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EL FUTURO DEL TRABAJO Y EL TRABAJO DEL FUTURO NORO JORGE EDUARDO

EL TRABAJO PRESENTE Y FUTURO DE UN BIEN ESCASO
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS:
 La presente exposición no pretende aportar soluciones o innovaciones en materia laborales. Sólo pretende estructurar una reflexión sistemática y crítica sobre las circunstancias presentes y futuras, tomando conciencia de las consecuencias sociales y personales que producen.  La presente exposición es claramente consciente de lo que representa el tema del trabajo debido a las diversas relaciones que los individuos concretos guardan con él: los que lo tienen, los que lo desean, los que han perdido, los que deambulan en su búsqueda, los que soportan su precariedad, los que padecen la inseguridad y la incertidumbre y los que lo multiplican hasta la exageración en una nueva forma de voluntaria esclavitud.  La presente exposición no ignora que el tema tiene resonancias ideológicas, políticas y económicas que operan como condicionantes de algunas afirmaciones. No es el propósito de este trabajo desarrollarlas; sería necio silenciarlas o desconocerlas. Se ha acentuado la visión del trabajo desde la filosofía (y de ciencias sociales asociadas), trasladando a un segundo plano los aportes económicos y los políticos.  La exposición sabe que la presencia o la ausencia de trabajo está naturalmente vinculada con los ingresos y con la satisfacción de necesidades básicas. Al abordar el desarrollo teórico se propone un salto de plano y un cambio de perspectiva: se apela a acentuar otras dimensiones, sin ignorar lo que representa para muchos esta situación.  El aporte final será replantear el sentido de la educación del hoy y de mañana y de su presunta vinculación propedéutica e instrumental con el trabajo.  Aunque en medio de los padecimientos y de la desesperación pareciera imposible, algunas soluciones y propuestas se adentrarán en el terreno de las formulaciones utópicas. Por lo tanto no señalan realidades, sino idealidades para alimentar la posibilidad de seguir caminando, resistiendo.  Finalmente, debemos admitir que este discurso se arma y se pronuncia desde el ámbito del trabajo intelectual y del trabajo docente: la indiscutible metamorfosis del trabajo no deja de “despertarnos” a una realidad plagada de interrogantes y demandas. Tanto la filosofía como la educación a lo largo de su historia lo han abordado para encontrar – en algunos casos – explicaciones y en otras, para formular propuestas y anticipaciones.

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 Tratándose de visiones críticas y de aproximaciones generará interrogantes, dudas y disensos: trataremos de abrir el debate en la medida en que el tiempo y las circunstancias nos lo permitan.

LAS FUENTES:
En esta problemática debimos necesariamente circunscribirnos y, al mismo tiempo acceder a las fuentes mas representativas. Hemos trabajado la problemática desde los discursos pronunciados desde diversas geografías y experiencias: (1) JEREMY RIFKIN, El fin del Trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era.1 (2) ANDRE GORZ, Miserias del presente, riqueza de lo posible.2 (3) JEAN IVES CALVEZ, Necesidad del trabajo, ¿Desaparición o redefinición de un valor?3 (4)HANNAH ARENDT, La comprensión Humana.4 (5) Producciones Españolas de publicación reciente5, entre ellas JUAN JOSE CASTILLO6 (6) Producciones latinoamericanas7 y (7) Producciones Argentinas.8 Se hacen referencias a las grandes líneas de pensamiento de MARCUSSE9 y a TOFFFLER10

ESCENARIO ACTUAL: SÍNTOMAS Y FENÓMENOS GLOBALIZADOS
La palabra trabajo, nos sirve para designar dos realidades distintas: (1) una actividad (extraer algo de la tierra, pescar, transformar un objeto, dispensar un servicio...) y (2) el hecho de disponer de un empleo. Ambas cosas a veces van juntas y otras separadas. Así, un operador de un torno realiza un trabajo y tiene un trabajo (o empleo por el que percibe un salario); las amas de casa por el contrario, llevan a cabo un trabajo pero a ese trabajo realizado no le corresponde la consideración social de un empleo y, por lo tanto, no perciben un salario. Al observar los cambios en el trabajo estamos pensando en ambas cosas: mutaciones en las modalidades del empleo y transformaciones en los procesos de trabajo (tipo de máquinas y de procedimientos para realizar un trabajo). Y cuando hablamos del trabajo como elemento cultural también estamos pensando en los dos significados: qué actividades humanas productivas se desarrollan y qué formas sociales generan.11 1.1. Todos crecen interrogados por adultos sobre cuál será su ocupación en el futuro. La mayoría de las personas se definen a sí mismos por su trabajo. Son lo que hacen. Si no hacen nada, no son nada. La noción de ser un ciudadano productivo está arraigada en el carácter de la mayoría... de tal manera que cuando uno no encuentra trabajo (el primero), o no logra reinsertarse en el mercado laboral su autoestima se viene abajo. El empleo es mucho más que la medida de unos ingresos: para la mayoría es

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Paidós. 1997. Licenciado en Economía. Asesor en el gobierno de Clinton. Paidós. 1998. Proviene de la Ingeniería pero se ha dedicado a la Filosofía desde 1941. Vive en Francia y comparte las ideas de los sectores socialistas. Había escrito años antes La metamorfosis del trabajo. 3 Losada. 1999. Jesuita, filósofo y teólogo. Uno de los más destacados especialistas y sistematizador del pensamiento de Marx. 4 Paidos. 1993/1998. Alemana, discípula de Heidegger y Jaspers, trabajó académicamente en EE.UU y murió en 1975. 5 Antonio Antón, Ante la crisis del trabajo. Eugenio del Río El trabajo como factor de identidad .Javier Alvarez Dorronsoro, El trabajo a través de la historia. Vaquero Carlos, Neoliberalismo y mercado del trabajo. Revista Electrónica MATERIALES 6 A la búsqueda del trabajo perdido. Tecnos. 1998 7 Vania Salles, El trabajo, el no trabajo: Un ejercicio teórico-analítico preliminar desde la sociología de la cultura. El colegio de México. BIBLIOTECA VIRTUAL SALA DE LECTURA CONSEJO LATINOAMERICANO DE CIENCIAS SOCIALES (CLACSO) 8 Julio César Neffa* Crisis y emergencia de Nuevos Modelos Productivos CEIL/PIETTE, Argentina BIBLIOTECA VIRTUALSALA DE LECTURA CONSEJO LATINOAMERICANO DE CIENCIAS SOCIALES (CLACSO) 9 Eros y Civilización. El hombre unidimensional. Seix Barral. Alianza 10 La Tercera Ola. El shock del futuro. Plaza y Janes 11 Eugenio del Río EL TRABAJO COMO FACTOR DE IDENTIDAD . Revista Electrónica MATERIALES. España.

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la medida más importante de su autovaloración. Sin el trabajo, se sienten humanamente improductivos e inútil. (RIFKIN: 233). 1.2. Además del término trabajo se suele habla de términos empleo y ocupación. Esto nos induce a formularnos algunos interrogantes al respecto: si la realidad no se homogeneizó con base en el trabajo asalariado y si paralelamente surgen (o se consolidan) al lado del trabajo por un salario (industrial, en servicios, etc.) otros tipos de trabajo, incluyendo algunos de índole arcaica como el trabajo a destajo y a domicilio, es oportuno concluir que hay una implosión de la categoría trabajo. Esto ocurre justamente porque la realidad que intenta cubrir la categoría va más allá del trabajo asalariado, incluyendo además vivencias prolongadas en el mundo del no trabajo (para el caso de los desempleados involuntarios que se encuentran buscando trabajo). Todo ello nos incita a profundizar las sistematizaciones existentes y plantear los enlaces y las diferencias entre trabajo por un salario, trabajo doméstico, trabajo por cuenta propia, trabajo independiente, trabajo a destajo, a domicilio, trabajo en los servicios, ocupación, empleo, empleo informal, empleo precario, empleo inestable, desempleo, no trabajo etc. Pareciera que abundan las denominaciones porque no hay ya un vocablo que puede reunir en sí todas estas manifestaciones. La crisis, por su parte, parece asociarse a esta confusión entre las denominaciones y las acciones. 1.3. Desde hace algún tiempo el trabajo escasea. Cuanto menos trabajo hay para todos más tiende a aumentar la dureza del trabajo para cada uno. En consecuencia, a los prestatarios de trabajo no se los trata como miembros de una sociedad o de una profesión definidos por su estatuto público, sino como a proveedores particulares de prestaciones particulares bajo condiciones particulares. Y en ese marco todo es posible: contratos, imposiciones, permanencia, inusitadas condiciones laborales. (GOZN,1999: 61) 1.4. Resulta curioso comprobar que a partir de una de las clasificaciones actuales del mercado del trabajo que distingue (1) los “trabajadores de cuello azul” (empleados fabriles, operarios, mecánicos, etc.); (2)los“trabajadores de cuello blanco” (aquellos cuya vida laboral se desarrolla en oficinas: ejecutivos, administrativos, asesores, etc.); (3) los“trabajadores de cuello rosa”(sectores se servicios desempeñados principalmente por mujeres) y(4) los “trabajadores de cuello de silicio” (aquellos que poseen una alta especialización en temas relacionados con las nuevas tecnologías de la información), se determina el futuro laboral que solamente está asegurado para los que transita por esta cuarta categoría. (RIFKIN,1997:28) Pero, a su vez las nuevas realidades económicas del presente siglo hacen difícil que el propio mercado de consumo o el sector público sean capaces de rescatar a la economía del creciente desempleo tecnológico y de una demanda debilitada, con lo que ninguno de los trabajadores clasificados tienen un futuro confiable.(RIFKIN:56) Mientras que la primera ola de automatización tuvo su mayor impacto sobre los trabajadores de cuello azul, la nueva revolución de los procesos de reingeniería empieza a afectar a los escalones medios de la comunidad empresarial, amenazando o destruyendo a la estabilidad económica y la seguridad del grupo político más importante: la clase media. Aun con las compensaciones importantes (con eufemismos tales como retiros voluntarios o anticipados), los hombres que han pasado los 40 años y se acercan a los 50... comienzan a poblar las calles de la ciudad en horarios desacostumbrados, comienzan a realizar tareas hogareñas inusitadas y aguardan una llamada o una posibilidad salvadora que los reinserten en un confuso mercado laboral.(RIFKIN: 206)12 1.5. Las transformaciones que recaen sobre el trabajo (según las investigaciones especializadas) se pueden ilustrar, haciendo referencia situaciones globales, en diversos ámbitos del contexto social: (1) a nivel de las fábricas más modernas que pasan por procesos de reestructuración productiva y por ello mismo buscan una nueva racionalidad para llevar a cabo la producción, lo cual frecuentemente redunda
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La descripción de RIFKIN en las pág. 206 y ss. Referida a la sociedad norteamericana es asimilable a la situación que viven numerosos trabajadores en numerosas ciudades de nuestro país... y por su puesto, en nuestra realidad local.

