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FOROS DE OPINIÓN/ LA PLATA 2003 CONSTRUIR CERTIDUMBRES

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LA ESCUELA EN CONTEXTOS DE CRISIS CONSTRUIR CERTIDUMBRES EN TERRITORIOS INCIERTOS 1
PROF. DR JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

 CRISIS, ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y EL CRECIMIENTO

01. La crisis puede definirse como una“mutación importante que sobreviene en momento decisivo”. La
crisis no siempre se anuncia, pero nunca irrumpe de manera repentina. Nos invade progresivamente, como el agua de algunas inundaciones que provienen de lluvias descontroladas. Hay pequeñas grietas se horadan los muros y se meten en las habitaciones. Uno comienza a ver que las cosas no son como antes y que se tornan progresivamente inmodificables. Si no despertamos ante los primeros síntomas, es posible que nos demos cuenta demasiado tarde.

02. Las crisis son necesarias: sin crisis no hay progreso,

representan una ruptura con lo dado. La crisis desestabilizan, confunden, nos hacen tambalear y es natural que situaciones semejantes no sean bienvenidas. Pero son un pasaporte al cambio, a la variación de las condiciones existentes. Nos quitan de la comodidad de lo dado y nos instalan en la inseguridad de lo que debemos construir. Sabemos que el pasado es el material con el que debemos rearmar el futuro y que el presente nos muestra un escenario desordenado y confuso. Cuando un edificio se recicla, por un tiempo sufre, porque deja de ser lo que era y todavía no es lo que en definitiva será: sobrevive en un universo confuso y envuelto en un caos que intenta convertirse en cosmos2; hasta que no vemos la nueva fachada y la nueva estructura todo pesa, molesta, desanima, provoca, desestabiliza, y nos tienta para huir.

03. Las crisis son fenómenos propios de todo trayecto humana:

recorre las historias de los individuos (crisis de crecimiento, desde el nacimiento hasta la muerte aunque tengan mas impacto algunas crisis que otras), crisis de las relaciones interpersonales, crisis familiares, crisis de las diversas configuraciones grupales, crisis institucionales, crisis sociales, crisis de los países, crisis de la humanidad. 3
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FOROS DE OPINIÓN: SEGUNDA JORNADA PROVINCIAL / 2003“MAESTROS EN ACCION: LA ESCUELA EN CONTEXTOS DE CRISIS ”20 OCTUBRE 2003: AUDITÓRIUM PASAJE DARDO ROCHA. 2 Por eso hablamos de CRISIS y no de CATASTROFE, por el carácter dinámico y dialéctico del proceso de destrucción / reconstrucción. 3 Este tal vez sea uno de los rasgos filosóficos mas genuinos, porque la noción de crisis – de uno variado y equívocos en diversos saberes, sobre todo los prácticos – ingresa a la filosofía de manos de un filósofos del siglo XIX SAINT.SIMON. El señala que el progreso de la historia está dominado por una ley general que determina la sucesión alternando épocas orgánicas y épocas críticas. Las épocas orgánicas son las que reposan sobre un sistema de creencias establecido, se desarrolla con conformidad con tal sistema y progresa dentro de lo límites previamente establecidos. Pero en cierto momento, el progreso hace cambiar la idea central sobre la cual giraba la época y determina el comienzo de una época crítica. Esas son épocas de crisis, en el sentido en que no logran una organización definitiva en torno a un principio único, aunque se encaminan inevitablemente hacia la normalización de las estructuras. Las épocas de crisis se caracterizan por la falta de organicidad, de uniformidad en los valores y en los modos de vida. Pero la creencia o la certeza de que la uniformidad y la organización deberán

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04. Las

crisis son irreversibles: nunca regresaremos al estado anterior a la crisis. No podemos recuperar lo que fue, aunque soñemos con el paraíso original perdido. No lo podemos reconstruir. Nos obligan al cambio y al crecimiento. No podemos volver a ser niños o adolescentes: somos lo que somos y con la historia de lo que hemos dejado de ser. Si pretendemos regresar artificialmente al estado precedente, no anularemos la crisis, la taparemos hasta que vuelva a estallar o la ocultaremos a costa de lo que pueda sucedernos a nosotros mismos.

