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Reforma de la educación básica N I V E L S E C U N

Reforma de la educación básica

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A

EDITORIAL

La educación secundaria ha tenido en la mayoría de los países del mundo- un papel estratégico en la dinámica, composición y funcionamiento de los sistemas educativos; en garantizar la educación obligatoria a las diferentes poblaciones nacionales y ha sido también un espacio de formación fundamental tanto para preparar a los adolescentes para la vida universitaria como para proveer de algunas competencias fundamentes de orden técnico y profesional para vincular a los jóvenes con el mercado de trabajo (McLean, 2004; Van Oijen, 2006).

En México ha sido un nivel que ha crecido en importancia tanto para la sociedad como para las propias políticas del Estado en materia de cobertura y calidad educativas (de Ibarrola, 1996; Sandoval, 2000). Desde que adquiere su definición institucional, durante la segunda década del siglo pasado, la educación secundaria ha estado en una situación de ambigüedad e inercia dependiendo de las discusiones y propuestas referidas a los otros niveles. Sus objetivos educativos y

dinámicas de funcionamiento fueron comúnmente el eco institucional de las visiones y perspectivas aisladas y parciales con que se plantearon las políticas y acciones de la educación primaria, media superior y superior en el país. Solo hasta tiempos recientes, cuando se emite la ley general de educación de 1993, se establece la obligatoriedad de la secundaria como componente de la educación básica.

‘‘Antes se concebía como un subsistema de que debía conectar a la primaria con la educación superior’’ especialmente con el bachillerato, sin ningún referente que le diera especificidad a su funcionamiento en términos de objetivos académicos y curriculares (Santos, 1999, Arnaut,

1996).

En la actualidad la secundaria emerge como un nivel estratégico para orientar el nuevo rumbo del sistema educativo nacional de acuerdo con las necesidades de la población que deberá atender y los requerimientos de calidad que deberá cubrir.

INTRODUCCIÓN: la escuela secundaria en México

La educación secundaria en México se define en la actualidad, como el último tramo de la enseñanza básica obligatoria, la cual está conformada por los niveles de preescolar (3 a 5 años), primaria (6 a 11 años) y secundaria (12 a 15 años).

Al terminar

secundaria se pretende que el

alumno desarrolle las suficientes habilidades, valores y actitudes

lograr un buen

desenvolvimiento en la sociedad.

educación

la

para

En particular, la enseñanza secundaria debe brindar formación básica para responder al fenómeno de la universalización de la matrícula; preparar para la universidad pensando en quienes aspiran y pueden continuar sus estudios; preparar para el mundo del trabajo a los que no siguen estudiando y desean o necesitan incorporarse a la vida laboral; y formar la personalidad integral de los jóvenes, con especial atención en los aspectos relacionados con el desempeño ciudadano.

Puede ser una educación secundaria común para todos los alumnos o diversificada en vías formativas según las salidas posteriores. Las modalidades, a la vez, pueden tener diversas especializaciones y orientaciones que permiten formarse en temas específicos. Por ejemplo, en la educación técnico profesional se prepara mayoritariamente para el trabajo después de abandonar la escuela secundaria, en esta modalidad se entrena al alumno para que aprenda una carrera técnica o industrial.

La educación secundaria, comprendida como el puente entre la educación elemental y la preparatoria tiene apenas ochenta años y se fue constituyendo de peculiar manera en México. Durante mucho tiempo se denominó la secundaria como “educación media básica” para distinguirla del bachillerato, al cual se le llama también “educación media superior”. En la actualidad, la educación secundaria se

define como el último nivel de la educación básica obligatoria.

INICIOS DEL NIVEL SECUNDARIA EN NUESTRO PAIS

Un antecedente remoto de la educación secundaria mexicana se encuentra en la Ley de Instrucción de 1865 la cual establecía que la escuela secundaria fuese organizada al estilo del Liceo francés y que su plan de estudios debería cubrirse en siete u ocho años. Al igual que en la instrucción primaria, se establecía el control del Estado para este nivel educativo (Solana et al,

1981).