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en el despido de obreros; (2) a nivel de las pequeñas industrias y negocios que no se modernizan pero que frente a la restricción de los créditos o la fijación de intereses impagables, o frente a los nuevos requerimientos de los mercados, sucumben y dejan de existir o, en el mejor de los casos, prosiguen actividades en un marco de incertidumbres y de ahorros en fuerza de trabajo; (3) a nivel del sector agropecuario, las transformaciones en las formas de propiedad y posesión de la tierra, con el debilitamiento de la economía campesina, con la falta de apoyo tecnológico y crediticio y en ausencia de instancias públicas de comercialización, también tienen un fuerte impacto sobre el trabajo; (4) a nivel del sector público, con el adelgazamiento del Estado y con la venta de las empresas o servicios públicos a la iniciativa privada, también se instalan procesos racionalizadores que implican recortes en los empleos. 13 La clasificación presenta indiscutibles cambios en el trabajo, no sólo en el de índole industrial, sino en el trabajo asalariado en general, en el del productor independiente, implicando la generación de contingentes de desempleados y de personas que para sobrevivir no pueden depender de una relación salarial. Lo peor es que si el trabajo por un salario deja de ser un recurso para la sobrevivencia de un número cada vez mayor de familias y personas; si estas personas tienen que pasar largos períodos en el mundo del no trabajo, sea como buscadores de empleo, sea en estado de tránsito hacia la creación de una ocupación por cuenta propia, debemos pensar que la situación hegemónica del trabajo asalariado frente a otros trabajos está debilitada. 1.6. Lo curioso es que paulatinamente, con una progresividad que se anunciaba, pero con una explosión que finalmente sorprendió a todos, salimos de la sociedad del trabajo sin reemplazarla por ninguna otra: todo el mundo se siente desempleado, subempleado en potencia, precario, temporario, de tiempo parcial. Las condiciones normales no son las del trabajador, sino la del precario que ya trabaja, ya no trabaja, que ejerce de manera discontinua su tarea, que no tiene profesión identificable. (GOZN:63) (RIFKIN: 31) Por su parte, quien dispone de trabajo multiplica sus posibilidades, acepta el pluriempleo, asume mucho más de lo que puede y debe porque imagina un horizonte similar al de quienes lo rodean. En el tema del trabajo, ha muerto la seguridad y se ha instalado la incertidumbre. 1.7. Lentamente comienzan a divulgarse expresiones legitimadoras de la situación; (1) “ No importa el trabajo o el tipo de trabajo si es que se tiene un empleo”. (2) “Poco importa el empleo porque lo importante es tener uno”.(3)” Nadie debe preocuparse demasiado por lo que hace, lo importante es tener una renumeración por ello”. Cuando el mercado del trabajo achicó la oferta y multiplicó la demanda de puestos de trabajo, se cerró un perverso proceso justificatorio: (4)”Qué importa el monto del pago, siempre que tenga un empleo”. El “empleado” está dispuesto a aceptar todas las concesiones, humillaciones, sumisiones, competencias, traiciones para obtener o conservar el empleo porque socialmente (5) “quien pierde el empleo pierde todo”. (GOZN: 66) 1.8. Aún los trabajadores que se entregan enteramente a actividades en sí mismos gratificantes, reconocen que las mismas se vuelven instrumento venal y diligente de una voluntad ajena. Al hacer tales actividades venden algo de sí mismos, “se venden”, ponen al servicio de otros determinados talentos particulares. El trabajo se convierte en una forma de prostitución, porque de algún modo se vende el cuerpo, la pluma, la inteligencia, las capacidades, la fuerza... caracteres todos que no pueden separarse del sujeto mismo, de la persona (GOZN: 53) El trabajador depende absolutamente de quien lo emplea y lo contrata, y da todo de sí por mantener su fuente de trabajo (asociada a los recursos de salario) y a esa dignidad absoluta de poder “hacer algo socialmente reconocido”. Es verdad que muchos trabajadores optan por salir del sistema y volverse trabajadores autónomos...Los emprendimientos personales instauran una fuente laboral propia... pero sus ejecutores (trabajadores)
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Vania Salles, El trabajo, el no trabajo: Un ejercicio teórico-analítico preliminar desde la sociología de la cultura. El colegio de México. BIBLIOTECA VIRTUAL SALA DE LECTURA CONSEJO LATINOAMERICANO DE CIENCIAS SOCIALES (CLACSO)

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terminan imponiéndose condiciones (tiempo, ganancia, trato de sus propias fuerzas) que un asalariado juzgaría inaceptables. (GOZN: 61) 1.9. Lo alarmante es que comienzan escucharse voces que afirman: “No hay ni habrá nunca más suficiente trabajo (en serio, remunerado, estable, de tiempo completo, seguro) para todos”.La sociedad no tiene más necesidad y tendrá cada vez menos necesidad del trabajo de todos. La sociedad del trabajo ha muerto. El trabajo no conserva más que una especie de lugar central fantasma, en el sentido de que al amputado le duele el miembro fantasma que no tiene más. El problema no reside en esta constatación sino en el colectivo social que trata de convencer a todos de que es bueno, normal, indispensable que cada uno desee imperiosamente eso que no existe más: ”un trabajo remunerado en un empleo estable”, única manera de acceder a la identidad social y personal a la vez. (GORZ:67) 1.10. La transformación en el escenario laboral no obedece solamente a la presencia de una sobredimensionada presencia del avance tecnológico. Hay un modelo de producción racionalizada que caracteriza a las industrias globalizadas: el principio rector que subyace al concepto no es otro que el de combinar (1) las nuevas técnicas de gestión con (2)una maquinaria cada vez más sofisticada y(3) menos manos de obra. Este tipo de producción difiere tanto de la producción artesanal(producción unitaria respondiendo a las demandas del consumidor) como de la industrial(producción altamente planificada que debe ser realizada por una cadena de producción semi-cualificada con productos altamente normalizados en grandes cantidades). En esta etapa, el equipamiento tecnológico para reducir los tiempos del proceso, resulta tan caro14 que se debe conseguir pagando una serie de costos: disminuir la cantidad de los operarios, cambiar su funcionalidad y reducir la retribución de los trabajadores. La producción racionalizada combina la ventaja de la producción artesanal (“Arme su auto: construya su unidad a la medida de sus necesidades”) y de la producción de masas, mientras se evitan los elevados costos de aquella y la rigidez de ésta. La dirección (gerenciamiento) organiza equipos de trabajadores con diferentes niveles de cualificación en distintos niveles de organización para trabajar con diversos tipos de máquinas. Se llama racionalizada porque ocupa de mitad del proceso anterior: menos esfuerzo humano, menos personal, menos horas, menos espacios, menos inversión, menos stock acumulado, menos stock de producción. Y sin embargo tiene un efecto concluyente: mayor variedad, mayor nivel de calidad y satisfacción obsesiva a las demandas de los clientes. (RIFKIN: 125-6) Muchos suponen que el alto porcentaje de desocupados obedece a la tercera revolución industrial que destruyó los obreros de los sectores productivos y que los servicios permanecerán sin cambios. Pero la oficina virtual ya se ha instalado entre nosotros: la base de estos cambios es la transformación de la oficina tradicional, pasando de un trabajo manual a las operaciones de procesamiento electrónico. La oficina electrónica sin papeles se ha convertido, en la actualidad, en uno de los objetivos del moderno mundo de los negocios. (RIFKIN:180) Ya no se trata de efectuar negocios intercambiando firmas y discusiones. Los recursos informáticos permiten invertir, negociar, transferir, retirar, consultar... sin que medie la presencia de trabajador alguno. Los mecanismos de autoservicio han invadido nuestros hábitos de consumo. ¿Nos cuesta comprobar que hasta en las actividades menos pensadas cada uno podrá hacer uso de un espacio virtual, en tiempos flexibles y en no-lugares facilitando su acceso? La pregunta que subsiste es: ¿habrá usuarios para tales adelantos? ¿Podrá sobrevivir una sociedad que facilite el consumo a todos o a un número significativo de sus integrantes? 15
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Todos hablan de los beneficios de la robotización. De hecho los procesos de automatización han invadido no sólo sectores industriales sino también la vida misma de la gente en los hogares (cocinas, lavarropas, apertura y cierre de puertas, seguridad, etc.). En numerosos sectores de servicios – Bancos, por ejemplo – la automatización de los servicios se incentiva de tal manera que se premia el autoservicio y se castiga la necesidad de recurrir a un empleado en el tradicional mostrador. Se estima que cada robot sustituye cuatro puestos de trabajo en la economía y, si se emplean durante las veinticuatro horas del día, podrían quedar amortizados en un año. (RIFKIN: 164-5) 15 Estos requerimientos en materia laboral – en el contexto de inversiones económicas adecuadas y de una nueva configuración de la organización de la producción - serían teóricamente superior al modelo laboral precedente por cuatro razones: (1) la producción masiva, estandardizada e indiferenciada no podría hacer frente a las nuevas exigencias de los consumidores en cuanto a diferenciación y calidad; (2) se obtendría la reducción de los costos y