05. Las crisis son contagiosas:

le suceden primero a unos, luego a otros, pero tarde o temprano les van llegando a los restantes miembros del sistema. No hay un calendario organizado, una agenda, un horario, pero es irremediable. Podemos – viendo a los demás – anticipar lo que sucederá, pero no lo podremos evitar. Llegará la tormenta anunciada, golpearán nuestra puerta para buscarnos. Es mejor que nos encuentren preparados y equipados, con capacidad para responder y resolver, pero no discutiendo los hechos y tratando de convencernos de que nunca llegará. Sucede con las personas y con los grupos, con las instituciones y con las ideas. Cuando algo o alguien, por alguna razón, inicia el proceso de crisis, se instala un virus que infectará a todos.

06. Las

crisis dejan rastros favorables (crecimientos) o desfavorables (retrocesos). Depende de nosotros y de lo que hacemos con ellas. O las aprovechamos para crecer, reconstituirnos y madurar o nos envolvemos en nosotros mismos para huir, construir simulacros, refugiarnos en la nostalgia y el recuerdo. Pero la crisis siempre dejará sus marcas: no podemos evitarlas, sólo podemos decidir qué hacer con ellas. “Hay que atreverse a romper con la sociedad que muere y que ya no renacerá. Hay que atreverse al éxodo. No hay que esperar nada de los tratamientos sintomáticos de la crisis, pues ya no hay más crisis: se ha instalado un nuevo sistema”. 4

07. Las crisis son progresivas o recurrentes:

las verdaderas crisis de crecimiento son sucesivas, nunca se repiten, construyen formatos diferentes y nos obligan a respuestas innovadoras. Son las que jalonan el des-envolvimiento de las personas , las instituciones, las comunidades, los países. Otras crisis son recurrentes: como nunca se solucionan ni se van del todo, siempre regresan para recordarnos que jamás nos hemos hecho cargo de ellas.

08. Las crisis son difíciles de afrontar y sobrellevar, pero gratifican a la hora de relatar la superación.
Solamente se dejan apresar – en serio – cuando las hemos superado. Recién allí se produce la síntesis y podemos analizarlas. No es fácil tematizarlas cuando la estamos viviendo, cuando arrecia la tempestad, el mar sacude la frágil embarcación, estamos arrojándonos al agua y no hay ningún lugar seguro en donde refugiarnos. Cuando hemos llegado, nos secamos la ropa y miramos los efectos del temporal, cuando vemos que asoma el sol y desaparecen las sombras, es posible construir el relato, sacar experiencia, equiparnos para el futuro, re-vivir.

09. Las

crisis modifican los códigos establecidos: nada es como antes. No se trata solamente de cambios en las cosas, sino en los códigos. Cambian los lenguajes y los valores: lo que era ya no es y lo que significaba ya no significa. Quienes siguen intentando utilizar los antiguos códigos fracasan o son malinterpretados. Con la crisis se gesta un lenguaje nuevo, un nuevo código, nuevos acuerdos.

inevitablemente retornar es lo que transforma a la noción de crisis en algo positivo. No se puede dejar de reconocer que esta concepción parece ingenua porque construye su seguridad en la simplificación de los desarrollos históricos y en una arbitraria (utópica o ideológica) definición de un porvenir ajeno a la incertidumbre, 3 los antagonismos o las ambigüedades, del que la época de crisis parece sencillamente su antesala. 4 GORZ André, Miseria del presente, riqueza de lo posible. Paidos. 1998. Introducción.

