Está en la página 1de 27

JESÚS BERMEJO TIRADO – RAQUEL RODRÍGUEZ MUÑOZ

EL CORTIJO DEL AHORCADO (BAEZA, JAÉN) Y LA ARQUITECTURA MONUMENTAL ORIENTALIZANTE EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Introducción La revisión de materiales arquitectónicos que estamos realizando en el contexto del horizonte protohistórico en las vertientes meridional y mediterránea del ámbito peninsular1, ha condicionado que nuestra atención se centre en un conjunto de singular relevancia para el que propugnamos una reinterpretación, en un intento de búsqueda de los orígenes de las técnicas constructivas documentadas en el mismo así como de sus características plásticas, en el marco de las diferentes tradiciones arquitectónicas que confluyen en la Península Ibérica en época orientalizante. Nuestro estudio2 se va a centrar en la reinterpretación de una interesante pieza expuesta en el Museo Arqueológico Nacional3. Se trata de un capitel de forma cuadrangular con sus cuatro caras labradas que muestran unos sugerentes motivos decorativos geométricos divididos en series de bandas. La pieza se encuentra unida a un fuste de columna, que adelgaza progresivamente para encajar en una mortaja tallada en la cara inferior del capitel. La cara superior del mismo se encuentra rebajada de forma ciertamente irregular con una franja que atraviesa de forma perpendicular a las caras B y D (largas) del capitel. Este rebaje se debe corresponder con la mortaja de alguna de las vigas, posiblemente de madera4, que debió soportar dicho capitel.
1

Un avance de esta línea de trabajo conjunta puede verse en R. Rodríguez Muñoz, Análisis de los espacios domésticos y comunitarios en la arquitectura prerromana de Huelva, Saguntum-PLAV 36, 2004, 53-60. J. Bermejo Tirado, La arquitectura sagrada ibérica: orígenes, definiciones, contextos, B.A.R. Int. Ser. S1800 (Oxford 2008). 2 Deseamos dar las gracias a Dña. Guadalupe López Monteagudo, Investigadora del CSIC, D. José María Luzón Nogué Catedrático de Arqueología de la Universidad Complutense, D. Carlos Gómez Bellard, Profesor Titular de la Universidad de Valencia, y D. Fernando López Pardo, Profesor Titular de la Universidad Complutense de Madrid, por las correcciones que hicieron del trabajo, así como por sus sugerencias y planteamientos que han servido para enriquecer más si cabe el presente estudio. 3 Nº de Inventario: 33165/1.

1

Así mismo, este trabajo también abarcará el análisis y la interpretación de dos capiteles supuestamente relacionados con el anterior, cuyo estudio, debido a la pérdida de los mismos, no será determinante a la hora de contextualizar el elemento arquitectónico que centrará el presente artículo. Figura 1. El Cortijo del Ahorcado (Baeza, Jaén) se encuentra enclavado entre las últimas estribaciones de la Sierra de Cazorla por el Norte, y la Sierra Mágina por el Sur. Es un sitio preferente en la vega del Alto Guadalquivir, situado a 30 kilómetros de su nacimiento en la Cordillera Subbética y próximo a la confluencia entre este río con su afluente, el río Guadalimar. El paraje se halla surcado por numerosos arroyos de cauce estacional. En la actualidad, está ubicado en un entorno predominantemente agrícola, siendo el olivo el cultivo mayoritario. El yacimiento se localiza inserto en el tramo de la antigua vía de Heracles, una de las principales vías de comunicación terrestre de la protohistoria hispana, que iba de Cástulo (Jaén) hacia Levante, donde conectaba con los diversos centros de la costa alicantina y murciana, a través de la campiña albaceteña y los valles del Segura y el Vinalopó5 (Fig. 1). Esta vía, denominada por Maluquer como “ruta de los santuarios”, que conectaba, según este autor, el Levante peninsular y Albacete con Cancho Roano (Badajoz), teniendo su epicentro en el yacimiento de La Muela de Cástulo6, se corresponde con la posterior Vía Augustea, en el tramo que conectaba el valle del Guadalquivir con el levante hispano, a través del corredor de Montesa y los ríos Jardín y Guadalema7.

Historiografía

4

Ya García y Bellido intuyó esta función. A. García y Bellido, Arte ibérico. Arquitectura, Historia de España dir. R. Menédez Pidal, I, 373-441 (Madrid 1953). 5 M. Almagro Gorbea, Pozo Moro y la formación de la cultura ibérica, Saguntum-PLAV 13, 1978, 227251. 6 S. Celestino, Santuarios, centros comerciales y paisajes sacros, QPAC 18, 1997, 359-389. Con referencia bibliográfica del Prof. Maluquer. También en F. López Pardo, Sobre la función del edificio singular de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), Gerión 8, 1990, 156, nota 34. Sobre los niveles orientalizantes de este yacimiento, véase J. Mª Blázquez - Mª. P. García – Gelabert - F. López Pardo, Cástulo V, EAE 140, 1985, 221-232. 7 J. M. Roldán, Itineraria hispana : fuentes antiguas para el estudio de las vías romanas en la Península Ibérica, Madrid, 150. 1, 13

2

nos proporciona algunos datos acerca de su contexto arqueológico. Procedentes de esta zona.e. J. 8 P. uno de un capitel con forma hexagonal y otro de lo que parece la planimetría de la cimentación de un edificio rectangular con tres muros transversales. Resulta interesante comprobar como en un párrafo de la carta menciona la cercanía del Cortijo del Ahorcado a un ramal de comunicaciones que lo conectaba directamente con Cástulo y Acci (Guadix). R. donde señala el lugar en el cual se realizó un pequeño “sondeo” en el que no se encontraron: “…mas que piedras labradas”. 1963. Museo Arqueológico Nacional. El primer autor que realizó la publicación de los mismos. Lugar de emisión: Linares. el coronel correspondiente de la Real Academia. que el erudito interpreta como romanas. Archivo de la Real Academia de la Historia (Madrid 1876). ya indicaba su carácter “indígena”.. numerosos restos constructivos de esa cronología y fragmentos cerámicos realizados con un tipo de desgrasante local que consiste en mica de color amarillento o blanco.: 8–25) 3 . Adquisiciones de 1920. e interpretando los restos como una reutilización romana de elementos arquitectónicos ibéricos. Figura 2. Figura 3. Signatura: CAJ/9/7958/08(5). Todo el conjunto es identificado por el autor de la misiva como correspondiente a una ciudad romana. (los nombres siempre antes de los apellidos en todas las notas de pié de página) 9 J. cuyo nombre no le era posible conocer. 3). ingresaron en el Museo Arqueológico Nacional una serie de elementos arquitectónicos que han sido interpretados por diversos autores como ibéricos (Fig. Mélida. asimismo adjunta dos dibujos. creyendo identificar formas decorativas locales.N. el entónces director el M. material del que existen algunos puntos de extracción en la zona. lo que nos indica claramente que nos encontramos con un punto de comunicación importante entre el río Guadalquivir en su curso alto y el acceso a la zona minera de Cástulo. En la trascripción de este documento8. explicita el hallazgo de la cimentación de una serie de estructuras. De la Garza. También menciona el hallazgo de numerosos ramales de vías romanas. R. Informe sobre los restos arqueológicos de Baeza y descripción de su perímetro amurallado y algunos monumentos de la ciudad.Un informe remitido a la Real Academia de la Historia por Pedro de la Garza en 1876. Notas descriptivas. Mélida9. 814(incluir la última página: p. así como las ruinas cercanas al Cortijo del Ahorcado.A.

cit. 12 Lucas. un trabajo que abordaba el estudio de este conjunto de piezas de manera monográfica. Lucas . 1988. En él describían unos elementos ornamentales. Ruano Ruiz11 publicaron. R. cit. E. Arquitectura griega y romana (Madrid 1981). (nota 11) 98. 198114. 14 D. S. 10 11 A. Mª. Robertson. (nota 11) 92. Jaén): estudio de los restos arquitectónicos de época ibérica. 4 ..E. en concreto los motivos cóncavos13 (denominadas por estas autoras como “dobles hachas” (lybris) o lingotes creto-chipriotas) les llevan a buscar una serie de paralelos tan alejados del ámbito cultural ibérico como los mundos minoico y micénico: “…Columnas rematadas en un tipo de “capitel de zapata” muy próximo al que estudiamos debieron utilizarse con cierta frecuencia desde el Minóico Medio. Así hay que hacerlo con todas las notas que se refieren a una cita bibliográfica completa citada en una nota de pié de página anterior) 13 Lucas – Ruano op. en la misma línea de interpretación que propusieron en otro estudio sobre dos conocidas molduras arquitectónicas. (nota 11). Serie II. depositadas y expuestas en el Museo Arqueológico de Linares. S. op. Hª Antigua 1. (nota 11) 98. (nota 11). en D. fig 7) se reproduce este modelo de columna muy semejante a la del cortijo del Ahorcado. Sobre esta base. Espacio. R. Tiempo y Forma. cambiar en: Lucas – Ruano op. El fuste liso y sin basa disminuye de grosor de abajo a arriba y está coronado por un prisma cuadrangular decorado con círculos en relieve. No se conocen ejemplares auténticos sino versiones que atestiguan esta función de sostén empleando. elementos de madera: en el llamado “Vaso de los Boxeadores” de Hagia Triada.Ruano.Más tarde García y Bellido. Ruano. a finales de la década de los ochenta. cit. en su obra La arquitectura entre los íberos10 publicaba los famosos dibujos de la columna. R. op. Las formas constructivas del conjunto y algunas de las ornamentaciones que se reflejan en el capitel. La arquitectura entre los íberos (Madrid 1945). 79-103. 1988. 43. García y Bellido. que dichas autoras identificaban como un monumento templiforme funerario o naiskos parecido a los de las necrópolis norteafricanas y que reflejaban el estrecho contacto entre Cartago y la Alta Andalucía12. M. Band I cit. Robertson. El Cortijo del Ahorcado (Baeza. morfológica y técnicamente similar al español…”15. 15 Lucas – Ruano op. cit. cit. Lucas Pellicer y E. Creta (Handbuch der Architektur. quizá. montada en su capitel que luego también reproduciría en su obra póstuma. En esos dibujos se reproducen una serie de piezas arquitectónicas lamentablemente desaparecidas. que interpretaban como producto de la influencia de elementos púnicos en la plástica arquitectónica ibérica. Arte ibérico en España (1980). 88.

