poemas de la chica de la curva # 1

A
Paraisa

veces leemos algo que nos toca la fibra sensible (sí, ese cortocircuito neuronal que llamamos arte) y eso nos puede pasar al leer a Cristina. Algún crítico calificaría su obra de intimista, otros dirían que es poesía de la experiencia y otros la llamarían posmoderna (como si posmoderna quisiera decir algo). Definitivamente lo de las etiquetas está en crisis. Yo prefiero pensar en los versos de Cristina como una hermosa figura de arcilla, sencilla y espontánea en apariencia, como si llevara ahí toda la vida, pero en realidad moldeada y pulida hasta en su más íntimo detalle por las manos del artista. Una figura capaz de albergar en su interior el calor de quien la compuso sin que por ello se quiebre su núcleo: la tierra cocida, el núcleo medular de la figura de arcilla. La palabra poética, el núcleo del poema.

Quiero que seas ciego

Abre tus manos y colócalas sobre tus ojos:

te voy a dar lo mejor de mí. Desenvolviéndome con los labios y los dientes, lo encontrarás debajo de mi piel. Apaga la luz entonces y podrás mirarme con la lengua. La esencia de mí que nadie observa te inundará gota a gota si me besas. Lo mejor de mí es todo líquido. Se vierte y desparrama entre tus dedos. Fluye como la vida entre las grietas y moldea con paciencia el duro mármol. Lo mejor de mi sube a las nubes y se vuelve fina lluvia entre tus párpados. Tú ya lo sabes porque nadaste en mis ojos, empapado en el rumor de mis pestañas. Mírame con las manos. Contémplame con la boca. Hazte ciego en mi belleza. Al encender tu mirada y emborracharte de mí, descubrirás la mujer más sabrosa. (degustarás la mujer más hermosa).

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Triángulo escaleno

A ti también te echaré de menos,

cómplice, rival o compañera. Los seres se derraman en el aire o en el agua y a nosotras el frío que nos hiela. Hay algo en el dolor que nos hermana, apenas una brecha en el regazo, —la parte fatal, el desenlace— atadas las dos del mismo lazo. A ti, aprendí de lejos a mirarte, sentada en las rendijas de tus dedos. Ahora compartimos la casa del desastre, la mano rota, la busca de consuelo -intuyo tus dolores, conozco tus desvelos-. Si tropiezas conmigo en este río de preguntas, a mí, sin miedo, ven a confesarte. La eterna letanía, le cantaremos juntas: —pero tú, tú, ¿tú me has querido mucho?—

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Y como dos viejos rencores a punto de olvidarse me mirarás te miraré preguntarás responderé y tú sabrás y yo sabré y nadie más, tampoco él.

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Dos cobardes

Cuando dos cobardes se quieren,

se sientan uno frente al otro y se hablan del miedo a que la vida esté envuelta en un pergamino de carne. Cuando dos cobardes se quieren, no se atreven a deslizarse por el recuerdo imposible del paso del tiempo, para llegar con paciencia hasta el olvido. Por eso, cuando dos cobardes se quieren, se quieren siempre. Se quieren en el límite perfecto de dos pechos que se tocan.

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No entres en este túnel obscuro donde temblarás hasta caerte. Debajo de mi miedo está la vida, que es la única mentira, que no se creen dos cobardes, cuando se quieren.

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Tus palabras

Como la vista me acerca las cosas,

tú me traes lo que no está en mis ojos a que lo mire. Expatriados, los dos, descubrimos que es el tacto y no el oído el sentido del recuerdo. Aún así, me hablas. Me sacas de mi casa a que te diga, porque el amor es un exilio locuaz y voluntario. Tus palabras.

