Está en la página 1de 24

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR.

NORO JORGE EDUARDO

1

AUTORIDAD: FILOSOFIA Y PROYECCIONES EDUCATIVAS PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar

00. UN RELATO
Aquel pueblo, en una remota geografía y en un tiempo inmemorial, pretendía tener al frente de su comunidad a personas con verdadera autoridad, pero no siempre lograban acordar lo que esperaban de cada una de ellas. Como habían decidido que los gobernantes estuvieran un tiempo pre-determinado (sin poder prolongar su gobierno o regresar a él) tenían la posibilidad de juzgar diversas prácticas y criterios para poder vivir mejor. Eran muchos, por ejemplo, los que ponderaban la gestión del CARPINTERO porque se mostraba duro e intransigente y había logrado disciplinar a la comunidad, principalmente logrando un clima de equidad y justicia. No era una figura simpática pero imponía respeto a todos y nadie podía discutir que lo que decidía beneficiaba no sólo a la comunidad, sino a cada uno de sus miembros. Para otros había sido fundamental el mandato del joven HERRERO porque tenía la rara habilidad de no hacerse notar y de sembrar en cada lugar y en cada persona las convicciones para obrar de manera correcta. Estaba siempre y hacía lo necesario y oportuno, pasando generalmente desapercibido. Finalmente, no faltaban los que apreciaban principalmente la labor del anciano AGRICULTOR porque había logrado unir a su experiencia y a su sabiduría la capacidad de relacionarse con todos y con cada uno para despertar en ellos la responsabilidad y el sentido de pertenencia la comunidad; prefería gobernar en contacto directo con la gente, escuchando, respondiendo y dando todas las explicaciones, pero – sobre todo – estableciendo contactos cargados de afecto y de respeto por cada uno. Próximos a la designación del nuevo gobernante, cada uno de los miembros de la sociedad soñaba con alguien que reprodujera las virtudes del modelo de autoridad preferido. A pesar de la armonía que reinaba, la comunidad entraba en ebullición cuando todos los habitantes debían elegir al responsable de la sociedad, coordinados por los antiguos gobernantes que ordenaban los mecanismos de elección. En aquella oportunidad las dificultades parecían ser mayores porque observando el desempeño y las virtudes de los antecesores costaba imaginar y decidir quién podía ser el sucesor. Fue allí cuando un hombre sabio y prudente hizo oír sus palabras: “No debemos buscar alguien que reproduzca la figura de aquellos que ya han gobernando en nuestra comunidad porque todos nos parecerán indignos o imperfectos. El elegido ha de ser alguien que deberá crecer con nuestra determinación y nuestra elección, somos nosotros los que le otorgaremos el lugar y él deberá construir su autoridad. Así ha sucedido siempre, porque en la medida en que nos construimos mutuamente, nos fortalecemos de manera recíproca”. A ninguno le extrañó, entonces, que el pueblo reunido designara al MAESTRO de la comunidad - alguien a quienes todos conocían en una tarea importante pero menor porque entendieron que nadie nacía con las condiciones para mandar, sino con la vocación y la

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

2

posibilidad de aprender de los demás y con el oído atento a las demandas de cada uno de los miembros de la comunidad y del bien de todos.

02. UNA PELICULA Y UN PLANTEO
Recordemos la película (o el libro) ESCRITORES DE LA LIBERTAD O DIARIOS DE LA CALLE. Aunque es la historia de un grupo de jóvenes que – la historia es real – se convirtieron en los ESCRITORES DE LA LIBERTAD,1 el eje del relato es una profesora (ERIN GRUWELL) que inicia su tarea como docente en una escuela que se ha vuelto marginal por la presencia de alumnos de diversas nacionalidades, llenos de problemas, excluidos y violentos. Los esfuerzos por conquistarlos son insuficientes porque no logra despertar su atención ni el mínimo respeto. Pero al promediar la película HAY DOS ESCENAS que definen el resto y que directamente nos conecta con el tema que abordaremos: EN LA PRIMERA la profesora no quiere dejarse vencer e intenta cambiar sus estrategias de enseñanza. Trata de buscar libros que puedan resultar atractivos. Y cuando lo intenta, hay un diálogo que marca la diferencia entre ella y sus colegas: - No sé cómo lograr que se interesen mis alumnos. – dice. - No puedes lograr que alguien quiera su educación – le contestan.- Lo mejor que puedes enseñarles es obediencia y disciplina. Eso sería ya un enorme avance para ellos. - Esta era una escuela excelente antes de que llegaran todos esos. Mira lo que es ahora. No conoces nada de estos jóvenes – le señala otro colega – No puedes emitir juicio sobre los maestros que hacen lo que pueden para sobrevivir.

EN LA SEGUNDA ESCENA, la profesora se encuentra ingenuamente entusiasmada presentando un nuevo tema, mientras en la clase circula un dibujo ofensivo hacia uno de los chicos negros. Lo intercepta y de manera muy vehemente condena la acción y relaciona esta lucha de razas y colores de piel con el holocausto judío. Cuando pretende avanzar en el tema, los alumnos la interrumpen y se produce un diálogo muy violento, porque lo que se pone en cuestión allí es su autoridad: - ¡Usted no sabe nada! - Tienes que explicármelo – contesta. - Yo no le voy a explicar nada ahora. - Usted no sabe como vivimos. - Sería mejor que usted no estuviera aquí. - Usted no sabe nada, profesora. Usted no conoce nuestro dolor, lo que tenemos que hacer. No respeta cómo vivimos. - Usted nos enseña cosas que no nos sirve y luego tenemos que salir para tratar de sobrevivir., - ¿Qué hace usted para que nuestra vida sea diferente? - Si quieren que los respete, deben respetar - replica la profesora tratando de defenderse.
1

GRUWELL Erin (2007), Diarios de la calle. El Diario de los escritores de la libertad. Barcelona. Elipsis

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

3

- ¡Qué estupidez! ¿Por qué tengo que respetarla a Usted - Yo no la voy a respetar ni la voy a obedecer sólo porque es una maestra. - ¿Debemos respetarla sólo porque es profesora y nos da clase? Yo no la conozco. ¿Cómo sé que no es una mentirosa? ¿Cómo sé que no es una mala persona? De pronto, en medio de la escuela y en medio de la clase, cuando todo parecía obvio y debidamente reglamentado, algo se ha roto y necesita ser reconstruido. Porque de eso se trata de volver a hablar de la autoridad en una institución – como la escuela – que ha crecido creyendo en ella, amparado por ella, pero bien puede pasar que los códigos hayan cambiado, que el mundo se haya transformado y que los suponíamos natural y necesario ya no lo sea. Y esté en nuestras manos escribir las nuevas condiciones para construir, ejercer y defender la verdadera autoridad.

01. DEBATES INICIALES
En el plano de los hechos, autoridad y poder se encuentran indisolublemente unidos. Parece una cuestión fáctica que en todo ejercicio de la autoridad se juegue un tipo y una cuota de poder. No pretendemos ignorarlo. Pero lo que queremos desarrollar a propósito del tema autoridad y educación es desplazar el lugar de los hechos e instalarnos en el plano de las ideas, de lo deseable, de lo posible. Porque en realidad la unión de autoridad y poder no es una cuestión sustancial u ontológica, sino una construcción que podemos desarticular para recuperar con mayor rigor el tema de la autoridad. Y el desarrollo deliberadamente pondrá en el escenario a la autoridad tratándola de despegar – por lo menos en el ámbito educativo – del poder, de los juegos del poder, de su tiranía y de sus arbitrarias imposiciones. Alguien podrá afirmar – y escuchamos la voz de FOUCAULT cuando interpreta la autoridad del pastor como el “poder pastoral” – que se trata de estrategias: que cuando más despojamos de poder a la autoridad y la revestimos de todas las virtudes estamos construyendo una forma más refinada y efectiva (micro-política o capitalidad, en suma) de ejercer sutilmente el poder. El poder no se posee, se ejerce, no es una propiedad: es una estrategia. Excepto en los lugares sociales en donde legítimamente se ejerce (prisión), en el resto se enmascara, se oculta, se disimula. No negamos esa posibilidad pero preferimos correr el riesgo y jugar en desarrollo de las ideas en la geografía de lo deseable, aun pensando que – en estado puro – ninguna autoridad y ningún ejercicio de la autoridad se puede despegar del poder. Que no se dé, que no encontremos ningún ejemplo, no nos inhabilita la posibilidad de definirla y de imaginarla, aunque sea como un ideal que – recuperando cierta metodología kantiana – no nos ofrece una vía ostensiva, sino heurística. De alguna manera podemos afirmar que la verdadera autoridad en el ámbito de la educación es la que puede diferenciarse del ejercicio siempre arbitrario y tendencioso del poder, que la verdadera autoridad purifica el poder, lo subordina y lo adapta a las exigencias de la educación, mientras que el ejercicio del poder como expresión absoluta subordina la educación – en todas su manifestaciones – a sus manifiestos u ocultos intereses. “En la medida en que la autoridad se asocia con el poder se bastardea, en la medida en que pueda mantenerse distante se purifica”. Pensamos en la autoridad del padre, del maestro, de los ministros religiosos, de quien preside una comunidad y no necesariamente deben asociarse esas presencias y estrategias al manejo del poder que implican otros lugares sociales. Cuando hablamos de autoridad el acento está puesto en los otros y nos mueve la pregunta: qué podemos hacer por los demás, porque se trata de un compromiso, de una misión, mientras que cuando ejercemos el poder el eje está puesto en nosotros y en nuestras posibilidades y la pregunta es qué podemos hacer con los otros, porque se trata siempre de una oportunidad para aprovechar y explotar. Los sujetos, los hombres, están antes que el poder, pueden manejar el poder, a diferencia de lo que piensa Foucault que invierte esta lógica afirmando que no son los hombres los que emplean el poder,

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

4

sino que es el poder, su distribución, sus estrategias, sus dinámicas, el que produce los sujetos; sometiéndolos, pero también haciéndolos capaces de resistirle. 2 Puede ser una posición demasiado formal o kantiana pero no queremos renunciar a este ideal normativo. Porque solamente la presencia de este ideal normativo nos permite proseguir en el intento de educar, sin sufrir sobre nuestra tarea el estigma de su ilegitimidad. Tal vez se trate de leer a Foucault y encontrar en sus páginas una minuciosa cartilla de indicaciones para poder emprender el camino con más precauciones pero con no menos convicciones. La reconocida e insoslayable posición de Foucault no inhabilita otros abordajes: así como no podemos ignorarlo, no deberíamos absolutizarlo. Existe la posibilidad de reconocer que en las prácticas la autoridad y el poder están estrechamente relacionados, siendo ambos componentes de las relaciones de individuos y grupos. Pero también es cierto que nada nos impide proponer un camino de búsqueda para llegar a formas más purificada de ejercicio de las relaciones entre los individuos y los grupos. El abordaje del presente no nos impone – de manera taxativa – una visión fatalista del futuro. 3 Es conocido que Foucault denominó a la escuela junto con las fábricas, hospitales y cárceles instituciones de secuestro, atribuyéndoles un tipo de poder donde la disciplina se considera fundamental, pero es posible imaginar otras formas de escuelas y otros formatos para la educación y las relaciones inter subjetivas que se tejen en ellas.

