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MATERIAL ACADEMICO EJERCICIO PROFESIONAL DE LA DOCENCIA

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PROFESION DOCENTE: CONDICIONES FUNDAMENTALES PARA SU EJERCICIO
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

¿Cómo se evalúa la PROFESIONALIDAD de un docente? ¿Cuáles son los indicadores que permiten determinar sus condiciones profesionales? ¿Cuáles son los rasgos y criterios que habilitan su contratación? ¿Cuáles son las competencias con las que necesariamente debe trabajar y ejercer su tarea? ¿De qué manera los responsables de la gestión pueden evaluar su labor al frente de la clase y de los alumnos? ¿Cuáles son los criterios para reconocer y distinguir los buenos de los malos profesionales?

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DOMINIO DISCIPLINAR: Nadie puede enseñar lo que no sabe y ese saber debe acreditar verdaderos conocimientos. La enseñanza de cualquier disciplina o ciencia supone que el recorrido de la formación ha sido el adecuado porque se trata ante todo del instrumento de trabajo del docente. No es un saber clausurado, sino atento, crítico y abierto a nuevos aportes que sabe revisar, ampliar y corregir. La formación de grado supone y exige una formación posterior y una actualización permanente. Casi todas las disciplinas parecen hoy sobresaltadas con los que se denomina “desplazamientos epistemológicos”: son cortes, cruces, modificaciones que se han producido en el seno de las ciencias a enseñar, para marcar cuáles son – hoy – los ejes sobre los que deben trabajarse los saberes propios de cada una de las disciplinas. A partir de estos cambios de paradigmas, no sólo científicos (producidos hace tiempo) sino, sobre todo de la enseñanza de la ciencia (transposición), el proceso de enseñanza y de aprendizaje ha sufrido cambios fundamentales. BASE PSICOLÓGICA DEL QUE SUJETO QUE APRENDE (TODAS LAS EDADES) : es necesario el conocimiento de la psicología evolutiva y el conocimiento de la psicología del aprendizaje de los sujetos que aprenden. Se trata de un conocimiento psicopedagógico que reconoce las condiciones previas para el trabajo educativo de todos los niveles. Conocer a los sujetos significa conocer y dominar sus códigos: “Arquímedes dijo: Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Hoy, refiriéndose a los medios de comunicación y a otros medios tecnológicos, este sabio hubiera dicho: Si tomo como punto de apoyo los ojos, los oídos y el cerebro, y moveré el mundo de la forma y al ritmo que yo quiera” (M. McLuhan) Para entender el código no debemos situarnos en la posición de quien emite un mensaje y no es entendido, porque desde esa situación hegemónica (emisor) tendemos a disminuir el problema de la imposibilidad de decodificación... es necesario situarse en el lugar del que no comprende, del que está en situación de receptor y que no dispone de un decodificador adecuado para entender. No es lo mismo afirmar “yo hablo y ustedes no me atienden”... que afirmar “no entiendo, no sé de qué habla, no sé qué quiere decir”... La analogía más directa es la imposibilidad de “sintonizar” un canal (TV/VIDEO) o ciertos códigos que se establecen en la música: para los que gustan de determinado tipo de música, todo es

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comprensible (gustos y letras), para quien no lo comparte, nada es posible. Esto es lo que nos pasa hoy en muchas aulas. Los códigos implícitos (de comunicación y entendimiento, de supuestos necesarios) se han roto y es necesario re construirlos. No se trata de asumir solamente los códigos del alumno receptor o de imponer los del docente emisor, sino de construir una plataforma común de entendimiento. Los recursos didácticos y el uso de las estrategias responden a esta demanda.

