DISCURSO DE ORDEN CON OCASIÓN DEL 186 ANIVERSARIO DE LA CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE AREQUIPA SEÑOR PRESIDENTE DE LA CORTE SUPERIOR

DE JUSTICIA DE AREQUIPA SEÑORES AUTORIDADES REGIONALES, LOCALES, CIVILES, MILITARES, ECLESIASTICAS, GREMIALES Y EDUCATIVAS SEÑORES MAGISTRADOS DE TODAS LAS INSTANCIAS, COMPAÑEROS TRABAJADORES, PÚBLICO EN GENERAL Permítanme iniciar este discurso agradeciendo a los jueces integrantes de la Sala Plena de nuestra Corte Superior que me encargan una de las actividades más honrosas que debo cumplir en mi vida profesional, sinceramente gracias, confío en no defraudarlos. Hemos oído con frecuencia, por parte de nuestros mayores, la frase de que todo tiempo pasado fue mejor y pensando con añoranza en los tiempos idos, muchas veces consideramos que así fue y disfrutamos de nuestros recuerdos para vivir nuevamente. Cuando pensamos en dicha frase sobre nuestra Corte Superior de Justicia, la hemos oído de magistrados y servidores que en el retiro, nos señalan como en su época, sin tanta tecnología podían dar mejor respuesta a los juicios que enfrentaban, señalando que el servicio de justicia era mejor en tiempos pasados. No sé si tengan razón al afirmar ello, pero estimo que su añoranza revela un paradigma que debemos cambiar y es el sentir que el pasado es mejor que el presente. Sé que la crisis y alta desaprobación del sistema de justicia peruano no es una creación de nuestros tiempos, sino una herencia nacida en el pasado (especialmente en los 90), en el que nuestros correctos ex magistrados teniendo como única arma la ley y el derecho, administraron justicia, resolviendo su presente sin tiempo para imaginar que ellos eran los constructores de este presente, es decir, no pensaron en los nuevos tiempos ni en el futuro y en tiempos actuales el futuro es el ahora. Antes no era usual hablar del cambio, de la reingeniería, de la calidad total, del sometimiento al control ciudadano, ahora sí. Los tiempos cambian y aunque nos gusta afirmar que lo único constante es el cambio, no internalizamos que cambiar, más que una frase es una de las formas de supervivencia como Institución. Los magistrados que son parte de la historia de nuestra Corte, prestaron su mejor esfuerzo, dieron su

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mayor dedicación, lo hicieron bien, pero los tiempos actuales son diferentes ya no se puede premiar el desempeño individual, sino la creación de valor colectivo. En tiempos, no tan lejanos el crear valor institucional no era una necesidad, por eso todo ese gran y sacrificado trabajo se fue con ellos cuando se retiraron y quienes venimos a reemplazarlos tuvimos que empezar un nuevo camino, que hoy enfrenta una importante desaprobación ciudadana. La desaprobación del sistema de justicia, nos hace una Institución vulnerable ante el Poder y esta vulnerabilidad es lo que debemos cambiar, en esencia a través de un mejor servicio integrado a la Sociedad mediante una Institución Unida, recordando que la judicatura es un Poder otorgado por la nación del cual se debe rendir cuenta ante la ciudadanía. Muchas veces pensamos que esa rendición de cuentas pasa solamente por una ratificación cada 7 años, que no debería existir, por ser un velado atentado contra la independencia jurisdiccional, en un procedimiento que impone innecesarias cargas a los magistrados y que puede concluir con no ratificaciones injustas. O tal vez creemos que la necesaria rendición de cuentas pasa sólo por resolver más casos, como si la estadística fuera una ciencia para ganar respeto, la estadística es una herramienta que nos ayuda a tomar mejores decisiones. Pensando en las estadísticas olvidamos lo fundamental, lo que no estamos evaluando en el presente, pero que nos dignifica como personas, pues rendir cuentas de nuestra labor incluye la obligación de hacer grande nuestra Institución. No debemos olvidar que así como es cierto que los grandes hombres y mujeres hacen grandes Instituciones, las grandes instituciones hacen grandes a sus integrantes o al menos evidencian tal grandeza. Un equipo no se puede evaluar porque tuvo buenas Tal como lo señala el comunicador Gustavo individualidades, sino por la manera en que funciona en colectivo y ese colectivo es el que gana el corazón de las personas. Rodríguez estadísticamente como padres podemos ser insuperables por las cosas materiales que damos a nuestros hijos, casas en las que no pasamos nuestro tiempo, libros que no les leemos, nintendos que no jugamos con ellos, pero ganamos su corazón cuando los abrazamos y compartimos nuestro tiempo con ellos. Si hoy enfrentamos una alta desaprobación ciudadana, debemos hallar la manera de revertirla. Como primera respuesta en nuestra Corte Superior, encontramos que es