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Los besos en la mejilla

Los besos en la mejilla nos salen torpes,

flojos, como sin ganas. Hueles a felicidad -aunque no te hayas echado nadapor eso, me das miedo. No sé cuanto tiempo más podré huir de tu nombre, de la sonrisa placentera que dibujas en mi cara, cuando eres un recuerdo cercano. —Uhhhhhh, because I wanna be your boyfriend— cantan Los Ramones, con el paisaje castellano volando tras la ventana del tren. La próxima vez que se te caiga un plato voy a tirarle de las orejas a todas las monjas que cuando niña me enseñaron a ser buena y me va a importar poco robarle rosquillas a tu madre. Te quiero. Dame esa mano blanquita, para que estas mías dejen de aporrear versos absurdos.

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Tú tienes un nombre
tú tienes un nombre, y yo lo digo. Y cuando lo digo no se hace más tu nombre, ni tú te haces más tú, pero te giras. (Julio Reija)

Si yo caminara con mi nombre,

no tendría que apagar mis ojos y despertar dormida cada mañana. Vela mis audacias una condena vaga, un olvido recóndito, una angustia de papel. Si yo caminara con mi nombre, con el verdadero, el que no suena, ese que muere en los oídos que no oyen. Si yo caminara y no me dejara llamar. Pero, sin embargo, aun así, sin remedio y aunque: he dejado a todos que me nombren, que me pongan fanfarrias atadas a mi cola de chivo, les he dejado que me digan y les regalo una sonrisa nominada. Tú tienes la clave: sacúdeme este polvo amarillento. Yo ya casi te he quitado la carroña.

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Un poema simple

No hubo misterio:

fue fácil enamorarse de tus dulces patillas; mirarte de soslayo en ese coche que nunca iba a casa de nadie, ni terminaba de estrellarse contra ningún autobús. Este podría ser simplemente un poema de amor, uno de esos tratados de anatomía enamorada. Entre tus pies y tu cabeza hay material suficiente para un buen rato. Ya sabes, todo en ti es tan tú que no puedo parar de acariciarlo, y sobre todo, tu tripita sabrosa y tierna y tu culito de pan blanco. No te avergüences por tanta cursilada, así suelen hacerse una buena parte de los poemas simples, se piensa un rato en tu cuello y como no puedo besarlo lo escribo. Este podría ser simplemente un poema de amor o de desamor o de deseo, será, por ahora, un poema de recuerdo, emplazado para lugares en los que nadie piensa y sin embargo, existen.

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Conmigo en el país de la memoria

Vengo con ese paso firme

del que llega con retraso, y entonces tú también te das cuenta de que a ti se te hace tarde. En el centro de las cosas con un polvillo de oro, amarillo, se derraman los días. Compactos, tal que el pan o la madera, somos. Mientras tanto, el ímpetu, como las cosas perfectas, es un fractal. Los fractales repiten constantemente su equilibrio: mi amor se expande.

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Cristina Vela Delfa nació en Madrid en 1976. Desde que recuerda le gustan las palabras. Desde que puede, se dedica a ellas. Estudió Lingüística en la Universidad Complutense, y actualmente es profesora en la Universidad de Valladolid

El Colmo Colectivo se reunió por primera vez un miércoles del 2006, con el

poemas de la chica de la curva

deseo de discutir sobre la literatura contemporánea (y sus anejos), con la necesidad de suplir el vacío que dejan los estudios académicos. Desde entonces, ha cumplido con su objetivo: sigue reuniéndose los miércoles.

Fruto de esta constancia, ha colaborado en diferentes actividades de difusión y promoción de la literatura en Valladolid, como en el Festival de la Palabra Versátil.es.

Algunos de sus miembros escriben. Hay incluso algunos poetas y cuentistas y cuentacuentos. De estas historias (y de otras) nacieron los Poemas de la Chica de la Curva en 2007, una plaquette de los que fueron, de los que son, de los que serán, de los que no serán nunca.

