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FORMACIÓN DOCENTE / FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN PROF. DR.

JORGE EDUARDO NORO

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IDEOLOGIA, COSMOVISION Y RELATOS
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

01. FILOSOFIA, IDEOLOGÍA Y POLITICA
 El tema de las ideologías es uno de los problemas de la libertad del pensamiento, porque las ideología suelen convertirse en “trincheras del pensamiento”, una pseudos - filosofía que enjaula arbitrariamente las ideas, marca las fronteras de lo que se considera pensamiento legítimo, excluye las divergencias y los discursos alternativos, y desde el propio encierro disparan contra quienes no comparten el mismo territorio ideológico.  El problema de la ideología ha sido reiteradamente abordado por diversos autores. Sin embargo algunos planteos asociados a los caracteres de la postmodernidad han intentado neutralizar su presencia y sus efectos bajo el vulgarizado concepto de muertes de las ideologías, declarando que “las ideologías son apasionadas retóricas, impulsadas por un credo pseudo religioso e ignorante que el sobrio y racional mundo del neoliberalismo y capitalismo moderno y tecnocrático ha superado felizmente sumergiendo la realidad en el más crudo pragmatismo”. A pesar de todo, las ideol ogías muertas – bajo otros ropajes – gozan de buena salud y el debate en torno a ellas, ha suscitado un cúmulo de producciones y contribuciones. Entre las más actualizadas consideramos que pueden tomarse como referentes los libros de TERRY EAGLETON1, PAUL RICOEUR2 y TEUN VAN DIJK3 1º La ideología es el proceso material general de producción de ideas: creencias y valores en la vida social. Esta definición política y epistemológicamente neutra, denota todo el complejo de prácticas de significación y procesos simbólicos propios de una sociedad determinada, y es el más fiel al plateo que en los orígenes aportó el inventor del término el francés Destutt de Tracy (1796). 2º La ideología atiende a la promoción y legitimación de los intereses de grupos sociales con acentuaciones específicas y opuestas a otros grupos o sectores de la sociedad. Estos intereses se vuelven relevantes porque apuntan al sostenimiento o al cuestionamiento de toda una forma política. Se transforma en un campo discursivo en el que poderes sociales – que se alimentan y se promueven a sí mismos – entran en conflicto o chocan entre sí por cuestiones centrales en el intento de controlar el conjunto del poder social. Esta acepción entraña el supuesto de que la ideología es un tipo de discurso particular orientado a la acción, en el que se acentúa más la conquista del poder que la verdad. 3º La ideología es el conjunto de ideas y creencias que contribuyen explícitamente a legitimar los intereses de un grupo o de una clase dominante. El poder dominante convierte en natural, universaliza o disfraza las verdades o las versiones parciales de la realidad para lograr que respondan a sus intereses
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EAGLETON Ferry (1997), Ideología. Una introducción. Paidós. RICOEUR Paul (1997), Ideología y utopía. Gedisa. 3 Van DIJK TEUN, (1999), Ideología. Una aproximación multidisciplinaria. Gedisa.

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reales. La ideología opera como distorsión /simulación frente a la realidad (Marx): hay una vida real entre los hombre y ésta es su praxis; hay un reflejo de esa vida en su imaginación y en sus discursos y ésa es la ideología. La ideología es un procedimiento general mediante el cual el proceso de la vida real se falsifica por medio de una representación unilateral que los hombres hacen de ella. La única opción frente a ella es des-enmascararla, exhibir su distorsión e intentar acercarse a la realidad. (RICOEUR) 4º La ideología funciona como estrategia de integración comunitaria. Reúne las “ceremonias” gracias a las cuales una comunidad cualquiera re-actualiza de alguna manera los acontecimientos que considera fundantes de su propia identidad y la ideología se transforma en una estructura simbólica de la memoria social. Ej. Conmemoración de la revolución, de las luchas por la independencia, de la figura de los próceres, defensa del territorio o valoración de los símbolos patrios. Todo grupo se sostiene, se tiene en pie, adquiere consistencia y permanencia, gracias a la imagen estable y duradera que se da de sí mismo: no se trata de una visión objetiva de los hechos o acontecimientos del pasado, sino de una construcción distorsionada del pasado para sostener la identidad comunitaria del presente. Es así que las conmemoraciones de los acontecimientos remotos pierden la identidad y el valor original para convertirse en formas estereotipadas o ritualistas que terminan sirviendo de indirecta justificación de lo que se hace o se decide en el presente de una comunidad. (RICOEUR)  En la ideología predominan dos caracteres: (1) su contenido no es necesariamente racional y (2) está constituido por un conjunto particularmente rígido de ideas. Esto no implica que sea totalmente irracional o que no admita componentes o respuestas racionales, por una parte, y tampoco significa que todo conjunto rígido (dogmático) de ideas deba ser considerado una ideología.  Lo cierto es que se trata de un cuerpo doctrinal que identifica a un grupo social o una parte de la sociedad, y que le sirve de instrumento para organizar la sociedad o para planificar su abordaje del poder. Este cuerpo de ideas tiene un dinamismo propio, genera sus propias estructuras y discursos legitimadores y produce sus anticuerpos o mecanismos de defensa, por los que difícilmente un discurso ideológico cerrado admita críticas, sugerencias o correcciones. Es natural que en el ejercicio de la hegemonía ideológica, el poder dominante: (1) se legitima a sí mismo promocionando creencias y valores afines a él; (2) naturaliza y universaliza tales creencias para hacerlas más evidentes y aparentemente inevitables; (3) denigra las ideas que puedan desafiarlo o cuestionarlo; (4) excluye – por lógica sistemática -- las formas contrarias de pensamiento; (5) oscurece la realidad social según su conveniencia para poder administrar sus visiones e interpretaciones. (EAGLETON, 1997: 23)  La ideología parte de la filosofía, se nutre de ideas originalmente filosóficas, pero se transforma de una verdad rígida, congelada, cristalizada, indestructible, al menos mientras dure el sistema al que sirve. Su tarea consiste en armar argumentos de sostén que la conducirán apriorísticamente a una verdad previamente elegida, seleccionada. El ideólogo es el burócrata del pensamiento, en el servidor del dogma y el dogma no es otra cosa que el conjunto de ideas momificadas o "cosificadas". En el este sentido ideólogo e ideología son cosificadores del pensamiento y destructores de la libre creación de las ideas. Es la renuncia a la búsqueda absoluta de la verdad porque se ha elegido una trinchera desde la que se construyen las defensas, se identifica el enemigo, se consolidan los refugios y se dispara contra los extraños (personas o ideas).  En el concepto mismo de ideología confluyen dos criterios interpretativos: uno es el epistemológico y otro es el político. Según el primero, la ideología – cualquiera sea su procedencia o constitución social – opera como un filtro distorsionador (una falsa conciencia o imagen invertida) frente a la realidad; según la segunda se trata de una estrategia explícita y sistemática del poder dominante.  Si bien hay una serie de connotaciones negativas de la ideología (legitimar el poder vigente, justificar la desigualdad, ocultar o confundir la verdad), socialmente aporta también aspectos positivos: habilitan