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1.11. La transición hacia otro tipo de sociedad prácticamente carente de trabajo es la última etapa de un gran cambio en los paradigmas económicos marcados por la transición desde las fuentes renovables a las no renovables de energías y desde las fuentes biológicas de poder a las fuentes mecánicas.16 (RIFKIN: 86) En el marco de la tercera revolución industrial (y cabalgando la tercera ola), la actual tecnología representa una mutación de dimensiones y consecuencias impredecibles. Las consecuencias no son tan automáticas, pero son lógicas: las habilidades, los conocimientos y las prácticas que hasta entonces habían sido necesarias por parte de los trabajadores fueron efectivamente transferidas a una cinta de ordenador, permitiendo así que el proceso de fabricación pudiese ser controlado a distancia con menores necesidades de presencia o supervisión directa o de intervención en el lugar de producción. (RIFKIN: 94)17 1.12. El progreso ha obligado a pagar su precio. Si bien los accionistas y los desconocidos dueños de los capitales se han beneficiado considerablemente gracias a las nuevas tecnologías y a los adelantos en la productividad, ninguno de estos beneficios ha podido beneficiar al trabajador medio. El sueño de MARCUSSE que desde el revolucionaria pensamiento de los años 60 imaginaba un mundo más rico, con posibilidad de repartir más entre más... ha dejado su lugar a una pragmática concentración de las riquezas y a la desprotección de los des-ocupados. En todo el mundo el número de desempleados es abundante y creciente. Sólo una parte de ellos puede reinsertarse en el mundo laboral. Muchos de ellos reingresan en condiciones que nunca hubieran aceptado en el trabajo que originalmente poseían (y del que se retiraron antes de aceptar las indignas propuestas que debían escuchar y aceptar). (RIFKIN: 202) Lo que para los antiguos trabajadores era normal -sueldo decente, seguridad en el trabajo, pagos adicionales, derechos sindicales...- se ha convertido para los jóvenes que entran en las fábricas en algo excepcional. Los jóvenes que acceden al mercado de trabajo no sólo ven su situación como "natural", sino que además se les conmina a afrontarla de una manera individual: sólo su esfuerzo y preparación podrán tener beneficios en un mundo competitivo.18 No es extraño que toda una generación haya crecido en el desencanto y haya optado por una aceptación pasivas de las reglas de juego, al margen de todo compromiso político.19 Los jóvenes (no todos) constituyen la fuerza de trabajo ocupada actualmente. Pero se trata de un nuevo tipo de trabajador: (1) disponen de un mayor nivel de escolaridad formal y de formación profesional que antes; (2) son más exigentes en cuanto a las posibilidades de emplear y valorizar los conocimientos adquiridos, reivindican un mayor grado de autonomía y de responsabilidad para realizar las tareas y evaluarlas; (3) valoran más que sus predecesores las posibilidades de comunicarse horizontalmente entre sí a partir de sus puestos de trabajo y de participar de manera activa en la gestión, involucrándose en la vida de la empresa por medio del acceso a la información y la elaboración de propuestas. En consecuencia, los jóvenes trabajadores rechazan la rigidez de la descripción, hecha por otros y están dispuesto a negociar y aceptar nuevos paradigmas laborales. (NEFFA: 1999)

del tiempo para procesar la información y los progresos efectuados en cuanto al aprendizaje y la formación profesional de los trabajadores; (3) en lugar de buscar las “economías de escala”, las empresas se orientarían hacia las “economías de variedad” que estarían condicionadas por cambios en la organización interna de las firmas, relaciones cooperativas y de coordinación con otras empresas similares y con proveedoras y subcontratistas; (4) la producción especializada y flexible reemplazaría progresivamente la producción masiva de productos indiferenciados dada su capacidad para hacer frente a la incertidumbre de la demanda y adaptarse a los cambios en los gustos de los consumidores, cada vez más exigentes. (NEFFA:1999) 16 A lo largo de la historia, la supervivencia humana ha estado íntimamente ligada a la fecundidad de la tierra y a los cambios de estaciones: el ritmo de la actividad económica quedaba fijado por el dominio sobre la energía eólica, sobre la hidráulica, sobre los animales y sobre la del ser humano mismo. 17 En los lugares menos pensado – en nuestra realidad – centrales productivas o de servicios han sido literalmente vaciadas y siguen funcionando con un encargado general de seguridad y mantenimiento y un operador que maneja las acciones a distancia. 18 Carlos Vaquero - NEOLIBERALISMO Y MERCADO DE TRABAJO 19 En este sentido es aleccionador (y desesperante) el final de la película Traspointing (Justo al límite),

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1.13. La gestión de la fuerza de trabajo parte de la premisa que cada vez es más difícil asegurar a los nuevos trabajadores un empleo estable, a tiempo completo y con contratos de duración indeterminada. En su lugar aparecen contratos de duración determinada, el trabajo a tiempo parcial, múltiples formas particulares de empleo de carácter precario, favoreciendo el trabajo clandestino y la economía no registrada. El sistema de determinación y ajuste de las remuneraciones de los asalariados cambia, y en lugar de basarse en las clasificaciones estipuladas por el Convenio Colectivo de Trabajo, en la formación profesional inicial de los trabajadores, o en los salarios mínimos legales indexables se adopta el criterio de ajustarse de manera diferenciada teniendo en cuenta (1) el rendimiento (medido en términos cuantitativos, productividad, o cualitativos, calidad) de cada trabajador, (2) la situación del mercado de trabajo (donde las elevadas tasas de desocupación frenan el crecimiento de los salarios), y (3) las competencias profesionales. (NEFFA:1999) Paradójicamente mientras unos deben soportar condiciones laborales inimaginables en períodos precedentes... hay un ejército de reserva que permanece a la espera de nuevas posibilidades o aceptan trabajos en tiempos disminuidos o en contratos a plazo fijo. Unos padecen por lo que deben soportar y otros por la inseguridad constante que los amenaza. 1.14. En un mundo globalizado y más allá de las indiscutibles transformaciones económicas el nuevo modelo vigente productivo – con el propósito o la excusa de combatir un desempleo elevado y persistente - postula: (1) la necesidad de terminar con la indexación y buscar la disminución e individualización de los salarios directos e indirectos (privatizar el sistema de seguridad social) para reducir los costos laborales o, en el mejor de los casos, la moderación salarial; (2) la flexibilización en cuanto al uso de la fuerza de trabajo: flexibilidad externa, para hacer más fácil y más barato el despido en función de las inciertas variaciones de la demanda, e interna, para aumentar la movilidad de la mano de obra y adaptar sus horarios de trabajo en función de las necesidades de la empresa; (3) la descentralización del sistema de relaciones de trabajo para situarlo al nivel de las empresas, el retiro del Estado en tanto que árbitro y regulador del mercado de trabajo, y la desregulación o re-regulación para permitir que se dejen sin efecto conquistas y ventajas adquiridas anteriormente, invocando la decisión autónoma de los actores. (NEFFA:1999) En esta nueva fase de la humanidad se ha producido una mutación organizativa en las empresas: se ha desconectado ampliamente la cantidad de trabajo directo del volumen de riqueza producido. La presencia del trabajador y de su esfuerzo no son directos generadores de riquezas. Las empresas pueden ampliar su producción y su eficiencia independientemente del número de sus operarios, de sus capacidades y de la dedicación que los mismos brinden a la empresa. (CALVEZ: 10) De hecho, algunos economistas consideran que en el futuro de la industria (año 2015) el 8 por ciento de la población activa bastará para asegurar la producción de lo que hoy incluimos en el rubro a escala mundial. (CALVEZ: 17) 1.15. Si bien los gobiernos, los economistas y los medios se han encargado de cantar las alabanzas de todos los bienes que ha traído este progreso inimaginado, acentuando el valor del control de calidad, la mayor participación de los trabajadores y empleados desde y en sus puestos de trabajo... sin embargo, muy poco se ha dicho o se ha escrito sobre (1) la des-especialización del trabajo, (2) la aceleración del ritmo de producción, (3) los incrementos en las tareas de trabajo, (4) las nuevas formas de coerción y sutil intimidación que se emplean para someter al trabajador a las exigencias de las prácticas de producción; (5) la polivalencia en materia de calificaciones, (6) la flexibilidad en cuanto al uso del tiempo de trabajo y la movilidad de los trabajadores, (7) la flexibilidad productiva de los medios de trabajo para adaptarse rápidamente con el objeto de producir series cortas de productos heterogéneos, (8) el esfuerzo de investigación y desarrollo para innovar en cuanto a los procesos y productos, (9) técnicas japonesas de organizar las empresas trabajando “justo a tiempo” en redes con subcontratistas y proveedores. (NEFFA:1999) 1.16. Históricamente, el cambio en el concepto del trabajo se produjo en paralelo a una modificación del concepto del tiempo. El trabajo equivale a tiempo; y el tiempo es oro. La vida humana se cronifica más estrictamente, y el tiempo se aprovecha más intensamente. En el mundo moderno, el trabajo es también fuente de sentido, encuadrado dentro de los factores laicos de sentido: la familia, la nación, la

