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LA EDUCACIÓN EN LA EDAD MODERNA

María Jesús López Esteban

Últimamente no dejamos de leer en los periódicos, de ver en televisión o de


escuchar en nuestros barrios, los problemas que plantean los adolescentes en sus centros
educativos. Circula por Internet un texto bastante gracioso en el que queda plasmado las
diferentes reformas llevadas a cabo por los distintos gobiernos habidos en nuestro país
desde principios del S XX hasta la actualidad. Y de lo que sí que nos damos cuenta, es
que el nivel educativo disminuye, y posiblemente en no mucho tiempo nos sucederá
como en otros muchos países, que no tendremos ni idea de donde situarnos en un
mapamundi.

Como todos sabemos la “La historia empieza en Sumer” como bien dijo Samuel
Noah Kramer y como no, la educación también. Ya con los griegos y romanos se
fundarán las primeras academias, donde se daban enseñanzas básicas. En nuestro viaje
llegamos a la Edad Media, donde, según se comenta, la educación será ignorada, pero
realmente no fue así, puesto que en los monasterios se conservó la cultura y además se
sabe que muchos de los componentes de los gremios, tenían una cierta culturilla. Ya en
la Edad Moderna podemos hablar de reconstrucción o de reinvención educativa, ya que
lo que se hace es dotar a la escuela de una nueva pedagogía didáctica.

Podemos decir, que la escuela no existe tal y como nosotros la conocemos o


simplemente, estará reservada a un grupo muy reducido desde 1450 hasta 1950. Las
clases elevadas reciben una buena educación, pero poco a poco las clases burguesas más
relacionadas con el trabajo manual estarán muy interesada en acceder a la escuela, estos
serán los llamados golillas muy destacados en el S XVIII.

La educación será impartida hasta el S XVII por medio de las órdenes religiosas,
Franciscanos, Dominicos, Agustinos y Jesuitas, aunque también encontramos algún dato
en el que se nos dice que las Escuelas de primeras letras podían ser laicas, bajo la tutela
del municipio y no encontramos un temario o normativa consensuada por todos los
especialistas en la enseñanza.

Podemos dividir los estudios impartidos antes del S XVIII en:

1. Escuelas de primeras letras (Municipales o Parroquiales)


2. Instituciones Universitarias
3. Formación Sacerdotal

Este artículo lo hemos dedicado a las Escuelas de primeras letras, ya que bajo
nuestro punto de vista, la enseñanza primaria es fundamental para la futura formación y
porque de la educación universitaria todos nosotros tenemos alguna idea.

En un principio se pensó que la escuela debería estar abierta a toda la sociedad y


nos solo a los que tuviesen que pasar por ella, para más tarde ocupar ciertas profesiones
como eclesiásticos, burócratas o comerciantes. Ya en al Edad Media podemos encontrar
algunas instituciones con una mínima instrucción dedicada a la educación de estos. Pero
la gran pregunta es ¿Cuándo aparece en la historia la escuela popular? Y la respuesta es

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más sencilla todavía, no podemos determinarlo. Hasta la actualidad no se han realizado


demasiados estudios. Lo que si que tenemos claro es que su nacimiento se produce entre
el S XIV y XV, en estos momentos se dedican básicamente a la formación de los hijos
de los comerciantes y en segundo lugar, encontramos un cambio muy importante en las
escuelas, ya que se pasará de impartir las clases en latín a realizarlas en lengua
vernácula, paso muy importante, ya que esto proporciona facilidad de compresión y
mayor accesibilidad por parte del vulgo y no solo de la élite.
Sabemos que hay escuelas laicas antes del S XV pero no tenemos más datos.

Los maestros, que en la mayoría de las ocasiones, tenían que recurrir a buscar a
pupilos en varias poblaciones. Podían dar clases tanto en escuelas, como clases
particulares, vamos más o menos como ahora.
Los maestros también eran llamados calígrafos, ya que estos eran los únicos que
conocían las técnicas de reproducción de los documentos escritos. La diferencia que
encontramos entre un maestro de escuela y un escribano es que el primero es también
educador y el calígrafo es el heredero de los maestros de la escritura medieval y que este
también tiene un carácter más bien privado.

En estas escuelas de primeras letras, el objetivo fundamental era proporcionar


una educación para ser útil en el día a día, por eso sus asignaturas giraban en torno a la
“lectura, escritura y aritmética”, concretamente caligrafía y contabilidad. Y por
influencia de la Iglesia se introdujo la enseñanza del catecismo, aunque de un modo
muy sutil, ya que las cartillas de lectura eran libros impregnados del catecismo, algún
título podría ser “Cartilla para enseñar a leer a los niños”, “Dialogo de la doctrina
cristiana del Ermitaño y el niño” o “Cartilla para amostrar a leer a los moços”.
Además la Iglesia tenía muy claro que no se podía negar ni excluir la asistencia a la
escuela de nadie ya que sería negarle la salvación de su alma, así, que se pensaba en la
educación como una obra de caridad e incluso a los maestros cuando firmaban un
acuerdo con los municipios donde iban a impartir sus clases se les hacía incluir una
cláusula en la que se les enseñaría con gratuitidad a los pobres.