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a los grupos dominados, desclasados o minoritarios a crear solidaridad, compartir un cuerpo de ideas, organizar la lucha, sostener la oposición, contribuyendo a proteger los intereses y los recursos de la existencia. La ideología no solo contribuye a sostener al fuerte (en términos hegelianos, al Amo), sino que contribuye a generar en el débil (los esclavos) la posibilidad de crear, sentirse respaldado y adherir a un discurso alternativo, proponiéndolo – aunque sea utópico – como estructura de sociedad y como poder.  La ideología es el natural respaldo para la praxis. Y la praxis en la organización de la sociedad es la política. Puestos a decidir en materia de política, es necesario efectuar un recorte en el amplio campo de las ideas para poder operar desde allí. La total libertad del pensamiento no representa, en este caso, un peligro, sino un freno para la eficacia. Para hacer, es necesario “definir” y “definirse” en el marco de un cuerpo de ideas. La universalidad del pensamiento, por crítico y fundamentador que sea puede ser poco eficaz a la hora de los hechos y de las acciones.4  Cuando MARX propuso su versión de la palabras ideología, la definió como un esquema mental que, ofreciendo una explicación aparentemente objetiva y científica de la realidad, apunta a convencer a propios y extraños de la razón que asiste a quien la emite y la sostiene: mas que una verdadera descripción neutral de los hechos, la ideología es un sofisticado intento de manipulación al servicio de sus promotores. Pero el peligro es las ideologías es que finalmente atrapan y encierran a sus propios autores que ya no pueden ver mas que su trama de ideas.  En la práctica, en la vida cotidiana, en los debates formales o espontáneos las ideologías aparecen cuando se habilitan y se defienden las propias razones, mientras se clausuran y se desoyen las ideas, las palabras, las razones extrañas. Este encierro es el que obtura el diálogo y sólo se asiste a interminables monólogos alimentados por acusaciones, gritos y acusaciones.  El término política, por su parte, reconoce muchas interpretaciones y despierta un interés casi natural. Además es un concepto mas cómodo para todos que puede opinar sobre la política y menos sobre ideología o filosofía. Así, por ejemplo, se podría hablar de:  La política relacionada con la lucha por adquirir y conservar el poder  La política como ejercicio del poder en el marco del Estado.  La política (como conjunto de acciones) vinculada con lo político(trama de relaciones) y los políticos(conjunto de sujetos humanos)  La política como reflexión teórico-especulativa y la política como proceso de determinaciones operativas.  Al observar las prácticas política (caracterizadas por un pragmatismo que ha potenciado al extremo las ideas originales de la política de la modernidad) naturalmente reconocemos las principales notas que contribuyen a definir su ejercicio. En ella hay un predominio de la razón instrumental y del ser de la política como muestra del mero hacer. En este contexto la política es la práctica de una actividad específica (con acciones y metodologías propias) encargada socialmente de (1) establecer o cuestionar
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“Las ideologías no deben analizarse solamente desde el punto de vista de sus contenidos conceptuales. Más allá de ellos, constituyen fenómenos vitales de dinamismo arrollador, contagioso. Son corrientes de aspiraciones con tendencia a la absolutización, dotadas también de poderosa fuerza de conquista y fervor redentor. Esto les confiere una mística especial y la capacidad de penetrar los diversos ambientes de modo muchas veces irresistible. Sus slongans, sus expresiones típicas, sus criterios, llegan a impregnar con facilidad aun a quienes distan de adherir voluntariamente a sus principios doctrinales. De este modo, muchos viven y militan prácticamente dentro del marco de determinadas ideologías sin haber tomado conciencia de ello. Es este otro aspecto que exige constante revisión y vigilancia. Todo esto se aplica tanto a las ideologías que legitiman la situación actual, como a aquellas que pretenden cambiarla”. Conferencia episcopal latinoamericana. Documento de Puebla. nro. 537.

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de manera unilateral y no necesariamente justa;(2) objetivos a corto plazo correlacionados con necesidades prorrogables e intereses parciales de dominación; (3) optando por realizar y aceptar o rechazar que se haga en la sociedad con el necesario consentimiento (o resistencia) de los ciudadanos, y(4) aceptando que esos objetivos no guardan relación con otros de mayor alcance y atienden solamente a la conservación del orden que en general es el dominante.  Pero si hacemos lugar a una reflexión crítica que construya un concepto de política que involucre las prácticas reales y las prácticas necesarias podemos proponer con un predominio de la racionalidad política y la puntualización del deber ser de la misma, entonces la política como práctica debería ser (ideal) una actividad específica encargada de establecer o de cuestionar de forma razonable y justa, y de realizar, aceptar o rechazar en sociedad, con libre consentimiento aunque con posibles resistencias, objetivos de amplio alcance, ya sean macro-fines o fines últimos racionales o emancipatorios, relacionados con intereses justos necesidades improrrogables e, vinculados con objetivos inmediatos adecuados a los objetivos de amplia alcance.5  MANDRIONI (1986) señala que la filosofía, llamada al esclarecimiento de toda experiencia humana, tiene una palabra que decir en el concierto de las opiniones; pero de ella no se espera una opinión más, sino una visión y dicción de verdades, Claramente diferencia los roles que cumple la filosofía frente (o junto) a la política:

FILOSOFÍA Y POLÍTICA IDEAS Y PRAXIS
 La filosofía despliega su pensamiento en el espacio sin resistencias de la totalidad de lo que “es” y construyendo utopías.  La voluntad política actúa en el ámbito concreto de las resistencias reales, de las situaciones conflictivas y del entrechocarse de proyectos contradictorios.

 La cultura propia de la filosofía se encuentra afectados y alterados por las decisiones del político y de la política  La construcción de la política y el juego de sus ideas reclama la presencia del pensamiento y los aportes de la filosofía. De hecho las principales corrientes políticas han tenido su origen – mediato o inmediato – en la filosofía.

 La visión filosófica que ofrece un cuadro completo de lo que ya es plenamente y fascina por la confianza y la certeza que despierta. La política debe construirse en un diálogo trabajoso y permanente entre las ideas y la realidad, entre los proyectos y las demandas, entre los discursos y los recursos, entre las formulaciones teóricas y las exigencias concretas de las personas, entre el todo social y los individuos que lo integran.

 La filosofía es una época puesta en ideas y en el filósofo prima el valor del pensamiento mismo.  Para el político el horizonte de decisión es una pluralidad de opciones. En el político prima el valor de la prudencia y de la intervención entendida como una invención y acción.

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Cfr. AA.VV, Política y Filosofía. Aportes de diversos autores. Antrhopos. Revista temática.