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una de las instituciones que alberga en su seno la mayor cantidad de profesionales con diversos estudios de especialización y títulos académicos de postgrado. No existe juez que no haya estudiado y concluido una maestría y ya muchos de ellos aparte de magísteres, son doctores en derecho; y algo similar sucede con nuestros especialistas, secretarios, técnicos y auxiliares jurisdiccionales quienes también tienen maestrías, doctorados y que títulos más; entonces si tenemos tal capital humano, ¿Por qué no logramos revertir esta mala imagen? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? No conozco la respuesta correcta, solamente transmito una reflexión: “trabajamos

como en el pasado, con mayor tecnología e información, pero con los mismos métodos y forma de pensar que generaron la crisis actual, nos creemos modernos si en lugar de transcribir textos utilizamos el copy and paste; damos más importancia al trabajo individual que al trabajo colectivo; nos preocupa más ser buenos jueces o servidores jurisdiccionales, que tener una mejor Corte de Justicia; pensamos más en lo que somos que en lo que haremos”. Me explico, el gran físico Albert Einstein, afirmó que “El mundo que hemos creado como resultado del nivel de pensamiento que hemos tenido hasta ahora, crea problemas que no podemos resolver en el mismo nivel que los hemos creado”; es decir, que si seguimos pensando como siempre lo hacemos, veremos que con los años que vienen diremos con tristeza y no gloria que el tiempo pasado fue mejor. El pensar que el tiempo pasado fue mejor es una pésima forma de esconder nuestra responsabilidad cuando pasamos por la Corte solamente pensando en el presente individual y no pensando en el presente colectivo. Debemos entender que no existe un camino viable que desconozca las necesidades de futuras generaciones. Hablamos de las instituciones y la necesidad de institucionalizar el país, pero no ponemos el empeño en institucionalizarnos nosotros mismos, como Corte Superior de Justicia y como Poder Judicial. Cómo crear este mejor futuro. De diversas maneras, la primera es pensando de manera sistémica y privilegiando el trabajo en equipo, frente a cada problema que enfrentemos. Peter Senge, autor de los libros La Quinta Disciplina, la revolución necesaria, la danza del cambio, entre otros, nos señala que todo problema es como un iceberg, en el cual solamente apreciamos una pequeña parte, que se denomina