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BASE PSICOLÓGICA DE LOS GRUPOS EN LOS QUE LOS SUJETOS INTERACTÚAN en una determinada edad o etapa. Enseñamos en el contexto de instituciones y de instituciones de nuestros días. Se conjugan allí las demandas de los adolescentes/jóvenes actuales y la conformación de grupos escolares que tienen su propia dinámica y configuración. Las horas de cada materia son horas de clase que interactúan con otras horas y disciplinas, y los docentes comparten su tarea con colegas que antes y después concurren a las mismas aulas, proponiendo a los mismos adolescentes sus contenidos disciplinares (compatibles o no con lo que enseñamos) DOMINIO DE LOS CONOCIMIENTOS DIDÁCTICOS que explican, ordenan y prescriben el proceso de enseñanza y aprendizaje. El enseñar y el desencadenar aprendizajes presuponen una serie de teorías y definiciones que responden a diversas escuelas y corrientes: conocerlas es una manera de disponer de mayores y mejores recursos teórico-prácticos para afrontar las situaciones didácticas. DOMINIO DE LAS ESTRATEGIAS Y DE LOS SABERES INSTRUMENTALES que se ponen en funcionamiento en el proceso concreto de enseñar a los alumnos y a los grupos de situaciones específicas: cómo motivarlos, cómo reafirmar contenidos, cómo evaluar, cómo resolver entornos especiales. El docente es un buen ajedrecista que juega partidas simultáneas y sabe resolver en cada tablero sus propias estrategias para conseguir sus objetivos, y éste es también un saber que se aprende con preparación y experiencia. CONTROL Y VIGILANCIA DEL PROCESO (a) para enseñar todo lo que es necesario y prescripto, (b) para hacerlo con una metodología adecuada, y (c) para lograr – a través de los recursos de evaluación – la adecuada acreditación de los saberes por parte de los alumnos para determinar su promoción. LA ENSEÑANZA DE CADA ASIGNATURA SE CONSTRUYE CON : (1) buena dosis de conocimientos (autoridad intelectual) + (2) empatía y comunicación (posibilidad de establecer procesos de relación intersubjetiva) + (3) justo medio entre la exigencia (qué nivel hay que alcanzar)y la comprensión (cuánto tarda cada uno en alcanzarlo), abonada por la confianza en las capacidades del otro de esforzarse y aprender + (4) insistencia educativa a través de discursos redundantes , ya que ningún mensaje opera para todos en una una sola emisión + (5) responsabilidad vigilante sobre la propia tarea como docente (en serio lo que hacemos y estamos en la clase para cumplir una función y una misión...) Pero, en definitiva, LA ENSEÑANZA DE CUALQUIER DISCIPLINA O CIENCIA - en los diversos niveles - se define en las realidades concretas (territorios), con los adolescentes o los adultos (sujetos) que tenemos y con nuestras capacidades, creatividad y posibilidades como docentes. Experiencias que exigen una revisión permanente sobre lo que somos y sobre lo que hacemos. “El educador, para serlo, ha de ser un buen comunicador, es decir, ha de ser un mediador. La metáfora del puente ejemplifica a la perfección esta exigencia. El puente resulta imprescindible cuando es preciso conectar realidades previamente incomunicadas, inaccesibles la una para la otra, cuando hay que salvar obstáculos aparentemente insalvables para ponerlas en contacto.

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Para ser un buen educador habría que ser un puente que permita que los contenidos circulen (conocimientos, procedimientos, actitudes o valores) de una orilla a la otra. El buen educador, como un buen puente, ha de tener tres componentes: dos pilares y un arco. (1) UNO DE LOS PILARES ha de estar fuertemente fundado en una orilla, en la orilla de los contenidos que se pretenden transmitir. Si no se posee el suficiente dominio de los contenidos conceptuales, procedimentales o actitudinales, y si no está suficientemente apasionado por ello, es imposible que se puedan transmitir de manera eficaz. (2) EL OTRO PILAR ha de estar fuertemente aferrado a la otra orilla, en los receptores, en las personas a las que han de transmitirse los contenidos. Es el pilar de la sintonía. Sin un profundo conocimiento de estas personas, de sus capacidades y limitaciones, de su nivel de desarrollo mental, de su sensibilidad, de sus preocupaciones, intereses y deseos, no se pondrá conectar con ellas. Sin la capacidad de establecer una relación empática con ellas, el puente no podrá cumplir su función. (3) EL TERCER COMPONENTE DEL PUENTE ES EL ARCO, que ha de unir de manera flexible los dos pilares. Siguiendo con la aplicación de la analogía, el arco del puente equivale a la capacidad de comunicar adecuadamente los conocimientos o procedimientos, de transmitir eficazmente las actitudes y valores, de hacerlos llegar de manera fluida, comprensiva y suficientemente estimulante a los contenidos. Es el componente de la comunicación, de la pedagogía, de la capacidad didáctica. El educador – como comunicador – sólo es eficaz si se sustenta en los dos pilares y si son capaces de unirlos, de conectarlos. Sin pilares no hay puente, pero tampoco los dos pilares son suficientes para facilitar el trasvase, la comunicación.” FERRES JOAN, (2000) Educar en la cultura del espectáculo. Paidos.151-2

