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El verdadero origen de la ciudad es un poco misterioso.

La historia de Granada
está rodeada de leyendas y fábulas.

Se han esbozado diferentes teorías como remontar la creación de Granada al bíblico


Noé, pasando por Hércules, hasta distintas civilizaciones mediterráneas de la
antigüedad.

Lo cierto es que el origen se remonta a la tribu ibérica de los túrdulos, una de las más
civilizadas de las primeras pobladoras de la Península Ibérica. Esta tribu la fundó con el
nombre de Ihverir, que más tarde los romanos llamaron Iliberis.

Luego los romanos la conquistaron y convirtieron en municipio (siglos I al II a. C.),


llamándola tanto por su nombre ibérico Iliberis como por el nombre latino Florentia,
que según Antonio Gallego y Burín en su Guía artística e histórica de Granada. Esta
población romana ocupaba, principalmente, los actuales barrios de la Alcazaba y el
Albaicín, y se extendía hasta la colina de la Alhambra.

De la época visigoda no se han conservado documentos de la población o sus


costumbres, aunque sí monedas y medallas, lo que nos hace intuir que Granada siguió
siendo la capital de la provincia, al igual que en la época romana, más aún cuando
aumentó su poder militar y descendió la importancia de otras poblaciones del Imperio
debido a la invasión de los bárbaros. Iliberis compartía asentamiento con Granata, que
era más una barriada que una población autónoma, ocupada principalmente por judíos y
que se alzaba en la frontera de la Alcazaba de Iliberis.

La invasión musulmana de la Península Ibérica comenzó en el año 711 con la llegada de


Tariq a las costas de Tarifa. Posteriomente, en el año 745, un destacamento rezagado del
ejército musulmán procedente de Damasco, que había intervenido en la conquista de la
Península Ibérica, se dirigió a Córdoba con la intención de reclamar el botín prometido
por su participación, pero llegaron tarde, el reparto había concluido, así que las
autoridades cordobesas les ofrecieron un lugar alejado y situado en las estribaciones de
una alejada sierra. Los sirios no tuvieron más remedio que aceptar, pero no imaginaban
en qué convertirían aquella decisión, tomada con tan poco entusiasmo, con el paso de
los siglos.

Iliberis se convirtió en Elvira para los musulmanes, la cual fue destruida en 1010, y sus
habitantes comenzaron a trasladarse al Albaicín. Zawi ben Ziri fue el fundador de la
dinastía que erigió a Granada en reino independiente en 1013, los ziríes, que reinarían
hasta 1238, cuando Muhammad Ibn Yusuf Ibn Nasr, también llamado como Ibn al-
Ahmar, fundó una nueva dinastía, la nazarí, tras conquistar una vez más Granada,
dinastía responsable de la construcción de la Alhambra, que reinó hasta el 2 de Enero de
1492, cuando las tropas cristianas de Los Reyes Católicos entraron en la ciudad
culminando la Reconquista, con la rendición de Boabdil, último de los reyes nazaríes.