Luis Heysen, Manuel Seoane, Víctor Raúl y Carlos Manuel Cox

III
El Cogo6ierno
1) ALGUNOS ANTECEDENTES COLONI ALES Y
R EPUBLICANOS.
Las Universidades de Bolonia y Padua nacieron co-
mo "repúbli cas de estudiantes" . Estos, que eran Quienes
las sostenían, las gobernaban. El Rector y los Maestros
eran, por eso, elegidos por los alumnos. Cuando la Uni-
versi dad requi rió ayuda mayor (y esta naturalmente
provino de la Comunida d y del Estado). la est ruct ura
priva da, que se basa ba en la acción d el est udiant e. se con-
virtió en organismo cada vez más olicial, fundado este en
la a utoridad del maestro. En rea lida d, la trasferencia de
a ut oridad fue el reflejo de una nítida trasmisión de po-
deres econó micos . La esencia de la Uni versidad no se
vio compromet ida en ello . Dent ro de la conformación
de la sociedad medieval, en est e caso la italiana, la luch a
ent re las Comunas, las Corporaci ones, la Iglesia y el Es-
t ado, dio vida a diversas inst it uciones, ent re elles el Stu-
dium y la Universit as : caracterizándose el primero como
un "cent ro o cent ros de enseñanza del Derecho". y la se-
gunda como "la Cor poración de maestros y estudiantes" "'.
Entre las más famosas de estas Universidades figura-
ron las de Bolonia y Padua. Bol onia , que fue un impor-
19 J. A . E ncinas. " H isto ria de las Universidades de Boloni a
y P adua", Sa nt iago, Ercilla, 1935, p . 36 .
99
tante centro comercial al Norte de Italia, ll egó a ser t an
liberal que su Universidad (fundada en el a ño 1100) di s-
cut ió en su seno hasta la elección de un Papa , lo que
produjo la intervención del Pontificado. Cambiaron los
ti empos, y entonces, atraídos por la creciente li beralidad
de la cercana ciudad de Padua, muchos est udiantes bolo-
ñeses emigraron a esta población, cuya Universidad parece
haberse fundado a consecuencia de t al éxodo el a ño 1222.
Cuando en el siglo XIV, Padua se anexó a la R epública
de Venecia, esta respet ó t odos los privilegios de esa Uni-
versidad y hasta su a utonomía, a pesar del vora z esta-
dualis mo de los venecianos.
Encinas destaca en la hi storia de la Universidad de
Bol onia , cuat ro etapas: la primera " desde el origen de
las Corporaciones de maestros y estudiantes hasta que
Irinerio, en el año 1116 empieza a enseñar Der echo Ro-
mano"; la segunda, hasta el siglo XIII , en Que se reco-
nocen las Corporaciones de est udiantes; la t ercera, hasta
fines del siglo XIV, en Que. los est udiantes forman sus
"naciones" y se divi den en "artistas" y "legistas"; y la
cuarta, Que abarca hasta el siglo XIX, en que la inter-
vención de los Legados Pontificios rest a importancia al
est udiante, y, luego, la del Estado Que, al burocratizar la
Universidad. le crea vi cios que acaban por postrarla.
A su t urno, en la de Padua se disti nguen tres pe-
ríodos : el pri mero que ll ega hasta medi ados del siglo
XIII y destaca el a ño de 1259 en que la Comuna concede
a los est udiantes la potestad de "elegir a sus R ectores y
formular sus estat utos"; el segundo, que ll ega hasta 1405,
en que Padua se anexa a Venecia y se crea, en lugar de
la Universidad, el Instituto del Estado ; la t ercera, hasta
la caída de la Repúbli ca de Venecia (siglo XIX) , en que
en el campo espirit ual, Padua domina a la r egión, y su
Universidad llega a la cumbre, gracias a la sagaz política
del Dux, quien, aunque suprimió la int ervención de los
100
estudiantes en la elección de Rector y Maestros, les dio
voz a través del Senado e impidió que la Inquisición
destruyera a ciertas "naciones" de estudiantes, como la
de origen germano, acusada . de protestantismo. La Uni-
versidad se divide entonces en las clásicas cuatro Facul-
tades: Derecho, Medicina, Filosofía y Teología.
Durante todo aquel período reina una perfecta soli-
daridad entre las Corporaciones de Maestros y las de
Estudiantes, a fin de resistir ' la arrolladora influencia del
Estado, la Iglesia y la Comuna. Tales Corporaciones se
salvaron por su unión, librando así a la Universidad de
desviaciones ,perniciosas. Las Corporaciones de Estudian-
tes se dividían, según su origen o nacionalidad, en "ne-
ciones", remoto germen de las actuales "iretemities" ' y
"eororítíos", He aquí como describe Encinas el proceso':
"La 'Nación' en si misma no constituía el 'Siudium',
La 'Nación' era el organismo que suministraba el
material, por esto no tenía un plan determinado de
enseñanza. El Studium, en cambio, representaba el
esfuerzo espiritual. Es evidente que ' la Nación pre-
cedió al Studium. Los estudiantes se organizaron
previamente para resolver problemas de orden ma-
terial. El haber tenido desde el comienzo profesores
que les enseñaran no significaba la existencia del
Studium. El profesor era un lector privado a quien
se contrataba para enseñar. Antes de que las "Ne-
ciones de estudiantes" adoptaran el término "Uni-
versitas", se denominaban simplemente "Naciones de
estudiantes" 20.
Añade Encinas:
"La fuerza de las Naciones (La "Universidad de
Naciones" fue su efecto.-LAS-.) estuvo en mantener
la totalidad de sus privilegios, especialmente el de-
recho de elegir Rector y profesores. Mientras pu-
20 Encinas, o . c., p. 44.
101
dieron mantener su influencia económica aquella in-
f1uencia no disminuyó ; pero cuando la Nación por
r.azones económicas permitió que la Comuna pagara
a los profesores, entonces perdio prestigio e impor -
tancia y su mi sión quedó reducida a la de una mera
asoci ación de estudiantes".
El Studium era el órgano docente, dividido según
ciertas materi as, o según las Naci ones. El Studium Ge-
nera/e o Estudio General t enía el privilegio del [us ubi-
cum di docendi. Este t érmino fu e sust ituido por el de
Universidad, al principio símbolo de la Corporación de
Maestros y Estudiantes. En Italia se mezclaron los dos
t érminos y se habl ó de la " Uni versidad degli Studi", o
sea la "Uni versidad de los Estudios", sus tituto al parecer
de la antigua "Universidad de las Naciones". En España
-yen Perú const antemente- se habló del "Estudio Ge-
neral".
Hubo dos grupos en las Universidades: el de los Le-
gistas y el de los' Artistas ; aquellos consideraban con des-
dén a estos. Bajo la Rectoría legista se agrupaban los
est udiantes de Derecho, Medicina, Filosofía, Matemáticas.
Astronomía, etc. Sól o en 1306, en Bolonia, y 1399, en
Padua, se separa n la Universidad Legista de la Artista,
pero con equivalent es poderes. Los Estatutos de ambas
Universidades fueron fruto de acuerdos ent re maestros y
estudiantes, y aprobados dentro de la más absoluta auto-
nomía. Desde luego, los estatutos de las Corporaciones
de Estudi antes fu eron previos a los de la Universidad.
No es preciso insistir en mayores detalles acerca del
régimen de las dos más viejas universidades de . Europa.
La de Salamanca, en España, se fundó (año 1I 79) dentro
de los lineamientos generales de aquellas. Las de América
Española siguieron el patrón de Salamanca .
102
Al establecerse la futura de San Marcos, la Real Cédu-
la de 12 de mayo de 1551
2 1
ac uerda a su filial de Lima
las mismas prerrogativas y fu eros Que a su madre his-
pana, excepto la exención de impuesto a los miembros de
la Universidad, 10 que, sin embargo fue acordado después,
a fines del siglo XVI 22. " Los profesores en unión de los
alumnos elegían al Rector, al Canciller y al Conse-
jo Que debía compartir con aquel las funciones adrni -
nistrativas" 23.
El historiador de la Universi dad
el periodo comprendi do entre 1551 y
guiente:
de San Marcos en
.
1600, escri be 10 si-
"En la provisión de las cátedras intervenían t ambién
los est udiantes, religiosos, eclesiásticos y seglares Que
fuesen mayores de catorce años de edad. No ocu-
rría lo mismo tratándose de la cátedra de Gramática
para la que bastaba que el alumno tuviese doce años.
Los requisitos para la votación se reducían a los si-
guientes: haber asist ido a un curso en la F acultad,
en condición de matriculado, estar inscrito durante
la vigencia de la cátedra No t odos podían
votar en la provisión de cátedras. Los licenciados
en la mi sma Facultad, ni los requisitos con derecho
para graduarse t enían derecho a voto. Tampoco
podían votar el doctor o maestro del claustro o ~ l
bachiller que obt uviese el grado durante la vacancia
de la cátedra. En cambio los bachilleres o pasantes
si podían intervenir en la votaci ón siempre que no
llevasen cursos para graduarse de li cenciados. Los
legistas y canonistas podían votar tratándose de
cualquiera de las dos cátedras" (t. I, p. 337) .
121 L . A . E gui gucen: " Constit uciones de San Maceos", Lima,
1951.- Ibid, "Alma Meter", etc.
22 L. A. Eguiguren, "Historia de la Universidad de San Mar-
ces> La Univecsid ad en el siglo XVI. Narraci ón", Lima, Imp. San-
ta María, 195 1, passim.
2:1 M ariano Peña Prad o, "La fu nci ón de la Universidad de
Lime", "Lima, Emp, Excel sior sla. p. 19 .
103
La participación del estudiant e igual Que la del
maestro estaba muy regl ament ada al extre mo de que los
opositores a cátedra, es deci r los ca ndida tos, no podían
recibir en su casa a maestros ni est udiantes d urante el
período de las oposiciones. Se les advertí a que <l en caso
de que el opositor sobornara a un est udia nte" perdería a
fa vor de la Caja de la Universidad la ca ntidad del so-
borno, quedaría inhabilitado para participar en las prue-
bas y , desde luego, el estudiante sufr iría cast igo. Si el
voto del estudiant e sobornado decidía la obtención de la
cátedra, el opositor que así se hubiere beneficiado era des-
tituído y adicional recibía la sanción de una multa 24.
24 ( L . A. Eguiguren, " H istoria de la Universidad, Las Cons-
tituciones de la Universidad", T. 1, Vol. 11, p. 188-193 ). Hé equi
las d isposiciones textuales :
CONST o XCII
Quien puede ser
voto e n l as cathe-
dras.
E d ad y cali dad p a -
ra votar.
Gremmatica.
Matriculados p ara
votar.
Los lice nciados en
la f acultad de la
cet bedra vaca ni
104
Yten en el proueimie nto de la s dicha s c a-
thedras sean votos los est udiantes de la f acul-
t ad religiosos ecclesiasticos y seglares que oc':'
tualmente oyeren, y que tengan edad de
catorae años, o ayan ent rado en ellos, como no
sea la cat hedra de grammatica, por que e n ella
a basta tener doze años, el qu e vuiere de votar,
y los tales est udiantes p ara auer de ser votos,
a n de t ener vn curso c ydo en aquella f a cultad,
que es dema s de seys me ses, y como esten .
matriculados p or oye ntes della a quel año : y no
de otra manera, p or que no a d e ba star auer
sido matriculado ot ros a ños a t rás, y no baste
después de la bacatura de la cat hedra si a nt es
no estaua matriculado p ero si la cat hedr a va-
care dentro de los quarenta dios despu és que
se elige Rector, que es e l t ermino que se da
p ara poderse matricular, e n tal caso sea auido
por matriculado para poder votar,
CONSTo XCIII
Yten que no t engan voto en cat hedra a lgu-
na los que estuvieren graduados de li cenci ados
en aquella fa cultad , n¡ los bachilleres que des-
Los estudia ntes, según las regl as vigentes en el San
Marcos de 1581, no podían negarse a votar para la pro-
visión de cátedras. El Rector ent regaba personalmente a
cada est udiante la cédula de sufragio con los nombres de
los opositores. No podía el est udia nt e exteriorizar su
opinión r especto al concurso a ntes de votar, si n correr el
riesgo de ver anula do su voto. Debían escuchar las lec-
ciones de t odos los oponent es. E l voto era acumulati vo ,
es decir, el est udia nte tenía tantos votos cuantas asigna-
t uras cursaba. Debía haber cien votos de estudiantes en
la FacuItad en Que se disputaba la cátedra. En caso de
que no los hubi ese, votaban el Rector y los doctores .