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 El filósofo está llamado a determinar el proceso de la historia, pero por su mismo carácter el pensamiento no puede traducirse en sí misma en acción, sino en formulación y propuesta.  El político se asume como alguien que debe determinar el proceso de la historia. Pero su pensar está dirigido a la acción modificadora y se convierte en el pensador de lo próximo y lo cercano, del espacio real. (MANDRIONI:1986)

 Vistas estas afirmaciones uno tiene la impresión de que el ideal platónico – que articula necesariamente la filosofía con la política, tanto en la REPUBLICA como en LAS LEYES – se desarma. Es verdad que la filosofía y la política siguen derroteros complementarios; es verdad que filosofía y política abordan cuestiones comunes; es verdad que filosofía y política deben dialogar en torno a un eje común: el curso y el sentido de la historia... pero no parece totalmente cierto que el filósofo pueda asumir el rol del político o que el político pueda arrogarse el patrimonio del libre juego de las ideas...Entre una y otra, entre uno y otro, opera la ideología y el ideólogo. Pertenecen a ámbitos distintos y complementarios de una única realidad, pero mezclarlos es una de las maneras de aniquilar el trabajo de ambos. El del filósofo sumergiéndolo en el fragor de la lucha, el del político alejándolo de las demandas de la realidad.6  Cabría preguntarse qué relaciones se establecen entre la filosofía, la ideología y la política con la educación, porque efectivamente hay numerosos textos que trabajan estas relaciones que pueden ser armónicas o antagónicas. (1) FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN: Determinados aspectos del quehacer educativos – sus principios fundamentales y fundamentadotes - pueden ser definidos desde la filosofía. El amplio campo del pensamiento filosófico se recorta para asumir determinadas problemáticas de la educación (no toda la filosofía tiene directa relación con lo pedagógico). Al mismo tiempo, el fenómeno educativo (como teoría y como praxis) no se restringe, ni se subordina al discurso filosófico ya que se asume con una creciente autonomía epistemológica y operativa (no todos los fenómenos educativos pueden ser leído e interpretados desde la filosofía). Así, en temas tales como la determinación de las dimensiones educables de la persona (categorías antropológicas), formulación de fines, criterios éticos y axiológicos, cosmovisión, epistemología y otros, la educación busca en la filosofía un repertorio de respuestas posibles con las que puede operar en el específico campo de las formulaciones teóricas y de las realizaciones. Además, en toda su historia, la filosofía y los filósofos han desbordado sus propios cauces con el explícito propósito de encontrar en la educación su inserción en la sociedad y en la cultura. (2) IDEOLOGÍA Y EDUCACIÓN: Toda educación conlleva una innegable carga ideológica. Puede ser el resultado de una elección o definición explícita o implícita. De hechos numerosos autores de la denominada pedagogía crítica7 ha trabajado estos condicionantes ideológicos, proponiendo otras funciones y orientaciones a la educación y a los sistemas educativos. Se opta por un determinado perfil ideológico o se cae -- sin proponérselo -- en él. Aun quienes luchan por la desideologización de la educación, asumen una posición ideológica. La ideología se asume como el natural respaldo para la
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Tal vez por eso al Platón histórico los políticos de su tiempo le fueron tan hostiles y rechazaron cualquier intento de poner en acto la arquitectura de su filosofía política. 7 Appel, Giroux, Mc.Laren, Freire, Gadotti, Adorno, Altohusser, Baudelot, Bordieu-Passeron. entre otros. El paradigma neoliberal se construye sobre un entramado ideológico que necesita reproducir y que pretende ser hegemónico, entendiendo como tal el dominio de la sociedad civil por la clase dominante. El papel que desempeña la educación en este proceso de reproducción y hegemonía se expresa en la determinación de lo económico en referencia a lo ideológico; las contradicciones inherentes al sistema de producción y cambio capitalista y su reflejo en el ámbito escolar; y posibilidades de resistencia – política y educativa - frente a la hegemonía de la clase dominante.

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praxis. Puestos a decidir en materia de política o educación, es necesario efectuar un recorte en el amplio campo de las ideas para poder operar desde allí. La total libertad del pensamiento puede no ser eficaz, porque para hacer, es necesario definirse en el marco de un cuerpo de ideas, aunque lo ideal es (1) superar un encierro ideológico que impida acceder a otros cuerpos de verdades (jaulas ideológicas) y (2) aspirar a enriquecer la propia visión con el libre juego de la búsqueda de nuevas verdades. Pero temas como la calidad, inclusión o exclusión, responsabilidad del estado o de los privados, diseños curriculares, función que cumplen los docentes y la sociedad, la organización misma del sistema educativo están atravesados por definiciones ideológicas que asoman en los documentos, en los discursos, en las comunicaciones y en las decisiones. (3) POLÍTICA Y EDUCACIÓN: aunque esta relación está atravesada necesariamente por una matriz ideológica, tiene caracteres propios: la educación forma necesariamente parte de las plataformas políticas de los diversos partidos. Cada uno de ellos formula sus propias propuestas que, en general, parte de una evaluación descarnada y crítica de la situación vigente (oposición) o de la profundización y extensión de las acciones emprendidas y en la corrección de los involuntarios errores (continuidad en la gestión) Pero, a su vez, la educación responde al marco de un proyecto político global que subordina las ideas y las decisiones a esa orientación a las líneas operativas del partido. La educación pierde autonomía y negocia sus transformaciones, sus recursos, sus funcionarios y hasta sus discursos en la mesa de otras determinaciones macros que la condicionan. Cuando la educación se convierte en objeto de disputa y de repartos genera determinaciones arbitrarias, respondiendo a las demandas de las urgencias coyunturales y termina siendo un trofeo para exhibir o el botín de guerra que reconoce vencedores y vencidos. No se trata de construir la educación necesaria, sino de definir estrategias para resolver situaciones problemáticas y urgentes, construyendo posteriormente los discursos legitimadores. Frecuentemente leyes, reformas o transformaciones educativas, designación de funcionarios o creación de servicios educativos obedecen a urgencias o estrategias políticas, subordinando los criterios pedagógicos o educativos (4) POLITICA DE ESTADO: La expresión "Política de Estado" no es una expresión jurídica sino política. Se ha usado históricamente para referirse a cuestiones, de las que depende la supervivencia misma de un Estado como tal, vale decir, una situación en que resulta imprescindible dejar de lado los personalismos o partidismos y hacer uso del patriotismo para poder solucionarlas.  Las políticas de estado (o paraguas políticos) se expresa en todo aquello que un gobierno desea implementar en forma permanente, consensuando sus decisiones con su adversarios políticos y eventuales sucesores, para que trascienda a través del tiempo sin que se vea afectada por uno o varios cambios de gobierno. La política de gobierno dura mientras esté vigente el gobierno que la concibió, mientras que la política de Estado obedece a un interés fundamental, por lo que debe conservarse en forma permanente. Puede darse en temas como las relaciones exteriores, la educación, la justicia, la salud, la vigencia de los derechos humanos, etc. Son temas que los sucesivos gobiernos enriquecen y refuerzan, pero que ya no discuten porque hacen a lo fundamental y básico de la nación y del estado.  Algunos asocian esta expresión al de “paraguas político” porque se coloca bajo su protección los temas fundamentales, sin discutir al gobierno precedente porque se ha formado parte de la formulación, ni dudar de la continuidad cuando se producen los recambios de administraciones. Son estrategias de consenso que le otorgan racionalidad al ejercicio del gobierno, y le imponen límites al manejo del poder. Por ejemplo, si la defensa del país o la educación son, respectivamente, “política de estado”, cada administración sumará sus aportes, sin poner en riesgo su continuidad o amenazar con la sustitución con otras determinaciones arbitrarias.