02. UNA HISTORIA ANTIGUA: EL VALOR DE LAS PALABRAS
Tenemos el mundo que nuestras palabras designan, por eso hablamos de las palabras y las cosas. La posibilidad de designar es un puente para el conocimiento y el dominio. En una civilización que vive una crisis de empalabramiento (DUCH) y en el que las jóvenes generaciones gozan en construir sus propios códigos y desconocer la existencia, el significado de los vocablos y el nombre de las cosas, el descubrimiento de la realidad es directamente proporcional al dominio del lenguaje. Iniciar el camino sobre el tema de la autoridad partiendo de la etimología de las palabras es una manera de apropiarnos de sus significados y de sus resonancias profundas. Es curioso comprobar que los griegos sólo disponían de la palabra kratós para designar cuestiones tan distintas como autoridad y poder. Y con otros significados tales como fuerza, vigor, robustez, solidez,

2

El abordaje de los temas y problemas esbozado por Foucault refleja el intento de ver el presente ya no bajo el aspecto de su validez universal y su racionalidad, sino, más bien, considerando su particularidad radical y su dependencia de factores históricos. En este sentido, lo que Foucault intenta es avanzar hacia una "historia del presente" que no parte de un modelo normativo o ideal, sino de una arqueología de su configuración actual. A Foucault le interesa dar cuenta de lo que encuentra, definiendo las condiciones de posibilidad que la han hecho posible. Su preocupación radica en examinar el status ontológico del presente, destacando precisamente las contingencias históricas y las estrategias de poder que configuraron sus pretensiones humanistas de validez universal. En sus análisis contempla el presente como resultado de contingencias históricas, es decir, como una configuración intempestiva en la que se combinan diferentes prácticas sociales. En este contexto, la filosofía deberá interrogarse por el papel de la "verdad" en la legitimación de todas esas prácticas. Pues la verdad no funciona solamente en su dimensión metafísica y epistemológica, sino que se encuentra articulada por dispositivos sociales que la producen, la administran, la reparten, la encadenan a fines culturales y morales o la escenifican . 3 Si en muchas de las expresiones la acción pedagógica se vale de relaciones de fuerza para imponer representaciones que se hallan al servicio de la clase dominante, constituyendo una forma de violencia simbólica, puede imaginarse otro tipo de relaciones que puedan superar esta condición. En cada punto del cuerpo social, entre el hombre y la mujer, en la familia, entre el maestro y su alumno, entre el que sabe y el que no sabe, transcurren relaciones de poder que no son la pura y simple proyección del poder soberano sobre los individuos. Estas relaciones de dominación se enmarcan dentro de estrategias discursivas y de orden pedagógico. Para ejercer una acción pedagógica se necesita que la autoridad que la dispensa sea reconocida como tal por aquellos que la sufren.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

5

imperio, dominación, ventaja, victoria, gobierno. La idea se asocia a otra palabra griega: arjé (principio, gobierno, poder). Los romanos, en cambio, fieles a una etimología que revela su origen campesino y militar ofrecen dos términos para distinguir: la auctoritas que significa crédito, prestigio, estimación, jurisdicción, poder, garantía, influjo, reputación, y la potestas que remite a poderoso, potente, que tiene poder y autoridad, prepotente, rico, potestad, imperio, poderío, dominación, facultad o libertad para hacer, permiso, posibilidad de someter. Para los latinos la autoridad era una cualidad fundamental por la cual una persona se hacía merecedora del respeto de los que la rodeaban, debido a la experiencia, y la realización plena y completa durante mucho tiempo de otras virtudes, por ejemplo, la Pietas y la Industria. Por lo tanto, para tener auctoritas, un romano debía labrarse una historia personal de trabajo, esfuerzo, experiencia y respeto por una serie de valores, así como respeto por las personas. Podías tener poder (potestas) o incluso poder absoluto (imperium), pero el hecho de tener potestas en ningún momento aseguraba que tuviera auctoritas. 4 La palabra autoridad se asocia a acciones y nombres que amplían sus significados: autorizar, autorización, autorizado (= como habilitado, respetable, calificado). Pero si se profundiza y amplía el sentido de la palabra y el origen de la misma encontramos referencias muy ricas:

la primera es AUCTOR que es el que sostiene una cosa y la desarrolla (ésta acepción supone que la autoridad es la consecuencia derivada de ser autor) El auctor es el inventor, el creador, el escritor, el mediador, el testigo, el fundador; el que tiene autoridad muy respetable, el protector, el que representa u otorga seguridad, el que ejerce influencia decisiva, que aconseja una cosa y la hace prevalecer como la mas razonable.

la complementaria es AUGERE que significa hacer crecer, aumentar, producir, enriquecer, engrandecer, acrecentar, llenar, colmar, honrar, favorecer. Por eso la auctoritas significa la fuerza que sirve para sostener y acrecentar, y, también, ejemplo imponente, consejo, opinión, aviso, testimonio, aprobación, fe que merece una persona, creencia, voluntad, consideración, estima, protección, respeto, lugar fundante de la comunidad, alguien que hace crecer o que favorece el crecimiento, que otorga seguridad y protección.

Son todas acepciones que nos servirán para revisar nuestras prácticas educativas y la presencia de la autoridad en la educación y en las institucionales escolares. El gobierno de una sociedad, de una empresa, de una organización, hasta de una institución supone un lugar desde el que se ejerce poder, pero principalmente exige la presencia de alguien con autoridad. Aunque frecuentemente se las confundan, las dos palabras reflejan universos distintos: una cosa es el PODER Y TENER/EJERCER EL PODER, y otra es la AUTORIDAD Y TENER/EJERCER LA AUTORIDAD. Con lo que podemos avanzar afirmando que no todos los que tienen el poder, tienen necesariamente autoridad… y no todos los que tienen autoridad necesitan del poder para expresarla.

4

La forma de ganar auctoritas para los romanos que no participaban en el ejército era laboriosa y discreta, pero en el caso militar, todos sabemos lo que hacían los generales para conseguir auctoritas: una vez que conseguían la potestas (es decir, que podían mandar), seguían caminando con la tropa, iban la batalla en línea de frente, comían con los soldados y eran un ejemplo para todo el ejército. Llegado a un punto, sus subordinados no lo seguían porque tuviese potestas, sino porque creían en él.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

6

La autoridad siempre es sustantivo y remite a una posesión fundamental: autoridad es lo que es o lo que se tiene. No existe un verbo que ponga en funcionamiento la autoridad, porque la autoridad es una propiedad fundamental de quien la posee. Mientras que el poder (sustantivo) remite al verbo poder (yo puedo): el que tiene el poder, puede, tiene despejada la facultad o la potencia de hacer una cosa. Por lo tanto el poder para poseerlo hay que ejercerlo, demostrarlo. Nadie tiene poder si no puede y por eso hay tanto interés en poseer, demostrar, exhibir el poder que se posee, porque el poder tiene diversos rituales para darse a conocer y mantenerse vigente (la voz, el grito, la amenaza, la distancia, el comunicado, el temor, la burocracia). Es verdad que se tiene poder y se ejerce el poder de la misma manera que se tiene autoridad y se ejerce la autoridad, pero el poder si no se ejerce (= si no se demuestra) no se lo posee, mientras que la autoridad genuina es más autoridad cuando no hace falta ninguna muestra de su ejercicio para demostrar que está. 5 Por eso también es posible proponer calificativos y cualidades a la autoridad, predicar de ella, establecer los caracteres de su ejercicio, mientras que el poder solamente admite aceptación o rechazo, la posibilidad de ponderarlo (porque exhibe rasgos que nos satisfacen o nos benefician) o de criticarlo (porque nos desagrada, nos ataca o nos perjudica). La autoridad es tal cuando los miembros de una comunidad escuchan y aceptan lo dicho no porque alguien tiene el poder, sino porque tiene un registro del trabajo, el esfuerzo, el sacrificio y el conocimiento, que hace que los otros le brinden respeto y le presten conformidad. La POTESTAS es la asignación de un cargo, de una función de poder, mientras que la AUCTORITAS es la construcción interior de ese lugar de tal manera que hay un reconocimiento personal y de los demás. El hecho de que alguien pueda dar órdenes no significa que alguien las vaya a obedecer. La gente hace algo bien si cree en ello, y para ello necesita creer en quien lo propone, sin necesidad de imposiciones.

03. APORTES DEL CRISTIANISMO COMO NOVEDAD CULTURAL
Como en muchas otras categorías de la filosofía, el pensamiento judeo-cristiano y, especialmente el pensamiento de la cristiandad, representan un corte y una revolución conceptual6. Hay un primer aporte: la autoridad tiene otra resonancia cuando remite a referencias trascendentes: Dios y su gracia, su sabiduría, su prudencia, su bondad. A diferencia de la arbitraria atribución del poder derivado de Dios que le puso sello justificador a innumerables acciones y actores de la historia, la autoridad que se funda en Dios se purifica con su asistencia y se fortalece con su gracia. Esta fundamentación trascendente de la autoridad no era ajena, sin embargo, al pensamiento griego y romano: el relato mítico era el encargado de dar entidad a la creación de las instituciones y fortaleza a sus autoridades, cuya legitimidad radicaba en la alianza entre los hombres y lo sagrado. El sentido de arjé asociado a kratos obedece a este vínculo.
5

Miguel de Unamuno, en el recordado discurso del 12 de octubre de 1936, afirmaba: “Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir”. 6 “Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos. Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes". Evangelio según San Lucas 6,27-38.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