Cincuenta años después, en 1915 se celebró en la ciudad de Jalapa el Congreso Pedagógico de Veracruz, del cual se derivó la Ley de Educación Popular del Estado, la cual fue promulgada el 4 de octubre de ese año (Santos, 2000). Es posible considerar este acontecimiento como el momento en el cual se instituye y regula de manera formal la educación secundaria.

Por este decreto se define la educación secundaria y se le desliga de la educación preparatoria, ésta última destinada a los estudios profesionales.

El propósito consistió en instituir una enseñanza propedéutica y que fuera un punto intermedio entre los conocimientos de primaria (elementales) y los que se impartían en la universidad (profesionales). Sin embargo, es hasta un año después en 1916 cuando de hecho se inician las clases para jóvenes que hubiesen concluido la educación elemental. No obstante, en ese entonces no se logró una definición de los objetivos de esta educación que la distinguiera de los niveles educativos anterior y posterior.

El plan de estudios se planteó para tres años y se propuso impartir conocimientos relativos a los medios de comunicación intelectual, de matemáticas, física, química y biología, cuantificación de fenómenos, sobre la vida social y los agentes útiles en la producción, distribución y circulación de las riquezas.

Este plan de estudios no consiguió su plena implantación ya que sólo duraría dos años, pues en 1918 se produjo un replanteamiento de los objetivos, consecuencia de la distribución de materias (Santos, Op. Cit.).

Condiciones de carácter histórico y sociocultural

Setenta años antes de que la educación secundaria se hiciera obligatoria, ésta nacía con la intención de constituirse en una opción educativa menos elitista que la preparatoria y más apegada a la realidad y necesidades sociales de los egresados de primaria. Desde entonces, la configuración de su identidad (no resuelta aún) parece haber encontrado sus mejores referentes en el contraste con los otros niveles ni una mera continuación de la primaria ni una simple antesala de la universidady en la edad de sus destinatarios: la secundaria es para los adolescentes. A lo largo de sus primeros cincuenta años, la secundaria permaneció como un servicio selectivo desde el punto de vista social y cultural, pues se ofrecía básicamente a las poblaciones que habitaban en las grandes y medianas ciudades. Pero, al igual que en muchos otros países de América Latina, durante la década de los setenta la enseñanza secundaria mexicana experimentó lo que se conoce como "masificación" del nivel.

de los setenta la enseñanza secundaria mexicana experimentó lo que se conoce como "masificación" del nivel.

Entre 1970 y 1980, la matrícula se incrementó a nivel nacional en 175.3%, lo que en términos absolutos significó atender a casi dos millones más de alumnos; en entidades como Campeche, Chiapas, Durango y el Estado de México, la matrícula se triplicó, y en Quintana Roo aumentó en más de 600%.

Paradójicamente, la oferta cambió muy poco, no se preparó a las escuelas y maestros para atender a esta nueva demanda de jóvenes con experiencias familiares, referentes culturales, ritmos, intereses y motivaciones, muy heterogéneos. La obligatoriedad de la educación secundaria en tanto significa garantizar la formación de todos en competencias comunesagudiza el reto de responder a la diversidad y a la diferencia. Meneses, 1986: 603.

de una modalidad

selectiva a un sistema de masas se efectuó con cuatro décadas de diferencia respecto de los países europeos y alrededor de un siglo después de la educación norteamericana (Viñao, 1997).18 Actualmente, México posee una población mayoritariamente joven y hacia el 2010 tendrá el más alto número de su historia (CONAPO, 1998). Como se sabe, es en esta etapa de desarrollo donde las personas construyen y afirman su identidad como individuos y como miembros de la sociedad. Los roles y responsabilidades que asuman en la vida adulta y el futuro del

Esta transición

A partir de entonces, se intensificó notablemente la presencia de jóvenes procedentes de sectores rurales y urbanos marginados, cuyos padres y madres tenían escasa o nula escolaridad, y cuyas formas de vida y costumbres eran distintas a las de las familias de los sectores medios que, como se ha dicho, habían constituido la población destino por excelencia de la educación secundaria. Sin duda, el extraordinario incremento de las oportunidades de acceso a este nivel educativo diversificó sustancialmente las características de sus destinatarios.

sustancialmente las características de sus destinatarios. país — dependerán, en buena medida, de las

paísdependerán, en buena medida, de las oportunidades de desarrollo personal y de la formación que se les brinde ahora.