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propiedad...El trabajo, como actividad y como empleo, ha sido un poderoso creador de una fuerza social: el movimiento obrero. En la edad de oro del llamado Estado de bienestar, progresó en los países occidentales un modelo urbano basado en la división de las áreas urbanas según las diferentes funciones: el espacio de vivienda, los dedicados al ocio, las zonas comerciales y los polígonos industriales. Con la paulatina implantación de este modelo, que desde luego tiene menor vigencia en las localidades pequeñas, se efectúa una disgregación de las dimensiones de la vida de la clase obrera, que antes se presentaban agrupadas en un mismo espacio, el de la ciudad o el barrio industrial, con las viviendas alrededor de las fábricas. Todo esto, que tiene varias facetas, ha entrado en crisis: (1)ha sido un factor identificador, agrupador, unificador, integrador de una fuerza social, productor de lazos sociales, foco de relaciones solidarias, organizador, cohesionadorr, dotador de sentido, la apropiación del trabajo como bandera de clase. En todo esto, ha perdido fuerza; además (2) se debilita la fuerza del trabajo como factor ideológico: fue un eficaz sustanciador de un tipo moral, el trabajador, y suministró una dignidad (glorificación del trabajo) en el pensamiento socialista, mito del trabajo como medio de realización y de expansión de la personalidad. El trabajo de la revolución industrial entendido como actividad asalariada ejercida a tiempo completo de manera continua durante un prolongado período de tiempo no parece ser hoy el factor estructurante de la persona. El tiempo “sagrado” de la sociedad industrial fue el tiempo del trabajo. P ero históricamente tiene una configuración particular que puede ser modificada. En la actualidad (y en el futuro) se ha desconectado la cantidad de trabajo del volumen de riqueza producido. No hay una relación directa entre el esfuerzo humano hecho trabajo y las riquezas producidas... ni un reparto proporcional de los ingresos según la cantidad de trabajo. (Calvez: 10-11) Esta presentación de una realidad que despierta y sacude a cada uno según sus particulares vivencia, dolorosamente refleja en mucho la situación de las diversas sociedades de una aldea global que cada vez concentra en los centros (de poder) a los transitoriamente privilegiados y expulsa progresivamente a los demás hacia los crecientes e infinitos suburbios. Intentamos abundar en referencias para certificar que las cuestiones más acuciantes recaen sobre el problema de subsistencia (ingresos básicos insatisfecho) o de consumo de un sector importante de la humanidad... pero con el deliberado propósito de reconocer que el presente revela (y el futuro parece anticipar) que no es y no habrá de ser el trabajo (o específicamente el trabajo remunerado) el que pueda atender a esas situaciones. Hoy, un mundo sin trabajo es un mundo sumergido en la exclusión y en la miseria. Los hechos del presente no deberían predeterminar todas las posibilidades del futuro. Hay otra manera de pensar el trabajo y deberían existir alternativas humanizadoras para atender a las necesidades de todos. Nos interesa avanzar hacia los aspectos definitorios del trabajo para construir – creativamente – horizontes esperanzadores que puedan surgir desde un pensamiento creativo.

EL TRABAJO: BÚSQUEDA DE SIGNIFICADOS
2.1. El trabajo, tal como hoy lo conocemos, no es un hecho natural; tanto su contenido como el papel que ha jugado en las vidas de los seres humanos no ha sido siempre el mismo, sino que se ha modificado a lo largo de la historia. A partir de esa visión podemos evaluar mejor las pérdidas o los progresos que ha experimentado la institución del trabajo. 20 Con el pensamiento moderno nace una concepción absolutamente diferente del trabajo. Y el trabajo tal como lo conocemos y lo valoramos. En primer lugar, aparece como una actividad abstracta, indiferenciada. No hay distinción entre actividades
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libres y serviles, todo es trabajo y como tal se hace acreedor de la misma valoración, como luego veremos, muy positiva, incluso apologética. En la literatura sobre el desarrollo del capitalismo encontramos dos explicaciones, ambas convincentes, de esta transformación de la actividad diferenciada en trabajo neutro: (1)la mudanza tiene lugar cuando se produce predominantemente para el mercado y el trabajo se convierte en valor de cambio(Marx);(2) desde la perspectiva luterana del trabajo se juzgaba que todas las profesiones merecían la misma consideración, independientemente de su modalidad y de sus efectos sociales. Lo decisivo para cada persona era el cumplimiento de sus propios deberes. Esto se ajustaba a la voluntad de Dios y era la manera de agradarle(Weber) 2.2. La visión del trabajo como actividad fundamentalmente homogénea, no diferenciada, tuvo también consecuencias prácticas: (1) enmascaraba la diferencia entre trabajo penoso y satisfactorio, y entre el trabajo manual y el trabajo intelectual; (2) justificaba la desigualdad como necesidad técnica debida a la división del trabajo; y por último, (3) encubría el hecho de que el trabajo es un elemento discriminador por excelencia debido al diverso estatus de vida que proporciona según el lugar que ocupan los individuos en la producción. Sin embargo, esta concepción del trabajo ha venido coexistiendo con una cierta jerarquización (al margen de su consideración moral) basada en criterios económicos, justificados en buena medida por los teóricos de la ciencia económica. Desde esta perspectiva, los niveles más altos de la escala correspondían al trabajo productor de plusvalía, denominado trabajo productivo; al que se intercambiaba por dinero a través del comercio o del salario (frente al trabajo que no reunía estos requisitos como es el trabajo doméstico) y al trabajo identificado con la creación de productos artificiales. Como correlato, se despreciaba el trabajo dedicado a las necesidades vitales y el trabajo que no dejaba huella, monumento o prueba para ser recordado. El trabajo dedicado a las labores naturales como la reproducción o el cuidado carecía de valor. La exaltación del trabajo en el momento del desarrollo industrial era compartida por muchos sectores sociales (se destacaba en las clases trabajadoras una "pasión amorosa" por el trabajo). 2.3. En el marco de este contexto, el trabajo es trabajo cuando está socialmente determinado, homologado, legalizado, legitimado, definido por las competencias enseñadas, certificadas, aranceladas respondiendo a las exigencias objetivas, funcionales de la maquinaria económica. Es el que asigna derechos convenidos asociados no a la persona del asalariado, sino a su función. Si su función cesa, cesan sus derechos. (GORZ:65)21 2.4. Hablamos de la “desaparición del trabajo”. El trabajo que desaparece no es el trabajo en el sentido antropológico o en sentido filosófico. No es el trabajo del campesino que trabaja su campo (o el que provisoriamente es suyo y depende de su esfuerzo), no es el del artesano que realiza su obra, ni el del escritor que lucha con su texto o del músico que crea con su piano. Tiende a desaparecer el “trabajo abstracto”, el trabajo en sí, mensurable, cuantificable, separable de la persona que lo ofrece, susceptible de ser comprado y vendido en el mercado del trabajo, el trabajo del que se saca dinero o el trabajomercancía impuesto y generalizado por el contexto de la revolución industrial. (GORZ:65)22 El trabajo es una categoría antropológica, pero tal como lo concebimos está demasiado asociado a una categoría histórica, vinculada a determinados contextos que lo hicieron posible. Esa visión del trabajo debe someterse a una rigurosa discusión y crítica.- (CALVEZ: 115) Si bien es cierto que el trabajo es fuente de identidad y de presencia social, su absolutización es negativa y es necesario revindicar un lugar más grande para otros sentidos del trabajo, otras dimensiones del hombre. No siempre el trabajo es fuerte de personalización, identidad y socialización. Muchas veces el trabajo en sí mismo es fuente de alienación.
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Lo que llamamos trabajo socialmente homologado es siempre lo que la sociedad ha incorporado como necesario y lo adscribe a un salario que se considera la recompensa socialmente justa para la tarea: cuidar niños, atender la casa, atender a las obligaciones domésticas, reparaciones domiciliarias, etc 22 Algunas películas como la inglesa TODO O NADA (FULL MONTY)o la norteamericana BELLEZA AMERICANA reflejan – entre otras – estos conflictos de las personas, sus vidas, su presencia social y el trabajo.

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El trabajo debe considerarse un bien, pero el empleo puede ser un privilegio, porque depende de condiciones económicas y sociales que sufren las variaciones de un mercado caprichoso y arbitrario. El trabajo ha sido central en el contexto de la civilización moderna, pero probablemente haya que preguntarse: ¿debe ocupar en la vida del hombre – tanto desde el punto de vista social como individual – todo el lugar que ha ocupado hasta ahora?” (CALVEZ: 18/13) 2.5. En el actual esquema socioeconómico vigente el trabajo remunerado significa un reconocimiento (retribución) por el aporte de capacidad + esfuerzo realizado por el individuo(costo de la producción), pero también un aporte directo a las necesidades y derecho socialmente establecido para el individuo: salud, familia, renta futura, seguros, etc. En el trabajo, la sociedad y el individuo concentran todos los “ingresos” que acompañan su vida personal y social. El trabajo, en consecuencia, es la fuente de todas las bondades y virtudes, obliga a soportarlo todo en su nombre... y perderlo conlleva desprenderse de algo más que el obrar (relativo y prescindible), implica desprenderse del “valor agregado” que aporta. Esta necesaria co-relación (histórica) (1) entre trabajo y salario, (2) entre trabajo socialmente homologado y reconocimiento, (4) entre trabajo y subsistencia es el actual debate antropológico. 2.6. De alguna manera el trabajo otorgado por la sociedad, el empleo, el trabajo asalariado recubre al individuo de diversas máscaras (funciones e identificaciones), papeles, lugares, llena el tiempo, otorga identidad y funciones que no puede sostener por sí mismo. Cuando alguien “pierde el trabajo” está librado a sí mismo, desnudo, sin protección contra él mismo, sin obligaciones ni parapetos, abandonado por una sociedad que ya no baliza su futuro. Sin trabajo los espacios son absolutamente sociales y públicos, ya no hay un espacio laboral de pertenencia ni un tiempo comprometido. El tiempo y el espacio son de estricta y definitiva construcción personal. Y es el drama que debe enfrentar. (GORZ:75) 2.7. Para cambiar la sociedad hay que cambiar el trabajo e inversamente. Pareciera que si el trabajo no cumpliera el rol de otorgar necesariamente los ingresos para satisfacer las necesidades perdería el rol social que se le asigna: dejaría de ser un lazo social indispensable, una virtud, la fuente principal de estima de los otros, la estima de sí...para volverse poco atractivo, no satisfactorio ni gratificante, poniendo en duda la posibilidad de crear una sociedad en la que el trabajo no tuviera una compulsiva incitación al trabajo. Es necesario cambiar el trabajo reconciliándolo con la cultura de lo cotidiano, un arte de vivir que, en lugar de estar separado de él, se convierta tanto en una prolongación como en una fuente. Es el caso de los oficio, generalmente deseados y que también son una forma de vida y cuya productividad no puede medirse...Todo se degrada cuando se los somete a la racionalizaciòn económica y a las normas del rendimiento. Solo un criterio educativo radicalmente diferente puede crear – desde la niñez – las condiciones para una sociedad y un trabajo con otras dimensiones. (GORZ:108) Si el tiempo no es sólo tiempo de trabajo, el tiempo libre permite a los individuos desarrollar capacidades de invención, de creación, de concepción, de intelección que les confiere paradójicamente una “producción casi ilimitada” y ese desarrollo de su capacidad productiva, asimilable a una producción de capital fijo no es “trabajo” por más que tenga los mismos resultados o mejores resultados que el trabajo. El tiempo liberado para el propio desarrollo es lo que permite tomar como fin el libre desarrollo de las individualidades y esa producción genera una capacidad de crear una variedad ilimitada de riquezas con un gasto muy pequeño de tiempo y de energía.-(GORZ:102) 2.8.Todos los autores reconocen, en este tema, los valiosos aportes de Annah Arent (original de 1958): propone una distinción no tan usual entre “labor” y “trabajo” e históricamente con referencias escasas y cruzadas. Pareciera que las distinciones han sido borradas, aunque las palabras hayan conservado cargas semánticas peculiares.(ARENDT: 107) Locke habla de “manos que trabajan y cuerpo que labora”. Una cosa es atender con el cuerpo a la satisfacción de las necesidades de la vida (laborar con el cuerpo = esclavitud = poner toda la persona al servicio del otro más allá de la satisfacción de las necesidades)y otra cosa es producir (trabajar) humanamente por el esfuerzo propio creando productos de identidad y permanencia. (ARENDT: 98)