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02. COSMOVISION. VISION DEL MUNDO

 La filosofía ha utilizado con variadas interpretaciones el término concepción del mundo o cosmovisión. En principio se hace referencia a una determinada visión del mundo y de la realidad toda, incluidos los demás seres humanos que subyace en la conducta y en el pensamiento de cada una de las personas y de una comunidad. Esta cosmovisión de algún modo tiñe, de una manera particular, lo que somos y lo que hacemos, las decisiones éticas y aún las interpretaciones teóricas acerca del mundo.  Cada pueblo, cada comunidad, cada época (e inclusive, cada grupo) tiene su concepción del mundo. En ella aparecen ideas y valores que los distinguen de otros pueblos, comunidades, épocas, grupos o generaciones, orientando la dinámica de la creación y la conservación de la cultura. Se ofrece como un mapa de la realidad, como una descripción del mundo y del lugar que el individuo o el grupo ocupan en él: funciona como un reaseguro para poder enfrentar con un cuerpo de ideas y valoraciones lo que la realidad nos entrega. Es un marco de orientación con el que nos desplazamos con mayor seguridad.  No se trata de un acto teórico conscientemente formulado ni de un acto científico. Implican una toma de posición y valoraciones por parte del sujeto (personal o social) basados en convicciones que pretenden ser verdaderas, tener un indiscutible nivel de validez. Fundamentalmente es una respuesta a la pregunta que interroga por el sentido del mundo. Por ello, no opera prioritariamente la razón, sino la intuición valorativa. No descansa sobre el conocimiento intelectual, sino sobre el conocimiento valorativo.  Para la filosofía, la cosmovisión no puede ser objeto de una construcción intelectual, pero - a su vez -- no puede ser ignorada: su función consiste en una crítica revisión de sus componentes, un trabajo de justificación de sus formulaciones y -- en algunos casos -- un intento por rectificar y enriquecer sus expresiones. El conocimiento y la explicitación de la concepción del mundo y de la visión de la realidad (real, arbitraria o distorsionada) permiten entender a los individuos, a los grupos, a las épocas, a las sociedades...y la relación que se establece entre determinados procesos personales y sociales. Descubrir que las cosas no son vistas, interpretadas, valoradas de una misma manera es el primer paso para comprender los grandes procesos del pensamiento y de la historia.  En determinadas problemáticas pueden ocultarse o descubrirse tales distorsiones. Los códigos interpretativos deben tratar de explicitar o traducir teórica y prácticamente los procesos para facilitar los mecanismos de intervención. En caso contrario, es posible que la mejor de las ideas no encuentre una realidad en la que pueda insertarse y funcionar, porque emisor y receptor viven en mundos o realidad diferente.  A diferencia de las IDEOLOGIAS que reúne y constituye a los grupos en torno a las mismas ideas que aseguran el acceso al poder, el control social y el gobierno de la sociedad, la COSMOVISION agrupa a los hombres de diversas etnias, geografías, edades, generaciones, sectores sociales: cada uno de ellos tienen miradas cargadas de subjetivas diferencias que responden a los entornos y condicionamientos en los que viven y piensan.  Si efectuamos un análisis mas ajustado podemos asociar la cosmovisión con una de las interpretaciones de la ideología que presentamos; la que propone Paul Ricoeur, al hablar de la “ideología como integración”

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03. RELATOS NECESARIOS

 Tanto las ideologías como la cosmovisión o la visión del mundo utilizan el lenguaje como forma de expresión y de legitimación. Los usos del lenguaje son variados, multiformes, cambiantes. Una de las formas en que las ideologías emergen es a través de las discusiones, los debates, los discursos argumentativos en los que el emisor pretende convencer al receptor. Generalmente las ideologías y las cosmovisiones – a diferencia de las ideas y los tratados de la filosofía – no tienen discursos demostrativos, porque no se trata de demostrar sino de mostrar y de lograr asentimiento por parte de los que comparten el mismo cuerpo de ideas.  Pero, fundamentalmente, ambas utilizan los relatos, las historias. No es extraño que cuando se habla de la “muerte de las ideologías” se hable también del “fin de los relatos”.  Con un criterio operativo podemos definir a los relatos como discursos que articulan en una narración una serie de ideas fuerzas que una sociedad, o un grupo o una nación o un partido político o una agrupación consideran fundacionales de su identidad y de sus proyectos. Se construyen en torno a una unidad discursiva que le otorga coherencia y continuidad, al tiempo que combina los elementos propios de la realidad con las creaciones específicas de la imaginación y de lo verosímil. Un relato no es más que un “cuento” o una “historia” en el sentido primitivo de la palabra: abre una situación, produce un desarrollo y anticipa un desenlace. Se construye ensamblando los datos reales, comprobables, racionales con los aportes ficcionales que permiten crear una posibilidad, una ilusión, una fantasía, un ideal. Operan como una verdadera síntesis para un cuerpo social que no puede vivir sólo de ideas y consignas, y que necesita integrar cada una de ellas en un discurso funcional que le permita crear una realidad ideal y creer siempre en una posibilidad salvífica final. 8  Cuando un estado – por ejemplo - declara o afronta una guerra, no puede exhibir la crueldad de las batallas, las heridas y las mutilaciones, la muerte segura de una multitud de soldados; tampoco puede manejarse solamente con los argumentos – legítimos o no – que justifican el enfrentamiento. La única manera de movilizar a sus soldados profesionales o voluntarios, de conmover a los ciudadanos y de lograr la adhesión plena de la población es creando un relato que represente el valor del heroísmo, elogia el orgullo de la defensa del territorio, de la patria o de las convicciones, prometa recompensas presentes o futuras, anuncie la construcción de una realidad mejor.  La educación y los sistemas educativos crecieron y se volvieron fuertes a través de estos relatos, Entrar en la escuela, estudiar, sacrificarse, pasar de año o de ciclo, alcanzar un título respondía a una

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Los cuentos son una medicina. Tienen un poder extraordinario; no exigen que hagamos, seamos o pongamos en práctica algo: basta con que escuchemos. Los cuentos contienen los remedios para reparar o recuperar cualquier pulsión perdida. Los cuentos engendran emociones, tristeza, preguntas, anhelos y comprensiones que hacen aflorar espontáneamente a la superficie el arquetipo. Los cuentos están repletos de instrucciones que nos guían en medio de las complejidades de la vida. Los cuentos nos permiten comprender la necesidad de recobrar un arquetipo sumergido y los medios para hacerlo.