7

Pero, principalmente en numerosos textos del NUEVO TESTAMENTO se refleja otra distinción: no puede haber ejercicio del poder cuando se habla de ser los últimos y ocupar los lugares despreciados por otros, hacerse como niños, venir a servir y no a ser servidos, lavar los pies de los demás, optar por la renuncia y el sacrificio antes que por la figuración, los honores y los reconocimientos. Y sin embargo queda a salvo el valor y la importancia de la autoridad. Cristo no reconoce la autoridad de los jefes espirituales de la comunidad que, sin embargo, tienen y exhiben su poder.7 Ellos esgrimen una autoridad ficticia y en consecuencia representan la arbitrariedad, la aplicación enfermiza de la letra de la ley, la dominación y la opresión. Jesucristo no necesita MOSTRAR SU PODER (situación a la que lo desafían y lo tientan más de una vez) porque claramente TIENE AUTORIDAD: quienes son sus seguidores y han de convertirse en la piedra angular de la Iglesia crecen a su imagen y semejanza. Hay otro tipo de autoridad en oposición al poder del mundo circundante (Herodes, Pilatos, los Sumos Sacerdotes, los Escribas y Fariseos, Recaudadores de impuestos, Soldados) caracterizado por el estilo de vida y el modo de ejercerlo. Los ministros que ejercen la autoridad en la comunidad, deben ser servidores, los que quieren ser los primeros han de ser los últimos: porque la autoridad – a diferencia del poder – no es un lugar, una posición o una posesión, sino una cualidad que se mantiene en quienes son fieles a los principios evangélicos. También aquí Cristo aparece como un claro signo de contradicción. Más allá de lo religioso y la creencia de los fieles, la AUTORIDAD DEL EVANGELIO marca un estilo distinto inédito en la historia de la cultura: se trata de una autoridad de servicio que manda pero que confía, que siembra y que espera que fructifique, que entrega los talentos y recoge su rendimiento, que convoca a trabajar a la viña y retribuye según lo prometido, es un padre que atiende a sus hijos tal como son y que está dispuesto a admitir la partida, esperar el regreso, perdonar y celebrar un cambio de vida, y sobre todo, es el Buen Pastor, lleno de sabiduría, que re-conoce a cada una de las ovejas, las llama por su nombre, se preocupa especialmente por las perdidas, y no renuncia a la responsabilidad de llevar el rebaño a los campos elegidos. Es una imagen de autoridad que se acerca al ideal, a la heroicidad, pero que como tal sirve para pensar otra manera de SER. MICHEL FOUCAULT (1996: 179) al abordar una de las caras del poder (omnes et singulatim) toma como referencia al EVANGELIO con la figura del BUEN PASTOR en lo que él denomina el Poder Pastoral. La mirada de alguien que no comulga con los principios cristianos pero que tiene una gran capacidad de análisis y ha ejercido una poderosa influencia en el pensamiento contemporáneo puede resultarnos enriquecedor para transformar su mirada sobre el poder en un análisis de la autoridad. El denominado PODER PASTORAL tiene su base en la cultura y en la religión cristiana. El cristianismo nace como una religión inspirada en el servicio al prójimo y en el sacrificio individual para lograr la salvación. Entre muchas, la metáfora que mejor lo expresa es la idea del pastor porque quienes guían a la comunidad son verdaderos pastores y el pueblo de Dios o los miembros de la Iglesia cuidan, guían y construyen el rebaño a su cuidado. Esta relación supone y exige: (1º) El sacrificio de la vida del pastor por la salvación del "rebaño", de tal manera que el mismo sacrificio se convierte en un medio de ascesis, purificación y autoperfeccionamiento; (2º) atender, al mismo tiempo, a las necesidades de la comunidad y a las necesidades de cada individuo; (3º) búsqueda de la salvación de todos, tanto del pastor como de las ovejas del rebaño, oponiéndose a las formas de autoridad tradicional que imponían el sacrificio de los súbditos (rebaño) para salvar al rey (pastor); (4°) priorizar el valor de las ovejas por sobre la presencia y la figura del Pastor.
7

“Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha autorizado hacer lo que haces?” (Marcos, 11; 28) Servir a los demás (Mateo, 20,25 – 28), Ataque a la aparente autoridad de los Fariseos (Mateo, 23, 1 – 12 y 23 – 38), los lugares en los Banquetes (Lucas, 14, 7 – 11)

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

8

He aquí – en una síntesis del mismo Foucault - los caracteres de este nuevo tipo de autoridad, de la que la cultura occidental se apropia y multiplica a través de numerosas instituciones que responden a la tradición cristiana: (1º) El pastor ejerce la autoridad sobre un rebaño más que sobre un territorio; (2º) El pastor reúne, guía y conduce a su rebaño, es decir reúne individuos que están dispersos, que se juntan al sonido de su voz y responden a su llamado. Si el pastor desaparece el rebaño se disgrega, ya que el rebaño existe por la presencia permanente e inmediata del pastor; (3º) El papel del pastor consiste en asegurar la salvación de su grey; no se trata solamente de proteger a todos, sino de una actitud de benevolencia constante, individualizada y orientada a un fin. El pastor vela para que todas (omnes) y cada una de sus ovejas, sin excepción (singulatim) sean recuperadas y salvadas. La autoridad pastoral supone una atención individual a cada miembro del rebaño. (4º) El pastor tiene un proyecto para su rebaño: debe conducirlo a los buenos pastos, llevarlos al redil, indicarles el camino definitivo de la salvación; (5º) El poder del pastor es un deber, ya que la benevolencia pastoral está próxima a la abnegación, a la renuncia de sí para salvar al rebaño: todo lo que hace el pastor lo hace por el bien del rebaño, es su preocupación constante. Cuando sus ovejas duermen él vela, porque el ladrón o el lobo constituyen amenazas constantes. (6º) El pastor actúa, trabaja, hace extraordinarios esfuerzos por aquellos a los que conduce y alimenta. Vela por ellos, presta atención a todos sin perder de vista a ninguno. Para ello se ve obligado a conocer a su rebaño en su conjunto y en detalle: no solo conoce el emplazamiento de los buenos pastos, las leyes de las estaciones, las amenazas posibles, el orden de las cosas, sino también las necesidades de cada uno en particular.

04. AUTORIDAD Y FILOSOFIA (ETICA Y ANTROPOLOGIA)
Si bien el tema y el problema de la autoridad guarda estrecha relación con la filosofía política y filosofia del derecho, preferimos ubicar el asunto entre las cuestiones éticas y antropológicas, ya que pone en funcionamiento un tipo de relación intersubjetiva asimétrica en el que los que mandan y los que obedecen establecen diversos tipos de vínculos y de compromisos. Tales vínculos pueden ser naturales (paternidad – filiación), circunstanciales, funcionales, provisorios, temporales, definitivos. La problemática filosófica de la autoridad se extiende a la justificación de la misma, a su origen, y a las relaciones con la libertad, la razón, la fe o el poder. La autoridad en su origen aparece como la dimensión que ejercen algunos seres humanos sobre otros o con relación a los miembros de un grupo social. Esta dimensión personal y esta peculiaridad se imponen como unas propiedades o virtudes que surgen al calor de las relaciones humanas y de la construcción de diversos vínculos inter-subjetivos y sociales. A la filosofía concierne estudiar la noción de autoridad entendida como cierta forma de superioridad reconocida por otras personas a las que la autoridad impone, aconseja, determina u obliga a una obediencia, a un respeto, a una creencia o a la aceptación de unos enunciados, órdenes, criterios u opiniones. El constitutivo ontológico y ético de la autoridad reside en la credibilidad real que merece el que la ostenta o ejerce. Cuando esta credibilidad falla, la mencionada autoridad o es meramente presunta, o se subvierte, confundiéndose con el poder. La justificación de la autoridad pretende establecer el fundamento en que se sostiene y las razones que la avalan. Por su parte, los criterios que justifican el valor y la presencia de la autoridad pueden variar. Entre ellos pueden mencionarse: (1) la autoridad de la experiencia o la sabiduría de la vida, (2) la autoridad pedagógica de quien sabe lo que ha de enseñar, (3) la autoridad paterna o materna en la relación con los hijos, (4) la autoridad científica basada en la racionalidad demostrada y las correspondientes pruebas, (5) la autoridad moral que se basa en el reconocimiento del prestigio o el valor de la persona. El acceso a la autoridad puede provenir de diversas fuentes: del reconocimiento espontáneo, de la sabiduría o de una experiencia reconocida, del acceso a un rol o una función (padre, madre, maestro, ministro religioso), de la designación por parte de una autoridad superior reconocida, de la elección por

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

9

parte de los miembros de la sociedad, de la determinación consensuada por todos o por la mayoría de los integrantes de una comunidad. Pero no todas las autoridades tienen el mismo nivel ontológico: debemos distinguir entre las autoridades naturales y las autoridades designadas para cumplir el rol, entre quienes son reconocidos siempre o para siempre como autoridad y los que requieren un proceso de promoción por parte de los miembros de la comunidad. En todos los casos se necesita un ACTO DE HABILITACIÓN. Los padres, los docentes, los directivos, los coordinadores no siempre son el lugar de la autoridad, sino que deben conquistar ese territorio y recibir la aceptación por parte de los hijos, los alumnos, los miembros de la comunidad. Ese proceso de habilitación suele ser más difícil y complejo cuando la autoridad debe abandonar las relaciones simétricas (con sus compañeros, pares, amigos) para construir un lugar de asimetría. En este sentido la renovación de los cargos en las instituciones, en las escuelas, en los gobiernos es altamente valioso y necesario, pero complejo porque implica poner a la comunidad y a todos sus miembros en procesos continuos de reconocimiento y de habilitación de las autoridades. En todos los procesos de conformación de las relaciones sociales, la autoridad se construye a partir de la inter-relación que desencadena: hay una construcción subjetiva en quien tiene autoridad que se asocia a un proceso de adaptación y de aprendizaje constante, y una construcción subjetiva de quienes pertenecen a la misma comunidad que también inician un camino de reconocimiento y de aceptación de la nueva autoridad. Estos procesos implican encuentro, reconocimiento, adaptación y crecimiento, y siempre es recíproco y nunca aislado o solitario, y, a su vez, sufren variaciones atendiendo a diversas situaciones: experiencias primerizas, reiteraciones en diversos contextos, promoción por consenso o elección, la llegada de un extraño con una función o misión específica o la presencia de un miembro reconocido de la comunidad. 8 Como lo venimos sosteniendo desde el principio, la autoridad no sólo no es identificable o confundible con el poder, sino que autoridad y poder no son dos nociones complementarias, sino opuestas. Desde una perspectiva filosófica, el poder reside en la fuerza, y puede tener un origen racional, razonable o irracional, mientras que la autoridad se funda siempre en el reconocimiento voluntario, querido, consentido racionalmente, implícito o expreso. El poder suele asociarse al liderazgo que fundamenta la supuesta infalibilidad del dirigente revestido de rasgos carismático que mantiene la pretensión de erigir el régimen absoluto de la verdad. (DUCH, 1997: 66) Autoridad y Poder son cosas distintas: la autoridad siempre es necesaria pero el poder puede ser negativo, destructivo: se transforma en imposición, anulación del otro y de la voz del otro, en el desplazamiento de las relaciones. Una cosa es ser poderoso y otra es tener autoridad. Al poderoso se lo busca porque es quien tiene el poder, se lo teme porque es quien decide y determina, pero también se lo evita porque puede tener ingerencia donde no queremos… No es extraño que en la tradición cristiana la autoridad se fundamente en el amor y no en el temor (“Quien tiene autoridad trate de ser más amado que temido…. Y sepa que debe más servir que mandar”. BENITO DE NURCIA. Siglo VI), mientras que desde MAQUIAVELO, el ejercicio del poder tiende a sostenerse más sobre que el temor que sobre el amor (“El Príncipe debe hacerse tener de modo que el miedo no excluya el afecto. Los hombres temen menos ofender a quien se hace amar que al que inspira temor”. Cap. XVII). La autoridad sólo existe cuando la libertad la reconoce como válida, re-conocimiento que no se da en la sumisión al poder y que desde el pensamiento político moderno aparecen confundidos. Por eso la tradición del pensamiento avaló siempre la resistencia al PODER, como resistencia a un ejercicio
8