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evento o al decir de los médicos síntomas de una enfermedad. Por citar un ejemplo tenemos juzgados que tienen sobre carga procesal que se torna inmanejable, entonces tratamos de solucionar dicho problema a través de la creación de grupos de apoyo para la descarga de los órganos jurisdiccionales saturados. El Presidente de la Corte Suprema, Dr. César San Martín, en la charla que dio el pasado día 15 de julio, en nuestra Corte ha señalado que se formarán grupos de apoyo y descarga a nivel nacional. Crear un grupo de apoyo es una buena respuesta en un primer momento, pero aun cuando sea necesario e impostergable, no soluciona el problema real, solamente lo retrasa. Pasado el grupo de apoyo, sabemos que la sobrecarga y atraso procesales siguen, es decir no es solamente un evento, sino que es un patrón que nos hace pensar en más órganos jurisdiccionales, pero vemos que con el tiempo aun cuando tenemos más órganos jurisdiccionales, existen juzgados que ya no pueden sobrellevar la carga que tienen. ¿Qué pasó? Simplemente olvidamos que los patrones del sistema, se sustentan en la estructura. ¿Cuál es las estructura del problema de la sobre carga procesal?, siendo autocríticos diremos que una de las razones es la falta de predictibilidad de nuestros fallos, lo que fomenta el litigio en cualquiera de sus manifestaciones. El alto índice de litigiosidad que tienen los Arequipeños, no es sólo por haber nacido al pie de un volcán, es además, entre otros, una consecuencia de la disparidad de criterios que tenemos al resolver los casos judiciales. Cuando llegamos a un alto nivel de preocupación por la disparidad de criterios, consideramos que la realización de plenos jurisdiccionales locales nos ayudará a tener una sola respuesta ante litigios similares, pero vemos que no es así y como los plenos jurisdiccionales locales no tienen carácter vinculante, esperamos en un pleno nacional, la unificación de nuestras decisiones. ¿Cuánto tiempo pasa desde que se descubre la disparidad de criterios hasta que un pleno nacional nos indica una respuesta que no satisface a todos? Si los jueces de todas las instancias enfrentamos problemas comunes, por qué no intentar soluciones de alto impacto. Un ejemplo fue el proyecto que se llamó Sentencia Corporativa, en el que un grupo de jueces civiles decidimos compartir información y ello nos llevó a encontrar la solución adecuada a los litigios sobre la Ley 23908, que con el tiempo el Tribunal Constitucional a través de un precedente vinculante, nos dijo que se debía hacer lo que ya estábamos haciendo; fue una

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experiencia importante de crear valor colectivo. Tenemos problemas, litigios y dudas comunes, replicar la sentencia corporativa, que es simplemente compartir información que se consigue y someter las ideas propias al análisis y crítica de los colegas, es una buena alternativa, pero no la única. Ahora podemos intentar caminos adicionales, por ejemplo entendiendo que lo importante es mejorar a la Corte Superior de Justicia de Arequipa y al Poder Judicial. Debemos asumir nuestra obligación de crear documentos de trabajo que nos sirvan en el presente y nos proyecten a un mejor futuro. La idea no es de difícil ejecución, pero requiere nuestro compromiso. Tomaré como ejemplo la Justicia Civil, en la que tenemos 12 Jueces Superiores, quienes deberán elegir 12 problemas de trabajo cada tres meses, uno por persona, con el apoyo de uno o dos jueces mixtos, especializados o paz letrado y trabajando en equipo crear documentos en las que se explique un determinado problema o litigio recurrente, a través de la doctrina, jurisprudencia y experiencia. Al mes siguiente existiría un documento que en no más de cinco páginas desarrolle la doctrina y jurisprudencia de un determinado problema, es decir que será un documento que contenga razones para tomar mejores decisiones. Este documento de razones circulará entre todos los involucrados con tal razón de litigio quienes harán sus observaciones y enriquecerán el trabajo del equipo y luego se elaborará un documento final, que permita a todos los jueces tener una información de primera al alcance de la mano. Ojo no se debe confundir a los grupos de estudio con los equipos de trabajo, en los grupos de estudio aprenden sus integrantes, en los equipos de trabajo aprendemos colectivamente. A este proyecto lo denominaremos la “Sentencia Compuesta” pues los documentos de razones llevan el aprendizaje de todos, y fue propuesto al Consejo Ejecutivo Nacional, fue presentado al Dr. Javier Román Santisteban, pero su lamentable fallecimiento frustró cualquier avance. En un mes, sin esperar plenos habremos debatido doce problemas de la Por citar justicia civil y los ganadores seríamos todos, lo que incluye la ciudadanía.

algunos ejemplos prácticos podríamos discutir sobre cada una de las causales de nulidad del acto jurídico, la aplicación de intereses capitalizables, la aplicación del iuria novit curia en los casos de responsabilidad contractual o extracontractual, nulidad o anulabilidad del acto jurídico, la manera de ejecutar sentencias contra el Estado, la contracautela real en las medidas cautelares y tantos problemas que enfrentamos en solitario, sin compartir información.