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La palabra labor hace referencia al proceso de producción, mientras que el trabajo hace mención al producto, a algo concluido. (ARENDT: 98) En la confusión que genera el cruce de tradiciones se pueden rescatar una serie de calificaciones: “animal racional”, “animal laborans”(esclavitud), “animal faber” (en hombre que trabaja) (ARENDT: 101) 2.9. El signo del laborar es que es un esfuerzo que se consume casi tan rápidamente como se gasta el esfuerzo. El esfuerzo es valioso porque nace y responde al apremio motivado por la necesidad para responder a la propia vida. Pero la acción humana se agota en sí mismo, desconociendo motivos y razones, sujeta arbitrariamente a la voluntad de otro y con el sólo objetivo de responder a la propia subsistencia.(ARENDT: 103) Por su parte, la asignación del valor al trabajo proviene de la superación de su carácter obligatorio y penoso y del elogio de su natural productividad. La productividad del trabajo y la conciencia de esa productividad mide y calibra según las exigencias del proceso de la vida para su propia reproducción: radica en la potencial plusvalía inherente a la fuerza del trabajo humano, independientemente de la cualidad o el carácter de las cosas que produce. (ARENDT: 107) Es verdad que algunas producciones son de duración limitada, por ejemplo la producción de numerosos alimentos es perecedera (apenas sobrevive el acto de la producción) y la construcción de una mesa o de una casa tiene proyecciones en el tiempo... pero la actividad humana productiva debe considerarse homologable. 2.10. El laborar se mueve dentro del cíclico movimiento de la vida, propio del proceso biológico del organismo vivo; tiene un carácter provisorio, de renovación permanente. El trabajar se caracteriza porque su final llega cuando el objeto está acabado, dispuesto a incorporarse al mundo común de las cosas. El laborar está relacionado con el consumir (satisfacción de necesidades) y ambos están subordinados a la necesidad de subsistir. Esa tarea no sólo consiste en la producción primaria de la satisfacción de necesidades inmediatas, sino también la protección y preservación del mundo contra los procesos naturales. En todos esos actos se observan procesos que implican esfuerzo y cíclica repetición. (ARENDT: 112/3) 2.11. Es el concepto de labor en que introduce dos valores agregados para justificarse y para superar su natural peso y condena: el dinero y la propiedad. El dinero es una manera de otorgar durabilidad a los procesos productivos y facilitar un valor de cambio para adquirir lo que puede sobrevivir y no ser olvidado en el consumo. La propiedad es el resultado necesario para darle sentido y proyección al esfuerzo de la labor. (ARENDT: 114) Si las tareas ínfimas raramente dejan huellas o valor, es necesario que algo externo se las otorgue. Esta resistencia en asociar la producción del concepto de labor puede prolongarse inadecuadamente a considerarlo como fuente de la misma humanidad del hombre: queda flotando una penosa alternativa entre la esclavitud productiva o la libertad improductiva. (ARENDT: 116) 2.12. Aunque originalmente el concepto de animal laborans aludía a la apropiación de la producción y a la propiedad de lo privado (comenzando con su propio cuerpo), posteriormente el animal laborans hace pública sus realizaciones, las saca de la esfera de lo privado, de tal manera que las imposiciones propias del esfuerzo le son impuesta desde lo social y sus resultados exigidos por la sociedad. En consecuencia el hombre que quiere regresar a lo privado (a sí mismo y a su propia esfera) debe reconciliarse con otro tipo de actividades que lo satisfacen y lo benefician, a las acciones que lo vinculan con la acción humana, la comunicación y la cultura. (ARENDT: 125-7). 2.13. La sociedad se ha convertido en una sociedad de consumidores compulsivos, en una sociedad de derroche, en la que las cosas han de ser devoradas y descartadas casi tan rápidamente como aparecen en el mundo... pero pagando un alto precio: multiplicar la presencia del “animal laboral” y de su esfuerzo, disipando la posibilidad de hacer real las previsiones utópicas de su progreso (acumulación de riquezas, automatización, maquinas encargadas de hacerse cargo de los esfuerzos, etc.)cargado de beneficios y sin costo alguno... (ARENDT: 140)

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Pero ¿qué sucede si el mismo el “animal laborans” - por las situaciones en que hace los esfuerzos y es retribuido o por las restricciones para acceder a ese estadio -- no tiene posibilidad de ejercer esta dimensión antropológica? ¿De qué consumo puede hacerse cargo y de cuáles puede prescindir? ¿Cuál es el duelo que acompaña la multiplicación del esfuerzo y la imposibilidad de hacer, de crear riquezas y valor agregado? ¿Es sólo un problema de subsistencia (natural) o es un problema que involucra lo que culturalmente ha ido incorporándose al patrimonio mismo de la humanidad como consumo esencial? (= abrigo, satisfacción de deseos, diversión...) 2.14. ¿Qué es el trabajo?. No se trata del trabajo de nuestros cuerpos que se ponen al servicio de la satisfacción, las necesidades y del consumo... sino del trabajo de nuestras manos, fábrica la interminable variedad de cosas cuya suma total constituye el artificio humano, los productos culturales. Este artificio humano tiene un carácter duradero, aunque el uso que hacemos de la producción lo gasta, lo deteriora, lo agota. (ARENDT: 157)23 2.15. El homo faber es amo y señor: es el amo que se ha impuesto como tal a la naturaleza y porque, sobre todo, se ha impuesto a sí mismo, se ha vuelto dueño de sí mismo. El animal laborans depende simple y directamente de sus necesidades. No es verdad que el tiempo dedicado al trabajo (labor) haya caracterizado a toda la historia de la humanidad: La antigüedad lo despreciaba y lo consideraba digno sólo de la condición de bárbaro o esclavo, en la edad media – en una concepción asociada al peso religioso de carga y del castigo, y de la necesaria purificación -- se calcula que solamente trabajaban apenas algo más de la mitad de los días del año (ya que la mayoría los días festivos ascendían a 141)... Como ya lo hemos anticipado, es en la edad moderna y en el contexto de la revolución industrial (en el clima obsesionado por la acumulación y el aprovechamiento productivo del tiempo) cuando los trabajadores tuvieron que multiplicar su presencia laboral, competir con las nuevas máquinas... y hasta adaptar su manera de vestir y de presentarse para convertirse en “animal laborans”. (CALVEZ: 98) El enaltecimiento del trabajo llevó consigo el menosprecio por otro tipo de actividades y una nueva concepción del tiempo. Se juzgaba que el tiempo era valioso desde el momento en el que estaba dedicado a la producción y al trabajo. Ocuparlo con otras actividades era perder el tiempo, "estar ocioso". Desde las primeras décadas del desarrollo industrial dedicar tiempo al ocio fue sinónimo de degradación. Las palabras "el tiempo es oro" ilustran el espíritu de la época al respecto. Cuando se las pronuncia hace referencia al trabajo dentro del catálogo de virtudes, anota lo siguiente: "Trabajo: no perder el tiempo; estar siempre ocupado en hacer alguna cosa provechosa; evitar las acciones innecesarias". Hay otra dimensión de la temporalización del esfuerzo: los patrones (los dueños del trabajo ajeno) calculan sus expectativas sobre el trabajo contratado en "jornadas (por ejemplo, cuánto cereal podía segar un hombre en una jornada). El patrón dispone del tiempo de su mano de obra y debe evitar que se malgaste. No es el quehacer el que domina sino el valor del tiempo al ser reducido a dinero. El tiempo se convirtió así en moneda: no pasaba sino que se compraba y se vendía. No es de extrañar que esta nueva

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El trabajo humaniza y representa objetivamente la subjetividad del hombre. La producción del homo faber consiste en la reificación, la reconstrucción del mundo en categorías humanas. La solidez, inherente a todas las cosas, incluso las más frágiles, procede del material trabajado, pero ese material implica una intencional intervención humana (una violencia ejercida sobre lo natural). La transformación de lo natural comporta una violencia que contrasta con la violencia padecida por el animal laborans (esfuerzo, cansancio, fatiga, repetición). Este trabajo asociado a la creación (artesanos, artistas, productores) también está asociado al júbilo y a la alegría. (ARENDT: 160)