Un antiguo profesor, casi olvidado en el tiempo, para hacernos reflexionar – como adolescentes inexpertos – sobre el valor de la autoridad y de la obediencia, acostumbraba a decirnos: “Alumnos hagan a sus maestros como los quieren y quiéralos como los hacen”.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

10

ilegítimo y avasallante de la autonomía y de la libertad. La autoridad no sólo no se opone a la libertad, sino que la supone. Entre las cosas o bienes que la autoridad, por serlo, ha de acrecentar, en gracia de su misma etimología (augere) se encuentra la libertad, su ejercicio y sus posibilidades reales. Cabalmente la autoridad, en sentido propio y riguroso, se ejerce en función de la libertad. La autoridad es siempre un servicio a la libertad, ya que se supone que la autoridad es aceptada libremente para este fin. LA AUTORIDAD SUPONE OBEDIENCIA y, en sentido preciso, obedecer es aceptar y cumplir la voluntad de una autoridad. La obediencia es el cumplir con un mandato o con un precepto. En un sentido más amplio puede llamarse obediencia al acto de cumplir los deseos de otro, aunque no sea una autoridad. La obediencia va ligada al hecho de vivir en sociedad. Se dice entonces que es un hábito moral por el cual uno ejecuta una orden de un superior con el intento preciso de cumplir con lo acordado. Se enfatiza el hecho que uno no cumple solamente por cumplir, sino que lo hace con el fin de estar de acuerdo con la voluntad del que dio la orden. La autoridad genera PROCESOS SUBJETIVOS DE OBEDIENCIA que significa aceptar lo que sabemos es lo mejor para nosotros, renunciar a nuestro punto de vista porque el punto de vista del otro (autoridad) es mejor, más conveniente o necesario para nosotros o para la comunidad. Puede haber equivocaciones pero no hay obstinación, porque la autoridad debe tener – para ser tal – capacidad de escucha, rectificación, cambio. El poder, en cambio, impone sujeción, subordinación9, aceptación sin protestar, aunque se trate de medidas arbitrarias, irracionales, carentes de lógica. El subordinado no se construye subjetivamente, obedece sin preguntar, y lo hace, no porque considere en su interior el valor de la orden, sino simplemente porque es una orden. Por eso las cadenas de mando de un ejército se maneja con la potestas, el poder, más que con la autoridad: el subordinado no pregunta, nunca discute, sino que acepta y delega en el superior la responsabilidad (obediencia debida). El poder no acepta rectificaciones, ni errores. No abre el diálogo, sino que se impone. Los errores son siempre de los subordinados y los aciertos de quien está en la cima del poder: nunca se equivoca, siempre está en lo cierto. Autoridad y obediencia suponen construcciones de proyectos comunes, responsabilidades compartidas, salvación plural. 10 No es extraño – en este sentido – observar los aportes complementarios que surgen al comparar la AUTO-PERCEPCIÓN y la HETERO-PERCEPCIÓN de la autoridad. Cuando se requiere las cualidades de la autoridad se suelen mencionar los siguientes caracteres: idoneidad, legitimidad, preparación, capacidad, apertura a los demás, conocimiento de la realidad, interpretación de los signos de los tiempos, disposición para el diálogo, criterio, prudencia, aprendizaje constante, justicia y coherencia, capacidad de decisión, alegría y sentido del mundo. Mientras que los que ejercen la autoridad exigen: conocimiento y control de las situaciones, información, aceptación de las determinaciones, conciencia de la falibilidad y del error, posibilidad de rectificación, buena voluntad, sinceridad y transparencia. Cada sector coloca y exige de la autoridad lo que puede favorecer un ejercicio beneficioso para las partes, porque en realidad se trata de una construcción común que nunca se puede resolver de manera unilateral.

05. DIVERSAS FORMAS DE EJERCER LA AUTORIDAD

9

Los soldados para expresar la sujeción al orden establecido, presentan armas y saluda bajo el grito: “¡Subordinación y valor! ¡Para servir a la Patria!”. Ciertas tendencias educativas que pugnaron a darle un formato militar a las instituciones educativas pueden exhibir una estructura y un lenguaje análogos. Subordinar significa depender de otra persona, estar pendiente, estar bajo su dominación, estar en un orden diferente e inferior. 10 Por eso las Reglas de San Benito tiene dos capítulos dedicados a la obediencia: uno desarrolla la obediencia debida al Abad y la otra la obediencia debida a todos los hermanos. En algún sentido la obediencia se extiende a todas las relaciones humanas, en la medida que aceptamos hacer la voluntad de otros.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

11

Intentemos abordar, ahora, diversos formatos que puede asumir o exhibir el ejercicio de la autoridad. No se trata de opciones exclusivas y excluyentes, sino por el contrario, múltiples versiones de una realidad compleja que puede asumir una amplia diversidad de expresiones. Optamos por utilizar, también, algunas metáforas: trabajando como analogías pueden ayudarnos a enriquecer las ideas y las propuestas. 5.1. AUTORIDAD COMO BRÚJULA QUE ORIENTA.11 La autoridad es quien marca el ritmo de una comunidad porque previamente le ha sabido tomar el pulso, sabe leer los instrumentos y las coordenadas para poder orientarla. 12 Es el que apura a los lentos y aquieta a los ansiosos, y regula el ritmo de la comunidad y de cada uno de los miembros para caminar hacia el lugar planificado y previsto. Y en esto es importante el manejo de los tiempos: no sólo el tiempo cronológico marcado por las agendas, los calendarios y los almanaques (CRONOS), sino también los otros tiempos que los griegos sabían distinguir (y que nos recuerda DELEUSE): el AION o EL TIEMPO INTENSO en que se cruza pasado y futuro y que llega a diluir el presente, y – sobre todo - el KAIROS, EL TIEMPO OPORTUNO, el momento preciso, el tiempo de gracia. Hay tiempos planificados y tiempos fuertes, pero sobre todo, en una comunidad - y esa es la virtud de quien ejerce la autoridad – tiempos oportunos, los tiempos del Eclesiastés: el sentido de la oportunidad, el uso del momento preciso (que excede la posibilidad de la planificación). Allí se combinan la sabiduría, la experiencia y la intuición para obrar en el tiempo oportuno: no se tiene la posibilidad de reflexionar, evaluar las consecuencias, los costos, los beneficios. El acierto es hermano del riesgo y del error: pero es el precio que se paga por intervenir. Es el tiempo del Eclesiastés (3, 1 – 8: “Hay in tiempo para cada cosa y un momento para hacerla bajo el sol”) en una institución o en una comunidad que habilita la frase oportuna, la sonrisa, la llamada de atención, la conversación no prevista, la felicitación, la com-pasión, el estímulo, el consuelo, el cambio en el tono de la voz, la alegría compartida, el grito, la discusión y también el castigo. En una institución o en una clase, la autoridad – brújula es la que marca el rumbo, domina la situación y señala los objetivos, sabe manejar los tiempos de todos y distribuir las tareas a cada uno, sabe que la mejor manera de guiar una embarcación en un mar sereno o tempestuoso es con un buen dominio de los instrumentos de información, confía e incentiva a cada uno de los tripulantes y da las órdenes precisas para hacer lo que debe hacerse. 5.2. AUTORIDAD COMO APERTURA AL CRECIMIENTO. La autoridad es siempre apertura al crecimiento del otro. A veces con su consentimiento y aceptación; otras a pesar de su negativa o de su cerrazón. La comunidad y las instituciones son portadoras de sus propias demandas y la autoridad no puede desconocerlas. El que quiere fomentar el crecimiento siempre educa. Para que ello se produzca es necesario que quien educa deje siempre un espacio abierto para el libre movimiento del aprendiz: el educador influye si hay espacio abierto. La autoridad existe si hay intersticios o espacio abiertos para poder intervenir y operar. La autoridad no nos dice lo que debemos hacer, sino que construye el ámbito en que cada uno decide lo que debe hacer: no se impone, despierta conciencias y convicciones. Nos permite ver más claro y más lejos, pero no sustituye nuestros ojos, nuestras palabras por la suyas: cada
11

Hay una conocida película que utiliza la imagen de la brújula para definir la verdadera tarea educativa: QUERIDO MAESTRO o Mr HOLLAND OPUS. Al profesor de música, protagonista de la historia, la Autoridad de la escuela le recuerda – poco tiempo después de aceptar su incorporación y exigirle el cumplimiento de sus tareas como docente – que él está allí para ser una brújula para sus alumnos, no sólo para dar aburridas clases de música. Cuando Mr. Holland ocupa un lugar destacado en la Institución (como referente y autoridad) y la Directora se retira de su función recibirá de sus manos una BRUJULA como reconocimiento a su crecimiento como docente. 12 Hay una conocida película que utiliza la imagen de la brújula para definir la verdadera tarea educativa: QUERIDO MAESTRO o Mr HOLLAND OPUS. Al profesor de música, protagonista de la historia, la Autoridad de la escuela le recuerda – poco tiempo después de aceptar su incorporación y exigirle el cumplimiento de sus tareas como docente – que él está allí para ser una brújula para sus alumnos, no sólo para dar aburridas clases de música. Cuando Mr. Holland ocupa un lugar destacado en la Institución (como referente y autoridad) y la Directora se retira de su función recibirá de sus manos una BRUJULA como reconocimiento a su crecimiento como docente.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

