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20 LA VANGUARDIA O PINIÓ N MIÉRCOLES, 26 NOVIEMBRE 2008

Salvador Cardús i Ros


Màrius Carol

La universidad invisible Rebelión

S en las aulas
on las nueve de la mañana del lu- surado protagonismo mediático. Los ocu- “su” territorio ocupado, de uso exclusivo.
nes 17 de noviembre y van llegan- pantes cuentan, por una parte, con la par- La institución académica, por su parte,

E
do los estudiantes –aunque nadie ticipación de un grupo de entusiastas ilu- titubea. Una larga historia de actitudes
les pide ninguna identificación y sos, educados en un antiinstitucionalismo condescendientes ante este tipo de con- l vestíbulo del primer piso
hay pocas caras conocidas– de distintas que los hace inconscientes a la manipula- ductas ha permitido muchas confusiones de la Universitat de Barcelo-
universidades para llevar a cabo la anun- ción populista y les impide comprender y son un mal punto de partida para poner na parece un refugio de
ciada ocupación de la facultad de Cien- que la democracia necesita reglas forma- las cosas en su lugar. Tampoco ayuda la montaña, con los sacos de
cias Políticas y Sociología. Estábamos avi- les. Por otra parte, suman un número inde- administración universitaria, que huye dormir, las mochilas y las fiambreras
sados desde el día 13 por un correo elec- terminado de parásitos que se apuntan a del conflicto abierto como gato escalda- de los estudiantes encerrados desde
trónico enviado por la “Assemblea de Polí- todas las fiestas menos a la del saber. Prac- do, y aconseja a la institución universita- el pasado fin de semana. Los cuadros
tiques i Sociologia”, en la que se nos infor- tican un aristocratismo –compartido con ria una prudencia cobarde y una toleran- del barroco español comparten prota-
maba de su decisión unilateral cia perversa ante el abuso, no gonismo con pancartas de protesta y
de sustituir las clases por “espa- sea que vaya a crecer el proble- pasquines de convocatorias. La ima-
cios de debate, charlas y otras ac- ma: se dialoga paciente –e inútil- gen tiene algo de la Casa de la Desola-
tividades” y comunicaban, ya mente– con el ocupante y se de- ción, que describe en sus memorias
autoproclamados como jefes de jan desamparados los derechos Rudyard Kipling. El movimiento
la institución, que “la facultad es- de la mayoría. Además, la autori- asambleario de los universitarios cata-
tará abierta con normalidad”. dad universitaria no consigue, o lanes ataca frontalmente el proceso
Su normalidad, claro. Están no quiere, o no sabe, tener voz de Bolonia, que fue aprobado por la
bien organizados. Tapan con propia en el conflicto. Sólo exis- totalidad de países que conforman la
nuevos rótulos que llevan ya pre- te la versión del ocupante. Los UE para establecer un espacio univer-
parados los propios de las aulas: medios no muestran interés en sitario único europeo. Los estudian-
Menjador, Dormitori 1, Dormito- preguntar a los que quieren ejer- tes quieren un referéndum vinculante
ri 2... Tienen previsto el servicio cer su derecho al estudio. La uni- sobre Bolonia y exigen diálogo sobre
de cocina, con los enseres co- versidad no comunica su punto el futuro de la universidad pública.
rrespondientes. Llegan con sa- de vista ni su decisión, posible- Los rectores responden que no pue-
cos de dormir y mochilas. Se mente porque no la tiene toma- den hacerse plebiscitos sobre unos
apropian del espacio público pa- da, pendiente del desarrollo de acuerdos alcanzados por gobiernos y
ra convertirlo en su casa y esta- los acontecimientos y confiando parlamentos, y que cualquier diálogo
blecen controles en la entrada en que la situación se resuelva pasa por concluir los encierros.
de los pasillos. Filman la ocupa- sola, por cansancio, aunque sea Escuchando las reclamaciones de
ción y fotografían a los que se re- a costa de la erosión de su pro- los universitarios al frente del movi-
sisten a abandonar su actividad pia autoridad y prestigio públi- miento anti-Bolonia, se acaba dedu-
docente y discente. La ocupa- co. No debe sorprender que lue-
ción se ha realizado en contra go nuestra universidad sea obje-
de la voluntad de la mayoría
abrumadora de los estudiantes
to de análisis crueles e injustos.
Pero no se dejen engañar por
En nombre de Bolonia,
de la facultad y de los profesores lo que les muestran. Detrás de se han tomado decisiones
a los que no se ha consultado na-
da. Y por primera vez en los casi
los que usurpan la voz de los uni-
versitarios, más allá de los go-
discutibles que perjudican
treinta años que llevo en la uni- biernos timoratos o de la indeci- el plan europeo
versidad, y a la vista de la resis- sión institucional, existe una
tencia activa de los estudiantes universidad que trabaja con se-
que quieren ejercer su derecho riedad, que aspira a ser europea ciendo que buena parte de las quejas
MESEGUER
de estudiar, llego a temer que y a internacionalizarse más aun, que suscita el proceso no tiene nada
pueda producirse algún choque entre una pequeña parte del profesorado– que que compite con los mejores para ser ex- que ver con él: los cambios en las titu-
ellos con violencia física. La coacción ver- les permite imaginar una universidad fue- celente y que quiere responder al compro- laciones de diplomaturas, licenciatu-
bal y gestual ha sido norma desde el pri- ra del sistema, sin obligaciones con el mer- miso de ser útil al ciudadano que la sostie- ras e ingenierías en carreras de cuatro
mer momento, aunque es cierto que esta cado de trabajo, ni con las necesidades de ne. Es la universidad que quiere convertir años, más uno o dos de máster es una
vez vigilan los límites de esta. Por parte la economía nacional o internacional ni el desafío de pertenecer al espacio euro- decisión del Gobierno español, pero
de las autoridades se les han ofrecido es- con el ciudadano que, con sus impuestos, peo de estudios superiores en una oportu- no una precisión de la declaración de
pacios para sus debates y charlas con el les paga los estudios. Exigen diálogo, pero nidad para salir definitivamente de espa- Bolonia. Como tampoco el acuerdo ha-
objeto de evitar que se pierdan clases, no atienden a razones. Paradójicamente, cios más confortables, pero sin futuro. De- bla de privatización de la universidad
oferta que no toman en consideración: recurren a las garantías que les ofrece la dicados a nuestro trabajo diario, hemos aunque anima a invertir en ella. Ni si-
quieren imponer la interrupción de la acti- institución siempre que les favorezcan, y explicado poco lo que hacemos. Quizás quiera tiene nada que ver el precio de
vidad normal a la mayoría, y lo consiguen por ello no es extraño que sean exaspe- deberíamos convertir estas últimas y la- las matrículas, que es competencia de
en buena manera. rantemente reglamentistas. Cuando el mentables ocupaciones en una buena las autonomías.
Autoritarios, caprichosos, se trata de miércoles, con mis estudiantes, quisimos oportunidad para contarlo y dejar de ser Lo que establecieron 29 países euro-
una minoría bien dirigida por una élite ilu- tener la clase en nuestra aula habitual –a invisibles.c peos en la capital de la Emilia-Ro-
minada entrenada en las técnicas de ocu- aquella hora, un “dormitorio” vacío–, nos maña fue estructurar las enseñanzas
pación, incluida la de conseguir un desme- echaron con malas maneras porque era salvador.cardus@uab.cat en grado, máster y doctorado, homolo-
gar titulaciones para facilitar la movi-
lidad de profesores y estudiantes, cla-
rificar la formación de los europeos y
Jordi Llavina estructurar las enseñanzas en crédi-
tos, que se obtienen por horas de clase