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evaluación del tiempo llevara progresivamente a una reducción del número de fiestas del calendario y toda tentativa de goce y disfrute fuera asociado a la “vagancia propia de los que rehuyen del trabajo”.24 2.16. Mas allá de la fragilidad de los productos destinados al consumo (labor) y de la relativa perdurabilidad de los objetos del trabajo, se alza otro mundo, el de la acción del hombre como hombre, del hombre sobre el hombre, en la actividad comunicacional, en la presencia cultural y política que inscriben el estatuto de otra civilización que desplazan al trabajo del centro de la escena. En tales funciones los hombres se presentan como hombres, en su absoluta dignidad. (CALVEZ:105. ARENDT). 2.17.Las preguntas de fondo, al recorrer esta distinción antropológica sobre el sentido del trabajo son las siguientes:  ¿La actual crisis del trabajo es una crisis de recursos para satisfacer las necesidades de los trabajadores? ¿es una crisis de dinero asignado a los “empleados” para cubrir sus consumos esenciales?  ¿Cuáles son hoy las necesidades del consumo?¡ Se trata de necesidades básicas o las necesidades que el desarrollo cultural ha rediseñado? ¿Podemos regresar a la idea del prosumidor primitivo de la primera ola diseñada por Toffler?  ¿Hay crisis de labor(empleo) o de trabajo? Si bien es cierto que el trabajo (homo faber) es lo que necesariamente identifica al ser humano y puede ser ejercido por todos... ¿cómo se satisfacen las necesidades que el dinero (como ganancia o retribución) asegura a los que aportan su labor? Algunos cambios en la modalidad de los trabajos contratados – principalmente en ciertos sectores calificados y más allá de la natural explotación de las condiciones y de las naturales consecuencias –,¿no intenta apropiarse de esta OTRA dimensión del trabajo, comprometiendo al que vende su trabajo en una cierta “realización personal y responsabilidad asociada en el producto final”? ¿Puede la astucia del sistema prever cuáles habrán de ser los siguientes pasos en este juego en el que está envuelta la humanidad del presente y del futuro?. 2.18. Aquí aparecerían algunos de los gérmenes de un radical cambio de perspectiva, de un nuevo concepto de hombre, de la actividad humana, de uso de su tiempo y de la sociedad. Obviamente las consecuencias educativas serían indiscutibles. Si el trabajo deja de ser la garantía de la subsistencia (para la cual hay que pagar cualquier precio)... se eliminaría una hipócrita moral del trabajo para reinstalarla como una verdadera moral autónoma. El trabajo tiene valor en sí mismo y para cada uno de los individuos que lo ejercen pero no deviene necesariamente de una imposición social o externa. Algunos – para desmerecer algunas de las soluciones que numerosos autores proponen como salida al problema estructural – consideran que la ausencia de trabajo “forzado” podría desmotivar a la población requerida para asociarse a las tareas mas penosas y menos interesantes... y no multiplicaría las actividades atrayentes, enriquecedoras y en algunos casos, efectivamente generadora de recursos. (CALVEZ: 29) Vistas las condiciones actuales y considerando la determinación histórica de las mismas vale la pena intentarlo. Filosóficamente estamos hablando de un necesario paso de la esfera de las determinaciones económicas a la de los requerimientos antropológicos. ¿Cabe alguna duda acerca de la jerarquización de
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Aunque numerosas producciones del homo faber (invenciones, instrumentos industriales, automatización) se convirtieron y se convierten en ayuda del animal laborans. Los instrumentos creados se asocian al cuerpo del que labora para ampliar su potencia, su rendimiento, sus posibilidades. El trabajo de las máquina viene a sustituir el repetitivo esfuerzo del cuerpo humano. En muchos casos sustituyendo al humano, anulándolo. La producción del trabajo en lugar de aliviar (y liberar) la condición su condición servil, se convierte en eliminación del homo laborans... (ARENDT: 166)

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uno y otro? El nuevo sentido del trabajo recuperaría el sentido del tiempo libre (ocio)imposible de comprender desde una realidad que considera al trabajo como la principal fuente de ingresos de las personas y que incluye su vida profesional, su fuente de prestigio y de riqueza y hasta el proyecto de vida... concepción que asocia que la relación con el ocio depende directamente del salario que se recibe al concluir el mes laboral. (CALVEZ: 31) 2.19. Dice un autor:“Una multitud de hombre esta condenada a trabajos manufacturados de fábricas, embrutecedores, malsanos y peligrosos, y toda esa masa está destinada a una pobreza de la cual no sabe cómo salir “(CALVEZ: 43) No se trata de ningún ensayista de fin de siglo, sino una afirmación de Hegel en los albores del siglo XIX. Se produce una división del trabajo y muchos quedan prisionero de esa trabajo dividido. La expulsión del trabajo, en casi todos los casos es visto como una condena... y en realidad es una salvación. Si bien ese trabajo es des-humanizador porque genera odio y enfrentamiento, riqueza y miseria... el verdadero trabajo tiene otra resonancia:”privar al hombre del trabajo, al igual que privarlo de la palabra, es arrancarlo del lugar del reconocimiento que comanda la conciencia de su identidad y la dicción de su libertad”. Esa es la verdadera consecuencia. (CALVEZ: 46) Es a través del trabajo que el hombre se apropia de la naturaleza sensible; el trabajo – según Marx - pertenece a la esencia del hombre. En él el hombre se afirma y despliega una libre actividad física e intelectual... pero para que eso se produzca el trabajo no debe ser ni alienado ni alienante, generador de subordinación, de inhumanidad, de pérdida de identidad, de extrañamiento con respecto a lo producido. (CALVEZ: 62) El trabajo fastidioso, el hombre violentado, el trabajo arrancado a la es un trabajo alienado. En este caso el trabajador se aleja del producto, se enfrenta con el producto, se vuelve extraño. “Cuanto más se mata el obrero trabajando, más poderoso se torna el mundo material ajeno a él que crea frente a sí, más pobre se vuelve él y su mundo interior, menos se pertenece el obrero a sí mismo”(MARX, citado por CALVEZ: 64-5) El trabajo no tiene una sola lectura, sino que es una realidad ambigua y paradojal: es grandeza y es límite. La consecuencia de esto es que, sin el trabajo la condición humana corre el riesgo de no ser ya respetada, o bien que se intenta, imprudentemente y vanamente, sobrepasarla. (CALVEZ: 70) Por el trabajo el hombre no solamente transforma la naturaleza, adaptándola a sus propias necesidades, sino que también se realiza a sí mismo como hombre; y es más, en un cierto sentido deviene más hombre.. (CALVEZ: 82) pero no lo logra de cualquier manera, con cualquier tarea, sino en la dignidad misma del trabajo. Tal vez, la crisis de trabajo haya permitido replantearnos en serio esta posibilidad... Cuando la revolución industrial multiplicaba las demandas de mano de obra... el hombre – para satisfacer sus necesidades y el consumo – no podía hacerlo. En medio de la crisis puede generar algunos interrogantes fundamentales...¿de qué otra cosa puede ocuparse la filosofía? ALGUNAS CONCLUSIONES EN ESTE APARTADO:     El trabajo es una realidad antropológica y tiene consistencia como expresión de lo humano, como creación cultural y como producción del mundo que “humaniza” lo natural. El trabajo es factor de realización y de identidad: permite que el hombre se descubra y se reconozca en sus obras y en sus productos. No podemos hablar del trabajo en la condiciones en que está socialmente homologado en la actualidad. El trabajo es mucho más que la producción histórica determinada por la modernidad. El trabajo – aun en su reformulación – asume su cuota de esfuerzo, dolor, compromiso moral, constancia, paciencia... pero puede asociarse al sentido de alegría y de plenitud (por la obra realizada).

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  

El trabajo implica producción de elementos concreto e intangibles, pereceros, perdurables o eternos... pero no implica necesariamnte un reconocimiento en términos de salario o valor de cambio. Entre otras cosas porque no hay parámetro absoluto que “pague o que asigne valor a las producciones.25 Las personas necesitan cubrir sus necesidades básicas y, las ampliadas, necesidades de consumo. Otras alternativas sociales – entre ellas los empleos – deben tener a su satisfacción. El tiempo es tiempo humano, constructor de la propia historia. La verdadera dimensión del trabajo debería hacer posible ese hombre polidimensional (no unidimensional) que sabe alternar los usos de sus tiempos (trabajo, ocupaciones, ocio, gratuidad, obligación... ¿Quién puede afirmar que todo esto es fácil de entender, de aceptar y de crear? ¿No se debería intentar promover desde un pensamiento no legitimador, sino movilizador? 26

OTRA SOCIEDAD PARA OTRO SENTIDO DEL TRABAJO27
3.1. He aquí una de las proclamas que intentan definir salidas a esta situación: “Se trata de desconectar del trabajo del “derecho a tener derechos” y, sobre todo, el derecho a lo que es producido y producible sin trabajo, o cada vez con menos trabajo. Se trata de cambiar la sociedad. El problema central no se establecerá a menos que el “trabajo” pierda su lugar central en la imaginación de todos”. Y esto es lo que precisamente los centros de poder se esfuerzan por impedir, con la ayuda de expertos, funcionarios e ideólogos. (GOZN: 64) 3.2. “Es necesario definir nuevos derechos y nuevas libertades, nuevas seguridades colectivas, nuevos arreglos del espacio urbano, nuevas normas sociales por las cuales el tiempo elegido y las actividades elegidas no se inscribirían más al margen de la sociedad sino en el marco de una elección de sociedad: una sociedad de tiempo elegido y de multiactividad. Una sociedad que desplace la producción del lazo social hacia las relaciones de cooperación, reguladas por la reciprocidad y la mutualidad, no ya por el mercado y el dinero. Una sociedad en la cual cada uno pueda medirse con los otros, ganar su estima, demostrar su valor no ya sobre todo por su trabajo profesionalizado y por el dinero ganado, sino por

