Está en la página 1de 5

1

FILOSOFIA, PALABRA Y PENSAMIENTO DESCUBRIR Y CONSTRUIR LA IDENTIDAD
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

REFLEXIONES EN TORNO AL PENSAMIENTO
 No piensa sólo el que tiene ganas, sino el que sabe pensar.  No piensa sólo el que sabe pensar, si el que encuentra una vocación, una oportunidad, una fuera interior para hacerlo  Para pensar se necesita tiempo. El pensar no es compatible con las urgencias de lo cotidiano y dedicar el tiempo a pensar no representa pérdida, sino inversión.  Para pensar se necesita espacio: espacios de libertad, ámbitos de pensamiento. No se puede pensar en cualquier lugar.  Pensar lo urgente (que es una forma de pensar) inhabilita la posibilita de pensar lo importante, porque para lo importante se necesita capacidad, tiempo, libertad, ganas, compromiso.  Como en la poesía, puede haber un “pensar urgente”, pero es mejor el pensar consolidado, firme, seguro. La trinchera y el campo de batalla activan un tipo de pensamiento: el juego incesante de la táctica y de la estrategia, pensamiento coyuntural, de emergencia. Pero el verdadero pensamiento ama el camino solitario, el atardecer, un refugio, un escritorio silencioso, una música serena, paz interior, obligaciones laborales postergadas, serenidad, mucha calma.  Por lo tanto pensar es una actividad importante: no es perder el tiempo. Si alguien nos dice “estoy pensando” (y lo dice en serio), nos comunica que está seriamente ocupado en el pensamiento.  Es una verdad a medias afirmar que “pensamos siempre”, como afirma criteriosamente U.ECO. Con frecuencia es una forma de asegurar que no se piensa. De hechos, ciertas decisiones (atrevidas, equivocadas, riesgosas, victoriosas, necesarias en la vida por cierto) aparecen cuando uno ya no piensa, cuando prefiere no pensar.  Es verdad que no hay tiempo para pensar. No hay tiempo para nada importante. Pero el tiempo se multiplica para lo que nosotros consideramos valioso. El pensar debe volverse valioso para que nosotros le encontremos tiempo.

2  El pensamiento y el lenguaje trabajan de manera articulada. Verbalizamos nuestro pensamiento (mentalmente o fónicamente: es curioso ver o vernos repetir lo que pensamos para anticipar lo que diremos o tenemos intención de decir).  La palabra necesita del pensamiento para volverse palabra, para que estalle llena de sentido, para que sea significativa. Cuando más pensamos al hablar, al decir, al pronunciar, mayor es el efecto: en discursos, palabras al oído, educación. La palabra vivifica o mata.  La filosofia no es más que la morada del pensamiento, una morada privilegiada pero no una morada exclusiva. La filosofia no es un barrio privado o un club de campo, que incluye y excluye, que levanta cercos y contrata guardias de seguridad (de los que después desconfía). No es un club exclusivo para quienes pagan la cuota de inteligencia presunta, de manejo de cierto tipo de conocimiento, con su patrón temático o su sujeto epistémico. No es (no debería ser) un club de pocos que construye suntuosas residencias para señores y señoras aburridos que luego inventan crímenes perfectos o imperceptibles o se escandalizan porque la sociedad es insegura, cruel, desigual, bárbara, violenta, descontrolada, loca, extraña, ajena.  La filosofía no elige la estrategia de la huida o del encierro, suponiendo que es allí en donde se construyen los verdaderos mundos: detrás de los cercos (murallas firmes y compactas) no se ve nada, la realidad se clausura y sólo hay mundos virtuales construidos por subjetividades ideológicamente atrincheradas. Allí uno sólo se ve a sí mismo, uno sólo descubre a los mismos, a los si mismos, a la gente como uno, a los deseables (no a lo indeseables)….  Por eso la filosofía es una morada del pensamiento, pero no territorio que multiplica los carteles: PROPIEDAD PRIVADA. ABSTENGANSE DE PENSAR LOS QUE NO SEPAN FILOSOFIA. Por el contrario es un refugio en la montaña, un parador en la ruta que permite reponer fuerzas, abrevar en sus fuentes de aguas purificadas, descansar en sus textos, consultar los mapas (o los GPS), requerir información, descansar de forma segura. También un lugar par dar cuenta de lo que se hace (como eso lugares de las carreras en las que se da cuenta del paso), de confirma el rumbo, se aceptan sugerencias, se dejan testimonios y tesoros.  En este sentido podemos afirmar que el pensamiento está en la filosofía y en muchos otros lugares en los que la filosofía cambia de nombres o necesita para un trabajo que lo abarque todo. Está en los libros de filosofía y en la palabra de los filósofos y en muchos otros textos y generadores de pensamientos.  Por eso el pensamiento encuentra también refugio en la metáfora, en la poesía. Lo hace precisamente cuando se agotan las referencias, se sale de cuadro la posibilidad de expresión y es necesario recurrir a otra dimensión. La metáfora es un refugio para el pensamiento que no se encuentra en los lugares habilitados… y entonces opta por convertir a las palabras (sonoras, elegidas, necesitadas de interpretaciones) en su refugio…