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Pongámonos como meta que cada equipo logre 4 documentos de razones por año, es decir tendríamos en la justicia civil casi 50 documentos al año. No esperemos a los plenos jurisdiccionales para identificar disparidades de criterios, busquemos compartir información sobre la base de los problemas comunes que enfrentamos. Sé que el tiempo nos es escaso, que el tiempo no nos alcanza, pero invirtiendo tiempo de esta manera, lo ganamos en realidad y cambiamos nuestra cultura organizacional. Comparto con Ustedes que en la primera sesión de la mesa permanente de Justicia Civil del CEMAJUS, llevada a cabo hace 7 días, es decir el día 19 de julio, esta nueva forma de trabajar ha empezado a ser analizada. Estos documentos de trabajo que debemos llamarlos “documentos de razones por problema específico”, trascenderán nuestra labor de Juez y al despedirnos de esta Corte Superior, nuestros sucesores no tendrán el problema que tuvimos al ingresar a laborar, es decir iniciar desde cero el trabajo, sino que tendrán documentos que contienen conocimientos, experiencias e importantes aportes, que ellos mejorarán. Entonces si quienes me sucedan parten sobre el conocimiento que creamos, tengo esperanza en que el tiempo futuro será mejor que el presente y no debe importarnos quién siembra, sino que existan por siempre cosechas; además, como lo señaló Facundo Cabral, lo que se pierde de gloria personal se gana de eternidad y es ésa una forma de trascender. Crear valor colectivo no es bueno solamente, es necesario y lo que es mejor aún permitirá que nuestro capital humano se convierta en capital social que es la máxima expresión del talento en acción que engrandece Instituciones, ya que ello es características de las organizaciones que aprenden. Vean que no creemos que se aprende solamente por aprender, sino que es para generar valor futuro, de lo contrario estaremos encerrados en los paradigmas del pasado. Jil Van Eyle, en su libro 40 horas en 90 minutos, explica cómo el compartir información es la base de un equipo de trabajo. Dice que sería impensable que un delantero de un equipo de futbol le pregunte al defensa cómo va el juego, porque él marcó un gol, pero no sabe qué pasa en la defensa o que un defensor sumado al ataque vaya a preguntarle al entrenador si puede o no patear el balón cuando esté sólo frente al arquero rival. Sería impensable, pues los integrantes de un equipo comparten información y responsabilidad teniendo un objetivo común. ¿Compartimos información entre los diferentes juzgados, pese a tener casos comunes?

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Joel Arthur Baker, decía que uno de los problemas de romper paradigmas es la parálisis paradigmática, pues al romperse un paradigma todos regresamos a cero y eso no nos gusta, pues es empezar de nuevo, pero romper el paradigma del súper juez que lo sabe todo en soledad, es mejor a seguir retrocediendo como Institución. Compartamos razones y no nos enfrasquemos solamente en las posiciones con las que concluyen los plenos jurisdiccionales. Una segunda manera de crear valor, es centrarnos en la persona del Juez y los servidores, no como expertos en derecho, sino como personas que tienen competencias puestas al servicio de su labor. No me refiero a las cualidades que

establece el Código de Ética del Juez Iberoamericano que desde mi punto de vista sería mejor si tuviera una visión sistémica del trabajo en una Institución; me refiero a la necesidad de desarrollar competencias personales, adicionales de la del trabajo en equipo, que ya hemos referido. honestidad. Nos preocupamos por tener nuevos modelos procesales, lo que es completamente necesario, sobre todo en la justicia contenciosa, civil y familia; nos preocupamos en la intensa capacitación jurídica sobre los nuevos modelos del litigio oral y ello es bueno, pero dicha capacitación tendrá mejores resultados, si es que logramos desarrollar nuestras competencias gerenciales, pues un juez, siempre tendrá un equipo de trabajo por dirigir, inspirar y hacer crecer en los ámbitos personal, profesional y familiar. No sólo repitamos con gusto que el activo más importante de nuestra Institución es el capital humano, nuestro personal y nosotros, internalicémoslo; pues como se ha mencionado debe convertirse en capital social, es decir que debe evidenciar un crecimiento colectivo e institucional; cualquier otro crecimiento no tendrá como resultado una mejor Institución. Tengamos presente que el futuro, que construimos ahora tiene que ser mejor que el presente, de lo contrario habremos pasado sin aporte alguno y no tendremos respuesta clara a la pregunta que nos harán futuras generaciones sobre qué es lo que hicimos por nuestra Corte Superior de Justicia de Arequipa, aparte de nuestros logros personales. Además de laborar en un sitio que tenga jueces y servidores jurisdiccionales honestos, nos gustará laborar en una Corte donde se respire