Brotons. Blázquez – M. Llobregat . las autoras interpretan el rebaje efectuado en la cara superior del capitel de zapata16 como producto del ensamblaje de este elemento arquitectónico con algún tipo de arquitrabe o viga. Pese a los lejanos (en espacio y en cronología) paralelos que se han publicado para esta pieza. La nécropole ibérique de Cabezo Lucero (Guardamar del Segura. Revista de Estudios Ibéricos 3. M. 183-293. CPAUAM 17. Linarejos Cruz Pérez. 1984. J. S. La necrópolis de El Estacar de Robarinas. APL XVII. R. Alicante) (Madrid 1993). al. Sobre la arquitectura ibérica de Cástulo (Jaen): reconstrucción de una fachada monumental.A. XIV Jornadas de arqueología fenicio-púnica (Eivissa. M. cit. S. La realidad arqueológica de la “influencia” púnica en el desarrollo de los santuarios ibéricos del sureste de la Península Ibérica. Izquierdo.Al igual que hiciera García y Bellido. Uroz. El paisaje de las necrópolis ibéricas y su interpretación sociocultural.C. De arquitectura ibérica. Las autoras concluyen dando una cronología al conjunto. R. Arquitectura y sociedad en la cultura ibérica. Castelo Ruano. Monografías de Arquitectura ibérica (Madrid 1995). AEspA 63. 43-64. Ramallo. I. 100. Architecture et société. Jodín . 1990. Anejos de AEspA (Madrid 2007). (nota 11). Trabajos varios del SIP (Valencia 2000)..”17. Llobregat se encargó de analizar las piezas escultóricas y arquitectónicas que nos interesan.P. 11-69. Noguera – F. TP 41. Negueruela. Aranegui . 199-218. 35-43. Almagro Gorbea. R. en la que el Prof. R. 252-270. C. Bermejo Tirado 2008. M. Mª. I. Imagines hibridae: una aproximación postcolonialista al estudio de las necrópolis de la Bética y al debate sobre la romanización. J. 18 Algunas de las referencias bibliográficas consultadas serían: M. Cuadrado. y sospechando de la condición de pieza única dentro del repertorio de elementos arquitectónicos ibéricos. S. “no sin reservas… o. su contexto socio-cultural y sus paralelos en la arquitectura funeraria ibérica. 1998. M. se haya dudado de su adscripción al mundo ibérico de la Alta Andalucía. Santuarios fenicio-púnicos en Iberia y su influencia en los cultos indígenas. 1981. Los monumentos escultóricos ibéricos del Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén) (Madrid 1990). A. Almagro Gorbea. Izquierdo. 1987. Restos monumentales funerarios de El Cigarralero. Lucas – E. MM 24. E.E. en torno siglo IV a. Ante la inexistencia de datos estratigráficos precisos. M. Murcia). D. así como de gran parte de los materiales depositados en varios de los 16 17 Robertson. Paramentos con nicho ornamental y posibles altares en la necrópolis del El Cigarralejo (Mula. (escribir el nombre entero de la revista) Revista di Studi Liguri 44. Sobre la base de los principales trabajos que han abordado la ornamentación arquitectónica en el marco de las comunidades prerromanas del Sureste y la Alta Andalucía18. elementos arquitectónicos y escultóricos de El cigarralero (Mula. en la etapa que precede al dominio bárquida. hemos tratado de buscar referentes adecuados para probar esta supuesta filiación. Monumentos funerarios ibéricos: los pilares estela. Castelo Ruano Monumentos funerarios del sureste peninsular: elementos y técnicas constructivas. Lucas – Ruano op. Necrópolis ibérica de Los Nietos (Murcia): Metodología aplicada y estudio del yacimiento. EAE 158 (Madrid 1990). P. 1983. 77-81. García-Gelabert. I. Ramallo– J. J. Nueva aportación al paisaje de las necrópolis ibéricas. 387-414 (Paris 1983). Castelo Ruano. ¿Arquitectura? y escultura. Ruano. 177-193. 5 .. Almagro Gorbea. El Cerro de los Santos y la monumentalización de los santuarios ibéricos tardíos. Rouillard-J. El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula: La colección permanente (Murcia 2005)135-162. 1990. Cástulo: tipología funeraria de los enterramientos. menos. Jiménez Díez. Murcia) (Madrid 1990). 1078. El monumento orientalizante de Pozo Moro. no deja de sorprendernos el hecho de que en ninguno de los trabajos que hemos citado hasta ahora. cuyo peso descargaría sobre el fuste de la columna.

C. que sirva a su vez de mortaja a otro elemento constructivo transversal (seguramente una viga de madera) nos induce a pensar que claramente se trata de un elemento integrado en una estructura edilicia de mayor complejidad arquitectónica a las que nos encontramos en las manifestaciones monumentales locales. 21 Mª. 1999). Desde nuestro punto de vista. al menos en nuestra opinión. P. encajado en el fuste circular que hemos descrito por medio de una horcajada o hembra que ajusta con la parte superior de dicho fuste. De Iberia in Hispaniam: la adaptación de las sociedades ibéricas a los modelos romanos (Alicante 2003) 109-123. Estudio arqueológico de estructuras: Léxico y metodología. C. en: L. Museo Arqueológico de Arte Ibérico de Mula (Murcia). Díez Cusí. Museo Arqueológico de Jaén. (Des)contextualización del capitel en la plástica monumental ibérica Del examen profundo del ejemplar resalta la existencia de una serie de características técnicas que no cuentan con precedentes en la tradición arquitectónica indígena. 19 E. Creemos que estructuralmente es poco viable una solución de este tipo para un monumento tipo pilar-estela. TMAEF 45 (Ibiza 2000)185-217. en la época en la que Ruano y Lucas situaron la cronología del capitel. R. El Llano de la Consolación (Montealegre del Castillo. Mª. Rouillard (coord. Lucas – E.). Ruano 1988. o estructura similar dentro del contexto de las manifestaciones monumentales de la plástica funeraria de época ibérica. en los momentos anteriores al siglo IV a. impide. El hecho de que se trate de un capitel de zapata19 (Fig. Albacete): Revisión crítica de una necrópolis ibérica del Sureste de la Meseta. Abad Casal (ed. (Madrid 2007). 20 I. Museo arqueológico de Linares. Izquierdo 2000.). Las ciudades de Hispania en época republicana. hemos comprobado la inexistencia de paralelos formales y técnicos dentro de la tradición constructiva de época ibérica. Museo Arqueológico de Albacete. 6 . 100. Valenciano Prieto. 4). 21. Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Valencia (Valencia 2003) 90.) L´établissement protohistorique de la Fonteta. etc. Fouilles de la Rábita de Guardamar II. nos hemos propuesto revisar esta contextualización “tradicional” de la pieza dentro de la tradición arquitectónica ibérica. Museo Arqueológico de La Alcudia de Elche. Instituto de Estudios Albaceteños “Don Juan Manuel” (Albacete 1999). el hecho de que exista un rebaje o carril en la parte superior. S. Ramallo. Ante esta perspectiva.museos arqueológicos de dichas zonas (Museo arqueológico de Murcia. cualquier interpretación de tipo estructural que sirva para pensar en una funcionalidad parecida a la de los monumentos tipo pilar-estela20.

25 Una perspectiva muy interesante sobre la interpretación socio-cultural de estos elementos tecnológicos asociados a la navegación está publicada en J.). Negociando encuentros: situaciones coloniales e intercambios en la costa oriental de la Península Ibérica (ss. hemos de afirmar que existen una serie de formas edificativas que no cuentan con referentes en el marco de la tradición edilicia endógena. 26 H. VIII-VI a. también. J. no sólo de los centros fenicios. La recepción de la escritura en Hispania como fenómeno orientalizante. 28 A. 1963. Anejos de AEspA 35. La adopción de una serie de rasgos constructivos procedentes de la franja levantina ha de ponerse en relación con la llegada a la Península de gentes e ideas procedentes. pero la materialización de esas influencias en el seno de los territorios indígenas debe leerse. Aunque algunas veces se halla comparado. Arquitectura oriental y orientalizante en la Península Ibérica (Madrid 2001) 69-121. Interpretación en arqueología: corrientes actuales (Barcelona 1988)151-157. que pese a la trascendencia que ha tenido en las fuentes antiguas28. innovaciones tecnológicas23 tan diferentes (y dotadas de tantas implicaciones) Figura 4. Fernández Jurado. Hodder. Díez Cusí. Vol. I. Y por fin llegaron los fenicios…. Hércules Gaditanus. la aparición de las cerámicas a torno o la copelación de la plata25. VIII-VII). Cuadernos de arqueología Mediterránea 12 (Barcelona 2006) 67-80. sino de todo el ámbito Mediterráneo-oriental26 en general. El Periodo Orientalizante. de Hoz. Nuestro estudio se centra en el análisis de una serie de formas tecnológicas y plásticas que seguramente se transmitieron desde el Próximo Oriente27. a vincular cualquier tipo de novedad tecnológica a la acción de la colonización fenicia en el seno de la Península Ibérica22. detectable en la bibliografía científica de los últimos años. no cuenta con los 22 Recientemente J. II Anejos de AEspA 35. como el surgimiento de escrituras alfabéticas24. Frankfort. La influencia de la arquitectura fenicia en las arquitecturas indígenas de la Península Ibérica (S. Con respecto a la arquitectura. 731-749. Creemos conveniente la realización de una reflexión crítica previa a la elaboración de argumentaciones de este tipo. 24 J. La introducción de esta forma de arquitectura oriental debió tener un centro de referencia en el famoso conjunto cultual del Templo de Heracles-Melkart en Gadir. Arte y arquitectura del Oriente Antiguo (Madrid 1996) 139-140. 27 E. a Huelva. 70-153. 2005. Vives planteaba una reflexión similar sobre los principios metodológicos en los que se basaba esa posición interpretativa. desde las diversas dinámicas locales que impulsaron la edificación de estos complejos. 2005. contextualizando de forma específica aquello que queremos analizar. Vives-Ferrándiz. 363-383. AEspA 36. 23 I. El Periodo Orientalizante. C. desde parámetros culturales similares. 7 .Existe una tendencia. García y Bellido. no creemos adecuado juzgar. Vol.