CARACTERES PROFESIONALES DEL DOCENTE DEL NIVEL SUPERIOR

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RIGOR INTELECTUAL

Los docentes deben considerarse intelectuales (preferentemente intelectuales críticos). Los docentes universitarios o del nivel superior lo son en grado sumo, por estar asociados a la producción del conocimiento y a la sistematización y transmisión de los conocimientos en su más alto grado de expresión. Y un intelectual no puede NO ser riguroso en su saber y en su transmisión.

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CAPITAL CULTURAL

El capital cultural puede definirse como un conjunto de bienes acumulados que se adquieren, se poseen, se producen, se consumen, se invierten y eventualmente se pierden. Puede existir o aparecer bajo la forma de (1) disposiciones duraderas del sujeto y, en cuanto tal no puede ser acumulado más allá de las capacidades de apropiación de un agente singular y muere con las capacidades biológicas de su portador; (2) en estado objetivado, bajo la forma de bienes culturales, cuadros, libros, recursos tecnológicos,

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instrumentos, máquinas: su apropiación material no implica la apropiación de las predisposiciones que actúan como condiciones de su apropiación y sus usos específicos, sin embargo suponen el capital económico para su apropiación material y el capital cultural incorporado para su apropiación simbólica; y (3) en estado institucionalizado, que le confiere a su portador un valor convencional, constante y garantizado jurídicamente; tiene una autonomía relativa con relación a su portador y aún con relación al capital cultural que efectivamente posee en un momento determinado: el/los título/s escolar/es homologan y hacen intercambiables a sus poseedores ya que posibilita establecer tasas de convertibilidad entre el capital cultural y el capital económico, garantizando el valor de un capital escolar determinado.

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DOMINIO DISCIPLINAR Y CIENTIFICO

Se supone que el docente del nivel superior es convocado por su especialización (concursos) y debe mantener un dominio del conocimiento vigente y actualizado, que no es necesariamente el que en su momento estudió. Se trata de un saber que se transmite no porque se lo ha estudiado, sino porque se los ha incorporado (se ha vuelto propio del que enseña): no brota del título y de las certificaciones o del cargo, sino de la cultura subjetiva, ya que no es un saber ilustrado y exterior, sino personalmente certificado. El docente como profesión sabe dar fe (profesar) de los conocimientos que domina y enseña.

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Tiene un amplio, variado y creciente repertorio de estrategias metodológicas tanto desde el punto de vista disciplinar (lógica y MANEJO DE LAS articulación de cada ciencia) como desde el punto de vista de la METODOLOGIAS transposición de los conocimientos científicos al campo de los conocimientos enseñados (saber sabio / saber a enseñar)

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CONOCIMIENTO PSICOLOGICO DE LOS SUJETOS

Se trata de conocer las grandes orientaciones de la psicología de los sujetos que aprenden en este nivel (adolescentes tardíos, jóvenes, adultos) con sus capacidades y problemáticas, y en el contexto en el que viven y crecen. Son condiciones determinantes de los aprendizajes, condiciones que no se eligen, sino que están y que es necesario reconocer.

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MANEJO GRUPOS Y CLASES

Es uno de los caracteres fundamentales, ya que el docente enseña en el contexto de agrupamiento de alumnos (de número variable y con su propia dinámica). No hay una única manera de vincularse con los grupos, ya que con cada uno de ellos el docente interactúa de manera distinta. Y debe buscar siempre la mejor. Hay una presencia docente que sabe encontrar la manera se instalarse en la clase y frente al grupo (o con él), para recibir la correspondiente habilitación. El docente habilitado es quien recibe implícitamente la aprobación del grupo, de los interlocutores: “sabe, puede enseñarnos, seguramente podremos aprender con él”. Nunca se trata de discursos o de proclamas, sino de implícitos que emergen por canales informales. El profesor habilitado es el que logrará desencadenar verdaderos aprendizajes. Y lo logrará mas si dispone de un repertorio de estrategias para conseguir los fines establecidos.