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10. Las

crisis aunque parezcan mayúsculas, siempre tienen dimensiones humanas : todas tienen solución y salida. Se resuelven, si no se las ignoran o se las pretende disolver. Parecen descomunales y gigantescas pero terminan teniendo el tamaño de nuestras posibilidades y cuando desaparecen podemos minimizarlas. Como un nuevo Viaje de Gulliver, la crisis se va metamorfoseando y no tiene una entidad definida, sino que somos nosotros los que kantianamente le otorgamos dimensiones, síntesis, gravedad y medida.

 EDUCACIÓN EN CRISIS, ESCUELA EN CRISIS

¿Por qué hablamos de crisis de la educación y en la escuela? Porque los indicadores van mostrando que la escuela trata de moverse en un territorio de incertidumbres e intenta construir seguridades en un universo de provisionalidades. Nadie desmerece sino que - por el contrario - destaca el impacto del trabajo de los docentes, pero es posible que mientras se mantenga la estructura vigente, los resultados sean pobres, estériles, lejanos. Hay siembra, pero el terreno está contaminado, las maquinarias siguen siendo artesanales y poco apropiadas para las nuevas condiciones, el clima es incierto y las plagas abundantes. Quienes hagan fructificar la semilla serán aquellos que puedan vencer todos los inconvenientes y es dable pensar que no serán todos, no serán muchos, necesariamente serán pocos. Crisis, territorios de incertidumbres, universo de provisionalidades: no disponemos ya de la misma estructura familiar de referencia, sino que en muchos de los casos es la escuela la que construye y constituye los referentes familiares: cita, advierte, emplaza al padre (lejano), a la madre (ausente), a ambos (demasiado ocupados y des-preocupados), al hermano mayor, a los abuelos, a algún familiar, al nuevo padre o la nueva madre (intrusos) para que se hagan cargo de la tarea de educar. La familia no es ya un referente responsable y necesario, un dato obvio por completar, sino - en muchos casos - un vacío para re-significar. Porque si la familia no parece responsable frente al mandato de la escuela, menos compromiso asumirá en el manejo cotidiano de los tiempos, las obligaciones, lo límites de los adolescentes o de los educandos. Crisis, territorios de incertidumbres, universo de provisionalidades porque la sociedad multiplica ambigüedades, desarma estructuras, contraría la vigencia de los valores, derriba criterios y convicciones: las señales que llegan socavan los cimientos y cuesta "des-naturalizar" los mensajes del nuevo orden establecido. La escuela trata de reinstalar cierta disciplina vigilante en nombre de una sociedad que se ha desentendido de sus consignas, pero que le sigue pidiendo a la escuela que mantenga y refuerce sus mandatos. 5 Revisemos algunos otros indicadores de esta crisis:

01.

Se ha movido el escenario, ya nada es como antes : cuando afirmamos que la educación y la escuelas están en crisis afirmamos que se ha cambiado la realidad y que parecen moverse en un universo absolutamente distinto. Los escenarios de los nuevos tiempos se han desplazado y con ellos han mutado los valores y las referencias. La educación intenta reconquistar una realidad que ya no es y trata, en vano, de reencontrar el pasado, pero ya nada es como era. No se trata de la misma obra, han cambiado el libreto y se han olvidado de comunicárselo a los que se mantienen heroicamente en las tablas representando el papel.

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Crisis, territorios de incertidumbres, universo de provisionalidades porque no se trata ya de una realidad que generosa en trabajo y oportunidades multiplica las exigencias y las demandas en pos de una cualificación diferenciada para el circuito laboral. El trabajo es un bien escaso, en extinción, devaluado, bastardeado, y los esfuerzos personales no garantizan los ingresos en los trayectos laborales, que dependen también de otras variables o de misteriosas intervenciones. Si a la castigada escuela, - proclamada como puente insoslayable para la vida y para el campo productivo - le quitamos la vida y el trabajo, desarmamos uno de los sentidos fundamentales.

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02.