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Es cierto que en su mayoría, nuestros colaboradores son buenos y capacitados, pero es parte de nuestras obligaciones hacer que mejoren y para ello hay muchas maneras, la principal es empoderarlos, es decir hay que enseñarles que ellos hacen resoluciones que serán aprobadas o desaprobadas por el Juez y no solamente proyectos de resoluciones que también pueden aprobadas o desaprobadas por el Juez. Aunque en el fondo parece la misma labor, no nos equivoquemos, en la primera al encargarles resoluciones y revisarlas reconocemos y desarrollamos su capacidad profesional, en la segunda fomentamos sus cualidades de proyectistas. Nuestros trabajadores demuestran que son buenos no sólo ante nosotros, sino que además, podemos afirmar con orgullo, lo demuestran en los concursos que organiza el Consejo Nacional de la Magistratura en los que sus evaluaciones los sitúan siempre en los primeros puestos. Hagamos un esfuerzo por empoderar más a nuestros colaboradores, que no solamente trabajan para un determinado juzgado, sino que su labor es importante para toda la Corte. A su vez ellos podrán ayudarnos a prevenir nuestros yerros; así como pedimos que los Jueces Supremos o Jueces Superiores nos escuchen y dialoguen con nosotros, de la misma manera debemos hacerlo con todos; pero, pensemos en silencio qué porcentaje de nuestro tiempo lo dedicamos a preguntar y escuchar a nuestra gente. El crecimiento de nuestros colaboradores es también el nuestro, así como los logros de nuestros hijos. Tenemos que lograr que nuestros colaboradores nos sigan no porque jerárquicamente seamos sus jefes, sino porque agregamos valor en su vida. Un aspecto importante que también está dentro de las competencias necesarias de los jueces y servidores jurisdiccionales es la comunicación, pero no me refiero a la comunicación de nuestras decisiones a través de una buena redacción utilizando la argumentación jurídica, necesaria herramienta para que nuestras decisiones sean correctamente entendidas por la colectividad. Ellos es bueno, pero no me refiero a ese tipo de comunicación, me refiero a la comunicación interna institucional. Debemos fomentar la comunicación sincera, respetuosa y directa. Alguna vez Patricia Hasuel, especialista en coaching, se preguntó sobre el precio de decir la verdad, y concluyó que éste no es barato pues lo primero que hay que pagar son noches que no podremos dormir y caras largas, pero vayamos en un intento progresivo. Tratemos de decirnos la verdad directamente. Cuánto bien me hará que mis superiores y mis

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colaboradores me digan aspectos que debo corregir, porque sé que perfecto no soy, que me equivoco, porque hay cosas que hago mal, pero también hay cosas que hago bien. La comunicación sincera es un proceso largo que nos ayuda a desarrollar un No hablo de la vida mejor trabajo con beneficios en el presente y en el futuro.