12

uno se reserva el derecho de hablar y ver. La autoridad presenta pistas, signos, que dan qué pensar. Son signos que configuran el territorio de crecimiento en el que hay que aprender, vivir, decidir. La autoridad no se impone, obra con tacto (con-tacto) y eso implica; tratar con moderación, no invadir, sino respetar los espacios, los límites del otro; establecer distancia y al mismo tiempo saber acercarse: un equilibrio justo que se va construyendo con la experiencia. (BARCENA – MELICH, 2000:182) En una institución o en una clase, este tipo de autoridad sabe que es el desarrollo de la comunidad o del grupo, y la promoción de cada uno de sus miembros lo que otorga sentido a su presencia. Aunque el crecimiento requiere autonomía, su intervención radica en incentivar el desarrollo en los momentos oportunos. Confía en la libertad y en la responsabilidad de los otros sin renunciar a su propia función. 5.3. LA AUTORIDAD COMO EL LUGAR DEL REFUGIO Y DEL AMPARO. Frente a la crisis de hospitalidad y protección (DUCH, 1997: 29) de la sociedad que nos rodea, la autoridad debe crear una relación de hospitalidad, de acogimiento, de recibimiento, de hospitalidad, de seguridad. Sale al cruce de la situación de desnudez, desprotección, orfandad, intemperie en que nace y vive el hombre. La autoridad del educador (que es la encarnación social del mundo adulto) descansa en el hecho de que asume la responsabilidad con respecto al mundo en que hay que introducir a los recién llegados a la cultura. Es una responsabilidad asociada a la hospitalidad porque hay que hacer ingresar en un nuevo universo, una especie de ética de la bienvenida. Por eso, la autoridad es necesaria en la educación (ARENDT) y no puede descartarse por la crítica que se realiza a las autoridades del ámbito político: porque la autoridad no es más que la traducción de la responsabilidad que tienen los adultos con respecto a las jóvenes generaciones: la autoridad trabaja por el equilibrio del mundo. El que llega tiene siempre mucho de revolucionario y peligroso y los que están tienen demasiado de conservador y tradicional. Es necesario preservar ante el que recién llega y renovar antes el que ya está. Esa es la dinámica de la educación y de la cultura: no todo cambia pero algo cambia. Los alumnos, las instituciones, los hijos, los proyectos no son obras nuestras, ni posesión nuestra: tienen vida propia y la autoridad trata de trabajar con ellos (BARCENA – MELICH; 86 -90) El adulto con autoridad es sensible a la vulnerabilidad o a la necesidad de los otros. Respetamos su autonomía y su libertad, pero sin renunciar a la responsabilidad por el otro, porque el otro me concierne (LEVINAS), forma parte de mis proyectos, de mis compromisos. Por eso hay siempre una ética de la atención, de la palabra, del oído abierto, de la mirada, de la interrogación y también de las respuestas. Muchas veces los otros sólo quieren que los escuchemos, que le prestemos atención, que sepamos que están. (BARCENA – MELICH: 144) Por eso la autoridad está al servicio de la vida, apuesta y se compromete generosamente con la vida y rechaza todo signo de destrucción y muerte. En una institución o en una clase, la autoridad se constituye en una presencia que otorga seguridades y funciona como referencia. El grupo o los diversos sujetos tienen sus propios desiertos y orfandades, y requieren frecuentemente la intervención y la palabra que le otorguen resguardo y protección. Los problemas, los conflictos, los bajones anímicos, los fracasos, las enfermedades, los cambios de planes suelen desarmar a cualquiera, y la autoridad es quien sabe – en esos precisos momentos – garantizar su presencia e intervención. 5.4. LA AUTORIDAD Y LA CULTURA DEL CUIDADO: La autoridad debe cuidar del otro o de los otros que están a su cargo. Por eso la autoridad es una carga y no un privilegio: quien tiene autoridad carga sobre sí el cuidado de todos (El Buen Pastor y el rebaño). El cuidado es una cualidad asociada a las otras acciones que lleva adelante la autoridad: corregir con cuidado, advertir con cuidado, observar con cuidado. El cuidado remite nuevamente a la cultura institucional y comunitaria del amparo, de la protección, del refugio. La palabra cuidar proviene de tres raíces latinas: (1) de curo / curare, que significa cuidar, preocuparse, gobernar, administrar, curar un mal (medicina). Según esta acepción, la autoridad es el que cura y se preocupa por todos, el que cura los males de los miembros de la comunidad, porque el mal de uno afecta a todos. (2) de consulo / consulare que significa deliberar, tomar una decisión, mirar por, consultar, castigar. La autoridad gobierna y, para gobernar, considera

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

13

dentro de sí (delibera), delibera con otros (consejos, personas sabias, ancianos, experiencia) y a veces interviene para rectificar, porque es el responsable de hacerlo. (3) de incumbo / incumbere que significa apoyarse sobre, inclinarse, colgar, prender, precipitarse, dedicarse y apoyar, estar continuo. La autoridad es quien se constituye en respaldo y referencia, pero también el que está junto a los suyos (nuevamente el Buen Pastor o el Padre que espera el regreso del hijo), y se dedica a ellos. La cultura del cuidado implica, en suma, preocuparse, gobernar, deliberar y consultar, intervenir y castigar, estar junto, servir de respaldo, dedicarse. La autoridad nos sale al encuentro, nos escucha, entiende nuestros problemas, aporta su mirada y soluciones. Venimos insistiendo en una idea: la autoridad y quienes están a su cargo se construyen mutuamente, porque así como la autoridad debe cultivar la cultura del cuidado, quienes son cuidados, deben ver ese cuidado como algo beneficioso, constructivo, que favorece su crecimiento y su fortaleza, porque bien puede pasar que la autoridad pretenda cuidar y que los destinatarios se resistan, la ignoren, desconfíen, menos-precien o la nieguen. Instalar la cultura del cuidado es la única manera de sobrevivir en un mundo demasiado ancho, demasiado ajeno, inhóspito, sumergido en múltiples formas de orfandad. Cuidar al otro, hacerse cargo del otro, protegerlo para sentirse uno mismo cuidado, protegido, respaldado. El cuidado suele tener un saludable efecto bumerang... Uno va hacia a los demás y los demás regresan hacia uno. El cuidado valora al otro, recupera su iniciativa, respeta su pensamiento, se hace cargo de sus limitaciones, construye a partir de sus defectos, promueve el crecimiento de todos. Sin envidias, sin bajezas, sin traiciones, sin mezquinos intereses. Los otros son nuestra tarea: ese es el imperativo ético de nuestro tiempo. La ética de hoy es la ética del cuidado: de los otros, de la comunidad, del medio ambiente, del mundo todo. Es global pero comienza por el prójimo, por el que nos sale al encuentro o con el que convivimos o trabajamos. Se propone grandes cosas pero brota y germina en los pequeños gestos, en las cosas insignificantes, en las palabras esenciales. En la otra orilla está la cultura del des-cuido, de lo que se deja de lado, se ignora, se saca del medio por molesto, se aniquila. El des-cuidar dejarlo abandonado a tu propio destino, sumergirlo en un mar de sospechas. La casa des-cuidada es la casa abandonada. Una persona des-cuidada es una persona que no se arregla a sí misma (ni por dentro, ni por fuera). Una escuela, un colegio, una institución educativa descuidada se transforma en ajena, extraña, amenazante. Los otros no existen, me inoportunan, me molestan, son funcionales a mis proyectos, reemplazables, transitorios, de ocasión. Pero lo cierto es que sin los otros no hay mundo, no hay destino, no hay futuro. La responsabilidad, la sencilla heroicidad de nuestro tiempo es el cuidado de los otros. El que cuida cotidianamente no recibe aplausos, no tiene monumentos, no es un ciudadano ilustre o digno. El cuidado es una práctica sin espectacularidad. Pero, curiosamente, hay una diferencia entre cuidado y sacrificio es importante. El que se sacrifica, se priva de algo y excluye la reciprocidad. Por el contrario, el que cuida se consagra al otro y goza de ello: uno se encuentra al final de la acción más rico, no más pobre. En una institución o en una clase, cada uno de los individuos que la componen requiere algún grado de protección y cuidado. La autoridad es quien vela por todos, especialmente por los más débiles, pero sin descuidar a los atrevidos, entusiastas, optimistas, luchadores (los guerreros de mil batallas, los que siempre van al frente), porque requieren otro tipo de cuidado y presencia: manifestarles la importancia que tienen y el respaldo que los acompaña es una manera de fortalecer su compromiso. 5.5. AUTORIDAD, PENSAMIENTO Y SENTIDO CRÍTICO. La autoridad se fundamenta en la prudencia en las decisiones y en el pensamiento reflexivo. Pero el pensamiento no es privativo de la autoridad, sino que la autoridad está – también – para generar el pensamiento en los demás. Si quien conduce o gestiona, arma de pensamiento a los miembros de su comunidad, si logra despertar y alimentar la capacidad de pensar se asegura respuestas creativas, críticas y racionales a las situaciones que se presentan. En esta dirección es bueno recordar que los que están al frente de las organizaciones - con algún grado de autoridad y responsabilidad - no son los que piensan por todos, sino los que más piensan (que son cosas muy distintas) y tienen por eso mismo la capacidad de articular los conocimientos de todos, construyendo circuitos de consensos y acuerdos. Y todos piensan cuando

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

14

tienen criterio, cuando manejan el sentido común, cuando tienen capacidad de análisis, cuando median en situaciones de conflictos, cuando encuentran una salida o una solución más allá de lo ya consabido o establecido y, sobre todo, cuando siempre saben dar razones de lo que hacen, comunican, ordenan o controlan. Se piensa más cuando se confía en los que piensan, en los bien-pensantes y no en quienes no lo hacen, porque los que piensan pueden sanamente oponerse a nuestro pensamiento, construir dialécticamente una síntesis mejor. Los que no piensan, tienen el sí fácil, pero empobrecen nuestra gestión porque anulan su propia libertad, autonomía, creatividad. 13 En una institución o en una clase, la autoridad es promotora de ideas y de pensamientos. Genera espacios para que las opiniones circulen y los diversos puntos de vista puedan encontrar canales de expresión. No se trata solo de espacios formales, sino reales, especialmente espacios en donde el pensamiento plural pueda construir las decisiones que asume el grupo o la institución. Y la autoridad crece confiando en la capacidad de todos. 5.6. AUTORIDAD COMO PUENTE ENTRE LA HETERONOMÍA Y LA AUTONOMÍA. No podemos dejar de recordar algunos conceptos previamente trabajados. La función de la autoridad es la de vigilar, castigar, controlar, ordenar pero también con-fiar, nutrir, hacer crecer. El mencionado vocablo auctor remite a un vocablo también con resonancias religiosas: implica acrecentar, promover, tomar iniciativa, producir una actividad, fundar, garantizar, poner en movimiento una nueva obra… Es todo lo opuesto al poder que sólo pretende imponer, sujetar, concentrar, aplastar e impedir el crecimiento de los otros. Por eso la autoridad opera como un puente entre la heteronomía que se mueve por la obediencia a lo dispuesto por el otro a la autonomía que avanza con las convicciones y los principios que surgen del interior. La autoridad supone y exige un clima de libertad y autonomía, pero eso implica un sentido de conversión para no depender siempre de las órdenes de quien manda, sino crear desde la propia subjetividad las respuestas que los demás y la comunidad requieren. Ese paso es siempre una tensión que acompaña la maduración y el aprendizaje, y se alimenta con la confianza. La autonomía es el correlato de la adultez: de alguna manera el sujeto adulto y maduro se transforma en autoridad de sí mismo, saber disponer éticamente de sí y renuncia a la minoría de edad (KANT) que siempre requiere de los otros para asumir determinaciones y responsabilidades.14 En una institución o en una clase, la autoridad promueve el paso a la autonomía, al manejo que se alimenta de convicciones y no de reglas, de principios interiores y no de imposiciones, de autogobierno y no de regulaciones, disciplina y control.

06. DIVERSAS VERSIONES DE LA AUTORIDAD
No podemos dejar de recordar los diversos tipos de autoridades que responden a la fortaleza o cualidades en las que cada modelo se asienta, sin que representen - en sí mismas – modelos puros, sino que suelen aparecer mezclados o integrados.