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historia que prometía a todos los usuarios responsables un premio: la inserción social, un trabajo o una profesión digan, reconocimiento, bienestar económico. Son las palabras de LEON FELIPE las que lo expresan con extrema claridad (1950): Yo no sé muchas cosas, es verdad, Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: Que la cuna del hombre la mecen con cuentos Que los gritos de angustias del hombre Los ahogan con cuentos Que el llanto del hombre Lo taponan con cuentos. Que los huesos del hombre Los entierran con cuentos, Y que el miedo del hombre Ha inventado todo los cuentos. Yo no sé muchas cosas es verdad. Pero me han dormido todos los cuentos Y sé todos los cuentos.  Lo mismo podemos decir cuando se proclaman otras ideas o se habla de una sociedad mejor, de un país próspero y generoso, una organización de ciudadanos iguales, de un mundo ideal. No es verdad lo que se dice, no se puede probar, pero se juega con datos verosímiles que hacen creíble esas versiones. La revolución que conduce al mejor de los mundos posibles siempre es un camino de luchas gloriosas y de reconocimientos continuos, aunque en los hechos sea un camino de privaciones y de sacrificios en el que los combatientes de hoy siembran con lágrimas, sudor y sangre la cosecha de las generaciones futuras. Hasta las religiones, cada una a su modo, crean diversos relatos para contar lo que los fieles viven y lo que les espera como recompensa.  Una vez establecido y vigente, el relato legitima y opera como fuerza motriz que empuja y atrae, fortaleciendo cada unos de los actos y de las prácticas, y operando como pasaporte y peaje para la continuidad de las ideas.  Especialmente en la modernidad, los relatos tuvieron un significado primordial, ya que todo el discurso moderno puede ser interpretado como un gran relato que articula una serie de narrativas subordinadas que fueron otorgando – a lo largo de los siglos y en un ensamble sinfónico maravilloso – la dirección necesaria al proyecto que surgió como una llama inicial en Europa y se expandió como una fuerza universal, conquistadora, civilizatoria, triunfante, optimista y avasalladora por todo el mundo. Hasta los mismos sistemas filosóficos asumieron la forma de los relatos.  Los relatos se leen en los discursos, en los himnos, en los héroes, en los próceres, en las historias oficiales que se transmiten o se escriben, en las versiones que se dan de los hechos, en las proclamas, en las convocatorias, en los comentarios. Y operan como un verdadero agente movilizador. En última instancia los relatos describen un camino posible hacia la utopía, y para ello no pueden trabajar sólo con la verdad de los hechos y de las ideas, sino que deben recurrir a la ayuda de la imaginación y la creación propia de la ficción. Por eso los relatos son instrumentos necesarios, que de vez en cuando conviene revisar críticamente desde el territorio del pensamiento y de la filosofía, porque es muy duro despertar de un sueño y ser cómplices de un engaño colectivo.

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 Hay un valioso aporte de una novela (relato) de CARLOS RUIS ZAFON9 para hablar de los relatos: “Todo es un cuento, Martín. Lo que creemos, lo que conocemos, lo que recordamos e incluso lo que soñamos. Todo es un cuento, una narración, una secuencia de sucesos y personajes que comunican un contenido emocional. Un acto de fe es un acto de aceptación, aceptación de una historia que se nos cuenta. Sólo aceptamos como verdadero aquello que puede ser narrado. (…) ¿No sería más fácil convencer a la gente con una exposición racional, simple y clara? No. Es imposible iniciar un diálogo racional con una persona respecto a creencias y conceptos que no ha adquirido mediante la razón. Tanto da que hablemos de Dios, de la raza o de su orgullo patrio. Por eso necesito algo más poderoso que una simple exposición retórica. Necesito la fuerza del arte, de la puesta en escena. La letra de la canción es lo que creemos entender, pero lo que nos hace creerla o no es la música. (…) Las fábulas son posiblemente uno de los mecanismos literarios más interesantes que se han inventado. ¿Sabe lo que nos enseñan? Nos enseñan que los seres humanos aprenden y absorben ideas y conceptos a través de narraciones, de historias, no de lecciones magistrales o de discursos teóricos. Eso mismo nos enseña cualquiera de los grandes textos religiosos. Todos ellos son relatos con personajes que deben enfrentarse a la vida y superar obstáculos, figuras que se embarcan en un viaje de enriquecimiento espiritual a través de peripecias y revelaciones. Todos los libros sagrados son, ante todo, grandes historias cuyas tramas abordan los aspectos básicos de la naturaleza humana y los sitúan en un contexto moral y un marco de dogmas sobrenaturales determinados”.

EJEMPLO =

SAN MARTIN: ¿QUE QUEDA DEL RELATO CONSTRUIDO? GUSTAVO ERNESTO DEMARCHI: GRAGEAS HISTORIOGRÁFICAS

"No vayas a la escuela porque San Martín te espera" LUCAS PRODAN Con esta singular estrofa, Luca Prodan advierte a los fans rockeros sobre el riesgo que les acecha en los claustros de estudio. Coincidiendo con Martín Kohan –a quien seguimos en este acápite-, no se trata aquí de convalidar la exhortación a la deserción escolar que formuló el legendario cantante de Sumo. Nada de eso. Lo que importa destacar es que, de un modo coloquial, conciso e irónico a la vez, el autor de la canción popular consiguió expresar la sensación que suelen experimentar los argentinos cuando se topan con la figura del General José de San Martín, Padre de la Patria. Hablar de San Martín es hablar del fundador de nuestra nacionalidad. Es hablar del Libertador que nos legó una patria soberana y, por carácter transitivo, una identidad nacional. Es el héroe superlativo que, en los albores de nuestra historia, delimitó las fronteras territoriales y definió los valores éticos
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RUIZ ZAFFON, Carlos (2007), El juego del Ángel. Editorial Planeta