personal de cada quien, que está en su esfera privada, hablo de su labor jurisdiccional. Aprendamos a decirnos en qué erramos y aprendamos de los aciertos ajenos. Y este decir la verdad implica otra competencia más, tener una ética de tercera generación. Francois Valleys, explica que hay tres generaciones de ética, a lo mucho en las aulas universitarias nos enseñan las dos primeras, a lo mucho porque existen facultades de derecho que no tienen el curso de ética en sus planes de formación profesional, situación que debe cambiar. La primera generación de ética se centra en el bien y en el mal, es la ética que enseñó Aristóteles, la segunda ética es la de lo justo y lo injusto, que es la ética del siglo pasado. La tercera generación de ética es la de lo sostenible y lo insostenible. Abarca las dos primeras generaciones de ética, pero incluye una visión sistémica. La ética de la sostenibilidad tiene como base el desarrollo sostenible o sustentable como es mejor llamarlo. El desarrollo sustentable, según la Comisión del Banco Mundial del año 2002, tiene tres dimensiones: la ambiental o ecológica, la económica y la social. Mucho se habla de la dimensión ambiental, lo que es importante ante el calentamiento global y la irracionalidad del consumo de nuestros recursos naturales por parte del primer mundo y por nosotros también. En España se ha empezado a hablar desde el año 2010 de la economía sostenible que es la que entendemos como la economía de la inclusión. La Dimensión social es la que nos corresponde desarrollar a nosotros, pues parte del aseguramiento del respeto a los derechos humanos, derechos laborales, educación, seguridad y salud en el área de trabajo, pero incluye la interacción entre la organización y la comunidad. Nuestro Presidente Dr. Jorge Luis Salas Arenas, con acierto ha convocado al CEMAJUS por segunda vez, de una manera mucho más articulada que la convocatoria que se hizo el año 2006 y el éxito de estas jornadas es parte de un futuro mejor, no sólo de nuestro Presidente, sino de nuestra Corte

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Superior de Justicia, es decir es el beneficio de quienes laboramos, de quienes hacen uso del sistema de justicia y de toda la sociedad. A parte del CEMAJUS, es necesario reconocer que nuestro trabajo es la dimensión social del desarrollo sostenible y nuestros fallos deben tener presente que somos actores no solamente en la Administración de Justicia, sino en el desarrollo del país, pues enviamos mensajes a la sociedad y quienes laboran, quienes gobiernan, quienes invierten, actúan sobre la base de nuestro trabajo. Un primer mensaje que no podemos dejar de enviar es nuestro rechazo al litigio deshonesto, lo que va más allá de rechazar al litigio espurio, sino que debemos cambiar paradigmas sobre el concepto de abogado exitoso que es quien dificulta un proceso judicial. Es cierto que se puede tener réditos en el corto plazo, pero es una conducta insostenible que daña el futuro que sus hijos tendrán que sufrir. Shorina afirmaba que callar cuando uno debe protestar hace cobarde a los hombres y tanto peor cuando se trata de un magistrado, por lo que aun a riesgo de ser descortés con alguno de nuestros invitados, no podría dejar de expresar que son justamente las autoridades democráticamente electas quienes yerran el camino al instruir a sus procuradores públicos o dejarse sorprender por ellos, en actuaciones que van más allá del derecho de defensa y evidencian todo lo que rechazamos del mal litigio, pues más que obtener un fallo justo pretenden dilatar e incumplir sentencias judiciales, sin tener cuidado por el daño que ocasionan no solamente al proceso, sino a la sociedad en general. Así como nosotros debemos dar el ejemplo en el cumplimiento de la Ley, nuestras autoridades deben respetar la división de poderes, cumpliendo los mandatos judiciales. Es inhumano y frustrante para la colectividad y sobre todo degradante que existan pensionistas o trabajadores con procesos de cobro de beneficios iniciados hace más de ocho años, que no podemos concluir por las articulaciones, dilaciones y demás que recurren ciertos procuradores del Estado y al Art. 42 de la Ley del Proceso Contencioso Administrativo, para fraccionar en más de cinco años derechos y beneficios laborales que se impone a los particulares sean pagados en cuarenta y ocho horas, ésa no puede ser la ratio legis de la norma. Es que acaso las autoridades no entienden que deben pagar y otorgar los derechos que establece la Ley y así evitarán procesos y gastos del Estado. Den el ejemplo de cumplir con los derechos de sus trabajadores y pensionistas y no esperen a ser obligados por el Poder Judicial a que lo