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Tomo por ejemplo este trabajo de exposición y de escritura. Ha consumido mi tiempo y mis energías. Me ha obligado a un esfuerzo de búsqueda y de producción. He superado el cansancio de ciertos horarios o vencido la impaciencia frente a determinadas trabas en la producción. El resultado es el producto mismo y la satisfacción (alegría) por el mismo. No tiene retribución alguna. Y ha habido un compromiso sólo moral en su realización. ¿No sucede, no puede suceder con una multitud de cuestiones humanas, según inclinaciones y preparaciones de los interesados? 26 Ver el sentido de la Filosofía que habíamos propuesto en nuestro trabajo anterior: FILOSOFIA, RECUPERAR LA FUNCION PROFETICA A LAS PUERTAS DEL SIGLO XXI. (1998) 27 cfr. las UTOPÍAS TECNOLÓGICAS producidas entre 1888 y 1933 en las que los diversos autores crearon las condiciones ideales en las sociedades del futuro construirían los nuevos paraísos terrenales. EDWAR BELLAMY (Looking Backward: 2000-1887), GEORGE MORRISON (La nueva época), ROBERT THURSTON, CAHERNEY THOMAS, KING CAMP GILLETE, CHARLES WOOLRIDGE (Perfecting the Earth), AKBERT MERVIL (The Great Awakening), FRED CLOUGH (La edad de oro), ALBERT HOWARD (The Milltillionaire), PAUL DEVINNE (El día de la prosperidad), HAROL LOEB(La vida en la tecnocracia). Las megalópolis imaginadas reunían todas las condiciones de una construcción utópica en la que la revolucionaria estructura arquitectónica y tecnológica posibilitaba una vida social plena de virtudes y atracciones. (RIFKIN: 70-74)

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una multitud de actividades desplegadas en el espacio público y públicamente reconocidas y valorizadas por otras vías que las monetarias”. 28 3.3. A esta altura del desarrollo de la humanidad, es necesario disponer de un ingreso que satisfaga las necesidades de manera suficiente y estable es uno de los logros. Pero la necesidad de actuar, de obrar, de medirse con los otros, de ser apreciado por ellos es una cosa diferente. No necesariamente debe confundirse, aunque toda una historia reciente haya identificado ambas funciones. Pareciera que (1) no hay trabajo si no es un trabajo encargado, socialmente reconocido y pagado por quien lo contrata; y (2)no hay ingreso si el mismo no proviene de la remuneración por un trabajo. Con esta identificación se confunden los diagnósticos y las soluciones: lo que falta no es el trabajo, sino la distribución de las riquezas para cuya producción el capital emplea un número cada vez más reducido de trabajadores. (GORZ:83) Es esa necesaria identificación la que debe ser desarmada. 3.4. Numerosos autores (de ideologías contrapuestas) se atreven a avanzar en la definición del futuro. Para algunas personas – especialmente para aquellos que tienen una calificación determinada – un mundo sin trabajo señalará el inicio de una nueva era en la historia, era en la que el ser humano quedará liberado a lo largo de una vida de duros esfuerzos y de tareas mentales repetitivas. Para otros, la sociedad sin trabajo representará la idea de un futuro poco halagüeño de desempleo afectando a un sinfin de seres humanos y de pérdidas masivas del puesto de trabajo, agravado por una mayor desazón social e innumerables disturbios. Pero prácticamente todos coinciden en un punto: entramos en un nuevo período de la historia en la que procesos de automatización sustituyen a los seres humanos en la fabricación, en la venta, en la creación y en el suministro de servicios. ¿Una sociedad sin empleos? Resulta una idea extraña y difícil de imaginar porque afecta las ideas que podamos tener sobre la forma de organizar a muchas personas en un todo social armónico, y nos vemos enfrentados con la perspectiva de tener que replantearnos las bases mismas del contrato social. (RIFKIN:33) 3.5. Una de las soluciones es repartir mejor el trabajo socialmente necesario y toda la riqueza socialmente producida. El derecho a un ingreso suficiente y estable ya no tendría que adoptar la forma de un trabajo encargado y pagado. Deberían crearse las condiciones para hacer posible actividades múltiples, cuya remuneración y rentabilidad no fueran una condición necesaria o un fin. El tiempo de trabajo dejaría de ser el tiempo socialmente dominante. (GORZ:83) El ‘trabajo para todos’ es el valor que se pretende inculcar para avanzar en su tipo de sociabilidad. Se debe dividir el trabajo socialmente necesario en dos partes: el empleo formal remunerado y el resto del trabajo útil socialmente y no cincunscribir la corresponsabilidad de toda la sociedad, sólo a través de la producción y el empleo remunerado. Este campo, todavía difuso, es el de la ‘actividad plena’, el campo de la sociedad y de la cultura, no ya del discurso hegemónico de la economía. La cuestión es modificar los mecanismos y pautas institucionales y culturales y las motivaciones morales, y desarrollar un trabajo o actividad solidaria, abrir posibilidades reales de una actividad o trabajo social o cultural como vínculo social y comunitario. 3.6. Algunos autores aportan y definen algunas ideas para una nueva categoría, la multiactividad: (1) contratos de actividad que no rompen el lazo con los asalariados pero que no lo sujetan a una empresa/empleador sino a un pool de empresas que van haciendo circular su personal disponible según necesidades;
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En el sentido deberían revisarse las actuales experiencias de las ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES, los VOLUNTARIADOS, las ASOCIACIONES SOCIALES que no persiguen fines de lucro y que simplemente aportan sus esfuerzos a lo que consideran valioso más allá de las obligaciones laborales. Igualmente cierta corriente religiosa innovadora surgió – a lo largo de la historia – contrariando utópicamente las obligaciones laborales y la presencia del dinero y el salario como reconocimiento necesario.

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(2) la pluriactividad incorpora la posibilidad de que el personal salga de la esfera de la empresa y brinde sus servicios en ámbitos públicos, respondiendo a demandas sociales; (3) la reapropiación del tiempo por parte de cada uno permite imaginar la ruptura de un tiempo global (años o vida laboral) y particular (días y horarios) para permitir una negociación permanente del servicio del trabajo: se asegura un ingreso continuo por un trabajo discontinuo, con la posibilidad de una organización personal de los tiempos y de los servicios(el derecho al tiempo elegido); (4)garantía de un ingreso mínimo de reinserción laboral: una indemnización para quienes no tienen trabajos ni protección que se asemeja a las escalas mínimas de remuneración de los trabajos de baja calificación... con la condición de brindar trabajos de utilidad social (generalmente procedente de los gobiernos); (5) la asignación a todo ciudadano de un ingreso social suficiente que apunta a liberar a los interesados de las restricciones del mercado del trabajo: lo que interesa es que cada uno pueda disponer de libertad para “negociar” las condiciones dignas de su trabajo, sin aceptarlo bajo presiones y desprovisto de cualquier protección. (GORZ:92). Asegurar a todos el ingreso por existencia, separando la satisfacción de las necesidades de la ejecución de un trabajo.29 (CALVEZ: 23 y ss) En general se supone un giro antropológico que pretende eliminar el concepto de que todo hombre se debe ganar la vida trabajando, a menudo en condiciones obligadas, indeseadas y al solo efecto de atender a su subsistencia. De alguna manera esta discutida asignación universal le devuelve dignidad al hombre y lo obliga a re-pensar el trabajo en otras dimensiones. (CALVEZ: 28) 3.7. La visión de un mundo mas rico y más equitativo resonaba en los escritos de MARCUSSE y se intentaba plasmar en las universidades del mundo, desencadenando los movimientos estudiantiles y revolucionarios de París y del otras geografías.. La realidad es que 30 años después, los manifestantes de aquellos tiempos – rondando los 50 años – están en algunas de las dos orillas del mercado: son los ejecutores de una política y de una economía que ha hecho un uso pragmático y despiadado de la tecnología...o son las víctimas silenciosas de un sistema que los ha borrado. En la actualidad existe una demanda persistente de recortar la semana laboral de trabajo promovida tanto por líderes sindicales como economistas. La idea es que la semana laboral más corta (y sin alteración salarial) permitiría humanizar la vida de los trabajadores y ampliar el mercado laboral. El mismo trabajo – escaso y volátil – para más trabajadores. Esta propuesta se suele asociar a ideas de flexibilización en los horarios... y a una utilización de los centros de producción a tiempo completo. (RIFKIN: 264) Lamentablemente en algunos casos, se interpreta esta idea como una concentración de horas en menos días...no se ha ampliado el número de trabajadores y se tienta a todos con la posibilidad de ampliar sus ingresos haciendo uso de sus “días liberados”. Hay un efecto interesante en esta opción (RIFKIN: 274) : el trabajador que debe compulsivamente reducir su tiempo de trabajo redescubre su papel en la familia y suele interesarse en actividades propias del ocio o del estado de no obligación: tareas voluntarias, creaciones personales, organizaciones no gubernamentales de servicios, etc. La inquietud de MARCUSSE (¿Qué hacer para ampliar las dimensiones de un hombre unidimensionalmente preparado para el trabajo?) está siendo respondida por las exigencias de la realidad. De alguna manera, este tiempo ocioso está generando verdaderos “trabajos” ya que responden a las demandas de personalización de los individuos... y le dan la posibilidad de generar algo propio más allá de las exigencias externas de un mercado que se las ha ingeniado para robarle hasta la creatividad y las ideas para ponerlas al servicio de sus intereses. (RIFKIN: 284)

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Habría que preguntarse seriamente si ésta salida no ha sido ya puesta en práctica, asegurando un subsidio a determinado sector de la población a cambio de “tareas” de escasa calificación que se inventan para justificación el aporte del estado.