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primigenios de la argentinidad. Se trata, también, del épico centauro que cruzó los Andes y emancipó medio continente. Arquetipo de la independencia, indiferente a la seducción del poder, supo retirarse a tiempo para no involucrarse en las luchas fratricidas que, desde entonces, envuelven a los pueblos latinoamericanos. Es el adusto anciano exiliado en Boulogne Sur Mer, mitad protagonista del glorioso pasado, mitad personaje mítico omnipotente e inasible. El culto sanmartiniano, inobjetable para la inmensa mayoría de los habitantes del país, además de remitir a una historia fundacional, expone la vida del Gran Capitán como modelo a imitar, aunque todos intuyamos que su conducta ejemplar es inimitable. Su augusto nombre subsume un compendio de virtudes: hombre austero y noble, militar implacable aunque recto, padre amoroso y exigente, gobernante desinteresado y honesto. Todo argentino debería emularlo o, al menos, intentar hacerlo. San Martín aúna todo lo que somos y, con dialéctico patetismo, todo lo que no podemos ser. Él mismo gustaba recitar una máxima que significa algo por el estilo. Al ser inalcanzable para el común de los mortales su ciclópea estatura, es lógico que experimentemos cierto escozor por la silenciosa coacción que ejerce la lámina del prócer exhibida en las aulas de las escuelas, multiplicada miles de veces, presente hasta en el último rincón de la extensa patria. Similar efecto debe provocar la Acrópolis ateniense que, con su imponencia marmórea, le recuerda al pueblo griego de hoy que nunca volverá a escribir la formidable página de la historia que protagonizaron sus antepasados. Pero San Martín significa, para los argentinos, algo más que un modelo que infunde admiración y reverencial respeto. La Argentina es un país agonal y faccioso como pocos, donde la disputa entre parcialidades irreconciliables ha estado latente a lo largo de toda su historia. Desde el alumbramiento de la patria las controversias de todo tipo han llenado miles de páginas de desencuentros, tal como tempranamente lo planteó Bernardo de Monteagudo poco después de la Revolución de Mayo: "Así hemos llegado insensiblemente al punto de mirarnos como enemigos, de tratarnos con una sacrílega desconfianza, y formar a la sombra de dos partidos en apariencia dominantes una porción de facciones…" [Gazeta de Buenos Aires, 07/02/1812].(2) En un país donde la política es concebida como práctica canibalesca al servicio de dicotomías antagónicas que se regeneran de manera perpetua, hablar del Libertador es hablar del único acuerdo existente, del único punto referencial en el que coinciden y confluyen todos los ciudadanos de la república. El paradigma sanmartiniano implica consenso en el mar de los disensos; actúa como símbolo de unión efectiva allí donde impera la sempiterna disgregación; es sinónimo de colectividad allí donde reina la fragmentación social. En definitiva, el héroe de Chacabuco y Maipú encarna, desde el Parnaso de los ideales supremos, el proyecto de Nación que los argentinos aún no hemos sabido, querido o podido concretar en casi doscientos años de vida independiente. Tan unánime es el rol que le hemos asignado, que "en Argentina, toda toma de posición aspira a contar con San Martín entre sus premisas de validación. No importa qué tan distintas, o incluso qué tan opuestas, puedan ser esas posiciones en la política o en la historiografía. Se trate de un brote nacionalista por derecha o de un retobamiento contra el imperialismo por izquierda, del peronismo o del antiperonismo, de la mesura aparente de la historia liberal o del revanchismo justiciero de la historia revisionista, no importan esas disidencias porque, más allá del fuego cruzado, más allá de las hostilidades y de no querer saber nada con el otro, lo más probable es que exista al menos un punto en común, y ese punto en común será siempre José de San Martín" (3). LA CONSTRUCCIÓN DEL PROCERATO: No siempre fue ésta la valoración del prócer en el corazón de los argentinos e hispanoamericanos, en particular, entre aquellos hombres de acción y de pensamiento que oficiaron de formadores de opinión en la primera etapa de existencia como nación. En efecto, la trayectoria político-militar de San Martín fue cuestionada o, en todo caso, ignorada, tanto en Argentina

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como en Chile y Perú, las tres naciones que contribuyó a fundar, mientras él vivía. En Perú, donde se desempeñó como Protector Supremo, le endilgaban no haber completado la ocupación militar del territorio, y de haberse enredado en intrigas palaciegas con la oligarquía limeña. En Chile, si se acordaban del Libertador era para atribuirle el fusilamiento de los hermanos Carrera (adversarios de su aliado O´Higgins) y la sospechosa muerte de Manuel Rodríguez, jefe de guerrillas y de milicias que hostigaron a los realistas. En Argentina, hasta fines de los años ´20, San Martín fue considerado un prófugo por desobedecer la orden del gobierno de retornar con su ejército para cumplir con la misión de consolidar la paz interior, amenazada por la anarquía reinante en las provincias. Por ello, salvo una efímera y frustrada incursión al Río de la Plata en 1829, temeroso de ser objeto de recriminaciones oficiales y/o públicas, se radicó en Europa y jamás volvió a Sudamérica, la "Patria Grande" que, junto a Simón Bolívar, había ayudado a nacer. Hasta mediados del siglo XIX (San Martín muere el 17/08/1850), Manuel Belgrano, consagrado por la incipiente historiografía oficial, era quien ocupaba el prominente pedestal de "Padre de la Patria" acompañado a cierta distancia por Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia (según quien fuere el exegeta de turno). Tiempo después vendrá la entronización de San Martín en el centro de la iconografía patriótica. Se presume que fue a partir de un artículo periodístico y de una biografía, escritos por Sarmiento y Juan María Gutiérrez respectivamente, promediando la década de 1840. Pero, será en 1887 con la publicación de la bien documentada y minuciosa obra "San Martín y la emancipación americana" de Bartolomé Mitre cuando su persona adquirirá una dimensión relevante. El mismo autor había dado a conocer, treinta años antes, el libro "Historia de Belgrano y la independencia argentina". Nótese que ya en el título de ambos textos, considerados pilares de la incipiente ciencia histórica vernácula, al creador de la bandera Mitre le asigna un rol "apenas" doméstico, mientras que San Martín, en la biografía posterior, es definido como paladín de la liberación continental. La multitudinaria corriente inmigratoria que por aquella época inundó el país, hizo temer a las autoridades por la pérdida del idioma y del acervo de tradiciones que -según se decía- conforman nuestro ser nacional, jaqueado por el arribo a nuestras playas de miles de extranjeros que hablaban otras lenguas y traían costumbres diferentes. Como reacción a este proceso de cambio social y transculturación, fue tomando cuerpo entre los gobernantes y la clase dirigente un vasto movimiento de reivindicación nacionalista dirigido a reafirmar los valores autóctonos. El arte y la literatura, de la mano de la poesía gauchesca, la música y el teatro popular, dieron cuenta del fenómeno. Se dispuso cantar el Himno en las escuelas, izar todas las mañanas la bandera celeste y blanca y, en especial, se impuso la enseñanza obligatoria del idioma castellano y de la historia argentina; se creó el servicio militar para fomentar el respeto a los símbolos patrios; se inauguraron monumentos alusivos, se nominaron calles y se decretaron efemérides en homenaje a los acontecimientos y a los próceres del pasado. Un evento culminante de esta poderosa corriente identitaria fue la repatriación de los restos del general José de San Martín (1880), que fueron inhumados en la Catedral Metropolitana al cabo de una solemne ceremonia a la que asistió lo más granado de la sociedad porteña. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, el culto a San Martín ya era práctica habitual en los estamentos gubernamentales, los organismos oficiales y en los cenáculos políticos, en los ámbitos educativos y culturales y en el seno de las Fuerzas Armadas. En dicho período concluyó una etapa de construcción consciente de la narrativa patriótica, en cuyo pedestal mayor se colocó la eminente estampa del Gran Capitán.