3  Tal vez por eso el pensamiento latinoamericano y argentino ha sido un pensamiento demorado, esquivo, plural, difícil de encasillar, de encontrarle forma propia. Como la identidad que se nos escurre y no la podemos apresar, también el pensamiento es esquivo, proteicos, multiforme.  Nuestra identidad – compleja, cruzada, múltiples, llena de disrupciones – requiere del pensamiento, de la mirada que permite pensar lo que somos, mientras seguimos siendo, mientras seguimos marchando… y la función de la filosofía tal vez sea la de una gran articuladora del pensamiento, una macroarticuladora, con una función de metapensamiento. En algún lugar debemos encontrar una síntesis, que no implica un mayor nivel o jerarquía, sino un lugar de cruce de todos los discursos que – kantianamente, hermenéuticamente – construye la condición de posibilidad de cada uno de ellos y de un discurso común.  La filosofía debe hacer eso, debe ser eso. En el hacer se le devela y se la va el ser: debe ser un lugar del pensamiento que habilita todos los pensamientos. Que anima a los que cansados ya no piensan, que frena a los que apurados quieren pensar en un ritmo que la sociedad, el tiempo, las circunstancias no digieren, que serena a los que sólo piensan en medio del conflicto y la pelea, que motiva a los que suponen que han muerto todas las ilusiones y se han clausurado todas las utopías, que humildemente sabe reconocer pensamientos que la sobrepasan en calidad, en medios de expresión, en profundidad (un poema, una imagen, un diálogo en una obra de teatro, una canción, una escultura, escenas de una película, un cuadro).  Nuestro pensamiento se desborda, por que rompe los bordes, agrietas las muros, bulle y rebalsa, salta, se cae, corre, inunda, molesta. Porque no puede ser el pensamiento que era (aunque siga siendo categorialmente el pensamiento que era).  Para la filosofía todo constituye un problema, despierta en ella un campo de investigación: el entorno en que vivimos, este espacio atravesado por el tiempo que ha convertido a la América en la que vivimos en el territorio que la historia ha construido. Somos nuestro espacio, pero nuestro espacio es nuestra historia y nosotros deambulamos en ambos como unidad, buscando la identidad que nos constituye. La experiencia europea es la de haber sido desde siempre, de haber sido centro,

referencia, lugar. Nosotros en cambio necesitamos construirnos, re-conocernos.

APORTES CRITICOS A NUESTRA IDENTIDAD

Tal vez debamos abandonar nuestras concepciones o percepciones de identidad asociadas con modelos eurocéntricos e iluministas, cuya claridad y distinción, solidez y coherencia pueden llamarnos a engaño. Se trata de pensarlo desde otro lugar, desde nuestro tiempo y desde nuestra in-determinada identidad:

4  Juego dialéctico oposiciones: civilización y barbarie, interior y capital, indígenas, negros, mestizos y blancos, cultos e ignorantes, gauchos y doctores, incluidos y excluidos. Somos antítesis cuya síntesis es un desiderátum.  Mientras Europa está atravesada por el dominio del espacio y la profundidad del tiempo (historia), nosotros estamos dominados por la inmensidad y variedad del espacio, y la escasa densidad del tiempo. Somos mas espacio que tiempo.  Hay una violencia primitiva que nos recorre y que tal vez surge de esos cruces de invasiones, conquistas, rebeliones, sujeciones que han sembrado en la sociedad pasiones descontroladas.  Desorden, improvisación, cambios, avances, retrocesos, ciclos, mutaciones inesperadas, inseguridad frente al futuro, revisión permanente del pasado. En realidad somos una entidad que no logra consolidarse, que parece seguir ensayando una obra que no termina nunca de representar, actores en el escenario que han olvidado su letra y crean historias inverosímiles.  Creatividad, genialidad, fuerza impulsora, inteligencia, gran sentido de la individualidad, producción que contrasta con fracasos sociales, ausencia trabajo compartido, imposibilidad de congeniar proyectos e ideas, imposibilidades para volcar la fuerza creadora en las realizaciones sociales. Por eso observamos: individuos, sujetos geniales y destacados, y una sociedad en crisis recurrente,  Sentido de la extrañeza, de “extranjería” por el que nos sentimos ajenos a lo que es nuestro, lo convertimos en objeto de crítica y de ataques sabiéndonos parte de ellos. Somos habitantes y nativos de los éxitos, pero somos extranjeros y migrantes de los fracasos: nos vemos como imposibilitados de asumirnos en todas las dimensiones.

BORGES Y YO

AL OTRO, A Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante

5 de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página.

BORGES: ODA ESCRITA EN 1966
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos. Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo Cargado de batallas, de espadas y de éxodos Y de la lenta población de regiones Que lindan con la aurora y el ocaso, Y de rostros que van envejeciendo En los espejos que se empañan Y de sufridas agonías anónimas Que duran hasta el alba (…) La patria, amigos, es un acto perpetuo Como el perpetuo mundo. (…) Nadie es la patria. Pero todos debemos Ser dignos del antiguo juramento Que prestaron aquellos caballeros De ser lo que ignoraban, argentinos, De ser lo que serían por el hecho De haber jurado en esa vieja casa. Somos el porvenir de esos varones La justificación de aquellos muertos; Nuestro deber es la gloriosa carga Que a nuestra sombra legan esas sombras Que debemos salvar. Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, Ese límpido fuego misterioso.