13

Este material ha sido trabajado en diversos contextos de capacitación y debate – durante los años 2005 / 2006 al proponer una actitud crítica de los docentes del sistema educativo, portadores de una irrenunciable capacidad de pensar. 14 Discuto el tema con mi hijo mayor, y cuando me escucha hablar me interrumpe : “Papá, no se pueden separar autoridad de poder. Toda autoridad implica un ejercicio del poder”. Le digo que es un fiel representante del pensamiento de la universidad pública ya que ha leído y rendido demasiado Bordieu, Gramcsi, Paseron, Foucault. Pero convenimos en que la autoridad política está generosamente asociada al poder, subordinada a su presencia, a la conquista, la posibilidad de mantenerlo, de ejercerlo, d e prolongarlo… Pero insisto en pensar ciertas instituciones y en la posibilidad de defender la autoridad sin mezclarla con el poder. Me dice que siempre la autoridad implica poder. Y respondo insistiendo en una idea: “En la medida en que la autoridad se a socia con el poder se bastardea, en la medida en que pueda mantenerse distante se purifica”.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

15

AUTORIDAD DEL SABER

EL FUEGO O LA LUZ EL MAESTRO

AUTORIDAD DE LA PRUDENCIA Y EL CRITERIO

BRÚJULA Y CAMINO EL ELEGIDO POR TODOS

AUTORIDAD DE LA PROTECCIÓN Y EL CUIDADO

EL BUEN PASTOR EL PADRE O LA MADRE

AUTORIDAD DE LA EXPERIENCIA

ÁRBOL FRONDOSO LOS ANCIANOS

AUTORIDAD DE LA GESTIÓN Y LA ORGANIZACIÓN

SEMÁFORO O AGENDA EL EXPERTO

AUTORIDAD DE LA SABIDURIA DE VIDA

FUENTE DE AGUA PURA EL PASTOR O EL SABIO

AUTORIDAD DINÁMICA Y CREATIVA.

UN ARTISTA CREANDO SU OBRA EL INTERVENTOR LOS JÓVENES

El acento está puesto en todo lo que sabe, en su preparación académica, en sus títulos y antecedentes y, sobre todo, en la posesión interior, subjetiva y viva del conocimiento. Quienes se acercan se enriquecen y se contagian de la abundancia de sus saberes. Predomina una combinación equilibrada de inteligencia, perspicacia, sentido de la oportunidad para saber leer los signos, interpretar los hechos y las palabras, y tener intervenciones criteriosas para defender al bien de la comunidad y respetar a cada uno de sus miembros. Se acentúa el valor afectivo de su presencia que pone el énfasis en la presencia, el estar, el seguimiento, la normalidad, la atención a las necesidades de cada uno de los miembros en un clima armonía y entendimiento. Predomina el valor de los años, de la vida vivida, de la experiencia acumulada, las vivencias fuertes, y la posibilidad de transferir esos saberes a las nuevas situaciones. El es el piloto de mil tormentas que se asemeja a la humildad de la sombra: siempre está donde debe estar: a veces adelante, a veces encima, a veces detrás, nunca en un sólo lugar, pero siempre en el lugar oportuno. 15 Brilla por sus dotes personales y por su capacidad de organización. Sabe afrontar y resolver de manera exitosa problemas prácticos e inmediatos. Aparece en el momento justo con la determinación precisa y con resultados asegurados. Su riqueza surge de una profunda vida interior y de una vivencia subjetiva de los saberes. Su valor radica en el conocimiento que se ha consolidado hasta volverse sabiduría de vida y fuente de consulta. Llegan para modificarlo todo, para renovar y definir nuevos rumbos. Optimistas, seguros, visionarios. El acento está en la capacidad de imaginar nuevos horizontes y desarticular antiguas prácticas por más efectivas y seguras que se consideren. Tienen una actitud proactiva teniente a imaginar nuevos escenarios y nuevas acciones, parea asignarle otros roles a los actores.

15

Recuerda el papel del padre que – en el camino del crecimiento – primero camina adelante para que el hijo lo siga, luego junto a él para acompañarlo en el camino y, finalmente, camina detrás para velar por su vida, pero sin intervenir porque ya tiene vuelo propio. ººº

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

16

En las múltiples y variadas historias de las instituciones y de las comunidades, la dinámica de su funcionamiento y los contextos que la rodean permiten ubicar cada uno de esos modelos. A veces las instituciones se configuran en torno a la autoridad que con su presencia les imprime una marca de fuego a través de su gestión y es común que las crónicas puedan registrar estas presencias fuertes que han dejado huellas indelebles. En otras oportunidades y circunstancias la vida de las comunidades demanda la presencia de modelos de autoridad que se adecuen al momento – generalmente crítico – que viven. Hay una relación dialéctica y fecunda entre los diversos modelos y los grupos humanos en los que cada uno de ellos opera.

07. AUTORIDAD E INSTITUCIONES EDUCATIVAS
Finalmente, hacemos una breve integración de muchos de los temas visto a través de un cuadro que pretende reunir tres dimensiones que parecen ser esenciales a la hora de poner en marcha una institución escolar. Las culturas que acompañan el ejercicio de la autoridad debería operar en una síntesis perfecta como si de tratara de componentes químicos de un organismo que aseguran – en el equilibrio – la homeostasis, el bienestar. Normalmente las instituciones – con sus autoridades – se inclinan hacia una u otra dirección y se producen algunas deformaciones que, si se la reconoce, exigen intervenciones y rectificaciones.16

CULTURA DEL CUIDADO Y DE LA VIDA
 Autoridad considerada como ejemplo, mentor, facilitador o alimentador de la comunidad.  Trabajo en equipo, consenso y participación.  Convocados por la lealtad, la confianza mutua, el compromiso con la comunidad  Estrategia: desarrollo personal y humano. Confianza, apertura, participación

CULTURA DEL CAMBIO
 La autoridad se presenta como un emprendedor, innovador, siempre dispuesto a arriesgar para favorecer los cambios.  Libertad, fuerza del trabajo individual, búsqueda de los cambios.  Unidos por la innovación y el desarrollo.  Estrategia: nuevos recursos, renunciar a lo establecido y buscar las oportunidades de cambio Imagina, crea, favorece y fomenta el cambio, propone nuevos caminos.

Protege, cuida, aconseja, guía, previene, crea un clima favorable.

CULTURA DE LA EFICIENCIA
 La autoridad es considerada como un ejemplo del espíritu de lucha constante para lograr los resultados.  Trabajo competitivo, rodeado de demandas y eficiencia.  Asociados por el logro de resultados y el cumplimiento de los objetivos.  Estrategias: acciones y logros competitivos para no conformarse y alcanzar nuevas metas. Hace, emprende, logra resultados, define situaciones, decide, resuelve

CULTURA BUROCRÁTICA
 La autoridad se muestra como un ejemplo de coordinación, organización control de la eficiencia.  Trabajo reglamentado, seguro, previsible y estable.  Reunidos por los roles formales y las políticas compartidas y claramente pre-definidas.  Estrategia: permanencia, estabilidad, rutina, eficiencia y control. Ordena, marca pautas, establece límites, exige cumplimientos, otorga seguridad

16

La idea original y los criterios de clasificación fueron libremente extraído del libro de FERNANDEZ GATTI Ma. Andrea (2006), Una escuela con futuro. UNR Editora. Rosario. Hay una metodología de análisis que permite describir y graficar el estado de las instituciones para planificar su intervención..

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

17

08. AUTORIDAD ESCOLAR EN LOS NUEVOS TIEMPOS
Cuando uno ejerce como docente sabe que una condición básica es tener "autoridad" frente a sus alumnos. No es lo mismo que “tener poder” sobre ellos. Hay dos caminos para conquistar la autoridad: (1) demostrar que se dispone de un SABER muy superior al que tienen y manejan los alumnos.(2) poner el acento en el enseñar y desencadenar, acompañar los aprendizajes de todos los estudiantes. Son dos caminos diferentes, porque ambos tienen sus riesgos: en el primer caso, que el docente no sepa lo que supone saber, que no sepa todo lo que hay que saber, que piense que sabe y en realidad no sepa, o que exhiba ese saber cómo una forma de poder, una manera de oprimir y menoscabar a los alumnos: en el segundo caso que en el afán por lograr aprendizajes de todos termine negociando los conocimientos y los saberes, trivializándolos demasiado. Es un delicado equilibrio el que hay que lograr - paso a paso, como en los buenos campeonatos - entre un saber (que no se exhibe, ni se proclama para establecer distancia) y la capacidad de acompañar los aprendizajes de todos o de la mayoría. Y allí, la autoridad brota sola...El poder, en cambio, muestra títulos y pergaminos, amenaza, se impone, degrada, menosprecia, tiene necesidad de mostrarse superior, inalcanzable, todopoderoso. Y los docenes – cuando pueden y los dejan – suelen ser una muestra de esta manera de actuar. Cuando un docente enseña y enseña en serio (se des-vive por enseñar) y logra que sus alumnos aprendan (no sólo que estudien o que cumplan o que aprueben), allí pone en acto todo su saber, porque para ENSEÑAR debe saber mucho. No se trata de un SABER que se exhibe para rebajar al otro o para menospreciarlo (porque que no sabe), sino de un SABER que se disfruta más cuanto más se comparte, cuando los demás (los alumnos) se apropian de él. Porque el que enseña no sólo multiplica sus recursos metodológicos, sino su capacidad de empatía y comunicación, activa la inteligencia emocional, presenta el saber de muchas maneras distintas, insiste oportuna e inoportunamente, hasta lograr que la mayoría entiendan y, finalmente, que todos aprendan. Uno no SABE más al querer demostrar que sabe, sino cuando intenta y logra que todos aprendan. No es tarea fácil. Es una conquista progresiva. Pero es allí en donde la autoridad del docente encuentra su verdadero sostén. Esto es VALIDO para el NIVEL SUPERIOR, porque aquí también ACOMPAÑAMOS APRENDIZAJES, que son DIVERSOS RITMOS DE APRENDIZAJES (porque hay edades, historias, formaciones diferentes), pero también acompañamos EXPECTATIVAS de quienes eligen el INSTITUTO FORMADOR, y nuestra función es – formador de formadores – ayudar a discernir y ayudar a preparar esa identidad profesional como docente. La autoridad de quienes entramos a un clase del nivel superior se basa, primero, (1) EN LO QUE SABEMOS, pero sobre todo, (2) EN LO QUE ESTAMOS DISPUESTO A TRANSMITIR, a entregar, a regalar en cada lección. No somos ni los dueños, ni los administradores, ni los creadores del saber, somos los disponemos de un TESORO cuyo valor consiste en “repartirlo” para que genere mas riqueza. (3)Pero, además, sin renunciar a las exigencias académicas, al nivel propio de la educación superior, optamos por una modalidad que logra CONQUISTAR a nuestros alumnos: por la preparación, por el cumplimiento, por la coherencia, por la forma con que hablamos, nos relacionamos, dialogamos, somos. (4) Y finalmente nuestra autoridad se sostiene por esa capacidad de acompañar los aprendizajes, las expectativas, el ritmo y las trayectorias académicas de todos y cada uno de los estudiantes del profesorado. Con nosotros aprenderán a ejercer la autoridad y nosotros debemos darles – de manera coherente, hechos y palabras – la mejor versión.