545-576. The Architecture of Ancient Israel from Prehistoric to the Persian Periods (Jerusalem 1992) 161-187. El hábitat fenicio-púnico de Cádiz en el entorno de la Bahía. II Anejos de AEspA 35. W. 30 W. debido a las distintos trabajos de excavación llevados a cabo en la franja de Siria y Palestina a lo largo de los últimos 30 años32. I. 2004. A. un estudio reciente de W. este ámbito de estudio únicamente se centrará en el capitel y el fuste que actualmente se conservan. puede verse en R. The prephoenician levels (Nicosia 1985). Montero Fernández – J. 45-48. Por tanto. Mierse. E. RBN Revue belge de numismatique et de sigillographie (escribir el nombre entero de la revista) 139. su pérdida nos priva de la capacidad de indagar acerca de la disposición de los mismos en sus fustes correspondientes. procedentes de hallazgos subacuáticos casuales en el entorno de la isla de Sancti Petri. Der salomonische Tempel (Mainz 1999). toda la información proveniente de los nuevos datos iconográficos conocidos (en su mayoría procedentes de documentos numismáticos31) así como del mayor conocimiento que poseemos de algunos edificios de culto del levante mediterráneo.suficientes restos arquitectónicos29 como para poder realizar una reconstrucción planimétrica del mismo. 1991. V. 8 . Mierse 30. así como de los resultados de las mismas. BAR 1778 (Oxford 2008) 56-63. Pese a esto. García y Bellido en los años sesenta. 32 I. E. Temples of the Middle and Late Bronze Ages and the Iron Age. Cádiz). A. Kempinski. M. Mazar. El Periodo Orientalizante Vol. W. Esta búsqueda la vamos a realizar desde dos perspectivas: en primer lugar. Tel Aviv 18. Nuevos vestigios del santuario gadirita de Melqart en Sancti Petri (San Fernando. el siguiente paso consiste en documentar los posibles paralelos de los restos arquitectónicos objeto de nuestro estudio. 1993. en A. Karageorghis – C. Zwicker. 1953. Reich. Demas. Mierse. 4. Rodríguez Muñoz. 29 Aunque recientemente se han publicado unos materiales. The Architecture of the Lost Temple of Hercules Gaditanus and Its Levantine Associations. Beltrán. En relación con los otros dos capiteles procedentes del mismo lugar. A. J. añadiendo al estudio pormenorizado que realizó A. The Great Temple at Amman: The Excavations (Amman 1997). 31 A. Beith-Arieh. E. relacionados con la ubicación en sus inmediaciones del conocido templo de Herakles-Melkart. Temple Images on the Coinage of Southern Iberia. The Edomite Shrine at Horvat Qitmit in the Judean Negev: Preliminary Excavation Report. Díaz Rodríguez. Excavations at Kition V. 38-45. reabría el debate en torno a la posible configuración del edificio gaditano. Origen y paralelos del conjunto en la arquitectura oriental Teniendo en cuenta todo lo anterior. Sáez Romero – A. 873-878. Los monumentos en las monedas hispano-romanas. intentaremos examinar las similitudes existentes entre la columna del Cortijo del Ahorcado y otras columnas con capiteles documentados en el Mediterráneo oriental. lo cual nos ayudaría mucho para poder analizar su técnica constructiva y su posible ubicación dentro de un complejo edificativo determinado. 93-116. Koutsoukou. AJA 108. 2005. Una revisión de las intervenciones que se han llevado a cabo en los alrededores del islote de Sancti Petri. AEspA 28.R.

R. S.E. 1. Anatolia y Chipre. Ésta última parece no see la original de la columna. Nosotros no estamos muy seguros de poder relacionar la columna del Cortijo del Ahorcado con ellas. los elementos decorativos que están presentes en el conjunto son motivo suficiente para que nos aproximemos a sus orígenes. En el estudio que Rosario Lucas y Encarnación Ruano realizaron de la columna se expone una serie de paralelos del mismo. estableciendo similitudes con otras representaciones iconográficas de la misma índole que se manifiestan en diversos soportes dentro del territorio sirio-palestino. En este sentido. La caja maciza que conforma el capitel tiene una altura de 32 cm. 88. Creta. Lucas . La columna mide33 2. exponiendo su posible parecido con las maquetas de arcilla descubiertas en Archanes (Tera). El fuste. R. que decrece conforme asciende hacia el capitel. Ruano 1988. encontrando paralelos más claros en el levante mediterráneo. Chipre y la Península Anatólica. con una columna de terracota de Knossos y con la célebre columna de la Puerta de los Leones de Micenas 34. La técnica constructiva y su empleo en la arquitectura sagrada del Próximo Oriente. Robertson 1983. 36 D. Ahora sí. aunque en el caso de los otros dos. como no podía ser de otro modo. 83-84. 42-43. Ruano 1988. los tres capiteles.07 m de alto completa. desde nuestro punto de vista. 88. 9 . columna que se caracteriza por presentar un fuste circular que desciende de diámetro de abajo arriba35. 34 Mª. ya que nos basaremos en los dibujos publicados de los mismos. Lucas . 35 Mª. R.E. por su parte. siendo su anchura de 50 y 42 cm en las caras largas y cortas respectivamente. Ruano 1988. sumamente alejados del elemento estructural objeto de nuestro estudio. fig. Robertson36 afirma que esta característica.E. presenta una altura de 1. A pesar de ello. Establecen una relación con la arquitectura minóica. circular y liso. Lucas . 7. la disminución del diámetro del fuste de la columna conforme asciende 33 Mª. nuestras argumentaciones deban considerarse como probables. sí coincidimos con dichas autoras en manifestar que esta columna guarda cierto parecido con la que aparece en el Vaso de los Boxeadores de Hagia Triada. elementos que se extrapolan a otros enclaves del Mediterráneo. el fuste y la basa. Medida obtenida de la suma del capitel. este estudio incluirá. algunos de los cuales resultan.Por otro lado.36 m y un diámetro máximo de 38 cm.

En otras publicaciones se data en el siglo XIII a. En este sentido. 40 Mª.E. en el norte de la Península Anatólica y próxima a Hattussa. que adelgaza conforme asciende hacia el capitel. como expondremos a continuación. aspecto éste que creemos debe ser tenido en cuenta a la hora de contextualizar el conjunto objeto de este análisis y su llegada a las tierras peninsulares. no siendo un elemento propio que haya que relacionar únicamente con la arquitectura cretense y micénica. si observamos las nuevas conexiones que se han establecido con otros elementos peninsulares considerados como ibéricos. cuya forma recuerda a grandes rasgos nuestra columna. 35-49. hemos de relacionar nuestra columna con la arquitectura hitita. caso de la nueva interpretación que se hace del monumento de Pozo Moro37. así como la forma cuadrangular del mismo hace que encontremos similitudes en uno de los relieves que decoran los ortostatos que se encuentran formando parte de la base de la torre que jalonaba la puerta de la esfinge en Alacha Hüyuk (también conocida en las fuentes antiguas como Euyuk)38. C. También pone de manifiesto que las características del tipo de fuste presentadas unas líneas atrás se dejan notar igualmente en la Península Anatólica. 39 R. Ello ya había sido señalado anteriormente. véase Capítulo 3. fig. Lucas . La forma del fuste. López Pardo. 38 H. relieve que se ha fechado en el siglo XIV a. Temizer. R. los cuales podrían haber jalonado algún lugar sacro. Ruano 1988. véase C. la capital del imperio hitita. Frankfort 1996. relación ésta que no está muy alejada. 32-33. 37 F. Sobre todo.hacia el capitel. La torre de las almas: un recorrido por los mitos y creencias del mundo fenicio y orientalizante a través del monumento de Pozo Moro. C. esta peculiar característica no es única de la arquitectura micénica y minoica. se aprecia en algunas columnas también micénicas. El arte en el Próximo Oriente Antiguo (Madrid 2006) 157. 39 En él aparece un rey delante de un altar. Es por ello por lo que queremos incidir en otros ejemplos arquitectónicos que creemos se encuentran más cercanos a la columna que estamos analizando. 90. constatándose igualmente su técnica en algunos asentamientos orientales. Además. Anejos de la Revista Gerión 10 (Madrid 2006) 27. Gómez López. Le musée des civilisations anatoliennes (Ankara 1981) 132. nota 38. en el que parece insertarse. 121. Lo cierto es que podría tratarse de una copia muy vaga de columnas o altares con la forma que aquí no interesa. argumentando que se trataría de un intento de imitación de un fuste con caja rectangular 40. venerando a un toro. 10 . En este sentido. 244 y 411.