Después de la buena acogida de su número 0, una plaquette colectiva, este es su primer número solista (o casi).
Valladolid, febrero de 2009

poemas de la chica de la curva # 1

En crisis
textos de Cristina Vela Delfa y Christian Supiot edición, selección y prólogo de Isabel Escudero de la Calle diseño El Buiatra maquetación El Buiatra y VacaDesings imprime VacaDesings (Zaragoza) Valladolid, febrero 2009

VERSÁTIL.ES-09 IV Festival de la Palabra (Valladolid, 10-12 de marzo de 2009)

Organizado por: Javier García Rodríguez ACU (Asociación Cultural Universitaria “Comunicación”) Colmo Colectivo

Con la participación de:

http://elcolmocolectivo.wordpress.com

Araceli Iravedra Leopoldo Sánchez Torre Enrique Cabezón Laura Casielles Sofía Rhei Yolanda Castaño Vicente Muñoz Álvarez Jordi Doce Alberto Santamaría José Pablo Barragán Sofía Castañón Fernando Menéndez Mercedes Díaz Villarías

23 pandoras María Eloy-García Rafael Valdivieso Mario Cuenca Sandoval Fermín Herrero Fernando Díaz San Miguel Celia Prieto Mazariegos Maeve Ratón Raquel Lanseros Javier Moreno Alfredo González Nacho Vegas La Palabra Itinerante

poemas de la chica de la curva # 1

S
Paraisa

alud mental

Sal a la calle, si vas a cruzar mira a ambos lados. Raciona las comidas pasa un poco de hambre procura cuidar la línea. No reces por la noche ni escribas por el día. No enloquezcas de amor. Olvida el coche en el garaje, rómpete las caderas de andar tanto recuerda que el deporte es estar sano. Acuérdate de lo que dijo el médico: lo del blog es una pérdida de tiempo.

Maxwell  Van  der  Meer  -­  Ética  profesional  -­  es  Ausente  y  es  posible  que  no  conteste.

These  boots  are  made  for  walking  dice  (12:33): Hola! Maxwell  Van  der  Meer  -­  Ética  profesional  (Ausente)  auto-­ mensaje:  Si  no  te  estas  muriendo  puede  esperar,  si  te  estas   muriendo  no  puedo  ayudarte.
Último  mensaje  recibido  a  las  12:33  el  3/3/3

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¿De dónde viene Max?
El nombre de Maxwell “Max” van der Meer es un homenaje a Maxence Van der Meersch, escritor francés que escribió Cuerpos y Almas, una ¿historia de campus? sobre estudiantes de medicina. Hace poco descubrí que mi inventado ‘van der Meer’ en neerlandés significaba ‘del lago’ así que estuve investigando el origen de Maxence y descubrí que era de origen belga. Los Van der Meersch llegaron a Francia en 1860, cuando el abuelo Louis se estableció como organista de una pequeña parroquia. Así que, instintivamente, había llevado el flamenco original a su lengua hermana. Sin embargo, ahí se acaban las coincidencias. Max no es católico sino ateo (sería comunista si no le hubieran cansado sus padres). Max no es de origen francés sino holandés (antes lo creía alemán pero resulta que no lo conocía lo bastante). Es hijo de inmigrantes, sus abuelos (él, profesor de literatura; ella, costurera) huyeron de las tropas de ocupación con el pequeño Willebrord, el padre de Max, en brazos. Olaf, el abuelo, cruzaría la frontera española gracias a la ayuda de su primo Anton, sacerdote católico, que proporcionó al matrimonio documentos que acreditaban a Olaf como un buen sacerdote e insinuaban la conveniencia del alejamiento de él (y la señorita) de su antigua parroquia. Los miembros del Colegio de los Ingleses acogieron a los evadidos durante los años del régimen y cuando los nazis abandonaron Holanda, el matrimonio Van der Meer se quedó. Su hijo Willebrord estudió ciencias políticas y fue contratado en una de las instituciones europeas que estaban dando sus primeros pasos hacia la unidad. Max, el segundo retoño y el primer varón del matrimonio Van der MeerDoutreval, no era un buen estudiante. Inteligente pero conflictivo, sus padres jamás han llegado a creerse que acabara la carrera de medicina sin que alguno de sus profesores le cortara el cuello en una clase de anatomía. El caso es que la acabó. Ahora se dedica a la medicina general; le hubiera gustado dedicarse a las enfermedades tropicales pero conoció a cierta doctora de maternidad y... ...To be continued.