09. ESTIMULAR Y MOTIVAR: NUEVA AUTORIDAD, NUEVO LIDERAZGO

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

18

El trabajo de un líder – y quien tiene autoridad lo es - consiste en despertar la posibilidad en otras personas. Pero, ¿cómo saber si los estás consiguiendo? Muy sencillo: mirando a los ojos de los colaboradores. Tras 20 años de experiencia exitosa como director de orquesta, BENJAMIN ZANDER se dio cuenta de que él aparecía en las portadas de sus discos, sí, pero en realidad no aportaba ni un solo sonido a las grabaciones. Es decir, que su poder residía en la capacidad de hacer que otra gente- los músicos de la orquesta- fuesen poderosos. Y pensó, ¿cómo puedo saber si lo estoy haciendo bien? Encontró la respuesta en el brillo de los ojos de sus músicos. Si sus ojos brillaban de pasión y energía, entonces lo estaba haciendo bien. Y si no lo hacían, sólo cabía plantearse una pregunta: ¿quién estoy siendo, de qué manera estoy siendo que los ojos de mis músicos no brillan? En una ocasión, BENJAMIN ZANDER dirigió un gran concierto en el que tocaba un músico extraordinario. Las localidades estaban completamente agotadas. Mucha gente que había venido desde lejos tuvo que quedarse fuera. Justo antes de empezar, ZANDER echó un vistazo a la sala y comprobó que había una fila de butacas vacías. Sus alumnos no habían venido al concierto, a pesar de que tenían las entradas reservadas. Habían preferido quedarse en el centro comercial. ZANDER se puso muy molesto, y se propuso ajustar cuentas al día siguiente. “Qué alumnos estúpidos, que se han perdido este concierto solo para pasear por un centro comercial”, pensó. Al llegar a casa después del concierto, le contó lo que le había pasado a esposa. Y ella le dijo: “Tienes que disculparte”. ZANDER no entendió el sentido de estas palabras hasta justo antes de entrar en clase. Allí lo comprendió. “Perdónenme por no haber explicado lo suficientemente bien lo maravilloso que era ese concierto”, les dijo. Y es que, es responsabilidad del líder motivar y entusiasmar a sus colaboradores. Si la gente no hace lo que uno quieres que hagan, siempre hay que disculparse, porque no hemos conseguido estimularlos, motivarlos y convencerlos. Estas disculpas son muy diferentes de la culpa y la amenaza, típicas del modelo de liderazgo tradicional.

CUATRO ESTRATEGIAS PARA ASEGURAR LA BUENA GESTION DE LOS DIRECTIVOS
01. 02. 03. 04. Centrarse en EL PROCESO TANTO COMO EN LAS PERSONAS. Conocer y saber manejar la NATURALEZA DINÁMICA DE SU INSTITUCIÓN. SER COHERENTE con su discurso y sus acciones Lograr siempre CLARIDAD Y TRANSPARENCIA a través de la comunicación.

Para ser capaz de crear coherencia en la ambigüedad y la incertidumbre por la que atraviesan muchas instituciones y actores institucionales la tarea de liderazgo del DIRECTOR radica actualmente en aprovechar las fuentes suficientes y poseer la capacidad de interpretar los datos, para luego transmitir la interpretación propia a su equipo, tratando de que esta sea la más productiva para la institución. Autoridad y liderazgo requieren UN DIÁLOGO PERMANENTE con el propósito de asegurarse que el sentido, el valor común, las direcciones y las metas de la organización/institución son uniformes dentro del equipo. Un buen DIRECTOR/DIRECTORA debe ser capaz de crear esperanza, empuje, incentivar el optimismo y la perseverancia dentro de su equipo para obtener los mejores resultados.

TRES CONCEPTOS PARA REVISAR Y DISTINGUIR

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

19

AUTORIDAD = cierta forma de superioridad aceptada por otras personas que reconocen en alguien la
capacidad y el derecho para imponer, aconsejar, determinar u obligar a la obediencia, el respeto, la creencia o a la aceptación de unos enunciados, órdenes, criterios u opiniones. Sabe observar y consultar, y construye sus decisiones escuchando a todos.

AUTORITARISMO = es un rasgo de personalidad que exagera el PODER de la autoridad y quiere
imponerse de cualquier manera y en todas las circunstancias. El autoritario tantea y espera que el otro haga lo que él quiere. El autoritario restringe libertades, pero no las elimina, no busca intervenir en la mentalidad de los individuos, solo le interesa su apatía, inacción, inmovilidad, el silencio interpretado como un consentimiento tácito. No busca movilizar, sino callar, porque cuanto más dormidos y ajenos estén los individuos puede manejarlos con facilidad e imponer su voluntad.

TOTALITARISMO = es un proyecto político, aunque suelen coexistir gobernantes autoritarios con
sistemas totalitarios. La democracia implica una estructura republicana, una distribución del poder y del control. El totalitario pretende que el otro piense lo que él piensa o, por lo menos, que le diga que lo piensa. En el totalitarismo, se destruye la esfera pública y los individuos se atomizan, pero se busca movilizarlos solamente por medio de la masa, en donde también pierden su individualidad. Los individuos aislados no logran organizarse y sólo son algo cuando forman parte de la masa convocada y organizada por el poder. Es lo que sucede en la película LA OLA: un profesor respetado y con AUTORIDAD (profesor de Gimnasia), se transforma en AUTORITARIO y crea una sociedad TOTALITARIA entre sus alumnos. Cuando quiere volver atrás, ya no tiene AUTORIDAD para poder regresar el proyecto que toma vida propia. Primero aparecen las palabras, los conceptos, las razones, pero luego se producen las imágenes y los rituales para concluir en un adhesión emocional e irracional que elimina el pensamiento personal y lo deposita en el PENSAMIENTO UNICO DEL LIDER o CONDUCTOR.

10. ALGUNAS IDEAS PARA CONCLUIR
10.1. LA JUSTICIA debería ser una cualidad natural de la autoridad, pero la justicia tiene que ver más con el gobierno y la administración de las leyes. La autoridad está por sobre estos supuestos de funcionamiento básico de las instituciones. 10.2. NADIE NACE AUTORIDAD, sino que construye en uno mismo la posibilidad de ejercerla. Lo hace cuando instala en sí una insobornable capacidad de aprender todo, de todos, todo el tiempo. 10.3. Si PODER Y AUTORIDAD tienden a confundirse y a mezclarse, bastardeando el ejercicio mismo de la autoridad, es necesario poner en funcionamiento una actitud de sospecha y vigilancia para recuperar el sentido y el valor de la autoridad 10.4. CRISIS DE AUTORIDAD: es verdad que los nuevos tiempos que vivimos han provocado la crisis de la autoridad, discutiendo la vigencia de la misma y bastardeándola tratándola de explicar, pero no es menos cierto que la mejor manera de recuperarla y de fortalecerla es ejerciendo – como corresponde – la autoridad, demostrando que las instituciones no pueden vivir sin ellas. 10.5. CLAUDICACION: algunos padres, maestros, profesores, directivos, autoridades civiles han comprendido demasiado bien la responsabilidad que significa tener autoridad y por eso claudican y abandonan su lugar de autoridad. Mientras muchos se pierden por alcanzar una cuota de poder, pocos son los que se molestar en ocupar y ejercer el sitio de la autoridad. Ejemplo: familias sin PADRES, instituciones SIN DIRECTIVOS, sociedades SIN GOBIERNO.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

20

10.6. EN EL PASADO podíamos aprender naturalmente y por impregnación de las generaciones precedentes que emitían mensajes claros. Hoy uno de los compromisos de la educación consiste en enseñar a ejercer los diversos tipos de autoridad que la vida nos invita o nos obliga a ocupar. 10.7. LA FORTALEZA DE LA AUTORIDAD se edifica sobre los cimientos de sus verdaderas cualidades, alejando desconfianzas innecesarias, sospechas, falsos temores. Un auténtico clima de libertad, de relaciones inter-personales fuertes, de generosa circulación de las ideas es el mejor alimento para el crecimiento tanto de la autoridad como de las instituciones. 10.8. LA AUTORIDAD GENUINA es consciente sus posibilidades y de sus limitaciones: por eso sabe crear equipos para gestionar, delega funciones y responsabilidades, confía en quienes lo segundan, respalda (cuida) a sus colaboradores y descubre en cada uno ellos posibles sucesores. Sobre todo se sabe sólo un eslabón en la historia de la institución, respetuoso de la historia que lo precede y del futuro que lo sucederá. Valioso, importante pero no imprescindible o eterno. 10.9. LA UNIDAD ES SUPERIOR AL CONFLICTO. El todo es superior a las partes. La realidad es superior a las ideas. La autoridad debe trabajar con el tiempo, la realidad, el todo y la unidad. No puede ser coyuntural, oportunista, arbitraria, desordenada, incompleta. 10.10. NADIE ES PERFECTO: en el ejercicio de la autoridad caminamos hacia un ideal que nunca alcanzaremos, pero si somos conscientes de nuestras limitaciones sabremos construir sobre nuestras propias debilidades.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
             ARENDT ana, La condición humana. Paidos. AUGE Mac, Los no lugares. Gedisa BARCENA – MELICH, La educación como acontecimiento ético. Paidos. COMISION EDUCACION EPISCOPADO, Educación y proyecto de vida. Oficina del libro. DUCH Lluis, La educación y la crisis de la modernidad. Paidos. FOUCAULT Michel, La vida de los hombres infame. Caronte GUARDINI Romano, El poder. Ediciones Cristiandad JUARROZ Roberto, Poesía Vertical. Enfocarte. KANT Inmanuel, Qué es la Ilustración. Nova MAQUIAVELO Nicolás, El príncipe. C.E.D.A.L. SAN BENITO, Reglas para la vida monástica. Edición digitalizada Biblioteca Virtual SENNET Richard (2000), La autoridad. Editorial Alianza. TODOROV Tzvetan, Ante el límite. México. Siglo XXI.