Se ha vaciado de contenido referencial y simbólico. La escuela era la responsable primordial de la construcción de la subjetividad. Lo hacía dotando al sujeto de un equipamiento simbólico que asentaba su proyecto de vida en sus propias convicciones, en sus potencialidades, en su pertenencia a la comunidad y en su incorporación a la sociedad de los argentinos. Cuando, lentamente se fue desplazando el escenario, también se fueron vaciando de contenidos los rituales de la escuela y los mandatos de la educación. El síndrome de escuela vacía no lo es solamente por la insignificancia de sus contenidos o de sus actividades, sino también porque se le ha quitado el poder simbólico y de referencia, y porque la constitución de la subjetividad se produce en otros contextos, a los que la escuela apenas se asoma y en los que la educación no interviene.

03.

No hay indicadores ni certezas del valor de las acciones educativas: La escuela se ha convertido en una metáfora de otras realidades: todo el que ingresa a ella seguramente – si insiste – saldrá de ella con una genuina o alguna dudosa y devaluada acreditación. El esfuerzo consiste más en perseverar e insistir que en luchar por alcanzar sus objetivos y propuestas. El pasaje por el sistema responde aún a un mandato social vigente pero no constituye un pasaporte para una promoción personal o una garantía para la incorporación responsable y productiva en la sociedad. Es natural que la crisis de la escuela contagie a sus responsables, los docentes, que se ven acorralados por sus convicciones y sus propuestas formativas, y sobrepasados por las circunstancias que les imponen las condiciones reales en que pueden trabajar, restando valor y significatividad a su tarea. 6

04.

Saturación de demandas y ausencia de reconocimientos. Nadie discute la necesidad de la educación, todos clamas por ella, aunque los compromisos efectivos por las prácticas educativas (las cotidianas, las comunes, las esenciales) sean limitadas. La sociedad como conjunto parece dividirse entre la formulación de los vanos discursos y el respaldo en el plano de los recursos y de las acciones. En gestos desesperado suele acordarse de la educación para reclamar, para criticar sus defectos, para lavar sus propias culpas, para respaldar los hechos extra-ordinarios, pero se olvida de la verdadera inversión: el acompañar el trabajo educativo escolar haciendo sencillamente y todos los días lo que se debe hacer. Cuando la violencia descontrolada azota el cuerpo social, cuando caen los principios morales, cuando se desconocen códigos y valores, todos claman por la educación, recién allí la sociedad recuerda que es más beneficioso, más rentable, más humano construir e invertir en escuelas que crear nuevas unidades carcelarias. 7 La educación se vuelve necesaria porque se convierte en el único recursos de salvación social, pero mientras tanto, a la hora de los reconocimientos, la sociedad se ausenta, exigiendo lo que no ha dado, suponiendo lo que nunca dijo.

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En una publicación anterior mencionábamos –como metáfora - el mito de Sísifo y ese trágico destino de subir cada día la misma piedra que irremediablemente volverá a caer cuando se la haya depositado en la cumbre. Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar para siempre una roca hasta la cima de una montaña desde donde volvía a caer por su propio peso. Habían pensado que no hoy castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. Cfr. NORO Jorge (2001), NUEVOS ESCENARIOS PARA UNA NUEVA ESCUELA (CREATIVIDAD Y ESTRATEGIAS PARA CONQUISTAR EL FUTURO 7 cfr. En curioso artículo del español Mikel Agirregabiria Agirre :¿Universidades o cárceles?¿Harvard o Alcatraz?, en el que compara gastos y decisiones de los diversos gobiernos en la construcción de nuevas cárceles y en la inversión en los sistemas educativos, y pone en duda las verdaderas intenciones de las sociedades contemporáneas : “Existe una forma de terrorismo que realmente ambiciona la destrucción de cualquier sociedad: la incultura y la ignorancia, de la que sacan provecho algunos. Para arruinar el futuro de cualquier país basta dejar sin educación apropiada a los niños y los jóvenes, herederos del presente, haciéndolos vulnerables al desempleo, a las drogas y al crimen. Sólo la movilización de toda la sociedad evitará este peligro real que acecha al mundo entero. Las escuelas que construyamos serán las cárceles que no tendremos que edificar. La inversión educativa es la salvaguarda de la paz, de la convivencia, y de la equitativa prosperidad para todos”. (2003)

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05.