— dependerán, en buena medida, de las oportunidades de desarrollo personal y de la formación que

Sobra decir que de 1923 a la fecha, los adolescentes y jóvenes del país han experimentado profundas transformaciones sociológicas, económicas y culturales. En general, gozan de más oportunidades que las generaciones previas; son más urbanos; cuentan con niveles de escolaridad superiores a los de sus progenitores; están más familiarizados con las nuevas tecnologías; disponen de mayor información sobre diferentes aspectos de la vida, así como sobre la realidad en la que viven. Pero, en paralelo, enfrentan nuevos problemas asociados con la complejidad de los procesos de modernización y otros añejos ya que refieren a la acentuada desigualdad socioeconómica que caracteriza al país, que da lugar a mayor marginación y violencia. Así, es posible afirmar que, si bien los y las jóvenes comparten la pertenencia a un mismo grupo de edad, al mismo tiempo constituyen un segmento poblacional profundamente heterogéneo, en tanto enfrentan muy distintas condiciones y oportunidades de desarrollo personal (CONAPO, 2001).

En México, la educación secundaria se estableció, desde 1925, como un nivel educativo dirigido exclusivamente a atender a la población escolar de entre 12 y 15 años de edad. La duración de sus estudios y la importancia social de sus finalidades ameritó, desde sus inicios, una organización y una identidad escolar propias. Entre sus impulsores destacó el maestro Moisés Sáenz, quien señaló la importancia de ofrecer una formación que tomara en cuenta los rasgos específicos y las necesidades educativas de la población adolescente. Antes de esa fecha los estudios secundarios formaron parte de la educación primaria superior, de los estudios preparatorianos o de las escuelas normales, y su finalidad principal consistía en preparar a aquellos que aspiraban a estudiar alguna carrera profesional, quienes en su gran mayoría pertenecían a las clases medias de las zonas urbanas.

Durante más de 80 años de existencia el servicio de educación secundaria se ha ido extendiendo paulatinamente en todo el país (principalmente a partir de 1970), adoptando distintas modalidades para atender a una demanda creciente de alumnos ubicados en contextos diversos. No obstante, a pesar de su reconocimiento oficial como un nivel educativo específico se ha mantenido una tensión constante entre considerarlo como un ciclo formativo con el que concluye la educación básica o como una etapa escolar comprendida entre el término de la educación primaria y la iniciación de la enseñanza superior; bajo esta última concepción la secundaria vendría a ser el “ciclo básico” de la educación media y el bachillerato el “segundo ciclo”.

En 1993, con la reforma de los artículos 3° y 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se estipuló la obligatoriedad de la educación secundaria y se le reconoció como la etapa final de la educación básica. Con esta decisión la secundaria se articuló a la primaria y al preescolar, con un enfoque centrado en reconocer los saberes y las experiencias previas de los estudiantes, propiciar la reflexión y la comprensión, el trabajo en equipo y el fortalecimiento de actitudes para la convivencia democrática y para la participación, y de manera relevante, en desarrollar capacidades y competencias.

Sin embargo, después de 13 años de iniciada la reforma los resultados de diferentes evaluaciones no muestran los logros esperados. El exceso de contenidos ha impedido que los maestros apliquen cabalmente los enfoques propuestos; la atomización de los contenidos ha obstaculizado su integración; la motivación ha sido insuficiente para que los alumnos aprendan y realicen con agrado su trabajo escolar. A fin de superar esas y otras condiciones internas y externas que afectan el trabajo de la escuela secundaria, el Programa Nacional de Educación (PronaE) 2001-2006 planteó la necesidad de reformar nuevamente la educación secundaria; enfatizando en transformaciones que además de incidir favorablemente en lo curricular mejoren todas las condiciones indispensables para una práctica docente efectiva y el logro de aprendizajes significativos para los estudiantes. Con ese objetivo dio inicio en el año 2002 la reforma de la Educación Secundaria. Actualmente la preocupación por mejorar la educación secundaria es una constante en los distintos sistemas educativos en el mundo.