Lo que si que queda muy claro, es que la sociedad de la época, la mayoría lo que
sabía era leer ya que el cálculo y la escritura era más complicado de instruir, más aún
sin percibir unas monedas a cambio. Podemos lanzar la hipótesis que los europeos
modernos aprendieron más a leer que a escribir y contar. Incluso encontramos algún
dato que demuestra que en la vida cotidiana de estos, la lectura era más importante que
el resto de instrucción, por ejemplo, un campesino quería comprar una casa, sabiendo
leer no se le podían engañar y como esto se firmaba ante un notario, este firmaría por él.
Además aprender a escribir y a contar, era mucho más caro y esto solo se lo podían
permitir algunos artesanos y comerciantes, que tenían que defender sus negocios.

Ya sabemos los estudios que se impartían, ahora la duda que surge es ¿una
escuela para niños y otra para niñas o escuela mixta? Respondiendo a esto nos aparece
un nuevo interrogante, y la cuestión es saber si las mujeres tenían derecho a ser
instruidas. La respuesta sería un rotundo no. Pero como la escuela es un lugar de
educación moral y religiosa, los eclesiásticos, piensan que éstas, en un futuro, tendrán el
papel de educadoras de sus hijos, así que se les permitirá el acceso a la educación.

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Las escuelas eran masculinas unas y femeninas otras y la educación dada se


adecuaba al sexo de cada cual, es decir, las niñas recibían las clases habituales
compaginadas con otras dedicadas al cuidado del hogar, con lecciones de costura y
cosas similares, a mi esto me recuerda a comentarios de mis tías, que son niñas de la
posguerra española.

El analfabetismo tiene un baremo similar, aunque en el caso de las niñas en los


inicios de la Edad Moderna podemos ver que asisten menos a la escuela.
Será ya el S XVIII cuando podamos hablar que las mujeres tienen más o menos las
mismas tasas de alfabetización que los hombres.

Lo que realmente quería saber era el tema de la ratio escolar, que sinceramente,
no tenía ni idea de lo que era, pero siempre que tomo café con amigos profes siempre
hablan de ello y si a tanto lo comentan, debe ser algo importante. Pues la ratio es ni más
ni menos la cantidad de niños o niñas que hay en cada clase. Este dato supone un límite
externo de la realidad social y económica y mejorar también la calidad de profesor
alumno. Y la sorpresa es que actualmente la ratio está entre 25 y 35 niños y en la Edad
Moderna era similar a la actual, oscilaba entre los 30 y 40 alumnos (aunque es cierto
que en momentos de auge económico podría darse clases entre 150 y 200 alumnos)..

Por último hablaremos de los castigos recibidos en la escuela, se piensa que el


castigo es un instrumento útil e importante a la hora de educar, y quien no ha oído
alguna vez es frase “La letra con sangre entra”. Pero todos los profesores del momento
sabían que es imposible educar por medio del castigo constante, que el uso del castigo
solo debe emplearse en momentos necesarios. Por eso la máxima de la pedagogía del
Antiguo Régimen era “solo se debe castigar rara vez a los niños, y esto cuando sus
yerros no pueden corregirse de otro modo”, es decir, solo se usará cuando el resto de las
medidas disciplinarias hayan fracasado. Podemos hablar de cuatro tipos de castigo que
por orden de intensidad serán: la represión, la férula (es una especie de espolsador o
palmeta), la vara y la expulsión de la escuela. Pero no se deben emplear los golpes hasta
haber empleado otras técnicas como la privación de diversiones, la comida, el salir a la
calle… Pero también eran justos los docentes del momento y elogiaban a los alumnos
cuando avanzaban positivamente en su educación.

En fin, después de leer esto, podemos darnos cuenta que actualmente nos
encontramos en un momento dulce de la docencia. Tenemos la gran suerte de que ésta
sea gratuita y cualquier persona puede acceder a ella sin tener un trato discriminatorio
por su sexo, religión o por su poder adquisitivo. Pienso que la situación actual, sobre
todo la falta de interés, no es solo culpa de los adolescentes, ya que las materias que se
imparten están propuestas de modo poco atractivo y si a esto le sumamos la facilidad de
pasar de un curso a otro, hace que poco a poco los chicos se acomoden y no tengan
mayor interés. Se que esto no es más que mi opinión, pero en nuestras manos está el
ponerle una solución, no solo pensando en nuestro futuro como escribanos de historia
sino como parte de esta sociedad que debe estar agradecida a los esfuerzos realizados
por nuestro antepasados para conseguir el acceso a este preciado bien que es la
educación, la cual nos da la posibilidad de pensar y de actuar por nosotros mismo.

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Para saber más:

- “De la Edad Media a la Moderna: Mujeres, Educación y Familia en el ámbito


rural y urbano”. Mª teresa López Beltrán
- “La reinvención de la Escuela”. Francisco Javier Laspalas Pérez.
- “Contrato de un maestro español en el S XVII” Revista Española de Pedagogía,
8, páginas 453-460.
- “Escritos pedagógicos de la Ilustración”. José Rubio.