Cuando se trataba de persona eximia podía exonerarse del
concurso u oposici ón. El est udiante que no votaba debía
pagar una mult a.
bachitler que pue-
do ser li cenci ado
ni doctor ni maes-
tro que se graduare
d ura nte la vacante
no voten en la t al
cathedra vaca.
Los bachilleres y
passantes que DI>
tuuieren cargos pa-
ra graduarse de
li cenciados, voten
aunque no es tén
matriculados.
Ningun oppositor
durante l a vacante
ent re en caso de
voto ni sob orno
con pena, ni voto
ent re en casa de
oppositor, con pe-
na de no votar.
pues de graduados de bachilleres tuuieren
cumplidos sus cunas que confonne a estas
cons tituciones han de tener para se poder gra -
duar de licenci ados, ni e l doctor o maestro del
cl austro ni ' bachiller Que se graduare durante
la vacatura de la cat hed ra, para euer de t ener
en su voto aquellas calidades, si no Que se
mire y tenga atención al voto que tenían antes
q ue d urante la vacatura se graduasen, y los
bachilleres o passantes que no tuuieren cursos
para poder graduarse de licenci ados puedan
vo tar, aun q ue no est én matriculados.
CONST o XCVII
Yt en ninguno oppositor durante el t iempo
de l a vacante entre en casa alguna de al gu no
de los que quieren de ser votos de la t al ca-
thedra, ni le dé ni promesa por si no por in-
t erpcsit a persona ni le preste cosa alguna, ni
ningun es t udiante ent re en casa de algun op-
positor, y si el oppositor fuere reli gioso o colte-
gial no ent re en el monast eri o o collegio, aun
que podre entrar en la yglesia de t al monas-
t erio a oy r missa, y los diuinos off icios, ni el
lOS
En San Marcos, como en las Univer sidad es de Bo-
loni a y Padua , y como en la de P arí s, el crecimiento de
la aut oridad del Estado, paralelo a l desarrollo demo-
gráfico y general d e la colect ividad, se reflej ó en una
creciente reducción d e la actividad estudiantil en el go-
Al que sobornare
se le quit e la ca-
t hed ra, si la lleua-
re de ntr o de un
a ño, si despues del
año, se ha ga lo
aqu i cont enido.
tal est udiante re sciua de l t a l oppositor d adiu a
promesas ni e m prest ito, so pena de que si en-
tra re en su ca si, si se le oppusie re por a lguno
de los oppositores, y se te a veri guare , quede
excluido de vota r e n aq uella cat hed ra . Y si.
el oppositor sobornare a l est udia nte con d adiua
o empré stito, pierda lo que Quiere dado o pres-
t ado, y se a ppl ique para la ca sa de la vniuer-
sida d, y e l t a l e studiante quede inhabilit ado
de poder se r proue ido e n la tal cat hedra, y si
la vuiere lIeua do se le Quit e y t orne a votar,
como se eue rigue lo suso dicho d entro de vn
año, y si le a ueriguare d espues de l a ño, se vea
si con e l voto, o votos q ue sobor nó, quita ndo-
se le a el, y dandose le al op positor Que t uuo
ma s vot os, perdí a o lIe uaus la cat hed ra, y si la
perdía con aque llos vo t os, se le saque, y si no
la perdía sea penado e n lo que dio o prometio
con e l q uetro t a nt o, y le meta en l a ca xa de
la vniuersidad, executa ndo la d icha p ena e l
R ector , por la forma que está dicho e n la s
demas penas y mult a s. E de c ualqu ie ra ma-
nera que se le . quite la d ich a cat hed ra por lo
suso dicho , no sea admit ido p or aquella vez
a opponerse a ell a .
CONSTo CVII
Yten que el es t udia nt e que d ixere o publi-
care por quien ha de votar, o apellid are su
nombre, diai endo, fulano v íctor, o hiziere
a puest a so bre quien lleuará la catbedre, o ten-
dra ma s votos, no pueda votar, ni se le a dm it a
su voto e n aquella cat hedra. Y lo mismo e l
que no ouiere oydo t odas l as Iect íones de op-
poaici on de t odos los opositores por enter o,
pudi éndol es oyr , sa luo si e l c pp oeitor es ya t an
conoscído, yaya leydo e n la s e scuelas, de ma-
nera q ue los e st udi antes t e ngan noticia s de su
pericia y letras. Que e nt onces a unq ue no le
oyan la tect íon de opposicion, podr án votar .
y la i nca pacida d de los vot os se aya dé p oner
y auert gua r, antes de auer votado, y no despues.
.\ 06
Excepci ones contra
votos, para que ;"'.....
pueda n votar.
bi erno universitari o y en la consi guiente lesión a la
propia a utonomía que, mantenida en princi pio, hubo de
aceptar la coyunda del Poder Políti co. Así vemos que
en 1684, en la elección de Rector y Decano votaban 25
catedráticos y 4 est udiantes : en las de 1687, todas las au-
toridades y ca tedráticos y sólo 39 alumnos 2:;. Poco des-
pués, a fi nes del siglo XVII, se suprime la intervención
estudiantil para elegir a Rector. Decano y ca ted rá t icos :
esta función es traspasada a un consejo de siete, en el
que parti cipan el Arzobi spo de Lima, el Dean Metropoli -
t ano, el Maestrescuela del Cabildo, el Inquisidor Mayor,
etc. La Uni versidad se iba haciendo cada vez .més oficial
y estadualista,
Ya conocemos la fecunda acción de los est udiantes
en los Col egios mayores de fin es del siglo XVIII , espe-
cialmente, en la de San Carl os, Que a bsorbió a los a ntiguos
Colegios jesuitas de Lima abandonados por la expulsión
de 1767. La Universidad en ese . período ha bí a perdido
su prestancia. Era un orga nismo burocrático y ceremo-
ni al. La vida d ocente se hallaba concent rada en los Co-
legios. F ue esa la razón por la que se formó, en 1811, el
Colegio de San Fernando, o de Medicina , llamado. des-
pués de 1821, Colegio de la Independencia .
Pues bi en, en este mi smo Colegio, según el decreto
de l O de oct ubre de 1826, promulgado por el Consejo de
Gobierno, Que presidió el Mariscal Sant a Cruz y del Que
formaban parte el Doctor J osé María Pando, insigne con-
servador, y el Doct or Hipólito Unanue, médico, fundador
del Colegio de San Fernando, se reservaba el cargo de Vice-
rector para un estudiante, con 600 pesos de salario anual.
25 L. A. Sánche z, discurso del 11 de enero de 1946 en la
Cámara de Diputados; e n " Diario de los Deba t es de la Cámara
de Diputados, T ercera Legi sl a t u ra E xtraordi na ri a de 1.945". Li ma.
T orres Aguírre, 1946; volumen especial " Debate sobre la Reforma
Universitari a ( Ley 10555 )", Lima, T orres Aguirre, 1946; p. 51 y 52.
107
"Esta norma duró casi veinte años" 2U. En virtud de t al
dispositivo, Cayetano Heredi e , primer Decano de la Fa-
cultad de Medicina, cuando se la creó en 1856, ejerció el
cargo de Vice- rector del Colegio de la Independencie du o
rante su vi da de estudiante .
Estos da t os aislados están muy lejos de cons ti tuir (ni
lo pret enden) una historia de la representación est udian-
t il en la Universidad P eruana. Solo t ratan d e mostrar
que la instit ución del llama do "cogobierno" no es un in-
jerto irracional ni a nti histórico ; que t iene raíces en la es-
tructura mi sma de nuestra Universidad colonial, y que
. funcionó en épocas de int ensa actividad y vigoroso desa-
rrollo de nuestros institut os de enseñanza superior . . No
afecta 10 dicho el d ebate de si esa for ma de organización
es plausible o no. De ello se hablará más adelante.
2) RENACE EL COGOBI ER NO
Como se sabe, la República no favoreció durante su
primer medio siglo, el desenvolvimiento de la Universi-
dad. Es a parti r del primer Gobierno del Mariscal Cas-
t illa cuando se inicia un vigoroso impulso para r eordenar
el país en t odos sus aspectos. Por cierto, la. Univer sidad
quedó inclusa en t al propósito. P ero ninguna ley ni r e-
glamento, según se los d et alla en otro capít ulo, a partir
de 1850 y hasta 1920, es decir durant e setenta a ños, res-
t ablece la participación est udiantil en el gobierno d e la
Univer sidad, vigente en San M arcos 150 a ños y en San
F ernando o Colegio de la Independenci a desde 1845 . La
Ley de 1920, a l dar paso a la inquietud j uvenil , r estaura
aquel sistema, corrobora do por el Estatuto de 1928, el
2G C. E. Paz Soldán, art . "Cogob íerno" en " La Crónica",
. Lima , 21 de abril de 194 9. T rascri be palabras de un di scurso del
mismo al fundarse la Soci ed ad Pe ru ana de Hist oria de la M edicina,
en 1946 .
108
,..
Decreto-Ley de 1931, el Estat uto de 1946, la ley d e 1960,
y negado sólo por el Est at ut o de 1935 y la Ley de 1941.
El pronunciamiento de los est udiant es d e la Universidad
de Córdoba de junio d e 1918, a favor de la Reforma Uni-
versitari a, fu e el a ntecedente inmediato de la represent a ción
est udiant il en la Univer sidad del Perú. Recordemos que
la participa ción d e los a lumnos en la designa ción de C8 -
t edr áti cos, era complet a , según las Consti tuciones de 1581 ;
Que subsist ió hasta fin es de! siglo XVIII , y que, en 1826,
el Vicerrector d el Colegio de la Independencia (futura
F acultad d e Medicina) era un est udia nt e.
El primer Congr eso de Estudiantes d e Córdoba ( Ar-
gent ina) había decl arado:
" Co mponen la Universidad los profesores de t oda
categoría , los diploma dos inscritos y los estudian-
t es . . . . . Propone la democratización del gobierno
univer sitario, mediant e un siste ma que evit e el pre-
dominio de cualquiera de los estados universita-
ri os .. .. . t a l efect o, el ci tado congreso , resumió sus
puntos de vi sta en los siguient es postula dos: 1'1 De-
m ocratización del gobierno uni versitario. mediante
la participación de los representantes de los alum-
nos y de los graduados" 17.
En el P erú se at ravesaba por un delicado momento
político. Leguía, de regreso d e Europa, era el candidat o"
popular contra el señor Antera Aspíllaga , a Quien prote-
gía el Presidente P ardo. La F ederaci ón d e Estudi antes
del Perú, en marzo de 1919, eligió su presidente al señor
F elipe Chueca. leguiista . El 18 de mayo de ese a ño, el
27 Saul 'Ta borda , "Reflexio nes sobre el ideal político de
Améri ca ", Córdoba. 1918. L. A . Sánchez, " H aya de Ia T orre y
el Apra", Sa nti ago, E d. Pacífico, 1955, p. 53. - G . del Mazo, " Es-
tud iant es y Gobie rno universitario", Bs. Ai res, 1946. G . del Mazo,
" La R eforma Universita ria", segunda ed., La P la t a, 1943, t omo I.
J . Basadre, " Al go sobre la reforma unive rsitaria", e n " Letras Pe-
ruanas", Lima, Año l. núm. 2, agosto de 1951 .