Crisis de identidad: la educación naufraga demandada por las glorias y el impulso de un pasado disuelto y por la imposibilidad de definir un presente esperanzador. Porque en realidad la situación de crisis es eso, un “ya no” que muestra lo que se ha perdido y un “todavía no” que exhibe lo que aún no se ha alcanzado. La crisis contagia a los actores institucionales que siguen luchando en el seno de la escuela, al mismo que contemplan cómo se diluyen y se desacreditan sus roles. La educación se ha concentrado y depositado peligrosamente en la escuela como ámbito social exclusivo y ha liberado de responsabilidades a las restantes instituciones. Cuando la sociedad se muestra mas compleja que nunca y demanda presencias educativas multiformes y variadas, la lucha heroica de la escuela es una invitación al desánimo.

06.

Un diagnóstico para una recuperación necesaria: no nos interesa remarcar las dolencias y las afecciones, como tampoco nos parece oportuno desconocer sus síntomas. Reconocida la crisis, nos incumbe determinar qué debemos y podemos hacer con ella. No estamos envueltos en un determinismo histórico que preanuncia el porvenir. El presente y el futuro depende también de nuestras definiciones. Somos nosotros, los actores reales, los que debemos construir la historia de la educación que nos aguarda para no seguir siendo juguete de un libreto escrito por otros. Ante nuestra creatividad, nuestra decisión, nuestra capacidad de lucha se abren un por-venir que no está predefinido, un futuro que debe ser asumido como im-pre-visto: lo im-posible debe convertirse en posible y necesario, lo utópico debe encontrar su lugar de concreción.

 CONSTRUIR CERTIDUMBRE EN TERRITORIOS INCIERTOS

No se trata de restaurar territorios en torno a una seguridad imaginaria. Debemos intentar delimitar el nuevo horizonte hacia el que debemos tender con nuestro esfuerzo y el juego de nuestras convicciones, recuperando las funciones esenciales de la tarea educativa.

01.

Educación necesaria, escuela distinta : La escuela y los docentes han crecido demasiado apegados a una función de transmisión de lo establecido, de repetición de lo dado. Esa es una de las funciones de la escuela, principalmente en las primeras etapas del desarrollo de los sujetos: es necesario instalar allí una gran carga de heteronomía que reproduce la cultura vigente y ayuda a construir una subjetividad respondiendo a las demandas de lo socialmente establecido8. Pero si la escuela solamente reproduce, copia, obliga, ordena, establece las normas, en cierta manera des-humaniza: porque la misión de la educación consiste también en generar otra subjetividad caracterizada por crecientes espacios de autonomía, espacios de libertad, ámbitos de creatividad, pasaportes hacia la autodeterminación. Si la educación escolar es democráticamente uniformadora, complementariamente debe instalar motores de crítica, de resistencia, de alternativas superadoras: educar es también “invitar y hacer lugar a la emancipación y mayoría de edad”. La escuela debería construir y moverse en un equilibrio inestable, que reconoce seguridades (tradición y cultura vigentes) pero no se adormece en ella. Este desafío implica otro tipo de inestabilidad, una incertidumbre positiva y creativa que demanda estructuras de funcionamiento acordes a la misión de la educación y de la escuela. Autonomía, libertad y mayoría de edad no pueden generarse en estructuras que solamente imponen disciplinamiento y control, consignas y obediencias, imposiciones y códigos. Se trata de preparar para la mayoría de edad ,
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Por eso, en esa primera etapa debería aceptarse el consejo de Robert Fulghum: Todo lo que hay que saber lo aprendí en el jardín de infantes. Emecé editores. 1990.

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para el verdadero ejercicio de la libertad, en instituciones construidas con formatos verdaderamente innovadores.

02.