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Chico  nuevo LUNES,  25  de  Julio,  2005 A  mí  nunca  me  habían  hecho  una  visita  guiada  por  el  hospital,  así   que  cuando  vi  al  chico  nuevo  no  pude  evitar  sentir  una  punzada  de   compasión.  Cuando  se  es  el  chico  nuevo  siempre  se  tiende  a  meter  la  pata   si  nadie  te  explica  el  funcionamiento  interno  del  hospital. -­  Maxwell,  ¿quien  es  ese? -­  Llámame  Max,  por  favor.  Aquel  es  el  Dr.  Sánchez  Cartero,  las  mejores   manos  del  hospital  según  nuestro  director. -­  ¿Cirugía  reconstructiva? -­  Psiquiatría...

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El  cliente  siempre  tiene  la  razón MIERCOLES,  27  de  Julio,  2005 Confían   en   que   los   trates,   en   que   sepas   exactamente   lo   que   les   pasa   con   mirarles   el   fondo   de   la   garganta   con   uno   de   tus   palitos   de   helado.   Auscultarles  es  casi  indispensable.  No  se  conforman  hasta  que  has  metido   tu   linterna   por   sus   canales   auditivos   y   has   palpado   sus   ganglios   debajo   de   la   mandíbula.   En   cuanto   entran,   están   deseando   que   les   sientes   en   la   camilla  para  poder  resbalar  unos  cuantos  centímetros  sobre  la  tela  con  la   leyenda   SACYL   en   letras   azules   serigrafiada   al   borde.   Si   no   lo   haces   se   sienten  estafados  como  si  les  hubieras  cobrado  12  euros  por  una  carrera  de   5  o  tuvieran  que  pagar  la  tapita  de  cortesía  de  la  terraza. Entonces  les  dices  que  tomen  abundante  agua  o  miel  o  fruta;;  que  guarden   cama  y  hagan  vahos  de  eucalipto.  Y  te  miran  como  si  les  tomaras  el  pelo,   como  si  fueras  un  mal  médico  por  no  atiborrarlos  a  jarabe,  antibióticos  y   antipiréticos.  No  están  contentos  hasta  que  arrancas  una  receta  del  talonario   y  les  mandas  derechitos  a  la  farmacia.

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Terrores  nocturnos SÁBADO,  30  de  Julio,  2005 Acabo  de  levantarme  empapado  en  los  sudores  fríos  de  una  pesadilla. 7  cigüeñas  dibujaban  espirales  centrípetas  sobre  mi  cabeza  como  los  buitres   de   los   documentales   bailan   describiendo   coreografías   perfectas   sobre   la   carroña  y  demás  animales  moribundos  de  la  sabana  africana. Me  explicaré:  mi  novia  es  jefa  de  maternidad.

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Dignóstico:  Hiperactividad   MARTES,  3  de  agosto,  2005 Leo  en  los  periódicos  que  en  Holanda,  donde  todos  los  quesos  son  gouda   y   mis   abuelos   cenaban   a   las   7   de   la   tarde,   uno   de   cada   tres   niños   toma   fármacos  para  tratarse  de  la  hiperactividad.  Las  autoridades  sanitarias  han   puesto  a  todos  sus  expertos  a  buscar  una  explicación  al  aumento  del  número   de   recetas.  Algunos   piensan   que   se   está   medicando   como   hiperactivos   a   niños  que  no  lo  son  a  pesar  de  mostrar  síntomas  parecidos.  Otros  opinan   que  las  presiones  sociales  han  provocado  un  aumento  de  la  dolencia.  Los   padres  holandeses  están  encantados. Al  final,  resulta  que  el  famoso  inventor  del  punto  de  ironía,  Monsier   Marcel  Bernhardt,  tenía  razón  en  eso  de  que  algunos  necesitan  que  se  lo   expliquen  todo.