En cualquier caso. Chéhab – S. por el contrario. 43 C. En la primera escena se observa una incineración de una figura humana. C. Cartago (Bilbao 1975) 3110. neohititas y asirias41. 1. 11 . Parrot – M. hemos creído localizar una columna que se asemeja mucho al ejemplar que analizamos (Fig. En este sentido. aspecto este que nos acerca más si cabe a los motivos decorativos presentes en el capitel objeto de nuestro estudio. Avanzando un tema que abordaremos en el siguiente epígrafe. M. 42 Mª. Studia Phoenicia 8 (Leuven 1988) 78-80. aportaciones que se deben a la disputa por el control del área sirio-palestina por parte de las mismas a partir del siglo XIII a. Bonnet – C. A la derecha parece apreciarse un altar y un creciente lunar. Aubet. emulando un cedro. contamos con un posible paralelo en el mundo fenicio-púnico asociado con la manifestación de un ritual funerario. 5). debemos comentar que la adoración a este animal sagrado representado en este ortostato habría que relacionarlo con la simbología que se tiene del mismo y con la posible relación de este animal con el motivo decorativo conocido como “lingote chipriota” o “piel de toro extendida”. En una de las representaciones que decoran el conocido como Vaso de Sidón43. Moscati. Cultes et mithes de l´Héracles tyrien en Méditerranée. asociado a un animal que en el ámbito fenicio-chipriota gozará de un desarrollo simbólico extraordinario. lo cual es importante ya que permite interpretar de manera más clara la ubicación de la columna del Cortijo del Ahorcado. el motivo representado a la izquierda ha sido identificado con un tronco de un árbol.. Desde 41 A. Melqart. Robertson. Los Fenicios. H. motivo que se ha relacionado con el santuario de Melkart en la metrópolis tiria. Por su parte. fig. Por otro lado. lo que nos parece realmente importante es el hecho de documentar este tipo de elemento en la zona próximo oriental. paralelo que podría indicar su pertenencia a un edificio de culto. La expansión fenicia. Tiro y las colonias fenicias de Occidente (Barcelona 1997).42. E. que presenta una serpiente enroscada. lo cual no quiere decir que el arte fenicio no tuviera un carácter propio y singular. no debemos olvidar que el arte fenicio en general está repleto de aportaciones egipcias. El arte griego (Madrid 1993) 21. en los ejemplos mencionados anteriormente y que nos resulta sugerente para poder exponer la relación sagrada de esta columna y su origen feno-chipriota. aspecto éste que no hallamos. actualmente desaparecido del Museo de Berlín. por lo que la relación e influencia de estilos es una característica fundamental en todas las manifestaciones artísticas que se desarrollarán en el territorio de la antigua Fenicia.

es menester aclarar que estas premisas las realizamos observando la documentación gráfica disponible. Bonnet 1988. El hecho de presentar esta columna con la cremación de una figura hace que pensemos que esta actividad se desarrolló en un hipotético santuario o recinto sagrado. López Pardo 2006. pensamos que. posiblemente circular. no parece corresponder ese motivo con un árbol en cuyo tronco se enrosca una serpiente44. F. López Pardo 2006. representado por medio de una caja de tendencia cuadrangular46. lo que hace que se parezca más si cabe a la representación de este elemento arquitectónico frente a la similitud con un árbol. grosso modo. En este sentido. Figura 5. a priori. quien tampoco ve claro este motivo decorativo. Respectivamente. o si. 79. bajo la advocación del dios Ku-ra. 46 Somos conscientes de la ruptura que supone identificar este motivo con una columna pero observando la escena es posible apreciar lo que podría ser la basa. el fuste y el capitel. nos acerca a la escatología fenicio-púnica. De todos modos. lo cual permite relacionar el comportamiento funerario púnico con la advocación a la divinidad de la persona allí enterrada. F. 228-229. su semejanza con la columna que estudiamos en este trabajo es evidente. 12 . 44 A esta conclusión llega también Fernando López Pardo. ya que la desaparición del vaso nos priva de corroborar materialmente lo apuntado por nosotros. Que duda cabe que. C. y teniendo en cuenta que únicamente podemos manejar la documentación gráfica para poder corroborar nuestra hipótesis. tras la cual se procedió a la quema de perfumes o incienso ante dos personajes de difícil adscripción pues podrían tratarse de la representación de una divinidad y un rey o un sacerdote47. que creemos más lejana. López Pardo 2006. creyendo ver que podría tratarse de un elemento arquitectónico representativo precisamente del lugar sacro en el que se está llevando a cabo ese ritual funerario45. La asociación de estos elementos sacros con la realidad funeraria no debe extrañarnos pues en muchas estelas centromediterráneas se documentan representaciones de columnas y frontones que parecen emular un templo. Las líneas parecen mostrar lo que podría ser una basa rectangular desde donde nace el fuste. En este sentido. 230. F. 79-80. independientemente de si lo consideramos sagrado o no. representaría el ciclo anual en conmemoración de Melkart. 227. 45 Dejamos para otra ocasión el interpretar si ese ritual funerario correspondería a un personaje importante de la talla de un rey. Bonnet 1988. en el que se revive la incineración del dios y su resurrección. 47 C.nuestro de punto de vista. a quien se le pide protección y ayuda hacia el viaje del alma al más allá. por el contrario. que sirve de soporte al capitel. este motivo arquitectónico y su relación con el desarrollo de un posible ritual funerario.

23. fig. aspecto éste que nos resulta sumamente sugerente. debemos remitirnos a Chipre. por ejemplo. 6) propone una fachada tripartita de cuatro columnas. C. también de piedra. Una reconstrucción del templo. Su parecido con el fuste de la columna que estudiamos es interesante.M. Moscati. al templo de Kition. Karageorghis y M. 78 y 80. por cuanto que también es circular. En este sentido. es un edificio de planta rectangular (35 x 22 m. (aunque podría ser anterior)48 y nos aporta una ligera idea de cual sería la finalidad de este tipo de elementos arquitectónicos. 51 V.) que estaba orientado en dirección este-oeste y tenía un patio y una cella tripartita ubicada en el oeste. elevando la altura de la 48 49 C. Demas 1985. fig.M. tienen vaciadas una serie de mortajas con forma rectangular.Este recipiente de mármol está datado en el siglo IV a. Karageorghis . Como ya hemos apuntado unas líneas más arriba. lo cual nos ayuda a encuadrar espacialmente el conjunto aquí presentado. A todo ello hay que añadir el rebaje que presenta la cara superior del capitel. para poder observar la funcionalidad arquitectónica de la columna hallada en el Cortijo del Ahorcado. S. El techo del patio estaba sostenido por dos hileras de cinco columnas de madera que soportaban capiteles de zapata con escalones tallados. 72. que hace pensar en el encaje de vigas. El llamado Templo 1 de Kition50. publicado por V. En una estela sarda de la necrópolis de Sulcis49. Estos capiteles sostenían el peso de la viguería que constituía el techo del conjunto. observando la disminución de diámetro del fuste en su parte superior frente a la inferior. dentro del ámbito funerario fenicio y púnico.C. algo que no se refleja en los ejemplos descritos como posibles antecedentes de este capitel. 50 V. apreciamos dos columnas flanqueando una divinidad cuyos fustes presentan la misma característica que el del Cortijo del Ahorcado. Las bases de las columnas lígneas. seguramente la hembra de la parte inferior de las columnas terminadas en un apéndice que encajaría con los huecos abiertos en las zapatas de base dando solidez estructural al conjunto. Karageorghis . Bonnet 1988. Chipre: encrucijada del Mediterráneo oriental 1600-500 a. la presencia de columnas es constante en las estelas de algunos cementerios centromediterráneos. con dos columnas centrales más altas. en el nivel correspondiente al Tardochipriota IIIA51. Demas52 (Fig. 52 V. Fenici e cartaginesi in Sardegna (Milan 2005) 219-220. Karageorghis. 13 . Demas 1985. (Barcelona 2005) 77111.

especialmente con el área de Chipre. se aprecia una tecnología constructiva muy similar a la que interpretamos a través del análisis del conjunto del Cortijo del Ahorcado.supuesta nave central. nos parece más adecuada a la realidad del complejo edilicio en el que esta columna estaría inserta. (nota 11). cit. con las evidentes dificultades de transporte que esto implica. cit. hace que nos inclinemos por una ubicación inicial no muy alejada del territorio ocupado por el cortijo viacitano. Lucas – Ruano op. Este ejemplo nos sirve para tener una idea muy clara sobre la finalidad de dicho capitel así como su inserción en un complejo edilicio determinado. de cronología ciertamente antigua en relación a la fecha tradicionalmente propuesta en el caso del conjunto jienense. 53 54 Lucas – Ruano op. 88-90. si bien el volumen y peso de los elementos constructivos estudiados. en relación a su similitud con los elementos sustentantes del templo de Kition mencionados anteriormente. La ausencia de un contexto estratigráfico definido nos impide siquiera aventurar la posible localización de este edificio. que guarda estrechas relaciones con otros edificios detectados en la cuenca oriental del Mediterráneo. Sobre este punto volveremos en un apartado específico en el que se relaciona el objeto de estudio con el resto de manifestaciones monumentales de época orientalizante documentadas en la Península. La teoría arquitectónica que hemos esbozado para este capitel. pero las hipótesis que planteaban en torno al modo de sustentación no nos quedan muy claras54. En este edifico. 84. que estaría relacionado con las actividades económicas desarrolladas en la zona minera de Sierra Morena. Figura 6. 14 . con un carácter que presumimos como sagrado. (nota 11). De lo apuntado hasta ahora podemos extraer una serie de conclusiones previas: la pertenencia de este conjunto a un edificio de tipo monumental. Este rebaje realizado intencionadamente en la cara superior del prisma rectangular para insertar otro objeto arquitectónico ya fue señalado por Lucas y Ruano en su trabajo sobre el conjunto53.