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07 ENSEÑAR PROMOVER APRENDIZAJES

El docente no es un conferencista o el participante de un congreso de especialistas que habla para un auditorio de iniciados suponiendo que todos lo siguen, lo entienden y lo registran. La función del docente es tener la capacidad se enseñar (mostrar y de-mostrar) el conocimiento, pero también generar el aprendizaje en los alumnos, es decir crear las Y condiciones para que aprendan (aunque la decisión final y la responsabilidad última serán siempre de cada alumno). Es el promotor de los éxitos y es – también – co-responsable de los fracasos y de los desgranamientos.

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COMPETENCIAS COMUNICATIVAS

Es imprescindible disponer de la capacidad para hablar, para expresarse, para manejar el lenguaje propio de la disciplina (campo semántico) y de la enseñanza. Y con capacidad para lograr esa misma competencia comunicativa en los alumnos (como rasgo esencial y valor agregado en la formación profesional).

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CONTRATO DIDACTICO1 CONTRATO INSTITUCIONAL.

Las relaciones entre el docente y los alumnos aparecen atravesadas por normas, reglas de juego, expectativas y representaciones. Muchas veces funciona de manera implícita y tiende a explicitarse cuando se producen rupturas y/o transgresiones, por lo que es necesario ponerlo en evidencia, especialmente cuando una de las partes no cumple lo que se presupone que debe cumplir. El contrato didáctico está representado por las actuaciones del maestro, esperadas por los alumnos y los comportamientos de los alumnos, esperados por el docente: la explicitación del contrato lo constituye la planificación o el proyecto anual de trabajo (mucho más que el programa de la cátedra): allí, quien lo redacta señala y propone objetivos y contenidos, actividades y bibliografía, establece lecturas, prácticos, criterios de asistencia, regularidad, exámenes parciales y finales. Pone en acto el contrato de enseñanza (docente), el contrato de aprendizaje (alumnos) y el saber legitimado, sometido a la transposición. A esto se le suma el contrato institucional, porque quien convoca a los docentes (por concurso, por contrato, por designación) impone una carga profesional a la que responde con una remuneración. La universidad, la facultad o el Instituto superior Imponen reglas, fijan horarios, establecen obligaciones asociadas, otorgan mandatos, exigen distintos tipos de documentación administrativa, delegan en el docente la tarea que institucionalmente asume (enseñar y otorgar títulos).

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PRESTIGIO RECONOCIMIENO SOCIAL

Debe construirse un reconocimiento específico de la tarea como docente universitario, perfil no derivado del prestigio profesional de origen, para que no se haga una inadecuada transferencia de un campo a otro y se puedan reforzar las competencias propias del rol que se cumple (con sus

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El concepto de Contracto Didáctico proviene de la escuela pedagógica francesa (de la que viene también el concepto de transposición didáctica), especialmente producido por Brusseau y Chevallard. El término proviene – como es obvio del Contra social de la modernidad ilustrada – y también ha sido designado como contrato pedagógico. Cfr. CHAVALLARD Ives, Observaciones sobre la noción de contrato didáctico. IREM. D’Aix.Marcmeille. Faculté des Scienses Sociales de Lameny.