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Eufemística LUNES,  8  de  Agosto,  2005 Anoche  hablaba  con  María  de  sus  críos,  los  de  la  maternidad  y  no  he  soñado   con  cigüeñas.  Decía  que  a  ella  se  le  mueren  los  niños.  A  veces,  no  vayáis   a  pensar  que  es  una  asesina  en  serie.  Está  dentro  de  las  estadísticas.  Pero  a   veces  se  le  mueren  los  críos.  Dice  que  se  le  mueren  a  ella,  que  sus  padres   sólo   los   pierden.   Dicen   que   han   perdido   al   niño,   como   los   ginecólogos,   como  si  pudieran  acercarse  a  objetos  perdidos  a  buscarlos.  ¿Cómo  era  su   hijo?  espere  que  lo  miro.  ¿Es  el  rubio  o  el  moreno?  ¿Tenía  alguna  marca   que  lo  identifique?  Sabe  que  es  un  eufemismo,  que  la  gente  quiere  decir  lo   mismo  que  ella.  Que  a  los  padres  también  se  les  mueren  los  críos.  Lo  que   le  molesta  es  que  recurran  a  ello.  Que  intenten  actuar  como  si  la  muerte   sólo   existiera   en   las   películas.   Antes   la   gente   convivía   con   la   muerte:   toque  de  difuntos,  aniversarios,  procesiones,  visitas  a  los  cementerios.  Se   morían  como  churros,  me  dice,  y  la  gente  no  miraba  a  otro  lado.  Asumían   la  muerte  porque  no  les  quedaba  otro  remedio  pero  no  les  derrotaba.  La   muerte  no  nos  derrota,  tampoco  nos  pierde.  Simplemente  morimos.  Así  es   la  vida,  me  dice,  y  los  niños  también  mueren.

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Recetas JUEVES,  18  de  Agosto,  2005 Ella  se  rompió  la  cadera  por  3  sitios  hace  2  años.  Él  ha  sufrido  u na  apoplejía   hace  apenas  uno.  Lo  ha  t raído  hasta  la  consulta  empujándolo  penosamente.   No  tienen  hijos  (al  menos  de  facto  no  los  tienen).  Tampoco  tienen  teléfono,   ni  asistenta,  ni  ánimos  de  entrar  en  una  residencia.  Les  ayudan  los  vecinos.   Yo  me  limito  a  extenderles  3  recetas  al  mes.   Ella   era   costurera   como   mi   abuela.   Aún   hace   algunos   arreglillos   en   el   barrio  y  van  tirando.  Pero  la  silla  es  cara,  me  dice;;  tienen  ya  una  edad,  se   cansan  enseguida.  Mis  hijos  no  vienen  a  vernos.  Él  no  es  su  padre,  ¿sabe?   -­  Aún  nos  tratan  de  usted  los  mayores  de  60  –  Su  padre  murió  hace  20  años   pero  una  no  puede  ser  viuda  siempre  ¿no?  Mis  nietas  se  han  casado  2  y  3   veces.  -­  Me  dice.-­   Después   me   da   las   gracias   por   las   recetas   pero   en   realidad   no   me   está   mirando.  Tampoco  aquí,  como  en  África,  nos  miran  algunos  pacientes  y   yo  prefiero  no  levantar  la  vista.  Sé  lo  que  le  espera  en  casa.  El  barrio,  las   vecinas,  la  parroquia…  No  son  suficientes.  Él  era  cazador.  Ganó  muchos   trofeos  en  su  día. Decido  no  leer  el  Norte  en  unos  días.  Su  historia  clínica  no  vuelve  a  subir   a  mi  mesa  desde  el  depósito.

