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Temas en

Identificando la el tratamiento
intersección: del aborto No. 4

adolescencia,
embarazo no deseado,
VIH/SIDA y aborto en
condiciones de riesgo
Temas en
el tratamiento
del aborto No. 4

Identificando la
intersección:
adolescencia,
embarazo no
deseado, VIH/SIDA y
aborto en
condiciones de
riesgo

Aruna Radhakrishna
Robert E. Gringle
Forrest C. Greenslade

Adaptación y modificaciones
en la edición en español a cargo de:

Andrea Saldaña Rivera


Claudia Moreno Uriza
M. Virginia Chambers
Deborah L. Billings
Editora:
M. Virginia Chambers

Diseño y composición:
Yolanda Secades, José N. López y Alberto Fernández

Impresión:
Foli de México, S.A. de C.V.

Fotografías:
Biblioteca Internacional de Fotografía y Arturo Ramos Guerrero

© Ipas, 1999. Todos los derechos reservados. Esta publicación no se puede


reproducir ni guardar en ningún sistema electrónico de archivo y
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Ipas, antecedentes y objetivos

Ipas es una organización no gubernamental con sede en Carolina del Norte,


Estados Unidos, que trabaja en muchos países para mejorar la vida de la
mujer mediante su enfoque en la salud reproductiva. Nuestras actividades se
basan en el principio de que toda mujer tiene derecho al más alto nivel de
salud posible, a opciones seguras en su vida reproductiva y a la más alta
calidad en la atención a su salud. Nos concentramos en prevenir el aborto
que ocurre en condiciones de riesgo, mejorar el tratamiento de sus complica-
ciones y en reducir sus consecuencias. Nos esforzamos por promover la
autonomía de la mujer, aumentando su acceso a servicios que mejoren su
salud sexual y reproductiva.
La introducción de tecnologías, los programas de capacitación, las investiga-
ciones realizadas y la cooperación técnica de Ipas ha contribuido a:

q Apoyar la elaboración de políticas de salud reproductiva centradas en la


mujer;

q Mejorar la calidad y sustentabilidad de los servicios de salud;

q Garantizar la disponibilidad a largo plazo de las tecnologías relacionadas


con la salud reproductiva;

q Promover una participación más activa de la mujer en el mejoramiento de


la atención a su salud.

Junta Directiva
Pouru Bhiwandiwala, MD, MSPH
Ellen Hardy, PhD
Jael Silliman, EdD
Lance J. Bronnenkant, MA, PhD
Forrest C. Greenslade, PhD
Paul D. Blumenthal, MD, MPH
Davy M. Chikamata, MD
Dilys Cossey
Grace Ebun Delano, RN, RM, QN
Niki Nichols Gamble, EdD
Donald H. Minkler, MD
Ann Firth Murray, MPA
Louise B. Tyrer, MD
Donald A. Collins
John W. Dorword
Ann H. Leonard, RN, MSPH
Judith Winkler, MEd
Khama Rogo, MD, PhD
(efectivo en junio de 1999)
Expresamos nuestra inmensa gratitud al Banco Mundial por su apoyo en la
adaptación y traducción al español de la obra original y la incorporación de la
perspectiva latinoamericana sobre el tema.

Agradecemos también, la valiosa colaboración del Dr. José David Ortiz


Mariscal, Director Médico de Ipas para América Latina y el Caribe, en la
adaptación y revisión del documento original, así como las contribuciones de
Moira Flynn, responsable de la traducción del inglés al español; de Marta
María Blandón Gadea, Wendy Carter, Karin Ganter, Jennifer Smith, Mayi
Sánchez y Ashley Montague por su asistencia editorial y a Beth Rimmer por
la revisión del presente trabajo.
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . vii Tabla de
Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . viii contenido

Panorama general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1

¿Por qué las adolescentes son vulnerables al VIH, las violaciones


y los embarazos no deseados? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4

Violencia y coerción sexual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4

Vulnerabilidad fisiológica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

Presiones económicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

Perspectivas culturales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6

Barreras para los servicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

Comportamiento de los compañeros sexuales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

Riesgos y consecuencias del embarazo no deseado y el aborto


inseguro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

Expectativas familiares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12

Barreras legales y logísticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

Falta de recursos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14

Educación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

Examinando necesidades no identificadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16

Promoviendo la acción global . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18

Acciones futuras: atendiendo las preguntas que no se hicieron y que


no se contestaron . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

Referencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
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ejorar la salud reproductiva de las mujeres ha sido una de las Presentación
prioridades identificadas en varias de las conferencias globales de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluyendo la
Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD, Cairo 1994) y
la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (CMM, Beijing 1995). Sin
embargo, es paradójico que mientras en muchos países se han comenzado a
diseñar objetivos programáticos para lograr las metas planeadas en los foros
internacionales, no se ha puesto suficiente atención a la interrelación de
varios aspectos claves en materia de salud reproductiva, así como su impacto
en la vida de las mujeres. Esta publicación explora la intersección de tres
aspectos críticos importantes, los cuales tienen un impacto significativo sobre
la salud reproductiva de las mujeres: la sexualidad de la adolescente; el VIH/
SIDA y el aborto (específicamente el aborto que ocurre en condiciones de
riesgo y el aborto coercitivo).

En Ipas, hemos trabajado desde hace más de 25 años en el tema del aborto
que ocurre en condiciones de riesgo y estamos totalmente conscientes de que
algunos aspectos de la salud reproductiva que afectan a las mujeres son
difíciles de ser abordados políticamente por los líderes. También estamos
convencidos de que estas barreras políticas generalmente se van sumando unas a
otras, creando situaciones en las cuales la mujer termina por no recibir la
atención de salud reproductiva que necesita; tal es el caso de los servicios de
atención del SIDA y del aborto, particularmente para la población adolescente.

Hay amplia evidencia de que las mujeres adolescentes, específicamente las de


países en vías de desarrollo, enfrentan un riesgo desproporcionadamente alto
de contraer el VIH y de iniciar un embarazo no deseado. La habilidad para
protegerse a sí mismas de estos riesgos generalmente está mas allá de su
control. Los temas del VIH/SIDA, embarazo no deseado y aborto en
condiciones de riesgo, provocan controversias sociales, culturales y políticas.
Cuando se intenta visualizarlos juntos pueden resultar en barreras todavía
más grandes, especialmente cuando se trata de crear políticas o
intervenciones programáticas efectivas. A pesar de la controversia y
complejidad de estos temas, creemos que se debe impulsar a la comunidad
internacional a identificar e implantar intervenciones que rompan el ciclo de
vulnerabilidad y riesgo que amenaza la salud de las adolescentes.

Esperamos que esta publicación sirva de herramienta para estimular la


discusión a nivel político y pueda ayudar a diseñar una agenda futura para la
acción, basada en una evaluación justa sobre los efectos devastadores que dan
lugar a la intersección de estos tres factores de riesgo que amenazan la calidad
de vida y la vida misma de las mujeres.

Forrest Greenslade, PhD.


Presidente de Ipas

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 vii


D
esde la publicación de esta monografía en inglés, algunos sectores de
Prefacio la comunidad internacional dedicados a la salud han reconocido la
necesidad de incrementar la atención a la sexualidad y la salud
reproductiva de los adolescentes, a través de información sobre opciones
anticonceptivas para la población sexualmente activa y educación sobre la
prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y VIH/SIDA.

En abril de 1998, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP)


realizó un encuentro internacional sobre la salud reproductiva en
adolescentes donde el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el
VIH/SIDA (ONUSIDA) y sus colegas eligieron 1998 como el año para
llevar a cabo una campaña a nivel mundial contra el VIH/SIDA, dirigida a la
juventud y titulada: “La Fuerza del Cambio ”; además, el Instituto Alan
Guttmacher (AGI) publicó un reporte que discute los riesgos asociados con
el aborto realizado en condiciones de riesgo y la infección por VIH y ETS,
titulado “Hacia un nuevo mundo: la vida sexual y reproductiva de las
jóvenes, 1998”. Esfuerzos como estos y otros similares ayudan a llamar la
atención sobre la intersección entre adolescencia y embarazo no deseado en
la era del SIDA, sin embargo, los temas relacionados con el aborto
- especialmente el aborto que ocurre en condiciones de riesgo - entre las
adolescentes y los riesgos relativos al SIDA continúan inexplorados a nivel
mundial.

La revisión de la información presentada en 1996 en la XI Conferencia


Internacional sobre SIDA (Gringle, 1996) y los resultados de una encuesta
realizada en 1997 en el Foro Africano sobre la Salud Reproductiva del
Adolescente (Radhakrishna and Gringle, 1997) revelaron que los
profesionales de la salud, investigadores, líderes políticos y educadores
involucrados en la salud reproductiva de los adolescentes y/o en iniciativas de
VIH/SIDA, tanto en países en vías de desarrollo como en países
desarrollados, tienen que examinar seriamente las implicaciones de la relación
entre embarazo no deseado, la infección por el VIH y el aborto realizado en
condiciones de riesgo entre la población adolescente.

Es importante hacer notar que se han percibido algunos cambios desde la


publicación original de esta monografía en el idioma inglés. Una revisión de
la información de la Conferencia Internacional sobre SIDA en 1998
(Gringle, 1998) identificó cuatro carteles con cierto nivel de aceptación
sobre el aborto en adolescentes dentro del contexto de infección por el VIH/
SIDA. Dichos carteles reconocían el vínculo y sugerían la gravedad del
problema, si no se generaban progresos sustantivos en el corto plazo. Sin
embargo, sólo uno de estos provenía de un país en vías de desarrollo, Brasil.