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fortalezas y sus debilidades). Se trata de partir de la profesión o la profesionalidad (como estado inicial) y avanzar en la profesionalización (como proceso de adquisición y de construcción permanente): allí se habilitan diversas instancias de evaluación, perfeccionamiento, revisión de las propias prácticas y adquisición de nuevas competencias.2 Finalmente un buen profesional es una BUENA PERSONA, porque sólo siéndolo todos sus caracteres profesionales pueden ser apreciados, valorados, respetados. En cada lugar del sistema, como en todos los órdenes de la vida, además de lo específico y profesional hay personas, referencia esencial de cualquier conducta. Y por lo tanto no hay sólo buenos docentes o malos docentes, docentes más dinámicos o más aburridos, más creativos o más aburridos: hay BUENAS o MALAS PERSONAS. Y todo sabemos lo que significa. Hay docentes que son BUENAS PERSONAS y que desde allí – como en toda profesión y función en la vida – pueden construir buenas clases, dominan a conciencia el saber disciplinar, tejen buenas y cálidas relaciones personales, tienen exigencias justas, palabras adecuadas, compromisos estables, autoridad reconocida, buen nombre, integración en diversos contextos institucionales, actitud crítica y propuestas innovadoras. Buenos docentes, buenas personas, buena gente: de esos que todos recuerdan. Y hay también MALAS PERSONAS: dicen pero no hace, prometen pero no cumplen, tienen doble discurso, generan conflictos o alimentan clima de malestar, negocian o extorsionan, exhiben dificultades en las relaciones, hacen diferencias y cometen injusticia, responden a sus propios intereses, al margen de las instituciones. Son las personas o los docentes que preferimos – en el mejor de los casos – omitir u olvidar. De cada uno de nosotros depende: SER BUENA PERSONA o no serlo. SER BUENOS DOCENTES o no serlo. El tiempo de trabajo de todo docente es prolongado y es preferible disfrutar del trabajo y de la vida SIENDO UNA BUENA PERSONA Y UN BUEN PROFESIONAL que sobrevivir año a año, sin una mínima cuota de trascendencia. Las actitudes profesionales, los virtudes del buen trabajo docente, las aptitudes y las actitudes, los valores propios de quien se hace cargo de la educación, son los indicadores que permiten comprobar ante quienes estamos, anticipar qué tipo de docente tendrá sociedad.

Los educadores docentes somos los que dominamos el SABER y sabemos transmitirlo. Para eso debemos saborear el saber. El saber es tan cuando nosotros lo hemos incorporado por el sabor, por el gusto, el placer que nos provoca. Nuestro saber, nuestra especialidad despierta un brillo especial en los ojos que los demás saben descubrir. Si nosotros hemos disfrutado del saber, lo podemos transmitir a quienes también deben incorporarlo primero como SABOR y luego como SABER. Pero no todos los SABORES son iguales. Sabemos que hay diversos niveles de educación y que cada uno se sienta a la mesa de la cultura y del conocimiento – si puede y tiene - como lo hace a su mesa familiar: para comer comidas exquisitas, balanceadas en proteínas, recomendadas por los especialistas, para comer lo que le presentan o lo qye hay, o literalmente, para no comer. Algunos tienen el paladar y los conocimientos asociados para pedir, elegir, descartar, demandar... y otros sólo tienen capacidad para pedir y recibir lo que le den. También en la “mesa del conocimiento” que (de manera restringida) sigue siendo la escuela, se exhibe análogamente una muestra de la variedad de platos, alimentos y comensales. El ritual es cotidianamente el mismo, pero su contenido es variado, y no todos salen fortalecidos, satisfechos, saludables. Por el contrario, muchos ni siquiera han sido invitados a mesa, o reciben alimentos escasos y deficientes, multiplicando su desprotección. Algunos han sido excluidos; otros están sentados a la mesa de alimentos miserables y malolientes, y otros están allí, pero - inapetentes- ni siquiera quieren probar los alimentos. En otros lugares, los "incluidos" prueban, consumen (y malgastan)

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Cfr.IMBERNON Francisco (1994), La formación y el desarrollo profesional del profesorado. Hacia una nueva cultura profesional. Editorial Grao. Barcelona.

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alimentos de primer nivel. Se necesitan buenos platos para todos, tener alimentos disponibles y saber cocinar con mucho amor... ¿se puede resistir alguien a semejante propuesta?