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Ego  te  absolvo DOMINGO,  28  de  Agosto,  2005
Un   payaso   que   se   da   a   la   bebida   cae   más   aprisa   todavía  de  lo  que  un  techador  borracho  cae. Opiniones  de  un  payaso  –  Heinrich  Böll

El   padre   Andrés,   casado   con   Cristo   sin   salir   de   ningún   armario   lleno   de   togas   apolilladas   desde   hace   más   de   40   años,   viene   periódicamente   a   mi   consulta.   Le   molestan   una   hernia   y   el   ciático.   Ha   sido   siempre   un   trabajador:  jornalero,  albañil  y  cura.  No  conozco  muchos  curas  que  tengan   tantos  callos  en  las  manos  como  él  pero  tampoco  conozco  a  ninguno  con   los  dedos  de  la  mano  derecha  torcidos  por  un  encuentro  mal  curado  con  la   culata  de  una  pistola  reglamentaria. Tras  aquello  le  mandaron  a  Italia,  a  un  orfanato;;  y  allí  acabó  por  caer  del   todo  en  el  vino  sacramental.  No  era  de  los  que  se  callaban  con  facilidad  y   el  silencio  sin  voto,  lo  había  carcomido  por  dentro.  Ahora  el  hígado  le  pasa   factura  con  una  dieta  ligera. El   padre   Andrés   elige   siempre   la   última   cita   del   día.   Salimos   juntos   del   hospital  y,  los  días  de  f río,  vamos  a  tomar  café  y  un  z umo  para  su  hígado  en   un  bar  moderno  donde  no  está  permitido  fumar  y  la  música  es  suave.  Sabe   que  no  soy  católico  pero  escucha  mis  confesiones  como  si  me  amparara  el   secreto  y  él  se  sincera  conmigo  y  guardo  el  silencio  de  Hipócrates. Él   me   habla   de   los   pecados   que   perdona   en   nombre   de   Dios,   de   los   que   jamás  perdonaría,  de  las  purgas  casi  inocentes  de  las  beatas,  de  los  llantos   de   algunos   feligreses   cuyas   familias   no   aceptan   sus   propios   armarios.   Andrés  guarda  silencio  y  da  su  perdón  a  quien  lo  pide.  Luego  me  confiesa   que  jamás  perdona  los  armarios  porque  en  realidad,  muchacho  —  me  dice   —  a  Dios  le  importa  un  carajo  a  quien  ames  mientras  lo  hagas.  Y  traga   saliva  y  se  frota  mecánicamente  la  mano  como  en  todas  las  descripciones   que  he  visto  de  un  alma  atormentada  por  su  pasado.  Una  vez  me  dijo  que   Pilar,   la   camarera   de   allí   le   recordaba   a   alguien   de   hace   mucho   y   no   vi   necesario  preguntar  más.
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En  cuanto  a  mí.  Andrés  escucha  paciente  y  sin  juicio  las  formas  del  oficio.   Calla  cuando  le  hablo  de  algunos  abortos  inconscientes,  de  infidelidades,   de  vidas  hipotecadas  por  la  mentira  y  la  ignorancia.  Y  cuando  le  recito  a   veces  algún  pasaje  quirúrgico  incómodo,  él  saca  un  cigarrillo  —  Sólo  para   sentirlo   en   los   labios,   muchacha.   —y   asiente.   También   los   dioses   caen   deprisa.

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Christian Supiot (Valladolid, 1985) es licenciado en Historia Antigua y Medieval por la Universidad de Valladolid. Ha participado en diversos proyectos de excavación e investigación tanto arqueológicos como etnográficos. Asimismo se embarcó, junto a otros estudiantes, en la Travesía Homenaje a Miguel de Cervantes en 2005, experienza que repitiera en la nueva travesía cervantina en 2008. Actualmente pertenece al COLMO Colectivo. Edita el blog Bloc and Blog (www.christiansupiot.blogspot.com) Su relación con la medicina es desconocida

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