Ante estas circunstancias consideramos de gran importancia promover la


reflexión y estimular la discusión permanente sobre esta triple amenaza para
las adolescentes.

viii Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


L Panorama
a infección por VIH, el embarazo no deseado y el aborto en
condiciones de riesgo es una problemática que concierne a
todas las mujeres adolescentes a nivel mundial. Esta mono- general
grafía se enfocará en los niveles desproporcionadamente altos del
problema en los países en vías de desarrollo y en las adolescentes
que en ellos viven. Para el año 2000, el 83% de la población joven
en el mundo vivirá en países en vías de desarrollo (Blum, 1991).
En América Latina, los adolescentes abarcan un importante
porcentaje de la población total. Durante la década actual, el
porcentaje de personas entre las edades de 10 y 19 varía entre los
países: en Brasil es 20%, en Colombia y Trinidad & Tobago 21%,
y en El Salvador y Guatemala representan el 24% (AGI, 1998).

Mientras que la epidemia de VIH/SIDA ha alcanzado un nivel


estable o muestra signos de un leve descenso en la mayor parte de
los países del mundo desarrollado,1 las cifras de nuevos casos de
VIH y SIDA continúan incrementándose en la mayoría de los
países en vías de desarrollo. Aunque existe la comprensión de que
la mayoría de las tasas de VIH/SIDA en América Latina se
encuentra en grupos específicos de la población: hombres involu-
crados en relaciones homosexuales y usuarios de drogas intraveno-
sas, la evidencia actual muestra un incremento de las tasas de
VIH/SIDA en los sectores pobres de la población y entre muje-
res. El informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA, dado a
conocer por el ONUSIDA, presenta evidencia sobre cambios en
las poblaciones afectadas en Brasil. “La mayoría de los primeros
casos de SIDA se dieron en personas que tenían estudios secunda-
rios o universitarios; ahora el 60% de los casos corresponden a
personas que a lo sumo tienen estudios primarios.” El informe
también presenta datos sobre el incremento en mujeres afectadas,
lo cual muestra que las relaciones heterosexuales están adquirien- El término adolescencia tiene
do más importancia como vía de transmisión. En Brasil, la pro- connotaciones diferentes de una
porción mujeres/varones de casos de SIDA se ha incrementado cultura a otra. La Organización
de 1/16 en 1981 a 1/3 en 1997. Las tasas de mujeres embaraza- Mundial de la Salud (OMS) define
“adolescencia” como la
das seropositivas también revelan este incremento, han alcanzado
segunda década de la vida,
niveles de 1% en Honduras, 3% en Porto Alegre, Brasil, y más de entre las edades de 10 a 19 años;
8% en Haití. El estado de Sao Paulo reportó el SIDA como causa “juventud” entre las edades de
15 a 24 años y “jóvenes” entre las
edades de 10 a 24 años. Dentro
del contexto de este trabajo,
1
En Estados Unidos la prevalencia de SIDA continúa incrementándose entre
un(a) “adolescente“ es la
determinados sectores de la población; sin embargo, esto muestra la necesidad de
servicios para personas infectadas con VIH y de programas de prevención [EUA persona que está dentro de un
Centers for Disease Control (CDC), 1997]. Los nuevos casos de infección por VIH rango de edad entre 10 y 24
entre la población estadounidense pobre y marginada se pueden comparar con la años. Los términos “adolescente”
propagación de la infección característica de los países en desarrollo. y “mujer adolescente” son
utilizados indistintamente e
incluyen a los grupos de edad
universalmente considerados
Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 1 como “jovencitas”.
principal de muerte entre las mujeres de 20 a 34 años para el año de 1992
(ONUSIDA/OMS, 1997).

En el conjunto de América Latina y el Caribe, el SIDA ha superado ya a los


accidentes de tráfico como causa de mortalidad (ONUSIDA/OMS, 1997).
En casi todo el mundo, la mayoría de los casos nuevos de infección se dan en
muchachos de entre 15 y 24 años, cuando no más jóvenes. Mundialmente,
cada día se infectan por el virus 7,000 adolescentes de entre 10 y 24 años
(UNAIDS/WHO, 1998)

Los nuevos casos de VIH son desproporcionadamente altos entre mujeres


jóvenes. El Programa Global sobre SIDA (PGS) de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) reporta que las mujeres de 15 a 24 años de edad forman
un grupo de muy alto riesgo de adquirir la infección (AIDSCAP, et al., 1996;
WHO/GPA, 1995). El Programa ha señalado que las mujeres son más vulnera-
bles a contraer la infección por el VIH que los hombres y que el bajo estatus
social y económico incrementa el riesgo de infección. Cerca de la mitad de los
casos de infección de VIH a la fecha, han ocurrido entre los 15 y 24 años de
edad con una relación de hombre a mujer de 2 a 1 (WHO/GPA, 1995).

Cada año, 15 millones de niños nacen de mujeres adolescentes; 80% de ellas


viven en Asia, África y América Latina (U.S. Department of Commerce,
1996). Estimaciones de la ONU para América Latina indican que hay 1.8
millones de nacimientos anuales entre mujeres de 15 y 19 años de edad. Los
países de América Latina con mayor incidencia de madres jóvenes en esta
población fueron Brasil con 709,100 y México con 428,400 (AGI, 1998).

En los países en vías de desarrollo, aproximadamente 60% de los embarazos


en adolescentes no son intencionados o bien, no son deseados (Weiss, et
al.,1996). Estimaciones recientes en algunos países de América Latina mos-
traron que los porcentajes de nacimientos no planeados en adolescentes
oscilaron entre 23% en Guatemala y 49% en Brasil (AGI, 1998), lo que
apunta a un doble riesgo epidemiológico para la salud reproductiva, ya que
por definición estos embarazos resultan de una relación sexual no protegida. En
lo relativo al aborto, se estima que aproximadamente 2 millones de mujeres
adolescentes en los países en desarrollo tienen abortos inseguros2 cada año
(Noble, et al., 1996).

Es muy difícil para las adolescentes, cuando se enfrentan a un embarazo no


deseado, encontrar servicios apropiados que cubran sus necesidades, particu-
larmente cuando eligen interrumpir el embarazo. La situación de la infección

2
En esta publicación los términos de aborto en condiciones de riesgo y aborto inseguro se usan como
sinónimos. El aborto inseguro se define como un procedimiento usado para terminar un embarazo

2 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


por VIH y la epidemia del SIDA exacerba estas dificultades pues se agregan
nuevas dimensiones éticas, legales y médicas al reto de proveer servicios
accesibles de salud reproductiva y de alta calidad para estas adolescentes.

Las mujeres de entre 10 y 24 años que viven en los países en vías de desarro-
llo son vulnerables a la infección por el VIH y embarazo, debido a innumera-
bles factores sociales y culturales que generalmente están más allá de su
control. Muchos de estos factores están basados en el injusto estatus asignado
a las mujeres debido a su género. Algunas de las presiones sociales y cultura-
les a las que se enfrentan las adolescentes incluyen violencia física y otras
formas de coerción, inicio sexual más temprano para mujeres que para
hombres, relaciones sexuales con hombres mayores; falta de acceso a una
educación formal incluyendo educación sexual, servicios de salud reproducti-
va y de anticoncepción; comportamiento sexual de alto riesgo de las parejas
masculinas de las adolescentes y el poco poder de éstas para negociar los
términos de la relación sexual con su pareja.

no deseado realizado ya sea por personas sin las calificaciones necesarias o realizado en un
ambiente que no cumple con los mínimos requisitos médicos, o ambos (The Prevention and
Management of Unsafe Abortion, WHO, 1992).

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 3


¿Por qué las Violencia y coerción sexual
adolescentes
son vulnerables
S
egún el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
la violencia sexual contra las adolescentes puede conducirlas a tener una
al VIH, las
baja autoestima y poca capacidad para ser asertivas, ambos factores
violaciones y incrementan la probabilidad de la infección por VIH (UNDP, 1994). Ade-
los embarazos más, las relaciones sexuales forzadas son casi siempre violentas, lo cual
provoca un mayor riesgo de contraer infección por VIH, ya que al desgarrar-
no deseados? se las paredes de la vagina se facilita su transmisión.

El abuso sexual hacia las adolescentes se ha extendido y la mayoría de las


violaciones son cometidas por miembros de la familia u otras personas
conocidas por la víctima (Heise, et al., 1994). La información proveniente de
los centros de atención a crisis que atienden casos de violación revela que un
gran porcentaje de violación e incidentes de abuso sexual son perpetrados
contra mujeres de 15 años o menores de edad; niñas menores de 10 años
sufren una preocupante tasa de agresiones sexuales. En México D.F., los
reportes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF),
entre enero y septiembre de 1997, indican que se atendieron 12 casos de
delitos sexuales diariamente. Durante este período el 72% de las víctimas
fueron mujeres menores de 24 años y 29% del total fueron menores de 13
años (Olamendi, 1997). Una investigación en Uganda con 400 estudiantes
de primaria con un promedio de 13,9 años, encontró que 49% de las adoles-
centes sexualmente activas habían sido forzadas a tener relaciones sexuales
(Ashford, 1995). En una investigación en Santiago de Chile, cerca del 3% de
las mujeres que tuvieron relaciones sexuales antes de los 18 años menciona-
ron que la violación fue su primera experiencia
sexual (AGI, 1998).