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3.8. Si los estados socialmente benefactores del pasado han desaparecido del escenario alentando el protagonismo de una economía de mercado, es hora de que adquieran un nuevo protagonismo. Es cierto que un sector de la población puede alternar sus actividades obligatorias con las opciones voluntarias... pero para muchos las acciones voluntarias serán las únicas posibilidades. Es necesario que los gobierno piensen en la posibilidad de establecer salarios sociales, como alternativas de pago y beneficios de asistencia pública a los desempleados permanentes dispuestos a ser re-educados o dispuestos a emplearse en el servicio a la comunidad. Estas ayudas sociales dejan de ser dádivas para convertirse en derechos sociales y en situaciones generadoras de un nuevo sentido del trabajo que redundaría en beneficio de los desempleados y de la comunidad. Por supuesto que supone(y exige) un tipo de gobierno ( y de políticos) dispuesto a administrar adecuadamente los recursos provenientes de la prolija recaudación impositiva sobre las verdaderas riquezas y las verdaderas ganancias. 3.9. Los mismos gobiernos pueden pensar en reducir los costos del trabajo, asegurando – con su eficiente intervención – los beneficios sociales que todo trabajador necesita. Es cierto que se le ha transferido al empleador algunas obligaciones que un “reconstituido y racionalizado estado de bienestar” debe asegurar dignamente a todos. De esta manera algunos costos laborales se achicarían... en la misma proporción en que las riquezas productivas tributan al gobierno de todos. Una administración desburocratizada, eficiente, honesta y equitativa atendería a las verdaderas demandas sociales. De alguna manera los costos laborales se incrementan sin que los eventuales beneficiarios puedan certificar que mejoran sus condiciones. Una cosa es cierta: nadie piensa que esta situación del TRABAJO puede dejar ajeno e insensible a los gobiernos que – mas allá de la globalización- deben recuperar algún poder de iniciativa, después de un shock económico aplastante y una actitud exageradamente permisiva. (RIFKIN: 320) 30 3.10. Reaparecen, en forma de propuestas, los interrogantes antropológicamente formulados : ¿Qué es el trabajo que contribuye a la personalización? ¿Es siempre el trabajo asalariado o remunerado de otro modo? El ingreso necesario para subsistencia y el consumo, ¿podría asegurarse independientemente del trabajo? ¿Puede pensarse el trabajo como personal y no como necesario? La ausencia de empleo no es solamente un problema de miseria, sino que provoca una calamidad social y existencial: la ausencia de dedicación creativa es destructiva. El trabajo debe ser visto, sobre todo, como una cuestión de expresión del hombre: mas allá de su natural dependencia de la necesidad es un creador que establecer con sus obras su presencia en el mundo. (CALVEZ:123) Este trabajo, antropológicamente necesario, requiere la mentalización acerca de su deber: se trata de unir el derecho al deber para que el nuevo concepto permita hacer avances en otras transformaciones sociales solidarias.

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Hay algunas indicaciones de ciertos fenómenos que pueden aportar más ideas para el futuro: (1) las características del trabajo – a veces intermitente- afectan las biografías personales y laborales conduciendo a una discontinuidad biográfica; la discontinuidad en la biografía laboral y la contracción cada vez más nítida del tiempo de trabajo con respecto al tiempo de la vida de la gente puede reforzar la idea de que el trabajo es un problema entre otros tantos y relativizar su función de punto de orientación para la construcción de las identidades individuales y sociales; (2) el acortamiento del tiempo de trabajo frente a la ampliación del tiempo libre; la consecuente disminución del peso de la ética del trabajo como una imposición heterónoma para contribuir a un progresivo descubrimiento de su valor intrínseco. (3) ofrecer recursos genuinos para afrontar dignamente el incremento (o anticipación y miedo) de la experiencia del desempleo; en la medida en que aumenta la experiencia (o la anticipación) del desempleo, o en su caso de la salida no voluntaria de la vida económica activa (...) se incrementa el efecto estigmatizador y autoestigmatizador del desempleo, puesto que, aunque sólo apareciera concentrado en determinadas ramas de la actividad económica, el desempleo es imputado a un fracaso o culpa individual. Si el trabajo es una posibilidad que esta más allá de las posibilidades establecidas por los otros y se amplía su concepto hacia otras dimensiones, el efecto personal debería relativizarse.

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3.11. Finalmente, debemos reconocer que tal vez no nos acerquemos inmediatamente a este concepto de trabajo... pero este “ideal” asoma a través de otros síntomas: el grado de subsistencia de nuestra economía se ha convertido en una economía de derroche, en la que las cosas han de ser devoradas y descartadas, casi tan rápidamente como aparecen en el mundo, para que el propio proceso no termine en repentina catástrofe. Este consumo obsesivo y desmesurado multiplica geométricamente los excluidos y en la proporción inversa en la que beneficia a los incluidos. Tal vez – como lo anticipábamos en exposiciones anteriores – los que disfrutan del banquete deberán pensar en racionalizar sus goces para no sucumbir en mundo invadido por productos y artefactos que han matado sistemáticamente a sus legítimos consumidores.(CALVEZ: 100)31

INTERROGANTES PARA UNA NUEVA EDUCACIÓN
4.1. Numerosos países han puesto sus esperanzas en la re-educación de millones de ciudadanos para que puedan acceder a los empleos derivados de altas tecnologías y para mejorar su situación económica. Para tener éxito en la nueva economía los trabajadores deben estar mejor formados, deben ser más especializados pero al mismo tiempo más adaptables y deben estar mejor entrenados respecto a los nuevos estándares mundiales. (RIFKIN:60) ¿Quién les asegura que su alta especialización les garantiza el trabajo estable, cierto, definitivo? ¿Puede la mejor de los servicios educativos ofrecer garantías para un mundo incierto? 4.2. Se afirma con total convicción que la educación debe preparar para el trabajo. Los encuentros entre empresas y escuela se multiplican... pero, ¿debe la escuela construirse respondiendo a las demandas del mercado productivo o debe ser fiel a su propia autonomía formativa? ¿No puede suceder – como de hecho sucede – que las demandas empresariales de hoy no sean las de mañana... y que los alumnos de hoy se estén preparando para un futuro proteico e inapresable? ¿Cuántas empresas declaman en los discursos los requerimientos educativos y, luego, los relativizan con sus propias propuestas de capacitación empresarial? 4.3. ¿No será oportuno repensar una Educación para el “trabajo” (para el homo faber, el creativo, el autónomo, el que sabe generar mundos humanos) y no competencia para el “animal laborans” que solamente sale a caza de escurridizos empleos temporales? 4.4. ¿No deberá pensarse en una Educación polivalente que forme en competencias humanas y culturales universales y que desarrolle en la capacidad de aprender, de adaptarse y de vivir humanamente? ¿No deberemos imaginar una educación que civiliza o no una educación que especializa? ¿No fue esa la idea con que nació nuestra educación universal y obligatoria del siglo pasado, confiando en que el hombre dotado de “instrumentos de civilización” sabría dominar el mundo? 4.5. ¿No será oportuno reforzar una Educación formadora de hábitos y abierta a valores humanizadores, abierta a la capacidad de un pensamiento crítico y creativo para afrontar los mundos y los futuros cambiantes? Al mismo tiempo, ¿no debería romperse con el hombre unidimensional y educar el tiempo libre y el ocio, con una amplia formación cultural que permite encontrar innumerables posibilidades de realización?

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Es la reiterada protesta de SABATO en su reciente obra LA RESISTENCIA.

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4.6. ¿No se trata de crear las condiciones para una nueva moral y una autonomía que permita crecer en responsabilidades para saber “responder” desde el propio proyecto existencial, incorporando un tipo de acción que vincula con los otros, que accede a la cultura y que accede al trabajo con una mentalidad innovadora?32 Es cierto que las mayores responsabilidades están en el ámbito de lo político, de lo social y de lo económico; es cierto que hay sectores sociales que tienen el control de muchas de estas ideas... pero no podemos desconocer que la EDUCACIÓN y la FILOSOFIA – como en otros tiempos – puede convertirse en una anticipadora de una nueva SOCIEDAD con perfiles de mayor nivel de HUMANIDAD...

FINAL
Finalizamos con algunos términos claves para este presente incierto y un futuro complejo: SOLIDARIDAD, CONSUMO SIN DERROCHE33, NUEVO SENTIDO DEL TRABAJO, REALIZACIÓN PERSONAL NUEVA CONCEPCIÓN DEL TIEMPO, HUMANIDAD. (¿Cuánto debemos crecer en estas dimensiones?)... y con las palabras de un reconocido y sufrido pensador de nuestros días con respecto a un término de reconocida resonancia: RESISTENCIA. “Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuántas veces me he preguntado cómo encarar esta palabra. Antes, cuando la vida era menos dura, yo hubiera entendido por resistir un acto heroico, como negarse a seguir embarcado en este tren que nos conduce a la locura y al infortunio. (...)La situación ha cambiado tanto que debemos revalorar, detenidamente qué entendemos por resistir. No puedo darles una respuesta.(...)Intuyo que es algo menos formidable, como la fe en un milagro lo que quiero transmitirle. Algo que corresponde a la noche en que vivimos, apenas una vela, algo con qué esperar”. (SABATO, 2000: 124)34

JORGE EDUARDO NORO SAN NICOLÁS, SETIEMBRE DE 2000/ OCTUBRE 2002 norojor@cablenet.com.ar

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En una búsqueda de aspirantes para cubrir 17 puestos de trabajos – en 1997 – se prese taron 1200 jóvenes aspirantes. La expresión que más se escuchaba era “el que entra se salva”. Salvarse significaba ganar $ 900 por mes, con un contrato flexible por 20 meses que les aseguraba permanencia ni durante ni después de ese plazo. Los aspirantes eran jóvenes que habían finalizado su carrera universitaria. Esta es la disyuntiva que nos amenza en esta sociedad dual: (1) salvarnos si entramos (o si permanecemos), (2) perdernos si no atravesamos las barreras de entrada (o somo expulsados), Así morimos todos, unos encerrados adentro (cada vez más literalmente) y otros “encerrados” afuera. Deberíamos pensar en otras alternativa: “No hay salvación si no es con todos”. Cfr. SCHVARTEIN Leonardo, Diseño de organizaciones. Tensiones y paradojas. Paidós. Buenos Aires. Barcelona. México. Pág.60/61 33 No nos extendemos presentado las expresiones de SABATO sobre el tema. No podemos dejar de mencionar que el MAYOR CONSUMO se premia y se incentiva con más consumo, el derroche con mayor posibilidad de derroche. Si uno viaja mucho puede viajar gratis más aún; si uno consume mucho con su tarjeta puede adquirir productos de consumo gratis; si uno dispone de dinero en el banco (y de solvencia) puede lograr más dinero en condiciones ventajosas (o por premios que recompensa la fidelidad al banco y al nivel económico). 34 Editorial SEIX BARRAL. Mayo de 2000.