Separado de éste por medio de una serie de acanaladuras (dos en el caso del frente delantero y cuatro en la cara posterior). En el friso superior se observa una serie de círculos concéntricos en número de nueve.(¿es: 2. Por lo que a los lados cortos se refiere. círculos que si observamos en lo que podría ser otro friso. y. debido al estrechamiento central de los motivos así como por presentar los laterales rectos. ya que la incisión de cuatro motivos del tipo “lingote chipriota”. 15 . seriación que queda interrumpida por el rebaje que acogería la viga. se lo impide. dentro de éste. Estos elementos aparecen aislados y sin la incisión de círculos concéntricos sobre la posible superficie de los mismos. compuesto por lo que determinamos en un primer momento como “lingotes chipriotas” o “pieles de toro extendidas” y que quizá habría que relacionar con “hachas bipennes” 55.?)Los motivos iconográficos del capitel La decoración del capitel rectangular llama sobremanera la atención por cuanto en ella se aprecia una serie de motivos que nos acercan más si cabe con el mundo próximo oriental. los elementos representados en las cuatro caras que se hayan dispuestos en las franjas de los motivos aparecidos en las esquinas del propio capitel. F. creando una seriación en grupos de tres. con el ámbito fenicio-chipriota (Fig. 7). Esta cuestión nos incita a diferenciar. López Pardo quien nos ha sugerido que podrían tratarse de “hachas bipennes” o “de doble filo”. motivos que coinciden con las cuatro esquinas del prisma rectangular que constituye el capitel. compuesto por tres motivos decorativos que 55 Ha sido D. más anchos y ligeramente más curvados. que sí podrían representar “lingotes chipriotas”. La representación de dos grupos de tres círculos concéntricos en los límites de las “hachas bipennes” nos sirve para delimitar claramente este peculiar elemento decorativo. se presenta el friso inferior. las cuales no llegan a surcar sendos límites laterales. En estas caras se documenta lo que podemos determinar como un friso principal. en la zona superior del capitel. desde nuestro punto de vista. A ambos lados del marco en el que parecen insertarse los elementos se aprecian dos acanaladuras en forma de columnas. En las caras largas del capitel parece reproducirse la misma iconografía: dos frisos rebajados en la caja maciza que conforma el capitel en los que se articulan unos motivos decorativos muy singulares. El vaciado de sendos frisos se dispone delimitado por tres de sus lados. la disposición de los elementos decorativos difiere sensiblemente de lo anterior. Este sugerente motivo se dispone formando una serie de tres que se articula de modo distinto en la cara anterior (dos motivos verticales y uno horizontal en el centro) y posterior (dos motivos horizontales y uno vertical en medio de ambos).

Su documentación parece también estar atestiguada en el mundo griego arcaico. y dos horizontales y uno vertical en el centro. Su localización parece que tendría 56 D. el friso principal está enmarcado por dos columnas a ambos lados que.representan sendas “hachas de doble filo” dispuestas de modo alterno (dos verticales y uno horizontal en medio. López Pardo nos ha llamado la atención sobre este tipo de decoración. las cuales llevan incisos dos grupos de tres círculos concéntricos en las partes más anchas del dibujo. VII a. Principi estruschi tra Mediterraneo ed Europa. En este sentido. a diferencia de las localizadas en la parte anterior y posterior. En contextos fenicio-púnicos también las encontramos. su longitud menor que las otras. véase VV. siendo. por tanto. El yacimiento de Los Toscanos y su contribución al estudio de las cerámicas pintadas hispanas protohistóricas. 59 M. Debemos agradecerle que nos mostrara fotografías de cerámica de Mogador con esta decoración tan singular. 57 M. Figura 7. F. Parece ser una representación muy frecuente durante la Edad del Hierro en la cerámica chipriota bícroma así como la de fondo blanco.AA. en la cara C). Las representaciones seriadas de círculos concéntricos son un motivo claramente oriental56. AEspA 42. F. vuelven a repetirse motivos de “pieles de toro extendidas” en los cuatro vértices que parecen conformar la banda iconográfica principal. fig. y dos filas inferiores con trece y once conjuntos de tres círculos en los laterales B y D. El origen de la representación de “hachas bipennes” podría ser oriental58. Bronze Age Cultures in Central and Eastern Europe (Paris . igual que en los lados largos..)60. fig. Justo debajo de este friso documentamos un vaciado rectangular y lo que podrían ser dos acanaladuras. Gimbutas. en el lateral A. concretamente en el ámbito cretense desde donde pasar al micénico59. 16 . 50. 1969. octubre 2000-abril 2001) 241. Cerámicas con este tipo de decoración se han descubierto en Toscanos57 y Mogador. Pellicer. C. Series de tres círculos concéntricos sirven para enmarcar la decoración: una fila superior compuesta por diez y ocho grupos en la cara A y C respectivamente. 3 y ss. aparecen en Mesopotamia antes que en Creta. Catalogo de la Exposición (Bolonia. Eso sí. También se han documentado en el mundo etrusco desde fechas muy tempranas (s. López Pardo. 58 Según nos ha informado D. 2 (nº 403). 60 Aquí se han localizado en el interior de enterramientos así como en diversas representaciones pictóricas. También en estas caras. únicamente se disponen a lo largo de las incisiones laterales que cierran las metopas.Londres1965) 89-92. 1 (nº 876) y fig.

parece que podría tratarse de la representación de un dios protector de los difuntos y la vida de ultratumba. Es el caso de la pintura localizada en Kef el-Blida 61 . 17 . En los textos ugaríticos Baal mantiene un combate con Yam. también se ha documentado este tipo de motivo en el sello de un ánfora Mañá D que se encuentra depositada en el Museo Naval de Madrid65. Larrio 1994. F. M. así como nos ha facilitado la bibliografía relacionado con el mismo. López Pardo nos ha comentado que se podría relacionar con el Baal de la Edad del Bronce. Presenta dos sellos66 en la zona superior de las asas. En el primero de ellos. En el mundo fenicio-púnico la encontramos representada en el ámbito funerario. por otro lado. Larrio. contrastándolo con su documentación en contenedores greco-itálicos. Sobre el origen y la tipología de los mismos. el hacha bipenne. 210. véase S. Por lo que este tipo de motivos iconográficos se podrían relacionar igualmente con esta divinidad que. nota 877. con un simbolismo religioso. pl. Hay que recordar que esta pintura se localizó en el interior de un enterramiento. de factura muy cuidada aunque se encuentra muy deteriorado. 65 Ha sido D. López Pardo 2007. portando el primero un hacha de este tipo. este tipo de representación posee un marcado carácter escatológico que debe relacionarse también. también se encuentra vinculada al mundo del más allá. 59. XXII. A. Este personaje parece que sería una divinidad. López Pardo 2007. era aún conocida en Cartago en fechas más modernas. López Pardo quien nos ha informado de este hallazgo. dios comúnmente asociado al comercio y a las 61 62 M. algunos sellos sardos también documentan estos motivos divinos. el “hacha bipenne” y el escudo escotadura en V. Fantar. Teniendo en cuenta el carácter divino de este tipo de elementos. 64 F. Larrio 1994. Un ánfora púnica inédita del tipo “Mañá D” del Museo Naval (Madrid). Por tanto. Estelas de guerrero y estelas diademadas (Barcelona 2001) 126 y ss. Eschatologie Phénicienne-Punique (Tunez 1970) 26-27. el segundo sello no se ha podido determinar como consecuencia del mal estado de conservación del mismo así como por su mala impresión. 59. A. de cronología arcaica. F. A. simbolismo que. En este sentido. En dicha representación se documenta un personaje masculino62 sobre la proa de un barco que porta en su mano derecha un hacha de este tipo y en su izquierda un escudo con escotadura en V63. 53-62. 1994. Así mismo. La relación de este tipo de recipientes con el comercio hace que se relacione este tipo de motivo. El propio autor de este trabajo expone67 la anomalía que supone localizar este tipo de objeto en las ánforas púnicas. necesitaría de un lugar sagrado para trasmitirse. Así mismo. nota 18. Celestino. ya que objetos como el hacha sólo los llevarían los dioses64. según un anillo que presenta un dios con este tipo de hacha de doble filo. Revista de Historia Naval 46. Lo interesante no es el elemento en sí sino la representación del mismo en un recipiente contenedor de estas características. se observa lo que sería el relieve de un hacha de doble filo de reducidas dimensiones. 210.un carácter sagrado y religioso. 67 M. F. donde es más común. 66 M. con Melqart. A su vez. creemos. 63 Parece ser que la representación masculina portando estos elementos.