1 0 ~
est udia nte Haya de la Torre y 31 delegados a la F ede-
ración renunci aban a sus ca rgos por haberse puesto la
Federación al servicio de la candi dat ura de Leguía . Ya
estaba en marcha el movimiento reformista, según se ha
referido. Como la Federación no 10 a mparase decidida -
mente, se eligió un nuevo presidente, al señor Hernando
de Laval!e, al par que los Comi t és de Reforma de las
diversas Facult ades, const ituían el Comité de Reforma de
la Uni versidad, el cual supeditó a la F ederación, ent abló
relaciones directas con el Rector J avier Prado y elaboró
el manifiesto reformista, en que se postula la represen-
tación est udiant il en el gobierno universitario. En ple-
na lucha, V. R. Haya de la Torre, miembro de aquel
comité y factor pri ncipal de la Reforma, fue electo Pre-
sidente de la Federación de Est udiant es, con 10 que se
perfiló mejor el movimiento. En seguida se convocó al
P rimer Congreso de Est udia nt es del Cusco, que defi nió
las principales reivindicaciones est udiant iles nacionales.
Leguf a, entre tanto, habí a ll egado al poder el 4 de
julio de 1919. El 20 de septíembre dictaba un decreto-
ley en el cual se dice:
"Primero: Que el actual confli cto uni versitario ha
sido ca usado y est á mant en ido por un legíti mo a nhe-
lo de la juventud; segundo, que la satisfa cción de
este a nhelo, obligación ineludi bl e del Poder Público,
se asegura por ahora con el funcionamiento de las
cátedras li bres y la incorporación en el Consejo Uni-
versitario de delegados elegidos por los alu mnos de
las Facultades que comprenden la Universidad Ma-
y or de San Marcos, mi entras el gobierno estudia,
con la atenci6n debida el proyecto de Ley Orgánica
de Enseñanza. etc:' :?!I.
La Asa mblea Constituyente consagr ó la doctrina de
este decreto por medio de las leyes reformistas número
211 L. A. Sánchez, " Haya d e la T orre y el Apra", p . 67 .
110
4002. d e 13 de oct ubre de 1919. y la 4004. de 16 del mismo
mes y a ño. La Ley Orgánica de Enseñanza de 1920 fue
el producto de aq uel hervor, a unq ue en su elabora ción
hubiesen intervenido hombres tan prudentes como los
doctores Al ej andro Deustua, Manuel Vicente Villarán y
Federico Vill arreal, según hemos dicho ya.
En efecto, el ar t ículo 274 de dicha ley est ablece q ue
los Consejos Universitarios est a rá n formados, ent re ot ros .
por "un mi embro elegido por los a lumnos de las F acul -
t ades". el cual d ebería ser "doctor en a lguna F a cult ad o
titulado en alguna institución de enseñanza superior na-
cional o ext ra njera " . Duraría cuat ro a ños en su cargo y
podría ser reelecto. En el a rt ículo 276 se fij a q ue el Con-
sejo de las F acultades, ent idad novísima, encar ga da de la
parte docente d e la Univer sidad, tambi én debería t ener un
mi embro en igual es condici on es. Es decir que los alum-
nos t enían a partir de Octubre d e 1920 en que se dictó
la ley, dos representantes directos: uno en el Consej o
Univer sitario y ot ro en el Consej o de las F a cultades.
Fueron electos, según dij imos ya los doctores Ca rl os
Enrique Pa z Soldán y J osé An t onio Encinas, respectiva-
mente 29.
En reali dad, la Reforma ent ró en cola pso en 1924,
a l abandonar el país y la Rectoría el doctor Villarán .
" "-
Tanto durante su interinato, como durante su r ectoría
efect iva, el sucesor de est e, doctor J osé Matías Manza-
nilla, parali zó los movimi entos reformistas, abocado a la
lucha cont ra el gobierno, que t enía por escenario a San
Marcos.
En 1928, se promul gó, según vimos, el Est a t uto
Oliveira. Pese a su ca rácter ent era mente a utoritario,
el artículo 18 de est e cuerpo legal reconoce, en el
20 c . E . P az Soldán, " De la I nquietud a la Revolución",
Lima, 1920 y " De la Revoluci ón a la Reforma", Lima, 1922.
111
Consej o Univer sit ario, " un representante de los alum-
nos y ot ro de los graduados".
Desde luego, limit a la representaci ón - er an d ías de
di ctadura- fijando como r equisitos para el del egado es-
t ud iant il, los de ser "doctor o titulado. pero no catedrá-
tico"; ser "extraño absolutamente a toda activida d de ca-
rácter político"; y exi gía por último, que esta delegación
no funci on aba sino después de ser rati ficada por el Con-
sejo d e Enseñanza Universitari a, formado por el Ministro
d e Inst rucción, cuat ro del egados estadua les y uno por
cada Universidad, lo que aseguraba la mayoría guber-
namental.
El 26 de agosto de 1930, a r aíz del derrocamiento de
Leguía, producido el día 24, se derogó el Estatuto de
1928 y se r estableci ó la Ley Orgáni ca de . 1920. Ambas,
re cordémoslo, reconocí an la participación est udiant iJ o
cogobi erno.
Fue una restauración efí mera . E l 11 de octubre de
1930, a raíz de un conflicto en Medicina, l os a lu mnos
capt ura ban la Univer sidad de San Marcos. Esta parali-
zó sus la bores. La Junta de Gobierno, presidida por el
Comandante Sánchez Cerro, nombró una comisión de Re-
forma en que tomaron parte los d octores Villarán, Lavor e-
ría , Solf, Carvallo, Iberi co, León Barandiarán y Basadre,
los estudian tes Pa lma, Núñcz, Tomás Escajad ill o. La
Comi sión ela boró un proyecto de nuevo Estatuto. Fue
abrevi ado dramáticamente por el decreto-ley d e 6 de fe-
brero d e 1931. Rep itamos a quí, por método, a lgo ya
menciona do en el ca pítulo sobre las Reformas Universi-
taria.
El artículo 6 del Decreto Ley de 1931 reconoce el terci o
estudiantil en el Consej o Universita.rio y una. representa-
ción especial en los Consejos de Facultad. hasta ehi nunca
admitida : t antos a lu mnos más uno, como años de estudio
haya en la F acultad. Además limita la capaci dad d el
112
delegado estudiantil (art . 13) d iciendo que estos "no de-
ben haber sufrido pena disciplinaria en el seno de la' ins-
titución y deben pertenecer a uno de los tres últi mos a ños
en las Facultades d e Medicina y Derecho, y al último o
penultimo en las d emás F acuItades d e la Univer sidad" .
Traducido en hechos : los delegados d e Medi cina debían
pertenecer al 5'-', 6
9
Ó 71} año, los de Derecho al 3
9
, 4to.
Ó 59; los de Letras al 3
9
Ó 4<1 ; igual que los de Ci encias,
Farmaci a, Odontología y Ci enci as Económi cas, facultades
estas últimas en que sólo quedaban excluídos los d e pri-
mer año. Pero había una contradi cción : el a lumno que
cursara Ci encias podía ser del egado desde el tercer a ño,
pero si lo seguía simult ánea mente en Medi cina, no podía
representar a est a sino tres años después, a pesar d e que.
por otro capít ulo y sin variación de persona y por t anto
de aptitud, podía figurar o había figurado ya en los Con-
sejos de Facultad o aún en el Universitario.
El 9 de mayo de 1932 se clausuró la Univer sidad
bajo dictadura. También fu e bajo dictadura cuando se
reabrió por el nuevo Estatuto de 28 de junio de 1935.
Esta vez, como era de espera rse, se suprimi ó la parti ci -
pación est udiant il.
No la restauró la ya ana liza da ley 9389 de 1941, dic-
tada cuando funcionaban muy limitadamente las liber-
tades públicas.
Al recuperarse el régimen democrático en julio de
1945, se hizo de nuevo patente el anhelo r eformista de
profesor es y alumnos.
. La ley 10555, promulgada el l O de abril de 1946, r e-
conoció la participación de un tercio de del egados alum-
nos en t odos los Consej os de la Universidad. Fue menos
ext ensiva en parte que la de 1931, p ues no aceptó la
participación de est udiantes en ciertos organismos como
los Jurados de Examen, lo que se hi zo en 1931. Tampoco
la admitió en los Institutos de investigación a diferencia
113
de: 1931. Recuerdo, por haber pa rtici pado en él, que el
Instituto de Hi storia, presidido por el doct or j asé -de la
Riva Agüero, tuvo como secre t arios al doctor j orge Gui-
ll ermo Leguía y al entonces estudiante j orge Fernández
5to11. Est e exceso fue supri mido en 1946.
Al abolirse el r égimen democráti co por acto de vio-
lencia castrense en oct ubre de 1948, t a mbién el régimen
de participación est udiant il quedó herido; solo sobrevivió
hasta que se aseguraron medi ant e su empleo, ciert as a u-
t oridades universit arias , ant irreformistas. El sist ema fue
abolido de nuevo por decreto ley número 11002, de abril
de 1949.
Durante toda. la dictadura de 1948 a 1956, no h ubo
representación est udiantil an te los Consejos Universitarios.
La rest auró la ley 13417, promulgada el 8 de a bril de
1960, mediante sus a rtí culos l O, 16, 19, 27 Y 94. Está en
vigencia hoy.
o Contra "los claros preceptos de esta ley se ha a rguido
que un a rt ículo, el 34, permite a un ti po de F acultades
(las de Medicin a) exonerarse de aplica r el t ercio es tu -
diantil ., Pero ninguna de las Facultades de ese t ipo,
sa lvo una, la de Lima, ha forzado la interpretación a ex-
t remo t an negati vo. E l Consejo Universitario, a utori dad
máxima de la Universidad, por sus acuerdos de 6 de ju-
nio y 12 de julio de 1960, ratificó la vi gen cia del tercio.
Su ' no apli cación solo por la F acultad de Medicina de
Lima, ha sido causa de un conflicto cuyos límit es han
rebasado la cuestión.
La historia de la participación est udianti l en la Oni-
versidad de San Marcos ha pasado, pues, por va rias et apas :
cien delegados en 1581, para elegir ca t edrát icos; 4, en 1684 ;
39 en 1687 ; uno ante dos Consejos Generales, en 1920; igual,
en 1928 ; un t ercio a nt e el Universitario y más limitada ant e
las Facultades, en 1931; t ercio t otal en 1946; t ercio t otal
en 1960. Nadie que lea con serenidad est a reserva podrá
114
afirmar Que el "cogobierno" sea una invención de última
hora, o un injert o sorpresivo en la legisl ación universitaria
del Perú.
3.-BASES TEORICAS DEL COGOBIERNO
Escribe Gabri el del Mazo, Presidente de la Fed era-
ción Universitaria Argentina en 1918, fundador-interven -
t or de la Universidad de El Li t oral en 1922; Vicerrector
de la Universidad de La Plata en 1943, Ministro de Defen-
sa en 1956; hoy Embajador en Montevideo :
"La Universidad es un a Repúbli ca de Estudiantes.
Su condición republicana define su ét ica de 'servicio,
como la ca lidad del estudiant e común a todos sus
miembros, da fundamento a la libert ad Que , recl a-
ma . . . La nueva Universidad se anuncia como Re-
pública de t odos sus Estudiantes. Son est udiant es
t odos los copart ícipes en la Comunidad de est udios.
Sus mi embros van recibi endo graduaciones sucesivas :
alumnos, licenciados, profesional es, doctores, maes-
tilOS .. . Es un Estado democrát ico, .la a utonomía
universitari a sólo se legitima en la integración de la
Universidad con todos sus miembros y en el carác -
t er democrático de su gobi erno, basado en la uni-
versalidad de la ciudadanía interna" :m:
Estos conceptos definen bastante bi en el rumbo de
la Reforma Universitaria y adelantan los prmcipros en
Que se basa la part icipación est udiant il en sus Consejos
Directivos.