Existe el convencimiento de que los adolescentes no pueden ser adecuadamente atendidos con las medidas y los recursos aplicados en otras épocas y para otras generaciones. no obstante las diferencias en la legislación o en las formas que adoptan los sistemas educativos, se identifican orientaciones comunes en las distintas propuestas de cambio que comparte también la reforma de la educación secundaria en México, entre las que destacan:

a) Articular la educación secundaria a un ciclo formativo básico y general; b) centrar la formación de los alumnos en las competencias para saber, saber hacer y ser, con respeto a su identidad, diferencias y características sociales;

c) ofrecer a todos los alumnos oportunidades equivalentes de formación, independientemente de su origen social y cultural;

d)

hacer de la escuela un espacio para la convivencia, donde los jóvenes puedan

desplegar su creatividad y encontrar respuesta a sus intereses, necesidades y saberes diversos;

e) promover la disposición de los jóvenes para asumir compromisos colectivos en aras

de la defensa y la promoción de los derechos humanos, el respeto a la diversidad, el rechazo a la solución violenta de las diferencias y el fortalecimiento de los valores orientados a la convivencia;

f) replantear la formación técnica que ofrece la escuela, tomando en cuenta los

acelerados cambios en el tipo de habilidades y competencias que se requieren para

desempeñarse exitosamente en el mundo laboral;

g) incorporar como parte de las herramientas que apoyan el estudio, el empleo de las

nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Además de lo anterior, la reforma de la Educación Secundaria en México se orienta por:

a) Los postulados que nuestra sociedad ha establecido respecto de la educación y que

se expresan en el artículo 3° Constitucional: nacional, democrática, gratuita, obligatoria y laica;

b) las recientes aportaciones de los diferentes campos del saber que se traducen en

contenidos de aprendizaje en el currículo;

c) las propuestas que han resultado exitosas para la enseñanza de las asignaturas. Por la importancia que revisten los dos últimos aspectos y a fin de que los maestros, directivos y todas aquellas personas interesadas en la educación secundaria conozcan las bases en que se fundamenta la actual reforma y las características particulares de cada asignatura, la Secretaría de Educación Pública edita los cuadernos Fundamentación Curricular.

Con toda seguridad su revisión puntual coadyuvará a mejorar la aplicación, el seguimiento y la evaluación del currículo, referidos a cada una de las asignaturas del Plan de Estudios 2006 para que México cuente con una educación secundaria más pertinente y ofrezca a los adolescentes la oportunidad de consolidar sus rasgos y competencias para desempeñarse con autonomía y responsabilidad en la sociedad presente y futura.

REFORMA:

EN MEXICO

NIVEL

SECUNDARIA

La definición de política para la educación básica contenida en el Programa Nacional de Educación 2001- 2006 establece como uno de sus objetivos prioritarios la reforma integral de la educación secundaria. La meta para el año 2004 es la de contar con una propuesta de renovación curricular, pedagógica y organizativa de la educación secundaria, incluidos la revisión y el fortalecimiento del modelo.

Las implicaciones tanto para el diseño como para la implementación de esta política son diversas y abarcan distintos órdenes como serían: la adopción de una orientación y propósitos claros para el nivel de educación secundaria; el de la gestión de la reforma en término de una definición clara del papel de los estados y de la federación; en cuanto a los cambios en la organización, se habrá de plantear y resolver sobre todo cuestiones de tipo laboral que requerirán una amplia negociación política con la organización gremial de los maestros.