TEXTO PARA EJERCITACION LOUIS ALTHUSSER IDEOLOGÍA Y APARATOS IDEOLÓGICOS DE ESTADO 1969 - 1970

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¿Por qué el aparato escolar es realmente el aparato ideológico de Estado dominante en las formaciones sociales capitalistas y cómo funciona? Por ahora nos limitaremos a decir que: (1) Todos los aparatos ideológicos de Estado, sean cuales fueren, concurren al mismo resultado: la reproducción de las relaciones de producción, es decir, las relaciones capitalistas de explotación. (2) Cada uno de ellos concurre a ese resultado único de la manera que le es propia: el aparato político sometiendo a los individuos a la ideología política de Estado, la ideología “democrática”, “indirecta” (parlamentaria) o “directa” (plebiscitaria o fascista); el aparato de información atiborrando a todos los “ciudadanos” mediante la prensa, la radio, la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chauvinismo, liberalismo, moralismo, etcétera. Lo mismo sucede con el aparato cultural (el rol de los deportes es de primer orden en el chauvinismo), etcétera; el aparato religioso recordando en los sermones y en otras grandes ceremonias de nacimiento, casamiento o muerte que el hombre sólo es polvo, salvo que sepa amar a sus hermanos hasta el punto de ofrecer su otra mejilla a quien le abofeteó la primera. El aparato familiar..., no insistimos más. (3) Este concierto está dominado por una partitura única, ocasionalmente perturbada por contradicciones, las de restos de las antiguas clases dominantes, las de proletarios y sus organizaciones: la partitura de la ideología de la clase actualmente dominante que integra en su música los grandes temas del humanismo de los ilustres antepasados que, antes del cristianismo, hicieron el milagro griego y después la grandeza de Roma, la ciudad eterna, y los temas del interés, particular y general, etc., nacionalismo, moralismo y economismo. (4) No obstante, un aparato ideológico de Estado cumple muy bien el rol dominante de ese concierto, aunque no se presten oídos a su música: ¡tan silenciosa es! Se trata de la Escuela. Toma a su cargo a los niños de todas las clases sociales desde el jardín de infantes, y desde el jardín de infantes les inculca —con nuevos y viejos métodos, durante muchos años, precisamente aquellos en los que el niño, atrapado entre el aparato de Estado-familia y el aparato de Estado-escuela, es más vulnerable— “habilidades” recubiertas por la ideología dominante (el idioma, el cálculo, la historia natural, las ciencias, la literatura) o, más directamente, la ideología dominante en estado puro (moral, instrucción cívica, filosofía). Hacia el sexto año, una gran masa de niños cae “en la producción”: son los obreros o los pequeños campesinos. Otra parte de la juventud escolarizable continúa: bien que mal se encamina y termina por cubrir puestos de pequeños y medianos cuadros, empleados, funcionarios pequeños y medianos, pequeño-burgueses de todo tipo. Una última parte llega a la meta, ya sea para caer en la semidesocupación intelectual, ya para proporcionar, además de los “intelectuales del trabajador colectivo”, los agentes de la explotación (capitalistas, empresarios), los agentes de la represión (militares, policías, políticos, administradores, etc.) y los profesionales de la ideología (sacerdotes de todo tipo, la mayoría de los cuales son “laicos” convencidos). Cada grupo está prácticamente provisto de la ideología que conviene al rol que debe cumplir en la sociedad de clases: rol de explotado (con “conciencia profesional”, “moral”, “cívica”, “nacional” y apolítica altamente “desarrollada”); rol de agente de la explotación (saber mandar y hablar a los obreros: las “relaciones humanas”); de agentes de la represión (saber mandar y hacerse obedecer “sin discutir” o saber manejar la demagogia de la retórica de los dirigentes políticos), o de profesionales de la ideología que saben tratar a las conciencias con el respeto, es decir el desprecio, el chantaje, la

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demagogia convenientes adaptados a los acentos de la Moral, la Virtud, la “Trascendencia”, la Nación, el rol de Francia en el Mundo, etcétera.

Por supuesto, muchas de esas virtudes contrastadas (modestia, resignación,sumisión por una parte, y por otra cinismo, desprecio, altivez, seguridad, grandeza, incluso bien decir y habilidad) se enseñan también en la familia, la iglesia, el ejército, en los buenos libros, en los filmes, y hasta en los estadios. Pero ningún aparato ideológico de Estado dispone durante tantos años de la audiencia obligatoria (y, por si fuera poco, gratuita...), 5 a 6 días sobre 7 a razón de 8 horas diarias, de formación social capitalista. Ahora bien, con el aprendizaje de algunas habilidades recubiertas en la inculcación masiva de la ideología de la clase dominante, se reproduce gran parte de las relaciones de producción de una formación social capitalista, es decir, las relaciones de explotados a explotadores y de explotadores a explotados. Naturalmente, los mecanismos que producen este resultado vital para el régimen capitalista están recubiertos y disimulados por una ideología de la escuela universalmente reinante, pues ésta es una de las formas esenciales de la ideología burguesa dominante: una ideología que representa a la escuela como un medio neutro, desprovisto de ideología (puesto que es... laico), en el que maestros respetuosos de la “conciencia” y la “libertad” de los niños que les son confiados (con toda confianza) por sus “padres” (que también snlibres, es decir, propietarios de sus hijos), los encaminan hacia la libertad, la moralidad y la responsabilidad de adultos mediante su propio ejemplo, los conocimientos, la literatura y sus virtudes “liberadoras”. Pido perdón por esto a los maestros que, en condiciones espantosas, intentan volver contra la ideología, contra el sistema y contra las prácticas de que son prisioneros, las pocas armas que puedan hallar en la historia y el saber que ellos “enseñan”. Son una especie de héroes. Pero no abundan, y muchos (la mayoría) no tienen siquiera la más remota sospecha del “trabajo” que el sistema (que los rebasa y aplasta) les obliga a realizar y, peor aún, ponen todo su empeño e ingenio para cumplir con la última directiva (¡los famosos métodos nuevos!). Están tan lejos de imaginárselo que contribuyen con su devoción a mantener y alimentar, esta representación ideológica de la escuela, que la hace tan “natural” e indispensable, y hasta bienhechora, a los ojos de nuestros contemporáneos como la iglesia era “natural”, indispensable y generosa para nuestros antepasados hace algunos siglos. En realidad, la iglesia es reemplazada hoy por la escuela en su rol de aparato ideológico de Estado dominante. Está combinada con la familia, como antes lo estuvo la iglesia. Se puede afirmar entonces que la crisis, de una profundidad sin precedentes, que en el mundo sacude el sistema escolar en tantos Estados, a menudo paralela a la crisis que conmueve al sistema familiar (ya anunciada en el Manifiesto ), tiene un sentido político si se considera que la escuela (y la pareja escuela-familia_ constituye el aparato ideológico de Estado dominante. aparato que desempeña un rol determinante en la reproducción de las relaciones de producción de un modo de producción amenazado en su existencia por la lucha de clases mundial. …………………………………………………………………………………………………....... ¿Qué se aprende en la escuela? Es posible llegar hasta un punto más o menos avanzado de los estudios, pero de todas maneras se aprende a leer, escribir y contar, o sea algunas técnicas, y también otras cosas, incluso elementos (que pueden ser rudimentarios o por el contrario profundizados) de “cultura científica” o “literaria” utilizables directamente en los distintos puestos de la producción (una instrucción para los obreros, una para los técnicos, una tercera para los ingenieros, otra para los cuadros superiores, etc.). Se aprenden “habilidades” (savoir-faire). Pero al mismo tiempo, y junto con esas técnicas y conocimientos, en la escuela se aprenden las “reglas” del buen uso, es decir de las conveniencias que debe observar todo agente de la división del trabajo,