En realidad, fue en 1907 durante el Pri mer Congreso
de Estudiantes Ameri canos reunido en Mont evideo cuando
se pl anteó el cogobi erno ; al Perú los alum-
no Víctor Andrés Belaunde, Manuel Prado, Luis Miró
30 G. del M azo, "E st udiantes y gob ierno univers it ario", Bs.
Aires, El At eneo, 1946, p. 9- 11.
115
Quesada y Rómulo Botto 3 0:¡,. Fue Balta zar Brum. dele-
gado del Uruguay y más tarde Presidente de la República
de aquel país, quien informó en nombre de la Asociación
de Estudiantes en Montevideo sobre el t ema: Representa-
ción de los est udiantes en los consejos directivos d e ln
enseñanza uni versitaria. El voto que a probó, por aclama-
ción, el Congreso decía lo siguiente :
HEI Primer Congreso Int ernacional de Est udi antes
Amer icanos acepta como una aspiración, que es de
desearse sea ll evada pronto a la p r éct íco ., la repre-
sentación de los estudiantes en los Consejos Direc-
tivos de enseñanza universitaria, por medio de dele-
gados nombrados directamente por el105 y renovados
con la mayor frecuencia. posible" .
Esta ponencia había sido presentada el a ño a nterior
al Poder Ejecutivo Uruguayo por el est udiante Héct or
Miranda. Por consiguient e fu e el Uruguay el primer país
que admitió en el seno de dichos consejos directivos la
representaci ón est udianti l. En efecto, la Ley Orgánica
de 31 de diciembre de 1908 hablaba de que los consej os
de Facult ad se compondr ía n de di ez miembros y un
decano, y que uno de esos mi embros ser ía elegido por / 0 5
estudiantes, entre los egresados Que no fuesen profesores
(arts. 2 y 4 de dicha ley). El 14 de enero de 1909, la
Cámara de Representant es del Uruguay aprobó un pro-
yecto de ley por el cual t odos los est udiantes de cada
FacuItad podían elegir a un delegado ante el consejo res-
pectivo 3 1.
En 1912, la Facult ad de Ciencias. Físicas y Ma t emá -
ticas de La Plata aceptó la representación alumnal, En
agosto de 1913 precisó la forma de esta delegación.
3 0 ~ v. A. Bel aunde, "Unigeneración e n la Universidad" ( to-
rno II de Memorias ) Lima. 1961.
3 J G . del Mazo, ob. cit. p. 27 .
116
Los Congr esos I nt ernacionales de Estudi antes de Bue-
nos Aires (1910) y Lima (1912) apoyaron la idea de la re-
presentación est udiantil. Desde antes, el Estatuto de la Uni-
vers idad de México establecía que hubi ese un delegado
alumno en el Consej o Universit ario, con limit aciones pre-
cisas sobre sus potestades. El Decano serí a elegido de
t ernas propuestas por los profesor es y alumnos.
El Mani fies to de los est udiantes cordobeses de juni o
de 1918 "reclama un gobierno est rict a mente democrático
y sostiene que el 'demos' universit ario, la sobera nía, el
derecho a darse gobierno propio, radica principalmente.
en los est udiantes".
Después de diversas vici situdes, el 7 de octubre de
1918, el Poder Ejecutivo argent ino, dictó, para C órdoba,
un dec reto en que reconocía la "participación de los es-
tudiantes en ~ a elección de autoridades por medio del lle-
mado 'tercio est udiantil''' :12.
El Consejo Superi or de la Enseñanza en Buenos Ai-
res, acordó , en agosto de 1918, la participaci6n est udiant il
en la elecci6n de a utori dades.
Est as ideas fu eron recogidas en el Perú. El Con-
greso de Estudi antes del Cuzco de 1920 considera en sus
resoluciones la representación alumnal ante el Consejo
Universitario por medi o de cua tro delegados, y la partici -
paci6n con un tercio en la elección de Rect or.
En Chil e, desde 1920, se hace presente el anhelo de
los j6venes por verse representados en los Consejos di -
rectivos de sus Uni versidades.
No pormenorizaremos más aquí el naci miento y
desarrollo de la idea del ll amado cogobierno universit ario.
Nos bastará referirnos a dos t estimonios indudables : los
de los primeros delegados-doctores de los est udiantes de
Sa n Marcos a nte los Consej os Universitarios y de Facul - .
a-' G. del Mazo. " Est udiant es y gobierno universitario", p. 39 .
117
t ades, según la ley de 1920 : doctores Carlos Enrique P a z
Soldán y J osé Antonio Encinas, el primero ll egó a sub-
decano de la F acultad de Medicina y Dir ector d el Insti -
tuto de Higiene Soci al de la mi sma; el segundo, a Rect or
de la Universidad de San Marcos. La del primero const a
en sus libros "De la Inquietud a la R evolución" y HD e la
R evolución a la Reforma" ; y la del segundo en su men-
cionado libro " Historia de las Universidades d e Bolonio y
Pndue" ; ambas favorecen la participación est udiant il 32
a

3) LA PARTICIPACION ESTUDIANTIL EN LAS
UNI V ERS I DADES DE LA AMERICA LATINA.
De las veinte repúblicas latinoamericanas , t odas me-
nos dos, ti enen representantes est udiant iles en el gobierno
de sus Universidades, bi en sea por medio de una propor-
ción o bien por un númer o fij o. De acuerdo con los an-
t ecedentes hi stóri cos, se explica. Revela conti nuidad .
P ero es en el acuerdo con las necesidades act uales donde
hay que buscar la verdadera posibilidad o razón de este
régimen, que, como el d el Asilo P olítico Extraterritorial,
ha pasado a ser una d e las características de nuestra idio-
sincracia continental.
En la República Argentina, donde r enació el sistema
de coparti cipación est ud ia nt il el a ño de 1918, se han su-
cedido, por 10 menos tres grupos de leyes universitarias,
las de 1918-20, la de 1947 (peronista) y la d e 1958, t odas
ellas reconociendo, en una u otra forma, aquella r econ-
quista de la Reforma de Córdoba . En las ya menci onadas
obras de Gabriel del Mazo tituladas "La R eforma Uni -
versitaria" y "Estudiantes y Gobierno Universitario", apa-
32
8
E l Prof esor F ranci s M. Rogers, de la Uni versi dad de
H arvard, en su informe "The University ot S an M arcos i n Lima,
Perú", Lima, Universidad de San Marcos, 1961, subraya la ci rc uns-
t ancial p ero in dudable eficac ia del cogobiemo en San Marcos.
'118
recen los detalles de aquella evolución hasta la etapa
peronista. El estudioso puede buscar ahí los anteceden-
tes necesarios. La ley peronista (dictadura). que empe-
zó a regir el primero de enero de 1948
33
redujo el t ercio
a " un delegado por cada escuela" ante cada Consejo Di-
rectivo (art, 85). Tal delegado debía pertenecer al último
año y haber obtenido las más altas notas (art.86) . Como
se sabe, el alumno de último año es más profesional que
estudiante. y el requisito de "las más altas notas", apa-
rentemente inobjetable, deja a manos del profesor la de-
. signación del delegado estudiantil. Por tanto, la di cta-
dura, como siempre, desvirtuaba la participaci6n estu-
diantil que, en América Latina, fue cortejo infaitable del
renacimiento o de la vigencia democrática. Además, el
peronismo otorgó a tal delegado voz, pero no voto.
Restaurada la democracia en Argentina. al ser derro-
cado el dictador Perón, naturalmente fue derogada su
arbit rari a Ley de Universidades. La propia Universidad
recibió el privilegio de impartirse la regla que le corres-
pondiese. Así, la de Buenos Aires dicta su Estatuto el
8 de octubre de 1958, a los tres años del derrumbe pe-
ronista. En este Estatuto de Buenos Aires se establece
que el Consejo Superior de la Universidad ( art, 93) es-
tará constituido por el Rector, los Decanos, S represen-
tantes de los Profesores, electos por 4 años; 5 de 10-3
egresados, electos por 2 años, y S de los alumnos. electos
por 1 año; todos con sus respectivos suplentes. Además.
3 de los 5 delegados deben ser elect os por mayoría y 2
por minoría (art. 95). La Asamblea Universitaria es
constituida por todos los miembros del Con_sejo Superior
de la Universidad y por los de los Consejos de F acultad.
Los Consejos de Facultad están formados por el Decano,
33 L. A. Sánchez, li La Universidad latinoamericana", Guate-
mala. Imp. de la Universidad, 1949, pág. 83 .
119
el Vice-Decano, 8 delegados de los profesores, 4 de los
egresados y 4 de los alumnos, con sus suplent es.
Los dispositivos de 1958 no son t an liberal es como
los de 1918-22. que sin embargo probaron su efi cacia, pues
la Universidad argent ina progresó como nunca en aquel
período, en el cual se r ealizaron los t rabajos de Houssay,
Premio Nobel de Ci encias, las invest igaciones y la do-
cencia de Ri cardo Levene. Alfredo Palacios, Nicol ás Ma-
ti enzo, Del Mazo, Mantovani , Henriquez Ureña , Amado
Alonso, Raimundo Lida, Carlos Astrada, Santiago Neu -
delrnan, Carl os Sánch ez Vi amonte, Luis Aznar, J osé San-
t os Golf án. Francisco Romero, J osé Luis Romero, etc.
En Bolivi a, igual que en Argentina, las di sposiciones
no son parejas. Las Universidades de San Andrés ( La
Paz) , San Simón ( Coeha bamba) , Sucre, Oruro, Sant a
Cruz de la Sierra, t ienen modalidades propias. La de San
Andrés, la más importante, admit ía según el artículo 6 '
de sus Estatutos de 1946, una representación más nume-
rosa que en ot ras partes : así, el .Consejo Universit ario
estaba cons t it uido por el Rector, los Decanos y Direct ores
de cada Escuela y un delegado alumno por ca da Escuela ;
en suma; el Rector, los t res Decanos, 13 delegados alum-
nos y 13 di rectores de Escuela. Después de la Revolu-
ción de 1952, la composición del Consejo es la siguient e:
el Rector, SO por ciento de profesor es y SO por ciento de
alumnos. La elección de Rector se hace por igual nú-
mero de profesores (con derecho a ser directores de Es-
cuela) y de alumnos y más t odos los profesores, o sea
que no había sino un t ercio de alumnos 34.
Desde 1946. por primera vez, se reconoce en Brasil
el derecho del est udiantado a t ener representant es en los
Consejos Directivos de la Universidad. El decret o nú-
mero 21,321, Capítulo LlI , artículo l O, establece que en la
Asambl ea Universit ari a ha brá " un mi embro del cuerpo
3-1 L. A. S énchee, " La Universid ad la t i noa meri cana" , p. 82 .
120
di scente" de cada Facultad. En el Consejo de Curadores,
no ha brá ninguno. En el Consej o Universitario, act uar á
ex ollicio el Presidente del Directorio Estudiantil y un
delegado de los exa lumnos. Según el art ículo 62, el Pre-
sidente de cada Direct ori o Académico de Estudiantes (lo
que ent re nosotros se denomi na Centro Federado) for -
mará parte del correspondi ente Consejo de Depart ament o
o de Facultad. El Directorio Central de Estudi antes es-
t ará const it uido por dos delegados de cada Directorio
Académico.
A partir de 1924, Colombia admitió la representación
est udiant il en los Conse jos Directivos de sus Universida-
des. La ley de 1935 fij ó en dos el número de estudiantes
en el Consejo Directivo de la Universidad. Forma ban este
Consejo nueve miembros, entre ellos el Mini stro de Edu-
cación, que lo presidia, y el Rect or como Vicepresidente.
En cada Consejo de Facultad ha bía un delegado est u-
di antil , el cual debía pertenecer a uno de los años supe-
riores. Est a organización varía. Es más libre en unas
Universidades Que en ot ras. No olvidemos Que hay en
ese país diversos tipos de estas, entre ellas, las oficiales
y las privadas; por ejemplo, la Universidad de los Andes,
dentro del patrón norteamericano ; la de América, más
latina y abi erta; la Libre, de tipo semejante al College
de F rance, y la J averi ana, jesuitica, confesional.