La dimensión del currículo planes y programasy la del enfoque pedagógico podrían convertirse en el eje de la reforma siempre y cuando ésta no se circunscriba sólo al ámbito declarativo sino que incorpore los órdenes o ámbitos antes mencionados; y finalmente el tema de los recursos financieros, tanto por lo que se refiere a sus montos, planificación y destino será una cuestión central de la reforma que logre plantearse. Todo lo anterior exige nuevos marcos normativos que regulen el funcionamiento de las escuelas de manera que se asegure el proceso de implantación del currículo. Desde 2002 está en marcha un complejo proceso de reforma de la educación secundaria mexicana cuyo propósito es atender distintas dimensiones y sea calificada de “integral”.

¿PORQUE UNA REFORMA?

El sistema nacional de educación en la

educación básica y de la

formación de maestros para ellaingresó a una nueva etapa de su desarrollo con la decisión política de

parte

de

la

descentralizar la operación del sistema hacia los estados y además la reforma del currículo y de un nuevo enfoque pedagógico para la enseñanza primaria y secundaria.

La reforma curricular y pedagógica inició su implantación en el ciclo escolar 1993-1994. Al poco andar empezó a hacerse evidente que en el caso de la enseñanza secundaria las cosas no estaban funcionando. Así, la reforma fue calificada de inconclusa, incompleta e incluso los más críticos hablan de ella como una “reforma postergada”.

haberse establecido la

obligatoriedad de este nivel y haberse convertido de facto en el último tramo de la escolaridad básica, si bien se ampliaron la cobertura y la asistencia a la secundaria, la reprobación, la deserción y en consecuencia la eficiencia terminal, no se advertía que estuvieran mejorando de manera

A

pesar

de

sustantiva.

En

través de un conjunto de datos que no se ha logrado universalizar las

apartado anterior se mostró a

el

oportunidades para estudiar la enseñanza secundaria. El rezago que se

trivial. La

produce en

baja eficiencia terminal es producto de

este nivel no

es

la reprobación acumulada de asignaturas que tarde o temprano se traduce en repetición y abandono de la escuela. Además, como hemos visto, el rezago tiene dimensiones distintas entre estados, municipios, localidades, hombres y mujeres, poblaciones rurales y urbanas, y entre la población indígena. Por estas razones el precepto constitucional de la obligatoriedad no se está logrando como era de esperarse.

Por otro lado y como una derivación de la reforma de 1993, la escuela como organización empezó a ser cuestionada a la luz de las nuevas comprensiones derivadas de la gestión escolar y de manera más reciente de la eficacia de la escuela. Se fue aceptando el hecho de que la organización de la escuela secundaria, así como el mismo currículo, no están siendo pertinentes para los alumnos que asisten a ella.

La Reforma Integral de la Educación Secundaria (RIES) como se ha denominadorepresenta una oportunidad invaluable para repensar el sentido del último tramo de la escolaridad básica en un mundo y una sociedad −como la nuestra− donde las desigualdades sociales se agudizan y la diversidad exige ser reconocida como un recurso valioso. Repensar el sentido

de la educación secundaria no es tarea menor ni trivial; significa preguntarse por la contribución que pueden hacer las escuelas para detener o incluso revertir el proceso de desigualdad social, así como por el papel que han de tener en la formación de las personas, en este caso de los adolescentes.

Bajo estas premisas, la SEP plantea una transformación progresiva de la educación secundaria que se dirija a:

Ampliar

de

manera

sustantiva

la

cobertura del

servicio,

asegurar

el

acceso

universalización.

a

la

escuela y conseguir su

Garantizar la permanencia y el egreso oportuno disminuyendo de manera significativa el fracaso escolar.

Asegurar mejores niveles de logro de los aprendizajes escolares.

Atender la diversidad de necesidades

educativas de los distintos grupos sociales buscando siempre resultados educacionales equiparables en todos los

alumnos.

Articular de manera coherente los tres

niveles de la educación básica, tanto desde la perspectiva del currículo como

de la gestión escolar.

Transformar las condiciones de funcionamiento de los centros escolares para favorecer el trabajo de maestros y alumnos.