Después de una violación las posibilidades y


riesgos de un embarazo no deseado y de con-
traer una ETS/VIH son muy altas (Heise, et al.,
1994). En Perú, un estudio reveló que una de
las principales causas de la maternidad adoles-
cente es la violación. Se estima que el 90% de las
madres de entre 12 y 16 años atendidas en la
Maternidad de Lima tuvieron embarazos
provocados por violaciones, la mayoría efectua-
dos por sus propios familiares (Rosas, 1997).
Expertos en el tema han señalado, a partir de
algunas estadísticas, que más del 90% de los
delitos de violación o de abuso sexual permane-

4 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


cen ocultos en el ámbito familiar, lo que impide conocer la magnitud real del
problema (Olamendi, 1996).

Vulnerabilidad fisiológica

Hay estudios que indican que las adolescentes que inician su vida sexual
tempranamente incrementan el riesgo de infección por el VIH: la probabili-
dad de contraer el VIH aumenta dramáticamente a medida que disminuye la
edad de la joven (UNDP, 1994). Cuando las mujeres jóvenes tienen relacio-
nes sexuales antes de su menarca con hombres mayores, los cuales han tenido Género y salud
múltiples compañeras sexuales, se incrementa el riesgo de contraer ETS/VIH En casi todas las culturas el
y, más tarde, sufrir embarazos no deseados. papel de la mujer está subordi-
nado al del hombre, esto se
debe simplemente a una
Además, aun si la pared de la vagina no se daña durante la cópula, la activi- cuestión de género. El
dad sexual temprana coloca a las mujeres adolescentes ante un riesgo adicio- empoderamiento de la mujer
nal de enfermedad, ya que el tracto genital inmaduro puede ser una barrera es un requisito fundamental
menos eficiente a la infección en comparación con el de las mujeres mayores para alcanzar el bienestar de
(UNDP, 1994). Un estudio realizado con 300 mujeres adolescentes en su salud. Lo anterior implica
que la mujer tenga acceso a
Malawi reportó que el 56% eran sexualmente activas, de las cuales el 58%
los recursos, la educación y
había tenido relaciones sexuales antes de la menarca. La edad promedio para fuentes de trabajo, así como
la primera relación sexual fue de 13,6 años, mientras que la edad promedio también a la protección de sus
de la menarca fue de 14,5 años (Weiss, et al., 1996). derechos humanos y libertades
fundamentales para que estén
La probabilidad de transmisión del VIH parece ser mayor para quien padece en la posibilidad de tomar y
hacer elecciones, libres de
alguna ETS. Las adolescentes, quienes por lo general no tienen acceso a
todo tipo de coerción o discri-
recursos y atención de salud reproductiva, están especialmente en riesgo de minación. Adaptado de
tener ETS no tratadas. La presencia de una ETS puede incrementar el riesgo Women´s Health: Improve the
de transmisión de VIH de 3 a 5 veces (Wasserheit, 1992). Las mujeres están World, WHO, 1995.
en un riesgo mayor que los hombres de tener una ETS no tratada porque la
mayoría de las mujeres con ETS curables, están asintomáticas o tienen
síntomas menores (Dallabetta, et al., 1996).

Presiones económicas

En América Latina, como en otras regiones del mundo, las adolescentes se


encuentran en la situación de ser jefas de hogar, a cargo de la subsistencia
económica de su familia. En México, el Conteo de Población y Vivienda de 1995
registró un total de 163,020 hogares constituidos por adolescentes, de los cuales
el 18% tenía como jefas de hogar a mujeres adolescentes entre 12 y 19 años de
edad (INEGI, 1998). Una opción económica abierta a ellas es la prostitución.
Un estudio realizado entre 1987 y 1991 en el Distrito Federal de México con

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 5


914 mujeres dedicadas a la prostitución indicó que el 68.3% se había iniciado en
esta actividad cuando tenía entre 15 y 24 años de edad. (Uribe, et al., 1996).

En África Subsahariana, muchas adolescentes se comprometen en una rela-


ción sexual por necesidad económica y para obtener ganancias materiales.
Según se informa, la razón principal por la cual las adolescentes se involucran
en este tipo de relación es por necesidad de dinero, el cual generalmente es
utilizado para pagar sus colegiaturas, refrigerio o transporte. Las familias
generalmente le dan menos importancia a la educación de sus hijas que de
sus hijos, consecuentemente las primeras deben encontrar formas de solventar
su educación.

Perspectivas culturales

Las expectativas socio-sexuales que rodean a la virginidad de las adolescentes


también contribuyen a su vulnerabilidad. En la mayor parte del mundo en
vías de desarrollo se le da un alto valor al hecho de que la joven llegue virgen
al matrimonio. De acuerdo a ello, las jóvenes que han tenido relaciones
sexuales antes del matrimonio no serán respetadas y les será difícil encontrar
un esposo. Las adolescentes de Recife, Brasil, reportaron entre las consecuen-
cias adicionales a la pérdida de la virginidad: rumores negativos, presiones
por parte de los muchachos para tener relaciones sexuales y vecinos que no
permiten que sus hijas se reúnan con jóvenes que han perdido su virginidad.
Paradójicamente, la presión para permanecer virgen puede contribuir al
riesgo de contraer ETS/VIH y puede actuar como una barrera para adoptar
un comportamiento preventivo. En los casos donde la virginidad de las
jóvenes es altamente valorada, aparecen prácticas sexuales alternativas para
sustituir la cópula, ya que se considera al rompimiento del himen como la
pérdida de la virginidad. Por ejemplo, en Brasil y Guatemala, la práctica del
sexo anal en adolescentes previene a una joven de perder su virginidad y de
embarazarse (Vasconcelos, et al., 1995 in Weiss et al., 1996). Sin embargo,
esta práctica favorece una forma de transmisión del VIH que es más eficiente
que la transmisión a través de la relación vaginal.

6 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


Otro aspecto relevante en lo que concierne a la vulnerabilidad de la infección
por el VIH/SIDA es que en algunas culturas las adolescentes son deseadas
por hombres mayores que, a su búsqueda de gratificación sexual añaden el
ingrediente de creer que el tener relaciones sexuales con una mujer virgen
puede curar una ETS, incluyendo el VIH. Además, también las buscan
porque piensan que debido a su poca experiencia sexual es menos probable
que tengan ETS/VIH (Bassett and Sherman, 1994 in Weiss, et al., 1996).
Estas creencias incrementan el riesgo de las jóvenes de contraer ETS/VIH o
quedar embarazadas.

En otras culturas se estimula a las adolescentes de temprana edad a tener


relaciones sexuales por vía vaginal, ubicándolas en un riesgo de infección y
embarazo. Tradicionalmente, en algunas partes de África Subsahariana, se
favorecen las relaciones sexuales antes del matrimonio porque se espera que
las mujeres prueben su capacidad de dar a luz antes de establecer una unión
(AGI, 1996). En las comunidades maasai de Tanzania, una novia virgen es
una vergüenza para la familia. La razón fundamental para el inicio sexual
temprano de las adolescentes radica en la creencia de que el semen de un
hombre joven las ayuda a alcanzar la madurez y a desarrollar sus senos; por
ello, las niñas inician su vida sexual entre los 10 y 12 años. Los maasai se
mueven dentro de un amplio rango de áreas geográficas, los hombres tienen
un gran número de compañeras sexuales, por lo tanto ellos y sus compañeras
están en un alto riesgo de contraer y transmitir ETS/VIH. Algunas niñas
maasai de 9 años han sido diagnosticadas con sífilis (Talle, 1995), lo cual
indica el inicio de relaciones sexuales a muy temprana edad.

La mutilación genital femenina (MGF)3 también implica una amenaza de


infección por VIH. Las niñas, que viven en culturas donde hay prevalencia de
MGF, generalmente son sometidas al procedimiento entre los 4 y 12 años de
edad. La MGF es llevada a cabo en forma doméstica por personas sin habili-
dades y con instrumentos que no están esterilizados, incluyendo tijeras,
navajas y vidrios rotos (Rich and Joyce, 1996). Debido a que las personas que
hacen la circuncisión femenina en grupos utilizan los mismos instrumentos
sucios, la MGF puede incrementar el riesgo de adquirir infecciones por vía
sanguínea, incluyendo la transmisión del VIH. Las mujeres, a quienes se les
practica la MGF, deben someterse a un proceso donde se corta y se sutura, y

3
La mutilación genital femenina es un corte total o parcial de los órganos sexuales externos
femeninos. Se practica en 27 países de la región de África Subsahariana, así como también en
algunos países de Asia y por inmigrantes en Europa, Canadá y los Estados Unidos. Hay tres tipos
de circuncisión: 85% son escisiones - se corta parte del clítoris así como también parte o la totalidad
de los labios menores; 15% son infibulaciones - la amputación del clítoris así como también los
labios externos e internos, posteriormente se sutura dejando un pequeño orificio para la salida de
la orina y de la sangre menstrual; la forma más rara es la clicterotomia o sunna - la amputación
del capuchón del clítoris-. A nivel mundial, por lo menos 2 millones de niñas al año corren el
riesgo de que se les practique MGF (Rich and Joyce, 1996).

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 7


vuelven a ser cortadas para poder tener relaciones sexuales y someterse a un
corte más grande para que puedan dar a luz. La repetición de cortes y suturas
también las debilita y las coloca en riesgo de infección si se utilizaron instru-
mentos que no estaban limpios e incrementa la posibilidad de sexo anal
cuando la vagina está parcialmente cerrada, lo cual facilita el riesgo de
infección de VIH (Toubia, 1995).

Barreras para los servicios

Los servicios de salud reproductiva enfocados hacia las adolescentes no


brindan la atención idónea, ya que los proveedores de salud y otros adultos
les tienen prejuicios y niegan que las adolescentes tengan acceso a la informa-
ción y servicios. Por ejemplo, aunque en Kenya los servicios de anticoncep-
ción y planificación familiar son gratuitos, están limitados únicamente para
mujeres adultas que ya han tenido hijos o que están casadas (Lema, et al.,
1991). Aunque hay clínicas que están dispuestas a atender adolescentes
solteras, existen numerosas barreras que obstaculizan que estas jóvenes
obtengan atención, tales como la ubicación geográfica inaccesible, los altos
costos, los horarios de atención no apropiados y el comportamiento prejui-
cioso por parte de los trabajadores de la salud. Las mujeres adolescentes
solteras también están renuentes y poco dispuestas a visitar estas clínicas por
temor a encontrarse con sus padres o amistades (Brandrup-Lukanow, et al.,
1991). Estas restricciones pueden agravar la situación de las adolescentes que
necesitan servicios de salud reproductiva. Un estudio llevado a cabo en el
área rural de Nigeria entre 410 mujeres adolescentes reveló que el 19% de
aquéllas que eran sexualmente activas tenían una ETS; 40% tuvieron una
infección del tracto reproductivo, y por lo menos 24% habían tenido un
aborto. El aborto inducido es ilegal en Nigeria, pero además, dentro de este
escenario rural prácticamente no hay unidades equipadas para tratar ETS u
otras infecciones del tracto reproductivo (Brabin, et al., 1995).

Comportamiento de los compañeros sexuales

Para las adolescentes que tienen acceso a servicios de salud reproductiva, el


comportamiento sexual de sus compañeros y la falta de poder de ellas para
llegar a una negociación en las relaciones que establecen, contribuyen a
aumentar el riesgo de contraer ETS/VIH y de quedar embarazadas. De
hecho, para una adolescente es casi imposible protegerse contra una infección
por ETS/VIH o un embarazo no deseado si no está en posibilidades de
negociar los términos de la relación sexual. En algunos países en desarrollo,
hay evidencia de que los hombres mayores buscan a jovencitas de edad
escolar, esperando evitar un contagio de VIH, sin embargo, es probable que

8 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


estos hombres hayan tenido más compañeras sexuales que los hombres
jóvenes y por lo tanto tienen más probabilidad de estar infectados con alguna
ETS o VIH. Algunas estimaciones consideran que las jóvenes corren relativa-
mente el mismo riesgo de exposición a las ETS, ya sea a través del comporta-
miento no monógamo de su pareja o del suyo propio (Kost and Forrest, 1992).

Además, el comportamiento sexual de algunos hombres con prácticas de


riesgo incrementa la probabilidad de que sus compañeras se infecten. Debido
a la falta de aceptación de la homosexualidad en muchas culturas y el alto
valor que se le da al hecho de la reproducción, muchos hombres que se
involucran en relaciones homosexuales están también casados o en relaciones
estables con mujeres y colocan a su pareja femenina en una situación de
mayor riesgo (Elias and Heise, 1993).

Debido a situaciones de poder y cuestiones de género se ubica a las mujeres


en un nivel de desventaja con relación al hombre, muchas de ellas no enfren-
tan la infidelidad de sus compañeros por temor a que sus relaciones de pareja
se destruyan y consecuentemente se vean afectadas económica y socialmente.
Las jóvenes adolescentes que tienen como pareja hombres mayores tienen
aún menos poder en la relación y más que perder, consecuentemente tienen
temor de enfrentar las relaciones extramaritales de sus esposos o compañeros.
Estudios realizados con grupos focales en Haití mostraron que un gran
número de mujeres revelaron ser monógamas y, al mismo tiempo, estar
conscientes de que sus compañeros no lo eran (Ulin, et al., 1996).

El uso del condón es muy importante para la salud de la mujer ya que puede
evitar tanto el embarazo como la transmisión de una ETS/VIH. Sin embargo
la decisión de utilizarlo depende generalmente del hombre y la mujer no está
en posibilidades de introducir el tema del uso del condón y menos de con-
vencer al varón de utilizarlo. Un estudio en Malawi reveló que el 57% de las
adolescentes consideraban que era más fácil asumir el riesgo del embarazo y las
enfermedades que pedir a su pareja que usara un condón y el 75% dijeron que les
gustaría aprender cómo convencer al varón de usarlo (Helitzer-Allen, 1993).

La disponibilidad de condones femeninos debería incrementar las opciones


de prevención para la mujer; estudios de factibilidad sugieren que su uso sería
muy práctico en países en vías de desarrollo (Populi, 1997). Sin embargo, los
estudios referentes a la aceptación y uso por parte de las adolescentes y al
hecho de que si la mujer será capaz o no de controlar el uso de este método,
son muy escasos y poco conocidos.

Los hombres y mujeres de regiones del Caribe, África Subsahariana y Sri


Lanka, estuvieron de acuerdo en cuanto a que el uso del condón en relacio-
nes de largo tiempo implica falta de confianza en su pareja, más que cuidado
y preocupación por su salud (Liskin, et al., 1990). La relación con la infideli-

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 9


dad es aún mayor si se trata de utilizar el condón, el cual en muchas partes
está asociado con promiscuidad, prostitución y enfermedades. Muchas
mujeres creen que solicitar la utilización del condón está asociado con
promiscuidad de su parte o que su pareja lo interpretará como una acusación
hacia él. Tal inferencia de “acusación” puede propiciar reacciones violentas
(Elias and Heise, 1993). Las barreras que impiden que la mujer tome decisio-
nes sobre el uso del condón se agudizan particularmente en la adolescencia.
Las mujeres adolescentes tienen menos poder de negociación con sus compa-
ñeros, menos habilidades para la comunicación y, además, no están dispuestas
a enfrentar el tema de la utilización del condón.

10 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


D Riesgos y
e los casi 36 a 53 millones de abortos inducidos mundialmente cada
año, la OMS estima que 2 de cada 5 ocurren en condiciones de
riesgo (Wolf, 1994). En 1990, aproximadamente el 25% de la consecuencias
población mundial vivía en países donde el acceso al aborto legal tenía serias del embarazo
limitaciones y, generalmente, la única posibilidad de llevarlo a cabo era si
corría peligro la vida de la madre (Henshaw and Morrow, 1990). A pesar de
no deseado y
las restricciones legales, la incidencia de abortos inducidos en América Latina el aborto
y El Caribe continúa siendo considerablemente alta.
inseguro
México, 1990 Colombia, 1989
3,112,100 embarazos 1,108,400 embarazos
17% 26%

23% %

24%

50%
60%60%

Brasil, 1991 República Dominicana,


4,693,000 embarazos 1992
31% 295,500 embarazos
28%

20%
23%
52%
46%

Chile, 1990 Perú, 1989


451,800 embarazos 905,400 embarazos
35% 30%

21% 30% 40%


44%

Embarazos deseados Embarazos no deseados Abortos inducidos

Fuente: Alan Guttmatcher Institute, Clandestine Abortion: A Latin Ameican Reality, New York: AGI, 1994.

En los países en vías de desarrollo, la típica joven que busca servicios de


aborto tiene menos de 20 años, pero también puede ser más joven y tener

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 11


entre 10 y 11 años de edad. En la medida que tiene menos edad, hay mayores
posibilidades de que aborte después del primer trimestre con un proveedor
no médico, o que ella misma se lo induzca (Hirsch and Barker, 1992). En el
grupo de edad de 15 a 19 años, se estima que en México se practican 13
abortos por cada 1,000 mujeres; 23 en Perú, 26 en Colombia, 32 en Brasil y
hasta 36 en República Dominicana. En Latinoamérica 10% de las mujeres
hospitalizadas por complicaciones derivadas de un aborto son menores de 20
años (AGI, 1998).

Los datos revelan que el embarazo no deseado y el aborto son comunes en


las poblaciones adolescentes. En 1986, un análisis demográfico de Chile
reconoció 94.5 abortos provocados por 1,000 nacidos vivos y 4.1 abortos
provocados por 1,000 mujeres menores de 20 años (Solís, et al., 1986). Otro
estudio, realizado en Chile en 1987, sobre aspectos psicosexuales en 300
adolescentes, identificó que 26% de ellas habían tenido relaciones sexuales.
De ellas, el 2% habían resultado embarazadas y decidieron tener un aborto
(Kramarosky, et al., 1987). En fechas más recientes, una encuesta con 948
adolescentes chilenos de una escuela pública mostró que 4% de las mujeres y
6% de los hombres estuvieron involucrados en una situación de embarazo;
57% de estos terminaron en aborto (Millán, et al., 1995).