La Universidad de Costa Rica pert enece t ambi én a
la órbtia de las que se rigen por el cogobierno .
En Cuba, la Universidad de La Habana tuvo repre-
sentación est udiant il en sus Consejos direct ivos hasta
1940. La ley de ese a ño suprimió la intervención de los
alumnos aunque reconoció la personeria de la Fed eraci ón
de Estudi antes. De hecho, nunca fue mayor la belige-
rancia est udiant il en " La Colina", que desde que se supri-
mió su delegación direct a. Podría hasta decir se que el
gobierno de los ' alumnos fu e más evi dente y t umultuoso
121
a raíz de hab érseles negado el acceso legal a la coparti-
cipaci6n en el gobierno de la entidad. La nueva situa-
ción de 1959 ha abolido las di sposi ciones de la ley de
1940; los estudiantes ejercen hoy el contralor de la Uni-
versidad Cubana, pero no es caso normal. La diversidad
de sistemas existente entre las Universidades de La' Ha-
bana, Oriente, Las Villas y la novísima y confesional de
Villanueva, ha dejado de existir, avasalladas por una uní-
formidad estadualizante.
La Universidad de Chile se rige por un decreto-ley
de la ·dictadura de 1931. El Presidente de la Repúbli ca
es el Patrono de la Universidad. pero nunca ejerce su
autoridad sino a través o de acuerdo con el claustro. Di-
cho decreto-ley no habla de representaci6n estudiantil.
por 10 que algunos mal informados la niegan. Pero
desde 1946, exist en delegaci ones de alumnos en los di-
versos consejos directivos. En el Universitario la ejercen
el Presidente de la Federación de Estudiantes y dos dele-
gados más, con voz, pero sin voto ; en los Consejos Fa-
cultat ivos hay tantos delegados como años de estudios
en la respectiva Facultad. Insistimos, esta organización
resulta de un acuerdo voluntario, y funciona con toda
eficacia y lealtad sin que surjan discrepancias ni huelgas,
sino muy de tarde en tarde.
Las Universidades de Ecuador tienen diversa estruc-
tura. No debe confundirse la Central de Quito con la
de Guayaquil, o con la de Cuenca. Los alumnos tienen
en la de Quito un tercio en los Consejos Universita-
ri os y de Facultad. La ley de 13 de octubre de 1959
30
establece que el Cons ejo Universitario queda conforma-
do por el Rector, el Vice-Rector, los Decanos, un pro-
fesor por la Asamblea y un estudiante "ecuatoriano" por
cada Facultad.
35. Ley-Reglame nto de l a Universidad Central de Quito,
Qui to, Imprent a Universitaria, 1961 .
122
.En el Estatuto de El Salvador, dictado bajo la tira-
nía, el Consejo Superior Directivo de la Universidad re-
cibe un delegado estudiantil por cada Facultad. En 1949
el Estatuto fue más liberalizado, no obstante de que ya
en 1933 la representaci6n de los alumnos llegaba a poco
menos del tercio. La legislaci6n universitaria de El Sal-
vador es avanzada. En ella se crean Tribunales de Ho-
nor . de estudiantes para resolver los casos disciplinarios.
La ley de 1946 en la Universidad de San Carlos d.
Guatemala, a la que he tenido el honor de pertenecer,
fijaba en un tercio la representaci6n estudiantil ante el
Consejo Superior Universitario. Los Consejos de Facul-
tad (arts, 35 y 36) están compuestos por el Decano, dos
representantes de los profesores y dos de los alumnos.
Esta paridad no es real, por cuanto los Vocales (o sea
los Delegados de los profesores) son designados por los
profesores y los alumnos, en tanto que los delegados -
alumnos son electos sólo por los propios alumnos. Hasta
donde estoy informado, la nueva ley no altera fundamen-
talmente las disposiciones de la anterior. No la he tenido
a la vista 35&.
La Universidad de Haiti es absolutamente gubernati-
va o estadual. Sus autoridades y profesores son desig-
nados por el Poder Ejecutivo. No tiene representación
estudiantil, ni autonomía. Tampoco puede decirse .que
el pais viva dentro de un régimen democrático y estable.
No tengo a mano informes concretos sobre la Uni-
versidad de Honduras. pero se que, por 10 menos. a par-
tir de 1947, reconoce la ·participaci6n estudiantil. Ello
coincide con la desaparici6n de la di ctadura de Tiburcio
Carlas.
El de México es muy singular. Desde su Re-
voluci6n (1910-1920) es un pais en el que se vive bajo
85" Véase revista "Universidades", 6rgano de la Uni6n de
Universidades latinoamericanas, N9 4, Buenos o:ct. 1961.
123
formas socialme nte mucho mas ava nzadas q ue el resto
. . '
de Améri ca . La sindicalización forzosa , la laicali za-
ción de la enseñanza, la nacionalización del subsuelo,
el reparto de la ti erra, son ot ros t antos rasgos tí -
picos de una repúbli ca altament e desarroll ada . Ocu-
rre, además, en México que, a ca usa de la Revolución,
cuyo sa ldo fue un mill ón doscientos mil muertos, los
partidos políti cos han sido absorbidos por el de la Revo-
lución, llamado hoy el Partido Revolucionario Insti t u-
cional, en el que militan las fuerzas obreras y campesinas,
y gran parte de la empleocracia mexi cana. Como anota
Dani el Cossío Vi llegas "", la democracia en México es
plena durante t odo el ti empo, salvo en vísperas elect orales
Que es cuando el Partido oficial reali za sus ubica ciones
y diri ge - y gana- los comicios. No hay en Méxi co ;
los rezagos feudales que en ot ras Repúblicas del Conti -
nent e. Por tanto, en la Universidad, la lucha no es como,
al Sur, contra las "argollas" , aunque est as subsistan, sino
por coordinar el esfuerzo cult ural con la atmósfera socio-
política que vive el país. Ad emás, la Universidad r ena-
ció con la Revolución: en 1910. Se volvió Autónoma
solo en 1929. Se constituyó en institución a l servicio de
la col ectividad, de la ciencia y de la humanidad en gene-
ral, desde 1944. De ahí Que en esa corporación, del t odo
consonante con el nuevo México revolucionario y demo-
crát ico, el papel de los alumnos no sea tan necesaria-
mente interventor y beligerante como en sus hermanas de
Améri ca. Por eso, ni en la Junta de Gobi erno, formada
por l S miembros mayores de 3S , ños, ni en el Patronato
de la UNAM hay represent ant es est udiant iles ; los hay,
en ca mbio, en el Consejo Universit ari o (un t ercio) y en
los Consejos Técnicos o Facultativos de cualquiera que
sea el número de Catedráticos Principal es. Los dos De-
se
do de
124
D. Cossio Villegas, "Extremos. de América", Méxi co, Fon-
Cult ura, 1949 , passím.
lega dos a lumnos a los Consejos T écni cos son elegidos por
t odos los alumnos de la respectiva Facultad, sin dist in-
ción de especialidades. Ant eri ormente los Del egados al
Consej o Universit ario eligen un Consej o propietario y un
suplente, los cua les debían ser mexicanos de nacimiento,
pertenecer a uno de los 3 últi mos años de su Facultad,
haber estudiado dos a ños en eUa, t ener nota a lta y no
ha ber sufrido cast igos. Hoy los a lumnos t ienen un dele-
gado por ca da F acult ad o escuela ante el Consejo Uni -
versitario, o sea un t ercio, y en los Consejos de Facultad
ti veces, con solo dos del egados, sobrepasan el t ercio, por
ser reducido el número de profesores que constituyen di-
chos Consej os.
Hasta en la Nicaragua dicta t or ial , d e los Somoza ,
existe r epresent ación est udiant il en la Asamblea Univer-
sitaria : uno fr ent e a t odo el claustro (art. 11) .
La Universidad Panameña ( Estatuto de 1943) está
constituída "por profesores y a lumnos" (art. 3). En el
Consejo Universitario, que preside el Rector, fi guran t o-
dos los profesores t it ulares, a gregados y auxilia res, y dos
a lumnos por cada F aculta d. En la J unta Administra t iva
presidida por un del ega do del Ministro de Educación y
en la que actúa el Rector, el Decano General y todos los
Decanos, hay seis delegados est udia nt iles. Cada Consej o
de F acult ad reconoce a dos d elegados d e los a lumnos.
La ley de 1931 que regia la Univers idad de Asunción
( Paulguay) ha sido mod ifica da en 1956. Las caract erís-
ti cas d e aquella república , desde hace varios lustros, no
alientan, ni son las propi as de una auténtica d emocracia;
desde luego la part icipación estudiantil en el Consejo
Superior y en los de F aculta d, es demasiado discret a -un
solo delegado (art . 12, ley 356, del 2 d e agost o de 1956) :l7.
La Universidad de Puerto R ico responde al modelo
31 " Anales de la Universidad Nacional de Asunción", 3 época.
NQ 1, enero de 1957, Asunci ón. Paraguay.
125
norteamericano y per t enece a un regrmen Que, bajo el
t ít ulo de Estado Libre Asociado, p udiera confundirse con
un estado soberano, es en realida d, no mas que un
país a utónomo: sus h ijos t ienen la ci udadanía norteame-
rica na desde 1917. Solo forzando el concepto, se p uede
consi derar a Puerto Rico, una entidad latinoa mericana
pues, aun cuando lo sea de ra za y cost umbres, se hall a
dentro de la órbita norteameri cana . Sin embargo, por la
ley 135 ( Sección 10) de 7 de.mayo de 1942, con la que
virtual ment e se ina ugura la etapa naciona l de su Univer-
sidad, se incl uyó un representante al umno. en la Junta
Universitaria . En 1948, esta ley fue enmendada para dar
mayor a utoridad a l Rect or , y abolió la delegación de un
solo est udia nte, a causa de una a lga ra da de ti po "nacio-
nalista" que a lteró profunda mente la pa z y las j erarquías
de la Universidad.
La ley universit aria Uruauay a es de a mplio recono-
ci miento a l derecho del a lumnado en el gobi erno de la
Univer sidad de Mon t evideo. De hecho, este sistema era
ya a dmit ido d esde mediados del siglo XIX. según leemos
en un libro de Art uro Ardao sobre " Espiritualismo y po -
sit ivismo en el Uruauay". Los est udia ntes est án repre-
sentados por un t erci o en el Consejo Universitari o y en
los de F aculta d. Agreguemos Que la enseñanza es gra-
t uita hasta en el nivel universitario, y que ej erc e el Poder
Ej ecutivo d e la Naci ón un Con sej o de Gobi erno, de Pre-
sidencia rotativa ::li
a

La ley universitari a de Venezuela de set iembre de
1946 fu e abolida por la di cta dura cast rense de P érez Ji-
ménez.
371. Según el citado di cho de Ardao ( México. F. de Cu lt u ra
Ecori, 1950, p. 163 ) desd e 1873, el Co nsejo Universit ario de la
Univers idad de Montevideo se i ntegró con egresedcs y a bachill eres
"ante insist e nt e recl amo es t udiant il".
126
Si n embargo, los alumnos t uvieron un t erci o en los
Consejos de F acultad; 3 delegados en el Consejo Universi -
tario de cada Univer sidad, y uno por cada Uni versidad en
el Consejo Na cional de Universidades. Por el Estatut o de
S de dici embre de 1958, se manti ene la composición del
Consej o Na cional de Universidades ; en cuanto al Consejo
Univer sit ario de ca da Universidad , lo const it uyen el Rector ,
el Vice- Rect or , el Secr et ari o, 1 del ega do del Mini st eri o
de E duca ción, u no de los Egresados y 3 est udiant es.
Es, pues" líci to a firmar que el "cogobierno", o sea
la participación de los est udiantes en la conducción de
sus Universidades, es un sistema típicamente latinoame-
ricano. Las razones de ello, a unque han quedado some-
ra mente explicadas, requieren un mayor comentari o.