El trabajo para la reforma de la educación secundaria durante estos dos últimos años ha estado orientado a producir estudios sistemáticos que permitan identificar con la mayor precisión posible problemas de distribución de oportunidades para los jóvenes, relativos a la cobertura, asistencia y permanencia en la escuela, así como la conclusión de los estudios básicos en su oportunidad. Asimismo, se realizan estudios sobre niveles de logro en el aprendizaje y análisis sobre factores sociales, familiares, escolares o personales que los explican. 19

Uno de los componentes importantes de la reforma es el currículo con el cual se busca incidir de manera significativa en la calidad y pertinencia de los aprendizajes. Se busca romper con el enfoque academicista que ha tenido desde sus orígenes. Así, el diseño del plan y programas de estudio tiene el desafío de articular de nuevas maneras un enfoque basado en competencias generales como son la comprensión lectora, las habilidades matemáticas y la transmisión de valores éticos y

ciudadanos. Se busca reducir la cantidad de asignaturas 20 y aumentar el tiempo destinado a cada una de ellas.

ELEMENTOS DE LA REFORMA EN SECUNDARIA

En el Programa Nacional de Educación 2001-2006 que contiene las orientaciones de política educativa del Gobierno Federal, se estableció como uno de los objetivos estratégicos la Reforma Integral de la Educación Secundaria, con la finalidad de realizar las adecuaciones necesarias a su modelo educativo y crear las condiciones para su transformación institucional, haciéndola congruente con las necesidades de los adolescentes y jóvenes mexicanos. Mejorar la pertinencia, equidad y calidad de la educación secundaria para responder al compromiso social del Estado mexicano de garantizar acceso, permanencia y buenos resultados educativos de su población, fue la orientación primordial del esfuerzo de política pública para este nivel educativo (SEP, 2001).

Propósitos

La Reforma se orientó por diversos objetivos en el ámbito de la cobertura, equidad, calidad y pertinencia de la educación secundaria (SEP, 2004).

Entre

siguientes:

ellos

conviene

mencionar

los

• Ampliar sustancialmente la cobertura

hasta conseguir su universalización, en

el menor tiempo posible.

• Reducir sensiblemente los niveles de deserción y reprobación.

• Incrementar sustancialmente los logros en materia de aprendizaje.

• Diseñar modelos adecuados para

atender las distintas demandas y necesidades, buscando resultados equivalentes para todos los alumnos, independientemente de su origen y condiciones.

• Conformar una escuela secundaria

que se asuma como el último tramo de la educación básica y que se articule con los otros niveles educativos, tanto en sus modelos de gestión como en el

curricular.

• Transformar el ambiente y las

condiciones de la escuela para lograr un genuino interés y gusto de maestros y

alumnos por la tarea que realizan.

Como es bien sabido, el sentido de la educación secundaria ha sido motivo de debate tanto en el terreno académico como en el ámbito gubernamental.

Normatividad

La reforma de 1993 sin duda representó un avance en ese sentido pero se hizo poco por asegurar que la escuela y los maestros tuvieran condiciones para asumir una nueva forma de trabajo. Tal y como lo documentan diversos estudios (Sandoval, 2000; Quiroz, 1998), las prácticas tradicionales de la secundaria siguen muy ligadas a profesores especialistas, comprometidos con su disciplina más que con la idea de la formación de adolescentes. No se asumen como docentes que, si bien tienen como responsabilidad el trabajo con una determinada asignatura, su objetivo debe ser acercarlos a una rama del conocimiento como parte de su formación integral.

El cambio que planteó la Reforma de la Educación Secundaria habría de orientarse a generar las condiciones para transformar a la escuela como un espacio de formación de adolescentes en donde sus intereses y necesidades fueran el centro del trabajo escolar. Sin embargo, la tradición de las reformas educativas en México ha estado ligada a reformas curriculares.

Normas

Acuerdos

593. Por el que se establecen los Programas de Estudio de la asignatura de Tecnología para la Educación Secundaria en las modalidades General, Técnica y Telesecundaria