71 J. Romero de Solís (eds.). Maier 2003. Escacena. La precolonización y la colonización fenicia. con las connotaciones económicas y simbólicas que conllevan su ubicación. carácter que. reafirmadas por la decoración del mismo. “peau de boeuf”. Fenicios a las puertas de Tartessos. 57. La religión de los pueblos de la Hispania prerromana. En esto sentido. Amores . L. “keftiubarren” (por alusión al nombre que los habitantes del Nilo usaban para designar a los cretenses) o “pelle di bue”. C. 18 .). Blázquez 1990. F. García . 68 Ya hemos mencionado la posible asociación de este tipo de representaciones con el dios Baal en el mundo fenicio-púnico. 72 J. AEspA 75. Romero de Solís (eds. fig. 2001. localizándose los ejemplares más destacados y numerosos en Chipre.Baquero . términos que hacen mención al mismo motivo y que responden a la diversidad de nacionalidades de los estudiosos que se han ocupado del tema. Mª. Por otro lado. La denominación de “lingote chipriota” se debe a que los lingotes de cobre procedentes de esta isla del Mediterráneo oriental tendrían esta forma tan peculiar. también está presente en otras manifestaciones próximo orientales. El periodo orientalizante en la Península Ibérica.S. Mª. J. Escacena 2001. Parrot . 86. lo que nos informa de la continuidad de este tipo de elementos simbólicos en el mundo tardopúnico. 70 También se conocen como “oxhide ingots”. L. pasando por la franja sirio-palestina y el delta del Nilo. queremos hacer hincapié en un dato que se nos antoja interesante: la constatación de este tipo de motivo en un elemento arquitectónico.Escacena. alcanzando la isla centromediterránea de Cerdeña. 228. A pesar de que este motivo se considera comúnmente como un símbolo de poder religioso. C. Simbología y función de las joyas de El Carambolo. 88-89. J. Creta y la isla sarda. Maier 2003. Mª. 32-33.. I Coloquio Internacional sobre Religiones Prehistóricas de la Península Ibérica. Chéhab .J. en Biblos. Complutum 12. L.P. 73 En una esquina del templo dedicado a Baalat Guebal. También J. Por tanto nos resulta interesante la nueva valoración que se podría hacer igualmente de su relación con Melqart. que suponemos formaba parte de un conjunto edificativo de grandes dimensiones. El lingote en rama chipriota o de piel de toro: símbolo divino de la antigua Iberia. Larrio 1994. en A. en A. J. A. Los lingotes chipriotas reproducirán este motivo iconográfico entre los siglos XVI y XI a. Blázquez. como es el caso de este capitel.M. C. De toros y de tesoros. y nos permiten observar el carácter sagrado de este animal en la antigua Fenicia en fechas tan tempranas. donde está cargado de un simbolismo religioso que trasmiten a los elementos en los que estos dibujos están representados. Pero realmente. Carlos Gómez Bellard. Fiestas de toros y sociedad (Sevilla 2003) 52. no debemos olvidar que también lo es del económico75.relaciones transaccionales que del mismo se desprenden68. Moscati 1975. 41. Zephyrus 43. En cuanto al origen de los motivos conocidos comúnmente como “piel de toro extendida” o “lingote chipriota”70. Este ánfora ha sido fechada69 en los siglos III-II a. apareció un conjunto de exvotos votivos entre los que destacamos un vaso con forma de toro y una cabeza también taurina. 75 Opinión personal ofrecida por D. según los ejemplares localizados en diversos puntos del Mediterráneo74. Estado de la cuestión. A.. su forma reflejaría la piel extendida de un toro sacrificado71. Fiestas de toros y sociedad (Sevilla 2003) 91. 92. Blazquez. J. debe buscarse igualmente en el mundo próximo oriental. 20-21. los toros se han relacionado en el mundo fenicio con Baal y Astarté. por otro lado. Dichos testimonios están fechados en el III milenio a. 2002.Baquero . Parecen documentarse en un amplio espacio que abarca desde la costa búlgara. 69 M. 91. H. 228. García . El toro es un animal que fue usado como símbolo de fertilidad y virilidad72. Maier.P. de ahí que se considerase un animal sagrado en el mundo antiguo oriental73. 74 J. 1990.

Por otro lado. 19 . de la isla de Chipre. Maier 2003.Este elemento decorativo. La civiltá fenicio. documentándose en multitud de contextos tanto cronológicos como espaciales. 78 Algunos recipientes cerámicos anatólicos de época orientalizante también parecen mostrar estos dibujos. por ejemplo. cabe recordar la explotación de cobre que los habitantes de esta isla realizarían en época fenicia y púnica. L. Véase también H. Intercambio y Comercio Preclásico en el Mediterráneo. se extrapola a otros ámbitos76. han sido relacionados con la piel extendida de un toro sacrificado. R. influencia que vendría de la mano de la franja sirio-palestina y. Madrid 9-12 de noviembre de 1998 (Madrid 2000) 93-101. Lo que nos interesa de esta estela es la forma que manifiestan tales betilos. elementos todos ellos que parecen constituir metopas dentro de los filetes en los que se hayan insertos. así como en la pintura mural del palacio de Dur Sharrukin.J. con todas las connotaciones ideológicas que conlleva. A. Este autor ha querido ver en estas representaciones un símbolo de poder. Asur (Bilbao 1970) 266-267. extendiéndose su empleo a otro tipo de superficies (murales77. por su forma característica. Barreca. del motivo geométrico que encontramos entre las representaciones de toros del panel superior pintado en la pared de la habitación 12 de la Residencia K de Jorsabad. aunque no parece que pueda compararse con la explotación comercial que se llevó a cabo en Chipre. F. fig. C. 100. 79 Un reciente trabajo relaciona este motivo y la carga simbólica que conlleva con el tesoro de El Carambolo. cuyos famosos “pectorales”. Escacena 2003. J. P. cerámicas78 o metales79). con una funcionalidad diferente a la que se creía. claramente identificado por estar coloreado. cuya decoración. Intercambio y Comercio Preclásico en el Mediterráneo.punica in Sardegna (Sassari 1986) 181-183. 166-182. 341-341. tendrían esta forma tan peculiar. dispuesta en franjas sobre la mitad superior del vaso. presenta la repetición seriada del “lingote chipriota”. Miniere e metalurgia nella Sardegna fenicia e punica. E. destacamos una estela de la necrópolis de Sulcis (Cerdeña) que muestra la representación de un betilo inserto en otro. 54 y ss. Este objeto se considera como uno de los casos más claros de influencia oriental. Temizer 1981. Madrid 9-12 de noviembre de 1998 (Madrid 2000) 103-108. Amores . fig. I Coloquio del CEFYP. 77 Es el caso. Bartoloni. 188. En este sentido. como el ajedrezado. que nos recuerdan sendos “lingotes chipriotas”. 150. Frankfort 1996. alternando con diversos motivos geométricos. motivos que. C. como por ejemplo una jarra de dos asas documentada en Gordion (al SW de Alacha Hüyuk) y datada en el siglo VII a. Ambas pinturas están fechadas en el siglo VIII a. Parrot. fig.. sobre todo. 181 y 196. 118. fig. I Coloquio del CEFYP. Acquaro. La Sardegna crocevia del comercio fenicio. en la Península Ibérica este motivo es característico de una serie de altares documentados en algunos santuarios fenicios 76 Dentro del ámbito funerario. F.

El santuario protohistórico hallado en la calle Méndez Nuñez (Huelva). Mª. lám. A. 7. El Carambolo81. es menester aclarar que la función de estos capiteles sería diferente de la propuesta para el capitel de zapata. comentar que la ausencia de un registro estratigráfico claro para los elementos que analizamos en nuestro trabajo nos impide asegurar a ciencia cierta que los dos capiteles 80 Fase III del santuario. TP 62. según sus excavadores. El complejo monumental del Carambolo Alto. Itinerarios arqueológicos por la geografía sagrada del Extremo Occidente. la desaparición de los mismos determina que no estemos en condiciones de establecer conjeturas formales sobre ellos. lám. La datación cronológica del mismo.A. Celestino 1997. Además.?)Los capiteles desaparecidos Como hemos comentado anteriormente. VII. relacionándolo con otros edificios y espacios que determinan igualmente como sagrados (caso del edificio de grandes dimensiones localizado en los nº 8-12 de la c/ Puerto. Carambolo III o Santuario C. Monografies Emporitanes 11 (Lugar 2001) 183. en torno a mediados del siglo VI a. queremos.. Huelva82) y orientalizantes (Cancho Roano83) que están relacionados con diversas vías de comunicación que le otorgan a esos lugares sacros una importancia fundamental (Fig. J. 88. M. C. se trataría de un pequeño altar con esta forma tan característica que. Rodríguez Azogue. A pesar de que los autores de la publicación lo adscriben culturalmente a la Huelva tartesia. L. En uno de sus lados presenta signos. S. TMAEF 46. En este sentido. Sobre este tema volveremos más adelante cuando relacionemos los elementos arquitectónicos de nuestro trabajo con el lugar donde estarían ubicados. Con toda la bibliografía anterior. C. En el caso de la columna del Cortijo del Ahorcado. sin poder insertarlos en la corriente cronoespacial que establecemos para la columna completa. 20 . 372-373. Osuna . ambos motivos reforzarían más si cabe el contenido sacro que la misma por si sola pudiera tener. Actes de la Taula Rodona celebrada a Empúries. 81 Habitación A-1 de la fase IV de El Carambolo o Santuario D y habitación A-40/A-20 de la siguiente fase constructiva. Belén. Santuarios fenicios y púnicos en Iberia y su influencia en los cultos indígenas. 2005. limitándonos únicamente a establecer su descripción. fig. Ceràmiques jònies d´època arcaica: centres de producció i comercialització al Mediterrani Occidental.J. fechada en el siglo VII a. y que interpretamos como un edificio funcional. como dato interesante. Bedía . nosotros pensamos que podría tratarse de un santuario probablemente de filiación fenicia. 6. posiblemente un almacén). 2002. Camas (Sevilla). estría realizado en plata. se determinó por la documentación a su lado de una copa samia que se hallaba casi completa. Domínguez. M. que es entendido bajo esta óptica. 69-70. Un santuario orientalizante en la paleodesembocadura del Guadalquivir. asimismo.A. Escacena 2001. 1. de haber estado unido a otra pieza. (¿es: 3. XVI. Fernández Flores . 83 Habitación H-7 del Santuario B. 123 y 127. 2). Es por ello por lo que lo hemos englobado en este grupo. Lugar maig 1999. XXII-XXIII. siendo su posición dentro del conjunto edificativo diferente. ya que los otros dos carecen de rebajes que servirían para acoger a vigas. fig.(Coria del Río80. 82 Según parece.