4) EL COGOBI ERN O, EL INGRESO "MAS /VO" y
EL EGR ESO SI N CON T ROL.
Uno de los ca rgos más difu ndi dos cont ra la parti-
cipación estudia nt il consiste en que, bajo t al r égime n,
quedan aboli dos los cont roles necesarios para escarmena r
el ingreso de los jóvenes a la Universidad, ingreso que se
ll evaría a cabo sin ningún crit eri o de selección, Los he-
chos son bastant e diferentes.
En primer lugar, el exa men de ingr eso, conforme
queda explicado, solo se implantó en el P erú a partir de
1922, año en que se apli có la ley de oct ubre d e 1920, que
lo creara . Por consiguient e nadi e antes de esa fecha rin-
di ó exa men de ingreso a San Marcos. Bastaba concl uir
la instrucción Secundaria , para in gresar a las secciones
p reparat orias de las Faculta des de Letras .0 Ciencias,
puert as inevitables d e las ot ras F a cut a des.
D esde 1922 hast a 1961. es decir, du ra nte cuarenta
a ños d;e aplicación. el examen de ingreso ha experimentado
diversa s fluct uaci ones. No se podría a firmar empero que
127
haya dado como fruto generaciones más est udi osas y
aprovechadas. Mas, no es este el problema de Que corres-
ponde ocuparse aquí.
Se ha dicho que a raíz de restablecerse el sistema
del "cogobierno" universitari o por la ley 10555 del 10 de
abril de 1946, se produj o un relaj ami ento incr eíble de la
disciplina universitaria y se permitía el ingreso indiscri-
minado a San Marcos.
Impostura inexcusable.
La realidad es que en 1946, antes del Esta t uto, se
produjo el ingreso relajado de un 74. 1% de los postulantes.
Pero, en 1947, al primer año de funcionar el Est atut o, ese
porcentaje bajó a 31 % . Como dato adicional, el Rector
accidenta l de San Marcos, cuando se reali zó el ingreso
masivo, era el Dr. Carlos Monge, profesor de la Facult ad
de Medi cina, y no había cogobierno. .
Para corroborar lo di cho, citaré mis propias palabras
de a bril de 1947. Aparecen en la "Memoria del Rector"
leída al inaugurarse el año lectivo de 1948. dij e lo siguiente:
"Es necesari o agregar, aunque sea somerament e, al-
go con respecto al baj o porcentaje de aprobados en
1 ~ 4 7 . No debo compara r el resultado de est e año
con los de 1945 y 1946, los de mas ' alta cifra de
ingresos, por cuando es notorio que, en los pri meros
meses de 1945 y 1946, circunsta ncias ext ra universi-
tarias, soci ales, políticas y psicológicas, produjeron
un evidente desconci erto en todas las esferas de la
vida nacional y, sobre t odo, en la Universidad, en
donde el descontento manifi esto a principios de 1945
y la incertidumbre innegable en vísperas del Estatu-
to de 1946, se refl ej aron ep la acti t ud general de los
jurados" aRo
as L. A. Sánchez, " Memoria del Rector al comenzar el año
académico de 1948", en "Boletí n Uni ve rsitario", Dep. de Publicidad,
U .N.M.S.M. , Año IU, Lima, Abril , 1948, N9 15, p . 42 .
128
En corroboración de estas afirmaci ones, he aqu í a l-
gunos de los datos ext raídos de mi " Memoria" de abril
de 1947:
Entre 1937 y 1946 el númer o de jóvenes postulantes
a la Universidad a ument a en un 33.5 %; y sólo ent re
1945 y 1946 en un 7 0 1 ~ , o sea aumentaron de 1,463 a 2,340
para llegar a 2,819 en 1948 y a 6, 784 en 1960.
Son cifras terribles por el crecimiento explosivo que
representan. P ero no se puede hacer caber en una cuna
a un a dulto, ni Que un país con casi 13 millones de habi -
t antes tenga la mi sma población universitaria que cuando
solo contaba con 6 millones y medio.
H e aquí un cuadro ilustrativo:
Año P ostulantes Aprobado % de ingreso
I
1937 537 221
47.1% I
1941 641 341
53.1% I
1942 885 543
61.2%
1943 910 383 42
%
SIn
cogobierno
1944 1,098
617 56.1%
1945 1,463 1,032
72.5%
1946 2,340 1,740
74.1% J
1947 2,819 895
31.7% } con
1948 2,405
1,296
54 % cogobier no
Dice el informe de la Oficina del Estudi ante as res-
pecto a la disminución de aprobados a partir del primer
año de aplicación del Estatuto de 1946, con cogobierno :
"La fu erte disminución del porcent aj e de aprobados,
con r especto a l año p asado (1946) puede at ri buirse
---
3(1 Informe del Jefe de la Oficina del E studiante D . Ger mán
Vill anueva. " Bolet ín Universitario", D ep. de P ublicídad, Año 1I.
Dic . 1947, N9 IX, p. 30 .
129
a los siguientes motivos : a) defici ente preparaci ón
que presentan los postula ntes; b) poca es trict ez del
examen de ingreso de 1946 (an tes del Estatuto o ley
10555, L. A. S.) ; c) ca rácter global del último exa-
men de ingreso. Un d escenso de 74.1% a l 31.1 cons-
tituye una notable disminución que no puede at ri -
buirse exclusiva mente a la posible act it ud rígida de
los jurados exa minadores" .
"El a ño pasado (ant es de mayo de 1946) debido al
cambio de autoridad universitaria. y a l t emor de una
posible "tacha" se fue dema siado benigno con la s
condiciones de ingreso" 4U•
.
Con post eriorida d a l rest ablecimient o d el cogobierno
. por la ley 13417 (8 d e a bril de 1960) , es decir, en los
exá menes de in gr eso de 1961, no ha habido a lteración
sensible en los resultados de los exámenes de ingreso, ex-
cept o los provenientes del aumento vegetativo de la po-
blación en general y de la Universidad en particular.
Lo demuestra el siguient e cuadro:
Año Post ula nt es
Ap robados % de i ngreso
1959 6,300 1,831
29% }
sin
cogobiemo
1960 6,774 1,387
21% }
con
1961 6,252 1,690
27%
cogobíerno
Lo ant er ior no ti ene ot ro fin que demostrar la nin-
guna rel ación -o mej or, los ningunos frutos funestos-
ent re la int ervención de los est ud iant es en el gobierno de
la Universidad y al supuesto " ingreso ma sivo" a est a ,
J
40 P or trasl ado de ma trícula ingresaron además 34 7; por
exoneración d e e xá menes de i ngreso ( p rofesores e t c. ) 150; a Obs-
t et ri ci a sin tal examen, 83. Gr an t ot al 1,4 75. Las ci f ras p ara el
a ño 1948 no son del t odo e xact as, ha y dife rencias probable mente de
u na o dos decenas. Mi desti erro en oc t ub re de ese a ño no me pe r-
miti ó co mp robar de inmedi ato los documentos pertinentes.
130
debido a aq uella ca usa. Es un ar gumento falso y falaz :
En 10 que se refi er e a la criba o cont rol de los est u-
dios en las Uni versidades en que los alumnos part icipan
en el gobierno, me limit o al cuadro publi cado por la Fa -
cultad de Medciina de Lima para tratar de demostrar
10 contrario de lo Que el cua dro realmente demuestra 41 .
Según ese gráfico, en las Universidades con parti ci-
pación est udiant il Que menciona, se obt uvieron los siguien-
t es resultados (solo en la Facultad de Medicina - no se re-
fine a las demás Facultades, pero el ejemplo basta) :
País P or ciento
( Por año ) Ingresan Se gradúan de gr ad ua dos
Argentina 8,025 1,800
22% } Cogobiemo con
Bolivi a 377 48
1 2 ~ mayor repre-
o sentación es t u-
Uruguay 200 80 40% d ientes
México 1,319 976
" % } Venezuela 715 213
3 1~ Cogobierno con
Brasil
o menor repre-
1,340 1,092 8 1% sent aci ón est u-
Chile 253 242
45% diantes
EE. UU. 7,340 6,980
95% }
Rusia 18,225 13,030
Ningu na repre-
7 1% sentación est u-
Suecia 408 380
9 8 % diant es. ·
No voy a come ter la imperdonable ligereza de con-
cluir de los anteriores datos que la selección de los alum-
nos durante su ca rrera profesional es mejor allí donde
exist e representaciones est udiant iles o cogobierno; no : 10
que afirmo es sencillamente q ue no es peor, y que no ñe y
ninguna relación de causa y efecto entre el régi men d e
gobierno universitario con participación estudiantil y el
rumbo, nivel y resultado de los estudios. Afi rmo igual-
mente Que alH donde hay muchos, no hay ninguno o hay
u Vide "La P rensa", Li ma, miércoles 12 de julio de 1961.
131
unos pocos estudiantes en el gobi er no de la Facultad de
Medicina, es porque en igual proporción hay much os, hay
unos pocos o no hay ningún est udiant e en el gobiern o de
las otras Facultades, sin diferencia alguna. O sea que la
Universidad es siempre unit ari a en su sist ema e integra
en sus móviles.
5) EL COGOBIERNO y EL CAOS ADMI NI S T R A-
TIVO.
En 1931- 32, la Universidad de San Marcos desa-
rroll ó ext raordinaria act ividad. Creó la Escuela de Altos
Es tudios, los I nsti t utos de Extensión Cultural, Educa ción,
Antropol ogía, Ofici na del Estudiante, el Colegio Univer-
sitario, etc. En el Instituto de Hi stori a, presidido por
J osé de la Riva Agüero y Osma, era secretario el delega -
do estudiant e J orge Fernández Stoll. Ingresaron o fu e-
ron ascendidos o confi r mados en la docencia entonces gen-
t es como Julio C. Tell o, Uri el García, Sergio Bernales,
A. Hurtado, C. E. Paz Soldán, Carlos Monge, F . Quesada,
Daría Acevedo, Carlos Villarán, Enrique Encinas, Ul adis-
lao Zegarra Arauja, Pedro Weiss, Luis Enrique Galvén.
J or ge Guill ermo Leguía , César Antoni o Ugarte, Raúl Po-
rras, J orge Basadre, Erasmo Roca , J osé León Barandia-
rán, Emili o Romero, Enrique Arnaez, etc. En el Colegio
Universitari o hubo profesores-alumnos t ales como E.
Al ayza Grundy, Juli o Pons Musso, Mari o Samamé, Ma -
ri o Al zamora Valdez, Alfonso Villanueva Pinillos, Fernan-
do Chávez León, A1cides Spelucin, Al ej andro Tapia .
