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NAZARET UN MODELO PARA LAS FAMILIAS

Alejandro Illescas

Cuando yo entré a esta Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia, me preguntaba


cómo podía la Sagrada Familia ser modelo para la familia actual, pues me parecía muy utópica la
comparación. La verdad es que me dejaba llevar más por las devociones y estampas que conocía
que por profundizar lo que dicen los Evangelios. Ahora veo a la Sagrada Familia como una
familia “ordinaria” en el buen sentido de la palabra y estoy convencido que sí puede servir de
ejemplo para las familias (y comunidades religiosas). A continuación pongo algunos ejemplos
por si os pueden servir.

INICIO DE UNA FAMILIA

José y María, dos jovencitos como cualquiera, enamorados que quieren casarse y vivir
juntos, cada uno con sus ideas personales y sus tradiciones personales (Lucas dice “una joven
virgen prometida de un hombre descendiente de David, llamado José. La virgen se llamaba
María” y Mateo nos da la lista de los ascendientes familiares de Jesús... una ascendencia concreta
con personajes santos y otros no tanto como la de cualquier familia).
* Cada matrimonio proviene de la unión de dos familias, de dos tradiciones, de dos
ascendencias concretas que van a influir en los valores de la nueva familia.
José y María tendrían sus planes y sueños para su boda y para su vida de casados. Pero
Dios interviene y María queda embarazada. Así es que cambian sus planes: tal vez hubo que
adelantar la boda, no tuvieron mucho tiempo como pareja antes de que apareciese el primer hijo,
su hijo es algo “especial”... pero aceptan el plan de Dios y viven la vida con sus problemas y
alegrías día a día; van dejando que Él los guíe y se encarne en su propia familia.
* Cuántas parejas de jóvenes tienen su boda y vida de casados ya planeada (o soñada) y
los acontecimientos y Dios cambian sus planes: se quedan embarazados (por las causas que
sean), poco antes de la boda muere algún pariente y la fiesta de boda no es como la planearon,
ya casados y antes de conocerse bien llegan los primeros hijos, tienen un hijo un poco
“especial” (con alguna discapacidad o super-capacidad)... La Sagrada Familia con su ejemplo
los invita a aceptar la vida, buscando en ella los planes misteriosos de Dios y a vivir al día (“A
cada día le basta su afán” insistirá Jesús a sus seguidores, cosa que probablemente había
aprendido de sus padres en su casa), dejando que Dios se vuelva a hacer presente al mundo a
través de su amor. Los planes de Dios para una familia concreta no son siempre claros, pero su
plan global sobre el hombre sí lo es y se va realizando poco a poco.

EL VALOR DE LA FIDELIDAD

No es nada fácil para nadie creer que tu prometida se haya quedado embarazada por obra
del Espíritu Santo (Mateo: “María estaba desposada con José y antes de que vivieran juntos se
encontró encinta por virtud del Espíritu Santo. José... decidió dejarla...”). José, después de la
desilusión primera y de pensar en abandonarla, está dispuesto a escuchar otras voces (aunque sea
de ángeles en sus sueños), a repensar las cosas, a pensar en lo que sería de su prometida y del
hijo que espera, a buscar la fidelidad en la absurda situación...

*Cuántas crisis matrimoniales por que el otro falla al pacto, por que es infiel (de la
manera que sea), por que no cumple con sus obligaciones.
José, el prudente, no critica la actitud de María por más injusta que le pareciera, no busca
tranquilizarse con el castigo al otro (siente sus derechos violados, la ley le da la razón, tanto así
que puede pedir que se apedreé a María), piensa en abandonar pero tomando una decisión de
amor la lleva hasta las últimas consecuencias, sin condiciones (“recibió en su casa a su mujer”,
¡su mujer!)
*Son muchos los maridos o mujeres prudentes que nunca critican en público a su
pareja, ni buscan que los otros le den la razón. Saben ser fieles en las buenas y en las malas y no
piensan que tal vez estarían mejor con otra pareja.
José acepta ser el “tonto” ante todas las miradas de la gente y acepta la carga de
un hijo que no es suyo, acepta la posibilidad de que le pusieran los cuernos (aunque María
insistía que no) y lo hace por amor, por decisión consciente, no por resignación.
*Es difícil hoy como ayer aceptar ser el tonto por amor y seguir luchando por el
matrimonio a pesar de que haya alguna infidelidad.

LA FAMILIA ESTÁ OBLIGADA A VIVIR SEGÚN LAS CIRCUNSTANCIAS


POLÍTICAS, ECONÓMICAS, LABORALES, ETC. QUE LE TOCAN

Algunas circunstancias de la vida de la Sagrada Familia:


· Un censo cuando el hijo va a nacer
· Falta de casa y seguridad cuando nace el hijo (Lucas: “No encontraron sitio en la
posada”)
· Emigración obligada por la situación política del país (“Toma al niño y a su madre y huye
a Egipto”)
· Vuelta al país sin seguridad laboral (Mateo: “Al volver y enterarse que Arquelao reinaba
en Judea tuvo miedo de ir ahí... y se retiró a la región de Galilea”, a pesar de que para un
carpintero el trabajar en una ciudad o cerca de ella significaba mucho más posibilidad de
conseguir trabajo e ingresos para sostener la familia)

- María y José se adaptan a las circunstancias que les presenta la vida y sin desesperar no dejan
de confiar en Dios aunque no lo entendieran:
+ Lucas dice que “María meditaba todas las cosas en su corazón” y Mateo que José
escuchaba sus corazonadas (“sueños”)
+Aun en el asesinato de su hijo, María mantiene la fe (Juan: “Estaba de pie junto a la cruz de
Jesús”)
- Pero también María y José no aceptan pasivamente, confían en que tarde o temprano se
hará justicia a los débiles (El canto del Magníficat que Lucas pone en labios de María (Lc 1, 46-
55) es un ejemplo claro de eso).