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hagan. Nuestra justicia contenciosa administrativa está a punto de ser declarada en emergencia porque existen autoridades que incumplen con sus trabajadores. Debemos reconocer que el Gobierno Regional ha querido solucionar algunos conflictos, como en el caso del Decreto de Urgencia 037-94, lo cual es para aplaudir, y ha motivado que se expida inclusive la Ley 29702 que eliminará procesos judiciales sobre estos temas, al establecer el cumplimiento obligatorio de dicha norma por parte de la administración, tal como lo ordena el precedente vinculante del Tribunal Constitucional contenido 2616-2004-PA/TC. Ya no es importante cuestionar si la norma que ordena cumplir un precedente vinculante salió con 6 años de retraso, lo que importa que lo realizado por el Gobierno Regional es una conducta sostenible que el Gobierno Central recién aprende y que los gobiernos locales también lo deberán hacer; sin embargo, no olvidemos que existen muchos conflictos laborales en los que nuestras autoridades, incluyendo el Gobierno Regional, podrían dar el ejemplo y no hacer del litigio un intento para incumplir. Habíamos empezado esta disertación señalando que la falta de predictibilidad es uno de los factores que causa nuestra desaprobación ciudadana y vean que ello es un ejemplo de daño insostenible que causamos sin saberlo; entonces nos urge romper paradigmas del pasado y trabajar creando valor colectivo. Existen muchas más competencias que requerimos los jueces y los servidores de justicia, pero el tiempo de una ceremonia tan solemne como la presente no permiten desarrollar, pero este discurso tendrá sentido solamente si comprendemos la necesidad crear una institución grande a través del trabajo colectivo y cambiando paradigmas actuales. Soluciones aisladas nos dan solamente alivio de corto plazo, cambiemos por completo. EPILOGO Hoy estamos en nuevos tiempos y con nuevos impulsos que se aprecian en un liderazgo reforzado en la persona de nuestro Presidente de la Corte, lo que es un primer paso. CEMAJUS es otra paso importante, ya que nos acerca a la ciudadanía a la cual nos debemos, pero ello no nos debe hacer olvidar lo necesario que es un CEMAJUS interno y no debemos perder la oportunidad de comunicarnos entre todos, y

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cuando digo todos, simplemente significa todos. La mejor definición de liderazgo la oí del profesor Gustavo Herrero, Director Ejecutivo de Harvard Business School Latin American Research Center, quien simplificó la definición de liderazgo como el lograr una visión que los demás compartan y sigan, es decir una visión compartida y qué mejor forma de lograr dicha visión que la construcción de una mejor Corte Superior de Justicia con trabajo colectivo, lo que nos beneficia a todos y será nuestro mayor logro. Arequipeño que soy, no tengo la aspiración del peregrino fatigado que retornó a su tierra y al morir con el deseo de ser enterrado bajo el suelo para retoñar una flor que contemple nuestro volcán. No, tengo y tenemos la obligación de colaborar en la construcción de jardines de flores para adornar a nuestra ciudad tutelada por el Volcán, eso es desarrollo sostenible en su dimensión social. No sé cómo será el futuro, pero uno de mis mayores sueños es que cuando ya no trabaje acá y pase por las calles circundantes, con mis hijos o, si Dios lo permite, nietos, sentiré el más grande orgullo al contarles que trabajé acá, y que la Corte Superior de Justicia de Arequipa es una gran Institución, con jueces modernos y mejores que nosotros, con mayor aprobación y mejor gestión, pero sí le diré al oído que mi trabajo presente lo permitió, es mi única aspiración. Otro sueño es que nos encontremos en cenas de jubilados, contando cómo ayudamos a mejorar nuestra Corte y logramos hacer cambios. Si es que a mi nieto llegara a decirle que en mis tiempos era todo mejor, sentiré el vacio y la vergüenza del padre que se jacta de ser mejor que sus hijos. Sentiré que no aporte ni generé valor. construyámoslo juntos. MUCHAS GRACIAS El futuro tiene que ser y será mejor que el presente,

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