Los nombres indica dos no sirven sino para most rar
que el cogobierno no fue adverso al reclutamiento de per -
sonalidades de indudable y probada valía en diversos
ca mpos de la actividad nacional. En cuanto al " desorden
administrati vo", es curioso ~ q u e , al t omar posesión de la
Facultad de Medi cina vigent e hasta el . 12 de agost o de
132
1961, t anto las a utoridades de San Marcos como la Junta
Transitoria de Admini stración de di cha Facultad, desig-
nada el 4 de setiembre, ha tenido que encarar graves di -
ficultades por el caos admi nistrati vo reinante precisamen-
t e a hí donde se vituperaba el cogobierno como fuent e
excl usiva de t al caos. No se hallaron archivos completos;
los pla nes de enseñanza habían desaparecido; no existía
inventario de las donaciones de las Fundaciones ext ra n-
jeras, ni del material de clase, salvo escasas excepciones ;
no se t enían un r egistro de los cont ra t os de construcción
de aulas, celebra dos con la Socied ad de Beneficencia P ÚI.
blica de Lima, por valor de vari os millones de soles; no
exist ía un escala fón de empleados ni de docentes; los
sueldos de estos y sus bonificaciones estaban regidos por
el capri cho, como se demuestra del cuadro correspondien-
te que obra en los archivos de la Universidad y de la
Facultad después de prolij o exa men ; exist ían profesores
por nombrami ento y por reci bo; los nombra mi entos y
cancelaciones se r ealizaban a veces sin dar cuenta al Con-
sejo Universitari o; por t odo 10 cual, la Junta Transit oria
hubo de abocarse a una t area de reconst rucción admini s-
trativa, no t erminada aun (octubre de 1961) y hubo de
designarse Delegado especial de la Universidad, con
acuerdo de la J unt a, al doctor Antonio Biassevi ch, Quien,
desde mediados de set iembre se encuent ra ocupado en
formul ar y r ectificar inventari os de materiales esenciales
y muy valiosos, muchos de los cuales yacían en cajones
sin abrir desde meses atrás, sin haberse tenido la elemen-
t al pr ecaución de cotejar su contenido siquiera para 10<'>
efectos de las reclamaciones indispensa bles a los Asegu-
radores. Como Decano de la Facultad de Letras puedo
afirmar que el at raso en las actas y archivos y a un en las
act as de exámenes, así como en numerosos rubros admi -
nistrati vos dist aba mucho de ser ideal. . . y no ha bí a 'exis-
tido cogobierno . Lo cual no Quiere decir Que el cogobierno
133
sea la pana cea que todo lo cura : qui er e decir llanamente
est o : que el caos administrativo es producto de la inc uri a ,
el int erés unilater al o la impericia de quienes d ebier an de
haberlo remediado encauzándolo por rutas sistemát icas
y provechosas para la institución, no para d eterminada
persona. He escuchado la misma observación en varios
otros departamentos de la Universidad, no por ca us as
inmediatas, sino de viejo y re itera do desdén por el interés
mismo de la insti t ución.
6) LA CATEDRA LIBRE.
Una de las reinvidica ciones más empeñosamente d e-
fendidas por la Reforma Uni ve rs it aria ha sido el princi -
pio de la asistencia libre, a la vez que el de la cátedra
libre y paralel a.
El p unto por lo común ha sido mal planteado y peor
entendido. No han contribuído a limpi ar su significado
quienes debier on empeñarse más en ello : los est udia ntes.
Para la gene ralidad se t ra t arí a d e algo muy elemental :
1) que el alumno asista cuando quiera y 2) que pueda
ser p rofesor quien sienta ga nas de serlo : esto último no
sería del todo malo si se ll enaran ciertos requisit os.
La verdad es que por " libre asistencia " jamás se
enten dió "libre inasistenci a" . De 10 que se trataba era de
dar fa cilidades a los a lumnos que, por ser pobres, deben
trabaj ar para vivir y pagar sus est udios. En t ales cir-
cuns tancias, no siempre les es posibl e asistir a sus clases
dentro de los horarios establecidos o con la regularidad
necesarra . P ero desean y deben aprender al lado de sus
maestros. Entonces pedían y piden que se les otorgue
el . privil egio de asis tir libremente, es decir , a unas u otras
clases para cu brir su syllebue. , para lo cual se haría in-
dispensable la existencia d e cursos libres, cuyo horario
a rmonizara con las necesi dades de los alumnos que trn-
134
bajan, ' o que entre un curso ordi nario y el otro libre se
lograse completar un progra ma de asistencia y atención.
La Cátedra debe ser, p ues, para esos casos, para lel a y,
acaso, libre. La paralelidad significa que dos o más pro-
fesores pueden dictar una misma asignatura o curso con
carácter oficial, semioficial o li bre; pero que, en todo caso,
los est udios hechos baj o su dirección, siempre que las
pruebas de eficiencia se rindan reglamentari ament e, pro-
ducen los mismos efec tos que un curso ordinario. Ello
impon e un t ipo de ca lificación por " cre ditos" , a que se
d eberá ll egar de nuevo, como en 1946-49, si se quiere vi -
t alizar los cursos electivos y las cátedras li bres, t an ú t t-
Ies en t odo organismo de ens eñanza superior. .
P or t ant o, las a legaciones cont ra la "asistencia libre"
se basan en un abuso del t érmino o en una mala costum-
bre al respecto. No consagra una virtud, sino que pro-
mul ga y propaga un vivio. Repitamos: asistencia libre
no signi fica in asistencia li br e, como muchos han pensado.
El origen de la medida es soci al y económico . Su fina-
lida d es conseguir igual ap rendizaje para el que dispone
de medios d e fortuna que para el priva do de ellos. Se
trata, por consiguiente, de una r einvidi cación .de tipo
social .
Lo curioso es que, precisament e, quienes más se han
opuest o a la cátedra libre , res ulten paladines de las Uni-
versidades libres o de las escuelas p rofesionales libres,
como ocurre hoy . Lo lógico sería a dmi tir ambos modos
a. pleni t ud, o sea liberta d en la cátedra y t ambién en la
escuela o unive rs idad. P er o, ser liber al en cuanto a la
ins titución por conve niencias inmediatas, y absolutista
y cerra do en cuanto a la cátedra, para cerrar el paso
a l a competencia honest a y constructiva, resulta por lo
menos il ógico y, desde luego, sospechoso.
135
Como siempre. no dej a de t ener utilidad referi rse a
algunos antecedentes históri cos, a riesgo de ser r eiterat ivo
ya que se ha tratado del asunto, en páginas precedentes.
Durant e la Col onia, la cáted ra libre exist ía y fué con-
sa gra da como hecho ord inario a ca usa de la ri validad
ent re las Ordenes rel igiosas. Las diferencias de ori ent a-
ción fil osófi ca ent re un Colegio Mayor y otro, o en la
propi a Universidad donde se admití a n t res diversas cá-
tedras de fil osofía escolástica , la de Santo Tomás, la del
Sutil Escoto y la del Eximi o Suárez, indica una evidente
libertad de cá t edra y, además, la existencia de cát edras
paralelas. Suele ocurri r en est o, como en t antas otras
cosas ( por ejemplo en 10 respectivo a la participación
est udia nt il en el gobierno de la Universidad. para elegir
Rector y Catedráticos, et c. ) , Que se trata de vi ejos usos,
desaparecidos momentánea ment e, como cons ecuencia de
un di slocamiento del aparat o pedagógico producido por
los ca mbios de rumbo del sistema político y jurídico.
Ya más ent rada la Repúbl ica , el Regla mento de Ins-
trucción públi ca de 1876 cont iene un capítulo entero so-
bre. docencia libre. Más t odaví a considera ent re los
mi embros del Consejo Superior de Enseñanza igual nú-
mero de r epresentantes de la docencia libre que de la
Pri mari a y Secundaria: solo la Universidad de San M ar-
cos queda por encima de t odos ell os.
La Cá t edra libre se manti ene en las leyes y Regl a-
mentos de 1902, 1920, 1931, 1946 Y 1960. Se a te nua o
desaparece en los de 1928 y 1941.
El Primer Congreso Nacional de Estudiantes del
Cusca, que presidi ó el señor V . R . Haya de la Torre,
insist ió en ese punto. Igual han hecho t odos los Congre-
sos estudiantil es desde entonces. Cuando, pret endiendo r e-
bajar a la Reforma Universit aria y desacreditar el régimen
de parti cipación estudiant il en el gobierno universitario.
se vincula a esta con la cátedra li bre, se está comet iendo,
136
pues, aparte de una falsedad históri ca , una fal acia acadé-
d émica y polí t ica. Si bi en es cierto que la Reforma de
1919 a uspi ció ambas conquistas, no es menos ciert o que
t ambién propició la urgencia de organi zar un adecuado
sistema de Extensión Universitaria, becas integrales, en-
señanza práctica, est a blecimiento de Seminarios, t empo-
ralidad de cátedras, mayor aut onomía universitaria, etc.,
t odo lo cual, junto con aquello, consti tuye, según se ha
visto, el cuerpo y el alma de la Reforma Universitaria.
Personas y grupos int eresados en deformar los hechos
han insistido en presentar solo los aspectos negativos del
problema, olvidando que, caso espléndido , el Ccl lege de
France, la más alta entidad académica de Francia des-
ca nsa sobre el principio de la docencia libre igual que el
moderno Colegio de Méxi co ; que ese es el régimen del
Colegio Libre de Estudi os Superiores de Buenos Aires,
de muchas dependencias de la Universidad de La Plat a,
de nuestra propi a Escuela de .Estudios Especiales, de San
Marcos, y de la hasta hoy parali zada Escuela de Altos Es-
tudios de la misma.
Eso si, entiéndase bien : libre docencia, docencia pa-
ra/e/ a y asistencia libre son t res pi es de un t rípode, cuyo
vínculo se hall a en la dobl e y cont radictoria necesidad:
de estudiar bien y de sust it uir de alguna manera la in-
compat ibilidad ent re el est udio y el t rabajo para sost ener
los est udios. Esto es: la alternat iva del alumno pobre
r esuelta de un modo armoni oso: trabaj ar y est udia r dentro
de un régimen normal.
7) LA UNIVERSI DAD Y EL PUEBLO.
Uno de los fines de la Reforma ha sido y es vi ncul ar
a la Universidad con el Puebl o. La expresión " servicio
social de la Universidad" , o la de "extensión universitaria"
han sido usadas para carac teri zar dicha función. Debe-
137
mas di sti ngui r entre ellas bien, no solo para precisar me-
jor, sino, sobret odo, porque las palabras varían de conte-
nido con el ti empo y porque se han empleado estas di ver-
sas expresiones según el énfasis que se ponía en uno u otro
aspecto de la mi sma act ividad .
P uede afirmarse Que es a partir del Primer Congreso
de Est udiantes cele bra do en Montevideo el año de 1908,
cuando se inicia un movimient o francamente favorabl e a
la "Extensión Universitaria". Pero no se trata ba de una
vinculación sustancial , sino de una especie de conscrip -
ción vol unt aria de algunos jóvenes est udiantes y profeso-
res para dictar conferencias ocasionales, sobr e t emas de
alguna o ninguna apli cación efectiva, en locales mutua-
listas, al uso de la época . Si bie n meritorias, eran leccio-
nes de escaso rendimiento sobre ciertas disciplinas, y siem-
pre manteniendo distanci a ent re el oyente y su instructor
de ocasión.
Hubo una mayor vi nculación, en este campo, ent re
1912 y 1913, a causa del t omo polémi co que a dquirieron
los organismos obreros y est udiant iles, a propósito de Ias
elecciones presidenciales de fines del 12 . Los cl ubes po-
líticos universi t ari os adquiri eron, aunque fu ese en la su-
perficie, un acento más popula r y democrático.
Es, en realidad, al termi nar la Primera Guerra Mun-
dial cuando los estudiant es dan a su contacto con los
obreros un rumbo más "social", es decir, con un trasfon-
do de clase, de lucha económica, de sintonía sent imental
e ideológica . La pr esencia de una comisión de est udian-
t es en el Comit é Obrero Local dura nte la campaña por
la J ornada de Ocho Horas (los señores Haya de la .Torre,
Valentín Quesada Larrea y Bruno Bueno de la F uente.
los tres de abolengo trujillano) , imprimió a las r elaciones
entre obreros y estudiante s un caráct er más íntimo : fue re-
forzado y orient ado al año siguiente, durante la campaña
por la Reforma Univeristaria y , se hizo más neto en el
13K •
Primer Congreso Naciona1 de Estudiantes del Cusca, del
que emergi eron las Universidades Populares, fundadas en
enero de 1921, a las que se dio en seguida el nombre de
González Prada.
La derivación social de la Universidad .t iene, pues,
una dirección concreta. Empero, debe distinguirse en ella
varios aspectos, a saber: la extensión cultural, la univer-
sitaria propiamente dicha, la Universidad Popular y la
vinculación con los problemas de actualidad en el país
y el mundo.
La primera actividad de t ipo extensivo se relaciona
con la cátedra libre. Universidad en la que haya opo-
sición a esta y al régimen de estudios paralelos, está con-
denada a enclaustramiento e incomunicación. Las Uni-
versidades que se niegan a admitir o admietn a regañadien-
tes la cátedra libre y paralela y el régimen flexible, no
guardan ninguna relación con las exigencias de mundo
en que viven ni auspician, en puridad de verdades, una
auténtica libertad académica. Mi experiencia al respecto
puede ofrecer algunos aspectos aleccionantes. Hace pocos
años un joven profesor que había publicado un libro dis-
cutible, pero en todo caso interesante y original, solicitó la
posibilidad de dictar una cátedra libre de su especialidad.