Un fenómeno editorial
y por el trabajo fuera de las aulas. Na-
da de todo ello parece ningún despro-
pósito, al contrario. Si desaparecen fi-
lologías no es porque lo precise Bolo-
nia, sino las autoridades académicas

D
españolas. Si la universidad depende
ías atrás llamó el cartero a mi das (Libros del Asteroide) y con la ya cita- nada resulta escabroso, nada desmedido, de un ministerio económico no es por-
puerta y dejó, junto al aviso pa- da aquí muchas veces Minúscula (cuyo todo está descrito con una magnífica pre- que la empresa quiera apoderarse de
ra recoger una multa y varias nombre también plantea dudas, a tenor cisión, con una fatal lucidez naturalista y ella, sino por una decisión de la Admi-
cartas no menos lúgubres del de su labor nada pequeña). lírica, distanciada y nada moralizante. nistración. Si no hay más dinero para
banco, un sobre pequeño. Lo remitía la La vida en el campo es una colección de Iba leyendo el libro y me venía a la cabe- becas, no es porque los países euro-
editorial Periférica, con una nueva exqui- cuentos que ejerció una notable influen- za un poeta del norte, contemporáneo de peos hayan limitado su número, sino
sitez en su interior: La vida en el campo, cia en autores capitales de la literatura ita- Verga y cuyas similitudes se me antojan porque el Gobierno no ha aportado
de Giovanni Verga. Al poco, leo en el pe- liana moderna, como D'Annunzio, Piran- dignas de estudio: Giovanni Pascoli. Sus más recursos.
riódico que dicha editorial es una de las dello, Pavese o Pasolini. El realismo extre- poemas nos trasladan también a una Ita- Los miedos de los estudiantes son
siete que han recibido un “premio nacio- mo de estas historias tiene mucho de atá- lia eminentemente rural, en la que la natu- comprensibles y sus peticiones, razo-
nal a la mejor labor editorial cultural”. No vico: Verga puso a vivir en sus páginas la raleza parece invitarnos a contemplar su nables. Pero a Bolonia lo que es de Bo-
pude menos que alegrarme: la excelencia Sicilia profunda, sacudida por auténticos belleza a la vez que su enormidad. Lo que lonia. Y a Madrid lo que es de Madrid.
hecha excepción. Tanto que casi me olvi- terremotos de pasión. Este es el espinazo acaba ocurriendo, sin embargo, es que en El proceso se ha explicado mal y el Go-
do de la multa y demás noticias tristes. del libro, como señaló Sciascia: amantes ese escenario casi virgiliano se va dejando bierno ha aprovechado el plan europeo
En sólo dos años, Periférica ha realiza- ultrajados que matan con unas tijeras, mi- oír un “lúgubre zumbido”, al decir de Pas- para tomar decisiones y hacer recortes
do un trabajo riguroso, excelente, que po- neros sepultados en su pozo, duelos san- coli, que en sus versos bien tallados, aten- que no tienen nada que ver con lo
ne en entredicho su mismo nombre: en el grientos por una chica, amores traiciona- tos al dibujo de los bosques, a la pintura aprobado en una ciudad que ha dado
panorama español, es, a día de hoy, una dos, celos furibundos, pasiones resueltas de campos y cielos, se empeñó en hablar- nombre a una salsa que si se indigesta,
de las editoriales independientes centra- a hachazos… Un material delicado que nos, como Verga, del “frío verano de los como le ocurre al proceso, es porque
les, junto con alguna otra de las premia- Verga resuelve con maestría, puesto que muertos”.c ha fallado el cocinero, no la receta.c

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