La decisión de la adolescente de interrumpir o no su embarazo depende de


muchos factores, entre ellos la fortaleza de su red social. Un estudio en
adolescentes mexicanas de entre 15 a 19 años, entrevistadas en su postaborto
inmediato, reveló un factor importante: “el riesgo de abortar fue dos veces
mayor para aquéllas cuya madre estaba ausente o para quienes la figura
importante fueron la pareja o la suegra”. Adicionalmente, un porcentaje
significativo de las adolescentes entrevistadas tenían menos de seis meses de
vivir con su pareja (Romero, 1994). Las mujeres adolescentes recurren al
aborto ilegal en condiciones de riesgo debido a un sinnúmero de razones:
temor de no cubrir las expectativas sociales y familiares, leyes restrictivas
sobre el aborto, falta de recursos económicos y de salud, no querer tener un
hijo, falta de educación sobre sexualidad y reproducción así como falsa
información que les dan sus compañeros y algunos adultos.

Expectativas familiares

Las mujeres adolescentes que tienen hijos antes de casarse pueden llegar a ser
rechazadas por sus familias y abandonadas con toda la responsabilidad de
criar a sus hijos por si mismas (AGI, 1996). En algunos lugares las adolescen-
tes embarazadas solteras creen que ya no tienen opciones de vida. En algunos
países árabes, por ejemplo, donde la conducta sexual está estrictamente ligada
a los mandatos de la familia, se cree que cientos de mujeres adolescentes

12 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


solteras han cometido suicidio debido al hecho de haberse embarazado
[International Planned Parenthood Federation (IPPF), 1993].

Barreras legales y logísticas

Generalmente las leyes y políticas que restringen el aborto tienen el efecto de


crear barreras relativas a la atención del mismo. Aun en los lugares donde las
leyes sobre el aborto son menos restrictivas, los servicios de atención al
aborto no siempre están disponibles para las mujeres, lo cual abandona a las
adolescentes en esta situación adversa. En la India, donde el aborto ha sido
legal desde 1972, la limitada disponibilidad y pobre calidad de los servicios
ha dejado a muchas mujeres sin recibir atención postaborto de calidad. Hay
pocos estudios sobre las consecuencias de esto, sin embargo, aquellos que
existen indican resultados negativos para las adolescentes que buscan la
interrupción de su embarazo. Las mujeres jóvenes solteras representan una
gran proporción de quienes buscan servicios de aborto en las áreas rurales y
urbanas de la India. Por lo menos la mitad de las mujeres solteras que solici-
tan servicios de aborto son adolescentes y muchas de ellas tienen menos de
15 años (Jejeebhoy, 1996).

Las barreras logísticas también impiden la obtención de servicios de atención


para el aborto. En muchos países, las adolescentes no tienen dinero o los
medios de transporte necesarios para llegar al lugar donde se prestan los
servicios de aborto, o deben de tener el consentimiento de sus padres para
poder hacerlo. En Zambia, donde el aborto inducido es legal debido a un
amplio rango de razones socioeconómicas, el aborto es accesible únicamente
para las mujeres ricas de las áreas urbanas. A partir de 1990, por cada aborto
legal llevado a cabo en el Hospital Universitario en Lusaka, Zambia, 5
mujeres habían sido tratadas por complicaciones del aborto realizado en
condiciones de riesgo (Bradley, et al., 1991). Muchos proveedores de servi-
cios tienen actitudes prejuiciosas contra las adolescentes e imponen sus
fundamentos morales, en lugar de proveerlas de los servicios de salud que
ellas necesitan. Como se mencionó anteriormente, debido a la falta de confiden-
cialidad por parte de los prestadores de servicio, las adolescentes no acuden a los
servicios por el miedo de que los proveedores no respeten la confidencialidad.
También les preocupa que sus padres, familiares o amigos se enteren.

En México, aunque existen varias causales de no punibilidad para el aborto


-por ejemplo que la vida de la mujer esté en peligro, causas eugenésicas y
violación, por citar sólo algunas de las más extendidas en las leyes vigentes -
son muy pocos los hospitales que ofrecen estos servicios. Además, cuando se
trata de mujeres jóvenes menores de 18 años, es requisito indispensable
contar con el consentimiento de sus padres o tutores. En Brasil se han

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 13


instrumentado, en los últimos años, servicios de aborto legal por violación,
pero en el caso de las adolescentes se requiere el consentimiento informado
de los padres o tutores.

Falta de recursos

Debido a la falta de recursos para la atención del aborto, muchas mujeres


adolescentes recurren a cualquier opción disponible para terminar con sus
embarazos. Los métodos que encuentran y utilizan para finalizar su embarazo
son generalmente inseguros y causan serias complicaciones, incluso la muer-
te. Un estudio efectuado en dos hospitales públicos mexicanos, realizado en
el período del postaborto con adolescentes de entre 15 y 19 años, señaló que
la mayor parte no cuenta con información sobre las técnicas más adecuadas
para practicar un aborto. Pocas conocían la técnica del legrado uterino
instrumental (10%), ninguna había oído de la aspiración del vacío. Sin
embargo, la mayoría (70%) tenía conocimiento de prácticas caseras o tradi-
cionales. Dentro de los métodos mencionados se incluyen tés, pastillas de
quinina, mejoral con limón, ruda; combinados con caídas, ejercicios físicos
intensos y levantar cosas pesadas (Romero, 1994). Esta falta de conocimiento
sobre técnicas adecuadas puede incrementar el riesgo de sufrir una complica-
ción seria durante el proceso del aborto.

Otros remedios peligrosos son utilizados por mujeres en su desesperación por


terminar con un embarazo no deseado; se llegan a introducir palos o raíces
en el cérvix. También recurren a personas sin experiencia quienes masajean su
abdomen, practican un legrado con instrumentos sin desinfectar o adminis-
tran diversos tipos de inyecciones y prostaglandinas orales (Givaudan, 1994).
Como resultado de estas prácticas, muchas mujeres sufren complicaciones de
salud agudas o crónicas, siendo las más comunes el aborto incompleto, la
sepsis, hemorragia, perforación uterina y trauma cervical (Wolf, 1992). En
algunos países las complicaciones del aborto inseguro es la principal causa de
muertes de adolescentes. En Chile y Argentina, más de un tercio de la
muertes maternas entre adolescentes son resultado directo del aborto en
condiciones de riesgo. Un estudio de Uganda encontró que el 60% de los
abortos asociados a la mortalidad ocurren entre adolescentes; en Perú, una
tercera parte de las mujeres hospitalizadas por complicaciones de aborto
tienen entre 15 y 24 años de edad y el aborto es, además, la tercera causa de
muerte materna (Noble, et al., 1996).

Es frecuente que las mujeres adolescentes no obtengan servicios de aborto


hasta etapas avanzadas de su embarazo, debido a las dificultades para encon-
trar quién se los practique, para obtener dinero con qué pagar el procedi-
miento y la negación o falta de conocimiento de los síntomas del embarazo

14 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


que les permita reconocerlo antes. También tardan en acudir al servicio
médico cuando aparecen las complicaciones. La demora en la atención del
aborto incrementa la probabilidad de riesgo para su salud (Hirsch and
Barker, 1992). Un estudio en Nigeria muestra que el 72% de las pacientes
hospitalizadas por complicaciones de posibles abortos realizados en condicio-
nes de riesgo eran menores de 20 años (Archibong, 1991). En el hospital
principal de maternidad en Camerún se encontró que el 32% de las admisio-
nes obstétricas de emergencia se debían a complicaciones de aborto. De las
mujeres que permanecieron en el hospital durante dos días o más, 39% tenían
entre 11 y 19 años de edad (Leke, 1989). Los resultados de una encuesta
boliviana a 1,061 hombres y mujeres de la Universidad Mayor de San Fran-
cisco Javier, realizada en 1995, muestran que entre los adolescentes con
experiencia de al menos un aborto, el 43% de las mujeres y el 16% de los
hombres entrevistados reportaron complicaciones postaborto: hemorragia
57%, dolor 27% y fiebre 20% [Family Care International (FCI), 1997].

Educación

Mientras que la falta de educación sexual contribuye a que las adolescentes


sean más vulnerables a un embarazo, su educación formal se ve afectada si su
embarazo no deseado llega al parto. En muchos de los países en vías de
desarrollo se espera que una adolescente que se embaraza asuma su papel y
preste los cuidados a su hijo, lo cual en la mayor parte de la veces le impide
continuar con sus estudios. Frecuentemente estas mujeres embarazadas son
expulsadas de su escuela y se les desanima para continuar sus estudios. En
Botswana, se estima que el 15% de las adolescentes de primaria y secundaria
dejaron sus estudios debido al embarazo y solamente una quinta parte regresó
a la escuela. En Jamaica, el 32% de adolescentes entre 15 y 24 años tienen su
primer embarazo cuando todavía cursan sus estudios y solamente el 16% de ellas
continúan con su educación después del embarazo (Noble, et al., 1996).

Si bien el embarazo puede ser una causa para suspender la educación formal,
debe señalarse como uno de los factores presentes en el mayor número de
adolescentes embarazadas la escasa o nula instrucción formal. En América
Latina los países con mayores porcentajes de niñas en edad escolar que no
asisten a la escuela son Nicaragua con 19%, Colombia con 21%, El Salvador
con 29%, Guatemala con 34% y Haití con 74% (UNESCO/UNICEF, 1996).
De acuerdo con la información obtenida en dos hospitales públicos de
México mediante entrevistas a adolescentes entre 15 y 19 años en el posta-
borto inmediato, se identificó que sólo un tercio de ellas iba a la escuela
cuando quedaron embarazadas. Como grupo, la escolaridad no superó los
7,8 años (Romero, 1994).