El Instituto respectivo hizo todo 10 posible por traspa-
pelar la petición. Cuando ya no fue posible dilatarla
más, asignó al solicitante un horario incompatible con los
intereses de su potencial alumnado. Tengo la sospecha
de que hasta hoy no ha podido aquel animoso y espontá-
neo profesor dictar su primera clase. En el fondo de
actitudes como la del grupo que debió facilitar el camino
de tal docente, existen celos, complejo de inferioridad y
cerrado espíritu de clan. Sostengo que no hay docencia
posible, ni investigación, ni ciencia, ni Universidad ahí
donde rija un criterio de círculo, bien sea por afinidades
consanguíneas o financieras, de simple vanidad o de gene-
ración o de 10 que sea.
139
Convengamos en Que la cátedra libre y paralela y el
régimen fl exi bl e son la s vías natural es d e la espansi6n
univer sit ari a, de la superación del espíritu de grupo.
El régi men fl exible, porque si n él la Universidad se
miner aliza. Desd e luego, repitámoslo, ello supone la ca-
lifi cación, por el sistema de cré ditos. Si para cumpli r
los requi sitos de una profesión, ca rrera o doctorado, se
exigen X créditos, en vez de X cursos, el est udia nte se
encuent ra apto para escoger, ent re t odos los cursos que
ofrece el ca lendario fa cultativo, a quellos que más le agra-
den o convengan, y con los que llenará el puntaje de cré di-
tos señala dos por el Reglamento. No excl uye est o la posibi-
lidad y aún necesida d de que a lgunos de los cursos sean
forzosos, pero solo unos cuantos. El alumno acude a los
que susci tan su simpat ía e interés, bien sea por el t erna,
por la exposición o por el expositor. Después de todo,
en última instancia, una Universidad es 10 que son sus
profesores y no 10 que marcan sus cal endarios o syllabus.
La Reforma de 1946 estableció la vigencia del . sis-
tema fl exible. con puntaje de créditos. La d e 1931 había
iniciado el sistema. La de 1961 t endrá que a cogerse a ese
método si quiere de veras liberarse del lastre de la ruti na .
La Extensi ón Cultural es ot ra forma de la t area d e p ro-
pagación que la Universidad ti ene a su cargo. Ella se
desarrolla dentro de límites menos especi alizados que la
cátedra libre, pero más que la Extensi6n Universitaria.
Compre nde la organizaci6n d e ciclos d e estudios br eves,
de cierta profundidad, por lo comÚn confere ncias y mesas
redondas, di ctadas por profesores vi sitantes o de la pro-
pia Univer sidad. También comprende divulga ción de las
a rt es musical es y plásticas, por medio de conciert os o
conferencias, ilustrada s con t rozo musical es, o exposiciones
de pintura y escult ura, o talleres literarios, et c. En los
dos períodos en que me tocó dirigir esta a ctividad, los
a ños de 1931-32 y 1946- 48, San Marcos logró atra er a no
140
menos de cien conferenciantes de diversos países y len-
guas, a con certi st as y directores de orquesta, a pint or es
y poetas, cuyos nombres son guardados con honda devo-
ción por los numerosos jóvenes -jóvenes de ayer, desde
luego-- que los escuc haron y admira ron. Premios Nobel
como Houssay y Flemming, académicos como Maurois,
Siegfried, Bat aillon , Dámaso Alonso, Lain Entralgo, Va-
lery Radot ; pi ntores como Sabogal , Codesido, BIas, Car-
men Saco ; compositores o ejecutantes como Ruiz Díaz ,
Armando Pal acios, Arrau, Padrosa, Sánchez Mál aga,
Chávez Aguilar, Teodoro Va1cárcel, Gerdres ; cient íficos ,
econo mistas, poetas, maestros de t oda t alla, cooperaban
día a día en esta t area. Recordemos a Alfr edo Palacios,
Juan Montovani , Pedro Salinas, Marcelo Ruiz Funes,
'Luis jiménez de Asua, Guido de Ruggiero, Raymond Ron-
ze, Germán Arciniegas, Ni col ás Guillén, León Felipe, A-
manda Labarca , Gabri el del Mazo, Ri cardo L Alfara ,
Angel Guido, Carlos Martínez Dur én, J esús Flórez Agui -
rre, etc. La Radio Nacional propagaba las lecciones.
En las pl azas públi cas de los más lej anos vill orios del
Perú se reunía el pueblo para escuc har aquel mensaj e .
San Marcos estuvo en el corazón y los oídos, en la retina
y los labios de centenares de mi les de peruanos, todas las
t ardes, al anochecer .
La Extensión Universitaria es 10 que se ensaya ahora,
en forma siste mát ica y de acuerdo con las exigencias de
nuestra sociedad. Ella se imparte en la Escuela de Es-
tudios Especiales y se impartirá en un Depart amento que
se organiza. Constará de cursos breves, en lenguaje so-
brio, en un nivel ent re la secundaria y la Universidad
poniendo al alcance del hombre común los conocimientos
que le harían apto para post ula r a la condición de alum-
no univer sitario.
La discusión de los probl emas sociales de la act uali-
dad alcanza una dimensión típicamente t écnica. Un
141
ejemplo es el for o desa rrollado últimamente en la Facul-
t ad de Ciencias Económi cas sobre el Banco de la Nación,
sobre el desarrollo económico, etc. Otro son los nevados
a cabo en la Facultad de Letras, de Ci encias y de Edu-
cación sobre determinadas efemérides, o sobre el papel
de la instrucción pública, o sobre la energía nuclear ; o
en la Facultad de Derecho sobre la pena de muerte, etc.
Por último la Universidad Popular es la di vulga ción
de conocimientos en un nivel entre la Primari a y Ia
Secundaria, hecho por gentes con espíri t u universitario .
Representa un leal y pat riótico esfuerzo por poner al
alcance del obrero, el ca mpesino y el adolescente en gene-
ral , conocimientos y di r ectivas de vida que lo acercan a
los probl emas de su ti empo, a los de su patria, y que le
orientan en un sentido de servicio social que no es exac-
t amente el predominante en los estudios netamente uni-
versitari os. Como las Uni versidades Populares han asu-
mido ent re nosotros, por in ercia de los demás, un at ri buto
propio de un part ido político, esta activi dad se ha dese-
chado de momento entre las que ac omete la Universidad.
Sin embargo, ella debi era ser una de las principales, po-
niendo a contribuci ón el ent usiasmo, la coordinación y el
saber de profesores y alumnos, o, mejor, de profesores-
alumnos.
En 1931- 32 el Departamento de Extensión Cultural
publi có un boletín de índol e cult ural t itulado "UMSM" ,
en el que colaboraron notables escritores peruanos y ex-
t ranjeros . Entre 1946-48 (ambos períodos de Reforma)
el Rectorado en unión de dicho Departamento publicó la
r evi sta "San M arcos" (S riúmeros) y los volúmenes "La
Universidad y el Pueblo" , que r eunían las conferencias
dictadas en San Marcos (aparecieron S volúmenes) . En la
actualidad se edita un t omo sobre "La Cult ura P eruana",
cons t it uí do por las 22 Conferencias que forman el ciclo así
titulado. Todos estos son empeños por acercar la Uní-
142
versidad a 105 problemas del día y de la Nación. Confir-
man así la índole nacional de la Reforma y, por ende, la
act ividad de Jos métodos que en ella se desenvuelven y es -
timulan.
LA ADMISION A LA UNI VERSI DAD.
Leía en " El Tiempo" de Bogot á , en un a rt ículo del
reputado escri tor Eduardo Caball ero Calderón, titulado :
" Edificar sobre la arena", las sigui entes palabras aplica-
bles al caso del P erú :
" Tenernos que confesar que nuestro bach illerato es
tan notori ament e endeble que muchas universidades
colombianas se han vi sto en la penosa necesidad de
est ablecer más Preparatorias para ll enar lagunas, y
enseña r álgebra, lógi ca, inglés, ortografía, castellano
a los aspira ntes a doctores, a unque todas estas mate-
ri as se presume fueron est udiadas y aprobadas en la
segunda enseñanza" 4 :! .
El ex- Rector de la Universidad de Harvard, J ames
B. Conant asevera algo semejante r especto a la desarmo-
nía entr e la educación secundaria y el Coll ege norteame-

r icano, y , ent re est e y la Universidad, 10 cual se agrava
por la cir cunstancia de que no existe un tipo de Univer-
sida d norteameri cana. Por eso, agrega el se ñor Conant :
"para comprender los colegios y universldedes norteame-
ri canas, uno debe est ar compenet rado de su hi storia" -".
La sit uación en el Perú es peor aún, por la inexisten -
cia de un tipo y un rumbo universitarios ; por la fa lta de
númer o suficiente de maestros ca li ficados; por las dife-
42 " El T iempo", Bogotá, edici ón del 8 de abril de 1959.
43 J. B. Conant , " T he Ame ri can Hi gh School t o day", M ae
Grew HiIl Book, New York. 1959.- Carl os Sa lazar R omero, ob.
c it. , passim .
143
rencias regionales, por la coexistencia del castellano y el
quechua que producen divergencias y peculiaridades en
la -sirrt axis, la fonética, y a ún el pensamiento y la tradi -
ción : por el cent ralis mo cont ra natura con que se hacen
los programas de secundaria , y por la diver gencia r adical
en un país no estructurado t odavía , ent re la enseñanza ofi-
cial y las privadas (así, en plural) .
Comprendo que el examen de a dmisión a la Univer-
sidad ha sido filtro inevitable a ca usa de estas circuns-
tancias y la no menos r eal del aumento masivo de la
pobla ción en la secundaria y el d esarrollo lentísimo de la
Universidad y los r ecursos. Mas, si se llevara a cabo
una coordinación efectiva ent re todas las ramas de la
educación, y se introduj eran modificacion es en los últi-
mos años d e secundaria, haci éndolos en parte vocaciona-
les, se podría , acaso, sup rimir o modi ficar sust a ncialmen te
las pruebas de admisión, r eforzando en cambio una et a-
pa preparatoria o "vestibular" para la Universidad, en la
que se daría orientación a los est udiantes, encauzándolos
no solo hacia las profesiones clásicas, sino t ambién hacia
las nuevas que se seguirían dentro y fuera de la Univer-
sidad, según delinearemos más adela nte.
Lo trágico es que ca da año, en lo t ocante a San
Marcos, de 7,000 nuevos postulantes, por 10 menos 5,800
se si enten t otalmente defraudados a causa de su desapro-
bación; y van así a engrosar peligrosos ejérc it os de los
llamados "roeanroleros" , o "rebeldes sin causa", o " lost
generat ion", una de las mayores plagas de nuestro tiem-
po ; o van directamente a enrolarse en grupos políticos
extremistas con el úni co afá n de destruir, aj enos a la
preocupa ción de const ruir o recons t ruir provechosamente.
Con t odo, repitámosl o aquí: la Reforma Universita-
ri a no ti ene ninguna rel ación directa con la l enidad en el
examen de a dmisi ón o en el mayor ingreso d e postulantes .
Como cuest ión de hecho : a penas empezó a funciona r el
144
cogobi erno de 1946, la proporcron de aprobados en el
examen de admi sión se reduj o de 70 y 74 por ci ento, como
había sido en 1945 y en 1946, antes de la Ley de Reforma
de tal 'año, a 31 por ciento, como ocurrió en 1947. Esto
exp lica de suyo mucho y desvirtúa muchas campañas
interesadas. Me remito a los cuadros que he incluido en
el parágrafo refer ente a HEl cogobiem o y el ingreso masi-
va", en este mismo capítulo.
145

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful