la verdad misma por excelencia. La notion de daiinon dans le pythagorisme ancienne. 216). Así. PLUTARCO. en efecto. es. Carta a Anebo 11 14d SODANO. París.214 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IX 215 J elementos y del mundo. sean estas artes inteligibles o incomprensibles. En efecto. Y. cit. me parece que ésta es una parte sólo y la menos importante de la teoría del demon. 1963. y del descubrimiento del señor de la casa. llegando a saber la figura natalicia y conociendo su propio demon. 239 Carta a Anebo 11 14b SODANO. MARCELINO 241 MARCO AuRELIO 11 13. Sobre el demon de AMIANO Sócrates 22. Enéadas 111 4. si imposible o posible» 238 . A. M. no sería feliz quien alcanzase el conocimiento de su demon natal. pág. 266. respecto a los acontecimientos naturales. tanto si nosotros somos conscientes como si no. BoucHE-LECLERQ. como para cumplir lo que ha sido asignado por la fatalidad? Además. separada una pequeñísima parte. has hecho tus preguntas sobre ella 237 . Carta a Anebo 11 14c SoDA NO. 236-237. frag. que «es feliz quien. tú no con razón. pero las dificultades siguientes «sobre la enumeración detallada de las tablas astrológicas y la ciencia de la genetlialogía. 24 °Cf. damos respuesta a tus preguntas. no comportan duda alguna para nuestro tema. París. y no precisamos en absoluto de la enumeración detallada de las tablas astrológicas o del arte mántico. DETIENNE. . XXI 14. si él hubiese sido otorgado con este fin. 550 KocK. en líneas generales. y también porque si sólo de aquí se considerase que desciende el demon. 185-192). Corpus Hermeticum X 23. pues. 237 238 dio de sacrificios la necesidad. En efecto. en tanto incomprensibles» 241 . 236 Planeta señor del signo zodiacal en el que el hombre ha nacido (Cf. Y aquí de nuevo. sin embargo los del Todo tienen cada uno la estabilidad propia de su esencia. PLOTINO. en efecto. la emanación de los astros la que asigna el demon. ¿cómo el demon pudo habernos sido asignado además según la fatalidad? De esta manera. ¿estas cuestiones qué relación tienen con el dominio del demon? Pues resulta evidente que carece de importancia con vistas a su esencia saber cómo es todo ello.

Pues incluso los signos del cálculo de los ciclos divinos resultan claros a los ojos cuando indican los eclipses de sol y de luna y las conjunciones de la luna con las estrellas fijas. sino incluso a todas las ciencias transmitidas por los dioses a los hombres. es. posible 244 que estas ciencias preserven una prueba clara de la verdad. ¿Qué impide. debemos hablar de ello. se pueda conocer más fácilmente por medio de la sagrada adivinación o la teúrgia? En general. por otro lado. Traducción literal de la repetición que aparece en el texto griego. basándote en que en ella ha habido numerosos desacuerdos o que Queremón 242 o algún otro se han expresado en oposición a ella» 243 . . al mezclarse con frecuencia con muchos elementos humanos. en los casos dudosos. sin embargo. con el paso del tiempo. Así pues. lo que resulta más pertinente al respecto. Ciertamente es posible. todas las ciencias han tenido innumerables escépticos e incontables han sido los problemas en ellas. • 246 Carta a Anebo 11 15c SanANO. se le oponen. por otra parte.. y. pero puesto que resultan superfluas y no corresponden al conocimiento del demon. . s1 nuestra argumentacwn versara principalmente sobre este tema. Carta a Anebo 11 15b SoDANO. sino que existen muchos otros pnncipiOs mas umversales que el señor de la casa. todo sería incomprensible. así también respecto a la astrología responderemos que ella es verdadera. hecho más importante. no es asignado por el señor de la casa • • • • sólo. el estudio del demon individual. lo que acaece en ambos casos: si es posible descubrir el planeta señor de la casa del nacimiento. consideramos. sin embargo. en cambio. se desvanece el carácter divino del conocimiento. otros más y otros menos de cinco? Sin embargo. las omito lógicamente. según este principio. para no hablar de ello. ¿cómo se reconoce entre ellos que es incomprensible el conocimiento del planeta señor de la casa. puesto que no saben nada verdadero. es posible ciertamente conocer también el demon asignado por él a nosotros. aunque sea un poco. pues. Por tanto. y. unos cinco. En efecto. y es de ahí de donde afirman que es posible conocer el demon personal 246 ». de acuerdo con esta hipótesis. Se podrían aducir tam242 243 244 245 Cf.216 4 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IX 217 . dejando al margen estos aspectos. Esto no le acaece a ella sola. Pero si. son insanas tus dudas en este sentido. Abordaré. pero que quienes vacilan sobre ella. Afirmas. me parece que no convenientemente «deduces la imposibilidad del conocimiento de la ciencia astrológica. en efecto. que «la determinación del planeta señor de la casa del nacimiento. que el demon personal se pueda encontrar dificilmente mediante la genetlialogía. si ello es incomprensible. Ahora bien. como técnico y humano. por el contrario. enseñan elementos para distinguirlo exactamente. VIII 4. tal método introduce. Los egipcios. las observaciones de los fenómenos celestes conservados a lo largo de los tiempos entre los cal deos y entre nosotros 245 testimonian la verdad de esta ciencia. pues. bién pruebas aún más patentes. Además. el planeta señor de la casa existe así como el demon asignado por él a nosotros. nosotros lo ignoramos. Y. al igual que acostumbramos a responder a los aficionados a las disputas que las proposiciones contrarias a la verdad están por naturaleza en disensión con ella y que no sólo los postulados falsos están en mutuo conflicto. o de los señores de la casa si hay más de uno. de acuerdo con lo que escribes en tu s carta. Pues. cuando han transmitido métodos claros para descubrirlo y. se reconoce entre ellos como prácticamente incomprensible. y la experiencia de la vista concuerda evidentemente con los signos precursores.

A partir de ello te responderé fácilmente a tu siguiente pregunta. por todo por lo que el alma desciende al devenir. por su multifonne cuerpo. que se reparte por cada una de nuestras partes. la Jiga al cuerpo. . en efecto. la prueba que tú aduces en el sentido de que hay «démones que se encargan de la salud de las partes del cuerpo y nos mantienen la forma y el estado. ¿por qué examinar las formas del culto conexas a tal opinión. así como que hay uno que ' presi'de en comun a to dos» 247 . cuanto pensamos Jo hacemos porque él nos proporciona los principios. Mencionas a continuación incluso otra teoría sobre el 9 demon personal. Unas partes o una potencia del alma serán separadamente más poderosas que la mayoría de las formas de nuestra vida. endereza él mismo la vida particular del alma. una vez que el alma Jo elige como guía. fundamental es malo? Umco es. dejando aliado estas cuestiones. Y la opinión que limita el demon al cuerpo y a la protección del cuerpo restringe su hegemonía a una parte sólo. sobre todo nuestro ser. El demon personal no es guía de una parte de nuestro ser. si el propio principio ' . por ejemplo la intelectual. según una señoría particular. Pues «si es una parte del alma. en efecto. hacemos lo que él nos pone en el intelecto. no hay otro orden mejor que el demónico que presida al humano como superior. gobernando ellas connatural y no trascendentalmente. de una manera simple. no distingas. según la cual el culto le sería tributado ya a dos. pues. según la naturaleza. por la teúrgia hierática. ya a tres démones 251 • Esta teoría es un error total. sino por todo el cosmos. resultaría extraño que el viviente fuera uno y el demon que lo preside fuera múltiple: en todas partes los jefes son menos numerosos que los subordinados. y gobierna a Jos hombres hasta que. Pues el dividir y no reducir a una sola las causas que nos presiden es doctrina falsa y no atiende a la unidad que domina en todo. el o del alma. por su multifonne vida. el demon protector 248 249 247 Carta a Anebo II 16a ' ' 25 ° SODANO. 17a SooANO. sin que los malos tengan ninguna parte hegemónica ni se distingan por oposición a Jos buenos en pie de igualdad. «el demon del cuerpo. y se extiende a todo nuestro dominio. Y tú estableces entre ellos una oposición entre «buenos y malos» 249 . Y. 251 Carta a Anebo 11 Carta a Anebo ll Carta a Anebo 11 Carta a Anebo 11 I6a SooANO. te deslizas a la s opinión de Jos filósofos y subviertes todo el pensamiento fundamental del demon personal. gobierna su viviente compuesto. éste nos es asignado no por una parte sola de Jos fenómenos celestes ni por un elemento del mundo visible. Y. sino de todo a la vez. tenia por una prueba de que la soberanía sobre todo Jo que hay en nosotros remonta a un único demon. De suerte que. una suerte individual nos es atribuida. al igual que nos ha sido asignado por todos los órdenes del universo. cuando desciende en el cuerpo. pues.218 6 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IX 219 7 Y si es preciso revelarte la verdad sobre el demon personal. Luego. ponemos al frente a un dios custodio y guía del alma: entonces o se retira ante el ser superior o le otorga la señoría o se somete como para cooperar con él o le sirve de algún otro modo como a una autoridad. el del intelecto» 248 . Este demon existe paradigmáticamente antes incluso del descenso de las almas al devenir. la más insignificante. es feliz quien tiene un intelecto sabio» 250 . más extraño aún que esto sería que las partes gobernantes de muchos démones no estuvieran naturalmente unidas sino separadas entre sí. 17b SoDA NO. 16b SanANO. al punto el demon vigila la realización de la vida del alma.

. ni tampoco común a todos pero conviviendo con cada uno de forma particular. el único señor común de los regidores del mundo del devenir envía a cada uno su demon personal. ni compares las que preceden toda determinación y todo modo indeterminado con Jos órdenes detenninados o indetenninados existentes entre los hombres. Siempre. el cual desde el origen detenninó para cada uno su demon particular y en los ritos también revela. A. y no es preciso suponerlo común o el mismo para todos los hombres. cuando de la debilidad humana deducen la autoridad demónica. R. Para toda esta cuestión. pues la división en especies y la alteridad de la materia no admiten la universalidad e identidad de Jos incorpóreos en sí. Pero entonces es cuando sobre todo los hombres incurren en los errores más grandes.220 SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS LIBRO IX 253 221 10 propio de cada uno de nosotros. las invocaciones divinas a las humanas ni las inefables a las expresables. 253 252 Carta a Anebo 11 17b SoDANO. entonces le revela un culto particular y su nombre. otro desciende de las causas más antiguas. sin importancia y dividido conjeturan lo que es grande. y por lo que es pequeño. cit . No asemejes. Ante las diversas posibilidades de este texto. «¿Por qué. a cada uno su demon particular. en el orden teúrgico los inferiores son invocados a través de los superiores. en oposición a É. entonces. págs. El orden conveniente a los démones es el siguiente: uno es connatural a los inv