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 15


Examinando
D
e acuerdo a información epidemiológica adecuadamente sustentada,
hay evidencia de que los riesgos de salud que enfrentan las mujeres
necesidades no adolescentes están exacerbados por la epidemia del SIDA. La falta
identificadas de poder sobre su vida sexual y reproductiva comprende el riesgo de embara-
zo no deseado, aborto inseguro e infección por el VIH. Cuando deciden
poner término a su embarazo, es obvio que las mujeres son las más directa-
mente afectadas debido a la falta de servicios de atención al aborto. Dada la
frecuencia del embarazo no deseado entre mujeres jóvenes, el aborto insegu-
ro representa una amenaza para su salud. Las mujeres adolescentes se están
infectando cada vez más de VIH. Se estima que la mitad de infecciones por el
VIH ocurren en personas menores de 25 años, y que un 40 a 50 por ciento
de estas infecciones afectan a mujeres de entre 15 y 19 años de edad (U.S.
Department of Commerce, 1996).

Como se mencionó anteriormente la tasa de infección en individuos entre 15


y 25 años está en proporción de 2 mujeres por cada hombre (WHO/GPA,
1995). Por eso, no sorprende el hallazgo en Zimbabwe, en donde más del
30% de las adolescentes embarazadas de entre 15 y 19 años de edad están
infectadas por el VIH (Verkuyl, 1995). En los países en que el 80% o 90% de
las adolescentes viven en áreas rurales y donde los servicios de salud comuni-
taria no proveen métodos anticonceptivos para personas solteras, a las adoles-
centes les resulta casi imposible protegerse contra las ETS/VIH así como
también del embarazo no deseado. Como resultado, las mujeres adolescentes
de los países en desarrollo se enfrentan con un triple riesgo: infección por el
VIH, embarazo no deseado y aborto inseguro.

Existe evidencia anecdótica de mujeres a quienes se les da información falsa


sobre VIH/SIDA para convencerlas de abortar. Estos datos son creíbles en
lugares donde los prestadores de salud han observado una alta tasa de morta-
lidad entre niños nacidos de mujeres infectadas con el VIH. La demanda para
servicios de aborto podría crecer en la medida en que más mujeres descubren
que tienen VIH, observen y escuchen sobre el riesgo de la transmisión por
vía perinatal.

Hay datos que muestran que cuando una mujer con VIH requiere servicios
para abortar, éste mismo le será negado debido a que los proveedores no
quieren atender a personas infectadas con el VIH (Berer and Ray, 1993).
Esto podría ser devastador, en particular para mujeres adolescentes, ya que las
conduce a buscar los servicios de aborto en cualquier lugar. Cuando los
servicios de aborto legal no están disponibles, se incrementa la demanda para
abortos clandestinos de mujeres con VIH/SIDA, lo que conduce a abortos
sépticos, lo cual puede resultar en altas tasas de morbilidad y mortalidad. Aun
cuando la mujer adolescente sobreviva a un aborto realizado en malas condi-
ciones, ella corre el riesgo de debilitarse por la infección debido al uso de

16 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


instrumental no esterilizado durante el procedimiento, lo cual acelera las
enfermedades asociadas al VIH.

Pocos estudios se han realizado acerca de la relación embarazo - aborto en


mujeres adolescentes con VIH/SIDA, pero aquéllos que tuvieron como
población objetivo a grupos de mujeres adultas indicaron la posibilidad de
resultados negativos para la vida de la mujer y el embarazo. Un estudio sobre
SIDA en el embarazo entre mujeres de la India, demuestra esta posibilidad.
Las mujeres estudiadas que fueron diagnosticadas con SIDA al comienzo de
su embarazo, tenían un rango de edad entre 16 y 32 años, con una edad
promedio de 17 años para quienes habían terminado su embarazo y 18 para
las que estaban embarazadas. En un intento de proveer un grupo comparati-
vo con la variable de embarazo, se le dio seguimiento a un número similar de
mujeres con SIDA no embarazadas. En total, 26% de las mujeres no embara-
zadas murieron durante el tiempo que duró el estudio, lo que contrasta con
el 56% de las mujeres embarazadas con SIDA. De las mujeres embarazadas
que murieron, 16% fallecieron dentro de las 14 semanas a consecuencia de un
aborto ocurrido durante el primer trimestre de embarazo; 41% murieron
entre la semana 30 a 34 de gestación sin haber dado a luz y dos murieron
dentro de las tres semanas después de haber dado a luz. El estudio también
reporta un resultado deprimente para los nacidos vivos: 79% murieron dentro
de las 6 semanas de vida; el 82% de estas muertes se debieron a nacimientos
prematuros y a enfermedades oportunistas (Kumar, et al., 1997). Este grado
de mortalidad infantil es el argumento principal que reportaron las mujeres
con VIH que habían sido presionadas para hacerse un aborto.

El resultado de la asociación entre el VIH y los resultados desafortunados del


embarazo en mujeres ha sido reportada en los países en vías de desarrollo.
Un estudio llevado a cabo en un Hospital de Tanzania reveló que la infección
por el VIH estaba presente en forma significativa en un mayor número de
mujeres que habían presentado un aborto espontáneo que en aquellas que
habían buscado atención prenatal o llegado a dar a luz. Las mujeres con el
VIH experimentaron una tasa mucho más alta de abortos tardíos, muertes
neonatales y nacimientos prematuros, con excepción de las que dieron a luz
(Urassa, et al., 1992). Esta información fue congruente con los resultados de
una investigación, realizada en Nairobi, en la cual se encontraron anticuerpos
del VIH más frecuentemente en mujeres con resultados desafortunados de
sus embarazos que en aquellas con embarazos normales (Temmerman, et al.,
1990 in Urassa, et al., 1990).

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 17


Promoviendo
E
n cada conferencia internacional sobre el SIDA se provee información
sobre los avances en el conocimiento y los nuevos planes con respecto
una acción a la respuesta global a la epidemia del SIDA. Tal información nos
global posibilita comparar la situación global actual, en relación con la que se daba
en 1995, cuando esta monografía fue publicada por primera vez en inglés.
Actualmente sabemos que cerca del 98% de nuevas infecciones por VIH han
ocurrido en países en vías de desarrollo, sin embargo, casi el 100% de los
tratamientos médicos para el SIDA, así como también reportes científicos,
fueron sustentados en resultados obtenidos en los países desarrollados.
(Gringle, 1996).

Ignorar las necesidades La nueva combinación de drogas terapéuticas fue recibida con gran entusias-
investigadas del 90% de mo en la XI Conferencia Internacional sobre SIDA de Vancouver, pero en un
la epidemia no es lapso muy corto, fue desechada ya que no tenía aplicación práctica en los
países en vías de desarrollo (Stein and Susser, 1997), donde el costo de los
solamente no ético, sino
medicamentos hace imposible que la mayoría de personas puedan tener
irracional acceso al tratamiento. Los reportes epidemiológicos, dados a conocer en la
reunión de Vancouver, documentaron la disparidad entre los países más
Peter Piot, Director Ejecutivo del
Programa Conjunto de SIDA de afectados por la epidemia y los países donde se habían llevado a cabo estudios
Naciones Unidas, durante la XI sobre la combinación de las drogas terapéuticas. A mediados de 1996, el 86%
Conferencia Internacional sobre
SIDA, 1996.
de las personas con VIH/SIDA vivían en África Subsahariana y en Asia del
Sur y Sudoriental, donde la epidemia había progresado en forma devastadora.
En África Subsahariana la tasa de nuevas infecciones por VIH parece ser más
alta entre adolescentes de 15 a 24 años, donde la mayoría de las infecciones
se dan en las mujeres entre 15 y 19 años (AIDSCAP, et al., 1996). No
obstante, los carteles, documentos y ponencias presentados en Vancouver,
excluyeron practicamente a los adolescentes de esta región, tanto en lo
relacionado a estudios sobre tratamientos, como en el reconocimiento de las
necesidades de estudios futuros (XI Conferencia Internacional de SIDA,
1996).

De acuerdo con la información disponible más reciente, el panorama de la


realidad demográfica de la epidemia no parece haber cambiado en forma
positiva, particularmente en África Subsahariana, donde se concentra en gran
magnitud la mayor parte de las infecciones. África Subsahariana ha alcanzado
una prevalencia sin precedentes, estimándose un 8% de infectados en la
población general entre las edades de 15 a 49 años (UNAIDS/WHO, 1998).
En América Latina y El Caribe los hallazgos reportan que el aumento de
porcentajes en las mujeres muestran un incremento en la transmisión hetero-
sexual y un cambio en las poblaciones afectadas por la epidemia. Sin embar-
go, esta región aún tiene oportunidades importantes ya que todavía no es
demasiado tarde detener la epidemia de la infección por el VIH, previniendo
la transmisión en una gran parte de la población (ONUSIDA/OMS, 1997).