presentan unas decoraciones en relieves o caladas. Lucas . recientemente conocido y perteneciente también al mismo conjunto. 87 Acerca de este tipo de representación y las connotaciones simbólicas y sagradas del mismo.E. que en algunas ocasiones tienen ruedas. 88 J. R. 21 . según los cuales se conoce que presentaba unas caras rectangulares de 37 x 35 cm. en nuestro caso. Véase Mª.E. Lucas . el estilo de estos pedestales suelen mostrar una mezcla de elementos egeos y levantinos. El segundo capitel difiere sensiblemente del anterior. En otro soporte fragmentario. 86 Mª. 94. se trataría de la representación esquemática del árbol de la vida87. 98.E. Estos soportes. véase V. fig. Flanqueando el motivo principal se encuentran a ambos lados lo que podrían interpretarse como sendas columnitas. aspecto éste que creemos muy probable aunque no seguro. Las medidas del mismo se han averiguado a partir de los dibujos de García y Bellido 85. por lo que pudieron haber estado integrados en otros sectores del complejo sagrado que proponemos para el conjunto del Cortijo del Ahorcado. 15. motivo que en muchos casos se resume en el dibujo de una columna y que. midiendo el frente completo 53 x 35 cm.y la columna completa pertenezcan al mismo edificio84. 99. 85-111. Ruano 1988. 95. Mª. motivo sobre el que se inserta otro dispuesto longitudinalmente sobre el anterior que consiste en unas incisiones paralelas cuyos extremos se abren. según Lucas y Ruano 86. Lucas . Ruano 1988. 96. En líneas generales la decoración consiste en un rectángulo que presenta en su interior el dibujo de lo que parece ser la representación de la “piel extendida de toro sacrificado” o “lingote chipriota”. Este personaje está situado delante del árbol sagrado que. R. Este dibujo recuerda. Esta asociación de elementos simbólicos. R. López Pardo 2006. se ve igualmente a otro portador con el lingote chipriota junto a otras figuras humanas y esfinges. el árbol de la vida y la “piel de toro extendida”. Karageorghis 2005. con las esquinas escalonadas. Maier 2003. En este sentido. siendo la altura de unos 32 cm aproximadamente. véase F. Ruano 1988. Para algunos autores. en este caso. está compuesto por dos columnas paralelas de las que surgen un grupo de lo que 84 85 Esta posibilidad ya había sido apuntada anteriormente. mostrando únicamente algunas similitudes en los elementos decorativos. tras las cuales se disponen unas pseudovolutas. terminando en una especie de “V”. la representación de un pebetero esquematizado o una columnilla que funcionaría como un ara y que se suele relacionar con el árbol de la vida. no es descabellada ya que la encontramos en un pedestal chipriota88 donde aparece un hombre que carga un lingote de cobre con la forma característica. estaría intrínsecamente relacionado con el motivo de “lingote chipriota”. Nosotros consideramos que más que un pebetero.

estilo que llegó a la antigua Alasia a través de los fenicios.E. fig. En este sentido deseamos apuntar que. con la diosa Astarté. relacionadas. Ya hemos mencionado la asociación divina del toro en la religión fenicia. C. V. 89 Esta relación simbólica y sagrada también parece constatarse en la decoración que encontramos en el interior de un bol de oro correspondiente a la colección Cesnola. quizá deba extrapolarse a este capitel del Cortijo del Ahorcado. diosa que también podría manifestarse a través de la gran roseta de treinta y seis pétalos presente en el fondo interior del mismo. elemento que en los citados dibujos es imposible apreciar (Fig. Se trata de un prisma rectangular en cuya parte inferior se localiza otro rectángulo. 96. Esta asociación simbólica89. los capiteles descritos anteriormente muestran unas semejanzas en cuanto al tema representado y los motivos decorativos que no encontramos en éste. asociación que igualmente quedaría evidenciada con la representación de las aves. Lo interesante desde nuestro punto de vista es el motivo que se repite a lo largo de dos bandas concéntricas. Sobre esta propuesta volveremos más adelante. sin duda. sin duda. el tercer capitel muestra una decoración iconográfica mucho más simple que la de los otros dos. Debajo de la misma se sitúa una moldura convexa a modo de equino del que parece surgir lo que podría identificarse como un collarino 90 en el que estaría inserto el fuste. The Cesnola Collection in The Metropolitan Museum of Art (Nueva York 2000) 184. lo que nos ayudaría. Por último. chipro-egipcio. ciervos y toros. 90 Mª. como ánades. no hemos localizado en la arquitectura oriental capiteles que física e iconográficamente se asemejen al aquí presentado. 22 . El estilo de este bol parece ser. Por lo que respecta a posibles paralelos. Ancient Art from Cyprus. García y Bellido. Ruano 1988. Aunque también es cierto que la desaparición del mismo nos impide poder estudiarlo profundamente. a obtener una visión de la finalidad del edificio en el que este conjunto arquitectónico pudiera haber estado inserto. no estamos muy seguros de que este capitel y la columna que le acompañaba formasen parte del mismo edificio que los otros dos. Iconográficamente. que está rematado por dos volutas en sus lados cortos. según Karageoghis. con el propósito de localizar algún tipo de elemento decorativo que pueda relacionarlo o no con el conjunto del Cortijo del Ahorcado. esquematización que está en clara relación con una serie de dibujos de animales. R. 8). Figura 8. a priori. muy fino y delgado.parecen ser volutas. y teniendo siempre presente que nos basamos en los dibujos de A. Lucas . 301. Este recipiente procede de Chipre y está fechado en el 700 a. Se trata de la esquematización de lo que se ha interpretado como la flor del papiro (¿posible representación del árbol de la vida?) cuyo motivo se asemeja grosso modo al que está representado sobre la “piel de toro extendida” de este capitel. que podría mostrar un carácter sagrado. Karageorghis.

Karageorghis 2004. A pesar de ello. en las que Chipre jugaba un papel fundamental a través del comercio del cobre en forma de “pellejo de buey” o “piel extendida de toro sacrificado”. hasta bien entrado la segunda mitad del segundo milenio. También. 23 . podemos aproximarnos al contexto en el que el conjunto del Cortijo del Ahorcado estaría inserto. 21-64. al Próximo Oriente. estuvieron estrechamente relacionadas. En este sentido. documentándose. hemos sugerido la funcionalidad arquitectónica característica y singular de dicha columna como capitel de zapata. La ausencia de estratigrafía nos impide determinar el lugar exacto en el que se encontraría inicialmente. no tenemos ningún inconveniente de relacionarla también con este tipo de arquitectura. así como los dos capiteles supuestamente relacionados con la misma. Por un lado. V. véase. lo que la excluye de considerarla solamente como un referente del arte egeo. La decoración del capitel de zapata. al igual que el del capitel hoy desaparecido. la península de Anatolia y la antigua Alasia (o Alashiya)91. pues se halló formando parte de un grupo de materiales de época romana. áreas que. siempre y cuando tengamos presente el contexto temporal en el que la cultura cretense y micénica se desarrolla y el espacio cronológico en el que nosotros nos movemos. sin lugar a dudas. no conocemos el origen exacto del tipo de fuste que analizamos pero hemos localizado paralelos tanto en el área egea como anatólica. El análisis de los paralelos establecidos anteriormente nos conduce. Consideraciones finales Ya hemos descrito formal e iconográficamente la columna objeto de esta revisión. Este dato es importante por cuanto permite relacionar un determinado modelo artístico. A pesar de ello. por tanto.Los restos del Cortijo del Ahorcado en el contexto de la protohistoria peninsular. en elementos orientales. En el segundo milenio. y la funcionalidad arquitectónica tan peculiar guardan relaciones directas con el levante mediterráneo. con el Oriente Medio. en nuestro caso arquitectónico. el modelo funcional que hemos argumentado para nuestro capitel 91 Sobre las relaciones internacionales entre el Egeo. también culturales. el ámbito egeo mantiene estrechas relaciones comerciales y. hemos comprobado que no es único de este tipo de manifestaciones. el Próximo Oriente (fundamentalmente Ugarit) y Egipto. A pesar de que la característica del fuste guarda ciertos paralelos con las columnas minóicas y micénicas. su llegada a la Península Ibérica y su ubicación en la zona en la que se documentó. igualmente. Ahora sólo nos resta tratar de explicar su procedencia. con diversas áreas por las que sin duda debió extenderse. inclinando la balanza hacia esta área y corroborando más si cabe nuestra hipótesis.

la decoración apunta sobre el posible origen de los elementos estudiados en este trabajo. Lucas . Una propuesta interesante en este sentido es la apuntada por J. Por último. consideramos que el conjunto que aquí reinterpretamos tiene una cronología más alta que la que se expuso en un primer momento92.. donde en niveles prefenicios se documentan elementos arquitectónicos con las mismas características edilicias que la que mostrará la fábrica rectangular que conforma la columna objeto de este análisis. Ruano 1988. Almagro – Gorbea. Intercambio y Comercio Preclásico en el Mediterráneo. C. R.E. en niveles prefenicios. Las autoras comentan que estos capiteles corresponderían a una época indeterminada anterior al siglo IV a. mostrando paralelos claros con el complejo de Kition. lo que determina que únicamente podamos concretar que su llegada a la Alta Andalucía se debe a la llegada de colonos fenicio-chipriotas en los primeros siglos de la colonización. 93 En este sentido. en un ambiente ibérico con influencia claramente púnica. I Coloquio del CEFYP. Teniendo en cuenta todo lo anterior. la descontextualización estratigráfica de estos restos arquitectónicos nos impide poder fijar una fecha determinada para la llegada de estos elementos. creemos que estamos en condiciones de afirmar que los modelos funcionales. nos llama profusamente la atención una serie de materiales de cronología muy antigua que parecen estar insertos en época “precolonial” (fragmentos de Llanete de los Moros o ánfora de Lora del Río). con la arquitectura chipriota. nos incita a pensar en que su llegada al sur peninsular pudo haberse llevado a cabo quizá en fechas más tempranas (“¿precoloniales?”93).de zapata lo exime de poder relacionarlo con el ámbito cretense. Comercio e intercambio en el contexto precolonial. La documentación de paralelos funcionales de la primera columna en el templo 1 de Kition. Como hemos repetido en varias ocasiones a lo largo de este trabajo. Madrid 9-12 de noviembre de 1998 (Madrid 2000) 28 y ss. Actas del IV Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos II. pero la lectura que hemos hecho invita a la realización de una necesaria modificación interpretativa. 100. cronología que habría que relacionar con la época de la colonización fenicia en la Península Ibérica. Alvar. La “precolonización fenicia” en la Península Ibérica. y a tenor de los datos aportados en relación a dichos elementos. procedencia que establece que podamos relacionarlos con la corriente que hacia comienzos del primer milenio se percibe en el Mediterráneo central y occidental. por lo que no entraremos a valorar ningún aspecto relacionado con ellos. y dentro de éste. Según esta hipótesis. decorativos y simbólicos de los mismos apuntan a que debamos relacionarlos con el arte fenicio próximo-oriental. Somos conscientes de la novedad que supone asociar estos capiteles al mundo colonial fenicio. La discusión de los mismos en dicho contexto se queda fuera de nuestro ámbito de estudio. de la cual nos hemos encargado en el presente estudio. rompiendo con una tradición que los consideraba ibéricos. Es menester aclarar por nuestra parte que estamos abiertos a nuevas interpretaciones que se planteen en torno a una posible fase de tanteo en fechas anteriores a la colonización fenicia hispana. El 92 Mª. También M. Cádiz 2-6 de octubre de1995 (Cádiz 2000) 24 .