*Cuántas familias no tienen la situación económica ideal cuando nacen sus hijos, o no
tienen casa propia, o tienen que huir de su país, o no encuentran trabajo, sufren injusticias...
pero son capaces de confiar en Dios y recordar que en este mundo estamos de paso y lo que
podemos y tenemos que hacer es sembrar amor en todas las circunstancias aunque sean
adversas (Jesús dirá que el amor se prueba sobre todo cuando no es fácil o nos conviene).

LA FAMILIA EDUCA EN VALORES A SUS HIJOS

María y José, al igual que todos los padres, tratan de dar lo mejor a su hijo (y cuando su
vida está en peligro huyen a Egipto), pero tienen claro que en la educación debe haber una
jerarquía de valores.

- María y José tienen muy claro que el valor principal en la vida de un hombre es Dios (todo lo
demás debe dirigirnos a Él) y así, educan a Jesús en la religión, cumpliendo los preceptos y
tradiciones religiosas de su época: circuncisión (Lc 2,21), purificación y presentación en el
Templo (Lc 2, 22-24.39), peregrinación anual a Jerusalén (Lc 2,41-42), asistencia a la Sinagoga
todos los sábados (Lc 4,16: “como era su costumbre”). Cuando de mayor una mujer dice a Jesús
en público que su madre es bienaventurada por haberlo dado a luz y alimentado, él dice que
realmente es bienaventurada por hacer la voluntad de Dios (la familia no vale tanto por los lazos
de sangre sino por los valores que comparte).
* En la educación de los hijos los padres deben ser conscientes que los hijos verán como
importante aquello a lo que se les obliga y no hay posibilidad de discutir: lavarse los dientes,
vacunarse, ir a la escuela, modales... ¿Y Dios? Se obliga a los hijos a valorar la religión como
parte importante y fundamental de su vida. Nos referimos, desde luego, no a una religión vacía
sino una religión que busque acercarnos a Dios y buscar su voluntad.

- Otro valor que José y María transmitieron a Jesús como parte fundamental de su vida fue la
caridad activa, el pensar en el otro en toda circunstancia (Visita a su prima Isabel que es mayor y
está embarazada; las bodas de Caná: “no tienen vino”, etc.)
* La caridad no es algo que nos nace pero sí se puede educarnos a ella sobre todo por el
ejemplo de unos padres que “se fastidian” su comodidad por ayudar a otros.

- El trabajo. A Jesús lo conocían como el hijo del carpintero y, por sus parábolas, sabemos que
tuvo que trabajar en muchas cosas (y fue huérfano aunque no sabemos desde que edad).

- La obediencia a los padres. Lucas dice que Jesús “les estaba sumiso y crecía en sabiduría, en
estatura y gracia delante de Dios y de los hombres”.

LA ADOLESCENCIA DE LOS HIJOS

Sin lugar a duda la adolescencia de los hijos es un momento difícil en toda familia. Hay
que guiar a los hijos permitiendo, al mismo tiempo que vayan descubriendo su personalidad y
vocación personal.
Cuando Jesús, a los doce años, se pierde en el Templo fue sin duda un momento familiar
difícil. María y José supieron estar unidos y no culparse el uno al otro (como hacen algunas
parejas ante los caprichos o accidentes de los hijos)
Al encontrar a Jesús ‘tan tranquilo’ ¡después de tres días! de desesperada búsqueda, era
para poner el grito en el cielo. María habla antes que José (seguramente porque, como buena
madre, sabía lo molesto que estaba su marido y que tal vez su enfrentamiento al hijo crearía más
problemas): “Hijo ¿por qué nos has hecho esto?, mira que tu padre y yo te buscábamos
angustiados”. Jesús, como buen adolescente, relativiza las cosas: “Bueno no es tan grave, estoy
bien, quería aprender y estaba aquí oyendo y preguntando; ¿no dicen ustedes mismos que Dios es
lo más importante?”
Lucas dice que sus padres “no comprendieron lo que les decía”. No es fácil comprender a
los adolescentes que están adaptados a otros tiempos. Pero Jesús, como buen hijo, “volvió con
ellos a Nazaret y siguió sujeto a s autoridad”.
En la época de San Agustín la adolescencia llegaba hasta los 30 años y Jesús estuvo en su
casa 30 años aprendiendo a vivir lo que después iba a predicar. Aun así sus discípulos al
conocerlo decían “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”

Bueno, creo que se pueden pensar más comparaciones, pero os las dejo de tarea...
La familia se define como “comunidad de vida y amor” y creo que Nazaret es un claro
ejemplo de eso. Termino con un pensamiento que me gusta y que copié de una tarjeta de
Navidad de hace años:
“La vida está a menudo llena de dificultades y problemas, el mirar a la Sagrada
Familia no es garantía de que esos problemas desaparecerán pero sí una ayuda para
enfrentarlos con fe, como ellos, guiados por la confianza en Dios”