PROPUESTA DE TRABAJO:

01. ANALIZAR – SEGÚN EL MARCO TEORICO – ESTOS CASOS

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

21

CASO 1: MARTIN
“Soy MARTIN. Me designaron muy joven director de la Escuela y mi presencia en el cargo trajo algunas inquietudes y mucha resistencia en la comunidad. Hacía poco tiempo que estaba en la Institución y – según los comentarios – mi único mérito consistía en ser la persona de confianza de los responsables del Colegio. Después de 15 años de gestión, - tengo 50 años - recuerdo las dificultades de aquellos primeros tiempos. Supe desde siempre que solamente con voluntad de aprendizaje podía triunfar. En un primer momento traté de ordenar el funcionamiento de las diversas secciones y apelé para ello a mi juventud, mi creatividad y mi espíritu ejecutivo. Yo suponía que las propuestas eran buenas, pero muchas iniciativas fracasaron por la oposición o indiferencia de mis colaboradores. Lentamente fui aprendiendo que eran muy importantes las relaciones humanas y el cuidado de las personas, y así armé un buen equipo de gestión y conquistamos a quienes tardaron en sumarse al proyecto común. Hoy, confieso que he aprendido mucho, sobre todo a escuchar y a confiar en los demás. ¡Cuantas cosas me gustaría rectificar y corregir! Creo que el balance de estos años es positivo pero confieso que estoy cansado: el ejercicio de la autoridad es una verdadera carga que termina por acobardar a todos!”.

CASO 2: 40 AÑOS
“Soy un histórica en esta Institución. Formo parte del grupo inicial que puso en marcha los primeros grados, cuando las condiciones eran muy primitivas. Y he seguido aquí, trabajando, durante 40 años, siempre en mi puesto, fiel a mi tarea. He visto pasar a muchos en los cargos directivos y de cada uno podría decir muchas cosas. Yo no he tenido problemas con ninguno pero varios vivieron situaciones difíciles. Algunos llegaban demasiados seguros de sí, confiados en sus títulos o en su experiencia, pero les falta tacto, prudencia, sentido común y los conflictos terminaban perjudicando a la comunidad. Otros apelaban a sus propios criterios y les costaba descubrir que la escuela tenía su historia y su personal formaba parte de ella. No faltaron los que crearon grupos de adictos para enfrentar a los opositores: no llegaban a darse cuenta que la fortaleza sólo se podía lograr con la voluntad de todos. Observo las fotos con el testimonio de todos estos años y, sin mucho esfuerzo, recuerdo los buenos momentos, aquellos en los que la comunidad crecía (en lo edilicio, en lo educativo, en lo personal) y funcionaba como tal, nos hacíamos co-responsable de los proyectos, hablábamos con absoluta libertad, sentíamos que nuestras ideas eran tenidas en cuenta y, especialmente, sentíamos que para los Directivos éramos personas dignas, necesitadas de protección y de ayuda. No es nada raro que en esos períodos la Institución haya vivido sus épocas de gloria”.

02. PARA JUZGAR, CRITICAR Y RE – FORMULAR:
(01) Cuando la autoridad recurre al ejercicio descontrolado del poder, pierde su autoridad (nadie lo reconoce como tal, aunque lo tema y se subordinen) y terminará perdiendo el poder. (02) La autoridad que se sostiene sobre la delegación de la autoridad en otros funcionarios intermedios y se alimenta con la confianza y la comunicación tiende a fortalecerse y a perfeccionarse en su ejercicio. (03) Si la autoridad - que delega en otros autoridad – interviene, en cada caso, para imponer autoridad, destruye la autoridad de sus colaboradores y pone en riesgo su propia autoridad. (04) La fuerza y el valor de la autoridad es inversamente proporcional al nivel de voz que utiliza para dar e imponer órdenes, y a la necesidad constante de repetir las consignas para lograr su cumplimiento.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

22

(05) La autoridad debe admitir observaciones y críticas porque no duda de sí; el ejercicio del poder rechaza toda crítica y a los críticos porque teme que sean estrategias para desplazarlo o anularlo. (06) El orden del discurso de la autoridad es distinto del orden del discurso del poder: para convocar, para ordenar, para proponer, para mandar utilizan de manera absolutamente distinta los vocablos y se manejan con otra sintaxis. (07) El poder tiene una duración temporal y finalmente se pierde, porque quien no lo ejerce (de alguna manera) no lo posee. La autoridad se conserva aun cuando ya no se ocupen lugares o jerarquías. (08) Principalmente en la educación los que nos dejan huellas son los que han pasado por nuestra vida con verdadera autoridad. Los que simplemente han ejercido el poder nos dejan marcas y cicatrices de las que frecuentemente nunca nos curamos. (09) Uno puede aprender a ejercer la autoridad y a manejar el poder que comporta su ejercicio. Pero el ejercicio del poder en sí mismo – al margen de la autoridad - es frecuentemente el resultado de intuiciones y determinaciones que no se pueden transferir y que responden a manejos estratégicos de la realidad y de los subordinados. (10) La autoridad admite sus errores y la posibilidad de una corrección. El poder desconoce sus errores, o los tapa, o los justifica, porque todo error es visto e interpretados como una disminución en la cuota de poder.

03. ANALIZAR EL TIPO DE AUTORIDAD EN DIRECTIVOS Y DOCENTES DE LAS SIGUIENTES PELICULAS: LA
SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS – LA OLA – ADIOS MR HOLLAND (MR HOLLAND OPUS) LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS – ESCRITORES DE LA LIBERTAD – 187: MUCHAS MENTES PELIGROSAS LOS CORISTAS – LA HISTORIA DE RON CLARK – ARRIBA AZAÑA -

04. ANALIZAR ESTA DECISION DE LAS AUTORIDADES ESPAÑOLAS PARA SUS ESCUELAS
LEY DE AUTORIDAD DE LOS PROFESORES: PROTECCION JURIDICAS DE LOS MAESTROS Y PROFESORES. ESPAÑA: 2013 PROFESOR = AUTORIDAD PUBLICA El profesorado tendrá, en el desempeño de las funciones docentes, de gobierno y disciplinarias, la condición de autoridad pública y gozará de la protección reconocida a tal condición por el ordenamiento jurídico. PRESUNCION DE VERACIDAD Los hechos constatados por el profesorado en el ejercicio de las competencias correctoras o disciplinarias gozarán de la presunción de veracidad cuando se formalicen por escrito en el curso de los procedimientos administrativos tramitados en relación con las conductas que sean contrarias a las normas de convivencia, sin perjuicio de las pruebas que, en defensa de los respectivos derechos o intereses, puedan ser señaladas o aportadas por los presuntos responsables. ASISTENCIA JURIDICA AL PROFESOR La Consejería con competencias en materia de educación proporcionará asistencia jurídica al profesorado que preste servicios en los centros educativos públicos dependientes de esta en los términos establecidos en la Ley 4/2003. La asistencia jurídica consistirá en la representación y defensa en juicio, cualesquiera que sean el órgano y el orden de la jurisdicción.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

23

RESPONSABILIDAD Y REPARACION DE DAÑOS Los alumnos/as o personas con él relacionadas que individual o colectivamente causen, de forma intencionada o por negligencia, daños a las instalaciones, equipamientos informáticos, incluido el software, o cualquier material del centro, así como a los bienes de los miembros de la comunidad educativa, quedarán obligados a reparar el daño causado o hacerse cargo del coste económico de su reparación o restablecimiento, cuando no medie culpa in vigilando de los/as profesores/as. Asimismo, deberán restituir los bienes sustraídos, o reparar económicamente el valor de estos. En todo caso, quienes ejerzan la patria potestad o la tutela de los menores de edad serán responsables civiles en los términos previstos por la legislación vigente. En los casos de agresión física o moral al profesor o profesora causada por el/la alumno/a o personas con ellos relacionadas, se deberá reparar el daño moral causado mediante la petición de excusas y el reconocimiento de la responsabilidad de los actos. La concreción de las medidas educativas correctoras o disciplinarias se efectuará por resolución de la persona titular de la dirección del centro educativo público y por la titularidad del centro en el caso de centros privados concertados, en el marco de lo que dispongan las normas de convivencia, funcionamiento y organización de los centros, teniendo en cuenta las circunstancias personales, familiares o sociales, la edad del alumno o alumna, la naturaleza de los hechos y con una especial consideración a las agresiones que se produzcan en los centros de educación especial, debido a las características del alumnado de estos centros. PRINCIPIOS GENERALES. Los principios generales que inspiran esta ley son: 1. El derecho a la educación consagrado en el artículo 27.1 de la Constitución Española y los fines que desarrolla el artículo 27.2 2. El reconocimiento del centro docente como ámbito de aprendizaje de los valores de convivencia, tolerancia, pluralismo y de desarrollo de la personalidad del alumno. 3. La consideración de la función docente como factor esencial de la calidad de la enseñanza. 4. La ratificación del profesor como figura fundamental para que el alumno desarrolle al máximo sus capacidades, su deseo de aprender, su sentido del esfuerzo y su espíritu crítico. 5. La autonomía del profesorado en el desarrollo educativo del alumnado, con las limitaciones derivadas de su relación jurídica con el centro, cargos directivos o funciones docentes de su competencia. 6. El reconocimiento, respeto, ejercicio correcto y efectiva garantía de los derechos y deberes de todos los miembros de la comunidad educativa. 7. La necesidad de disponer en los procedimientos educativos y disciplinarios de un referente de autoridad expresamente definido para el profesorado, sin perjuicio del respeto a los preceptos que garantizan el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de los deberes recogidos en el ordenamiento jurídico vigente. 8. La necesidad de que los centros educativos dispongan de normas de convivencia eficaces y que los profesores cuenten con los medios necesarios para garantizar su cumplimiento. 9. El deber de los padres de contribuir responsablemente a la educación de los hijos en colaboración con el centro docente. 10. La convicción de que una rápida intervención en la toma de decisiones contribuye eficazmente a la mejora de la convivencia escolar. 11. La promoción, en el ámbito de las competencias de cada centro, de un adecuado clima de convivencia escolar que, fundamentado en la responsabilidad individual, en el respeto mutuo y en el esfuerzo personal, facilite los procesos de enseñanza y aprendizaje. DERECHOS DEL PROFESORADO.

AUTORIDAD, FILOSOFIA Y EDUCACIÓN PROF. DR. NORO JORGE EDUARDO

24

1. El profesorado en el desempeño de su función docente gozará de los siguientes derechos: a) A ser respetado, a recibir el trato adecuado y a ser reconocido y valorado tanto por la comunidad educativa como por la sociedad en general. b) A desarrollar su función docente en un ambiente de orden, disciplina y respeto a sus derechos, especialmente a la integridad física y moral. c) A ser apoyados y a recibir la colaboración necesaria para la mejora de la convivencia escolar y de la educación integral del alumnado. d) A tener potestad para tomar en cada momento las decisiones necesarias, de acuerdo con las normas de convivencia establecidas, que le permitan mantener un adecuado clima de convivencia y estudio durante las clases, las actividades complementarias y extraescolares. e) A la protección jurídica adecuada en sus funciones docentes. f) A ser apoyados por la administración educativa que velará para que el profesorado reciba el trato, consideración y respeto que le corresponde, para lo que se promoverán programas y campañas que aumenten su consideración y prestigio social. g) A que se le reconozca una posición preeminente en el ejercicio de sus funciones.