que ponen de manifiesto el carácter sagrado y cultual del agua95. Santuarios Fenicio-Púnicos en Iberia y su influencia en los cultos indígenas. Mederos. P. Formas de intercambio de los fenicios occidentales en época arcaica. 1999. en las que el agua estaría presente. Un modelo de explotación económica y prestigio político. 94 En J. 96 J. Por otro lado.Mª. Este patrón de asentamiento manifiesta la importancia de erigir en esta zona un enclave con carácter eminentemente comercial aprovechando las principales vías de comunicación. Estos patrones de asentamiento los muestran la propia distribución de los santuarios fenicios. Alvar 2000. J. Mª. Intercambio y Comercio Preclásico en el Mediterráneo. La elección de este enclave. 2000. Madrid 9-12 de noviembre de 1998 (Madrid 2000) 139 y ss. no es casual. caso de La Muela de Cástulo. García – Gelabert. Ruiz de Arbulo. Actas del 1er Congreso Peninsular de Historia Antigua II (Santiago de Compostela 1998) 101110. 95 La importancia que adquiere el agua en la religiosidad fenicia y púnica se manifiesta en la elección del lugar de algunos santuarios. J. véase A.Mª. I Coloquio del CEFYP. así como a diversos arroyos.. R. Rodríguez Muñoz 2008. seguramente. debemos relacionarlos con la posible existencia de un santuario en los alrededores de donde fueron localizados. I Coloquio del CEFYP. 22-69. Actas del IV Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos II. A este respecto. que sería punto neutral de encuentro para la realización de transacciones comerciales 94 de carácter minero-metalúrgico. en que actualmente los datos arqueológicos con los que contamos apuntan a su inclusión en un contexto colonial. García – Gelabert . Sobre la existencia de un comercio micénico arcaico en momentos anteriores a la llegada de los fenicios. denotan que estos elementos no podrían sino corresponder a un edificio orientalizante de carácter sacro. con las actividades religiosas desarrolladas en el mismo. Rodríguez Ferrer. con su carga sagrada y simbólica. que correspondería a una época “precolonial” eminentemente aristocrática y que no ha dejado huellas en la arqueología. Alvar afirma que este comercio micénico con la Península Ibérica estaría inserto en lo que él denomina Modelo de Contacto no Hegemónico. Mª. Santuarios y comercio marítimo en la 25 . El comercio micénico en el Mediterráneo central y occidental (1625-1100 a. 249-250. El templo de Hércules-Melkart. El impacto fenicio en la religiosidad indígena. sobre todo 116-118. desde nuestro punto de vista. 77. López Castro.F. López Pardo 1985. Gómez Bellard . a los que su ubicación próxima a algún manantial o cauce fluvial como vía de comunicación debe relacionarse. 97 A. Complutum 10. Viene determinada por una cuestión eminentemente económica y comercial. C. J.problema estriba. Blázquez . 33. J. Madrid 9-12 de noviembre de 1998 (Madrid 2000) 125 y ss. L. TMAEF 46. que conecta esta zona con la Baja Andalucía. Cádiz 2-6 de octubre de 1995 (Cádiz 2000) 551-560.P. Blázquez . 229-266. Ex Occidente Lux. Creemos que los motivos iconográficos.. que se manifiesta en la erección en ese lugar de un complejo que permita llevar a cabo esas actividades. C. Igualmente en S.). a pesar de la ausencia de un registro arqueológico claro para los materiales arquitectónicos aquí estudiados. emplazado próximo a una vía de comunicación importante como es el río Guadalquivir. Desde Gadir97 como centro principal de las importaciones y 712-716. Celestino. 108 y ss. Intercambio y estructuras comerciales en el interior de la Península Ibérica. Vidal. así como otros enclaves orientalizantes96. Las cuevas-santuarios feniciopúnicas y la navegación en el Mediterráneo. Intercambio y Comercio Preclásico en el Mediterráneo. Esto ha sido estudiado por algunos autores en relación con algunas cuevas-santuarios púnicas mediterráneas. P.

en los templos de Enkomi y Kition103. Belén 2000. ya que creemos que se acerca más a la concepción que se tenía de los mismos en relación a su ubicación y el tipo de actividad en él desarrollada. como sucediera con la Muela de Cástulo102. Mª. García . Será esta vía de comunicación fluvial la que articule las relaciones transaccionales que pudieron llevarse a cabo entre los asentamientos fenicios enclavados en la zona costera. Mª. Karageorghis 2004. 98 Mª. ubicados en torno a esta importante vía de comunicación como medio para controlar el acceso a las zonas mineras de Sierra Morena así como a las campiñas del valle fluvial99. obviando aquellas connotaciones que predisponen el empleo de un término en beneficio del otro. en clara asociación con los diversos enclaves tartesios ubicados al interior98. El papel de los santuarios en la colonización fenicia y griega en la Península Ibérica.F. debe relacionarse con la explotación minera de Sierra Morena. 520531. Ruiz de Arbulo. este santuario orientalizante 100. 144-152. También J. reflejan el proceder de los fenicios para introducirse en las poblaciones indígenas (p. incluyendo la paleodesembocadura del propio río. 100 Es menester aclarar que empleamos los términos templo y santuario indistintamente. Mª. Argantonio. Ello explicaría la situación de los santuarios fenicios de El Carambolo y Coria del Río. 58-78. Mª Belén.Gelabert . Santuarios Fenicio-Púnicos en Iberia y su influencia en los cultos indígenas. donde se aprecia la relación sagrada del santuario con la metalurgia. (citar el nombre entero de la revista) TMAIF 46. J. 248-250. 110). Fenicios. 2000. 40-41. El poblado de La Muela y la fase orientalizante en Cástulo (Jaén). al igual que sucediera en Chipre. Mª. La Muela de Cástulo. la ordenación territorial de los distintos enclaves fenicios se articulaba a lo largo de la Bahía de Cádiz. López Pardo 1985. 104 J. Blázquez. Blázquez . La representación de los motivos conocidos como de “lingote chipriota” o “piel extendida de toro sacrificado” en dos de los capiteles guardaría relación con la explotación minera. 13. Griegos y Cartagineses en Occidente (Madrid 1992) 88-109. 99 J. 102 J. J. 26 . 42. en el marco de un comercio con las poblaciones autóctonas orientalizantes. Blázquez 2002. 520-527. 1997.exportaciones que en la Península Ibérica en época fenicio-púnica se llevaban a cabo. y las comunidades tartesias.Mª P. Rey de Tartessos (Sevilla 2000) 79 y ss. estando las tareas de explotación del mineral bajo tutela y protección divina104. 101 Hemos usado la clasificación establecida por Ruiz de Arbulo en relación a los santuarios fenicios. Se encargaría de canalizar la materia prima a los centros coloniales fenicios. (citar el nombre entero de la revista) QPAC 18. de carácter periurbano101. 121-123. tutela y protección que en nuestro caso queda patente por dicha iconografía. Ruiz de Arbulo 1997. relaciones comerciales en la que los templos jugaban un papel fundamental. la ciudad onubense y el interior de la ensenada abierta en la antigua desembocadura del Guadalquivir. El país: territorio y poblamiento. a pesar de que consideramos que los restos analizados por nosotros corresponden a un santuario orientalizante. junto a Montemolín y Carmona. Península Ibérica durante la época arcaica. Para esta autora. En el caso que aquí nos ocupa. 103 V. Blázquez 2002.

36 y 39-40.s. 6: El Carambolo). 1988. según V. así como de otros emplazamientos sagrados fenicios y orientalizantes (1: La Muela de Cástulo. 2000) p. García y Bellido). Extraído del Léxico arquitectónico de Enríque Díes Cusí (falta la cita bibliográifca completa y la página/numero del dibujo). Fig. Lucas – E. fig.: Dibujo aproximado de las caras del capitel con hachas y lingotes sombreados. Demas. 8. 4. Archivo Fotográfico. figs. Extraído de Tabula Imperii Romani. 1. Conventus Carthaginensis. 1. 3. 1. 4: Santuario de Huelva.v. 5: Santuario de Coria del Río.: Reconstitución fachada Kition.e.Leyendas y LISTA DE PROCEDENCIA DE LAS FIGURAS Fig. Fig. según C. 7.: Detalle del Vaso de Sidón./ Fuente Cisneros. pl. 2. c.: Mapa de Andalucía con la ubicación del Cortijo del Ahorcado. R. 3: Templo de Melqart.: Mapa de la zona señalando algunos de los lugares mencionados en el artículo. Direcciones (completar por favor): Raquel Rodríguez Nuñez. Mapa de los autores? Fig. 19 4°C E-28922 Alcorcón (Madrid) Resumen en espanol y ingles: 27 . Fig. TIR. Fig. 2: El Cortijo del Ahorcado. 5. 1988: 82. Fig. en Mª.: Dibujo de la reconstrucción de un Capitel de Zapata. Museo Arqueológico Nacional. 1985: 220 y 223. Ruano. Bonnet.: Capiteles n º 2 y 3 de El Cortijo del Ahorcado (según A. Fig.: Foto de la columna descubierta en El Cortijo del Ahorcado. 6. J-30 (Madrid. Karagorghis – M.