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según el puesto que está “destinado” a ocupar: reglas de moral y de conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la división social-técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido por la dominación de clase. Se aprende también a “hablar bien el idioma”, a “redactar” bien, lo que de hecho significa (para los futuros capitalistas y sus servidores) saber “dar órdenes”, es decir (solución ideal), “saber dirigirse” a los obreros, etcétera. (…) En otros términos, la escuela (y también otras instituciones del Estado, como la Iglesia, y otros aparatos como el Ejército) enseña las “habilidades” bajo formas que aseguran el sometimiento a la ideología dominante o el dominio de su “práctica”. Todos los agentes de la producción, la explotación y la represión, sin hablar de los “profesionales de la ideología” deben estar “compenetrados” en tal o cual carácter con esta ideología para cumplir “concienzudamente” con sus tareas, sea de explotados (los proletarios), de explotadores (los capitalistas), de auxiliares de la explotación (los cuadros), de grandes sacerdotes de la ideología dominante (sus “funcionarios”), etcétera.

OTRO TEXTO IDEOLOGICO PARA ANALIZAR
CHE GUEVARA - LO QUE APRENDIMOS Y LO QUE ENSEÑAMOS 1° DE ENERO DE 1959

 En el mes de diciembre, mes del Segundo Aniversario del desembarco del «Granma», conviene dar una mirada retrospectiva a los años de lucha armada y a la larga lucha revolucionaria cuyo fermento inicial lo da el 10 de Marzo, con la asonada batistiana, y su campanazo primero el 26 de Julio en 1953, con la trágica batalla del Moncada.  Largo ha sido el camino y lleno de penurias y contradicciones. Es que en el curso de todo proceso revolucionario, cuando éste es dirigido honestamente y no frenado desde puestos de responsabilidad, hay una serie de interacciones recíprocas entre los dirigentes y la masa revolucionaria. El Movimiento 26 de Julio, ha sufrido también la acción de esta ley histórica. Del grupo de jóvenes entusiastas que asaltaron el Cuartel Moncada en la madrugada del 26 de Julio de 1953, a los actuales directores del movimiento, siendo muchos de ellos los mismos, hay un abismo. Los cinco años de lucha frontal, dos de los cuales son de una franca guerra, han moldeado el espíritu revolucionario de todos nosotros en los choques cotidianos con la realidad y con la sabiduría instintiva del pueblo. Efectivamente, nuestro contacto con las masas campesinas nos ha enseñado la gran injusticia que entraña el actual régimen de propiedad agraria, nos convencieron de la justicia de un cambio fundamental de ese régimen de propiedad; nos ilustraron en la práctica diaria sobre la capacidad de abnegación del campesinado cubano, sobre su nobleza y lealtad sin límites. Pero nosotros enseñamos también; enseñamos a perder el miedo a la represión enemiga, enseñamos la superioridad de las armas populares sobre el batallón mercenario, enseñamos, en fin, la nunca suficientemente repetida máxima popular: «la unión hace la fuerza». Y el campesino alertado de su fuerza impuso al Movimiento, su vanguardia combativa, el planteamiento de reivindicaciones que fueron haciéndose más conscientemente audaces hasta plasmarse en la Ley n° 3 de Reforma Agraria de la Sierra Maestra recientemente emitida.

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 Esa Ley es hoy nuestro orgullo, nuestro pendón de combate, nuestra razón de ser como organización revolucionaria. Pero no siempre fueron así nuestras exposiciones sociales; cercados en nuestro reducto de la Sierra, sin conexiones vitales con la masa del pueblo, alguna vez creímos que podíamos imponer la razón de nuestras armas con más fuerza de convicción que la razón de nuestras ideas. Por eso tuvimos nuestro 9 de Abril, fecha de triste recordación que representa en lo social lo que la Alegría de Pío, nuestra única derrota en el campo bélico, significó en el desarrollo de la lucha armada. De la Alegría de Pío extrajimos la enseñanza revolucionaria necesaria para no perder una sola batalla más; del 9 de Abril hemos aprendido también que la estrategia de la lucha de masas responde a leyes definidas que no se pueden burlar ni torcer. La lección está claramente aprendida. Al trabajo de las masas campesinas, a las que hemos unido sin distinción de banderas en la lucha por la posesión de la tierra, agregamos hoy la exposición de reivindicaciones obreras que unen a la masa proletaria bajo una sola bandera de lucha, el Frente Obrero Nacional Unificado (F.O.N.U.), con una sola meta táctica cercana: la huelga general revolucionaria.  No significa esto el uso de tácticas demagógicas como expresión de habilidad política; no investigamos el sentimiento de las masas como una simple curiosidad científica, respondemos a su llamado, porque nosotros, vanguardia combativa de los obreros y campesinos que derraman su sangre en las sierras y llanos de Cuba, no somos elementos aislados de la masa popular, somos parte misma del pueblo. Nuestra función directiva no nos aísla, nos obliga.  Pero nuestra condición de Movimiento de todas las clases de Cuba, nos hace luchar también por los profesionales y comerciantes en pequeño que aspiran a vivir en un marco de leyes decorosas; por el industrial cubano, cuyo esfuerzo engrandece a la Nación creando fuentes de trabajo, por todo hombre de bien que quiere ver a Cuba sin su luto diario de estas jornadas de dolor.  Hoy, más que nunca, el Movimiento 26 de Julio, ligado a los más altos intereses de la nación cubana, da su batalla, sin desplantes pero sin claudicaciones, por los obreros y campesinos, por los profesionales y pequeños comerciantes, por los industriales nacionales, por la democracia y la libertad, por el derecho de ser hijos libres de un pueblo libre porque el pan de cada día sea la medida exacta de nuestro esfuerzo cotidiano. En este segundo aniversario, cambiamos la formulación de nuestro juramento. Ya no seremos «libres o mártires»: seremos libres, libres por la acción de todo el pueblo de Cuba que está rompiendo cadena tras cadena con la sangre y el sufrimiento de sus mejores hijos. [PATRIA. ORGANO OFICIAL DEL EJÉRCITO REBELDE «26 DE JULIO», LAS VILLAS, año I, n° 2, 1° de enero de 1959.]