18 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


Los documentos emanados de la XII Conferencia Mundial sobre SIDA
reconocieron la necesidad de crear un puente entre el optimismo sobre el
tratamiento con drogas antiretrovirales generado durante la XI Conferencia y
las realidades de la pandemia del VIH, las cuales apuntan a ser más grandes
en el mundo en vías de desarrollo de lo que se pensaba. El tema de la XII
Conferencia “Acortando la Brecha” ha llamado la atención sobre las dispari-
dades a nivel global relacionadas con la pandemia del SIDA. Sin embargo, en
la ceremonia de clausura, la Dra. Ana Luisa Liguori resumió la conferencia
con una dolorosa paradoja: “A mayores avances en la investigación clínica,
mayor es la brecha entre los que pueden tener acceso a los tratamientos y
aquellos que no pueden tener acceso a ningún tipo de tratamiento” (Liguori,
1998). Esta tendencia es preocupante en el contexto de la proyección de la
OMS la cual estima que para el año 2 000, entre 30 y 40 millones de perso-
nas vivirán con el VIH/SIDA (WHO, 1995).

Durante la inauguración de la XII Conferencia, el Director Ejecutivo de


ONUSIDA, Dr. Peter Piot, enfatizó las cifras provenientes de la nueva
observación y vigilancia que indicaban un porcentaje descontrolado de
infección por VIH haciendo especial hincapié en lo relativo a que la mayor
discrepancia está entre lo que sabemos que podemos hacer hoy y lo que
estamos haciendo. El Dr. Piot concluyó su intervención comentando que la
mejor esperanza para terminar con la epidemia recae en la juventud mundial,
la cual también ha sido dramáticamente afectada por la epidemia (Piot,
1998). A nivel global, las técnicas actualizadas de observación y vigilancia no
contemplan las aproximadamente 14,000 nuevas infecciones diarias por el
VIH en adultos, de las cuales más del 50% están dentro del grupo de 15 a 24
años de edad, donde las mujeres, a nivel mundial, representan más del 40%
(UNAIDS/WHO, 1998). Indudablemente, todavía se requiere de un gran
esfuerzo para abordar los problemas existentes.

Los logros incipientes en el reconocimiento del aborto como un factor


relacionado con el SIDA obtenidos en la XI Conferencia, se pueden atribuir
parcialmente al impacto de las recomendaciones de la CIPD de 1994, donde
se reconoció oficialmente al aborto inseguro como un problema de salud
pública y se enfatizó la necesidad de la atención para el VIH/SIDA y emba-
razo no deseado (UN, 1994). Estos puntos fueron reiterados en la Platafor-
ma para la Acción adoptados en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer (UN, 1995). Además, algunas publicaciones empezaron a llamar la
atención sobre aspectos relevantes del VIH/SIDA, embarazo no deseado en
adolescentes y aborto en condiciones de riesgo. En febrero de 1997, el
Director del Programa de Salud Materna y Maternidad sin Riesgo de la
OMS, propuso poner en operación partes del Programa de Acción de la
CIPD, enfocándose en seis componentes de salud reproductiva además de la
atención tradicional de salud materna, perinatal y planificación familiar: salud

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 19


Tabla 1. Estimaciones globales y regionales de mortalidad
relacionada con aborto incompleto

Región No. abortos No. muertes por Mortalidad por Porcentaje de


inseguros abortos abortos muerte materna
(1.000s)** inseguros** inseguros por debido a abortos
cada 100.000 inseguros
nacidos vivos

Total a nivel mundial 20,000 70,000 49 13

África 3,740 23,000 83 13


África Oriental 1,340 10,000 101 15
África Central 180 2,000 77 11
África del Norte 510 1,000 23 7
África del Sur 230 500 36 13
África Occidental 1,480 10,000 104 14

Asia *
Asia Oriental* 9,240 40,000 47 12
Asia Sudoriental 2,840 5,000 43 13
Asia del Sur 6,000 33,000 81 14
Asia Occidental 380 1,000 22 8

Europa 260 100 2 10


Europa Oriental 110 <100 4 13
Norte de Europa *** *** *** ***
Sur de Europa 150 <100 2 16
Europa Occidental *** *** *** ***

América Latina 4,620 6,000 48 24


Caribe 170 400 50 19
América Central 890 800 23 14
América del Sur 3,560 5,000 58 26

América del Norte *** *** *** ***

Oceanía * 20 <100 29 5

Ex Unión Soviética 2,080 500 10 23

Fuente: WHO. Abortion. A Tabulation of Available Data on the Frequency and Mortality of Unsafe
Abortion. 2nd Edition. Geneva: WHO/FHE/MSM/93.13, 1993.
Se han redondeado las cantidades totales.
* Japón, Australia y Nueva Zelandia han sido excluidos de las estimaciones regionales.
** Basado en proyecciones de nacimientos de la ONU de 1990.
*** No se hicieron estimaciones para regiones donde la incidencia es insignificante.

20 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


Tabla 2. Estadísticas regionales y características, diciembre 1998

Región Comienzo Adultos y Prevalencia Porcentaje Principales formas


de la epidemia niños viviendo en adultos en mujeres de personas que
con VIH/SIDA viven con VIH/SIDA

TOTAL 33,4 millones 1.1% 43%

África Subsahariana Finales de los 70´s


Principios de los 80´s 22,5 millones 8.0% 50% Heterosexual
África del Norte y
Medio Oriente Finales de los 80´s 210,000 0.13% 20% UDI
Heterosexuales
Asia de Sur y Sudoriental Finales de los 80´s 6,7 millones 0.69% 25% Heterosexual
Asia Oriental y el
Pacífico Finales de los 80´s 440,000 0.05% 11% UDI
Heterosexual
Hombre-Hombre
Europa Oriental y
Asia Central Principios de los 90´s 270,000 0.14% 20% UDI
Hombre-Hombre
Oeste de Europa Finales de los 70´s
Principios de los 80´s 500,000 0.25% 20% Hombre-Hombre
UDI
América Latina Finales de los 70´s
Principios de los 80´s 1,4 millones 0.57% 20% Hombre-Hombre
UDI
Heterosexual
Caribe Finales de los 70´s
Principios de los 80´s 330,000 1.96% 35% Heterosexual
Hombre-Hombre
América del Norte Finales de los 70´s
Principios de los 80´s 890,000 0.56% 20% Hombre-Hombre
UDI
Heterosexual
Australia, Nueva
Zelandia Finales de los 70´s
Principios de los 80´s 12,000 0.1% 5% Hombre-Hombre
UDI

UDI: Uso de drogas inyectables entre la población heterosexual.


Fuente: UNAIDS and WHO. AIDS epidemic update: December 1998. [Online] Available:
http://www.unaids.org/unaids/document/epidemio/wadrp98.doc

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 21


reproductiva adolescente, aborto y ETS incluyendo VIH/SIDA4 (Liljestrand,
1997). En abril de 1997, un artículo sobre una revisión epidemiológica
indicó que la transmisión por vía sexual del VIH no se iba a prevenir utilizan-
do una sola intervención propuesta. Los autores mencionaron la importancia
de llevar a cabo estrategias preventivas que combinen el conocimiento
epidemiológico de la propagación del VIH, la biología del virus y el compo-
nente sociológico de los sectores afectados de la población (Royce, et al.,
1997). Este y otros documentos que abogan por una combinación de estrate-
gias, representan un acercamiento positivo para llevar a cabo intervenciones
destinadas a detener la extensión del VIH/SIDA. Dentro de este contexto, se
deben planear e instrumentar esfuerzos congruentes a nivel internacional para
explorar las dimensiones que hay alrededor de la intersección entre el emba-
razo no deseado en adolescentes, VIH/SIDA y aborto, así como para formu-
lar propuestas para solventar este problema.

Las conferencias internacionales, que tratan sobre uno o más de estos proble-
mas, son importantes para llamar la atención sobre su interrelación y generar
entusiasmo para llevar a cabo diversas acciones. El Foro Africano sobre Salud
Reproductiva Adolescente, realizado en Addis Ababa, Etiopía, coordinado
por el Centro para las Actividades de Desarollo y Población (CEDPA) y por
la representación en África del FNUAP, dio a los participantes la oportunidad
para generar nuevos conocimientos sobre los temas relativos a la salud
reproductiva de los adolescentes en África. La conferencia también le dio
reconocimiento a la intersección de estos tres problemas de salud, lo cual
ayudó para situarlos dentro de la realidad.

A este foro asistieron aproximadamente 500 participantes entre los que se


hallaban adolescentes de 33 países de África Subsahariana, así como también
proveedores de salud de todo el mundo. La sesión plenaria no concluyó hasta
que los participantes llegaron a un consenso sobre las recomendaciones y
resoluciones del foro. El documento contiene declaraciones fundamentales
sobre adolescentes, el VIH/SIDA y aborto en condiciones de riesgo, las
cuales reflejan la conciencia sobre su intersección.

Algunas de estas recomendaciones y resoluciones son:

q La salud reproductiva del adolescente hoy en día: “Las altas tasas


de embarazos no deseados, el aborto inseguro y las enfermedades de
transmisión sexual, así como el incremento en la incidencia de VIH/
SIDA entre los adolescentes, se debe a actitudes tradicionales, las cuales
valoran la importancia de la fertilidad, la discriminación basada en el

4
Los otros tres componentes incluían: cáncer cérvico uterino, infertilidad y violencia contra la mujer.

22 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


género y la explotación sexual de mujeres y niñas. La respuesta es lenta,
indiferente y débil, y por lo general no reconoce la incidencia de la
actividad sexual, ni tampoco toma en cuenta el punto de vista de los
adolescentes”.

q Educación sobre la vida familiar y otra información. Educación y


estrategias de comunicación (Recomendación E): “Los materiales de
IEC deben ser integrales y deben incluir todos los temas importantes,
tales como: consejería, sexualidad, ETS y VIH/SIDA, embarazo no
deseado y conocimiento sobre la maternidad, aborto en condiciones de
riesgo, anticoncepción, comportamiento responsable” (United Nations
Population Fund African Forum on Adolescent Reproductive Health,
1997).