Nuevos códigos: a diferencia del pasado (en el que la escuela imponía los códigos necesarios y los alumnos concurrían dispuestos a aceptarlos por el implícito valor de los mismos) los actuales usuarios de las escuelas manejan otros códigos. Los adultos y la escuela son hijos de la escritura: los libros, los textos, los documentos. Fiel a ese legado la escuela propone lectura, lecciones, escritura, obras científicas o literarias, materiales con los cuales los docente se sienten naturalmente familiarizados. La nueva generación es hija de la imagen, pertenece a la civilización de la iconosfera9. La luz, el sonido, las formas, los colores, el movimiento, el videoclip, las multiformes pantallas, las ventanas, los hipervínculos, los videojuegos, el volumen de las reproducciones musicales, el ritmo. Para cada universo simbólico se ha construido un sistema de signos al que acceden con comodidad los usuarios y que resulta extraño, desconocido, desacostumbrado para los extraños. No se trata de convertir a la escuela en un escenario o en la pista de una disco, a los docentes en animadores televisivos o estrellas virtuales y a los contenidos en destellos de información e impacto. Se trata de tomar conciencia de la dificultad y de construir un territorio común, poniendo y proponiendo esfuerzo. Los códigos implícitos (de comunicación y entendimiento) se han roto y es necesario re-construirlos. La opción no radica en asumir solamente los códigos del alumno receptor o de imponer unilateralmente los del docente emisor, sino de construir una plataforma de entendimiento. En esta línea los recursos didácticos y el uso de las estrategias responden a esta demanda, sabiendo que también en la escuela “el medio es el mensaje”.

03.

Un rol profesional para el trabajo digno de directivos y docentes. Para esta dura tarea civilizadora y liberadora se impone renovar la apuesta en el trabajo directivo y docente, reforzando la identidad en torno a un creciente concepto de profesionalidad educativa. Es verdad que para lograr este propósito es necesario que se le una el reconocimiento social y presupuestario que convierte al trabajo docente en una verdadera profesión (con las resonancias sociológicas que conlleva). Pero para poner en funcionamiento esta profesionalidad es imprescindible reinstalar la vocación de cambio. Solamente si se consolida una cultura de la transformación, comprometida con una realidad distinta es posible avanzar. Los cambios institucionales e históricos dependen del grado de convencimiento que generan en sus actores: si cada uno descubre que los mismos son convenientes e ineludibles, es posible sumarlos a la aventura.10 Es necesario generar el cambio de actitud “abriendo la cabeza a los cambios inevitables”. Si el camino recorrido ha conducido al fracaso y a la frustración es imperioso abandonar ese camino y encontrar un camino alternativo, superador y mejor. El cambio siempre es molesto y provoca crisis (de identidad, de pertenencia, de autoestima) pero en las actuales circunstancias es imprescindible, porque es la única manera de sobrevivir para seguir creyendo aún en la dignidad de lo que se hace.

04.

Misiones insoslayables de la educación de la escuela: Se impone la recuperación de los buenos hábitos, la formación en lo actitudinal, como base para la adquisición de otros contenidos. La disposición parar el bien vivir, el aprender, el saber, el hacer, la convivencia, la integración social, el buen uso del tiempo y de los recursos, el obrar libre y responsable, no es una adquisición espontánea
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Cfr. En valioso material producido por FERRES JOAN, (2000) Educar en la cultura del espectáculo. Paidós. El autor desarrolla los cambios que se han producido en el ámbito de la imagen y los impactos que los mismos tienen en la educación y en los actuales formatos escolares. Es importante también recordar las contribuciones y las observaciones críticas de NEIL POSTMAN. 10 En este sentido marca un camino interesante (no obligatorio y único) el ámbito de las transformaciones de paradigma en el ámbito empresarial, productivo, económico y laboral. Para eso es necesario un buen acompañamiento, tarea que deben hacer los docentes con sus alumnos, los directivos con sus docentes y los estamentos superiores con los directivos y las instituciones. Es oportuno revisar el concepto de aprendizaje empresarial y organizacional : COACHING (el acompañamiento o el arte de trabajar con los demás para que obtengan resultados fuera de lo común y mejoren su desempeño.)