UN TEXTO PARA COMPARTIR Y DEBATIR DARÍO SZTAJNSZRAJBER: A PESAR DE TODO, SOMOS MAESTROS
¿Cuál es la diferencia entre el cómo y el qué? El cómo hace funcionar al mundo, pero el qué intenta asumir su ser. Por eso se puede explicar el cómo de cualquier cosa, pero no se puede explicar su qué, esto es, que sea. Puedo explicar el verde, puedo explicar los colores primarios; pero nunca podré explicar el hecho de que “haya” colores, que las cosas sean coloreadas, y que los colores sean estos y no otros.Todo es explicable, menos el qué. Somos grandes técnicos del cómo, pero no conectamos con el qué. Sabemos cómo funciona el mundo, pero ni por asomo entendemos por qué hay mundo. 01. NUESTRO MUNDO ES LA DOCENCIA. Sabemos llenar planillas, borrar pizarrones, atender padres, dar una clase, corregir. Sabemos cómo ser maestros. Pero, ¿sabemos por qué? Ser maestro es una vocación. Una llamada. La palabra “vocación” es un término latino que proviene de “voz”. Agamben nos recuerda la necesidad de pensar ese pasaje entre la voz y la palabra. Esa frase que explica algo de lo real es al mismo tiempo un mecanismo corporal similar a un ladrido. El hombre habla, emite un sonido; pero el sonido significa. Sin embargo, hay un pasaje oscuro, un momento imposible en el cual ese sonido se transforma en sentido: la voz se hace palabra. Ese momento imposible permite que nos comuniquemos, construye la gramática, ordena la racionalidad del mundo, mensura y cuantifica, pero deja siempre escondido el qué, la voz originaria, la llamada silenciosa que cuando cruje se hace palabra y se oculta en ella. Por eso la vocación escapa a la lógica del intercambio, porque no es mensurable ni cuantificable. Vale más allá del valor. Ser maestro es un don porque cuando se da, se desposee; no se busca una devolución. La docencia es una de las formas de la amistad. Nietzsche pensaba que la amistad es un don, ya que no debe regirse por la ley de la reciprocidad: si doy porque recibo, es un contrato entre pares. Pero en la amistad no se gana, sino que se rompe con la lógica del éxito, con la racionalidad de la ganancia. Dar es una forma de combatir el individualismo, porque supone la renuncia completa a mi conveniencia. 02. EN EL MUNDO DE LA VOCACIÓN, CADA CUAL DESARROLLA SUS CAPACIDADES porque le va en ello su realización como parte del género. En el mundo de la vocación, todos dan, ya que pueden desarrollar aquello por lo que están aquí. En el mundo de la vocación, esa voz que es bien primitiva, me convoca maestro y me lleva a dar. Es el mundo del don, que no es este mundo. Por eso Aristóteles sostenía “amigos míos, no existen los amigos”, ya que vivimos en una realidad que a todo lo tiñe de la lógica del intercambio. Por eso, ser maestro es revolucionario, porque nuestro don es incomprensible, nuestra vocación es imposible, y sin embargo somos maestros. 03. SER MAESTRO ES INSPIRAR AL OTRO A ESCUCHAR SU PROPIA VOZ, que es siempre la voz del otro. Nadie es sabio en este mundo: sólo el interés habla en nombre de la verdad. Ser maestro es ayudar a develar lo impropio de la propia voz. Nuestra voz siempre es la voz del otro, porque el otro nos muestra nuestra propia condición de extraños. Hay una figura bíblica que trabajan filósofos como Levinas y Derrida, que es la figura del extranjero. La Biblia nos exige ser hospitalarios. En este gran desierto que es el mundo, las casas devienen tiendas y ese extraño extranjero que irrumpe en mi morada me obliga a poder conectar con lo otro de mí. Lo fácil

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es fagocitarlo, comprenderlo en el marco de mis propias categorías (”si entrás a mi hogar, tendrás que seguir mis reglas”); lo difícil es que su irrupción me vuelva a mí también un extranjero del mundo. 04. ¿QUIÉN NO ES EN DEFINITIVA UN EXTRANJERO? Ser maestro es inspirar éticamente a la hospitalidad con lo otro diferente de mí, que no es más que aceptarme a mí mismo como un otro. Ser maestro es revolucionario, porque es ilógico que con los bajos presupuestos educativos, la crisis salarial, el reglamentarismo burocrático y la ausencia de incentivos, sin embargo, nos demos cuenta de que Juan pasó una mala noche, curemos las heridas de Mariana, dejemos correr las lágrimas de María, impulsemos a que Diego se la juegue, le expliquemos por quinta vez el tema a Maxi, reconciliemos a los amigos tras otra pelea, mostremos que siempre que hay una historia que se muestra hay otra que se esconde, no sepamos cómo hablar con Gigi sobre los golpes en su cuerpito, nos irrite que sólo se hable al inicio de la clase sobre quién es el que mejor patina por un sueño, nos abramos a pesar de esa noche, nos abramos siempre a pesar de todo. (CLARIN. 06.01.09)

Prof. Dr. JORGE EDUARDO NORO 2010 /MAESTRIA UTN norojor@cablenet.com.ar