Durante el foro, Ipas recopiló información sobre la necesidad de exami-


nar los nexos entre adolescentes, VIH/SIDA y aborto inseguro. Se
distribuyó un cuestionario a los participantes: una versión fue específica-
mente diseñada para los adolescentes y otra para los profesionales del
área de la salud. Se distribuyeron 80 cuestionarios de la siguiente forma:
40 para adolescentes y 40 para profesionales. Hasta julio de 1997 se
habían recibido 48 cuestionarios contestados, los cuales representaban el
60% del total. Dentro del contexto del cuestionario y basándose en la
definición de la OMS sobre adolescencia y juventud, se define a un
adolescente como una persona entre 10 y 24 años. Los países representa-
dos en las respuestas incluyeron: Nigeria, Tanzania, Etiopía, Costa de
Marfil, Senegal, Mauritania, Ghana, Kenia, Camerún, Malawi y Benin.
Las respuestas de la encuestas reflejaban el conocimiento, las opiniones y
percepciones de quienes resolvieron el cuestionario, así como una gran
necesidad de prestar atención al aborto y VIH/SIDA dentro del contex-
to de la salud reproductiva de los adolescentes. Dentro de las respuestas
de los adolescentes, la información más relevante incluyó lo siguiente:

q 88% respondió que el VIH/SIDA, embarazo no deseado así como el


aborto son situaciones y temas que les preocupan a los adolescentes de su
región;

q 84% comentó que sabían de adolescentes que habían tenido un aborto y


64% declaró que sabían de adolescentes que habían tenido más de un aborto;

q 64% expuso haber conocido a adolescentes que habían sufrido conse-


cuencias graves para su salud e, incluso la muerte, a raíz de un aborto;

q 40% conocía a adolescentes con VIH/SIDA y 36% conoció a adoles-


centes que murieron de SIDA;

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 23


q 52% mencionó que una adolescente soltera que sabe o sospecha que
está infectada por el VIH es más propensa a buscar servicios de aborto.

Las respuestas de los profesionales de salud indicaron lo siguiente:

q 65% expuso que una adolescente que sabe o sospecha que está infecta-
Una adolescente soltera da con VIH es más propensa a obtener un aborto;
embarazada que sabe
q 41% cree que el VIH incrementa el riesgo de que una adolescente
que tiene VIH es propen-
tenga un aborto en condiciones de riesgo;
sa a buscar servicios de
aborto porque cree que su q 82% comentó que el aborto ubica a una adolescente seropositiva en un
infección será transmiti- alto riesgo de infección;
da a su hijo en el mo-
mento de dar a luz, lo q 47% declaró que la mayoría de los proveedores de salud se niegan a
cual implica que es muy practicar abortos, si saben que la adolescente padece VIH/SIDA. Es
importante destacar que uno de los participantes en la encuesta dijo que
probable que su hijo
los adolescentes no tienen mayor posibilidad de obtener tratamientos
muera. Consecuente- quirúrgicos por el temor de los profesionales de salud de infectarse con
mente ella prefiere abor- VIH/SIDA.
tar que dar a luz a un
hijo que no sobrevivirá. El consenso entre los adolescentes y los profesionales que respondieron
la encuesta, fue que las adolescentes se someten a abortos en condiciones
Respuesta de un profesional de la de riesgo independientemente de tener VIH o no, sin embargo el VIH
salud a la encuesta de Ipas sobre
Adolescencia y Aborto, 1997. incrementa los obstáculos y problemas de salud de las adolescentes que
buscan servicios de aborto. Los problemas más frecuentes a los que se
enfrentan son:

q Los profesionales de salud se niegan a prestar servicios de aborto a las


adolescentes con VIH;

q El VIH hace más vulnerable la salud de la adolescente;

q Se incrementa la posibilidad de infectarse de VIH debido a las condi-


ciones poco sanitarias de los que prestan servicios de aborto.

24 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


L Acciones
os riesgos que enfrentan las adolescentes con respecto al embarazo no
deseado y al aborto en condiciones de riesgo en la época del SIDA, es
sin lugar a duda un área que necesita más atención por parte de los futuras:
investigadores, educadores, líderes políticos y profesionales de la salud. atendiendo las
Aunque se han realizado investigaciones y se han publicado trabajos sobre las
adolescentes y embarazo no deseado, así como adolescentes y VIH/SIDA, se
preguntas que
han hecho pocos estudios sobre la interrelación de estos tres aspectos. Tam- no se hicieron
bién se han documentado los efectos del VIH en embarazo y aborto para las
mujeres en general pero no específicamente para las adolescentes. Como
y que no se
resultado, muchas preguntas claves quedan sin hacerse o contestarse. contestaron

Investigación y programación
q ¿Qué efecto tiene sobre el embarazo el hecho de que una adolescente sepa
que es seropositiva?

q En cuanto a la decisión de practicarse o no un aborto, ¿cómo le afecta la


probabilidad de morir de SIDA y que como consecuencia de ello no pueda
cuidar y atender a su hijo?

q ¿Cómo el sistema inmunológico de una adolescente con VIH la ubica en


un riesgo mayor, la debilita o infecta, después de un aborto tardío o en
condiciones de riesgo?

q ¿Qué impacto tendría el hecho de que hubiera medicamentos disponibles


para las adolescentes embarazadas y con VIH para prevenir la transmisión
del VIH por vía perinatal, respecto a la decisión de practicarse un aborto?

q ¿En qué forma podrían ser ofrecidos los servicios de planificación familiar
y consejería en ETS/VIH para que resulten más atractivos y puedan
convertirse en servicios confiables para los adolescentes?

q ¿Cómo pueden ser más atractivos para los adolescentes los servicios de
planificación familiar y consejería en ETS/VIH? ¿Cómo pueden mostrar
una actitud más amigable los proveedores de servicios?

Educación
q ¿Podría una educación sexual temprana cambiar la tendencia de las prácti-
cas sexuales de riesgo?

q ¿Cuáles serían los mensajes, ejemplos y las experiencias con la población


que podrían animar a los adolescentes a tener prácticas sexuales seguras?

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 25


q ¿Podrían los programas que fomentan la toma de conciencia sobre las
funciones reproductivas, los métodos anticonceptivos y la protección de las
ETS, ayudar para que los adolescentes tengan prácticas sexuales más
seguras?

q ¿En qué forma se debe educar a los padres, maestros y prestadores de


servicios para que sean más eficientes en el manejo de temas relacionados
con la sexualidad del adolescente?

Políticas y asuntos culturales


q ¿Cómo podría manejarse las cuestiones de género, que limitan el control
de la adolescente sobre su sexualidad, dentro de diferentes contextos
culturales?

q ¿Qué tipo de cambios sistemáticos son necesarios y factibles de ser instru-


mentados para que las mujeres tomen decisiones sobre su salud y sexuali-
dad, sin que éstas dependan de las actitudes de los hombres?

q ¿Qué papel tiene la pobreza en relación con las prácticas de riesgo que
llevan a cabo las adolescentes?

q ¿Pueden darnos normas culturales diversificadas las propuestas exitosas de


trabajo en diferentes regiones?

q ¿Se reduciría la incidencia de embarazo no deseado en adolescentes,


infección por VIH y aborto inseguro, si se disminuyeran las restricciones
sobre la disponibilidad de anticonceptivos y servicios de aborto inducido?

Si todas estas interrogantes fueran tomadas en cuenta, se podrían llevar a


cabo las acciones necesarias para combatir los problemas que surgen como
resultado de la intersección del embarazo no deseado, aborto en condiciones
de riesgo y VIH/SIDA.

Los lineamientos que surgen a partir de la información contenida en este


trabajo recomiendan lo siguiente:

q Acceso y la disponibilidad de servicios de atención de la salud sexual y


reproductiva para los adolescentes, incluyendo servicios de aborto en
condiciones adecuadas;

q Proveer los servicios de aborto en los casos en que la ley lo permita como
así también trabajar para modificar la legislación restrictiva respecto al
mismo;

26 Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4


q Promover la educación para adolescentes con respecto al VIH/SIDA, la
sexualidad, anticoncepción y género;

q Involucrar a los padres, a la comunidad y a los profesionales de la salud,


para cambiar los modelos sociales y culturales relativos a la sexualidad
adolescente.

Los retos a los que se enfrenta una adolescente cuando busca atención y
servicios médicos, se agravan cuando tiene un embarazo no deseado, cuando
necesita tratamiento para una ETS y cuando requiere consejería relativa al
VIH/SIDA. Por lo general, cuando convergen estas tres circunstancias, no
hay opciones coordinadas viables para la adolescente y resultan inútiles los
esfuerzos que ella haga. En consecuencia, es sumamente importante que
todos los sectores involucrados en el área de la salud lleven a cabo un esfuer-
zo conjunto para atender las necesidades de las mujeres adolescentes, quienes
se enfrentan a los riesgos abrumadores del embarazo no deseado y aborto en
condiciones de riesgo en la época del VIH/SIDA.

Ipas/Temas en el tratamiento del aborto No. 4 27


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