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sino intencional. Le corresponde a la educación en general, y a la escuela en particular, reforzar, desencadenar o crear las condiciones para su puesta en marcha. Sin una batería de hábitos esenciales es imposible llevar adelante con éxito la tarea escolar. Nos estamos ocupando demasiado de "adornar la escuela", con proyectos especiales y programas presuntamente innovadores. La escuela se alimenta de la praxis cotidiana, todos los dìas de lunes a viernes, por cuatro o cinco horas; se trata de estructuras, no de adornos, se trata de la específica tarea de educar, de transmitir, criticar y generar cultura, de crear condiciones de producción, recursos instrumentales de manejo de la realidad, de actitudes distintas

05.

Sociedad responsable, sociedad mejor. Si la sociedad demanda la educación es necesario que se asuma como verdadera responsable de ella, sosteniéndola en los discursos y en la distribución de los recursos. La escuela misma debe ser un aguijón permanente demandando a la sociedad su protagonismo y su responsabilidad, abandonando una ingenua omnipotencia educativa que nunca podrá satisfacer. Se trata de construir una sociedad mejor y de convertir a la educación en un instrumento idóneo. Para ello, la escuela debe recuperar – en diálogo con los tiempos que corren – algunos de los caracteres del pasado: ser una realidad superior, constituir una sociedad posible, convertirse en un ámbito de producción de nuevas alternativas sociales, en suma: una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos.

06.

Construir desde la crisis un futuro mejor. Tareas de re-construcción. Si en la escuela no sucede nada realmente importante, si salimos como entramos construimos, si nada nos perturba, si todo es igual, la escuela no tiene valor alguno, se ha vaciado. Depende de nosotros convertirla en un factor de construcción cultural, significativa, simbólica. En estos contextos de crisis uno tiene que superar el impacto de los golpes de derriban (no se puede permanecer imperturbable como si nada hubiera sucedido), esperar la cuenta para reponernos, tomar fuerzas y rearmar nuestras estrategias: hacer con lo que se tiene definiendo metas posibles que respondan a sujetos reales. Tal vez entonces el escenario logre cierta estabilidad y los territorios nos regalen algunas cuotas de certidumbres: no porque se hayan reconstituido mágicamente, sino porque somos nosotros mismos los constructores, y somos capaces de demandar más espacios para construir mas.

07.

Nada es como era: cambio y crecimiento. Proponemos un final esperanzador, que nos despierte y comprometa, ya que la verdadera crítica se debe convertir es propuesta, el diagnóstico en un verdadero tratamiento, la denuncia en un atrevido anuncio11. Debemos pasar de “la dulce certidumbre de lo peor”12 a un final abierto, in-esperado, innovador. No se trata de conseguir certidumbres y consuelo a cualquier precio, porque se clausura el futuro y ya no se espera nada; no se trata de renunciar a la libertad para eliminar la incertidumbre y el riesgo, sino que se alza la alternativa de hacer posible lo imposible, de cambiar el futuro a través de actos libres, de crear nuevas representaciones e identificaciones. Tal vez debamos renunciar a una seguridad13 (que ya no poseemos ni disfrutamos) para comprometernos con una creatividad que hace posible mundos imposibles, cada día, todos los días.

PROF. JORGE EDUARDO NORO SAN NICOLÁS- LA PLATA, OCTUBRE 2003
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Cfr. La matriz de pensamiento que anima los escritos de Paulo Freire, un pensamiento dialéctico que opone y supera, reconquistando siempre las ideas en una síntesis superior. 12 Cfr. BENASAYAG Miguel – CHARLTON Edith (1993), Esta dulce certidumbre de lo peor. Para una teoría crítica del compromiso. Nueva Visión. Buenos Aires. 13 Cfr. El paso de la seguridad a la libertad que postula FROMM E., en El miedo a la libertad. Paidós.